CULIACAN, SIN., MAYO DE 1978 —NUM. 11— EPOCA 1LA VIVIENDA ES EL RINCON
DEL HOMBRE EN EL UNIVERSO
INFONAVIT
INBTITUTO DEL FONDO NACIONAL DE LA VIVIENOA PARA LOB TRABAJADORES1g Por Pablo Liztrraga Aramburo SPyP, INVERSION FEDERAL...
NUESTRO CAMINO EN LA CULTURA, 8 BAILAMOS CUANDO LLORAMOS.
Por Francisco Javier Luna Beltrén Por Carlos Manual Aguirre
ENRIQUE PEREZ ARCE. 7 ROSARIO, RIO DE ROSAS.....
Por Gonzalo Armienta Calderon Por Guillermo Sierra E.
LA ORQUESTA BORREGO. PERFILES ROSARENSEG......
Por Carlos Hubbard Rojas Por David Rubio Gutiérrez
EL PAYO DE ROSARIO”. “EL GUERO” ASTENGO,
Por Héctor R. Olas ICADAVER.... VIVOI.
Zo EL RIO BALUARTE
* "Por Juan Macedo Lopez
CONTENIOG
Pg. No.
EL AYER DE ROSARIO...
Recopilé: Carlos Hubbard Rojas
DE NUESTRA PORTADA...
Pag. No.
EL SABROSO “TONYCO" on scnetesi 2B
GILBERTO OWEN, Por José Manuel Bravo M.
EL POETA OLVIDADO..-.nsessse *
Por Enrique Romero Jiméne “EL ROSARIO", TERCER
CUARTEL DEL ESCUDO DE SINALOA..ee sere 29
LOS PETROGLIFOS ROSARENSES......
Por Reinaldo Gonzstez Jr.
LAS GOLOSINAS OLVIDADAS..
Por Guillermo Sierra E. ROSARIO EN LA REVOLUCION.
Por Refacl Valdez Ramirez
LA ULTIMA CARCAJADA
DE “EL GUERO” ASTENGO..
Por Enrique Salvador Silva Por José Manuel Bravo M.
INVERSION ESTATAL
Y FEDERAL.
MARIA LUISA LIZARRAGA...
Por Manlio Tirado
‘SAN JOSE DE GRACIA,
ROSARIO, EX—REAL DE MINAS.... EN SU NUEVA RUTA..
Por Francisco Gil Leva. ° Por Joes Marfa Figueroa
‘ojo Editorial: Ue. Francisco
Roses €.6 Manual Ferreiro
for Artistico: Arquro Moyers Viena @ Técnice Fotogrd
fas @ No, 11 Epoca |» Mayo de 1978.
20 AACONTECERES DE LA TIERRA......
PRESASID,§ anes isms BBP eRe ee
ease eae Pe, Ss
eos Paci ae ce Sls 6 Bice
Enrique Gusdiens Serrano. ®
BRESAGIO © Francisco Vile No. 230 Ofe. © Culactn, Sin. © (Tol, 207-95) © Revise
_mensual. @ Impreza y hechs on los taltores de offset de Ricerte No. 382/10, Colonie Lindevis-
ta, México 14. D.F. @ Circule por suscripelén @ $800.00 por allo @ No se devueiven originaEL AYER
DE
EL ROSARIO
RECOPILO: Carlos Hubbard Rojas
La historia escrita del Ro-
sario empieza con una partida de
Bautismo, efectuada en Ia Igle-
sia Parroquial el 4 de Noviembre
de 1662, asentada por el Lic. don
Juan Ruiz de Casefanas, quien
hizo constar que efectud el bau-
tismo con licencia del Cura de la
misma Iglesia Lic. Pascual de Vi-
Hela,
Sin embargo, en los “Pa-
tronatos de Nuestra Seriora del
Rosario y Santo Domingo de
Guzman", aparece el dato que
fija la fecha del descubrimiento
de la primera mina el 3 de agosto
de 1655, fecha que se conoce co-
mo el dia de la Fundacién det
Rosario.
El escrito que correspon-
de a dichos patronatos, est fe~
chado en 1731 y firmado por ta
“Vecindad de este Real de Minas
de Nuestra Sefiora del Rosario
el estado eclesidstico, estado se~
cular, minerla y comercio y con-
signa que: "Habiéndose descu-
ierto este dicho el afio de 1655
dia 3 de agosto vispera del glorio-
so Patriarca Seior Domingo de
Guzmédn dia sbado, con la repa-
rable circunstancia de haberse
hallado la primera mina, habién-
dosele cortado el rosario al des-
cubridor e inclinandose a reco-
ger las cuentas, como consta de
la mds cierta tradicién de los més
antiguos de este real, por donde
tuvo y tiene el titulo de Real del
Rosario”.
¥ esa tradicién, bella le-
yenda que se ha venido transmi-
4
tiendo de generacién en genera-
cién durante tres siglos, cuenta
que el Caporal Bonifacio Rojas,
que pertenecia a la Hacienda de
Aguaverde, venia en seguimiento
de una res q la hora de la tarde
en que el sol esté ya por ponerse y
empieza a obscurecer.
En lo que se llama hoy
Loma de Zacatecas 0 sea a esca-
Sos trescientos metros al ponien-
te de donde estén las ruinas del
antiguo Templo, se localiza el lu-
gar en donde Bonifacio Rojas
arrojé su sombrero mientras ca~
balgaba a galope, a fin de dejar
una seal porque un "breiio” de
los muchos que todavia existen
en ese lugar le arrancé del cuello
el rosario.
Cuando pudo eckar el la-
20a la res que perseguia, se vol-
vib para buscar sombrero y rosa~
rio y al encontrarlos, decidié
quedarse en el mismo lugar para
pasar la noche.
Encendié lumbre, calenté
sus tortillas, cend frugaimente y
‘se quedé dormido.
Otro dia removié las bra-
‘sas probablemente para encen**
der un cigarro y entonces se dié
cuenta de que el calor de la lum-
bre habia derretido la plata de
una veta que se encontraba a flor
de tierra.
‘Con un tejo del metal co-
mo prueba, fué a dar la noticia,
da cual se esparcié por toda la re-
gion atrayendo mineros gambu-
sinos que se instalaron en el lu-
gar, dando origen al Real de Mi-
nas de Nuestra Sefiora del Rosa-
rio,
Las minas trabajaron casi
tres siglos y a fines del siglo
XVII el Real del Rosario era el
pueblo mAs rico y préspero de to-
do el Noroeste.
»
Tenia siete mil habitantes
y el producto de sus minas en
1790 fué de 58, 945 marcos de
platay 1, 197 marcos de oro en
solaniente un mes.
La importancia del Real
de Minas del Rosario hizo que el
Gobierno virreynal estableciera™
ahi las cajas reales; tuvo el privi-
legio de que los Obispos de Sono-
ra tomaran posesién en su parro-
quia; se encontraba en ella un
Tribunal Supremo de Justicia
para Sonora y Sinaloa y las dos,
Californias: el Juzgado de Distr
to, la Comisaria General de Ha~
cienda, la Aduana Terresire y
Wegé a tener tres haciendas de
beneficio.
Por medio de los patrona-
tos de Nuestra Sefiora del Rosa-
rio y Santo Domingo de Guz—
méan, mediante decreto de febre-
ro de 1731, fué declarada Patro-
na Principal del Real de Minas,
la Virgen del Rosario y como
“Patrono menos principal al glo-
rioso Patriarca Santo Domingo
de Guzman". El decreto fué ex-
pedido y firmado por don Benito
Crespo, Obispo de Durango, rei-
no de la nueva Vizcaya.Th
En la época en que et Cu-
ra don Miguel Hidalgo y Costilla
estuvo en la ciudad de Guadala-
Jara, después del grito de la Inde~
pendencia, fué destacado el en-
tonces Coronel y luego General
donJosé Ma, Gonzélez Hermosi-
Wo para atacar al Rosario, plaza
que cay6 en poder de los insur-
gentes el 22 de diciembre de
~ n/810, haciendo huir al Coronel
Pedro Villaescusa que defendia
a plaza, Existen tres cartas que
el Cura Dolores envié a Hermo-
sillo, mientras éste ocupaba el
Real de Minas.
E116 de julio de 1821 El
Rosario juré la Independencia
* declaréndose por el Plan de I-
guala, siendo el primero de todos
los pueblos del Estado de Occi-
dente que lo hiciera, no obstante
que el Jefe de las armas Coronel
don Fermin De Tarbe tenia ape-
«nas trescientos hombres y queda-
“a aislado de todo el resto del Es-
tado de Occidente.
EI 12 de julio de 1823, el
Sindico Procurador del Rosario
sefior don Demetrio Sotomayor,
promovié el Gobierno Repiibli-
cano “en circunstancias que solo
Guadalajara habia hecho".
ELS de noviembre de
1827, la Comisién de Legistacién
“correspondiente, emitid dicta-
men favorable para que el Mine-
ral del Rosario, fuera declarado
Ciudad, haciendo entre otras las
siguientes consideraciones que
transcribimos originalmente,
“Un pueblo libre, ilustra-
do, numeroso, rico en los ramos
de mineria y agrictltura, sin ha-
Harse atrasado en los giros, mer-
cantiles y fabril, es muy digno
ciertamente de recibir el nombre
y prerrogativas de ciudad. Todo
To expuesto halla la comisin en
el Mineral del Rosario, halla més
todavia. Un cardcter franco, res-
petuoso y obsequioso, son cir-
cunstancias casi peculiares de
aquel suelo. Bastantes datos tie-
ne el Congreso de esta verdad, y
en los archivos de su secretaria,
se hacen un lugar recomendable
y sirven como de ornamento las
Patriéticas y reverentes comuni-
caciones de aquel pueblo”.
Recuerda, en fir, la Co-
misin que el Mineral del Rosa~
rio, fué el primer punto que en el
Estado juré nuestra cara Inde-
pendencia de la tirana Espana,
que lo hizo con un entusiasmo
patriético y en época en que de-
bia dudarse del éxito de un paso,
el més arriesgado que entonces
podia darse o imaginarse.
> EL 9 de noviembre de
1827, por Decreto No. 35 del
Congreso del Estado de Occiden-
te, fué concedido al Mineral del
Rosario, el Titulo de Ciudad, ba-
jo la denominacién: ASILO DEL
ROSARIO.
Una década menos de las
tres centurias perduré El Rosa~
rio, como famoso Real de Minas.
En 1945 se suspendieron defini-
tivamente las actividades mine-
ras.
Pero El Rosario existe, y
existe vivida la historia de sus es
plendores y sus grandezas; y los
libros y las erénicas histéricas de
México, estén poblados de nom-
bres rosarenses ilustres: Pablo
Villavicencio “El Payo de! Posa~
rio”, sublime profeta de a Re~
forma; Pbro. Démaso Sotoma-
yor; Paulino Peimbert: “Carlos
Cruz Echeavarria y José de Es-
querro, Constituyente de 1831,
Ignacio Gadea Fletes, condeco-
vado por Juirez como defensor
de ta patria contra ios franceses;
poeias Gilberto Owen y Li
rique Pérez Arce; Tedfilo Noris,
Nifio Héroe Rosarense; Lic. An-
tonio Espinosa de los Monteros,
Embajador de México en EE.
UU., Secretario de Hacienda y
Director de NAFINSA; Francis-
co Apodaca y Osuna, abogado y
diplomético de nuestra patria en
varios paises del mundo; Lola
Beltrén, la mas grande cantante
folklbrica que ha dado México.
Rosario perdura. Se le
vanté de sus propias cenizas y
después de que sus habitantes
reptaron por tres siglos en las ne-
gras entratias de Ia tierra, ahora
viven en los campos, reflejados
en sus pupilus el verde de los ~
maizales y la impoluta blancura
del algodén.
Ya la historia no avasalla
sus ruinas, Las manos amorosas
de sus hijos con ternura inefable
y admirable tenacidad, levanta~
ron nuevamente el derruido —
Templo, dandole de nuevo el es-
plendor de sus columnas de goti
cas estilizacignes, los arcos de
medio punto y los altos capiteles
corintios. El milagroso retablo de
inconcebible belleza, refleja otra
ver las luces con dureos destellos
y sus frondas, volutas, follajes y
camafeos, hojas de acanto roca
las y cornucopias, pregonan su
regia prosapia colonial,
EL ROSARIO, vive...GILBERTO
OWEN,
UN SINALOENSE OLVIDADO
Por Enrique Romer Jiménez
Exaltar nuestros valores culturales en las
distintas épocas de su historia, es un deber, una
necesidad yun reconocimiento; més ahora que la
Direccién de Investigacion y Fomento de la Cul-
tura Regional, est realizando una bien planeada
labor para sacar de su torre de marfil a quienes
son capaces de realizar una obra calificada en los
Ambitos de la creacién cultural y artistica, para
ponerla al alcance del pueblo y preparar los cua-
dros jévenes del futuro quehacer literario de Sina-
Joa.
Por eso consideramos de elemental justi-
cia dar a conocer y tener presente a uno de los
grandes sinaloenses olvidados: a Gilberto Owen,
poeta de alta calidad nacido en Rosario, en los
albores del presente siglo y muerto en tierra extra-
fia, en Filadelfia, B.U.A., en 1952.
De su ciudad nativa, Owen recibié Jos ele-
mentos naturales que concurrieron en su poesia:
mar, cielo, vegetacién y alegria de vivir.
Pero al mismo tiempo, los ingredientes
psicologicos ajenos que conformaron su dualidad
singular: un humorismo fino siempre a flor de ta-
bio en su trato con la gente, con sus amigos, y un
aislamiento interior en el que se encerraba para
producir, en un mundo de soledad y de silencio,
su obra poética:
Alma tu sélo debes cantar; hasta en la ortiga
que te hiere, haila ei tema cordial de una cantiga
que lleva un atavio atbo de beatitud...
En el jovial remanso, alma, cigarra loca,
canta el milagro de dsculos que florece en mi boca
6
Lo dice asi en su Cancién de Juventud
cuando iniciaba su camino de poeta; mas tarde,
pasados los ailos y avanzada su constante expre-
sin sentimental, deriva hacia un concepto fata-
lista del mundo y de las cosas que considera al
tiempo como un verdugo implacable que envejece
y marchita sus suefios:
Saber que un dia, trémulo rubi, leal y aiorn, -
mentado, sélamente polvo inmévil sera tu carne
ardiente, sin nada de lo noble que hay en ti. ;
Encontramos aqui ciertas similitudes con
la fuerza expresiva de Lépez Velarde
Pero trasciende los simbolos de la fé y de la
esencia provinciana porque plantea conflictos de
valor universal y en una hora de verdad reconoci-
day de,tristeza sincera, renuncia tempranamente
al amor que se le ofrece:
Alma noble, que llamas ala mia cobarde: — ~s
Si yo pudiera amarte! ;Si pudiera ser tu ser ~
‘mi nueva primavera! Pero ltegas tan tarde,
tan tarde, que ya sdio en un trdgico alarde
puedo hacerte un presente, en Alma de Mujer:
No me pidas, Amiga, madrigales;
iEsta cancién cenuda y pesimista, en que
Ghorco en el mastil maximo, la Esperanza y la Fe!
Formé parte del grupo “Contempora—~
neos” con Pellicer, Gorostiza, Villaurrutia, Novo,“. Torres Bodet, Cuesta y Ortiz de Montellano, ge-
neracién que rescat6 a la poesia mexicana de los
fuegos fatuos y ya caducos del modernismo.
Pero en tanto que a algunos de ellos se les
mantiene vigentes, a otros, entre ellos Owen, se
es ha relegado al olvido.
Tal vez se deba a que nunca buscé la cele-
~bridad ni el triunfo efimero, porque voluntaria-
‘mente quiso ser un poeta ignorado para vivir con
Animo tranquilo, a su modo, en la intimidad de
sus pensamientos y de sus sentimientos.
Buscé siempre fa identidad con la natura-
leza primaria para recrear, a veces, en sus poe-
mas, las fuentes originales de todo lo existente:
Me acerco a las Islas Virgenes
(La canela y el sndalo, el ébano y las perlas.
y otras, las rubias, el anil y el dmbar).
a En su extraordinario “‘Simbad’el Varado
* verdadero retablo de poemas, es donde encontra-
mos las caracteristicas mas sobresalientes y dis-
tintivas de la poesia oweniana, su mayor profun-
didad y fuerza expresiva.
Ya no va a dolerme el mar,
porque conoei la fuente.
Ya no va a dolerme el viento,
«-Porque conoct la brisa,
Una tarde inventé el ntimero siete
para ponerle letra a la cancién trenzada
en el coro de nifias de la Osa Mayor.
Al dirigirse a la poesia, le dice con hondo
‘gs acento apasionado y dolorido:
porque ti estas en todas partes
y no sédlo en el cielo donde yo te ke buscado,
‘que eres tti, que no yo, tuya y no mia
la voz que se desangra por mis llagas...
Busca también en la mitologia griega y en
la biblia, los personajes que le sirven para comu-
nicar su concepto cosmogénico, su simbologia en-
traflable con la que expresa su verdad, la de él, y
la interpretacién que le di a la fenomenologia
v= trascendente. Asi, en “Rescoldo de Cantar”, di-
ce:
Estuve con Orfeo cuando lo destrozaban fingidos
vientos.
Con San Antonio Abad abandoné la dicha
entre un lento lamento de mendigos...
Y en el “Libro de Ruth”:
Quédate, amor adolescente, quédate.
Diez golondrinas saltan de tus dedos.
Paris cumple en tu rostro quince afios.
Hay péjaros que suefian que son pAjaros
y se despiertan éngeles. Hay suetios
de los que dos fantasmas se despiertan
@ la virginidad de nuestros cuerpos.
Y cuando se enfrenta al avance del tiempo,
lanza su grito de caminante esperanzado con el
mAs hermoso juego de metiforas:
Espera, Octubre.
‘No hables, voz. Abril disuelve apenas
la piel de las estatuas en espuma,
iin canta en flor el érbol de las vénas,
y ya tu augurio a ras del mar, tu bruma
‘que sobre el goz0 cuelga sus cadenas,
y tu clima de menta, en que se esfuma
el pensamiento por su laberinto
y se ahonda el laberinto del instinto.
Estos son fragmentos de la poesia de Gil-
berto Owen, contenidos en su libro “Poesia y Pro-
sa”, publicado por primera y tinica vez en 1953,
tun aio después de su muerte, como un homenaje
péstumo, que junto con su novela “Como Nube”,
dan fe de su depurada calidad literaria, dejando
influencias manifestadas en escritores actuales.
Es el poeta de la angustia y de la soledad
que los sinaloenses ignoran y que es merecedor de
nuestra recordacién permanente.
Y aunque hace algunos afios se hizo el in-
tento de traer sus restos de Filadelfia para sepul-
tarlos en la tierra de su nacencia, meritorio seria,
como principio de su rescate, que la Direccién de
Investigacién y Fomento de la Cultura Regional,
reeditara su obra poética en un acto de merecida®
justicia para quien nos dijera ayer con intimo len-
guaje:
No ser y estar en todas las fronteras
@ punto de olvidarlo o recérdarlo todo
totalmente.
En mi lenguaje de crepisculos
no hay ya las voces mediodia ni altanoche
ni suefio...
(Si yo tuviera mis ojos, mis dedos, mis oidos,
iba a pensar una disculpa para cantarla
esta mariana).LOS PETROGLIFOS
ROSARENSES
Por Pablo Lizarraga Aramburo
Los petroglifos del mu-
nicipio de £1 Rosario, son los
que mas al sur dei Estado he-
mos logrado estudiar y copiar a
escala. Afortunadamente, en-
contramos formas tan especia-
les como las que aqui se repro-
ducen, que confirman plena-
mente lo que expongo en mi li-
bro, (Los Petroglifos de Sina-
loa. Op. Ined.) de haber sido
un mismo pueblo el autar de
tantas figuras diseminadas por
toda nuestra entidad, y ese
pueblo fue el de los nahoas.
Cuando incursionaba -
las primeras veces por el sur del
Estado, desde el rio de El Qui-
jote hasta El Rosario, encontra-
tlle
ba figuras en forma parecida a
cascos de caballerias, figuras
que son muy raras hacia el cen-
tro y norte de Sinaloa, las cua-
Jes me inquietaron y me provo-
caban alguna duda, sintiendo
la impresi6n de ser otro pueblo
el autor, pero estas dudas se
atenuaban al seguir viendo
espirales y tinas para hacer
azicar de miel.
Las espirales, que a los
lugarefios les parecen caraco-
les, estan por todo el Estado, es
muy raro un lugar con petrogli-
fos, en donde no haya una 6
més de estas figuras, parecen
ser el alma de Ja escrituta 6 la
caracteristica de un pueblo.
Pero la duda no se disipaba por
completo, pensando que la fi-
gura de espiral, tan comin, pu-
diera haber pasado de un_pue-
blo a otro por simple curios
dad.
La duda por fin se disipd
al encontrar los petroglifos -
(parte de ellos reproducidos
aqui) que estan como a tres ki-
lometros al este—sureste de
Santa Cruz de Chele, Rosario.
Dos de ellos son mari-
posas prec isamente estilizadas
semejantes a las que se en—
cuentran desde Elota hasta el
norte cle la entidad y casi igue-
les a lay det municipio de Cu-
liacan,
Las mariposas esti -
muy ligadas a la cultura Naho:
y se nota perfectamente que
las de Chele, fueron hechas por
aquellos nahoas 0 parte de
ellos, con mas dinamica, pero
menos dedicados a la ciencia y
meditacién.
Esta parte dinamica, -
una vez consolidada su cultu-
ra, principalmente en el actual
municipio de Culiacan, se des-
bordé hacia el sur del Estado,
para luego abandonarlo por el-..
sur y las sierras del oriente, en
busca de mejores climas, don-
de la vida fuese mejor y poder-
se desarroilar.
De aqui la enorme im-
portancia de los petroglifos de
EI Rosario, que son la compro-
\
/
“ :
\ /
i
ie
bacién de las conclusiones a
las que hemos llegado.
El municipio tiene otros
lugares con petroglifos como
son: La Calerita, cerca de La
Rastra, y rumbo de Plomosas,
La Tebaira, etc.~ nuestro camino,
a
Por Francisco Javier Luna B.
prueba indiscutible a magnifica
El Rosario, Sinaloa, ubi- y famosa Orquesta Borrego, a
cado en una regién de privilegio cuyo compds se bailara durante
por su situacién geografica, por 100 aiosy que todavia se deja es-
razones légicas, fué la puerta de cuchar en las roménticas serena-
entrada de la cultura hacia el tas que los enamorados rosaren-
norte. Después de Guadalajara, ses llevan para agradar a sus-no-
Composteiay Tepic, nuestra ciu- vias, causantes de sus desvelos, y
dad era centro del viaje, lugar de para deleite de los que vivimos
descanso y punto de partida de cerca.
los colonizadores que de aqut sa-
lian con rumbo norte a continuar Sabemos y podemos sefia-
‘yg cruzada de la inteligencia y el lar con orgullo, que aqui se pre-
“espiritu. sentaron compariias de teatro tan
famosas como la de la sefora
Por todo ello, los rosaren- Virginia Fabregas, importantes
ses se acostumbraron y luego empresas haclan temporadas de
amaron la cultura en todas sus opereta a las que asistia todo El
manifestaciones y siempre han Rosdrio. Don Pedro Leén y su es-
estado dispuestos a participar de posa dota Carlota Caredo de
élla y en élla, a recibir y luego Leén, que vivian en la casa que
practicar los dones generosos del es hoy el edificio de la Asociacién
arte y continuar la tradici6n ilus- Ganadera, bajo su propio pecu-
tre de que somos legitimos here- lio contrataban artistas de re-
_aleros. nombre en su tiempo para que
actuaran en su residencia, repre-
Aqui, hace ya muchos sentaciones en las que invitaba a
itos, florecieron espléndidamen- sus amistades. Alli actué Celia
te: la miisica, el teutro, la poesia; Montalvan connoiada bailarina y
siempre han existido conjuntos cantante, la Zaraza, famosa tam-
orquestales. poniendo como .... bién del mismo género y otros va
rios distinguidos artistas.
La ciudad contaba con un
magnifico Teatro—Cine propie-
dad del serior don Longinos Cres-
po. Habia 2 escuelas y un colegio
donde la nitiez se preparaba con
dedicacién, recibiendo de maes-
tras tan estimadas y recordadas
como fas sefioritas Manuelita y
Refugio Arzdpalo, Petrita Casta-
ieda, Maria Murguia, Agustina
Pérez, Severita Vega. Concha
Tresvy, Maria Victoria Lopez
Portillo y otras, una educacion
que al decir de los de entonces
era comparable a primer ano de
Preparatoria
* — Enuna ciudad de esplen-
dorosa belleza, habitantes cultos
y elementos para difundir el arte,
por razén natural prolifer el
gusto por escribir prosa o poesia.
Al contar con tanta belleza en la
mujer rosarense de fama en todo
el Noroeste, {a inspiracién brota-
ba a raudales, rica e ingeniosa,
como brotan los manantiales que
alimentan a nuestro hermoso rio.
Deberiamos consignar la
obra de tantos escritores y poetas
que ha dado El Rosario, pero de-
Safortunadamente muchos de -
éllos nunca dieron a conocer el
resultado de su sensibilidad y sus
inquietudes, y sus archivos se
perdieron con el tiempo desapa-
reciendo junto con quienes los
conservaban. De todas formas, el
historial rosarense en este aspec-
to es profundo y rico, resultando
muy grato seialar aqui a los mas
conocidos que han dado lustre y
brillo a su tierra: Demetrio Soto-
mayor, Démaso Sotomayor, Pa-
blo de Villavicencio “El Payo de
El Rosario”, José Lépez Portillo
y Fletes, Gilberto Owen, Lic. En-
rique Pérez Arce, Rodolfo Asten-
g0 “El Giiero Astengo", Gertru-
dis Escobar de Gonzilez.
Rosario, Sinaloa, 30 de Mayo de
1978.ENRIQUE
PEREZ
ARCE,
POETA SINALOENSE
Por Gonzalo Armienta Calderon
La ecudcion hombre—paisaje es, en Si-
naloa, un binomio que irrumpe en el espiritu
del espectador para Ilevarlo a inquirir sobre el
origen y ef destino de un pueblo cuya pujanza
telurica rompe tos imperativos de la tradicién,
de la politica y, :porqué no decirlo? del Dere-
cho mismo
Ya el bardo sinaloense, en la mas cono-
cida de sus poesias, hace alusién a esta, carac-
teristica nuestra: “La tambora es en mi tierra
una banda primitiva que en su inspiracién na-
tiva el alma del pueblo encierra: jmdsica de
amor y guerra de una raza pensativa!”.
iMusica de amor y guerral El sinaloen-
se, todavia primitive en sus sentimientos y en
su concepcién de la vida, como la carta el ju-
glar; lujurioso, como la naturaleza misma que
lo rodea; pelea y ama. Y esta conjuncién de
contrarios lo leva, todos los dias, a renovarse
por los caminos que nadie le ha ensefiado y
que abre, mas all de los convencionalismos
sociales, porque no lo convencen las normas
de cultura que una sociedad, frente a él, debil
en su estructura, trata de imponerle
10
—
Enrique Pérez Arce, sinaloense en el
pensamiento, en el romanticismo y en la ima-
ginacién, salié de su solar nativo y conservé lo
mas puro: el sentimiento del amor. Anquilosa-
do el espiritu de la guerra, avasallado por la
cultura que le prodigé el trato con los intelec-
tuales de la época, se olvid6 de pelear.
Asi regresa a gobernar a su Estado. Y el_
sinaloense, que lo admira y que lo quiere, lo
recibe henchido de regocijo con el épico sonar
de su tambora.
Ya en el Gobierno es hora de demostrar
la fortaleza de mando, del mando endurecido
frente a la necesidad de resolver los ancestrales
problemas de su tierra. El fiat del gobernante
encuentra un pueblo que va a medirlo, que de-
sea medirlo en la pelea, porque lo quiere, ro-
mantico, pero al mismo tiempo primitivo. Y lo
incita para que salga a la justa. 7
No es Pérez Arce un peleador a la usan-
za sinaloense. En las paginas de los libros que
ha leido, en la diaria conversacién con sus coe-
taneos de otras latitudes, en la solemne majes-
tad de su ministerio en la Suprema Corte de
Justicia de la Nacin, ha perdido el instinto“= guerrero de su raza
Y frente a él, que prefiere el exilio vo-
luntario, se levanta de nuevo el palenque poli-
tico, para dar paso al sinaloense bronco y bra-
vio. Dos politicos jévenes ocupan, ahora, en
espera de su turno, el campo de batalla
Sanchez Celis, al mando del Gobierno,
~ honra la memoria de Pérez Arce al imponer, en
__ Tsolemne ceremonia, su nombre a una calle de
la tierra natal. Toledo Corro, en el destierro po-
litico, sigue siendo su amigo.
Frente a los pragmaticos, frente a los
que adoran el triunfo fugaz de la politica elec-
torera, permanece enhiesta la figura del poeta
sinaloense, del juglar enamorado de su pais, al
cual, al ser repatriado, le canta:
“Por eso a tu regazo, patria mia,
retorno palpitante de alegria.
_., Vuelvo hacia ti, solar de mis mayores,
con mas claras visiones de tu gloria,
con més hondo sentido de tu historia,
y con mas esperanzas y mas amores”.
Treinta poesias de Enrique Pérez Arce
encierra el volumen de Colores de México, que
con el “familiar afecto del autor”, me dedica-
ra el poeta
Ei canto a El Rosario, su tierra natal,
madre celosa que cobijé su amor primero, sua~
ve se desiiza como las aguas del Rio Baluarte,
bajo el arrullo de su esplendente lira. En Estam-
pas Pueblerinas le destina las primeras estro-
fas
“Es mi dios mitolégico y divino
este rio errabundo y fatigado
porque llegar al mar es su destino,
y al cuial siempre he querido y he cantado
porque nunca se opuso en mi camino
sin dejar para mi alma un ancho vado”.
Yal aforar la lozana majestad del Real
de Minas, lo entristece el tragico sino de su
vieja parroquia:
= “Alli. mi madre me Ilevaba a misa
y alli rezaba yo cuando creia,
y alli senti la candida alegria
de fa primer romantica sonrisa.
Ms hoy ese recuerdo es una ruina
se hunde en la negacion la fé divina
its,
El bury roxarense con su exposis cin
do toda su vida
sampaniers
conque rezaba mi alma en ei Santuario,
como se hundié el enhiesto campanario
de esta vieja parroquia del Rosario
en las entrafias negras de la mina”.
Al hogar y a la mujer, que se hermanan
en un solo simbolo: la patria; el nimen del
aedo, les brinda estas poesias
UN HOGAR LUGARENO
“En la calle de viejos empedrados,
camino real de arrieros y aguadores,
ved un hogar cualquiera con sus flores y
sus paredes blancas y sus rojos tejados.
Enel corral, gallinas. En el huerto, emparrados
Y en los anchos y fresco’ corredores
tiestos de rosas, pajaros cantores
7 el equipal luciendo en fos estrados.
Un zagudn por donde entran /as carretas;
un sillén donde lee prensa el abuelo;
y en el salon el piano de fas nietas,
“que lo tocan cual angeles dei cielo
que tienen el destino y el anhelo
de ser inspiracion de los poetas”.
aDon Enrique Pérez Arce en compatia do vigjos amigos
ahora, a la mujer:
“Al pasar junto a mi te sonreiste;
tus ojos campesinos se incendiaron;
bajo el corpifio vi temblar tus pechos
de virgen primitiva, que se hincharon
al calor germinante del estio
que maduro las frutas de ese aio;
tu boca se entreabrié como sandia
de cora7Gn jugoso y colorado,
y “adiés, sifior”, dijiste con un trémulo
acento emocionado;
y “adios” te contesté con vivas ansias
de seguitte fos pasos;
pero algo me detuvo
y me quedé mirindote
con un amor que se iba para siempre
con el ultimo toque de aquel Angelus.
Y ahora, cada vez que la litdrgica
campana del santuario
da el toque de Oracién, siento un imputso
extrafio
de volver por la senda rumorosa
de Jos dlamos,
y aspirar el perfume capitoso
2
VL
del campo,
y oir el rechinar de las carretas
cargadas de maiz, por los atajos;
y el balido cerril de las ovejas
que vuelven de triscar en los barrancos
y fa campana que sobre el crepuisculo
vuelca e! Horo metdlico de! Angelus;
y de elevar, en fin, mis oraciones
y mis canticos, t
en la paz franciscana de las tardes .
de tu rancho,
mientras que pasas td, Ilevando al hombro,
Heno de agua y de amor tu rojo céntaro”.
Con vision profética apunta su pensa-
miento hacia el futuro: “La actividad humana
del futuro seré vertiginosa en este mundo que
nos parecerd cada vez mas pequefio, porque
Jas distancias se acortan dia a dia, y caminan
mas raudos los relojes... Esto acontecerd, mar-
cadamente, en los paises jévenes, que por
haber evolucionado en tiempos cruciales, jun-*+
tan en su alma lo viejo con fo nuevo y conquis- ~
tan a saltos su grandeza, como México... Esto
en el orden fisico, que en el social, vemos pa-
‘Sar mujeres decididas que agitan las banderas
rojas y levantan sus puiios cerrados vitoreando
Ja huelga, frente a los balcones veroneses don-
de aun cantan las alondras, arrullando los sue-
ios de las virgenes que se mueren de amor...”
He aqui unos fragmentos de la magnifi-
ca obra literaria de Enrique Pérez Arce, roman-
tico juglar de El Rosario, que tramonta hori-
zontes, con el genio creador de su imaginacion
poética.
De la incursion de Enrique Pérez Arcé™™
en el Gobierno de Sinaloa, he de repetir con
Ortega v Gasset: “Siempre he sido hostil a Pla-
tn, porque sostuvo que los filésofos debian
gobernar ;Qué mal habian hecho a Platén para
darles semejante destino? En esto, como en to-
do lo vital, el acierto es cuestion de tacto y me-
sura. Ni politica de ideas, ni politica sin ideas”.
El justo medio, afirmo yo, es el politico
que nutre su accién con las ideas. No es, como
nos lo demuestra la historia, el gobernar, atri-
buto de roménticos ni de filésofos, a quienes
esta reservado un mas alto designio. El de per-
manecer, sin macula, en el corazén de su pue-
blo, como faros de luz en la silente noche de
los tiempos.
México, Primavera de 1978.LA ORQUESTA
BORREGO
Por Carlos Hubbard Rojas
Para todo rosarense es-
tas tres palabras son una evo-
eanela, ciruela, tamarindo y los
que el ingenio dictaba ;Qué se
hicieron?.,
El tama! extraiio, exdtico *
y quizds hasta frodisiaco, es y
ha sido el “nixcoco” 0 tamal de
ceniza, Fiaquillc, acarminado de
color, en tonalidades que van del
magenta al violeta merced a la
tincién del palo de brasil; con su
entrafia gris acero, azulosa y fi-
nalmente amari la, (recomiénda-
se acompafiarlos de espumosa le-
che) y que eran secuencia de
inesperados, sorpresivos matices
de sabor.
La gallina al horno con
pifla y relleno (ai pollo, ni gallo;
gallina) los “‘turcos” de arroz,
garbanzo, frijol, haba y lo que a
usted se le ocurra. Los “empe-
drados" de hvevo. Los atoles,
“blanco”, “champurrado”, de
Mi alma golosa de recuer-
dos infantiles quiso y quiere de-
jar, cuando menos, constancia
de que tales cosas existieron; jy
muchas més! tal vez porque, ani-
fladamente stpongo que trayen-
do los recuerdos al presente, al-
guien saque de nzcvo las oilas,
cazuelas y batidores y vuelva a
satisfacer paladares sin cuento,
entre ellos él mio.
O no tendré mas recursos
que abandonar pinceles, paleta,
cdtedra y pluma para volver al
fogén familiar a iniciar la ar—
queologia del platillo rosarense.
iCuidadito pues!...
MAYO DE 1978.
19La Ultima
Carcajada
de “El Giiero”
Astengo
Por Enrique Salvador Silva
Yeno me dicen “El Giero”
ni tampoco “El Giiero Astengo”
Sime voy, o me vengo,
‘me dicen solo "El Triquero"
porque ahora triques vendo,
con que Io llamdbamos
los rosaronses: Unos le declan "El Gue-
0 Canas” y ios que més cerce de 6! o8-
‘tabamos: Rodolfo Astongo Lopez Por-
tillo
Corria el afto do 1961 cuando “en
tun tren no pasajero” llegé a su Rosario,
“El Gero", para permanecor tres afios
fen esta ciudad y solo ausancarse de ella
recibir radiaciones, ys quo su enferme-
dad asi lo exigia
Cuando te vimos nos comunicd a
los que formébamos la tortulla, que #8
sentla censado, que por lo tanto ya no
viajaria més. Eran dos grupos los que
conversébamos con ¢1. Por Iss tardes,
los j6venes Rodolfo Morates, José Val
‘déx Sinchez y Javier Gonzélez, poota
‘en ciernes, que dosgraciedamenta tam-
bién pasé a mojor vide; an el otro grupo
sista Nacho Borrego (+, José Marla
Gonzélez, "EI Tio", Juan Vaidé2 (+) “El
‘Muclas”, do !os cuales dos ya se han
marchado para siempre. En estos gru-
p08 casi siempre me tocaba actuar de
‘moderador, y no nada més se hablaba
de la poesia del “Guero”, sino que éete
ora muy dado a declamaries més bellas
oesles do Amado Nervo,
Corca de tres afios después al
‘stoctuarse ta reunién por Ie tarde,
nuestro amigo venic transtormado,
tué to primero que
—prosiguié~ que a mi edad podria ha-
‘cor algo reguiar nuevamente y aunque
‘en verdad vengo
triste, porque con
vee
mori, no me muero yo que estoy tan
‘No gierito usted que
“azucaredo” —le dijo Juon Vald62—
‘menos usted que est curtido en mez:
‘Bueno fa verdad os bate — dijo
@i“giiero” — ayer ya vieron, me ful muy
pisteado porque Tofio Valdez y Rober:
to Garcis estuvieron discutienda mu-
ccho aqui en of bar sobre Dios Nuestro
Sefior y a mi me pusieron de uez. Ust
ddes ye conocen a Tofio, con fo beato
que es y Roberto con sus simplezes y
nocedades casi lo hace tlorat, pero eso
‘1 Too en todo momento defendié sus
creenclas y hasta olocuante estabe,
Porque en verdad yo creo que tenia
‘mas razones que Roberto y no crean
‘que le diel gane porque haya pagedo la
“Buono puss me ful y me acosté
como a las diez, Al acostarme me per-
signé, cose que si mal no recuerdo,
38de que tenia unos once atics, no lo
ya para dormirme recordé una
frose do Rendn al tarminar au tIbro #0-
bre Criste on of que decia: Si Jesucris-
to no fue hijo de Dios, deberie haberlo
sido”.
“No se si cor dotalies de ta “crv-
da” 0 de los pensamientos que tenia
desparté come a las tres de la mafiano,
Y me eché un trago, busqué un lapiz y
ful ala cocina por un papel sungue tea
‘de envolver y micen aqui esti lo que pe-
-
Escucha, Antonio Valdez,
‘no quiero oir otrs vez,
hablar de Dios poderoso, r
i of qua fo ensaiza es dichoso,
¥ of que lo niega es odioso,
cual do fos dos es of juez,
do ese Dios tan misterioso.
-
Cree on tu Dios y 0 10 miontes
nian burdeles ni an cantinas
en Dios hay coses divinas
que con tus labios y diontes
of corazén lo asesines.
‘Que digan fos profesores,
of fi6sofo, el posta,
que digan esos seiores,
que Dios es algo que a0 existe
Gites qua tu ya fo vist
¥ allos tienen al deseo,
¥ 61 10 poder verio es triste,
La alogria nos invadi6 a todos,
‘aunque no dajamos de reconocer que
‘una pregunta comenzé bull en nuas:
tro cerebro. cEstar& cerca realmente ol
fin del giiero? Exe dia casi no tomé. La
anforita que siempre tlevabe va
taba lena. Lo que si trala era un apetito
tremendo. Sélo cenaba disriamente
dos enchiladas con pollo y un café con
echo, pero ese die, pidié consome con
“Un hubvo dur \arones en mayone-
12 y por no dejar aus dos enchiladas y
café con leche,
Dias después,en compahia de su ~*
hermane Enriqueta, partie hacia Gua-
dalajara en donde recibiria radiaciones,
como Gltima posibilidad de una herida
tr6fica on la nari
Todo fué en vano, pese a los
fuerzos de dofa Enriqueta, del doctor
Victor Osuna y todos los parientos que
wradican on Guadalajara. “El GiLuego mo dab:
ot cel
\cciones internas d
vivir a.un hotel de la calzada indepen:
doncia. Dias antes se habla topado con
Nacho Gades, comps
‘me solicitaban algo
go, me urgla a publiear su libro. ¥ fins
Abi acordaron escribirme y asl fo
hicieron, Ma relataron los pormenores
\ciones y que de ver en
1a plaza recorriendo
desde luego en primer tugar los 400.
izaban su carta con
Una vez més Seftor
Je dices al profesor
fescaso margen & Fidel y para terminar
quiero pedirte un favor
‘que ya mis versos publique
¥ n0 només fos piat
ie! ara que asi yo mastique
aigin bocada mejor.
do dinero, Asten: Quire
Primavera en ur
togratia que te
fin el tan anholado libro, y
‘éxito que espero, ese dinero sorvird pa-
rm hacer un mausoleo con ol busto de
‘nuestro querido amigo Rodolfo,
to siguient
EL RIO
BALUARTE -
Por Juan Macedo Lopez
Padre y sefior nuestro, forjador de ventu-
ras y desventuras, que desciendes alocadamente
desde la sierra duranguense por entre dbregos,
encinos. cuchillas que la mano violenta de las
conmociones geoldgicas tasajearon la serrania pa-
Fa que tus aguas discurrieran entre las flores vola-
doras de los faisanes y el irreverente escandalo de
las chachalacas. Rio Baluarte, cintillo de plata en
laestrechez de los pétreos caflones, avenida man-
sa cuando dejas la montafia y legas, silenciosa y
feliz, a la Nanura costera, en donde las garzas se
inmovilizan como estatuas de nacar cuando su
plumaje es de nieve o una emanacién rosa de fa
tierra, cuando sus alas evocan la imagen de una
rosaleda. .
Padre, amigo y hermano Baluarte: atin no
te aprisiona la prisa, el ingenio y la urgencia del
hombre. Corres por tu meandro con ligereza de
lo o con la lentitud del oto cuando tus
auas se estanean en el regato, En tus margenes
prosperan la vida vegetal y el hombre,
En los veranos turbulentos, la lluvia deja
caer sus liquidas flechas que se clavan en la epi
dermis de las montaflas, enriquecen tu caudal,
tus aguas glaucas se tornan zarcas, el lento rumo-
rec del estiaje se transforma en rugido bronco,
io Baluarte, cintllo de plata en ln estrechez
de los pétreos caftones..
cifle atu ciudad con amorosa furia, pasas bajo los
claros del puente gigante desde donde el viajero
contempla el paisaje rural y apenas distingue el
disperso caserio de Rosario, la ciudad a la que ali-
mentas, a la que has convertido en huerta y se~
mentera, después de que brillé el relampago fu-
gaz. dela plata y el oro, fantasmas fugitivos de un
pretérito entvuelto en [a leyenda
Cuando te embalsen, cuando la camisa de
‘cemento cubra tu impetu viajero y los tineles, cu-
ya bronquedad sera suavizada por la caricia del
conereto, descubran viejos secretos geolégicos,
entonces tu riqueza se derramara por los canales y
Negara al bohio del humilde y a las tierras del pe-
queiio propietario.
io Baluarte: eh tus tiquidas entrafias no
hay oro ni plata, pero arrastran algo que se eter-
niza, que es permanencia, voluntad de crear, de
pervivir: el limo, zumo de la tierra, vitamina para
el sembradio, prosperidad para el hon:bre, recreo
para el nifio, perennidad del esfuerzo. Los ged-
grafos dicen que los rios son caminos que andan,-
Nosotros acotamos, Padre Baluarte, que el rio es
cosecha, fruto, arbol, eternidad, suefio que se
transforma en realidad. Algo que se espera y que
siempre llega, como la lluvia, el frio, el buen sol.
aCONCERTISTA
Y PIANISTA
DESTACADA
Por Manlio Tirado
Maria Luisa Lizdrraga,
pianista concertista, encargada
actualmente de la Direccién de
Masica del Instituto Nacional
de Bellas Artes, nacida en El
Rosario, anuncid que en el cur-
so del mes préximo la Orquesta
Sinfonica Nacional dara varios
conciertos en Sinaloa. “Desde
luego —indicé—, estard en El
Rosario”.
La informacién fue su-
ministrada durante una entre-
vista con NOROESTE.
La conversacién con es-
te reportero se efectud en las
oficinas de la Direccién de Mé-
sica, las cuales se encuentran
dentro del Palacio de Bellas Ar-
tes.
Maria Luisa lego pun-
tualmente a la cita: a las 10 de
la mafiana. La entrevista tuvo
que hacerse un poco de prisa
Porque Maria Luisa debia reu-
nirse a las 10:30 con Juan José
Bremer, director del INBA, y
otros funcionarios del Institu-
to. Sin embargo, hubo tiempo
suficiente para que ella habla-
2
Maria Luisa Lizarraga
ra de su carrera como pianista,
como maestra de musica y co-
mo funcionaria ligada a la pro-
mocion del arte musical.
También se refirié a las
actividades concretas que ella
realiza en la Direccion de Ma-
sica del INBA, a algunos planes
para la provincia y, de manera
inmediata, para Sinaloa.
LOS PRIMEROS PASOS
Maria Luisa Lizarraga -
descubrid su vocacién desde la
infancia. A los 10 comenzé a
teclear en el piano. Al princi-
pio, su madre, profesora de
piano, no traté de estimularla.
Sin embargo, cuando advirtio
que su hija se inclinaba de ma-
nera irresistible hacia la ejecu-
cién pianistica, no tuvo mas ré-
medio que encauzarla y trans-
mitirle sus conocimientos.
Asi que la iniciacion
musical de Maria Luisa fue en
EI Rosario. Mas tarde pudo am-
pliar su aprendizaje de un mo-
do esporddico. Primero en Mé-
xico y lvego en Guadalajara. En
1953, cuando era maestra de
musica de la secundaria de EI
Rosario, durante las vacacio-
nes de julio y agosto, en el —
Conservatorio Nacional de Ma-
sica, En 1955, durante ocho
meses, repartié su tiempo entre
el aprendizaje del piano en la
Escuela Superior de Musica de
Guadalajara y su labor como
maestra en la secundaria de El
Rosario.
LA CARRERA RELAMPAGO.
A partir de 1956 sus es-
tudios de piano los desarrollo
de un modo continuo. En ese
afio lego a México para estu-
diar en el Conservatorio. Nor-
malmente la carrera de pianista
concertista se hace en once
afios. Ella la hizo en siete, gra-
cias a sus aptitudes y a los co-
nocimientos que habia acumu-
lado anteriormente
En el Conservatorio ga-
no premios y becas. En 1956, el
premio Chopin. En 1958, dos
premios nacionales otorgados
por el Instituto de la Juventud
Mexicana ( en piano y en musi-
ca de cdmara). En 1957, 1959 y
1960 gané el premio de piano
en el Conservatorio. En 1958 no
pudo concursar debido a una
enfermedad y recibid una beca
de estimulo. En 1961 se inscri-
bieron 117 estudiantes de pia-
no para disputar una beca de
mil pesos mensuales (en 1961
mil pesos no era una suma in-
significante como hoy). El con-
curso lo gané Maria Luisa
Mantuvo la beca hasta que
termind su carrera en 1963
Maria Luisa sefala que
durante sus afios de estudios en
el Conservatorio jamas dejo depresentarse ante el pablico
Dio conciertos en la ciudad de
México y fuera de ella. Recuer-
da que en 1959 se presenté co-
mo solista en Culiacan.
“Ya no hay —explica—
departamentos en el Instituto.
‘Ahora son direcciones. Con el
cambio de gobierno se creé
una subdireccién general para
misica y danza. Con ese moti-
vo se crearon varias direccio-
nes, entre ellas las de Musica.
También hay una Direccién de
Opera (que antes no existia) y
una Direccion de Danza”
Una vez que se gradué
inicié de lleno su carrera como
concertista. “Pero, dice, es di-
ficil vivir como pianista en un
medio como el nuestro. Asi
que tambien tuve que dedicar-
me a la ensefianza en el Con-
servatorio”. Dio clases de pia-
no y de iniciacion musical para
niftos,
2Qué actividades co—
tresponden a la Direccién de
Misica?
"Todas las labores de di-
fusion que se hacen a través de
los grupos profesionales: Or-
questa Sinfénica Nacional, un
grupo de concertistas, Orques-
ta de Camara de Bellas Artes,
Coro de Camara, Coro de Ni-
fios. Mas o menos ese es el pa-
norama en cuanto a los grupos
profesionales.
DIRECTORA DE MUSICA EN
JALISCO
Entre 1971 y 1974 se de
sempend como directora de
Masica del Departamento de
Bellas Artes de Jalisco, prime-
ro, y, después, como coordina-
dora de las actividades de ta
Sinfénica de Guadalajara. Des-
de luego que nunca dejé de dar
“En lo que corresponde
conciertos.
al medio educativo: las escue-
ie las profesionales de mdsica en
»,, forma directa, y todo los que es
formativo en cualquier sector,
+ "También tenemos actividades
“extraescolares, que son las que
se desarrollan entre nifios, —
“adultos o entre quienes practi-
“can la mdsica por afici6n”.
La Orquesta Sinfénica Nacional actud
durante la calebracién de los Primoros
Juogos Florates de Rosario
dkstds satisfecha en tu
nyevo cargo?
“Si, porque conozco -
profundamente la actividad -
que se realiza aqui y la amo
profundamente. La conozco
porque si es el sector musica
escolar, yo fui maestra de es-
nne Marie, En 1976 fue nom- cuela secundaria; si es dentro
brada directora de fo que antes del sector profesional, yo me
era el Departamento de Misi- formé en una escuela profesio-
pi nal del Instituto y aparte di cla-
Entre 1975 y fines de
1976 residio en Paris. Hizo dos
cursos. Uno de piano con Na-
dia Boulanger y otro de Musica
contemporanea con Jeane Etie-
ses en ella”.
Pero spuedes dar con-
ciertos?
“Ahora tengo muchas li-
mitaciones. El afio pasado no
las tuve. Este aio no he dado ni
un solo conciert> debido a la
gran cantidad de trabajo que
tengo en la Direccién. Este aio
hemos programado muchas ac-
tividades, conciertos... esta
mos tratando de salirnos de la
capital, de incursionar en la
provincia, viendo lo que pode-
mos hacer... en Monterrey he-
mos fundado una escuela de
danza y musica. Todo esto no
me permite tocar. Pero pienso
que el impedimento sera bre-
ve. A partir de julio tengo dos o
tres compromisos que deberé
cumplit
iQué planes tiene para
Sinaloa la Direccién de Misi-
cat
“Tenemos uno inmedia-
to: la gira de la Orquesta Sinfo-
nica Nacional por el noroeste.
Tocaré los puntos importantes
de Sinaloa. Desde luego que
estard en El Rosario. Esa gira
sera el mes proximo. Comenza-
ra en el Festival Cervantino.
(Este se llevara a cabo del 28 de
abril al 14 de mayo en Guana-
juato), seguiremos a Guadala-
jara y después directamente a
Mazatlan, luego a El Rosario,
Culiacén, Los Mochis. Después
Ciudad Obregon y terminare-
mos en Hermosillo”.
d£n que lugar de El Ro-
sario tocara la Sinfénica?
“En la iglesia. Cuando
en un lugar no tenemos teatros
apropiados para la orquesta to-
‘camos en las iglesias”.
fTomado del Noroeste.
FyEL ROSARIO,
or primera vez visita el
‘antiguo Mineral del Rosario, recibe la
impresién de estar jugando consigo mis-
mo a los escondides. Las calles —algu-
as cunservan el empedrado— con sus
loberizios caprichoses parecen bro—
mear con el visitante a! colocarlo de
‘nuevo en el punto de partida, cuando 4l,
confiadamente, creia huberse alejado
en sentido contrario,
EXREAL
DE MINAS
Yor Francisoo Gil Leytu
Rosario es une ciudad y las ciu-
dades scn como las personas. Conser-
van en Ic madurez y aiin en los estados
de postrecién, rasgos que revelan su pa-
sado, que ponen de manifiesto si lo mala
© buena »strolia brillé en su existencia,
que dela'on sila vida de pasodos aftos
fué grata 0 por el contrario fué gris, pe-
rosa y desvalida. Y Rosario por sus edi
ficios. por sus casas y por sus habitan-
=<
ts, dice con voz clara y sonora que tuvo
su esplendor econémico y cultural, que-
dando de este iltimo aspecto pruebas
palpables.
Es uno ciudad que se ufona de
haber sido el puente para que la obra
colonizadora se extendiera por todo el
Estado; ahi tiene a Chametlo, que por
tuna poradoja histérica. primero fué ma-
dre y hoy es la hija, demasiado entroda
en aos, que posee. de acuerdo con las
informaciones de los aborigenes tefidas
por el rojo vivo del localism, la primera
cércel construida por los espaiioles en
Jo que hoy es el Estado de Sinaloa.
Del Real de Minas El Rosario, so-
Jo quedan vostigios. Hay ruinas. La fir-
meza de los cimientos se vio socavoda
por los trabajos subtorréneos que lleva-
ron a cabo por un periodo que se opro-
xima a las tres centurias, don Bonifacio
Rojas y grupos aislades de gombusinos,
primero, y Lo Guadalupana y Minos del
Tajo. después. ¥ hay ruinas... Ellas de-
terminan on quion las contempla un es-
tado de dnimo especial. Inconciente-
‘ntenterel observador de esos pilares ti-
rados a lo largo de los bloques de pared
+4 diseminados por ol suelo, de trozos de
pisos que como lagunas se divisa
Ja hierba avasaliante,
‘mo, en el hombre, en su historia, ent la
‘humanidad, en los valores, en lo sobre
natural. Son dos individuos distintos ol
{quo llegé ante las ruinas y el que se ale-
ja de ellas.
Este Hove prendido de los hilosdel alma un racimo donde se ounan la
‘afioranza, la duda. Ia nostalgia y una
impresién de haber visto un vaticinio 0
‘escuchado uno profecia, Elio resulta de
1a primera visita unte los restos de otro-
ra magnificas contrucciones. Después
va germinando el deseo de levantar el
pilar caido, de remozar las fachodas
amarilientas oor el poivo y el sol. de en-
dorezar la verjo retorcida, de arrasar
Jas hierbas que cubren las baldosas. de
completar los peldafios de lo escalera de
‘cedro que conduce a! segundo piso, de
limpiar las inscripeiones que adornan
los arcos. ¥ este deseo se adentra y se
transforma, ya inguilino, en obsesién.
Una obsesién que mortillea dia tras dio,
de calle o calle, porque ahi estén los
rings. Y vivir contempléndolas, es co-
‘mo dormir noche a noche al lado de un
sor del cual se ha ido la vida, pero que
‘ahi esté para recordarnos que vivi6 y
que estuvo.a nuestro lado y que compar-
ti6 con nosotros los altibojos de la exis-
tencia,
Ahi estén las ruinas... Y abi es-
tén los solores baldios donde antes se
‘erguion mansiones de graves resonons
clas. La iglesia con su atrio: si, 1a iglesia
que se vino abajo porque estaba asenta-
da en rica veta de oro. Y el oro se extra-
jo. Yla iglesia yo no existe. La plazuela,
Ja tipica plazuela con su jardin y su ver-
de kiosco, siguié ¢ su compatera inse-
parable. EI Palacio Municipal ya no co-
bijo o la Autoridad, ésta ha construido
tun nuevo refugio, Wevando consigo el
viejo reloj que adquirié don Enrique
Castafieda durante su Prefectura.
Si hurgamos en la historia, en-
contraremos cofres repletos de hechos y
de datos que explican porqué Rosario
dirige su vista al viajero con desplantes
de matrona.
Hojeando un néimero del
co “El Sur de Sinaloa”, de fecha 9 de
septiembre de 1894, pudimos leer que
Jas investigaciones realizadas por don
Demetrio Sotomayor, allé por el 50, die-
ron como resultado el fijar como fecha
do a fundacién de Rosario, al 3 de agos-
tode 1655, ya que fué ese dia —discul-
pemos lo exoctitud— cuando se descu-
brié la riqueza minera del terreno y en
donde el encomendero espaol don Bo-
nifacio Rojas senté los bases de ia em
presa que después seria como empezd
Cejarse oir: el persistente rodar.de las
carretillas y vagonetas. Azrullados por
toles sonidos vinieron al mundo los rosc~
renses, hasta fecho muy reciente.
Surgié a lo vida formando porte
de lo provincia de Chametla de Nueva
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