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CULIACAN, SIN., MAYO DE 1978 —NUM. 11— EPOCA 1 LA VIVIENDA ES EL RINCON DEL HOMBRE EN EL UNIVERSO INFONAVIT INBTITUTO DEL FONDO NACIONAL DE LA VIVIENOA PARA LOB TRABAJADORES 1g Por Pablo Liztrraga Aramburo SPyP, INVERSION FEDERAL... NUESTRO CAMINO EN LA CULTURA, 8 BAILAMOS CUANDO LLORAMOS. Por Francisco Javier Luna Beltrén Por Carlos Manual Aguirre ENRIQUE PEREZ ARCE. 7 ROSARIO, RIO DE ROSAS..... Por Gonzalo Armienta Calderon Por Guillermo Sierra E. LA ORQUESTA BORREGO. PERFILES ROSARENSEG...... Por Carlos Hubbard Rojas Por David Rubio Gutiérrez EL PAYO DE ROSARIO”. “EL GUERO” ASTENGO, Por Héctor R. Olas ICADAVER.... VIVOI. Zo EL RIO BALUARTE * "Por Juan Macedo Lopez CONTENIOG Pg. No. EL AYER DE ROSARIO... Recopilé: Carlos Hubbard Rojas DE NUESTRA PORTADA... Pag. No. EL SABROSO “TONYCO" on scnetesi 2B GILBERTO OWEN, Por José Manuel Bravo M. EL POETA OLVIDADO..-.nsessse * Por Enrique Romero Jiméne “EL ROSARIO", TERCER CUARTEL DEL ESCUDO DE SINALOA..ee sere 29 LOS PETROGLIFOS ROSARENSES...... Por Reinaldo Gonzstez Jr. LAS GOLOSINAS OLVIDADAS.. Por Guillermo Sierra E. ROSARIO EN LA REVOLUCION. Por Refacl Valdez Ramirez LA ULTIMA CARCAJADA DE “EL GUERO” ASTENGO.. Por Enrique Salvador Silva Por José Manuel Bravo M. INVERSION ESTATAL Y FEDERAL. MARIA LUISA LIZARRAGA... Por Manlio Tirado ‘SAN JOSE DE GRACIA, ROSARIO, EX—REAL DE MINAS.... EN SU NUEVA RUTA.. Por Francisco Gil Leva. ° Por Joes Marfa Figueroa ‘ojo Editorial: Ue. Francisco Roses €.6 Manual Ferreiro for Artistico: Arquro Moyers Viena @ Técnice Fotogrd fas @ No, 11 Epoca |» Mayo de 1978. 20 AACONTECERES DE LA TIERRA...... PRESASID,§ anes isms BBP eRe ee ease eae Pe, Ss eos Paci ae ce Sls 6 Bice Enrique Gusdiens Serrano. ® BRESAGIO © Francisco Vile No. 230 Ofe. © Culactn, Sin. © (Tol, 207-95) © Revise _mensual. @ Impreza y hechs on los taltores de offset de Ricerte No. 382/10, Colonie Lindevis- ta, México 14. D.F. @ Circule por suscripelén @ $800.00 por allo @ No se devueiven origina EL AYER DE EL ROSARIO RECOPILO: Carlos Hubbard Rojas La historia escrita del Ro- sario empieza con una partida de Bautismo, efectuada en Ia Igle- sia Parroquial el 4 de Noviembre de 1662, asentada por el Lic. don Juan Ruiz de Casefanas, quien hizo constar que efectud el bau- tismo con licencia del Cura de la misma Iglesia Lic. Pascual de Vi- Hela, Sin embargo, en los “Pa- tronatos de Nuestra Seriora del Rosario y Santo Domingo de Guzman", aparece el dato que fija la fecha del descubrimiento de la primera mina el 3 de agosto de 1655, fecha que se conoce co- mo el dia de la Fundacién det Rosario. El escrito que correspon- de a dichos patronatos, est fe~ chado en 1731 y firmado por ta “Vecindad de este Real de Minas de Nuestra Sefiora del Rosario el estado eclesidstico, estado se~ cular, minerla y comercio y con- signa que: "Habiéndose descu- ierto este dicho el afio de 1655 dia 3 de agosto vispera del glorio- so Patriarca Seior Domingo de Guzmédn dia sbado, con la repa- rable circunstancia de haberse hallado la primera mina, habién- dosele cortado el rosario al des- cubridor e inclinandose a reco- ger las cuentas, como consta de la mds cierta tradicién de los més antiguos de este real, por donde tuvo y tiene el titulo de Real del Rosario”. ¥ esa tradicién, bella le- yenda que se ha venido transmi- 4 tiendo de generacién en genera- cién durante tres siglos, cuenta que el Caporal Bonifacio Rojas, que pertenecia a la Hacienda de Aguaverde, venia en seguimiento de una res q la hora de la tarde en que el sol esté ya por ponerse y empieza a obscurecer. En lo que se llama hoy Loma de Zacatecas 0 sea a esca- Sos trescientos metros al ponien- te de donde estén las ruinas del antiguo Templo, se localiza el lu- gar en donde Bonifacio Rojas arrojé su sombrero mientras ca~ balgaba a galope, a fin de dejar una seal porque un "breiio” de los muchos que todavia existen en ese lugar le arrancé del cuello el rosario. Cuando pudo eckar el la- 20a la res que perseguia, se vol- vib para buscar sombrero y rosa~ rio y al encontrarlos, decidié quedarse en el mismo lugar para pasar la noche. Encendié lumbre, calenté sus tortillas, cend frugaimente y ‘se quedé dormido. Otro dia removié las bra- ‘sas probablemente para encen** der un cigarro y entonces se dié cuenta de que el calor de la lum- bre habia derretido la plata de una veta que se encontraba a flor de tierra. ‘Con un tejo del metal co- mo prueba, fué a dar la noticia, da cual se esparcié por toda la re- gion atrayendo mineros gambu- sinos que se instalaron en el lu- gar, dando origen al Real de Mi- nas de Nuestra Sefiora del Rosa- rio, Las minas trabajaron casi tres siglos y a fines del siglo XVII el Real del Rosario era el pueblo mAs rico y préspero de to- do el Noroeste. » Tenia siete mil habitantes y el producto de sus minas en 1790 fué de 58, 945 marcos de platay 1, 197 marcos de oro en solaniente un mes. La importancia del Real de Minas del Rosario hizo que el Gobierno virreynal estableciera™ ahi las cajas reales; tuvo el privi- legio de que los Obispos de Sono- ra tomaran posesién en su parro- quia; se encontraba en ella un Tribunal Supremo de Justicia para Sonora y Sinaloa y las dos, Californias: el Juzgado de Distr to, la Comisaria General de Ha~ cienda, la Aduana Terresire y Wegé a tener tres haciendas de beneficio. Por medio de los patrona- tos de Nuestra Sefiora del Rosa- rio y Santo Domingo de Guz— méan, mediante decreto de febre- ro de 1731, fué declarada Patro- na Principal del Real de Minas, la Virgen del Rosario y como “Patrono menos principal al glo- rioso Patriarca Santo Domingo de Guzman". El decreto fué ex- pedido y firmado por don Benito Crespo, Obispo de Durango, rei- no de la nueva Vizcaya. Th En la época en que et Cu- ra don Miguel Hidalgo y Costilla estuvo en la ciudad de Guadala- Jara, después del grito de la Inde~ pendencia, fué destacado el en- tonces Coronel y luego General donJosé Ma, Gonzélez Hermosi- Wo para atacar al Rosario, plaza que cay6 en poder de los insur- gentes el 22 de diciembre de ~ n/810, haciendo huir al Coronel Pedro Villaescusa que defendia a plaza, Existen tres cartas que el Cura Dolores envié a Hermo- sillo, mientras éste ocupaba el Real de Minas. E116 de julio de 1821 El Rosario juré la Independencia * declaréndose por el Plan de I- guala, siendo el primero de todos los pueblos del Estado de Occi- dente que lo hiciera, no obstante que el Jefe de las armas Coronel don Fermin De Tarbe tenia ape- «nas trescientos hombres y queda- “a aislado de todo el resto del Es- tado de Occidente. EI 12 de julio de 1823, el Sindico Procurador del Rosario sefior don Demetrio Sotomayor, promovié el Gobierno Repiibli- cano “en circunstancias que solo Guadalajara habia hecho". ELS de noviembre de 1827, la Comisién de Legistacién “correspondiente, emitid dicta- men favorable para que el Mine- ral del Rosario, fuera declarado Ciudad, haciendo entre otras las siguientes consideraciones que transcribimos originalmente, “Un pueblo libre, ilustra- do, numeroso, rico en los ramos de mineria y agrictltura, sin ha- Harse atrasado en los giros, mer- cantiles y fabril, es muy digno ciertamente de recibir el nombre y prerrogativas de ciudad. Todo To expuesto halla la comisin en el Mineral del Rosario, halla més todavia. Un cardcter franco, res- petuoso y obsequioso, son cir- cunstancias casi peculiares de aquel suelo. Bastantes datos tie- ne el Congreso de esta verdad, y en los archivos de su secretaria, se hacen un lugar recomendable y sirven como de ornamento las Patriéticas y reverentes comuni- caciones de aquel pueblo”. Recuerda, en fir, la Co- misin que el Mineral del Rosa~ rio, fué el primer punto que en el Estado juré nuestra cara Inde- pendencia de la tirana Espana, que lo hizo con un entusiasmo patriético y en época en que de- bia dudarse del éxito de un paso, el més arriesgado que entonces podia darse o imaginarse. > EL 9 de noviembre de 1827, por Decreto No. 35 del Congreso del Estado de Occiden- te, fué concedido al Mineral del Rosario, el Titulo de Ciudad, ba- jo la denominacién: ASILO DEL ROSARIO. Una década menos de las tres centurias perduré El Rosa~ rio, como famoso Real de Minas. En 1945 se suspendieron defini- tivamente las actividades mine- ras. Pero El Rosario existe, y existe vivida la historia de sus es plendores y sus grandezas; y los libros y las erénicas histéricas de México, estén poblados de nom- bres rosarenses ilustres: Pablo Villavicencio “El Payo de! Posa~ rio”, sublime profeta de a Re~ forma; Pbro. Démaso Sotoma- yor; Paulino Peimbert: “Carlos Cruz Echeavarria y José de Es- querro, Constituyente de 1831, Ignacio Gadea Fletes, condeco- vado por Juirez como defensor de ta patria contra ios franceses; poeias Gilberto Owen y Li rique Pérez Arce; Tedfilo Noris, Nifio Héroe Rosarense; Lic. An- tonio Espinosa de los Monteros, Embajador de México en EE. UU., Secretario de Hacienda y Director de NAFINSA; Francis- co Apodaca y Osuna, abogado y diplomético de nuestra patria en varios paises del mundo; Lola Beltrén, la mas grande cantante folklbrica que ha dado México. Rosario perdura. Se le vanté de sus propias cenizas y después de que sus habitantes reptaron por tres siglos en las ne- gras entratias de Ia tierra, ahora viven en los campos, reflejados en sus pupilus el verde de los ~ maizales y la impoluta blancura del algodén. Ya la historia no avasalla sus ruinas, Las manos amorosas de sus hijos con ternura inefable y admirable tenacidad, levanta~ ron nuevamente el derruido — Templo, dandole de nuevo el es- plendor de sus columnas de goti cas estilizacignes, los arcos de medio punto y los altos capiteles corintios. El milagroso retablo de inconcebible belleza, refleja otra ver las luces con dureos destellos y sus frondas, volutas, follajes y camafeos, hojas de acanto roca las y cornucopias, pregonan su regia prosapia colonial, EL ROSARIO, vive... GILBERTO OWEN, UN SINALOENSE OLVIDADO Por Enrique Romer Jiménez Exaltar nuestros valores culturales en las distintas épocas de su historia, es un deber, una necesidad yun reconocimiento; més ahora que la Direccién de Investigacion y Fomento de la Cul- tura Regional, est realizando una bien planeada labor para sacar de su torre de marfil a quienes son capaces de realizar una obra calificada en los Ambitos de la creacién cultural y artistica, para ponerla al alcance del pueblo y preparar los cua- dros jévenes del futuro quehacer literario de Sina- Joa. Por eso consideramos de elemental justi- cia dar a conocer y tener presente a uno de los grandes sinaloenses olvidados: a Gilberto Owen, poeta de alta calidad nacido en Rosario, en los albores del presente siglo y muerto en tierra extra- fia, en Filadelfia, B.U.A., en 1952. De su ciudad nativa, Owen recibié Jos ele- mentos naturales que concurrieron en su poesia: mar, cielo, vegetacién y alegria de vivir. Pero al mismo tiempo, los ingredientes psicologicos ajenos que conformaron su dualidad singular: un humorismo fino siempre a flor de ta- bio en su trato con la gente, con sus amigos, y un aislamiento interior en el que se encerraba para producir, en un mundo de soledad y de silencio, su obra poética: Alma tu sélo debes cantar; hasta en la ortiga que te hiere, haila ei tema cordial de una cantiga que lleva un atavio atbo de beatitud... En el jovial remanso, alma, cigarra loca, canta el milagro de dsculos que florece en mi boca 6 Lo dice asi en su Cancién de Juventud cuando iniciaba su camino de poeta; mas tarde, pasados los ailos y avanzada su constante expre- sin sentimental, deriva hacia un concepto fata- lista del mundo y de las cosas que considera al tiempo como un verdugo implacable que envejece y marchita sus suefios: Saber que un dia, trémulo rubi, leal y aiorn, - mentado, sélamente polvo inmévil sera tu carne ardiente, sin nada de lo noble que hay en ti. ; Encontramos aqui ciertas similitudes con la fuerza expresiva de Lépez Velarde Pero trasciende los simbolos de la fé y de la esencia provinciana porque plantea conflictos de valor universal y en una hora de verdad reconoci- day de,tristeza sincera, renuncia tempranamente al amor que se le ofrece: Alma noble, que llamas ala mia cobarde: — ~s Si yo pudiera amarte! ;Si pudiera ser tu ser ~ ‘mi nueva primavera! Pero ltegas tan tarde, tan tarde, que ya sdio en un trdgico alarde puedo hacerte un presente, en Alma de Mujer: No me pidas, Amiga, madrigales; iEsta cancién cenuda y pesimista, en que Ghorco en el mastil maximo, la Esperanza y la Fe! Formé parte del grupo “Contempora—~ neos” con Pellicer, Gorostiza, Villaurrutia, Novo, “. Torres Bodet, Cuesta y Ortiz de Montellano, ge- neracién que rescat6 a la poesia mexicana de los fuegos fatuos y ya caducos del modernismo. Pero en tanto que a algunos de ellos se les mantiene vigentes, a otros, entre ellos Owen, se es ha relegado al olvido. Tal vez se deba a que nunca buscé la cele- ~bridad ni el triunfo efimero, porque voluntaria- ‘mente quiso ser un poeta ignorado para vivir con Animo tranquilo, a su modo, en la intimidad de sus pensamientos y de sus sentimientos. Buscé siempre fa identidad con la natura- leza primaria para recrear, a veces, en sus poe- mas, las fuentes originales de todo lo existente: Me acerco a las Islas Virgenes (La canela y el sndalo, el ébano y las perlas. y otras, las rubias, el anil y el dmbar). a En su extraordinario “‘Simbad’el Varado * verdadero retablo de poemas, es donde encontra- mos las caracteristicas mas sobresalientes y dis- tintivas de la poesia oweniana, su mayor profun- didad y fuerza expresiva. Ya no va a dolerme el mar, porque conoei la fuente. Ya no va a dolerme el viento, «-Porque conoct la brisa, Una tarde inventé el ntimero siete para ponerle letra a la cancién trenzada en el coro de nifias de la Osa Mayor. Al dirigirse a la poesia, le dice con hondo ‘gs acento apasionado y dolorido: porque ti estas en todas partes y no sédlo en el cielo donde yo te ke buscado, ‘que eres tti, que no yo, tuya y no mia la voz que se desangra por mis llagas... Busca también en la mitologia griega y en la biblia, los personajes que le sirven para comu- nicar su concepto cosmogénico, su simbologia en- traflable con la que expresa su verdad, la de él, y la interpretacién que le di a la fenomenologia v= trascendente. Asi, en “Rescoldo de Cantar”, di- ce: Estuve con Orfeo cuando lo destrozaban fingidos vientos. Con San Antonio Abad abandoné la dicha entre un lento lamento de mendigos... Y en el “Libro de Ruth”: Quédate, amor adolescente, quédate. Diez golondrinas saltan de tus dedos. Paris cumple en tu rostro quince afios. Hay péjaros que suefian que son pAjaros y se despiertan éngeles. Hay suetios de los que dos fantasmas se despiertan @ la virginidad de nuestros cuerpos. Y cuando se enfrenta al avance del tiempo, lanza su grito de caminante esperanzado con el mAs hermoso juego de metiforas: Espera, Octubre. ‘No hables, voz. Abril disuelve apenas la piel de las estatuas en espuma, iin canta en flor el érbol de las vénas, y ya tu augurio a ras del mar, tu bruma ‘que sobre el goz0 cuelga sus cadenas, y tu clima de menta, en que se esfuma el pensamiento por su laberinto y se ahonda el laberinto del instinto. Estos son fragmentos de la poesia de Gil- berto Owen, contenidos en su libro “Poesia y Pro- sa”, publicado por primera y tinica vez en 1953, tun aio después de su muerte, como un homenaje péstumo, que junto con su novela “Como Nube”, dan fe de su depurada calidad literaria, dejando influencias manifestadas en escritores actuales. Es el poeta de la angustia y de la soledad que los sinaloenses ignoran y que es merecedor de nuestra recordacién permanente. Y aunque hace algunos afios se hizo el in- tento de traer sus restos de Filadelfia para sepul- tarlos en la tierra de su nacencia, meritorio seria, como principio de su rescate, que la Direccién de Investigacién y Fomento de la Cultura Regional, reeditara su obra poética en un acto de merecida® justicia para quien nos dijera ayer con intimo len- guaje: No ser y estar en todas las fronteras @ punto de olvidarlo o recérdarlo todo totalmente. En mi lenguaje de crepisculos no hay ya las voces mediodia ni altanoche ni suefio... (Si yo tuviera mis ojos, mis dedos, mis oidos, iba a pensar una disculpa para cantarla esta mariana). LOS PETROGLIFOS ROSARENSES Por Pablo Lizarraga Aramburo Los petroglifos del mu- nicipio de £1 Rosario, son los que mas al sur dei Estado he- mos logrado estudiar y copiar a escala. Afortunadamente, en- contramos formas tan especia- les como las que aqui se repro- ducen, que confirman plena- mente lo que expongo en mi li- bro, (Los Petroglifos de Sina- loa. Op. Ined.) de haber sido un mismo pueblo el autar de tantas figuras diseminadas por toda nuestra entidad, y ese pueblo fue el de los nahoas. Cuando incursionaba - las primeras veces por el sur del Estado, desde el rio de El Qui- jote hasta El Rosario, encontra- tlle ba figuras en forma parecida a cascos de caballerias, figuras que son muy raras hacia el cen- tro y norte de Sinaloa, las cua- Jes me inquietaron y me provo- caban alguna duda, sintiendo la impresi6n de ser otro pueblo el autor, pero estas dudas se atenuaban al seguir viendo espirales y tinas para hacer azicar de miel. Las espirales, que a los lugarefios les parecen caraco- les, estan por todo el Estado, es muy raro un lugar con petrogli- fos, en donde no haya una 6 més de estas figuras, parecen ser el alma de Ja escrituta 6 la caracteristica de un pueblo. Pero la duda no se disipaba por completo, pensando que la fi- gura de espiral, tan comin, pu- diera haber pasado de un_pue- blo a otro por simple curios dad. La duda por fin se disipd al encontrar los petroglifos - (parte de ellos reproducidos aqui) que estan como a tres ki- lometros al este—sureste de Santa Cruz de Chele, Rosario. Dos de ellos son mari- posas prec isamente estilizadas semejantes a las que se en— cuentran desde Elota hasta el norte cle la entidad y casi igue- les a lay det municipio de Cu- liacan, Las mariposas esti - muy ligadas a la cultura Naho: y se nota perfectamente que las de Chele, fueron hechas por aquellos nahoas 0 parte de ellos, con mas dinamica, pero menos dedicados a la ciencia y meditacién. Esta parte dinamica, - una vez consolidada su cultu- ra, principalmente en el actual municipio de Culiacan, se des- bordé hacia el sur del Estado, para luego abandonarlo por el-.. sur y las sierras del oriente, en busca de mejores climas, don- de la vida fuese mejor y poder- se desarroilar. De aqui la enorme im- portancia de los petroglifos de EI Rosario, que son la compro- \ / “ : \ / i ie bacién de las conclusiones a las que hemos llegado. El municipio tiene otros lugares con petroglifos como son: La Calerita, cerca de La Rastra, y rumbo de Plomosas, La Tebaira, etc. ~ nuestro camino, a Por Francisco Javier Luna B. prueba indiscutible a magnifica El Rosario, Sinaloa, ubi- y famosa Orquesta Borrego, a cado en una regién de privilegio cuyo compds se bailara durante por su situacién geografica, por 100 aiosy que todavia se deja es- razones légicas, fué la puerta de cuchar en las roménticas serena- entrada de la cultura hacia el tas que los enamorados rosaren- norte. Después de Guadalajara, ses llevan para agradar a sus-no- Composteiay Tepic, nuestra ciu- vias, causantes de sus desvelos, y dad era centro del viaje, lugar de para deleite de los que vivimos descanso y punto de partida de cerca. los colonizadores que de aqut sa- lian con rumbo norte a continuar Sabemos y podemos sefia- ‘yg cruzada de la inteligencia y el lar con orgullo, que aqui se pre- “espiritu. sentaron compariias de teatro tan famosas como la de la sefora Por todo ello, los rosaren- Virginia Fabregas, importantes ses se acostumbraron y luego empresas haclan temporadas de amaron la cultura en todas sus opereta a las que asistia todo El manifestaciones y siempre han Rosdrio. Don Pedro Leén y su es- estado dispuestos a participar de posa dota Carlota Caredo de élla y en élla, a recibir y luego Leén, que vivian en la casa que practicar los dones generosos del es hoy el edificio de la Asociacién arte y continuar la tradici6n ilus- Ganadera, bajo su propio pecu- tre de que somos legitimos here- lio contrataban artistas de re- _aleros. nombre en su tiempo para que actuaran en su residencia, repre- Aqui, hace ya muchos sentaciones en las que invitaba a itos, florecieron espléndidamen- sus amistades. Alli actué Celia te: la miisica, el teutro, la poesia; Montalvan connoiada bailarina y siempre han existido conjuntos cantante, la Zaraza, famosa tam- orquestales. poniendo como .... bién del mismo género y otros va rios distinguidos artistas. La ciudad contaba con un magnifico Teatro—Cine propie- dad del serior don Longinos Cres- po. Habia 2 escuelas y un colegio donde la nitiez se preparaba con dedicacién, recibiendo de maes- tras tan estimadas y recordadas como fas sefioritas Manuelita y Refugio Arzdpalo, Petrita Casta- ieda, Maria Murguia, Agustina Pérez, Severita Vega. Concha Tresvy, Maria Victoria Lopez Portillo y otras, una educacion que al decir de los de entonces era comparable a primer ano de Preparatoria * — Enuna ciudad de esplen- dorosa belleza, habitantes cultos y elementos para difundir el arte, por razén natural prolifer el gusto por escribir prosa o poesia. Al contar con tanta belleza en la mujer rosarense de fama en todo el Noroeste, {a inspiracién brota- ba a raudales, rica e ingeniosa, como brotan los manantiales que alimentan a nuestro hermoso rio. Deberiamos consignar la obra de tantos escritores y poetas que ha dado El Rosario, pero de- Safortunadamente muchos de - éllos nunca dieron a conocer el resultado de su sensibilidad y sus inquietudes, y sus archivos se perdieron con el tiempo desapa- reciendo junto con quienes los conservaban. De todas formas, el historial rosarense en este aspec- to es profundo y rico, resultando muy grato seialar aqui a los mas conocidos que han dado lustre y brillo a su tierra: Demetrio Soto- mayor, Démaso Sotomayor, Pa- blo de Villavicencio “El Payo de El Rosario”, José Lépez Portillo y Fletes, Gilberto Owen, Lic. En- rique Pérez Arce, Rodolfo Asten- g0 “El Giiero Astengo", Gertru- dis Escobar de Gonzilez. Rosario, Sinaloa, 30 de Mayo de 1978. ENRIQUE PEREZ ARCE, POETA SINALOENSE Por Gonzalo Armienta Calderon La ecudcion hombre—paisaje es, en Si- naloa, un binomio que irrumpe en el espiritu del espectador para Ilevarlo a inquirir sobre el origen y ef destino de un pueblo cuya pujanza telurica rompe tos imperativos de la tradicién, de la politica y, :porqué no decirlo? del Dere- cho mismo Ya el bardo sinaloense, en la mas cono- cida de sus poesias, hace alusién a esta, carac- teristica nuestra: “La tambora es en mi tierra una banda primitiva que en su inspiracién na- tiva el alma del pueblo encierra: jmdsica de amor y guerra de una raza pensativa!”. iMusica de amor y guerral El sinaloen- se, todavia primitive en sus sentimientos y en su concepcién de la vida, como la carta el ju- glar; lujurioso, como la naturaleza misma que lo rodea; pelea y ama. Y esta conjuncién de contrarios lo leva, todos los dias, a renovarse por los caminos que nadie le ha ensefiado y que abre, mas all de los convencionalismos sociales, porque no lo convencen las normas de cultura que una sociedad, frente a él, debil en su estructura, trata de imponerle 10 — Enrique Pérez Arce, sinaloense en el pensamiento, en el romanticismo y en la ima- ginacién, salié de su solar nativo y conservé lo mas puro: el sentimiento del amor. Anquilosa- do el espiritu de la guerra, avasallado por la cultura que le prodigé el trato con los intelec- tuales de la época, se olvid6 de pelear. Asi regresa a gobernar a su Estado. Y el_ sinaloense, que lo admira y que lo quiere, lo recibe henchido de regocijo con el épico sonar de su tambora. Ya en el Gobierno es hora de demostrar la fortaleza de mando, del mando endurecido frente a la necesidad de resolver los ancestrales problemas de su tierra. El fiat del gobernante encuentra un pueblo que va a medirlo, que de- sea medirlo en la pelea, porque lo quiere, ro- mantico, pero al mismo tiempo primitivo. Y lo incita para que salga a la justa. 7 No es Pérez Arce un peleador a la usan- za sinaloense. En las paginas de los libros que ha leido, en la diaria conversacién con sus coe- taneos de otras latitudes, en la solemne majes- tad de su ministerio en la Suprema Corte de Justicia de la Nacin, ha perdido el instinto “= guerrero de su raza Y frente a él, que prefiere el exilio vo- luntario, se levanta de nuevo el palenque poli- tico, para dar paso al sinaloense bronco y bra- vio. Dos politicos jévenes ocupan, ahora, en espera de su turno, el campo de batalla Sanchez Celis, al mando del Gobierno, ~ honra la memoria de Pérez Arce al imponer, en __ Tsolemne ceremonia, su nombre a una calle de la tierra natal. Toledo Corro, en el destierro po- litico, sigue siendo su amigo. Frente a los pragmaticos, frente a los que adoran el triunfo fugaz de la politica elec- torera, permanece enhiesta la figura del poeta sinaloense, del juglar enamorado de su pais, al cual, al ser repatriado, le canta: “Por eso a tu regazo, patria mia, retorno palpitante de alegria. _., Vuelvo hacia ti, solar de mis mayores, con mas claras visiones de tu gloria, con més hondo sentido de tu historia, y con mas esperanzas y mas amores”. Treinta poesias de Enrique Pérez Arce encierra el volumen de Colores de México, que con el “familiar afecto del autor”, me dedica- ra el poeta Ei canto a El Rosario, su tierra natal, madre celosa que cobijé su amor primero, sua~ ve se desiiza como las aguas del Rio Baluarte, bajo el arrullo de su esplendente lira. En Estam- pas Pueblerinas le destina las primeras estro- fas “Es mi dios mitolégico y divino este rio errabundo y fatigado porque llegar al mar es su destino, y al cuial siempre he querido y he cantado porque nunca se opuso en mi camino sin dejar para mi alma un ancho vado”. Yal aforar la lozana majestad del Real de Minas, lo entristece el tragico sino de su vieja parroquia: = “Alli. mi madre me Ilevaba a misa y alli rezaba yo cuando creia, y alli senti la candida alegria de fa primer romantica sonrisa. Ms hoy ese recuerdo es una ruina se hunde en la negacion la fé divina its, El bury roxarense con su exposis cin do toda su vida sampaniers conque rezaba mi alma en ei Santuario, como se hundié el enhiesto campanario de esta vieja parroquia del Rosario en las entrafias negras de la mina”. Al hogar y a la mujer, que se hermanan en un solo simbolo: la patria; el nimen del aedo, les brinda estas poesias UN HOGAR LUGARENO “En la calle de viejos empedrados, camino real de arrieros y aguadores, ved un hogar cualquiera con sus flores y sus paredes blancas y sus rojos tejados. Enel corral, gallinas. En el huerto, emparrados Y en los anchos y fresco’ corredores tiestos de rosas, pajaros cantores 7 el equipal luciendo en fos estrados. Un zagudn por donde entran /as carretas; un sillén donde lee prensa el abuelo; y en el salon el piano de fas nietas, “que lo tocan cual angeles dei cielo que tienen el destino y el anhelo de ser inspiracion de los poetas”. a Don Enrique Pérez Arce en compatia do vigjos amigos ahora, a la mujer: “Al pasar junto a mi te sonreiste; tus ojos campesinos se incendiaron; bajo el corpifio vi temblar tus pechos de virgen primitiva, que se hincharon al calor germinante del estio que maduro las frutas de ese aio; tu boca se entreabrié como sandia de cora7Gn jugoso y colorado, y “adiés, sifior”, dijiste con un trémulo acento emocionado; y “adios” te contesté con vivas ansias de seguitte fos pasos; pero algo me detuvo y me quedé mirindote con un amor que se iba para siempre con el ultimo toque de aquel Angelus. Y ahora, cada vez que la litdrgica campana del santuario da el toque de Oracién, siento un imputso extrafio de volver por la senda rumorosa de Jos dlamos, y aspirar el perfume capitoso 2 VL del campo, y oir el rechinar de las carretas cargadas de maiz, por los atajos; y el balido cerril de las ovejas que vuelven de triscar en los barrancos y fa campana que sobre el crepuisculo vuelca e! Horo metdlico de! Angelus; y de elevar, en fin, mis oraciones y mis canticos, t en la paz franciscana de las tardes . de tu rancho, mientras que pasas td, Ilevando al hombro, Heno de agua y de amor tu rojo céntaro”. Con vision profética apunta su pensa- miento hacia el futuro: “La actividad humana del futuro seré vertiginosa en este mundo que nos parecerd cada vez mas pequefio, porque Jas distancias se acortan dia a dia, y caminan mas raudos los relojes... Esto acontecerd, mar- cadamente, en los paises jévenes, que por haber evolucionado en tiempos cruciales, jun-*+ tan en su alma lo viejo con fo nuevo y conquis- ~ tan a saltos su grandeza, como México... Esto en el orden fisico, que en el social, vemos pa- ‘Sar mujeres decididas que agitan las banderas rojas y levantan sus puiios cerrados vitoreando Ja huelga, frente a los balcones veroneses don- de aun cantan las alondras, arrullando los sue- ios de las virgenes que se mueren de amor...” He aqui unos fragmentos de la magnifi- ca obra literaria de Enrique Pérez Arce, roman- tico juglar de El Rosario, que tramonta hori- zontes, con el genio creador de su imaginacion poética. De la incursion de Enrique Pérez Arcé™™ en el Gobierno de Sinaloa, he de repetir con Ortega v Gasset: “Siempre he sido hostil a Pla- tn, porque sostuvo que los filésofos debian gobernar ;Qué mal habian hecho a Platén para darles semejante destino? En esto, como en to- do lo vital, el acierto es cuestion de tacto y me- sura. Ni politica de ideas, ni politica sin ideas”. El justo medio, afirmo yo, es el politico que nutre su accién con las ideas. No es, como nos lo demuestra la historia, el gobernar, atri- buto de roménticos ni de filésofos, a quienes esta reservado un mas alto designio. El de per- manecer, sin macula, en el corazén de su pue- blo, como faros de luz en la silente noche de los tiempos. México, Primavera de 1978. LA ORQUESTA BORREGO Por Carlos Hubbard Rojas Para todo rosarense es- tas tres palabras son una evo- eanela, ciruela, tamarindo y los que el ingenio dictaba ;Qué se hicieron?., El tama! extraiio, exdtico * y quizds hasta frodisiaco, es y ha sido el “nixcoco” 0 tamal de ceniza, Fiaquillc, acarminado de color, en tonalidades que van del magenta al violeta merced a la tincién del palo de brasil; con su entrafia gris acero, azulosa y fi- nalmente amari la, (recomiénda- se acompafiarlos de espumosa le- che) y que eran secuencia de inesperados, sorpresivos matices de sabor. La gallina al horno con pifla y relleno (ai pollo, ni gallo; gallina) los “‘turcos” de arroz, garbanzo, frijol, haba y lo que a usted se le ocurra. Los “empe- drados" de hvevo. Los atoles, “blanco”, “champurrado”, de Mi alma golosa de recuer- dos infantiles quiso y quiere de- jar, cuando menos, constancia de que tales cosas existieron; jy muchas més! tal vez porque, ani- fladamente stpongo que trayen- do los recuerdos al presente, al- guien saque de nzcvo las oilas, cazuelas y batidores y vuelva a satisfacer paladares sin cuento, entre ellos él mio. O no tendré mas recursos que abandonar pinceles, paleta, cdtedra y pluma para volver al fogén familiar a iniciar la ar— queologia del platillo rosarense. iCuidadito pues!... MAYO DE 1978. 19 La Ultima Carcajada de “El Giiero” Astengo Por Enrique Salvador Silva Yeno me dicen “El Giero” ni tampoco “El Giiero Astengo” Sime voy, o me vengo, ‘me dicen solo "El Triquero" porque ahora triques vendo, con que Io llamdbamos los rosaronses: Unos le declan "El Gue- 0 Canas” y ios que més cerce de 6! o8- ‘tabamos: Rodolfo Astongo Lopez Por- tillo Corria el afto do 1961 cuando “en tun tren no pasajero” llegé a su Rosario, “El Gero", para permanecor tres afios fen esta ciudad y solo ausancarse de ella recibir radiaciones, ys quo su enferme- dad asi lo exigia Cuando te vimos nos comunicd a los que formébamos la tortulla, que #8 sentla censado, que por lo tanto ya no viajaria més. Eran dos grupos los que conversébamos con ¢1. Por Iss tardes, los j6venes Rodolfo Morates, José Val ‘déx Sinchez y Javier Gonzélez, poota ‘en ciernes, que dosgraciedamenta tam- bién pasé a mojor vide; an el otro grupo sista Nacho Borrego (+, José Marla Gonzélez, "EI Tio", Juan Vaidé2 (+) “El ‘Muclas”, do !os cuales dos ya se han marchado para siempre. En estos gru- p08 casi siempre me tocaba actuar de ‘moderador, y no nada més se hablaba de la poesia del “Guero”, sino que éete ora muy dado a declamaries més bellas oesles do Amado Nervo, Corca de tres afios después al ‘stoctuarse ta reunién por Ie tarde, nuestro amigo venic transtormado, tué to primero que —prosiguié~ que a mi edad podria ha- ‘cor algo reguiar nuevamente y aunque ‘en verdad vengo triste, porque con vee mori, no me muero yo que estoy tan ‘No gierito usted que “azucaredo” —le dijo Juon Vald62— ‘menos usted que est curtido en mez: ‘Bueno fa verdad os bate — dijo @i“giiero” — ayer ya vieron, me ful muy pisteado porque Tofio Valdez y Rober: to Garcis estuvieron discutienda mu- ccho aqui en of bar sobre Dios Nuestro Sefior y a mi me pusieron de uez. Ust ddes ye conocen a Tofio, con fo beato que es y Roberto con sus simplezes y nocedades casi lo hace tlorat, pero eso ‘1 Too en todo momento defendié sus creenclas y hasta olocuante estabe, Porque en verdad yo creo que tenia ‘mas razones que Roberto y no crean ‘que le diel gane porque haya pagedo la “Buono puss me ful y me acosté como a las diez, Al acostarme me per- signé, cose que si mal no recuerdo, 38de que tenia unos once atics, no lo ya para dormirme recordé una frose do Rendn al tarminar au tIbro #0- bre Criste on of que decia: Si Jesucris- to no fue hijo de Dios, deberie haberlo sido”. “No se si cor dotalies de ta “crv- da” 0 de los pensamientos que tenia desparté come a las tres de la mafiano, Y me eché un trago, busqué un lapiz y ful ala cocina por un papel sungue tea ‘de envolver y micen aqui esti lo que pe- - Escucha, Antonio Valdez, ‘no quiero oir otrs vez, hablar de Dios poderoso, r i of qua fo ensaiza es dichoso, ¥ of que lo niega es odioso, cual do fos dos es of juez, do ese Dios tan misterioso. - Cree on tu Dios y 0 10 miontes nian burdeles ni an cantinas en Dios hay coses divinas que con tus labios y diontes of corazén lo asesines. ‘Que digan fos profesores, of fi6sofo, el posta, que digan esos seiores, que Dios es algo que a0 existe Gites qua tu ya fo vist ¥ allos tienen al deseo, ¥ 61 10 poder verio es triste, La alogria nos invadi6 a todos, ‘aunque no dajamos de reconocer que ‘una pregunta comenzé bull en nuas: tro cerebro. cEstar& cerca realmente ol fin del giiero? Exe dia casi no tomé. La anforita que siempre tlevabe va taba lena. Lo que si trala era un apetito tremendo. Sélo cenaba disriamente dos enchiladas con pollo y un café con echo, pero ese die, pidié consome con “Un hubvo dur \arones en mayone- 12 y por no dejar aus dos enchiladas y café con leche, Dias después,en compahia de su ~* hermane Enriqueta, partie hacia Gua- dalajara en donde recibiria radiaciones, como Gltima posibilidad de una herida tr6fica on la nari Todo fué en vano, pese a los fuerzos de dofa Enriqueta, del doctor Victor Osuna y todos los parientos que wradican on Guadalajara. “El Gi Luego mo dab: ot cel \cciones internas d vivir a.un hotel de la calzada indepen: doncia. Dias antes se habla topado con Nacho Gades, comps ‘me solicitaban algo go, me urgla a publiear su libro. ¥ fins Abi acordaron escribirme y asl fo hicieron, Ma relataron los pormenores \ciones y que de ver en 1a plaza recorriendo desde luego en primer tugar los 400. izaban su carta con Una vez més Seftor Je dices al profesor fescaso margen & Fidel y para terminar quiero pedirte un favor ‘que ya mis versos publique ¥ n0 només fos piat ie! ara que asi yo mastique aigin bocada mejor. do dinero, Asten: Quire Primavera en ur togratia que te fin el tan anholado libro, y ‘éxito que espero, ese dinero sorvird pa- rm hacer un mausoleo con ol busto de ‘nuestro querido amigo Rodolfo, to siguient EL RIO BALUARTE - Por Juan Macedo Lopez Padre y sefior nuestro, forjador de ventu- ras y desventuras, que desciendes alocadamente desde la sierra duranguense por entre dbregos, encinos. cuchillas que la mano violenta de las conmociones geoldgicas tasajearon la serrania pa- Fa que tus aguas discurrieran entre las flores vola- doras de los faisanes y el irreverente escandalo de las chachalacas. Rio Baluarte, cintillo de plata en laestrechez de los pétreos caflones, avenida man- sa cuando dejas la montafia y legas, silenciosa y feliz, a la Nanura costera, en donde las garzas se inmovilizan como estatuas de nacar cuando su plumaje es de nieve o una emanacién rosa de fa tierra, cuando sus alas evocan la imagen de una rosaleda. . Padre, amigo y hermano Baluarte: atin no te aprisiona la prisa, el ingenio y la urgencia del hombre. Corres por tu meandro con ligereza de lo o con la lentitud del oto cuando tus auas se estanean en el regato, En tus margenes prosperan la vida vegetal y el hombre, En los veranos turbulentos, la lluvia deja caer sus liquidas flechas que se clavan en la epi dermis de las montaflas, enriquecen tu caudal, tus aguas glaucas se tornan zarcas, el lento rumo- rec del estiaje se transforma en rugido bronco, io Baluarte, cintllo de plata en ln estrechez de los pétreos caftones.. cifle atu ciudad con amorosa furia, pasas bajo los claros del puente gigante desde donde el viajero contempla el paisaje rural y apenas distingue el disperso caserio de Rosario, la ciudad a la que ali- mentas, a la que has convertido en huerta y se~ mentera, después de que brillé el relampago fu- gaz. dela plata y el oro, fantasmas fugitivos de un pretérito entvuelto en [a leyenda Cuando te embalsen, cuando la camisa de ‘cemento cubra tu impetu viajero y los tineles, cu- ya bronquedad sera suavizada por la caricia del conereto, descubran viejos secretos geolégicos, entonces tu riqueza se derramara por los canales y Negara al bohio del humilde y a las tierras del pe- queiio propietario. io Baluarte: eh tus tiquidas entrafias no hay oro ni plata, pero arrastran algo que se eter- niza, que es permanencia, voluntad de crear, de pervivir: el limo, zumo de la tierra, vitamina para el sembradio, prosperidad para el hon:bre, recreo para el nifio, perennidad del esfuerzo. Los ged- grafos dicen que los rios son caminos que andan,- Nosotros acotamos, Padre Baluarte, que el rio es cosecha, fruto, arbol, eternidad, suefio que se transforma en realidad. Algo que se espera y que siempre llega, como la lluvia, el frio, el buen sol. a CONCERTISTA Y PIANISTA DESTACADA Por Manlio Tirado Maria Luisa Lizdrraga, pianista concertista, encargada actualmente de la Direccién de Masica del Instituto Nacional de Bellas Artes, nacida en El Rosario, anuncid que en el cur- so del mes préximo la Orquesta Sinfonica Nacional dara varios conciertos en Sinaloa. “Desde luego —indicé—, estard en El Rosario”. La informacién fue su- ministrada durante una entre- vista con NOROESTE. La conversacién con es- te reportero se efectud en las oficinas de la Direccién de Mé- sica, las cuales se encuentran dentro del Palacio de Bellas Ar- tes. Maria Luisa lego pun- tualmente a la cita: a las 10 de la mafiana. La entrevista tuvo que hacerse un poco de prisa Porque Maria Luisa debia reu- nirse a las 10:30 con Juan José Bremer, director del INBA, y otros funcionarios del Institu- to. Sin embargo, hubo tiempo suficiente para que ella habla- 2 Maria Luisa Lizarraga ra de su carrera como pianista, como maestra de musica y co- mo funcionaria ligada a la pro- mocion del arte musical. También se refirié a las actividades concretas que ella realiza en la Direccion de Ma- sica del INBA, a algunos planes para la provincia y, de manera inmediata, para Sinaloa. LOS PRIMEROS PASOS Maria Luisa Lizarraga - descubrid su vocacién desde la infancia. A los 10 comenzé a teclear en el piano. Al princi- pio, su madre, profesora de piano, no traté de estimularla. Sin embargo, cuando advirtio que su hija se inclinaba de ma- nera irresistible hacia la ejecu- cién pianistica, no tuvo mas ré- medio que encauzarla y trans- mitirle sus conocimientos. Asi que la iniciacion musical de Maria Luisa fue en EI Rosario. Mas tarde pudo am- pliar su aprendizaje de un mo- do esporddico. Primero en Mé- xico y lvego en Guadalajara. En 1953, cuando era maestra de musica de la secundaria de EI Rosario, durante las vacacio- nes de julio y agosto, en el — Conservatorio Nacional de Ma- sica, En 1955, durante ocho meses, repartié su tiempo entre el aprendizaje del piano en la Escuela Superior de Musica de Guadalajara y su labor como maestra en la secundaria de El Rosario. LA CARRERA RELAMPAGO. A partir de 1956 sus es- tudios de piano los desarrollo de un modo continuo. En ese afio lego a México para estu- diar en el Conservatorio. Nor- malmente la carrera de pianista concertista se hace en once afios. Ella la hizo en siete, gra- cias a sus aptitudes y a los co- nocimientos que habia acumu- lado anteriormente En el Conservatorio ga- no premios y becas. En 1956, el premio Chopin. En 1958, dos premios nacionales otorgados por el Instituto de la Juventud Mexicana ( en piano y en musi- ca de cdmara). En 1957, 1959 y 1960 gané el premio de piano en el Conservatorio. En 1958 no pudo concursar debido a una enfermedad y recibid una beca de estimulo. En 1961 se inscri- bieron 117 estudiantes de pia- no para disputar una beca de mil pesos mensuales (en 1961 mil pesos no era una suma in- significante como hoy). El con- curso lo gané Maria Luisa Mantuvo la beca hasta que termind su carrera en 1963 Maria Luisa sefala que durante sus afios de estudios en el Conservatorio jamas dejo de presentarse ante el pablico Dio conciertos en la ciudad de México y fuera de ella. Recuer- da que en 1959 se presenté co- mo solista en Culiacan. “Ya no hay —explica— departamentos en el Instituto. ‘Ahora son direcciones. Con el cambio de gobierno se creé una subdireccién general para misica y danza. Con ese moti- vo se crearon varias direccio- nes, entre ellas las de Musica. También hay una Direccién de Opera (que antes no existia) y una Direccion de Danza” Una vez que se gradué inicié de lleno su carrera como concertista. “Pero, dice, es di- ficil vivir como pianista en un medio como el nuestro. Asi que tambien tuve que dedicar- me a la ensefianza en el Con- servatorio”. Dio clases de pia- no y de iniciacion musical para niftos, 2Qué actividades co— tresponden a la Direccién de Misica? "Todas las labores de di- fusion que se hacen a través de los grupos profesionales: Or- questa Sinfénica Nacional, un grupo de concertistas, Orques- ta de Camara de Bellas Artes, Coro de Camara, Coro de Ni- fios. Mas o menos ese es el pa- norama en cuanto a los grupos profesionales. DIRECTORA DE MUSICA EN JALISCO Entre 1971 y 1974 se de sempend como directora de Masica del Departamento de Bellas Artes de Jalisco, prime- ro, y, después, como coordina- dora de las actividades de ta Sinfénica de Guadalajara. Des- de luego que nunca dejé de dar “En lo que corresponde conciertos. al medio educativo: las escue- ie las profesionales de mdsica en »,, forma directa, y todo los que es formativo en cualquier sector, + "También tenemos actividades “extraescolares, que son las que se desarrollan entre nifios, — “adultos o entre quienes practi- “can la mdsica por afici6n”. La Orquesta Sinfénica Nacional actud durante la calebracién de los Primoros Juogos Florates de Rosario dkstds satisfecha en tu nyevo cargo? “Si, porque conozco - profundamente la actividad - que se realiza aqui y la amo profundamente. La conozco porque si es el sector musica escolar, yo fui maestra de es- nne Marie, En 1976 fue nom- cuela secundaria; si es dentro brada directora de fo que antes del sector profesional, yo me era el Departamento de Misi- formé en una escuela profesio- pi nal del Instituto y aparte di cla- Entre 1975 y fines de 1976 residio en Paris. Hizo dos cursos. Uno de piano con Na- dia Boulanger y otro de Musica contemporanea con Jeane Etie- ses en ella”. Pero spuedes dar con- ciertos? “Ahora tengo muchas li- mitaciones. El afio pasado no las tuve. Este aio no he dado ni un solo conciert> debido a la gran cantidad de trabajo que tengo en la Direccién. Este aio hemos programado muchas ac- tividades, conciertos... esta mos tratando de salirnos de la capital, de incursionar en la provincia, viendo lo que pode- mos hacer... en Monterrey he- mos fundado una escuela de danza y musica. Todo esto no me permite tocar. Pero pienso que el impedimento sera bre- ve. A partir de julio tengo dos o tres compromisos que deberé cumplit iQué planes tiene para Sinaloa la Direccién de Misi- cat “Tenemos uno inmedia- to: la gira de la Orquesta Sinfo- nica Nacional por el noroeste. Tocaré los puntos importantes de Sinaloa. Desde luego que estard en El Rosario. Esa gira sera el mes proximo. Comenza- ra en el Festival Cervantino. (Este se llevara a cabo del 28 de abril al 14 de mayo en Guana- juato), seguiremos a Guadala- jara y después directamente a Mazatlan, luego a El Rosario, Culiacén, Los Mochis. Después Ciudad Obregon y terminare- mos en Hermosillo”. d£n que lugar de El Ro- sario tocara la Sinfénica? “En la iglesia. Cuando en un lugar no tenemos teatros apropiados para la orquesta to- ‘camos en las iglesias”. fTomado del Noroeste. Fy EL ROSARIO, or primera vez visita el ‘antiguo Mineral del Rosario, recibe la impresién de estar jugando consigo mis- mo a los escondides. Las calles —algu- as cunservan el empedrado— con sus loberizios caprichoses parecen bro— mear con el visitante a! colocarlo de ‘nuevo en el punto de partida, cuando 4l, confiadamente, creia huberse alejado en sentido contrario, EXREAL DE MINAS Yor Francisoo Gil Leytu Rosario es une ciudad y las ciu- dades scn como las personas. Conser- van en Ic madurez y aiin en los estados de postrecién, rasgos que revelan su pa- sado, que ponen de manifiesto si lo mala © buena »strolia brillé en su existencia, que dela'on sila vida de pasodos aftos fué grata 0 por el contrario fué gris, pe- rosa y desvalida. Y Rosario por sus edi ficios. por sus casas y por sus habitan- =< ts, dice con voz clara y sonora que tuvo su esplendor econémico y cultural, que- dando de este iltimo aspecto pruebas palpables. Es uno ciudad que se ufona de haber sido el puente para que la obra colonizadora se extendiera por todo el Estado; ahi tiene a Chametlo, que por tuna poradoja histérica. primero fué ma- dre y hoy es la hija, demasiado entroda en aos, que posee. de acuerdo con las informaciones de los aborigenes tefidas por el rojo vivo del localism, la primera cércel construida por los espaiioles en Jo que hoy es el Estado de Sinaloa. Del Real de Minas El Rosario, so- Jo quedan vostigios. Hay ruinas. La fir- meza de los cimientos se vio socavoda por los trabajos subtorréneos que lleva- ron a cabo por un periodo que se opro- xima a las tres centurias, don Bonifacio Rojas y grupos aislades de gombusinos, primero, y Lo Guadalupana y Minos del Tajo. después. ¥ hay ruinas... Ellas de- terminan on quion las contempla un es- tado de dnimo especial. Inconciente- ‘ntenterel observador de esos pilares ti- rados a lo largo de los bloques de pared +4 diseminados por ol suelo, de trozos de pisos que como lagunas se divisa Ja hierba avasaliante, ‘mo, en el hombre, en su historia, ent la ‘humanidad, en los valores, en lo sobre natural. Son dos individuos distintos ol {quo llegé ante las ruinas y el que se ale- ja de ellas. Este Hove prendido de los hilos del alma un racimo donde se ounan la ‘afioranza, la duda. Ia nostalgia y una impresién de haber visto un vaticinio 0 ‘escuchado uno profecia, Elio resulta de 1a primera visita unte los restos de otro- ra magnificas contrucciones. Después va germinando el deseo de levantar el pilar caido, de remozar las fachodas amarilientas oor el poivo y el sol. de en- dorezar la verjo retorcida, de arrasar Jas hierbas que cubren las baldosas. de completar los peldafios de lo escalera de ‘cedro que conduce a! segundo piso, de limpiar las inscripeiones que adornan los arcos. ¥ este deseo se adentra y se transforma, ya inguilino, en obsesién. Una obsesién que mortillea dia tras dio, de calle o calle, porque ahi estén los rings. Y vivir contempléndolas, es co- ‘mo dormir noche a noche al lado de un sor del cual se ha ido la vida, pero que ‘ahi esté para recordarnos que vivi6 y que estuvo.a nuestro lado y que compar- ti6 con nosotros los altibojos de la exis- tencia, Ahi estén las ruinas... Y abi es- tén los solores baldios donde antes se ‘erguion mansiones de graves resonons clas. La iglesia con su atrio: si, 1a iglesia que se vino abajo porque estaba asenta- da en rica veta de oro. Y el oro se extra- jo. Yla iglesia yo no existe. La plazuela, Ja tipica plazuela con su jardin y su ver- de kiosco, siguié ¢ su compatera inse- parable. EI Palacio Municipal ya no co- bijo o la Autoridad, ésta ha construido tun nuevo refugio, Wevando consigo el viejo reloj que adquirié don Enrique Castafieda durante su Prefectura. Si hurgamos en la historia, en- contraremos cofres repletos de hechos y de datos que explican porqué Rosario dirige su vista al viajero con desplantes de matrona. Hojeando un néimero del co “El Sur de Sinaloa”, de fecha 9 de septiembre de 1894, pudimos leer que Jas investigaciones realizadas por don Demetrio Sotomayor, allé por el 50, die- ron como resultado el fijar como fecha do a fundacién de Rosario, al 3 de agos- tode 1655, ya que fué ese dia —discul- pemos lo exoctitud— cuando se descu- brié la riqueza minera del terreno y en donde el encomendero espaol don Bo- nifacio Rojas senté los bases de ia em presa que después seria como empezd Cejarse oir: el persistente rodar.de las carretillas y vagonetas. Azrullados por toles sonidos vinieron al mundo los rosc~ renses, hasta fecho muy reciente. Surgié a lo vida formando porte de lo provincia de Chametla de Nueva

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