Artículo: “Poner el cuerpo” , por María Mauvesin.
PREGUNTAS:
¿Podemos comenzar a pensar en el arte (teatro, música, plástica, cine, danza, murga,
performance, etc) como herramienta transversal en todo proceso educativo? ¿Es posible
recuperar nuestra capacidad de juego y de asombro, como educadores y educadoras?
¿Nos animamos a escribir e investigar desde la simpleza y la comprensión absoluta de cada
palabra escrita y hablada “simple”? ¿Y si trabajamos desde la horizontalidad que propone la
educación popular, como Paulo Freire en Brasil y la Universidad Trashumante en Argentina?
¿Y qué significa, en la práctica, valorar a todo grupo como espacio de saberes colectivos y
de construcción de conocimiento? ¿Cuáles son las novedades que queremos proponernos
acerca de la “educación”?
Desde todas estas preguntas disparadoras me dispongo a escribir y a abrir el juego para
poder reflexionar acerca de nuestras praxis e ir mejorándolas.
Hay muchas experiencias grupales interesantes y fructíferas que me gustaría compartir, o
por lo menos contar cual ha sido el denominador común entre ellas.
Si me pongo a mezclar las experiencias del Taller de Performance o Arte de Acción en el
Centro de Actividades Juveniles (CAJ) del Ipem 23, en Unquillo, Córdoba, Argentina.
(2007-2008-2009), los Talleres de Murga y Teatro de la Presencia en el Centro Comunitario
El Vagón de Villa Cornú, Córdoba, Argentina.(1996-2002), los Talleres de interculturalidad
con jóvenes africanos y mujeres árabes en el sur de España. (2005-2009), los Talleres
educativos y de participación ciudadana con jóvenes de España acerca de la discriminación,
el racismo y la xenofobia. (2003-2004),las experiencias del Taller de Murga como
herramienta educativa con docentes de Córdoba, Argentina. (2009), la materia Formación
Artística Cultural Teatro, con alumnos y alumnas de 6º año, en Villa Allende, Córdoba,
Argentina. (2006-2009) y otras experiencias educativas particulares, puedo llegar a la
conclusión de que en todas estas prácticas se ha estado usando al arte como medio, al arte
como herramienta, al arte como vehículo integrador. Y que en el interior de cada taller, la
propuesta ha sido, como coordinadora, la de estar presente y de poner el cuerpo en la
acción educativa.
La idea de “estar presente” la tomo de la Pedagogía de la Presencia del brasileño Antonio
Carlos Gomes Da Costa, que centra la relación educativa en esa presencia comprometida,
en ese “estar sin distancia”, en ese estar en horizontalidad. La idea de “poner el cuerpo”, la
tomo de la Universidad Trashumante, colectivo de educación popular nacido de la mano de
Roberto “Tato” Iglesias en San Luis y que hoy existe en muchas partes de Argentina, con su
lema “la acción mueve el pensamiento y viceversa”.
Creo en las propuestas que se vienen haciendo desde la educación popular, inspiradas por
las prácticas y palabras de Paulo Freire, y que están siendo y constituyéndose como
verdaderas novedades educativas, aún si han nacido en el siglo pasado.
La novedad es que estamos comprobando en la práctica, que el teatro, la percusión, la
murga, la música y la plástica utilizadas como herramienta (en el aula, en el club, en el
barrio, en el taller, en el curso), producen que la experiencia educativa se potencie. Al pasar
las experiencias por el cuerpo, éstas se quedan en nuestra memoria, en la memoria del
grupo. Y es esa memoria que va más allá de nuestra cabeza. Funciona en todo grupo, de
toda índole y de cualquier edad.
Cuando nombro al teatro como medio, hablo de juegos teatrales, de todos esos ejercicios
creativos y de entrenamiento que usamos las actrices y actores, detrás de escena, a la hora
de preparar un espectáculo. Esos juegos sueltos de presentación, desinhibición, uso de la
voz, concentración, riesgo, improvisación, etc, puestos al servicio de una acción educativa
cualquiera, con una misma como coordinadora (o docente, o profesor, profesora, o
referente) metiéndose dentro, arriesgándose al ridículo, a la mirada del otro y de la otra,
dentro del grupo, son de una eficacia plena y total.
Mi experiencia con grupos de lo más heterogéneos se anclan en el uso del cuerpo, de la
presencia y del arte (en mi caso el teatro y la murga), tomando estas tres cosas, arte,
presencia y cuerpo, como componentes fundamentales dentro de cualquier acción
educativa grupal.
Educar, educarse, estar educándonos cansa. Cansa físicamente y tenemos que estar
dispuestos y dispuestas a ese cansancio físico, corporal. Porque lo que propongo (y lo que
están proponiendo muchas otras personas y grupos) es poner el cuerpo. Esto implica, como
educadoras y educadores dejar de estar una silla cómodamente. Implica levantarse del
escritorio, girar los bancos, poner en círculo a la gente, hacer que las personas se pongan
de pie, correr los bancos y las sillas, hacerse espacio. Implica sacar otras voces, mostrarse
más, inventar dinámicas con movimientos, hacer cosas que no hemos hecho hasta ahora.
Tiene que ver, por supuesto, con hacer realidad las utopías. Y hacerlas realidad nomás. Y si
hay que pararse sobre una mesa como el profesor de la película “La sociedad de los poetas
muertos”, habrá que subirse y hacerlo. Habrá que empezar a recuperar la capacidad de
juego y de asombro. Y nada de esto está lejos. Es cuestión de hacerlo. Diciendo y
haciendo. Y es cuestión de hacerlo todos y cada uno de los días, crearnos el hábito y con el
tiempo cambiar el paradigma educativo.
Desde la Universidad Trashumante hablan de denuncia que anuncia. Adhiero diciendo que
a la crítica legítima que hacemos diariamente al sistema educativo vigente, hay que ponerle
la dosis del ”anuncio”, realizando arriesgadas acciones y dinámicas creativas cotidianas y
continuas en cada grupo que se coordina.
Esta propuesta que en este escrito intento contagiar, está al alcance de todos y de todas.
No es necesario ser actor ni actriz. Augusto Boal, tomando la pedagogía del oprimido de
[Link], crea el teatro del oprimido y propone 200 ejercicios para actores y actrices, no
actores y no actrices. Son escritos de la década del 70, muy actuales por cierto, y posibles
de reformular tomando solo la forma. Ejercicios para despertar la conciencia crítica, para
invitarnos a reflexionar, activar, crear. Para “formar” y “formarnos” como educadores y
educadoras que trabajan con “educand@s” que serán personas críticas ante la realidad,
lejos de la pasividad.
Habría que asumir el miedo que se tiene en las escuelas a dejar de lado “los contenidos”
curriculares, y empezar a animarse, desde la materia que sea (desde matemática hasta
ciencias de la tierra), y sin perder esos contenidos, a utilizar el arte como medio, el arte
como proceso de construcción de un cierto conocimiento acerca de algo, el arte como
dinamizador, como estimulador del aprendizaje. Los y las docentes de química, moviendo
su química corporal, los y las docentes de matemática problematizando en tres
dimensiones, los y las docentes de letras, geografía, historia, improvisando escenas, rimas
rítmicas y mapas corporales. Pensar que la creatividad empieza por estar presentes
poniendo el cuerpo en la acción. Hay que dar el primer paso.
Y por coherencia entre palabra y acción, las reuniones y los talleres docentes tienen ya que
tener dinámicas circulares y de movimiento corporal. Porque las novedades son las que nos
incentivan la práctica. Porque “tomarse el tiempo para cambiar” nunca será “perder el
tiempo”, sino que será parte de nuestro trabajo grupal, y se cambiará el hábito, y se rotarán
los roles, y se construirán dinámicas particulares a través del arte para cada encuentro entre
docentes. Y aprehenderemos. Y mejoraremos nuestras praxis.
Todo esto porque creemos y queremos un mundo mejor, porque sabemos que es posible
cambiarlo, porque sabemos que los cambios, ahora, se hacen en el uno a uno, en chiquito y
de a poquito, sabiendo que otros miles de grupos en este mundo también lo están haciendo
y creyendo.
Bibliografía de sugerencia:
- BOAL, AUGUSTO.1974. Teatro del oprimido 1 –Editorial de la Flor. Buenos Aires.
- FREIRE, PAULO. 1985. Pedagogía del oprimido. Argentina. Siglo XXI editores.
- FREIRE, PAULO. 2004. El Grito Manso. México, Siglo XXI.
- GALEANO, EDUARDO. 1998. Patas Arriba. La escuela del mundo al revés. Siglo XXI.
Editores Méjico.
- GOMEZ DA COSTA, ANTONIO. 1995. Pedagogía de la presencia. Editorial Losada.
Buenos Aires.
- HALAC, G/ORDOÑEZ, JC. 2001. Murga y Carnaval, Revista Teatro al Sur nº 21. Buenos
Aires.
- IGLESIAS, ROBERTO. 1998/2006. Apuntes de Educación Popular. Universidad
Trashumante. Argentina ([Link])
- MAUVESIN, MARÍA/ PAOLA GOSO. 2001. Teatro de la presencia. Hacéres y decíres de
Villa Cornú. Cuadernos del Barrio. Córdoba. (Consulta en la web)
([Link])
- MATO LOPEZ, MOISES. 2008. Metáforas de lo invisible que nos mata. Teatro Breve.
Teatro de la Escucha. Acción Ediciones. España. ([Link])