Indígenas YARACUYANOS
Indígenas de Yaracuy
II. - EL VALLE DE LAS DAMAS: SIGLO XVI
"No sin recelo de guerreras tramas/ dieron en unas grandes poblaciones/ do no faltaron
amorosas llamas/ pues por ser de tan bellas proporciones/ le llamaron Valle de las Damas".
JUAN DE CASTELLANOS
Aventura de varios ilustres varones. Caracas. Monte Avila, P. 72.
El área del actual Estado Yaracuy... fue asiento de pobla ciones indígenas sedentarias que
llegaron a desarrollar una agri cultura avanzada, es decir, utilizaban el riego y sistema de cul
tivo intensivo (Jiménez, Morella, 1986, p. 49).
La actividad agrícola, según se desprende de las fuentes escritas, fue descollante e hizo
que se establecieran en el Valle de las Damas, que se corresponde con el valle del río
Yaracuy y durante los siglos XVI y XVII aunque no se disponen de esta dísticas, varias
comunidades, entre ellas, los indios caquetíos.
que ocuparon casi cuatro leguas de ancho con una aglomeración de población de relativa
importancia; al parecer, la práctica de la agricultura incidió en la concentración de aldeas de
media legua de largo y de una sola calle donde en una troja' habitaban de cinco a ocho
familias, de lo que se deduce la existencia de una economía comunal, al igual que la
distribución de las tareas donde a la mujer le correspondiu, moler maiz, guisar e hilar.
Para la cosecha de granos había especial cuidado en pro tegerlos del suelo y de la
humedad que existía a lo largo del valle, por otra parte, la cercanía a la costa les provela...
de abundantísimo pescado y así, en el río (Aroa) como en los demás. de tierra adentro, se
pesca gran cantidad de pescado con redes de hoja de caña que llaman cogollo... y echan la
raíz del barbasco molido en los ríos a medio día con el rigor del sol con que se emborracha
el pescado (Vásquez Espinoza, Antonio, 1948). Este río los ponia en contacto con el mar,
de allí, que necesariamente construyeran sus propios medios de transporte; además eran
comerciantes y para ello era probable la utiliza ción del interior del valle del Turbio-Yaracuy,
como lugar de contacto para intercambio
Al parecer los habitantes del valle no estaban bajo el do minio de una persona, cada aldea
era autosuficiente, pero uni das en caso de defensa para formar confederaciones bajo la
autoridad de un jefe principal... tenían sus guerras entre naciones diferentes, vecinas y de
costumbre, el que mataba a alguno de ellos o sobre desafío, por la primera vez que vencia
se pin
5. La troja eta a vivienda de habitación, la barbacoa la utilizaban para alma cenar grans.
(Alvardo, Lhandro 1953) Glosario de voces indígenas de Venezuela Vol. I. Caracan:
Ministerio de Educación. Dirección de Cultura y Bellas Artes (edición con motivo de la
Conmemoración del cuarto centenario de la fundación de Barquisimeto): 6. Material
arqueológico del estilo Aroa confirma el comercio de material de
alfareris. Cruzent J. M. Irving Rouse. (1958) Arqueologia Cronológica de
Veneruola, Volumen I. Caricis: Armitano Arte.
taba un brazo, la segunda los pechos, la tercera echaba una raya o desde el extremo del
ojo a la oreja, y éste era su blasón y nobleza, pero no las alcanzaba, si hacían estas cosas
a traición, la cual abominaban tanto, que aun a los conejos y venados no querían en caza
tirar, estando echados o detenidos porque decían era matarlos a traición. (Meléndez Prado,
Manuel, 1911, pp. 69-70),
Los caquetíos... eran fuertes y bien proporcionados y muy bellas las mujeres. Por esto
llaman el Valle Vararida o Valle de las Damas. El uso de las flechas envenenadas es desco
nocido (Federman, Nicolás, 1988, p. 112), por eso usan como armas la macana, una
especie de espada de madera y habitan en barbacoas, una troja sostenida por cuatro
postes... llámase también el Valle Hadabacoa que quiere decir en lengua espa ñola; toda
arboleda, porque tienen la tierra aparejada, para ello por ser como es, todo monte, que así
lo requiere el maíz y la yuca y otras raíces como son las batatas que ellos siembran... en el
valle entre dos sierras. (Arellano Moreno, Antonio, 1964, p. 184).
La tierra de los caquetíos se... tiene por sana y otras veces sufren de una enfermedad
general de viruelas por los caquetíos llaman cumaragua como está dicho, aunque por otro
nombre, la llaman mene. Mueren cantidad de indios naturales pues se lavan por ser la tierra
calurosa y el cigua es contraria a la dicha enfermedad. El remedio que se tiene para esta
enfermedad, según se ha visto por experiencia es sangrarlos y a los tres días dada la
primera calentura. Es enfermedad que se pega mucho de unos a otros, corre un poniente
frío que acarrea catarros y romadizos que es a la salida del invierno, desde noviembre en
adelante, poco tiempo. (Arellano Moreno, Antonio, 1964, p. 182).
Nicolás Federman utiliza el término Valle de las Damas que en alemán signi fica Valle de las
Mujeres.
En la tierra de los caquetios abundaban venados, zorros, pájaros, que consumían el grano
de los maizales, cochinos de monte que destruían sus arados. Los caquetíos eran muy
dados a la bebida del masato, una bebida preparada -con masa coci da y ácida que ponían
a fermentar- por el indio más respetado por la comunidad.
LOS JIRAHARAS
La ocupación del valle por otras aldeas los obligó a vivir en escarpadas montañas por ello...
eran diestrísimos en dis parar sus flechas con arcos anchos y una vara más alta que ellos,
con los cuales pasaban de parte a parte un hombre y hasta un caballo. En ellas usaban un
ardid nocivo y peligroso a sus ene migos, porque poniendo en las puntas por casquillos
unos agu dos pedernales los ataban al carrizo o macana de la flecha con nervios de venado
o gente, los cuales secos sostenían al peder nal y como entrando la flecha en el cuerpo con
la humedad se aflojase el nervio y se desprendiera el pedernal de la flecha, aunque esto se
sacara, él se quedaba dentro, causando sin reme dio la muerte. (Meléndez Prado, Manuel,
1911, p. 70).
La falta de agua los obligó a beber de pozos y a sustentar se de... unas pencas a manera
de cardón de España, y a las pencas son más gordas y más anchas. Hay gran cantidad de
ellas, que los naturales llaman cocuy (Arellano Moreno, A., 1964, p. 182). Según testimonios
recientes, los jiraharas fueron el último bastión de un grupo llegado en el siglo XIII o comien
zos del siglo XIV y se ubicaron al sur hasta llegar al norte del territorio, y es probable que a
su llegada el valle estuvo pobla do por otras comunidades, lo que los obligó a poblar las
tierras
8. Esta hipótesis se sustenta en el hecho que los petroglifos de Campo Elias guardan
similitud con otros a lo largo de un recorrido de Sura Norte del país (Meléndez Prado,
Manuel (1911) Limites Larenses, p. XII).
altas. Entre las creencias de los jiraharas sobre el diluvio, pen saron que el mundo se anegó
con un aguacero muy grande que cubrió la tierra e hizo perecer a todos, pero uno de sus
abuelos viendo que la tierra se anegaba se subió para escapar a un monte muy elevado.
(Rivero Juan, 1956, p. 1).