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Intereses Legales en el Código Civil Peruano

Este documento discute la naturaleza jurídica de los intereses desde una perspectiva económica. Plantea que los intereses no deben considerarse solo "frutos civiles", sino que representan el rendimiento de un capital desde una óptica económica. Propone una clasificación de los intereses basada en su origen (convencionales o legales) y finalidad (compensatorios u moratorios), en lugar de considerar subtipos. El objetivo es establecer los intereses como punto de conexión entre derecho y economía.

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Intereses Legales en el Código Civil Peruano

Este documento discute la naturaleza jurídica de los intereses desde una perspectiva económica. Plantea que los intereses no deben considerarse solo "frutos civiles", sino que representan el rendimiento de un capital desde una óptica económica. Propone una clasificación de los intereses basada en su origen (convencionales o legales) y finalidad (compensatorios u moratorios), en lugar de considerar subtipos. El objetivo es establecer los intereses como punto de conexión entre derecho y economía.

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DERECHO Nº45 -DICIEMBRE 1991

LA NATURALEZA JURIDICA DE LOS INTERESES:


PUNTO DE CONEXION ENTRE DERECHO Y ECONOMIA

Gastón Fernández Cruz

1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

La regulación de los intereses en el Código Civil peruano de


1984, dentro de las normas del Pago, en el Libro de las Obligaciones,
más allá de representar una innovación en lo que a ubicación de la
materia se refiere, e incluso por encima del gran avance que significó
enmendar el tratamiento disperso que le brindó el Código derogado,
presenta ciertas características que justifican su importancia como
institución propia del derecho de las Obligaciones. Esta "individuali-
dad" de la que estamos hablando, sin embargo, contra lo que muchos
puedan pensar, es de tal magnitud que permite diferenciar a los
intereses de otros muchos institutos de índole obligacional y real, que
le son, en múltiples aspectos, semejantes, pero de naturaleza jurídica
distinta.

Es precisamente en torno a esa naturaleza jurídica que diferen-


cia a los intereses de otras figuras afines, en donde la doctrina
civilista no ha formado consenso alguno, prevaleciendo la opinión de
catalogarlos como "frutos civiles"; ignorando con ello toda la concep-
ción económica del capital que los produce.

El presente trabajo, necesariamente limitado en su extensión


por razones de impresión y publicación, constituye en realidad parte
de la tesis de post-grado con la que el autor pretende obtener el grado
académico de Magíster en Derecho, con mención en Derecho Civil;y
en la cual, se analiza la naturaleza indemnizatoria de los intereses
moratorios en las obligaciones de dar sumas de dinero. Para ello, en
forma previa, se hizo necesario, en la referida tesis, analizar la
naturaleza jurídica de los intereses como tales, para luego recién

177
pasar a discutir la finalidad satisfactoria de los intereses moratorios.
El capítulo referido a la discusión de la naturaleza jurídica de los
intereses ve hoy, sorpresivamente y por separado, la luz a través de
su publicación en la Revista de Derecho de la Facultad de Derecho de
la Pontificia Universidad Católica del Perú, respondiendo a dos
necesidades de su autor:

La primera y principal, rendir homenaje a quien fuera su


profesor en el curso de Derecho del Transporte en la Facultad
de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Dr.
Alfredo Ostoja López-Alfaro, con quien siempre le unió el apre-
cio y la admiración que despierta el respeto intelectual, a punto
tal de que el Maestro, hoy fallecido, tuviera la deferencia de
acceder permanentemente a nuestros múltiples requerimien-
tos sobre su opinión ilustrada en asuntos del ejercicio profesio-
nal, cuando ya no existía vínculo docente alguno que --de
alguna manera- lo comprometiera en la absolución de consul-
tas. Pero es que el Maestro, es Maestro hasta la muerte y hoy,
uno de sus alumnos siente la necesidad de expresarle su grati-
tud tardía pero sin adiós postrero. Sin adiós, porque tal expre-
sión no existirá nunca con el Maestro, quien siempre vivirá en
el presente de sus alumnos a través de sus enseñanzas y conoci-
mientos.
La segunda, introducir en el debate jurídico nacional un punto
discutible y discutido en doctrina y no tratado en la nacional; y
en donde muchas veces no se aprecia que el Derecho no consti-
tuye una "isla" dentro de las Ciencias Sociales, sino que se
vincula con otras disciplinas pertenecientes a dicho campo. La
problemática de los intereses constituye para el Derecho Civil
uno de esos puntos de conexión entre dos Ciencias Sociales
claves: el Derecho y la Economía, pues la noción jurídica del
interés parte de una concepción económica de capital, que debe
ser entendida como tal.

La tesis que pretendemos sustentar y demostrar a través de


este trabajo, apunta a describir que, partiendo del concepto económi-
co de capital, entendido éste como Valor de Cambio, mal puede
hablarse que el interés constituya un "fruto civil"; o, peor aún, el
"precio", "remuneración", "compensación" o "renta" de un bien; es el
rendimiento o rédito de un capital.
178
Creemos que la actual situación del conocimiento jurídico nacio-
nal sobre el tema, pobre en doctrina, exige un aporte inmediato sobre
el asunto de este trabajo, que contribuya -cuando menos en algo- a
erradicar la ignorancia existente sobre la naturaleza jurídica de los
intereses. Ello comenzó, para el autor, por tratar de doblegar su
propia ignorancia en la materia.

2. DESLINDE TERMINOLOGICO Y [Link] DE LOS


INTERESES

El Código Civil peruano de 1984 no contiene en forma expresa


norma alguna que defina, en términos generales, lo que debe enten-
derse por interés. El artículo 1242 opta más bien por definir indistin-
tamente las clases de intereses que pueden presentarse, en atención
a la finalidad que aquéllos persiguen. Sin embargo, dentro de la
escasa doctrina nacional que al respecto se ha escrito (1), se ha
entendido que el Código Civil peruano, a través del mencionado
artículo 1242, regula los diversos supuestos de [Link] convencio-
nales que se presentan, para con posterioridad referirse en el artículo
1244 al interés legal. De esta manera, sin definir la noción de interés,
nuestro Código Civil, atendiendo al criterio de origen antes que al de
finalidad, clasificaría a los intereses en dos clases:

1) Convencionales, cuya fuente u origen se encuentra en el acuer-


do de dos o más partes, libremente contraído.
Estos intereses convencionales, según la finalidad que persigan,
pueden a su vez ser de dos tipos:

a. Compensatorios, cuando constituyen la contraprestación por


el uso del dinero o de cualquier otro bien.

(1) CARDEN AS QUIROS, Carlos. El Pago de Intereses en el Código Civil


de 1984. En: Libro Homenaje a Rómulo E. Lanatta Guilhem . Cultural
Cuzco S.A., Editores. Lima, Perú. 1986. P. 78. Al respecto, señala:
"( ... )los intereses pueden ser, de acuerdo a su fuente, convencionales y
legales (artículos 1243 y 1244). Los primeros son establecidos por las
partes, dentro del límite máximo señalado, mientras que los segundos
son fijados por la ley. Son intereses convencionales los compensatorios
y los moratorias (artículo 1243)".

179
b. Moratorios, cuando persiguen indemnizar la mora en el
pago.

2) Legales, que son los que reconocen por causa u origen la ley.

Nosotros, empero, no creemos que dicha clasificación brote del


texto normativo del Código Civil. Nuestro cuerpo legal ha admitido
-en cuanto a su clasificación-los dos criterios de origen y finalidad
antedichos, sin que propiamente pueda hablarse de "sub-clases" en
cada uno de ellos. Los intereses, pues, deben ser clasificados -en la
"ratio-legis" de la legislación peruana (2)- de la siguiente manera:

1) De acuerdo a la fuente en donde se originan: convencionales y


legales.

2) De acuerdo a la finalidad que persiguen: compensatorios y


mora torios.

En esta forma, los intereses, siendo de origen convencional o


legal, pueden comportarse con una naturaleza compensatoria o
moratoria. Así, son hipótesis claras de interés convencional, los
artículos 1243 y 1245 (3); y de interés legal, los artículos 1244, 1246
in fine y 1248, primer párrafo (en la hipótesis de falta de pacto), del
Código Civil; pero sobre todo, las disposiciones contenidas en los
artículos 1324 y 1663.

(2) Nos estamos refiriendo a la legislación peruana dada a partir de la


dación del Código Civil peruano de 1984. Con anterioridad y, desde la
promulgación de la Ley No. 2760 en el año 1918, en que se inicia en el
Perú el régimen de limitación a la libertad contractual en materia de
intereses, toda referencia a éstos se hace con prescindencia de su tipo o
clase, salvo el caso de los "intereses penales", sub-clase de los intereses
convencionales, cuya estipulación es prohibida por las leyes Nos. 7683,
8018 y 8372.

(3) El supuesto contemplado en el artículo 1245 del Código Civil peruano,


es uno de "interés convencional de tasa legal". No debe confundirse en
este sentido la noción de tasa legal de interés, con la de interés legal,
que son diferenciables. Ver al respecto: ALTERINI, Atilio Anibal.
Responsabilidad Civil. Tercera Edición. Editorial Abeledo-Perrot S.A.
Buenos Aires, Argentina. 1987. Nota a pie de página No. 448. P. 281.

180
Cuando la ley, en el artículo 1243 del Código Civil, menciona a
los intereses convencionales, lo hace en el sentido de indicar su
origen, pero también señalando la finalidad que pueden perseguir:
compensatorios o moratorias. La racionalidad de esta norma, no seda
en el sentido de afirmar que los denominados intereses compensato-
rios o moratorias sean "sub-tipos" de intereses convencionales, sino
que siendo, en cuanto a su origen, los intereses, de tipo convencional,
pueden comportarse con distinta finalidad: lucrativa por el uso de un
capital, o indemnizatoria por el uso indebido de un capital.

Pero esa finalidad no es privativa de los intereses convenciona-


les, pudiendo claramente presentarse en los denominados intereses
legales. Así, por ejemplo, cuando el artículo 1324 del Código Civil
establece que "las obligaciones de dar sumas de dinero devengan el
interés legal que fija el Banco Central de Reserva del Perú, desde el
día en que el deudor incurre en mora(. .. )", no hace sino establecer el
devengo de un interés legal con la calidad de moratoria. Así también,
cuando el artículo 1663 del Código Civil establece que "el mutuatario
debe abonar intereses al mutuante, salvo pacto distinto", para el
supuesto del contrato de mutuo, no hace sino establecer también el
devengo de intereses legales -a falta de pacto expreso-, que esta
vez se comportan con la calidad de compensatorios, dada la onerosi-
dad del contrato de préstamo.

Somos conscientes, sin embargo, de la absoluta aridez y falta de


univocidad que la doctrina presenta en torno al empleo de la termi-
nología más idónea al problema de los intereses y a su clasificación.
Repárese -por ejemplo- que si entendemos "literalmente" a los
intereses legales como aquéllos que nacen por prescripción de la ley,
tanto los intereses moratorias como los compensatorios devendrían
en una clase de aquéllos, pues, de suyo, encuentran su origen en la
finalidad que les reconoce la ley.

Así lo ha entendido un sector de la doctrina, de la cual podemos


citar al profesor suizo Von Tuhr (4), quien clasifica a los intereses en:

(4) VON TUHR, Andreas. Tratado de las Obligaciones. Tomo l. Primera


Edición en Castellano. Editorial Reus S.A. Madrid, España. 1934. P.
51.

181
Voluntarios, que tienen su origen casi siempre en un contrato,
pero cabe que provengan también de un acto de última volun-
tad.

Legales, que nacen sin la voluntad de las partes, por prescrip-


ción de la ley, siendo supuestos importantes de aplicación de
esta clase de intereses los moratorios y los procesales (5), por
ejemplo.

De otro lado, De Ruggiero (6) entiende dos especies de intereses:

Legales, que son aquellos que pueden reconocerse por causa


directa de la ley. En éstos pueden subdistinguirse dos especies:

moratorios, que son debidos por el hecho del retraso del


deudor en el cumplimiento de la obligación.
retributivos, cuya única función es restablecer el equilibrio
patrimonial y que son debidos por el uso de un capital.

Voluntarios, mal llamados convencionales, que son aquellos


que se reconocen por causa directa de la voluntad.

Asímismo, Alterini (7) prefiere distinguir y clasificar a los


intereses dentro de la óptica que nosotros hemos pretendido ensayar,
aunque con alcances concretos y particulares. El destacado jurista
argentino distingue los tipos de interés en:

Voluntarios, que nacen de la voluntad de las partes, común-


mente de una convención. Entre ellos cabe distinguirse, a su
vez -según su finalidad-, en:

(5) Para VON TUHR, hay "casos en que la deuda empieza a producir
intereses antes de constituirse al deudor en mora, por el mero hecho
de entablarse la acción o reclamación".

(6) DE RUGGIERO, Roberto. Instituciones de Derecho Civil. Tomo 11.


Volumen Primero. Editorial Reus S.A. Traducción al castellano de la
Cuarta Edición Italiana. Madrid, España. 1977. Pp. 54 y 55.

(7) ALTERINI, Atilio Ambal. [Link]. Pp. 281 a 283, inclusive.

182
lucrativos, comúnmente denominados compensatorios, que
constituyen frutos civiles del capital.
punitorios, que comportan una cláusula penal moratoria,
prevista para el caso de mora del deudor.

Legales, que son establecidos por la ley, independientemente de


la voluntad de los sujetos. Estos intereses pueden a su vez,
desde el enfoque de su finalidad, distinguirse en:

retributivos, que son aquellos impuestos por la ley con la


finalidad de mantener, o restablecer, un equilibrio patrimo-
nial, con independencia del estado de mora del deudor.
mora torios, que también son impuestos por la ley y represen-
tan el daño moratorio; la indemnización consiguiente al
estado de mora del deudor (8).

Dentro de la misma línea de análisis, el profesor Padilla (9)


prefiere clasificar a los intereses, siguiendo también las pautas seña-
ladas, por la fuente de donde proceden y la finalidad que persiguen.
El destacado profesor argentino nos habla de intereses:

Convencionales, o contractuales, en razón a su carácter volunta-


rio. Estos intereses, en atención a su finalidad económica, pue-
den ser:

compensatorios, que son aquellos que deben pagarse por el


uso de un capital ajeno, pues aparecen como fruto de él.
punitorios, que no son sino los daños moratorios prefijados
como intereses en la llamada cláusula penal moratoria, que
cumplen entonces una doble finalidad: indemnizatoria y
compulsiva.

(8) Su única diferencia con los denominados intereses punitorios, estriba-


ría en su origen: éstos vendrían a ser una suerte de "intereses morato-
ríos estipulados" y, al representar una cláusula penal, tendrían enton-
ces el carácter de punitorios.

(9) PADILLA, René. La Mora en las Obligaciones. Editorial Astrea de


Alfredo y Ricardo De Palma. Buenos Aires, Argentina. 1983. Pp. 222 a
225, inclusive.
183
Legales, que son aquellos que acusan su etiología en la ley.
Atendiendo a su finalidad, pueden ser de tres clases:

retributivos, que cumplen una función semejante a la de los


compensatorios, aunque son de fuente legal.
sancionatorios, reconocidos por el artículo 622 del Código
Civil argentino (10).
mora torios, que vendrían a ser aquellos que, en obligaciones
pecuniarias, se generan con la mora por imperativo legal.

Finalmente, Cardenal (11), en España, siguiendo a Marinetti ,


pretende clasificar a los intereses en:

Moratorios, cuando representan el resarcimiento del daño cau-


sado por el deudor a su acreedor (pecuniario) (12), por el retardo
culposo en la entrega de la cantidad debida.

Correspectivos, por cuanto representan la contraprestación a


obtener por el acreedor, por la privación de las ganancias que
produce el dinero en provecho del deudor, independientemente
de toda cuestión de culpa por parte de este último. Aquí Carde-

(1 O) El Código Civil argentino reconoce, en forma·adicional a los intereses


retributivos o lucrativos y a los moratorios o punitorios, los intereses
"sancionatorios", que serían los que la ley impone en razón de la
conducta maliciosa observada por el deudor durante la tramitación de
un proceso judicial (artículo 622, segunda parte, del Código Civil
argentino). Sin embargo, la doctrina argE!ntina es casi unánime al
atacar esta "clase" de interés, dudando inclusive de su constitucionali-
dad.

(11) CARDENAL FERNANDEZ, Jesús. El Tiempo en el Cumplimiento de


las Obligaciones. Editorial Montecorvo S.A. Madrid, España. 1979.
Pp. 255 y siguientes.

(12) Hemos puesto entre paréntesis el vocablo "pecuniario", por cuanto


creemos que los intereses moratorios se devengan también en las
obligaciones no pecuniarias (artículo 1246 del Código Civil). La expre-
sión usada por CARDENAL en el texto se justifica, por cuanto el
profesor español desarrolla el tema de los intereses dentro del análisis
relativo al "simple retraso relevante en las obligaciones pecuniarias".

184
nal , siguiendo a Melich-Orsini y Libertini (13), defiende la
terminología empleada, por cuanto los intereses correspectivos
tienen una función de correspondencia por el uso de un capital
y tienden a restablecer el equilibrio roto por el hecho de la
disponibilidad, de parte del deudor, de una suma de dinero
debida al acreedor.

Compensatorios, cuando se devengan sobre el precio de la cosa


vendida y entregada al comprador que produce frutos u otros
provechos, aunque tal precio no sea todavía exigible. Se trataría
entonces de un supuesto particular de intereses devengados en
el contrato de compraventa, que cumplen también una función
equitativa: restablecer el equilibrio patrimonial roto por el
hecho de que una de las partes en el contrato ha recibido ya un
bien fructífero y no ha pagado aún la contraprestación de
equilibrio. Indica Cardenal (14): "mientras los intereses corres-
pectivos hacen referencia a la deuda, los intereses compensato-
rios hacen referencia a la cosa en cuanto entregada y producto-
ra de frutos o provechos de otra clase; el precio interesa única-
mente para determinar el "quantum" de los intereses" (15).

De lo expuesto, la única conclusión válida que quizá podamos


extraer es que, en materia de clasificación terminológica en torno a la
problemática de los intereses, no existe, pues, un criterio unívoco en

(13) CARDENAL FERNANDEZ, Jesús. [Link]. Pp. 256 y 257.

(14) CARDENAL FERNANDEZ, Jesús. [Link]. P. 259.

(15) Esta clase de intereses son aquéllos reconocidos por el artículo 1499
del Código Civil italiano; y artículo 1501, inciso 2) del Código Civil
español.
Su reconocimiento, resulta a todas luces discutible, toda vez que la
prestación de pago de intereses se hace depender, no en razón de la
naturaleza del objeto de la prestación principal que los genera (deuda
dineraria, por ejemplo), sino de la naturaleza del objeto de otra presta-
ción de dar correlativa (dar bien fructífero). Nuestro Código Civil
derogado de 1936, traía ciertos supuestos de aplicación de estos "inte-
reses compensatorios". Verbigracia: artículos 1403 y 1413. El Código
Civil peruano de 1984, actualmente vigente, no ha recogido esta clase
de intereses que, en rigor, no son tales (artículos 1554, 1556, 1563).

185
la doctrina, como antes lo hemos señalado. Ello nos autoriza a
insistir -siempre desde la óptica del Código Civil peruano- en
torno a que, la única clasificación que podemos reconocer de utilidad
práctica en la cuestión de los intereses, es de naturaleza dual:

1) En torno a su Fuente u Origen , los intereses pueden ser:

Voluntarios, que serían aquellos cuya fuente u origen se


encuentra en la voluntad de las partes, libremente manifes-
tada, dentro de un máximo señalado por la ley para evitar la
usura.

Legales, que son los fijados por la ley con una tasa única, sin
posibilidad de variación por voluntad de las partes y que, por
lo general, tienen una aplicación supletoria; esto es, en
defecto del pacto de intereses; sin perjuicio de ser aplicados
en los supuestos en donde la ley expresamente quiere que se
devenguen.

2) En torno a su Propósito o Finalidad, dichos intereses pueden


ser:

Lucrativos, cuando persigan un rendimiento por la aplica-


ción de un capital en una relación jurídica determinada, a lo
que comúnmente se ha llamado "la contraprestación por el
uso de un capital".

Moratorias, cuando persigan indemnizar la privación del


uso de un capital (16), lo que mal ha llamado nuestro Código
Civil "indemnización por la mora en el pago", que no viene a
ser lo mismo desde que no es la única variable del daño
moratorio aquélla mencionada, sino también otras, tales
como la pérdida del valor adquisitivo de la moneda, que no
debe ser indemnizada vía intereses.

(16) Repárese que empleamos el giro "indemnización por la privación del


uso de un capital" y no "sanción por el uso indebido de un capital", en
atención a la finalidad satisfactoria y no sancionatoria de la responsa-
bilidad civil; lo que claramente la diferencia de la responsabilidad
penal.

186
Corno hemos señalado líneas arriba, las clasificaciones reseña-
das no son excluyentes; esto es, que nada enerva la posibilidad de que
los intereses puedan ser voluntarios (en su origen) y lucrativos (por
su finalidad) -verbigracia: artículo 1243 del Código Civil peruano-;
legales (en su origen) y moratorias (por su finalidad) -verbigracia:
artículo 1324 del Código Civil peruano-; voluntarios (en su origen) y
moratorias (por su finalidad) -verbigracia: artículo 1243 del Código
Civil peruano-; o legales (en su origen) y lucrativos (por su finali-
dad) -verbigracia: artículo 1663 del Código Civil peruano.

De otro lado, creemos que debemos defender la terminología


empleada, especialmente aquella referida al uso de los vocablos
"intereses voluntarios" e "intereses lucrativos", sobre la base de los
argumentos siguientes:

a) Creernos -en la línea descrita por los profesores Von Tuhr, De


Ruggiero y Alterini- que llamar a los intereses voluntarios,
convencionales o contractuales, es restringir su posibilidad de
creación a esta última clase de negocios jurídicos. Desde que se
reconoce a la voluntad unilateral como creadora de relaciones
jurídicas, nada impide que dicha voluntad unilateral sea, pues,
también origen de la obligación de pago de intereses.

N o es ésta, sin embargo, la orientación seguida por el Código


Civil peruano, que llama a los intereses voluntarios, convencio-
nales.

b) Creernos, asimismo --en la corriente seguida básicamente por


la doctrina argentina-, que es conveniente denominar a los in-
tereses debidos por el uso de un capital, lucrativos, antes que re-
tributivos, correspectivos o compensatorios:

No nos mostramos partidarios del empleo de la denomina-


ción "intereses retributivos", que propugna un sector de la
doctrina, pues su sanción y finalidad no apunta nunca a
otorgar a un acreedor de prestación de intereses, una mera
"retribución" por el uso y disfrute de un capital. La verdade-
ra función económica y social reconocida a esta clase de
intereses, se da en el rendimiento o rédito que se espera
percibir de un capital. Nadie, por ejemplo, da en préstamo

187
una suma de dinero en capital, para percibir como "retribu-
ción" una suma menor incluso a la depreciación monetaria;
un sujeto determinado da en préstamo un capital, porque
persigue una ganancia y no un mero pago retributivo. Está
presente primero la idea de lucro, antes que la de retribu-
ción, siendo función de la ley regular dicha ganancia, a fin de
evitar situaciones de agio y usura.

N o nos mostramos tampoco partidarios del empleo de la de-


nominación "intereses compensatorios", pues el mismo pa-
reciera acercamos a la problemática del daño compensato-
rio, ajeno en un principio al carácter de ganancia esperada
por el uso de un capital. En los intereses lucrativos no se
persigue resarcir ningún daño; y, menos aún, la prestación
de intereses se comporta con características indemnizatorias
que la permitan catalogar como una prestación sustituta, tal
y cual sucede en la indemnización del daño compensatorio.

Sin embargo, no dejamos de reconocer que, en la medida que los


intereses lucrativos presuponen la idea de ganancia, en países de
economía inestable, que sufren los fenómenos de la inflación y la
depreciación monetaria, esa idea de lucro sólo es posible de ser
concebida a través de la implantación de tasas activas de interés, su-
periores a la inflación; lo que de por sí implica que dichas tasas no
sólo estén integradas por una "cuantía pura" que pretenda medir el
costo del uso de un capital, sino por otra cuantía adicional que
persiga adicionar, a aquélla, el costo por la pérdida del valor adquisi-
tivo del capital aplicado; lo que en el fondo no es sino integrar una
variable "compensatoria" en la fijación de la tasa del interés lucrati-
vo. Sólo en este sentido cabría admitir la denominación de "intereses
compensatorios" para aquellos que se deben por el uso de un capital
ajeno; y, hasta cierto punto, justificar en el plano de los hechos y por
un principio de equidad, la tergiversación de la finalidad de los
intereses lucrativos.

Pese a lo expuesto, creemos que la problemática de los intereses


en general -sean éstos lucrativos o moratorias- debiera ser mane-
jada discriminadamente del asunto de la revaluación de las obliga-
ciones dinerarias. Si bien los intereses pueden ser una alternativa de
solución al reajuste de las deudas de dinero, no creemos que su

188
naturaleza jurídica sea la más adecuada para intentar implementar
medidas de corrección de la depreciación monetaria. Existen otros
muchos medios, legislativos y convencionales (1 7), para llevar ade-
lante la política correctiva de la revaluación de las deudas de dinero,
independientemente de la medida de los intereses.

3. NATURALEZA JURIDICA DE LOS INTERESES

El hecho de que se reconozca una finalidad dual a los intereses:


lucrativa de un lado e indemnizatoria del otro, ha llevado también a
un sector de la doctrina moderna a reconocer a los intereses una
naturaleza jurídica dual. Es más, en torno a esta problemática, se
han discutido y afirmado diversas concepciones que solamente han
contribuido a crear más confusión sobre un tema de por sí difícil y
complicado. Arango Barrientos (18), en Colombia, resume bien las
distintas concepciones que se han vertido al respecto. Así, se habla
del interés:

a) Como fruto de un capital,


b) Como precio del dinero, ·
e) Como remuneración por el sacrificio de la privación de un
capital,
d) Como compensación,
e) Como indemnización; y
f) Como rédito o rendimiento.

Antes de analizar la naturaleza jurídica de los intereses


-dentro de algunas de las posibilidades antes detalladas-; cabría

(17) Ver al respecto: DIEZ-PICAZO, Luis. Fundamentos del Derecho Civil


Patrimonial. Volumen l. Segunda Edición. Editorial Tecnos S.A. Ma-
drid, España. 1983. Pp. 470 y sgtes.; ZANNONI, Eduardo. Revalua-
ción de Obligaciones Dinerarias ("indexación''). Síntesis doctrinaria y
jurisprudencia[. Editorial Astrea de Alfredo y Ricardo De Palma.
Buenos Aires, Argentina. 1977. Pp. 57 y siguientes.

(18) ARANGO BARRIENTOS, Darí[Link] y Comentarios sobre el Tema


de los Intereses. Tesis de Grado. Facultad de Ciencias Jurídicas y
Socioeconómicas de la Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, Co-
lombia.1982. Pp. 111 y siguientes.
189
preguntarse sobre la conveniencia o no de su tratamiento: ¿es en
realidad necesario el análisis de este tema, o lo hacemos por esa
obsesión propia del jurista, de la exageración constructiva concep-
tual, que censura Puig Brutau (19)? Creemos que -a diferencia de lo
que sucede en otros muchos institutos jurídicos- en el tema de los
intereses, la pregunta en torno a su naturaleza jurídica, no es sino la
pregunta en torno a la noción misma de interés, que explica su exis-
tencia, independientemente de dónde se origina o qué finalidad per-
sigue. Para arribar a dicha noción, sin embargo, es necesario enten-
der que la deuda de intereses tiene siempre el carácter de prestación
accesoria y, como tal, no existe sin la pre-existencia de una deuda
principal (20). Dicha "accesoriedad" debe llevarnos a analizar lo que
constituye el objeto materia de la prestación, objeto a su vez de la
obligación principal, pues sólo en torno a la naturaleza jurídica de
dicho objeto podremos determinar si el mismo es susceptible o no de
generar intereses.

Como sabemos, las obligaciones, según la naturaleza de la


prestación, que es entendido por muchos como su objeto, pueden ser
de dar, hacer o no hacer; y es sabido que cada prestación tiene
también un objeto (21):
Obligaciones con prestación de dar: bienes
Obligaciones con prestación de hacer: servicios
Obligaciones con prestación de no hacer: abstenciones

(19) PUIG BRUTAU, José. Citado por CAZEAUX, Pedro y TRIGO RE-
PRESAS, Félix. En: Compendio de Derecho de las Obligaciones. Tomo
l. Primera Reimpresión. Librería Editora Platense S.R.L. La Plata,
Argentina. 1984. P. 538.

(20) DIEZ-PICAZO, Luis. [Link]. Volumen I. p. 490; DE RUGGIERO,


Roberto. [Link]. Tomo II. Volumen Primero. p. 54; VON TUHR,
Andreas. [Link]. Tomo l. p. 49.

(21) Damos por sentada esta posición doctrinaria por ser la más extendida
en la actualidad, aun cuando compartamos la tesis que distingue entre
objeto y prestación. En lo que respecta a la tesis del objeto de la
prestación, hay quienes no creen en ella, por cuanto los servicios y
abstenciones, al ser conducta, no serían sino la prestación misma y no
el objeto de ésta. Al respecto, pueden resultar ilustrativas las palabras
del profesor español HERNANDEZ GIL, que señala: "El objeto de1a

190
Es, pues, en razón a este objeto de la prestación que debemos
analizar si toda deuda principal es susceptible de producir intereses.

Si estamos ante una obligación con prestación de dar, en la


medida que lo que es susceptible de entrega son bienes, cabe entonces
preguntarse: ¿todo bien, en principio, puede producir nuevos bienes?
La respuesta es afirmativa, en la medida que esos nuevos bienes se
conciben como provechos renovables que producen los bienes origi-
nalmente debidos.

Pero si estamos ante obligaciones con prestación de hacer o de


no hacer, cuyos objetos son respectivamente el servicio y la absten-
ción, ¿podemos afirmar que dichos servicios o abstenciones producen
nuevos servicios y abstenciones a su vez? La respuesta inmediata es
negativa, desde que la naturaleza misma del servicio y la abstención
impide la producción de intereses.

De esta manera, si sólo los bienes son susceptibles de producir


nuevos bienes, resulta jurídicamente fácil de catalogar a estos nuevos
bienes como "provechos renovables" y, consecuentemente, como fru-
tos.

Sin embargo, la noción de interés no es sinónimo de la de fruto,


aunque aquélla-se dice por algunos-esté obviamente implicada en
ésta. Así, hemos arribado a la concepción más extendida y aceptada
en torno a la naturaleza jurídica del interés: el de concebirlo como
fruto civil de un capital.

obligación es la prestación. Ahora bien, a la caracterización de ésta


cooperan dos factores. En la prestación figura un factor constante
que es el comportamiento del deudor( ... ). Pero junto a este factor, que
figura siempre en el objeto, hay otro variable y que, por tanto, puede
no concurrir: las cosas. Cuando la obligación consiste en dar o entregar
una cosa, la cosa en sí, aunque no integre ella sola el objeto, forma
parte de él. Luego la prestación, que siempre es conducta, puede estar
o no referida a las cosas. Si va referida a las cosas, como en las
prestaciones de dar, aquéllas se incorporan al objeto. Si no va referida
a las cosas, como en las prestaciones de hacer, es sólo la conducta la
que integra el objeto de la obligación( ... ). HERNANDEZ GIL, Antonio.
Derecho de Obligaciones. Editorial CEURA. Nueva Edición. Madrid,
España. 1983. P. 102.

191
3.1El interés como fruto de un capital

Para arribar a la noción de interés como fruto, dentro del


Código Civil peruano, resulta necesario interpretar en forma siste-
mática las normas contenidas en los Libros V y VI de Derechos Reales
y Obligaciones y, específicamente, las normas referidas a frutos
(Título III, Sección Segunda, Libro V) con aquellas referidas al pago
de intereses (Capítulo Segundo, Título 11, Sección Segunda, Libro
VI).

De esta manera, el artículo 891 del Código Civil peruano


define a los frutos civiles como "los que el bien produce como conse-
cuencia de una relación jurídica", señalando a continuación el artícu-
lo 892 de dicho cuerpo legal que dichos frutos pertenecen al titular
del derecho, sin perjuicio de los derechos adquiridos por terceros.

La primera pregunta que cabría aquí realizarse apuntaría


hacia la naturaleza de la relación jurídica a la que aludiría el citado
artículo 891 del Código. ¿Se trata de una relación jurídica real u obli-
gacional?

Primeramente -creemos- habría que descartar la diferen-


cia que ciertas posiciones doctrinarias tradicionales (22) han creído
encontrar entre estas dos clases de relaciones jurídicas. Así, se ha
distinguido entre:

- relación jurídica real: que vincula en forma directa al sujeto


de la relación con el objeto (bien) de la misma. Se habla
entonces de una relación inmediata entre el sujeto y el
objeto físico.

(22) El profesor CABANELLAS define a la relación jurídica como "todo


vínculo de derecho entre dos o más personas, o entre una de ellas al
menos y una cosa corporal o incorporal, con trascendencia en el orde-
namiento vigente", admitiendo, en consecuencia, esta visión dual del
concepto de relación jurídica como vínculo sujeto/sujeto y sujeto/obje-
to. CABANELLAS, Guillermo. Diccionario Enciclopédico de Derecho
Usual. Tomo VII. Décimo Quinta Edición. Editorial Heliasta S.R.L.
Buenos Aires, Argentina.1982. P.117.
Asimismo, en nuestro medio: DE LA PUENTE Y LAVALLE, Manuel.
Estudios del Contrato Privado. Tomo I. Cultural Cuzco S.A. Editores.
Lima, Perú. 1983. P. 486.
192
- relación jurídica obligacional: que vincula en forma indirec-
ta al sujeto de la relación con el objeto (bien) de la misma. Se
habla entonces de una relación mediata entre el sujeto y el
objeto fisico, que lo es de la prestación de dar, objeto a su vez
de la obligación.

Sin embargo, en la moderna doctrina civilista se ha negado


la posibilidad de que pueda verificarse en rigor una relación jurídica
real en los términos antes propuestos. El profesor Reale (23), por
ejemplo, en opinión que compartimos, afirma que una relación jurídi-
ca, para ser tal, debe revestir la calidad de situación jurídica inter-
subjetiva; lo que significa que sólo puede darse entre sujetos (24).

Cuando hablamos de una presunta relación jurídica entre


un sujeto de derecho y un objeto físico, en verdad no podemos
referirnos a relación alguna, desde que sólo los sujetos son capaces de
relacionarse, exteriorizando voluntades, y, por ende, de contraer
obligaciones, si se trata de relaciones jurídico-patrimoniales.

Es aquí donde se presenta, tal vez, otra discusión de alcan-


ces actuales: ¿es la relación obligatoria la única relación jurídico-pa-
trimonial que puede presentarse? Para un sector mayoritario de la
doctrina actual, la respuesta es negativa. Puede existir también
como relación jurídico-patrimonial, la relación real; no entendida ya
como vinculante de sujetos con objetos, sino netamente intersubjeti-
va, desde que -se dice- el derecho real sólo es entendible como tal,

(23) REALE, Miguel. Introducción al Derecho. Ediciones Pirámide S.A.


Quinta Edición. Madrid, España. 1982. P. 173.

(24) No es, sin embargo, la única posición sostenida en el derecho moderno.


Así, autores como CICALA y BARBERO consideran la relación jurídi-
ca como la existente entre un sujeto y el ordenamiento jurídico por
medio de una norma jurídica, habiendo entre los sujetos sólo una
relación de hecho, que pone en juego la norma. Para una lectura
completa y polémica de la discusión sobre la naturaleza de la relación
jurídica, básicamente patrimonial, conviene consultar el excelente
libro de BULLARD GONZALES, Alfredo. La Relación Jurídico Patri-
moniaL Reales vs. Obligaciones. Lluvia Editores. Primera Edición.
Lima, Perú. 1990.

193
en la medida de que se opone a sujetos. La propiedad, por ejemplo,
sólo alcanza su verdadera función económica y social como derecho
real, mediante su carácter de oponibilidad "erga omnes"; esto es,
desde que puede ser opuesto por un sujeto propietario a otros sujetos
interesados, dándole el carácter de intersubjetiva.

Por ello, Diez-Picazo (25), dentro de esta vertiente doctrina-


ria, en el estudio de la estructura de la relación jurídico-patrimonial,
distingue elementos propiamente estructurales, como los sujetos y el
objeto de la relación, del contenido de la relación jurídica, que serían
los derechos subjetivos patrimoniales. Así, como objetos de relaciones
jurídico-patrimoniales podrían caber las cosas materiales, las ener-
gías de la naturaleza, los bienes inmateriales y, el comportamiento o
la conducta de una persona; mientras que como contenido de las
relaciones jurídico-patrimoniales, siempre calificarían derechos sub-
jetivos patrimoniales, que significan atribución a la persona de un
poder jurídico sobre valores económicos.

Nosotros, en cambio, si bien admitimos que dentro de un


plano jus-filosófico es posible hablar de intersubjetividad a través de
la oponibilidad de los derechos reales, no creemos que ello le de la
categoría de relación jurídica real, pues uno de los requisitos para
reconocer a los sujetos de una relación estrictamente jurídica está
dado por la determinación o determinabilidad de aquéllos, que no se
presenta en la oponibilidad "erga omnes" de los derechos reales. Por
lo demás, esta oponibilidad general de los derechos reales, en rigor,
no es tal, pues sólo es propia del derecho de propiedad a través de la
acción reivindicatoria; mientras que en otros tantos derechos reales
como el usufructo, uso, habitación o servidumbre, esa oponibilidad
tiene alcances distintos y limitados (26).

En razón a lo arriba indicado, si bien compartimos con Diez-


Picaza la idea general y aceptada por la doctrina actual, que debe
diferenciarse el contenido, del objeto de la relación jurídico-patrimo-
nial, no creemos que éste pueda estar referido a bienes o cosas. Para
nosotros, sobre los objetos físicos los sujetos ejercen poderes de hecho

(25) DIEZ-PICAZO, Luis. [Link]. Volumen l. Pp 54 a 69.

(26) DIEZ-PICAZO, Luis. [Link]. Volumen 1, P. 66.

194
(propiedad, posesión, uso, usufructo, etc), tutelados por el Derecho,
los que son elevados a la categoría de poderes jurídicos (27).

Creemos, con Bullard, en que "el contenido se diferencia del


objeto en que el primero permite colocar a uno de los sujetos en la
posibilidad de exigir y al otro de cumplir, mientras que el segundo es
aquello que se exige"; pero discrepamos de su afirmación de que no
puedan ejercerse poderes sobre las cosas (28).

N os permitimos señalar que creemos que relación jurídico-


patrimonial es sinónimo de relación obligatoria; siendo el contenido
de ésta el (o los) vínculo(s) que existe(n); y el objeto, el bien o la
utilidad obtenida por medio de la prestación. En este orden de ideas,
el vínculo será la parte o elemento de la relación jurídico-obligatoria
que correlaciona dos situaciones jurídicas coincidentes pero contra-
rias, llamadas crédito y deuda. Mientras que objeto será el resultado
esperado y logrado a través de la conducta humana patrimonialmen-
te valorable, destinada a satisfacer un interés (prestación); aun
cuando hoy pueda entenderse la patrimonialidad referida al objeto
mismo de la obligación y no ya a la prestación.

Por lo demás, creemos que el propio texto normativo del


Código Civil peruano de 1984 respalda nuestra afirmación. Si recu-
rrimos a una interpretación sistemática o comparativa de la ley
veremos cómo resultan siendo sinónimos los términos relación jurídi-
co-patrimonial y obligación (relación obligatoria): el texto del artículo
1351 del Código Civil define al contrato como el acuerdo de dos o más
partes para crear, regular, modificar o extinguir una relación jurídi-
ca patrimonial (el subrayado es nuestro); enmarcando a ésta clara-
mente como objeto del contrato. De otro lado, cuando el artículo 1402
del mismo cuerpo legal define al objeto del contrato, lo hace en el
sentido de decir que consiste en crear, regular, modificar o extinguir

(27) En relación a este punto y, para comprender la tesis del "poder


jurídico" sobre las cosas y los argumentos en contra del mal llamado
"Deber Pasivo Universal" de respetar todos los derechos ajenos, ver:
CAZEAUX, Pedro y TRIGO REPRESAS, Félix. [Link]. Tomo l. Pp. 16
y siguientes.

(28) BULLARD GONZALES, Alfredo. [Link]. Pp. 158 y 159,

195
obligaciones (el subrayado es también nuestro); lo que nos releva de
mayores comentarios en tomo a la intención de la ley de hacer
coincidir los significados de relación jurídico-patrimonial y obliga-
ción. Cualquier otra posición, sustentable por cierto en doctrina,
creemos que no lo es dentro del sistema civil peruano.

En atención a los argumentos antes expresados, la relación


jurídica a la que alude el artículo 891 del Código Civil debe entender-
se como una de carácter obligacional, que vincula a deudor y acreedor
y que, a los efectos de comprender al interés como fruto, determina-
ría que un bien debido por aquél, en "compensación" por su uso, o
inversamente, por la privación temporal de su uso en forma indebi-
da, produce "nuevos bienes" de igual género y calidad.

Sin embargo, la aseveración "bienes que producen nuevos


bienes, como consecuencia de una relación jurídica", sólo cabe ser
entendida estrictamente relacionada con la noción de frutos y no de
intereses, pues si bien estos últimos podrían ser catalogados como
frutos civiles, no son generados por bienes originalmente debidos,
sino que constituirían frutos civiles de un capital. Aquí radica la
primera gran precisión que debemos realizar para entender si es
posible hablar del interés como fruto de un capital en el Código Civil
peruano: se estaría ante una noción jurídica de fruto, que se genera
a partir de un concepto estrictamente económico de capital.

Von Tuhr (29) señala al respecto que, "económicamente consi-


derados, los intereses representan la renta del capital de que el
acreedor se priva; jurídicamente, pueden considerarse como frutos
civiles del crédito".

Enneccerus (30), en cambio, cita una definición clásica del


interés para criticarla: "Llámase interés a una cantidad de cosas

(29) VON TUHR, Andreas. [Link]. Tomo I. P. 47.

(30) ENNECCERUS, Ludwig; KIPP, Theodor y WOLFF, Martin. Tratado


de Derecho Civil. Derecho de las Obligaciones. Volumen Primero.
Tomo Segundo. Bosch. Casa Editorial. Barcelona, España. 1954. P.
53.

196
fungibles, que puede exigirse como rendimiento de una obligación de
capital en proporción al importe o al valor del capital y al tiempo por
el cual se está privado de la utilización del mismo". La crítica del
fallecido jurista alemán, apunta hacia la extendida noción de que sólo
los bienes de naturaleza fungible pueden constituir capitales (31),
señalando que "la opinión dominante exige que el objeto de la obliga-
ción de capital sea dinero u otra cosa fungible. Esto es demasiado
estrecho. También en el supuesto de obligación dirigida a cosas no
fungibles es imaginable un interés del valor de estimación y, si las
cosas están destinadas a la venta, del valor en venta" (32).

Díez-Picazo (33), por su lado, se orienta también en la defini-


ción del concepto de interés, sobre la difereneiación del mismo en
términos económicos y jurídicos. Señala que "en términos económicos
se denomina "interés" al precio o remuneración que una persona ha
de pagar por la utilización o disfrute de bienes de capital de pertenen-
cia ajena (. .. ). En términos jurídicos, sin embargo, el concepto de
interés es un concepto más estricto. Jurídicamente, son intereses las
cantidades de dinero que deben ser pagadas por la utilización y el
disfrute de un capital consistente también en dinero".

Particularmente, creemos que -estrictamente hablando-


podemos establecer diferencias entre las nociones de bien, capital,
crédito e interés; así como respecto a renta, fruto, precio, remunera-
ción y rendimiento; y que en razón a la utilización indistinta de térmi-
nos, se presenta el gran problema.. de entE·ndimiento en torno a la
naturaleza jurídica del interés.

Así, en principio, por bien o bienes, debemos entender todo


aquello "que compone la hacienda, el caudal, la riqueza o el patrimo-
nio de las personas" (34). En tal sentido, comprende a las cosas y

(31) En nuestro medio, ver al respecto: CARDENAS QUIROS, Carlos. Ob.


Cit. P. 77.

(32) ENNECCERUS, Ludwig. [Link]. P. 53.

(33) DIEZ-PICAZO, Luis. [Link]. Volumen I, P. 488.

(34) CABANELLAS, Guillenno. [Link]. Tomo l. P. 477.

197
derechos sobre las cosas, determinando que no solamente las "cosas
físicas" puedan exclusivamente producir frutos.

Por capital, en cambio, debe distinguirse primeramente el


concepto económico de esta noción, de su propia acepción jurídica.
Para Aparicio Ramos (35), cuando se habla llanamente de "capital"
se está haciendo referencia al concepto económico del mismo. Cuan-
do se habla de patrimonio, se significa el concepto jurídico de capital.
De esta manera, cuando se habla de patrimonio como un conjunto de
bienes, se indica que el capital de una persona abarca o incluye
dichos bienes. Sin embargo, cuando se habla de que un capital
produce intereses, se está haciendo referencia al concepto económico
de capital.

Esta distinción es importante de establecerse, pues ella


representa la explicación de la confusión generalizada de términos
que se presentan (36); pero lejos estamos de imaginar que por la sola
separación de los conceptos jurídico y económico de capital, hayamos
alcanzado la claridad conceptual requerida para calificar la natura-
leza jurídica del interés. ¿Acaso existe unidad de criterio doctrinario
sobre el concepto económico de capital, sobre el cual se generarían los
intereses? Al respecto, Von Bohm-Bawerk (37) hace notar que la
ciencia económica no se caracteriza precisamente por su unidad en
torno al concepto de capital, al cual se le asignan multiplicidad de
acepciones. Así, por ejemplo, Hermann (38) define al capital como el

(35) APARICIO RAMOS. En: CABANELLAS, Guillermo. [Link]. Tomo 11.


P. 57.

(36) Y en el que incurre nuestro propio Código Civil al calificar a los


intereses compensatorios como los debidos por "el uso del dinero o de
cualquier otro bien" (artículo 1242 del Código Civil). En verdad, los
intereses lucrativos se deben en calidad de contraprestación por el uso
y disfrute de cualquier capital.

(37) VON BOHM-BAWERK, Eugen. Capital e Interés. Fondo de Cultura


Económica. Segunda Edición en Español. México D.F., México. 1986.
P. 31.

(38) HERMANN. En: VON BOHM-BAWERK, Eugen. [Link]., P. 27.

198
"patrimonio que ofrece constantemente su utilidad a las necesidades
del hombre como un bien continuamente nuevo, sin que merme nada
su valor de cambio".

Aparentemente, con la definición de capital de Hermann


antes transcripta, poco se habría avanzado en la diferenciación con-
ceptual de esta noción desde el punto de vista económico, toda vez
que se define al capital como sinónimo de patrimonio (concepto, este
último, más jurídico que económico); pero si se repara con mayor ·
detalle en la terminología empleada en la definición, se podrá apre-
ciar la introducción de una variable económica que resulta funda-
mental a los fines que pretendemos demostrar: el entender al capital
en su Valor de Cambio.

Así también, cuando Von Bohm-Bawerk (39) define al capi-


tal como "un conjunto de medios de adquisición producidos, es decir,
un conjunto de bienes procedentes de una producción anterior y no
destinados a ser consumidos directamente para fines de goce, sino
como medios para la adquisición de nuevos bienes", resalta la concep-
ción del capital como valor de cambio.

Sin embargo, la pregunta que aquí resulta de necesidad


realizarse es ya en torno a la noción de interés: ¿cabe concebir a éste
como fruto civil de un capital, entendido este último concepto en su
acepción económica: como valor de cambio?

La respuesta que ensayemos a la pregunta antedicha deberá


depender de la interpretación jurídica que se le dé a la afirmación
"bienes que producen nuevos bienes como consecuencia de una rela-
ción jurídica".

Orgaz (40), por ejemplo, prefiere distinguir entre bienes que son
capitales y bienes que no lo son, en cuanto se les estime productivos
(capital) o improductivos (riqueza). Creemos que esta afirmación
debe ser precisada en relación a todo aquello que venimos indicando

(39) VON BOHM-BAWERK, Eugen. [Link]. P. 32.

(40) ORGAZ, Alfredo. Los Intereses en los Daños y Perjuicios. Citado por
PADILLA, René. [Link]. P. 221.
199
en este punto, por cuanto hablar de bienes productivos involucra
tanto a aquellos bienes que por sí producen frutos (frutos naturales),
como aquéllos que sólo producen frutos como consecuencia de una
relación jurídica (frutos civiles), que los colocan en el débito a cargo
de un deudor.

Repárese que, económicamente considerados, no se concibe


cómo los bienes puedan producir frutos como consecuencia de una
relación jurídica; sería -se dice-, en todo caso, la relación jurídica
misma la que determinaría la producción de frutos. Esta aseveración
lleva implícita la duda y el escepticismo de los economistas en torno
a que los bienes, tomados en su individualidad, puedan producir nue-
vos bienes catalogables de intereses; una prestación de dar bienes
ciertos productivos, determina que dichos bienes fructíferos se en-
cuentren "in obligatione"; y, como tales, estén en capacidad de gene-
rar frutos como consecuencia de una relación jurídica. Serán los
propios bienes, que tomados como tales, producirán frutos. En cam-
bio, cuando los bienes no son tomados como tales sino como medida
de valor de otros bienes, lo que se encuentra "in obligatione" en la
prestación de dar no son los bienes en su individualidad, sino preci-
samente ese valor de cambio de los mismos, que no es sino el concepto
de capital. Aquí, entonces, no se habla de obligaciones con prestación
de dar bienes ciertos, sino de obligaciones con prestación de dar un
capital (bienes de capital).

No creemos en la crítica económica antes reseñada de que,


tratándose de frutos civiles, sea la misma relación jurídica la produc-
tora de frutos. Aquí son los bienes, que tomados en su individualidad
(esto es, como bienes) y aplicados en una relación jurídica producen
frutos (verbigracia: la renta debida por el uso y disfrute de un bien,
aplicado en una relación jurídica de arrendamiento). Lo que sucede
es que la visión económica tiende a totalizar conceptos y entender a
todos los bienes productores de frutos como capitales, produciéndose
entonces una ruptura entre la concepción económica de capital y la
noción jurídica de fruto; así como antes se produjo la ruptura entre la
noción jurídica de capital y la noción económica de interés: en rigor
sólo los bienes, como tales, están en capacidad de generar frutos; los
capitales producen Rendimientos.

200
3.2 El interés como rédito o rendimiento de un capital

Enneccerus (41), en su antiguo y famoso Tratado de Derecho


Civil, elaborado conjuntamente con Kipp y Wolff, ya había indicado
que "los intereses presuponen una obligación de capital, o sea una
obligación de la cual representan el rendimiento"; y en donde "la
especial naturaleza de la deuda del interés se basa en su relación con
la deuda del capital. Toda vez que el interés constituye un rendimien-
to de la obligación del capital, no puede nacer sin ésta. En este sentido
es una obligación accesoria o secundaria(. .. )".

Al constituir el interés el rédito de un capital y, entendida


esta última noción en su acepción económica: como valor de cambio,
permite explicar el hecho de que si bien los intereses se expresan por
lo general en sumas de dinero, cabe estipularse el pago de intereses
en especie. Por ello, también, tratándose de obligaciones no pecunia-
rias, es posible concebir capitales que recaigan incluso sobre bienes
no fungibles (42), toda vez que interesan esos bienes, no como bienes,
sino como capitales: en su valor de cambio. Porque se toman a los
bienes en su valor de cambio, como medida de valor de otros bienes, es
posible concebir una prestación accesoria, que represente siempre el
rendimiento de esos bienes tomados como capital, independiente-
mente de la finalidad que persigan: lucrativa, a través de la expecta-
tiva de ganancia por la aplicación de ese capital; o indemnizatoria,
como satisfacción al acreedor por la privación indebida de la posibili-
dad de aplicación del capital. Esto significa que, independientemente
de la finalidad de los intereses, su naturaleza jurídica será siempre la
misma: el de constituir un rendimiento por la aplicación debida o
indebida de un capital, y que, en función del tiempo de aplicación,
dicho rédito estará constituido por bienes de la misma naturaleza que

(41) ENNECCERUS, Ludwig. [Link]. Pp. 53 y 54.

(42) ENNECCERUS, Ludwig. [Link]. P. 53 y nuestra nota a pie de página


número 32. También: VON BÚHM-BAWERK, Eugen. Señala al res-
pecto: "( ... ) Todo capital puede producir un interés, cualesquiera que
sean las clases de bienes que lo formen, ya se trate de bienes fructífe-
ros por naturaleza o de bienes estériles, de bienes consumibles o de
bienes inconsumibles, de bienes fungibles o de bienes no fungibles, de
dinero o de mercancías( ... )". [Link]. P. 27.

201
los debidos por la prestación principal, aun cuando los bienes que
integren esta prestación sean de naturaleza no fungible. En el su-
puesto de pago de intereses en especie, lo que sucederá es que siem-
pre, para precisar la licitud de la tasa de interés pactada, se requeri-
rá un proceso de conversión a dinero, al constituir éste el común
denominador de valor de todos los bienes y servicios (43), que no
significará nunca que lo que deba pagarse por concepto de interés sea
una prestación dineraria, sino sólo la certeza de si la cuantía del
interés está lícitamente o no determinada.

En lo que respecta a las obligaciones pecuniarias, el interés


que se origina en las mismas no difiere sustantivamente de lo antes
expresado por nosotros respecto a las obligaciones no pecuniarias,
constituyendo igualmente el rédito de un capital, esta vez dinerario.
Más allá de algunas diferencias que de hecho se presentan en el
devengo de intereses entre estas dos clases de obligaciones de capi-
tal, se indica como la más saltante aquella que designa al dinero con
la característica esencial de ser productivo por naturaleza. Sin em-
bargo, en esta afirmación se esconde, en la generalidad de las veces,
una confusión entre los conceptos de dinero y moneda (signo moneta-
rio).

En la tesis tradicional de Savigny (44), el dinero es "el poder


de riqueza abstracto", producto de una demanda social, pues la
sociedad le ha conferido un "status" especial que lo hace intercambia-
ble con otros componentes de la riqueza nacional (45).

Otros autores, como Wagner y Scaduto (46), prefieren defi-

(43) HIRSCHBERG, Eliyahu. El Principio Nominalista. Ediciones De-


palma. Traducción del inglés de Jorge Manuel Roimiser y Mónica
Cohen de Roimiser. Buenos Aires, Argentina.1976. P. 3.

(44) SAVIGNY. En: HIRSCHBERG, Eliyahu. Ob. Cit. P. 3.

(45) HIRSCHBERG, Eliyahu. [Link]. P. 3.

(46) WAGNER Y SCADUTO. En: NUSSBAUM, Arthur. Teoría Jurídica


del Dinero. Editorial Revista de Derecho Privado. Traducción del
alemán por Luis Sancho Seral. Madrid, España. 1929. P. 29.
202
nir al dinero como el "medio de pago reconocido por el derecho"; lo que
para Nussbaum (47) constituye un error, pues hablar de medio de
pago supone una función del dinero; que presupone a su vez el
conocimiento de la idea que éste representa. El mismo Nussbaum
prefiere definir al dinero como "aquellas cosas que, en el comercio, se
entregan y reciben, no como lo que físicamente representan, sino
solamente como fracción, equivalente o múltiplo de una unidad ideal,
pero que valen como tal en sí mismas"; criticando con ello, de paso, la
definición ensayada por Hartmann, para quien el dinero consiste en
"la materia que tiene jurídicamente por misión ordinaria servir, en
último caso, de medio de pago forzoso" (48).

Nosotros creemos como Hirschberg que el dinero "es el co-


mún denominador del valor de todos los bienes y servicios"; y, por
ello, creemos que no es cierto que el dinero pueda reducirse a la
categoría de bien mueble de naturaleza fungible; ello lleva errónea-
mente a identificar los conceptos de moneda y dinero; el de signo
monetario y el de dinero en sí.

De esta manera, no resulta tampoco cierta la afirmación


aquella de que el "dinero es esencialmente productivo", pudiendo
generar intereses "per se". En principio, porque de los ejemplos
clásicos que se presentan para demostrar esa afirmación, surge la
falsa creencia de que el dinero es un bien fungible "fructífero" por
esencia. Bástenos un burdo ejemplo para demostrar la certeza de
nuestra afirmación: el signo monetario, por sí mismo, pese a su
naturaleza de bien fungible, es incapaz de generar frutos. Si se deja
cierta cantidad de signos monetarios por un lapso determinado sobre
un escritorio, al vencimiento de dicho lapso encontraremos la misma
cantidad de signos monetarios. Si por el contrario, damos esa misma
cantidad de monedas en préstamo (relación jurídica) por otro lapso
determinado, veremos cómo al vencimiento de dicho plazo se habrán
producido nuevos signos monetarios que incrementan los original-

(47) NUSSBAUM, Arthur. [Link]. P. 30.

(48) NUSSBAUM, Arthur. [Link]. Pp. 30 y 33. Repárese que, en la defini-


ción del dinero ensayada por HARTMANN, se encuentra la idea clási-
ca de que siempre, en última instancia, aún en los intereses y en la
indemnización, estas figuras se resuelven de manera dineraria.

203
mente debidos. Y aquí, ¿fueron los propios signos monetarios quie-
nes, como bienes muebles fungibles, produjeron nuevos signos mone-
tarios calificables de intereses? La respuesta es inmediata y negati-
va. Fueron los signos monetarios no como bienes, sino en función del
valor dinerario que representan, los que "parieron" a los intereses.

Y es que el dinero tiene básicamente dos grandes funciones


(49):

a) Servir como medio de cambio e instrumento de pago. Para


esto se vale de la noción de unidad o signo monetario. La
moneda sí será aquí entendida como bien fungible que sirve
para el intercambio de bienes y servicios; medio de pago
concreto.

b) Servir como medida de valor. Que es su principal función. El


valor del dinero no es otro que su poder adquisitivo y el valor
de la moneda debiera representarlo (50). Aquí interesará el
dinero como medida de valor adquisitivo de otros bienes y
servicios: como capital.

No siempre, pues, el dinero se manifiesta en el derecho en su


función de valor de cambio. Al respecto, el profesor Hemández Gil
(51), analizando el cometido que desempeña el dinero en el derecho
de las obligaciones, puntualizaba que aquél podía actuar de muy di-
versas formas:

- Como precio, cuando se debe en razón de la transmisión de


la propiedad de un bien.
- Como renta, cuando se debe en razón del uso y disfrute de un
bien.

(49) Ver: HIRSCHBERG, Eliyahu. Ob. Cit. P. 2. También: HERNANDEZ


GIL, Antonio. [Link]. Pp. 172 y 173.

(50) Cuando ello no sucede, se presenta la figura de la depreciación mone-


taria, respecto a la cual la revaluación pretende ser un paliativo esen-
cialmente jurisprudencia!.

(51) HERNANDEZ GIL, Antonio. [Link]. Pp.176 a 179, inclusive.

204
- Como interés, cuando se debe en razón a la función de valor
y cambio del dinero.

- Como retribución, cuando se debe en calidad de contrapres-


tación de una prestación de hacer.

- Como indemnización, cuando se debe en razón a la función


valorativa del "quantum" del daño.

- Como abono de gastos.

Más allá de la opinión del destacado jurista español, lo digno


de resaltarse es, sobre todo, que la utilización indistinta de términos
que se emplean en tomo al interés, llegándolo a calificar de fruto,
renta, precio, remuneración o, inclusive, de compensación o indemni-
zación, se hace -en la generalidad de los casos- por ignorancia de
las funciones que cumple el dinero dentro del derecho económico;
pues, aun tratándose de obligaciones no pecuniarias, el dinero está
presente dentro del proceso de conversión valorativo, al constituir
aquél el "común denominador de valor de todos los bienes y servi-
. "•
ClOS

Así, cuando se debe dinero como medio de cancelación, se


debe siempre como instrumento de pago de obligaciones que han
tenido en cuenta, por lo general, la adquisición, uso o disfrute de
bienes. Por eso, interesará, de un lado, la cantidad de signos moneta-
rios que se pagan; y, del otro, el Valor de Uso de los bienes; lo que
significa que interesan los bienes, en cuanto tales, mereciendo en
retribución de la adquisición, uso o disfrute de los mismos, el pago de
cierta suma de dinero.

En cambio, cuando se toman los bienes en su Valor de Cam-


bio, interesan dichos bienes como medida de valor de otros bienes y
servicios, tal y como sucede en las deudas de capital, intereses o pago
de prestaciones indemnizatorias.

Y es que el capital, jurídicamente hablando, no produce pre-


cio, renta o retribución; produce un rendimiento o rédito, noción
económica correspectiva a la noción económica de capital.

205
N o debe, sin embargo, pensarse que estarnos dentro del
campo de la economía. Para esta ciencia no interesan muchas de las
diferencias que los juristas y abogados realizarnos, y viceversa. Así,
por ejemplo, poco interesará a los economistas la diferencia que los
juristas realicemos en torno a los conceptos de renta e interés, en
atención a que se deba dinero corno retribución por el uso de un bien
(contrato de arrendamiento), o se deba dinero corno rendimiento de
un capital. Para los economistas, el interés podrá ser calificado corno
"renta del capital" (52).

En cambio, para los juristas y abogados resultará inadmisi-


ble la asimilación que al concepto de dinero realizan los economistas
de "todo lo que funciona corno dinero". Sobre este punto, bien señala
Mann (53): "(. .. ) Ciertamente, los abogados aceptan que, entre las
funciones del dinero analizadas por los economistas, la función bási-
ca es la de servir corno medio universal de cambio, y tornarán esto en
cuenta al definir el dinero en el sentido legal. Pero problemas tales
corno los de la política monetaria, el manejo de la oferta, la cantidad
de dinero aconsejable, no interesan al abogado, quien se beneficia
más de la concepción del economista en el sentido de que las cuentas
de giros postales, las cuentas bancarias, los certificados de tesorería,
quizá aún las notas bancarias, las letras de cambio y los cheques, se
caracterizan corno dinero, porque en presencia de un contexto espe-
cial, la ley podrá tratar corno dinero tal "dinero bancario" (. .. ). Sin
embargo, en general resulta inaceptable para los abogados la noción
del economista de que es dinero todo lo que funcione corno dinero ..."
(54).

Se trata, entonces, de -sin confundir los campos jurídico o


económico de aplicación- entender que hay conceptos que tienen, en
su origen, una explicación natural dentro de un contexto propio;

(52) VON BOHM-BAWERK, Eugen. [Link]. P. 33.

(53) MANN, F.A. El Aspecto Legal del Dinero. Fondo de Cultura Ecónómi-
ca S.A. Primera Edición en español de la Cuarta en Inglés. Traducción
de Eduardo L. Suárez. México D.F., México. 1986. Pp. 29-30.

(54) Por eso, el pago con títulos-valores, jurídicamente hablando, no es


pago. Ver al respecto, artículo 1233 del Código Civil peruano.
206
siendo necesario para respetar la puridad conceptual, aplicar dichos
conceptos en su real acepción. Así, si se trata de explicar en el campo
jurídico la noción de interés, el jurista no puede olvidar que dicho
concepto se genera en uno económico, el de capital; lo que lo obliga a
entender este concepto en dicha acepción para poder explicar la real
naturaleza jurídica del interés: si este concepto se genera en uno
económico de valor de cambio, y en donde no interesan los bienes en
su individualidad, sino como medida de valor de otros bienes, no
puede hablarse que constituya "fruto de un bien", sino rendimiento
de un capital.

Mariconde (55), al tratar sobre "el régimen jurídico de los


intereses", realiza una muy útil compilación de definiciones doctrina-
les sobre el concepto de interés, partiendo de la doctrina francesa,
alemana, italiana y argentina, en la que se grafica toda aquella
confusión que hemos tratado de aclarar en este trabajo. Citando a
Demolombe, Baudry-Lacantinerie y Colin-Capitant, quienes califi-
can al interés como "precio del goce"; Troplong y Busso, que lo
califican como "fruto civil"; Salvat y Messa, como "compensación por
el uso; el propio Mariconde, siguiendo a Enneccerus, prefiere hablar
de "rendimiento del capital". Sin embargo, la elección que hace Mari-
conde de la terminología apropiada, lejos está de sustentarse en
argumentos sólidamente económicos, constituyendo al parecer una
elección de naturaleza "semántica": luego de haber definido a la
prestación de intereses como aquella "consistente en dar una canti-
dad de cosas fungibles que es rendida por una obligación de capital, y
que se mide en proporción al importe o al valor del cápital, y al
tiempo de indisponibilidad de dicho capital para el acreedor", señala
que es conveniente la utilización del término "rendir", pues "es muy
expresivo para denotar este "sometimiento, sujeción o subordina-
ción" de los intereses al capital''; terminando por afirmar que "los
intereses son un tipo de frutos civiles en el sentido de que provienen
del uso o gace de la cosa o de su privación (. .. ); y como frutos son
accesorios del capital, que los rinde con arreglo a los términos del

(55) MARI CONDE, Osear D. El Régimen Jurídico de los Intereses en mate-


ria comercial, laboral, tributaria y previsional. Marcos Lerner Editora
Córdova. Córdova, Argentina. 1980. Pp. 38-41.

207
contrato o de la ley" (56); calificación que, en suma, vuelve a confun-
dir la naturaleza jurídica de este instituto obligacional.

4. LA NOCION DE INTERESEN EL CODIGO CNIL PERUANO

Ya habíamos señalado con anterioridad que el Código Civil


peruano vigente no se pronunciaba en forma expresa sobre la natu-
ralezajurídica del interés, prefiriendo -sin definir conceptualmente
esta figura- clasificarlo en convencional y legal, así como en com-
pensatorio o moratorio, según se trate de su origen o finalidad.

Sin embargo, el Código Civil peruano sí intenta brindar una


definición de lo que considera es el interés compensatorio, señalando
en el artículo 1242 que es aquél que "constituye la contraprestación
por el uso del dinero o de cualquier otro bien".

Debemos, al respecto, lamentar una vez más la infeliz redacción


de este precepto legal, que deja traslucir garrafales errores concep-
tuales en torno a la noción de interés; lo que sin duda podría influir
en concebir en forma errónea a esta figura jurídica como un "fruto
civil", dentro del articulado del Código.

Así, ya nos hemos pronunciado manifestando nuestra absoluta


discrepancia en cuanto:

Denominar a dicha clase de interés "compensatorio"; prefirien-


do el calificativo de "lucrativo", por considerarlo más idóneo a la
finalidad perseguida a través de esta clase de interés, cual es el
de obtener una ganancia o lucro y no una mera retribución o
pago compensatorio.

Considerar al dinero como bien, que conlleva ignorar o confun-


dir las funciones del dinero con su naturaleza jurídica.
Aun cuando resulta siempre difícil concordar en torno a la
naturaleza jurídica del dinero, en donde preferimos adscribir-

(56) MARICONDE, Osear D., [Link]. Pp. 41 y 43. Nota a pie de página No.
35.

208
nos a la tesis de Savigny de concebirlo como un "poder de
riqueza abstracto", en cambio, resulta fácil distinguir las nocio-
nes de dinero y signo monetario (moneda) sobre la base de las
dos grandes funciones del dinero: el de servir como medio de
pago concreto, de un lado, y medida de valor, de otro. El bien, de
existencia tangible, es la moneda, que no es sino el instrumento
del que se vale el dinero para servir como medio de pago.

Pero el más grave y garrafal error del que estamos hablando se


da en torno a la concepción aceptada por el artículo 1242 bajo análi-
sis, de que, inclusive, cualquier otro bien, distinto al"dinero", pueda
producir intereses.

Repárese que dicho precepto legal no habla nunca de capital,


sino de bien, por lo que resulta justificable, en el contexto dado, que se
afirme que cualquier bien, aplicado en una relación jurídica, pueda
generar intereses, en la medida que éstos constituyan la contrapres-
tación por el uso de dicho bien. De esta manera, estaríamos aparente-
mente ante una figura jurídica que supondría:

a) Que por el uso de un bien se genera la obligación de pago de una


contraprestación; con lo que nada diferenciaría al interés de la
renta, por ejemplo.

b) Que un bien, tomado como tal y aplicado en una relación jurídi-


co-patrimonial, genera nuevos bienes, de la misma especie y
calidad; con lo que estaríamos obviamente ante una figura
calificable de fruto civil, a la luz de lo dispuesto por el artículo
891 del Código Civil; en nada diferenciable tampoco con los con-
ceptos de renta, premio o dividendo, por ejemplo.

Lo afirmado precedentemente parecería además tomar mayor


fuerza cuando, analizando el supuesto contemplado en el artículo
1248 del Código Civil, relativo al devengo de intereses en los títulos-
valores, se indica que "el interés es igual a la renta que devenguen... ";
haciéndose coincidir los conceptos de interés, renta y dividendo.

Más allá de la oscura redacción del artículo 1248 antes citado


(57) y que permite realizar el tipo de afirmaciones antedichas, cree-

(57) Que, por lo demás, resulta imposible determinar si pretende referirse

209
mos que toda interpretación del articulado del Código Civil, referido
a la prestación de pago de intereses, debe estar orientada por un
criterio lógico-racional de la institución que se pretende interpretar.
Al respecto, la interpretación literal de las normas -en puridad
interpretativa- sólo debe constituir el "primer peldaño interpretati-
vo", que puede, bien o no, orientarnos hacia la "ratio-legis" de las
mismas. Y es que la "razón de la norma" no puede estar en descono-
cer que es un concepto económico, el de capital, el único en capacidad
de generar intereses; y, como tal, interesan los bienes conforman tes
del mismo, no en su valor de uso, sino en su valor de cambio. Por ello,
aun cuando expresamente no se indique el término capital dentro del
texto del artículo 1242 del Código Civil vigente, creemos que una
adecuada interpretación de las normas referentes al pago de intere-
ses, en su conjunto, pueden llegar a desvirtuar cualquier afirmación
en torno a que el interés constituya un "fruto civil de un bien aplicado
en una relación jurídica"; o, cuando menos, a afirmar que resulta
discutible catalogarlo de "fruto civil de un capital". En esta materia,
dados los errores conceptuales presentes en el texto de la ley, ha
resultado benévolo que no se haya definido el concepto mismo de
interés; lo que siempre supondrá la posibilidad de que podamos
afirmar que debe ser entendido -inclusive a la luz del Código Civil
peruano de 1984- como el rédito de un capital.

5. CONSIDERACIONES FINALES

Dada la complejidad del tema tratado en el presente trabajo y,


contra lo que constituye nuestra costumbre, hemos creído necesario y
conveniente vertir algunas conclusiones sobre la problemática de los
intereses, a modo de consideraciones finales.

Lo que a continuación señalamos, creemos que constituyen los


cinco puntos-eje en torno a los cuales hemos desarrollado nuestra
teoría sobre la naturaleza jurídica del interés, afiliándonos a aquella

a un supuesto de interés lucrativo o moratorio (aunque suponemos


esté referido a este último, dado su antecedente, el artículo 311 del
Código de Comercio peruano; el cual estaba claramente previsto para
el supuesto de mora en el pago); y entra en franca colisión con disposi-
ciones de la Ley de Títulos-Valores, Ley No. 16587.

210
que le reconoce la categoría de constituir un rédito o rendimiento de
capital.

De esta manera, creemos que:

5.1 No debe confundirse la naturaleza jurídica del interés con el


origen del mismo o la finalidad que aquél persigue. Indepen-
dientemente de su origen o finalidad, la naturaleza jurídica del
interés es siempre la misma: constituir un rendimiento de un
capital.

5.2 Distinguir la fuente u origen del interés, de su propósito o


finalidad, resulta de utilidad práctica indiscutible, en cuanto a
la problemática de la clasificación de los intereses. Al no existir
en doctrina unidad de criterio sobre este punto, sólo cabe distin-
guir válidamente entre intereses voluntarios y legales (de acuer-
do a su fuente u origen); e intereses lucrativos y moratorias (de
acuerdo a su propósito o finalidad); independientemente de que
dichas categorías puedan conjugarse entre sí.

5.3 La noción más extendida en la actualidad sobre la naturaleza


jurídica del interés, es el de concebirlo como "fruto civil de un
capital". Sin embargo, creemos que dicha opinión -con todo el
respeto que nos merecen sus defensores- ignora o pretende
ignorar que el concepto en el cual se originan los intereses es
uno exclusivamente económico: el de capital, entendido como
valor de cambio. En las obligaciones con prestación de dar un
capital, si bien se involucran sólo bienes y no servicios o absten-
ciones, interesan dichos bienes no en su individualidad; esto es,
en su valor de uso, sino en su medida de valor de otros bienes,
que no es sino su valor de cambio. Por ello, el concepto jurídico
de interés debe respetar la naturaleza económica del capital y
ser reputado como un rédito del mismo, diferenciable de los
conceptos jurídicos de precio, renta, remuneración o fruto.

En cuanto al peso de la doctrina dominante, nos permitimos


citar las palabras del profesor argentino Moisset de Espanés
(58) quien, defendiendo un punto minoritario pero evidente por

(58) MOISSET DE ESPANES, Luis. Incumplimiento y Mora en las Obliga-

211
la naturaleza jurídica de la mora, pretendía sustentar su proce-
dencia en las obligaciones con prestación de no hacer, aun en
contra de la "vieja y prestigiosa doctrina civilista" que sostenía
lo contrario. Igual que él, debemos afirmar que "la autoridad de
los maestros no debe intimidarnos", cuando la lógica de la natu-
raleza de los hechos nos afirma algo contrario. Así, la naturale-
za económica del capital nos indica, por la fuerza de los hechos,
que debe generar réditos o rendimientos, pues los frutos sólo
son generados por bienes en cuanto tales.

5.4 Creemos que el Código Civil peruano no se ha pronunciado en


torno a la naturaleza jurídica del interés, por lo que mal se
podría afirmar a ciencia cierta que ha concebido a dicha figura
como fruto civil o como rendimiento. Sin embargo, la poca feliz
redacción de lo que llama "interés compensatorio", al cual defi-
ne como "la contraprestación por el uso del dinero o de cualquier
otro bien" (el subrayado es nuestro), permite --cuando menos-
sugerir que concibe a la prestación de pago de intereses como
una prestación esencialmente dineraria, en donde el dinero
constituye un bien fungible, generador de nuevos bienes, apli-
cados en una relación jurídica.

Aun cuando creemos haber demostrado que todo lo sugerido en


el párrafo precedente es conceptualmente inexacto, pues ni la
prestación de pago de intereses es necesariamente una presta-
ción dineraria, ni el dinero reviste la categoría de bien fungible,
pareciera que el Código Civil peruano, inspirado en esa "vieja y
prestigiosa doctrina civilista" de la que hablaba Moisset de
Espanés, concibe que cualquier bien aplicado en una relación
jurídico-obligatoria (al identificar el Código relación jurídico-
patrimonial con relación obligatoria) pueda generar un interés,
en la medida que el mismo constituya, pues, la contrapresta-
ción por el uso de dicho bien. Esta afirmación pareciera lamen-
tablemente cobrar mayor fuerza cuando vernos que, en la redac-
ción del artículo 1248 del Código Civil, tratándose de intereses

ciones de No Hacer. En: Documentación Jurídica. Secretaria General


Técnica del Ministerio de Justicia. Gabinete de Documentación y Pu-
blicaciones. No. 14. Abril ..Junio. Madrid, España. 1977. Pp. 386 y 387.

~12
que devengan los títulos-valores, se identifican los conceptos de
renta e interés.

5.5 Pese a lo expuesto en el punto precedente, somos de la opinión


final que, contra cualquier interpretación literal que pretenda
realizarse de los artú::ulos 1242 al 1250, referidos al pago de
intereses, en el Código Civil peruano debe prevalecer una inter-
pretación racional ("ratio-legis") y lógica de los mismos, que no
puede ni debe ignorar la naturaleza esencialmente económica
del interés, representando un rédito o rendimiento de capital; y,
en suma, un punto de conexión entre Derecho y Economía.

213
El interés(*)
Massimo Bianca
Profesor de Derecho Civil en la Universitá degli
studi di Roma: "La Sapienza".

l. EL INTERÉS COMO ELEMENTO FUNCIONAL ser un interés económico. Según el código italiano, la
DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA. prestación debe tener carácter patrimonial y debe co-
rresponder a un interés, inclusive no patrimonial, del
Elemento funcional de la relación obligatoria acreedor (artículo 1174 del Código Civil italiano). De
es el interés del acreedor. esta norma se deduce por tanto que la obligación puede
El interés es en general una necesidad, objeti- estar constituida para satisfacer los más variados inte-
vamente valuable, de bienes o servicios. El interés del reses ideales, como intereses morales, artísticos, reli-
acreedor es el interés que la prestación está destinada a giosos, etc.(2).
satisfacer m. El interés creditorio no está constituido por
El interés creditorio no debe necesariamente todos los posibles fines perseguibles mediante la pres-

(•) Traducción a cargo de Gastón Fernández Cruz. Profesor de Derecho Civil en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad
de Lima.
NOTA- COMENTARIO DEL TRADUCTOR: El presente artículo constituye una traducción libre de la parte del libro "Diritto Civile. Volurne
4: L'obbligazione" (Dott. A. Giuffré Editore. Milano, Italia, 1991), del profesor italiano Massirno Bianca, referido al terna controvertido del
interés corno elemento de la relación obligatoria (págs. 41-47).
Para los que estarnos vinculados de alguna manera con el derecho de las obligaciones y la responsabilidad civil, este terna es de viva
actualidad, pese a que la doctrina clásica ha presentado ya el terna, o vinculado al estudio de la causa subjetiva bajo la idea de motivo (teoría
clásica francesa), o absolutamente irrelevante dentro de la estructura de la obligación, por pertenecer a la esfera totalmente privada del
acreedor (teoría clásica alemana). Creernos que es de viva actualidad por cuanto, corno se reconoce hoy, la protección del interés del acreedor
ha pasado a ser el eje central del derecho de obligaciones, por encarnar la tutela del tráfico jurídico. Desde hace muchos años, sostenernos
en la cátedra universitaria que el interés, entendido corno la valoración concreta y particular que realiza un sujeto sobre la utilidad que le
procura un bien, en cuanto éste contienen la capacidad de satisfacer la necesidad experimentada por aquél, es un elemento estructural y
funcional de la relación obligatoria, que en la etapa del cumplimiento obligacional se manifiesta en una subordinación del interés puro u
originario Glarnado también "interés subjetivo") al interés típico. Para considerarse trascendente en la funcionalidad de la relación
obligatoria, el interés subjetivo ha debido transformarse en "causa subjetiva del negocio", sea porque el agente lo integró en su declaración
en los negocios jurídicos unilaterales, dándolo a conocer al destinatario de la declaración, sea porque los declarantes lo integraron al
consentimiento en los negocios jurídicos plurilaterales, compartiéndolo y transformándolo en base del negocio. De lo contrario, el acreedor
no podrá jamás pretender afectar los negocios de eficacia obligatoria, invocando afectación a su interés subjetivo, por cuanto se considerará
que los mismos están destinados a satisfacer los intereses normalmente ligados al tipo de obligación contraída. Solamente -creernos- resultará
trascendente elinteréssubjetivo, en caso de dañoalinterés imputable al deudor, en donde, verificado elincurnplimientoirnputable, el orden
jurídico concede al acreedor un derecho potestativo para que, inrnotivadarnente, decida la mejor acción a tornar en cautela de su interés
lesionado (artículo 1219 del Código Civil peruano).

(1) En términos generales la importancia del interés viene bien evidenciada por BETTJ. Teoría Generale Delle Obbligazioni. 1,9, cuando indica
en la necesidad de la cooperación ajena la idea de fondo de la obligación.

(2) La refutación de la idea según la cual la obligación debería satisfacer un interés patrimonial del acreedor ha sido hecha principalmente por
IHERING. "Ein Rechtsgutachten". En: lherings Jahrbücher. XVIII (1879) (aparece, vuelto a publicar, en la selección de escritos ("Gesarnrnelte
Aufsiitze") editada en Jena en el año 1886 y reimpresa en Aalen en el año 1981), 34, 77. IHERJNG, a partir de las fuentes romanas, consideraba
el momento esencial de relevancia del interés en el mérito de su tutela (Schutzwürdigkeit).

IUS Ef VERITAS 111


tación. Es, más bien, el interés, que la prestación está esencialmente instrumento de satisfacción del interés
dirigida a satisfacer, el que entra en el contenido de la del acreedor<4>. Esta afirmación encuentra expreso reco-
relación obligatoria. nocimiento en la fórmula normativa según la cual la
El interés que entra en el contenido de la rela- prestación debe corresponder a un interés del acreedor
ción es aquél que resulta del título. A falta de indicacio- (artículo 1174 del Código Civil italiano).
nes específicas, resulta relevante el interés típico; es El carácter constitutivo del interés creditorio y
decir, el normal interés directamente ligado a la presta- su relevancia sobre el destino de la relación obligatoria,
ción<3>. Por ejemplo, el interés típico que una prestación han sido por otros discutidos en doctrina, sobre todo en
de transporte de personas está dirigida a satisfacer es el base a la importancia que la obligación perdería en
interés del pasajero en llegar de modo seguro y confor- torno a su certeza jurídica, si debiese depender de un
table al lugar de destino; el interés típico que una elemento que corresponde exclusivamente a la esfera
prestación pecuniaria está dirigida a satisfacer es aquél interna del acreedor, y que se presta a ser difícilmente
de adquirir la disponibilidad de una suma de dinero, valuado<s>.
etc. Pretender que el acreedor tenga un apreciable
Las finalidades ulteriores que salen de tal con- interés a la prestación, significaría además limitar el
tenido no integran como tales el interés creditorio, es ámbito de su autonomía, impidiéndole perseguir fines
decir, el interés que la prestación está destinada a que otros consideran fútiles, o de los que no se está en
satisfacer. grado de comprender la utilidad<6>.
Los intereses ulteriores que no entran en el La teoría general de la obligación elaborada
contenido de la relación obligatoria constituyen la uti- por la doctrina alemana, ignora, se agrega, al interés del
lidad mediata de la prestación o, sin más, la utilidad de acreedor cual elemento constitutivo de la relación<n.
la prestación. La utilidad adquiere relevancia según el Que el interés creditorio sea elemento consti tu-
principio de la buena fe y el deudor debe tenerla en tivo de la obligación debe, sin embargo, ser reafirmado
cuenta dentro de los límites de un apreciable sacrificio. en cuanto ello responde a un principio que debe ser
entendido como fundamental del ordenamiento jurídi-
2. EL INTERÉS COMO ELEMENTO CONSTITU- co, o sea el principio que los derechos son posiciones
TIVO DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA. atribuidas al sujeto para la tutela de su interés<8>.
La norma según la cual la prestación debe
El interés es elemento constitutivo de la rela- corresponder a un interés del acreedor (artículo 1174
ción obligatoria, en el sentido que la obligación es del Código Civil italiano) se pone como expresión de tal

(3) La referencia al interés normal o típico no implica referirse a un interés .. abstracto ... El interés creditorio es siempre un interés individual y
concreto, que puede inclusive depender de las circunstancias personales del acreedor. Pero si se trata de un interés normal, éste entra de
por sí en el contenido de la relación.
Sobre la contraposición entre interés .. típico .. e interés ..subjetivo.. (y sobre la prevalencia del primero), ver: BARASSI. Teoría Generale Delle
Obbligazioni. 1,56.
Recientemente ver: DI MAJO... Delle Obbligazioni in Generale ... Gtado en: Cornmentario Scialoja-Branca (Art. 1173 -1176), 267 (que
privilegia el segundo) y CARPlNO... Del Pagamento con Surrogazione... En: Cornrnentario Scialoja-Branca (Art. 1201-1205), 13 (que reputa
al segundo irrelevante).

(4) Ver, claramente HARTMANN. Die Obligation. 53, el cual llega a definir al interés que la obligación tiene por finalidad satisfacer corno el
..fundamento condicionante.. de esta última.
ORLANDO CASCIO, en: Estinzione Dell' obbligazione per Conseguirnento Dello Scopo. Milano, 1938, 197, reconoce sin más en el interés
creditorio el elemento material, que constituye el ..sustrato de la tutela normativa .. del derecho de crédito. Al respecto, se recurre al conocido
pensamiento de Ihering.
Ver, además, GlORGlANNI. L' obbligazione. 58, el cual define y considera al interés del acreedor corno carácter fisonómico de la obligación.

(5) ClAN, en Rd. civ., 1968, l, 201-220: sequierey se puede seguramente negar .. .la existencia de un principio general que configure como incapaz
de nacer y de vivir sobre el terreno jurídico una obligación privada de interés por el acreedor.
ClAN es principalmente atento respecto de la exigencia de no hacer gravar sobre la parte de una relación sinalagmática el riesgo de una
vicisitud que pertenece a la otra parte, y respecto a la cual aquélla es del todo extraña.

(6) Para LEONHARD. Allgerneines Schuldrecht. 52, el interés pertenece a la esfera privada del acreedor, el cual podría ser el único que lo conoce
y que podría más bien quererlo mantener secreto.

(7) En el sentido de la necesidad de un interés ..digno de tutela .., ver ENNECCERUS y LEHMANN. Recht der Schuldver hiiltnisse. 6. Empero
se trata de indicaciones aisladas en una doctrina que rechaza también la idea de la causa cual elemento necesario del negocio jurídico.

(8) Ver particularmente CASSARlNO. Le Situazioni Giuridiche eL' oggetto Delia Giurisdizione Arnrninistrativa. 1956, 1. 102, el cual define el

112 IUS ET VERITAS


principio. Una interpretación restrictiva de esta norma ción de la prestación. Por todo aquello que no está
aparece, por tanto, como arbitraria. especificado en el título, la prestación se determina, en
efecto, según el esfuerzo diligente normalmente ade-
3. INCIDENCIA DEL INTERÉS CREDITORIO cuado para satisfacer el interés del acreedor.
SOBRE LA RELACIÓN OBLIGATORIA. La obligación de transporte, por ejemplo, debe
comprender los servicios accesorios (asientos, calefac-
El carácter constitutivo del interés creditorio ción, etc.) idóneos para satisfacer adecuadamente el
implica que la obligación no surja si tal interés no interés a la incolumidad y a la confortabilidad del
subsiste o si la prestación es incapaz de satisfacerlo, y, pasajero.
además, que el decaimiento del interés es causa de Es significativo, al respecto, como la reciente
extinción de la obligación. "Ley Uniforme sobre la Venta Mobiliaria Internacional"
La relevancia del decaimiento del interés aprobada en la Convención de Viena en 1980, pone
creditorio sobre la suerte de la obligación significa, con- como regla fundamental de determinación de la presta-
cretamente, que el deudor no es responsable por el in- ción aquélla de la adecuación de los bienes (jitness) a los
cumplimiento si por causa a él no imputable, el acree- fines ordinarios para los cuales los bienes son usados y,
dor no continúa interesado en la prestación, sea porque a los fines particulares del comprador que el vendedor
haya procedido a reemplazarla o porque no está más en conocía o habría debido conocer (artículo 35).
grado de recibirla, o porqué su interés ha devenido Al interés del acreedor se le necesita además
irrealizable por medio de la prestación debida. como criterio de valuación de la prestación ejecutada.
La prestación debe, en efecto, considerarse liberatoria
cuando ella haya de cualquier modo conseguido la
satisfacción del interés creditorio, aun cuando no haya
sido exactamente ejecutada conforme a lo previsto.
Inexactitudes cualitativas y cuantitativas no excluyen,
en efecto, la liberación del deudor si se trata de inexac-
'' La prestación debe, en efecto, titudes irrelevantes a los fines de la sustancial satisfac-
ción del interés creditorio.
considerarse liberatoria cuando ella La referencia al interés creditorio es, luego,
haya de cualquier modo conseguido necesaria para comprobar la gravedad del incumpli-
miento. En terna de resolución del contrato, se anota, la
la satiifacción del interés creditorio, norma excluye expresamente tal solución cuando el
aun cuando no haya sido incumplimiento de una parte tenga escasa importancia
teniendo en cuenta el interés de la otra (artículo 1455 del
exactamente ejecutada conforme a Código Civil Italiano).
lo previsto ,, La violación del plazo, se anota también, im-
porta la resolución de pleno derecho del contrato si el
mismo es esencial en el interés del acreedor (artículo
1457 inciso 1 del Código Civil italiano).

4. INTERÉS CREDITORIO Y CAUSA DEL CON-


Otro problema es si la extinción de la obli- TRATO.
gación esté o noacargodelacreedor. Si, por ejemplo,
a un pasajero se le retira el pasaporte, impidién- La causa del contrato, como se ha visto, es su
dole tornar parte de un viaje al extranjero, se función práctica; es decir, el general y normal interés
pregunta si la contraprestación debe ser igualmente concretamente perseguido mediante la operación
pagada. negocial. El interés creditorio es, en cambio, aquél que
Además de condición de existencia de la obli- corresponde a cada singular obligación.
gación, el interés es también un criterio de determina- Cuando la obligación se inserta en un contexto

derecho subjetivo corno "situación de interés correlativa a un deber ajeno".


Recientemente ver: CARPINO, Op. cit., 13, quien negará que el interés sea elemento constitutivo de la relación obligatoria y, más en general,
del derecho subjetivo: "nos parece cierta aquella doctrina que considera al interés no corno elernen to constitutivo de la estructura del derecho
subjetivo, sino corno presupuesto de aquella particular forma de tutela normativa que se ha exteriorizado en el derecho subjetivo".

IUS ET VERITAS 113


contractual, el interés creditorio concurre a integrar la Más en general,la posibilidad que la prestación
causa concreta del contrato. sea ejecutada en favor de un tercero, presenta el proble-
En las obligaciones contractuales, pues, el inte- ma de si el interés al cumplimiento puede dirigirse a
rés del acreedor no se contrapone a la causa del contra- persona distinta del acreedor.
to, pero es parte integrante, en el sentido que concurre
a identificar la razón práctica del contrato. 6. EL INTERÉS DEL TERCERO.
Por otra parte, si la obligación tiene origen en
el contrato, es el interés creditorio que a su vez se El interés, que la prestación está dirigida a
determina a través de la interpretación de tal título, y, satisfacer, es aquél del acreedor. Sin embargo, también
por lo tanto, también con referencia a la causa del el tercero puede tener interés en el cumplimiento.
contrato. El tercero puede tener, ante todo, un interés
concurrente indirecto al cumplimiento, o sea puede
tener un interés a que el acreedor reciba la prestación.
Un interés indirecto al cumplimiento es aquél corres-
pondiente, por ejemplo, al acreedor de un acreedor.
Éste adquiere jurídica relevancia como interés
instrumental a la conservación de la garantía patrimo-
nial, y es tutelado mediante el remedio de la acción
subrogatoria, en fuerza de la cual, si el deudor tiene un
derecho de crédito pero descuida ejercitarlo, su acree-
dor puede ejercitarlo a fin de adquirir la prestación para
el patrimonio del deudor (artículo 2900 del Código
Civil italiano).
En los problemas relacionales del deudor, el
tercero puede también ser portador de un interés con-
currente directo al cumplimiento; es decir, el interés a
recibir la prestación por propia cuenta. La tutela de este
interés puede dar lugar a la constitución de una nueva
y autónoma posición creditoria en cabeza del tercero.
El tercero deviene entonces él mismo acreedor, y preci-
samente, deviene titular de una propia pretensión con-
currente con aquélla del acreedor.
Según los casos, la pretensión del tercero pue-
5. INTERÉS CREDITORIO Y BENEFICIOS ECO- de dar lugar a una legitimación exclusiva (cual es, por
NÓMICOS. ejemplo,la legitimación del titular de una prenda sobre
crédito) o conjuntiva (cual es, por ejemplo, la legitima-
Por beneficio económico puede entenderse la ción del titular de un usufructo sobre crédito).
utilidad económicamente valuable que la prestación
aporta al acreedor o, más restrictivamente, el valor de 7. EL INTERÉS DEL DEUDOR.
mercado del bien o del servicio debido. El beneficio
económico se presenta pues, distinto respecto al interés También el deudor puede estar interesado en el
creditorio, cual necesidad de la prestación en relación a cumplimiento. Tal interés es jurídicamente tutelado
fines que pueden también ser no patrimoniales. mediante el instituto de la liberación coactiva y el deber
El beneficio económico de la prestación intere- del acreedor de no agravar la posición del deudor
sa, sobretodo, en tema de resarcimiento del daño. omitiendo de poner en juego la cooperación necesaria
El beneficio económico, se ha indicado en doc- para lograr el cumplimiento.
trina, puede no estar destinado al acreedor. Es posible, El deudor puede, pues, tener un particular
en efecto, que el resultado económico recaiga sobre un interés en el cumplimiento. Por ejemplo, por el presti-
tercero, aun quedando el acreedor como titular del gio profesional que puede traerle (se piensa en una
crédito e interesado al cumplimiento<9>. ejecución artística en un teatro de gran importancia).

(9) Confróntese: GIORGIANNI. Op. cit., 63, el cual recuerda, al respecto, el ejemplo de la donación modal (artículo 793 del Código Civil italiano).

114 IUS ET VERITAS


Tal interés no es tutelado a la manera de aquél del que pone la presunción del plazo en favor del deudor
acreedor, salvo que del título pueda deducirse el reco- (artículo 1184 del Código Civil italiano) y aquélla que
nocimiento de la pretensión del deudor de ejecutar la atribuye a este último la elección en las obligaciones
prestación<10>. En tal caso el deudor es, a su vez, acree- alternativas (artículo 1286, primer párrafo, del Código
dor<ll). Civil italiano). Se ha, sin embargo, observado que estas
El interés del deudor que no se eleva al nivel de indicaciones no son suficientes para deducir un criterio
tutela del interés creditorio es, de cualquier modo, general de privilegio para la posición del deudor. La
tutelado mediante el principio de corrección y lealtad variedad de las situaciones en las cuales se inserta la
en los negocios (correttezza): el acreedor debe estar de relación obligatoria no permite,empero,identificarcomo
acuerdo con el deudor en el cumplimiento si no tiene un regla, en el deudor, la parte débil.
apreciable interés contrario. Queda más bien reafirmado que las posiciones
Una relevancia genérica del interés del deudor del deudor y del acreedor están sobre un plano de
se encuentra en el tradicional principio "en favor del formal paridad jurídica, y que la disciplina de la rela-
deudor" <favor debitoris), cual principio general de pre- ción debe ser interpretada teniendo en cuenta cada vez
ferencia de las soluciones menos gravosas para el obli- las razones de la norma; es decir, los intereses que ésta
gado02>. Expresiones de tal principio serían la norma tiende a tutelar y a defender13>. ~

(10) LUZZA TIO. Le Obbligazioni. 7, propone la expresión "obligación reciproca", y pone el ejemplo del depositario de un cuadro, que asume
el deber de custodiarlo por un cierto tiempo, mientras el depositante se obliga, a su vez, a dejárselo en consignación por el mismo tiempo.
GIORGIANNI. L'obbligazione. 58, señala a su vez el ejemplo del actor teatral, el cual tiene interés en efectuar la prestación artística.

(11) Loe. cit.

(12) Según DI MAJO. Op. cit., 72, la idea del "favor debitoris" estaría inspirado en la óptica del siglo XIX.

(13) RESCIGNO. Obbligazioni, 175: ambigua traducción de un principio desprovisto de contenido social y extraño al sistema positivo, el "favor"
merece ser críticamente examinado y rechazado.

IUS ET VERITAS 115


Intereses legales e indemnización de
daños (acerca del segundo párrafo
del artículo 1985 del Código Civil)
Carlos Cárdenas Quirós
Abogado. Profesor de Derecho Civil de la
Pontificia Universidad Católica del Perú y de la
Universidad de Lima.

D conformidad con el segundo párrafo


del artículo 1985 del Código Civil, "el monto de la
materia de responsabilidad no derivada de una relación
obligatoria se devenguen intereses sobre el monto
indemnización devenga intereses legales desde la fecha indemniza torio desde la fecha de producción del daño,
en que se produjo el daño". no implica que deba considerarse que en tal caso opere
El interés legal puede operar como contra- la mora automática, esto es, la constitución en mora del
prestación por el uso del dinero o de cualquier otro deudor sin necesidad de interpelación -dies interpellat
capital, por haberlo pactado así las partes o por deter- pro homine-, ni que dichos intereses tengan la calidad de
minarlo la ley, en cuyo caso tendrá el carácter de mora torios.
retributivo. Así se presenta en el caso del artículo 1245 En este sentido, participamos de la opinión de
del Código Civil, según el cual, "cuando deba pagarse Ernesto C. Wayar, quien señala que, para sostener que
interés, sin haberse fijado la tasa, el deudor debe abonar en las obligaciones nacidas de hechos ilícitos los intere-
el interés legal". ses corren a partir del momento de producción del
También puede operar como indemnización daño, "resulta del todo innecesario recurrir a la teoría de
para el caso de mora. Así ocurre, por ejemplo, en el la mora; más aun, pensamos que ésta no tiene aplicación
supuesto que contempla el artículo 1324, primer párra- posible en materia de obligaciones nacidas de hechos
fo, del Código Civil. ilícitos. El principio de reparación integral, que go-
De acuerdo con este dispositivo, "las obligacio- bierna todo el sistema de responsabilidad civil orga-
nes de dar sumas de dinero devengan el interés legal nizado por nuestro Código -se refiere al argentino,
que fija el Banco Central de Reserva del Perú, desde el siendo aplicable el concepto al Código peruano-, pro-
día en que el deudor incurra en mora, sin necesidad de porciona un fundamento ilevantable. Es decir, pensa-
que el acreedor pruebe haber sufrido daño alguno. Si mos que los intereses de las sumas debidas en concepto
antes de la mora se debían intereses mayores, ellos de indemnización de daños corren desde el momento
continuarán devengándose después del día de la mora, en que la víctima sufre efectivamente el perjuicio, con
con la calidad de intereses mora torios". absoluta prescindencia de la situación de mora en que
¿Con qué carácter operan los intereses legales pudo o no incurrir el obligado; el principio que manda
en el caso del segundo párrafo del artículo 1985? reparar íntegramente los daños que el obrar ilícito
Precisa puntualizarse que el hecho de que en provoque, así lo impone" O>.

(1 ) WAYAR, Ernesto, C. Tratado de la mora. Editorial Abaco de Rodolfo Depalma, Buenos Aires, 1981, pág. 547.

IUS ET VERITAS 21
En efecto, como lo plantea el autor citado, no financiero: el acuerdo debe celebrarse por escrito,
puede pensarse que hay retardo en la observancia del después de contraída la obligación y mediando cuando
deber general de no dañar -neminem laedere-, después que menos un año de atraso en el pago de intereses, sin
el daño ha sobrevenido. Hablar de que en ese supuesto formular la ley distingo alguno en cuanto a la natura-
opera la constitución automática en mora carece de leza de éstos.
sentido. Sólo cumplidos esos requisitos, será posible
Tampoco puede afirmarse que exista mora en la capitalización, cualquiera que sea la naturaleza de
el cumplimiento de la obligación de indemnizar nacida los intereses. Esto significa que el pacto de capitaliza-
de la violación del deber genérico de no dañar, pues ción de intereses, siempre que se respeten las exigenciás
dicha obligación es exigible sólo después de causado el del artículo 1250, puede operar tanto respecto de los
daño. intereses compensatorios, como a propósito de los
Teniendo en cuenta la naturaleza compen- intereses moratorios o legales devengados, desde el
satoria de la indemnización en tales casos, debe des- momento en que el artículo citado no hace distinción
cartarse el carácter mora torio de los intereses que debe alguna: ubi lex non distinguit nec non distinguere debemus.
devengar el monto de tal indemnización. Su naturaleza En consecuencia, la prohibición de toda capi-
es más bien la propia de los intereses sanciona torios. talización, salvo en los supuestos previstos de manera
Ahora bien, los intereses no generan intereses, excepcional por los artículos 1249 y 1250, alcanza, sin
salvo que previamente sean capitalizados. Así lo esta- distingo alguno, a todos los tipos de interés, incluyen-
blecía de manera expresa el artículo 312 del Código de do los legales.
Comercio, que quedó derogado al entrar en vigencia el
Código Civil de 1984 en aplicación de su artículo 2112.
El anatocismo implica que los intereses venci-
dos y no pagados se agreguen al capital con el propósito
de generar nuevos intereses. En opinión de José León
Barandiarán (2), "la acumulación de intereses al capital, ''... no es congrnente con el Código
para que produzca nuevos intereses, o sea que haya Civil que el Banco Central fije la
interés de intereses, es el anatocismo. Los intereses
devengados vienen automáticamente a representar un tasa del interés legal en términos
aumento del capital que obliga, a su vez, al pago de capitalizables (. . .) por lo que su
nuevos réditos calculados sobre ese capi tal de tal modo
aumentado ...". aplicación debe restringirse
El Código Civil proscribe, en principio, el pacto exclusivamente a los casos
de capitalización anticipada de intereses, si bien lo
autoriza, excepcionalmente, en los casos de las cuentas expresamente contemplados en el
mercantiles, bancarias y similares, según resulta de su Código,,
artículo 1249. El artículo, que constituye una norma de
orden público, alude al contrato de cuenta corriente
mercantil, regulado por el Código de Comercio, y al
contrato de cuenta corriente bancaria, regulado en el
mismo Código y en la Ley General de Instituciones
Bancarias, Financieras y de Seguros -aprobada por El asunto cobra especial relevancia si conside-
Decreto Legislativo No. 770-. ramos que, a propósito precisamente del interés legal,
Debe dejarse constancia de que la expresión el Banco Central de Reserva del Perú fija la tasa co-
"similares" empleada en el artículo 1249 alude a cuentas rrespondiente a dicho interés en términos efectivos,
corrientes abiertas en financieras y otras personas ju- tanto para operaciones expresadas en moneda nacional
rídicas debidamente autorizadas que operan en el sis- como en moneda extranjera ([Link].016
tema financiero. y 017-94-EF /90 del17 de mayo de 1994, publicadas en
El artículo 1250 establece las reglas a las que el diario oficial "El Peruano" el 21 de mayo de_1994), lo
debe sujetarse la capitalización de intereses respecto de que implica considerar, independientemente del por-
créditos concertados entre personas ajenas al sistema centaje correspondiente establecido en términos no mi-

(2) LEÓN BARANDIARÁN, José. Contratos en el Derecho Civil Peruano. Tomo II. Lima, 1975, pág. 31.

22 IUS ET VERITAS
nales, modalidades de cobro como el pago adelantado La interpretación de una norma o normas no
de intereses, la capitalización de éstos en períodos puede dejar de considerar el elemento sistemático, que
menores a un año, etc., que inevitablemente determi- hace indispensable coordinar entre sí las normas, en
nan una tasa de mayor cuantía. este caso, de un mismo cuerpo legal, con el propósito de
Es de advertir que, hasta el 25 de agosto de alcanzar una solución orgánica armoniosa.
1985, la tasa de interés legal para operaciones enmone- Una interpretación sistemática de las normas
da nacional, estuvo fijada en términos nominales, esto del Código Civil, conduce necesariamente a la conclu-
es, sin incluir capitalización alguna. sión de que toda capitalización está descartada, salvo
, A partir del 26 de agosto de 1985, la tasa de en los casos taxativamente contemplados en los artícu-
interés legal se fijó en términos efectivos. Posterior- los 1249 y 1250 citados. Por consiguiente, no es con-
mente, entre el1 de abril de 1991 y el15 de septiembre gruente con el Código Civil que el Banco Central fije la
de 1992la tasa de interés legal equivalió a la tasa activa tasa del interés legal en términos capitalizables, cuando
de mercado en moneda nacional (TAMN), siempre este mecanismo -el de la capitalización- se encuentra
considerada de manera efectiva. admitido sólo de manera excepcional, por lo que su
Desde el16 de septiembre de 1992 y hasta el31 aplicación debe restringirse exclusivamente a los casos
de mayo de 1994, la tasa fue equivalente a dos veces la expresamente contemplados en el Código.
tasa promedio ponderado de las tasas pagadas sobre En otras palabras, no es correcto interpretar el
los depósitos en moneda nacional, incluyendo los de- artículo 1244 del Código Civil de manera aislada, para
pósitos a la vista, por los bancos y financieras (TIPMN), sustentar, contrariamente a lo que el mismo Código
conservando su carácter de efectiva. señala al prohibir la capitalización, salvo en los su-
A partir del1 de junio de 1994, la tasa de interés puestos taxativamente previstos en él, que procede
legal está expresada en términos efectivos anuales y es determinar la tasa de interés legal en términos
equivalente a dos veces la TIPMN. capitalizables <3>.
En el caso de las operaciones en moneda ex- En este orden de ideas, en el caso de un proceso
tranjera, la tasa de interés legal fue nominal hasta el15 judicial, a los efectos de determinar los intereses legales
de febrero de 1986. A partir del16 de febrero de 1986la devengados respecto del monto indemniza torio fijado,
tasa quedó establecida en términos efectivos. el juez se encuentra obligado a aplicar el Código Civil,
Desde el 1 de junio de 1994, la tasa se encuentra prefiriéndolo respecto de cualquier otra norma de infe-
fijada en términos efectivos anuales y es equivalente a rior rango, como sería una circular del Banco Central de
1.2 veces la TIPMEX, que es la tasa promedio pondera- Reserva, por ejemplo, que contraría sus alcances.
do de las tasas pagadas sobre los depósitos en moneda Actuaría así, en armonía con lo establecido en el
extranjera, incluidos aquellos a la vista, por los bancos segundo párrafo del artículo 138 de la Constitución, que
y financieras. autoriza a los jueces a preferir la norma legal sobre toda
La fijación de una tasa efectiva para el interés otra norma de rango inferior, lo que es, además,
legal, lo que implica considerar necesariamente la capi- concordante con su artículo 51, según el cual la ley
talización de intereses, importa una regulación de la prevalece sobre las normas de inferior jerarquía.
materia contraria a lo prescrito por el Código Civil. En conclusión, la determinación de los intere-
El hecho de que el Banco Central tenga atribui- ses legales devengados por la indemnización de daños
da la función de fijar la tasa del interés legal, según lo y perjuicios extracontractuales, debe efectuarse con
establece el artículo 1244 del Código Civil, no lo autori- exclusión de cualquier mecanismo que importe su capi-
za a determinarla con prescindencia de lo establecido talización, es decir, debe realizarse en términos nomi-
en ese cuerpo legal. nales. 11

(3) Un asunto profesional me permitió confirmar los extremos a los que conducía la aplicación de la tasa fijada por el Banco Central en términos
efectivos. En el caso, el monto ordenado pagar a título de indemnización como consecuencia de un accidente automovilístico fue de 5/.
1,000.00. El accidente se produjo el26 de junio de 1990. Al3 de marzo de 1994 el monto de los intereses devengados ascendía a S1. 111,436.50.
No debe perderse de vista, además, que el monto indemniza torio puede ser actualizado en aplicación del segundo párrafo del artículo 1236
del Código Civil, de acuerdo con la modificación introducida por la Primera Disposición Modificatoria del Código Procesal Civil.

IUS ET VERITAS 23
[Link] [Link]

Intereses, tasas, anatocismo y usura

Roxana Jiménez Vargas-Machuca

SUMARIO
1. Concepto de interés
2. Clasificación de los intereses
3. Concepto de tasa de interés
4. Clases de tasas de interés
5. Regulación de los intereses en el Perú
6. Anatocismo o capitalización de intereses
7. La usura en el Perú

1. Concepto de interés

Por mucho tiempo, y en forma irreconciliable, juristas y economistas han "competido"


por asignar un concepto de intereses propio de sus respectivos campos. La sociología,
por su parte, también ha intervenido, aspirando a una definición sociológica, logrando
mayormente una explicación de su impacto y efectos en la sociedad.

Históricamente, los intereses y su regulación siempre han constituido una


preocupación para las sociedades. Invaden tanto el terreno jurídico como el económico
y, por ende, se trata de un problema social.

Si nos restringimos a la concepción jurídica de interés, podremos notar que ésta


resulta limitada. Así, jurídicamente, pueden considerarse como frutos civiles en la
medida en que provienen del uso o goce de una cosa, o de su privación 1 . Manuel

1
Artículo 891 del Código civil de 1984: “Los frutos son naturales, industriales y civiles. Son frutos naturales
los que provienen del bien, sin intervención humana. Son frutos industriales los que produce el bien, por la
intervención humana. Son frutos civiles los que el bien produce como consecuencia de una relación
jurídica.”
Artículo 892: “Los frutos naturales, industriales y civiles pertenecen al propietario, productor y titular del
derecho respectivamente, sin perjuicio de los derechos adquiridos. Se perciben los frutos naturales cuando se
recogen, los industriales cuando se obtienen y los civiles cuando se recaudan.”
Respecto de la redacción del Código civil, considero más adecuado referirse a la titularidad de los frutos
que a su efectiva percepción; de esa forma, se establecería que la titularidad de los frutos civiles se
origina no desde su recaudación (o cobro), sino desde que éstos se devenguen. (Devengar es la
adquisición de un "derecho a alguna percepción o retribución por razón de trabajo, servicio u otro título"
(Cfr. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la Lengua Española. Vigésima Primera
Edición, Madrid, Espasa Calpe, 1992, Tomo I, p. 738).
Ciertamente la titularidad de los intereses surge desde que se adquiere el derecho a percibirlos. En otras
palabras, la existencia de los intereses y el derecho a percibirlos nacen en forma paralela, ya que los
2

[Link] [Link]

Albaladejo señala que “Los intereses consisten normalmente en una cantidad de cosas
de la misma especie que las debidas, proporcional a la cuantía de éstas y a la duración
de la deuda.” En una concepción algo más restringida, Luis Diez-Picazo señala que los
intereses son las cantidades de dinero que deben ser pagadas por la utilización y el
disfrute de un capital consistente también en dinero. 2

Hoy resulta insostenible imputarles una naturaleza primordialmente jurídica, pues es


inocultable que la institución tiene sus bases, su fundamento, en lo económico. Se
están desechando conceptos algo conservadores o tímidos que no incluyen el lucro, por
haberse largamente considerado inmoral3 . No obstante, sabemos que el lucro 4 o
ganancia o utilidad es lo que mueve el comercio, y que sin él no existirían nuestras
sociedades de consumo. El lucro no representa un elemento negativo dentro de una
economía de mercado, que se regula por la competencia y la autonomía de la
voluntad, además de la existencia de entes de defensa del consumidor y de defensa de
la competencia. Esto sin mencionar figuras ales como la lesión, que analizaremos hacia
el final de este trabajo.

Dentro de estas condiciones y entorno, el obtener ganancias no significa abusar. 5

Introduciendo el concepto económico, los intereses representan la renta del capital de


que el acreedor se priva, constituyendo el precio del dinero o de cualquier otro bien.
Gastón Fernández Cruz 6 sostiene que la noción jurídica de interés parte de una
concepción económica de capital. Constituye un rendimiento por la aplicación debida o
indebida de un capital y, en función del tiempo de aplicación, dicho rédito estará
constituido por bienes de la misma naturaleza que los debidos por la prestación.
Inclusive el concepto lingüístico de interés contempla este aspecto.7

frutos civiles son producidos como consecuencia de una relación jurídica; es decir, tienen una naturaleza
abstracta y no natural.
2
DIEZ PICAZO, Luis. Fundamentos del Derecho Civil Patrimonial. Quinta edición. Madrid, Editorial
Civitas, 1996, p. 282.
3
Los intereses han constituido una preocupación social, debido a sus connotaciones morales, en todas las
épocas. En la antigüedad se prohibió el pacto de intereses entre hebreos, siendo permitidos únicamente
respecto de extranjeros. En la época de la República romana, se autorizó la convención sobre intereses, pero
al generarse abusos se redujo la tasa. En el Derecho canónico y durante la Edad Media se prohibieron los
préstamos de dinero con intereses, lo cual se mantuvo hasta la Revolución Francesa, que no sólo dio cabida a
este tipo de préstamos, sino que amplió la libertad de los particulares para fijar convencionalmente la tasa.
4
Lucro es: "Ganancia o provecho que se saca de una cosa." (Cfr. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA.
Diccionario de la Lengua Española. Vigésima Primera Edición, Madrid, Espasa Calpe, 1992, Tomo II, p.
1273).
5
Veremos en el último punto de este trabajo que abusar consiste en un supuesto particular, en el que deben
confluir una serie de elementos, dentro de los cuales no se encuentra el lucro.
6
FERNANDEZ CRUZ, Gastón. La Naturaleza Jurídica de los Intereses: punto de conexión entre Derecho y
Economía. En: Derecho, Revista de Derecho editada por el Fondo Editorial de la Pontificia Universidad
Católica del Perú, Nº 45, 1991, pp. 178 y 202.
7
"Interés: Provecho, utilidad, ganancia. (...) Lucro producido por el capital." REAL ACADEMIA
ESPAÑOLA. Diccionario ... Ob. Cit., Tomo II, p. 1179.
3

[Link] [Link]

En suma, los intereses constituyen un aumento que la deuda (ya sea de dinero o de
bienes, aunque mayoritariamente estamos hablando de deudas pecuniarias) devenga
de manera paulatina durante un período determinado, sea como renta del capital de
que el acreedor se priva (precio por el uso y disfrute del dinero o del bien de que se
trate), o sea como indemnización por un retardo en el cumplimiento de la obligación,
fijándose según el tiempo transcurrido y la cuantía de la prestación debida.

Vemos que no necesariamente los intereses deben imputarse a deudas exclusivamente


dinerarias. 8 Nada impide que versen también sobre otros bienes fungibles, además del
dinero. Si bien el pago de intereses es por regla general una deuda pecuniaria -debido
a que normalmente los intereses se pagan con una suma de dinero-, si las partes
convienen en que el pago de intereses sea en especie y no en dinero, la deuda de
intereses deja de ser una deuda dineraria para convertirse en una deuda de valor, ya
que será preciso avaluar los bienes a pagar por concepto de interés, para que sobre la
base de dicho valor, sea posible el cálculo de los intereses debidos. 9 Pero si son en
especie y no en dinero, deberá ser de la misma clase y especie materia de la
prestación a cargo del acreedor, ya que de lo contrario se desvirtuaría su condición de
intereses, para convertirse, por ejemplo, en la contraprestación de una permuta.

Aunque parezca evidente, señalaremos que no toda renta, beneficio o retribución que
pague un deudor por la transferencia de un capital constituye pago de intereses. Para
que sea factible hablar de pago de intereses debe existir una obligación principal, de
donde los intereses son la obligación accesoria a cargo del deudor, sea porque las
partes así lo han acordado, o en virtud de un mandato legal. Tampoco cabe confundir
intereses con amortización, que es la cancelación periódica y por cuotas de la
prestación; reintegra el capital y, en forma accesoria, los intereses.

En suma, hay obligación de dar intereses cuando en virtud de un contrato o disposición


unilateral (testamento) o por mandato legal, el deudor tiene que pagar al acreedor un
valor cuantificable. Este valor cuantificable se calcula según una tasa establecida por
las partes, la ley o la autoridad monetaria, y consiste en bienes de la misma naturaleza
que los debidos por la prestación (suma de dinero o cantidad de bienes fungibles). Por
ello, el interés no es una institución propia del Derecho Contractual, sino del Derecho
Obligacional, pues es una obligación (no necesariamente de origen convencional) la
que origina el pago de intereses.

8
Como sabemos, el dinero es un elemento que el Estado, por medio de la ley, ha facultado para que sea
utilizado como medio de pago (extingue obligaciones), como medida de valor (establece la relación de valor
de bienes y servicios), como instrumento de cambio (posibilita y facilita la adquisición de productos y
servicios), como unidad de cuenta (una unidad sirve como elemento para mensurar el valor de los demás
bienes existentes) y como depósito de valor y reserva.
9
Al respecto, Carlos Cárdenas señala que los intereses se concretan en una suma de dinero, pero que pueden
constituirse por una proporción de bienes fungibles o consumibles de la misma clase de aquellos que son
objeto de disfrute por el deudor. Cfr. CARDENAS QUIROS, Carlos. El pago de intereses en el Código Civil
peruano. En: El Código Civil Peruano y el Sistema Jurídico Latinoamericano. Ponencia presentada en el
Congreso Internacional celebrado en Lima del 9 al 11 de agosto de 1985. Lima, Editorial Cultural Cuzco
S.A., 1986, p. 333.
4

[Link] [Link]

2. Clasificación de los intereses

Numerosos criterios pretenden clasificar los intereses: según su fuente u origen, según
la función económica que están destinados a cumplir, según la forma de percepción,
según el mecanismo de percepción, según el tipo de tasa, entre otros. Los principales
son los siguientes:

(a) Según su fuente (origen de su creación).


Los intereses pueden ser convencionales (o voluntarios), o legales.
• El interés convencional (o voluntario) surge de la voluntad de las partes, pudiendo
provenir de un contrato o convención; es consecuencia de la autonomía de la
voluntad. Si bien en nuestro medio es más difundido el adjetivo "convencionales",
resulta más apropiado denominarlos "voluntarios", pues cabe que provengan de un
acto de última voluntad, es decir, pueden ser establecidos por acto unilateral,
abarcando el vocablo "voluntarios" ambas categorías.1 0 No obstante, debido a que
nuestra legislación sobre la materia emplea el término "convencionales" para
referirse a este tipo de intereses, lo mantendremos, a fin de evitar confusiones.
• El interés legal, por su parte, es el consagrado por la ley, nace por imperio de ésta
y sin la voluntad de las partes. La ley fija la obligación del deudor de pagar
intereses.

(b) Según la función económica que desempeñen.


Los intereses pueden ser compensatorios o moratorios.
Esto significa que hay que distinguir en una línea temporal dos momentos: desde
que se contrae la obligación hasta que el deudor es constituido en mora (interés
compensatorio), y a partir de ese momento hasta que se produce el pago (interés
moratorio):

• El interés es compensatorio (según el artículo 1242 del Código civil) cuando


constituye la contraprestación por el uso del dinero o de cualquier otro bien. “La
denominación de `compensatorios’ es histórica pero quizá no exprese con claridad
la función de esta categoría de intereses, que hemos conceptualizado como la
ganancia del capital. En este sentido, la denominación más correcta sería
`intereses lucrativos’, porque compensar es igualar en opuesto sentido el efecto de
una cosa con el de otra, y también dar alguna cosa o hacer un beneficio en
resarcimiento del daño, perjuicio o disgusto que se ha causado. (...) Esta categoría
de intereses tiene por función otorgar un beneficio, un lucro al capital invertido o
transferido.” 1 1

10
Puede haber un legado sometido a plazo que devengue intereses, por haberlo dispuesto así el testador. Cfr.
ALTERINI, Atilio Aníbal, AMEAL, Oscar José y LOPEZ CABANA, Roberto M. Derecho de Obligaciones
Civiles y Comerciales. Segunda Edición Actualizada, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1998, p. 470.
11
VILLEGAS, Carlos Gilberto y SCHUJMAN, Mario. Intereses y tasas. Buenos Aires, Abeledo Perrot, 1990,
p. 100.
5

[Link] [Link]

• Es moratorio (también denominado indistintamente por gran parte de la doctrina


como interés indemnizatorio o punitorio) 1 2 cuando tiene por finalidad indemnizar la
mora en el pago. Dicho de otro modo, su función es resarcir al acreedor el daño
producido por el incumplimiento o mal cumplimiento del deudor, es decir, debido al
retraso culposo o doloso del deudor en el cumplimiento de su obligación, previa
constitución en mora. Constituyen la forma de indemnización específica que
corresponde al retardo en el cumplimiento de las obligaciones pecuniarias. En el
caso de haberse pactado la indemnización por daño ulterior (artículo 1324 del
Código civil 1 3 ), corresponde al acreedor demostrar haberlo sufrido, y de esta
forma tendrá derecho -además de recibir los intereses moratorios
correspondientes- al pago de una indemnización que va a cubrir la integridad de los
daños y perjuicios ocasionados por efectos de dicha mora.

No todos comparten la asimilación del interés moratorio con la indemnización.


Hay quienes parten de la concepción de una doble naturaleza de los intereses
en lo concerniente a la finalidad que pueden cumplir: si el fin es el lucro, el
interés será una ganancia, un rendimiento por el crédito otorgado; en cambio,
si la finalidad es estabilizadora, vale decir, de conservación del valor de la
prestación debida cuando se sobrepasa el término fijado para el cumplimiento
de la prestación pendiente, el interés significaría una compensación. "Nunca
será el interés una indemnización porque ambos conceptos son excluyentes: el
interés por causa de mora tiene por objeto proteger al acreedor haciendo que la
prestación que reciba no disminuya su valor; en cambio, la indemnización tiene
por objeto resarcir los daños y perjuicios, incorporándose los valores de lucro
cesante y daño emergente, totalmente ajenos a la concepción del interés."1 4

François Laurent 1 5 establece la diferencia entre los intereses moratorios y la


indemnización por daños y perjuicios, señalando que:

• La cuantía de los intereses moratorios se fija por acuerdo de partes o por la ley.
La indemnización, por su parte, tiene una cuantía esencialmente variable,
determinándose ésta en razón del daño que pruebe el acreedor.

12
Aunque la legislación argentina hace un distingo entre estas categorías. Para ella, los intereses moratorios
son impuestos por la ley para el supuesto en que el deudor sea moroso en el cumplimiento de la obligación
dineraria (p. 471) y los punitorios comportan una suerte de cláusula penal moratoria, sin identificarse con ella
(p. 470), pues son establecidos por las partes. (ALTERINI, Atilio Aníbal, AMEAL, Oscar José y LOPEZ
CABANA, Roberto M. Ob. Cit.)
13
Artículo 1324: "Las obligaciones de dar sumas de dinero devengan el interés legal que fija el Banco Central
de Reserva del Perú, desde el día en que el deudor incurra en mora, sin necesidad de que el acreedor pruebe
haber sufrido daño alguno. Si antes de la mora se debían intereses mayores, ellos continuarán devengándose
después del día de la mora, con la calidad de intereses moratorios. Si se hubiese estipulado la indemnización
del daño ulterior, corresponde al acreedor que demuestre haberlo sufrido el respectivo resarcimiento."
14
HINOSTROZA MINGUEZ, Alberto. Derecho de Obligaciones y Pago de Intereses. Lima, Editora FECAT
E.I.R.L., 1995, pp. 157-158.
15
LAURENT, François. Principles de Droit Civil Français. Tomo XVI. París, Librairie A. Maresq Ainé,
1875-1893, pp. 364 y ss.
6

[Link] [Link]

• En la indemnización existe una relación entre la inejecución de la obligación y el


daño que el acreedor prueba. Así, el juez y la propia ley pueden determinar de
forma más certera el daño sufrido por el acreedor, sea por la inejecución o por el
retardo en la ejecución de la obligación debida.
En las obligaciones de dar una suma de dinero, siendo éste un medio
universal de cambio, no puede conocerse a ciencia cierta con qué interés
contrajo el acreedor dicha obligación, para posteriormente concluir en la
pérdida que le ha significado la mora del deudor. No hay relación entre la
inejecución de la obligación y la pérdida que ésta ocasiona al acreedor.

• La buena o mala fe del deudor no incide en la determinación ni en la cuantía de los


intereses moratorios debidos, en tanto que estos factores sí pueden incidir en la
determinación de la cuantía de la indemnización.

Para otros autores, los intereses moratorios son "una especie de indemnización
legal" que recibe el acreedor por el retraso injustificado en que incurre el
deudor, por lo que el primero no requiere probar haber sufrido daños o
perjuicios para tener derecho a recibirlos. 1 6 Pero como los intereses moratorios
no necesariamente van a reportar una satisfacción para el acreedor afectado
con la demora, será importante establecer la indemnización de daño ulterior
que pueda derivarse del retraso. Evidentemente el acreedor deberá probar la
ocurrencia de este daño.

Este tema adquiere particular relevancia al evaluar sus implicancias tributarias.


Es es el caso de la ubicación conceptual de los intereses moratorios a efectos de
determinar si se encuentran o no gravados por el Impuesto General a las
Ventas (I.G.V.) o el Impuesto a la Renta.

Respecto a los intereses moratorios y el I.G.V., Humberto Medrano señala que


"la obligación del deudor de pagar intereses moratorios constituye una
consecuencia anormal de la ejecución de obligaciones, pues éstas son producto
de un incumplimiento contractual que, en principio, no puede ser querido por
las partes habida cuenta de que las obligaciones contraídas deben cumplirse
según las reglas de la buena fe y común intención de los celebrantes.

El I.G.V. no afecta todos los ingresos de las empresas sino aquéllos derivados
de las operaciones específicamente gravadas, teniendo como materia imponible
el monto de la contraprestación a que dan lugar tales operaciones. El pago que
el deudor debe efectuar por su incumplimiento no se origina en ninguna
prestación del acreedor y, por tanto, no se produce el supuesto contemplado en
la Ley para dar nacimiento a la obligación de tributar. Al margen de las críticas
que pudieran hacerse por su inconveniencia, es claro que los intereses
moratorios sólo podrían gravarse si mediara disposición legal específica que así
lo estableciera, como ocurre en la legislación chilena donde la norma vigente los

16
OLAYA NOHRA, Mauricio. El Régimen de Intereses en el Perú. En: Diario Oficial "El Peruano". Sección
Economía y Derecho, 16 de agosto de 1994.
7

[Link] [Link]

abarca expresamente. Como quiera que entre nosotros tal disposición no existe,
el tributo sólo alcanza a los intereses compensatorios."1 7

En relación a los intereses y el Impuesto a la Renta, el mismo Medrano indica


que, en rigor, los intereses compensatorios son los sujetos al Impuesto, pues
son generados por la operación de crédito propiamente dicha y, salvo
exoneración expresa, el perceptor se encuentra obligado a pagar el tributo1 8 .

Pero los intereses moratorios, "...¿también deben considerarse como parte de la


renta gravable? ¿Están ellos, acaso, comprendidos en la definición de renta
[...]? Lo primero que podemos afirmar es que los intereses moratorios no se
derivan del capital, en el sentido que le otorga la norma citada, ya que el
ingreso que ellos representan no constituye un fruto, no proviene de manera
directa del capital colocado, sino del incumplimiento del deudor. La violación
contractual en que incurre el obligado no es un "producto" derivado de una
fuente sino una sanción, una penalidad por el incumplimiento, lo que motiva
que se trate de ingresos esporádicos o simplemente -sería lo normal- que jamás
hubiera lugar a dicho ingreso porque el deudor no deja de cumplir con sus
obligaciones oportunamente. Por lo tanto, el interés moratorio no tiene, per se,
el carácter de renta."1 9

No obstante lo expresado, para nuestra Ley de Impuesto a la Renta la calidad


de renta no sólo comprende las ganancias periódicas generadas por una fuente
durable, sino también otros beneficios considerados expresamente como
gravables por la Ley: Según el artículo 24 de la Ley, se consideran como rentas
de segunda categoría: "a) Los intereses originados en la colocación de capitales,
cualesquiera sea su denominación o forma de pago, tales como los producidos
por títulos, cédulas, debentures, bonos, garantías y créditos privilegiados o
quirografarios en dinero o valores. El artículo 2 de la Ley recoge la teoría del
incremento patrimonial, para el cual no interesa si el beneficio es periódico o no
y si se deriva de una fuente permanente o no, como por ejemplo: "b) Las
indemnizaciones a favor de empresas por seguros de su personal y aquéllas que
no impliquen la reparación de un daño..."

La explicación a tales disposiciones, según Medrano, es que se excluyen del


tributo aquellas sumas que son entregadas al agraviado para compensar un
daño, pero hasta el límite de éste: todo exceso que hubiera (incluyendo la
parte referida al lucro cesante) tendría la condición de renta. 2 0

17
MEDRANO CORNEJO, Humberto. Los intereses compensatorios y moratorios en el I.G.V. y en el
Impuesto a la Renta. En: Themis, Revista de Derecho. Publicación editada por los alumnos de la Facultad de
Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 1998, Segunda época, Nº 37, p. 258.
18
Se califican como renta por provenir de una fuente durable y susceptible de generar ingresos periódicos,
como exige el artículo 1 de la Ley del Impuesto a la Renta.
19
MEDRANO CORNEJO, Humberto. Ob. Cit, pp. 259-260.
20
MEDRANO CORNEJO, Humberto. Ob. Cit, p. 260.
8

[Link] [Link]

En nuestro sistema, las categorías más típicas de intereses subsumen los dos criterios
clasificatorios antes esbozados: convencional compensatorio, convencional moratorio,
legal compensatorio y legal moratorio.

El interés convencional compensatorio 2 1 se pacta (o, como mencionamos, puede


provenir de voluntad unilateral) y puede tener la finalidad de compensar, equilibrar,
restablecer el equilibrio patrimonial, o lucrar. Este tipo de interés proporciona al
acreedor una contraprestación, un lucro, una retribución, un beneficio, ganancia o una
compensación por el uso de un capital que le pertenece. Se devenga cuando se haya
pactado expresamente, salvo en el contrato de mutuo, donde los intereses se
presumen2 2 .

El interés convencional moratorio 2 3 (llamado también interés convencional


indemnizatorio o punitorio), tiene por finalidad indemnizar la mora en el pago, resarcir
al acreedor del daño producido por el incumplimiento o por el mal cumplimiento del
deudor. Cumple la función económica de reparar el retraso o mora en la ejecución de
una obligación. Para que exista y se devengue el interés convencional o voluntario
moratorio se requieren tres condiciones:

1. Que exista pacto expreso, o estipulación unilateral.


2. Que exista incumplimiento o mora.
3. Que se haya constituído en mora al deudor, salvo pacto de mora
automática.

El interés legal nace como consecuencia de la voluntad del legislador, lo que equivale a
decir que la obligación de pagar intereses se encuentra ajena a la voluntad de las
partes. Será compensatorio o moratorio dependiendo de la función que desempeñe (si
la finalidad es retributiva, será compensatorio; si su función es indemnizar el retraso o
la mora en el cumplimiento de la obligación, será moratorio).

El interés legal no debe ser confundido con el interés convencional de tasa legal. Aquí
las partes han acordado que va a haber pago de intereses (interés voluntario o
convencional), pero no han fijado la tasa2 4 de interés que se va a pagar. En este punto,

21
Artículo 1242 del Código civil: “El interés es compensatorio cuando constituye la contraprestación por el
uso del dinero o de cualquier otro bien. Es moratorio cuando tiene por finalidad indemnizar la mora en el
pago.”
22
Artículo 1663 del Código civil: “El mutuatario debe abonar intereses al mutuante, salvo pacto en contrario.”
23
Artículo 1242 del Código civil de 1984.
24
La tasa es la medida del interés, es el valor del dinero a través del tiempo. Es una medida que fijará la
cuantía de la obligación accesoria que es el interés. Andrés Avelino Sánchez señala que la tasa de interés es la
relación del interés devengado al capital en la unidad de tiempo. (AVELINO SANCHEZ, Esteban. Cálculo de
Intereses y Actualización de Deudas Tributarias. Lima, Editorial San Marcos, 1994, p. 7).
9

[Link] [Link]

el legislador suple el vacío u omisión de las partes estableciendo que cuando deba
pagarse interés sin haberse fijado la tasa, el deudor deberá abonar el interés legal. 2 5

La combinación de estos cuatro tipos de interés (convencional o voluntario, legal,


compensatorio y moratorio) arroja como resultado los tipos de interés que se pueden
dar en una legislación, sea ésta civil, financiera, administrativa o tributaria, entre
otras.

En la legislación civil se puede encontrar tanto el interés convencional como el legal.


En la legislación financiera también se puede encontrar ambos tipos de interés, pero
con la peculiaridad que en economías como la peruana, en la que las tasas de interés
aplicables para adeudos dentro del sistema financiero se encuentran liberalizadas (y
como consecuencia de ello el precio del interés se fija por la oferta y la demanda), “no
se da una `convención’ en estricto entre un sujeto deudor y un sujeto acreedor, sino
que el precio se rige por la oferta y la demanda, que engloba a un grupo de sujetos
ofertantes de dinero y a un grupo de sujetos demandantes de dinero.” 2 6

(c) Según la forma de percepción del interés.


Existen tres formas de pago del interés (esto es más usual en el Crédito
Comercial):
- Interés Vencido
- Interés Adelantado
- Interés FLAT
Aunque se cobre la misma tasa de interés en los tres casos, en términos reales el
deudor paga montos diferentes.

• Interés vencido. Los intereses se liquidan al tiempo de la amortización del


capital; en el supuesto de vencimientos sucesivos o préstamos en cuotas,
conjuntamente con estas últimas. Esta forma de pago resulta la más
beneficiosa para el deudor, debido a que el él recibirá la cantidad íntegra o el
íntegro del capital en el período inicial, y sólo al final del primer período se
calculan los intereses.

• Interés adelantado. La liquidación y percepción de los intereses se realiza en


forma adelantada. Aunque aparentemente se cobra la misma tasa de interés,
en realidad el deudor termina pagando un interés mayor que en el interés
vencido, pues al momento de la entrega del dinero o capital se cobra el interés,
lo que significa que el dinero entregado es una cantidad menor. Hay una
entrega de capital ficta, debido a que en una misma operación se entrega al
deudor el capital prestado y en forma simultánea el deudor cancela la primera
cuota del interés. Esto implica que en términos reales el deudor percibe una

25
Artículo 1245 del Código civil: “Cuando deba pagarse interés, sin haberse fijado la tasa, el deudor debe
abonar el interés legal.”
26
ROBLES DE AREVALO, Carmen del Pilar. Régimen Legal de los Intereses para Adeudos de Carácter
Civil y Financiero. Separata-resumen para el dictado de clase en el curso de Obligaciones de la Pontificia
Universidad Católica del Perú. Lima, junio de 1999, p. 2.
10

[Link] [Link]

cantidad real inferior. Por ello es que la forma de pago del interés -vencida o
adelantada- resulta determinante para calcular efectivamente cuál es la tasa de
interés realmente pagada. 2 7

• Interés FLAT. Normalmente es el más oneroso. Constituye un interés plano


(flat): no toma en cuenta el saldo, por cuanto la referencia es el total de lo
adeudado inicialmente; por ende, el monto por concepto de interés a cobrar en
cada etapa es el mismo. Aquí no caben amortizaciones conforme vencen las
cuotas o periodos.

(d) Según se calculen en forma directa o capitalizada.


• Interés simple. Es el interés generado en forma directamente proporcional al
capital, tiempo y tasa. Se calcula de esta manera desde el inicio hasta el final
del plazo de la operación.

• Interés compuesto. En este caso se da una capitalización periódica de los


intereses, los cuales van a formar parte del capital, sumándose a él, y sobre
este nuevo capital se devengan futuros intereses. “Se trabaja a interés
compuesto cuando los intereses producidos al cabo de un período se capitalizan
y a su vez siguen produciendo intereses hasta el final del plazo...” 2 8

3. Concepto de tasa de interés

Es una medida que fijará la cuantía de la obligación accesoria que significa el interés
(legal o convencional).

No existe unanimidad en cuanto a la definición de tasa de interés. Para algunos, se


trata siempre de un porcentaje o, mejor dicho, se efectúa la medición a través de una
operación matemática, la cual está íntimamente vinculada a la prestación principal
puesto que se aplica sobre ésta2 9 . Para otros, la tasa de interés es la relación del
interés devengado al capital en la unidad de tiempo. 3 0 Hay quienes consideran que la
tasa de interés es igual al costo de oportunidad del capital. Y no faltan los que definen
a la tasa como la valuación o estimación del valor del riesgo.

4. Clases de tasas de interés

27
“En ciertas operaciones bancarias la liquidación y percepción de los intereses se materializa en forma
adelantada. Tal es el caso del d̀escuento'’por el que una persona d̀escontatario'’entrega a un banco
`descontante’ títulos valores u otro tipo de documentos comerciales quien los compra con cláusulas de `buen
fin’ y le acredota el importe de los documentos deducido en interés correspondiente al plazo que falta para el
vencimiento de los mismos (descuento).” (VILLEGAS, Carlos Gilberto y SCHUJMAN, Mario. Ob. Cit., p.
103).
28
RODRIGUEZ, Alfredo, citado por Villegas y Schujman. Ob. Cit, p. 104.
29
HINOSTROZA MINGUEZ, Alberto. Ob. Cit., p. 168.
30
AVELINO SANCHEZ, Esteban. Cálculo de Intereses y Actualización de Deudas Tributarias. Lima,
Editorial San Marcos, 1994, p. 7.
11

[Link] [Link]

Las principales tasas de interés son las siguientes:

(a) Tasas máximas. Monto tope o parámetro al que deben ceñirse las tasas
fijadas por las partes (el BCR fija este tope en nuestro país).
(b) Tasas referenciales. Son las que se toma en consideración en el proceso de
fijación de la tasa de interés nacional, siendo usualmente las de la Banca
Internacional. Toman en consideración o referencia otro tipo de tasas de
interés, por ejemplo en el caso peruano se toma como referencia las tasas de
interés activas o pasivas promedio ponderado en moneda nacional o en moneda
extranjera.
(c) Tasas preferenciales. Son tasas selectivas; su finalidad es estimular
determinado tipo de actividad económica.
(d) Tasa nominal. Es la tasa convenida y divulgada en los contratos que, aplicada
al importe del préstamo o depósito, permite obtener los intereses. Es la tasa
básica a partir de la cual se efectúan los cálculos pertinentes; es el interés que
se cobra en las operaciones acordadas sin ajuste de capital.
(e) Tasa de interés real. Es la que resulta de eliminar el efecto inflacionario de la
tasa nominal.
(f) Tasa de interés activa. Es la que fijan las intituciones del sistema financiero
según los préstamos que hagan.
(g) Tasa de interés efectiva. Es la que refleja el tiempo en que pagan los
intereses, impuestos, comisiones y todo gasto que incluya la operación
financiera.
(h) Tasa de interés al rebatir. Es la medida sobre la porción del capital que se
adeuda.
(i) Tasa de interés proporcional. Corresponde a distintas fracciones de tiempo,
generalmente períodos inferiores a un año, con los que es directamente
proporcional.
(j) Tasa de interés fija. Cuando sobre el capital o crédito otorgado debe
aplicarse un porcentaje preestablecido.
(k) Tasa de interés flotante. Cuando una tasa fijada inicialmente se ajusta cada
cierto tiempo (se indexa).
(l) Tasa de cambio. Es la determinación del valor de una moneda extranjera en
comparación con la moneda nacional.

5. Regulación de los intereses en el Perú

Existen diversos regímenes para determinar las tasas de interés: régimen de tasas
máximas, mínimas, libre fijación de tasas y sistema mixto3 1 .

Actualmente, el legislador ha optado por establecer un régimen mixto, en mérito del


cual existe un régimen sujeto a tasas máximas (aplicable a personas ajenas al sistema

31
ROBLES DE AREVALO, Carmen del Pilar. Ob. Cit., pp. 3-4.
12

[Link] [Link]

financiero), y otro régimen liberalizado o de libre fijación de tasas (para los adeudos
dentro del sistema financiero).

(a) Interés convencional para el sistema financiero y las personas ajenas al


sistema financiero

El artículo 1243 de nuestro Código civil señala que “La tasa máxima del interés
convencional compensatorio o moratorio, es fijada por el Banco Central de Reserva
del Perú. Cualquier exceso sobre la tasa máxima da lugar a la devolución o a la
imputación al capital, a voluntad del deudor.”

Este numeral constituyó una novedad, pues no había antecedente normativo en el


Código civil de 1936. Sin embargo, dicho artículo recoge lo que ya se había
regulado a través de normas anteriores, por lo que su incorporación al Código civil
no significó una modificación sustantiva en la legislación sobre intereses.3 2

32
Veamos un poco de "historia normativa" sobre el particular.
La Ley 2760 (promulgada el 26 de junio de 1918), conocida como la Ley del Agio y Usura, estableció por
primera vez tasas máximas de interés tanto para el Sistema Financiero como para las ajenas al Sistema
Financiero, y sancionó con nulidad aquellos contratos en los que se pactasen tasas de interés superiores a las
permitidas, o donde se simulase recibir una cantidad mayor a la verdaderamente entregada. Este dispositivo
también prohibió la capitalización de los intereses cobrados.
Así, se estableció en el artículo séptimo de la referida ley que "será nulo todo contrato de préstamo en que se
estipule un interés superior al 14% anual si la cantidad prestada es de quinientos o más soles y de 18% si es
menor de esta suma. En esta clase de contratos queda prohibida la capitalización de intereses...". Es también
importante mencionar que esta ley era de aplicación para toda operación sustancialmente equivalente a un
préstamo de dinero cualesquiera que sean las formas que revista el contrato, tal como lo señaló expresamente
en su artículo octavo.
Posteriormente, con el D.L. 11078 (promulgado el 5 de agosto de 1949), se reforzaron las sanciones contra el
agio y la usura, precisándose en el artículo segundo cuáles eran los tres supustos de hecho que se
consideraban agio y usura, pero no se dio ningún cambio sustantivo en relación con la Ley 2760, sino que se
buscó sancionar de manera efectiva y rápida el cobro de intereses superiores a los permitidos por la Ley 2760,
incluyendo además el agio y usura dentro de los delitos perseguibles de oficio.
Mediante D.S. 295-68-HC (actualmente derogado), Ley Orgánica del Banco Central de Reserva del Perú
(artículos 58 y 59), se encargó a este Instituto Emisor la fijación de las tasas de interés aplicables para el
sistema financiero, pero dentro de los límites señalados por las leyes, en especial la Ley 2760 y el D.L. 11078.
Por primera vez se faculta al BCR a fijar las tasas de interés.
Con la promulgación del D.L. 18779 (promulgado el 4 de febrero de 1971, actualmente derogado) se
modificó el artículo 58 de la Ley Orgánica del BCR y se le encomendó fijar las tasas máximas de interés para
el sistema financiero.
Con el D.L. 21504 (promulgado el 25 de mayo de 1976, actualmente derogado) se sustituyó el artículo 59 de
la Ley Orgánica del BCR. La finalidad de esta medida fue la adecuación de la regulación rígida establecida
por la Ley 2760 a un régimen más flexible. Para ello, el D.L. 21504 precisó que los tipos máximos de interés
que fijase el BCR se establecerían dentro de los límites que señalase el Poder Ejecutivo, y regirían para todas
las obligaciones o contratos sobre préstamos de dinero establecidos por la Ley 2670 y 11078, esto es, que
existiera agio y usura en todo contrato, obligación o pacto sobre préstamos en dinero en que se estipulase un
interés superior a lo establecido por el BCR. Así, las tasas máximas de interés a partir de entonces se
flexibilizaron y fueron fijadas por el Poder Ejecutivo, siendo el Instituto Emisor (BCR) la entidad encargada
de fijar las tasas de interés dentro de los límites que establecía el Poder Ejecutivo.
13

[Link] [Link]

Analizando el artículo 1243 del Código civil, podemos señalar que el legislador
dispuso:

1. La existencia de una tasa máxima para el caso que se pacte interés


convencional, sea éste compensatorio o moratorio, constituyendo una
limitación a la voluntad de las partes al momento de contratar.
2. La Entidad encargada de fijar las tasas máximas de interés será el Banco
Central de Reserva del Perú (BCR) 3 3 .
3. Esa tasa máxima se aplicó en principio tanto para las operaciones dentro del
sistema financiero como para que se realicen fuera de él. No se debe distinguir
donde la ley no distingue y en este caso en particular el legislador reguló
ambos casos.
4. Cualquier exceso sobre la tasa máxima permitida da lugar a la devolución o a la
imputación al capital, a voluntad del deudor. Este supuesto no impide que las
partes puedan pactar tasas por encima de las permitidas, pues a diferencia de
la Ley 2760 (ley derogada, ver nota), no existe sanción de nulidad cuando las
partes pactan intereses superiores a las tasas máximas. Esta norma más bien
constituye una limitación con relación al interés que puede exigir el acreedor al
deudor, ya que no podrá exigir válidamente al deudor que pague una tasa de
interés superior a la permitida por ley, si el deudor no está de acuerdo, al
margen de la existencia de un contrato que así lo prevea. No obstante, si el
deudor acepta pagar, puede hacerlo, no ejerciendo la facultad que le otorga el
segundo párrafo del artículo (pedir la devolución o imputar el exceso al capital,
a su voluntad). Se trata de una obligación facultativa.

Hasta la promulgación del Código civil vigente había un régimen de tasas máximas
que se aplicaba tanto para las operaciones realizadas dentro del sistema financiero
como fuera de él.

Por esta razón fue que en aplicación del D.L 21504, se dictaron varios Decretos Supremos (D.S. 059-76-EF,
D.S. 021-77-EF, D.S. 075-78-EF, D.S. 138-78-EF y D.S. 006-79-EF) que fueron señalando y variando las
tasas máximas de interés, que debió tener el Banco Central como referencia para la fijación de las tasas de
interés convencional para el sistema financiero y las operaciones fuera de este sistema. Entonces vemos que el
BCR no era hasta ese momento autónomo en la fijación de las tasas de interés, sino que aunque tenía la
facultad de fijarlas, había una limitación a esa potestad, que era fijarlas dentro de los límites que establecía el
Poder Ejecutivo vía los Decretos Supremos que dictaba.
Luego, con la Ley 23232 (promulgada el 27 de setiembre de 1980, actualmente derogada), se estableció que
era facultad del Directorio del Banco Central fijar las tasas máximas de interés para el sistema financiero y las
operaciones que se realicen fuera del sistema financiero. La importancia de esta norma radica en que la
facultad otorgada al Directorio del Instituto Emisor no tiene límites de ninguna naturaleza. Recordemos que,
si bien es ciertoque el BCR ya se encontraba facultado para fijar las tasas máximas de interés tanto para el
sistema financiero como para las personas ajenas a él, tenía la limitación que se establecía vía Decreto
Supremo por el Poder Ejecutivo.
Posteriormente, con el Decreto Legislativo 295, se promulgó el Código civil vigente
33
El Banco Central tenía esa facultad desde antes de la promulgación del Código civil de 1984.
14

[Link] [Link]

Posteriormente, el legislador liberalizó las tasas de interés para el sistema


financiero, pero mantiene el régimen de tasas máximas para las operaciones
realizadas fuera del sistema financiero.

Concluyendo, con el Régimen actual, y de acuerdo al referido artículo 1243 del


Código civil, las operaciones realizadas por personas ajenas al sistema financiero se
encuentran sujetas a un régimen de tasas máximas que fija el BCR, mas no se
sanciona con nulidad el pacto o contrato que establezca una tasa de interés
superior a la permitida, sino que es facultad del deudor imputar al capital las tasas
de interés pagadas en exceso, pedir la devolución de los mismos, o acceder al pago
de dichas tasas.

(b) Interés convencional para las operaciones realizadas dentro del sistema
financiero

Con la promulgación del [Link]. 7703 4 , vigente desde el 1º de noviembre de 1993,


se introdujeron algunas novedades de relevancia en la regulación de los
intereses. 3 5

El artículo 17 de esta Ley precisó que “las empresas y entidades del sistema
financiero podían señalar libremente las tasas de interés para sus operaciones
activas y pasivas, observando sin embargo los límites que para el efecto
excepcionalmente señale el Banco Central con arreglo a lo previsto en el artículo
52 3 6 de su Ley Orgánica”.

Asimismo, este numeral señala que “la disposición del primer párrafo del
artículo 1243 del Código Civil no alcanza a la actividad de intermediación
financiera“.

Efectos del Decreto Legislativo 770 para el régimen de las tasas de interés:

34
Ley General de Instituciones Bancarias, Financieras y de Seguros. Derogada por la Ley 26702, actual Ley
General del Sistema Financiero y del Sistema de Seguros y Orgánica de la Superintendencia de Banca y
Seguros.
35
La regulación que se aplicaba tanto al sistema financiero como a los agentes ajenos al sistema financiero, en
determinado momento se divide y como consecuencia de ello surge una regulación diferente y un régimen
distinto. Con el D. Leg. 637 (Ley General de Instituciones Bancarias, Financieras y de Seguros. Derogada por
el Decreto Legislativo 770) se dispuso, en su artículo 14, que “las empresas bancarias y financieras puedan
señalar libremente las tasas de interés que regirán para sus operaciones activas y pasivas, siempre que no
excedan la tasa máxima establecida por el Banco Central“. Este artículo no trajo ninguna novedad; pese a que
se reconoce expresamente el derecho de estas empresas de fijar libremente las tasas de interés, se establece
que éstas no podrán exceder de las tasas máximas que fije el BCR. Se mantenía, pues, el régimen de tasas
máximas dentro de un sistema convencional. Es con la promulgación del D. Leg. 770 que se introdujeron
cambios relevantes en la regulación de los intereses en nuestro sistema.
36
Precisa el artículo 52 de la Ley Orgánica del Banco Central que “...Excepcionalmente, el Banco tiene la
facultad de fijar tasas de interés máximas y mínimas con el propósito de regular el mercado “.
15

[Link] [Link]

1. Se liberalizaron las tasas de interés para el sistema financiero. Como consecuencia,


las tasas de interés convencionales, sean compensatorias (activas y pasivas) o
moratorias, podían ser determinadas por la libre competencia para este mercado.

2. Debido a que se modificó el artículo 1243 del Código civil, el legislador pasó de
tener un régimen de tasas máximas a un régimen mixto, el mismo que se aplica de
la siguiente manera: para las personas ajenas al sistema financiero rige el artículo
1243 del Código civil, sujeto a tasas máximas que fija el Banco Central; y para el
sistema financiero se pasa a tener un régimen de libre competencia, no existiendo
como regla general sujeción a tasas máximas, sino sólo para casos de excepción.

3. Como una excepción a la regla general de libre competencia en el sistema


financiero, la norma nos remite al artículo 52 de la Ley Orgánica del Banco
Central3 7 , donde se dispone que excepcionalmente el Banco Central tiene la
facultad de fijar tasas de interés máximas o mínimas con el propósito de regular el
mercado.

Sobre este último punto, es preciso acotar que actualmente existe una situación de
indefinición sobre qué se debe entender por “excepción”, pues el BCR no ha
aclarado el alcance de este término.

En concordancia con el Código civil, con los artículos 51 y 52 de la Ley Orgánica del
Banco Central y con el Decreto Legislativo 770, se dictaron las circulares BCR 016 y
017-94-EF/90, vigentes a partir del 1 de junio de 1994, mediante las cuales el BCR
dejó formalmente sin efecto las tasas máximas de interés activas y pasivas para el
sistema financiero, y ratificó que las tasas de interés convencional compensatorio
para operaciones activas y pasivas, así como la tasa de interés moratorio, son
determinadas por la libre competencia. Estas circulares han sido sustituidas por las
circulares 024 y 025-96-EF/90, vigentes a partir del 1 de agosto de 1996, las
mismas que mantienen exactamente lo prescrito para estos efectos por las
circulares 016 y 017-94-EF/90 3 8 .

Finalmente, con la Ley 26702, actual Ley General del Sistema Financiero y del
Sistema de Seguros, se repite la liberalización otorgada por el artículo 17 del
Decreto Legislativo 770 y contiene sustancialmente las mismas normas en lo
relacionado a las tasas de interés, precisando que “las empresas del sistema
financiero 3 9 pueden señalar libremente las tasas de interés, comisiones y gastos
para sus operaciones activas y pasivas y servicios. Sin embargo, para el caso de la
fijación de las tasas de interés deberán observar los límites que para el efecto

37
Decreto Ley 26123, vigente a partir del 1 de enero de 1993.
38
Pese a que con las circulares 024 y 025-96-EF/90 se sustituyen las circulares 016 y 017-94-EF/90, sólo se
modificaron las tasas de interés legal, quedando igual lo relacionado con las tasas de interés convencional
compensatorio y moratorio para el sistema financiero.
39
El Sistema Financiero comprende el conjunto de las empresas debidamente autorizadas que operan en la
intermediación financiera, incluyendo a las subsidiarias que requieran de autorización de la Superintendencia
de Banca y Seguros para constituirse.
16

[Link] [Link]

señale el Banco Central, excepcionalmente, con arreglo a lo previsto en su Ley


Orgánica. La disposición contenida en el primer párrafo del artículo 1243 del Código
civil no alcanza a la actividad de intermediación financiera” (artículo 9 de la Ley
26702).

(c) Interés convencional para las operaciones realizadas por personas ajenas
al sistema financiero

Con fecha 15 de marzo de 1991, el Banco Central de Reserva publicó un aviso en el


Diario Oficial El Peruano, el mismo que se encuentra vigente desde el 1 de abril de
1991 hasta la actualidad y que señala cuáles son las tasas de interés
convencionales vigentes, tanto compensatorias como moratorias, para las
operaciones que realizan las personas ajenas al sistema financiero.

Sobre la forma en que se fijaron las tasas de interés, por muchos años el Banco
Central señaló tasas de interés convencional y legal4 0 en términos porcentuales,
pero posteriormente a ello, en abril de 1991, determinó fijar tasas referenciales,
como la TAMN, la TAMEX, la TIPMN o la TIPMEX. 4 1

A pesar de no encontrarnos de acuerdo con la existencia de una regulación tan


rígida de tasas convencionales de interés máximas 4 2 , debemos admitir que de
cualquier forma este sistema de tasas referenciales resulta mejor que fijar tasas
porcentuales arbitrarias, pues las tasas referenciales son tasas promedio que varían
a diario, siendo la referencia para las tasas máximas (para las personas ajenas al
sistema financiero) el promedio ponderado de las tasas activas cobradas por los
Bancos y financieras. Por tanto, se encuentran más cerca de la realidad.4 3

40
Aunque más adelante se tratará el Interés Legal, es pertinente precisar que éste tuvo una evolución similar
al convencional en este aspecto.
41
Siglas:
• TIM: Tasa de Interés Moratorio.
• TIC: Tasa de Interés Compensatorio.
• TAMN: Tasa Activa de Mercado promedio ponderado en moneda nacional de las tasas activas
cobradas por Bancos y Financieras.
• TAMEX: Tasa Activa de Mercado promedio ponderado en moneda extranjera de las tasas activas
cobradas por Bancos y Financieras.
• TIPMN: Tasa promedio ponderado de las tasas pagadas sobre los depósitos en moneda nacional,
incluídos aquellos a la vista por los bancos y financieras.
• TIPMEX: Tasa promedio ponderado de las tasas pagadas sobre los depósitos en moneda extranjera,
incluidos aquellos a la vista por los bancos y financieras.
42
En un trabajo anterior hemos señalado nuestra posición contraria a la fijación de tasas máximas. Cfr.
JIMENEZ VARGAS-MACHUCA, Roxana. El Pago de Intereses. En: De Iure, Revista editada por alumnos
de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Lima. Lima, Año II, Nº 2, noviembre de
2000.
43
En el análisis de la regulación de la usura en nuestro país (punto 7 -último punto- del presente trabajo
explicamos el porqué de nuestra discrepancia con la fijación de tasas máximas de interés convencional, así
como la inconveniencia de mantener un sistema mixto. No obstante, nuestra posición no es individualista a
ultranza.
17

[Link] [Link]

En lo que respecta a la capitalización de los intereses, en un primer momento, el


BCR señaló tasas nominales (tasas de interés que no incluyen la capitalización);
posteriormente, a partir de los años 1985 y 1986, para adeudos en moneda
nacional y extranjera respectivamente, el Instituto Emisor fijó tasas de interés
efectivas, que por ser compuestas incluyen la capitalización, al confundir el
interés con el capital, formando un nuevo capital que a su vez va a producir nuevos
intereses.

Finalmente, en lo concerniente a las tasas de interés máximas para las personas


Ajenas al Sistema Financiero, es pertinente señalar que actualmente existe un
divorcio entre las tasas que fija el BCR y las tasas que efectivamente se pacta y se
cobra en este mercado. La tasa máxima para deudas en moneda nacional es la
TAMN; sin embargo, lo que en la práctica se cobra en este mercado en el mejor de
los casos la duplica, pudiendo llegar a cuadriplicarla.

Las razones de esto saltan a la vista. En una economía de libre mercado, los
precios de los bienes (salvo los que constituyen servicios públicos que no se hayan
privatizadado), son regulados por el propio mercado, no siendo congruente en este
modelo económico que se fijen precios mediante una norma legal, tal como viene
sucediendo con el precio del dinero (que es el interés), pues la reacción a este tipo
de medidas controlistas es la aparición del conocido –y temido- “mercado negro”
del bien cuyo precio se intenta controlar.

Vemos que hoy en día existe una sustancial desproporción entre las tasas máximas
señaladas por el BCR para las operaciones realizadas por las Personas Ajenas al
Sistema Financiero y las tasas de interés que realmente se cobran en ese mercado
y que los sujetos demandantes del crédito están dispuestos a pagar. Una de las
principales razones de este preocupante fenómeno es que Fuera del Sistema
Financiero los créditos otorgados tienen mayores riesgos de recuperación que en el
Sistema Financiero, además de la posición privilegiada en que se encuentran los
oferentes del crédito, debido a que los sujetos ofertantes prácticamente no tienen
acceso al crédito del Sistema Financiero.

El riesgo es un factor que encarece cualquier bien. Sabemos que la “aversión al


riesgo” eleva los costos de transacción enormemente, en cualquier tipo de
negociación. Un inmueble sin una adecuada inscripción en los registros públicos
implicará un mayor riesgo para un comprador, quien exigirá o el “saneamiento” de
los títulos (lo que implicará un costo en términos de tiempo y oportunidad) o una
reducción del precio.

El riesgo tiene, pues, un precio, y su incidencia sobre él es directamente


proporcional. Lo mismo ocurre con los créditos. Mientras mayor es la posibilidad de
recuperación, menor el riesgo y, por tanto, encarece menos, lo que se refleja en la
tasa de interés. Es por ello que hay Bancos (en función del grupo o sector al que
dirijan sus préstamos) que cobran tasas de interés bastante inferiores a las de
18

[Link] [Link]

otras entidades financieras. Podemos imaginar el incremento de este factor en las


operaciones realizadas por personas ajenas al Sistema Financiero.

No podemos dejar de lado el hecho que el común denominador de los agentes


ajenos al sistema financiero que de por sí constituyen un universo bastante amplio
y heterogéneo de prestatarios, es tener poco o ningún tipo de acceso al sistema
financiero, por su alto riesgo de recuperación, y está compuesto básicamente de
micro y pequeños empresarios, que se dedica a una amplia gama de actividades
económicas, de un grupo del sector agrario que tiene requerimientos estacionales
de crédito, de personas de medios y bajos recursos.

Así, es probable que resultaría más coherente liberalizar la tasa de interés para las
operaciones que se realizan fuera del sistema financiero, pues no tiene objeto que
el BCR siga estableciendo tasas máximas de interés que se encuentran muy
alejadas de la realidad económica del país.

Más aún, el artículo 51 de la Ley Orgánica del Banco Central4 4 , preceptúa que “El
Banco Central establece de conformidad con el Código civil, las tasas de interés
máximas compensatorias para las operaciones ajenas al sistema financiero ... las
mencionadas tasas deben guardar relación con las tasas de interés
prevalecientes en las entidades del sistema financiero”. Es claro que se exige una
cierta armonía y equilibrio entre las tasas para ambos tipos de operaciones, y en
modo alguno como se encuentran actualmente en los hechos.

El segundo párrafo del artículo 1243 del Código civil (“Cualquier exceso sobre la
tasa máxima da lugar a la devolución o a la imputación al capital, a voluntad del
deudor.”) faculta al deudor a elegir entre dos opciones que restablezcan el
equilibrio entre las prestaciones, no constituyendo en realidad una severa limitación
a la libre contratación4 5 entre las partes, pues no es causal de nulidad ni de
anulabilidad del acto jurídico. Más aun, si el deudor está dispuesto -por su propia
voluntad y decisión- a pagar la tasa que el acreedor exija, no existe límite ni tasa
máxima que limite su derecho a pagar tasas por encima de las máximas
permitidas. Aquí la autonomía de la voluntad funciona en forma absoluta.

Cuestión distinta resulta, empero, preguntarse la tasa máxima de interés que


puede exigir el acreedor en caso que el deudor no cumpla con la obligación de
pago. Aquí el acreedor no podrá exigirle al deudor una tasa mayor a la permitida
por ley, aunque dicha tasa haya sido pactada y formalizada mediante contrato
escrito y legalizado ante notario público. Ya lo hemos señalado: cualquier exceso

44
Decreto Ley 26123, vigente a partir del 1º de enero de 1993.
45
La autonomía privada está compuesta, como sabemos, por la libertad de contratar y la libertad contractual.
La primera supone la libertad de la persona para decidir si contrata o no, con quién, y sobre qué asunto. La
libertad contactual, por su parte, es la libertad de configuración interna del contrato, es la posibilidad y el
derecho de negociar, es decir, de intervenir y participar en la determinación del contenido del contrato. El
Artículo 1354 del Código civil consagra este principio: “Las partes pueden determinar libremente el
contenido del contrato, siempre que no sea contrario a norma legal de carácter imperativo.”
19

[Link] [Link]

cobrado sobre la tasa máxima permitida podrá dar lugar a que el deudor solicite su
devolución o sea imputada al capital principal.

En síntesis, el deudor tiene tres alternativas: pagar los intereses pactados, imputar
el exceso al capital, o solicitar la devolución, y el contrato en ningún caso adolecerá
de nulidad.

Por todo lo expresado, reiteramos que nuestra opinión es que en la actualidad la


prohibición de pactar intereses carece de sentido, por cuanto en una economía de
mercado, dinámica -o que pretende serlo-, los préstamos de dinero (o mutuos) son
comunes, y los prestatarios frecuentemente emplean el dinero en operaciones
comerciales que les reportan ganancias. En estos casos, se justifica que paguen por
el uso del capital ajeno, cuyo dueño no va a utilizar en tanto se encuentre en poder
del deudor.

(d) El interés legal

El artículo 1244 del Código civil de 1984 mantiene el criterio de la Ley 23413 4 6 ,
señalando que: “La tasa de interés legal es fijada por el Banco Central de Reserva del
Perú”.

En este sentido, y en aplicación del mandato otorgado al Instituto Emisor, éste ha


venido fijando la tasa de interés legal, la misma que se aplica tanto para el Sistema
Financiero como para los agentes Ajenos al Sistema Financiero, habiendo adoptando
diferentes políticas a lo largo del tiempo transcurrido desde que se le facultó la
fijación de las tasas de interés legal:

Cabe mencionar que cuando las partes han convenido en el el pago de intereses pero
no han acordado la tasa, el deudor abona el interés legal (artículo 1245 del Código
civil). En caso de haberse pactado intereses compensatorios, pero sin haber fijado su
tasa, se aplica el interés legal fijado por el BCR; si no se han pactado intereses
moratorios, se aplican los intereses compensatorios pactados o, en su defecto, el
interés legal.

De esto se infiere que cuando las partes han establecido el pago de intereses
compensatorios y moratorios, pueden fijar sus tasas hasta el límite establecido por el

46
Antecedentes normativos:
• Artículo 1821 del Código civil de 1852: “el interés legal es el de 6% al año”.
• Artículo 1314 del Código civil de 1936: “El interés del dinero para los casos en que no haya
convenio expreso, es de 5% al año”.
Este último numeral fue modificado por la Ley 23413, quedando redactado de la siguiente manera: “El interés
legal del dinero para los casos en que no haya convenio expreso será fijado periódicamente por el Banco
Central de Reserva del Perú”. Mediante esta Ley del 1º de junio de 1982 se facultó por primera vez al Banco
Central a fijar la tasa de interés legal, facultad que ejerce actualmente en virtud de ese mandato, que fue
ratificado con el artículo 1244 del Código civil vigente. Con esto se superó el problema del desfase entre la
norma y la realidad.
20

[Link] [Link]

BCR. En el caso del interés compensatorio, si se ha convenido su pago, pero no su


tasa, la ley prescribe que ésta es igual a la tasa del interés legal. No hay derecho a
cobrar interés compensatorio alguno si las partes no han convenido que éste se
devengará. El interés moratorio se devenga, en cambio, sin necesidad de pacto
expreso, y la tasa puede ser la que las partes acordaron, o (si no hubo pacto al
respecto) la tasa del interés legal.

Si no se hubiesen pactado intereses moratorios, el Código civil abre dos posibilidades


para determinar la tasa aplicable:

Artículo 1324: "Las obligaciones de dar sumas de dinero devengan el interés


legal que fija el Banco Central de Reserva del Perú, desde el día en que el
deudor incurra en mora, sin necesidad de que el acreedor pruebe haber sufrido
daño alguno. Si antes de la mora se debían intereses mayores, ellos
continuarán devengándose después del día de la mora, con la calidad de
intereses moratorios. (...)” Es decir, la salvedad la constituye el caso de que el
interés compensatorio convencional fuese mayor al interés legal.
Cuando se tratase de obligaciones de otra naturaleza, se aplicará el artículo
1246 del Código civil: “Si no se ha convenido el interés moratorio, el deudor
sólo está obligado a pagar por causa de mora el interés compensatorio pactado
y, en su defecto, el interés legal.”

A partir del 2 de julio de 1982 se fijó una tasa de interés legal específica4 7 nominal,
expresada en términos anuales. Luego, a partir del 26 de agosto de 1985 estableció
una tasa de interés legal específica, efectiva, anual. Posteriormente, a partir del 1 de
diciembre de 1988, fijó una tasa de interés específica, efectiva, expresada en
términos mensuales. Luego, desde el 16 de septiembre de 1992 fijó una tasa de
interés legal referencial.

Actualmente, sobre el régimen aplicable a la tasa de interés legal, existe un trato


diferenciado, dependiendo del origen de la obligación. En general, como los intereses
legales son fijados por el BCR, de acuerdo a lo establecido por el artículo 1244 del
Código civil, éstos son efectivos4 8 , pero si el adeudo es de carácter laboral, de
acuerdo a lo señalado por el D.L. 25920, vigente a partir de diciembre de 1992, el
interés es nominal.

47
La tasa de interés es específica o fija cuando sobre el capital o crédito otorgado debe aplicarse un porcentaje
preestablecido.
48
De acuerdo al artículo 1325 del Código civil de 1936 hasta el 1 de julio de 1982, la tasa de interés legal
tanto para deudas en moneda nacional como extranjera fue 5% anual nominal, y se expresaba en términos
anuales. Posteriormente, con la Ley 23413 del 1 de julio de 1982, se modificó el mencionado artículo 1325,
facultándose al BCR a fijar la tasa de interés legal. Por lo que a partir del 2 de julio de 1982 y hasta el 25 de
agosto de 1985, el BCR fijó tasas nominales para las deudas en moneda nacional, y hasta el 15 de febrero de
1986 también fueron nominales para las deudas en moneda extranjera. A partir del 26 de agosto de 1985 y del
16 de febrero de 1986, el BCR fijó tasas de interés efectivas para las deudas en moneda nacional y extranjera,
respectivamente.
21

[Link] [Link]

Esta discriminación en la forma de tratar al interés legal determina un pago


diferenciado para ambas obligaciones, resultando inequitativas y perjudicando a las
acreencias laborales, que son precisamente las que de acuerdo al artículo 24 de la
Constitución gozan de preferencia frente a cualquier otra obligación de cargo del
empleador. Vemos entonces que este dispositivo es inconstitucional.

6. Anatocismo o capitalización de intereses

El artículo 1249 del Código civil establece que: “No se puede pactar la capitalización de
intereses al momento de contraerse la obligación, salvo que se trate de cuentas
mercantiles, bancarias o similares.”

La capitalización de intereses, denominada anatocismo, no es otra cosa que la


generación de interés sobre interés4 9 . La confusión del interés con el capital se
denomina anatocismo debido a que el interés va a generar a su vez intereses.

De esta manera, los intereses ya vencidos se agregan al capital y producen a su vez


nuevos intereses, los cuales toman a su vez la posición jurídica de capital. La expresión
anatocismo deriva del griego anatokismo, ana o repetición y tokos o cosa producida o
interés.

Los intereses constituyen una obligación accesoria respecto del capital debido, por lo
que no pueden devengarse en tanto éste haya sido pagado.

Existen dos formas de anatocismo: conjunto y separado.


a) Anatocismo conjunto. El interés se suma al capital convirtiéndose en un nuevo
capital que a su vez devengará nuevos intereses.
b) Anatocismo separado. Implica la formación de un capital (paralelo al capital
original; no se confunde con éste) con los intereses devengados para hacerlos
producir nuevos intereses.

Sobre la prohibición contenida en el artículo 1249 del Código civil de capitalizar


intereses, hay quienes señalan que el BCR no se encuentra facultado para fijar una
tasa de interés efectiva, que importa la capitalización. Asimismo, también están los
que defienden la tesis contraria, en el sentido que el BCR sí tiene potestad para fijar la
tasa de interés que considere conveniente, y que el Código civil no puede limitar la
facultad otorgada al Banco por su Ley Orgánica. Una tercera posición indica que la
prohibición contenida en el artículo 1249 del Código civil se circunscribe a la esfera
contractual, y no entra en contraposición con la potestad que tiene el Banco de
Reserva de ejercer un acto administrativo, ya que se le ha encomendado fijar las tasas

49
Anatocismo es “el hecho de que los intereses vencidos y no pagados se agreguen al capital con el objeto de
que generen a su vez nuevos intereses.” CARDENAS QUIRÓS, Carlos. Citado por HARO SEIJAS, José
Juan. La mora y el pago de intereses. Selección de Textos para el curso de Contratos Típicos 1. Pontificia
Universidad Católica de Perú, Lima, 1998.
22

[Link] [Link]

de interés convencional y legal para que éstas retribuyan el costo de oportunidad del
dinero 5 0 .

La prohibición de capitalizar intereses no constituye una prohibición en sí pues la


norma ha precisado el caso en el que se prohíbe la capitalización, esto es, al momento
de contraer la obligación, con las excepciones que la misma norma establece (cuentas
mercantiles, bancarias o similares). No obstante, conforme al artículo 1250 del mismo
cuerpo legal, sí es válido el pacto de capitalización de intereses celebrado por escrito
luego de contraída la obligación, siempre que medie no menos de un año de atraso en
el pago de los intereses.

Aunque no se encuentra establecido expresamente por la norma aludida, se entiende


que únicamente pueden capitalizarse los intereses vencidos, no los que estén por
devengarse. Esta es una norma de orden público.5 1

El BCR fija una tasa efectiva porque considera que ésta es la que mejor retribuye o
indemniza al acreedor sin perjudicar al deudor, toda vez que sólo refleja el real costo
de oportunidad del dinero. Además cuando el Código civil señala la facultad del BCR de
fijar las tasas de interés convencional y legal, no restringe ni limita la facultad de esta
institución y tampoco señala si éstas deben ser nominales o efectivas.

Cabe mencionar que el Código civil argentino actualmente ya admite el anatocismo 5 2 ,


cuya autorización venía siendo reclamada en términos diametralmente diversos de los
que orientaron la solución negativa clásica, pues modernamente se entiende que la
prohibición de capitalizar intereses es una regla inmoral, 5 3 ya que induce un
comportamiento social disvalioso.

Por último, en lo relacionado a quiénes afecta legalmente el artículo 1249 del Código
civil peruano, existen en la doctrina dos posiciones contrarias: la primera, que señala
que este artículo no es de aplicación para el Sistema Financiero, y la segunda, que
precisa que sí es de aplicación para el Sistema Financiero.

Señala este artículo que “No se puede pactar la capitalización de intereses al momento
de contraerse la obligación, salvo que se trate de cuentas mercantiles, bancarias o
similares”.

50
ROBLES DE AREVALO, Carmen del Pilar. Ob. Cit., pp. 7-8.
51
HARO SEIJAS, José Juan. Ob. Cit.
52
La ley 23.928 modificó el artículo 623, el mismo que hoy dispone: "No se deben intereses de los intereses,
sino por convención expresa que autorice su acumulación al capital con la periodicidad que acuerden las
partes; o cuando liquidada la deuda judicialmente con los intereses, el juez mandase pagar la suma que
resultare y el deudor fuese moroso en hacerlo. Serán válidos los acuerdos de capitalización de intereses que se
basen en la evolución periódica de la tasa de interés de plaza."
53
ALTERINI, Atilio Aníbal y LÓPEZ CABANA, Roberto. Temas de Responsabilidad Civil. Buenos Aires,
Ediciones Ciudad Argentina y Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
de la Universidad de Buenos Aires (co-edición), 1995, pp. 150-151.
23

[Link] [Link]

De la propia lectura de la norma se desprende y confirma que es de aplicación tanto al


Sistema Financiero como a las Personas Ajenas a este Sistema, pues permite el pacto
de capitalización en los casos señalados anteriormente.

Por la naturaleza misma de la cuenta corriente se produce la confusión entre el capital


y los intereses, pues es imposible imaginar que se puedan llevar por separado los
abonos y los cargos a la cuenta; es justamente por ello que el contrato de cuenta
corriente contiene válida y necesariamente una convención tácita de capitalización.

7. La usura en el Perú

Desde el momento en que rigen dos sistemas dentro de nuestro ordenamiento: la


liberalización de las tasas de interés para un sector (sistema financiero), y la sujeción a
un régimen en el que se aplican tasas máximas de interés (fuera del sistema
financiero), cabe analizar el tema de la usura.

La usura en nuestro sistema se encuentra regulada como un delito, penalizada con


pena privativa de la libertad.

Hay sistemas (Chile, Brasil, Costa Rica, Puerto Rico, España, Italia, Suiza, Polonia) que
establecen una tasa legal de interés, que se aplica en caso de defecto de convención
de partes, previendo sanciones de incurrirse en usura.

El artículo 214 del Código Penal Peruano señala que: “El que, con el fin de obtener una
ventaja patrimonial, para sí o para otro, en la concesión de un crédito o en su
otorgamiento, renovación, descuento o prórroga del plazo de pago, obliga o hace
prometer pagar un interés superior al límite fijado por ley, será reprimido con pena
privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres años y con veinte a treinta
días-multa. Si el agraviado es persona incapaz o se halla en estado de necesidad, la
pena privativa de libertad será no menor de dos ni mayor de cuatro años.”

La usura se define entonces como aquella situación por la que una persona, con el fin
de obtener una ventaja patrimonial, obliga o hace prometer a otra pagar un interés
superior a las tasas máximas de interés permitidas. Vemos que la norma no señala -y
por tanto, no exige- supuestos que indiquen la forma de obligar a otro a pagar los
intereses o a hacerlo prometer el pago de tales intereses, por lo que tal forzamiento
puede ser bajo fuerza física, violencia, amenaza, o simplemente testarudez en la
negativa a otorgar el crédito o prórroga, renovación, descuento o concesión de él a una
tasa de interés igual o inferior a la máxima establecida por la ley. Inclusive puede
hasta darse un desconocimiento o ignorancia (en una o en ambas partes) de la
existencia de tasas máximas.

En otras palabras, el contratante que acepta pagar dicha tasa de interés puede haberlo
hecho con pleno conocimiento y en ejercicio de su autonomía privada. En la práctica,
esto es usualmente de esta manera. Casi siempre hay en el delito de usura el expreso
consentimiento de la víctima al pacto de los intereses desproporcionados.
24

[Link] [Link]

Por lo general, cuando una persona acude a un prestamista, es porque no tiene acceso
al sistema financiero, ya sea por falta de recursos o requisitos5 4 o por falta de tiempo
para esperar a que su crédito sea aprobado. Los Bancos evalúan el riesgo de cada
operación y se asignan un valor. Por eso es que si no obtienen los estándares de
seguridad que exigen, deniegan el crédito, ya que a menor garantía, mayor riesgo, y el
riesgo tiene un costo demasiado alto, que el sistema financiero y bancario no está
dispuesto a asumir.

Este costo del riesgo, empero, sí tiene un sector dispuesto a asumirlo. Se trata de los
prestamistas particulares. Ellos trabajan bajo reglas distintas, siendo sus sistemas de
cobranza poco ortodoxos en muchos casos, por decir lo menos. Algunos se dedican a
este rubro como medio de vida, y otros no. Otros pueden ser simplemente amistades o
familiares del prestatario que necesita liquidez para cubrir alguna deuda, para
solventar alguna emergencia o para realizar alguna inversión.

Siendo el delito de usura instantáneo, pues se consuma al dar o prometer al usurero


ventajas desproporcionadas (en relación a las tasas máximas de interés), no
constituye un delito permanente, sino instantáneo con efectos permanentes. Es decir,
basta que el prestatario prometa pagar los intereses por encima de las tasas máximas
permitidas por la ley, para que se configure y consuma el delito de usura, con todas
sus consecuencias.

Según la Real Academia Española, usura es: "Interés que se lleva por el dinero o el
género en el contrato de mutuo o préstamo. 2. Este mismo contrato. 3. Interés
excesivo en un préstamo. 4. Ganancia, fruto, utilidad o aumento que se saca de una
cosa, especialmente cuando es excesivo."5 5

La definición de la Real Academia es algo ambigua. Define usura en un caso como el


mero interés en un préstamo. Luego lo califica como excesivo, pero en otra definición.
Finalmente, asigna tal denominación a la ganancia, fruto, utilidad o aumento que se
obtiene de un bien, especialmente cuando es excesivo. El témino "especialmente"
implica que no siempre, sino "más aun" (cual agravante) cuando se da este supuesto,
pero en todo caso, usura es la ganancia, fruto, utilidad o aumento que se extrae de
algo. Nos preguntamos entonces qué comercio o industria escapa a la usura, bajo este
concepto, en un sistema económico de mercado. Volvemos entonces a lo expresado al
inicio de este trabajo, al señalar que el lucro tiene -y siempre ha tenido, a lo largo de
la historia- una estela satánica.

Conceptos como el mantenido por la Academia, unidos a la configuración de la usura


como delito, son francamente incompatibles con una economía de mercado.
Repetimos, no estamos hablando de vicios de la voluntad, como error, violencia, etc.,

54
Los Bancos y Financieras exigen tantas garantías y pruebas de solvencia para otorgar el préstamo, que en
realidad las personas que lo solicitan tienen que demostrar que no lo necesitan. Los demás están fuera del
sistema.
55
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Ob. Cit., Tomo II, p. 2052.
25

[Link] [Link]

sino del caso en que una persona, en total capacidad de ejercicio, y en absoluta
disposición y uso de su autonomía de la voluntad, acuerde con otra un préstamo,
aceptando pagar como precio una tasa determinada de interés, que puede ser "cara",
como cualquier otro bien.

Entonces, quien aceptó voluntariamente una tasa de interés que exceda a la tasa
máxima permitida por la ley, y se encuentra dicha transacción fuera del ámbito del
sistema bancario o financiero, puede optar por pagar dicha tasa, por solicitar la
devolución del exceso, imputar el pago excesivo a las cuotas posteriores de capital, y
además por denunciar penalmente a su acreedor por usura.

Ahora bien, consideremos que actualmente para el Sistema Financiero no se puede


configurar el delito de usura, debido justamente a que para sus operaciones no existen
tasas máximas. La excepción puede configurarla el supuesto de que el BCR haga uso
de la potestad que tiene de fijar para casos excepcionales tasas máximas, en cuyo
caso, si el Banco o Financiera excediesen de dichas tasas, incurrirían en el delito de
usura. Pero éstas constituyen excepciones.

Imaginemos por un instante el supuesto en que Juan Pérez acuda a un Banco a


solicitar un préstamo, y que decida no aceptar las condiciones del Banco, pues le
resulta casi imposible reunirlas: dos fianzas, hipoteca, emisión de letras de cambio en
blanco, constancia de percepción de ingresos muy elevados, amén de la alta tasa de
interés. Va a todos los Bancos y el resultado es el mismo. Entonces se le presenta la
posibilidad de obtener el mismo préstamo de un sujeto ajeno al sistema bancario y
financiero, a una tasa de interés similar, pero sin mayores condiciones que un bien en
prenda (su automóvil). Acepta tales condiciones, por ser no sólo más ventajosas, sino
las más ventajosas que pudo conseguir. No obstante, la tasa que este sujeto le
cobra es superior a la tasa máxima fijada por ley, por lo que en cualquier momento
Juan Pérez tiene expedita la acción penal por usura, además de que si así lo desea,
puede reducir sus pagos hasta ponerlos al nivel de las tasas de ley.

¿Qué se consigue entonces con este sistema mixto? Que quienes prestan dinero y se
encuentran fuera del sistema financiero, consideren un riesgo más, mucho más
elevado que el natural proveniente de la inflación o de una "cartera pesada". Ello
encarece los créditos hasta límites demenciales en muchos casos, y ciertamente crea
mercados negros de prestamistas, con todas las consecuencias ilícitas que ello implica.

Por todo lo expresado, la usura es un instituto de no fácil comprensión ni asimilación.


Por un lado, se la proscribe o limita cada vez más de los ordenamientos jurídicos,
particularmente por la doctrina jurídica. Se la trata como a una intrusa que interfiere
con la autonomía de la voluntad y constriñe la contratación.

Vemos que los presupuestos que configuran la usura son los siguientes:

1. Situación de desigualdad entre las partes contratantes.


2. Superioridad de fuerzas en quien impone la tasa de interés.
3. Estado de necesidad de la parte perjudicada agrava la situación.
26

[Link] [Link]

4. Incapacidad de la persona agraviada es también factor agravante.


5. Finalidad es obtener un beneficio a costa de otro.

No obstante, como ya hemos expresado, quienes así contrataron lo hicieron en


ejercicio absoluto de su autonomía privada y, particularmente, de su libertad
contractual. No fueron violentados ni obligados a contratar bajo estas circunstancias.
Aunque hay quienes sostienen que quien acepta contratar bajo estas condiciones se
encuentra en estado de necesidad, y que muy probablemente carece de los requisitos
que las entidades financieras exigen para otorgar el préstamo, siendo estas
circunstancias aprovechadas por los usureros.

Esta institución se asemeja considerablemente a la lesión. Como sabemos, los


presupuestos para que se configure la lesión5 6 son de dos tipos, a saber, objetivo y
subjetivo:

a) Elemento objetivo.- Es la desproporción entre las prestaciones al momento de


celebrarse el contrato. El elemento objetivo consiste en la determinación del
legislador de lo que considera desproporción: las dos quintas partes.

b) Elementos subjetivos.- Consistentes en:


- El estado de necesidad apremiante de una de las partes.
- El aprovechamiento por uno del mencionado estado de necesidad del otro.

El factor objetivo de la lesión se puede asimilar a la tasa máxima fijada por la ley. En
nuestra legislación los elementos subjetivos en el caso de usura pueden existir o no,
pero en caso existiesen, constituyen factores agravantes. La diferencia con la lesión
radica entonces en que la usura se configura sin necesidad de probar la situación de
estado de necesidad de ninguna de las partes ni menos el aprovechamiento (ni
siquiera el conocimiento) de dicho estado de necesidad.

Hay legislaciones que incluyen el factor subjetivo en la calificación del delito de usura,
como por ejemplo, Argentina. "Hay usura cuando el acreedor obtiene del deudor que
acepte pagar intereses excesivos, en circunstancias en que promedia el vicio de lesión.
En tal situación el acreedor obtiene el consentimiento del deudor mediante la
explotación de su necesidad, ligereza o inexperiencia, en los términos del artículo 954
del Código Civil. Va de suyo que para establecer si ha existido esa situación de
subordinación por parte del deudor, son relevantes sus circunstancias socio-
económico-culturales."5 7

Consideramos que nuestra legislación, de mantener a la usura como delito, debería


abarcar los elementos subjetivos de la lesión, vale decir, el estado de necesidad y el
aprovechamiento de éste, además de flexibilizar a términos razonables los montos
objetivos sobre los cuales se configura el delito. De esta forma, se flexibilizaría el

56
Regulada en el artículo 1447 y ss. del Código civil.
57
ALTERINI, Atilio Aníbal, AMEAL, Oscar José y LÓPEZ CABANA, Roberto M. Derecho de
Obligaciones. Ob. Cit., p. 473.
27

[Link] [Link]

sistema de tasas máximas, que en muchos casos resulta arbitrario y hasta


contraproducente.

La autonomía de la voluntad, que conlleva la libertad de contratar y la libertad de


configuración interna del contrato ha sido a menudo cuestionada en los tiempos
modernos debido a dos factores que han intervenido a causar lo que muchos autores,
como Marco Aurelio Risolía y Georges Ripert) han denominado la "crisis del
contrato"5 8 . Estos factores son la intervención estatal y la contratación masiva.

En esta óptica, la regulación de las tasas máximas de interés convencional es una clara
y directa intervención estatal sobre la autonomía privada. Sobre el tema, Manuel de la
Puente señala que esta intervención no ocasiona crisis del contrato, pues no varía la
esencia del contrato. "Lo que ha cambiado es el marco dentro del cual el contrato
produce su efecto. Ya no es el marco ancho del siglo XIX, lleno de libertad y de
confianza en la aptitud del hombre para crear relaciones necesariamente justas, sino el
estrecho del siglo XX, que constató la realidad de la desigualdad económica de los
contratantes y la importancia determinante de los principios socio-económicos."5 9 La
llamada crisis del contrato es entendida, pues, como una mutación importante en su
desarrollo, y no como una decadencia o verdadera crisis. 6 0

Este tipo de consideraciones ha llevado a mantener figuras tales como la lesión, a fin
de conservar el equilibrio entre las partes y evitar el abuso. No obstante, regular la
usura tanto civil como penal simplemente por medio de factores objetivos de tasas y
montos nos resulta, como ya hemos manifestado, excesivo.

Ciertamente requerimos conservar la potestad de las partes de contratar en los


términos que ellas consideren más adecuados según sus intereses, pues imaginemos
que Juan Pérez no puede acceder al crédito bancario, y al mismo tiempo las personas
fuera del sistema financiero decidan no conceder el crédito por considerar no
conveniente -por su riesgo, por ejemplo- la tasa de interés máxima, entonces Juan
Pérez no podría solucionar su problema, con lo cual la necesidad no sería cubierta.

Las restricciones a los contratos deben ser más razonables; considerar más los
factores subjetivos y flexibilizar los de índole objetivo, a fin de lograr lo que la sociedad
-y, por tanto, el sistema jurídico- persigue: justicia y seguridad jurídica.

Jimenez Vargas – Machuca Roxana


" “Intereses, tasas, anatocismo y usura”

58
Otros la han calificado de "decadencia del contrato" (Néstor De Buen Lozano); e incluso hay quienes han
llegado a afirmar que se trata de la "muerte del contrato" (Grant Gilmore).
59
DE LA PUENTE Y LAVALLE, Manuel. El contrato en general. Lima, Fondo Editorial de la Pontificia
Universidad Católica del Perú, 1993, Tomo I, p. 309.
60
Cfr. SOTO COAGUILA, Carlos. La contratación masiva y la crisis del contrato. Lima, Gaceta Jurídica,
Tomo 70-B, setiembre de 1999, p. 38.
LOS INTERESES EN
EL PERÚ
Abril, 2005
Índice

„ Consideraciones previas
„ Marco conceptual
„ Tipos de intereses
„ Tasas de interés
„ Límites para la aplicación de tasas de interés
„ Tasas de interés aplicables a operaciones activas
„ Tasas de interés aplicables a operaciones pasivas

2
Consideraciones previas
Consideraciones previas

ƒ El dinero es un bien y como tal debe de ser considerado como un


activo o algo de valor. Por definición el dinero es el más líquido de
todos los activos.

ƒ Al ser un activo o algo de valor, el dinero tiene un precio, un precio


que hay que pagar para que una persona acepte entregarnos su
dinero y no utilizarlo hoy.

4
Marco conceptual
Marco conceptual

ƒ El ordenamiento jurídico peruano no contine en forma expresa


norma alguna que defina, en términos generales, lo que debe
entenderse por intereses.

ƒ Desde la perspectiva económica, se denomina “interés” al precio o


remuneración que una persona ha de pagar por la utilización o
disfrute de bienes de capital de pertenencia ajena.

ƒ En términos jurídico, sin embargo, el concepto de “interés” es un


concepto más estricto. Jurídicamente son “intereses” las cantidades
de dinero que deben ser pagadas por la utilización o disfrute de un
capital consistente también en dinero.

6
Marco conceptual

Del concepto jurídico de interés se desprenden dos importantes


características:

ƒ La obligación de pago de intereses es siempre una deuda


pecuniaria, es decir, una deuda que consiste en el pago de una suma
de dinero.

ƒ La obligación de pagar intereses es una obligación accesoria de la


obligación principal de entrega del capital disfrutado o utilizado y
participa de las características generales de las obligaciones
accesorias.

ƒ El interés es considerado como un fruto o producto del capital y se


engloba dentro de la categoría de los frutos civiles.

7
Definición
Definición

ƒ Es un rédito, beneficio o ganancia que produce un


capital monetario. Es la renta que el dinero produce
(fruto civil).

ƒ Es la remuneración que un prestatario paga a un


prestamista por la utilización del dinero.

ƒ La tasa de interés encuentra su razón de ser en la


disyuntiva entre el poder adquisitivo del presente y el
futuro.

9
Funciones jurídicas
Funciòn Jurìdica

ƒ Lucro
ƒ Defensa contra la depreciación monetaria (pérdida del
valor adquisitivo).
ƒ Prima del riesgo
ƒ Costo operativo
ƒ Traslación o repercusión impositiva y otras retribuciones
ƒ Costo financiero

11
Requisitos para el devengamiento de
intereses
Requisitos para el devengamiento de
intereses
No todo pago de una retribución por la transferencia de un capital, ni
toda renta o beneficio que pague un deudor es interés. Se requiere
la existencia de varios elementos:

ƒ Existencia de una obligación monetaria

ƒ Necesidad de pacto que prevea su devengamiento, salvo el


interés legal establecido en el artículo° 1244 C.C.

ƒ Dilación en una unidad de tiempo en el pago de la obligación


principal

ƒ Beneficio o ganancia proporcional

ƒ Identidad de sujetos entre obligación principal y accesoria


13
Tasas de interés
Tasas de interés
ƒ Los intereses se expresan, generalmente, como un porcentaje
de la suma prestada. Al interés expresado como un porcentaje
se le conoce como TASA DE INTERÉS.

ƒ La TASA DE INTERÉS es la relación del interés devengado al


capital en la unidad de tiempo (valor del dinero a través del
tiempo).

ƒ Cualquiera sea la teoría a aplicar, la determinación de la tasa de


interés siempre reflejará la combinación de una serie de factores
en la economía: (i) preferencias entre bienes presentes y futuros
que tengan los individuos (oferta y demanda); (ii) ahorro
realizado por los individuos, empresas, gobiernos y sector
externo o ingreso de capital; (iii) nivel de ingreso en la economía,
(iv) tasa de ganancia en los sectores de la economía; (v) cubrir
costos financieros; (vi) cubrir el riesgo implícito de la operación;
y, (vii) política monetaria del Banco Central.

15
Razones por las que se clasifican los
intereses
Razones por las clasifican los intereses

ƒ Diferencias de riesgo de incumplimiento de un crédito

ƒ Diferencias de grado de liquidez

ƒ Diferencias de plazos de vencimientos

ƒ Diferencias de tratamientos tributarios

17
Tipos de intereses
Tipos de intereses

La legislación peruana (Art. 1242° C.C.) ha clasificado los


intereses en dos clases:

ƒ Convencionales: cuya fuente u origen se encuentra en el


acuerdo de dos o más partes, libremente contraído. Estos
intereses convencionales, según la finalidad que persiguen,
pueden ser de dos tipos:
a) Compensatorios
b) Moratorios

ƒ Legales (Art. 1244° C.C.): que son los que se reconocen por
causa u origen de la Ley. Regulado por la Circular BCR N° 06-
2003 y 07-2003. Al cierre de operaciones del 27.04.2005 el
interés legal fue de:
- MN: 2.56% Anual
- ME: 1.42% Anual
19
Problemas en la regulación

La clasificación de intereses acogida por nuestro ordenamiento


jurídico no responde a una clasificación lógica y funcional de los
intereses. Se debe, pues, entender tal clasificación de la siguiente
manera:

ƒ De acuerdo a la fuente en donde se originan: convencionales y


legales (Art. 1243° y 1244° C.C.).

ƒ De acuerdo a la finalidad que persiguen: compensatorios y


moratorios (Art. 1242° C.C.)

Dicha confusión posibilita argumentaciones en las que se sostiene


la imposibilidad de aplicar simultáneamente intereses
compensatorios y moratorios.

20
Tipos de intereses

Por los tipos de operaciones realizadas :

ƒ TASA DE INTERÉS ACTIVA: Precio que cobra una persona o


institución crediticia por el dinero que presta.

ƒ TASA DE INTERÉS PASIVA: Precio que el depositario tiene que


pagar por el dinero que recibe en calidad de depósito.

21
Operaciones bancarias
Operaciones bancarias

Operaciones Activas
„ Son aquellas en las que las empresas bancarias tienen la calidad de
ACREEDOR. Por ejemplo, los créditos que otorgan.
„ Se reflejan en el activo del balance del Banco.

Operaciones Pasivas
„ Son aquellas en las que las empresas bancarias tienen la calidad de
DEUDOR. Por ejemplo, los ahorros que reciben.
„ Se reflejan en el pasivo del balance del Banco.

Operaciones Neutras
„ Las entidades bancarias cobran una suma fija (comisión) por los
servicios que prestan. Por ejemplo, la custodia.
„ Se reflejan en cuentas de orden en el balance del Banco. 23
Operaciones activas - Tipos de crédito
„ COMERCIAL.- Producción y comercialización de bienes y
servicios (avance de cuenta corriente, sobregiros, tarjetas de crédito
empresariales, descuentos y préstamos de 31 a 90 días, de 91 a 180
días, de 181 a 360 días, mayores a 360 días).

„ A LA MICROEMPRESA (MES).- Producción y comercialización de


bienes y servicios para microempresas (empresas cuyo
financiamiento con el sistema financiero no exceda el US$30,000 o
su equivalente en moneda nacional) (sobregiros en cuenta corriente,
tarjetas de crédito empresariales, descuentos y préstamos hasta 360
días y mayores a 360 días).

„ CONSUMO.- Financiamiento otorgado a Personas Naturales para


atender pago de bienes, servicios o gastos no relacionados con
actividad empresarial (tarjetas de crédito, descuentos y préstamos
hasta 360 días préstamos mayores a 360 días).

„ HIPOTECARIO PARA VIVIENDA.- Construcción, remodelación,


ampliación de bienes inmuebles adquiridos para vivienda y otorgado
24
a personas naturales.
Operaciones pasivas

„ Depósitos a la vista
„Depósitos de ahorro,
„ Cuentas a plazo,
„ Certificados de depósito negociable,
„ Certificado de depósito no negociable,
„ Certificados bancarios hasta 30 días,
„ Certificados bancarias de 31 a 180 días,
„ Certificados bancarios de 181 a 360 días,
„ Cuentas a plazo, depósitos CTS.
„ Depósitos en garantía

25
Capitalización de intereses
Capitalización de intereses

™ También llamada en doctrina, “anatocismo”, entendiéndose por tal el


hecho de que los intereses vencidos y no pagados se agreguen al
capital con la finalidad de que generen a su vez nuevos intereses
(“interés de intereses”).

™ No se trata de una acumulación de intereses (adición de un interés


sobre otro) sino de una incorporación al capital de los intereses, los
mismos que añaden a dicho capital (perdiendo la condición de
intereses) para formar un nuevo capital (capital inicial + intereses =
nuevo capital).

™ Nuestro ordenamiento jurídico ha acogido una tendencia


PROHIBICIONISTA de la capitalización RELATIVA, se prohibe el
pacto de capitalización anticipada de intereses en el caso de
PERSONAS AJENAS AL SISTEMA FINANCIERO. En las
operaciones del sistema financiero es lícito el convenio sobre
capitalización anticipada de intereses.
27
Límites a la aplicación de tasas de
interés
Límites a las tasas de intereses

El régimen de intereses se encuentra regulado bajos dos esquemas


distintos:

ƒ RÉGIMEN PARA PERSONAS AJENAS AL SISTEMA FINANCIERO

ƒ RÉGIMEN PARA EMPRESAS PERTENECIENTES AL SISTEMA


FINANCIERO

Esta distinción de regímenes responde a los cambios económicos y


político - sociales que sufrió nuestro país desde la década de los 90´,
cambios que estuvieron orientados a la REDUCCIÓN DE LOS
COSTOS DEL CRÉDITO y ADECUACIÓN DEL COMPORTAMIENTO
DE MERCADO FINANCIERO.

29
Régimen para personas ajenas al sistema
financiero
ƒ El régimen de intereses para personas ajenas al sistema financiero
se encuentra regulado sobre esquemas que IMPIDEN a los
particulares PACTAR tasas de interés compensatorio o moratorios
que excedan los límites establecidos por el Banco Central de
Reserva, bajo pena de reducción o, incluso, sanción penal para
quienes incurran en dichos excesos (Art. 214° C.P.P. Delito de
usura).

ƒ Mediante aviso publicado en el Diario Oficial El Peruano en Julio de


1991, el BCR estableció los límites aplicables a este régimen, por
disposición expresa del artículo 51° de la Ley Orgánica del BCR.

ƒ De esta manera, nuestro ordenamiento jurídico distingue entre


TASA LÍCITA o ILÍCITA o USURARIA. La tasa de interés
compensatorio o moratorio será lícita cuando la cuantía que las
partes han acordado se mantenga dentro de los márgenes legales
establecidos en las mencionadas circulares; y usuraria, si supera el
tipo máximo fijado. 30
Límite legal establecido para el régimen de
personas ajenas al sistema financiero

• TAMN 25.84% Anual

• TAMN + 1 26.94% Anual (para préstamos


de hasta 360 días)

• TAMN + 2 27.94% Anual (para préstamos


mayores a 360 días)

• TAMEX 9.50% Anual (préstamos en moneda


extranjera)

31
Régimen para empresas del sistema
financiero

Artículo 58° de la Constitución Política del Perú°: “La


iniciativa privada es libre. Se ejerce en una economía
social de mercado. Bajo este régimen, el Estado orienta el
desarrollo del país, y actúa principalmente en las áreas de
promoción de empleo, salud, educación, seguridad,
servicios públicos e infraestructura.”

32
Régimen para empresas del sistema
financiero

Artículo 9°: “Las empresas del sistema financiero pueden


señalar libremente las tasas de interés, comisiones y
gastos para sus operaciones activas y pasivas y servicios.
Sin embargo, para el caso de la fijación de las tasas de
interés deberán observar los límites que para el efecto
señale el Banco Central, excepcionalmente, con arreglo a
lo previsto en su Ley Orgánica. La disposición contenida
en el primer párrafo del artículo 1243° del Código Civil no
alcanza a la actividad de intermediación financiera.

33
Régimen para empresas del sistema
financiero

™ A diferencia de los límites establecidos para personas ajenas al


sistema financiero, las empresas bancarias y financieras pueden fijar
libremente las tasas de interés que regirán sus operaciones activas y
pasivas, observando los límites que excepcionalmente, pueda
establecer el Banco Central de Reserva del Perú (Art. 9° de la Ley
General del Sistema Financiero y del Sistema de Seguros y Orgánica
de la Superintendencia de Banca y Seguros - Ley N° 26702).

™ Mediante CIRCULARES N°016-94-EF/90 y 017-94/90, el BCR dejó


formalmente sin efecto las tasas máximas de interés activas y pasivas
para el sistema financiero, ratificando que las tasas de interés
convencional compensatorio para operaciones activas y pasivas, así
como, la tasa de interés moratorio, son determinadas por la libre
competencia en el mercado financiero.

34
Interés Legal
Interés Legal

Son aquellos que se reconocen por causa u origen de la Ley.


Aquellos cuyo deber de pago nace necesariamente de un mandato
legal por razones especiales de equidad y equilibrio patrimonial (Ejem:
Acreedor de una obligación dineraria vencida e impaga (Art. 1324°
C.C.), intereses moratorios a partir de la constitución en mora (Art.
1333° C.C.), pago indebido recibido de mala fe (Art. 1269° C.C.)).

La tasa de interés legal en moneda extranjera se expresa en términos


efectivos anuales y es publicada diariamente por la Superintendencia
de Banca y Seguros.

Interés Legal MN: 2.56% anual


Interés Legal ME: 1.42% anual

36
Evolución de las tasas de interés
Evolución de tasas del Sistema
Tasa activa Tasa pasiva Tasa activa Tasa pasiva
promedio en S/. promedio en S/. promedio en promedio en
(TAMN) (TIPMN) US$ (TAMEX) US$ (TIPMEX)

Dic-92 135.27 18.16 16.92 5.80


Dic-93 72.33 13.20 15.17 5.00
Dic-94 38.96 7.30 15.24 4.90
Dic-95 33.50 9.90 17.20 6.20
Dic-96 30.60 10.50 16.80 5.70
Dic-97 30.41 9.91 15.61 5.21
Dic-98 37.11 12.59 16.82 5.40
Dic-99 32.02 10.56 14.77 4.90
Dic-00 26.52 9.35 12.60 4.63
Dic-01 22.99 5.06 10.17 2.19
Dic-02 20.68 3.65 10.15 1.35
Dic-03 22.28 2.54 9.33 0.97
Dic-04 25.36 2.49 9.19 1.24
Ene-05 26.28 2.51 9.35 1.29
Feb-05 26.21 2.53 9.55 1.33

38
-
50
100
150
200
Feb-92
TAMN

Feb-93

Feb-94
Feb-95
Feb-96
Feb-97
Feb-98

Feb-99
Feb-00
Feb-01
Tasa activa promedio en S/. (TAMN)

Feb-02
Feb-03

Feb-04
Feb-05
39
-
5
10
15
20
25
Feb-92

Feb-93
TAMEX

Feb-94

Feb-95
Feb-96

Feb-97

Feb-98

Feb-99
Feb-00

Feb-01
Tasa activa promedio en US$ (TAMEX)

Feb-02

Feb-03

Feb-04

Feb-05
40
-
5
10
15
20
25
30
35
Feb-92
TIPMN

Feb-93
Feb-94

Feb-95

Feb-96
Feb-97

Feb-98
Feb-99

Feb-00
Feb-01
Tasa pasiva promedio en S/. (TIPMN)

Feb-02

Feb-03
Feb-04

Feb-05
41
-
1
2
3
4
5
6
7
8
Feb-92

Feb-93
TIPMEX

Feb-94

Feb-95

Feb-96
Feb-97

Feb-98
Feb-99

Feb-00
Feb-01

Feb-02
Tasa pasiva promedio en US$ (TIPMEX)

Feb-03
Feb-04

Feb-05
42
Tasa de interés promedio al cierre de
operaciones del 29.04.2005
OPERACIONES ACTIVAS:
• TAMN 25.84% Anual
• TAMN + 1 26.94% Anual
• TAMN + 2 27.94% Anual
• TAMEX 9.50% Anual

OPERACIONES PASIVAS
• TIPMN 2.56% Anual
• TIPMEX 1.42% Anual

43
Tasas para operaciones
activas
Ratios de tasas de intereses aplicables a
empresas del Sistema Financiero

De acuerdo con la información proporcionada por la


Superintedencia de Banca y Seguros al cierre de operaciones
del 29 de abril de este año, las tasas de interés promedio por el
segmento de mercado del sistema financiero por tipo de crédito
para moneda nacional y extranjera son las señaladas en el
siguiente cuadro:

45
Consumo (MN)

22.70 22.71

22.58

22.44
22.39

22.28

22.14

22.02

21.89
21.87 21.88
21.84 21.83

M-04 A-04 M-04 J-04 J-04 A-04 S-04 O-04 N-04 D-04 E-05 F-05 M-05

46
Consumo (ME)

15.15
15.09

14.98
14.89

14.76
14.70
14.67
14.60
14.54
14.49 14.49
14.42 14.41

M-04 A-04 M-04 J-04 J-04 A-04 S-04 O-04 N-04 D-04 E-05 F-05 M-05

47
Hipotecario (MN)
Conticasa MN

17.77 17.72
17.69 17.66
17.54

16.84

16.26

15.90
15.69
15.61 15.5715.52
15.44

M-04 A-04 M-04 J-04 J-04 A-04 S-04 O-04 N-04 D-04 E-05 F-05 M-05

48
Hipotecario (MN)
Conticasa ME

10.41 10.40
10.39
10.38
10.36

10.34
10.32
10.31 10.30
10.30 10.30
10.30 10.29

M-04 A-04 M-04 J-04 J-04 A-04 S-04 O-04 N-04 D-04 E-05 F-05 M-05

49
Mivivienda (MN)
Mivivienda MN

11.20
11.20

11.19

11.18

11.17
11.16
11.16 11.16

11.14 11.14 11.14


11.13

11.12

M-04 A-04 M-04 J-04 J-04 A-04 S-04 O-04 N-04 D-04 E-05 F-05 M-05

50
Mivivienda (ME)

Mivivienda ME

11.71 11.70

11.69

11.67
11.66
11.65
11.64

11.63
11.61
11.60 11.60
11.59
11.58

M-04 A-04 M-04 J-04 J-04 A-04 S-04 O-04 N-04 D-04 E-05 F-05 M-05
51
Tasas para operaciones
pasivas
Ratios de tasas de intereses aplicables a
empresas del Sistema Financiero

De acuerdo con la información proporcionada por la


Superintedencia de Banca y Seguros al cierre de operaciones
del 29 de abril de este año, las tasas de interés promedio por el
segmento de mercado del sistema financiero por tipo de
depósito son las señaladas en el siguiente cuadro:

53
Ahorro MN

Ahorro MN

1.66

1.45

1.21 1.22 1.20 1.17 1.14 1.14


1.13 1.11
1.05 1.04 1.08

M-yy A-yy M-yy J-yy J-yy A-yy S-yy O-yy N-yy D-yy E-yy F-yy M-yy

54
Ahorro ME

Ahorro ME

0.91

0.59
0.52 0.55 0.52 0.54 0.53 0.56 0.56 0.54 0.56 0.54 0.56

M-yy A-yy M-yy J-yy J-yy A-yy S-yy O-yy N-yy D-yy E-yy F-yy M-yy

55
Plazo MN

Plazo MN

3.18 3.19
3.14
3.07

2.93

2.83 2.83
2.74 2.74
2.69
2.64
2.60 2.59

M-yy A-yy M-yy J-yy J-yy A-yy S-yy O-yy N-yy D-yy E-yy F-yy M-yy

56
Plazo ME

Plazo ME

2.07
1.90
1.88
1.80
1.63
1.54
1.41
1.32
1.22 1.27
0.99 0.99 1.00

M-yy A-yy M-yy J-yy J-yy A-yy S-yy O-yy N-yy D-yy E-yy F-yy M-yy

57

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