LOS PROCESOS DE HOMEOSTASIS
se observan ante diversas situaciones, como por ejemplo:
Transpiración. En este proceso se registra la secreción de
sustancias líquidas sobre la piel. La evaporación de esas
sustancias ayuda a refrescar al organismo y a reducir el incremento
de la temperatura interna.
Respiración. Como la respiración es una actividad involuntaria,
el sistema nervioso debe intervenir para mantener su equilibrio. Así
se garantizan los niveles de oxígeno que el organismo necesita
para mantenerse con vida.
Huir del sol. Ante una exposición solar extrema que puede
registrarse, por ejemplo, en un desierto, los animales de sangre fría
se refugian en espacios frescos. Esta respuesta ayuda a disminuir
la temperatura corporal.
Regulación de la presión arterial. En este caso, el equilibrio se
produce a partir de una señal que el corazón le envía al cerebro
luego de detectar algún cambio en la presión arterial. Si
la presión es muy baja, el corazón deberá acelerarla mientras que
si es muy alta, deberá disminuirla.
Aceleración de la respiración. Este proceso tiene
como objetivo incrementar la cantidad de aire respirado. Esto se
activa, por ejemplo, cuando una persona hace actividad física
o deporte, lo cual reduce los niveles de oxígeno en sangre.
También puede ponerse en marcha cuando el organismo se
encuentra inmerso en un ambiente con baja concentración de
oxígeno. Durante este proceso de equilibro no solo se acelera la
respiración sino que también aumenta la velocidad de los latidos
del corazón y sube la presión sanguínea. Todo esto mejora la
irrigación de la sangre oxigenada.
Mantenimiento de los niveles de glucosa. En este caso, el
proceso de equilibrio aspira a mantener los niveles de glucosa
adecuados para que el ser humano permanezca sano. Ante niveles
muy elevados de glucosa, el páncreas libera insulina mientras que
si esos niveles se encuentran muy bajos, el hígado transforma el
glucógeno de la sangre en glucosa.
Niveles de agua. En los seres vivos el agua representa un
porcentaje importante de su composición, por lo que mantener su
equilibrio es vital. Su equilibrio se mantiene para evitar que el
exceso de agua haga explotar a las células o que, por falta de
agua, esas mismas células reduzcan su tamaño.
Regulación del pH sanguíneo. La homeostasis se produce, en
este caso, a partir del desecho de ácidos que ponen en peligro el
nivel adecuado de acidez en sangre. El desecho se genera a través
del control bioquímico y de diferentes sistemas de vigilancia.
Temblor. Este proceso de homeostasis se produce cuando el
organismo registra una baja en la temperatura ambiental, que se
contrarresta con un temblor de la musculatura.
Sistema urinario. Este sistema es el que se encarga de eliminar, a
través de la orina, las toxinas en sangre que afectan a la
homeostasis.
Activación del sistema linfático. El sistema linfático se activa
cuando algún virus o bacteria ingresa en el organismo. En estas
circunstancias, el sistema linfático contraataca a esos virus o
bacterias para garantizar la salud del organismo.
Exposición al sol. Este proceso de homeostasis se registra en
los reptiles, que carecen de la capacidad de regular su temperatura
interna de manera autónoma. Por esta incapacidad, los animales
de sangre fría se exponen al sol y eso los ayuda a energizar
sus metabolismos y a aumentar su temperatura corporal.
Control del calcio. En este proceso de equilibrio las paratiroides
liberan hormonas para incrementar los niveles de calcio, y para
reducirlo fijan el calcio en los huesos.
LA IMPORTANCIA DE LA HOMEOSTASIS
Los sistemas que conforman el cuerpo humano trabajan de forma
conjunta y continua para lograr mantener el adecuado funcionamiento
del organismo, cuando alguno de los mecanismos de homeostasis
deja de funcionar, los órganos no reciben todo lo que necesitan para
su adecuado trabajo, por lo que se acumulan los desechos tóxicos
generando un desequilibrio homeostático, llegando a producir una
enfermedad y en casos muy extremos la muerte.
Es por ello que el adecuado funcionamiento de la homeostasis es
fundamental y esencial en el cuerpo.