TEMA 8: EL TEATRO DESDE PRINCIPIO DEL SIGLO XX
HASTA 1939 :
tendencias, autores y obras representativos
A principios del siglo XX aún seguían triunfando las corrientes teatrales de finales del
siglo XIX pero comienza a hablarse de dos grandes tendencias: el teatro comercial y el
teatro renovador. El primero, destinado a satisfacer las exigencias del público, es en
general un teatro costumbrista, cómico, que continúa con las formas tradicionales. El
segundo, a contracorriente de los gustos de la época, renovador de las formas y en los
temas.
1. Teatro comercial.
1.1. La comedia burguesa.
Jacinto Benavente es la figura más representativa de este tipo. Tuvo un
comienzo audaz con El nido ajeno, pero las críticas adversas provocaron que
fuera retirada del cartel a los pocos días. En adelante, su sátira se fue
suavizando, sin perder responsabilidad. Escribió casi doscientas obras de
teatro, pero las primeras son las más importantes.
Los intereses creados es su obra más conocida. El autor, valiéndose de
personajes arquetipos de la comedia italiana, realiza una sátira sobre el poder
del dinero.
1.2. El teatro costumbrista.
Estaba basado en la presentación de las costumbres y tipos populares. Se
trata de un género cómico en el que se empleaba un lenguaje popular. Su
objetivo era distraer al público. Sus autores más representativos son:
- Los hermanos Álvarez Quintero llevan a escena la Andalucía tópica. Sus
sainetes y comedias no son más que cuadros de costumbres con una
visión risueña y superficial de la vida. Destacan El patio, Malvaloca o
Las de Caín.
- Carlos Arniches (1866-1943), trata temas relacionados con las
costumbres de las clases populares madrileñas. En su última etapa
cultivó una tragedia grotesca, La señorita de Trévelez.
- Pedro Muñoz Seca (1879-1936), es el creador del astracán, subgénero
que exagera y deforma los rasgos cómicos. Su obra más reconocida es La
venganza de Don Mendo, una parodia hilarante del drama histórico.
1.3.El teatro poético.
Teatro en verso dedicado a temas históricos, biográficos, legendarios y
exóticos, de estilo musical, sonoro y modernista. Entre los autores más
destacados están Eduardo Marquina, Francisco Villaespesa y los hermanos
Machado con obras modernistas como La Lola se va a los puertos o Las
adelfas.
2. Teatro renovador.
Algunos autores españoles se hicieron eco de las nuevas tendencias que se
estaban dando en el resto de Europa e intentaron llevar una renovación del
teatro. Entre estos autores se encuentran:
-
Generación del 98:
- Miguel de Unamuno cultivó el teatro como un cauce más para
representar sus inquietudes espirituales y filosóficas. Los recursos
técnicos que utiliza son muy sencillos, con escenarios desnudos y
diálogos densos. Entre sus obras: Freda o La Esfinge.
- Azorín: que incorporó el simbolismo y lo maravilloso, combatiendo la
estética naturalista. Su obra más representativa es la trilogía Lo invisible.
- Ángel Ganivet, quien utilizó la forma de los autos sacramentales para
expresar los sentimientos más íntimos de sus personajes. Destaca El
escultor de su alma.
Sin embargo, el teatro español de las primeras décadas solo alcanzó la cima
con la obra de Valle-Inclán y García Lorca.
2.1 El esperpento de Valle-Inclán.
Por su originalidad y talento, Valle-Inclán se distingue del resto de autores.
A él se debe el nuevo concepto del espacio escénico. Su estilo se caracteriza
por un lenguaje rico y expresivo unas acotaciones detallistas y extensas, y el
uso de contrastes violentos. Su teatro incluye un gran número de personajes
y lleva a cabo continuos cambios de espacio y tiempo entre las escenas.
Sin embargo, el aspecto más destacable del autor es la creación de la técnica
del esperpento, con la que ofrece una interpretación ridícula y deformada de
la realidad.
Consigue ese efecto deformante del siguiente modo:
- Utilizando lo grotesco como forma de expresión, mediante la distorsión
de la realidad y presentando lo extraordinario como verosímil. Así logra
causar sorpresa y perplejidad.
- Llegando a la caricaturización de la sociedad, animalizando a los seres
humanos y convirtiéndolos en fantoches o peleles de su entorno.
- Usando recursos como la presencia de la muere, el sentido moral a través
de un humor sarcástico, el habla popular…
Su obra esperpéntica más reconocida es Luces de Bohemia (1924)
Generación del 27:
2.2 El teatro simbólico de Federico García Lorca.
Lorca es, sin duda, el mejor representante de la tendencia teatral de la
Generación del 27, además de uno de los principales autores teatrales de la
historia de nuestra literatura. De hecho, si hubiera que destacar a un autor de
la primera mitad del siglo XX, éste sería Lorca. Sus obras se siguen
representando hoy en día con el mismo éxito que en los años treinta y los
estudios sobre las obras teatrales lorquianas proliferan por todo el mundo. En
sus obras, Lorca presta una especial atención al mundo femenino, así como a
la frustración amorosa o el amor imposible. Las primeras obras de nuestro
autor están escritas bajo la influencia de autores modernistas como es su
obra teatral El maleficio de la mariposa (1920), obra que supuso un gran
fracaso.
Lorca escribe varias farsas dirigidas a la representación con marionetas o
guiñoles: Los títeres de Cachiporra (Tragicomedia de Don Cristóbal y la
Señá Rosita) (escrita en 1923, estrenada en 1937) supone la unión del teatro
popular y del teatro poético. Retablillo de Don Cristóbal (1931) se estrenó
en 1934 en Buenos Aires, ciudad en la que Lorca gozaba de gran fama,
fundamentalmente por su teatro. En 1929 escribió El amor de Don
Perlimplín con Belisa en su jardín, obra en la que narra el amor imposible
entre un viejo y una joven. El mismo tema constituye el argumento de la
mejor de las farsas de Lorca: La zapatera prodigiosa (1930).
Por otra parte, Lorca escribió dos obras denominadas difíciles, a causa de la
técnica surrealista que el autor utiliza en su desarrollo estructural y
argumental y que forma parte de su teatro vanguardista: Así que pasen
cinco años (1931) y El público (1933). El autor huye de la realidad a través
del subconsciente.
Dos obras teatrales han sido calificadas como piezas granadinas, ya que se
desarrollan en la tierra natal del autor. Mariana Pineda (1923, estrenada en
1927) representa el drama de la heroína granadina que murió ajusticiada un
siglo antes por bordar una bandera liberal. Esta obra tiene elementos propios
del Modernismo e, incluso, del teatro romántico del XIX. Doña Rosita la
soltera (1935) escrita en su etapa de plenitud, es la tragedia de la
frustración por el paso del tiempo. Doña Rosita se consume esperando el
amor, que nunca llega. La obra se estructura en torno a momentos distintos,
enmarcados en cada uno de los tres actos: el decorado cambia, las
circunstancias históricas también, pero Doña Rosita continúa
inalterablemente llevando la misma vida.
Las grandes obras de Lorca son sus tres tragedias rurales, centradas en el
mundo femenino. Como dijimos más arriba, la frustración es el hilo
conductor de cada una de ellas. Se centran en un mundo rural apegado a las
supersticiones, las costumbres ancestrales, las faenas de la tierra y la
preocupación por el qué dirán. Bodas de sangre (1933) narra el amor
imposible por causas sociales. Yerma (1934) se centra en la frustración por la
maternidad insatisfecha de la protagonista. En 1936, muy poco antes de
morir asesinado, Lorca publica su gran obra maestra: La casa de Bernarda
Alba. Inspirada en un suceso real (al igual que Bodas de sangre), retoma el
conflicto entre la autoridad –representada por la madre: Bernarda Alba– y el
ansia de libertad –representada por sus cinco hijas–. Se trata de una obra de
mujeres, en la que el elemento masculino siempre está “in absentia”.
Hay que destacar la figura de Rafael Alberti con obras como El hombre deshabitado
(1930) surrealista, es la tragedia de la creación, vida y tentación del hombre condenado
a muerte.