UNIVERSIDAD PRIVADA DE TACNA
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS
Nombre de grupo: Ex lege: en virtud de ley
Curso: Derecho Civil IV
Docente: Abog. Juan Enrique Sologuren Alvarez
Ciclo: VI
Integrantes:
- Orielly Janeth Mamani Cervantes
- Roxana Andrea Yufra Nina
- Diego Jhosue Condori Ale
- José Edgar Vilcanqui Vilcanqui (coordinador)
- Lizbeth Ramos chino
- Yony German Quispe Cuito
TACNA - PERU
2020
I. Lectura: Perspectivas de modernización del Derecho de Obligaciones: El
estado de la cuestión en la experiencia peruana. Por Juan Espinoza
Espinoza (Perú)
1.1 ¿Considerando la influencia recibida por los libros VI Obligaciones y VII
Fuentes de las obligaciones, cual es el grado de coincidencia entre ambos? Cuál
es la opinión del equipo sobre esta circunstancia
Actualmente nuestro código civil pertenece al año 1984, a diferencia de los códigos de
otros países sudamericanos donde su creación fue dada por un solo jurista, la nuestra
surgió debido al aporte de varios juristas reconocidos de la época, por ello no existe
tanta correlación entre los libros y nace una dificultad de interpretación a nivel
sistemático. El Libro VI de las obligaciones recibió una gran influencia del code civil
francés, y el libro VII, Fuentes de las obligaciones tiene gran sustancia del codice civile
italiano del año 1942.
A manera de relación entre ambos libros encontramos que el principio de buena fe
enunciado en el artículo 1362 del C.C. hace alusión sobre que el libro fuentes de las
obligaciones actúa como un criterio de conducta conforme al cual se deben cumplir las
obligaciones.
1.2 ¿Según el autor de que maneras se manifiesta el principio de buena fe en el
Código Civil de 1984
La buena fe es definida como “una exigencia ético-social que está compuesta por el
respeto de la personalidad ajena y por la colaboración con los demás”.
En el código civil vigente el principio de buena fe lo encontramos en no pocos
artículos, ellos son:
- En el Libro de Acto Jurídico, en el artículo 168 del Código Civil
- En el Libro de Fuentes de Obligaciones, en el artículo 1362 del Código Civil
- Como un canon o criterio al que debe someterse el ejercicio de los derechos
subjetivos. Un límite de estos derechos es la prohibición del abuso de derecho,
invocado en el artículo II del Título Preliminar, el cual debe ser interpretado
sistemáticamente, con el artículo 1971.1 del Código Civil
El principio de la buena fe también es reconocido en el artículo V.5 del Título
Preliminar de la Ley 29571, Código de Protección y Defensa del Consumidor.
Este principio también es usado en las audiencias por parte de los jueces y árbitros en
la interpretación de los actos jurídicos, también usándose sus derivaciones como es el
caso de los actos propios o de la apariencia.
Investiga cual es la relación entre el principio de buena fe y la teoría o doctrina
de los actos propios.
Principio de buena fe y La doctrina de los actos propios
Es un principio supremo y absoluto que domina todo el derecho de las obligaciones,
que rige toda la vida de la obligación desde el nacimiento hasta su cumplimiento. Con
la finalidad de informar y está presente en todo el ordenamiento jurídico indicando cuál
es el camino y el comportamiento que deben observar las partes de una relación
obligatoria. Implica no defraudar la confianza que el otro se ha formado, tratando de
comportarse como lo haría un hombre de buena fe.
El ordenamiento jurídico exige este comportamiento de buena fe no sólo en lo que
tiene de limitación o veto a una conducta deshonesta (no engañar, no defraudar, etc.),
sino también en lo que tiene de exigencia positiva prestando al prójimo todo aquello
que exige una fraterna convivencia (deberes de diligencia, de esmero, de cooperación,
etc.).
Los actos propios son los realizados por un titular de derecho que, con su actuación,
ha creado una situación en la que la otra parte o partes podrían confiar, pero que en
un determinado momento ejercita un derecho o un nuevo acto que pone en entredicho
tal creencia y su anterior conducta. Pero lo que se desprende de la Jurisprudencia, no
sólo en materia de contratación, es que la buena o mala fe no está en correspondencia
directa con esos actos. Que la existencia actual del hombre le lleve de la mano del
Derecho en su actuación crea una apariencia de forma continuada frente a terceros.
La buena fe del agente puede atribuir al acto efectos que éste no tendría en otro caso
y, viceversa, la mala fe quita al acto efectos que tendría de no ser así; el mismo
acontecimiento produce efectos diversos según el agente tenga buena o mala fe.
La buena fe impone un deber más vinculado al comportamiento que han de observar
las partes en la relación jurídica el deber de ser “coherentes”.
Es razonable exigir que los comportamientos jurídicos que se exteriorizan y producen
una expectativa en la otra parte, sean mantenidos para no defraudar a quien
legítimamente confió en ellos. En el plano de los valores, se trata de la protección de la
confianza, y por lo tanto de la seguridad jurídica,
La conducta observada en el hecho antecedente genera una confianza en que quien la
ha desplegado obrará coherentemente. El derecho no admite, pues contradice la
buena fe que una persona obre en contra de una conducta propia previa y pretenda a
partir de ésta última el reconocimiento de un derecho.
II. Lectura sobre la naturaleza jurídica de la cooperación del acreedor al
cumplimiento de la obligación. Por Lilian San Martín Neira (Chile)
2.1. ¿La cooperación del acreedor siempre debe estar presente para que el
deudor pueda cumplir con la obligación?
Lo usual en una relación acreedor-deudor es que el acreedor muestre siempre interés
en la ejecución de la prestación y que las eventuales complicaciones se originen más
bien por la parte deudora. Esta tendencia natural en las relaciones obligacionales es lo
que justifica la mayoría de las instituciones del derecho de obligaciones, como el
cumplimiento forzoso, la cláusula penal, etc.
Ahora reflexionando con la lectura de Lilian, respecto a la importancia que tiene la
cooperación del acreedor para el cumplimiento de la obligación del deudor, podemos
comprender teniendo como base el derecho romano, que en efecto si es precisa, para
que tanto como el acreedor y deudor puedan tener un beneficio en el cual no
perjudique sus objetivos, por lo cual la colaboración de ambas partes es esencial.
Ahora bien, como sabemos la cooperación del acreedor es esencial para el
cumplimiento de la obligación, pero su falta actúa como una eximente de
responsabilidad. El incumplimiento no es imputable al deudor. Además, la cooperación
constituye una obligación del acreedor ya que, desde la resolución contractual, la falta
conlleva al resarcimiento del daño en los mismos términos que el incumplimiento de la
prestación propiamente tal.
En este caso el acreedor no se exonera en el límite del apreciable sacrificio, sino que
tendría que demostrar ausencia de culpa, esto sería un impedimento ajeno a su
control.
2.2. Elabora un organizador gráfico de las teorías revisadas por la autora
2.3. IDENTIFICA Y EJEMPLIFICA
Identifica y ejemplifica en qué casos la cooperación del acreedor
constituye una facultad:
El acreedor tiene los deberes de; a) no agravar la posición del deudor; b) no
obstaculizar o impedir el cumplimiento; y c) cooperar al cumplimiento
concurriendo positivamente a las actividades de pago del deudor.
Por lo tanto cuando, una intervención del acreedor que impida al deudor
cumplir, por cualquier causa de imposibilidad no imputable al deudor, excluiría,
toda responsabilidad incumplimiento y, eventualmente, provocaría la liberación
del deudor junto con la extinción de la relación obligatoria, según las reglas
generales de extinción de la obligación por imposibilidad sobrevenida.
Ejemplo: si el acreedor impide el cumplimiento de pago del deudor, el deudor
tendra el derecho a liberarse ya que la ley lo protege, pero no quedará libre de
la ejecución de la prestación.
Identifica y ejemplifica en qué casos la cooperación del acreedor
constituye una carga:
Sólo si el contrato garantiza el derecho del deudor a cumplir el contrato, la
cooperación del acreedor puede ser objeto de la "obligación". Fuera de este
campo, sólo puede decirse que es la "carga" del acreedor. Cuando un acreedor
mora, el riesgo de lo debido recae sobre él, de modo que si la cosa perece sin
culpa del deudor, también tiene derecho a la contraprestación, y el acreedor
tiene una "carga" de cooperar para no tiene que cumplir con todas o parte de
sus obligaciones.
Ejemplo: cuando existe un contrato que precisa que el deudor tiene que si o si
pagar al deudor, el acreedor no debe incumplir con su deber de obstaculizar el
pago, para ello debe cooperar, lo que se considera que este tiene una carga,
porque no puede ir en contra de sus deberes ni del contrato que tiene con el
deudor.
Identifica y ejemplifica en qué casos la cooperación del acreedor
constituye un deber secundario de conducta:
Cuando es en virtud de la buena fe los acreedores deben cooperar de buena
fe para la adecuada realización de los principales intereses asociados a ellos, y
desde una perspectiva negativa, no deben dificultar el cumplimiento del deudor.
Ejemplos concretos de tales deberes: la concurrencia del acreedor a la
recepción del pago, la adopción de medidas para recibir las mercaderías, la
concesión de un plazo de gracia para el cumplimiento.
Identifica y ejemplifica en qué casos la cooperación del acreedor
constituye una obligación:
o Cuando la cooperación del acreedor es necesaria a fin que se pueda
realizar el cumplimiento, el acreedor está ‘obligado’ a cooperar, para
que el deudor cumpla y obtenga el resarcimiento que la falta de
ejecución oportuna de su prestación le haya ocasionado.
o Cuando hay mora creditoris y mora debitoris, ya que la mora produce
consecuencias perjudiciales para el acreedor y, a menos que exista una
disposición legal, los perjuicios no pueden imponerse a quien no es
culpable, en consecuencia, la cooperación del acreedor es tratada a la
par de la obligación de prestación que pesa sobre el deudor, y el
acreedor se liberará de ella solamente si prueba ausencia de culpa.
o Cuando el acreedor está en mora, se hace responsable de la
imposibilidad de la prestación sobrevenida por causa no imputable al
deudor. Se dejan de deber los intereses y los frutos de la cosa que no
hayan sido percibidos por el deudor. El acreedor queda también
obligado a resarcir los daños derivados de su mora y a soportar los
gastos para la custodia y conservación de la cosa debida. Los efectos
de la mora se verifican desde el día de la oferta, si ésta es
sucesivamente declarada válida por sentencia con autoridad de cosa
juzgada o si es aceptada por el acreedor.
o Cuando deben ser considerados los intereses propios de todos los
sujetos de la misma y esto impone a cada uno de ellos un deber que se
traduce en una conducta adeudada recíprocamente, aun cuando de
diferente naturaleza y con diversa intensidad.
o Cuando el depósito de la cosa debida, constituye una particular especie
de ejecución forzada de obligación de hacer, diversa en estructura, pero
análoga en funciones, confieren al deudor el “derecho a exigir la
cooperación del acreedor cuando ello se requiere para que sea
practicable el cumplimiento de la prestación debida por él".
Ejemplo:
o “Si el comprador de una cosa mueble deja de recibirla, el vendedor,
después de constituido en mora, tiene derecho a cobrarle los costos de
la conservación y las pérdidas e intereses (…)”.
o “Si la venta hubiese sido de cosa inmueble, y el vendedor hubiese
recibido el todo o parte del precio, o si la venta se hubiese hecho a
crédito y no estuviere vencido el plazo para el pago, y el comprador se
negase a recibir el inmueble, el vendedor tiene derecho a pedirle los
costos de la conservación e indemnización de perjuicios.
CONCLUSIONES
En conclusión, podemos ver que los casos de la cooperación del acreedor en
gran parte opera como una "carga" en que el único interesado en prestarla es
el mismo, teniendo el deudor suficiente con verse liberado del vínculo
obligatorio, además en aquellos casos en que la cooperación del acreedor es
relevante para salvaguardar los intereses del deudor, la buena fe impone "el
deber de cooperar", con límite del apreciable deudor.
La falta de cooperación da lugar al reembolso de los gastos sufridos y
eventualmente al resarcimiento del daño, en casos en que debía
contractualmente protegerse del deudor. Asimismo, el deudor tiene derecho a
la contraprestación, pero en los límites del enriquecimiento sin causa.