VIA
CRUCIS
Oración introductoria:
Oh Jesús, te entregaste por
nosotros a tan asombrosa pasión
únicamente por amor. Cuando
estabas muriendo en la cruz, en
aquel momento nos donaste tu
vida eterna, al haber permitido
abrir tu sacratísimo costado nos
abriste una inagotable fuente de
tu misericordia; nos ofreciste lo
más valioso que tenías, es decir,
la sangre y el agua de tu Corazón.
He aquí la omnipotencia de tu
misericordia, de ella toda gracia
fluye a nosotros (1447).
PRIMERA ESTACIÓN
Jesús es condenado a muerte
Pilatos les preguntó: « ¿Y qué
hago con Jesús, llamado el
Mesías?». Contestaron todos:
«Sea crucificado». Pilato insistió:
«Pues, ¿qué mal ha hecho?».
Pero ellos gritaban más fuerte: «
¡Sea crucificado!». (Mt 27, 22-
23)
149: Una noche me quejaba al
Señor de tener muchos
tormentos, de no poder ni
siquiera preparar las
meditaciones por no tener luz y
me dijo el Señor que vendría
todas las noches y me dictaría
los temas para la meditación del
día siguiente. Los temas se
referían siempre a Su dolorosa
Pasión. Me decía: “Contempla
Mi tormento delante de
Pilatos.”
Reflexión personal
Te contemplo Jesús, maltratado,
humillado, con miedo, golpeado,
despreciado, insultado. Te
contemplo Jesús, delante de
Pilato, sufriendo la mayor
injusticia que se ha cometido y
que se cometerá jamás…Y
contemplo Tu respuesta, Tu
mirada, Tu Mansedumbre, Tu
silencio y tu Paz. Dame, Jesús, la
Gracia de compartir Contigo los
tormentos de Tu Pasión con un
corazón manso como el Tuyo.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.
SEGUNDA ESTACIÓN
Jesús con la cruz a cuestas
Tomaron a Jesús y cargando Él
mismo con la cruz salió al sitio
llamado «de la Calavera» (que en
hebreo se dice Gólgota). (Jn 19,
17)
1816. Vi a Jesús que me dijo:
Hija mía tu amor me compensa
por la frialdad de muchas
almas. Después me quedé sola,
pero durante todo el día viví del
acto de reparación.
Reflexión personal
Te llevan y te traen a su antojo, te
pegan, te escupen y cargan la cruz
en tu bendito hombro. Unos lo
harían con frialdad, otros con
indiferencia, otros con odio y
todos con ignorancia. Como
ahora Jesús: ¡tantas personas que
te ofenden sin saber ni lo que
hacen! Dame, Jesús, la Gracia de
reparar Tu Corazón herido por los
pecados de todos los hombres,
especialmente por los cometidos
por las almas consagradas a Ti.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.
TERCERA ESTACIÓN
Jesús cae bajo el peso de la
cruz
Todos errábamos como ovejas,
cada uno siguiendo su camino, y
el Señor cargó sobre Él todos
nuestros crímenes. Maltratado,
voluntariamente se humillaba y
no abría la boca: como cordero
llevado al matadero, como oveja
ante el esquilador, enmudecía y
no abría la boca. (Is 53, 6-7)
1486 Has de saber, oh alma,
que todos tus pecados no han
herido tan dolorosamente Mi
Corazón como tu actual
desconfianza. Después de tantos
esfuerzos de Mi amor y Mi
misericordia, no te fías de mi
bondad.
Reflexión personal
¡Cuánto te duele, Jesús, que no
confíe en Ti! Ya no sabes cómo
decirme lo infinito que es tu
Amor por mí y por el mundo
entero. Pero yo vuelvo a caer y a
pecar de desconfianza. Ese dolor
te hace tambalear y Tú también
caes. Los dos en el suelo. Vienes
a buscarme, Jesús, en mi pecado
para amarme, curarme y
levantarme. Me cargas en Tus
hombros heridos de Buen Pastor.
Tus rodillas sangran por la caída
y Tu bendita Sangre me cubre y
me salva. Jesús dame la Gracia de
conocer tu amor por mí para que
siempre confíe en Ti.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.
CUARTA ESTACIÓN
Jesús se encuentra con su
santísima Madre
Simeón los bendijo y dijo a
María, su Madre: «Este ha sido
puesto para que muchos en Israel
caigan y se levanten; y será como
un signo de contradicción y a ti
misma una espada te traspasará
el alma, para que se pongan de
manifiesto los pensamientos de
muchos corazones». (Lc 2, 34-3)
449. Vi a la Santísima Virgen,
que se acercó mí y me dijo estas
palabras: Sé valiente, no tengas
miedo de los obstáculos
engañosos, sino contempla
atentamente la Pasión de mi
Hijo y de este modo vencerás.
Reflexión personal
Madre Nuestra, el amor a tu
queridísimo Hijo, hace que
atravieses todos los obstáculos
que encuentras en el camino hasta
llegar hasta El.
Perdóname Jesús, por tantas
veces que las dificultades de la
vida diaria me impiden estar más
tiempo Contigo. Hazme ver que
no son las circunstancias externas
las que me impiden estar
constantemente en tu Presencia,
sino mi falta de Amor. Dame
Jesús la Gracia de Amarte como
nuestra Madre, siempre y en todo
momento.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.
QUINTA ESTACIÓN
El cireneo ayuda a Jesús a
llevar la cruz
Mientras lo conducían, echaron
mano de un cierto Simón de
Cirene, que volvía del campo, y le
cargaron la cruz para que la
llevase detrás de Jesús.(Lc 23,
26)
1934. Jueves Santo. Jesús me
dijo: Deseo que te ofrezcas
como víctima por los pecadores
y, especialmente, por las almas
que han perdido la esperanza
en la Divina Misericordia.
Reflexión personal
No fue casualidad que Simón de
Cirene te ayudara a llevar la Cruz.
Tú habías pensado en él para esa
misión. Él lo descubrió al coger
Tú Cruz, porque esa Cruz pesaba
demasiado…y es que llevaba los
pecados de toda la humanidad…
Oh Jesús, gracias por querer
compartir conmigo Tú Pasión y
gracias por dejarme cargar esa
Cruz redentora , que está hecha
de todos los pecados del mundo
entero, para la salvación del
mundo entero.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.
SEXTA ESTACIÓN
La Verónica enjuga el rostro
de Jesús
Creció en su presencia como
brote, como raíz en tierra árida,
sin figura, sin belleza. Lo vimos sin
aspecto atrayente, despreciado y
evitado de los hombres, como un
hombre de dolores, acostumbrado
a sufrimientos, ante el cual se
ocultaban los rostros, despreciado
y desestimado. Él soportó nuestros
sufrimientos y aguantó nuestros
dolores; nosotros lo estimamos
leproso, herido de Dios y
humillado. [Is 53, 2-4]
948. Hoy, durante la Pasión
(286), he visto a Jesús
martirizado, coronado de
espinas y con un pedazo de
caña en la mano. Jesús callaba,
mientras los soldadotes
rivalizaban torturándolo. Jesús
no decía nada, solamente me
miró; en aquella mirada sentí
su tortura tan tremenda que
nosotros no tenemos ni siquiera
una idea de lo que Jesús sufrió
por nosotros antes de la
crucifixión. Mi alma está llena
de dolor y de nostalgia: sentí en
el alma un gran odio por el
pecado, (…). Cuando veo a
Jesús martirizado, el corazón se
me hace pedazos; pienso en lo
que será de los pecadores si no
aprovechan la Pasión de Jesús.
En su Pasión veo todo el mar de
la misericordia.
Reflexión personal
Te veo sufrir y corro hacia Ti,
como la Verónica. Quiero Jesús
acompañarte en este camino de la
Cruz , consolarte, no separarme
de Ti ni un instante y poder
compartir Contigo todo tu
sufrimiento y todo tu Amor.
Acepta Jesús, la ofrenda de mi
pobre vida, y cambia mi corazón
de piedra en un corazón de carne
como el Tuyo para que a pesar
de mi pobreza y mi miseria,
refleje Tu Rostro a los hermanos
más necesitados de la Divina
Misericordia.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.
SÉPTIMA ESTACIÓN
Jesús cae por segunda vez
El Señor quiso triturarlo con el
sufrimiento y entregar su vida
como expiación: verá su
descendencia, prolongará sus
años, lo que el Señor quiere
prosperará por su mano. (Is53,
10)
1602. Hoy el Señor me dijo:
Cuando te acercas a la
confesión, a esta Fuente de Mi
Misericordia, siempre fluye
sobre tu alma la Sangre y el
Agua que brotó de Mi Corazón
y ennoblece tu alma. Cada vez
que vas a confesarte, sumérgete
toda en Mi misericordia con
gran confianza para que pueda
derramar sobre tu alma la
generosidad de Mi gracia.
Cuando te acercas a la
confesión debes saber que Yo
Mismo te espero en el
confesionario, sólo que estoy
oculto en el sacerdote, pero Yo
Mismo actúo en tu alma. Aquí
la miseria del alma se encuentra
con Dios de la misericordia. Di
a las almas que de esta Fuente
de la Misericordia (7) las almas
sacan gracias exclusivamente
con el recipiente de confianza.
Si su confianza es grande, Mi
generosidad no conocerá
límites. Los torrentes de Mi
gracia inundan las almas.
Reflexión personal
De nuevo cae Jesús por el peso de
nuestros pecados. El Amor de
Dios hace que la Misericordia y
la miseria se encuentren de nuevo
en el suelo. Cómo en el
sacramento del perdón, donde
Jesús mismo, nos perdona
nuestros pecados, nos levanta del
suelo con sus propias manos, nos
abraza con su Amor y nos
sumerge en el océano infinito de
su Divina Misericordia.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.
OCTAVA ESTACIÓN
Jesús encuentra a las mujeres
de Jerusalén
Lo seguía un gran gentío del
pueblo y de mujeres que se
golpeaban el pecho y lanzaban
lamentos por Él. Jesús se volvió
hacia ellas y les dijo: «Hijas de
Jerusalén, no lloréis por mí,
llorad por vosotras y por vuestros
hijos, (…) porque, si esto hacen
con el leño verde, ¿qué harán con
el seco?». (Lc 23, 27-31)
1775. Después de estas palabras
mi amor se esforzó para
expresarle lo que Él era para
mí y no logré encontrar
palabras y rompí a llorar por
mi impotencia. Y Jesús dijo:
Soy para ti la Misericordia
Misma, por lo tanto te pido que
Me ofrezcas tu miseria y esta
impotencia tuya, y con esto
alegrarás Mi Corazón.
Reflexión personal
Compasivo y Misericordioso
Jesús, que en medio de tu
extremo sufrimiento, te
compadeces por los demás. Dame
la gracia de olvidarme de mí para
compadecerme y tener entrañas
de misericordia con el silencioso
llanto de tantos hermanos que
vagan perdidos por el mundo
ajenos a Tu Misericordia, a Tu
Bondad y a Tu Amor sin
encontrar sentido a su
sufrimiento.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.
NOVENA ESTACIÓN
Jesús cae por tercera vez
Muchos se espantaron de Él
porque desfigurado no parecía
hombre ni tenía aspecto
humano… (Is 52, 14)
1397. El Señor me ha dicho: La
pérdida de cada alma Me
sumerge en una tristeza mortal.
Tú siempre Me consuelas
cuando (36) rezas por los
pecadores. Tu oración que más
Me agrada es la oración por la
conversión de los pecadores.
Has de saber, hija Mía, que esta
oración es siempre escuchada.
Reflexión personal
El camino se hace largo... Tú
amor salvador por cada uno de
nosotros, te hace mirar el
Calvario con deseos de llegar
pero sigues escuchando gritos a tu
alrededor que te sumergen en una
tristeza mortal que te hace caer de
nuevo.
Dame la Gracia, Jesús mío, de
rezar por la conversión de los
pecadores y de ofrecer mi vida
para que todos los hombres
acojan tu Salvación.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero
DECIMA ESTACIÓN
Jesús es despojado de sus
Vestiduras
Los soldados, cuando crucificaron
a Jesús, cogieron su ropa,
haciendo cuatro partes, una para
cada soldado, y apartaron la
túnica. Era una túnica sin costura,
tejida toda de una pieza de arriba
a abajo. Y se dijeron: «No la
rasguemos, sino echémosla a
suerte, a ver a quién le toca». Así
se cumplió la Escritura: «Se
repartieron mis ropasy echaron a
suerte mi túnica». (Jn 19, 23-24)
268. (…). Jesús se presentó
delante de mí inesperadamente,
despojado de las vestiduras,
cubierto de llagas en todo el
cuerpo, con los ojos llenos de
sangre y de lágrimas, la cara
desfigurada, cubierta de
salivazos. De repente el Señor me
dijo: La esposa debe asemejarse
a su Esposo. Entendí estas
palabras en profundidad. Aquí
no hay lugar para ninguna duda.
Mi semejanza a Jesús debe
realizarse a través del
sufrimiento y la humildad. Mira
lo que ha hecho Conmigo el
amor por las almas humanas,
hija Mía; en tu corazón
encuentro todo lo que Me niega
el número tan grande de almas.
Tu corazón es un descanso para
Mí, muchas veces guardo las
gracias grandes para el fin de la
plegaria.
Reflexión personal
Te contemplo Jesús desnudo,
desprendido de lo más intimo de
tu ser. Dame la Gracia, Señor, de
desprenderme de las cosas de este
mundo, porque solo desnudo del
mundo, podré vivir aquí en la
tierra una vida plena de Amor,
Contigo y con los demás.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.
UNDÉCIMA ESTACIÓN
Jesús es clavado en la cruz
Cuando llegaron al lugar
llamado La Calavera, lo
crucificaron allí, a Él y a los
malhechores, uno a la derecha y
otro a la izquierda. Jesús decía:
«Padre, perdónalos, porque no
saben loque hacen». (Lc 23, 33-
34)
1265. Oh Jesús, tendido sobre la
cruz, Te ruego, concédeme la
gracia de cumplir fielmente con
la santísima voluntad de Tu
Padre, en todas las cosas,
siempre y en todo lugar. Y
cuando esta voluntad de Dios me
parezca pesada y difícil de
cumplir, es entonces que Te
ruego, Jesús, que de Tus heridas
fluyan sobre mí, fuerza y
fortaleza y que mis labios
repitan: Hágase Tu voluntad,
Señor. Oh Salvador del mundo,
Amante de la salvación humana,
Tú que entre terribles tormentos
y dolor, Te olvidaste de Ti
Mismo para pensar en la
salvación de las almas,
compasivísimo Jesús, concédeme
la gracia de olvidarme de mi
misma para que pueda vivir
totalmente por las almas,
ayudándote en la obra de
salvación, según la santísima
voluntad de Tu Padre…..
Qué se haga la voluntad de Dios
en mí, ese es, Señor, mi mayor
deseo. Con la misma
mansedumbre con que te
presentaste ante Pilatos, has
llegado a la Cruz….y resuenan
en mi corazón las palabras que
pronunciaste en el huerto de los
olivos: Padre, haz que pase de mi
este cáliz, pero no se haga Mi
voluntad sino la Tuya. ¡Has
vencido, Jesús mío!, has vencido
obedeciendo.
Reflexión personal
Y se ponen de pié todas mis
miserias, mis pecados, mi
rebeldía, mi resistencia a
obedecer en silencio, mi falta de
humildad y de mansedumbre…
Compasivo Jesús, Tú que te
olvidaste de Ti mismo para
pensar en la salvación de las
almas, “concédeme la gracia de
olvidarme de mi misma para que
pueda vivir totalmente por las
almas, ayudándote en la obra de
salvación, según la santísima
voluntad de Tu Padre….”.(1625)
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.
DUODÉCIMA ESTACIÓN
Jesús muere en la cruz
Era ya como la hora sexta, y
vinieron las tinieblas sobre toda
la tierra, hasta la hora nona,
porque se oscureció el sol. El
velo del templo se rasgó por
medio. Y Jesús, clamando con voz
potente, dijo: «Padre, a tus
manos encomiendo mi espíritu».
Y, dicho esto,expiró. (Lc 23, 44-
46)
1784. Hoy, durante una
conversación más larga, el Señor
me dijo: Cuánto deseo la
salvación de las almas. Mi
queridísima secretaria, escribe
que deseo derramar Mi vida
divina en las almas humanas y
santificarlas, con tal de que
quieran acoger Mi gracia. Los
más grandes pecadores llegarían
a una gran santidad si confiaran
en Mi misericordia. Mis
entrañas están colmadas de
misericordia que está derramada
sobre todo lo que he creado. Mi
deleite es obrar en el alma
humana, llenarla de Mi
misericordia (133) y justificarla.
Mi reino en la tierra es Mi vida
en las almas de los hombres.
Escribe, secretaria mía, que el
director de las almas lo soy Yo
Mismo directamente, mientras
indirectamente las guío por
medio de los sacerdotes y
conduzco a cada una a la
santidad por el camino que
conozco solamente Yo.
Reflexión personal
Te contemplo, Jesús, muerto en la
Cruz, pero de tu Corazón
traspasado de Amor por nosotros
brota sangre y agua: La Divina
Misericordia. Y el dolor se
convierte en gozo, la oscuridad en
Luz y la muerte en Salvación.
Dame, Jesús, mi Salvador
Misericordioso la Gracia de
acoger la Divina Misericordia en
lo más profundo de mi ser.
Quiero vivir del Manantial de
Vida, que brotó de tu Corazón
traspasado en la Cruz.
DECIMOTERCERA
ESTACIÓN
Jesús es bajado de la cruz
Había un hombre, llamado José,
que era miembro del Sanedrín,
hombre bueno y justo; natural de
Arimatea, que aguardaba el reino
de Dios. Este acudió a Pilato y le
pidió el cuerpo de Jesús. Y,
bajándolo, lo envolvió en una
sábana y lo colocó en un sepulcro
excavado en la roca, donde nadie
había sido puesto todavía.(Lc 23,
50-5).
267. Jesús me dijo que yo le
agradaría más meditando Su
dolorosa Pasión, y a través de
esta meditación mucha luz fluye
sobre mi alma. Quien quiera
aprender la verdadera
humildad, medite la Pasión de
Jesús. Cuando medito la Pasión
de Jesús, se me aclaran muchas
cosas que antes no llegaba a
comprender. Yo quiero
parecerme a Ti, oh Jesús, a Ti
crucificado, maltratado,
humillado. Oh Jesús, imprime en
mi alma y en mi corazón Tu
humildad. Te amo, Jesús, con
locura. Te amo anonadado, como
Te describe el profeta, que por
los grandes sufrimientos no
lograba ver en Ti el aspecto
humano. En este estado Te amo,
Jesús, con locura. Dios Eterno e
Inmenso, ¿qué ha hecho de Ti el
amor…?
Reflexión personal
Te descuelgan Jesús de la Cruz y
en mis brazos recojo tu cuerpo
muerto. El dolor se transforma en
Paz. Te miro y puedo descubrir
Tu gran Amor por los hombres. Y
solo me queda pedirte la Gracia
de acoger siempre en mi corazón
quebrantado, Tu Amor, Tu
misericordia y Tu Salvación.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.
DECIMOCUARTA
ESTACIÓN
Jesús es colocado en el sepulcro
José, tomando el cuerpo de Jesús,
lo envolvió en una sábana limpia,
lo puso en su sepulcro nuevo que
se había excavado en la roca,
rodó una piedra grande a la
entrada del sepulcro y se marchó.
(Mt 27, 59-6)
132. Oh Jesús mío, mi única
esperanza, Te agradezco este
gran libro que has abierto
delante de los ojos de mi alma.
Este gran libro es Tu Pasión
afrontada por amor hacia mí.
De este libro he aprendido
cómo amar a Dios y a las almas.
En él están encerrados
inagotables tesoros para
nosotros. Oh Jesús, que pocas
son las almas que Te entienden
en Tu martirio de amor. ¡Oh!,
qué grande es el fuego del amor
purísimo que arde en Tu
Sacratísimo Corazón. Feliz el
alma que ha entendido el amor
del Corazón de Jesús.
Reflexión personal
Misericordioso Salvador, que la
contemplación del Vía Crucis,
vaya iluminando cada día más mi
ciego corazón, para que pueda
descubrir el Amor infinito que
tienes por cada uno de nosotros,
especialmente, por los más
pecadores.
Oración
Padre Eterno, yo te ofrezco el
Cuerpo y la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu amadísimo
Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros
pecados y los del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del
mundo entero.