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Tutela y Crédito Educativo: Sentencia T-309/16

1) Juan Gabriel Gómez Albarello recibió una beca-crédito de Colciencias para cursar un doctorado en Estados Unidos, la cual tenía condiciones de condonación de la deuda si se cumplían ciertos requisitos. 2) Gómez no pudo cumplir los requisitos debido a que su vida corría peligro al regresar a Colombia por su trabajo en derechos humanos, y no pudo terminar sus estudios en el plazo acordado. 3) Gómez demandó a Icetex y Colciencias alegando
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Tutela y Crédito Educativo: Sentencia T-309/16

1) Juan Gabriel Gómez Albarello recibió una beca-crédito de Colciencias para cursar un doctorado en Estados Unidos, la cual tenía condiciones de condonación de la deuda si se cumplían ciertos requisitos. 2) Gómez no pudo cumplir los requisitos debido a que su vida corría peligro al regresar a Colombia por su trabajo en derechos humanos, y no pudo terminar sus estudios en el plazo acordado. 3) Gómez demandó a Icetex y Colciencias alegando
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Sentencia T-309/16

ACCION DE TUTELA CONTRA EL ICETEX-Procedencia para la


protección del debido proceso de estudiante con beca-crédito, quien por
fuerza mayor incumplió contrato de crédito educativo

ACCION DE TUTELA PARA DIRIMIR CONTROVERSIAS DE


CARACTER CONTRACTUAL COMERCIAL-Reiteración de
jurisprudencia sobre procedencia excepcional

La jurisprudencia ha definido el alcance de la intervención del juez


constitucional en los negocios jurídicos privados para examinar la eventual
vulneración de los derechos fundamentales. Ha concluido que la existencia de
una relación contractual no puede ser premisa suficiente para denegar el
amparo, ya que en la suscripción o la ejecución de un contrato se pueden
consignar u originar cláusulas o tratos inconstitucionales vulneradores de
derechos fundamentales que requieran de un mecanismo de protección
reforzado como la tutela.

COLCIENCIAS-Importancia en el mandato constitucional del fomento


de la educación, ciencia y la tecnología

La misión institucional de Colciencias busca entre otras, fomentar la creación


de condiciones que permitan a los sectores científico, tecnológico y de
innovación del país, insertarse en la dinámica de la cooperación internacional y
fortalecer la misión de la comunidad científica colombiana en la
internacionalización mundial de su labor investigativa, innovativa y
tecnológica. El mandato constitucional del fomento a la ciencia y la tecnología
ha sido desarrollado de manera especial y específica por las Leyes 29 de 1990 y
1286 de 2009 mediante las cuales se determinó la estructura, funciones y
mecanismos de fomento de la investigación científica y el desarrollo
tecnológico. Estas disposiciones establecieron en cabeza de Colciencias la
misión de servir al desarrollo nacional de la ciencia, la tecnología y la
innovación, liderando la creación e implementación de formas para organizar
la generación y uso del conocimiento. Entre las formas de fomentar el
conocimiento académico y científico se destaca por su importancia la
posibilidad de acceder a posgrados en el exterior.

CONTRATO DE CREDITO EDUCATIVO-Existe circunstancias en las


cuales la voluntad del deudor se ve afectada por hechos externos e
imprevisibles los cuales le impiden cumplir adecuadamente sus
obligaciones

El hecho de que los contratos se estructuren bajo el postulado clásico del


derecho civil “pacta sunt servanda”, no quiere decir que la constitución de
1991 no haya relativizado en excepcionales casos la manera como debe
interpretarse la voluntad de un contratante. Es decir, los acreedores deben
entender al momento de ejecutar o iniciar los mecanismos judiciales o
2

administrativos contra los deudores, que deben tener en cuanta los límites
impuestos por el interés público y por el respeto de los derechos fundamentales,
ya que la jurisprudencia constitucional ha reconocido circunstancias en las
cuales la voluntad de una persona se ve afectada por hechos externos e
imprevisibles los cuales le impiden cumplir adecuadamente sus obligaciones.

CONTRATO DE CREDITO EDUCATIVO-Desplazamiento forzado y


fenómenos migratorios innominados como hechos que impiden
cumplimiento de obligaciones adquiridas

El hecho del desplazamiento forzado constituye un impedimento que influye en


la exigibilidad de la obligación al hacer para el afectado por este delito más
onerosa su situación. De allí que en muchos casos estudiados por la Corte
Constitucional la demostración de este ilícito imponga al acreedor la
reestructuración de las obligaciones dinerarias, como efecto de lo que la
doctrina ha denominado teoría de la imprevisión, como quiera que la
consecuencia de dicha figura es que ante una dificultad de características
graves que influye en el cumplimiento de la obligación, el deudor continúa
obligado a responder con la prestación, esto es, no queda exonerado de su
cumplimiento, empero se impone un ajuste de acuerdo con la equidad
contractual. La ocurrencia de fenómenos migratorios innominados en razón de
la violencia, constituye un impedimento que influye en la exigibilidad de la
obligación al hacer para el afectado más onerosa su situación. De allí que se
imponga al acreedor la renegociación de las obligaciones, como efecto de lo
que la doctrina ha denominado teoría de la imprevisión, como quiera que la
consecuencia de dicha teoría es que ante una dificultad de características
graves que influye en el cumplimiento de la obligación, el deudor continúa
compilado a responder con la prestación, esto es, no queda exonerado de su
cumplimiento, empero se impone un ajuste de acuerdo con la equidad
contractual.

DEBIDO PROCESO EN ACTUACIONES ADMINISTRATIVAS


CONTRACTUALES-Garantía en incumplimiento de contrato educativo

La Corte estima que no puede en materia de créditos educativos, aplicarse una


responsabilidad objetiva que implique decretar automática y unilateralmente, el
incumplimiento y la eventual terminación del contrato, cuando lo que está de
por medio es la necesidad de efectuar un análisis del caso que permita
establecer si se están desarrollando o no las finalidades constitucionales
relativas a la ciencia y a la tecnología. En esta medida, son esenciales los
elementos subjetivos de la conducta, como la culpabilidad, la intencionalidad y
la imputabilidad. En este orden de ideas, es claro que el debido proceso en el
marco de procesos derivados del incumplimiento de un contrato educativo o de
comisión de estudios debe ser adelantado teniendo en cuenta los postulados
consagrados en el artículo 29 de la Constitución, a través de las cuales se busca
la protección del individuo incurso en una actuación judicial o administrativa,
para que durante su trámite se respeten sus derechos y se logre la aplicación
correcta de los fines esenciales del Estado.
3

RESPONSABILIDAD OBJETIVA EN CONTRATO DE CREDITO


EDUCATIVO-No es aplicable cuando el incumplimiento del becario es
ajeno a su voluntad

Referencia: expediente T-5.353.920

Acción de tutela interpuesta por Juan Gabriel


Gómez Albarello contra el Instituto
Colombiano de Crédito y Estudios Técnicos
en el Exterior (Icetex) y el Departamento
Administrativo de Ciencia, Tecnología e
Innovación (Colciencias).

Magistrado Ponente:
JORGE IVÁN PALACIO PALACIO

Bogotá, D.C., dieciséis (16) de junio de dos mil dieciséis (2016).

La Sala Sexta de Revisión de la Corte Constitucional, integrada por los


Magistrados Jorge Iván Palacio Palacio, quien la preside, Jorge Ignacio Pretelt
Chaljub y Alberto Rojas Ríos, en ejercicio de sus competencias constitucionales
y legales, profiere la siguiente:

SENTENCIA:

Dentro del proceso de revisión del fallo proferido en el asunto de la referencia


por la Sección Segunda del Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso
Administrativo la que a su vez confirmó la sentencia del Tribunal
Administrativo de Cundinamarca, Sección Primera, Subsección A, por medio de
la cual se negó la protección del derecho fundamental al debido proceso
invocado por el señor Juan Gabriel Gómez Albarello.

I. ANTECEDENTES

El señor Juan Gabriel Gómez Albarello interpuso por intermedio de apoderado


judicial acción de tutela en contra del Instituto Colombiano de Crédito y
Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex) y el Departamento Administrativo de
Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias), al considerar vulnerado su
derecho fundamental al debido proceso según los siguientes

1. Hechos:

1. El Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la


Universidad Nacional de Colombia (IEPRI-UN) postuló al profesor Juan
Gabriel Gómez Albarello para ser beneficiario de la beca-préstamo Fulbright-
Colciencias, con el objeto de cursar un doctorado en ciencias políticas en la
universidad de Washington University, in St. Louis
4

2. La referida “beca- crédito” contenía un reglamento de condonación que


permitía el alivio del cien por ciento de la deuda, previo el cumplimiento de
varios requisitos. Entre estos se destacan: (i) terminar los estudios en el plazo
máximo de 48 meses, (ii) retornar al país y vincularse a la institución en la que
laboró antes de su viaje o en otra del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología
y (iii) garantizar que la vinculación cubriera un periodo de tiempo no inferior al
de duración del programa de capacitación financiado.

3. Según asevera el actor, durante la ejecución de los estudios de doctorado


evidenció dos situaciones que le hacían imposible regresar al país: (i) la
amenaza a su vida y seguridad en razón a la situación de orden público que
atravesaba Colombia y (ii) la imposibilidad de terminar el doctorado en el
término inicialmente pactado.

4. Respecto al primer escenario afirmó que su integridad corría peligro en el país


en razón a su calidad de investigador en el área de Derechos Humanos y
Derecho Internacional Humanitario, ya que desde hacía varios años se había
desempeñado en esa área, primero como investigador de la Comisión de
Superación de la Violencia, después como investigador de la Comisión de la
Verdad para el Salvador, luego como investigador de la Comisión Andina de
Juristas, Seccional Colombia y posteriormente como académico del Instituto de
Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de
Colombia (IEPRI-UN). Relacionó varios incidentes que en su criterio
sustentaban su temor de regresar a Colombia, estos son:

5. A principios del mes de diciembre de 1999, su hermana Margarita Gómez


Albarello fue víctima de amenazas de muerte por parte de personas armadas, las
cuales en su momento se identificaron como paramilitares que se oponían al
cubrimiento que esta hizo como periodista de graves violaciones a los derechos
humanos. Las amenazas y seguimientos de las cuales fue víctima su hermana la
motivaron a exiliarse en los Estados Unidos.

6. El 22 de diciembre de 1999, Eduardo Pizarro, colega del Instituto de Estudios


Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia
(IEPRI-UN) y un amigo del señor Juan Gabriel Gómez Albarello, fueron
víctimas de un ataque sicarial presuntamente por parte de integrantes de las
FARC.

7. En igual medida, aseveró que en el verano de 2001, visitó a Eduardo Pizarro


y a Ana María Bejarano en South Bend, Indiana. Según aseveró el accionante, el
objetivo de dicha reunión era analizar la viabilidad de regresar a Colombia de
cara a la situación generalizada de violencia. Afirmó que la conclusión a la que
llegaron fue que regresar al país en esas condiciones sería un suicidio.

8. Pone de presente que el día 5 de marzo de 2002 dos primos de su madre, Julio
César y Yesid Gonella Daza fueron asesinados en la zona rural de Ibagué en un
intento de secuestro por parte de las FARC. Un año después, su amiga y colega
Dorys Ardila Muñoz, asesora de la Cruz Roja Colombiana, profesora de
5

Derecho Internacional Humanitario, tuvo que dejar el país por amenazas de los
paramilitares.

9. Una vez precisadas las condiciones de seguridad que según el señor Juan
Gabriel Gómez Albarello le impidieron regresar al país, pone de presente que
hacia el año 2000, estando cursando sus estudios de doctorado, le fue ofrecida
una beca de estudios por la Universidad Washington University in St. Louis
debido a su buen desempeño académico. Esta beca le permitía cubrir la totalidad
del doctorado sin necesidad de someterse a los requisitos de Colciencias. Afirma
que la rechazó inicialmente al: (i) considerar que podría ocasionar conflicto con
la beca otorgada en Colombia y (ii) debido a que Colciencias le aclaró que tenía
prohibido aceptar dichos fondos.

10. Según el accionante, antes de empezar el segundo semestre del año 2001 le
escribió a Colciencias planteando la grave situación de seguridad del país y el
miedo que tenía de regresar a Colombia. Ese mismo año le ofrecieron
nuevamente la beca.

11. En junio de 2001 el demandante se puso en contacto con Colciencias, con el


objeto de lograr que le autorizaran tomar los fondos ofrecidos por Washington
University. Expresó que, dado que el tiempo original de la beca recibida era de
cuatro años, la aceptación de fondos adicionales podría asegurar la continuación
de sus estudios. La respuesta que recibió fue un rechazo a su petición.

12. Según asevera el actor ante la imposibilidad de regresar al país y ante la


inminente pérdida de apoyo económico por incumplir las condiciones del
contrato, decidió aceptar los fondos de Washington University in St Louis, ya
que de no acceder a ellos, no podría terminar el doctorado y hubiese tenido que
regresar al país exponiendo su vida y libertad.

13. Aseveró que ante esta situación, Colciencias le solicitó a la Comisión


Fulbright que presionara al accionante a regresar a Colombia, solicitando al
Departamento de Estado de Norteamérica que cancelara su visa de estudiante.
En razón a lo anterior, el actor dejo ese país por un breve tiempo y solicitó una
nueva visa de estudiante, la cual fue otorgada en 2002.

14. Según expone el accionante, en el año 2003 un funcionario de una firma de


abogados de Colombia lo contactó por correo electrónico, y le informó que tenía
poder para cobrar los dineros que había recibido por la “beca-préstamo”, suma
que alcanzaba los cuatrocientos millones, más una comisión del 10% la cual
correspondía a la firma de cobranza.

15. Afirma que contestó el mail, señalando que la suma cobrada era
desproporcionada y no estaba acorde a lo solicitado, por lo que requirió una
liquidación de las sumas que adeudaba, sin embargo, pone de presente que
nunca le enviaron respuesta a dicha comunicación.

16. En agosto de 2006 el demandante se graduó como PhD en Ciencia Política,


luego aceptó un trabajo como profesor invitado en Illionis Wesleyan University.
6

17. En 2009 regresó al país y en febrero de 2010 se vinculó laboralmente al


Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad
Nacional de Colombia (IEPRI-UN). A la fecha continúa en dicho trabajo.
Además aseguró que en 2010 Colciencias le solicitó que fuera evaluador de
varios proyectos de investigación en los cuales ha participado.

18. Afirma que una vez regresó a Colombia en el año 2009 procuró un remedio
legal con las entidades que habían intentado patrocinar su doctorado en el
exterior, sin embargo, ante la negativa a considerar sus argumentos presentó
diversas solicitudes requiriendo que entendieran su situación.

19. El 15 de septiembre de 2014 un asesor de la firma Activa Abogados le envió


al demandante un mail donde le informaba que tenía poder para cobrar los
dineros adeudados al Icetex.

20. El 26 de septiembre de 2014 el actor presentó un derecho de petición ante


Colciencias solicitando copia del acuerdo celebrado con Colciencias-Fulbright,
con el fin de demostrar que reunía los requisitos para ser condonado. Según
considera el accionante el hecho de haber regresado extemporáneamente no
obedeció a un mero capricho o deseo de incumplimiento sino a la situación de
orden público del país. Así mismo, considera que el hecho de haber regresado a
la Universidad Nacional a trabajar y haber participado como evaluador de
Colciencias puede entenderse como actividades investigativas que satisfacen el
requisito establecido para la condonación de la deuda1.

21. Por la situación anteriormente descrita, el señor Juan Gabriel Gómez


Albarello instaura acción de tutela con la pretensión de lograr que se proteja su
derecho fundamental al debido proceso, y en consecuencia, se ordene: (i) a
Colciencias, adelantar el trámite, estudio y decisión de su situación jurídica con
ocasión de la beca crédito suscrita, sin que se aplique una responsabilidad
objetiva, incorporando en su análisis todos los elementos subjetivos de la
conducta del peticionario (intencionalidad, culpabilidad, imputabilidad),
conforme a los presupuestos constitucionales aplicables a su caso, tal como lo
dejó consignado la Corte Constitucional en las sentencias T- 677 de 2004 y T-
715 de 2014 y (ii) que se ordene al Icetex, la suspensión del cobro jurídico.

2. Actuaciones del juez de primera instancia.

Mediante auto de fecha 11 de agosto de 2015 el Tribunal Administrativo de


Cundinamarca, Sección Primera, Subsección A decidió: (i) admitir la acción de
tutela y (ii) vincular al Instituto Colombiano de Crédito y Estudios Técnicos en
el Exterior (Icetex) y al Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e
Innovación (Colciencias) para que se pronunciaran sobre los hechos de la
misma.
1 Respecto a las actividades que realizó el accionante en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones
Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia (IEPRI-UN) el escrito de tutela aseveró lo siguiente:
“En mi estadía he sido profesor de varios cursos, entre los cuales se destacan curso de Métodos de
investigación; he dirigido varias tesis, ha publicado varios artículos en revistas indexadas así como la
traducción de un libro completo sobre el funcionamiento del sistema financiero.”
7

3.  Respuesta de las entidades accionadas.

3.1. Respuesta del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e


Innovación (Colciencias).

Mediante oficio 22305, la apoderada de Departamento Administrativo de


Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias) afirmó que el accionante fue
beneficiario de un crédito educativo condonable el cual incluía la financiación
de un curso de perfeccionamiento del idioma y del programa doctoral con los
rubros de matrícula, sostenimiento, tiquete aéreo y seguro médico. Alegó que la
financiación se otorgó bajo la figura de crédito educativo 100% condonable, lo
que indica que cada beneficiario debía cumplir con unas condiciones para poder
acceder al resto de la condonación de los recursos girados.

Para acceder al primer 50% y tener derecho a que se estudiara la condonación


restante tenía que demostrar: (i) la culminación del programa de estudios
financiado, (ii) el retorno al país una vez culminara los estudios y (iii) lograr la
vinculación a una institución o entidad del Sistema Nacional de Ciencia y
Tecnología durante un tiempo igual al financiado. El 50% restante podría ser
conmutado por realizar actividades de ciencia, tecnología e innovación.

Según la entidad demandada, en caso de incumplimiento de estas obligaciones,


el beneficiario debía realizar el pago total de los recursos girados junto con los
intereses correspondientes. No obstante lo anterior, la entidad demandada
precisa que al ser un crédito educativo otorgado en conjunto con la Comisión
Fulbright Colombia, esta entidad sí exigía el regreso del beneficiario
independientemente que realizara el pago de la deuda, por lo cual en caso de que
esta condición no se cumpliera iniciaría las gestiones con el Departamento de
Estado de Estados Unidos para la suspensión de la visa del beneficiario de la
beca-crédito.

Asevera la entidad accionada que el señor Juan Gabriel Gómez Albarello inició
su curso de perfeccionamiento del idioma en junio de 1999 y se vinculó al
programa doctoral ese mismo año en la universidad de Washington. En enero de
2002, el beneficiario remitió una comunicación a Colciencias en la que informó
su decisión de renunciar al crédito educativo condonable debido a que no tenía
la intención de regresar al país, decisión que justificó en la situación de
violencia que sobrevenía sobre el territorio nacional para la época.

En respuesta, Colciencias el 19 de febrero de 2002 le informó que el caso sería


presentado ante el Comité de Capacitación y se le reiteró la solicitud de hacer
llegar el contrato del crédito educativo firmado. No obstante, se le recordó la
diferencia entre los compromisos asumidos con dicha entidad y con la Comisión
Fulbright en el sentido que en caso de no regresar al país, Colciencias exigía el
pago total de los recursos girados, pero para Fulbright dicha condición no era
negociable.
8

Aclara en igual medida que fue la fundación LASPAU la que solicitó al


Departamento de Estado Norteamericano la no renovación de la visa del
beneficiario y no Colciencias como erradamente lo manifiesto el apoderado del
accionante en su escrito de tutela. Adicional a lo anterior, hace referencia a que
el señor Juan Gabriel Gómez Albarello desde el inicio de su programa doctoral
tenía la intención de no regresar al país una vez finalizados los mismos.

Esto según Colciencias se hace evidente en una comunicación sostenida entre él


y LASPAU en marzo de 2002, en la cual esta entidad le informó al actor que la
solución a la situación de amenaza contra su vida por la violencia en el país, era
la de solicitar asilo político, ante lo cual el beneficiario manifestó que no le era
posible usar la figura, ya que cuenta con doble nacionalidad colombiana e
italiana y que según su experiencia esto interfirió en que a su hermana le
concedieran dicha figura.

Pone de presente que el expediente del peticionario fue presentado ante el


Comité de Capacitación de esa entidad el 27 de agosto de 2002, el cual luego de
analizar el reglamento de operaciones del programa, la carta de compromiso y el
contrato de crédito educativo, decidió cancelarle la beca en atención al
incumplimiento comprobado de los compromisos adquiridos con Colciencias,
entre ellos la intención de no regresar al país.

En lo que respecta a las actuaciones desplegadas por Icetex asevera que la


recuperación de cartera en caso de condonaciones parciales o incumplimiento es
un proceso que quedó a cargo de dicha entidad en atención al convenio
interadministrativo número 011 del 16 de junio de 1995 suscrito entre
Colciencias y el Instituto Colombiano de Crédito y Estudios Técnicos en el
Exterior. Así las cosas, en junio de 2003 Colciencias mediante comunicación
número DFRHFCC- 05458 le informó al Icetex la decisión del Comité de
Capacitación y le solicitó iniciar las acciones de liquidación y cobro respectivo
contra el actor.

Aclaró que los procesos de evaluación para las convocatorias para financiar
actividades de ciencia, tecnología e innovación ofertadas por Colciencias, son
completamente independientes al cumplimiento de los compromisos asumidos
por los beneficiarios de créditos condonables, por lo tanto, y en atención a lo
señalado en el escrito de tutela, pone de presente que para que esta entidad
convoque a una persona como par evaluador únicamente se validan los
requisitos de trayectoria académica e investigativa, a tal punto que no se
investiga si es deudor o no de esa entidad.

Esto explica el hecho que el señor Juan Gabriel Gómez, haya sido par evaluador
de Colciencias, no pudiendo por esto asumir la condonación del crédito
educativo, máxime cuando se tiene por precedente las comunicaciones en las
cuales informó su decisión de permanecer en el exterior una vez culminado sus
estudios solicitando información para realizar el pago del crédito educativo.

Finalmente pone de presente que el señor Juan Gabriel Gómez Albarello tiene a
su disposición otros medios de defensa judicial para ventilar la supuesta
9

vulneración de sus garantías constitucionales, y en esta medida, la acción de


tutela resulta improcedente en el asunto sub examine.

3.2. Respuesta del Instituto Colombiano de Crédito y Estudios Técnicos en


el Exterior (Icetex)

Mediante oficio 2015-132968 el Instituto Colombiano de Crédito y Estudios


Técnicos en el Exterior afirmó que dicha entidad no se encuentra legitimada por
pasiva en el asunto de la referencia por cuanto solo administra fondos públicos y
privados destinados a financiar los estudios de estudiantes colombianos tanto
dentro como fuera del país. Aclaró que para ello ha suscrito convenios con
entidades de diferente naturaleza para materializar tal cometido.

Precisa que tratándose de su participación en estos convenios, actúa por cuenta y


obra del constituyente del fondo, precisión que resulta oportuno formular, para
efectos del alcance del fallo, solo guarda correspondencia con las facultades que,
como administrador de los recursos de este tipo de convenios que tiene el Icetex.

Frente a los hechos expuestos en el escrito de tutela pone de presente que el


Icetex remitió respuesta de fondo y concreta al derecho de petición presentado
por el accionante mediante radicado número 2015-167619 con guía de envió
número 1120279981 del 13 de agosto de 2015, el cual fue enviado a la dirección
que registró para notificaciones el accionante, dando respuesta clara, de fondo y
concreta sobre la gestión adelantada. En este sentido afirmó que el ICETEX
procedió a responder los puntos de su petición informando lo siguiente:

Al 13 de agosto de 2015 la obligación presenta el siguiente saldo total adeudado:

Capital Vigente $0.00


Capital Vencido $111,220,698.80
Interés Corriente $223,367.86
Interés de Mora $26,242,894.00
Otros Conceptos $26,715,968.35
Total $164,402,929.01

Por todo lo anterior afirma se dio cumplimiento al Artículo 51 del Reglamento


de Crédito Educativo, asignando la obligación a cobro prejuridico, actualmente
se encuentra con la firma de cobro externo Activabogados Ltda.

Así mismo manifiesta que existen en el ordenamiento jurídico otros mecanismos


de defensa judicial mediante los cuales el accionante puede plantear su
controversia, y en este orden de ideas la tutela debe ser declara improcedente.

4. Pruebas relevantes aportadas al proceso

4.1. Carta de declaración respecto del conocimiento y aceptación de las


condiciones de financiación de la beca - crédito otorgado por Colciencias.
(folios 60 al 61, cuaderno 1).
10

4.2. Contrato de crédito educativo número 001 de 2003 suscrito entre


Colciencias y Juan Gabriel Gómez Albarello. (folios 62 al 64, cuaderno 1).

4.3. Carta de respuesta suscrita por la Fundación LASPAU a los requerimientos


del señor Juan Gabriel Gómez Albarello. (folio 68, cuaderno 1).

4.4. Respuesta de fecha 10 de septiembre de 2002 allegada por Colciencias al


señor Juan Gabriel Gómez Albarello. (folio 76, cuaderno 1).

4.5 Respuesta de fecha 19 de junio de 2003 allegada por Colciencias al señor


Juan Gabriel Gómez Albarello. (folios 78 al 79, cuaderno 1).

4.6. Respuesta al derecho de petición 2015009419 allegada por el Icetex al señor


Juan Gabriel Gómez Albarello (folio 91, cuaderno 1).

4.7. Resolución número 219 de 2013 “Por la cual se ordena registrar en


cuentas de cartera obligaciones del Fondo Colciencias Bid- Icetex” (folio 95,
cuaderno 1).

5. Decisiones judiciales objeto de revisión

5.1. Primera instancia

El Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Sección Primera, Subsección A,


mediante providencia del 11 de septiembre de 2015, determinó que las entidades
accionadas no habían vulnerado el derecho al debido proceso del accionante por
cuanto “al haber este renunciado de manera voluntaria al beneficio de la beca
– crédito es imposible, mediante una acción de tutela buscar la condonación de
una deuda adquirida, ya que, no se prueba en el expediente que en verdad el
demandante haya tenido problemas de seguridad que lo obligaran a no regresar
al país en los términos pactados y aceptados en la beca”.

En esa medida afirmó la providencia en comento que: “al no encontrar la Sala


elementos para entrar a estudiar la condonación de la deuda que tienen el
demandante ni para suspender el cobro jurídico, las pretensiones de la demanda
se negaran, partiendo de que se probó que el demandante incumplió con la
obligación pactada lo que generó el cobro del dinero que Colciencias le otorgó
para sus estudios en el exterior, y que con ello no se le vulneró ningún derecho
constitucional”.

5.2. Impugnación

El apoderado del señor Juan Gabriel Gómez Albarello impugnó la decisión


manifestando que Colciencias al nunca haberle garantizado el derecho de
defensa y contradicción, y en consecuencia aplicar un criterio de responsabilidad
objetiva, vulneró sus derechos. Considera que las entidades accionadas se
limitaron simplemente a subsumir en el caso concreto los términos de la beca-
crédito, sin estudiar sus circunstancias particulares, que permitieran establecer si
se desarrollaron las finalidades constitucionales relativas a la ciencia y la
11

tecnología, para así determinar elementos como la culpabilidad, la


intencionalidad y la imputabilidad.

5.3. Segunda instancia

La Sección Segunda del Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso


Administrativo, mediante providencia del 11 de noviembre de 2015, confirmó
parcialmente la decisión del a-quo alegando la inexistencia de vulneración de
derechos fundamentales por parte de las entidades accionadas. La providencia
en cuestión afirmó que “el señor Gómez Albarello decidió desistir del beneficio
y en consecuencia asumir el pago de sus estudios aduciendo su preocupación
por la situación de violencia que atravesaba el país”. En igual medida afirmó:
“que no se encuentra demostrado que el señor Juan Gabriel Gómez Albarello
padeciera problemas de seguridad que le imposibilitaran regresar al país y los
comunicara a Colciencias”.

La sentencia consideró que en el asunto sub examine no eran aplicables los


precedentes contenidos en las sentencias T-677 de 2004 y T-715 de 2014 por
cuanto “en esas oportunidades los beneficiarios solicitaron a Colciencias
analizar su caso debido a que existían causas ajenas que les impedían regresar
al país en el término previsto, a pesar de lo cual la entidad de manera objetiva y
sin analizar la situación procedió a exigir el pago de los dineros desembolsados
por concepto de estudio, circunstancia que no ocurre en el presente asunto,
puesto que el señor Gómez Albarello voluntariamente renunció al beneficio
otorgado por la beca”.

6. Actuaciones de la Corte Constitucional

La Sala Sexta de Revisión de Tutelas de la Corte Constitucional, mediante auto


del 29 de abril de 2016:

6.1. Vinculó al trámite a las autoridades encargadas de garantizar la protección


de los derechos del accionante. Puntualmente la Sala consideró necesario
notificar de la presente acción a Fulbright Colombia, al Instituto de Estudios
Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia
(IEPRI-UN) y al Ministerio de Educación Nacional.

6.2 En igual medida solicitó al señor Juan Gabriel Gómez Albarello que allegara
a esta Corporación copia de los elementos que permitieran probar las
alegaciones relativas a su condición de seguridad para la época referida en los
hechos de la tutela.

Vencido el término probatorio, la Secretaria General de la Corte Constitucional


allegó a la Sala las siguientes piezas procesales:

1. En respuesta al auto de fecha 29 de abril de 2016, la apoderada de la


Comisión para el Intercambio Educativo entre los Estados Unidos de América y
Colombia – Fulbright Colombia envió un texto en el cual solicitó que se negara
12

la protección de los derechos invocados en el trámite tutelar. En este sentido


manifestó que:

El 15 de enero de 1996 Fulbright Colombia y Colciencias suscribieron un


convenio especial de cooperación con el objeto de financiar conjuntamente
programas orientados a la realización de estudios formales de postgrado en los
Estados Unidos, comprometiéndose Fulbright Colombia a la cancelación de
matrícula en las universidades de los Estados Unidos y el seguro médico de los
beneficiarios de cada programa y Colciencias al costo de sostenimiento de los
beneficiarios, los gastos de transporte internacional y el curso de inglés a título
de beca crédito condonable.

Asevera que la financiación a cargo de Fulbright Colombia, es decir, los costos


de matrículas y el seguro médico, se otorgó como beca y no hizo parte del
contrato de crédito educativo suscrito entre Juan Gabriel Gómez Albarrello y
Colciencias.

Pone de presente que tanto los términos del crédito con Colciencias, como las
disposiciones del programa Fulbright eran conocidas y fueron aceptadas expresa
y voluntariamente por el señor Juan Gabriel Gómez Albarello. Así las cosas,
dado que en agosto de 2001 el actor aún no había legalizado su contrato de
crédito educativo con Colciencias, dicho departamento envió una comunicación
solicitando surtir las acciones migratorias correspondientes.

Afirma que en un correo electrónico de fecha 28 de enero de 2002 el señor Juan


Gabriel Gómez Albarrello le comunicó a Colciencias su decisión de renunciar a
la beca-crédito dada su intención de no regresar al país, argumentando el estado
de confrontación armada en Colombia y el temor por su vida. Aun en ese
entonces persistía el incumplimiento de legalización del contrato con
Colciencias.

Pone de presente que Fulbright Colombia siempre fue y ha sido clara en las
condiciones y requisitos previos de sus convocatorias para acceder a sus becas y
programas, no solo frente al señor Juan Gabriel Gómez Albarello, sino frente a
todos los interesados y por lo tanto la petición de cumplimiento de los contratos
y condiciones en los acuerdos celebrados no puede confundirse con la
vulneración a los derechos fundamentales de los becarios. En igual medida
manifestó: “Juan Gabriel Gómez Albarello conoció antes de aceptar la
financiación de Colciencias, todas las condiciones que debía cumplir para
acceder a la condonación del crédito educativo y aceptó sin reserva alguna las
condiciones de la convocatoria, por lo que posteriormente no puede
desconocerlas so pretexto de especiales condiciones de seguridad”.

2. El director del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de


la Universidad Nacional de Colombia (IEPRI-UN) allegó a esta Corporación un
escrito en el cual ilustró las condiciones de seguridad que se vivieron en la
época referida por el accionante. Sobre el particular manifestó: “fui testigo del
complejo clima por el que atravesaba el Instituto de Estudios Políticos y
Relaciones Internacionales y sus investigadores a finales de los 90 y comienzos
13

de la década del 2000 (…) quiero decir en calidad de director del IEPRI y en
calidad de testigo que todos los hechos relacionados por el profesor Juan
Gabriel Gómez sobre amenazas y atentados a docentes del IEPRI y de la
Universidad Nacional (como el atentado contra la vida de nuestro colega del
IEPRI Eduardo Pizarro y el asesinato dentro del campus del profesor Jesus
Antonio Bejarano), son hechos ciertos y comprobables.”

En igual medida, adujó que “la situación de seguridad de los profesores del
IEPRI llegó a ser tan grave que se colocaron ventanas de seguridad con vidrios
blindados en la sala principal de reuniones de los profesores del IEPRI, así
como una puerta de entrada al instituto, también con vidrios blindados, y unas
cámaras de seguridad para monitorear el ingreso de personas al IEPRI. Los
vidrios blindados en las ventanas del costado norte del instituto, así como en la
puerta principal de acceso al IEPRI, se mantienen hasta nuestros días como
memoria de la situación de riesgo de aquellos años”.

Finalizó su intervención aseverando lo siguiente: “a su regreso a Colombia, al


abrirse una convocatoria en el IEPRI el profesor Juan Gabriel Gómez se
presentó a ella y resultó ganador del concurso de méritos. Desde entonces se ha
desempeñado satisfactoriamente en las tres funciones misionales de los
profesores del IEPRI: en la investigación, la docencia, y la extensión, ha
publicado artículos científicos, ha adelantado traducciones del inglés y ha
escrito regularmente para publicaciones periodísticas y para un blog,
participando de manera activa en el debate público sobre distintos temas de la
actualidad nacional e internacional. Su formación doctoral en los Estados
Unidos y la experiencia de vida allí adquirida, ha sido sin duda un insumo clave
para su práctica investigativa, docente y de extensión, llevada a cabo como
docente-investigador del IEPRI y para su participación activa como columnista
en la esfera pública”.

3. El Ministerio de Educación Nacional mediante escrito de fecha 10 de mayo


de 2016, manifestó las razones por las cuales debía decretarse la falta de
legitimación en la causa por pasiva respecto del ente ministerial. Sobre el
particular manifestó: “no se encuentra probado en el expediente que por parte
del ICETEX exista una vulneración al debido proceso”

Subsidiariamente el ente ministerial solicitó que se negara la protección a los


derechos fundamentales del accionante. Según la referida entidad “el
mecanismo tutelar no puede utilizarse como instrumento para intentar soslayar
el cumplimiento de los requisitos de los programas y sustraerse de los
compromisos adquiridos con las entidades estatales que han hecho grandes
esfuerzos para financiar este tipo de oportunidades académicas.”

4. El señor Juan Gabriel Gómez Albarrello allegó a esta Corporación una serie
de artículos periodísticos y declaraciones extrajuicio en las cuales se relacionan
una serie de atentados y hechos de violencia que sacudieron a varios familiares,
colegas y compañeros de trabajo mientras adelantaba sus estudios de doctorado
en el exterior.
14

II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS

1.     Competencia.

Esta Sala es competente para examinar el fallo materia de revisión, de


conformidad con lo establecido en los artículos 86 y 241-9 de la Constitución
Política y los artículos 31 a 36 del Decreto Ley 2591 de 1991.

2. Presentación del caso y planteamiento de los problemas jurídicos.

2.1. Conforme a los antecedentes expuestos en el presente asunto, el señor Juan


Gabriel Gómez Albarello interpone la presente acción de tutela exponiendo
varias problemáticas que en su sentir, afectan su derecho fundamental al debido
proceso.

La primera está relacionada con la actuación adelantada por el Departamento


Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación en el marco de la beca-
crédito Fulbright - Colciencias, la cual, a consideración del accionante, no tuvo
en cuenta las particularidades de su caso al momento de determinar si existió o
no incumplimiento en el marco de la financiación de sus estudios de doctorado
en Washington University un St Louis.

En cuanto a la segunda, advierte el actor que el Instituto Colombiano de Crédito


y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex) al adelantar el cobro jurídico de los
dineros adeudados en el marco del contrato de crédito educativo número 001 de
2003 suscrito entre Colciencias y Juan Gabriel Gómez Albarello, vulneró su
derecho al debido proceso ya que no tuvo en cuenta la fuerza mayor que le
impedía regresar al país.

Teniendo en cuenta lo anterior, solicita que por medio del presente trámite de
tutela se ordene: (i) a Colciencias, adelantar el estudio y decisión de su situación
jurídica con ocasión de la beca crédito suscrita, sin que se aplique una
responsabilidad objetiva, incorporando en su análisis todos los elementos
subjetivos de la conducta del peticionario (intencionalidad, culpabilidad,
imputabilidad) conforme a los presupuestos constitucionales aplicables a su
caso, tal como lo dejó consignado la Corte Constitucional en las sentencias T-
677 de 2004 y T-715 de 2014 y (ii) que se ordene al Icetex, la suspensión del
cobro jurídico que se adelanta.

Por su parte, el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e


Innovación (Colciencias) considera que: (i) el beneficiario finalizó su relación
con dicha entidad al haber voluntariamente remitido una comunicación en la que
informaba su decisión de renunciar al apoyo y en consecuencia no puede años
después anular esa manifestación de voluntad alegando razones de orden
público, y (ii) que aún después de su regreso al país no puede considerarse que
el señor Juan Gabriel Gómez Albarello haya adelantado con aquiescencia de
Colciencias actividades investigativas, ya que aunque en algunas oportunidades
ha sido calificador de propuestas académicas, estas son completamente
15

independientes al cumplimiento de los compromisos asumidos por los


beneficiarios de los créditos educativos condonables.

Por su parte el Instituto Colombiano de Crédito y Estudios Técnicos en el


Exterior (Icetex) aclaró que sus actuaciones en el asunto sub examine no pueden
catalogarse como irregulares por cuanto: (i) nunca intervino en la calificación,
aprobación o condonación de la beca crédito, ya que su papel en el litigió se
resume simplemente a cobrar los montos adeudados en el marco de un convenio
interadministrativo con Colciencias y (ii) asevera que el accionante según sus
reportes debe $164,402,929.01 y no $400.000.000 como erradamente afirma el
señor Juan Gabriel Gómez Albarello.

Analizados los presupuestos fácticos de la presente tutela, se observa que es


necesario que esta Corporación establezca ¿Cómo debe resolverse la tensión
originada entre el deber de fomentar la ciencia y tecnología por intermedio de
acuerdos de acceso a la educación superior, con la obligación de cumplir de
buena fe las obligaciones pactadas con Colciencias y la Comisión Fulbright
Colombia en calidad de entidades patrocinadoras?

Igualmente, es imperioso determinar de conformidad con los principios


constitucionales que rigen el debido proceso, si existió una causal valida que
justifique que el señor Juan Gabriel Gómez Albarello no haya regresado al país
en la fecha inicialmente pactada.

Para dar respuesta a lo anterior, la Corte analizará los siguientes ejes temáticos:
(i) procedencia excepcional de la tutela para resolver controversias de tipo
contractual; (ii) el rol de Colciencias en el fomento de la educación, ciencia y la
tecnología; (iii) la relatividad de la voluntad cuando se está en un contexto de
amenaza y violencia; (iv) el debido proceso en el marco de actuaciones
administrativas; (v) y por último se abordará el caso concreto.

3. Procedencia excepcional de la tutela para resolver controversias de tipo


contractual

En numerosas oportunidades esta Corporación ha tenido la oportunidad de


establecer la improcedencia de la acción de tutela para debatir asuntos de
naturaleza contractual, tal postura puede remontarse a la sentencia T-594 de
1992 en la cual se afirmó:

“Como ha venido reiterándolo esta Corte, es menester ubicar la acción


de tutela dentro del contexto y alcance que le corresponde, a fin de evitar
la desfiguración de su naturaleza y la distorsión de sus fines. El
Constituyente de 1991 concibió este instrumento como una forma de
brindar eficiente protección judicial a los derechos fundamentales frente
a amenazas o violaciones concretas provenientes de acción u omisión no
susceptibles de ser contrarrestadas con eficacia mediante el uso de otro
procedimiento que se pueda intentar ante los jueces

(…)
16

Así las cosas, las diferencias surgidas entre las partes por causa o con
ocasión de un contrato no constituyen materia que pueda someterse al
estudio y decisión del juez por la vía de la tutela ya que, por definición,
ella está excluida en tales casos toda vez que quien se considere
perjudicado o amenazado en sus derechos goza de otro medio judicial
para su defensa: el aplicable al contrato respectivo según su naturaleza y
de conformidad con las reglas de competencia estatuidas en la ley”.

Del mismo modo la Corte Constitucional en sentencia T-507 de 2011 sostuvo


que:

“El hecho de que la Constitución permee las normas inferiores del


ordenamiento jurídico, entre ellas los contratos, a través de la dimensión
objetiva de los derechos fundamentales, no implica que dentro de todo
contrato esté inmersa una discusión de rango iusfundamental que deba ser
conocida por el juez de tutela. Para el conocimiento de controversias de
tipo contractual se debe acudir al juez ordinario quien, por supuesto, debe
iluminar su labor en la materia en la cual es especializado con la norma
constitucional (…) Considera la Corte que acudir a la tutela para
solucionar controversias ajenas a los derechos fundamentales configura
una tergiversación de la naturaleza de la acción que puede llegar a
deslegitimarla para perjuicio de aquellas personas que verdaderamente
necesitan de protección a través de este mecanismo”2.

No obstante, tales precedentes se refieren exclusivamente a las controversias


contractuales que carecen de inmediata relevancia iusfundamental, es decir, de
aquellas en las cuales no están implicadas de por medio garantías
constitucionales.

Por el contrario, cuando en el marco de un disputa de carácter contractual están


en juego derechos reconocidos en la Carta del 91, no se puede excluir prima
facie la procedencia de la acción de tutela, ya que en este caso corresponderá al
juez apreciar la naturaleza de la amenaza o vulneración y decidir si existen o no
mecanismos ordinarios de defensa judicial que tengan la misma eficacia de la
acción de amparo. Así por ejemplo, en la sentencia T-189 de 1993 sostuvo:

“En principio, el reconocimiento de derechos cuya fuente primaria no


provenga de su reconocimiento constitucional sino de la ley o del contrato,
es materia de la justicia ordinaria y no de la jurisdicción constitucional.
Excepcionalmente, el no reconocimiento oportuno de un derecho de rango
legal puede vulnerar o amenazar un derecho fundamental, lo cual habilita
al afectado para solicitar su protección inmediata, así sea
transitoriamente.

El criterio diferenciador para saber cuándo un derecho legal es tutelable


remite a la estructura misma del derecho y a la existencia de conexidad
2 Sentencia T-587 de 2003.
17

directa e inmediata entre su no reconocimiento y la vulneración o amenaza


de un derecho fundamental. En cuanto a su estructura, existen derechos
consagrados en la ley que son desarrollo de derechos constitucionales y
cuyo no reconocimiento oportuno puede implicar la vulneración de estos
últimos. Además, no basta aseverar el desconocimiento de un derecho legal
para concluir la procedencia de la acción de tutela. En suma, es necesario
que se demuestre una conexidad directa e inmediata entre el no
reconocimiento del derecho legal y la consiguiente vulneración de
derechos fundamentales”.

En esta igual línea de pensamiento pueden consultarse las sentencias T-125 de


1994 y T-351 de 1997, en las cuales este tribunal manifestó la excepcional
procedencia de la acción de tutela en el marco de contratos o negocios jurídicos
en los siguientes términos:

“No puede el juez de tutela desechar el estudio de una controversia


contractual con el mero pretexto que en este tipo de disputas no están
envueltos derechos de rango fundamental, por el contrario, debe analizar
si en ellas existe una discusión de esta naturaleza para lo cual es
relevante no sólo elementos de carácter objetivo tales como la naturaleza
de los derechos en juego, sino también circunstancias subjetivas de las
partes que solicitan el amparo constitucional, pues existen precedentes en
los cuales se ha concedido la tutela respecto de asuntos en apariencia de
índole estrictamente contractual, controvertibles ante la jurisdicción
ordinaria, debido a las circunstancias de debilidad manifiesta en que se
encontraban los accionantes”.

Esta postura interpretativa se apoya en el denominado “efecto de irradiación” y


en la dimensión objetiva de los derechos fundamentales, de conformidad con la
cual el ordenamiento jurídico no está conformado por compartimentos estancos,
algunos de los cuales escapan del influjo de las garantías y libertades
constitucionales, ya que éstas se difunden en todos los ámbitos del derecho,
inclusive en espacios inicialmente considerados como reservados del derecho
privado, como lo son las relaciones contractuales. No se trata, entonces, que
todo el derecho existente se disuelva en el derecho constitucional, que de esta
suerte se convertiría en una especie de todo omnicomprensivo, sino que permite
a los distintos ámbitos del derecho conservar su independencia y sus
características propias, pero los derechos fundamentales actúan como un
principio de interpretación de sus preceptos y por tanto se impone en ellos
acuñándolos e influyéndolos, de esta manera estos ámbitos del derecho quedan
iusfundamentalmente conformados3.

Así, en la sentencia T-202 de 2000 sostuvo la Corte Constitucional lo siguiente:

“Esta Corporación reitera nuevamente en esta oportunidad, que


conforme a su jurisprudencia, la Carta Política tiene una capacidad de
irradiación sobre la interpretación de las leyes y de los contratos

3 Sentencia T-1318 de 2005.


18

celebrados por los particulares, pues la educación y los derechos


fundamentales de los ciudadanos constituye un marco valorativo que
impregna y condiciona todos los actos jurídicos celebrados por los
coasociados. En consecuencia, la celebración, interpretación, ejecución y
terminación de los contratos no puede conducir a una arbitrariedad por
parte de uno de los signatarios del negocio jurídico, máxime cuando con
el incumplimiento del mismo se afecta un derecho fundamental como
ocurre en este evento con la educación de uno de los contratantes”

En el mismo orden de ideas, esta Corporación ha manifestado que en


excepcionales casos es procedente la acción de tutela como mecanismo
definitivo respecto de relaciones contractuales, cuando el afectado se encuentra
en situación de indefensión, o cuando el accionante carece en la relación
negocial de medios de defensa, “entendidos éstos como una asimetría de
poderes tal” que “no está en condiciones materiales de evitar que sus derechos
sucumban ante el poder del más fuerte”.4

En este sentido, la sentencia T-634 de 2013, afirmó: “el estado de indefensión se


manifiesta cuando la persona afectada en sus derechos por la acción u omisión
del particular carece de medios físicos o jurídicos de defensa, o los medios y
elementos con que cuenta resultan insuficientes para resistir o repeler la
vulneración o amenaza de su derecho fundamental, razón por la cual se
encuentra inerme o desamparada. En cada caso concreto, el juez de tutela debe
apreciar los hechos y circunstancias con el fin de determinar si se está frente a
una situación de indefensión, para establecer si procede la acción de tutela
contra particulares.”

Ahora bien, específicamente sobre la procedencia de la acción para analizar la


legalidad de las determinaciones adoptadas por el presunto incumplimiento
contractual originado en el marco de un contrato de comisión de estudio, la
sentencia T-715 de 2014 determinó la procedencia excepcional de la tutela,
debido a la falta de idoneidad de los mecanismos de defensa existentes y al tipo
de controversia que subyace en el fondo en dichos contratos. Sobre el particular
específicamente manifestó:

“Los otros mecanismos a los que eventualmente pueda acceder no son


idóneos para lograr de manera oportuna y eficaz la protección de los
derechos fundamentales. Por estas razones, la acción de tutela se torna
en el medio eficaz para solicitar la protección de los derechos
fundamentales de la peticionaria y su núcleo familiar, pues si bien es
cierto la peticionaria podría acudir a un proceso ordinario, no parece un
mecanismo idóneo dado el paso del tiempo y el tipo de controversia”.

Conforme a lo anteriormente expuesto es claro que la jurisprudencia ha definido


el alcance de la intervención del juez constitucional en los negocios jurídicos
privados para examinar la eventual vulneración de los derechos fundamentales.
Ha concluido que la existencia de una relación contractual no puede ser premisa

4 Sentencia T-798 de 2007.


19

suficiente para denegar el amparo, ya que en la suscripción o la ejecución de un


contrato se pueden consignar u originar cláusulas o tratos inconstitucionales
vulneradores de derechos fundamentales que requieran de un mecanismo de
protección reforzado como la tutela5.

4. El rol de Colciencias en el desarrollo del mandato constitucional de


fomento de la educación, ciencia y la tecnología.

4.1. La educación es un derecho que implica un proceso de formación


permanente, personal, cultural y social que se fundamenta en una concepción
integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes.
Ésta garantía se encuentra regulada en los artículos 67, 68 y 69 de la
Constitución Política, como un derecho de carácter fundamental y de servicio
público, que contiene una función social.

La educación, es también necesaria para garantizar el mínimo vital, la igualdad


de oportunidades en el trabajo y la participación política, entre otros; por lo
tanto, debe estar encaminada al acceso a la cultura, a la formación en derechos
humanos, la paz y la democracia. Sobre este punto se dijo en la Sentencia T-787
de 2006 lo siguiente:

“La Corte ha indicado en distintos pronunciamientos que la educación (i)


es una herramienta necesaria para hacer efectivo el mandato de igualdad
del artículo 13 superior, en tanto potencia la igualdad de oportunidades 6;
(ii) es un instrumento que permite la proyección social del ser humano y
la realización de otros de sus demás derechos fundamentales7; (iii) es un
elemento dignificador de las personas8; (iv) es un factor esencial para el
desarrollo humano, social y económico9; (v) es un instrumento para la
construcción de equidad social10, y (vi) es una herramienta para el
desarrollo de la comunidad, entre otras características”.11

La educación además de ser un derecho vinculado al desarrollo pleno de las


personas, incide decisivamente en las oportunidades y en la calidad de vida de
los individuos, las familias y las colectividades. El efecto de la educación en la
mejora de los niveles de ingreso, la salud de las personas, los cambios en la
estructura de la familia (en relación con la fecundidad y la participación en la
actividad económica de sus miembros, entre otros), la promoción de valores
democráticos, la convivencia civilizada y la actividad autónoma y responsable
de las personas ha sido ampliamente demostrado12, es decir que a pesar de ser un
derecho autónomo se interrelaciona con otras garantías constitucionales, por
5 Sentencia T-769 de 2005.
6 Sentencia T-002 de 1992.
7 Sentencia T-534 de 1997.
8 Sentencia T-672 de 1998.
9 Sentencia C-170 de 2004.
10 Sentencia C-170 de 2004.
11 Ver sentencias T-002 de 1992, T-202 de 2000, T-1677 de 2000, y T-787 de 2006.
12 Objetivos de Desarrollo del Milenio: Una mirada desde América Latina y el Caribe. La educación como
eje del desarrollo humano. Capítulo III. ONU, Santiago de Chile. 2005. Pág. 83 - 84
20

cuanto cumple un papel instrumental, con respecto al derecho a la dignidad


humana, a la vida, al trabajo, a la cultura, entre otros13.

El conocimiento y la formación académica son los pilares esenciales para el


desarrollo de conocimientos científicos, sociales, culturales, geográficos y
tecnológicos, entre otros, los cuales buscan la consecución de niveles óptimos de
desarrollo personal de los individuos, para que éstos a la vez puedan aportar a la
sociedad el respeto y protección de los derechos humanos y las libertades
fundamentales. Por tanto, el derecho a la educación es el eje fundamental para el
desarrollo de la sociedad, y es obligación del Estado invertir en educación y
ciencia, formando de esta manera personas en ello14.

Este tribunal en diversas oportunidades ha expresado que para avanzar en la


construcción de un país en el cual la ciencia y la tecnología contribuyan en la
superación de las precarias condiciones económicas de nuestro entorno, es
indispensable que se fomente la construcción de conocimiento por medio de la
transformación y consolidación de sus principales instituciones educativas. En
este este sentido la sentencia T-677 de 2004 afirmó:

“Dentro del marco del fomento a la ciencia y la tecnología, el


conocimiento funge no sólo como principio organizador de la estructura
social sino como instrumento para interpretar y comprender la realidad, y
en esta medida se consolida como un factor dinamizador del cambio
social en la carrera por lograr modelos de desarrollo basados en
procesos de inclusión social, toda vez que el producto de la ciencia y la
tecnología puede ser utilizado como herramienta de desarrollo que
permita la participación de todos los sectores sociales en la construcción
del orden social, y en esta medida puede posibilitar la realización del
principio de la igualdad material, ya que la igualdad de posibilidades
educativas y de acceso al conocimiento, potencia y materializa en gran
medida la igualdad de oportunidades en la vida para efectos de la
realización como personas”.

Ahora bien, conforme lo ha precisado la jurisprudencia de esta Corporación el


derecho a la educación no solo goza de protección constitucional en su
modalidad, primaria, básica y secundaria. Por el contrario la educación
universitaria debido a su interdependencia con otros derechos como la
proyección social del ser humano, la dignidad y la equidad salarial posee una
especial importancia en la Carta del 91. En este sentido la sentencia C-006 de
1996 afirmó lo siguiente:

“La consagración de Colombia como un Estado Social de Derecho,


implica la consolidación de una estructura político-administrativa al
servicio de la sociedad, en la cual priman los propósitos de justicia y
equidad, los cuales se desarrollarán sobre el presupuesto del respeto a la
diversidad y a la diferencia de los individuos que la conforman; en dicho

13 Sentencia T-715 de 2014


14 Sentencia T-715 de 2014
21

esquema, el conocimiento, la cultura y el acceso a los desarrollos de la


ciencia y la tecnología, se constituyen progresivamente en bienes cada vez
más necesarios para el desarrollo integral de los individuos y por ende de
la sociedad; ello, a su vez, le otorga a la educación la condición de
derecho fundamental de las personas, y a los establecimientos que la
brindan, el carácter de oferentes de un servicio público, por cuya calidad
y pertinencia debe velar el Estado.

En este contexto, las universidades, son entendidas como centros de


producción y adecuación del conocimiento, cuyo quehacer se traduce
fundamentalmente en las labores de docencia, investigación y extensión,
entendida esta última como la función dirigida a articularlas con la
sociedad de la cual hacen parte.15”

En igual medida esta Corporación en sentencia T-215 de 2016 resaltó la


importancia de la educación universitaria tanto en la fase de pregrado como en
la de posgrado, en los siguientes términos:

“Es claro que a medida que más colombianos se preparen académica y


profesionalmente en instituciones universitarias de alta calidad se
garantiza la construcción de una sociedad más pluralista y justa, ya que
una Nación en el cual existe una mano de obra altamente calificada y
capacitada para innovar en el campo de la industria, la ciencia y la
tecnología, puede ser un verdadero motor de innovación y empleo para
nuestro país tal y como lo reconoce el artículo 71 de la Carta de 1991”.

Así las cosas, es claro que cuando una persona accede a estudios universitarios
bien sea en su modalidad básica, media o superior y posteriormente a
especializaciones, maestrías o doctorados, se fomenta el deber constitucional de
propender por la ciencia y la tecnología reconocido en el artículo 71 superior.

4.2. El artículo 71 de la Constitución establece el deber en cabeza de las


autoridades estatales de fomentar la ciencia y la tecnología en los siguientes
términos: “El Estado creará incentivos para personas e instituciones que
desarrollen y fomenten la ciencia y la tecnología y las demás manifestaciones
culturales y ofrecerá estímulos especiales a personas e instituciones que ejerzan
estas actividades”. En desarrollo de esta disposición, el legislador expidió la ley
29 de 199016.

Esta ley en sus artículos 1º y 2º dispuso lo siguiente:

“Corresponde al Estado promover y orientar el adelanto científico y


tecnológico y, por lo mismo, está obligado a incorporar la ciencia y la
tecnología a los planes y programas de desarrollo económico y social del
país y a formular planes de ciencia y tecnología tanto para el mediano
15 Cfr. Sentencia C-006 de 1996
16 Por la cual se dictan disposiciones para el fomento de la investigación científica y el desarrollo
tecnológico y se otorgan facultades extraordinarias.
22

como para el largo plazo. Así mismo, deberá establecer los mecanismos
de relación entre sus actividades de desarrollo científico y tecnológico y
las que, en los mismos campos, adelanten la universidad, la comunidad
científica y el sector privado colombianos.

La acción del Estado en esta materia se dirigirá a crear condiciones


favorables para la generación de conocimiento científico y tecnología
nacionales; a estimular la capacidad innovadora del sector productivo; a
orientar la importación selectiva de tecnología aplicable a la producción
nacional; a fortalecer los servicios de apoyo a la investigación científica
y al desarrollo tecnológico; a organizar un sistema nacional de
información científica y tecnológica; a consolidar el sistema institucional
respectivo y, en general, a dar incentivos a la creatividad, aprovechando
sus producciones en el mejoramiento de la vida y la cultura del pueblo”

Para cumplir este objeto la referida ley creó,  el Fondo Colombiano de
Investigaciones Científicas y Proyectos Especiales "Francisco José de Caldas",
Colciencias.

Conforme lo estableció el artículo 19 del Decreto 585 de 1991, además de las


funciones contempladas en la Ley 29 de 1990, Colciencias debería entre otras:

(i) Asesorar al Gobierno Nacional en todos los aspectos relacionados con


la ciencia y la tecnología.
(ii) Proponer al Consejo Nacional de Política Económica y Social,
Conpes, las entidades descentralizadas que deberán destinar recursos y
su cuantía, para actividades de investigación y desarrollo tecnológico, y
celebrar con ellas los contratos interadministrativos de que trata el
artículo 4° de la Ley 29 de 1990.
(iii) Evaluar previamente los proyectos de investigación y las necesidades
de importación de bienes y equipos para actividades científicas y
tecnológicas que adelanten las universidades estatales, con el fin de que
el Ministerio de Hacienda incluya en el proyecto de ley anual de
presupuesto, las sumas necesarias para financiar el pago de los
respectivos impuestos de importación y de ventas.
(iv) Diseñar, impulsar y ejecutar estrategias para la incorporación de la
ciencia y la tecnología en la cultura colombiana.
(v) Diseñar, impulsar y ejecutar estrategias permanentes de:
consolidación de las comunidades científicas y tecnológicas;
comunicación entre científicos y personas involucradas en investigación y
desarrollo; fomento y auspicio del intercambio nacional e internacional
de investigaciones, investigadores y recursos de investigación;
regionalización de las actividades científicas y tecnológicas, y
establecimiento de redes de cooperación entre grupos de investigación.
(vi) Coordinar con el sector educativo estrategias para impulsar la
incorporación de la ciencia en todas las ramas y niveles de la educación;
promover la formación y capacitación de investigadores de alto nivel, y
contribuir en la financiación de los programas doctorales prioritarios
para el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.
23

(vii) Promover y realizar estudios prospectivos y teóricos sobre la ciencia


y la tecnología y su papel en la sociedad, como base para el diseño de
políticas, planes y estrategias.
(viii) Promover y participar en actividades de cooperación internacional
relacionadas con ciencia y tecnología.

Posteriormente la Ley 1286 de 2009 “Por la cual se modifica la Ley 29  de


1990, se transforma a Colciencias en Departamento Administrativo, se fortalece
el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en Colombia y se
dictan otras disposiciones”, derogó las anteriores funciones y en su artículo 7º
dispuso entre otras las siguientes actividades que Colciencias debía gestionar: 

“1. Formular e impulsar las políticas de corto, mediano y largo plazo del
Estado en ciencia, tecnología e innovación, para la formación de
capacidades humanas y de infraestructura, la inserción y cooperación
internacional y la apropiación social de la ciencia, la tecnología y la
innovación para consolidar una sociedad basada en el conocimiento, la
innovación y la competitividad.
2. Adoptar, de acuerdo con la Ley del Plan Nacional de Desarrollo,
políticas nacionales para el desarrollo científico y tecnológico y para la
innovación que se conviertan en ejes fundamentales del desarrollo
nacional.
3. Diseñar y presentar ante las instancias del Gobierno Nacional los
planes y programas del Departamento Administrativo de Ciencia,
Tecnología e Innovación - Colciencias- y el Plan Nacional de Ciencia,
Tecnología e Innovación.
4. Generar estrategias de apropiación social de la ciencia, la tecnología y
la innovación para la consolidación de la nueva sociedad y economía
basadas en el conocimiento.
5. Promover el desarrollo científico, tecnológico y la innovación en el
país, de acuerdo con los planes de desarrollo y las orientaciones trazadas
por el Gobierno Nacional.
6. Propiciar las condiciones necesarias para que los desarrollos
científicos, tecnológicos e innovadores, se relacionen con los sectores
social y productivo, y favorezcan la productividad, la competitividad, el
emprendimiento, el empleo y el mejoramiento de las condiciones de vida
de los ciudadanos.
7. Velar por la consolidación, fortalecimiento y articulación del Sistema
Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación -SNCTI- con las entidades
y actores del sistema, en estrecha coordinación con el Sistema Nacional
de Competividad.
8. Promover la formación del recurso humano para desarrollar las
labores de ciencia, tecnología e innovación, en especial en maestrías y
doctorados, en aquellos sectores estratégicos para la transformación y el
desarrollo social, medio ambiental y económico del país, en cumplimiento
del ordenamiento constitucional vigente.
9. Fomentar la creación y el fortalecimiento de instancias e instrumentos
financieros y administrativos de gestión para la Ciencia, Tecnología e
Innovación.
24

10. Diseñar e implementar estrategias y herramientas para el


seguimiento, evaluación y retroalimentación sobre el impacto social y
económico del Plan Nacional de Desarrollo.
11. Promover la inversión a corto, mediano y largo plazo, para la
investigación, el desarrollo científico, tecnológico y la innovación.
12. Promover, articular y proyectar los esquemas organizacionales del
conocimiento, regionales, departamentales y municipales de ciencia,
tecnología e innovación, para potenciar su propio desarrollo y armonizar
la generación de políticas.
13. Promover, articular e incorporar la cooperación interinstitucional,
interregional e internacional con los actores, políticas, planes,
programas, proyectos y actividades estratégicos para la consecución de
los objetivos del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.
14. Coordinar la Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación
con las políticas nacionales, regionales y sectoriales del Estado, en
financiamiento, educación, cultura, desarrollo económico, competividad,
emprendimiento, medio ambiente, seguridad social, salud, agricultura,
minas y energía, infraestructura, defensa nacional, ordenamiento
territorial, información, comunicaciones, política exterior y cooperación
internacional y las demás que sean pertinentes.
15. Definir y orientar líneas temáticas prioritarias y operativas del
Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación -SNCTI-, para lo
cual podrá modificar, suprimir o fusionar los Programas Nacionales de
Ciencia, Tecnología e Innovación; crear nuevas estructuras sobre las
diferentes áreas del conocimiento; definir su nombre, composición y
funciones; dictar las reglas para su organización y diseñar las pautas
para su incorporación en los planes de las entidades vinculadas con su
ejecución.
16. Definir prioridades y criterios para la asignación del gasto público en
ciencia, tecnología e innovación, los cuales incluirán áreas estratégicas y
programas específicos y prioritarios a los que se les deberá otorgar
especial atención y apoyo presupuestal.
17. Diseñar, articular y estimular políticas e instrumentos para la
inversión privada, doméstica o internacional, en ciencia, tecnología e
innovación.
18. Concertar, con el apoyo del Departamento Nacional de Planeación,
DNP, en coordinación con las demás entidades nacionales que ejecutan
política de ciencia, tecnología e innovación; los recursos y la destinación
de los mismos en el trámite de programación presupuestal tomando como
base el Plan Nacional de Desarrollo y la política de ciencia, tecnología e
innovación adoptada por el CONPES.
19. Otorgar y apoyar los estímulos a instituciones y personas por sus
aportes a la ciencia, la tecnología y la innovación, a través de
distinciones y reconocimientos.
20. Proponer la creación de estímulos e incentivos sociales y económicos
para aumentar en forma significativa la inversión en ciencia, tecnología e
innovación.
25

21. Articular y aprovechar las políticas y programas nacionales de


ciencia, tecnología e innovación, con aquellas que existen a nivel
internacional.
22. Crear las condiciones para desarrollar y aprovechar el talento
nacional, en el país y en el exterior en el campo de ciencia, tecnología e
innovación”.

Conforme se expresó anteriormente la misión institucional de Colciencias busca


entre otras, fomentar la creación de condiciones que permitan a los sectores
científico, tecnológico y de innovación del país, insertarse en la dinámica de la
cooperación internacional y fortalecer la misión de la comunidad científica
colombiana en la internacionalización mundial de su labor investigativa,
innovativa y tecnológica.

El mandato constitucional del fomento a la ciencia y la tecnología ha sido


desarrollado de manera especial y específica por las Leyes 29 de 1990 y 1286 de
2009 mediante las cuales se determinó la estructura, funciones y mecanismos
de fomento de la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Estas
disposiciones establecieron en cabeza de Colciencias la misión de servir al
desarrollo nacional de la ciencia, la tecnología y la innovación, liderando la
creación e implementación de formas para organizar la generación y uso del
conocimiento. Entre las formas de fomentar el conocimiento académico y
científico se destaca por su importancia la posibilidad de acceder a posgrados en
el exterior.

En este sentido la Corte en sentencia T-715 de 2014 manifestó lo siguiente:

“La educación a nivel doctoral y de maestrías le exige al país contar con


una fuerte planta de profesionales capacitados en estos niveles, ya que en
la actualidad no cuenta con los suficientes investigadores calificados
razón por la cual, el Gobierno a través de instituciones como Colciencias
ha enfatizado en formar investigadores en programas doctorales y de
maestría a nivel internacional e investigadores en programas doctorales a
nivel nacional.

Lo que se busca con la internacionalización de la educación es crear


lazos entre países y fomentar la investigación y la cultura, para formar
profesionales preparados para afrontar los cambios que el mundo
moderno propone. Lo anterior, con el objetivo de fomentar en los
ciudadanos el interés por el aprendizaje y la importancia de los estudios
para mejorar la calidad de vida de cada individuo, pues con mayor
preparación el campo de acceso laboral también se incrementa”.

En igual línea de pensamiento, el documento CONPES 3835 de 2015 exaltó la


importancia de Colciencias en la financiación de estudios superiores tanto al
interior del país como en el exterior, en los siguientes términos: “El Gobierno
nacional ha promovido el otorgamiento de becas y créditos condonables para la
formación de jóvenes profesionales a nivel de maestría y doctorado, tanto en
Colombia como en el exterior. La institución que ha promocionado más
26

activamente estas iniciativas ha sido el Departamento Administrativo de


Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias), quien en el marco de esta
política, ha establecido alianzas con instituciones públicas y privadas para
implementar la estrategia de formación de capital humano de alto nivel”.

Así las cosas, conforme a lo anteriormente expuesto puede afirmarse que


Colciencias tiene un importante papel en el desarrollo del mandato
constitucional de fomento de la educación, ciencia y la tecnología, y en razón a
ello, todas las actuaciones que adelante para cumplir con su objetivo misional
deben ser compatibles a las garantías constitucionales que propenden por el
desarrollo del conocimiento científico y social conforme al artículo 71
constitucional.

5. La relatividad de la voluntad cuando se está en un contexto de amenaza y


violencia

5.1. El artículo 1.602 del Código Civil de 1873 establece que: “Los contratos
son ley para las partes. Todo contrato legalmente celebrado es una ley para los
contratantes, y no puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por
causas legales”. La anterior disposición, desde el punto de vista histórico y
teleológico tiene una importante significación en el derecho civil clásico y en el
reconocimiento de la voluntad individual como eje definitorio del sistema legal
contemporáneo.

La autonomía privada y la voluntad del contratante es uno de los aspectos más


importantes a la hora de construir las relaciones comerciales y civiles entre las
personas. Conforme a la teoría general de las obligaciones los contratos son
desarrollo directo de la autonomía de las partes, y en este sentido, el mismo
respeto y protección constitucional que surge al momento de emitir la
manifestación para contratar, tiene como contraprestación, el deber por parte de
las personas obligadas de cumplir de buena fe con la palabra dada en los
precisos y estrictos términos concernidos en el contrato. En este sentido Rodrígo
Lehman asevera que:

“Los contratos nacen del consentimiento de las partes, que es reconocido


como fuente de las obligaciones por el ordenamiento jurídico a través del
principio de la autonomía de la voluntad. De esta forma, en la medida
que el consentimiento sea libre y espontáneo vincula a las partes, lo que
se evidencia a través del segundo principio fundamental de los contratos,
que es el principio de la fuerza obligatoria del contrato pacta sunt
servanda. Una vez que el contrato nace a la vida del Derecho da lugar a
una obligación que no puede ser alterada por la voluntad del deudor que
le dio origen. En otras palabras, las obligaciones del contrato son
exigibles en la medida que éste sea elaborado conforme al proceso de
formación que exige el Derecho para que nazca, es decir, que obedezcan
a un proceso de negociación”17.
17 Rodrigo BARCIA, "Los contratos desde la perspectiva del análisis económico del Derecho'\ en Revista Ius
et Praxis' Universidad de Talea, año 4, N o 2, Talca, 1998, pp 149-176
27

En igual línea de pensamiento, la Corte Suprema de Justicia Sala de Casación


Civil sobre la potestad de solicitar coercitivamente las obligaciones en las cuales
recae un incumplimiento injustificado, ha manifestado que:

“Tal es la inteligencia genuina de la autonomía privada, o sea, la libertad


y poder atribuido por el ordenamiento al sujeto iuris para celebrar el
contrato, cuyo efecto cardinal, primario o existencial es su
vinculatoriedad, atadura u obligación legal de cumplirlo, sin que, en
línea de principio, quienes lo celebran puedan sustraerse unilateralmente
(…) la fuerza normativa de todo contrato consagrada en los artículos
1602 del Código Civil (artículo 1134, Code civil Français) y 871 del
Código de Comercio (artículo 1372, Codice Civile it), genera para las
partes el deber legal de cumplimiento, ya espontáneo, ora forzado
(artículos 1535, 1551, 1603, Código Civil), y la imposibilidad de
aniquilarlo por acto unilateral.

En efecto, todo contrato existente y válido, obliga a su cumplimiento de


buena fe, en todo cuanto le pertenece por definición (esentialia negotia),
ley, uso, costumbre o equidad (naturalia negotia) o expresamente pactado
(accidentalia negotia), en la totalidad de la prestación, forma y
oportunidad debida, constituye un precepto contractual o norma
obligatoria (pacta sunt servanda, lex privatta, lex contractus, artículos
1501, 1602, 1603 y 1623, Código Civil; 871 Código de Comercio), y su
observancia vincula a los contratantes. (…) elementales directrices
lógicas, éticas o legales, la regularidad, normalidad, estabilidad,
seguridad, certidumbre del tráfico jurídico, la confianza legítima,
autoresponsabilidad, buena fe y libertad contractual, explican la fuerza
vinculante del contrato, y el repudio a su ruptura unilateral, en cuanto
como acuerdo dispositivo de intereses jurídicamente relevante obra de
dos o más partes, las obliga a cumplirlo”.

Respecto al deber de garantizar el cumplimiento de los contratos celebrados, en


igual medida la doctrina ha manifestado que:

“La tutela legal para el incumplimiento del contrato por parte del deudor
se funda en la certeza. En la medida que las partes tienen certeza de que
si su contraparte no cumple lo prometido, pueden recurrir a la tutela del
Derecho, funcionando, de esta forma, el mercado. En definitiva, a las
partes del contrato le es indiferente la conducta cooperativa de su
contraparte, los efectos del contrato son independientes de su fuero
interno. Así, la voluntad de las partes adquiere vida propia e
independiente de los que le dieron origen, y los contratantes no pueden
excusarse de cumplir recurriendo a su sola voluntad, el contrato sólo
admite ser revisado con relación a las voluntades que le dieron origen,
desde una visión estática, que ahora se denomina consentimiento. Por
ello, los requisitos de existencia y validez del contrato miran al momento
de su celebración, para el ordenamiento jurídico, por una consideración
28

de certeza, no es admisible que el contrato esté continuamente sujeto a


revisión”18

Ahora bien, el hecho de que los contratos se estructuren bajo el postulado


clásico del derecho civil “pacta sunt servanda”, no quiere decir que la
constitución de 1991 no haya relativizado en excepcionales casos la manera
como debe interpretarse la voluntad de un contratante. Es decir, los acreedores
deben entender al momento de ejecutar o iniciar los mecanismos judiciales o
administrativos contra los deudores, que deben tener en cuanta los límites
impuestos por el interés público y por el respeto de los derechos fundamentales,
ya que la jurisprudencia constitucional ha reconocido circunstancias en las
cuales la voluntad de una persona se ve afectada por hechos externos e
imprevisibles los cuales le impiden cumplir adecuadamente sus obligaciones.

En este orden de ideas, la Corte Constitucional en la sentencia T-312 de 2010,


conoció un asunto en el cual: (i) una persona adquirió un crédito con la entidad
Bancamía, (ii) en razón a la situación de seguridad tuvo que desplazarse del
municipio donde residía debido a amenazas de muerte en contra suya y de su
familia por parte de grupos paramilitares y (iii) la respectiva entidad financiera
estaba adelantado el cobro de las obligaciones. En dicha providencia esta
Corporación afirmó:

“Ciertamente, si además de buscar un sitio para alojarse, una forma de


llevar sustento a su familia, y una solución a su problema laboral, el
desplazado también debe llevar una carga financiera que le es imposible
solventar, resulta a todas luces que el desproporcionado esfuerzo que se le
exige desconoce la eficacia normativa del principio de solidaridad, y
redunda en el desconocimiento del mínimo vital de subsistencia del
desplazado. La manera en que la entidad accionada garantiza el goce
efectivo de los derechos del accionante a una vida digna y al mínimo
vital, entendidos estos con base en el principio de solidaridad, es el
otorgamiento de un plazo justo dentro del cual la situación económica del
accionante se estabilice, pues materialmente no tiene la misma capacidad
de pago que no ha sido víctima del desplazamiento”.

Teniendo en cuenta lo anterior dicha sentencia en el caso concreto dispuso lo


siguiente:

“La Sala concederá al demandante la protección de sus derechos


fundamentales a la vida digna y al mínimo vital. En consecuencia, ante el
incumplimiento de las obligaciones a partir del momento en que el
accionante fue víctima  del desplazamiento, se ordenará a Bancamía que
se abstenga de cobrar judicial o extrajudicialmente los intereses
moratorios del crédito financiero otorgado al accionante a partir del
momento y hasta la fecha de notificada la presente sentencia. Sin 
perjuicio de los intereses de plazo y de los intereses moratorios causado

18 Ibídem.
29

con anterioridad a esa fecha. Con todo, la Corte reconoce el derecho que
le asiste a la entidad bancaria para reclamar el pago de los intereses
remuneratorios o de plazo causados a partir del momento del
desplazamiento sobre las cuotas que hayan dejado de pagarse a partir de
dicha fecha. No obstante, los intereses remuneratorios causados durante
esta época deberán calcularse con especial sujeción al principio
constitucional de solidaridad y a las condiciones de vulnerabilidad social
y económica que padece el actor como consecuencia del
desplazamiento”.

Por su parte la Sentencia T-246 de 2014, estudio un caso en el cual un


comerciante en la ciudad de Arauca: (i) había adquirió varios productos
financieros con el Banco de Bogotá, el Banco Popular de Arauca y el Banco de
Occidente de Villavicencio, (ii) incumplió las obligaciones crediticias, (iii) en
razón a que fue víctima de dos secuestros extorsivos y (iv) estaba afrontando
diversos procesos judiciales por el incumplimiento de sus obligaciones. En dicha
oportunidad la Corte manifestó:

“Cuando se verifica el incumplimiento del deber de solidaridad por parte


de un particular que preste un servicio público y con su acción u omisión
vulnere los derechos fundamentales de una persona que han sido
ilegalmente privada de la libertad o desaparecida forzosamente, y se
encuentra en situación de debilidad manifiesta, el juez constitucional
puede exigir por medio de la acción de tutela, el cumplimiento del
principio de solidaridad, con el fin de lograr el goce efectivo de los
derechos fundamentales. Las consecuencias o efectos de la aplicación de
tal principio deberán precisarse en cada caso atendiendo diferentes
aspectos”.  
 
Teniendo en cuenta lo anterior, la Corte Constitucional ordenó en favor del
accionado la reclasificación del riesgo crediticio y la interrupción de los
términos para exigir las obligaciones bancarias entre el 29 de octubre de 2010 y
el 29 de octubre de 2011.

5.2. Por su parte la ley 1448 de 201119 en igual medida ha considerado que
situaciones estructurales de violencia y conflicto armado pueden llegar a viciar
la voluntad de las personas que ejecutaron determinados negocios jurídicos
sobre bienes inmuebles. Así las cosas, conforme lo establece el artículo 77 de la
ley de víctimas y restitución de tierras, en relación con los predios inscritos en el
Registro de Tierras Despojadas y Abandonadas Forzosamente se tendrán en
cuenta las siguientes presunciones:
“1. Presunciones de derecho en relación con ciertos contratos. Para
efectos probatorios dentro del proceso de restitución, se presume de
derecho que existe ausencia de consentimiento, o causa ilícita, en los
negocios y contratos de compraventa o cualquier otro mediante el cual se
transfiera o se prometa transferir un derecho real, la posesión u
19 Por la cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas del conflicto
armado interno y se dictan otras disposiciones.
30

ocupación sobre el inmueble objeto de restitución, celebrados durante el


periodo previsto en el artículo 75, entre la víctima de este, su cónyuge,
compañero o compañera permanente, los familiares o mayores de edad
con quienes conviva, sus causahabientes con las personas que hayan sido
condenadas por pertenencia, colaboración o financiación de grupos
armados que actúan por fuera de la ley cualquiera que sea su
denominación, o por narcotráfico o delitos conexos, bien sea que estos
últimos hayan actuado por sí mismos en el negocio, o a través de terceros.
La ausencia de consentimiento en los contratos y negocios mencionados
en este numeral genera la inexistencia del acto o negocio de que se trate y
la nulidad absoluta de todos los actos o negocios posteriores que se
celebren sobre la totalidad o una parte del bien.

2. Presunciones legales en relación con ciertos contratos. Salvo prueba


en contrario, para efectos probatorios dentro del proceso de restitución,
se presume que en los siguientes negocios jurídicos hay ausencia de
consentimiento o de causa lícita, en los contratos de compraventa y
demás actos jurídicos mediante los cuales se transfiera o se prometa
transferir un derecho real, la posesión o la ocupación sobre inmuebles
siempre y cuando no se encuentre que la situación está prevista en el
numeral anterior, en los siguientes casos:

a. En cuya colindancia hayan ocurrido actos de violencia generalizados,


fenómenos de desplazamiento forzado colectivo, o violaciones graves a
los derechos humanos en la época en que ocurrieron las amenazas o
hechos de violencia que se alega causaron el despojo o abandono, o en
aquellos inmuebles en donde se haya solicitado las medidas de protección
individuales y colectivas relacionadas en la Ley 387 de 1997, excepto en
aquellos casos autorizados por la autoridad competente, o aquellos
mediante el cual haya sido desplazado la víctima de despojo, su cónyuge,
compañero o compañera permanente, los familiares o mayores de edad
con quienes convivía o sus causahabientes.

b. Sobre inmuebles colindantes de aquellos en los que, con posterioridad


o en forma concomitante a las amenazas, se cometieron los hechos de
violencia o el despojo se hubiera producido un fenómeno de
concentración de la propiedad de la tierra en una o más personas, directa
o indirectamente; sobre inmuebles vecinos de aquellos donde se hubieran
producido alteraciones significativas de los usos de la tierra como la
sustitución de agricultura de consumo y sostenimiento por monocultivos,
ganadería extensiva o minería industrial, con posterioridad a la época en
que ocurrieron las amenazas, los hechos de violencia o el despojo.
c. Con personas que hayan sido extraditadas por narcotráfico o delitos
conexos, bien sea que estos últimos hayan actuado por sí mismos en el
negocio, o a través de terceros.

d. En los casos en los que el valor formalmente consagrado en el


contrato, o el valor efectivamente pagado, sean inferiores al cincuenta
31

por ciento del valor real de los derechos cuya titularidad se traslada en el
momento de la transacción.

e. Cuando no se logre desvirtuar la ausencia de consentimiento en los


contratos y negocios mencionados en alguno de los literales del presente
artículo, el acto o negocio de que se trate será reputado inexistente y
todos los actos o negocios posteriores que se celebren sobre la totalidad o
parte del bien estarán viciados de nulidad absoluta.

f. Frente a propiedad adjudicada de conformidad con la Ley 135 de 1961


y el Decreto 561 de 1989, a empresas comunitarias, asociaciones o
cooperativas campesinas, cuando con posterioridad al desplazamiento
forzado se haya dado una transformación en los socios integrantes de la
empresa”

Ahora bien, aunque es claro que las presunciones establecidas en la ley 1448 de
2011 están destinadas a regular exclusivamente los procedimientos especiales
contemplados en la misma ley, y en este orden de ideas sus postulados no
pueden traerse sin mayor análisis a otras situaciones que no fueron cobijadas
expresamente por la norma, es claro, que por lo menos desde el punto de vista
teleológico e histórico, el legislador ha reconocido que en el marco de una
situación de conflicto armado la voluntad de una persona puede relativizarse, y
en esa medida, se debe analizar con un alto grado de sospecha las decisiones,
manifestaciones o contratos en las cuales expresamente el afectado asevera que
son derivadas de una situación de amenaza contra a su vida.

6. Desplazamiento forzado y fenómenos migratorios innominados como


hechos constitutivos de fuerza mayor

6.1. La Corte en Sentencia T-726 de 2010 ha manifestado que hechos


generalizados de violencia que desemboquen en desplazamiento forzado pueden
llegar a impedir el cumplimiento de una obligación bajo la teoría de la fuerza
mayor. En este sentido la citada providencia afirmó:

“El hecho del desplazamiento forzado configura una fuerza irresistible e


imprevisible, ajena a la voluntad del deudor, circunstancias que le ha
permitido concluir a esta Corporación que dicha situación constituye una
fuerza mayor. (…) Así, para esta Sala es factible concluir que el hecho del
desplazamiento forzado constituye un acontecimiento de fuerza mayor
para quien lo padece, por cuanto este hecho no se deriva del afectado,
sino que precisamente por ser forzado, no media la voluntad de quien lo
sufre (inimputable). Además, es un hecho inserto en el conflicto armado o
en la violencia generalizada que hace imposible evitar que se presente
(irresistible) y que afecta el statu quo de quien lo padece sin que sea
posible prever los inicios o al menos el alcance del mismo
(imprevisible)”.

Es claro que el desplazamiento implica el soportar cargas excepcionales e


imprevistas, que pueden impedir el cumplimiento de obligaciones adquiridas
32

con anterioridad, como quiera que al sustraer una persona del lugar donde
desarrolla su vida, se le separa también de sus modos de subsistencia.

La jurisprudencia constitucional ha analizado bajo distintas teorías (fuerza


mayor y teoría de la imprevisión) la forma en la que impactan los contextos de
violencia generalizada y sistemática el cumplimiento de determinadas
obligaciones contractuales. Sobre el particular ha manifestado este tribunal lo
siguiente:

“Esta situación (el desplazamiento) impide en el común de los casos el


cumplimiento de las obligaciones como quiera que en el momento de
comprometerse a dar una prestación el hecho de que aconteciera un
desplazamiento forzado no se encontraba dentro del contexto de
negociación, por lo que al configurarse este hecho irresistible,
imprevisible e inimputable al deudor, y al afectar de manera ostensible su
capacidad económica, partiendo del supuesto de que la persona
desplazada derivaba su sustento del lugar del que fue desarraigado, se
configura un impedimento para cumplir esta obligación. Tal impedimento
no debe ser ignorado por el Estado ni por las instituciones que prestan
servicios públicos, en razón a la función social que desarrollan de
garantizar ya sea de manera directa o indirecta, respectivamente,
derechos fundamentales.

Ahora, como cuando no se trata de la desaparición de un bien, sino que


existe un cambio de circunstancias del deudor, como producto del
desplazamiento forzado, que le impiden el cumplimiento de la obligación
dineraria, se ha de señalar que dicha situación no ha sido ajena a la
teoría jurídica. Al respecto existen figuras jurídicas como la teoría de la
imprevisión, que buscan la equidad en las obligaciones producto de un
contrato. La teoría de la imprevisión se aplica ante acontecimientos
temporales, extraños a las partes, imprevisibles, inimputables y
extraordinarios que afecten obligaciones de ejecución sucesiva y que
alteren la economía del contrato, haciendo más onerosa a una de las
partes el cumplimiento de la prestación, esto es, que con la nueva
situación es posible cumplir el contrato, empero satisfacer la obligación
es más gravoso para una de las partes. Se trata así de una imposibilidad
relativa en el sentido de que se parte de que se generan repercusiones
económicas desfavorables para una parte.

La teoría de la imprevisión se diferencia de la fuerza mayor. La


aplicación de la fuerza mayor en la teoría de las obligaciones parte del
supuesto de una imposibilidad absoluta para el cumplimiento de una
obligación que hace que ésta se extinga y a partir de esto desarrolla toda
la teoría del riesgo. Mientras que la teoría de la imprevisión se basa en la
dificultad más no en la imposibilidad absoluta en cumplir la obligación,
de allí que tenga consecuencias diferentes”20.

20 Sentencia T-726 de 2010


33

Con base en lo anterior, se concluye que el hecho del desplazamiento forzado


constituye un impedimento que influye en la exigibilidad de la obligación al
hacer para el afectado por este delito más onerosa su situación. De allí que en
muchos casos estudiados por la Corte Constitucional la demostración de este
ilícito imponga al acreedor la reestructuración de las obligaciones dinerarias,
como efecto de lo que la doctrina ha denominado teoría de la imprevisión, como
quiera que la consecuencia de dicha figura es que ante una dificultad de
características graves que influye en el cumplimiento de la obligación, el deudor
continúa obligado a responder con la prestación, esto es, no queda exonerado de
su cumplimiento, empero se impone un ajuste de acuerdo con la equidad
contractual21.

6.2. Ahora bien, el hecho de que la Corte Constitucional haya establecido en


algunos casos de desplazamiento forzado la existencia del fenómeno de fuerza
mayor y en otros haya utilizado la teoría de la imprevisión para relativizar varias
obligaciones comerciales, no quiere decir, que esta figura no pueda ser empleada
respecto de otros fenómenos migratorios no delimitados taxativamente en el
ordenamiento jurídico.

Esta Sala considera que la legislación nacional aún no ha generado una


respuesta institucional a fenómenos migratorios complejos, los cuales no pueden
encajarse propiamente ni en la categoría de desplazamiento forzado, ni bajo el
clásico estatus de refugiado.

En este sentido se debe precisar que los conflictos armados generan migraciones
forzadas de la población civil, razón por la cual los Estados y la comunidad
internacional han desarrollado instrumentos tendientes a dar un manejo
uniforme que permita garantizar los derechos de estas personas indistintamente
de las legislaciones nacionales. Por un lado, las personas que han migrado fuera
de las fronteras estatales internacionalmente en búsqueda de protección, pueden
ser reconocidas, bajo ciertas condiciones, como refugiadas. Por otro lado,
cuando estas personas o grupos de personas se desplazan forzadamente sin
abandonar su propio país, es decir, cuando permanecen dentro de las fronteras
nacionales, son catalogados como desplazados internos22.

La evolución histórica de la categoría de refugio internacional precede a la de


desplazamiento interno, pues fue concebida en los contextos de conflictos
armados internacionales en los que la población era obligada a migrar de sus
propios países en busca de protección. En razón del dramático número de
personas que se vieron obligadas a huir de sus países durante la Segunda Guerra
Mundial, la Asamblea General de la ONU aprobó en 1951 el texto que se conoce
como la Convención Internacional para el Estatuto de los Refugiados. Esta
Convención define las condiciones en que se les garantiza el asilo humanitario y
las responsabilidades de los Estados que lo conceden23.

21 Sentencia T-726 de 2010


22 Centro Nacional de Memoria Histórica. Cruzando la frontera: memorias del éxodo hacia Venezuela. El
caso del río Arauca. Bogotá, CNMH, 2014.
23 Ibídem
34

El referente conceptual del término refugiado, se encuentra consagrado en la


Convención de 1951, instrumento internacional que fue inicialmente concebido
para proteger a los afectados por la guerra en Europa. Este tratado en su artículo
1º párrafo 2º definió a este grupo poblacional como toda persona “que, como
resultado de acontecimientos ocurridos antes del 1.º de enero de 1951 y debido
a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión,
nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se
encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos
temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de
nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del
país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos
temores, no quiera regresar a él”.

Sin embargo la referida categorización terminó siendo excesivamente restrictiva


de cara a su objeto, por cuanto injustificadamente solo se centró en proteger a un
grupo afectado en un contexto especifico. Por esta razón, en 1967 se adoptó el
Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados, el cual eliminó las restricciones
geográficas y temporales de la definición, expandiendo así su alcance a nuevos
hechos expulsores.

En décadas posteriores diversos instrumentos internacionales han ampliado el


espectro de protección de cara a los nuevos y complejos fenómenos que se
presentan cuando grupos poblacionales, bien sea individual o masivamente,
abandonan un determinado país buscando garantizar su seguridad y vida. Sobre
este fenómeno el Centro de Memoria Histórica ha manifestado lo siguiente:

“En la década de los años ochenta, con motivo de la afluencia masiva de


refugiados en Centroamérica, la Organización de Estados Americanos
(OEA) decidió ampliar las causales en virtud de las cuales las personas
pueden ser reconocidas como refugiadas. De esta manera, en la
denominada Declaración de Cartagena sobre Refugiados de 1984, se
estableció una definición que incluye los eventos asociados a la violencia
generalizada y la masiva violación a los derechos humanos. Según la
Declaración de Cartagena, la definición de refugiado recomendable para
su utilización en la región de las Américas es aquella que, además de
contener los elementos de la Convención de 1951 y el Protocolo de 1967,
considera también como refugiados a: Las personas que han huido de su
país porque su vida, seguridad o libertad, han sido amenazadas por la
violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la
violación masiva de los derechos humanos y otras circunstancias que
hayan perturbado gravemente el orden público”24.

Esta entidad en igual medida ha ilustrado como en varios países fronterizos


existen grupos poblacionales que podrían ser catalogados como “refugiados de
facto o de hecho”, es decir, personas que debido a sus características no pueden
ser encajados ni en la categoría de desplazado ni bajo el estatus de refugiado. En
este orden de ideas afirmó:
24 Centro Nacional de Memoria Histórica. Cruzando la frontera: memorias del éxodo hacia Venezuela. El
caso del río Arauca. Bogotá, CNMH, 2014.
35

“En el caso colombiano, cuando las personas se ven forzadas a cruzar


las fronteras internacionales en búsqueda de protección, adquirir la
condición de refugio en los países vecinos no es un proceso sencillo. En la
mayoría de los casos, por desconocimiento de sus derechos o por la
lejanía de las zonas fronterizas en las que se asientan, muchas víctimas
no inician los procesos formales de solicitud de refugio, lo que implica
que permanecen en una situación irregular ante las autoridades
nacionales. En otros casos, a pesar de iniciar los procesos de solicitud,
las exigencias y demoras de las autoridades competentes, pueden llevar a
que muchas veces el refugio se convierta en un objetivo inalcanzable.

Las personas desplazadas que no acuden a las instituciones encargadas


para solicitar el refugio, por las razones anteriormente expuestas, se
convierten en una población flotante invisible para autoridades
nacionales y, en muchos casos, son confundidas con la población
migrante irregular. A pesar de encontrarse en esta situación, los
desplazados del conflicto armado y la violencia generalizada en
Colombia son personas en necesidad de protección internacional (PNPI)
y por lo tanto viven en una condición de refugio de hecho. El universo de
víctimas del éxodo transfronterizo está compuesto entonces por personas
que se encuentran en distintas categorías en los países vecinos, a saber:
refugiadas, solicitantes de refugio y refugiadas de hecho pues su
migración fue provocada por factores coercitivos, lo que no se
corresponde con otros fenómenos migratorios no forzados”25.

En este escenario, para muchas víctimas de amenazas o graves violaciones a los


derechos humanos, cruzar las fronteras nacionales ha sido la única alternativa
ante la necesidad de obtener la protección y asistencia que el Estado colombiano
no les ha proporcionado26. En varios casos, el tránsito hacia otros países
dependiendo de los medios económicos de las personas, se ha logrado mediante
solicitudes de asilo, refugio, repatriación, o sencillamente bajo la salida legal
pero sin declaración de los motivos que llevaron a salir del país, pero en otros
casos sencillamente ha ocurrido por medios no reconocidos por el derecho
internacional y en algunos casos hasta prohibidos.

Ahora bien, considerar que las personas afectadas por fenómenos migratorios
innominados no pueden ser beneficiarias de la variación de sus obligaciones
bajo la teoría de la fuerza mayor o la teoría de la imprevisión, generaría un
tratamiento injustificado respecto a las garantías constitucionales de este grupo
poblacional.

Al plantear esta consideración, la Corte reconoce que no es posible endilgar la


inobservancia de una obligación cuando el deudor se ha visto imposibilitado de
cumplirla por una situación de fuerza mayor, como lo es el tener que abandonar
el país o impedírsele regresar a él, y por tanto, bajo determinadas circunstancias
25 Centro Nacional de Memoria Histórica. Cruzando la frontera: memorias del éxodo hacia Venezuela. El
caso del río Arauca. Bogotá, CNMH, 2014
26 Ibídem
36

los acreedores deben reconocer esta imposibilidad renegociando las condiciones


iniciales del crédito y las posibilidades de satisfacerlo.

Así las cosas, se concluye que la ocurrencia de fenómenos migratorios


innominados en razón de la violencia, constituye un impedimento que influye en
la exigibilidad de la obligación al hacer para el afectado más onerosa su
situación. De allí que se imponga al acreedor la renegociación de las
obligaciones, como efecto de lo que la doctrina ha denominado teoría de la
imprevisión, como quiera que la consecuencia de dicha teoría es que ante una
dificultad de características graves que influye en el cumplimiento de la
obligación, el deudor continúa compilado a responder con la prestación, esto es,
no queda exonerado de su cumplimiento, empero se impone un ajuste de
acuerdo con la equidad contractual.

7. Debido proceso en las actuaciones administrativas contractuales.

7.1. De acuerdo con el artículo 29 de nuestra Carta, “El debido proceso se


aplicará a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas”. En esta
medida el derecho al debido proceso como presupuesto esencial de legalidad de
las actuaciones y procedimientos administrativos, en los cuales es preciso
garantizar la protección y realización de los derechos de las personas, debe ser
observado de manera efectiva en toda actuación administrativa.

En lo atinente a la sujeción de toda actuación administrativa al debido proceso,


la Sentencia T-442 de 199227 expresó:

“Se observa que el debido proceso se mueve dentro del contexto de


garantizar la correcta producción de los actos administrativos, y por ello
extiende su cobertura a todo el ejercicio que debe desarrollar la
administración pública, en la realización de sus objetivos y fines
estatales, es decir, cobija a todas sus manifestaciones en cuanto a la
formación y ejecución de los actos, a las peticiones que realicen los
particulares, a los procesos que por motivo y con ocasión de sus
funciones cada entidad administrativa debe desarrollar y desde luego,
garantiza la defensa ciudadana al señalarle los medios de impugnación
previstos respecto de las providencias administrativas, cuando crea el
particular, que a través de ellas se hayan afectado sus intereses”.

En igual media la Corte Constitucional mediante Sentencia T-089 de 2011


reiteró las garantías aplicables a los principios generales que fundamentan el
debido proceso en las actuaciones administrativas, al respecto indicó:

“Específicamente en materia administrativa, la jurisprudencia de esta


Corte ha establecido que los principios generales que informan el
derecho fundamental al debido proceso se aplican igualmente a todas las
actuaciones administrativas que desarrolle la administración pública en
el cumplimiento de sus funciones y realización de sus objetivos y fines, de

27 Sentencias T-381 de 1998, T-416 de 1998,T-1341 de 2001 y T-704 de 2003,


37

manera que se garantice: (i) el acceso a procesos justos y adecuados; (ii)


el principio de legalidad y las formas administrativas previamente
establecidas; (iii) los principios de contradicción e imparcialidad; y (iv)
los derechos fundamentales de los asociados”.

La jurisprudencia constitucional ha resaltado el vínculo existente entre el


derecho al debido proceso y las garantías que deben regir las actuaciones de la
administración. Concretamente, esta corporación expresó en la sentencia T-329
de 2009 que:

“El debido proceso administrativo es un derecho de rango fundamental


que garantiza que cualquier actuación administrativa se someta a las
normas y la jurisprudencia que regulan la aplicación de los principios
constitucionales. Este derecho involucra todas las garantías propias,
como son, entre otras, los derechos de defensa, contradicción y
controversia probatoria, el derecho de impugnación, y la garantía de
publicidad de los actos de la Administración. Por lo tanto, el derecho al
debido proceso administrativo no existe solamente para impugnar una
decisión de la Administración, sino que se extiende durante toda la
actuación administrativa que se surte para expedirla, y posteriormente en
el momento de su comunicación e impugnación”

En concordancia con esta línea de pensamiento, en la sentencia C-980 de 2010


este tribunal determinó que:

“El debido proceso es un derecho constitucional fundamental,


consagrado expresamente en el artículo 29 de la Constitución Política, el
cual lo hace extensivo a toda clase de actuaciones judiciales y
administrativas. La jurisprudencia constitucional ha definido el derecho
al debido proceso, como el conjunto de garantías previstas en el
ordenamiento jurídico, a través de las cuales se busca la protección del
individuo incurso en una actuación judicial o administrativa, para que
durante su trámite se respeten sus derechos y se logre la aplicación
correcta de la justicia. La misma jurisprudencia ha expresado, que el
respeto al derecho fundamental al debido proceso, le impone a quien
asume la dirección de la actuación judicial o administrativa, la
obligación de observar, en todos sus actos, el procedimiento previamente
establecido en la ley o en los reglamentos”. 

Ahora bien, el debido proceso en el trámite administrativo tiene varias


dimensiones las cuales han sido desarrolladas por la jurisprudencia
constitucional. En este orden de ideas, esta Corporación ha podido precisar 28,
como el debido proceso puede verse afectado injustificadamente cuando las
autoridades administrativas y judiciales sacrifican los derechos subjetivos de las
personas al aplicar mecánicamente las formalidades del proceso, a este
fenómeno se le conoce como “exceso ritual manifiesto”. Sobre este punto esta
Corte ha señalado:

28 T-268 de 2010, T-213 de 2012, T- 363 de 2013 y T-747 de 2013, entre otras.
38

“Si bien las formalidades o ritos dentro de los procesos judiciales son
relevantes en la medida que buscan garantizar el respeto de un debido
proceso, las autoridades judiciales no pueden sacrificar
injustificadamente derechos subjetivos al aplicar dichas formalidades,
pues precisamente el fin del derecho procesal es contribuir a la
realización de los mismos y fortalecer la obtención de una verdadera
justicia material. De manera que, cuando se aplican taxativamente las
normas procesales, desplazando con ello el amparo de los derechos de las
personas, es decir, cuando la aplicación de una norma procedimental se
convierte en una forma adversa a los derechos de los individuos, se
configura un defecto procedimental por exceso ritual manifiesto que hace
procedente la acción de tutela contra providencias judiciales,
correspondiéndole entonces, al juez constitucional, obviar la aplicación
de la regla procesal en beneficio de tales garantías29.

Este defecto, según la jurisprudencia de esta Corporación, se configura


cuando “(…) un funcionario utiliza o concibe los procedimientos como un
obstáculo para la eficacia del derecho sustancial y por esta vía, sus
actuaciones devienen en una denegación de justicia”; En ese sentido, el
funcionario judicial incurre en un defecto procedimental por exceso ritual
manifiesto:
 
(…) cuando (i) no tiene presente que el derecho procesal es un medio
para la realización efectiva de los derechos de los ciudadanos, (ii)
renuncia conscientemente a la verdad jurídica objetiva pese a los hechos
probados en el caso concreto, (iii) por la aplicación en exceso rigurosa
del derecho procesal, (iv) pese a que dicha actuación devenga en el
desconocimiento de derechos fundamentales”

En igual línea de pensamiento esta Corporación en sentencia T-429 de 2011 ha


manifestado que:

“Esta Corporación ha dicho que el defecto procedimental se enmarca


dentro del desarrollo de dos preceptos constitucionales: (i) el derecho al
debido proceso (artículo 29), el cual entraña, entre otras garantías, el
respeto que debe tener el funcionario judicial por el procedimiento y las
formas propias de cada juicio, y (ii) el acceso a la administración de
justicia (artículo 228) que implica el reconocimiento de la prevalencia del
derecho sustancial y la realización de la justicia material en la aplicación
del derecho procesal. Dentro de la primera categoría, la Corte ha
considerado que se presenta un defecto procedimental absoluto cuando el
funcionario desconoce las formas propias de cada juicio. Por excepción,
también ha determinado que el defecto procedimental puede estructurarse
por exceso ritual manifiesto cuando “(...) un funcionario utiliza o concibe
los procedimientos como un obstáculo para la eficacia del derecho
sustancial y por esta vía, sus actuaciones devienen en una denegación de

29 T-747 de 2013.
39

justicia”. Es decir que el funcionario judicial incurre en un defecto


procedimental por exceso ritual manifiesto cuando (i) no tiene presente
que el derecho procesal es un medio para la realización efectiva de los
derechos de los ciudadanos, (ii) renuncia conscientemente a la verdad
jurídica objetiva pese a los hechos probados en el caso concreto, (iii) por
la aplicación en exceso rigurosa del derecho procesal, (iv) pese a que
dicha actuación devenga en el desconocimiento de derechos
fundamentales”

Es decir, el debido proceso contiene una serie de garantías que están enfocadas
en salvaguardar el correcto y adecuado ejercicio de la función pública
administrativa, conforme a preceptos constitucionales, legales o reglamentarios
vigentes y los derechos de los ciudadanos, para evitar que con la expedición de
los actos administrativos se lesionen derechos o contraríen los principios del
Estado de Derecho30.

Es necesario señalar que una de las consecuencias que tiene la consagración


expresa del debido proceso como un derecho de rango fundamental, es que todas
las personas pueden acudir a la acción de tutela con el fin de que el juez
constitucional conozca de la presunta vulneración, y de ser necesario ordene las
medidas necesarias para garantizar su protección inmediata.

Sobre el particular, la Corte ha destacado desde sus primeras sentencias la


relación existente entre la consagración de los derechos fundamentales y el
deber de los jueces en sede de tutela de garantizar la eficacia normativa de la
Constitución de 1991:

“Uno de los pilares del Estado social de derecho se encuentra en el


concepto de derecho fundamental. Dos notas esenciales de este concepto
lo demuestran. En primer lugar su dimensión objetiva, esto es, su
trascendencia del ámbito propio de los derechos individuales hacia todo
el aparato organizativo del Estado. Más aún, el aparato no tiene sentido
sino se entiende como mecanismo encaminado a la realización de los
derechos. En segundo lugar, y en correspondencia con lo primero, la
existencia de la acción de tutela, la cual fue establecida como mecanismo
de protección inmediata de los derechos frente a todas las autoridades
públicas (…)

Existe una nueva estrategia para el logro de la efectividad de los


derechos fundamentales. La coherencia y la sabiduría de la interpretación
y, sobre todo, la eficacia de los derechos fundamentales en la
Constitución de 1991, están asegurados por la Corte Constitucional. Esta
nueva relación entre derechos fundamentales y jueces significa un cambio
fundamental en relación con la Constitución anterior; dicho cambio
puede ser definido como una nueva estrategia encaminada al logro de la
eficacia de los derechos, que consiste en otorgarle de manera prioritaria

30 Sentencia T-715 de 2014


40

al juez, y no ya a la administración o al legislador, la responsabilidad de


la eficacia de los derechos fundamentales31”.

Así las cosas, el deber de protección de los derechos fundamentales exige a los
funcionarios judiciales tomar al momento de fallar una acción de amparo una
serie de medidas tendientes a lograr que la protección sea efectiva. Entre las
prevenciones que debe adoptar el juez de tutela cuando evidencia la transgresión
de una garantía constitucional (como lo es el debido proceso), está la de dictar
una sentencia en la cual restablezca el derecho y se dispongan una serie de
órdenes que garanticen el cumplimiento de las decisiones adoptadas.

7.2. En materia contractual, la Corte Constitucional ha manifestado que el


debido proceso debe ser observado teniendo en cuenta que las actuaciones
contractuales de las entidades estatales deben estar orientadas al cumplimiento
de los fines estatales y constitucionales, y en consecuencia, dichos negocios
jurídicos están al servicio del interés general y no constituyen por sí mismos una
finalidad sino que representan un medio para la adquisición de bienes y
servicios tendientes a lograr los fines del Estado en forma legal, armónica y
eficaz. En esta medida, constituye parte integral del respeto al debido proceso de
los contratistas que las actuaciones contractuales respondan a un interés
general32.

Respecto a la manera como el debido proceso impacta a los contratos educativos


o de comisión de servicios esta Corporación ha manifestado en sentencia T-677
de 2004 lo siguiente:

“Así las cosas, la aplicación de la cláusula por la cual se cancela toda


posibilidad de obtener una condonación, es una potestad excepcional en
materia contractual estatal, en la medida en que la entidad pública está
efectuando una declaración unilateral de incumplimiento contractual, a
fin de recuperar el dinero invertido en los becarios ante la imposibilidad
de desarrollar el fin contractual principal, que es la reproducción del
conocimiento para el fortalecimiento de la comunidad nacional, a cambio
de una condonación total o parcial del crédito.

En esta medida, las cláusulas contenidas en estos contratos desarrollan


una potestad excepcional del Estado basada en un supuesto de
incumplimiento, en orden a obtener sus cometidos. En este orden, la
aplicación de estas cláusulas debe seguir los principios del debido
proceso. En efecto, por expreso mandato constitucional (C.P. art. 29),
todo tipo de actuación administrativa sancionatorias debe regirse bajo
los parámetros del debido proceso, más aún cuando se trata de un evento
en el que la Administración goza de una posición de superioridad de
poder público frente al particular, dentro de la relación contractual”.

De igual forma, está Corporación en Sentencia T-715 de 2014 respecto a la

31 Sentencia T-406 de 1992.


32 Sentencia C-154 de 1997
41

posible vulneración del derecho al debido proceso por decretar unilateralmente


el incumplimiento de una comisión de estudios por el solo hecho del paso del
tiempo inicialmente estipulado afirmó lo siguiente:

“Sobre este punto, se puede evidenciar que en las relaciones


contractuales siempre debe tenerse en cuenta y aplicarse el derecho
fundamental al debido proceso, lo que comprende que dicha relación
debe estar supeditada a la finalidad legal en virtud de la cual fue
celebrado el respectivo contrato. En esta medida, el debido proceso ha
sido establecido como una garantía a favor de los contratantes, para
evitar que su derecho a la defensa se vea obstaculizado por el hecho de
que exista un contrato que regule las actuaciones a seguir entre las partes

En este orden de ideas, considera la Sala que la sola verificación del


incumplimiento no es razón suficiente para que se presuma el
incumplimiento del becario en la observancia de sus deberes
contractuales y, en consecuencia, se proceda a recuperar el dinero
invertido en la formación del mismo, pues en los casos en los que los
becarios soliciten la revisión de la decisión debido a circunstancias que,
estando por fuera de su ámbito de determinación, dificultan el
cumplimiento del requisito, la aplicación de la potestad y sus
consecuencias, no puede hacerse de manera objetiva, sino que debe
valorarse la situación concreta a fin de establecer si la culpa del
incumplimiento recae o no únicamente en cabeza del becario”.

Ahora bien, el concepto de culpa y voluntad ha sido analizado por la


jurisprudencia de esta Corporación en diversas oportunidades de cara a la
existencia de hechos imprevisibles e irresistibles que afectan la voluntad del
contratante en un negocio jurídico determinado. Así las cosas, en la sentencia T-
520 de 2003, la Corte estudio un caso en el que se planteó el siguiente problema
jurídico: “¿se vulneran los derechos a la igualdad y al libre desarrollo de la
personalidad cuando una entidad bancaria exige el pago a un deudor
secuestrado y posteriormente liberado, sin considerar los efectos que tuvo su
secuestro sobre sus posibilidades de cumplir?”33

En este caso, la Corte exploró la situación de una persona secuestrada, la


posibilidad que tenía de responder por sus obligaciones financieras y el deber de
solidaridad que debía contemplar la entidad en el momento de proceder al cobro
ejecutivo de la deuda. Sobre el particular manifestó:

“En efecto, el concepto mismo de culpa en materia de responsabilidad


civil está fundado sobre la noción de libertad, que es eminentemente
individual. La culpa presupone que el sujeto tiene determinadas
posibilidades de acción, dentro de las cuales están la de cumplir y la de
no cumplir sus obligaciones civiles. Por lo tanto, para poder atribuirle
culpa a una persona, ésta debe estar en la posibilidad de elegir, y de

33 Sentencia T-520 de 2003.


42

dirigir sus acciones de acuerdo con su elección. Sólo cuando se dan estos
presupuestos, el individuo se vuelve plenamente responsable civilmente.

Esto trae como consecuencia que para incurrir en culpa, la persona debe
ser consciente de sus opciones, estar en capacidad de valorarlas y de
llevar a cabo sus actividades conforme a sus propias valoraciones. Sólo
en este entendido la atribución de culpa en materia civil resulta
compatible con la definición constitucional de dignidad humana, según la
cual, el individuo es un ser moral y libre, con la capacidad de elegir y de
asumir las consecuencias de sus propios actos. Dentro de tal orden de
ideas, se vulnera el derecho al libre desarrollo de la personalidad de un
individuo al atribuirle culpa cuando, por circunstancias ajenas a su
voluntad, no es libre para obrar conforme a sus propias valoraciones.
Esto se debe a que se le están atribuyendo responsabilidades que escapan
por completo su ámbito de acción y control. Específicamente, en el caso
del incumplimiento o retraso en el cumplimiento de las obligaciones, la
mora requiere un elemento de antijuridicidad que no está presente cuando
las circunstancias determinantes de la conducta del deudor superan el
estándar exigible, dadas sus posibilidades reales de acción y control”.34

Así las cosas, es claro que cuando se estructuran hechos generalizados de


violencia que afectan a una persona, no puede establecerse de antemano una
responsabilidad objetiva a la hora de determinar el incumplimiento, ya que para
poder atribuirle culpa a una persona, ésta debe estar en la posibilidad de elegir, y
de dirigir sus acciones de acuerdo con su elección.

La jurisprudencia Constitucional también ha manifestado que el debido proceso


en el marco de actuaciones derivadas del incumplimiento de un contrato
educativo o de comisión de estudios, obliga a que la administración analice en el
caso concreto la proporcionalidad o la reacción institucional ante el
incumplimiento. Sobre el particular ha manifestado que:

“En esta medida, la proporcionalidad que debe regir todas las


actuaciones del Estado, incluyendo su actividad contractual a través de la
cual realiza sus cometidos, está supeditada al principio de justicia
material, el cual es de obligatoria observancia en las actuaciones
administrativas, pues la función de aplicar el derecho en un caso concreto
no es misión exclusiva del Juez, sino también de la administración cuando
define situaciones jurídicas o hace prevalecer sus pretensiones frente a un
particular en desarrollo de las competencias y prerrogativas que le son
propias”35.

Así las cosas, la Corte estima que no puede en materia de créditos educativos,
aplicarse una responsabilidad objetiva36 que implique decretar automática y

34 Ibidem.
35 Sentencia T-677 de 2004
36 La Corte ha declarado la constitucionalidad de ciertas formas de responsabilidad objetiva en ciertos
campos del derecho administrativo, como es el régimen de cambios, en donde la Corporación ha considerado
que dados los intereses en juego "se admite la no pertinencia de los elementos subjetivos de la conducta
43

unilateralmente, el incumplimiento y la eventual terminación del contrato,


cuando lo que está de por medio es la necesidad de efectuar un análisis del caso
que permita establecer si se están desarrollando o no las finalidades
constitucionales relativas a la ciencia y a la tecnología. En esta medida, son
esenciales los elementos subjetivos de la conducta, como la culpabilidad, la
intencionalidad y la imputabilidad37.

En este orden de ideas, es claro que el debido proceso en el marco de procesos


derivados del incumplimiento de un contrato educativo o de comisión de
estudios debe ser adelantado teniendo en cuenta los postulados consagrados en
el artículo 29 de la Constitución, a través de las cuales se busca la protección del
individuo incurso en una actuación judicial o administrativa, para que durante su
trámite se respeten sus derechos y se logre la aplicación correcta de los fines
esenciales del Estado.

8. Caso concreto.

Conforme con los antecedentes descritos, en el presente asunto corresponde a la


Sala determinar: (i) si la acción de tutela es procedente en el caso concreto para
lograr la protección de los derechos invocados debido a la inexistencia de otros
mecanismos de defensa judicial y (ii) si el Instituto Colombiano de Crédito y
Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex), el Departamento Administrativo de
Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias) y la Comisión Fulbright
Colombia vulneraron los derechos fundamentales del peticionario al declarar el
incumplimiento de las obligaciones de la “beca – crédito” sin tener en cuenta la
situación de seguridad del mismo.

9. Procedencia de la acción de tutela en el asunto sub examine

Esta Corporación ha señalado en repetidas ocasiones38 que, como regla general,


la tutela no es el mecanismo procedente para el estudio de controversias de tipo
contractual o derivadas de un contrato, ya que comúnmente los derechos que se
debaten en estos litigios no entran al ámbito de conocimiento del juez de
amparo. Sin embargo, excepcionalmente se ha aceptado la procedencia de la
tutela en la medida en que se constate la presencia de un derecho fundamental y
se presente alguna de las siguientes hipótesis: (i) un inminente perjuicio
irremediable y/o, (ii) la falta de idoneidad de los medios ordinarios de defensa.

En lo relativo a la idoneidad y eficacia del instrumento judicial ordinario, esta


Corporación expresó en sentencia T-569 de 2011 que:

“El deber del juez de tutela es examinar si la controversia puesta a su


consideración: (i) puede ser ventilada a través de otros mecanismos
judiciales y (ii) si a pesar de existir formalmente, aquellos son o no
tipificada previamente como sancionable, como son la intencionalidad, la culpabilidad e incluso la
imputabilidad". C-690 de 1996.
37 Consultar la sentencia C-690 de 1996.
38 Acerca de la improcedencia general de la tutela en materia contractual, consultar, entre otras muchas, las
Sentencias T-219 de 1995, T-605 de 1995, T-307 de 1997, T-643 de 1998, T-625 de 2001, T-971 de 2001, T-
1221 de 2001, T-1341 de 2001, T-104 de 2002 y T-168 de 2003.
44

suficientes para proveer una respuesta material y efectiva a la disputa


puesta a su consideración. Por consiguiente, no es suficiente, para excluir
la tutela, la mera existencia formal de otro procedimiento o trámite de
carácter judicial. Para que ello ocurra es indispensable que ese
mecanismo sea idóneo y eficaz, con miras a lograr la finalidad específica
de brindar inmediata y plena protección a los derechos fundamentales, de
modo que su utilización asegure los efectos que se lograrían con la
acción de tutela. No podría oponerse un medio judicial que colocara al
afectado en la situación de tener que esperar por varios años mientras
sus derechos fundamentales están siendo violados.”

En igual medida en sentencia T-351 de 1997 la Corte Constitucional afirmó


sobre la idoneidad de los medios de defensa judicial que:

“No puede el juez de tutela desechar el estudio de una controversia


contractual con el mero pretexto que en este tipo de disputas no están
envueltos derechos de rango fundamental, por el contrario, debe analizar
si en ellas existe una discusión de esta naturaleza para lo cual es
relevante no sólo elementos de carácter objetivo tales como la naturaleza
de los derechos en juego, sino también circunstancias subjetivas de las
partes que solicitan el amparo constitucional, pues existen precedentes en
los cuales se ha concedido la tutela respecto de asuntos en apariencia de
índole estrictamente contractual, controvertibles ante la jurisdicción
ordinaria, debido a las circunstancias de debilidad manifiesta en que se
encontraban los accionantes”.

Teniendo en cuenta lo anterior, la Sala estima que la acción de tutela presentada


por el señor Juan Gabriel Gómez Albarello es procedente en el asunto sub
examine, por cuanto:

(i) La discusión objeto de análisis tiene una evidente relevancia constitucional


que merece de la intervención inmediata del juez de tutela, ya que aunque prima
facie la controversia a analizar pareciera versar sobre distintos procesos de
naturaleza civil y administrativa derivadas de actuaciones tales como: a) la
validez de una decisión en la cual una persona renunció a un apoyo educativo, b)
la iniciación de un proceso coactivo y c) la declaratoria de incumplimiento de un
contrato, en realidad, estas tres actuaciones tienen un mismo trasfondo que
subyace a su expedición, este es, determinar si la Comisión Fulbright Colombia,
Colciencias e Icetex vulneraron el debido proceso del accionante al no tener en
cuenta al momento de ejercer estas tres medidas, las particularidades que
rodearon su caso.

(ii) El señor Juan Gabriel Gómez Albarello carece de medios de defensa


materialmente idóneos para lograr la protección de los derechos fundamentales
presuntamente vulnerados por la Comisión Fulbright Colombia, Colciencias e
Icetex, ya que la duración y complejidad de las acciones ordinarias y
contenciosas que formalmente existen en el ordenamiento jurídico para
determinar si se generó o no incumplimiento de las relaciones contractuales
45

postergarían por años el acceso a una garantía fundamental de inmediato


cumplimiento como lo es el derecho al debido proceso y al mínimo vital.

En este sentido, no se debe olvidar que la discusión aquí planteada no se


circunscribe a un típico contrato entre una serie de entidades patrocinantes y un
docente, sino por el contrario, contiene una serie de inconvenientes de origen
constitucional, por cuanto estaría en juego la respuesta institucional estatal de
cara a una persona que ha sido afectada por fenómenos migratorios innominados
en razón a la violencia estructural que padeció el país en la última década.

En esta medida, la Corte en su jurisprudencia ha reconocido el trato preferente


que debe manifestarse en la flexibilización de los requisitos de procedencia de la
acción de tutela cuando está de por medio población desplazada la cual se
enfrenta a un proceso administrativo o judicial. Así las cosas esta Sala considera
que igual garantía debe operar cuando se está en presencia de refugiados de
facto. De esta manera se asegura un efectivo acceso a la administración de
justicia por parte de las personas que han sido amenazadas en su vida e
integridad.

Por estas razones, la acción de tutela se torna en el medio eficaz para solicitar la
protección de los derechos fundamentales del peticionario, ya que si bien es
cierto el señor Juan Gabriel Gómez Albarello podría acudir a un proceso
ordinario, no parece un mecanismo idóneo dado la duración en el tiempo de
dichos procesos y el tipo de controversia.

10. Análisis de la vulneración alegada

De las pruebas allegadas al proceso se halla acreditado tal y como se expresó


antecedentemente que en este caso la controversia objeto de estudio no analiza
la legalidad individual de las actuaciones adelantadas por la Comisión Fulbright
Colombia, Colciencias e Icetex en contra del señor Juan Gabriel Gómez
Albarello, sino que versa sobre la necesidad y razonabilidad respecto de las
determinaciones adoptadas en virtud de la negativa del accionante de regresar al
país en la fecha inicialmente estipulada.

Teniendo en cuenta lo descrito, procede la Sala a determinar si las actuaciones


adelantadas por las entidades accionadas vulneraron los derechos fundamentales
del tutelante.

10.1 Análisis de la culpabilidad del accionante en el caso sub examine.

10.1.1. La noción de culpabilidad en torno a la existencia de contratos de apoyo


educativos es un elemento central respecto a la posibilidad de decretar o no el
incumplimiento de estos negocios jurídicos.

En lo que respecta al deber de tener en cuenta los derechos y garantías


constitucionales de los deudores al momento de iniciar una acción tendiente a
ejecutar las obligaciones contractuales surgidas de contratos educativos, esta
46

Corporación ha establecido varias subreglas en las sentencias T-677 de 2004 y


T-715 de 2014.

En la primera de estas providencias la Corte Constitucional tuvo que analizar un


caso con los siguientes supuestos de hecho: (i) la accionante con el aval del
Instituto Von Humboldt, obtuvo una beca-crédito de Colciencias para hacer un
doctorado en biología molecular en el Instituto John Innes de Inglaterra, (ii) con
ocasión del doctorado se suscribió el contrato de crédito educativo número 168
de 1996 con Colciencias cuyo requisito indispensable para la condonación de
saldos adeudados era la vinculación de la accionante a una entidad del Sistema
de Ciencia y Tecnología, (iii) una vez culminado exitosamente su doctorado,
regresó al país y ofreció su experiencia y servicios al Instituto Von Humboldt y a
diversas entidades del Sistema, (iv) sin embargo ninguna contaba con un cargo
que se adecuara a su elevado perfil profesional, (v) a pesar de la actuación
diligente desplegada por la accionante Colciencias canceló la beca y ordenó el
cobro de la misma.

Teniendo en cuenta lo anterior la sentencia T-677 de 2004 sobre el particular


manifestó:

“Toda vez que la becaria informó en varias ocasiones sobre su dificultad


para vincularse a una entidad del sistema, así como desarrolló múltiples
actividades en beneficio de las comunidades científicas y sociales del
país, manteniendo el nexo constante con la Red Caldas, estima la sala
que Colciencias ha debido evaluar su situación antes de aplicar la
declaración unilateral de incumplimiento con la respectiva consecuencia,
cual es la cancelación de la beca crédito.

Así las cosas, la Corte manifestó que teniendo en cuenta: (i) que la accionante
había terminado su doctorado satisfactoriamente, (ii) la actitud diligente de la
peticionaria para cumplir sus obligaciones y (iii) que la inexistencia de cargos en
el Sistema de Ciencia y Tecnología que se adaptaran a su perfil bajo ninguna
circunstancia podía reputársele como culpa suya, se debían proteger sus
derechos y en consecuencia resolvió: “ordenar a Colciencias que reinicie el
proceso de evaluación de la situación de la becaria respecto de la procedencia o
no de la condonación del crédito educativo No. 168 de 1996”.

Por su parte en la sentencia T-715 de 2014, esta Corporación conoció de un


asunto en el cual:

(i) Una accionante celebró con Corpoica una “carta de compromiso – comisión”
para adelantar un curso de inglés y un postgrado a nivel de doctorado en el área
de epidemiología, veterinaria y salud pública animal, en la Universidad de
California;

(ii) Se estableció un período de cuatro años para adelantar los estudios


superiores;

(iii) La accionante excedió el término inicialmente estipulado,


47

(iv) Sin embargo termino su doctorado,

(v) Se reintegró a su trabajo,

(vi) Continuo laborando sin ninguna objeción por parte de la entidad,

(vii) Colciencias le condonó la totalidad del crédito educativo del que fue
beneficiaria,

(viii) Debido a sus estudios fue nominada por la Organización Mundial de la


Salud OMS (World Health Organization –WHO) como miembro del Grupo
Asesor de la OMS sobre Vigilancia Integrada de la Resistencia a los
Antimicrobianos (AGISAR),

(ix) La tesis doctoral de la actora fue resaltada y generó reconocimientos tanto


para el país como para la entidad patrocinante,

(x) Mientras trabajó para Corpoica esta entidad se benefició con la investigación
en los proyectos “Convenio con la Universidad de Georgia para desarrollar el
proyecto de Salmonella sp. en carne de pollo de puntos de venta en Colombia.
Inicio: septiembre de 2010. Fin: abril de 2013; Convenio con la Universidad de
Georgia para desarrollar el proyecto de Salmonella sp. En carne de pollo de
puntos de venta en Colombia. Inicio: junio de 2011. Fin: junio de 2012, agosto
de la misma anualidad; Prevalence, Resistance Patterns and Risk Factors for
Antimicrobial Resistance in Poultry Farms and Retail Chicken Meat in
Colombia and Molecular Characterization of Salmonella Paratyphi B and
Salmonella Heidelberg Inicio: Enero 2008. Fin: Enero 2010” y,

(xi) A pesar de lo anterior Corpoica intempestivamente adelantó un proceso


ejecutivo para sancionarla por cuanto la actora no se presentó en la fecha
estipulada en el contrato, sino ocho (8) días después.

En este caso específico el problema jurídico no giró en torno a si Corpoica podía


o no adelantar el proceso ejecutivo debido al incumplimiento contractual, ya que
era evidente que formalmente ante el incumplimiento de una de las partes era
plausible que la administración iniciara los procesos judiciales tendientes a
recuperar los dineros invertidos en la comisión de estudios de la accionante. Por
el contrario, el problema jurídico se centró en determinar: “si al declarar
unilateralmente el incumplimiento del contrato de crédito educativo condonable
e iniciar sorpresivamente un proceso ejecutivo, sin tener en cuenta que la
tutelante se vinculó en el término pactado a la institución, realizó su proyecto de
investigación y les compartió los créditos vulneró los derechos fundamentales
de la tutelante y los de su núcleo familiar”.

Teniendo en cuenta lo anterior, la providencia en comento resolvió que:

“De las pruebas allegadas al proceso, se encuentra acreditado tal y como


se expresó antecedentemente que en este caso la controversia objeto de
48

estudio no versa sobre las decisiones del proceso ejecutivo adelantado


por Corpoica en contra de la señora María del Pilar Donado Godoy, sino
que versan sobre la actuación de la accionada, quien declaró el
incumplimiento de las obligaciones establecidas en la Carta de
Compromiso suscrita entre las partes a pesar de que: (i) la peticionaria
regresó al país en la fecha acordada posteriormente (30 de octubre de
2006), (ii) se vinculó nuevamente a la institución, (iii) realizó su proyecto
de investigación con la entidad , (iv) le compartió los respectivos créditos
y se lucró con los resultados de dicha investigación, y (v) culminó su
doctorado en el año 2010.

Corpoica ha vulnerado el principio de buena fe que rige no sólo las


actuaciones contractuales, sino también la relación entre empleador y
trabajador, al declarar el incumplimiento de las obligaciones
contractuales e iniciar un proceso ejecutivo sin tener en cuenta las
condiciones especiales de la peticionaria, la finalidad del contrato que no
era otra sino la investigación y el aporte que la misma iba a generar
tanto en la entidad accionada como en el desarrollo del país (…) Este
actuar contraviene tal y como se indicó en la parte considerativa de esta
providencia el deber que tiene el Estado de garantizar el fomento de la
ciencia y la tecnología como instrumento del derecho a la educación. En
palabras de este Alto Tribunal, “[…] el Estado tiene el deber de
garantizar el fomento a la ciencia y la tecnología como un instrumento
eficaz para consolidar y materializar el derecho a la educación, cuya
función social (art. 67) incluye el crear condiciones que posibiliten a los
individuos desenvolverse en un contexto social en el cual los principios de
heterogeneidad y pluralismo que caracterizan a nuestra Constitución se
orientan hacía la construcción de un orden social inclusivo”.

En este orden de ideas, es claro que las subreglas proferidas en la sentencia T-


715 de 2014, no avalaron que en todos los casos en los cuales un becario
incumpliera sus obligaciones con la entidad que garantizó su comisión de
estudios, se debían condonar o suspender los procesos en su contra, por el
simple hecho de regresar al país. Por el contrario la providencia en comento se
centró en determinar si en el caso concreto la actuación de Corpoica había
vulnerado el derecho a la confianza legítima de la actora y no había tenido en
cuenta las particularidades especiales que rodearon el caso.

Así las cosas, es claro que la jurisprudencia constitucional ha aceptado que en


determinadas circunstancias las obligaciones surgidas en el marco de un contrato
de apoyo educativo se flexibilicen cuando se evidencia que el incumplimiento
del mismo no es fruto de la simple liberalidad de una de las partes, sino por el
contrario, fue consecuencia de factores externos no imputables al contratante ni
al contratista.

10.1.2. En lo que respecta a la actuación desplegada por la Comisión Fulbright,


Colciencias e Icetex en contra del señor Juan Gabriel Gómez Albarello para esta
Corporación, la situación fáctica descrita en los hechos de la tutela podría
encajar en lo que la doctrina y la jurisprudencia han entendido como fuerza
49

mayor. En este orden de ideas vale la pena traer a colación lo manifestado por la
Corte Suprema de Justicia Sala de Casación Civil en torno a esta figura:

“La fuerza mayor o caso fortuito, por definición legal, es "el imprevisto a
que no es posible resistir" (art. 64 C.C., sub. art. 1° Ley 95 de 1890), lo
que significa que el hecho constitutivo de tal debe ser, por un lado, ajeno
a todo presagio, por lo menos en condiciones de normalidad, y del otro,
imposible de evitar, de modo que el sujeto que lo soporta queda
determinado por sus efectos.

Imprevisible es el acontecimiento que no sea viable contemplar de


antemano, examinando en cada situación de manera específica los
siguientes criterios: 1) El referente a su normalidad y frecuencia; 2) El
atinente a la probabilidad de su realización, y 3) el concerniente a su
carácter inopinado, excepcional y sorpresivo

No se trata entonces, per se, de cualquier hecho, por sorpresivo o


dificultoso que resulte, sino de uno que inexorablemente reúna los
mencionados rasgos legales, los cuales, por supuesto, deben ser
evaluados en cada caso en particular -in concreto, pues en estas materias
conviene proceder con relativo y cierto empirismo, de modo que la
imprevisibilidad e irresistibilidad, in casu, ulteriormente se juzguen con
miramiento en las circunstancias específicas en que se presentó el hecho
a calificar, no así necesariamente a partir de un frío catálogo de eventos
que, ex ante, pudiera ser elaborado en abstracto por el legislador o por
los jueces, en orden a precisar qué hechos, irrefragablemente, pueden ser
considerados como constitutivos de fuerza mayor o caso fortuito y cuáles
no.
 
Justamente sobre este particular, bien ha precisado la Sala en
jurisprudencia uniforme, que "la fuerza mayor no es una cuestión de
clasificación mecánica de acontecimientos" por eso, entonces, "la
calificación de un hecho como fuerza mayor o caso fortuito, debe
efectuarse en cada situación específica, ponderando las circunstancias
(de tiempo, modo y lugar) que rodearon el acontecimiento -acompasadas
con las del propio agente-". Desde luego que ello no obsta para que
puedan trazarse ciertas directrices que, por su fuerza intrínseca, a la par
que jurídica, permitan singularizar y, por ende, dotar de fisonomía al
fenómeno en cuestión, el cual, por vía de ejemplo, no puede concurrir con
la culpa del demandado que haya tenido un rol preponderante en la
causación del daño39”.

En igual medida el máximo órgano de la jurisdicción civil ha aceptado que solo


los hechos que cumplan con los requisitos de imprevisibilidad y la irresistibilidad
pueden ser analizados como un eximente de responsabilidad que amerite el
incumplimiento de un contrato, en los siguientes términos:
39 Cfr. Corte Suprema de Justicia Sala De Casación Civil, Sentencia del 29 de abril de 2005, Expediente: No.
0829-92.
50

“Los elementos constitutivos del caso fortuito o fuerza mayor, son la


imprevisibilidad y la irresistibilidad del acontecimiento. La
imprevisibilidad, rectamente entendida, no puede ser desentrañada con
arreglo a su significado meramente semántico, según el cual, imprevisible
es aquello “Que no se puede prever”, y prever, a su turno, es "Ver con
anticipación. Si se aplicase literalmente la dicción en referencia, se podría
llegar a extremos irritantes, a fuer que (sic) injurídicos, habida cuenta de
que una interpretación tan restrictiva haría nugatoria la posibilidad real de
que un deudor, según el caso, se liberara de responsabilidad en virtud del
surgimiento de una causa a él extraña, particularmente de un caso fortuito
o fuerza mayor.

Desde esta perspectiva, no le falta razón al Profesor italiano Giorgio


Giorgi, cuando puntualiza que "...se trata de -una- imprevisibilidad
específica, esto es, imposibilidad de preveerle en las circunstancias en que
se verifica y hace imposible el cumplimiento. De otro modo, ¿ se podría
hablar alguna vez del caso fortuito? De alguna manera, en el plano
ontológico, todo o prácticamente todo se torna previsible, de suerte que
asimilar lo imprevisto sólo a aquello que no es posible imaginar o
contemplar con antelación, es extenderle, figuradamente, la partida de
defunción a la prenombrada tipología liberatoria, en franca contravía de la
ratio que, de antiguo, inspira al casus fortuitum o a la vis maior.

De consiguiente, es necesario darle al presupuesto en estudio - de


raigambre legal en Colombia, como se acotó -, un significado
prevalentemente jurídico, antes que gramatical, en guarda de preservar
incólume la teleología que, en el campo de la responsabilidad civil, Es así,
ad exemplum, como ha ligado funcionalmente este requisito a una previa
contemplación efectuada con sujeción a las previsiones normales “que
suceden en el curso ordinario de la vida”, o a las “...circunstancias
normales de la vida”, las que en esta tesitura se erigen en rasero para
medir la normalidad o la frecuencia del suceso que se dice liberatorio; o a
que el hecho respectivo, en el terreno probabilístico, no sea “...lo
suficientemente probable para que el deudor haya debido razonablemente
precaverse contra él; o a la generación física de un acontecimiento que, 'in
casu', sea “...intempestivo, excepcional o sorpresivo”

La irresistibilidad, por su parte, bajo su forma adjetiva, esto es irresistible,


significa literalmente, “aquello que no se puede resistir”. Y este último
verbo se define en el mismo Diccionario de la Real Academia de la Lengua
Española como “Oponerse un cuerpo o una fuerza a la acción o violencia
de otra”. Así las cosas, la irresistibilidad sería la imposibilidad de oponerse
a esa acción o fuerza extraña.

No obstante, en el lenguaje jurídico, la irresistibilidad debe entenderse


como aquel estado predicable del sujeto respectivo que entraña la
imposibilidad objetiva de evitar ciertos efectos o consecuencias derivados
de la materialización de hechos exógenos - y por ello a él ajenos, así como
51

extraños en el plano jurídico - que le impiden efectuar determinada


actuación, lato sensu. En tal virtud, este presupuesto legal se encontrará
configurado cuando, de cara al suceso pertinente, la persona no pueda - o
pudo - evitar, ni eludir sus efectos (criterio de la evitación).

La jurisprudencia de esta Corporación, de igual manera, ha entendido que


este elemento de la fuerza mayor “consiste en que haya sido absolutamente
imposible evitar el hecho o suceso aludido, no obstante los medios de
defensa empleados por el deudor para eludirlo” como también que
“Implica la imposibilidad de sobreponerse al hecho para eludir sus
efectos”40.

Así las cosas, esta Corporación considera que desde la teoría de la


responsabilidad por el incumplimiento de contratos, afirmar que “alguien no ha
regresado al país debido al riesgo que existía contra su vida y su seguridad”,
puede considerarse como un hecho imprevisible e irresistible, siempre y cuando
este hecho se pruebe en el marco del proceso (aspecto que se analizara más
adelante).

Sin embargo, tal y como lo ha manifestado la jurisprudencia constitucional la


estructuración de la fuerza mayor, cuando se trata del incumplimiento de contratos
de tracto sucesivo, no tiene la potencialidad de excluir o excusar a una de las
partes de sus obligaciones. Por el contrario, cuando se presenta este fenómeno, los
efectos de la fuerza mayor se asimilan más a la teoría de la imprevisión, la cual
permite garantizar el objeto inicial del contrato pero bajo especiales cláusulas que
reconozcan las especificidades que afectaron el negocio original.

10.2 Análisis de las condiciones de seguridad del señor Juan Gabriel Gómez
Albarello

Tal y como lo manifestó el Centro de Memoria histórica en el informe titulado


“Basta ya”, Colombia apenas comienza a esclarecer las dimensiones de su
propia tragedia. Aunque sin duda la mayoría de nuestros compatriotas se sienten
habitualmente interpelados por diferentes manifestaciones del conflicto armado,
pocos tienen una conciencia clara de sus alcances, de sus impactos y de sus
mecanismos de reproducción41.

Por ello, aunque el conflicto armado en el país ha cobrado millares de víctimas,


representa para muchos conciudadanos un asunto ajeno a su entorno y a sus
intereses. La violencia de la desaparición forzada, la violencia sobre el líder
sindical perseguido, la violencia del desplazamiento forzado, la del campesino
amenazado y despojado de su tierra, la de la violencia sexual y tantas otras
suelen quedar marginadas de la esfera pública, se viven en medio de profundas y
dolorosas soledades42.

40 Cfr Corte Suprema de Justicia Sala de Casación Civil, sentencia del 23 de junio de 2000 Expediente No.
5475.
41 Gmh. ¡basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Bogotá: Imprenta Nacional, 2013.
42 Ibídem.
52

En suma, la cotidianización de la violencia, por un lado, y la ruralidad y el


anonimato en el plano nacional de la inmensa mayoría de víctimas, por el otro,
han dado lugar a una actitud si no de pasividad, sí de indiferencia, alimentada,
además, por una cómoda percepción de estabilidad política y económica. Sobre
el particular el informe del Centro de Memoria Histórica manifestó: “Los
asesinatos selectivos, las desapariciones forzadas, los secuestros y las masacres
pequeñas son los hechos que han prevalecido en la violencia del conflicto
armado. Estas modalidades configuran una violencia de alta frecuencia y baja
intensidad, y hacen parte de las estrategias de invisibilización, ocultamiento o
silenciamiento empleadas por los actores armados. De hecho, fueron
precisamente estas modalidades que poco trascendieron en el plano nacional,
pero que tuvieron un alto impacto en el ámbito local, las que invadieron de
manera duradera la cotidianidad de las víctimas (…) Reconocer que el pasado
se caracteriza por dinámicas de violencia implica encarar y rechazar la
naturalización de la guerra, recuperar la indignación frente a ella”43.

Conforme lo precisó el referido documento, uno de esos fenómenos que más han
sido invisibilizados y que a su vez generan una incomprensión de su impacto
sobre sus destinatarios, es la amenaza. Sobre el particular manifestó: “La
amenaza es una práctica de violencia constante en el desarrollo del conflicto
armado colombiano que tiende a subvalorarse cuando no registra un desenlace
letal o que se minimiza si no se consuma en un hecho violento”44.

Así las cosas, es claro que la amenaza, es hoy en día un hecho victimizante
profundamente minimizado en sus impactos, razón por la cual en no pocos casos
la respuesta institucional a este fenómeno no suele ser proporcional y adecuada
a este flagelo.

En lo que respecta al asunto sub examine, esta Corporación debe precisar que
existen suficientes pruebas en el expediente que permiten identificar claramente
que la situación de violencia estructural que atravesaba Colombia en los años en
los cuales el señor Juan Gabriel Gómez Albarello culminó su doctorado y se
reintegró a su trabajo, claramente pueden ser considerados como variables que
debió tener en cuenta la Comisión Fulbright Colombia, Colciencias e Icetex
tanto al momento de aceptar la renuncia al apoyo concedido bajo la modalidad
beca-crédito, como al momento de iniciar todas las acciones de cobro
correspondientes para recuperar los 164,402,929.01 adeudados a la fecha de
presentación de la tutela.

Esta Sala considera que las entidades accionadas vulneraron los derechos
fundamentales del señor Juan Gabriel Gómez Albarello al aplicar un régimen de
responsabilidad objetivo al momento de adelantar las acciones tendientes a
recuperar los dineros del patrocinio, ya que a pesar de que en reiteradas
oportunidades el actor puso en conocimiento las razones de seguridad que le
impedían regresar a Colombia, estas entidades de manera perentoria le
solicitaron asumir un riesgo excepcional y regresar al país en las condiciones

43 Ibídem.
44 Ibídem.
53

inicialmente estipuladas. Esta actitud es particularmente grave si se tiene en


cuenta que:

(i) A principios del mes de diciembre de 1999, la hermana del accionante fue
víctima de amenazas de muerte por parte de personas armadas, las cuales en su
momento se identificaron como paramilitares que se oponían al cubrimiento que
esta hizo como periodista de graves violaciones a los derechos humanos.
Conforme se probó en el expediente estas amenazas la motivaron a exiliarse en
los Estados Unidos45.

(ii) Que durante sus estudios varios miembros de su grupo familiar fueron
asesinados en la zona rural de Ibagué por parte de las FARC46.

(iii) Y que varios amigos y compañeros de trabajo del Instituto de Estudios


Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia
(IEPRI-UN) fueron víctimas de atentados por distintos actores del conflicto
armado.

Respecto a este último punto, vale la pena resaltar que el señor Juan Gabriel
Gómez Albarrello allegó a esta Corporación en respuesta al auto de fecha 29 de
abril de 2016 una serie de informes periodísticos y declaraciones extrajuicio en
las cuales se relacionan varios atentados y hechos de violencia que sacudieron a
varios familiares, colegas y compañeros de trabajo mientras adelantaba sus
estudios de doctorado en el exterior. Entre estos se destacan:

(i) Artículo periodístico de fecha 12 de marzo del año 2000 publicado en el


periódico “El Tiempo” en el cual se relaciona la situación de amenaza a varios
reporteros del país. En este sentido respecto a la hermana del accionante se
afirma lo siguiente “Margarita Gómez Albarello, reportera judicial del
periódico El Nuevo Día y otros cinco periodistas. Amenazados después de ser
obligados por la guerrilla a presenciar un ataque contra un cuartel policial47”.

(ii) Artículo periodístico de fecha 29 de marzo del año 2000 publicado en el


periódico “El Tiempo” en el cual se relaciona la situación de amenaza de los
integrantes del IEPRI. Sobre el particular se afirma: “Un ejemplo de este ataque
infame al pensamiento libre es el progresivo exilio de miembros del Iepri de la
Universidad Nacional, uno de los centros de estudios políticos colombianos más
reconocidos internacionalmente. Aún están en la memoria los viles asesinatos
de los profesores Jesús Antonio Bejarano, Hernán Henao y Darío Betancourt, y
el atentado a Eduardo Pizarro48”.

45 Ver cuaderno e pruebas, folio 81 artículo periodístico titulado “de la historia reciente”. En este se explica
la gravedad de las amenazas que llevaron a la hermana del accionante a exiliarse en los Estados Unidos.
46 Ver cuaderno de pruebas, folios 96 al 98 artículos periodísticos titulado “pacto secreto” y “orden público”.
En estos se explica la manera como murieron en un intento de secuestro los miembros del grupo familiar del
accionante.
47 Ver cuaderno de pruebas, folio 80 artículo periodístico titulado “Pacho santos se fue del país”.
48 Ver cuaderno de pruebas, folio 83 artículo periodístico titulado “La academia amenazada”.
54

El mismo texto en igual sentido manifestó que: “Que el pensamiento deje de ser
objetivo militar, decía el IEPRI ante la desaparición del profesor Betancourt.
Parece que ni los propios estudiantes escuchan y entienden tan dramático
llamado a la reflexión, la cordura y el respeto por el otro y su visión de país.
Que sea este Congreso la oportunidad para la unión de las directivas de las
universidades públicas y privadas con el fin de tomar posiciones políticas firmes
y claras para la protección del ejercicio intelectual, pilar fundamental en la
formación de una conciencia crítica de la nación”.

(iii) Artículo periodístico de fecha 21 de noviembre del año 2000 publicado en la


revista Semana en el cual se relaciona las amenazas que habían sufrido los
miembros del IEPRI en los siguientes términos: “Por las medidas de seguridad
parece la entrada a una prisión, a la oficina de un magnate o a la embajada
gringa. Hay que pasar primero el detector de metales. Luego una puerta
blindada. Y, por último, una reja metálica que sólo se abre con acceso digital.
Pero en realidad es tal sólo la rutina diaria para entrar a las oficinas de los
investigadores del Cinep, el centro de investigación social de los jesuitas en
Bogotá. Su protección es sólo una medida del miedo ante las serias amenazas
que reciben constantemente. Del mismo tipo de las que se concretaron en el
asesinato el año pasado de los profesores Jesús A. Bejarano y Hernán Henao
que han llevado al exilio a ocho investigadores del Instituto de Estudios
Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional (Iepri)49”

(iv) La declaración extrajuicio presentada por el señor Iván Orozco Abad en la


cual pone de presente que “recibí reiteradamente amenazas contra mi vida por
parte del entonces jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Carlos
Castaño, y debí irme al exilio con mi familia entre 1999 y 2004. Mi caso no fue
el único ni excepcional. En la época en que con el apoyo de la fundación
FESCOL abandoné el país, circulaban listas de personas amenazadas de muerte
por guerrilleros y paramilitares. Fueron esos los días en que el profesor de la
Facultad de Economía, Jesús Antonio Bejarano, fue asesinado por
desconocidos dentro del campus de la Universidad Nacional y en que
desconocidos atentaron contra la vida del Profesor Eduardo Pizarro, Profesor
del IEPRI y colega de Juan Gabriel Gómez y mío. Tan agresiva era la campaña
de los violentos contra intelectuales y académicos que se ocupaban de asuntos
como la guerra, la paz y los derechos humanos que escritores como Alfredo
Molano, pero también otros colegas del IEPRI decidieron, por la misma época
salir de Colombia. Tal es el caso de los profesores Francisco Leal, Juan
Tokatlian, Alejandro Reyes y Álvaro Camacho. Esa es también la época en que
Juan Gabriel Gómez viajó a los Estados Unidos para adelantar estudios de
posgrado”.

Esta Corporación no puede ignorar que conforme a los hechos previamente


descritos, se puede inferir razonablemente que sobre el accionante recaía un
riesgo contra su vida e integridad en su calidad de investigador de la
Universidad Nacional, y en esta medida es apenas comprensible la actitud y
prevenciones asumidos por el señor Juan Gabriel Gómez Albarrello respecto de

49 Cuaderno de pruebas, folio 85 artículo periodístico titulado “Ideas bajo el fuego”.


55

su temor de regresar al país. Ello incluso a pesar de no haber recibido amenazas


o ser víctima de algún tipo de atentado de forma directa.

(v) Así mismo, vale la pena destacar las graves condiciones de seguridad de los
integrantes del IEPRI para esa época. Sobre el particular el director de ese
cuerpo afirmó lo siguiente:“Todos los hechos relacionados por el profesor Juan
Gabriel Gómez sobre amenazas y atentados a docentes del IEPRI y de la
Universidad Nacional (como el atentado contra la vida de nuestro colega del
IEPRI Eduardo Pizarro y el asesinato dentro del campus del profesor Jesús
Antonio Bejarano), son hechos ciertos y comprobables (...) La situación de
seguridad de los profesores del IEPRI llegó a ser tan grave que se colocaron
ventanas de seguridad con vidrios blindados en la sala principal de reuniones
de los profesores del IEPRI, así como una puerta de entrada al instituto,
también con vidrios blindados, y unas cámaras de seguridad para monitorear el
ingreso de personas al IEPRI. Los vidrios blindados en las ventanas del costado
norte del instituto, así como en la puerta principal de acceso al IEPRI, se
mantienen hasta nuestros días como memoria de la situación de riesgo de
aquellos años50”.

Conforme a los hechos descritos, es claro que para la época en la cual el


accionante adelantaba sus estudios de doctorado y se negaba a regresar al país,
existía una alta probabilidad de que los integrantes del IEPRI fueran afectados
en su derecho a la integridad y a la vida, tal y como lo demuestran las acciones
desplegadas para garantizar la seguridad de estos. En igual medida, esta Corte
no puede desconocer que en varias oportunidades las medidas de protección
fallaron a tal punto que varios colegas del accionante perdieron la vida en
atentados sicariales.

Tampoco se puede desconocer que según el Centro de Memoria Histórica


durante la época en la cual el accionante afirmó que existía un riesgo y amenaza
contra su vida, se presentaron los más altos índices de violencia estructural en el
territorio Colombiano51. Así las cosas, afirmaciones como las hechas por la
Comisión Fulbright y Colciencias según las cuales: (i) regresar al país era una
condición innegociable, (ii) el actor debió solicitar asilo político si su vida en
realidad corría riesgo, o (iii) que la renuncia a la beca-crédito fue libre y
espontánea, no son de recibo para este tribunal, ya que instrumentalizan al
becario y lo ponen a elegir entre garantizar el cumplimiento de un contrato y
perder su vida.

En este sentido vale la pena destacar lo manifestado en la comunicación interna


de fecha 29 de abril de 2012, en la cual la Comisión Fulbright puso de presente

50 Cuaderno de pruebas, folio 31.


51 Sobren el particular el informe ¡basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad asevero lo siguiente:
“El periodo (1996-2005) marca el umbral de recrudecimiento del conflicto armado. Se distingue por las
expansiones simultáneas de las guerrillas y de los grupos paramilitares, la crisis y la recomposición del
Estado en medio del conflicto armado y la radicalización política de la opinión pública hacia una solución
militar del conflicto armado. La lucha contra el narcotráfico y su imbricación con la lucha contra el
terrorismo renuevan las presiones internacionales que alimentan el conflicto armado, aunado a la expansión
del narcotráfico y los cambios en su organización”. Gmh. ¡basta ya! Colombia: Memorias de guerra y
dignidad. Bogotá: Imprenta Nacional, 2013.
56

los constantes temores del accionante por regresar al país debido a que su vida
podía correr riesgo. Sobre el particular aseveró: “El (becario) me indicó que
quería quedarse en los EEUU porque temía por su vida si regresaba a
Colombia. Le expliqué que habían procesos para buscar asilo político en los
EEUU si eso fuese necesario. Además, le deje saber que si se quedara en el
programa quizás las circunstancias del país cambiarían antes de la culminación
de su programa y no sería necesario el tener que buscar asilo político. Él no se
quedó muy convencido de mi sugerencia y me manifestó que su hermana había
solicitado el asilo político en los EEUU el año pasado y su solicitud fue negada
por el gobierno porque ella tenía doble ciudadanía; colombiana e italiana52”.

Conforme a lo anteriormente expuesto es claro que el señor Juan Gabriel Gómez


Albarello no regresó al país en el término inicialmente estipulado debido a las
condiciones de seguridad que afrontaba Colombia en la época en la que este
adelantaba sus estudios doctorales. Así las cosas, para esta Sala las actuaciones
de la Comisión Fulbright y Colciencias aplicaron un criterio de responsabilidad
objetiva y no analizaron las particularidades que rodearon el caso del accionante
vulnerando así su derecho al debido proceso.

En igual medida, para la Sala es evidente que conforme al ambiente de violencia


estructural que afectó al señor Juan Gabriel Gómez Albarello la decisión de
renunciar al crédito educativo condonable argumentando las amenazas en contra
de su familia, amigos y compañeros de trabajo se encuentra afectada por la falta
de voluntad y en esta medida carece de efectos jurídicos.

10.3. Imposibilidad de aceptar las actividades realizadas por el accionante


como actividades que generaron la condonación del crédito-beca.

Conforme lo manifestó el accionante en el escrito de tutela, esta acción se


presenta con el objeto de que se proteja su derecho al debido proceso y en
consecuencia se adelante el trámite, estudio y decisión de su situación jurídica
con ocasión de la beca crédito, sin que se aplique una responsabilidad objetiva,
incorporando en su análisis todos los elementos subjetivos de su conducta tal y
como lo es la intencionalidad, culpabilidad e imputabilidad. Sin embargo el
escrito de tutela plantea una petición subsidiaria consistente en decretar por vía
de tutela la condonación total de la deuda debido a una serie de actividades
desarrolladas por el actor.

Según el señor Juan Gabriel Gómez Albarello, el haberse reintegrado a la


Universidad Nacional a trabajar y haber participado como evaluador de
Colciencias, puede entenderse como actividades investigativas que satisfacen el
requisito establecido para la condonación de la deuda.

Específicamente el actor y el Director del Instituto de Estudios Políticos y


Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia (IEPRI-
UN) ponen de presente que a su regreso a Colombia, al abrirse una convocatoria

52 Cuaderno de pruebas, folio 60.


57

en dicha universidad el accionante se presentó a ella y resultó ganador del


concurso de méritos.

Desde entonces, afirman que el accionante se ha desempeñado en las tres


funciones misionales de los profesores del IEPRI: en la investigación, la
docencia, y la extensión, ha publicado artículos científicos, ha adelantado
traducciones del inglés y ha escrito regularmente para publicaciones
periodísticas y para un blog, participando de manera activa en el debate público
sobre distintos temas de la actualidad nacional e internacional. Así mismo ponen
de presente que el accionante ha adelantado la evaluación de proyectos para
Colciencias.

Por su parte Colciencias en el escrito de contestación, aclaró que si bien ha


existido un vínculo entre su entidad y el peticionario desde su regreso al país,
no pueden catalogarse las actividades desplegadas por el señor Juan Gabriel
Gómez Albarello como proyectos que hayan cumplido con los requisitos para
condonar la deuda.

Conforme a lo anteriormente expuesto esta Sala debe determinar si las


actividades ejecutadas por el accionante desde su regreso al país pueden ser
catalogadas como actividades que pueden llegar a condonar el crédito-beca
solicitado.

Tal y como se manifestó en la parte motiva de esta providencia la voluntad de


los contratantes es uno de los aspectos más importantes a la hora de construir las
relaciones comerciales y civiles entre las personas. Conforme a teoría general de
las obligaciones los contratos son desarrollo directo de la autonomía de las
partes, y en este sentido, el mismo respeto y protección constitucional que surge
al momento de emitir la manifestación para contratar, tiene como
contraprestación, el deber por parte de las personas obligadas de cumplir de
buena fe con la palabra dada en los precisos y estrictos términos concernidos en
el contrato.

La Corte Suprema de Justicia Sala de Casación Civil respecto a la importancia


de garantizar que las acciones desplegadas sean fruto del acuerdo de voluntades
ha manifestado que:

En efecto, todo contrato existente y válido, obliga a su cumplimiento de


buena fe, en todo cuanto le pertenece por definición (esentialia negotia),
ley, uso, costumbre o equidad (naturalia negotia) o expresamente pactado
(accidentalia negotia), en la totalidad de la prestación, forma y
oportunidad debida, constituye un precepto contractual o norma
obligatoria (pacta sunt servanda, lex privatta, lex contractus, artículos
1501, 1602, 1603 y 1623, Código Civil; 871 Código de Comercio), y su
observancia vincula a los contratantes. (…) elementales directrices
lógicas, éticas o legales, la regularidad, normalidad, estabilidad,
seguridad, certidumbre del tráfico jurídico, la confianza legítima,
autoresponsabilidad, buena fe y libertad contractual, explican la fuerza
vinculante del contrato, y el repudio a su ruptura unilateral, en cuanto
58

como acuerdo dispositivo de intereses jurídicamente relevante obra de


dos o más partes, las obliga a cumplirlo”.

Así las cosas, es claro que en un negocio jurídico, una de las partes no puede
unilateralmente adelantar acciones que en su entender finalizan la obligación
asumida, sin la previa y manifiesta autorización de la contraparte. En este orden
de ideas, para la Corte, la calificación de ciertas investigaciones, la publicación
de ciertos textos en blogs y la asunción de cátedra son acciones que fueron
efectuadas de manera unilateral y en esa medida no pueden ser consideradas
como actividades de ciencia, tecnología e innovación ya que no contaron con la
autorización ni cumplieron la necesidad de Colciencias.

En igual medida esta Sala pone de presente que Colciencias al momento de


convocar a una persona como par evaluador, únicamente analiza los requisitos
de trayectoria académica e investigativa del convocado, a tal punto que no se
investiga si es deudor o no de esa entidad. Esto explica el hecho que el señor
Juan Gabriel Gómez, haya sido par evaluador de Colciencias, y sin embargo no
se pueda asumir por esa simple acción la condonación del crédito educativo.

10.4. Conclusiones

La Corte considera que el señor Juan Gabriel Gómez Albarello no regresó al


país en el término inicialmente estipulado debido a las condiciones de seguridad
que afrontaba Colombia en la época en la que este adelantaba sus estudios
doctorales.

Esta situación encaja en lo que la jurisprudencia constitucional ha considerado


como un hecho imprevisible e irresistible. Razón por la cual la respuesta
constitucional ha consistido en garantizar la protección del derecho al debido
proceso y en consecuencia, permitirle al afectado garantizar el objeto inicial del
contrato pero bajo especiales condiciones que reconozcan las especificidades que
afectaron el negocio original.

Para el caso concreto la noción de culpabilidad en torno a la existencia de


contratos de apoyo educativos es un elemento central respecto a la posibilidad
de decretar o no el incumplimiento de estos negocios jurídicos. En esta medida
no puede considerarse que existió culpa en las actuaciones del señor Juan
Gabriel Gómez Albarello.

Conforme a lo anteriormente expuesto, esta Sala considera que las actuaciones


de la Comisión Fulbright y Colciencias aplicaron un criterio de responsabilidad
objetiva y no analizaron las particularidades que rodearon el caso del accionante
vulnerando así su derecho al debido proceso.

Teniendo en cuenta lo anterior, esta Sala ordenará a Colciencias y a la Comisión


Fulbright, que le permitan al accionante cumplir con las obligaciones
inicialmente estipuladas en el crédito-beca. Para ello deberán en el término de
diez (10) días contados a partir de la notificación de esta providencia, elaborar
un documento de compromisos que permitan al señor Juan Gabriel Gómez
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Albarello adelantar las actividades de ciencia, tecnología e innovación


necesarias para acceder a la condonación de la deuda restante.

En igual medida se ordenará al Icetex suspender cualquier tipo de cobro de la


deuda hasta que el respectivo análisis sea culminado.

IV. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Sexta de Revisión de la Corte Constitucional,


administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución,

RESUELVE

Primero.- REVOCAR el fallo proferido el 11 de noviembre de 2015, por la


Sección Segunda del Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo
la que a su vez confirmó la sentencia del Tribunal Administrativo de
Cundinamarca, Sección Primera, Subsección A del 11 de septiembre de 2015,
por medio de la cual se negó la protección del derecho fundamental al debido
proceso invocado por el señor Juan Gabriel Gómez Albarello.

Segundo.- TUTELAR el derecho fundamental del señor Juan Gabriel Gómez


Albarello al debido proceso y en consecuencia ordenar a Colciencias y a la
Comisión Fulbright, que le permitan al accionante cumplir con las obligaciones
inicialmente estipuladas en el crédito-beca. Para ello deberán estas entidades en
el término de diez (10) días contados a partir de la notificación de esta
providencia, elaborar un documento de compromisos que permitan al señor Juan
Gabriel Gómez Albarello adelantar las actividades de ciencia, tecnología e
innovación necesarias para acceder a la condonación de la deuda restante.

Tercero.- ORDENAR al Icetex suspender cualquier tipo de cobro de la deuda


hasta que el respectivo análisis sea culminado.

Cuarto.- LÍBRESE por Secretaría General la comunicación prevista en el


artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.

Cópiese, notifíquese, comuníquese y cúmplase.

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO


Magistrado

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB


Magistrado
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ALBERTO ROJAS RÍOS


Magistrado
Ausente en comisión

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ


Secretaria General

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