Curso de
Arquetería
Profesor Fernando Lockley
Esteban Emanuel Ferreyra
Hernando, Córdoba, Argentina.
Proceso de fabricación de un arco de violín.
Materiales
La construcción de un arco de violín comienza con un bloque de madera, ya sea de
pernambuco (ideal), mora, lapacho, itín, arca, quebracho o cebil, entre otros; de 750
mm de largo, 25 mm de alto y 15 mm de ancho, de corte tangencial, veta recta y
ausente de defectos. En mi caso utilicé una especie de cebil también conocida como
curupay. Es un poco más blanda y liviana que el resto, de color rosado rojizo, poco
porosa y fácil de trabajar.
Vara
El primer paso es hacer un plano en la cara superior del bloque de madera. Una vez
realizado esto se corta el bloque a su largo final de 725 mm. Luego se limpia una de las
caras laterales, sin tanto esmero pero cuidando la escuadra. Se marca la puntera sobre
ésta en un extremo del arco, cuidando que la parte superior de la plantilla esté al ras
del borde.
Luego, en el punto donde termina la puntera y comienza la baqueta se marca sobre
la cara lateral 9 mm de altura desde el borde, lo mismo se realiza en el otro extremo
del arco, marcando 12 mm. Se unen los puntos y se corta por la línea, a escuadra. Esta
primera medida tiene un sobrante de 2 mm aproximadamente respecto a la medida
final, para ver cómo se comporta la madera al ser cortada. Se deja la madera moverse
libremente por unos minutos.
Cuando la madera se estabilizó, sobre la cara superior, en los mismos puntos en
donde han sido marcadas las alturas, se busca la mitad del ancho y se traza un eje a lo
largo del arco. Es posible que la vara se haya curvado mucho y haya que desfasar un
poco los centros lateralmente de modo que las dimensiones finales del arco no se
queden afuera de la madera. A partir de esos puntos, se marca en el lado de la
puntera 3,5 mm a cada lado del eje, lo mismo en el extremo del arco, 5 mm a cada
lado. Se unen los respectivos puntos, quedando formado un trapecio sobre la cara
superior.
Queda así marcado el ancho del arco, se cepillan las caras laterales a escuadra del
canto superior hasta la línea marcada, dejando material suficiente para la puntera, es
decir, cepillamos las caras laterales hasta antes de que empiece la puntera, en esa
zona dejamos la madera tal como está por ahora. En la zona cercana a la puntera es
necesario usar limas o tacos de lija y no el cepillo.
Una vez terminado este paso, se mide el ancho de la vara en los siguientes puntos:
en el extremo del arco.
10 cm a partir del extremo
justo antes que empiece la puntera.
La altura de la vara en dichos puntos es la medida obtenida midiendo el ancho, es
decir, ahí el ancho es igual a la altura. Se marcan y se unen los puntos. Se cepilla la cara
inferior hasta la línea. Los primeros 10 cm quedan casi paralelos con la cara superior, a
partir de ahí la vara se va estrechando.
Habiendo dejado las 4 caras listas, se empieza a hacer el octógono. En los primeros
10 cm del arco, sobre las 4 caras, se marca desde ambos bordes una línea paralela a 3
mm. Uniendo los puntos, viendo el arco de punta, queda dibujado un octágono. Se
cepilla bien parejo las esquinas hasta las líneas. Todas las caras deben quedar del
mismo ancho. Se hace el octógono a ojo pero a conciencia en el resto del arco.
Luego se redondea todo el arco, menos los primeros 10 cm (habrá una transición de
estas zonas en donde las esquinas del octógono se van redondeando cada vez mas),
utilizando cepillos, rasquetas, tacos de lija y lijando a mano. No deben quedar saltos o
“lomas” en el redondeado y el estrechamiento debe ser parejo. En mi caso en la zona
central del arco no quedó bien redondeada, debido a que la madera utilizada es más
blanda que el resto, por lo que si quitaba más material el arco iba a quedar muy débil.
Lo siguiente es realizar la puntera. Se lima la silueta marcada con la plantilla hasta
borrar la línea, a escuadra con el eje del arco. Para ver eso, se sostiene el arco debajo
de la puntera dejando que caiga y busque su eje de gravedad, y a ojo vemos que no
haya inclinaciones. También sirve marcar la plantilla en ambas caras laterales.
Después se prepara el hueso que irá pegado en la puntera. Se utilizan limas y lijas.
Primero se buscan 2 planos formando un escalón, que coincidan perfectamente con la
base y la punta de ésta. Entre el hueso y la madera se pega una chapa de ébano a
modo estético. Una vez pegado, se lleva al hueso a su espesor final que es 1 mm.
Sobre la base del hueso se marcan las dimensiones que tendrá. El largo de la
puntera terminada es de 21,75 – 22 mm, por lo que hay que asegurarse de ello antes
de medir. Se traza el eje de la cara. Desde el borde inferior se traza una línea
perpendicular al eje a 12 mm. Sobre éste y sobre esta línea se marcan 5 mm a cada
lado del centro. Sobre el borde superior se hace lo mismo a 1,5 mm. Se unen estos
puntos con los de la línea del medio, formando una curva que se hace recta llegando al
borde inferior. La forma de la base es aproximadamente ojival. Se liman las caras
laterales hasta llegar a la línea.
Una vez listo, utilizando un arco terminado como referencia, se lima la puntera a su
forma final. A grosso modo, puede describirse la forma de esta de la siguiente manera:
Viendo la puntera de frente, las caras laterales en su parte más ancha
tienden a formar una ojiva. Las caras laterales en su primera sección son
prácticamente planas, acentuándose la curva llegando al borde superior y a la
punta de la puntera, coincidiendo con la proyección sobre estas caras de la
línea que se marcó a los 12 mm en la base.
Viéndola desde arriba, la baqueta viene estrechándose terminando
también en una forma ojival.
Las caras laterales y superiores se redondean bien, con cúspide a lo
largo del eje.
La cara trasera en su ancho es plana, empalmándose luego con la
baqueta. Las aristas de esta cara con las caras laterales se biselan a 1mm
aprox., perdiéndose luego en el empalme de la puntera con la vara.
Lista la puntera, se procede a hacer el agujero por donde pasará el tornillo del talón
en el otro extremo del arco. Se utiliza una especie de taladro horizontal manual. Se
coloca el extremo del arco en un mandril que servirá de guía. Se comienza a hacer el
agujero, se retira el mandril y se ve si está centrado. Si es así, se agujerea con éste
colocado hasta que tope. Luego se saca y se termina el agujero. Su profundidad es
igual al largo del tornillo.
El botón del talón tiene una “zona vacía” entre el tornillo y el botón en sí. Es
necesario hacer un rebaje en el extremo del arco de manera tal que se encastre en
esta. Se pasa grafito en el borde de la zona vacía, se coloca el tornillo y se lo gira
apretando contra la madera. Queda en el extremo del arco un círculo dibujado. Con un
formón se talla una especie de escalón, por dentro de esta línea, que será el que se
incruste en el botón.
El paso siguiente es calar en la cara base del octógono el espacio para el tornillo
macho hembra del talón. Se presenta el tornillo sobre esta cara, con el botón contra el
extremo del arco. Se marca 1 mm adentro de cada extremo de la rosca. Se cala la
madera con este largo y a todo el ancho de la cara. La profundidad depende del
tornillo, se presenta el talón completo y tiene que correr libremente.
Para finalizar, se dobla el arco. Primero se calienta con un mechero, a una
temperatura un poco superior a la temperatura de doblado de fajas. No menos, ya que
será más complicado de curvar y se corre más riesgo de quebrarlo. Para el doblado se
sigue una plantilla. En mi caso, debido a que la madera es blanda se necesitó
pronunciar un poco más la curva para que resista la tensión de las cerdas sin formar
una “S” a lo largo. Puede ser necesario retocar la curva al día siguiente. En mi arco no
fue necesario. Una ventaja del curupay es que se dobló con facilidad y no se volvió a
enderezar.
Talón
En mi caso, debido a que el talón que compré era de muy mala calidad, tuve que
realizar uno provisorio. Se pueden utilizar cualquier madera dura, en preferencia
oscura. Utilicé un bloque de guayacán 2 mm más ancho que el arco en el extremo, con
una cara superior y caras laterales planas y escuadradas.
Lo primero que se hace es adaptar la cara superior al arco. Se marca el eje. En los
bordes se traza una línea paralela a estos a 1 mm. Se mide el ancho de la cara base del
arco y se marca, centrado verticalmente. Se trasladan a escuadra las líneas a las caras
de punta. Sobre éstas se traza una línea a 3 mm desde el borde superior. Se unen los
puntos que se forman con esta línea y la prolongación de las del ancho de la cara base,
con los puntos de las líneas a 1 mm en el borde superior. Queda dibujado así en la cara
de punta una sección del octógono donde asentará el arco.
A formón y lima se socava. Llegando al final, se utiliza tiza en el arco y se frota el
talón sobre él, quedando así marcadas las zonas en donde es necesario quitar material.
Luego, se marca la plantilla en las caras laterales y se lima y cepilla hasta borrar la
línea. Sobre la cara inferior, se trazan líneas paralelas a los bordes laterales a 1 mm. A 3
mm del borde inferior se traza una perpendicular al eje, y otra línea a 6 mm de ésta.
Queda así dibujado un rectángulo que será cavado a unos 6 mm de profundidad
aproximadamente. Cumplirá la función de amarre de las cerdas utilizando un taco. Se
socava también la zona que quedo entre las líneas paralelas, el rectángulo y el borde
superior, primero a 1 mm de profundidad y luego de la mitad se profundiza 1 mm más,
llegando al rectángulo. Esta zona permitirá el paso de las cerdas llegando al taco.
Terminado esto se redondea pronunciadamente el taco en la “U” y ligeramente en
el resto del talón.
Para finalizar, se agujerea la cara superior para el tornillo macho hembra, centrado
tanto vertical como horizontalmente, para mi talón. En los talones convencionales el
tornillo está centrado horizontalmente pero tirado hacia atrás verticalmente. Es
importante que el agujero sea bien derecho, de esto depende que el talón corra firme
pero libre.
Guarnición
El arco en la zona donde se agarra posee una guarnición de cuero fino e hilo de
plata. Al ser difícil de conseguir se reemplaza con hilo sedificado o cobre estañado de
0.2 – 0.3 mm. En mi caso utilice cobre estañado y cuero de vaca curtido.
Se presenta el talón y se lo lleva lo más adelante posible. A partir de ese punto, se
dejan 5 mm y comienza la guarnición. El largo de ésta y la proporción de hilo y cuero
varía un poco. En mi caso, el cuero tiene 24 mm y 40 mm de cobre estañado.
Para empezar a enrollar el hilo, se hace un corte con trincheta justo antes del fin de
la guarnición, donde se “enterrará” y anclará el extremo. Se pega en esta ranura y se
comienza a enrollar, derecho y bien junto, cuidando que no se superponga. Se pega el
final en otra ranura que quedará debajo del cuero.
Se prepara el cuero y se pega. La unión queda en la parte de abajo. Calentando una
trincheta se aplastan los extremos de cuero para que no quede un escalón con la
madera y para disimular la unión.
Acabado
El acabado del arco se realiza con gomalaca para la vara, aceite de lino para el talón
y en el caso de usar cobre estañado se recomienda pasar laca nitrocelulosa para evitar
el ennegrecimiento por el sudor de la mano.
Encerdado
En el hueso de la puntera, se busca el punto más ancho y se traza una línea
perpendicular al eje, 6 – 6,5 mm más abajo se traza otra. Se marca 1 mm a cada lado
del borde en la línea superior y 2 mm en la inferior. Se unen los puntos, quedando
dibujado un trapecio, que será socavado a 6 mm de profundidad. La pared superior del
trapecio está a escuadra con el hueso, las paredes laterales son paralelas a las caras
laterales de la puntera, y la pared inferior esta inclinada respecto al hueso,
aproximadamente paralela a la cara trasera de la puntera, de manera tal que el taco
que se alojará funcionara como una cuña para sostener a las cerdas.
La cantidad de cerdas utilizadas para un arco de violín es de 6 gr. El nudo se realiza
apretando las cerdas por un extremo con 10 vueltas de hilo de poliéster. Sosteniendo
el hilo, se corta el sobrante de cerdas justo al ras del hilo y se coloca cianocrilato en la
punta. Inmediatamente se pasa fuego para fundir el hilo y el pegamento, y se aplasta
el extremo contra el mesón para compactar. Se repite el proceso un par de veces. El
cianocrilato no debe pasar más allá del hilo, sino no se podrá doblar cuando se
encerde.
Los tacos que sostendrán las cerdas en el talón y la puntera se hacen de arce o
paloblanco. La forma se talla a formón, y se deja 1 – 2 mm de margen en altura. Con
una lima redonda, en la cara base del taco se hace una muesca con una lima redonda,
paralela al eje del arco, que permitirá que se aloje el nudo de la cerda.
El taco debe entrar a presión, y aguantar tirones manuales que se le den a la cerda.
Si lo hace, se quita el sobrante cuidadosamente a formón y se ponen unas gotitas de
cianocrilato en todas las caras del taco menos la de las cerdas.
Antes de continuar con el encerdado, se debe pasar el anillo del talón, peinar y
cortar las cerdas a su longitud final. No se recomienda utilizar un peine tan fino. Con el
talón tirado completamente hacia adelante se deja 1 cm de sobrante a partir del final
del rectángulo socavado anteriormente. Se repite el proceso del nudo en este
extremo.
Se fabrica el taco de arce para el talón de la misma forma que se hizo en la puntera.
Una vez colocado el taco y las cerdas se coloca la chapa de hueso/nácar que oculta las
cerdas, la cuña que permite que las cerdas salgan del talón de forma plana y se sujeta
todo con el anillo del talón.
En mi caso, al utilizar un talón provisorio, no cuento con el anillo, la chapa de nácar
ni la cuña.
De este modo, el arco quedaría terminado.