Sin atención no hay reacción
Nuestra atención cada vez es mucho más selectiva ya que tenemos (en el mismo tiempo)
muchas más opciones donde escoger.
Y del mismo modo que sin visibilidad no hay venta, sin atención no hay reacción. Si no
conseguimos captar la atención difícilmente compraremos sus productos o servicios. Y ese
captar la atención puede basarse en la interrupción o en el valor añadido. Cada vez más las
marcas (algunas marcas) desisten de molestarnos con anuncios, pop ups, llamadas… y nos
ofrecen valor añadido con contenidos de calidad. Así se consigue superar la barrera de ruido
publicitario.