Ricardo Iacub
Proyectar
Ava le Fyre
los mayores
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PaCapitulo 1
Una nueva perspectiva
de vida
El erftico que no ve los brotes no ve nada,
Torce RoMeRo Beest
conocimiento hi-
zo posible que se cumplieran algunos de los suenos del
hombre, desde las profecfas mesianicas hasta las fuentes de
juvencia.
jendencia que muestran los paises
empieza a extenderse en los pafses lati-
ieee ‘embargo, la idea de una sociedad envejecida ha pro-
movido temores. Ya sea porque se la interpreté como un
signo de debilidad para la guerra o por el riesgo de que las
personas econémicamente pasivas superen en niimero a las,is PROYECTAR LA VIDA
activas. En verdad, muchos estadistas se inquietaron frente
‘las proyecciones de poblacién que, al momento de sus in-
vestigaciones, parecian imposibles de sostener con los
recursos de su épaca. Pero lo que ni Malthus ni otros pre-
vieron fueron los progresos cientificos y tecnolégicos del
hombre, que le permitieron lograr nuevos recursos, inima-
ginables para su fiempo. De esta misma forma, fas preocu-
paciones sobre el envejecimiento actual se tifien, muchas
veces, de cierto tinte apoc:
‘Ala extensidn de la cantidad de afios, debemos agregar
esta gran revolueién de fines del Siglo XX: la transformacion
de los valores y los roles que comenz6 a proniover una nue-
va actitud frente ala vida, Foy podemos ver que esta etapa,
‘que abarca varias décadas, brinda a su ver la posibilidad de
vivirla de una manera original (La longevidad ha hecho que
el espacio vital reservado a los mayores asuma dimensiones
‘de una segunda etapa en la vida. Esta extensi6n Neva indu-
dablemente a que los adultos mayores deban repensaryite-
definir nuevos objetivos en su vida, nuevas vocaciones u
‘oportunidades. Los resultados que ya se obtienen son sor-
prendentes y, pensados a futuro, impredecibles.
Es importante tener en cuenta que(al través/delJalhisto>
ria, cada cultura ha considerado las edades de Ia vida de
‘manera diferente,yy les ha otorgado mas 0 menos funciones
‘9 espacios simbélicos segiin su propia cosmovision. Dichos
roles y funciones son valorados soctalmente de formas di-
vversas. Eso lleva a que los modos de vivenciar las edades va-
len.
Sabemos que el envejecimiento a lo largo de la historia y
cn las diversas culturas ocup6 distintos lugares, algunas ve-
ices ligados al saber y of poder (como entre los hebreos) y
‘otras a la declinaci6n y la debilidad (como en la Grecia clé-
sica).
UNA NUEVA PERSPECTIVA DE VIDA 19
LA CONSTRUCCION DEL ENVETECIMIENTO:
ISRAEL ¥ GRECIA
EL hombre es artifice de su naturaleza yilBQMCHNICIOneD
acerca de lo que significa “ser” mayor, adulto o niffo no son
rds que tin felato compartido por la sociedad, que tiene efec-
10s en las vivencias cotidianas de cada sujeto. Sin embargo, es
cierto que existen variables biopsicolégicas que determinan a
Tos divides, pero tengamos en cuenta que éstas seran lel
das interpretadas de modo diverso por cada cultura.
“Esta ordenactOn, st Bien es relativa con respecto d una si-
tuacién histérico-social particular, asume para el individuo la
‘apariencia de una manera natural de contemplar ef mundo”!
Por ello la disparidad de los relatos que siguen nos ayt-
dard a pensar nuestra realidad como una construccién, des-
de dos fuentes narrativas muy diversas que forjaron nuestro
modo de pensar el envejecimiento humano en Occidente.
Los hebreos
Segiin la historiadora estadounidense Sheldon Isenberg,
los versfculos que inician la Biblia consideran que la vida
per se es buena, sin que haya demasiadas cuestiones que di-
gan lo contrario en el resto de los textos. De esta manera,
una larga vida es considerada una bendicién divina. Enveje-
cer es metaforizado como la posibilidad de maduracién de
Tos racimos, como"el tiempo de crecimiento y como Una
‘epoca para compartir la sabiduria de la experiencia, Se
idealiza este proceso y Se ignoran los sufrimientos relatives
a cierto tipo de envejecimiento.
La referencia en los Proverbios (16:31) concede al cabello
gris el nombre de “corona de gloria’. it Ja Biblia y/para el
1. Berger, Py Luckmann, T.: La construccién social de la realidad,
Buenos Aires, Amorrortu, 1994,20 PROYECTAR LA VIDA
smo clésico, la vejez feliz es la recompensa por hil”
eee raa Soa OF WAeT culturatesarel DerteronomOrel -
“Viejo es el encargado-de velar por el cumplimiento de las
‘La tradieién judfa da prioridad a lo mental y lo espiri-
tual; de este modogelenvejecimiento’posibilita/lavacumula-
cin y la sabich *
» saber mas acerca de la Biblia y, por ello,
‘Cumplir con los mandatos religfosos tiene como funcidn
ta proteccién en los momentos de wulnerabilidad, ya sea fisi-
ca, emocional 0 mental, que dificulten los Gltimos anos de
vida,
"Las consideraciones negativas ubican la vejez en rela-
eRe cond detente soca. OES
paci te ‘Los aspectos negativos seran
interpretados como no haber cumplido con los deseos de
Dios, los cuales quedardn evidenciados en el tipo de enveje-
cimiento que se experimente o en la cantidad de afios que se
aleance,
Los origenes biblicos
Existe una correlacién entre el nimero de afos vividos
que también implican la posibilidad de ser féril~y la cali-
dad de vida (Matusalén lleg6 a los 969 afios segtin la Biblia),
El dato curioso, no muchas veces observado, es que el
pueblo judfo desciende de ancianos. Abraham y Sara tenfan
hhoventa y cien afios en el momento que fecundan a Isaac. ¥
cl dato que le otorga suspenso a la trama es la infertilidad.
Esta historia supone un fuerte choque con el orden de la na-
turaleza, a través de este dato inaugural.
Existe, sin embargo, un dato contradictorio con relacién
a la potencia en la vejer. Es el del hijo de Abraham, Isaac,
|
UNA NUEVA PERSPECTIVA DE VIDA 2
quien en st vejez fue manipulado por su esposa e hijo por
estar débil y ciego (S. Isenberg, 1992).
La nominacion
Cabe destacar que la misma nominacién de anciano su-
pone una serie de cuestiones, que ordefian la nocion de ve-
jez para este pueblo. Por un lado, la Enciclopedia Judaica
Castellana indica que el término “anciano” “es la expresion
ppoética para designar a Dios” (Dios o Mesias); y de otra ma-
nera es “[...]la expresi6n para indicar que es anterior a todo
[o" y asf también "T..] que esté investido de sabiduria y de
benignidad [..1’
En la sola nominacién podemos obtener ya ciertos consi-
derandos de importancia para el objetivo sefalado.
Las expresiones que ligan anciano-Dios-sabidurta-benig-
nidad-lo anterior a todo, seran paradigmaticas de una posi-
ign que condujo a este pueblo a otorgarle al anciano un lu-
gar de particular prestigio dentro de su universo simbélico.
El resultado concreto es haberle conferido a este grupo eta-
rio los principales estamentos de poder.
El viejo remite, en los hebreos, a aquello que los liga co-
mo pueblo, unin que se sittia en el saber. Sin embargo, es
importante considerar los fundamentos de este saber. Por
un lado, no remite a un tipo de conocimiento aprehensible,
ni tampoco se lo considera un saber estrictamente experi-
mental; podria situérselo como un “saber sobre los orige-
nes’, lo cual implica un saber sobre la existencia, no espect-
ficamente en su vertiente individual, sino de un modo
propio a su organizacién cultural, en tanto concierne a la
existencia yTa continuidad del propio pueblo.
Las influencias griegas en la cultura judfa fueron modifi-
cando el lugar del anciano. Esto, a su vez, implicd que el
cuerpo de los mayores fuera visto como lo préximo a la
muerte 0 al desamparo, a que se dudara del conocimiento
de los mayores y se insistiera mas en el que se aprende a2 PROYECTAR LA VIDA
través de la lectura de los libros sagrados. Esto generé un
debate que se extendié durante varios siglos.
jesarrollo de una perspectiva escatolégica y ap
tica, después de la destruccién del primer templo, marca un
significativo cambio en la percepcién judfa del tiempo. La li-
teratura apocaliptica y escatolégica planca un premio y un
castigo en el fin de los tiempos cuando todas las luchas de la
existencia humana hayan sido completadas. Una espera ca-
racteristica del fin de los tiempos es que “el justo” vivira pa-
ra madurar la vejez o para siempre. :
Zacarias promete que en el fin de los tiempos “los ancia~
nos y las ancianas volveran nuevamente a sentarse en las ¢a~
Iles de Jerusalén, con un bast6n en la mano para los muy
viejos’2
La presencia de los viejos, dice Isenberg, es un signo de
la transformacién del mundo en lo que deberfa ser. Y agre-
ga que cuando un nuevo cielo y una nueva tierra sean crea-
dos “[...] no habré ancianos que no completen sus dias
lr
Minois sostiene que la
2. Isenberg, S.: Aging and Judaism, en Handbook ofthe Humanities
‘and Aging, Nueva York, Springer Publishing Company, 1992
3, Isenberg, S. op. ct:
UNA NUEVA PERSPECTIVA DE VIDA 23
fesiodo se preguntaba acerca de la vejez: [..J gNo habita-
ba en el vestibulo de los infiernos, junto al terror, el hambre,
la enfermedad, la indigencia, el agotamiento y la muerte?” +
Este discurso mitico da cuenta, como toda mito, de lo
1e se ubica como originario, de hecho, los relatos d
ie hay una suposicién de los orfgenes
‘en que los viejos gozaban de poder: sin embargo, para Geor-
‘ges Minols esta suposicion es totalmente ilusoria, Salvo ca-
sos excepcionales como el de Néstor o el de la institucion
denominada Gerusfa que, segin su origen semantico -Gera
‘© Geron— aludia directamente a la edad y también al privile-
io de ésta, Sin embargo, Homero comenta que la Gerusia
solo tenia una funcién consultiva y que era muy criticada
por sus errores, Adems, es importante destacar que era una
institucién espartana. Estaba compuesta por aristécratas 0
Viejos jefes.
veje7, 4 :
jombre en un ser feo e indtil, las ingratas obsesiones,
44. Minois, G. Historia de la veee. De la Antiededad al Renacimiento,
Madrid, Nerea, 1989,a4 PROVERTARLA VIDA
ya no abandonan su coraz6n y los Fayos de sol ya ne le re-
Fare anal Resulta antipatico a los nifios y las mujeres le
Seaprectan. Esta es la vejez concedida por Zeus, etapa lena
dedolor L.-J"
seosrs tragedias se observa a ciertos viejos en el lugar de
consnjercs 0 de sabios, en expectal «través de sabercs Tae!
conse} Tipo oracular. En otro sentido, parte de la sabiduria
Soc icies consistia en alejarse de los placeres y de land
versiones mundanas y anorosas:
rons mone De Beauvoir, la imagen que més parece Su-
blevar al griego es la del viejo ibidinoso e impotente, Toda
von ge seente articular un goce quedard ridiculizadas
eae rctofanes resulta elocuerne que el amor fisico no es Pay
or ioe viejos “{.-] porque su fealdad hace repugnante cual:
‘Ruse ayuntamiento carnal, y el simple pensariento de que
quiet gjo pueda sentix deseo basta para hacerlo repugnante =
Tn ojos de un griego, para quien belleza, juventud y amor
son indisociables [.I"*
vaovas marcas forjarén, en la cultura, una idea de que Jo
desable de un cuerpo $¢ define par la juventud como un
creo inalienable, que deja la vejez fuera del campo ests
Goo, y de esta manera fuera de lo deseable.
oe iltimo, quisiera referirme a otro modo de condicio-
namlento, Es la suposicion de una particulasidad mental on
sajejos, que no fue confundida con la demencia senil, ya
que hay tees que atestiguan su diferencia.
ssrcateles se pronuncia Tuertemente al respecto al consi-
derar al viejo imposibilitado para la sabiduria, dado que pa
cet oo habia separacidn del alma y del cuerpo, por lo tan
Ta para este Bildsoto fa decregitud del cuerpo se extenders
to Jima, Sostiene que para uita practica de fa sabidurts. la
aeiud corporal y la capacidad fisica son indispensables. De
5, Minois. Gop. ct
‘6. Minois, Gop. ct.
LUNA NUEVA PERSPECTIVA DE VIDA 3s
este modo, a estar sometido el esptritu al cuerpo, l filésofo
Cree que los viejos deben ser desamorados, timaratos, eof
fas, interesados; sostiene incluso hasta la idea de que la ve
jez esuna tara y debe ser condenada como otros vicios. La
Concepcion griega ha predominedo en nuestra civilizacién ¥
hha generado una visién negativa de la vejez en nuestra eal
ura, En Occidente, por lo tanto, existié tna fuerte tenden-
‘ia 2 alejar ia vejez del seno de lo social y a pensarla junta-
mente con los dos grandes temores del hombre occidental,
laenfermedad y la muerte, ambas disociadas de la vida.
OTRAS CULTURAS,
La concepci6n del Lejano Oriente es muy distinta; encon-
ramos en ciertos momentos de su historia, especialmente
en China, un enorme respeto por los ancianos, Este pucblo
considerabe que el paso del tiempo imbuta a los sujetos de
Glerta sabiduria, asociada a la cercansa.con la muerte. Una
{Ge las explicactones est relacionada con la idea de que la fi-
osofia oriental integra la idea del yo individual a Ta vida y
también a la muene, en un proceso donde ambas interac
tuan. Para el budismo, la muerte significa el pasaje a otra
reencamnacién, a menos que la persona consiga una ilumi-
nacién que lo libere del cicto eterno.
Para ciertas tribus de Africa, la muerte aparece integrada
a la vida, a través de ritos por los cuales un sujeto simula
qnorir muchas veces en su vida; la mverte, tal como nosotros
Ta concebimos, es un simulacto més, cuyo efecto mas impor-
tante es la reintegracién de fuerzas a la propia cormmidad,
‘También en la cultura occidental ha habido momentos
‘que reivindicaron el valor de vida como la capacidad de ac-
tuar en el envejecimiento humano. La concepcisn ciceronta-
zna, que es tna de ellas, surge como producto de los ideales
‘estoicos promovidos en el libro de Gicerén De Senectute.
‘Mientras tanto, existe una posicién contraria denomina-
De Lae26 PROVECTAR LA VIDA
dy la enfermedad, criterios here-
dados del siglo XIX, terminaron caracterizando a la persona
de edad, mas allé de otras representaciones que tuvieron vi-
gencia previamente,
Pero es también en este siglo, particularmente en la
segunda mitad, cuando aparece un enfrentamiento critico a
este lugar de las personas mayores, alejado de todos aque-
Iios espacios sociales que proveen gratificaciones. De esta
manera se propugné un nuevo tipo de encuentro, el encuen~
tro de pares entendido como una asociacién por edades.
Creo que es importante destacar que estas reivindicacio-
nes de los mayores o de la sociedad para con ellos, son par-
te de un amplio movimiento, donde se intent6 reivindicar a
todos aquellos sectores que se caracterizaban por estar al
‘margen. Las fronteras de lo social se volvieron més permea-
bles y se modificé, juntamente con los mayores, el lugar ad-
judicado a las mujeres y los nifios, que por otras razones
también habfan quedado en los margenes del ajustado cam-
po de lo social
posmodernidad promueve multiples imagenes de lo social,
en las que el pluralismo cultural es un reflejo de esa ampli-
tud de criterios.
UNA NUEVA PERSPECTIVA DE VIDA 27
El gran desafio de las nuevas generaciones tendré que ver
con la construccién de diversos modelos sociales en los que
Jos mayores simplemente puedan tener el derecho que le co-
rresponde a todo ser humano. Cuando me a derechos
no s6lo supongo los derechos clementales a la vivienda y la
comida, sino a poder salir del estereotipo que se promovis
fen tornoa la vejez, y que en su conjunto denominamos vie-
jista
insmitir las nuevas representacio-
nes sociales, con las que estamos coconstruyendo la real
dad del envejecimiento en la actualidad.
7. Jodelet, D: "La reprosentacién social: fenémenos, concepto y
teorfa’, en Moscovici, S., Psicologia Social Il. Pensamiento y vida so-
ial, psicologia socal y problemas sociales, Barcelona, Paidés, 1986.28 PROYECTAR LA VIDA
je esta manera, intentaremos pensar las nuevas repre-
sentaciones sociales de la vejez, aunque resulte necesario
ccontraponerlas con otro tipo de conocimiento social vigente
también en esta época como son los prejuicios
=“
ne
Capitulo 2
Los prejuicios: mitos y
estereotipos sociales ]
Lo importante no es lo que se ha hecho de no-
sotros, sino lo que nosotros hacemos de nosotros
‘mismos con aquello que se ha hecho de nosotros.
Jean Pau. SaRree
Para entrar en esta tematica seré necesario explicar, pri
‘mero, qué se entiende por prejuicio. Curiosamente, esta no-
cidn es basicamente inofensiva, ya que el origen de la pala-
bra remite a praejudiciune, es decir, un juicio basado en una
experiencia anterior. Posteriormente, desde Ia metalisica,
Jos fildsofos Descartes y sobre todo Leibniz explicaron los
prejuicios “como la verdad filoséfica suprema. Las proposi-
ciones a priori, preordenadas logicamente a la experiencia,
constituyen segin Kant la ciencia pura’.! Solo en Inglaterra,
donde la experiencia siempre primé en la conformacién del
conocimiento, la palabra prejudice fue pensada como la opi-
nin que resistea la comprobacién de los hechos.
Horkheimer escribié algunos articulos sobre los prejui-
ios, resultado de sus reflexiones ¢ investigaciones sobre es-
te tema, Debemos tener en cuenta que estos articulos fueron
realizados luego de la Segunda Guerra Mundial, momento
en el que el prejuicio habia tomado dimensiones siniestras.
Resulta evidente que el saber funciona por medio de genera-
1, Horkheimer, M.: "Sobre el prejuicio", en Sociedad en transicin:
‘studios deflosofia socal, Barcelona, Planeta-Agostini 1986.PROYECTAR LA VIDA
30
lizaciones que nos facilitan nuevos accesos a la realidad a
través de viejos conocimientos. Sin embargo,
producto mas habitual del prejuicio es la injuria, que
se vierte sobre aquel que es objeto de lla. En el caso de la
vejez, el primer shock aparece al sentir que uno puede llegar
a ser considerado de esa manera. En este sentido, la deno-
facién supone asumir 0 rechazar con dolor una serie de
significados generalizadores, miticos y abusivos. De este
modo, como decfa el dramaturgo Jean Genet: "Mi concien-
cia se inviste con la del otro”. “Otro” connotado de sentidos
sociales que no responden necesariamente a mi imagen ni a
‘mi persona, sino que hablan desde un discurso ligado a cri,
LOS PREJUICIOS: MITOS Y ESTEREOTIPOS SOCIALES 31
terios preestablecidos asociados a conformaciones cultura-
les previas, hist6ricamente o construidas en los inicios de la
cultura. Estos estigmas, que se presentan, por ejemplo, a
través de la imagen caricatural, fijan la realidad en formas
estereotipadas, més allé de la realidad misma. La funcién
que parecieran tener estas imagenes grotescas es la de decir
una verdad desde una lente de aumento que provoque en el
que mira una figura humorfstica. Kris y Gombrich interpre-
tan la caticatura como el equivalente, en el dominio visual,
de la injuria, la cual implica una verdadera agresisn simbé-
fica.
Todo este tipo de estigmas, que terminaron siendo un ti-
po de saber falso y prejuicioso de la realidad, llevan a la ver-
ghenza de sf, a la voluntad de ser otro, a ocultar que es de
ellos de quienes se pueden reir (Eribon, 1999),
Estos hechos determinaron durante mucho tiempo que
éste fuera un motivo de desencuentros, como la imposibili-
dad de instaurar una solidaridad minima entre los mayores.
Es frecuente escuchar atin hoy a gente grande decir: “Yo.
con viejos no me junto”.
‘Recuperar Ja autonomfa personal implica reconstruir la
imagen colectiva y personal, més allé de los cuadros este-
‘Teotipados que ofrece nuestra sociedad. Por eso, se trata de
batallas donde se construyen representaciones, imagenes e
identidades renovadas, que dan un nuevo sentido al enveje-
cimiento, Sentido que invita a la vida y no al rechazo o la
sumision a lugares de puro desprestigio.
Por todo esto es importante considerar que el lenguaje
est atravesado por relaciones de fuerza, ya sean de edad,
clase, sexo o raza; es en y por el lenguaje y sus imagenes que
se juega la dominacién simbylica, es decir, la definicin y la
imposicién de las percepciones del mundo y de las represen-
taciones socialmente legitimadas (Eribon, 1999)
Cada sociedad crea una estratificacién que parece orde-
nar, a través de valoraciones, los lugares mas o menos im-
portantes en nuestra sociedad, De esta manera, cada grupo} 32 PROYECTAR LA VIDA
social discrimina, negativa o positivamente, a distintos sec-
tores sociales, Dado que hoy nuestro propésito es la edad,
vamos a pensar qué pasa con este particular tipo de discri-
minaci6n.
Considero que la nocién més precisa al respecto es la de
edatismo, la cual hace alusién a las miltiples discriminacio-
nes ligadas a Ia edad. Tanto los jévenes como los mayores
son actualmente los grupos que suiren mas dificultades en
cl orden social. Los primeros son acusados abusivamente de
revoltosos, drogadictos y desafiantes. Los segundos, de toda
una serie de preconceptos que podemos especificar bajo el
nombre de viejismo.
La nocién de viejismo surge en los Estados Unidos en
1969, de la mano del geront6logo Robert N. Butler, quien la
considera como un conjunto de prejuicios similares a los
‘que se adjudican por la raza, la religidn o la etnia, y la defi-
ne de esta forma:
El viejismo refleja una profunda y asentada dificultad por
parte de los jévenes y los de mediana edad, asf como un rec!
Zo personal y un disgusto por envejecer, enfermar y quedar di
‘capacitado, y el miedo por la falta de poder, la no utlilidad y la
La importancia de la introduccién de este concepto es
poder pensar una suma de prejuicios que habfan sido natu-
ralizados como fendmenos “normales” del envejecimiento
humano. Intentaremos pensar algunos de ellos.
\VEJEZ NO ES ENFERMEDAD
Uno de los prejuicios mas habituales es el de asociar ve-
jez.con enfermedad y reducir la vida del adulto mayor a un
problema médico. Desde el siglo XIX, la medicina y la psi-
cologia han entendido el proceso de envejecimienio como
una triste letanfa de enfermedades fisicas y psicol6gicas.
LOS PREJUICIOS: MITOS Y ESTEREOTIPOS SOCIALES 33
Hasta la década de 1970 la mayorfa de los reportes méiicos,
psicolbgicos, psiquidtricos y de los asistentes sociales sobre
Ja poblacion mayor, estuvieron basados sobre la experiencia
con personas enfermas e institucionalizadas, que correspon-
dia a una franja menor al 5% de la poblacién de los paises
desarrollados. La idea de declinacién fue el concepto clave
para'sl comprension. A partir de esa década comienza a
cambiar el parémetro de comprensién, de investigacion y de
‘trabajo, y presta atencion al potencial de salud que existe
entre los mayores, pone el acento en esa mayorfa saludable
que empieza a representar, hoy en dia, a la totalidad de las
personas de edad (Neugarten, 1970).
Ouizs haga falta precisar que este eriterio no es rigido,
sino que implica una dindmica permanente alrededor de un
ideal de salud, definido por la Organizacion Mundial de la
Salud en el afio 1946 como “tun completo estado de salud f-
sica, psiquica y social asf como de un bienestar, y no mera-
mente la ausencia de enfermedad’, tratando de alcanzar
tuna aproximacién al ideal. Todo esto nos leva a otro crite-
Flo que debemos tener en cuenta, el de salud funcional ;Qué
significa? La Organizacion Mundial de la Salud introdujo
sie ctiterio, con el que se alude a las capacidades concretas
que tiene un sujeto, mas alla de padecer ciertas patologias
que no inhiben el desarrollo de las actividades diavias. Este
criterio deberia ser tenido en cuenta no solo por los adultos
mayores sino también por familiares y profesionales, ya que
‘muchas veces es el entorno quien dificulta la continuacion
de sus tareas.
Un estudio realizado en 1981, en los Estados Unidos, de-
‘mostt6 que la mitad de las personas de entre setenta y cinco
Yochenta y cuatro afios de edad no hablaban de ninguna li-
‘itacién por falta de salud. En otro grupo, formado por
‘mayores de ochenta y cinco anos, més de un tercio afirmaba
no suftirlimitaciones debido a la salud y otro tercio recono-