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Agricultura y Economía en Egipto Antiguo

La agricultura en el Antiguo Egipto dependía del río Nilo y su ciclo de inundaciones. Los egipcios cultivaban granos como trigo, cebada y lino en las fértiles tierras junto al río, y almacenaban las cosechas en graneros. La administración estaba dividida en nomos dirigidos por nomarcas, y la economía se basaba principalmente en la agricultura y el comercio de productos agrícolas.
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Agricultura y Economía en Egipto Antiguo

La agricultura en el Antiguo Egipto dependía del río Nilo y su ciclo de inundaciones. Los egipcios cultivaban granos como trigo, cebada y lino en las fértiles tierras junto al río, y almacenaban las cosechas en graneros. La administración estaba dividida en nomos dirigidos por nomarcas, y la economía se basaba principalmente en la agricultura y el comercio de productos agrícolas.
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AGRICULTURA

La economía de Egipto se basaba en la agricultura. La vida dependía de los


cultivos de las tierras inundadas por el río Nilo. Tenían un sistema de diques,
estanques y canales de riego que se extendían por todas las tierras de cultivo. En
las riberas del Nilo los campesinos egipcios cultivaban muchas clases de cereales.
El grano cosechado se guardaba en graneros y luego se usaba para elaborar pan
y cerveza. Las cosechas principales eran de trigo, cebada y lino.

La agricultura estaba centrada en el ciclo del Nilo. Había tres estaciones: Akhet,
Peret, y Shemu. Akhet, la estación de la inundación, duraba de junio a septiembre.
Después de la inundación quedaba una capa de légamo en los bancos,
enriqueciendo la tierra para la cosecha siguiente.

En Peret, la estación de la siembra entre octubre y febrero, los granjeros


esperaban hasta que se drenaba el agua, y araban y sembraban el rico suelo.

Acabada la labor, irrigaban usando diques y canales. Seguía Shemu, la estación


de la cosecha de marzo a mayo, cuando se recolectaba con hoces de madera.
ADMINISTRACION
El cargo más importante era el de chaty, quien presidía la administración central, y
era designado por el faraón. Disponía de su propio consejo: los jefes de misión.
Presidía la corte de justicia como jefe de la Gran Casa de Justicia. También era el
custodio de los archivos. Además dirigía la hacienda pública, que centralizaba los
impuestos y los productos del campo, era el encargado de la agricultura y de la
casa real.

En un rango inferior al de visir estaba el canciller del rey del Bajo Egipto, título que
acabó siendo meramente honorífico; y el canciller del dios, encargado de las
expediciones militares y comerciales. La justicia, prerrogativa real, disponía de un
conjunto de leyes escritas (conocidas parcialmente por referencias), sin pena de
muerte ni castigos cruentos. Era un derecho egipcio apelar en última instancia al
rey.

El ministerio de agricultura se ocupaba de dos asuntos: campos y ganados. Nace


la figura del arrendatario de una propiedad real. Los escribas: Existía un archivo al
que se llamaba Casa de Vida en el cual se reunían todos los documentos relativos
al funcionamiento de la ciudad. Entre los escribas se encontraba el jefe de los
secretos, que se ocupaba de las cuestiones religiosas.

La administración provincial estaba basada en la figura del nomarca: "el que abre


los canales", que era responsable de la irrigación, del rendimiento agrícola,
recaudar impuestos y fijar los límites de las propiedades después de la inundación
anual. En esta época el número de nomos fue de 38 o 39.
COMERCIO
Las transacciones comerciales de los antiguos egipcios no se limitaban al
intercambio de productos agrícolas o de materias primas, sino que también hay
constancia de expediciones para nutrir de bienes ornamentales y joyas el tesoro
real de los faraones, y de actividades de venta de esclavos, e incluso de los
propios cargos administrativos o de servicio en los templos.

En el Antiguo Egipto existía la figura de los shutiu, una especie de agentes


comerciales que efectuaban actividades de compraventa al servicio de las grandes
instituciones faraónicas (templos, palacio real, grandes explotaciones de la corona,
etcétera). Pero también podían vender esclavos a simples particulares, o podían
realizar transacciones comerciales al margen de las instituciones en provecho
propio.
GANADERIA
El papel de la ganadería en el sistema productivo egipcio fue muy importante, la
actividad ganadera se centralizó en el delta del Nilo.
Parece ser que el trabajo de pastor estaba ligado a una institución religiosa o real,
ya que las cabezas de ganado de que podían disponer muchos campesinos se
reducían a una pareja de bueyes o vacas para arar los campos. 

La actividad ganadera se dividía en dos grupos; el ganado destinado a una


utilización religiosa. Este tipo de ganado recibía cuidados especiales, hasta el
punto de alimentarlos con la mano, estaban bajo el cuidado de sacerdotes
(algunos como la vaca, el buey, la vaca, eran sagrados). El otro tipo de ganado
era el que estaba destinado para el consumo humano o para ayudar en las
labores agrícolas. El personal del templo disfrutaba de un mayor rango social que
el pastor-campesino. Nunca se practicó la trashumancia en busca de mejores
pastos.
PESCA
Las aguas del Nilo y de los pantanos eran muy ricas en pescado.
Este era un preciado don para los egipcios pobres que lo sustituían por la carne,
escasa en su mesa.
Desde el Imperio Antiguo, los egipcios dominaban muchas técnicas de pesca,
además eran muy ingeniosos.
En los pantanos poco profundos, pescaban percas con arpón y lucios con sedal y
anzuelo.
Una vez extraído el pez del agua, lo abatían con un mazo de madera.
A partir del Imperio Medio, los pescadores ataban el sedal a la punta de una caña.
También usaban redes de mano, formadas por una redecilla enmarcada y asas.
Para pescar en el río, usaban una jábega, una gran red de papiros trenzados
colgada entre dos embarcaciones.
Cuando los barcos volvían a la orilla, se tiraba de la red para recuperar las presas.
Los egipcios conservaban el pescado de varias maneras.
Los abrían, los vaciaban y los ahumaban sobre un fuego, o los secaban al sol.
El politeísmo egipcio y su religiosidad
La religiosidad egipcia se desarrolló a lo largo de unos tres mil años, en los que
escasamente recibió alguna influencia externa. Para ellos, la concepción del
mundo estaba dada por la idea de un caos primigenio que amenazaba con volver
a ocurrir, siendo la voluntad de los dioses la única forma de mantener un equilibrio,
y la razón por la cual la religión –de características rituales– buscaba asegurar el
favor divino y la vida después de la muerte.

La civilización egipcia depende del río Nilo, que da fertilidad al territorio que se
extiende a lo largo de sus orillas, rodeado por el desierto. Los egipcios vivían en
una banda de tierra estrecha y muy larga, y las distancias entre el norte y el sur
eran muy grandes. Cada zona tenía sus dioses propios, que fueron añadiéndose a
los de las otras cuando el país se fue unificando.

Por eso los egipcios tenían un gran número de dioses, su religión era politeísta. A
lo largo de la historia del antiguo Egipto, los reyes que ocuparon el trono intentaron
subir a lo alto del panteón al dios favorito de su capital. Entre la multitud de dioses
egipcios, no todos eran igual de importantes. Una característica que extrañó a los
pueblos vecinos era el aspecto de animales que dieron a algunos de estos dioses.

En el antiguo Egipto no podemos hablar de creencias, sino de CULTOS, y


fundamentalmente cultos locales: rendir culto a un dios proclamado como dios de
esa localidad es la base de esta religión. Esencialmente se adoraba a los dioses
como dueños y señores de Egipto; todo lo que sucedía en la vida cotidiana –para
bien o para mal– era por obra de los dioses. Nunca existió una verdadera religión,
como sistema teológico unificado. Tampoco existe una literatura sagrada, como en
las “Religiones del Libro” (judíos, cristianos, musulmanes, etc.), que explique todos
los procesos divinos y creacionales. No se pueden considerar como “textos
sagrados” a los más famosos como «Los textos de las Pirámides» o el «Libro de
los Muertos», sino que son recopilaciones de fórmulas para una vida próspera y
fértil en el “Más Allá”.
La religiosidad egipcia debe entenderse bajo 2 caminos: por un lado existía la
religión oficial, o mejor dicho estatal, la religión del faraón, de los templos y los
santuarios; y por otra parte se encontraba la religión del pueblo, bastante más
difícil de evaluar, pues no se tienen grandes testimonios como en la estatal.
Posiblemente una y otra estuviesen muy distanciadas. Los grandes dioses que
ayudan a los faraones en sus conquistas o que proporcionaban realizaciones
importantes, son los mismos que traen plagas cuando no están satisfechos con la
labor real. Todo en la vida giraba alrededor de los dioses y eran ellos los últimos
responsables de cuanto sucedía en Egipto. El FARAÓN se establece como el
sucesor de los primeros reyes que eran los dioses, y es el nexo de unión entre las
2 vertientes de la religión como el instrumento que permite mantener el orden
cósmico establecido. Si algo temía el egipcio de hace 4.000 años era
precisamente la pérdida de ese ORDEN CÓSMICO que le llevaría al caos y no al
progreso. La mayor preocupación de la clase religiosa no es la creación ni su
historia, sino el cosmos como un todo y su orden. Como puede verse en los
artículos sobre el mito de la creación, convivieron perfectamente diferentes teorías
que dieron lugar a distintas divinidades, pero todas tenían un nexo común; la
estabilidad. No importa quien ni cómo se crea el mundo sino el mensaje
establecido.

La religión del Antiguo Egipto, se refiere a las creencias religiosas propia de la


civilización egipcia. A lo largo de sus cuatro mil años de existencia, desde el V
milenio a.C. hasta los primeros siglos de la actual era, la religión egipcia conocería
muchos cambios. Las fuentes para el estudio de la antigua religión egipcia son
numerosas, ya que prácticamente todo el legado material de la civilización del
antiguo Egipto es revelador por sus concepciones religiosas, estas fuentes se
pueden dividir en fuentes literarias y Fuentes artísticas.
Características de la Religión Egipcia: La
religión de Egipto fue:
A) Politeísta y Panteísta: Adoraban varios dioses, puesto que la necesidad de una
explicación ante los misterios de la naturaleza, los llevo a divinizar diversos
fenómenos y elementos como la lluvia, el sol, el rio, animales y plantas.

B) Antropomorfista: Porque representaron a sus dioses con forma, generalmente


humana.

Todos los actos de la vida diaria entre egipcios giro en base al sentimiento
religioso, e incluso el gobierno se hacía en nombre de Dios (Gobierno Teocrático).
La filosofía, la moral, el concepto de lo grandioso y eterno que apreciamos en sus
construcciones y representaciones escultóricas, están impregnadas de una
profunda religiosidad que precisamente a Herodoto a afirmar que los egipcios
fueron: “Los más religiosos de los Hombres".

Iconografía
Cada dios egipcio tenía asociado un animal, símbolo de una de las virtudes
representada por el dios. Así ANUBIS, dios de la Necrópolis (ciudad de los
muertos) tenía asociado el chacal, por la costumbre de estos animales de
desenterrar las tumbas del desierto, y HATHOR, madre de HORUS estaba
asociada con la vaca, por la protección que de sus crías hace este animal. El
halcón representaba a RA, dios solar, porque al igual que Ra surcaba velozmente
el cielo. Los dioses se representaban como humanos, con algún atributo del
animal asociado, o como humanos con cabeza de ese animal. El mismo animal en
su total representación podía asimilarse al dios. Hay muchas figuras de chacal que
representan al dios Anubis. No existía ninguna relación de importancia en la
representación, cuando se quería representar a un dios el hecho de hacerlo en su
forma humana, humano con cabeza de animal, animal con cabeza de humano o
animal entero no dependía de ningún factor. Por este vínculo divino de los
animales muchos de ellos eran venerados en los templos. El más importante era
el toro APIS. En vida el toro era alimentado en los templos y a su muerte se
transformaba en OSIRIS APIS (de donde proviene Serapis), embalsamado y
enterrado en el Serapeum. Cada provincia o localidad adoraba a un dios-hombre y
alimentaba a un dios-animal. Éstos eran venerados porque se le temía o porque
eran servidores del ser humano. Pero el animal como tal abandonó su papel de
dios para convertirse en el habitáculo, el cuerpo en el que los dioses depositaban
sus poderes divinos, es decir, el chacal era una encarnación de Anubis, pero no
Anubis en sí. Una divinidad podía estar asociada a un animal en una localidad y a
uno distinto en otra provincia, y de aquí las diferentes representaciones que posee
un mismo dios.

El poder del faraón


Los egipcios creían que gracias al faraón crecían las cosechas, vivía el ganado, se
mantenía el orden de las estaciones y el Nilo, en el momento adecuado, crecía e
irrigaba las tierras agrícolas haciéndolas fértiles. Pensaban que sus reyes eran
invencibles porque poseían poderes divinos. Pero cuando el faraón se convertía
verdaderamente en dios era cuando moría.

Por eso sus tumbas eran tan importantes y también servían como templos para
dar culto al rey divinizado, que desde el “Más Allá” seguía cuidando de Egipto y de
sus habitantes. El poder del faraón –gracias a la religión– era muy grande, y
resultaba difícil que se dudase de él. A pesar de la estabilidad que caracterizó a la
sociedad egipcia durante más de tres milenios, también hubo revueltas, faraones
destronados y épocas con muchos reyes que combatían entre ellos.

Mito egipcio de la creación


En el principio sólo existía un vasto océano llamado Nu. De este mar inmenso
surgió una colina, y en la colina apareció el primer dios, Amón, quien sería
identificado siglos más tarde con Ra. El primer acto de Amón-Ra fue el de crear a
los otros dioses. Al no tener pareja logró crear a estos seres por medio de la
masturbación, para fertilizarse a sí mismo. Escupió entonces a Shu, el dios del
aire, y luego a Tefnut, diosa con cabeza de leona y personificación la humedad.
Estos gemelos fueron criados por Nu, el océano, y al crecer se unieron y
concibieron a Gueb, dios de la tierra, y a Nut, diosa del cielo. Había un gran amor
entre Gueb y Nut, y de su unión surgió la fertilidad de la tierra, pero como estaban
abrazados no había lugar entre ellos para que pudieran nacer las criaturas.
Entonces, por orden de Amón-Ra, el padre de los dos, Shu, levantó el cuerpo de
Nut, para que el aire estuviera entre la tierra y el suelo. De Nut y Gueb nacieron
entonces los dioses Isis, Osiris, Neftis y Set.

Época tinita
Es un hecho probado que ya durante la I Dinastía se habían construido las líneas
generales del sistema religioso egipcio tal como lo encontramos durante toda su
historia y que sólo sufrirá las variaciones propias de una cultura en desarrollo.
Cuando se unifica el país, el dios supremo es Horus, dios del firmamento del cual
el faraón es la hipóstasis en la tierra. Seth, dios de Ombos parece ser la deidad de
los indígenas neolíticos, mientras que Horus sería el de los conquistadores,
aunque todo ello no pase de hipótesis indemostrable.

La lucha de las divinidades será tema de mitos posteriores. A su lado había otros
dioses mayores como Re, de Heliópolis, dios del sol, que en la II Dinastía se funde
en un culto común con Re-Haraktes. Ptah de Menfis es probable que se remonte a
la I Dinastía. Osiris, aunque menos extendido, está atestiguado ya en Epoca
Tinita, lo mismo que Isis y puestos en relación con Horus. De menos extensión,
pero importante ya al comienzo de la historia son: Apis de Menfis, Herishef de
Heracleópolis, Hathor, Khenty-Imentyu de Abydos, Mehit de Hieracompolis,
Mefdet, Min de Coptos, Nekhbet, Neith de Sais, Thot, etc. Es decir los más
importantes dioses y diosas del panteón egipcio. Poco se sabe del culto, pero con
los datos que se tienen se puede pensar que había templos de madera y en ellos
se celebraban numerosos festivales, registrados en la Piedra de Palermo.
Imperio Antiguo
A finales de la IV Dinastía empieza a destacar el culto de Re como dios tutelar de
la realiza. El faraón se llama "hijo de Re" sin duda por influencia del sacerdocio de
Heliópolis, templo al que se vinculan las cosmogonías de base solar. La religión
solar triunfa definitivamente durante la V Dinastía, y según las normas
integradoras del espíritu egipcio, la religión de Re, llegó a un compromiso con la
religión de Horus. Al mismo tiempo que se extendía este culto apareció otro dios
de gran importancia, Osiris. Procedente de Busiris, capital del nomo IX del Bajo
Egipto, era el dios de la naturaleza en su eterno renacer y de la vegetación. Pronto
esta religión osiriana se vinculó al rey de tal manera que el soberano muerto se
identificaba con Osiris; precisamente a través de la religión de Osiris es cómo
podemos seguir la democratización de los cultos. A medida que se iba disolviendo
la estructura despótica del Imperio Antiguo, empiezan a ser osirianos los príncipes,
más tarde los nobles, y durante el Imperio Medio ya lo es todo el mundo. Cualquier
egipcio después de muero pasa a ser el "Osiris fulano". La religión osiriana llega al
alto Egipto y se asienta en Abydos.

Imperio Medio
El Imperio Medio trata grandes novedades. Por una parte el oscuro dios Monty
procedente de Armant, localidad meridional vecina de Tebas asciende a dios de la
Dinastía XI. Es un dios de marcado carácter militar como corresponde a los
hechos guerreros de los grandes faraones de esta dinastía. Durante la XII surge
con mayor fortuna el dios Amón, al principio un dios local pero que pronto pasa a
ser el dios de Tebas y de la monarquía para seguir siéndolo durante todo el
Imperio Nuevo. Al mismo tiempo, la sociedad egipcia tendrá unas creencias
distintas. Triunfa la religión osiriana, y los textos mágicos, antes privativos de la
realiza, pasan a ser patrimonio de las clases medias, en los llamados TEXTOS DE
LOS SARCOFAGOS. El sacerdocio se especializa y el elemento laico se ve
excluido de los cargos sacerdotales.
Imperio Nuevo
Según la tradición egipcia, los hicsos persiguieron encarnizadamente a la religión
tradicional del país. Sin embargo en la mayoría de los casos no se puede
documentar este hecho, antes al contrario se sabe que adoptaron, por lo menos
en los nombres reales, los mismos teóforos egipcios comunes. No obstante, la
semitización que sufre Egipto durante el Segundo Período Intermedio, tuvo su
reflejo en la religión Anath, El y otras divinidades como Reshef, aparecen
incorporadas al panteón egipcio. Cuando los hicsos fueron expulsados y se
restableció la unidad del país bajo la hegemonía tebana, la religión de Amón, el
dios que expulsó a los asiáticos, adquirió un esplendor nunca conocido. Para
evitar roces inoportunos se llega a la síntesis Amón-Re. Ya en la época tutmósida
aparecen cultos que anuncian un viraje necesario en el tradicionalismo egipcio. La
clase sacerdotal adquiere una importancia desmesurada. Se construyen templos
grandiosos, dotados de riquezas nunca vistas, proceso que culminó más tarde en
el reinado de Ramsés III.

La religión en la época del Faraón Akenatón


A mediados del siglo XIV a.C., el Faraón AKENATÓN (o AMENHOTEP IV) quiso
imponer en Egipto un culto único de su dios preferido, ATÓN, que representaba el
disco solar, dejando de lado a los demás dioses. Todas las plegarias, los rituales y
las tradiciones religiosas terminaron por tener como centro a Atón, a quien se le
consideró el creador de la tierra y de los hombres. El representante del dios Atón
era el propio Faraón Akenatón. Además, los sacerdotes y sus templos dejaron de
ser tan necesarios porque a Atón se le podía adorar en cualquier lugar, siempre
que fuese visible el disco solar. Con este dios, no existía necesidad de ningún
intermediario aparte del faraón. Atón era un dios de fácil comprensión para todos,
ya que se trataba del Sol. No necesitaba grandes y complicadas explicaciones
para que se entendiese su poder. Además, era un dios universal ya que el disco
del sol aparece en todas partes. Por lo tanto, podía ser aceptado por las naciones
extranjeras conquistadas en esa época por Egipto. Este culto casi exclusivo a
Atón, marca la primera vez en la historia en que un pueblo celebra su fe a través
de una MONOLATRÍA, es decir, es la creencia religiosa según la cual se reconoce
la existencia de varios dioses, pero sólo uno de ellos es suficientemente digno de
adoración por parte del fiel (también conocido como HENOTEÍSMO). El padre de
Akenatón, Amenhotep III había introducido el culto a Atón durante su reinado, pero
no de forma única. Fue Akenatón quien lo implantó como único y verdadero dios,
anulando todos los cultos al resto de dioses que hasta entonces predominaban.
Los sacerdotes nunca aceptaron esta imposición y a la muerte de Akenaton, el
nuevo Faraón TUTANKAMÓN restauró el culto a las antiguas divinidades. Los
siguientes faraones se encargaron de enterrar todo lo que Atón representaba e
incluso la ciudad fundada por Akenaton quedó desierta y enterrada. Incluso la
tumba del Faraón fue saqueada poco tiempo después de su muerte posiblemente
como venganza a su intento de acabar con el politeísmo reinante hasta entonces.

La época Ramésida
Después de la reacción amoníaca en tiempos de Tutankhamon y de Horemheb en
Tebas, en el Bajo Egipto, donde florecía el culto de Seth, apoyado por la tradición
hicsa, se afirma este dios con el advenimiento de la Dinastía XIX, Ramsés II
construyó en su capital Pi-Ramsés un gran templo a Seth, al mismo tiempo que
favorecía a otros cultos cananeos como el de Anath, Astarté, Baal y Reshef, que
fueron identificados con Neftys, Isis o Hathor las dos primeras. El culto a Amón
será el predominante como religión oficial, en el sentido restringido de este
término. Ni que decir tiene que continúan todos los cultos tradicionales en sus
formas más variadas. Como distintivo del Imperio Nuevo en su conjunto ha de
señalarse una lenta etización de la religión y la aparición de la piedad personal, es
decir, una vivencia íntima de la religión entre el hombre y dios.

Pero no hay que perder de vista que en Egipto durante toda su historia el culto
oficial tuvo una importancia desmesurada. Al final de la época ramésida las
propiedades de los grandes templos habían llegado a grados inconcebibles en
cualquier estado. Desde la época de los tutmósidas, con el pequeño intermedio de
El-Amarna, no habían cesado de aumentar la riqueza de los templos. Después de
la restauración siguieron en la misma línea y en tiempos de Ramsés III los templos
llegan a poseer más del 10% de la riqueza del país; cuando la realeza cae en una
desastrosa impotencia, los grandes sacerdotes de Tebas podrán regir los destinos
del país, ante la indiferencia de los últimos soberanos ramésidas. Es posible que
todo esto tuviera poco que ver con la piedad pero no iba necesariamente contra
ella. La única forma de ascender en la escala política era apoderarse de los
grandes sacerdocios de Tebas o Heracleópolis, como así lo hicieron los libios y los
etíopes.

La Baja Época
Desde la Dinastía XXII hasta el final del Egipto independiente, la religiosidad
egipcia sufre cambios profundos de acuerdo con la evolución de la sociedad y sus
ideales. Decae notablemente la importancia del culto de Amón de Tebas y
asciende el de Neith de Sais y Bastet de Bubastis. Al mismo tiempo la superstición
y la magia adquieren una importancia antes desconocida y su auge supone
necesariamente una degradación de la religión propiamente dicha. Las invasiones
etíopes y asirias, y más tarde las persas hacen imposible la existencia de dioses
nacionales. Renace el antiguo politeísmo y los dioses locales aparecen de nuevo
con vigor, pero no pueden elevarse a categoría nacional. Igualmente aparecen
cultos animalísticos de época primitiva y alcanzan tal importancia que hacen
retroceder a grandes dioses. Así Re desaparece ante Mnevis y Ptah ante Apis.

En la misma línea podíamos situar el auge de los semidioses como Amenofis e


Imhotep. Este fenómeno conlleva una degradación del contenido religioso y un
aferrarse a la regla exterior. No obstante esta idea necesita ser matizada en
muchos aspectos. Es evidente que si se atienden a los textos hay que admitir que
en esta época se hizo un gran esfuerzo por parte de los sacerdotes ilustrados para
clarificar los mitos antiguos siguiendo las tendencias del sincretismo y hasta del
monoteísmo. No se puede olvidar que es ahora cuando se componen los
pseudoepígrafes tan llenos de contenido teológico como la TEOLOGIA MENFITA
O LA ESTELA DE BENTRESH. La preponderancia de la religión personal y la
preocupación por el más allá mantienen el culto de Osiris y de Isis, como dioses
muy cercanos al destino individual del hombre, hasta el punto que Herodoto
afirmaba que los únicos dioses de que hablaban todos los egipcios eran de estos
dos. La falta de confianza en el futuro produce un tipo de egipcio profundamente
piadoso, atormentado y preocupado por su destino personal.

La expansión de la religión egipcia


Si se considera con perspectiva histórica el legado de Egipto a la cultura universal,
ha de concluirse necesariamente que, aparte sus aportaciones a la cultura griega
desde el siglo VIII a.C. su influencia más perdurable se ejerce en el campo de las
creencias religiosas. Los cultos egipcios aparecen en Siria y Nubia donde se
instalan desde muy antiguo. Especialmente la segunda acogió con la colonización
egipcia los dioses más universales, y los templos egipcios de todas las épocas
fueron surgiendo a lo largo del río desde Elefantina hasta Napata, siendo en
algunos casos auténticas maravillas, que no desmerecen de los más famosos del
Egipto propiamente dicho. Como los dos hipogeos de Abu Simbel. En Nubia se
veneran formas locales de los dioses egipcios como el Horus de Buhen. Incluso un
dios nubio Dundun se incorpora más o menos al panteón oficial. Siria fue menos
receptiva, antes al contrario, introdujo sus propios cultos en Egipto.

No obstante, la gran expansión de los cultos egipcios tuvo lugar cuando el país fue
conquistado por Alejandro y de alguna manera se integró en la gran Koiné
helenística, y más tarde fue incorporado como todo el Oriente, al imperio romano.
Los cultos egipcios ejercieron una notable influencia sobre griegos y romanos, y
aunque escritores y poetas mostraron en general su adversión hacia ellos, y los
políticos observaron una actitud fluctuante sobre su permisibilidad, llegaron a los
más recónditos lugares del imperio, e incluso se cristianizaron en nombres del
santoral cristiano, como Serapio e Isidoro. La expansión tuvo lugar por mar,
llevados por los comerciantes que iban de Naucratis y Alejandría al Pireo, a Delos,
a Halicarnaso, y en general a todos los puertos del Egeo.

La política mediterránea de los Ptolomeos favoreció estos cultos en las


posesiones griegas que detentaron durante algún tiempo. Concretamente Serapis
aparece mencionado en una inscripción de Halicarnaso, a finales del siglo IV a.C.
junto con Isis. Es cierto que una inscripción de Atenas del 333/32 menciona a Isis,
pero es la Isis egipcia antigua (lo mismo que otra de Perintho en Tracia). En el s.
III a.C. el culto de los dioses egipcios se extiende por todo el Egeo, especialmente
Theos donde se erige un serapeun del 205 a.C. regido por un sacerdote egipcio.
De allí pasa a Atenas. Más tarde a toda Grecia, Epiro, Delos, Tracia, Macedonia.

De Delos y otros lugares los cultos egipcios pasaron a Italia. La segunda mitad del
siglo II a.C., los itálicos participan en los cultos isíacos de Delos. Otra vía de
penetración fue Sicilia, no por Agatocles como se creía antes, sino a fines del siglo
III a.C. Por estos y otros muchos puntos de contacto los cultos egipcios llegan a
Puteoli antes del 105 a.C. Campania es el centro de difusión que alcanza a roma,
y desde Roma a todo el Imperio. Apuleyo nos ha dejado un relato de los cultos de
Isis en el mundo romano, que constituye una de las fuentes más explícitas de este
fenómeno en su novela EL ASNO DE ORO.

El final de la religión egipcia


Cuando el cristianismo entró en Egipto se ganó el favor de las masas, porque en
el fondo ofrecía soluciones más claras a las gentes acosadas por todos los
problemas de la vida de este mundo con una soteriología más acorde con los
nuevos tiempos. Teodosio a fines del siglo IV mandó cerrar todos los templos
paganos, y tiene un profundo significado histórico el hecho de que este emperador
occidental tomara esta drástica decisión y no lo tiene menor el que el único templo
pagano que permaneció abierto al culto fuera el de Isis de Philae. Y permaneció
abierto hasta Justiniano quien lo mandó cerrar encarcelando a sus sacerdotes,
aunque el último texto dedicado a Isis es del 473 d.C.
El panteón egipcio

Lo primero que hay que señalar al abordar el panteón egipcio es la dificultad que
se encuentra para presentarlo de forma ordenada, coherente y completa, lo cual
no es debido solo a la documentación de que se dispone. Los egipcios no
experimentaron una particular inquietud por sistematizar el mundo de los dioses,
no pretendieron nunca ofrecer un panorama global en el que cada divinidad
tuviera un espacio propio y bien definido en relación con las demás. No tuvieron
reparo alguno en realizar identificaciones o asimilaciones de dioses, o en aplicar
de forma indiscriminada epítetos, atributos e incluso funciones derivadas de
tradiciones míticas muy concretas. Esta flexibilidad se vio favorecida por el propio
carácter poco diferenciado que originariamente sustentaron la mayoría de esas
deidades, a excepción de algunas de menor entidad, de las que dependían
parcelas muy concretas de la vida, como Bes o Tueris, y que tuvieron quizás por
ello una notable popularidad. Por otra parte, el franco conservadurismo de los
egipcios les impulsó a no abandonar los cultos antiguos, sino a yuxtaponerlos a
los nuevos, en un proceso acumulativo del que resulta un cuadro abigarrado no
exento de incoherencias desde nuestra moderna perspectiva.

Un buen punto de partida, para establecer unas tipologías teológicas es empezar


con la apreciación del carácter originariamente local que tienen los dioses
egipcios. Remontando a un pasado prefaraónico en el que el valle del río estaba
articulado en grupos tribales o clanes autónomos se puede decir que cada
comarca o distrito tenía su propio y específico dios. Incluso los que con el tiempo
se convertirían en grandes dioses nacionales, o aquéllos que personificaban las
fuerzas de la naturaleza, tuvieron un origen geográfico que es posible en muchas
ocasiones precisar. Cada dios será adorado en su lugar natal como el principal, el
dios único, encarnación por excelencia de lo divino, y por supuesto, primordial y
demiurgo. Como se puede deducir de esto, el egipcio va a ser particularmente
proclive a aceptar la condición universal de la divinidad, del dios concreto al que
eleve su piedad o se dirija en sus oraciones.
Los cultos rendidos en los nomos en tiempos históricos eran herederos de la
prehistoria. Todos los nomos poseían una capital y un cierto número de aldeas
que adoraban a sus propios dioses. Pero cada uno reconocía a un dios principal,
al cual se asociaban, más o menos íntimamente las divinidades subalternas. Los
dioses principales eran las mismas divinidades que durante la prehistoria
señoreaban estados independientes; ellos seguían siendo los propietarios del
suelo de sus estados, mientras que el faraón reinante dirigía el culto, respetaba las
tradiciones y admitía que cada dios se proclamara soberano en su nomo. El rey
permitía una libertad completa a los cleros locales para que desarrollaran la
teología particular a cada divinidad.

La evolución histórica será el factor dinamizador que determinará en buena


medida la modificación de este panorama original. La formación de los estados
predinásticos del Alto y Bajo Egipto, la consecuencia de la unidad, etc, fomentarán
los contactos ente los diversos centros del culto, iniciándose los intercambios y
transformaciones de las divinidades. Así algunas llegarán a adquirir un carácter
nacional, como por ejemplo aquéllas vinculadas a ciudades que se convierten en
capitales o que jugaron un importante papel político-administrativo, o las que se
consagran como protectoras de la realeza faraónica. Se dieron indudablemente
esfuerzos de ordenación teológica interesantes que contribuyeron a establecer
una mínima estructuración, a veces sólo genealógica, entre determinados dioses,
y de los que resultan, por ejemplo, la aparición de Enéadas (en principio, grupos
de nueve dioses entre los cuales se establece una vinculación), o a un nivel más
modesto, de triadas, normalmente muy vinculadas a un santuario o ciudad
concreta.

¿Qué entendían los egipcios por "dios", cuál era su noción de lo divino?. El
término que lo traduce ntr, ayuda bastante poco; hay discusiones en torno a su
origen e incluso sobre lo que representa. Parece que se trata del estandarte que
señalaba el emplazamiento sacro donde se supone que reside o está presente la
divinidad. Contemplando atentamente es fácil apreciar que los dioses egipcios no
aparecen esencialmente diferentes a los hombres: como éstos, han tenido un
principio, estaban constituidos por un cuerpo y unos principios o entidades
espirituales (el Ka, el Ba, etc), actuaban según las pasiones humanas, envejecían
e incluso podían pasar por la experiencia de la muerte, yendo a residir en el más
allá celestial o subterráneo. Incluso se recuerda que algunos de ellos habían
cumplido su misión sobre la Tierra en calidad de reyes (época dorada a la que los
egipcios se referían nostálgicamente como "el tiempo del dios").

Parece que lo que caracteriza más claramente a los dioses son sus facultades o
poderes sobrehumanos. En realidad la noción más simple que se hace de lo divino
es aquello que tiene poder, lo cual aparece normalmente expresado con el término
hk3W que viene a significar "magia" o "poderes mágicos" y que se manifiesta en la
multiplicación o ampliación de los principios espirituales básicos: a diferencia de
los simples mortales, los dioses tienen varios Ba y hasta catorce Ka. En definitiva
la simple noción de poder, de eficacia, podría servir de denominador común al
inmenso abanico de las divinidades egipcias.

Además de los grandes dioses, los egipcios tenían todo un mundo de divinidades
inferiores o genios que tenían un enorme arraigo popular fundamentalmente por
su franco carácter benefactor y profiláctico, y no tenían ningún lazo especial con
ningún nomo. La más insigne fue Maat, la diosa de la verdad y de la justicia
presente en el tribunal donde Osiris juzgaba a los muertos; a ella se referían
constantemente, con devoción más o menos sincera, los funcionarios y los jueces
del Antiguo Egipto. Los escribas se encomendaban a Seshat "la señora de la
biblioteca", la diosa de la escritura.

Todos los egipcios llevaban en el cuello algún amuleto que representaba a los
dioses humildes y familiares. Las mujeres rogaban a la diosa hipopótamo Tueris
("la grande") que les diera leche abundante para criar a sus hijos y cuando
estaban de parto se ponían bajo la protección de la comadrona Meskhenet. Bes
era un enano de grotesca apariencia y gesticulador que armado con un haz de
cuchillos defendía a las personas y a los hogares de cualquier influencia maligna;
otras veces tocaba la lira y con sus muecas hacía reír a los dioses. Los
campesinos rendían culto a Nepri, el dios del grano, a Ermutis (Rennutet), la diosa
de las cosechas, y muy especialmente a Hapy, la Inundación que fertiliza
anualmente las tierras.

Finalmente, se conoce también el caso de algunos hombres (al margen de los


faraones) que adquirieron tal celebridad y prestigio que se les admite en el
panteón y se les acaba rindiendo honores como a los demás dioses; tal es el caso
de Amenhotep, hijo de Apu, que ocupó importantes funciones durante el reinado
de Amenhotep III; y sobre todo Imhotep, ministro de Djeser (III Dinastía),
inspirador del conjunto funerario de Saqqarah, lo que fomentó el respeto y la
veneración de que gozó; se le relacionará con Ptah, en calidad de hijo suyo, y por
ello su culto se centró en principio en la zona Menfis-Saqqarah, extendiéndose
luego a todo Egipto; los griegos lo identificaron con Esculapio, y en general se le
consideró protector de los escribas, de las artes y la arquitectura y en definitiva de
la sabiduría.

Dioses egipcios
Los dioses conformantes de la religión egipcia, llegando a sobrepasar la
espectacular cifra de 700, siendo de los más numerosos entre todas las culturas
mundiales, muchos de estos creados fusionando las características e muchos
otros dioses. Estos eran concebidos como seres invisibles, pero por lo general
representados físicamente con características animales o cuerpos
humanos o híbridos. A continuación se mencionarán y desarrollan
los principales dioses del panteón egipcio.

Ra “Gran Dios”

De nombre original desconocido según su mitología. Era el


dios del sol, creador de la vida, además, era considerado un
faraón ancestral. Simbolizaba la luz solar, dador de vida así
como del ciclo muerte-resurrección, al relacionarlos con el ascenso y descenso del
sol cada día. Era representado como un hombre con cabeza de halcón, sobre
este, el disco solar, portador de la uraeus, el cetro de us y el anj.

En el imperio antiguo, era considerado una deidad secundaria y no fue hasta la


cuarta dinastía que adquirió prestigio entre el pueblo. Adquirió posteriormente aún
más poder, en el imperio medio, al fusionarlo con Atum y constituyéndose desde
entonces como el dios principal de Egipto y forma Atum-Ra, aunque hubieron
intentos por cambiar esa fe. Su culto se desarrollaba en Heliópolis, donde se
irguieron muchos templos para su adoración.

Amon “el Oculto”

Era el dios del aire, el que estaba en todos lados, el que


todo lo ve, pero no puede ser visto, pero si percibido. Era
también considerado otro dios solar o el mismo sol (Ra).

Durante el imperio antiguo, se le consideraba un dios


menor, opacado por Ptah, haciéndose conocido hasta el
primer periodo intermedio.

Iconográficamente era representado como hombre como


un hombre con la roja o azul y 2 plumas doradas
adornando su cabeza, con el cetro y el anj.

Su ciudad principal fue Tebas, donde se desarrollaron


ceremonias en honor a este y posteriormente el culto se fue entendiendo por todo
el imperio.
Atum “el que se creó a sí mismo”

Dios creado por sí mismo a través de autofelación, sudor,


lágrimas o saliva considerado como la parte física de Ra,
siendo su Ka; mientras el dios solar, vendría a ser el Ba.

Su representación consistió en un hombre momia portando la


doble corona o también visto como un anciano barbudo,
además de presentársele con cabeza de carnero, de babuino o
ave fénix. El culto principal de este dios se realizó en
Heliópolis.

Ptah “maestro constructor”

Moldeador del mundo, patrón de los arquitectos, fue le dios principal


en el imperio antiguo, y posteriormente fue perdiendo credibilidad
pero sin perder su carácter como dios poderoso. Este creó a los
dioses y estableció los Nomos, las ciudades y asignó cada una a un
dios, también se le relacionó con Nun y Osiris, adquiriendo un
carácter fúnebre, de allí la construcción de pirámides, monumentos
arquitectónicos funerarios.

Se le representa como un momia con la piel verde, barba cuadrada y


portando un cetro. Su culto se remonta a los inicios de la ciudad de
Menfis y Karnak.
Atón “el disco solar”

Se consideraba el espectro del


sol, el alma que alentaba la
vida. La forma de representarlo
era principalmente por el disco
solar irradiando rayos solares
de los cuales se proyectaban
manos. Antiguamente era representado como hombre con cabeza de halcón.
Durante el reinado de Akenaton, este monopolizó su culto, ignorando y
menospreciando al resto de dioses tratando de crear una religión monoteísta que
causó controversia, pues tras la muerte de este faraón, volvieron a las costumbres
politeístas y se destruyó toda señal de su existencia.

Geb “Tierra”

Representando la Tierra, sólida y fértil, hijo de


Shu. Junto con su hermana y esposa, Tefneut,
dieron origen a dioses importantes: Osiris, Isis,
Seth y Neftis. Gen y Tefnuit crearon el ambiente
donde se desarrollaron los egipcios y sus hijos,
y sus hijos forjaron las características humanas
que los caracterizan,

Representado principalmente como un hombre


sobre el cual se posaba un ganzo, su culto se
desarrollaba en Heliópolis, Tebas y Apolinópolis.
Osiris “gran Faraón”

Considerado un faraón importante en la mitología egipcia. Por


esto se le representaba a menudo con el faraón o como su
sucesor y que alcanza a ser él tras su muerte, por lo cual también
era símbolo de inmortalidad y resurrección. Además es
considerado el soberano del mundo de los muertos. Su
ilustración consistía en un hombre de piel verde momificado con
la corona doble portando el azote y el cayado heka y sobre este
la corona del alto Egipto, pareciéndose mucho al aspecto de una
momia, por esto también era considerado la forma divina del
faraón en el otro mundo. Existían muchas celebraciones en su
honor y su culto surgió quizá en el delta.

Isis “madre celestial”

Esposa de Osiris, era una diosa con capacidades mágicas.


Representada la fecundidad de la naturaleza. Iconográficamente
representada con el trono egipcio como corona simbolizando su
relación con el faraón, estaba también estrechamente vinculada al
anj, más que otros dioses, también con el disco solar en su
cabeza o la luna, a veces también representada con alas.
Conforme al mito, era considerada madre y esposa abnegada,
siendo un ejemplo de mujer en el antiguo Egipto.

No se sabe exactamente donde se originó su concepto, pero se


sabe de su antigüedad predinástica, lo trascendente de esta, fue que su adoración
perduro hasta el 532 d.C. con el gobierno de Justiniano en la isla de File, siendo la
última diosa adorada, al negar su culto acabó completamente todo legado vivo de
la cultura egipcia.
Seth “el poderoso”

Divinidad de la fuerza, de la guerra y de lo incontrolable,


antagonista del Osiris. Simboliza al desierto y es patrón de los
viajeros comerciantes. Siempre se lo representó con una
cabeza zoomórficamente casi imposible de definir, aunque
asignado vulgarmente al cerdo hormiguero, a veces
acompañado de un cetro y un anj. En el imperio nuevo, de su
carácter irascible fue adaptado este concepto para considerarlo
el guía y dios de la guerra.

Neftis “dueña de la casa”

Esposa de Seth, siendo una diosa astuta, protectora del


hogar, vinculada además con la unión familiar y con ceremonias fúnebres, pero
más que esto no alcanzó más relevancia en el imperio.

Horus “el elevado”

Hijo de Osiris e Isis, es considerado el impulsador de la


civilización egipcia y su principal simbología es el faraón,
como ser terrenal que sirve en la Tierra para que los dioses
sean generosos con los hombre y al morir se transformaba
en un Osiris o estrella en constelación de Orión. Se le solía
representar con cuerpo humano y cabeza de halcón y la
corona doble sobre este simbolizando el poder por sobre todo el territorio. Su
procedencia es incierta, como la mayoría de los dioses predinásticos y su culto
prevaleció por toda la historia del imperio aunque su importancia en el panteón no
fue siempre la principal pero si jugaba un papel relevante para la imperar la
cohesión y la confianza con la población.

Nejbet y Wadjet

Eran las diosas del bajo y alto Egipto como representantes de estas zonas
respectivamente. Nebjet era representada con alas y figura femenina o con cuerpo
completamente ornitoforme, Wadjet era reprentada con al cobra real. Su culto tal
parece que procede de la época de unificación de ambas regiones de Egipto.

Thot “señor del tiempo y calculador de los años”

Dios de la sabiduría, patrón de los escribas, el que les daba el


poder y la confianza de llevar la cuenta del imperio con
normalidad, y su símbolo era la luna, pues también era el dios
de la noche, de los sueños o de la luz nocturna, un regalo de
Ra a los hombres. Representado principalmente como un
hombre con cabeza de ibis y piel oscura. Se le otorga el
poder regalado la inteligencia al hombre que lo diferenciaba del resto de animales.
También se le relaciona con los juicios a los muertos cuando estos intentan pasar
a la otra vida, anhelando el descanso satisfactorio.

Min “virilidad”

Desde el comienzo de la civilización egipcia, siempre fue la


representación celestial de la virilidad masculina, la fertilidad, la
vegetación y protector de los comerciantes y mineros. Era
representado como un hombre con dos plumas en la cabeza, un brazo
alzado y doblado y el pene siempre erecto. Siempre emparentado
con el poder viril de faraón y en honor a esto se realizaban fiestas para
comprobar que el soberano podía tener descendencia. Su culto
provenía desde el predinástico, en Coptos, extendiéndose
posteriormente a todo el imperio.

Jnum “el escultor”

Dios adorado desde épocas tempranas. Es el esculpidor de


la figura humana. Vinculado a Elefantina, de donde procede
su culto. Relacionado con el limo, la tierra húmeda dejada
tras las inundaciones del Nilo. Siempre representado con un
hombre con cabeza de carnero y el círculo solar y las 2
plumas sobre este (corona atef).
ANUBIS

Se le representaba como hombre con cabeza de chacal, sosteniendo el cetro real;


su cara es de color negro, por el color de la putrefacción de los cuerpos, de la
tierra fértil, símbolo de resurrección.

Se representaba como un chacal negro o como un hombre con cabeza de chacal


o de perro, ocasionalmente se le veía acompañando a ISIS.  La asociación con el
chacal se debe, probablemente, al hábito de los chacales de desenterrar  las
tumbas para alimentarse. Rindiéndole culto esperaban invocarlo para proteger a
los difuntos.

Presidía las momificaciones y guardián habitual de las necrópolis. Guiaba el alma


del difunto en el más allá. Protegía el cuerpo de Osiris durante, y después, de que
éste hubiera sido embalsamado. Luego sería integrado en la religión de Osiris,
siendo entonces hijo de Neftis.

BASTET
Esta diosa se presentaba como una mujer con cabeza de gato o como un gato.
Representa la personificación de los rayos calientes del Sol y ejercía sus poderes
benéficos. En su aspecto guerrero, era una leona con la piel verde  y en este
aspecto estaba asociada a la luz solar.  Fue una diosa solar hasta la identificación
de los griegos con su diosa lunar Artemisa. Fue a partir del siglo X a.c. cuando
adoptó caracteres hogareños y es entonces cuando comienza a aparecer como
gata doméstica.

También representaba  la abundancia y era la señora del placer, poseyendo todos


los aspectos pacíficos de diosas peligrosas como Sejmet. Era protectora de los
gatos y, por lo tanto, enemiga de las serpientes, fundamentalmente de Apofis a la
que ataca con sus garras protegiendo a su padre Atum.

BES

Representado como un enano con barba y melena, aparece siempre desnudo o


con una piel de león, sacando la lengua. Se le asociaba con los niños y las
embarazadas. Era esposo de Beset  y, a veces, de Tueris, a  quien ayudó en su
parto, razón por la que se convirtió en genio de los nacimientos. A éstas las asistía
en el parto y las protegía de los espíritus malignos con unos cuchillos. Presidía
oráculos que se celebraban en el templo de Sethy, en Abydos y curaba
enfermedades. Su figura se convirtió en un popular amuleto, también vinculado al
mito solar como guardián, en el más allá, de la puerta del horizonte oriental
Como dios de la música  lleva un arpa y como dios de la guerra espada corta y
escudo. En ambos casos trata de alejar los espíritus malignos, bien a través de la
música bien a través de la fuerza.

JNUM

Dios representado con cabeza de carnero, uno de los dioses más antiguos. .
Originalmente fue un dios del agua, el que guardaba las fuentes del Nilo, que para
los egipcios era lo mismo que guardar la fuente de la vida; o de la inundación del
Nilo y como tal, se le representaba con agua fluyendo de sus manos y llevando
una jarra sobre su cabeza, recibía el título de "Señor de la catarata”.

También era el dios guardián de las aguas del mundo inferior y lleva el título de
"El Señor del Más Allá Tenía como función crear a los seres vivos, dioses y
hombres, en su torno de alfarero.

En Esna se creía que había modelado el huevo primordial de donde salió el sol al
comienzo del mundo. ".

Asimismo era el dios alfarero que modelaba la persona. Su nombre significa


literalmente "el moldeador". Según una leyenda Jnum originalmente creaba a
cada hombre en su torno de alfarero, pero llegó un  momento en el que cansado
de hacerla girar y girar rompió su rueda y colocó una parte de ella en cada
hembra, de manera que a partir de ese momento todas las cosas podrían
reproducirse sin necesidad de su intervención.

HAPI

Representado como hombre barbudo y barrigón, que tenía la piel de color verde o
azul, y era como una figura del agua , la personificación de la crecida del Nilo y de
los beneficios que aporta.. Poseía algunas características femeninas, como los
pechos caídos.

En la cabeza llevaba un tocado con las plantas heráldicas del Alto y Bajo Egipto. A
veces en vez de cabeza humana, había dos cabezas de oca.

Se pensaba que residía cerca de las cataratas, en una cueva de Bigeh, con su
séquito de dioses y su harén de diosas rana ,llevaba una bandeja o una mesa de
ofrendas, que representaba los bienes que la crecida anual aportaba a Egipto;
también podía llevar dos vasos que simbolizaban a los dos Nilos.
 

HATHOR

Es junto con Isis la diosa más venerada. Hathor era una diosa celeste. Es madre,
esposa y compañera al mismo tiempo. Se le representa como mujer o como vaca,
con el disco solar entre los cuernos. Era frecuente la representación de la columna
hathórica, en cuyo capitel se muestra una cabeza humana frontal con las orejas de
vaca. Diosa de la alegría, las fiestas, la danza y el amor.

También era la patrona de los ebrios; presidía la fiesta de la ebriedad que se


celebraba en Dendera veinte días después de la inundación del Nilo

Según la leyenda Hathor, como personificación del cielo, era la vaca que con sus
patas sostenía el cielo, mientras que Horus, su hijo, en forma de halcón, se
introducía por su boca cada noche para renacer por la mañana; por lo cual su
nombre significa "La Casa de Horus".

 
 KHEPER

Dios que simboliza la resurrección. Es también una versión del sol naciente. Se le
representa como un hombre con un escarabajo por cabeza, o una cabeza humana
coronada por un escarabajo. Siendo el escarabajo su emblema posiblemente llegó
a convertirse en un símbolo de resurrección y puede así explicar la multitud de
escarabajos presentes en piedras y joyas egipcias. 

 MAAT

Maat era representada como una mujer, de pie o sentada, con una gran pluma de
avestruz en la cabeza, sujeta con una diadema. Considerada hija de Ra, Maat
aparecía detrás de su padre, en la barca que le llevaba cada noche al mundo
subterráneo. Representa el equilibrio, la armonía del universo tal y como fue
creado al principio. En la sociedad este respeto por el equilibrio implica la práctica
de la lealtad, verdad, justicia respecto a las leyes y los individuos. Ocupaba un
papel importante en el juicio funerario, donde se colocaba una pluma en su
representación en el platillo derecho de la balanza y en el izquierdo el corazón del
difunto, para evaluar su fidelidad a Maat.
MONTU

Dios-halcón, uno de los títulos que poseía era "Horus con el brazo fuerte". Era un
dios solar y antiguo dios de la guerra, personificaba el valor del faraón durante la
batalla.

Se representaba como un hombre con cabeza de halcón que llevaba plumas y el


disco solar, va armado con arco y hacha; a menudo lleva una especie de cimitarra
curva. Por su carácter de divinidad guerrera  los griegos lo identificaron con Apolo.

 NUT

De acuerdo con un mito, el dios Atón había creado el mundo a partir de sus fluidos
internos. De esta forma surgieron los primeros dioses: Shu, el aire, y Tefnut la
humedad. Estos dioses procrearon a Gueb, la tierra, y Nut, el cielo. Nut también
aparece en el panteón egipcio como la diosa creadora del universo físico y como
la reguladora de los movimientos de los astros. Se la representa como bóveda
celeste en forma de una mujer inclinada sobre la Tierra apoyándose en ella con
los pies y las manos. Nut, diariamente paría al Sol que viajando sobre su cuerpo
llegaba hasta su boca, desapareciendo en el interior, renaciendo al día siguiente.

Protectora de los muertos, que acudían a ella para obtener alimento y protección,
daba a los difuntos la facultad de renacer. En los sarcófagos se la representaba
protegiendo al difunto con las alas extendidas, o en el interior, como mujer con los
brazos alzados, ayudándolo a renacer en el Más Allá, o como representación del
cielo.

SOBEK

Dios-cocodrilo. Es mencionado en el texto de las pirámides como hijo de Neit. Se


le creía emergido de las aguas del caos en la creación del mundo. Era 'señor de
las aguas', temible por su voracidad. Eliminaba los enemigos que habitaban en los
medios .En el aspecto maligno se le representa como un demonio del Duat; se le
asoció a Seth porque generaba peligro y desorden; en alguna versión del mito de
Osiris se dice que Seth se escondió en el cuerpo de un cocodrilo para escapar sin
castigo por su crimen; sin embargo él colaboró en el nacimiento de Horus y ayudó
a destruir a Seth; también rescató a los cuatro hijos de Horus de las aguas del
Nun, por orden de [Link] representado cocodrilo y como hombre con cabeza de
cocodrilo.

JONSU

Durante un tiempo estuvo asociado al toro, representando la fertilidad de la tierra y


los nacimientos; se decía que cuando Jonsu hacía salir la luna llena, las mujeres
concebían y el ganado se volvía fértil; pero también fue asociado al mundo
funerario y los muertos se dirigen a él como "Señor de Annu".

En su forma celeste aparece como hombre con cabeza de halcón, que toma
prestada de Horus, con una luna creciente sobre la cabeza bajo el disco lunar.
Dios relacionado con el tiempo lleva en las manos una rama de palmera, que sirve
para medir el paso del tiempo.
NEIT

Diosa guerrera y de la caza. Sus atributos eran el arco, las flechas y el escudo, en
su función más antigua y se identificaba con la abeja, símbolo de la realeza..
Protege a Osiris, Rá y al faraón a quienes protege con su arco; sus flechas
adormecen a los malos espíritus. Posee varias representaciones según la ciudad
de culto.

En el Imperio Nuevo se convierte en la "diosa madre", ser andrógino creador de


dioses y hombres, la que engendró el universo a través de siete flechas (o siete
palabras, pues también se decía que creaba a través de la palabra) con las que
hizo surgir la colina primordial.

En el periodo Saíta es una diosa nacional y se la proclamará "Madre de todos los


dioses".

En su aspecto funerario es la diosa protectora de los muertos, la que inventó el


tejido (por lo que se convierte en patrona de los tejedores) y ofrece tanto las
vendas como el sudario para los difuntos. También era la encargada de restaurar
las almas, a las que ofrecía pan y agua tras su largo viaje desde el mundo de los
vivos.

RENENUTET

La diosa serpiente. En Egipto las serpientes son divinidades protectoras y


maléficas. Pero Renenutet, una divinidad con cabeza de serpientes, tiene carácter
benéfico; es protectora del niño real y también diosa de la suerte. Está vinculada a
la fertilidad y a las cosechas. A ella se le dedicaba la primera gota de agua, vino,
cerveza y el primer pan.

SACMIS

Se representaba a esta diosa como leona, o como mujer con cabeza de leona. Era
hija del dios Rá; llevaba el disco solar y el ureo sobre la cabeza, y se le
consideraba una manifestación del ojo de Rá. Simboliza la energía destructora del
sol, las llamas con que aniquilaba a los enemigos; era la temible diosa de la
guerra. Causaba espanto en este mundo y en el más allá, donde Set y la horrible
serpiente Apofis sucumbían ante ella. Su nombre egipcio era Sejmet, que significa
'la poderosa'. Esta diosa atacó despiadadamente a los humanos, pero Rá quiso
impedir que los aniquilara. Sacmis fue engañada al ofrecérsele 7.000 vasijas de
cerveza mezclada con un tinte rojo. La diosa, creyendo que era sangre, bebió y se
embriagó, y la raza humana logró sobrevivir.
SELKIS

Diosa antigua de los escorpiones y la magia. Simbolizaba el calor abrasador del


sol. Su papel era fundamentalmente benéfico ya que protegía de las picaduras
venenosas de escorpiones y serpientes. Se la llamaba "La que facilita la
respiración en la garganta", ya que la picadura de este animal produce ahogo;
también se la relacionaba con la que posibilita la respiración del recién nacido y
del difunto en su renacimiento. En los textos funerarios es la madre del difunto, al
que amamanta. Protectora del sarcófago del faraón, juntamente con Isis y Neftis.
Se preocupaba de que la serpiente  Apofis no saliera del inframundo. También era
diosa de la unión conyugal.

Sus sacerdotes eran verdaderos médicos y magos, dedicados a la curación de


picaduras de animales venenosos.

SESHAT

Diosa asociada a los arquitectos, aconsejaba al monarca en la fundación de los


templos. En la cabeza tiene una estrella de cinco puntas y lleva en las manos una
caña de palmera. Como contable del tiempo, escribe los años de reinado del
faraón en las hojas del árbol de persea.
 

SHU

Hijo de Rá y Hathor, aunque una leyenda posterior afirma que Rá dió lugar a
Tefnut sin ayuda de ninguna diosa. Como dios de la naturaleza puede decirse que
es una personificación de la atmósfera que divide al cielo (Nut) de la tierra (Gueb).
Con frecuencia figura con los brazos en alto, sujetando a Nut estrellada, mientras
Gueb yace debajo. Shu es representado como un hombre, con su símbolo, la
pluma en lo alto de la cabeza. A menudo es asociado junto con Tefnut con dos
leones.

TEFNUT

Hermana gemela de Shu e hija de Rá y Hathor. Como diosa de la naturaleza,


probablemente representa el rocío. Se dice que se enfadó con Ra y se fue a
Nubia; el dios Shu, acompañado por Thot, fue a buscarla, la consoló e hizo que
volviera a Egipto, favoreciendo con ello la llegada de la inundación. Se la asociaba
a las divinidades guerreras y aparece vinculada al ojo solar de Ra y por ello
también al ureo, recibiendo los títulos de "Señora de la llama" y "el ureo sobre la
cabeza de todos los dioses". Sus servicios a los difuntos no van más allá de
proporcionarles el aliento. Se la representa con cabeza de león y el disco con el
aureo encima, en sus manos el cetro y el anj. En los textos de las pirámides se
creía que se llevaba la sed de los difuntos.

TUERIS

Diosa cuyo nombre significa 'la grande', estaba muy vinculada al nacimiento. Se
representaba como hipopótamo hembra, con cola de cocodrilo, patas de león y
muy grandes pechos. Es diosa protectora de las embarazadas y su figura aparece
en las camas y en los vasos para poner leche.

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BASTET:

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TEFNUT:

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DIOSES EGIPCIOS:

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egipcio/[Link]

Dioses egipcios

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Ra (mitología)
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Amón

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Atón

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Isis

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Horus

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Tot

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[Link]
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antiguo_egipto.pdf
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Bibliografía
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EDITORIAL EL ATENEO., Madrid.
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 Grimal, Nicolás., 1996., Historia del antiguo Egipto., EDITORIAL AKAL,
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 R . hamilton 2006: "ANTIGUO EGIPTO el imperio de los faraones" 235-249
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