Significados y apropiaciones mexicas
de la Danza del Sol.
Estudio de caso de Axixik
Temazkalpul-li
Aldo Daniel Arias Yerena
Resumen: Este texto describe y analiza el fenómeno cultural de la mexicanidad y su relación
con la espiritualidad lakota, mediante la apropiación ritual de la Danza del Sol. El objetivo es
enunciar los sentidos conferidos por los sujetos practicantes de la mexicanidad a las prácticas
rituales provenientes de las tradiciones nativo-americanas y sus implicaciones identitarias. Para
ello, se hace una reconstrucción de la historia del proceso de apropiación y llegada de la Danza
del Sol lakota a México. Posteriormente se ejemplifica el proceso de hibridación y relocalización a
través de la descripción de un estudio de caso particular: el grupo Axixik Temaskalpul-li (Kalpulli
de la mexicanidad, ubicado en la ribera del lago de Chapala, Jalisco, que practica también rituales
sioux, y que es el segundo en antigüedad en el territorio mexicano en practicar la Danza del Sol).
Por ultimo, se problematiza el fenómeno de las identidades y los sentidos conferidos por los sujetos
inmersos en una red de espiritualidades alternativas, que de manera particular circulan por los
circuitos neoindios, y en particular por los relacionados con la mexicanidad y la Danza del Sol.
Palabras clave: translocalización, Danza del Sol, apropiación, mexicanidad, espiritualidades
alternativas
Abstract: This text describes and analyzes the cultural phenomenon of Mexicanism and its
relationship with Lakota spirituality by way of the appropriation of the Sun Dance ritual. The
aim is to articulate the senses conferred by the practitioners of Mexican ritual dances drawn
from the native American traditions and the implications regarding identity. To this end, the
text presents a historical recreation of the appropriation process and of the arrival of the Lakota
Sun Dance ritual to Mexico. Thereafter, an example hybridization and relocation process is
provided through the description of a particular case study: the Axixik Temaskalpul-li group
(Kalpulli of Mexicanism), located on the shores of Lake Chapala, Jalisco (which also practices
Sioux rituals, and which is the second oldest group in Mexico to practice the Sun Dance). Finally,
the paper questions the phenomenon of identity and meaning conferred by the people immersed in
the network of alternative spiritualism, which in a certain way circulates within the neo-indian
circuit, and particularly those aspects related to Mexicanism and the Sun Dance.
Keywords: translocation, Sun Dance, appropriation, Mexicanism, spiritual alternatives
número 55, septiembre-diciembre 2012
196 Aldo Daniel Arias Yerena
Introducción
La mexicanidad es un movimiento de búsqueda y rescate de las tradicio-
nes nativas del México antiguo, en particular de las etnias nahuahablantes,
como los toltecas y mexicas, que ha retomado como movimiento cultural-
espiritual distintos rasgos culturales, como la lengua náhuatl, la utilización
del calendario solar (azteca), las celebraciones de distintas fechas conme-
morativas y rituales cíclicos, como los solsticios y equinoccios, además de
practicar la espiritualidad prehispánica, con rituales como las danzas y los
temascales.
Gran parte de las bases de estas manifestaciones se basan en lo que
conocemos como movimientos nativistas-milenaristas, entendidas como
aquellas acciones que se proponen valorizar su cultura como reacción a lo
extranjero o, como afirma Linton, es “todo intento consciente y organizado,
por parte de los miembros de una sociedad, de revivificar o perpetuar as-
pectos seleccionados de su propia cultura” [Linton, 1943:230]. Entendamos
también, como lo plantea Haefner, que estos movimientos se caracterizan
por la búsqueda del “eterno retorno” [Haefner, 1990:40), lo que supone la
constante búsqueda de regresar al pasado indígena, retomando distintas
características, desde las formas de organización político-social hasta la re-
apropiación de las formas religiosas. Así, entendemos la mexicanidad como
un fenómeno polisémico, cultural-espiritual, de rescate nativo, ya definido
por varios autores [De la Peña, 2001, 2002; González Torres, 2005; Odena,
1984], que ha tenido diversas vertientes como la mexicanidad radical, cen-
trada en la pretensión de establecer un régimen político similar al del anti-
guo Anáhuac, y la neomexicanidad, centrada en las prácticas espirituales
mexicas fusionadas con el new age; ha tenido también fusiones con otras
prácticas orientales, como el budismo, de Medio Oriente, con el sufismo y,
número 55, septiembre-diciembre, 2012
por supuesto, con algunas otras tradiciones nativas del continente ameri-
cano. Al respecto, la tradición lakota es con la que más intercambio ha te-
nido y, en buena medida, de la que ha tomado una cantidad importante de
símbolos, rituales, objetos e idiosincrasia, entre otros. De la espiritualidad
lakota, una de las prácticas más importantes tomada en la mexicanidad es
el ritual llamado Wi Wanyang Wachipi, la Danza del Sol.
Éste es un ritual de agradecimiento y de ofrenda a la fuerza vital del
universo, llamado por ellos Wakantanka (el Gran Espíritu). Es un ritual
eminentemente masculino; sin embargo, en la actualidad también se per-
mite hacerlo a las mujeres. Esta ceremonia se realiza en el verano, regular-
mente en los meses de julio o agosto, meses en los que los días son más
largos y calurosos, además de ser la época en que los árboles comienzan
Significados y apropiaciones mexicas de la Danza del Sol 197
a dar frutos y sucede la renovación del ciclo vital, lo que representa la
bendición del Gran Espíritu, acontecimiento que es agradecido con dicho
ritual. Éste dura cuatro días con sus noches, durante los cuales quienes
participan activamente, danzan sin cesar, en ayuno total de agua y comida.
Antes de comenzar la ceremonia los participantes y los dirigentes cortan
un árbol (de entre tres y cinco metros de altura) y lo plantan en el centro de
un círculo ceremonial de unos doce metros de radio. La ceremonia de dan-
za se lleva a cabo alrededor de este árbol que simbólicamente, representa
“el árbol de la vida”, “el centro del universo”. Los danzantes le amarran
lienzos de colores y bolsas de tabaco, entre otros objetos, como ofrendas y
oraciones para el árbol.
En cada uno de esos cuatro días se hacen siete rondas o sesiones de dan-
za (las rondas duran alrededor de cuarenta y cinco minutos o una hora), en
las cuales los danzantes se dirigen al árbol sagrado y a los cuatro vientos.
Después, al final de cada ronda, hacen entrega de sus pipas a la gente que
los observa, pipas que están cargadas de tabaco, para que la gente que pre-
sencia la danza las fume y comparta “la medicina” y “la bendición”.1 Al
final de cada día se realizan ceremonias de purificación, llamadas inípi, que
serían el equivalente lakota de los temascales en México.
Al final de esos días se lleva a cabo una ofrenda de piel. Esta ofrenda
se hace pasando dos estacas de madera en el pecho del participante varón,
estacas que van amarradas a dos sogas que se encuentran atadas al árbol. El
danzante debe danzar en dirección contraria al árbol, con el fin de romper
la piel donde se encuentran las estacas. Al final de los cuatro días y de la
ofrenda de todos los danzantes, se realizan ceremonias de purificación para
estos y los demás asistentes a la ceremonia.
Éste es un ritual de iniciación o de elevación de status, dado que contie-
ne las tres fases mencionadas por Turner: preliminal, liminal y posliminal. número 55, septiembre-diciembre, 2012
Según Turner, se analizaría dentro de lo que él concibe como Ritos de crisis
vitales, y en particular como un rito de elevación de status [Turner, 1988:171-
172]. Estos rituales consisten en que los iniciados o “novicios” ‑que en este
caso denominaré danzantes del sol‑ sufren un cambio “irreversible de una po-
sición inferior a otra superior” [Turner, 1988:171]. Dentro del proceso de esta
ceremonia existe un proceso triple, o en tres fases —tomado del antropólogo
francés Van Gennep— que se pueden entender, como ya se mencionó: preli-
minal, liminal y postliminal [Turner, 1988:170]. Estas tres fases explican cómo
1
El acto de llevar sus pipas en la danza supone que, al danzar con ellas y hacer su ayuno
y oraciones, el Gran Espíritu les dará bendiciones mediante el tabaco y éste será com-
partido con el pueblo.
198 Aldo Daniel Arias Yerena
se pasa de tener un status inferior en la fase preliminal (no danzante), cómo es
que existe un momento intermedio –o durante la ceremonia– en la fase limi-
nal (danzando) y, por último, la fase postliminal (danzante), donde el iniciado
es reconocido como tal y le es otorgado su nuevo status.
En primer lugar, Turner [1988:173] apunta que, en estos ritos, los “no-
vicios” pasan por pruebas extremadamente duras, éste es el caso del ayuno
prolongado y una ofrenda de piel. En segundo lugar, en esta ceremonia se
dan las tres fases apuntadas arriba. La fase preliminal, se da cuando los dan-
zantes aún no llegan al cuarto día de ayuno ni han hecho su ofrenda de san-
gre; en ese intervalo, aunque los sujetos ya hayan danzado, si no realizan su
ofrenda de piel y no terminan los cuatro días de danza y ayuno, no se con-
sidera que hayan hecho la ceremonia. Entonces son aún “no danzantes”.
La fase liminal comienza en el momento de hacer la mencionada ofrenda
de piel, termina el cuarto día de ayuno y danza, y se toma el primer vaso
con agua. La fase postliminal se da cuando se adquiere el status de “danzante
del sol”, y ocurre cuando la danza termina, después de salir de ella con la
ceremonia de temascal, en el cuarto día de ayuno, para después reintegrarse
con toda la gente en el campamento que se hace cerca del lugar ceremonial.
Es así como un neófito pasa por un proceso ritual en el que se convierte
en un “danzante del sol”. Después de haber realizado la primera Danza
del Sol, dicho sujeto ya es considerado un danzante del sol y adquiere un
nuevo status dentro de la comunidad de danzantes del sol, y, en un plano
más general, en la amplia comunidad de practicantes de la espiritualidad
indígena, mexicanidad e incluso en la neoindianidad.2
Intercambios y fusiones: la llegada de la Danza del Sol a México
número 55, septiembre-diciembre, 2012
Antes de la llegada de la Danza del Sol a México, la mexicanidad se remitía
a llevar a cabo algunos rituales sociales como las danzas y las siembras
de nombre. A partir del intercambio con la nación lakota, la práctica de la
mexicanidad se vio enriquecida ritual y simbólicamente. Por ello es impor-
tante reconocer el proceso de adopción.
El intercambio entre la mexicanidad y la espiritualidad lakota se inició
cuando Francisco Jiménez Sánchez (Tlakaelel), líder de la mexicanidad, co-
noció a Reymundo Tigre Pérez (jefe chicano) y a Leonard Crow Dog (líder
espiritual lakota) en 1980, en el Primer Simposio de las Cuatro Flechas, en
2
Para una explicación más extensa, consúltese Arias Yerena, 2011.
Significados y apropiaciones mexicas de la Danza del Sol 199
Mesa, Arizona, presidido por Tigre Pérez [Jiménez, 1992:227], simposio que
congregó a un gran número de jefes nativos de todo el continente americano.
En dicho simposio se conocieron el jefe de la reservación lakota de Ro-
sebud, Leonard Crow Dog y Tlakaelel, y, según este último, el jefe Crow
Dog lo invitó a Dakota del Sur a realizar la ceremonia de la Danza del Sol.
Así fue como Tlakaelel y un grupo de sus alumnos fueron a la reser-
vación de Rosebud en ese mismo año a realizar la Danza de Sol. En esa
ocasión fueron iniciados Tlakaelel y sus alumnos, entre los que iban actua-
les líderes de grupos de la mexicanidad, como Acasio Acatécatl Oltehua,
actual dirigente de la Danza del Sol en Veracruz.
Después de dos ocasiones de ir a danzar a Dakota del Sur, el grupo de
danzantes creció, y Tlakaelel decidió importar la Danza del Sol a México.
Así fue como el jefe Leonard Crow Dog autorizó3 que Tlakaelel hiciera
dicha ceremonia en México en 1982: “cuando les dije eso a los lakotas, ‘voy
a hacer la Danza del Sol en México’, por varios motivos: éramos muchos
para estar yendo hasta allá, pudiéndola hacer aquí, y así lo hicimos” [en-
trevista a Tlakaelel].
Esa primera Danza del Sol se llevaría a cabo en el Estado de México,
en Coacalco, en 1982; sin embargo, no podría seguir realizándose ahí, dado
que el lugar era pequeño y el grupo de danzantes crecía, fue entonces cuan-
do consiguieron un lugar en el Ahuehuete, en Ocuilan, Estado. de México,
en un lugar llamado “el cerro del chivo”.4 Así, la Danza del Sol en 1983 se
realizó en Ocuilan, con un grupo más amplio de danzantes, y en ese lugar
se celebró desde 1983 hasta 1990, año en que Tlakaelel se separó de Fausti-
no Pérez por diferencias personales, por lo que esa Danza del Sol quedó a
cargo de don Faustino, y Tlakaelel buscó un nuevo lugar para llevar a cabo
la Danza del Sol que él realizaba.
Para 1988, poco antes de dicho rompimiento, un grupo de buscadores número 55, septiembre-diciembre, 2012
de la mexicanidad de Guadalajara y Ajijic, Jalisco, fueron invitados a la
Danza del Sol de Ocuilan, como observadores para presentarse con Tlakae-
lel. Al año siguiente, algunos de ellos se iniciaron en el culto de la Danza
del Sol bajo la guía del mencionado dirigente [entrevista a Malinalkuikatl].
Al quedarse Tlakaelel en 1990 sin un terreno para llevar a cabo la Danza del
3
Al respecto, debo decir que hay muchos líderes que afirman que Tlakaelel no fue auto-
rizado por el jefe Crow Dog para hacer la danza; sin embargo, hay varias fuentes que
afirman lo contrario (entrevista con Arturo Meza).
4
Tlakaelel dice haber comprado dicho terreno; sin embargo hay otras versiones que di-
cen que ese terreno siempre fue, y hasta la fecha es, de don Faustino Pérez. Entrevista
a Tlakaelel, ya citada, [ibid.].
200 Aldo Daniel Arias Yerena
Sol, el grupo de Guadalajara y Ajijic ofreció al dirigente un terreno donde
podría llevarse a cabo la ceremonia. Después de un tiempo de trabajo en
un cerro del poblado de Ajijic, el lugar quedó listo para realizar la ceremo-
nia de la Danza del Sol del año 1991 y el ritual no se quedó sin realizarse,
Tenopal lo cuenta así:
Entonces, cuando Tlakaelel se quedó sin un territorio en donde hacer la ce-
remonia, porque tuvo problemas con el propietario del Cerro, don Faustino
Pérez, tuvo un problema ahí, y lo corrieron por así decirlo, nosotros, nuestro
Kalpulli entró en juego, entró en escena ofreciéndole llevar a cabo la Danza del
Sol del año 91 sin que se cortara a lo largo del tiempo. […] Cuando nosotros
conocimos a Tlakaelel, en el 88, nos invitó como asistentes a su danza, después
nos involucramos como danzantes, y en el año 90 se quedó sin círculo para
ceremonia. [Entrevista a Tenopal].
Tlakaelel llevó el mando de la Danza del Sol en Ajijic durante los años
1991 y 1992, donde danzó la mayor parte de las personas que acostumbra-
ban danzar en Ocuilan, así como varias del grupo de Ajijic. Sin embargo,
por problemas con los terrenos, Tlakaelel tuvo que dejar dicho lugar para
buscar otro donde instaurar su danza. Así, la Danza del Sol se quedó tam-
bién en Ajijic, y Tlakaelel movió de nuevo su Danza del Sol.
Según Tlakaelel, la danza se mudó de Ajijic a La Paz Citlaltepec, en el
estado de Puebla; de ahí a Ocotepec, en Morelos; después a Oaxaca (un
año por lugar), y, alternativamente, en Taos, Nuevo México, y en Huatapa,
reservación Guampanuag, Mass., en Estados Unidos, hasta que, en 1995, se
realizó en Teotihuacan, en San Martín de las Pirámides, donde actualmente
él todavía la realiza [documento de explicación del cartel de la Danza del
Sol de 1995 y entrevista a Tlakaelel].
número 55, septiembre-diciembre, 2012
La Danza del Sol en México ha tenido también otros precursores poste-
riores a Tlakaelel, que, por así decirlo, fueron sus alumnos. Un ejemplo de
ello es Acasio Acatécatl, quien dirige la Danza del Sol en Xalapa, Veracruz,
en El Paso, Texas, y en Durango. Otro que no fue alumno de Tlakaelel, pero
que instauró una Danza del Sol en Nayarit, posteriormente a los inicios de
Tlakaelel, es el muralista chicano Aurelio Díaz Tekpankalli (miembro del
Kalpulli chicano “Kalpulli Tolteka 13”). Además está la Danza del Sol que
tiene lugar en Amatlán de Quetzalcóatl, en el estado de Morelos, guiada
por Leonard Crow Dog, desde agosto de 2010 hasta la fecha.5
5
Ésta es la primera Danza del Sol que Leonard Crow Dog autoriza en México y que es
dirigida por él mismo.
Significados y apropiaciones mexicas de la Danza del Sol 201
Asimismo, hay otros lugares donde se realiza la ceremonia de la Danza
del Sol, que han surgido de los primeros grupos; por ejemplo, las dos dan-
zas del sol que se llevan a cabo en Durango se desprendieron de la de Ajijic,
así como la de Michoacán, y la recién inaugurada (en 2010) Danza del Sol
de Milpa Alta, en el DF.
Tlakaelel, al preparar la Danza del Sol en México, comenzó con algunas
formas específicas de realizarla, haciendo adecuaciones que, al parecer, se
desmarcaban un poco de la manera lakota de llevarla a cabo. Entre ellas,
Tlakaelel permitió danzar a nativos de otras partes del mundo, en particu-
lar de África y Australia. Entonces, algunas personas (se desconocen sus
nombres) avisaron al jefe Crow Dog lo que sucedía en México con la danza
guiada por Tlakaelel:
Como verás, este hombre (se refiere a Crow Dog) es un guía espiritual de mu-
chas naciones, y luego cuando hice la primer danza, le llevaron chismes, que
yo permitía que gente no indígena danzara, este… y que yo estaba violando
los reglamentos. […] En las leyes de la danza señalaba que debían danzar los
nativos, y yo le dije (al jefe Crow Dog) que ese hombre me había demostrado
que es un nativo de África. Le dije que era un nativo de África, y que las reglas
decía que nativos, no sólo nativos de América. Y dijo: “Ajá”, entonces ahora
deja que toda la gente de todos los colores hagan la Danza del Sol con él. O
sea, abrimos las puertas. También abrimos las puertas, porque los lakotas no
permitían que danzara un chicano. Nosotros los mexicanos, los hispanos, allá
del otro lado somos hispanos. Yo les dije que no era hispano. Me dijeron que
cómo no, si hablaba español. Dije: “bueno, tú no eres inglés, y estás hablando
inglés”. Dicen: “pos sí”, ah pos igual nos pasó a nosotros. Con eso ya entramos
en razón. Con eso abrimos las puertas a todos los chicanos en la Danza del Sol
de Estados Unidos, y luego con la Danza del Sol aquí. Lo hice para acabar con número 55, septiembre-diciembre, 2012
la discriminación racial que existía en Estados Unidos y de esta manera la bo-
rramos. [Entrevista a Tlakaelel]
Según este argumento, Tlakaelel no sólo abrió las puertas para que en
México danzaran nativos de otros lugares, sino que “hizo entrar en razón”
a los lakotas para que ellos también permitieran la entrada de otras perso-
nas (incluso hispanos) en las danzas del sol, y desde entonces esa opción
es una realidad.
Sin embargo, esta versión puede no ser del todo fiel, ya que, según
Tenopal, es muy posible que sujetos no nativoamericanos participaran de
dicho ritual desde los años setenta, a raíz de la rebelión y toma de Woun-
ded Knee por parte de distintos grupos nativos (pertenecientes al American
202 Aldo Daniel Arias Yerena
Indian Movement), donde muchos chicanos apoyaron [Charla Informal con
Tenopal y Malinalkuikatl] y también a partir de la promulgación del acta
de libertad religiosa a los indios americanos en 1978, cuestión que permitió
que se volviera a realizar abiertamente la Danza del Sol en distintas loca-
lidades de la unión americana [Mendo, 2008]. Estos sucesos pudieron ser
catalizadores de la apertura de los rituales lakotas a otros grupos, entre
ellos los hispanos.
Lo que sí es un hecho es que dicha ceremonia se ha llevado a cabo de
manera ininterrumpida en México, en distintas localidades, desde 1982, has-
ta la fecha, y que su introductor y principal difusor es el anciano Tlakaelel.
Axixik Temaskalpul-li, la mexicanidad lakotizada
Axixik Temascalpul-li es una organización cultural sin fines de lucro, que
data de la segunda mitad de la década de los años ochenta del siglo xx y
cuyo lugar de origen es Ajijic, Jalisco. La organización ha sido integrada por
un grupo de personas bastante diverso, desde huicholeros (buscadores de
la espiritualidad huichola), danzantes conchero-aztecas, masajistas, sujetos
inconformes con el cristianismo y buscadores de experiencias espirituales
profundas, indígenas de varias poblaciones (en un número muy reducido),
comuneros, estudiantes, artistas plásticos y bailarines, etcétera. La mayor
parte de éstos han sido actores urbanos en búsqueda de la mexicanidad.
Los estratos sociales de las personas que lo componen son muy variados,
pero en su mayoría son de clase media, y desde jóvenes hasta ancianos (en
algunas ocasiones, en los ensayos de danzas y en algunas ceremonias hay
niños, pero no participan de lleno en dichas actividades).
Actualmente, Axixik Temascalpul-li realiza diversas actividades re-
número 55, septiembre-diciembre, 2012
creativas, como son la danza azteca, el estudio de la lengua mexicana (ná-
huatl), y la celebración de los solsticios (estas actividades se llevan a cabo
por medio de una filial llamada Tunkul).6 Además, lleva a cabo ceremonias
de carácter tolteca o de filiación mexica, como son los amarres de tilma
(boda), siembra de nombre (bautizo o imposición de nombre náhuatl) y los
6
Este grupo es liderado por Malinalkuikatl, una de las dirigentes de la Danza del Sol
de Ajijic, y existe desde 1986. Tunkul lleva a cabo diversas actividades, como un taller
de creación de instrumentos musicales autóctonos, un taller de música autóctona, en
ocasiones clases de lengua y filosofía náhuatl, y sobre todo, danza azteca [entrevista a
Malinalkuikatl el 8 de febrero de 2010, en Guadalajara, Jalisco].
Significados y apropiaciones mexicas de la Danza del Sol 203
rituales de baño de vapor, o temascales.7 Otros rituales que llevan a cabo
son de origen lakota-sioux, como la Danza del Sol y la búsqueda de visión
(visión quest). Tenopal, uno de los responsables de este grupo, lo narra así:
Lo que hacemos en el kalpulli tiene que ver con danza, por ejemplo danza
azteca pero por ejemplo también con Danza del Sol, para enlistar algo. Tam-
bién hacemos el temascal, y hacemos otras ceremonias un poco menores que
también son importantes. Por ejemplo el solsticio de invierno que le llamamos
Panketzalistli, también son de las prácticas que se hacen, el Mikiskuikatl o el
día de reposos, que también es una festividad la de noviembre de los difuntos;
los amarres de tilma y de huipil, que son enlaces matrimoniales, el Tokatilistli,
la siembra de nombre, en fin, son un conjunto de prácticas que en la mayoría
tienen que ver con la tradición mesoamericana, tolteca o Anahuaca que recibe
muchos a adjetivos, Azteca o mexica, y ese conjunto de ceremonias de tipo tol-
teca provienen básicamente del centro de México en teoría, del altiplano central
y son de filiación relativamente reciente, sí, de la última mitad del siglo pasado,
pero que al menos, discursivamente se anclan en un pasado remoto. Enton-
ces hay un discurso de que provienen de los tiempos antiguos, de los pueblos
originales, etc. pero su formato conocido actual proviene de la mitad del siglo
pasado. Por un lado, y hay otras ceremonias […], la Danza del Sol, la implora-
ción nocturna o el vision quest, en que nos hemos involucrado, no sabemos ni
cómo directamente con los pueblos nativos del norte de Estados Unidos, con
los pueblos de las praderas de Estados Unidos muy entre nos, con gente del
estado de Dakota del sur, en donde hay cuatro reservaciones indígenas de los
que son conocidos como el pueblo Sioux, pero que ellos se llaman a sí mismos
lakotas, pero con tribus concretas. [Entrevista a Tenopal].
Cuando, en 1990, Tlakaelel terminó su relación con don Faustino Pérez, número 55, septiembre-diciembre, 2012
Axixik Temazkalpul-li inició los trabajos para modificar parte del cerro del
Tempisque con el permiso de la Comunidad Indígena de Ajijic, en lo que
antes eran dos puntas de cerro, con el trabajo de mucha gente, pertenecien-
te y no al Temazkalpul-li, hicieron una explanada en el cerro con la finali-
dad de emparejar el terreno para hacer la Danza del Sol. Pingüino Sagrado
lo relata así:
7
Los temascales que realiza Axixik Temascalpul-li son de tipo lakota, hechas de varas
de algún árbol flexible, sembrados en la tierra y cubiertos con mantas y lonas.
204 Aldo Daniel Arias Yerena
Se encontró el lugar en una meseta, que de hecho eran dos cerros, no en una
meseta como está hoy, que eran dos puntas. Y se eligió ese lugar y ahí empeza-
mos a trabajar; desbaratamos un cerro para hacer la meseta. Desbaratamos un
cerro para hacer el lugar, donde hoy es la cocina, allí era un cerro. Y desbarata-
mos ese cerro a punta, pala y carretilla para hacer la meseta de la Danza del Sol.
[Entrevista a “Pingüino Sagrado”.]
Para el verano de 1991 se realizaría la primera Danza del Sol en Ajijic,
guiada por el anciano Tlakaelel. La ceremonia estuvo compuesta de algu-
nas personas del grupo de Ajijic, y la mayor parte del grupo la componían
los seguidores de Tlakaelel que venían de su danza de Ocuilan a Ajijic. La
ceremonia se ofició con gran número de personas asistentes y gran canti-
dad de danzantes de varias partes del país y del extranjero. Así lo recuerda
un participante:
Era muchísima gente, entre 100 o 120 danzantes, unos venían de Estados Uni-
dos, pero también venían de México, de Veracruz, de San Luis, de Durango.
Había poca gente de Guadalajara, la mayoría eran de fuera. [Entrevista a “Pin-
güino Sagrado”.]
La ceremonia de ese año se llevó a cabo con éxito y satisfacción para los
asistentes y se pensaba llevarla a cabo en ese sitio de ahí en adelante.
En 1992 se realizó la primera carrera continental llamada Jornadas de
Paz y Dignidad Indígenas. Ésta fue una iniciativa de un grupo de chicanos
inmiscuidos en las cuestiones indígenas de México y Estados Unidos, radi-
cados en varias partes de la unión americana8 y que englobaba un sentido
espiritual y a la vez político en resistencia a los 500 años de conquista euro-
pea en América. En esta carrera de relevos que recorrió todo el continente
número 55, septiembre-diciembre, 2012
americano en dos grupos (desde la Patagonia y desde Alaska, hasta llegar
el 12 de octubre a Teotihuacan), en su paso por el estado de Jalisco, asis-
tieron a la zona ceremonial de Ajijic, compartiendo una serie de oraciones
junto con el Axixik Temascalpul-li. En esa ocasión, los integrantes de Axixik
Temascalpul-li conocerían a los integrantes de las dos columnas de corre-
dores; entre ellas venía gente de Chicago (que Tenopal conoció en 1987), de
8
Tlakaelel dice ser uno de los organizadores de esta carrera continental de resistencia,
a 500 años de la conquista. En un principio afirmó serlo junto con Alfonso Pérez y Au-
relio Díaz Tekpankalli. Sin embargo, lo desmiente, y dice que Aurelio Díaz, junto con
Nanita Sanabria y Domingo Días Porta, se adjudicaban la originalidad de dicho evento
[Jornadas de paz y dignidad 1992].
Significados y apropiaciones mexicas de la Danza del Sol 205
Denver, Arizona, California y Dakota del Sur. Estos participantes jugarían
un papel importante posteriormente, en la consolidación de la Danza del
Sol de Ajijic.
En el mismo año de 1992, para realizar la Danza del Sol, además de los
danzantes que habían realizado la ceremonia el año anterior, acompañando
a Tlakaelel, viajó un grupo de alrededor de ocho o nueve aborígenes aus-
tralianos, quienes también hicieron Danza del Sol. Tenopal retrata el hecho
como sigue: “El maestro Tlakaelel continúa en el año 92 todavía en ese lugar
y fue cuando invitó a unos aborígenes australianos, un grupo numeroso,
eran como unos ocho, y fueron ahí a Ajijic a danzar”. [Entrevista a Tenopal.]
En esa Danza del Sol hubo un par de problemas entre Tlakaelel y
Axixik Temascalpul-li, que generaron la ruptura con este dirigente. Ante
la inminencia de quedarse sin un dirigente para la Danza del Sol, Axixik
Temascalpul-li buscó apoyo en una red de chicanos que se encontraba en
cercano contacto con el jefe Leonard Crow Dog: grupo llamado Kalpulli
Tolteka 13, liderado por Alfonso Pérez y Aurelio Díaz Tekpankalli; el grupo
de Arizona llamado Tlahtokan Izkalotl, guiado por Gustavo Gutiérrez y Ed
Mendoza, y, por último, un fuerte grupo de chicanos en Denver, Colorado,
afiliados en el grupo de Arizona, entre los que figura Rocky Rodríguez,
fuerte activista chicana en Colorado. Tenopal lo narra así:
Y ahí entraron a nuestro favor un grupo de chicanos de Chicago, Alfonso Pé-
rez, Aurelio Díaz Tekpankalli, Francisco Melo, es un grupo fuerte que tienen
muchos años trabajando en Chicago en donde se constituyeron como Kalpulli
Tolteca 13, en… pero como la comunidad mexicana allá es muy fuerte, hicieron
rápido una comunidad muy grande, muy fuerte. Yo los conocía ahí desde el
87. Esta gente entró en auxilio de nosotros y dijeron que “sí se puede, que no
se pare la ceremonia en Jalisco, que haya otra Danza del Sol, sin Tlakaelel, número 55, septiembre-diciembre, 2012
no importa, pero que siga”. Y ellos alcanzaron a movilizar mucha fuerza en Es-
tados Unidos por ejemplo estoy hablando de una activista muy conocida, Roc-
ky Rodriguez, y de mucha gente de California, era un grupo muy numeroso
y de Denver, entonces es muy densa; que viene desde Chicago hasta San Luis
Missouri, Denver y California, así como en línea diagonal de contactos y todo,
y de Arizona. Esta misma gente es la que creó las Jornadas de Paz y Dignidad
Indígenas. Estamos hablando de personas mayores como Gustavo Gutiérrez en
Arizona, gente de El Paso Texas, en fin una red consolidada de chicanos involu-
crados en Danza del Sol o rituales norteamericanos y también de danza Azteca
y conchera en Estados Unidos. Ellos fueron quienes convocaron a la Danza
del Sol de Jalisco en el verano del 93, como ya había ocurrido un año antes la
primer carrera continental de Jornadas de Paz y Dignidad, toda esa red decidió
206 Aldo Daniel Arias Yerena
volver a México a una reunión muy grande con el pretexto de la Danza del Sol
y de una reunión preparativa para la siguiente jornada o carrera de tres años
después. [Entrevista a Tenopal.]
Así fue como Gustavo Gutiérrez envió una carta a Alfonso Pérez, infor-
mando que una comisión de chicanos y mexicanos había ido a la reserva-
ción Lakota de Rosebud, en Dakota del Sur, con el jefe Leonard Crow Dog,
para pedir la autorización para realizar la Danza del Sol en Ajijic en ausen-
cia de Tlakaelel. Leonard Crow Dog aprobó la iniciativa9 y autorizó a Ed
Mendoza dirigir la danza del verano de 1993 [carta de Gustavo Gutiérrez a
Alfonso Pérez, con traducción al español por parte de Axixik Temaskalpul-
li]. Incluso el jefe Crow Dog estuvo interesado en asistir a dicha Danza del
Sol; sin embargo por problemas personales, no pudo salir de Estados Uni-
dos para esas fechas [entrevista a Kuauhtli Tekwani].
De esa manera se llevó a cabo la Danza del Sol los días 30 de septiem-
bre y 1, 2 y 3 de octubre de 1993, con la dirección de Ed Mendoza y una
numerosa comisión de danzantes del sol provenientes de distintas partes
de Estados Unidos.
Para el año siguiente, en 1994, el mismo grupo de chicanos que apoyó
al Temascalpul-li envió para dirigir la danza de ese año a Rubén Hernán-
dez, un heyoka.10 Ésa fue una de las danzas del sol más controversiales en la
historia de Axixik Temascalpul-li, dado que este dirigente, utilizando sus
conocimientos de heyoka, dirigió una Danza del Sol al revés. Malinalkuikatl
lo cuenta así:
Fue una danza muy controversial, muy llena de todo. Ya hemos platicado que
nos mandaba a dormir y teníamos que estar despiertos, y la mayoría se dor-
mían. Y los ponía a comer y teníamos que ayunar, y muchos caímos en esa
número 55, septiembre-diciembre, 2012
cuenta del revés, y no como debiera ser, pero como pusimos una voluntad muy
grande y nuestra inocencia, las cosas se dieron y nos fue muy bien. Todo salió
bien. [Entrevista a Malinalkuikatl.]
9
Es importante decir que el jefe Crow Dog autorizó esta danza, dado que en México
existen fuertes críticas a la mayoría de danzas del sol que se han instaurado por su ca-
lidad de “no auténticas”, o de no gozar de ningún permiso de los jefes nativos. Incluso,
parte de estas críticas se da mucho en los danzantes del sol de Estados Unidos.
10
La figura del heyoka es de las más importantes y a la vez controversiales de los lakotas;
es también conocido como “el payaso sagrado”. El heyoka se distingue por dar ense-
ñanzas “al revés”, por ejemplo, bañarse en tierra, burlarse de las cosas sagradas, entre
otras acciones.
Significados y apropiaciones mexicas de la Danza del Sol 207
Para 1995, Axixik Temascalpul-li solicitó el apoyo de Acasio Acatécatl
Oltehua, un dirigente de Danza del Sol (alumno de Tlakaelel), que dirigía la
danza de Xalapa, Veracruz. De esa manera, se hizo una especie de alianza-
compromiso para que Acasio dirigiera la danza por lo menos durante cua-
tro años. Entonces, Acasio dirigió las danzas del sol de 1995 a 1999.
La manera de dirigir la danza de Acasio Acatécatl era diferente a los
dos dirigentes anteriores, y más parecida a la manera de Tlakaelel; sin em-
bargo, Acasio dio mucha vitalidad al círculo:
Invitamos a Acasio Acatécatl Oltehua, un indígena de la sierra de Veracruz,
de ahí en adelante él dirigió como cinco años la Danza del Sol. Pero creo que
más que dirigir aprendimos juntos, porque para ser sinceros sí, hemos tenido
muchos errores técnicos, más errores técnicos que otra cosa, pero era una danza
que era alegría, no era nada triste no era lúgubre, era una danza... era muy cere-
monial pero muy alegre, muy viva, la gente estaba como en una fiesta normal.
Sin poses, claro que hay de todo ¿no? Pero la mayoría de gente era sencilla.
[Entrevista a Malinalkuikatl.]
En este proceso, como lo menciona Malinalkuikatl, se dio un proceso
de aprendizaje para los miembros de Axixik Temaskalpul-li, como para el
mismo Acasio, dado que, desde 1993, dos familias de lakotas de Pine Ridge
se comprometieron a ayudar al círculo de la Danza del Sol de Ajijic; fueron
las familias Underbagagge y Moves Camp. Ellos asistieron año con año
hasta 1999. Tenopal cuenta que en ese lapso de tiempo, los lakotas y, sobre
todo, Richard Moves Camp, quien es el “hombre espiritual” de la reserva-
ción de Pine Ridge, les ajustaron varias partes técnicas y espirituales de las
ceremonias, además de formar un fuerte lazo de amistad entre Tenopal,
Malinalkuikatl y dichas familias. [Entrevista a Tenopal.] número 55, septiembre-diciembre, 2012
En la temporada en que Acasio Acatécatl dirigió la Danza del Sol de
Ajijic, y cuando esas familias de lakotas asistían año con año a la danza,
el número de gente asistente y de danzantes (entre los años 1995-2000) se
amplió considerablemente:
[…] de repente vimos que en nuestro kalpulli había quinientas personas, en
la Danza del Sol. Y “¿qué paso?”, no lo podíamos creer, no lo podíamos con-
trolar ni darle de comer a tanta gente, ni atender a tanta gente, cada uno con
sus particularidades. Había curanderos, masajistas, masaje rústico, venían de
diferentes partes, del Estado de México, Guanajuato, Querétaro, de Durango,
San Luis Potosí, Michoacán, Baja California, Mexicali, por decir de México,
mucha gente del D.F. y los otros eran muchísimos de California, muchísima
208 Aldo Daniel Arias Yerena
gente chicana, y gente de los barrios de Los Ángeles y de otros lugares que
venían a apoyar la danza. De Denver, Colorado, vino mucha gente. [Entrevista
a Malinalkuikatl.]
Al parecer, en ese intervalo fue cuando el grupo de Ajijic se fortaleció,
teniendo un guía de la danza estable, con un número considerable de
asistentes y danzantes cada año y, además, con un evidente apoyo de gru-
pos chicanos inmiscuidos en el nativismo y de los lakotas de Pine Ridge.
Esta combinación de factores fueron los que provocaron que la Danza
del Sol de Ajijic y el grupo Axixik Temascalpul-li se convirtieran en una
realidad.
Al respecto, Tlakaelel comenta desde su postura particular, que no es
necesario que vengan personas de otros países a coordinar las danzas, e
incluso critica esa medida, afirmando que la autenticidad de las prácticas
no se encuentra necesariamente en el lugar de procedencia ni en el color
de piel:
Con los de Ajijic, después de que yo los dejé, vinieron unos lakotas de Pine
Ridge, a ayudarlos, y andan diciendo: “uy vinieron los lakotas a ayudarnos con
nuestra danza”. Y ya por eso son bien auténticos.
Mira, hay mucha gente que se siente auténtica con esas cosas, cuando viene
un lakota, y dicen: “nombre sí, ésta sí es una ceremonia sagrada, la dirige un
lakota” y no es cierto, a veces es gente que no sabe.
Está bien que la gente busque eso, pero lo que no saben es que eso también
está en la mexicanidad, que eso también lo tenemos nosotros, la danza, el te-
mascal, todo, y es lo mismo, sólo que se dejan llevar porque lo hace un lakota.
[Entrevista a Tlakaelel].
número 55, septiembre-diciembre, 2012
Para 1998, Malinalkuikatl y Tenopal hicieron un viaje a la reservación
de Pine Ridge, integrándose a la Danza del Sol, conviviendo con la comu-
nidad lakota y compartiendo un poco de su manera de vivir. A partir de
esa visita, se estableció un intercambio más fluido entre las dos comuni-
dades:
[…] mi esposa y yo fuimos a su comunidad a danzar, y así lo estuvimos ha-
ciendo también varios veranos, por lo menos unos cinco o seis yo estuve yendo
a danzar allá y me integré a su comunidad, hice amigos etcétera. Conocimos a
mucha gente allá, pero después por alguna circunstancia laboral, yo no podía
salir en el verano, entonces ya se abrió una especie de ínterin, una pausa en la
que no hemos vuelto a danzar con ellos pero estamos en contacto. Pero ya no
Significados y apropiaciones mexicas de la Danza del Sol 209
hemos tenido el intercambio tan fluido y tan presencial como antes. [Entrevista
a Tenopal.]
Inclusive, a partir de esas visitas, se intentó realizar un programa de
intercambio cultural más formal entre las dos comunidades que tendría por
nombre “Intercambio cultural mexika-lakota”:
ellos (los lakotas) dijeron: “no se trata nada más que nosotros vengamos, sino
de crear un puente o un intercambio cultural”, de hecho hasta le pusimos un
nombre, que era el proyecto de intercambio cultural mexica-lakota… [Entrevis-
ta con Tenopal.]
Sin embargo, dicho proyecto no se ha consolidado, dado que varios
danzantes que tienen más experiencia, más trayectoria y más años de tra-
bajo en Axixik, no son sujetos a adquirir una visa, dada su condición econó-
mica o su situación laboral, porque muchos de ellos trabajan en el comercio
informal:
He estado intentando llevar un grupo de gente ya formada y que tiene po-
sibilidades físicas de aguantar como debe ser, que están muy metidos en su
rezo, que conocen ya los movimientos de la Danza del Sol, tienen su atuendo,
plumas, silbato, pipa, todo, pero digamos el perfil de nuestros hermanos de
aquí de Ajijic que pueden ir para allá no es sujeto de recibir visas, no tienen
empleos fijos, no tienen solvencia económica o no les permite el intercambio,
y a pesar de que de Pine Ridge nos han enviado cartas con membrete, con
invitación y todo, nunca hemos completado un grupo que vaya para allá. Yo
seré feliz llevando a cuatro danzantes de años, porque harían un papel muy
digno, se integrarían de inmediato con esa familia más grande, serían reci- número 55, septiembre-diciembre, 2012
bidos muy bien, sería una cosa formidable pero no se daba la circunstancia.
[Entrevista a Tenopal.]
En el año 1999 fue la última danza que dirigió Acasio Acatécatl, debido
a que ya había cumplido su ciclo de cuatro años, además de haber provoca-
do una cuestión sumamente controversial en ese grupo, por lo que decidie-
ron hablar con Acasio y pedirle que dejara la dirección de la danza. [Charla
informal con Malinalkuikatl.]
Para el año 2000 vendría uno de los sucesos más importantes de este
grupo. La familia Moves Camp entregaría formalmente una pipa ceremo-
nial a la comunidad de Axixik Temaskalpul-li, formando una alianza ritual
entre los dos grupos. Esta alianza ritual permite que la Danza del Sol de
210 Aldo Daniel Arias Yerena
Ajijic se lleve a cabo con el apoyo ceremonial del reconocido “Hombre es-
piritual” de la reservación de Pine Ridge, lo que de alguna manera significa
que existe una dependencia, por muy leve que sea, de la familia lakota de
Richard Moves Camp:
Nos entregaron formalmente una pipa que venía bendecida por la familia de
Moves Camp, como un hermanamiento ceremonial entre su familia y este cír-
culo. Entonces ellos comentaron que era un mismo altar. Así le llamaron un
solo altar un solo fuego. Entonces ‘estamos con ustedes’. Entonces hubo, por así
decirlo una formalización de esa relación. [Entrevista a Tenopal.]
Desde entonces este hermanamiento ritual ha tenido consistencia y
continuidad hasta la actualidad. También, desde esa fecha, los lakotas deja-
ron de asistir a la Danza del Sol de Ajijic por motivos de financiamiento; sin
embargo, Malinalkuikatl, Kuauhtli Tekwani y Tenopal fueron autorizados
para dirigir la Danza del Sol sin ningún problema.
A partir de la alianza formal con los lakotas de Pine Ridge, y de que
los dirigentes del grupo de Ajijic comenzaron a dirigir la danza, las cosas
no han cambiado mucho hasta la fecha. Hay personas que han llegado y
se han ido del círculo de ceremonia, sólo pasando por el grupo, danzando
unos años, para después formar parte de otros grupos rituales. Otros que
pertenecieron desde el principio fueron poco a poco desprendiéndose de
Axixik Temaskalpul-li para tomar otros rumbos, y unos más han llegado,
quedándose en él, dándole forma y consistencia, una base sólida, indepen-
diente de aquellos sujetos que vienen y van.
Hoy en día el Kalpulli de Ajijic no es un grupo tan numeroso; sin em-
bargo, parece que eso no es lo que interesa a los dirigentes, sino la impor-
tancia de los sujetos que hoy lo componen y el “nivel espiritual” que han
número 55, septiembre-diciembre, 2012
llegado a lograr. Malinalkuikatl opina al respecto lo siguiente:
[…] ahorita el Kalpulli no es de 300 personas, ni 120 danzantes, pero ahora
es 40 o 50 danzantes, 52, a veces más a veces menos, pero gente como... muy
centrada. Gente que va a rezar con el nivel que nosotros habíamos soñado que
tuviera. Gente que ya sabe pedir, bueno la mayoría, porque también están los
nuevos, y vuelves empezar y ahí estamos los demás intentando equilibrarlos.
[Entrevista a Malinalkuikatl.]
Axixik Temascalpul-li no sólo es la agrupación que se concentra en
el estado de Jalisco y sus relaciones con Pine Ridge; esta agrupación es el
centro de confluencia de otros grupos o Kalpullis que se encuentran en
Significados y apropiaciones mexicas de la Danza del Sol 211
el entramado de relaciones y prácticas de la espiritualidad indígena. Así
hay varias agrupaciones en el país que están aunadas a la Danza del Sol
de Ajijic, conformado parte de una red de practicantes.
Reapropiación ritual de la Danza del Sol en la mexicanidad
Como ya fue apuntado, la Danza del Sol lakota fue introducida a México
por medio de un líder de la mexicanidad llamado Tlakaelel. Este dirigente
perteneció al Movimiento Confederado Restaurador de la Cultura de Aná-
huac, organización mexicanista que data de la década de los años cincuenta
del siglo xx y que pretendía restaurar los valores del Anáhuac en el México
moderno. Tlakaelel perteneció a la línea más espiritual de esa organización,
y tomó camino propio al desaparecer dicho organismo.
Tlakaelel ha sido difusor y promotor de la mexicanidad desde esos
años, y ha participado en diversos congresos, simposios, conferencias y re-
uniones de ancianos tradicionales de América en varias ocasiones, lo que
le permitió hacer contactos, vínculos y alianzas con diversos dirigentes y
líderes espirituales indígenas.
En 1980, al conocer a Tigre Pérez y a Leonard Crow Dog, y ser invita-
do por este ultimo a realizar la Danza del Sol, Tlakaelel, después de dos
ocasiones de ir a danzar a Dakota del sur, decidió traer la Danza del Sol a
México.
Este proceso puede ser explicado mediante la teoría de la translocali-
zación, donde una práctica ritual y sus símbolos se deslocaliza, dejando su
territorio físico o geográfico, e incluso su anclaje étnico, para entrar en las
dinámicas de intercambios globales. De esa manera, se translocaliza, entran-
do en ese flujo de intercambios culturales de distintas culturas y sujetos, número 55, septiembre-diciembre, 2012
para después relocalizarse en un nuevo lugar físico-geográfico y con nuevos
sujetos. Es así como la Danza del Sol lakota, se deslocalizó cuando Tlakaelel
la adoptó y decidió traerla a México, traslocalizándose ésta en el proceso de
alianza de los dos dirigentes y en la readopción de esa ceremonia entre un
lugar y otro, y relocalizándose en México con nuevos sujetos, nuevos luga-
res y nuevos sentidos [De la Torre y Argyriadis; 2008:14-19]. Sin embargo,
no es sólo que la ceremonia en un nuevo lugar y con nuevos sujetos lo que
sucede, también existe una adopción y adaptación de símbolos rituales.
La Danza del Sol ha sido adoptada por distintos grupos de mexicani-
dad en todo México, tomada como un ritual guardado hace siglos por nati-
vos, que de alguna manera se dice son de la misma confederación Anáhuac
y, según la teoría de las cuatro flechas, esa ceremonia era originalmente
212 Aldo Daniel Arias Yerena
tolteca-azteca. Independientemente de si lo es o no, ha sido readoptada
bajo ese criterio como un “rescate purista” de una tradición valorada como
antigua y auténtica [ibid.: 20] y legitimándose también al asirse de un “lina-
je creyente” antiguo [Hervieu-Lèger, 2004:23], en este caso, no lakota, sino
azteca. La apropiación se da con base en el mito fundacional de la mexi-
canidad, lo que Tlakaelel expone como el “Camino de las cuatro flechas”.
En dicha teoría se expresa la creencia de que todos los pueblos nativos del
centro y el norte de América pertenecen a la misma raíz tribal y, por lo
tanto, comparten costumbres. Tlakaelel, a lo largo de su vida y su camino
como promotor de la mexicanidad, ha viajado a diversos lugares, donde,
según él, ha comprobado dicha teoría al observar que en distintos lugares
ceremoniales y con diversas culturas, se comparten costumbres culturales,
alimenticias, arquitectónicas y demás.
Es así como en la Danza del Sol encontró elementos que tenían corres-
pondencia con la mexicanidad, como la veneración al sol, los ayunos, el
uso ritual del tabaco y hasta algunas similitudes lingüísticas. [Entrevista a
Tlakaelel.]
Entonces, el mito fundacional de la mexicanidad (Las cuatro flechas)
legitima para sí la práctica de la Danza del Sol, ya no como un ritual lakota
en México, sino como un ritual propio de la mexicanidad, aunque en las
danzas del sol en México se sigan usando los símbolos y objetos rituales
lakotas, así como los cantos en dicha lengua.
Esta ceremonia es una apropiación de un ritual indígena de otras la-
titudes en México, y en particular en la mexicanidad, más como un lugar
simbólico que físico.
Aquí es importante decir que el proceso de anclaje no se da automáti-
camente. Éste debe pasar por los sujetos y echar raíces en ellos; entonces
es cuando suceden los procesos de “subjetivación e individuación” [De la
número 55, septiembre-diciembre, 2012
Torre y Argyriadis, 2008:20], de apropiación y de interpretación personal
(y en algunos casos grupal), tomando sentido y coherencia en ellos, lo que
se dio sin mayor problema gracias a la creencia en la teoría de las cuatro
flechas11 y la búsqueda de la espiritualidad indígena.
En esta discusión quisiera no dejar de lado una figura importante por
analizar: Tlakaelel en este proceso de translocalización es un “actor nodo”,
entendido como “el que encontramos en todos los eventos importantes o el
que se mediatiza abundantemente, el que posee claves y maneja con facili-
11
Es justo decir aquí que no todos los danzantes del sol aceptan la Danza del Sol como
azteca, y, de manera contraria, aceptan que dicha ceremonia es de origen lakota.
Significados y apropiaciones mexicas de la Danza del Sol 213
dad los códigos esenciales de todos los contextos donde él evoluciona, in-
cluyendo el contexto transnacional” [ibid.: 34]. Este actor es el que de alguna
manera representa un liderazgo, y también puede ser la cabeza o represen-
tante de una agrupación. Es importante decir de éste que sus actividades
no se remiten únicamente a las del grupo, sino que, al ser él un nodo, puede
tener y generar relaciones con otros sujetos y grupos alternativamente a
su lugar o grupo de procedencia. Entonces, Tlakaelel, con los contactos y
alianzas que ha establecido a lo largo de su vida, tejió fuertes relaciones con
distintos jefes indígenas y dirigentes espirituales, lo que le implicó conocer
muchas tradiciones y establecer una red, que culminaría en la translocali-
zación de la Danza del Sol a México. Como un nodo, ha estado en diversas
reuniones importantes de los pueblos nativos de América, conoce las tradi-
ciones de muchos de ellos y, además de ser el líder de la única iglesia nativa
en México,12 ha generado relaciones importantes con sujetos individuales y
con grupos enclavados en el nativismo en toda América.
Conclusiones
En México, el fenómeno conocido como mexicanidad no se remite solamen-
te a las prácticas rituales indígenas de las etnias de la República Mexicana;
por el contrario, hoy se fundamenta hondamente en prácticas provenientes
del nativismo estadounidense, sobre todo de algunos rituales lakota-sioux,
y en particular de la Danza del Sol.
La Danza del Sol, como se practica en México, es de origen lakota, e
incluso casi todo el ritual, como se lleva a cabo en los distintos lugares de
México es como se realiza en Dakota del Sur. Es así como, la Danza del Sol
en México es considerada una reapropiación de una ceremonia que pasó número 55, septiembre-diciembre, 2012
por un proceso de deslocalización, translocalización y relocalización [ibid.],
no solamente geográfica, sino simbólicamente profunda para sus practi-
cantes en México. Este proceso se dio con base en la teoría de “Las cuatro
flechas” (principal mito fundacional de la mexicanidad), lo que hizo que la
práctica de la Danza del Sol en México tuviera legitimidad al asirse de un
“linaje creyente” [Hervieu-Lèger, 2004] y de una “tradición purista”.
De esta manera, la Danza del Sol es un parteaguas en la mexicanidad,
ya que esta última ha sido profundamente influida y ha presentado cam-
bios significativos desde la llegada de este ritual a México. En este sentido,
12
In Caltonal, a.c.
214 Aldo Daniel Arias Yerena
la reapropiación de la Danza del Sol en la mexicanidad cumple con la fun-
ción de dotar de legitimidad la práctica misma del ritual.
En el caso de Axixik Temazkalpulli y de los rituales que ahí se llevan a
cabo, estas ceremonias, y en particular la Danza del Sol, cumplen con varias
funciones:
a) son reafirmadores de la mexicanidad (independientemente de si se
reconoce lakota o mexica);
b) la Danza del Sol en Ajijic es un nodo en una red de practicantes de
espiritualidad alternativa (nativa o de neoindianidad), ya que es un
punto de confluencia importante en la red, y
c) Axixik Temaskalpul-li es una plataforma en el circuito neoindio; es,
en algunos casos particulares de buscadores espirituales, el punto
de arranque en sus tránsitos por la red de espiritualidades alterna-
tivas.
Los sujetos inmersos en estas prácticas, construyen identidades a partir
de sus experiencias vividas en los rituales, pero que, justamente no son sólo
los rituales, sino las experiencias compartidas en ellos con otros sujetos.
Las identidades de los sujetos tomados para este estudio descansan en
las experiencias individuales que han tenido en el plano de lo espiritual.
Con esto quiero decir que, como menciona Ralph Turner [1968], el “sí mis-
mo”, está fundamentado en las vivencias místicas-rituales de estos actores.
El “sí mismo”, entendido como esa autoimagen que el sujeto tiene de sí, o
la aspiración de un deber (y querer) ser, conseguida mediante sus prácticas.
Es importante reconocer que las identidades son ese proceso reflexivo de
autoconcepción, donde los sujetos se preguntan qué desean ser y, por su-
puesto, cómo desean llegar a ello. En estos casos, la mexicanidad (e incluso,
número 55, septiembre-diciembre, 2012
la neoindianidad)13 es esa meta, donde se dispone de diversas opciones
para ser partícipes del circuito de la espiritualidad neoindia.
Las identidades individuales de los sujetos están íntimamente relacio-
nadas con el fenómeno que llamamos “espiritualidad red”. Es una espiri-
tualidad basada en un cúmulo de experiencias adquiridas en el transitar
por los circuitos de la mencionada red; es decir, estos sujetos construyen sus
identidades y sus espiritualidades con base en la variedad de experiencias
vividas en los rituales que se realizan en los distintos nodos.
13
Para una amplia explicación del término, consúltese: Galinier y Molinié [2006].
Significados y apropiaciones mexicas de la Danza del Sol 215
La Danza del Sol ha generado también un tipo de identidad colectiva,
una “comunidad emocional” que se ha denominado “Danzantes del Sol”.
Esta comunidad está integrada por diversos actores, hombres y mujeres de
distintas edades, estrato social, nacionalidad e, incluso, pertenencia étnica,
lo que nos ayuda a entender que los danzantes del sol en la actualidad no
son sólo indígenas del norte del continente americano, sino que son chi-
canos, mexicanos, sudamericanos, europeos e, incluso, aborígenes australia-
nos. Las identificaciones de estos sujetos se dan con base en el mencionado
ritual de la Danza del Sol, y de los símbolos rituales y prácticas alrededor
de éste, como el temascal, el árbol de la danza y su simbología como el
centro de la vida y del universo, las plumas de águila y las atribuciones
místicas que se les otorgan, la rueda de medicina y los colores de los cuatro
puntos cardinales; la pipa ceremonial, que es el instrumento por excelencia
en la Danza del Sol, así como otros tantos que tienen relaciones más o me-
nos profundas con el referido ritual. La Danza del Sol pareciera hoy, si no
el más frecuentado, uno de los rituales más socorridos de la neoindianidad
y el circuito neoindio [Arias, 2011], al haberse propagado por todo Nortea-
mérica, México, y otras latitudes de Latinoamérica.
Esto nos propone pensar qué tan amplia es la red de practicantes de es-
piritualidades alternativas, y también qué tan amplia y plural es esta comu-
nidad de “danzantes del sol”. En el caso de los danzantes del sol de Ajijic,
puedo afirmar que se genera un sentimiento de pertenencia al lugar (físico
y simbólico), en distintos grados, dependiendo del compromiso personal
de cada sujeto. Lo que sí resulta ser un hecho es que, aun en los sujetos
que ya no asisten a dicha danza, la comunidad sigue siendo un referente
especial, manteniendo vigentes las relaciones de hermandad entre sujetos
y el respeto a los dirigentes (sobre todo cuando los vínculos han llegado
entablar amistades más allá de los rituales). número 55, septiembre-diciembre, 2012
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Entrevista a Kuauhtli Tekwani el 9 de diciembre de 2009, Ajijic, Jalisco.
Entrevista a Malinalkuikatl el 8 de febrero de 2010, Guadalajara, Jalisco.
Entrevista a Pingüino Sagrado el 28 de noviembre de 2009, Guadalajara, Jalisco.
Entrevista a Tenopal el 8 de octubre de 2009, Guadalajara, Jalisco.
Entrevista a Tlakaelel el 25 de diciembre de 2009, San Martín de las Pirámides, Es-
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Charla informal con Malinalkuikatl, 29 de enero de 2010, Guadalajara, Jalisco.
Charla informal con Malinalkuikatl y Tenopal, 19 de abril de 2010.
Comentarios de Tenopal vía electrónica con Aldo Arias, 21 de septiembre de 2010
Significados y apropiaciones mexicas de la Danza del Sol 217
Ponencias
Mendo, Alejandro
2008 “La invocación acústica al sol: El silbato del águila en la Danza del Sol de
los oglala Lakota”. Ponencia que se presentó para la Mesa 3 “Sustitutos
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Publicaciones periódicas
Jornadas de paz y dignidad
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número 55, septiembre-diciembre, 2012