CRECIENDO A TRAVES DE LA TENTACIÓN.
Santiago 1: 12. Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya
resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le
aman.
Cada tentación es una oportunidad para hacer el bien. En el camino hacia la madurez
espiritual, hasta la tentación llega a ser un escalón más que una piedra de tropiezo
cuando comprendes que puede ser tanto una ocasión para hacer lo correcto como
para hacer lo incorrecto. La tentación solamente proporciona una elección. Aunque es
el arma principal de Satanás para destruirte, Dios quiere usarla para tu desarrollo.
Cada vez que escoges hacer lo bueno en lugar de pecar, estas madurando a fin de
alcanzar el carácter de Cristo. Una de las descripciones más concisas de su carácter
lo encontramos en el fruto del Espíritu.
Gálatas 5:22-23. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad,
bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Tener el fruto del Espíritu es ser como Cristo. ¿Cómo, entonces, produce el Espíritu
Santo estos nueve frutos en tu vida? ¿Los crea al instante? ¿Te despertarás un día y
poseerás de repente estas características totalmente desarrolladas? No. ¡Dios
desarrolla el fruto del Espíritu en tu vida, permitiéndote experimentar circunstancias en
las que seas tentado para producir exactamente la cualidad contraria! El desarrollo del
carácter siempre involucra una elección, y la tentación proporciona esa oportunidad.
Por ejemplo, Dios nos enseña a amar poniéndonos personas desagradables a nuestro
alrededor. No requiere fuerza de voluntad para amar a las personas que son
encantadoras y amorosas contigo. Dios nos enseña el verdadero gozo en medio de la
tristeza cuando nos volvemos a él. La felicidad depende de las circunstancias
externas, pero el gozo está basado en tu relación con Dios. Dios desarrolla la paz
verdadera dentro de nosotros, no haciendo que las cosas vayan de la manera en que
lo habíamos planeado, sino permitiendo tiempos de caos y confusión. Aprendemos a
tener paz verdadera cuando escogemos confiar en Dios a pesar de las circunstancias
siempre que nos sentimos tentados a preocuparnos obtener miedo. De igual modo, la
paciencia se desarrolla en las circunstancias que nos obligan a esperar, cuando
somos tentados a enfadarnos o estamos a punto de explotar. Dios utiliza la situación
opuesta de cada fruto para que tengamos la posibilidad de elegir. ¡Cada vez que
derrotas una tentación te pareces más a Jesús!
COMO OPERA LA TENTACIÓN: Nos ayuda saber que Satanás es completamente
predecible. Él ha usado la misma estrategia y las viejas artimañas desde la creación.
De la Biblia aprendemos que la tentación sigue un proceso de cuatro pasos, los
mismos que Satanás usó tanto con Adán y Eva como con Jesús. El primer paso,
Satanás identifica un deseo dentro de ti. La tentación empieza cuando Satanás te
sugiere (con un pensamiento) que cedas a un deseo malo. Satanás susurra: “¡Te lo
mereces!¡Debes tenerlo ahora! Será emocionante… reconfortante… o te hará sentir
mejor”. Pensamos que la tentación está alrededor de nosotros, pero Dios dice que
empieza dentro de nosotros. Si no tuvieras ningún deseo interno, no podría atraerte.
La tentación siempre empieza en tu mente, no en las circunstancias.
Marcos 7: 21-23. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos
pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las
avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia,
la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
Santiago 4: 1. ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de
vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?.
El segundo paso es la duda. Satanás trata de conseguir que dudes de lo que Dios ha
dicho sobre el pecado.
Hebreos 3: 12. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo
de incredulidad para apartarse del Dios vivo.
El tercer paso es el engaño. Satanás es incapaz de decir la verdad; la Biblia lo llama
“el Padre de mentiras”
Juan 8: 44. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre
queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la
verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es
mentiroso, y padre de mentira.
El cuarto paso es la desobediencia. Al final te comportarás de acuerdo con lo que
estuviste maquinando en tu mente. Crees las mentiras de Satanás y caes en la trampa
de la que te advierte Santiago.
Santiago 1: 14-16. sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia
es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a
luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos
míos, no erréis.
COMO VENCER LA TENTACIÓN: hay pasos específicos que necesitas dar:
A. REHUSATE A SER TENTADO:
Muchos cristianos se asustan y se desmoralizan con pensamientos tentadores, se
sienten culpables porque no están “por encima” de la tentación. Se sienten
avergonzados por el solo hecho de ser tentados. La tentación es una señal de que
Satanás te odia, no de tu debilidad o mundanalidad. También es una parte normal del
ser humano y del hecho de vivir en un mundo caído. No te sorprendas ni te asustes o
descorazones por ser tentado. Sé realista en cuanto a la incapacidad de evitar la
tentación; nunca podrás evitarla completamente.
1º Corintios 10:13. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero
fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará
también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
No es pecado ser tentado.
Hebreos 4: 15. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse
de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza,
pero sin pecado.
La tentación solo se convierte en pecado cuando cedes ante ella. Muchas personas,
sobre todo los varones cristianos, se sienten culpables porque las hormonas que Dios
les dio se les alborotan. Cuando automáticamente una mujer atractiva les llama la
atención, suponen que es lujuria (la lujuria es la opción de cometer en tu mente lo que
te gustaría hacer con tu cuerpo) y se sienten avergonzados y condenados. Pero la
atracción no es lujuria hasta que se le da cabida. Realmente, cuanto más te acercas a
Dios, tanto más Satanás tratará de tentarte. A veces, mientras oras, Satanás sugerirá
un pensamiento raro o malo simplemente para distraerte y avergonzarte. No te
alarmes ni te avergüences por eso, sino comprende que Satanás le tiene miedo a tus
oraciones e intentará hacer cualquier cosa para detenerlas. En lugar de condenarte
diciendo: “¿Cómo se me ocurrió un pensamiento así?”, piensa que es una distracción
de Satanás e inmediatamente vuelve a concentrarte en Dios.
(continua la próxima semana)
¿Cómo derrotar la tentación?
2ª Timoteo 2: 22. Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el
amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.
1ª Corintios 10:13. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero
fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará
también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
Siempre hay una salida. A veces puedes sentir que una tentación es demasiado
insoportable, pero eso es una mentira de Satanás. Dios ha prometido que nunca
permitirá que haya más sobre ti de aquello con lo que cuentas dentro para vencer. Él
no te permitirá ninguna tentación que no puedas superar. Sin embargo, también debes
hacer tu parte practicando cuatro claves bíblicas para derrotar la tentación.
A. Vuelve a concentrar tu atención en algo diferente: Te sorprenderá saber
que en ninguna parte de la Biblia se nos dice que debemos “resistir la
tentación”. Se nos dice que “resistamos al diablo”
Santiago 4: 7. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
En cambio, se nos aconseja que volvamos a enfocar nuestra atención. Resistir a un
pensamiento solo intensifica nuestro enfoque en eso y fortalece su fascinación, es
decir cada vez que intentas bloquear un pensamiento lo grabas más profundo en tu
mente, cuando lo rechazas lo refuerzas. Esto es más cierto en el caso de las
tentaciones, cuantas más luchas, más te controla. Dado que la tentación siempre
empieza con un pensamiento, la manera más rápida de neutralizar su fascinación es
concentrarte en otra cosa. Cambia el cauce de tu mente y procura interesarte en otra
idea. La batalla contra el pecado se gana o se pierde en la mente. Cualquier cosa que
atrape tu atención te atrapará a ti.
Job 31: 1. Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?
Salmos 119: 2-3. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el
corazón le buscan; Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.
v. 5. !!Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos!
En cuanto tu mente está en otra cosa, la tentación pierde su poder. A veces, esto
significa dejar físicamente una situación tentadora. Hay ocasiones en que lo correcto
es huir. Aléjate de un grupo que está contando chismes. Abandona el cine en medio
de la película. Desde el punto de vista espiritual, nuestra mente es el órgano más
vulnerable. Para reducir la tentación, mantén tu mente ocupada con la Palabra de Dios
y otros pensamientos buenos. Vence el mal por el bien.
Romanos 12: 21. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.
Satanás no puede atraer nuestra atención cuando nuestra mente está preocupada con
otra cosa. Por eso la Biblia nos aconseja repetidas veces que mantengamos nuestras
mentes enfocadas.
Hebreos 3: 1-2. Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial,
considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; el cual es
fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.
2º Timoteo 2: 8. Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los
muertos conforme a mi evangelio.
Filipenses 4: 8. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,
todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud
alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Escoge con cuidado en que cosas piensas
2º Corintios 10: 5. derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el
conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.