Reencauches de un viejo problema
Con seguridad, usted recordará la clásica caricatura en tres escenas del desventurado
pescador, quien después de una agitada y prolongada lucha con su caña de pescar
(aunque más en su imaginación), irrumpe en la tranquilidad de la superficie del charco,
sacando lo que ha “pescado” sólo para darse cuenta que ha enganchado una llanta
cubierta de algas que yacía apaciblemente en el fondo de ese charco. Dicha caricatura
es pertinente para el momento actual ya que ilustra uno de los problemas más difíciles,
pero menos conocidos que enfrentan los expertos en residuos sólidos: ¿qué hacer con
el uno por ciento del flujo de desechos compuesto por llantas para automóviles?
Si se le calcula estrictamente con números, el problema parece abrumador:
aproximadamente, 12 millones de llantas son desechadas cada año en el Estado de
Nueva York, que si fueran dispuestas de forma plana con sus bandas de rodamiento
una tras otra, serían suficientes como para ser extendidas 12 veces a lo largo de toda
la Autopista del Estado de Nueva York. También, alrededor de 260 millones de llantas
son desechadas cada año en todo el país; esta cantidad sería suficiente para recorrer
la circunferencia de la tierra aproximadamente cuatro veces. En tanto que el uso de
neumáticos reencauchados es cada vez menor, la cantidad anual mencionada crece
incesantemente y se suma a un acopio nacional que se dispersa por las carreteras,
vertederos y laderas, con un contenido de más de dos mil millones de llantas.
Aunque las llantas desechadas, en su mayoría son inertes, su presencia en el ambiente
es muy poco benigna, pues se sabe que tienen la fastidiosa particularidad de elevarse
hasta la cima de los rellenos sanitarios y perforar la cubierta de éstos, frustrando así
los mejores planes de los expertos en reciclaje. Se calcula que cada año, en Nueva
York, las llantas ocupan un promedio de 382.277 m3 en valiosos espacios destinados al
establecimiento de rellenos sanitarios, mientras que dichos espacios se encuentran
cada vez más reducidos. Así mismo, las llantas, normalmente, se enredan en las
llantas de los vehículos recolectores. Debido a estos problemas, cada vez son menos
los rellenos sanitarios con disponibilidad para almacenar llantas, lo que a su vez ha
fomentado la práctica de las descargas ilegales. Además, si no son trituradas o
apiladas adecuadamente, las llantas pueden almacenar agua y propiciar las
condiciones ideales para la reproducción de mosquitos; de hecho, una encuesta del
Departamento de Salud Estatal identificó ocho especies de mosquito que actualmente
se forman en los depósitos de llantas del Estado de Nueva York. Las llantas de
desecho se incendian con frecuencia y emiten enormes cantidades de humo acre
negro, generando así agentes contaminantes que pueden representar una amenaza
para la calidad de las aguas subterráneas y superficiales. Aparte de estos problemas,
tener un arrume de neumáticos cerca al lugar donde usted prefiere ir de pesca o de
excursión no es una vista agradable.
Este problema está recibiendo cada vez mayor atención por parte de los gobiernos
estatales y locales y la industria privada. Es así como en el año de 1987 en Albany, se
llevó a cabo una conferencia con dos días de duración, denominada “Llantas de
Desecho en el Estado de Nueva York: Alternativas de Eliminación”. Esta conferencia,
patrocinada
por el Departamento de Conservación Ambiental (por sus siglas en inglés DEC), el
Departamento de Transporte y el Instituto de Gobierno Rockefeller, se enfocó en la
naturaleza y la magnitud del problema de las llantas de desecho, y presentó de forma
detallada una serie de talleres sobre las posibles alternativas para su disposición, por
ejemplo, la de su reutilización.
Igualmente, esta conferencia destacó la necesidad de crear nuevas normas que
regulen la operación y mantenimiento de los actuales depósitos de llantas, como en el
caso de la repugnante montaña de llantas del Condado de Chautauqua, que para el
año de 1987 ya albergaba entre cinco y ocho millones de ellas. Existe, además, un
proyecto de ley que se destaca en el plan estatal de gestión de residuos sólidos del
DEC, y que inicialmente fue presentado en la Asamblea legislativa de 1987 por el
representante Maurice Hinchey a solicitud del procurador. Dicho proyecto establece
normas que prohíben la disposición de llantas, excepto en las instalaciones
autorizadas, y exige que éstas sean almacenadas en dichas instalaciones para
minimizar la posibilidad de que se generen incendios y se reproduzcan mosquitos. El
proyecto también crearía un fondo estatal, financiado con la venta de llantas por un
valor de 50 centavos cada una, en la ciudad de Nueva York, con el fin de otorgar
préstamos y subsidios a las municipalidades locales, a los operadores de los depósitos
de llantas y a los recicladores. Es posible que este proyecto reciba gran atención
durante la Asamblea legislativa estatal de 1988, pero independientemente de él,
actualmente, el DEC está reconsiderando las normas estatales sobre desechos sólidos
para incluir en ellas el transporte, el almacenamiento y la disposición de las llantas. Así
mismo, en el Condado de Suffolk se han incorporado leyes para crear una comisión
que examine el problema de los llantas de desecho.
Un método comprobado para reducir el número de llantas desechadas es el
reencauche, esto es, pegar una nueva banda de rodamiento en una llanta usada.
Desafortunadamente, la tendencia a este método se encuentra en decadencia debido
a la baja en el precio del caucho virgen y al hecho de que la gente no está dispuesta a
comprar una llanta reencauchada, ya que sabe que puede comprar una nueva por sólo
uno o dos dólares más. Sin embargo, el número de llantas reencauchadas con que
ruedan los camiones se ha mantenido estable.
Más que aplicar un método de disposición de llantas, éstas han generado una técnica
para mejorar las oportunidades de pesca, pues han sido utilizadas en la construcción
de arrecifes artificiales, que si son ubicados adecuadamente, atraen de forma rápida a
los organismos colonizadores que habitan en el fondo del mar; éstos atraen a los
peces, los que a su vez, atraen a los pescadores. En las costas de Long Island, a casi
dos kilómetros de Smithtown, se construyó un arrecife con más de 22.000 llantas. “Los
llantas son ideales para crear arrecifes”, señala Steve Resler, un antiguo inspector,
quien supervisó la construcción del arrecife. “Usted puede apilar las llantas de
diferentes maneras dependiendo de la ubicación”, dice él, y añade: “los rufos
realmente se han tomado el arrecife”. Es de anotar que existe ya una importante
fábrica de llantas que ha utilizado
decenas de millones de éstas en la construcción de varios miles de arrecifes en todo el
mundo.
También se utiliza un pequeño número de llantas en la elaboración de aparatos para
parques infantiles, materas, barreras de impacto para autopistas y en proyectos para el
control de la erosión. Aun así, estos usos tienen un potencial limitado y probablemente,
nunca significarán más que una contribución menor para solucionar el problema de las
llantas de desecho.
El uso de la goma triturada a partir de las llantas desechadas, y su combinación con
materiales para la pavimentación es una aplicación que implica el uso potencial de
grandes cantidades de llantas en esa condición. Para algunas aplicaciones, las llantas
son trituradas y convertidas en material particulado de caucho, llamado caucho
pulverizado; después, éste es precalentado y mezclado con asfalto, de lo cual se
obtiene un asfalto adicionado con caucho. En otros casos, se le añade caucho al
concreto o al concreto asfáltico. En un informe de 1985 titulado “Utilización de las
Llantas Desechadas de Automóviles para la Construcción de Autopistas”, el
Departamento de Transporte del Estado de Nueva York calculó que, con base en la
cantidad de materiales que se utilizan anualmente en la pavimentación de carreteras,
se consumirían más de nueve millones de llantas para la elaboración del concreto
asfáltico, conteniendo éste un dos por ciento de caucho, mientras que para una mezcla
de un uno por ciento, se necesitarían más de cuatro millones y medio.
Durante dos décadas, la Ciudad de Phoenix ha obtenido resultados prometedores con
la aplicación de compuestos de asfalto adicionado con caucho al pavimento de las
carreteras y en los proyectos de reparación de las mismas. La adición de caucho
permite que el asfalto resista mejor las presiones del tráfico vehicular y del clima. De
acuerdo con las pruebas realizadas en esa ciudad, este nuevo material dura hasta tres
veces más que el asfalto normal, así que, a pesar de que también es dos veces más
costoso, la ciudad ha ahorrado dinero a largo plazo. Dos estudios llevados a cabo por
el Departamento de Transporte de Connecticut han arrojado resultados generalmente
favorables con respecto al asfalto adicionado con caucho. Sin embargo, aún no está
clara su habilidad para resistir el rigor de climas más fríos.
Después de reconocer este potencial, grande, pero incierto, el Gobernador Mario
Cuomo firmó en 1987 un proyecto de ley que dirige el Departamento de Transporte
para iniciar un proyecto piloto con el uso de este tipo de asfalto. En abril de 1989, esta
agencia deberá presentar los resultados de dicho proyecto ante la Legislatura Estatal,
así como un estudio comparativo de ambos tipos de asfalto en términos de costo,
mantenimiento, resistencia al deslizamiento y otras propiedades. El proyecto de ley,
además, habilita al Gobernador para exigir, después de mayo 1° de 1989, la adición de
goma de desecho a los materiales de pavimentación utilizados por las constructoras
que sean contratadas por el DOT.
Existen varias compañías interesadas en el alto potencial energético de las llantas de
desecho, debido a que éstas son elaboradas a base de petróleo. Se estima, por
ejemplo, que el valor energético contenido en la gran cantidad de llantas desechadas
anualmente en Nueva York equivale a 700.000 barriles de petróleo, y si se quemaran
todas las se producen anualmente en todo el país, se podría suministrar suficiente
energía como para mantener a éste en funcionamiento durante un día y medio.
Irónicamente, este potencial como fuente de combustible es una de las razones por las
que existen tantos vertederos de neumáticos, pues hay empresarios que los acopian a
la espera de poder explotar dicha propiedad algún día.
Algunas comunidades están invirtiendo en las máquinas trituradoras de llantas para
poder almacenar éstas de forma más eficiente en los sitios de disposición y finalmente,
explotar el material particulado como fuente de combustible.
También, algunas plantas incineradoras se encuentran en funcionamiento: la primera,
ubicada en Modesto, California, fue construida contigua al acopio de llantas más
grande del mundo que contiene entre 35 y 40 millones de llantas, de las cuales quema
aproximadamente 800 cada hora; en este proceso se generan 14 megavatios de
electricidad. Actualmente, se planea construir otra planta en Connecticut.
De igual manera, algunas compañías están trabajando en la trituración de llantas y
utilizan la goma para fabricar nuevos productos. Una de ellas, iniciada en Minnesota en
1987, fabrica autos, tapices para pasillos y para la práctica de lucha libre, y bases para
tapetes. Para obtener estos productos, se le inyecta un polímero al caucho usado para
“renovarlo” y darle propiedades similares a las del caucho virgen. Antes de que este
proceso apareciera, sólo una pequeña cantidad de caucho usado (del cinco al 10 por
ciento) podía combinarse para crear nuevos productos de caucho sin que la calidad de
éstos se viera comprometida. Actualmente, los expertos en cauchos creen que gracias
a la técnica de la polimerización es posible incorporar porcentajes de goma usada
mucho más altos para la fabricación de nuevos productos. La planta de Minnesota
tiene capacidad para reciclar tres millones de llantas al año, que es casi la totalidad de
llantas que se desecha anualmente en dicho estado.
Se ha dado ya el primer paso crucial con relación a las llantas de desecho, esto es,
comprender que es un problema cada vez mayor, y como tal, requiere de soluciones.
Las diversas iniciativas propuestas o listas para ser llevadas a cabo en otros estados
mantienen la promesa de poder implementar de manera efectiva programas
ambientalmente sólidos y que se basen en la economía. La magnitud de este avance
hacia el futuro determinará si nuestro amigo, el pescador ficticio, atrapa más peces
que neumáticos.
…………..
Autor: John L. Turner. Texto tomado de: Plan de Nivelación Académica TALENTOS. Universidad del Valle – Alcaldía de Santiago de Cali.
(2011) Módulos del componente académico. Periodo enero – mayo de 2010. Autores: RECALDE Luis, VARGAS Luisa F., CASTILLO G. Luis
C. Artes Gráficas del Valle Ltda.