0% encontró este documento útil (0 votos)
144 vistas82 páginas

Teatro y Psique: Ocaso y Maní-como

El ocaso de la primavera es una obra dramática que se ubica en la Bogotá de los años 40, y que pretende mostrar de forma explícita las profundas angustias de Juan Roa Sierra –el supuesto asesino de Jorge Eliecer Gaitán–. Es una puesta en escena que le permite al espectador sumergirse en el devenir mismo de la historia nacional, así como adentrarse en la psiquis de su protagonista. Es una pieza que pretende poner en cuestión al espectador, obligándole a mirarse al espejo y con ello lograr que se

Cargado por

David Diaz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
144 vistas82 páginas

Teatro y Psique: Ocaso y Maní-como

El ocaso de la primavera es una obra dramática que se ubica en la Bogotá de los años 40, y que pretende mostrar de forma explícita las profundas angustias de Juan Roa Sierra –el supuesto asesino de Jorge Eliecer Gaitán–. Es una puesta en escena que le permite al espectador sumergirse en el devenir mismo de la historia nacional, así como adentrarse en la psiquis de su protagonista. Es una pieza que pretende poner en cuestión al espectador, obligándole a mirarse al espejo y con ello lograr que se

Cargado por

David Diaz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

O. David Díaz Guzmán. Julián David López Amú.

Es Licenciado en Ciencias Sociales de Profesional en psicología egresado de


la Universidad Distrital, Especialista Crónicas del Ángel de la Historia hace su primera la Universidad de San Buenaventura
en Filosofía Contemporánea de la entrega. En esta ocasión presentamos una obra de teatro Bogotá. Experiencia laboral en

Julián David López Amú.


Universidad San Buenaventura y y un guión cinematográfico. El ocaso de la primavera es psicoterapia, individual y grupal,

O. David Díaz Guzmán.


Magister en Filosofía Latinoamericana una obra propia del teatro épico que se ubica en la Bogotá seguimiento, control e intervención
-con Suma Cum Laude- de la USTA; de los años 40, y que pretende mostrar de forma explícita en pacientes con enfermedades
actualmente es docente de la Facultad las profundas angustias de Juan Roa Sierra –el supuesto crónicas, profesional en procesos de
de Filosofía y Letras de la Universidad asesino de Jorge Eliécer Gaitán-. Es una puesta en escena reincorporación y reintegración de
Santo Tomás de Aquino. Sus campos que le permite al espectador sumergirse en el devenir población victimaria del conflicto
de investigación versan sobre Filosofía mismo de la historia nacional, así como adentrarse en la armado, valoración psicosocial de
Latinoamericana, teoría crítica y psiquis de su protagonista. Es una pieza que pretende personas privadas de libertad y
hermenéutica. Como director de teatro poner en cuestión al espectador, obligándole a mirarse al diseño y aplicación de proyectos
adaptó y dirigió las obras Crimen y espejo y con ello lograr que se conmueva, se ría, sufra, de investigación desde el método

Crónicas del Ángel


Castigo, Los Hermanos Karamazov, sienta compasión, rencor, dolor, amor; que se sienta cualitativo.
A Puerta Cerrada, Romeo Y Julieta, y asesino.
creó y dirigió El Ocaso de la Primavera.
En el caso de MANÍ- COMO un joven e inexperimentado

de la historia:
psiquiatra visita una casa de reposo, en el campo,
que es reputada por un sistema de tratamiento, que se
conoce popularmente como el método de la dulzura. Un
amigo y colega lo recomienda con el director de dicho
establecimiento para ser, él, testigo propio de un método
El ocaso de la primavera / Mani- Como.

.
El ocaso de la primavera / Mani- Como
que, según le han dicho, es el paso del mañana en el

Crónicas del Ángel de la historia:


progreso de salud mental. Sus expectativas llegan a la
sorpresa, la admiración y la confusión cuando denota que
tras de toda revolucionaria verdad hay un camino lleno
de contradicciones.

David y Julián
1
2

Crónicas del Ángel de la historia: El ocaso de la

primavera / Maní-como.

O. David Díaz Guzmán.

Julián David López Amú.


3

Primera impresión, Colombia, enero 2021.

Ediciones Angelus Novus

Bogotá D.C., Colombia, 2021.

ISBN: 978-958-49-1660-0

Impresión.

Xpress Estudio Gráfico Y Digital SAS

Carrera 69H No. 77 - 40. CP: 111061. Bogotá, D.C. -

Colombia.

Se permite la copia de uno o de más artículos completos

de esta obra o del conjunto de la edición en cualquier

formato, mecánico o digital, siempre y cuando no se

modifique el contenido de los textos, se respete su

autoría y esta nota se mantenga.


4

ÍNDICE GENERAL

Obertura I ........................................................ 5

Obertura II ...................................................... 16

El ocaso de la primavera................................ 21

Maní-como… .................................................... 87
5

Obertura I

Cuestionar los códigos del teatro aristotélico resulta casi

una herejía para quienes se anquilosan en los grandes para

intentar detener el cauce del río con el dedo meñique. El

maestro Santiago García señalaba que la acción teatral se

encadena con la fábula, la imagen por supuesto es un

guiño a Bertrolt Brech, quien había planteado la idea

según la cual “el teatro épico ha de despojar a la escena de

su sensacionalismo. Por eso con frecuencia le serviría

mejor una fábula antigua que una nueva […] Y si el teatro

ha de buscar sucesos conocidos, <<los más adecuados

serían por de pronto los históricos>>”1.

Acudimos entonces al suceso histórico puesto que es allí

donde el teatro agrieta la hermenéutica clásica y establece

la comprensión y, por ende, la acción en la colectividad. A

saber, unos hombres que comparten perspectivas

antagónicas de su vida en ese lazo inquebrantable entre el

yo y los otros; en esa angustiosa tarea de hallarme en la

alteridad y de tomar postura ante los hechos, ante el

1Benjamín Walter, “¿Qué es el teatro épico?”, En:


Iluminaciones, Editorial Tauros, Colombia 2018, Pág. 138
6

drama, la comedia o como gustan decir los estetas del

teatro épico: ante la “escena”. Escena en la que fijo la

mirada desde la butaca del teatro para entrar en el juego.

Gadamer diría a propósito del teatro que: “Su esencia es el

juego2 hecho para mirar; la unificación que produce –ser

espectador de lo mismo– es una unificación desde la

distancia”3

Pero sigamos la pista del maestro Santiago García, quien

señalaba que para él la acción teatral “entendida ella como

conflicto, o como lo planteaba Aristóteles <<mitos>>, o

cadenas de conflictos, que en la jerga teatral se puede

definir como fábula, Aristóteles en su poética la llamaba

<<alma de la tragedia>>”4. La acción para el dramaturgo se

presenta en el marco mismo de la cotidianidad. El arte no

hace más que realizar un efecto de extrañamiento de lo

obvio. Pareciese como si a los ojos del hombre del común

el mundo no fuese más que un juego binario de causa y

2 Entendiendo la amplitud del concepto en alemán de la palabra


spiel
3 Gadamer, Hans, “Sobre el Carácter Festivo del Teatro”, En:

Hans, Gadamer, “Estética y hermenéutica”, Editorial Técnos,


Madrid 1996, Pág. 214
4 García Santiago, “El Quijote”, Ediciones Teatro La Candelaria,

Bogotá 2002, Pág. 18


7

efecto, negando con ello el pluriverso que contiene la vida,

las relaciones sociales, la historia, el pensamiento, lo que

somos y no somos. La realidad, entonces, es en sí misma

conflictiva. La acción teatral no difiere de la vida misma,

por lo cual el conflicto es constitutivo de su lenguaje.

Para mí la dramaturgia como escritura, como lenguaje, es

la voz que permite seducir al actor, al público y entrar en

debate con la historia, con nosotros mismos. Nos llama,

nos obliga, nos interpele, nos cuestiona, nos invita a tomar

postura frente a su vida, frente a las circunstancias5.

5vivir es hallarse en un mundo no hermético, sino que ofrece


siempre posibilidades. El mundo vital se compone en cada
instante para mí de un poder hacer esto o lo otro, no de un tener
que hacer por fuerza esto y sólo esto. Por otra parte, esas
posibilidades no son ilimitadas —en tal caso no serían
posibilidades concretas, sino la pura indeterminación, y en un
mundo de absoluta indeterminación, en que todo es igualmente
posible, no cabe decidirse por nada. Para que haya decisión tiene
que haber a la vez limitación y holgura, determinación relativa.
Esto expreso con la categoría «circunstancias». La vida se
encuentra siempre en ciertas circunstancias, en una disposición
en torno —circum— de las cosas y demás personas. No se vive
en un mundo vago, sino que el mundo vital es constitutivamente
circunstancia, es este mundo, aquí, ahora. Y circunstancia es algo
determinado, cerrado, pero a la vez abierto y con holgura
interior, con hueco o concavidad donde moverse, donde
decidirse: la circunstancia es un cauce que la vida se va haciendo
dentro de una cuenca inexorable. Vivir es vivir aquí, ahora —el
8

A diferencia de Santiago creo que el teatro debe

comprender una armonía entre las ideas, los temas y el

desarrollo de las acciones. Es la trinidad del creador de

obras teatrales escénicas. Es el arnés que usa y desusa el

creador de arte. Por supuesto, para que ello se logre es

necesario que la acción sea fractal6, y que sea comprendida

como parte constitutiva del elemento tripartita señalado

de manera previa. Santiago García relaciona la acción con

las “aventuras que aparentemente se suceden por un

encadenamiento caprichoso, lúdico, pero

aquí y el ahora son rígidos, incanjeables, pero amplios. Toda vida


se decide a sí misma constantemente entre varias posibles. Astra
inclinant, non trahunt— los astros inducen, pero no arrastran.
Vida es, a la vez, fatalidad y libertad, es ser libre dentro de una
fatalidad dada. Ortega y Gasset, José, “¿Qué es la filosofía y otros
ensayos?”, Editorial Alianza, Madrid 2015, Pág. 247, 248
6 El fracto es la imagen en que se coagulan los momentos del

proceso del comprender en su determinación comprensiva,


interpretativa y aplicativa. Con la comprensión, busca el sentido
del texto por medio de la pregunta, y con ello, el centro mismo
del texto; con la interpretación a través de la imagen fractal, no
olvida que interpretar es conservar el sentido diciendo con
expresiones y palabras propias. En este aspecto, la hermenéutica
fractal constituye un desarrollo de la propuesta gadameriana de
encontrar nuevos géneros y nuevas formas de expresión para
mostrar una unidad de sentido Sopó, Á. M. “La hermenéutica
Fractal del texto. Fragmentos de una experiencia filosófica”. En:
Revista Cuadernos de Filosofía Latinoamericana Universidad
Santo Tomás. 2002, 1(86-87), 88-103.
9

que en el fondo están unidas o hilvanadas por un hilo sutil

que sería la propia <<deconstrucción>> de los personajes.

Es decir, su permanente posibilidad de hacerse y

deshacerse, y de esta manera arrastrar la imagen hacia una

visión no unitaria, sino fragmentaria de la pieza”7

Acepté la invitación de Betrolt Brecht de realizar un teatro

dialéctico. Benjamín nos señala que: “Brecht contrapone su

teatro épico al teatro dramático en sentido estricto, cuya

teoría formuló Aristóteles […] Así lo que se ha eliminado

en la dramaturgia brechtiana es la catarsis aristotélica, la

exoneración de las pasiones por medio de la empatía

(Einfühlung) con la suerte conmovedora del héroe”8.

Mientras que para Santiago la figura del antihéroe es un

elemento que se encuentra casi al azar, en mi caso, el

antihéroe no es un elemento más, no es producto del azar,

nuestro héroe dramático es reflexivo, el sujeto pensante, el

sabio, el contradictorio, el lejano hermano de Galy Gay.

“Galy Gay, el héroe de la pieza Un hombre es un hombre, no

es otra cosa que un escenario de contradicciones que

7 Óp. Cit., García, Santiago, Ibíd. Pág. 19.


8 Óp. Cit. Benjamín, Walter, Pág. 140
10

constituyen nuestra sociedad”9. Es aquí, justo aquí, donde

irrumpe nuestro hombre, Juan Roa Sierra. El ocaso de la

primavera es una obra dramática que se ubica en la Bogotá

de los años 40, y que pretende mostrar de forma explícita

las profundas angustias de Juan Roa Sierra –el supuesto

asesino de Jorge Eliecer Gaitán–. Es una puesta en escena

que le permite al espectador sumergirse en el devenir

mismo de la historia nacional, así como adentrarse en la

psiquis de su protagonista. Es una pieza que pretende

poner en cuestión al espectador, obligándole a mirarse al

espejo y con ello lograr que se conmueva, se ría, sufra,

sienta compasión, rencor, dolor, amor; que se sienta

asesino.

Quien pretenda encontrar en esta pieza el rigor histórico

que proclama el historiador se llevará serias decepciones.

Magdalena, la hija de Juan Roa Sierra, tenía 3 años cuando

su padre murió. Sin embargo, en nuestra fábula es una

niña con consideraciones existenciales y éticas anodinas

para un infante. Quien se aproxime a este texto literario

encontrará un Juan Roa sierra que discute lo sacro y lo

9 Ibíd. Pág. 139


11

profano, lo metafísico, lo político, lo histórico, lo ético; en

síntesis, un “sabio” que reflexiona con su tiempo. Por

supuesto, quien lea de manera detallada hallará en Juan

profundas contradicciones teóricas en apartados

puntuales. Esta es la forma de decirle al espectador que

Juan es y no es, que somos y no somos, que el conflicto

entre la erudición y la banalidad es la vida.

El historiador, el politólogo, el sociólogo, el filósofo, el

esteta tomará su abrigo, su sombrero y se marchará de la

sala de teatro, o abandonará en el anaquel del olvido este

libreto de teatro; y si lo conserva quizás sea por el trabajo

de Julián. Puesto que si intenta hallar un saber empírico se

encontrará con alucinaciones, reflexiones, análisis, sueños,

ficciones y más ficciones. Mi Juan Roa Sierra es una ficción

alejada del rigor de lo empírico, alejada de poderlo

comprobar. Quizás Juan Roa Sierra también es el autor de

esta pieza. Quien se deforma en la historia junto con él, se

arma, desarma, cuestiona, grita y calla con nuestro anti

héroe. Pues como diría Santiago García el antihéroe “es el

personaje que se presenta no como suma de valores

arquetípicos de la sociedad, es decir modelo, sino como

una especie de saco de contradicciones más de defectos o


12

carencias que de cualidades. De manera que a través de él

se puedan construir situaciones o conflictos reveladores de

una realidad crítica, convulsiva e inestable” 10. Si usted es

él, el hombre de los hechos, está a tiempo de detener la

lectura, pues aquí hay historia, literatura, especulación,

versos, música, imaginación y ficción11.

Pero quien quiera hallar una pieza literaria enteramente

ficcional se encontrará con que la obra acude a la historia,

la reflexiona, es subsidiaria de discursos históricos

verificables que aún susurran violencia. Hallarán ustedes

una vez más la idea y el fundamento de la interrupción

10 Óp. Cit. García, Santiago, Pág. 18.


11 Mario Varas Llosa diría en 2010 al ganar el premio nobel de
literatura que “La ficción es más que un entretenimiento, más
que un ejercicio intelectual que aguza la sensibilidad y despierta
el espíritu crítico. Es una necesidad imprescindible para que la
civilización siga existiendo, renovándose y conservando en
nosotros lo mejor de lo humano. Para que no retrocedamos a la
barbarie de la incomunicación y la vida no se reduzca al
pragmatismo de los especialistas que ven las cosas en
profundidad, pero ignoran lo que las rodea, precede y continúa.
Para que no pasemos de servirnos de las máquinas que
inventamos a ser sus sirvientes y esclavos. Y porque un mundo
sin literatura sería un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos,
un mundo de autómatas privados de lo que hace que el ser
humano sea de veras humano: la capacidad de salir de sí mismo
y mudarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de nuestros
sueños”
13

propuesto por Brecht. La obra se puede citar, ella cita y se

cita, “citar un texto implica interrumpir su contexto” 12.

Actores, directores y público en general deben

comprender que el gesto también se cita, “hacer que los

gestos puedan ser citados” es una de las ejecuciones

esenciales del teatro épico”13, es necesario prestar especial

atención a ello.

Ya puesto en este tránsito de la narrativa debo expresar

mi agradecimiento con Arturo Alape en su texto El

Bogotazo: memorias del olvido. Dicha obra me posibilitó

pensar los personajes en términos de su personalidad,

anhelos, perspectivas, y las relaciones sociales de la época,

además de determinar el sentido de la obra. Por supuesto

que se articuló con otras voces como la trilogía de Miguel

Torres14 y con las lúcidas reflexiones de Gonzalo Sánchez,

ellos fueron el pandemónium que tuvo lugar en mi alma.

Solo así se explica por qué se encuentran las voces de Jorge

Eliecer Gaitán en discursos históricos; o la tenebrosa

12 Óp. Cit., Benjamín, Walter, Pág. 141.


13 Ibíd. Pág. 141
14 La bella trilogía: El crimen del siglo, El incendio de abril, La

invención del pasado


14

voz de Monseñor Miguel Ángel Builes; o la voz bélica de

Laureano Gómez; o la voz del diario de Caldas a propósito

de Jesús María Cortés, el hombre que salió en libertad

luego de asesinar a un periodista; o por qué hallarán la

carta que Juan Roa Sierra le envía a Mariano Ospina Pérez;

o la forma en que Juan adquiere el revólver; o la cómica

escena de Juan en Monserrate con su amigo buscando

tesoros escondidos. Hay decenas de elementos históricos

que resultaría prolijo mencionar y que los invito a

descubrir, gestos nimios y magnos que dan sentido a la

pieza.

Los recursos fueron entonces la ficcionalización y la

historia, en la misma proporción y la misma medida, pero

sin olvidar que todos somos ficción en eso amorfo e

indefinible que llamamos vida. Así pues, la dulzura

literaria contenida en la obra no podría terminar sin un

agradecimiento fundamental al Teatro Libre de Bogotá, al

maestro Ricardo Camacho, Héctor Bayona y Patricia

Jaramillo. También a la contribución indeleble del Teatro

La Candelaria con Patricia Ariza y Santiago García mi más

profundo agradecimiento por ayudarme a amar este arte

desde joven. Esto también es para ustedes, maestros.


15

El ocaso de la primavera es, entonces, una forma de

sumergirse en las aguas ferruginosas del teatro épico,

para pensarnos en estos ríos de sangre.

David Díaz Guzmán.


XXX-XI-MMXX
21

Obra teatral

El ocaso de la primavera

David Díaz.

A mi hijo, mi más bello Poema

A la Literatura de mis días


22

“La historia, como el drama y la novela, es hija de la mitología.

Es una forma particular de comprensión y expresión donde, igual

que en los cuentos de hadas de los niños y en los sueños propios

de los adultos sofisticados, no está trazada la línea de

demarcación entre lo real y lo imaginario. Se

ha dicho, por ejemplo, de La Ilíada que el que emprende su lectura

como relato histórico halla enseguida la ficción, y el que, por el

contrario, la lee como una leyenda, halla la historia.

Desde este punto de vista, todos los libros de

historia se parecen a La Ilíada ya que ninguno de

ellos puede eliminar enteramente la ficción. Ya que el simple

hecho de escoger, separar y presentar los hechos constituye una

técnica que pertenece al dominio de esta”.

Arnold J. Toynbee.

"La poesía no es una materia estática, sino una corriente fluida

que muchas veces escapa de las manos del propio creador. Su

materia prima está hecha de elementos que son y

al mismo tiempo no son, de cosas existentes e inexistentes”

Pablo Neruda...
23

Personajes:

Coro: 3 mujeres.

Jorge Eliecer Gaitán. Máscara Liberal.

Jorge Padilla. Máscara Conservadora

Jesús María Cortés. Extraño

Pedro Eliseo Cruz. Ignacio Rincón

Alejandro Vallejo. Embolador

Plinio Mendoza.

Magdalena.

Juan Roa Sierra.

Eudoro Galarza Ossa.

Gonzalo Jaramillo.

Luis Enrique Rincón

Secretaria.

Encarnación Sierra.

María de Jesús Forero.

Umland Gerd.

Juez.

Fiscal.

Máscaras EE.UU.

Máscara URSS.
24

ACTO I

Se apagan todas las luces del escenario y por los


altavoces se oye Bohemian Rhapsody en una versión
acústica e instrumental. Acompaña la melodía de fondo
la voz de Jorge Eliecer Gaitán.

I.I

(Sale Juan Roa Sierra acompañado por un coro de 4 personas,


cantando)

Mama, just killed a man


Put a gun against his head
pulled my trigger, now he's dead

Mama, life had just begun


But now I've gone and thrown it all away
Mama, didn't mean to make you cry
If I'm not back again this time tomorrow
Carry on, carry on as if nothing really matters15

Bohemian Rhapsody, EMI Music Publishing, SOLAR Music


15

Rights Management, ASCAP y 8 sociedades de derechos


25

I.II
(En la oficina de Jorge Eliecer Gaitán)

Jorge Padilla: Así que, mi estimado Doctor Jorge Eliecer,


has logrado sacar en libertad al famoso teniente Cortés,
¿saben ustedes que el caso fue emblemático? Este pisco, el
tal Jesús María Cortés, estaba indignado porque en el
diario “La voz de Caldas” se había publicado una nota
según la cual este guache de primer nivel, que regía las
filas del Batallón de Ayacucho le dio una bofetada a uno
de sus subalternos.

Pedro Eliseo Cruz: ¿Pero eso fue hace cuánto, ¡ala!?

Alejandro Vallejo: Esa nota fue publicada el 10 de enero


de 1938, en ese mismo periódico, ¡hombre, Jorge!, ¿dónde
has estado? Si esa noticia conmocionó la opinión pública.

Jorge Padilla: Bueno, bueno, permítaseme proseguir. La


ira del teniente hizo que se portará como lo que es: un
chafarote. Pero valga aclarar que él se enteró de lo
publicado hasta el 12 de octubre, y envió a uno de los cabos
a que le consiguiera un ejemplar de dicha edición. Al
ratificar que lo habían puesto en evidencia, este
mequetrefe decidió ir al periódico a intentar salvar su
honor, y es ahí donde entra Jorge Eliecer y su impecable
alegato. Este hombre no solo será el presidente de
Colombia, sino pasará a la historia por revolucionar el
derecho. El alegato de nuestro querido Jorge fue que él
había actuado en defensa de su honor mancillado y que
ello, en términos morales, se articulaba con el honor

musicales, Escrita por Freddy Mercury…. Toda la obra de arte


estará determinada desde esta magna composición
26

militar. ¿Eso también te lo enseñó Ferry en Italia, o es una


audacia tuya propia de tu intelecto?

(la escena queda congelada)

I. III

(Al costado izquierdo del escenario se halla Gonzalo


Jaramillo, jefe de redacción, sentado detrás de un escritorio,
con una máquina de escribir, unos papeles, y unos diarios;
al frente de la mesa dos sillas, cuando de pronto entra de
forma abrupta el teniente Cortés con el periódico en la
mano)

Jesús María Cortés: ¡Exijo una explicación!, ¿quién fue el


que escribió este exabrupto sobre mí? ¡Exijo una maldita
explicación¡, ¿quién es el responsable? ¿Usted?

Gonzalo Jaramillo: Buenas tardes, soldado.

Jesús María Cortés: ¡Teniente! ¡Teniente Jesús María


Cortés!

Gonzalo Jaramillo: Mucho gusto, teniente, Gonzalo


Jaramillo, jefe de redacción (extiende la mano sin recibir
respuesta)

Jesús María Cortés: Vengo a arreglar esto como hombres.


No quiero actitudes de señorito, impostadas; falsas
ceremonias de cortesía, palabras rimbombantes y vacuas
en su significado. Quiero que sea la sangre la que limpie el
honor que me fue mancillado. Señor mío, lo reto a un
duelo (desenfunda el revólver y lo pone sobre el escritorio).

Gonzalo Jaramillo: (Visiblemente nervioso) ¡No acepto


duelos! Yo soy un periodista; no un hombre de armas, un
mercenario. Soy un amante de la verdad y la verdad está
27

en la vida, pues la verdad de la muerte queda para el


misterio de las deidades. (corta la conversación y saluda) …
¡Doctor Eudoro Galarza, pláceme en saludarlo!

Eudoro Galarza Ossa: Buenas tardes, señores (les extiende


la mano a los dos).

Jesús María Cortés: Señor, exijo una rectificación por la


publicación maligna de su periódico.

Eudoro Galarza Ossa: ¿Cuál publicación?

Jesús María Cortés: ¡Ah! ¿Cuál publicación?, ¿cuál


publicación?, ¿cuál publicación? Esta, Señor (golpea el
periódico), esta que afirma de forma calumniosa cosas
sobre mí. Ustedes se creen los dueños de la moral pública
y no son más que unos mercenarios de la verdad, unos
arrodillados del poder, unos manipuladores de la
información; pero que les quede muy claro que yo no voy
a permitir eso conmigo.

Eudoro Galarza Ossa: Tiene, por favor, la amabilidad de


sentarse, señor, y conversamos. Cálmese.

Jesús María Cortés: No me voy a sentar, ni mucho menos


a calmar, oiga usted (lee el periódico) “Caso concreto fue el
sucedido la semana pasada cuando el oficial señor Jesús María
Cortés dio una bofetada al soldado señor Roberto Restrepo y
luego lanzándolo del primer piso del cuartel al patio. El soldado
sufrió golpes de consideración”16.

Gonzalo Jaramillo: ¿Es verdad o no lo que allí está escrito?

16 Diario la voz de caldas, 10 de enero del 1938


28

Jesús María Cortés: Aquí no vamos a intentar develar qué


es la verdad; si es un extremo para hallar lo imposible; o si
quizás, no es más que un lugar de certezas que genera
confort en el alma de las masas; o si la verdad es una veleta
que se acuesta en cama del dueño del capital; o si la verdad
es solo el rostro visible de la mentira que abrazamos con
tanto regocijo y que aun sabiendo que lo es la necesitamos
para vivir; o quizás la verdad no sea una, sino mónadas
que son incapaces de comunicarse entre sí, y por ende la
verdad son millones de mónadas de confrontar, de
conocer y reconocer, de validar e invalidar. Señor, yo solo
quiero que se rectifiquen ya mismo, no quiero discusiones
sobre filosofía barata, que es lo que les gusta a los
comunistas como ustedes.

Eudoro Galarza Ossa: teniente, si usted lo que quiere es


una rectificación aquí está la máquina de escribir, por
favor redacte la comunicación, o dígale a sus superiores
que redacten una epístola y con mucho gusto la
publicaremos en nuestro periódico, pues no somos
secretarios, teniente.

(El teniente toma la pistola del escritorio y emite tres disparos


sobre Eudoro Galarza, la luz de ese costado del escenario se
apaga)

I.IV

(La escena se descongela, siguen Plinio, Vallejo, Gaitán y Cruz


conversando alegremente sobre la hazaña de Jorge Eliecer Gaitán
al ganar el pleito y lograr sacar absuelto al teniente Cortés)

Jorge Eliecer Gaitán: Fue una defensa excelsa. Logré


conjugar el derecho con la moral y desde allí establecer la
premisa del honor militar. El proceso fue llevado primero
29

por las autoridades de Manizales, pero ante el temor de


que este hecho quedara impune fue remitido a Bogotá, allí
me buscaron los soldados que hicieron una colecta para
recaudar los fondos para la defensa del teniente Cortés.
Mis estimados amigos, esgrimí la tesis de que el señor
Jesús María Cortés obró como lo haría cualquier hombre,
puesto que cuando la dignidad esta puesta en tela de
juicio, no queda más que darle alas al honor y es ese honor
la arcilla que posibilita dilucidar lo probo de lo lábil. Es el
pundonor del hombre mismo, el mismo que no admite que
su honor sea mancillado. Su reacción no fue más que una
defensa a una de las condiciones más altas de la
humanidad, sus principios y convicciones.

Piensen ustedes una cosa, podríamos definir la cuestión


así: el honor en términos jurídicos tiene una condición
tripartita sine qua non. Para que el honor sea mancillado se
requiere un agresor, alguien que violente dicho honor. Por
ende, tenemos ante nosotros, entonces, el que fue objeto de
la violencia, nuestro segundo elemento del tridente,
empero… ¿Cómo saber si el honor se mancilló? ¿Si no es
acaso una cuestión hermenéutica de los dos agentes en
contraposición?

Sencillo. Es el constituyente primario el que dirime el


conflicto entre el derecho y la moral. Pues es la comunidad
de hombres la que pone las condiciones sobre las que se
teje lo correcto de lo incorrecto, lo punitivo de lo
pedagógico, lo simple de lo complejo; solo él sabrá si los
actos mismos generaron deshonra.

(Aplausos de todos en la oficina. Cada uno conversa con los otros


en forma alegre, jubilosa. En medio de la reunión Plinio lo toma
del brazo y le habla apartándolo de los demás)
30

Plinio Mendoza: Jorge, estoy realmente angustiado, ¿has


leído lo que escribieron en el diario del Pacífico? Han
dicho que eres un hombrecillo encubierto de los
Bolcheviques, que eres un comunista, y que no eres más
que un agente de los rojos, del ateísmo, que pervertirás los
valores y tirarás por la borda las buenas costumbres y lo
que con ahínco han edificado los hombres de bien.

Jorge Eliecer Gaitán: (Ríe) “Este movimiento no es


personalista sino doctrinario, tiene que terminar el hecho
primitivo, el hecho indecoroso para mi patria, ¡que es un
gran pueblo! que se le maneje con el irrespeto con que se
manejan las bancadas de las haciendas privadas, los
hombres colombianos no podemos ser manejados con ese
irrespeto, ¡es nuestra dignidad! Que está por encima de los
partidos, que está por encima de los cálculos monetarios,
que está por encima de las papeletas, porque donde no hay
dignidad de hombres todo lo demás está perdido”17…
¿Comunista? ¿Eso es todo lo que tienen que decir los
esbirros de la oligarquía? Plinio, ellos enfilan la pluma y
disparan mentiras para que sangren los ojos de mi pueblo
al leer lo que destila su alma llena de impureza en sus
diarios facinerosos. Los oídos de los hombres inocentes
oyen falacias en la radio, pero aquí no se trata de
ideologías; puesto que, ante el agrietamiento de la
oligarquía, ante su paupérrimo y evidente fracaso hemos
llegado ante el peligro de esta avalancha humana no por
mi nombre, sino por la restauración moral y democrática
de la república para aplastar ese monstruo bicéfalo de la
oligarquía liberal y conservadora…. Plinio, déjalos que
mientan, ¿tienes miedo de que me maten? Si me matan la

Discurso de la candidatura Liberal para las elecciones de


17

mayo de 1946, Bogotá


31

marea humana hará tricolor la reforma, y llegará a


Colombia la fuerza de esta raza….

Plinio Mendoza: Tú sabrás cuidarte, pero piensa bien que


debes cuidarte…. Vamos a almorzar y me cuentas cómo te
fue anoche en el juicio. Hoy todos los diarios escriben
sobre la forma contundente en que lograste llegar al nodo
mismo de defender el honor militar. Tu expresión del
derecho es maravillosa.

Jorge Eliecer Gaitán: Vamos a almorzar, pero te advierto


que yo salgo caro.

I.V
(salen caminando mientras conversan, saludan al embolador, al
voceador. Un hombre se encuentra a las afueras de la oficina de
Gaitán; camina nervioso, mira para todas partes, parece decidido
a hacer algo).

Juan Roa Sierra: ¡Doctor Gaitán! (Emite tres disparos. Gaitán


cae. Plinio duda en si ayudar a Gaitán o ir tras el asesino. Cruz
al ser médico lo atiende. Vallejo mira a todas partes). (Quedan
todos congelados y sale un coro de 4 personas Juan Roa Sierra se
une a ellos)

Is this the real life?


Is this just fantasy?
Caught in a landslide
No escape from reality
Open your eyes
Look up to the skies and see
I'm just a poor boy
I need no sympathy
Because I'm easy come, easy go
Little high, little low
32

Anyway the wind blows


Doesn't really matter to me to me

I.VI

(Hay un comedor con 4 sillas, una radiola, un espejo, dos


poltronas viejas, rotas y sucias una a cada costado del escenario)

(Juan Roa Sierra está en casa en casa con su madre, Encarnación


Sierra; con su pareja, María de Jesús Forero; y su hija,
Magdalena) (Suena en la radio un discurso de Jorge Eliecer
Gaitán, Juan Roa está en éxtasis oyendo el discurso) (se levanta
la madre de Juan y apaga la radio)

Encarnación Sierra: Juan, mijo, lleva muchos días en


silencio, yo entiendo que conseguir trabajo no es fácil, pero
debemos hacer algo, yo ya le recomendé a unos conocidos,
tenga paciencia y ruéguele a Dios. Ahora con la
conferencia en Bogotá se hace más difícil pero después de
que se vayan todas las delegaciones extranjeras y se acabe
esta guachafita ya verá que todo regresará a su cauce.
Todo es móvil, Juan, la movilidad es el alma misma de la
vida que al no ser quietud cava su tumba en el paso
indeleble del tiempo, pero también siempre nos deja
espacio para crear, recrear y volver a nacer una y mil veces.

Piense eso en vez de estar pegado a Gaitán, mijo, mire que


son tiempos difíciles. Hoy los sueños se los devora la
materialidad, y la dignidad debe ser vendida al patrón que
doblega las almas libres y la pone a los pies de la
supervivencia, ¡usted ya es un guaimaron, madure, carajo!

Juan Roa Sierra: ¿Qué es madurar, mamá? ¿Ah? ¿Acaso


usted no sabe que estoy para cosas grandes? (camina y se
mira en el espejo) Mamá, ¿a usted no le parece que yo
33

tengo el porte de Gonzalo Jiménez de Quesada o quizás de


Francisco de Paula Santander? Mamá, míreme, ¡míreme!,
¡míreme bien! Y se dará cuenta de que algo nos conecta
místicamente a nosotros tres; es el río de la historia el que
nos puso en este vagón del tiempo para poder hacer cosas
grandes (la toma dulcemente por los hombros). Madre,
entienda que los designios del tiempo me llaman, es el
canto de la aurora que exaltará mi nombre en la arena de
la historia, mi nombre será escrito sobre mármol, y
quedará tallado para siempre en la memoria de la
humanidad. Yo, madre, no nací para ser un simple obrero,
ni para mendigar unos centavos, ¿oyó a Gaitán, madre? Yo
como él soy un pueblo, y bebo de esta raza indígena que
recorre mis venas y pone en su contacto con otros pueblos
palabras del castellano en mí. Yo soy un hombre que
luchará por la libertad de los pueblos como mi general
Santander, ya lo verán.

María de Jesús Forero: ¡Ay, Juan! ¡Deje de decir


pendejadas! No tenemos para el arriendo, la niña ya no
tiene zapatos, tenemos deudas y usted sigue sin trabajo.
Al paso que vamos debemos separarnos. Usted sabe, Juan,
que el amor dura hasta que el confort de los hombres
camina por el placer de lo material, cuando ello se
marchita el amor que siempre es interesado, egoísta,
envidioso y pusilánime mira a su alrededor y huye como
cobarde en tiempos de guerra.

¡Estoy aburrida de su jerigonza, de su poesía sin remedio,


de sus delirios de grandeza, de sus sueños anacrónicos, de
esa fe suya en su futuro, mientras sus actos en el ahora solo
muestran su lado más sórdido, yo ya no veo a un hombre
sino a un loco que habla y habla y habla, despierte,
34

estúpido, usted tiene 26 años, ya es un hombre, carajo! (sale


llorando)

Juan Roa Sierra: Marujita, ¡mi amor!, se lo juro que yo


lucho todos los días por cumplirle, por poder traer a casa
mis músculos cansados y a fin de mes traer en los bolsillos
unos cuantos centavos para usted y para mi hija, pero no
se dan las cosas. Yo le pregunto a todo el mundo por
trabajo y estos piscos siempre dicen que no, que no hay,
que quizás en otra oportunidad, hasta fui a buscar al
Doctor Gaitán a su oficina, miré aquí tengo la tarjeta, me
pidió que le escribiera una carta al Doctor Mariano Ospina
Pérez y no he recibido respuesta de seguro está por llegar.
Marujita de mi vida, le prometo que todo saldrá bien, que
tendré empleo muy pronto, no se vaya de mi lado, quédese
que usted es el aroma de mis mañanas y mi hija la
expresión misma del milagro que significa existir….

María de Jesús Forero: Cállese, mentiroso, mentiroso


(grita desde el interior de las habitaciones) Mentiroso, lo odio,
lo odio, mentiroso.

Juan Roa Sierra: ¡Maruja!

Encarnación Sierra: Ya, mijo, déjela. Es una situación muy


difícil para ella también. Usted debe comprender.

Magdalena: (interrumpe) Papi, yo creo en ti. No importa


que los gritos quieran callar tus sueños yo estoy contigo,
porque amar significa creer y creer implica tener fe, ¿sabes,
papi? Sé que pronto me traerás una muñeca. La llamaré
Mariana, y entonces, dejarás tu sombrero sobre la mesa y
empezaremos a jugar como si esta casa fuese la casa de mis
muñecas (lo toma de la mano). Mira, allí haremos, con los
muebles de la sala, un parque grande; y en la cocina
35

haremos una piscina, para que las muñecas se puedan


bañar, simulando que están vacacionando; en tu cuarto
haremos barcos de papel con ese periódico que solo te hace
rabiar y diremos que se fueron a conocer el mundo.
Después nos tomaremos un vaso de leche muy caliente y
yo me dormiré en tu pecho, (él se agacha) no le creas a mi
abuelita y a mi mami; yo sí creo que te pareces a Santander,
solo te falta el bigote. ¡Te amo, papá!

Juan Roa Sierra: Mi amor, ve a la habitación…. (espera que


la niña se vaya) Mamá, ¿cuántos héroes caben en un
hombre? ¿Cuántos males puede albergar el alma humana?
¿Cuántos ríos del tiempo viven en un hombre? Madre,
¿cree usted que la historia es cíclica? Digo, como ese viejo
ensayo de Borges, el mismo que leía yo en esta soledad que
me hace delirar, que me hace creer, que me hace odiar, que
me hace soñar, caminar, reír, odiar. El general Santander
era un hombre de leyes, madre, ¿y sabe qué es la ley? Una
regulación de las conductas humanas, de ese egoísmo que
llevamos intrínseco. La ley, la fría ley desconoce las
pasiones humanas, y eso, justamente eso es lo que exalta
Gaitán en su tesis para graduarse de abogado, que las
conductas humanas a la luz jurídica no deben ser vistas
solamente de forma punitiva. Por el contrario, según él, es
la pasión lo que debe estar en la base de la hermenéutica
jurídica, entonces, soy Santander porque creo que las leyes
nos harán libres, ello me hará huir de las fauces del
dogmatismo, del dogmatismo de este tiempo… (se queda
unos segundos en silencio) Yo, madre, estoy en esta Atenas
suramericana desde donde camino, madre, Gonzalo
Jiménez de Quesada fundó una patria, fundó una tierra, y
fue allí donde civilizó a esas gentes incultas y nos trajo una
religión, una lengua, una patria, madre; yo soy ellos, ellos
son yo.
36

Encarnación Sierra: Mijo, en vez de decir tantas


pendejadas vaya, cámbiele la cinta a ese sobrero, lustre los
zapatos, busque un empleo digno, recupere a su mujer, y
viva, viva hoy, porque quien vive en el pasado es presa de
sus demonios y quién vive en el futuro es víctima de sus
anhelos. Deje de pensar pendejadas, deje de caminar en las
nubes, que somos hijos de la tierra y solo aquí, en esta
cordillera de los andes, sabremos hacer historia. ¡General
Santander!, usted sí que es pendejo, ¿no?, usted no
necesita ser como ese general que jamás tuvo lazos de
solidaridad con los pueblos hermanos, ni un asesino de los
dueños de la tierra, ¡se hace historia siendo Juan Roa
Sierra!

Juan Roa Sierra: ¡Ninguno entiende, pero haré historia,


carajo!, y mi nombre no lo borrará nadie, será como los
nombres del arco del triunfo al que todos acuden con
admiración. “«El último día de mi vida será el primero en que
la Nueva Granada no me verá ocupado de su independencia, de
su honor y de sus libertades». «Mi filosofía me hace vivir
contento con la seguridad de que el testimonio público y el de mi
conciencia, persuaden que he procurado llenar mis deberes»”18.

I.VII

(Jorge Eliecer Gaitán está dando un discurso, los hombres


sentados de espaldas con chalecos, boinas inglesas, algunos con
la prensa en la mano agitando sus periódicos, eufóricos de oír al
gran líder) (Entre los asistentes está Juan Roa Sierra)

“Dos horas hace que ellos desembocan en esta plaza y no


hay, sin embargo, un solo grito, porque en el fondo de sus
corazones se agolpa la emoción; pero como en las

18 Frases de Francisco de Paula Santander


37

tempestades violentas la fuerza subterránea es mucho más


poderosa y esta sabe que tiene el poder de imponer la paz
cuando los obligados a imponerla no la imponen.

Señor Presidente: Aquí no hay aplausos sino millares de


banderas negras que se agitan. Excelentísimo señor: Sois
un hombre de universidad y por lo tanto os debe llamar la
atención este hecho sin precedentes en la historia de
Colombia.

Señor Presidente: Aquí están presentes todos los hombres


que han desfilado y demuestran una fuerza y un poderío
no igualados y; sin embargo, no hay un solo grito. Aquí
hay una contradicción a las leyes de la psicología popular.
Un pueblo que es capaz de contrariar las leyes de la
psicología colectiva es un pueblo que os demuestra que
tiene un espíritu de disciplina capaz de superar todos los
obstáculos. (Todos se levantan, las antorchas iluminan las
caras de los asistentes, ellos giran en 4 movimientos y regresan
a sus asientos. Gaitán queda congelado cuando ello ocurre, al
sentarse el auditorio sigue con su discurso)

Ningún partido en el mundo ha dado una demostración


como esta. Pero si esta manifestación sucede es porque hay
algo grave y no por triviales razones. Y esto obliga a los
hombres universitarios a escucharla y oírla. Somos la
mejor fuerza de paz en Colombia. Somos los sustentáculos
de la paz en Colombia, y mientras en las veredas y en los
municipios fuerzas minoritarias se lanzan al ataque aquí
están las grandes mayorías obedeciendo una consigna.
Pero estas masas que así se reprimen también obedecerían
la voz de mando que les dijera: Ejerced la legítima defensa.
38

Dos horas ha gastado esta gente entrando a esta plaza para


colmarla. El comercio ha cerrado sus puertas y le debemos
gratitud por este noble gesto.

Porque somos fuertes somos serenos. Esta es la


significación más exacta de que con nosotros no puede
abusarse. Hay un partido de orden capaz de realizar estas
manifestaciones para evitar que la sangre se derrame y
para que las leyes se cumplan, porque son la expresión de
la conciencia colectiva. Yo quisiera que todo el país
contemplara este espectáculo. No me he engañado cuando
he dicho mi concepto sobre la conciencia popular,
ampliamente ratificada en esta manifestación, donde los
aplausos desaparecen y solo se oye el rumor emocionado
de los millares de banderas negras que aquí se han traído
para recordar a nuestros hombres tan villanamente
asesinados. (Gaitán queda congelado, y los asistentes
acompañan emulando la canción “We will rock you” con palmas
y manos, terminada regresa el discurso de Gaitán)

Amamos hondamente a esta patria nuestra y no queremos


que nuestra nave victoriosa navegue sobre ríos de sangre.

Señor presidente: os pedimos cosa sencilla para la cual


están de más los discursos. Os pedimos que cese la
persecución de las autoridades y así os lo pide esta
inmensa muchedumbre. Pedimos pequeña cosa y gran
cosa: que las luchas políticas se desarrollen por cauces de
constitucionalidad. Os pedimos que no creáis que nuestra
tranquilidad, esta impresionante tranquilidad, es
cobardía. Nosotros, señor presidente, no somos cobardes:
somos descendientes de los bravos que aniquilaron las
tiranías en este suelo sagrado. Pero somos capaces, señor
39

presidente, de sacrificar nuestras vidas para salvar la


tranquilidad y la paz y la libertad de Colombia.

Impedid, señor presidente, la violencia. Solo os pedimos la


defensa de la vida humana, que es lo menos que puede
pedir un pueblo. En vez de esta ola de barbarie, podéis
aprovechar nuestra capacidad laborante para beneficio del
progreso de Colombia.

Señor presidente: esta enlutada muchedumbre, estas


banderas negras, este silencio de masas, este grito mudo
de corazones, os pide una cosa muy sencilla: que nos
tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a
nuestros hijos y a nuestros bienes, como querríais que os
tratasen a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a
vuestros hijos, a vuestros bienes”19.

I.VIII

(En un lugar lúgubre están Umland Gerd y Juan Rosa Sierra


conversando)

Umland Gerd (Con acento alemán): Mi querido hermano


Juan, hace muchos años vienes a visitarme. Tu espíritu, mi
querido Juan, debe estar dispuesto a aprender. Recuerda
siempre que el alma de los hombres esta imbuida de
pasión, roja es la sangre como roja es la rosa, si el alma del
hombre tiene color debe ser roja…. (pensando) Ella está
oculta en el misterio mismo de su ser, ¿sabes qué es un
ciclo? Una máscara, ¿entiendes, Juan? Los ciclos no son las
cosas son el rostro de lo que parecen ser, el ser solo es
cuando permanece invariable, cuando el ciclo termina y

19Este breve discurso conocido como la «Oración por la Paz»


fue entonado por Jorge Eliécer Gaitán el 7 de febrero de 1948
40

muere debe volver a nacer, pero se debe nacer en las


manos adecuadas, quien no cuida con su verbo, prosa,
verso y acto ello asesina sin piedad el ser mismo….

Juan Roa: Maestro, gracias a usted aprendí a conversar


con mi con conciencia interna, con esa voz que no para de
susurrarme discursos grandilocuentes, que me trae
maestros de todos los tiempos, que me inspira a besar la
blasfemia y a hacerle el amor a la deidad. He pensado en
tantas cosas que las ideas se agolpan en la puerta de
entrada de mi conciencia y algunas pícaras se van a mi
inconsciente, pero estoy decidido a hacer grandes cosas, a
cambiar la historia.

Maestro, fui a visitar al Doctor Gaitán a solicitarle una


ayuda para conseguir empleo (La escena se congela unos
segundos. Umland Gerd queda quieto, Juan Roa Sierra pasa al
siguiente escenario, allí está la secretaría de Jorge Eliecer Gaitán
organizando unos documentos)

Juan Roa: Buenas tardes (tímido)…

Secretaria: Buenas tardes, señor, ¿en qué le puedo


colaborar?

Juan Roa: Señorita, mire, lo que pasa es que… yo quería


saber si… es decir, si existe la posibilidad de…. En otras
palabras ¿es posible?

Secretaria: Discúlpeme, pero no comprendo lo que quiere


expresar, ¿tiene usted cita con el doctor Gaitán?

Juan Roa: Sí. Sí, señora.

Secretaria: ¿Su nombre?


41

Juan Roa: Juan Roa Sierra (se retira el sombrero de forma


respetuosa)

Secretaria: mmmm No veo su nombre aquí. No recuerdo


que usted me hubiese agendado una audiencia con él, ni
vía telefónica ni personalmente.

Juan Roa: No, señorita, mi cita con el doctor Jorge Eliecer


es una cita con el destino. El destino es una calle en la que
nada falta, nada sobra, todo está en su justa dimensión,
como las viejas armonías, pero a diferencia de los cantos
de las sirenas que seducen a los hombres con su voz, el
destino, es la tragedia misma del hombre de la que no
puede escapar, son los Dioses cualesquiera que estos sean
los que nos colman de bendiciones o maldiciones. Usted
verá si se opone al destino, señorita, déjeme pasar.

Secretaria: Respetado señor, el destino es un invento


frívolo, en el que solo los hombres mediocres creen tener
un sentido para vivir, le ruego que sus reflexiones
existencialistas las ahorre para ser disertadas en el Café
Pasaje, o en el Café San Moritz donde las palabras se llenan
del aroma de los cigarrillos y de las ideas libertarias de los
cándidos que no han entendido que la vida no tiene
escapatoria, que el infierno son los demás… Así que no
tengo tiempo para idealismos, para frases que llevan en
sus entrañas ruido. Le ruego que se retire, por favor.

Juan Roa: Pero, señorita, usted no…. (Sale Gaitán de su


despacho)

Jorge Eliecer Gaitán: Señorita, re agende todas mis citas,


y por favor, programe ello en orden alfabético. Por otro
lado, llame a confirmar si el alquiler del Teatro Municipal
42

se hizo efectivo, además… (gira su cuerpo y mira con


extrañeza a Juan Roa) Buenas tardes, joven.

Secretaria: Doctor, este joven dice que quiere conversar


con usted, pero no tiene agendada una cita, así que le he
pedido que se retire, pero ha sido difícil pues ha llegado
con discursos cicateros que no son dignos de este
despacho.

Juan Roa Sierra: No, doctor, soy un liberal de corazón, he


asistido a todas sus manifestaciones, creo en su proyecto,
creo que el pueblo está a la cabeza de la restauración moral
de la patria, lo he visto, mil veces, y cada día me convenzo
más de que usted no es un hombre, es un pueblo, un
pueblo oprimido por ese monstruo bicéfalo que usted
magistralmente ha denominado oligarquía. El hambre, la
indignidad, los oprimidos no son rojos y azules. Creo en
usted, doctor, y tenga por seguro que esa frase que usted
enunció de forma magistral la llevo en el alma: “Si avanzo,
seguidme. Si me detengo, empujadme. Si os traiciono, matadme.
Si muero, vengadme”, Doctor Gaitán, cuente conmigo hoy y
siempre. Cuídese que son días sombríos.

Jorge Eliecer Gaitán: (Sonríe complacido) ¿Sabe, respetado


señor? "Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí
y la oligarquía no me mata, porque sabe que si lo hace el
país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en
regresar a su nivel normal."20 Pero tenga usted claro que
"yo no creo en el destino mesiánico o providencial de los
hombres. No creo que por grandes que sean las cualidades
individuales, haya nadie capaz de lograr que sus pasiones,
sus pensamientos o sus determinaciones sean la pasión, la

Frase de Jorge Eliecer Gaitán pronunciada en sus discursos


20

en el Teatro Municipal.
43

determinación y el pensamiento del alma colectiva". 21


Joven, entienda, el pueblo aparece fenoménicamente
cuando se opone al poder dominante, solo allí se instaura
lo político y venceremos la política del paradigma.

Pero no creo que usted venga a discutir solo de los causes


de este movimiento. ¿Qué quiere usted de mí?

Juan Roa Sierra: Doctor, quiero… llevo mucho tiempo


cesante, estoy sin empleo y solicito su ayuda, yo puedo ser
su guarda espaldas, su conductor, el obrero de su casa, su
secretario personal, puedo trabajar en la logística de sus
eventos, en lo que sea. Doctor, ayúdeme por favor, mi hija
me necesita, el amor de mi vida está lejos, mi madre ha
dejado de tener fe en mí. Doctor, ayúdeme soy del pueblo.
Doctor, yo sé que usted tiene influencia en los ministerios.

Jorge Eliecer Gaitán: Esos puestos no los da un hombre


probo como yo, ¿acaso usted cree que yo tengo un tráfico
de influencias, que hablo y se llega a un cargo público? No,
señor, pídale al gobierno, vaya donde el doctor Ospina. Yo
ahí no puedo colaborarle. Le ofrezco mis disculpas. Solo
puedo decirle que si ganamos la presidencia y nuestras
alas nos unen volaremos por este bello manantial en el que
cada gota de agua forma lo sublime del espectáculo,
tendremos la república que soñaron todos los próceres de
la patria. Mire, esta es mi tarjeta, cualquier cosa me cuenta.

Discurso de 1946 de Jorge Eliécer Gaitán en el Teatro


21

Municipal
44

ACTO II.

II.I

(Sale Juan Roa Sierra acompañado por un coro de 4 personas.


De fondo la esposa y la madre están congeladas sentadas en la
mesa)
Too late, my time has come
Sends shivers down my spine
Body's aching all the time
Goodbye, everybody, I've got to go
got to leave you all behind and face the truth

Mama, -wish the wind blows


I don't want to die
I sometimes wish I'd never been born at all

(Juan termina de cantar y enciende la radio, en ella se oyen unas


noticias sobre la conferencia panamericana. Al terminar irrumpe
la voz metálica de Gaitán. Juan lo oye con frenesí (Pensativo
apaga la radio y se sienta en la mesa, su esposa y su madre siguen
congeladas) (Juan pregunta desde el comedor de su casa y en otro
escenario está Jorge Eliecer Gaitán en su famoso discurso de
194622 en el Teatro Municipal. Las escenas se desarrollan de
forma simultánea)

Juan Roa: Si la revolución llegara mañana, ¿qué haría el


doctor Gaitán?

Jorge Eliecer Gaitán: “No estáis en unas elecciones, no


gentes de todos los órdenes conservadores y liberales ¡os

22Discurso pronunciado por Jorge Eliecer Gaitán en el Teatro


Municipal en 1946 (todas las intervenciones de Gaitán en esta
escena corresponden a ese discurso)
45

están engañando las oligarquías! ¡En pie nosotros los


oprimidos y engañados de siempre! ¡En pie nosotros los
burlados de todas las horas! ¡En pie los nosotros, los
macerados como yo! A quien la fortuna y un divino ser del
cual ahora me acuerdo me dio las fuerzas para esta batalla
¡En pie vosotros los que sabéis sentir y no tenéis la frialdad
dolosa de los académicos! En pie vosotros que yo os juro
que en el momento de peligro cuando la orden de batalla
haya que darla yo no me quedaré en mi biblioteca. Sabed
que el signo de esa batalla será mi presencia en las calles a
la cabeza de vosotros”

Juan Roa Sierra: Doctor, hay esperanza…

Jorge Eliecer Gaitán: “Nosotros hemos leído muchos


libros y pasado universidades no así como así a la manera
de ellos tenemos una estructura mental que ellos no tienen
nos hemos quemado demasiado las pestañas, hemos
encontrado demasiados obstáculos y de tanto libro, y de
tanto maestro, y de tantas cátedras que no las han tenido
hemos sacado solo esto hay una brújula que es nuestro
corazón hay algo profundo que es la intuición, aquella
divina intuición de nuestra madre superiora la sabiduría,
aquel sentir que solo el pueblo tiene aquella sabiduría que
no es esquema geométrico sino turbulencia de la biología.
Grito del alma, fuego de la especie, creación del ritmo que
nos dice dónde está el mañana y que es lo que debemos
abominar del hoy y olvidar del pasado. Nosotros lo
sabemos con fe honda. Serán engañados si nos atraviesan
estos ajedrecistas del cálculo. Candidatos y jugadas y
gentes que vienen a convenciones previamente facturadas
y preparadas y manzanillos de todo pelambre que vienen
a simular una opinión que ellos no tienen gentes que están
esperando con el fraude”
46

Juan Roa Sierra: ¿Y si Gaitán es un embaucador?

Jorge Eliecer Gaitán: “Se engañan. Yo no sé si también me


engañe, pero yo me he recorrido el país, esta gente lo niega,
esta gente llega a farsas como la de Barranquilla donde
había cien mil hombres donde no hay sino solo dos mil
conservadores y después se daban el consuelo de decir que
era que los conservadores habían recibido la orden de
acudir a mis manifestaciones.

Esta gente se engaña y simula. Esta gente no cree en el


pueblo colombiano y yo creo en el pueblo colombiano. Y
aquí hay algo distinto de la cosa electorera, aquí hay una
fuerza colombianista que no quiere dejarse ultrajar en sus
antecedentes y en la gloria de sus mayores, aquí hay una
fuerza de futuro donde miran los ojos de liberales y
conservadores no hacia un socialismo comunismo, pero si
hacia una justicia algún alto de justicia.

Yo no creo que seáis inferiores y entonces yo digo aquí a


vosotros en Bogotá a la gente de todo Colombia no hay
sino una solución. A las calles permanentemente si es que
en verdad tenéis la potencia de lucha para dar la batalla.
Aquí no puede haber más combinaciones aquí no puede
haber todo este enjambre de cosa tortuosa. Vamos a ver si
el pueblo colombiano es digno de esta campaña. Yo no le
digo que me siga, ni digo que quiero ser candidato. Digo
que él lo resuelva y si se sale a las calles y si libra la batalla
de ahora hasta el 5 de mayo que lo digan en las calles, que
lo digan en las veredas, que lo digan en los pueblos, que lo
digan en las capitales de departamentos, que lo diga la voz
clamorosa de vosotros en Bogotá. Ni un momento de
quebranto ante la jugada de los sanedrines. La voz
clamorosa de las masas en las plazas y las calles.
47

Ahora sí para terminar: ¡pueblo, por la restauración moral


¡A la carga! Pueblo, por vuestra victoria ¡a la carga! Pueblo,
por la derrota de la oligarquía ¡a la carga! ¡Pueblo, por
vuestra victoria!”

(Se apaga la luz del escenario de Gaitán, la escena del comedor


se descongela)

Juan Roa Sierra: Fui a ver a Gaitán, madre, pero me dijo


que esos puestos no los daba él, sino el gobierno, que le
escribiera a Mariano Ospina Pérez, madre, él no me quiso
colaborar, ni siquiera me oyó, duré toda la noche
ensayando lo que le iba a decir. Gaitán no es más que un
verbo dulce con actos de hiena en medio de terneros recién
nacidos.

Encarnación Sierra: ¡Ay, Juan!, yo no entiendo usted


porque le tiene fe a ese señor, usted sabe que la política es
el invento de los poderosos para legitimar la dominación
del hombre por el hombre. Usted sabe que el poder se
esconde tras las leyes y la moral; el poder se embriaga con
la vanidad, el interés y el ego de los hombres que viven sin
vivir, que aman sin amar, que odian con locura la
fraternidad. Gaitán viene de Italia, mijo, allí el fascismo
tiró por la borda el anhelo y la esperanza del porvenir, (Se
queda pensando) ¡usted si es que es muy pendejo! ¿no, Juan?

Escena II.II

(A un costado del escenario se halla el alemán en su consultorio,


la familia queda congelada, la luz de Gaitán sigue apagada)

Umland Gerd: ¿Qué es la muerte, Juan? La muerte


siempre ronronea en cada paso que damos; la muerte es la
probabilidad de todas las probabilidades, y en ella nos
hallamos finitos. Sin la muerte lo bello no sería tal. A saber:
48

lo bello es todo aquello que se agota para renacer, lo bello


es como el ocaso de la primavera, ¿recuerdas, Juan? La
primavera es como la virtud que pregonó Aristóteles, es el
Justo medio. (Piensa)

Juan, en el término medio está la virtud, la primavera le


sigue al invierno y antecede al verano, a los extremos. Las
flores germinan como milagro mismo que solo puede ser
expresado por la voz del poeta que hace oda a la
primavera… mientras los niños cantan, los amantes
vuelven a creer que el ahora es el tiempo del amor, amor
que reverdece entre besos, abrazos, entre la complicidad
de lo que significa hallarse como causa y azar en la
existencia misma. La primavera hace creer en el infinito, la
primavera saca a las calles a la juventud que desafía el
mundo que los viejos dejamos bajo el ruido insoportable
de la guerra…

Juan, naciste en la primavera, tu pueblo tiene fe, tiene la


esperanza de robar un poco de cielo a los dioses, de
hallarse en la bella aurora.

(Encarnación se levanta del comedor, entra al consultorio del


místico y se sienta frente a él)

Encarnación Sierra: Maestro, hace días Juan tiene delirios


de grandeza, su galimatías me tiene harta, sus ideas le han
hecho creer algo que él no es. Nosotros nacimos de una
familia de obreros y moriremos siendo obreros. No es
deshonra vivir para trabajar, para saciar nuestras
demandas básicas. Nosotros no estamos para meta-relatos,
ni discursos grandilocuentes, ni círculos concéntricos que
explican la realidad como algo complejo. Juan debe vivir
para trabajar, criar a su hija, cubrir sus necesidades, quizás
prender la radio y preocuparse por las cosas banales del
49

mundo. El hombre que piensa es un monstruo, un


monstruo que deja de lado los sentimientos y se entrega a
los axiomas y cree que el mundo es probabilidad, variable,
teoría… y, por ende, cree que nada en el mundo es
imprescindible y que el amor no es más que un instante
fugaz que se debe superar en el ocaso. El hombre racional
no entiende que el ocaso de la primavera es solo la
memoria de un nuevo renacer, ¡deje de meterle ideas
estúpidas y místicas de alemán!

Umland Gerd: Si somos seres para la muerte, mujer, y


somos conscientes de ello por qué no burlarse de ella
abrazando lo sublime. No seamos hipócritas; usted, Juan,
Gaitán, todos tienen un demonio egocéntrico que hace que
queramos ser Raskolnikov, hombres extraordinarios,
todos queremos ser inmortales, que nuestro nombre
desborde los papiros de la historia y que la juventud
venidera invoque nuestro nombre como consigna de
esperanza. Puedo verlo, puedo sentirlo, me lo han dicho
desde el más allá, Juan esta para cosas grandes, quizás sea
un lógico tan grande que pueda crear el tecnofacto
adecuado que cambie el rumbo mismo de la cotidianidad.

Mujer, ¿usted es la madre y no cree en él? Sabe usted que


lo único que nos salva de esa vieja consigna de Hobbes
“del hombre lobo para el hombre lobo” es el amor, lo único
que nos mantiene vivos es ello. Juan es un hombre que con
amor será un gran empresario, inventor, qué sé yo… no le
cierre las puertas del amor, pues ellas son las puertas que
conducen a la realidad y no a la inversa.

Encarnación Sierra: ¡Malditos alemanes que se inventaron


la modernidad y se cagaron el mundo mitopoyético de mis
ancestros, sean ustedes malditos, con sus inventos
50

pueriles y su pirotecnia verbal cada vez más lejos del


hombre de a pie!

(Se congelan, a medida que van hablando cada una se levanta de


su silla, la que ocupa en el comedor y van al frente del escenario.
Le hablan a Juan, mirando al horizonte, con ternura)

Magdalena: Huele guerra. Mi girasol y las margaritas las


han desojado los hombres que se creyeron dueños del
tiempo y se sintieron solos desoyendo las voces que, como
huellas, habían quedado indelebles en alma de la
humanidad que desde siempre soñó con la hermandad.
Los ancestros han sido condenados al silencio, y el ruido
de los monstruos racionales rompe el silencio con lo más
soez de la existencia, con teorías que se ufanan de verdad
y dominan todo; la flora, la fauna, los dioses, los mitos, el
misterio, lo incomprensible. Y se entregan al carnaval de
la dominación, y se embriagan con la sangre de la tierra de
sus hermanos los hombres, las mujeres, los niños, los
abuelos, la juventud.

María de Jesús Forero: Pequeño Juan, eres un niño en el


cuerpo de un hombre. No es una ofensa, amor mío, es una
virtud que conserves tu inocencia, que creas que todos es
posible, que rías y juegues, que no sepas que la vida se
entrega a esa arrogante materialidad que se confunde con
la vida misma y que su ejército de valores va colmando
cada espacio de la cotidianidad, del hogar, la educación, la
diversión, todo. Todo debe tener un valor, un valor
material, un valor para ser usado, para sentirse uno, para
hallarse como identidad, como fetiche, que no piensa el
sistema. Juan, yo entiendo tus disquisiciones, pero, amor…
Nos estamos muriendo de hambre, y de sueños no va a
vivir nuestra hija…
51

No sueñes, amor, no sueñes que los sueños desgarran, y


quien se deja seducir por ellos quedará atrapado, vivirá a
contrapelo…

(Juan se levanta de su silla, todas quedan congeladas, una luz


roja ilumina a Juan)

Juan Rosa Sierra: ¿Quién es Gaitán? ¿Qué quiere Dios


para mí? ¿Qué quiere Dios para el destino de esta tierra de
monstruos bicéfalos? (Saca del bolsillo una carta y la lee)

Bogotá, marzo de 1948.

Respetado Doctor
Mariano Ospina Pérez.
Presidente de la República de Colombia.
Ciudad.

Excelentísimo señor
Presidente de la República. Doctor don
Mariano Ospina Pérez
E. S. M.

Por medio de la presente me permito dirigirme a su


Excelencia para manifestarle lo siguiente: es y ha sido
siempre el anhelo constante de mi alma el llegar a serle útil
a mi Patria, a mi familia y a la sociedad en general, pero,
no habiendo podido encontrar el medio propicio para
llevar a feliz término este anhelo, me dirijo a vuestra
Excelencia porque creo que es y podrá ser la única persona
que pueda ayudarme a resolver satisfactoriamente este
constante problema de mi vida; y por eso es que, con
verdadera satisfacción y alegría me he atrevido a dirigirle
este breve mensaje, en la seguridad y confianza de que Su
Excelencia no me negará el servicio de concederme una
entrevista breve en la cual pueda exponerle el ferviente
52

deseo que me anima de poderle ser útil a mi Patria


mediante la instrucción y el estudio.

No es ni ha sido mi intención el molestar a su Excelencia


para obtener estos favores, y solo lo hago compelido por
la necesidad obligante de satisfacer este mi anhelo de
estudiar y de servirle a la sociedad en un faro no lejano.

Escrito en este día con el deseo sincero de servir. En espera


de la grata contestación de su Excelencia me es grato
suscribirme como

Juan Roa Sierra.


C.C 2.750.300
Dirección: Calle 8.ª n.° 30-65, Bogotá23.

(Salen de escena el alemán y Gaitán. Juan y su familia se


descongelan) (Juan se queda mirándose al espejo, Encarnación
Sierra está tejiendo y la niña se queda jugando con sus muñecas
en el piso. En la radio se oye un discurso de Gaitán y después la
canción “A la carga” del maestro Pacho Galán inicia la escena)

María de Jesús Forero: Juan, ¿qué es lo que tanto se ve en


ese espejo?

Juan Roa Sierra: Si me quedo mirándome fijamente la


imagen del General Santander se funde con la mía, aunque
en el alba es la imagen de Don Gonzalo Jiménez.
Acérquese, Marujita, y verá que es así…

23Carta de Roa Sierra el presidente Mariano Ospina Pérez,


recuperada de: Alape, Arturo, “El Bogotazo memorias del
olvido”, Bogotá: Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional
de Colombia, 2016, Pág. 856, 857
53

María de Jesús Forero: Juan, debemos separarnos. Usted


siempre tiene cosas más importantes que yo. Juan, yo lo
amaba y di todo por usted, pero usted es un vago, un
sinvergüenza, vive como un maldito loco creyéndose dos
tipos que dejaron de existir hace años. Juan, ¡está muy
viejo para tener amigos imaginarios! ¿Por qué no le dice a
su amigo Francisco de Paula que si nos da para comprar
una casa? ¡o a Gonzalito que, si fundamos una ciudad que
se llame Roaburgo, o Juanland! ¡Idiota, estúpido, imbécil,
mentecato, caricato, majadero, sandio, atortolado!… como
me fui a meter con una caspa como usted, ¡ushhhh,
definitivamente usted es un conchudo, usted siempre será
un guache maldito!

Juan Roa Sierra: Marujita, ¡no joda más, déjeme en paz!

Escena II.III

(Sale caminando Roa a encontrarse con Luis Enrique Rincón,


tiempo después llega Ignacio Rincón a tomar cerveza)

Luis Enrique Rincón: Es usted muy puntual. Mire, aquí


está el revólver que es propiedad de mi hermano (le enseña
el revólver).

Juan Roa Sierra: Creo que este es el adecuado, es justo lo


que estoy buscando. ¿Dónde podemos probarlo?

Luis Enrique Rincón: El problema es que tiene un solo


proyectil

Juan Roa Sierra: pues sino hay de otra, probemos con ese.

(Disparan el proyectil)
54

Juan Roa Sierra: pues dispara, yo no sé mucho de pistolas,


pero esta dispara… (pensando) hablemos del precio…

Luis Enrique Rincón: Deme 80 pesos.

Juan Roa Sierra: le doy 75.

Luis Enrique Rincón: Trato hecho.

Juan Roa Sierra: ¿Se deja usted convidar a una cerveza?


(pasan a un escenario contiguo, una mesa, música de la época y
muchas botellas) Señorita, regáleme dos cervezas… ¿Sabe,
Luis? Estoy sacando el pase, mi hermano me ayudará para
trabajar de chofer. Mire, esta es la escuela donde recibo
clases (toma una tarjeta del bolsillo del saco del vestido). Usted
sabe que en Bogotá no hay muchos choferes así que es un
muy buen campo laboral.

Luis Enrique: Pero qué bueno, Juan, así las penurias del
bolsillo se aliviarán muy pronto. El dinero no es la
felicidad, pero es una simulación casi perfecta de ella, así
que es fantástico.

Juan Roa Sierra: Sí, pero soy muy de malas, justo ahora
que estoy aprendiendo a conducir me llamaron unos
extranjeros, para ir a trabajar al llano, pero ellos requieren
que la presencia sea inmediata, pues es una mina de oro y
mucha gente se está disputando ello. Usted sabe que eso
da mucho billete y pues las oportunidades las pintan
calvas, así que debo irme, justamente para eso es el
revólver, me piden que por seguridad lleve uno con unas
dos cargas.

Luis Enrique: Pero ¿no es mejor hacer las cosas al


derecho? Es decir, ¿por qué no saca primero el pase y ahí
si hace el viaje?
55

Juan Roa Sierra: No, cómo se le ocurre, ¿usted cree que


ellos ansiosos por la explotación de la mina de oro, me van
a esperar? No, debo ir a hacerme unos pesos –ojalá, quiera
Dios sean bastantes- y regresar y ahí si terminar el curso….
Oiga, Luis, pero y lo del revolver qué, ¿Al fin me lo va a
dejar en 75 pesos?

Luis Enrique: Hágale.

(Juan pone el dinero sobre la mesa, en ese momento entra Ignacio


rincón)

Luis Enrique: Ignacio, este es el hombre que quiere


comprar el revólver.

Ignacio rincón: Mucho gusto Ignacio Rincón.

Juan Roa Sierra: Mucho gusto, señor, soy Juan Roa Sierra.

Ignacio Rincón: El revólver está en buenas condiciones, la


verdad lo adquirí después de hacer un negocio de un reloj
con Jorge Arenas.

Juan Roa Sierra: La verdad no pensaba comprar uno. Mi


hermano me prestó un dinero para poder tramitar la
licencia de conducción, pero se me presentó un viaje
urgente a los llanos a una mina de oro y debo ir y para ello
necesito ese útil al servicio de la muerte y del miedo.

II.IV

(María de Jesús forero y Juan Roa Sierra entran cada uno por un
costado del escenario. Él entra con margaritas en las manos, ella
con un girasol, se hace un rito de amor de miradas, sonrisas
tímidas, contemplaciones)
56

María de Jesús forero: Hola…

Juan Roa Sierra: Hola…

María de Jesús Forero: ¡Qué extraño es no poder estar


lejos de ti! Es como si la eternidad no fuese más que una
treta para seguir hallándonos una y mil veces en cada una
de nuestras vidas. La eternidad, Juan, es muy pequeña
para el anhelo que desborda mi alma. Tú eres el horizonte
que contemplan mis ojos y el aire que besa la primavera
mientras las estrellas celosas dibujan tu sombra en esta
vieja Bogotá… Yo miro tu sombra y también la beso
mediante versos, la acaricio y cierro los ojos para que ella
no se vaya nunca de mí, cuando ella huye es tu aroma mi
compañía. Aquí donde estoy percibo cada uno de tus
olores, y ellos producen ñañaras24 en mí. Juan, ¿qué es un
olor?, dime a qué huele lo que se huele. Dime qué ama el
amor.

Juan Roa Sierra: No lo sé… son preguntas muy difíciles.


No sé cómo describir el olor, el amor ¿tú podrías hacerlo
con los colores?

María de Jesús Forero: Todos los colores son la primavera


que se anuncia en el oriente con el arcoíris. Juan, ¿nunca
has pensado que el arcoíris es un regalo de los dioses, que
cuidan el secreto del amor, y solo se lo entregan a quienes
saben oír sus mensajes? Los colores no están para ser
definidos están para que la vida tenga el matiz mismo de
poder saber que no todo se puede comprender… Amor,
tan solo lléname de palabras porque las palabras son como
las flores, solo cuídalas. Tú serás las palabras y yo las flores

24 Sensación de nervios que se expresan en el vientre.


57

y juntos seremos la primavera, que en el ocaso siempre


renace, siempre, amor mío.

Juan Roa Sierra: (nervioso y enamorado señala de forma


incoherente) Las flores y las palabras, Marujita, parecen
cantos sordos en un día de invierno. Si las palabras fueran
flores, los pétalos rozarían la semántica misma en la que
me hallo como descifrando el significado de un mundo
cuya convulsión no es más que los demonios que he
asesinado. Me interpela, entonces, el filamento como
sombra de la fonética en la que la armonía rompe el
silencio para tejer el verso mismo en que me siento
caminante con sueños perdidos y luces intermitentes, que
no logran ser aquello que el sépalo recoge y donde se
divisa la gota de rocío y en el que la morfología queda
amorfa en el misterio mismo de lo que significan las
palabras.

Hoy nadie ve las flores, porque la primavera ya no es el


refugio de los hombres que miran al horizonte
contemplando el detalle. Las flores y las palabras las
devoró la fría contemporaneidad, lo útil, lo pasajero, lo
que se va y nadie rememora. Las palabas y las flores son
un vago recuerdo de lo bello.

(Le entrega las margaritas, tímido).

María de Jesús Forero: (le entrega el girasol) ¿Quieres un


dato curioso? Sabes que sospecho que las margaritas y los
girasoles son de la misma familia… Cierro los ojos y veo
las viejas sombras que el viajero deja a su paso, el trazo de
los sueños del caminante se ata y desata en la agonía y la
armonía como símbolo mismo de creer que el mañana es
el impulso vívido en el que el cielo se funde con la tierra y
no quedan más que palabras para descifrar la
58

inmortalidad de la vida. Si el sueño fuese carne tu cuerpo


sería el camino para llegar al rito de perderme en tu piel,
de saber que solo allí puedo creer que el viaje del viajero,
que el camino del caminante llegó al Edén.

Juan, nuestro amor, nuestro caótico amor debe renacer,


porque nacer es desgarrarse y hallarse de nuevo desnudo
frente a la vida como proyecto, como el proyecto en el que
tu tiempo se fusionó con el mío, como esa vieja fusión de
horizontes en que no somos más que alteridad. Acaso,
¿amar no es ser otro para otro, en el que el rostro del otro
es mi propio rostro?

Hoy te extiendo mi mano, compañero mío, mis manos que


saben luchar y hacer artesanía; te extiendo mis labios que
saben gritar rebeldía y libertad; mis ojos que ven lo nimio
y lo magno; mis oídos que oyen versos aún en medio del
horror; te extiendo mis ideas con morfología de
humanidad; te extiendo mis sueños y los pongo a los pies
de los tuyos, para que el sueño sea el hogar que nos
prometimos… como aquella vieja melodía:

Juan Roa Sierra: (Toma una guitarra y canta)

He querido navegar,
por tus pechos por tu cuerpo,
intentando dibujar el arcoíris en tu cuerpo de mujer,
bésame con locura,
bésame como ayer,
bésame que yo estoy aquí atado a tus demonios ¡oh, mujer!
Eclipse Lunar,
Luna roja,
Carita de gato,
Dime, dime. Dime amor.
Ayer, soñé contigo amaneciendo,
59

entre lunas del ayer,


Soles del mañana,

carias sin cuerpo,


Besos sin versos,
Sexo sin tiempo,
Eternidad sin ayer.
Eclipse Lunar,
Luna roja, Carita de gato,
Dime, dime, amor25.

Escena: II.V
(Sale de escena María de Jesús Forero e ingresa Magdalena con
un vestido rojo, zapatos de charol rojos, medias blancas dos
colitas, un globo y una muñeca de trapo)

Juan Roa Sierra: ¿Sabes, amor mío? hoy 12 de mayo


quisiera... (se queda pensando) ... Llegaste para
acompañarme por siempre en este tránsito histórico que
ato y desato una y mil veces en la dulce magia de tu
sonrisa, en la alegría de los versos que brotan de tus labios,
en la inocencia de tus actos que llegan a mí como
versículos que guían mi vida, mis sueños altruistas, mi
condición de humanidad.

He caminado por tantos caminos que es difícil recordar el


sendero de cada uno. En muchos de ellos hay mil colores,
imágenes, sonidos, olores, odios y amores, pero ninguno
me reconforta tanto como llegar a tus brazos, pues allí, el
mundo parece el sueño del poeta, y, desde hace unos años
todos los periplos conducen a tu ser. Es como si cada
palabra que emana de ti creará mi mundo. Me recuerda a
esa bella figura mítica según la cual el mundo se creó bajo

25 Eclipse Lunar, Compuesta por David Díaz Guzmán.


60

la lectura de un poema de Marduk, pues mi poema sois


vos…

Magdalena: Papi... aún recuerdo lo que me decías de


nuestros ancestros, que para ti El Dorado es una
representación más de los peldaños que subimos y
bajamos como viajeros que buscan la leyenda de El
Dorado en tierras andinas para hallarnos felices. El dorado
no era la ciudad por la que mataban los españoles, El
Dorado es para ti mi alma y con ella para mí tus sueños.
Por eso, debes hacer de ellos una obra de arte que se
configurará a medida que se vaya tejiendo con el siempre
autónomo hilo de la libertad, con los colores de la justica,
de solidaridad, de la creación, la verdad y el amor. Por ello,
la única arma que tendrás siempre para defenderte de los
agravios, improperios, adjetivaciones, injusticias y demás
cosas que traigan las tinieblas serán tus ideas; solo ellas te
permitirán hacer el tejido perfecto que irás albergando en
tu mente y tu corazón. Esas palabras que me obsequiaste
hoy te las presto con amor.

Juan Roa Sierra: Qué lindo es haberte hallado en medio


de esta difícil existencia, de ser el fruto de un amor que
creyó en lo imposible, que dibujó en medio de su juventud
el ser que hoy llamamos sin más por tu nombre. Casi
bíblicamente eres un David que vence el Goliat de la
desesperanza. Hoy recuerdo con tanta emoción aquella
noche cuando te tuve entre mis brazos por vez primera,
recuerdo que el alma quería salir de mi cuerpo, pero su vía
de fuga fueron mis ojos. Lloré de emoción al sentir que
eras la extensión de una larga generación de abuelos
campesinos que migraron a una ciudad de cielo gris,
engalanada con gabardinas y sombreros, y allí entre
sueños y luchas la cadena llegó a su cúspide cuando
61

dejaste el vientre de tu madre y te posaste en mis brazos…


allí estabas y descubrí que ser padre no es más que el rito
de un hito que se funda en la perdida de subjetividad y la
unión atemporal de dos corazones que laten al ritmo del
amor.

Magdalena: Papi, ¿no somos acaso seres de elecciones y a


medida que las vamos tomando, las iremos contrayendo?
Cada elección tuya será una elección mía, y en ella nos
iremos haciendo tú y yo como papito e hija. Recuerda que
no importa si la decisión es acertada o desacertada,
siempre contarás conmigo para reafirmar tu libertad aun
cuando el resultado no parezca favorable. Son ellas, las
elecciones, los senderos por los que transitarás. Siempre
ejércelas como individuo, jamás por presión social o por el
cliché de la moda, o por quedar bien con alguien, pero mis
palabras, papito, deben penetrar en tu alma puesto que
todo esto es para ti. Yo solo soy tu eterna compañera de
viaje en esta existencia, pero eres tú quien con tus manos
de artesano labrarás tu futuro y con ello el futuro de la
humanidad. Recuerda siempre que no puedes, ni debes,
aceptar una injusticia contra ningún ser humano en el
planeta -incluyéndote por supuesto-, y que debes luchar
sin cesar contra todos los mortales y si es necesario contra
todos los dioses por no hacerle daño a nadie... esto me lo
enseñaste tú...

Juan Roa Sierra: Hoy, quiero contarte que gracias a ti


descubrí el secreto que ocultan los dioses de nuestros
ancestros y que brotó como manantial de tus labios una
fría mañana cuando siendo aún una bebé respondiste a la
pregunta: ¿Qué quieres ser cuando seas grande? – y
expresaste con dulzura: - “Feliz”-. Por ello intento que
cada día tuyo sea magnifico. Tu frase la uní a mi largo
62

caminar entre la profunda angustia de pensar por sí


mismo, entre la aventura de vivir mil vidas en la literatura
y de soñar que hallo el asombro en las bibliotecas, y de
luchar por dejar un mundo mejor para ti; un mundo donde
los conflictos sean el espacio para crecer, donde estemos
llenos de conflictos, pero sin violencia, sin suprimir a los
demás. Recuerda que hay mil causas que deben ser
combatidas; la pobreza, la desigualdad social, el arte, el
derecho a ser, pensar y sentir diferente.

Magdalena: En los avatares de la historia yo estoy aquí


puesta en este tránsito donde todos los caminos se
entremezclan, donde el tiempo lleva en su aureola la dulce
melodía de nuestros nombres, donde el espacio danza
libre en el sueño sin fin de haberte hallado en esta loca
libertad que aún no logro descifrar porque sigo sin saber
cuál es el camino adecuado para vivir, para ser, para no
ser, para estar, porque sigo buscando sin cesar la felicidad
que solo llega cuando puedo admirar los frutos de la vida
en ese lazo paternal que nos unirá cosmológicamente por
siempre.

(Sale a Escena Magdalena. Juan Roa Sierra está de pie en el


centro del escenario con la mirada perdida en el horizonte)

Juan Roa Sierra: Estoy a pocas horas de nuestro arribo a


las costas de lo extraño. Terminamos todos juntos
explorando las playas de la fascinación, recogiendo las
semillas que otrora el mundo pensó, aprendimos las
consonantes fenicias y cantamos para aprender las vocales
griegas. Mientras entre pirámides y faraones
comprendimos los números, la cantidad y la magnitud;
aquí en este punto, en estas coordenadas ya estamos más
allá de la playa, ya en tierra firme buscamos construir un
63

puerto donde puedan atracar nuestros sueños, y donde los


dilemas propios del entendimiento jamás lograrán zanjar
el delgado intersticio entre la fantasía y la realidad, la
perplejidad de la dualidad puesta en cuestión. Nadaremos
por las olas de la historia; que pase entonces lo que tenga
que pasar... héroe o asesino, seré víctima o victimario,
ángel o demonio…
64

ACTO III

Escena III. I

(sale Juan Roa sentado en un juzgado, un juez con bata negra


un martillo y una balanza, el rostro del juez no es visible. Juan
está compareciendo ante el estrado. Quien lo interroga es un
fiscal cuyo rostro nunca se ve, siempre está de espaldas)

(El escenario contiene tres escenarios simultáneos, a saber: el


juzgado, a un costado del escenario una cama, y al otro costado
una mesa de cantina)

Fiscal: Señor Juan Roa Sierra, ¿es usted gaitanista?

Juan Roa: Sí, señor, soy gaitanista de corazón.

Fiscal: ¿Por qué?

Juan Roa Sierra: Porque el doctor Gaitán comprende que


el problema de Colombia no es un tema simple y
llanamente bipartidista. Aquí el establecimiento se tomó el
poder desde tiempos inmemoriales. ¿Recuerdan a
Antonio Nariño y Camilo Torres, la disputa entre
comerciantes y terratenientes? O acaso, ¿no han
comprendido que aquí el problema no es rojo o azul? El
problema aquí es de intereses de clase, de esa clase
oligárquica que camina con pies de plomo, pero ¿sabe? La
oligarquía es un gigante con pies de barro, y el pueblo, solo
el pueblo podrá tomar de nuevo las riendas de la historia,
volver a ver el esplendor mismo de sus luchas y aquilatar
los sueños en la caja de pandora que esta vez no
cerraremos para dejar libre la esperanza….

Fiscal: Y, según usted, este ególatra llamado Jorge Eliecer


Gaitán ¿qué ha hecho aparte de agitar a las masas, de
65

poner pólvora en sus palabras y de intentar llevarnos a la


anarquía misma?

Juan Roa Sierra: Como ministro de educación ayudó a


tanta gente, niños, profesores, religiosas. Claro, no iba a
salir en los periódicos oficiales. Aquí hay un concubinato
entre el poder y la información, pero fue así, señor.

Fiscal: ¡Ah! se refiere usted a esas marchas fascistas en que


sacó a nuestros niños y niñas a marchar en un desfile que
recuerda lo que se vive en Europa: hombres y mujeres
formados para la milicia y no para el orden, la moral, y las
buenas costumbres. No sabía que usted era fascista.

Juan Roa Sierra: ¡No soy fascista! ¡Los gaitanistas no


somos fascistas!

Fiscal: Ah, ¿no? ¿No trabajó usted en la embajada del


Tercer Reich?, ¿no llevaba usted revistas a su casa sobre
propaganda del Nacional Socialismo?

Juan Roa Sierra: (visiblemente nervioso) Usted miente,


miente.

Fiscal: En nuestras investigaciones parece ser verdad lo


que le manifiesto, pero, señores, vean ustedes cómo el
acusado miente, hasta visita a un místico alemán.

Juan Roa Sierra: Y eso, ¿qué tiene que ver?

Fiscal: Nada, “solo coincidencias”, pero si ustedes no son


fascistas, ¿por qué el Doctor Gaitán intentó uniformar a los
emboladores y choferes cuando fue alcalde?, “qué
coincidencia”. Marchas al estilo fascista, adoctrinamiento
de niños, pérdida de subjetividad, uniformidad de la
sociedad. ¿Quién es él? Adolfo Benito Jorge Eliecer Gaitán
66

Musilinni Hitler, señores, gracias a la conciencia de este


pueblo lleno de gente de bien, lo terminaron haciendo
dimitir a su cargo de burgomaestre. O acaso, ¿estoy
mintiendo, señor Roa?

Juan Roa Sierra: Esa es una interpretación burda de la


historia, es una manera demagógica de presentar el
devenir histórico de Colombia, por qué…

Fiscal: (interrumpe) ¿Y demagógico es también decir que


usted compró un revolver?

Juan Roa Sierra: eh… ah, eh… Usted, ¿cómo sabe eso?
¿Qué tiene que ver ello con el interrogatorio original?

Fiscal: Señores del jurado, ¿recuerdan ustedes cuando


Hitler configuró el paramilitarismo en Alemania que
llamaron las S.A., las camisas pardas, los grupos de asalto
que se encargaban de ejercer violencia sobre el embeleco
ideológico que se estaba armando? Su retórica aún
persiste, su discurso de espaldas a la humanidad: la
homosexualidad como anormalidad, los judíos como
enemigos, los intelectuales como farsantes del ser, los
gitanos puestos en la guillotina de la razón, los comunistas
juzgados de la misma manera como ellos juzgan, los libres
pensadores puestos en prisión so pretexto de la verdad, los
periodistas obligados a la propaganda y la universidad
reducida al monólogo del adoctrinamiento político…
Ellos, que cumplieron “tan loable” labor al servicio de la
muerte, fueron citados en la noche de los cuchillos largos
y fueron asesinados todos, incluido Röhm, el homosexual
amigo de Hitler, que fue traicionado por éste último… Así
se fundan las SS. Señor Juan Roa, ¿usted hará lo mismo
que Hitler le hizo a Röhm?, ¿usted matará a Gaitán? Así es
como operan los fascistas, como cronos, se devoran ellos
67

mismos, devoran lo mismo que ellos inventan, como la


pintura de francisco de Goya.

Juan Roa Sierra: ¿Usted insinúa que yo compré el revólver


para matar a Gaitán? Señor, permita expresarle que no es
verdad, yo compré el revólver porque tengo un viaje.

Fiscal: ¿A quién se lo compró?

(Juan Roa pasa al siguiente escenario: una mesa de cantina, una


botella de licor, copas. Bebe nervioso, a su lado un hombre está
sentado de espaldas al público, de fondo suena El tango de la
muerte de Calos Gardel)

Juan Roa Sierra: ¿Sabe usted si las armas son el vehículo


del odio? ¿Sabe usted si cuándo cegamos la vida de
alguien no es en el fondo deshonrarnos y matarnos a sí
mismos, buscando con la bala asesina acabar la maldad
humana silenciando la voz del otro, que no es más que la
mía, que me interpela y me incomoda, porque me pone en
cuestión y me arma y desarma mi existencia?... (Silencio)

Seré breve, quiero un revolver para que mi mano pueda


guiar mis ideas, mis miedos, mis odios, mis ideales, estaré
fuera de toda moral y el ruido del disparo será una
epopeya a la libertad. Cuando la bala salga de la prisión
de mi arma buscará atracar en el cuerpo del otro, y cuando
el depositario de la bala muera la idea que hizo que la bala
saliese rauda por el espacio cobrará su libertad mediante
el silencio de ese otro miserable.

Extraño: ja, ja, ja. Salió poeta y asesino, qué extraña


combinación.

Juan Roa Sierra: ¡Yo no soy un asesino!


68

Extraño: Ah, ¿no? Dígame, usted, ¿qué hombre decente


carga un revolver, sale de su casa, alista las llaves, la
billetera, su sombrero, el paraguas, y guarda un arma
como un utensilio de la cotidianidad?

Juan Roa Sierra: Es solo para defenderme, son tiempos


difíciles. Yo soy un hombre de bien, no quiero matar a
nadie…

Extraño: Si, sí, sí, eso dicen todos los que llevan en sus
labios la muerte, y en sus manos la sangre del prójimo, “yo
soy decente”. El otro es el bárbaro, siempre hay una
justificación para violentar a otro, pero nunca una para
decir que el hijueputa es uno.

Juan Roa Sierra: No tengo porque discutir mis


convicciones éticas con usted. Usted es un hampón y yo
un hombre decente que solo quiere protegerse.

Extraño: ¿Es que acaso un hombre decente va a salvarse


invocando la ayuda de nosotros, los rufianes? Ja, ja, ja, ja.
“Convicciones éticas”, que linda es la palabra, la palabra
es un instrumento para mentir.

Juan Roa Sierra: (lo interrumpe) ¿Sabe qué? Creo que fue
una mala idea, no debo estar aquí. Usted quiere
equipararme con usted y estamos a millares de distancia
en términos morales. Me voy.

Extraño: (Lo Toma del Brazo) Tranquilo, Tranquilo, tengo


un lindo bebé: una Smith & Wesson, negra, (apunta con su
dedo índice a juan) Suena delicioso, ¡Boom, Boom, Boom! y
misión cumplida
69

Juan Roa Sierra: Esa, esa me gusta, he oído mucho de ella,


esa es la que necesito.

Extraño: Tranquilo, nene, el precio es 200 pesos, es traída


directamente de los Estados Unidos.

Juan Roa Sierra: No tengo ese dinero ya, pero si usted me


la deja a crédito, yo se la pago en 10 cuotas.

Extraño: No, mi estimado amigo, no quiero terminar


usando esa misma arma contra usted, aquí es plata en
mano y culo en tierra, viejo… Haga el esfuerzo, se lleva
una joya que podrá hacer que los hombres de bien como
usted se defiendan de nosotros los guaches, “carachas”.

Juan Roa Sierra: no me alcanza… lleguemos a un acuerdo.

Extraño: ¡Bah! Estoy discutiendo con un arrancado. Si no


tiene plata no joda. Aquí no es un hogar de beneficencia
pública. ¿Cómo quería pagarme? ¿A picos, maricón? (Se
levanta para irse, Juan lo toma del brazo)

Juan Roa Sierra: Espere, hombre, espere. Tengo 75


pesos… no tengo más, pero si usted me da plazo yo
consigo lo que falta.

Extraño: Ja, ja, ja, ja con esa plata no consigue nada, ¿por
qué mejor no se compra una pistolita de madera y juega al
vaquero en el Oeste? (Se levanta para irse, da tres pasos y gira
como recordando algo) Tengo una pistola, pero está muy
cascada… no es muy efectiva, a veces se traba y cuesta
cerrar el tambor, pero digamos que sirve para algo no tan
serio, la saca de su gabardina y se la enseña.

Juan Roa Sierra: (La mira con fascinación. El extraño sale de


escena) ¿Puedo yo ser Gaitán? ¡Ey, tú, negro Gaitán!, ja, ja,
70

ja (Apuntando con el arma hacia el frente) Dizque el adalid de


los pobres, ¿recuerdas cuando fui a tu oficina a pedirte
empleo o una beca para estudiar abogacía? y tú indolente
dijiste que esos puestos no los dabas tú sino el gobierno.
“Escríbale al Doctor Mariano Ospina Pérez”, me dijiste
con frialdad. (Piensa, su mirada al frente, el revólver en sus
manos apuntando al horizonte).

Gaitán el demagogo, el embaucador, el señor de la palabra,


el adulador de las masas, el señor de señores, el caudillo…
ja, ja, ja… Gaitán, te admiro. Atrapaste los sueños del
pueblo y los hiciste verbo, los hiciste estallar como
relámpago en el firmamento celeste de este cielo que vigila
la doliente Colombia… pero a mí, a mí, a Juan Roa Sierra
no lo engañas. Yo soy el heredero de mi general Francisco
de Paula Santander; la reencarnación de Gonzalo Jiménez
de Quesada, y no voy a caer en el ardid de tu plan, en la
vieja treta de usar a los pobres como trampolín para
alcanzar el poder, para embriagarte de él, para sumergirte
en las ferruginosas aguas del deleite de sentir que te
adulan, que se postran ante ti, por la suave y dulce
tentación de la corrupción. Te seduce la pompa y la gala
que distancian a la oligarquía de tu pueblo, es lo que
anhelas, anhelas sentirte el príncipe de los príncipes. Tu
aire mesiánico seduce, pero ya no me convence… me
dejaste solo… Prometes el tan anhelado cielo de los pobres
y señalas a la oligarquía con dedo inquisidor como la
fuente del pecado original. Pretendes expulsar a los
mercaderes del templo de mi Colombia, y haces eternos
soliloquios. Parece como si el canto de las sirenas fuese tu
metálica voz. Eres el poeta de los pobres y serás la
desilusión de las masas… Gaitán, ya no sé si te odio o te
admiro.
71

(Vuelve a levantar el arma y apunta al horizonte, gritando 4


veces Gaitán, por cada vez que grita sale un hombre con
gabardina y sombrero. El primero lleva una máscara roja; el
segundo, una máscara azul; el tercero, una máscara blanca y una
bandera norteamericana; el cuarto, una máscara negra y una
bandera de la Unión soviética. Juan después de ello se sienta de
nuevo en la mesa y bebé unos tragos, las máscaras se aproximan
a la mesa y lo abordan)

Máscara Azul: “En Colombia se habla todavía del partido


liberal para designar una masa amorfa, informe y
contradictoria. Nuestro basilisco camina con pies de
confusión y de inseguridad, con piernas de atropello y de
violencia, con un inmenso estómago oligárquico, con
pecho de ira, con brazos masónicos y con una pequeña,
diminuta cabeza comunista pero que es la cabeza”26

Máscara Roja: Nosotros somos liberales en el discurso y


godos en la cotidianidad. “Los días que vivimos son
malos. Gravísimos peligros amenazan a la Iglesia y a la
Patria si el liberalismo comunista gana las elecciones de
junio venidero. En nombre de Cristo y de la Iglesia
recordamos a nuestros amados diocesanos que no pueden
votar, so pena de pecado mortal, por candidatos liberal-
izquierdistas, porque estos son hostiles a la Iglesia; y que
todos los que aman su religión y no quieren verla
perseguida y destruida, es decir, todos los católicos de
nuestra grey, están en la obligación, igualmente so pena de
pecado mortal, de votar por candidatos que garanticen la
defensa de los derechos de Dios y de la Iglesia, y con éstos
los de la Patria y la libertad”27.

26 Discurso de Laureano Gómez.


27 Pastoral de Monseñor Miguel Ángel Builes.
72

Máscara Azul: “El liberalismo es un error religioso,


filosófico, social y jurídico, que consiste en proclamar
absoluta independencia o autonomía del hombre. Es un
sistema religioso porque secunda en el orden político, una
secta, el racionalismo o naturalismo, y lucha contra la
iglesia, que se interpone en su camino, siendo, en el fondo,
el vetusto, racionalismo pagano”28.

Máscara Roja: “Prepárense pues nuestros amados hijos


para enfilar, no en los ejércitos izquierdistas que
diabólicamente prepara, dirige y extiende por toda la
tierra el espíritu del mal, sino en las Derechas que
defienden a Dios contra el demonio, a la verdad contra el
error y al bien contra el mal.”29

Máscara negra EE. UU: El águila extiende sus alas y


vuelan al sur, en sus patas lleva el viejo pergamino que
sentencia que América es para los americanos, nosotros
somos la civilización que hará de sus materias primas los
productos industriales que generan el estereotipo del
progreso.

Juan, nosotros estamos inquietos, algo extraño pasa en


Bogotá… no es normal que sus policías se vistan como
soldados prusianos y que el hombre del que todos hablan
lleve en su verbo el fascismo y en sus manos un
comunismo exacerbado. La democracia moderna es
nuestra, y el Estado Nación que se funda con la guerra
nace con nosotros. Tengan ustedes muy claro que, si
nuestras ideas se ven amenazadas, no permitiremos que
los soviéticos avancen ni un milímetro en esta América. Es
más, Juan, ustedes deberían estar agradecidos con

28 Pastoral de Monseñor Miguel Ángel Builes.


29 Pastoral de Monseñor Miguel Ángel Builes.
73

nosotros. No pueden negar que el norte de México y ahora


sur de los Estados Unidos es civilizado, culto, democrático
y digno de ser puesto en los libros de historia, que nuestros
banqueros son hombres de negocios que han ayudado a
que el cauce político y económico transite de forma
adecuada. ¿Te acuerdas de Cornelius Vanderbilt, William
Walter? Claro, uno que otro tiro, uno que otro bombardeo,
pero siempre a nombre de los valores de la civilización
democrática.

¿O es que no te parece un acto altruista el hecho que


mediante la Enmienda Platt nosotros podamos siempre
intervenir en estas repúblicas bananeras que no saben aún
distinguir entre el jefe de la tribu y una institución? Piensa,
por ejemplo, a propósito de estas republiquetas, lo
desperdiciado que estaba el canal de Panamá. Nos tocó
administrarlo para que la fuerza de la industria llevara de
mar a mar el aroma del progreso. Juan, hemos salvado de
la debacle a Haití, República Dominicana, Cuba, Puerto
Rico, Honduras, México. Hemos llevado hombres
maravillosos como Anastasio Somoza. El comunismo
ronronea tu país… ya tenemos 24 intervenciones en este
continente… Mátalo, Juan. Mátalo. Harás un servicio a la
patria, Juan, serás un héroe...

Máscara negra URSS: Ay, Juan, el cielo de los


trabajadores, la patria obrera es una ficción, un paraíso que
soñó el hombre desde tiempos inmemoriales. Nosotros
enarbolamos las viejas banderas de algo que sabemos que
es imposible. Todos queremos que las alas de hielo vuelen
muy cerca del sol incandescente y no se derritan, pero la
patria de los trabajadores no resuelve las voces malignas
del alma humana... Ya ves cómo la idea bella terminó
siendo un campo de concentración de quien
74

piensa diferente, un cese de las libertades individuales,


una miserable masificación, una invasión de la Europa del
Este, el absurdo de que cada acción deba estar al servicio
del partido, del camarada, del líder supremo, de la cárcel,
de la ideología... América Latina quedó en manos del
imperialismo norteamericano y no hemos podido avanzar.
Pero Gaitán es un pequeño burgués, quizás si lo matas,
Juan, llega el paraíso de los trabajadores, y todos se
entregan al frenesí de la muerte, de la revolución.
Tendríamos una emulación de octubre de 1917

(Todos dicen al unísono: mátalo, Juan, mata a Gaitán, mátalo,


mátalo, mátalo) (Juan intenta huir, pero ellos hacen un círculo,
Juan con el revólver en la mano tiembla, el grito desesperado:
“nooooooooooo”, las luces se apagan y Juan Vuelve al estrado)

Juez: Señor Juan Roa Sierra, podría usted relatar ante este
despacho qué se encontraba haciendo la tarde del 9 de
abril de 1948, día en que fue asesinado el Doctor Jorge
Eliecer Gaitán.

Juan Roa Sierra: Estaba en casa con mi madre…

Fiscal: ¿Estuvo todo el día en casa de su madre?

Fiscal: Sí…

Fiscal: ¿Esa noche no se quedó usted con su esposa en


casa?

Fiscal: No.

Fiscal: ¿Por qué?

Juan Roa Sierra: Marujita y yo estamos separados.


75

Fiscal: Comprendo. ¿Quién podría matar al doctor


Gaitán?

Juan Roa Sierra: Y yo, ¿qué diablos voy a saber?

Fiscal: Especulemos… ¿o es que al ser usted el autor


material del magnicidio es incapaz de concebir la idea de
que otro pudo hacerlo?

Juan Roa Sierra: Señor, le ruego que no haga


aseveraciones tendenciosas. Yo no fui. Yo soy un
gaitanista de corazón.

Fiscal: Entonces, responda a mi pregunta.

Juan Rosa Sierra: El doctor Gaitán tiene tantos enemigos


como seguidores, ¿sabe? Con el mismo ahínco con que lo
defienden también hay hombres desde las sombras
dispuestos a matarlo. Algunos quisieran matarlo por
demagogo, consideran que no es más que un hombre de
verbo dulce con piel de oligarca. Otros podrían creer que
está al servicio de los rusos y que liquidándolo se evapora
el fantasma del comunismo. Otros creen que dio en el
blanco cuando comprendió que la oligarquía no es más
que la dueña de este paisito… o quizás un loco con ínfulas
de héroe…. El panorama es tan amplio que es difícil saber.

Fiscal: ¿No es acaso usted el idiota que se cree Santander


o Jiménez de Quesada?

Juan Roa Sierra: (Se apagan las luces) Yo no soy ningún


idiota, no lo soy, no lo soy, no lo soy, no lo soy, no lo soy.
Maldito pusilánime, idiota, que no comprende el ser de lo
que soy. No soy un idiota, no soy un idiota (Juan despierta
en su cama, sudando)
76

(sale María de Jesús Forero)

María de Jesús Forero: ¿Qué es ese escándalo, Juan?

Juan Roa Sierra: Marujita, ¿cierto que yo no soy ningún


idiota?, ¿cierto que yo soy el tiempo de la historia y el
espacio de la geometría?, ¿verdad que un hombre
incomprendido siempre es un héroe? Marujita, ese fiscal
es un idiota… un estúpido (Ríe)

(María de Jesús Forero le da una cachetada)

María de Jesús Forero: Juan, otra vez su jerigonza, otra vez


sus palabras sin fundamento. Si usted entendiera que el
mundo de hoy es de evidencias; la prueba calla el
argumento, y el argumento se doblega ante la medida de
todas las cosas. Hoy todo se mide; se mide el mundo, se
mide el espacio, se mide la vida, se mide todo, ya no hay
tiempo para soñar, pero si usted quiere soñar sueñe con
un maldito trabajo, sueñe con un sueldo, sueñe con salir
de las naguas de su mamá, sueñe con que se cure usted de
esas alucinaciones que hasta loco parece, sueñe con una
familia que le permita vivir la primavera.

Juan Roa Sierra: Otra vez con la misma desesperanza. Su


voz es una emisaria de lo sórdido, y sus manos son las que
portan el látigo de la maldición, y sus ojos tienen el
imperio de la indiferencia… Maruja (Lo interrumpe)

María de Jesús Forero: No, amor… No… calla… no pelees


más. Solo abrázame, déjame refugiarme en tu alma y
permíteme tomar tu mano para saber que hoy es mañana,
y que el mañana no se quedó en el ayer, y que el ayer es la
memoria que roba sonrisas. Amor, deja que mis manos
acaricien tu corazón y que mi voz sea quien
77

pregone eternidad… Perdóname. Solo estoy desesperada


por dinero…

Juan Roa Sierra: … Ay, Marujita…

III.II

(Hay neblina. Colgando del techo del escenario aparece el


símbolo de los rosacruces, una imagen vívida del Mohán, un
cofre lleno de monedas, el símbolo del Nacional Socialismo y las
máscaras) (Juan Roa Sierra se encuentra en Monserrate, el frío
penetra en sus huesos, él conversa con su amigo Quintero,
empero el personaje nunca se ve, solo se oye al interlocutor
conversar)

Juan Roa Sierra: Qué frío tan terrible. Subir a Monserrate


a las 3 de la mañana no es muy agradable que digamos,
pero yo también creo que aquí hay tumbas de hombres
muy ricos que quisieron poner todas sus riquezas en este
suelo santo… He soñado mucho con encontrar un tesoro.
Dios sabe que yo tengo los mismos méritos que los señores
adinerados de la ciudad, quizás mi vínculo con los
muertos es para volver a anclarme en la vida.

La muerte y la vida tienen su dialéctica indeleble, su cauce.


No siempre hablan los vivos, pues son los muertos los que
me envían señales, todos los días, Quintero, Hermano, me
dicen que yo saldré de pobre y que mi nombre será
grabado en la memoria de la humanidad.

Quintero: Ya, Juancho, deje de decir pendejadas. Más bien


abra bien esos ojos, en esta noche de plenilunio es muy
posible que oigamos al Mohán tocar su guitarra (Se oye un
bunde tolimense) … ¿Lo escucha, Juan? ¡Es el Mohán, es el
Mohán! Carajo, seremos ricos…
78

Juan Roa Sierra: Pero, hermano, yo no oigo nada…


además, si bien es cierto el mito es una explicación válida
de la realidad y bella en su composición misma, pues es
poema popular. No por ello se debe creer que es verdad
en su totalidad, quizás el mito sea racional en su
abstracción, pero no es un tema fáctico.

Quintero: ¡Cállese, Juan!, lo va a espantar. Mire, el Mohán


es un viejo chiquito de Barba muy larga, mujeriego, buen
bebedor y amante del buen tabaco. Él siempre llega con
piedras preciosas y si su alma tiene el resplandor
adecuado él le entrega muchas piedras preciosas, ¡así que
aliste su mochila, hermano!

Juan Roa Sierra: Pero yo no veo, ni oigo nada, y no es una


cuestión de escepticismo, yo sé que el escepticismo es una
serpiente que se devora a sí misma por la cola, que cae en
el mismo axioma que prejuzga como falso, pero se lo juro
que mis sentidos no perciben nada. Además, está haciendo
mucho frío… vámonos de aquí y si quiere venimos más
tarde y escavamos, que yo sé que aquí debe haber oro de
conquistadores. Recuerde usted que don Gonzalo Jiménez
de Quesada fundó Bogotá muy cerca de aquí, y ahí sí nos
haremos ricos es una labor ardua, pero sé que podemos.

Quintero: Juan, ¡cállese! ya la guitarra no se oye, yo creo


que el Mohán dijo, para qué le doy riquezas a un pobre
huevón como ese.

Juan Roa Sierra: ¡Yo no soy ningún Huevón! Huevón


usted, tan viejo y trayéndome a ver dizque al Mohán.
Mire, eso es lo que pasa cuando uno no comprende los
misterios mismos de la existencia.
79

Quintero, en vez de pensar pendejadas debería unirse a los


rosacruces. Nosotros somos una orden fraternal, somos
millares por el mundo, silenciosos, sigilosos,
comprendemos que las posibilidades son múltiples y en lo
múltiple se haya la totalidad; totalidad que se expresa
como unidad pero que se comprende en sus partes. Cada
parte es entonces millares de posibilidades en las que se
sumerge la vida… pero el hombre simple, el hombre del
común no puede comprender ello. Por eso acudimos a
nuestra herencia ancestral, a conocimientos guardados
celosamente por los grandes esotéricos de la humanidad.
Ellos potencian nuestras facultades y ahí nos hacemos uno
con el universo.

Quintero: Juan, ¡deje de ser tan pendejo, usted si habla


mucha carreta!, ¿de qué está hablando? la polita le está
haciendo como daño para la cabeza.

Juan Roa Sierra: Hombre, hágame caso. Mire, cada


miembro de los rosacruces recibe instrucciones de cómo
funcionan las leyes cósmicas, en ellas están inscritas las
leyes naturales y por supuesto las de nuestro universo. Yo
creo que el universo es infinito y aunque nadie lo
comparta creo que es así. Ya sé que usted estará pensado
que esto es una religión, y quizás sí, quizás no. Lo que sí le
puedo garantizar es que ello tiene unas concepciones
filosóficas bien fundamentadas. Por ello es que nosotros
consideramos que esto es Metafísica, nosotros hayamos las
causas primeras y las desgranamos en las disciplinas
básicas: biología, psicología, sociología, historia,
economía.

Quintero: Y si esto es así, ¿usted por qué sigue siendo el


mismo vaciado de siempre, el mismo hombre que solo
80

vive de ideas sin un peso en el bolsillo y fracasando en


cada empresa que emprende? A mí no me meta en sus
cuentos de loco, en sus supersticiones, en sus ideas de
gitano loco.

Juan Roa Sierra: (Ríe tranquilo) Sí, eso dicen ustedes, pero
no es así. Se ha puesto a pensar, Quintero, ¿qué pasa con
nuestra alma cuando uno muere? El alma al ser la vida
misma progresa, pero el progreso del alma se va dando a
medida que vamos reencarnando. Siempre reencarnamos
en alguien mejor, en alguien que la historia puso allí para
transformar la humanidad –claro, solo si usted es
consciente de ello-. Yo, por ejemplo, soy la reencarnación
del General Santander y de Gonzalo Jiménez de Quesada,
por eso ustedes creen que soy un hombre fracasado,
porque no tengo empleo y no tengo dinero, pero es que mi
alma esta para cambiar la historia, no para nimiedades.
Esta reencarnación borrará de la historia todos los
nombres menores y pondrá el mío en el panteón de los
hombres más probos de la historia.

Quintero: ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja hace falta ser muy pendejo
uno en la vida para creerse ese cuento.

Juan Roa Sierra: No es un cuento, hombre, entienda. Mire,


el hecho de que seamos albañiles no nos hace con menores
capacidades para comprender el mundo. Mire, Dios no es
una persona, a saber: Dios no es unipersonal, Dios es la
mente universal en la que todos estamos, y estaremos de
forma atemporal. Todos estamos allí y él nos cobija a todos
con su manto de sabiduría. Dios está en todas las partes de
la totalidad, puesto que él es ello.

Quintero: Ah, Gran pendejo, ya llegó el alba y yo oyendo


toda su verbosidad sin sentido, sin camino, siempre
81

palabras que conducen a la locura. Mi mujer dice que si yo


sigo poniéndole cuidado a usted terminaré en Sibaté como
su hermano, pero la verdad, Juancho, es que quiero que
ambos salgamos de pobres y así cuando usted entre a la
universidad se le quitarán esas ideas sin fundamento y
tendremos la vida que nos merecemos.

Juan Roa Sierra: Cuando encontremos las tumbas llenas


de tesoros todos los que dudaron de nosotros alguna vez
pavimentarán las calles con sus elogios, edificarán nuestra
personalidad con sus alabanzas y nuestras palabras serán
la voz a la que todos siguen. Ese dinero nos hará los amos
y señores, nuestras rodillas jamás estarán de nuevo
puestas en el piso, y Magdalena, mi hija, se sentirá
orgullosa de su padre. Yo me dedicaré a los negocios, pero
lo primero que haré será comprarme un buen vestido, un
sombrero y un ramo de rosas para mi amada.

III.III

(Sale Encarnación Sierra. Se está poniendo un velo negro sobre


el rostro, cuando en la radio se oye la muerte de Gaitán, el grito
desgarrador de la ella diciendo “-Juan, Nooooo”-)

(Sale María de Jesús Forero y Magdalena. María peinando a su


hija, se oye la misma noticia en la radio y ella la abraza diciendo:
“Ay Dios mío, Juan, ¿qué hiciste?”)

(Ambas escenas son simultáneas)

III. IV

Máscaras: (Empiezan a arrojar monedas sobre él. Juan gira en


círculos feliz de ver la riqueza) Juan, el gran capital se hace a
82

costillas del trabajo humano, y se aprovecha de ti, te


vilipendia a cada instante y tú debes soportar la ignominia
de gastar la mayor parte de tu vida trabajando para que
otro tenga la plusvalía que se convierte en capital y tus
sueños ya no importan, solo importa sobrevivir….
Entonces, ¿por qué no retar a la moral y matar al
demagogo, al populista, al charlatán?, Juan, Juan, Juan,
salva la patria. Mátalo (a un costado del escenario en hilera las
4 mascaras quedan de espaldas por donde saldrá Gaitán, Juan
también de espaldas en medio de ellas)

III. V

(En el despacho de Gaitán Plinio, Vallejo, Gaitán y Cruz


conversando alegremente sobre la hazaña de Jorge Eliecer Gaitán
al ganar el pleito y lograr sacar absuelto al teniente Cortés)

Jorge Eliecer Gaitán: Fue una defensa excelsa. Logré


conjugar el derecho con la moral y desde allí establecer la
premisa del honor militar. El proceso fue llevado primero
por las autoridades de Manizales, pero ante el temor de
que este hecho quedara impune fue remitido a Bogotá, allí
me buscaron los soldados que hicieron una colecta para
recaudar los fondos para la defensa del teniente Cortés.
Mis estimados amigos, esgrimí la tesis de que el señor
Jesús María Cortés obró como lo haría cualquier hombre,
puesto que cuando la dignidad esta puesta en tela de
juicio, no queda más que darle alas al honor y es ese honor
la arcilla que posibilita dilucidar lo probo de lo lábil. Es el
pundonor del hombre mismo, el mismo que no admite que
su honor sea mancillado. Su reacción no fue más que una
defensa a una de las condiciones más altas de la
humanidad, sus principios y convicciones.
83

Piensen ustedes una cosa, podríamos definir la cuestión


así: el honor en términos jurídicos tiene una condición
tripartita sine qua non. Para que el honor sea mancillado se
requiere un agresor, alguien que violente dicho honor. Por
ende, tenemos ante nosotros, entonces, el que fue objeto de
la violencia, nuestro segundo elemento del tridente,
empero… ¿Cómo saber si el honor se mancilló? ¿Si no es
acaso una cuestión hermenéutica de los dos agentes en
contraposición?

Sencillo. Es el constituyente primario el que dirime el


conflicto entre el derecho y la moral. Pues es la comunidad
de hombres la que pone las condiciones sobre las que se
teje lo correcto de lo incorrecto, lo punitivo de lo
pedagógico, lo simple de lo complejo; solo él sabrá si los
actos mismos generaron deshonra.

(Aplausos de todos en la oficina. Cada uno conversa con los otros


en forma alegre, jubilosa. En medio de la reunión Plinio lo toma
del brazo y le habla apartándolo de los demás)

Plinio Mendoza: Jorge, estoy realmente angustiado, ¿has


leído lo que escribieron en el diario del Pacífico? Han
dicho que eres un hombrecillo encubierto de los
Bolcheviques, que eres un comunista, y que no eres más
que un agente de los rojos, del ateísmo, que pervertirás los
valores y tirarás por la borda las buenas costumbres y lo
que con ahínco han edificado los hombres de bien.

Jorge Eliecer Gaitán: (Ríe) “Este movimiento no es


personalista sino doctrinario, tiene que terminar el hecho
primitivo, el hecho indecoroso para mi patria, ¡que es un
gran pueblo! que se le maneje con el irrespeto con que se
manejan las bancadas de las haciendas privadas, los
hombres colombianos no podemos ser manejados con ese
84

irrespeto, ¡es nuestra dignidad! Que está por encima de los


partidos, que está por encima de los cálculos monetarios,
que está por encima de las papeletas, porque donde no hay
dignidad de hombres todo lo demás está perdido”30…
¿Comunista? ¿Eso es todo lo que tienen que decir los
esbirros de la oligarquía? Plinio, ellos enfilan la pluma y
disparan mentiras, para que sangren los ojos de mi pueblo
al leer lo que destila su alma llena de impureza en sus
diarios facinerosos. Los oídos de los hombres inocentes
oyen falacias en la radio, pero aquí no se trata de
ideologías; puesto que, ante el agrietamiento de la
oligarquía, ante su paupérrimo y evidente fracaso hemos
llegado ante el peligro de esta avalancha humana no por
mi nombre, sino por la restauración moral y democrática
de la república para aplastar ese monstruo bicéfalo de la
oligarquía liberal y conservadora…. Plinio, déjalos que
mientan, ¿tienes miedo de que me maten? Si me matan la
marea humana hará tricolor la reforma, y llegará a
Colombia la fuerza de esta raza….

Plinio Mendoza: Tú sabrás cuidarte, pero piensa bien que


debes cuidarte…. Vamos a almorzar y me cuentas cómo te
fue anoche en el juicio. Hoy todos los diarios escriben
sobre la forma contundente en que lograste llegar al nodo
mismo de defender el honor militar. Tu expresión del
derecho es maravillosa.

Jorge Eliecer Gaitán: Vamos a almorzar, pero te advierto


que yo salgo caro.

Discurso de la candidatura Liberal para las elecciones de


30

mayo de 1946, Bogotá


85

III.VI

(Salen caminando mientras conversan, saludan al embolador, al


voceador. Un hombre se encuentra a las afueras de la oficina de
Gaitán (las máscaras de espaldas). Juan Camina nervioso, mira
para todas partes, parece decidido a hacer algo, se ubica de
espaldas en medio de las máscaras).

Juan Roa Sierra: ¡Doctor Gaitán! (Las 4 máscaras y Juan


giran y disparan al unísono contra Gaitán, mientras Roa corre a
la droguería Granada las 4 máscaras se unen a la multitud e
incitan a matar a Roa)

(El embolador grita –“Mataron a Gaitán”, la secretaría de


Gaitán sale gritando desesperada. De los cuatro costados del
teatro salen hombres con machetes, revólveres, antorchas,
gritando, un caos, un frenesí un dolor popular) (La
muchedumbre se congela; dentro de la droguería Granada que se
representa como una celda en la que Juan se ocultó cuando
disparó hay un coro Juan Roa Sierra canta con ellos).

I see a little silhouette of a man

Scaramouche, Scaramouche, will you do the Fandango

Thunderbolt and lightning, very, very frightening me

-Galileo- Galileo

-Galileo- Galileo

Galileo Figaro, "magnífico"

I'm just a poor boy and nobody loves me

He's just a poor boy from a poor family

Spare him his life from this monstrosity


86

Easy come, easy go, will you let me go?

Bismillah!

No, we will not let you go -Let him go!-

Bismillah!

We will not let you go -Let him go!-

Bismillah!

We will not let you go -Let me go-

Will not let you go. -Let me go-

Will not let you go. -Let me go-

Ah, no, no, no, no, no, no, no

-Oh mama mia, mama mia- Mama mia, let me go


Beelzebub has a devil put aside for me, for me, for me.

III.VII

(Arrastran a Juan. Gritos desgarradores por la muerte de


Gaitán, antorchas, machetes, gritos, caos total en el teatro
completo).

FIN

También podría gustarte