Todos los días
2.508 barrenderos, 3.177 recolectores y choferes de 1.139 vehículos de
higiene, se encargan de recolectar y vaciar los 28.000 contenedores que están distribuidos en
toda la Ciudad, para que Buenos Aires amanezca
limpia y sin basura en sus calles. Los vecinos
podrán sacar la basura de domingos a viernes
entre las 19:00 y las 21:00. En la Ciudad de
Buenos Aires, el 41% de los residuos sólidos
urbanos que se envían a relleno sanitario son
restos de alimentos. Este desperdicio tiene un
gran impacto en términos ambientales que
comprende el agua y la tierra utilizadas en su producción y una importante emisión de gases de
efecto invernadero. La huella hídrica, esto es, el agua potable utilizada para producir alimentos que
nadie come, es de aproximadamente 250 kilómetros cúbicos
La superficie de tierra utilizada formaría el segundo país más grande del mundo. Los alimentos no
consumidos hacen inútiles casi 1,4 millones de hectáreas de tierra cultivable, cerca del 30% de la
superficie agrícola del mundo.
Si la pérdida y el desperdicio mundial de alimentos fuera un país, sería el tercer mayor emisor de
gases de efecto invernadero. En total, por esta causa se emiten en el mundo unas 3,3
gigatoneladas de dióxido de carbono, sólo superada por lo que emiten China y Estados Unidos.
En Buenos Aires, los desechos alimenticios representan el 41% de los residuos sólidos que se
entierran en relleno sanitario, donde al no contar con luz y aire producen metano, un gas de efecto
invernadero especialmente perjudicial.
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¿Como podríamos mejorar?
Respiremos más aire puro en buenos aires
Al igual que en muchas otras ciudades del mundo, en Buenos Aires respiramos
contaminantes generados por el uso de derivados del petróleo, como el gasoil que liberan
colectivos y camiones.
A través de mediciones científicas, confirmamos que los valores de contaminación de aire
en la Ciudad de Buenos Aires superan los niveles establecidos por la Organización
Mundial de la Salud (OMS). De hecho, según los resultados de estudios que realizamos
junto a vecinos de la ciudad en distintos barrios porteños, hay locaciones que superan los
niveles de exposición crónica hasta tres veces los parámetros de la OMS.
A pesar de que la contaminación es un tema crítico, el gobierno no es eficiente a la hora
de realizar mediciones. Los controles oficiales son limitados ya que la ciudad sólo cuenta
con tres estaciones de monitoreo, cuando otras ciudades en Latinoamérica cuentan con
más de diez. Además, el sistema que utiliza la ciudad no mide algunos de los
componentes más tóxicos y perjudiciales para la salud.
8 de mayo 2020
Según el monitoreo satelital analizado por Greenpeace, la contaminación del aire de la Ciudad de
Buenos Aires, comenzó a crecer significativamente a partir de la segunda quincena de abril, como
consecuencia del relajamiento de las restricciones de circulación tanto legales como de hecho. Las
cifras son relevantes en el marco de la crisis sanitaria ya que la polución vehicular trae efectos
perjudiciales a la salud relacionados con enfermedades respiratorias.
Los datos arrojados por las imágenes donde se ven las concentraciones de gases contaminantes, en
particular de Dióxido de Nitrógeno (NO2) muestran un contraste significativo entre los últimos días
del mes de marzo, con cuarentena obligatoria total y mínima circulación de transporte urbano y el
último día de abril, debido al aumento las semanas siguientes, a partir de la cuales la circulación
vehicular se incrementó. Si bien podría existir una disminución de gases por motivos estacionales,
los monitoreos muestran el efecto de la cuarentena y el aumento progresivo de emisiones en la
última semana.
“Las mediciones nos muestran la relevancia del transporte en la contaminación del aire de las
ciudades y la necesidad de avanzar en la transformación total del parque automotor; aún sin
actividad industrial los gases que provienen de la combustión de los motores de autos y
colectivos llevan la contaminación a niveles cercanos a los habituales. La quema de
combustibles fósiles para alimentar la movilidad urbana debe quedar, gradualmente, en el pasado”,
declaró Leonel Mingo, coordinador de campañas de Greenpeace.
Greenpeace-Argentina