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La perspectiva de género y la intimidad como derecho fundamental
1. La perspectiva de género. Desafíos en el marco de la protección a los
derechos humanos
La pandemia de COVID-19 que afectó a toda la población mundial entre los años 2020 y 2021 puso en evidencia
vulneraciones de derechos que ya se observaban con anterioridad. Sin embargo, esta circunstancia de emergencia solo
empeoró la situación para grupos que se encontraban vulnerados. El aislamiento en hogares sin condiciones de
habitabilidad, la suspensión de actividades laborales, la convivencia forzosa en entornos de violencia son solo algunos de
los múltiples factores de riesgo que predisponen una situación de vulneración de derechos humanos fundamentales. Nos
estamos refiriendo, en particular, a la situación actual de los derechos de las mujeres y del colectivo LGTBI.
De acuerdo con Hendel (2017), el término género alude:
A construcciones socioculturales que varían a través de la historia y se refieren a los rasgos psicológicos y
culturales y a las especificidades que la sociedad atribuye a lo que considera ‘masculino’ o ‘femenino’. Esta
atribución se concreta utilizando, como medios privilegiados, la educación, el uso del lenguaje, el “ideal” de la
familia heterosexual, las instituciones y la religión. (Hendel, 2017, [Link]
María Florencia Cremona, doctora en comunicación, en el Seminario interdisciplinario de comunicación y género de la
Universidad Nacional de la Plata, definió:
La perspectiva de género es una opción política para develar la posición de desigualdad y subordinación de las
mujeres en relación con los varones. Pero también es una perspectiva que permite ver y denunciar los modos
de construir y pensar las identidades sexuales desde una concepción de heterosexualidad normativa y
obligatoria que excluye. (Cremona, 2016, [Link]
Actualmente, no podemos hablar solo de dos géneros, sino de su multiplicidad que incluye colectivos cuya participación
social ha tomado mayor protagonismo en los últimos años. Este es el caso del grupo LGTBI (por sus siglas lesbianas, gais,
trans, bisexuales e intersexuales).
La perspectiva de género en los derechos humanos procura, tanto respecto de las mujeres como del colectivo LGTBI, el
derecho a una vida libre de violencia y condiciones de igualdad respecto del grupo de hombres, dominante históricamente,
con el objetivo de que cada ser humano se desarrolle libremente en la comunidad.
En el mismo sentido, la Organización de las Naciones Unidas, menciona: “La igualdad entre los géneros no es solo un
derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible” (ONU, s. f.,
[Link]
El género hace referencia a la relación existente entre
características biológicas de la persona y su imagen.
Verdadero: dado que el género está determinado por las características biológicas.
Falso: porque el concepto de género es cultural.
[1]
Desde esta perspectiva, el artículo 16 de la Constitución Nacional establece el principio de igualdad . Este principio es
recepcionado de los diferentes tratados internacionales en materia de derechos humanos. El principio de igualdad
promueve que no puede discriminarse con base en raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
Asimismo, en el marco interpretativo de dicho precepto legal y en algunos supuestos, se podrán tener en cuenta las
diferencias existentes para compensar a un grupo históricamente desaventajado y lograr condiciones de igualdad real.
Si bien desde los primeros tratados internacionales siempre se proclamó la igualdad, esta es una lucha que permanece en
el tiempo. En el caso de las mujeres, se han tenido mayores desarrollos y avances, aun quedando pendientes muchos
resultados. En el caso del colectivo LGTBI, es una lucha que se encuentra en pleno desarrollo, donde tiene mucha
relevancia el papel de las organizaciones internacionales y no gubernamentales específicas del tema.
Una perspectiva de género de los derechos humanos implica:
[1]
Art. 16, Ley 24430 (1994). Constitución Nacional Argentina. Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de:
[Link]
La aplicación del principio de igualdad de trato y no discriminación y de oportunidades a las políticas públicas
entre las personas que conviven en una sociedad, de modo que: 1) se garantice el acceso a todos los recursos
en igualdad de condiciones, 2) se planifiquen las políticas públicas teniendo en cuenta las desigualdades
existentes, 3) se identifiquen y evalúen los resultados e impactos producidos en el avance de la igualdad real.
(Hendel, 2017, [Link]
Esta perspectiva nos lleva a reconocer que, históricamente, las mujeres han tenido oportunidades desiguales en el acceso
a la educación, la justicia y la salud, y aún hoy con mejores condiciones, según la región en la que habiten, sus
posibilidades de desarrollo siguen siendo desparejas e inequitativas. Con base en esta realidad, la Organización de las
Naciones Unidas creó la Oficina de la Mujer que tiene por objeto relevar las condiciones en las que se encuentran las
mujeres en el mundo. Además, esta iniciativa tiene el objetivo de plantear medidas para promover su bienestar y el cambio
de patrones socioculturales en relación con el empoderamiento económico, liderazgo y participación política. También,
busca promover el fin a la violencia contra las mujeres, paz, seguridad y desarrollo sostenible. Por otro lado, a nivel
regional, encontramos la Comisión Interamericana de Mujeres, dependiente de la Organización de los Estados Americanos
(OEA).
Respecto a las personas que conforman el colectivo LGTBI, cabe señalar que han estado históricamente sometidas a
discriminación por su orientación sexual, identidad, expresión de género y diversidad corporal. Incluso en la actualidad
continúan sufriendo discriminación, violencia, persecución, y otros abusos, en clara vulneración a sus derechos humanos
protegidos en los instrumentos internacionales. Frente a esto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos creó en el
año 2014 una unidad especializada en esta materia en el seno de la Relatoría sobre los Derechos de las LGBTI.
Por su parte, en el año 2013, la Organización de las Naciones Unidas lanzó la campaña “libres e iguales”, procurando
concientizar acerca de los problemas señalados con relación al colectivo LGTBI.
Al respecto del caso propuesto al inicio, niños, niñas y adolescentes con identidad de género diferente, y que no siempre
son aceptados en el seno de sus familias y sufren violencia y discriminación, pueden llegar a abandonar sus domicilios con
el riesgo adicional que esto supone en tiempos de coronavirus.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha instado a los Estados a:
Fortalecer los sistemas nacionales de protección de la niñez y adolescencia, reconociendo la particular
vulnerabilidad de los niños, niñas y adolescentes que han sido expulsados u obligados a abandonar sus hogares
por razón de prejuicios contra su orientación sexual, identidad o expresión de género. (OEA, 2020,
[Link]
Por otro lado, la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas
(OACNUDH) presentó un informe acerca de cómo afecta la situación de COVID-19 a las mujeres que padecen violencia
doméstica. En este informe, se señaló que el aislamiento en el hogar y las medidas que limitan el movimiento de personas:
Contribuyen al aumento de la violencia basada en género, situación confirmada por la información de los medios
de comunicación, las declaraciones oficiales y la información recibida de las oficinas de terreno de la OACNUDH
y defensoras y defensores de derechos humanos en muchos países. Las mujeres y niñas que se encuentran ya
en situaciones de abuso están más expuestas. (ONU, 2020, [Link]
En relación con el colectivo LGTBI, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hizo un llamado a los Estados a
garantizar los derechos de igualdad y no discriminación en las medidas de atención y contención adoptadas. En particular,
instó a asegurar el acceso de estas personas a servicios de salud y programas de atención social con una perspectiva de
seguridad humana integral, principalmente, durante la pandemia, debiendo asegurarse la continuidad en la distribución de
antirretrovirales para las personas que viven con VIH.
A nivel internacional, se han dictado diversos tratados y convenciones sobre el tema. Entre ellos, podemos señalar:
[2]
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer . Entró en vigencia
en 1981. Parte de un concepto de discriminación contra la mujer y establece medidas para eliminarla.
[3]
Convención sobre los Derechos del Niño (CDN). En Argentina se aprobó en 1990 mediante la Ley 23849 .
Además, tiene jerarquía constitucional a través del artículo 75, inciso 22, de la Constitución Nacional. El artículo 2 de
[4]
la CDN establece el principio de no discriminación e igualdad .
Conferencia Mundial sobre los Derechos Humanos (ONU, 1993, [Link] En esta Conferencia, se
produce un cambio fundamental en la teoría de los derechos humanos cuando, por iniciativa de las mujeres, se
acepta que estos pueden ejercitarse o, por el contrario, violarse, tanto en el ámbito público como en el privado.
Además, por primera vez, se reconoce que actos ocurridos en el espacio privado pueden originar responsabilidad
estatal.
Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (ONU, 1994, [Link] El empoderamiento de
las mujeres es considerado como parte integrante del desarrollo y se reconocen los derechos sexuales y
reproductivos de las mujeres y de los hombres.
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém do Pará,
[5]
1994) . Como su nombre lo indica, esta convención tiene por objetivo prevenir, sancionar y erradicar la violencia
contra la mujer. Establece el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia y destaca a esta como una
violación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales. Propone, por primera vez, el desarrollo de
mecanismos de protección y defensa de los derechos de las mujeres, ya que se entiende que son fundamentales
para luchar contra el fenómeno de la violencia.
[2]
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (1979). Asamblea General de las Naciones Unidas. Recuperado de:
[Link]
[3]
Ley 23849 (1990). Convención sobre los Derechos del Niño. Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de:
[Link]
[4]
Art. 2, Convención sobre los Derechos del Niño (1989). Organización de las Naciones Unidas. Recuperado de: [Link]
[5]
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém do Pará, 1994). Organización de los Estados Americanos.
Recuperado de: [Link]
En Argentina, además del principio de igualdad establecido en el artículo 16 de la Constitución Nacional, y la recepción de
los tratados internacionales a través del artículo 75, inciso 22, del mismo ordenamiento, podemos señalar:
[6]
Ley 26061. Protección integral de niñas, niños y adolescentes (2005) . Señala la obligatoriedad de la CDN. En
su artículo 28, esta ley establece el principio de igualdad y no discriminación.
[7]
Ley 26485. Protección integral a las mujeres (2009) . Mediante esta ley se busca prevenir, sancionar y erradicar
todas las formas de violencia contra las mujeres en los ámbitos en los que desarrollen sus relaciones interpersonales.
[8]
Ley 26618. Matrimonio civil (2010) . El artículo 2 establece que “el matrimonio tendrá los mismos requisitos y
[9]
efectos, con independencia de que los contrayentes sean del mismo o de diferente sexo” .
[10]
Ley 26743. Identidad de género (2012) . Establece que las personas trans deben ser tratadas de acuerdo a su
identidad autopercibida e inscriptas en sus documentos personales con el nombre y el género vivenciado. Asimismo,
ordena que todos los tratamientos médicos de adecuación a la expresión de género sean incluidos en el Programa
Médico Obligatorio, lo que garantiza una cobertura de las prácticas en todo el sistema de salud, público y privado.
[6]
Ley 26061 (2005). Ley de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes. Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de:
[Link]
[7]
Ley 26485 (2009). Ley de protección integral a las mujeres. Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de:
[Link]
[8]
Ley 26618 (2010). Matrimonio Civil. Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de:
[Link]
[9]
Art. 2, Ley 26618 (2010). Matrimonio Civil. Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de:
[Link]
[10]
Ley 26743 (2012). Identidad de género. Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de:
[Link]
Con todos estos avances legislativos, y habiendo transcurrido más de setenta años desde que el derecho a la igualdad se
consagró en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ningún país en el mundo ha conseguido la igualdad total
entre géneros.
Actualmente, nos encontramos frente a una ampliación del activismo de género más allá del feminismo clásico del siglo
pasado.
Las demandas de identidad, de reconocimiento y de igualdad se articulan con la construcción de movimientos
sociales más amplios, plurales y transnacionales, capaces de impulsar procesos de cambio en la agenda
pública. Las organizaciones y movimientos sociales han impulsado la adopción de legislación y de políticas
públicas vinculadas, por ejemplo, a la realización de derechos sexuales y reproductivos, a la promoción de la
igualdad de género y a la prevención de la violencia contra la mujer. (CIPDH-UNESCO, s. f.,
[Link]
Resulta necesario advertir que a los procesos de cambio de la sociedad le deberían corresponder sus correlatos en el
ámbito judicial, de manera tal que aquellos derechos que los grupos reclaman obtengan efectivamente una respuesta por
parte del sistema de judiciabilidad. Sin embargo, los actores judiciales actualmente carecen de suficiente formación y
especialización en materia de género. En este sentido, Roberto Sabah ha señalado que “se requiere de una modificación
profunda de las estructuras judiciales, para que sean menos excluyentes, menos machistas, menos violentas, y comiencen
a reflejar con mayor equilibrio la diversidad propia de las sociedades que integran” (CIPDH-UNESCO, s. f.,
[Link]
2. La intimidad como derecho fundamental. Redes sociales y la vulneración de los derechos a la
intimidad, privacidad, honor y libertad de expresión
El derecho a la intimidad se encuentra consagrado en nuestro texto constitucional desde 1853. El artículo 19 dispone:
Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen
a un tercero, están solo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la
[11]
Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.
[11]
Art. 19, Ley 24430 (1994). Constitución Nacional Argentina. Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de:
[Link]
De esta manera, se sentaron las bases mínimas de respeto y no intromisión en el ámbito privado de las personas. Este
derecho también tuvo su correlato a nivel internacional, ya que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su
artículo 12, señala:
Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni
de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales
[12]
injerencias o ataques.
[12]
Art. 12, Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Asamblea General de las Naciones Unidas. Recuperado de:
[Link]
En el mismo sentido, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en su artículo 11, señala no solo el derecho
fundamental a la privacidad, sino también el derecho al honor y a la dignidad.
Sin embargo, lo que el constituyente argentino de 1853 y los redactores de los tratados internacionales a mediados de siglo
XX no pudieron prever fue el ingreso de internet en nuestras vidas y en la cotidianeidad, y el estallido de las redes sociales
en pleno siglo XXI.
López (2009) define a las redes sociales como:
Servicios prestados por proveedores de servicios de Internet, accesibles a través de diferentes instrumentos
técnicos que posibilitan que los usuarios puedan diseñar un perfil, en el que harán constar determinada
información personal -texto, imágenes o videos-, en virtud del que podrán interactuar con otros usuarios y
localizarlos según los datos incluidos en aquel. (López, 2009, p. 247).
Desde una perspectiva antropológica, Paula Sibilia (2008), en su obra La intimidad como espectáculo, hace referencia a un
cambio social que denomina “extimidad”. Al respecto, Gerlero, Lescano y Liceda (2019) explican que:
En la actualidad, la intimidad, que antes debía protegerse bajo llave, resguardada de la intromisión por las leyes
del recato y otras barreras físicas y morales, invade sin pudores el más público de los espacios y se muestra
descaradamente ante quien quiera echar un vistazo. (Gerlero, Lescano, Liceda 2019, p. 32).
El uso de las redes sociales ha acentuado la posibilidad de las personas de ejercer su derecho de libertad de expresión e
información, pero ello conlleva un riesgo para otros derechos fundamentales tanto propios como de terceros. Por ejemplo:
la privacidad, el honor y la protección de los datos personales, entre otros derechos.
Por otra parte, Acedo Penco y Platero Alcón señalan que: “Estas violaciones son de mayor gravedad si se producen sobre
los derechos de los niños y jóvenes, sujetos frágiles que desconocen las consecuencias de divulgar sus fotos, ideas, o sus
datos personales más íntimos en una red social” (Acedo Penco y Platero Alcón, 2016, p. 73).
Esto se debe a que “carecen de la madurez suficiente que requiere comprender las consecuencias que tienen ciertas
acciones realizadas en ellas” (Batuecas Caletrío, 2015, p. 150).
Analizaremos brevemente el contenido conceptual de estos derechos fundamentales para luego ahondar en la respuesta
que brinda el Estado y la comunidad internacional a estos nuevos fenómenos.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos señaló que el derecho a la privacidad protege al menos cuatro bienes
jurídicos:
En primer lugar, el derecho a contar con una esfera de cada individuo resistente a las injerencias arbitrarias del
Estado o de terceras personas. En segundo lugar, el derecho a gobernarse, en ese espacio de soledad, por
reglas propias definidas de manera autónoma según el proyecto individual de vida de cada uno. En tercer lugar,
el derecho a la vida privada protege el secreto de todos los datos que se produzcan en ese espacio reservado,
es decir, prohíbe la divulgación o circulación de la información capturada, sin consentimiento del titular, en ese
espacio de protección reservado a la persona. Y, finalmente, la protección de la vida privada protege el derecho
a la propia imagen, es decir, el derecho a que la imagen no sea utilizada sin el consentimiento del titular.
(Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2015, [Link]
Con respecto al acceso a la información y a la libertad de expresión, el artículo 19 de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos proclama que todo individuo tiene derecho:
A la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el
de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier
[13]
medio de expresión.
[13]
Art. 19, Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Asamblea General de las Naciones Unidas. Recuperado de:
[Link]
Como mencionamos, internet modificó el modo de recibir, buscar y difundir información. Esto, por lo tanto, modificó el
ejercicio del derecho de libertad de expresión. Desde esta perspectiva, un informa de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos señala:
La red permite la creación en colaboración y el intercambio de contenidos y opiniones. Esto representa una
forma de democratización del derecho a la libertad de expresión, en el que el discurso público deja de ser
“moderado” por periodistas profesionales o los medios tradicionales. De esta manera, Internet se ha convertido
en una poderosa fuerza de democratización, sin pasar por el control de la censura, lo que genera nuevas
posibilidades para la realización del potencial; y nuevas posibilidades para innovar y generar desarrollo
económico (que sustentan a los derechos sociales y económicos). (Lanza, 2017, p. 37).
En el marco del caso planteado al inicio de la lectura, es decir, en el contexto
de pandemia de COVID-19, ¿cuál de las siguientes afirmaciones consideras
correctas en relación con el derecho a la información y redes sociales?
Existió una proliferación de información en distintas redes sociales y medios digitales, la cual no siempre se encontraba chequeada y que indujo a
creencias y afirmaciones falaces.
La información publicada ha sido nula.
Solo se ha publicado información oficial, veraz y corroborada sobre COVID-19 en redes.
La afectación de diversos derechos a través de las redes sociales alcanza su punto más álgido en relación con los
menores, puesto que, si bien la mayoría de las plataformas indican una edad mínima para iniciar perfiles en las redes (en
promedio, 13 años), la realidad es que acceden niños, incluso por debajo de esa edad. La participación de los menores en
las redes sociales conlleva diversos riesgos:
La circulación de material pornográfico que tiene como protagonistas a los propios menores, práctica conocida como
sexting.
Los excesos en la libertad de expresión de los menores, cuando esta afecta la imagen de sus pares. Esto se conoce
como cyberbullying.
La exposición de los menores al grooming, que es el acoso sexual llevado adelante por un adulto a través de las
redes.
Frente al crecimiento de estos escenarios y el surgimiento de nuevos problemas, a nivel internacional, se adoptaron
diversas medidas con el objeto de promover el desarrollo del uso de internet de manera responsable para proteger los
derechos fundamentales de las personas en las plataformas online de la misma manera que offline.
En julio de 2018, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Resolución de promoción, protección y disfrute de
[14]
los derechos humanos en internet . Esta resolución sintetiza los esfuerzos anteriores con relación a la promoción y
desarrollo de internet de manera tal que no se vulneren derechos fundamentales.
[14]
Promoción, protección y disfrute de los derechos humanos en internet (2018). Consejo de Derechos Humanos. Recuperado de:
[Link]
Referencias
Acedo Penco, A. y Platero Alcón, A. (2016). La privacidad de los niños y adolescentes en las redes sociales: referencia
especial al régimen normativo europeo y español, con algunas consideraciones sobre el chileno. En Revista Chilena de
Derecho y Tecnología, 5(1), pp. 63-94. Recuperado de:
[Link]
Batuecas Caletrío, A. (2015). El control de los padres sobre el uso que sus hijos hacen de las redes sociales. En Aparicio
Vaquero (Comp.), En torno a la privacidad y la protección de datos en la sociedad de la información (pp. 137-170).
Granada: Comares.
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