0% encontró este documento útil (0 votos)
79 vistas48 páginas

Fundamentos de Agroecología y Sistemas

Este documento presenta una introducción a los fundamentos de la agroecología. Explica que la agroecología estudia los sistemas agrícolas como ecosistemas y busca entender su estructura, funciones y dinámica para mejorar su manejo de forma más sostenible y con menor uso de insumos externos. También describe que la agroecología se basa en una concepción ecológica de la agricultura que promueve una intervención humana en armonía con la naturaleza.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
79 vistas48 páginas

Fundamentos de Agroecología y Sistemas

Este documento presenta una introducción a los fundamentos de la agroecología. Explica que la agroecología estudia los sistemas agrícolas como ecosistemas y busca entender su estructura, funciones y dinámica para mejorar su manejo de forma más sostenible y con menor uso de insumos externos. También describe que la agroecología se basa en una concepción ecológica de la agricultura que promueve una intervención humana en armonía con la naturaleza.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Fundamentos de Agroecología

Luis García

INTRODUCCIÓN
El interés mundial por los problemas del ambiente, su racional utilización para satisfacer las

necesidades humanas actuales y preservarlos para las generaciones futuras, ha crecido continuamente

en los últimos años, especialmente alrededor de la llamada "Cumbre de la Tierra, Eco-92", celebrada

por las Naciones Unidas en Brasil en 1992. Igualmente, se ha incrementado también la atención

popular y la de los científicos sobre la situación de la Ecología como principal rama de la ciencia que

se ocupa de estos problemas.

La parte de la Ecología que tiene por objeto de estudio integralmente los sistemas agrícolas de

cualquier tipo y nivel jerárquico, es la Agroecología. En la esencia de esta rama ecológica está la

concepción de que "un campo de cultivo es un ecosistema, dentro del cual también se dan los procesos

ecológicos que ocurren en otras formaciones naturales". Definida a grosso modo, la Agroecología

incorpora ideas sobre un enfoque de la agricultura más ligado al ambiente y más sensible socialmente,

centrado no sólo en la producción, sino también en la sostenibilidad ecológica, económica y social del

sistema agrícola (Hecht, 1991).

La Agroecología se centra en las relaciones ecológicas de los sistemas agrícolas y su propósito es

esclarecer la estructura, las funciones y la dinámica de estos ecosistemas. En algunos trabajos está

implícita la idea de que mediante el conocimiento de estos procesos y relaciones, los sistemas agrícolas

pueden ser manejados mejor, con menores impactos negativos sobre el ambiente y la sociedad, más

sosteniblemente y con menor uso de insumos externos. Tal concepción sitúa a la Agroecología como la

1
base científica de los métodos de agricultura alternativa u orgánica y del objetivo final de lograr una

agricultura sostenible (Altieri, 1997).

Resulta evidente que como elemento común de las diversas corrientes heterogéneas que se oponen a la

aplicación del modelo industrial de agricultura, mono-cultivador, especializado, degradante del

ambiente y consumidor de altos insumos, se halla una nueva concepción ecológica de la ciencia

agrícola que promueve una intervención humana en armonía y concordancia con las leyes de la

naturaleza (García, 1996), incrementando la biodiversidad, protegiendo el ambiente y disminuyendo

significativamente los insumos agrícolas externos. En este sentido, la Agroecología asume también este

carácter de nuevo paradigma de la ciencia y la producción agraria.

El auge actual de la Agroecología se relaciona, en primer lugar con el agotamiento y crisis del modelo

convencional industrialista de desarrollo agrícola y rural, el cual es incapaz de satisfacer las

necesidades sociales y alimentarías en extensas áreas del mundo (Rosset, 1997; FAO, 1993). Otros

factores que han in-fluido en este auge son, indudablemente, el desarrollo de la propia ciencia agrícola,

la Ecología, del movimiento ambientalista (especialmente en el sector agrícola), el estudio de los

sistemas nativos de producción y los estudios del desarrollo rural (Hecht, 1991).

Sistemas

El desarrollo de la Ecología se asocia estrechamente con la teoría general de los sistemas y,

particularmente, con su aplicación en el campo de la Biología. Resulta por ello indispensable, estudiar

los principios y conceptos básicos sobre sistemas para adentrarnos en la Agroecología (Hart, 1985).

Uno de sus aportes significativos a la ciencia agrícola es la aplicación de esta teoría en la esfera agraria

(Spedding, 1975).

Se denomina sistema al conjunto de elementos (reales o imaginarios), vinculados o relacionados

estrechamente entre sí y estructurados de tal manera que forman y actúan como un todo, diferenciado

2
del mundo restante. Cada uno de los elementos dentro del sistema es indi-visible, para mantener su

función y durante su evolución en el tiempo mantienen una correspondencia es-trecha (Blumenfeld,

1970). Se destaca en esta definición la identificación del sistema con el "todo", la existencia en éste de

una estructura y función (actuación) característica y la diferenciación del ambiente (mundo restante),

con el cual puede integrarse para formar un sistema de nivel superior.

El problema fundamental de los sistemas fue enunciado ya por Aristóteles en la Grecia antigua al

postular que "el todo es más que la suma de las partes" lo cual mantiene plena vigencia (Blumenfeld,

1970).

Elemento (o parte) es, en este sentido, la unidad mínima relativa al sistema no en sí como componente

indivisible, sino incluso como cosa compuesta o subsistema, cuya división no obstante, implicaría la

pérdida de su unidad cualitativa funcional con respecto al sistema (ACC y AC URSS, 1975).

Estos elementos se organizan en el sistema con arreglo a una determinada estructura, la cual es el

conjunto de relaciones entre los elementos de un sistema establecido en grado tal de abstracción que

permite prescindir de su carácter específico.

Según Hart (1985) la estructura depende básicamente de:

a) Número de componentes

b) Tipo de componentes

c) Interacción o vínculo entre ellos

Aunque también incluye los arreglos o distribuciones especiales y temporales de los componentes

dentro del sistema. Los elementos básicos de todo sistema, según ese autor, son:

1. Componentes

2. Interacciones internas (entre componentes)

3
3. Interacciones externas (con el ambiente)

 entradas

 salidas

4. Límites

Los componentes y las interacciones internas son los elementos relacionados con la estructura del

sistema. en tanto, las entradas y las salidas son procesos que caracterizan su funcionamiento. Los

límites pueden definirse en el espacio o en el tiempo. Muchas veces hay dificultades para ello. Para

definir los límites en el espacio deben tomarse en cuenta dos aspectos: 1) La existencia de interacciones

directas entre sus componentes y 2) la ausencia de control sobre un flujo por parte del sistema, lo cual

puede definir un límite de entrada.

Un sistema puede representarse gráficamente, según Hart (1985), de la forma del diagrama o modelo

en la figura 1, utilizando para ello los recursos de la modelación y un lenguaje apropiado como pudiera

ser el de símbolos ecológicos de Odum (1975).

Figura 1. Un sistema abierto con entradas, salidas y dos componentes definidos por límites fijos

Límites del sistema

Componente A

Entradas Interacción AxB Salidas

Componente B

El funcionamiento de un sistema se determina en términos de procesos, vinculados principalmente con

sus entradas y salidas, así como la variabilidad del sistema en el tiempo. Al respecto Hart (1985)

destaca como funciones características, la producción bruta y neta, la productividad, la eficiencia o

4
relación entre entradas y salidas así como la variabilidad interna y externa. Los principios básicos de la

teoría de sistemas a tener en cuenta en nuestro estudio son los siguientes (ACC y AC-URSS, 1975).

1. La principal peculiaridad del sistema es la existencia de cualidades resultantes de la integración de

sus elementos.

2. Debe partirse de la visión del sistema como una totalidad, diferenciándolo rigurosamente del

ambiente que lo rodea y de los elementos que lo componen, definiendo a éstos por el lugar y función

que cumplen en el sistema.

3. Cada sistema forma parte de otro de nivel superior y está compuesto por elementos que pueden ser, a

su vez, subsistemas de un nivel inferior.

4. Cada sistema tiene una cantidad y tipo de componentes que le son inherentes así como una

organización interna, un modo específico de interrelación que le es característico.

5. Si un sistema en equilibrio es interferido, de tal modo que conduzca a un cambio en cualesquiera de

los elementos que coinciden en este equilibrio, en el mismo surgen procesos que afectan a los restantes

componentes y permiten contrarrestar, de algún modo, estos cambios. Esto es, que todos los sistemas se

caracterizan por la mayor menor capacidad de autorregulación y por ello, tienden a la homeostasis.

6. Cada sistema se relaciona de una forma específica con su ambiente, no obstante comúnmente en el

mundo real se presentan relaciones de intercambio (entradas y salidas) entre el sistema y su ambiente,

conociéndose como sistemas abiertos. Los sistemas cerrados sin relaciones de este tipo son

generalmente ideales.

7. Todo sistema tiene un rango de funcionamiento y desarrollo interrelacionado con su ambiente. Este

rango está limitado por dos puntos críticos: el inferior que da paso a su destrucción y el superior a su

funcionamiento óptimo.

5
8. Todo sistema presenta una evolución en el tiempo. La capacidad de mantenerse dentro de sus límites

a pesar de las agresiones del ambiente, durante un largo período de tiempo, se expresa como su

sostenibilidad.

Para analizar un sistema los pasos principales son: a) Identificación del sistema, b) Construcción de un

modelo conceptual (cualitativo y/o cuantitativo) preliminar, c) Validación y d) Modificación y

revalidación (si es necesario). Este análisis usualmente se propone conocer las relaciones entre

estructura y función del sistema, pero también recomendar modificaciones para perfeccionarlo (Hart,

1985).

Los ecosistemas

Un ecosistema es un sistema integrado por organismos vivientes y su ambiente entre los cuales se

intercambian materiales y energía (Sutton y Harmond ,1976). La presencia al menos de un componente

biológico es la característica esencial que diferencia al ecosistema de los restantes sistemas (Hart,

1985). En su estudio han hecho una contribución muy significativa E.P. Odum y H.T. Odum, entre

otros investigadores.

Los componentes básicos de los ecosistemas según Margalef (1992) y Odum (1975) son cuatro: 1)

elementos abióticos (energía luminosa y sustancias nutritivas inorgánicas), 2) productores (organismos

autótrofos, principalmente plantas), 3) consumidores (animales) y 4) desintegradores y transformadores

(micro, meso y macroorganismos que degradan la materia orgánica y la hacen asimilable nuevamente

por las plan-tas), aunque los límites entre éstos no son tan simples y evidentes como pudiera parecer a

priori. Los tres últimos componentes determinan la estructura trófica o alimentaria del ecosistema y se

les conoce también como niveles tróficos primero, segundo y tercero.

Los componentes bióticos (productores, consumidores, desintegradores y transformadores) conforman

en su conjunto un subsistema conocido como biocenosis o comunidad biológica. Los componentes


6
abióticos pueden, a su vez, estar organizados en uno o más subsistemas y constituyen en su conjunto el

biotopo, unidad ambiental con la cual interactúa la biocenosis. Acorde al principio jerárquico de

organización se pueden distinguir, micro, meso y macroecosistemas (ej. tronco caído, un bosque y la

selva tropical, respectivamente) (Dajoz, 1974).

Otra característica importante del ecosistema es su estructura en especies (Odum, 1975), determinada

por la clase de especies presentes y su número e importancia relativa, su diversidad, los vínculos o

relaciones existentes entre ellos y su arreglo espacial (horizontal y vertical).

La clase de especies predominantes en un ecosistema constituye una característica esencial, que

permite generalmente identificarlo en un momento determinado y diferenciarlo de otros cercanos o

sucesivos, siendo usada incluso para denominarlo (ej. ecosistemas de pinares, bosques de coníferas,

etc.) (Dajoz, 1974).

La diversidad biológica incluye la variedad e importancia relativa de ecosistemas, especies o de genes

(genética) que hay en un lugar o momento dado. La diversidad de especies es la más estudiada y

relaciona el número de individuos u otra expresión de importancia (v.g. masa viva total) de cada

especie (Ni) con el total (N) de la comunidad (Magurran, 1988). Una de las formas más usuales de

estimarla es el índice de Shannon (H), cuya unidad de medida depende de la base de logaritmos usada,

si es de base 2, la unidad es el bit, por ejemplo:

H = -∫si=1 (Ni /N log 2 Ni /N)

donde S es el número total de especies presentes

7
Los vínculos entre los componentes del ecosistema son diversos, a partir de las diferentes relaciones

bióticas entre especies (interespecíficas) o dentro de ellas (intraespecíficas). No obstante, sin duda son

las relaciones alimentarías las más importantes. En estas últimas se incluyen las cadenas alimenticias.

Se entiende como tal la secuencia de organismos vivos en que uno se alimenta de otro y sirve a su vez

de alimento a un tercero, constituyendo cada par de organismos subsecuentes un eslabón de la misma.

Se distinguen usual-mente las cadenas que se inician en los productores (v.g. pasto-ovino-hombre) de

las que lo hacen a partir de las sustancias en descomposición (v.g.hojas muertas-lombriz de tierra-

microorganismos) (Margalef ,1992).

Puesto que un vegetal puede servir de alimento a muy diferentes herbívoros o fitoparásitos y éstos a su

vez a variados consumidores, las cadenas pueden cruzarse y complicarse grandemente dando lugar a

verdaderas redes alimenticias, que Darwin denominó la trama de la vida. Las cadenas pueden por ello

diferenciarse en simples (o lineales) y complejas. Estas últimas se aso-cian a una alta diversidad y

riqueza de especies (Margalef, 1992).

El arreglo espacial tiene en cuenta la variación horizontal sobre la cual influye grandemente la

heterogeneidad ambiental y la variación vertical o estratificación en la que se distinguen los estratos

hipogeo, perigeo y epigeo de los ecosistemas terrestres y en este último el criptogámico, el herbáceo,

arbustivo y arborescente (Dajoz, 1974).

Entre las funciones de los ecosistemas se destacan los flujos de la energía en forma unidireccional e

irreversible entre sus componentes vivos a partir de la energía solar que entra al mismo y los ciclos de

elementos biogeoquímicos que pasan sucesivamente de la parte viva a la no viva y viceversa,

denotándose la estrecha relación y condicionamiento mutuo entre ambos procesos (Odum, 1975).

Otros importantes sucesos funcionales de los ecosistemas son la producción bruta (PB) equivalente a la

fotosíntesis total en el caso de los vegetales y al anabolismo de los animales. La resultante después de

8
producirse el catabolismo (respiración, R), es la producción neta. La expresión de ambas por unidad de

tiempo, en la unidad de área o volumen constituye respectivamente la productividad bruta y neta.

Ambas expresiones en el nivel trófico de los vegetales se denominan primarias y en el de los animales

secundarias (Margalef,1992).

La eficiencia del ecosistema se expresa en las proporciones entre las salidas y las entradas al mismo.

Dado que la entrada material principal a los sistemas ecológicos naturales es la energía, la eficiencia

más estudiada es la energética. No obstante, la eficiencia puede calcularse para cualquier materia que

ingrese y egrese al ecosistema (Spedding, 1975), por ejemplo: agua, nitrógeno, fósforo etc.

Uno de los procesos más estudiados entre las funciones de los ecosistemas son sus variaciones

cronológicas ya sean diarias, estacionales o los cambios evolutivos a mediano y largo plazo conocidos

como sucesión eco-lógica.

La sucesión ecológica puede definirse como el proceso ordenado de cambios de las comunidades

biológicas que son direccionales y por tanto predecibles y que resulta, esencialmente, de la interacción

del biotopo con la propia comunidad, culminado con el estable-cimiento de un ecosistema tan estable

como sea biológicamente posible en ese lugar (Clarke, 1958) al cual se denomina clímax.

Las tendencias principales de la sucesión ecológica fueron descritas por Odum (1975) y se reseñan

modificadas por el autor en la tabla 1. En relación con estas tendencias de la sucesión, es necesario

destacar dos importantes características del ecosistema en particular la estabilidad y la sostenibilidad.

Estas tienden a incrementarse en las etapas avanzadas de la sucesión (Altieri, 1997).

Se define como estabilidad a la constancia de funcionamiento general o productivo de un ecosistema

bajo un conjunto de condiciones ambientales, económicas y administrativas dadas (Altieri, 1997) y es

opuesta a las variaciones en dicho funcionamiento.

9
La sostenibilidad es la capacidad de un sistema y/o eco-sistema de mantener sin degradarse su estado

durante largos períodos de tiempo o indefinidamente (Gligo, 1990), lo cual debe lograrse a pesar de

perturbaciones o alteraciones mayores (Conway, 1985) (figura 2).

Otra importante característica es la equidad, que expresa cuán equitativamente están distribuidos los

productos del sistema.

Sistemas agrícolas

Los sistemas agrícolas constituyen un subconjunto de los sistemas ecológicos (Hart, 1985) ya que

tienen numerosos componentes biológicos. Spedding (1975) señala que la característica esencial que

los diferencia de los restantes ecosistemas es que ellos tienen el propósito de satisfacer las necesidades

humanas de productos agrícolas.

Al igual que otros, se estructuran jerárquicamente con estrechas interrelaciones verticales y

horizontales, entre sistemas desde el nivel mundial hasta el de un cultivo o unidad de producción

agropecuaria. Los tres niveles básicos estudiados por la Agroecología son el agroecosistema, la finca y

la región (figura 3). Hart (1985) des-cribe estos niveles de la forma siguiente:

El agroecosistema es un sistema ecológico que cuenta con una o más poblaciones de utilidad agrícola y

el ambiente con el cual interactúa. Sus componentes principales son los subsistemas de

cultivos o de animales y se identifica prácticamente con las parcelas o áreas de la finca donde se

tienen cultivos y sus asociaciones o las unidades de producción pecuaria, constituyendo cada una de

éstas un agroecosistema.

10
Tabla 1. Tendencias en la sucesión ecológica

Etapas
Atributos o características Inicial Final
Producción bruta (PB) / Respiración >0<1 1
PB / Biomasa (B) Alta Baja
Producción neta Alta Baja
Biomasa total y B/energía Baja Alta
Cadenas alimenticias Lineales Complejas
Materia orgánica no viva Baja Baja
Elementos nutritivos inorgánicos Extrabiótico Intrabiótico
Diversidad en especias Baja Alta
Diversidad genética Baja Alta
Estratificación Poco organizada Bien organizada
Nichos ecológicos Amplios Estrechos
Tamaño de los organismos Pequeños Grandes
Ciclos biogeoquímicos Abiertos Cerrados
Papel de los detritus en la regeneración Bajo Alto
de los alimentos
Intensidad del intercambio con el Alta Baja
ambiente
Forma de crecimiento Rápido "r" Limitado por el ambiente
"k"
Información Baja Alta
Entropía Alta Baja
Estabilidad Baja Alta

11
Figura 2 Concepto de sostenibilidad (Williams  Chartres, 1991)

12
Figura 3. La agricultura como una jerarquía de sistemas (según Hart, 1985)

SISTEMA (SUPRA)
NACIONAL
Regional Regional

SISTEMA REGIONAL
suelos sector sector sector
climas agrícola secundario terciario
vegetac. (ciudades)

SISTEMA DE USO DE LA TIERRA (POBLADO, AGUAS)


granjas

SISTEMA AGRÍCOLA

sistema de sistema(s) sistema(s)


vivienda en de de
la granja cultivo ganadería

Sistema de ganadería
SISTEMA DE CULTIVO SISTEMA DE GANADERÍA
Rebaño praderas
cultivos malezas patógenos forraje
rebaño
rebaños praderas
suelo insectos
forraje
Sistema de cultivos

Sistema Pecuario

La finca es una unidad de producción agrícola dentro de una región con una superficie variable,

manejada por un individuo o un grupo de individuos. Está constituida por uno o más agroecosistemas y

13
el subsistema socioeconómico. En este último se incluyen las relaciones sociales y económicas de los

trabajadores agrícolas y sus familias respectivas o de la familia campesina en el caso de las fincas

pequeñas (figura 4). En sentido amplio, la finca es considerada también por diversos autores como un

agroecosistema.

La región es un sistema formado por componentes físicos, bióticos y socioeconómicos dentro de los

límites geográficos definidos, de modo que sus componentes interactúan y funcionan como una unidad.

En el subsistema primario, entre sus componentes se incluyen las fincas. La región comprende también

los sectores secundarios y terciarios (figura 5).

Medios y produc-tos
Agricultores Subsistema Mercado
energía
socioeconómico
adicional dinero
de la finca
Plan de
manejo

RS Clima Ganado

Cultivos
H2O
Suelo Zoocenosis
espontánea
Sem.
Vegetación
Anim.
espontánea

Micror.
Microorganismos

silvi- Suelo 14
ve- pas- cul- Agua Agricul- Extracción
Pesca

ge- toreo tura Minerales tura de


tación natural minerales
Figura 5. Una región como sistema que incluye componentes físicos, bióticos y socioeconómicos
que interactúan formando procesos primarios (silvicultura, agricultura, etc.), secundarios
(industria, construcción, etc.) y terciarios (escuelas, bancos, etc.) (Hart, 1985

15
El sistema agrícola básico, la finca según la óptica de cada autor está compuesta por varios subsistemas

como el socioeconómico (agricultores), el de cultivos, el de animales de granja, al de suelos, el clima,

los de la vegetación y fauna espontáneas y el de microorganismos. Asimismo, éstos pueden ser también

subdivididos en sistemas de menor nivel (Hart, 1985; Altieri, 1997) (figura 6).

Para optimizar el funcionamiento de una finca es indispensable optimizar las interrelaciones y el

funcionamiento de los elementos que la componen (con el fin de aumentar su productividad, eficiencia,

estabilidad y sostenibilidad) y también las interacciones con la región y las comunidades que la integran

(Berdegué y Escobar, 1995). En este sentido, para lograr un verdadero desarrollo agrícola sostenible, es

necesario integrar el mejoramiento gradual de las fincas, a través de sistemas agrícolas sostenibles

prediales con el ordenamiento territorial de regiones, cuencas o microcuencas como se implementa en

el proyecto de cuencas y microcuencas de EPAGRi en Santa Catarina, Brasil. En el agroecosistema se

desarrollan importantes procesos energéticos, bioquímicos, hídricos y de equilibrio biológico (Altieri,

1997).

De gran importancia práctica resulta la variabilidad del agroecosistema y en particular de sus salidas de

productos primarios y secundarios. En este sentido, es necesario considerar la estabilidad ante

diferentes perturbaciones, estrés, shocks de corta o de mediana duración (como las variaciones

estacionales) y a largo plazo, como los procesos de degradación del agroecosistema. En la actividad

agrícola convencional, el hombre simplifica la estructura de los ecosistemas en extensas áreas y

sustituye la diversidad natural por un reducido número de plantas y animales de granja, tratando de

uniformar también las condiciones ambientales. Este proceso reviste su forma extrema en el

monocultivo cuyo resultado final es un ecosistema artificial que requiere de altos insumos y una gran

intervención humana (Altieri, 1997).

16
Según Altieri (1997) aunque los agroecosistemas modernos han probado su capacidad de mantener una

población monoespecífica, hay evidencias considerables de que su equilibrio ecológico es muy frágil.

Esta inestabilidad es causada por los cambios producidos por el hombre que los hace diferir

notablemente en estructura y función de los ecosistemas naturales (tabla 2).

Tabla 2. Diferencias estructurales y funcionales entre ecosistemas naturales y


agroecosistemas convencionales (modificado de Altieri, 1997)

Características Agroecosistemas "industriales" Ecosistemas naturales desarrollados


Productividad neta Alta Media
Cadenas tróficas Simples, lineales Complejas
Diversidad de especies Baja Alta
Diversidad genética Baja Alta
Ciclos biogeoquímicos Abiertos Cerrados
Estabilidad Baja Alta
Control del sistema Externo (humano) Inmaduro (natural)
Permanencia en el tiempo Corta Larga
Heterogeneidad del ambiente Baja Alta
Madurez (índice Q) Inmaduro, plantas pioneras en la sucesión Maduro biocenosis climax o cercanas
Requerimientos de fuentes auxiliares de Alto Bajo
energía / de insumos externos
Biomasa total (viva) Escasa Abundante
Vínculos entre componentes Abundantes Escasos
Estratificación Escasa Abundante
Simbiosis Poco desarrollada Bien desarrollada
Ciclos biológicos Cortos Largos
Materia orgánica no viva Escasa Abundante

17
Figura 6. El clima como sistema

Rt = Radiación terrestre Rr = Radiación reflejada


Eq = Energía química de los productos biológicos Ee = Energía eólica

La comparación de Odum se cumple en agroecosistemas industriales (modernos) en mayor medida. En

agroecosistemas tradicionales se han descrito, sin embargo, en Filipinas algunos con hasta 600 especies

de plantas manejadas y cultivadas (Hecht, 1991), los cuales se asemejan notablemente a los ecosistemas

naturales.

18
Los agroecosistemas modernos no tienen capacidad para reciclar los nutrientes, conservar el suelo y su

biocenosis, ni pueden mantener el equilibrio biológico de plagas y enfermedades. Frecuentemente, las

plantas cultivadas no son capaces tampoco de reproducirse ni de competir con éxito frente a las

invasoras sin la ayuda humana (Altieri, 1992).

Al diagnosticar la situación actual de la agricultura industrial se observan limitaciones cada vez más

graves en los aspectos socioeconómicos, ambientales y técnicos tales como la producción de alimentos

inadecuados para la salud humana, ineficiencia energética e irracionalidad en el uso de los recursos

naturales, degradación del ambiente humano y particularmente de los eco-sistemas agropecuarios,

pérdida de los recursos genéticos de plantas y animales, ineficacia de los métodos de control de plagas

y enfermedades agrícolas, altos costos de producción que, unidos a los bajos precios del mercado,

empobrecen al sector agropecuario y a los países de economía agrícola, generando que se incremente la

degradación ambiental, creciente subordinación de la agricultura al sector industrial de los países

subdesarrollados a los industrializados y, particularmente, subordinación a las transnacionales

productoras de insumos para la agricultura. Tales problemas caracterizan su crisis actual (Rosset, 1997;

FAO, 1993).

A partir de la insatisfacción del modelo de la llamada agricultura moderna o industrial y de los serios

problemas de la producción agropecuaria actual en el orden de su incapacidad para resolver las

situaciones del explosivo crecimiento de plagas y enfermedades y del deterioro del ambiente agrícola y

humano, el bajo valor biológico de los productos agropecuarios y los problemas socioeconómicos que

está agricultura lleva aparejados, han ido apareciendo un conjunto de movimientos y corrientes que con

algunas pequeñas diferencias entre sí comenzaron a inicios del siglo actual a proponer un nuevo

paradigma de la ciencia agrícola. Partiendo de una base ecológica común promueven modelos

ajustados a cada condición ambiental y socio-económica y cuyos objetivos más generales son el

19
desarrollo de sistemas de producción agropecuaria ecológicamente equilibrados, autosustentables,

económicos, productivos y socialmente justos, capaces de mantener una producción estable de

alimentos sanos a la población a un costo socioeconómico razonable. A esta nueva forma de actividad

agrícola se le ha de-nominado agricultura orgánica (Lampkin, 1990).

Lejos de rechazar la ciencia agrícola moderna, los agricultores que adoptan los sistemas alternativos

cuentan con un alto conocimiento en el manejo de las plagas y la nutrición de las plantas, del potencial

genético y biológico de cultivares y animales y un mejor manejo de las técnicas agrícolas. Un

conocimiento muy completo de las interacciones biológicas y ecológicas, ciclos de nutrientes y

sistemas de manejo sustentados en la máxima utilización de los recursos internos es siempre un

prerrequisito para un sistema alternativo (NRC, 1989).

En esta nueva concepción de la producción agrícola se incluyen las corrientes conocidas como

biodinámica (Steiner, 1924), natural (Mokita Okada, 1935), biológica (Howard, 1943 y Aubert, 1970),

ecológica (Walters, 1975) y la permacultura (Mollison, 1994) entre otras descritas por Harwood (1990).

Como puede observarse hay cierta heterogeneidad dentro del movimiento. No obstante, hay una unidad

entre ellos, sobre la base de la oposición común al modelo convencional y la existencia de un grupo de

principios que les unen.

El empleo de estos métodos y otros no convencionales de hacer agricultura tienen como objetivo final

lograr un desarrollo agrícola sostenible. Tal desarrollo sostenible conserva los recursos naturales, no

degrada el ambiente, es técnica apropiado, económicamente viable y socialmente aceptable, por lo que

permite satisfacer de forma continua las necesidades humanas de las generaciones presentes y futuras

(FAO, 1991).

Para ello, es necesario sistemas agrícolas sostenibles a sus diferentes niveles lo cual implica

necesariamente el manejo agroecológico de los cultivos, el ganado, el suelo, el microclima, las plagas y

20
el resto de la biocenosis espontánea así como el sistema socioeconómico de los agricultores y sus

familias que componen la finca, pero también el de los niveles superiores, la microcuenca, la cuenca, la

región y el país.

El desarrollo de sistemas agrícolas sostenibles tiene como requisito según Altieri (1995):

1. Reducir el uso de energía y recursos y regular la inversión total de energía, de manera de obtener una

relación alta de producción/inversión

2. Reducir las pérdidas de nutrientes mediante la contención efectiva de la lixiviación, escurrimiento,

erosión y mejorar el reciclaje mediante leguminosas, abonos orgánicos, compost y otros mecanismos

efectivos de reciclaje.

3. Estimular la producción local de cultivos amplia-mente diversificados y adaptados el conjunto

natural y socioeconómico.

4. Sustentar la producción neta deseada mediante la preservación de los recursos naturales.

5. Reducir los costos y aumentar la eficiencia y viabilidad de las granjas de pequeño y mediano

tamaño, promoviendo así un sistema agrícola diversificado y flexible.

Según Altieri (1995), el grado en que un agroecosistema aumenta su sustentabilidad dependerá básica-

mente de un manejo agroecológico que conduzca necesariamente a la optimización de los procesos

siguientes:

1. Disponibilidad y equilibrio del flujo de nutrientes

2. Protección y conservación de la superficie del suelo

3. Utilización eficiente de los recursos agua, luz y suelo

4. Mantener un alto nivel de biomasa total y residual

21
5. Uso de la adaptabilidad y complementariedad en el uso de los recursos genéticos, vegetales y

animales

6. Preservación e integración de la biodiversidad

Ello no es un proceso espontáneo y brusco, sino gradual e inducido conscientemente con arreglo a

determinados principios agroecológicos en el cual el diseño y manejo de cada sistema agrícola

sustentable se proyecta a partir de un diagnóstico previo (Labrador y Altieri, 1994) o sea de un análisis

o caracterización agro ecológica preliminar e iterativo del sistema.

En el desarrollo de esta nueva concepción de la agricultura desempeña un papel básico el estudio de los

agroecosistemas y particularmente de su estructura, funcionamiento e interrelaciones entre ambas,

constituyendo la Agroecología la base científica que la sustenta (Altieri, 1997).

Para transformar los sistemas agrícolas en sustentables, la Agroecología ha tenido que modificarse a sí

misma, dejando de ser como antes, solamente la encargada de definir condiciones óptimas del ambiente

de las variedades y genotipos de alto potencial para luego brindar las bases para modificar el ambiente

con el objetivo de maximizar el rendimiento.

En este sentido, como disciplina, la Agroecología actual proporciona los principios ecológicos básicos

para estudiar, diseñar y manejar agroecosistemas sostenibles incluyendo los aspectos socioeconómicos

de los mismos (Altieri, 1997).

Aunque muchos de sus conceptos, principios y leyes quedan en pie, varios de ellos y principalmente el

paradigma al que responde la producción agropecuaria se ha transformado sustancialmente. El nuevo

paradigma agroecológico se ha convertido para muchos (Altieri,

1997) en el marco conceptual de la agricultura sostenible y en cualquier caso de la llamada agricultura

alter-nativa en oposición al de la convencional o industrial (figura 7).

22
Entre las leyes generales de la Agroecología, la también llamada Ley de Oro de la Agricultura, la de los

factores limitantes, es actualmente muy cuestionada (Rosset, 1997) dado su carácter reduccionista al

pretender explicar las limitaciones de los sistemas agrícolas con la acción de un determinado factor

ambiental en un momento dado, ignorando lo que más generalmente ocurre y es que la estructura

inadecuada del sistema y no la de alguno(s) de sus componentes es la que limita el funcionamiento o

incluso degrada al agroecosistema, como resulta en el caso del monocultivo y los sistemas agrícolas

convencionales en el modelo de la agricultura industrial.

Aún parece largo el camino para convertir la agricultura en sostenible y para ello será necesario

también avanzar mucho más en profundizar nuestros conocimientos sobre la agroecología y en lograr

su propia transformación, en este sentido todo indica que solamente estamos en el inicio.

Figura 7. Cambio de paradigma de la Agricultura


Convencional Agroecológico
 Artificializador  Naturalista
 Analítico - parcial  Sistémico
 Especializado  Integral, general
 Reduccionista:  Integra lo social, económico, tecnológico y biológico
Social - tecnológico
Biológico - químico
 Corto plazo  Corto y largo plazos
 Evalúa por rendimiento  Evalúa lo socioeconómico, ecológico y productivo
 Cientificista, subestima al pequeño agricultor  Abierto al conocimiento empírico-tradicional
 Desarrollista, adapta o copia tecnologías del Primer  Genera tecnología apropiada por dominios de
Mundo recomendación

23
BIBLIOGRAFÍA
ACC y AC URSS. 1975. La dialéctica de los métodos científicos generales de investigación. Academia

de Ciencias de Cuba y de la Unión de República Socialistas Soviéticas. Ed. Ciencias Sociales, La

Habana. T. 2. p. 240

Altieri, M.1992. Biodiversidad, Agroecología y Manejo de Plagas. Ed. por CLADES. Santiago de

Chile. 162 PAltieri, M. 1997. Agroecología. Bases científicas para una agricultura sostenible. Ed.

CLADES y ACAO. La Habana. p. 249

Altieri, M. 1995. Bases y estrategias agroecológicas para una agricultura sustentable. Agroecología y

Desarrollo. Chile 8/9 21:30

Berdegue, J.A. y Escobar, G. 1995. Nuevas direcciones del enfoque de sistemas para la modernización

de la agricultura campesina de América Latina en su investigación con enfoque de sistemas en la

agricultura y desarrollo rural. Ed. RIMISP. Santiago. p.13 y 48

Blumefeld, L.H. 1970. Investigaciones sistémicas. Moscú. p. 132-133

Clarque, G.L. 1958. Elementos de Ecología. Ed. Omega. España p. 615

Conway, G.R. 1985. Agroecosystem analysis. Agric.Admin. 20, 1-30

Dajoz, R. 1974. Tratado de Ecología. Ed. Mundi Prensa, Madrid p. 478

FAO 1991. Desarrollo de sistemas agrícolas. Roma p. 256

FAO 1993. Agricultura: Hacia el año 2010. 27 período de sesiones. Roma. p. 402

García, L. 1996. Elementos de agroecología. En Agroecología y Agricultura Sostenible. Bases

Teóricas y Metodológicas. La Habana.

Gligo, N. 1990. Los factores críticos de la sustentabilidad ambiental del desarrollo agrícola. Comercio

Exterior 40 (12).

24
Hart, R. 1985. Agroecosistemas. Conceptos Básicos. Ed. CATIE, Turrialba. p. 160

Harwood, R.R. 1990. A history of sustainable agriculture. En Sustainable Agriculture Systems. Ed.

Eduardo et al St. Lucia Press. Fla USA 3-19

Hecht, S. 1991. La evolución del pensamiento agroecológico. En Agroecología y Desarrollo, Chile 1

(1): 2-15

Labrador, J. y Altieri, M. 1994. Manejo y diseño de sistemas agrícolas sustentables. Hojas

divulgadoras 6-7. Min. Agric. Pesca y Alim. España. p. 52Lampkin, N. 1990. Organic Farming. Ed.

Farming Press. UK p. 701

Magurran, A. 1988. Ecological diversity and its measurement. Princeton Univ. Press. UK. p. 179

Margalef, R. 1992. Ecología. Ed. Planeta. España. p. 255

NRC 1989. National Research Council. Alternative Agriculture. Nat. Acad. Press. Washington. p. 449

Odum. E.P. 1975. Ecología Ed. CECSA. México. p. 201

Rosset, P. 1997. La crisis mundial de la agricultura convencional y la respuesta agroecológica. III

Enc. Nac. Agric. Org. Cuba. Proc. Conferencias. p. 87-95

Spedding, C.R.W. 1975. The biology of agricultural systems. CRW Spedding. London Academic Press.

Sutton, D. y Harmond, N. 1976. Fundamentos de Ecología. Ed. Limusa. México. p. 295

25
Agroecología y Agricultura Sostenible
Adilén M. Roque Jaime y María Amalia Rodríguez

INTRODUCCIÓN
Entramos en un nuevo milenio con una preocupación mundial; la gran mayoría de las naciones del

mundo reconocen la emergencia de los problemas ambientales y globales, desequilibrios que tienen

como causa principal la presión que las sociedades industriales ejercen sobre el medio ambiente. Los

procesos productivos y las formas de organización sociales en gran parte son las responsables de la

devastación de los recursos naturales, comparables de alguna forma con las grandes catástrofes

ocurridas a lo largo de la existencia del planeta como es la destrucción de la capa de ozono, las

alteraciones climáticas, la desertificación de los suelos, pérdida de la biodiversidad, la desaparición de

los bosques, la contaminación de las aguas y los océanos, los accidentes nucleares, el desarrollo de

industrias altamente contaminantes, el almacenamiento y transporte de residuos peligrosos así como la

desenfrenada carrera armamentista.

Estos problemas que actualmente se denuncian en el mundo, asociados a la extrema pobreza, la

insalubridad, la falta de educación y los problemas demográficos, por una parte y a la opulencia el

despilfarro y los inadecuados patrones de producción y consumo, por la otra, tienen su base en las

estructuras y modelos de desarrollo económico y social vigentes, que tendrán que ser modificados

necesariamente si en realidad se pretende garantizar la sobrevivencia de las futuras generaciones.

PRINCIPALES PROBLEMAS AMBIENTALES

Efecto invernadero

La atmósfera terrestre alcanzó su composición actual durante el período carbonífero, hace unos 350

millones de años permaneciendo estable hasta inicio de la revolución industrial en 1750, momento en

26
que la actividad humana empezó a provocar un aumento de la concentración atmosférica de algunos

gases termoactivos que hoy se han agudizado provocando una intensificación del efecto invernadero.

El efecto invernadero consiste en que una vez que la radiación solar llega a la superficie de la tierra, la

radiación cambia su naturaleza y una vez reflejada, no puede escapar totalmente hacia el espacio

debido a la presencia de productos que por su naturaleza química, atrapan parte de la misma

concretamente de la fracción infrarroja derivándose así un incremento de la temperatura global

previéndose que sea de 0.2 a 0.5 °C por década y el nivel del mar podría elevarse entre 10 y 30 cm

durante los próximos 40 años debido a la expansión térmica de los mares y el derretimiento de los

glaciares y casquetes polares, lo que situará a los pequeños estados insulares no sólo ante el peligro de

perder el sustento económico con raíz en el turismo de playas, sino de ser literalmente barridos del

planeta.

27
Efectos Sociales del deterioro de la atmósfera

Disminución del Aumento de los gases


ozono de invernadero

Niveles más altos Más altos niveles


Clima más cálido,
de radiación de Dióxido de
más húmedo
ultravioleta Carbono

-Los cultivos se
-Más cáncer de la desplazan hacia los -Las plantas crecen
piel polos más grandes
-Aumento de -Más desiertos, -Las malas hierbas
enfermedades oculares pastizales
-Daño a los sistemas -Zonas boscosas crecen más grandes
inmunes reducidas -Los suelos se
-Menor rendimiento -Agricultura marginal empobrecen
de cultivos y maderas amenazada Se requiere más
-Desequilibrio de la -Subida del nivel del mar fertilizante
ecología oceánica e inundaciones -Desequilibrio de
-Degradación de -Desequilibrios de ecosistemas
pinturas y plásticos ecosistemas

Otra consecuencia de la contaminación es el deterioro de la capa de ozono, aproximadamente un millón

de toneladas de gases de clorofluocarbamato (CFC) es bombardeado a la atmósfera cada año, estas

partículas necesitan 10 años para llegar a la capa de ozono y tienen una vida media de 100 y 150 años.

Con el deterioro de la capa de ozono aumentan las radiaciones ultravioletas ocasionando un incremento

de cáncer en piel; cambios en la composición química de especies de plantas, con el negativo saldo de

disminución de las cosechas y el perjuicio a los bosques.

Recursos vitales para la humanidad

Recursos hídricos:

28
La escasez de agua se ha convertido en un problema para la humanidad porque lo que hasta hace pocos

años estaba considerado como un bien abundante, hoy se ha convertido en un bien escaso,

especialmente en determinadas regiones o en ciertas épocas del año. Se calcula que al día mueren 27

000 personas al ingerir agua en malas condiciones y una de cada tres personas que habitan la tierra no

tienen acceso al suministro de agua potable.

A pesar que el 70% de la superficie terrestre está cubierta de agua , sólo un 2.6% del agua terrestre es

dulce y en total sólo el 0.01% se encuentran a disposición de los seres vivos. Si bien el porcentaje es

escaso, esta cantidad, unos 9000 Km³ podría garantizar el abastecimiento para todos los habitantes del

planeta pero la situación real dista mucho de la teórica. Por otra parte el uso abusivo del agua para la

agricultura, la destrucción de la capa vegetal capaz de retener la misma, la alteración de la composición

atmosférica y sus consecuencias son el resultado de la no integración adecuada del medio ambiente

como un factor de capital importancia en cualquier actividad humana.

Las áreas con grandes déficit de agua aumentan, particularmente en el Norte de Africa y en el

Este de Asia. El pronóstico para las dos próximas décadas indica que la población mundial necesitara

un 17% más de agua para la producción alimentaria de las futuras generaciones en los países en vías de

desarrollo, y que el total de los usos del agua se incrementaran en un 40%.

En la actualidad el 20% de la población del mundo no tiene acceso al saneamiento seguro, según

estimados el 50% de la población de los países en desarrollo padece enfermedades relacionadas con el

agua. La Organización Mundial de la Salud, estima que más de 5 millones de personas mueren cada

año de enfermedades causadas por la falta de agua potable y de saneamiento. Si no se realiza una

gestión racional de los recursos hídricos, el mundo va a enfrentar en un futuro próximo grandes

carencias de agua, lo que puede llevar a serios conflictos dentro y entre los países.

Recursos energéticos:

Para asegurar la energía que necesitamos para nuestras actividades tomamos cualquier
29
cosa del medio, la destruimos, sacamos la energía y botamos el resto donde nada ni nadie

pueda utilizarlo. Cuando vemos que el mundo se deteriora, que la atmósfera se contamina, que las

fuentes de energía se acaban gritamos en nombre de la ecología, de la conservación del medio

ambiente, decimos que lo estamos arreglando, que estamos protegiendo la naturaleza y en realidad nos

estamos tapando los ojos y seguimos mirando a la naturaleza como algo ajeno.

La esperada escasez de los reservas energéticas y su agotamiento definitivo en unas pocas generaciones

ya no es la causa predominante de ansiedades como lo era decenios atrás. Hoy la principal amenaza

para la supervivencia del hombre es la presión que ejercen sobre el medio ambiente la intensidad y la

aceleración extrema de los procesos antropogénicos de conversión energética, pues los productos

finales no reciclados de los combustibles no renovables ocasionan serios problemas que exigen severas

restricciones en el uso de estos, todavía no sabemos como depositar sin riesgos el desecho radioactivo

de la fusión nuclear y ahora existe un problema parecido para eliminar de la atmósfera el bióxido

de carbono (CO2) producido al quemar combustible de carbono que amenaza con ocasionar un cambio

en el clima mundial con graves consecuencias para el hombre y la biosfera.

Más de mil millones de personas que viven en los países en desarrollo carecen de otras fuentes de

energía que no sean las tradicionales (leña y otras formas de biomasa para combustible). Más de dos

millones de habitantes de estos países no tienen acceso a la electricidad. Para responder al complejo

reto de proporcionar servicios energéticos básicos a esta población y al mismo tiempo satisfacer la

recomendación de la Cumbre de la Tierra de aplicar tecnologías no contaminantes la UNESCO, en

colaboración con diversas organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y con otros socios, lanzó

en 1993 una iniciativa mundial destinada a promover el uso de fuentes de energía renovable

30
Recursos forestales:

La rápida desaparición de los bosques en el llamado Nuevo Mundo, representa uno de los legados más

visibles y dramáticos de la colonización europea. La ocupación de los nuevos territorios conllevó a un

ritmo mucho mayor de explotación forestal para cubrir requerimientos de consumo muy superiores a

los de las poblaciones indígenas, además de exigir numerosos desmontes en función de actividades

como la ganadería, la construcción naval y la agricultura comercial de nuevas colonias.

Los bosques han sido talados de forma indiscriminada en muchas partes del mundo, y hoy estamos

apenas empezando a contabilizar el costo de este proceso en cuanto a incremento de erosión del suelo

y de las inundaciones.

Al iniciarse la vida humana en el planeta el 34% de la superficie terrestre era dominada por los

bosques, el paraíso de los árboles. Sin embargo, desde ese momento y hasta hace apenas un siglo, el

hombre había destruido sólo el 2% de esa superficie. Este último siglo XX se ha distinguido por la

vertiginosa destrucción de las áreas boscosas del planeta, disminuyendo hasta un 26% la superficie que

hoy ocupan; solamente el 12% del total de tierras conserva un manto de ecosistemas forestales

originales.

Aproximadamente 2000 millones de habitantes en su mayoría de áreas rurales y muchas áreas urbanas

también dependen de los combustibles leñosos como principal o única fuente de energía para cocinar

los alimentos por lo que la creciente demanda de leña de las poblaciones cada día más numerosas

constituye un factor agravante que provoca la deforestación anual de 11.3 hectáreas de bosques

tropicales.

Si en los trópicos continúa la deforestación a las tasas actuales, dentro de un siglo la mayoría de los

bosques habrá desaparecido, liberando en el proceso de 100 000 a 300 000 millones de toneladas de

31
carbono a la atmósfera , si se logra detener ese proceso las emisiones se reducirán de 8000 a 6000

millones de toneladas de carbono.

En la década pasada, el Planeta perdió un total neto de cerca de 94 millones de hectáreas de bosques.

La tasa de deforestación es más alta en los países en desarrollo localizados en la zona tropical, donde el

4% de las regiones forestales se perdió en los últimos diez años.

La importancia del manejo sustentable de todo tipo de bosques con el fin de proveer las necesidades de

las generaciones presentes y futuras se reconoció al adoptar la Declaración sobre Principios Forestales

y el capítulo 11 del Programa 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y

Desarrollo (CNUMAD) de 1992.

Recursos biológicos:

El término biodiversidad comprende todo el conglomerado de seres vivientes que interactúan en los

ecosistemas naturales. Se estima que en nuestro planeta habitan entre 10 y 30 millones de especies

vivientes, pero otros cálculos indican que pueden exceder los 100 millones, sin embargo, los paisajes

agrícolas mundiales están cultivados con no más de 70 especies vegetales en 1440 millones de

hectáreas cultivables, la simplificación de la biodiversidad alcanza su forma extrema en los

monocultivos agrícolas

En el mensaje a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (1992)

Fidel expuso que en 1980 se perdía una especie por día, en 1990 1 especie por hora y sobre esta base se

calcula que entre el 2010 y 2020 se habrán perdido 250 000 especies, señaló además que 350 especies

de aves, 200 especies de mamíferos y 25 000 especies de plantas se encuentran al borde de la

desaparición.

En la actualidad (2002) de 11 000 especies están listadas como amenazadas y mas de 800 especies ya

están extinguidas, otras 5 000 especies están potencialmente amenazadas.

32
La biodiversidad está siendo amenazada por la destrucción y contaminación de los hábitats naturales

pero su conservación es esencial para acrecentar la capacidad de las comunidades de mantener sus

propias culturas y requiere cambios fundamentales de modelos y prácticas de desarrollo

socioeconómico en todo el mundo y cambios en la mentalidad de los individuos hacia una asociación

más ecuánime con la tierra.

Hoy se consideran entre los más graves problemas en materia de biodiversidad el saqueo a que las

naciones subdesarrolladas se ven sometidas por los países del primer mundo, los cuales poseen

desarrollo científico - técnico necesario para su estudio, el propio manejo de este material genético

constituye de por sí otro serio problema que ha conducido a que la humanidad se preocupe cada vez

más por su seguridad biológica. La necesidad de preservar el equilibrio entre la humanidad y el medio

ambiente está reflejada en la Convención para la Protección Mundial Cultural y Natural, la

consideración del patrimonio mundial tanto en el aspecto cultural como el natural, recuerda a la

comunidad internacional, la interacción de la humanidad con la naturaleza, elemento fundamental del

desarrollo sostenible.

Recurso suelo:

El Programa de las Naciones Unidas sobre Desarrollo y Medio Ambiente considera a la desertificación

como uno de los más graves problemas ambientales del mundo y estiman que la cuarta parte de la

superficie de la tierra del planeta se encuentra amenazada.. Las pérdidas anuales a causa de la

desertificación evaluadas en términos monetarios son estimadas en 42 000 millones de dólares,

correspondiendo a Asia 21 000 millones, África 9 000, América del Norte 5 000, América del Sur 3

000, Australia 3 000 y Europa 1 000 millones de dólares al año.

La degradación de la tierra suma en todo el mundo casi 2000 millones de hectáreas, las zonas

semiáridas y subhúmedas secas de Asia son las que están sometidas a un riesgo más grave, seguida de

las zonas áridas de Asia y Africa.


33
La erosión hídrica causa pérdidas de suelo que se calculan en 25.000 millones de toneladas por año. La

salinización y sobre saturación del suelo afectan a cerca de 40 millones de hectáreas en el mundo,

aaproximadamente el 70% de la totalidad de las tierras secas - más del 20% de la superficie terrestre

mundial – ha sufrido ya hasta cierto punto un proceso de degradación.

Prácticamente el 97% de nuestro alimento proviene más de la tierra que de sistemas acuáticos u

oceánicos, sin embargo el 35% de los suelos están ya degradados, las tasas de pérdidas de suelo que

generalmente están entre 10 y 100 toneladas/hectárea/año exceden por lo menos en 10 veces las tasas

de formación de suelo.

Sin embargo, la degradación de los suelos y la necesidad de conservarlo y protegerlo no se puede decir

que sea un tema reciente, pero se ha convertido en uno de los principales problemas, de preocupación

creciente, al que se enfrentan particularmente las zonas áridas y semiáridas del planeta, la

desertificación afecta casi un cuarto del total del área de tierras del mundo y en casi el 70% de las

tierras secas del mundo, continuara este proceso.

La pobreza en un mundo globalizado

La globalización, en su acepción económica se refiere a la interacción, cada vez mayor de los países en

las esferas referidas al proceso global del comercio mundial, la inversión extranjera directa y los

mercados de capitales. La realidad es que este proceso globalizador potencia los factores más agresivos

al medio ambiente que son la pobreza extrema por un lado y por otro los patrones irracionales de

producción y consumo lo cual recrudece el carácter inhumano de las actuales relaciones económicas

internacionales.

La pobreza se define como la falta de capacidades básicas que permitan al individuo aumentar sus

niveles de ingreso y consumo, en término de una nutrición, salud, educación básica y vivienda

adecuadas.

34
En el mundo padecen mal nutrición 840 mil millones de personas sobresaliendo los niños, 1300

millones de personas subsisten en la pobreza y son analfabetos absolutos 1000 millones, cerca de 900

millones padecen hambre, alrededor de 300 millones de niños menores de 14 años de edad deben

trabajar para vivir, unos 25 mil pequeños mueren cada día en el mundo por enfermedades curables y

más de 200 millones de niños viven en las calles.

La dramática dimensión de la pobreza en la que están sumidas las tres cuartas partes de la humanidad

esta determinada fundamentalmente por la falta de equidad en el desarrollo económico y social de los

pueblos, así como por el egoísmo del mundo desarrollado en la distribución de las riquezas que va en el

detrimento de los países pobres en desarrollo.

La deuda ecológica de los países desarrollados

El modelo de desarrollo económico y social de los países desarrollados resulta insostenible, estilos de

vida incompatibles con la naturaleza que aceleran el deterioro de la biosfera, la introducción de los

crecientes adelantos tecnológicos y científicos cada vez más marcados por la revolución de las

comunicaciones así como una industrialización irracional, y mientras en esta parte del mundo el

consumo es extremadamente alto, la mayoría de la humanidad queda sin satisfacer sus necesidades

básicas de consumo.

La opulencia y el consumismo ilimitado de las personas que viven en los países industrializados del

norte que a pesar de que constituyen solo aproximadamente 20 % de la población mundial consumen

cerca del 80 % de los recursos no renovables del planeta, y por tanto, también producen proporción

correspondiente de desechos contaminantes.

Podemos afirmar que el empobrecimiento y la degradación ambiental se agudizan paulatinamente

como una consecuencia más de la política adoptada por los gobiernos y las instituciones financieras

35
multilaterales con lo cual no cumplen su obligación de invertir en infraestructura y políticas sociales.

Esto constituye una violación de los derechos de la ciudadanía sin precedentes en la historia moderna.

La globalización de la economía asociada a modelos de desarrollo basados en las leyes del capital y en

valores éticos que justifican el deterioro del ecosistema y la pérdida de la biodiversidad, así como la

injusta distribución de las riquezas y por consiguiente el aumento de la pobreza, está intrinsecamente

vinculada a procesos de homogenización cultural, orientados a exportar los patrones insostenibles de

consumo que caracterizan a las sociedades económicamente desarrolladas y que son elementos

directamente relacionados con la problemática ambiental.

La agricultura convencional o revolución verde

La producción de alimentos que satisfaga las necesidades de una población creciente ha sido motivo de

preocupación constante, para cumplir este objetivo surge este nuevo modelo de producción agrícola

fundamentado en el uso de productos químicos (para la fertilización y el control de plagas y

enfermedades), empleo de maquinaria agrícola, formación de grandes empresas dedicadas a un solo

cultivo (monocultivo). En sus inicios este tipo de agricultura logró un incremento de los rendimientos

de los cultivos, pero con el transcurso del tiempo comenzó a dar un retroceso en los niveles productivos

ocasionado por:

 La pérdida de fertilidad de los suelos.

 Pérdida de la diversidad biológica.

 Altos niveles de plagas y enfermedades.

 El deterioro medio ambiental.

 Mayor dependencia de insumos externos y uso inadecuado de los recursos.

 Introducción de tecnologías incompatibles con los recursos de que se dispone y las características

propias de cada región provocando un incremento en los costos de producción.

36
 Incapacidad para asegurar la calidad de los alimentos y la capacidad del mercado y serios

problemas a la salud del hombre.

Todo esto ha sido motivo de preocupación de productores, científicos, ambientalistas, directivos, etc,

los cuales se han organizado para buscar soluciones viables a esta problemática, comenzando a dar un

enfoque de sostenibilidad al nuevo modelo de agricultura que se hace necesario a partir de los daños

derivados de la revolución verde.

El camino hacía la sustentabilidad

La coyuntura actual demanda de una concepción integral del desarrollo sostenible, entendido como un

proceso donde las políticas de desarrollo económico, fiscales, de comercio, energía, agricultura

industria y otros, se entrelazan con las exigencias de la protección del medio ambiente y el uso

sostenible de los recursos naturales, en un marco de justicia y equidad, por lo que es necesario buscar

un nuevo modelo de desarrollo sustentable o sostenible y usarlo como una herramienta de trabajo que

se irá afinando a medida que avance y se enriquezca con experiencias concretas.

La sustentabilidad incluye la justicia social tanto para las generaciones presentes como para las futuras,

dentro de los límites ecológicos constituye un concepto revolucionario; cualquier transformación que

conduzca a una situación más equitativa para compartir los recursos de la tierra llevaría implícita una

considerable reestructuración de los sistemas políticos, económicos y sociales existentes.

El desarrollo sostenible contempla reclamos, de ahí la necesidad de una ética aplicada a este desarrollo,

dentro de estos se destaca:

- El respeto y preservación de los valores y tradiciones étnicas.

- Aseguramiento de la salud de productores y consumidores.

- Distribución equitativa de beneficios.

- Justicia intergeneracional: no comprometer el bienestar de las futuras generaciones.

37
Aunque existen muchas definiciones de sostenibilidad varios objetivos sociales, económicos y

ambientales son comunes a la mayoría y sientan sus bases en prácticas y principios similares.

Sustentabilidad ecológica: relacionada con una adecuada moderación de la intromisión humana en el

medio ambiente y una apropiada incorporación de las actividades del hombre en el finito ecosistema,

para que no se exceda la capacidad de carga de la tierra y no disminuya la vitalidad, productividad y

flexibilidad de la biosfera en la cual se basa también la productividad.

Sustentabilidad social: para mantener a la humanidad como una especie sobre el planeta, garantizada

por una distribución justa de los recursos de la tierra y de los bienes y servicios producidos por el

hombre entre los países y sus pueblos, y una participación equitativa y activa de todos las personas en

la organización de la sociedad en que viven.

Sustentabilidad individual del hombre: para apoyar plenamente lo que según nuestras aspiraciones

es humano en el, proporcionado por una suficiente base económica y condiciones apropiadas a favor de

una vida de autodeterminación suficiente, digna, significativa y feliz para todos.

La conciencia ecológica y la educación ambiental

La conciencia se expresa como conciencia ecológica en un momento del desarrollo social, cuando los

problemas de la relación sociedad – naturaleza – sociedad o naturaleza –sociedad – naturaleza han

alcanzado una dimensión imperativa que se asienta en grupos progresivamente mayoritarios de

hombres.

La formación de la conciencia ecológica no puede estar ni ser ajena al debate ideológico ya que la

neutralidad asepsia ideológicos no son otra cosa que ideología. La conciencia ecológica se encuentra en

proceso de formación; en ella son apreciables elementos dispares; esta se desarrolla de forma

contradictoria e histórico concreta, no solo con relación a la naturaleza sin también de modo

intersubjetivo.
38
La educación ambiental desempeña un papel primordial en la formación de una conciencia ecológica,

pero no podemos hacer abstracción de que el hombre tiene que satisfacer sus necesidades primarias,

inclusive en un grado de inconciente indeferenciación con la naturaleza, en otros términos, en otros

términos necesita comer, dar de comer a sus hijos, cobijarse, vestirse, y aunque sienta el placer estético

de ver los árboles del bosque, no dudará en convertirlos en leña para calentarse y cocer sus alimentos.

El desarrollo sostenible exige ciudadanos informados y activos, así como líderes bien informados, tanto

en lo político como en lo económico, capaces de ejercer las opciones correctas al tomar las complejas

decisiones que requiere la interrelación de los problemas sociales, económicos y medioambientales. A

fin de lograr este objetivo la educación para el desarrollo sostenible constituye un requisito

fundamental.

Este panorama sitúa a la educación como una premisa de importancia significativa para lograr los

procesos de cambio que deben orientar a la humanidad hacia un sistema de relaciones más armónicas

entre la sociedad y la naturaleza, que permitan el tránsito hacia niveles de desarrollo sostenible y

propicien una calidad de vida decorosa y equitativa en la tierra.

El concepto de educación ambiental ha sufrido cambios desde que se empezó a tomar conciencia del

papel que desempeña el medio ambiente en la vida humana y viceversa. La tendencia actual es a

reajustar la educación ambiental hacia una educación para el desarrollo sostenible, para ello debe

utilizar un enfoque integrado e incluir sistemáticamente otros temas globales, tales como medio

ambiente – desarrollo social y económico y no tratarlos separadamente.

La educación ambiental para una sociedad sustentable equitativa es un proceso de aprendizaje

permanente, basado en el respeto a todas las formas de vida, esta debe tener como base el pensamiento

crítico e innovador, en cualquier tiempo y lugar, en sus expresiones formal, no formal e informal

promoviendo la transformación y la construcción de la sociedad.

39
En la conservación y protección de un ambiente propicio para la vida cada persona tiene una

importante responsabilidad que cumplir, una acción positiva que ejecutar, y una misión social que

desempeñar, lograr que las demás personas sean defensoras del ambiente. Por tanto, cada individuo

debe poseer un código de ética ambiental que le oriente en su relación con el medio con el fin de hacer

menos intenso el impacto negativo que produce la relación sociedad – medio ambiente. Se considera la

educación ambiental como un proceso continuo permanente que constituye una dimensión de la

educación integral de todos los ciudadanos.

Es por ello que lograr la elevación sostenida de los niveles de conocimientos en esta importante materia

va a depender en gran medida de la organización, coherencia y capacidad institucional de los sistemas

educativos en que se desarrolle la educación ambiental para alcanzar su plena integración con una

activa labor de todas las instituciones (docentes, culturales, científicas, comunitarias) orientadas a ese

fin, sin duda el caso cubano resulta un modelo, pues la idea de la sostenibilidad es intrínseca a los

principios que sustentan nuestro proyecto revolucionario.

Desarrollo Sostenible en Cuba

Para Cuba es vital luchar por preservar los logros y conquistas sociales alcanzados por nuestro proceso

revolucionario, dirigiendo toda nuestra capacidad y esfuerzo para lograr un trabajo ambiental más

dinámico y flexible que responda a las situaciones actuales que enfrenta el país y a las nuevas que

surjan.

La estrategia ambiental cubana para el desarrollo sostenible es en esencia, una estrategia de

continuidad, en tanto la idea de la sostenibilidad es intrínseca a los principios socialistas que sustentan

nuestro modelo revolucionario.

El objetivo principal del proyecto revolucionario que se desarrolla en Cuba por más de 35 años ha sido,

es y será el elevar la calidad de vida del hombre mediante la satisfacción integral de sus necesidades

40
materiales y sociales , con énfasis en la elevación de su nivel educacional y cultura le incorporando la

dimensión ambiental en el desarrollo económico – social del país. Resulta importante destacar que este

proyecto considera como tal hombre a todos los integrantes de la sociedad cubana por igual y no solo a

una parte minoritaria o privilegiada de la misma, haciendo vigente las palabras de nuestro Comandante

en Jefe Fidel Castro en la Cumbre de Río (1992).

“Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas

y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para

que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la tierra, no más transferencias al

tercer mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente, Hágase

más racional la vida humana. Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la

ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la deuda ecológica y

no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre”.

El desarrollo económico y social a partir de 1959, a través del perfeccionamiento y diversificación de

la economía sobre una base de equidad, alcanzó su principal logro ambiental: erradicar la pobreza

extrema y sus secuelas, en términos de salud y educación para toda la población. Cuba, con un

Producto Interno Bruto (PIB) per cápita varias veces menor que el de los siete países más

industrializados del mundo, ha logrado indicadores en estos rubros semejantes a los de esos países y, en

algunos casos superiores.

Las exigencias alimentarias de una población que crece a un ritmo más acelerado que los niveles de

producción agrícola han motivado un desenfrenado modelo de producción convencional, basado en

altos insumos como son semillas mejoradas, fertilizantes, plaguicidas, mecanización y grandes sistemas

de riego; para instruir a los agricultores sobre el uso de los mismos se han desarrollado los famosos

paquetes tecnológicos o agricultura por receta.

41
La construcción de este mundo agrícola artificial se ha fomentado en la reducción del mundo natural

convirtiéndolo en algo computable, previsible y controlable. Estas prácticas de agricultura

convencional se han convertido en uno de los factores destructores de la flora y la fauna, de la erosión

de los suelos, de la contaminación de las aguas y del aire provocando efectos negativos sobre el medio

ambiente que llevan a la destrucción paulatina del planeta.

Ante la degradación ambiental que hoy se presenta, se necesita actuar de una manera rápida y activa

para evitar que las generaciones futuras hereden problemas tan serios que sean insolucionables.

En consecuencia se plantea la necesidad de armonizar para lograr un equilibrio, surge entonces el

movimiento de Agricultura Sostenible a nivel internacional que comprende una gama de estrategias

dirigidas a resolver muchos de estos problemas que afligen a la agricultura mundial.

El término sostenible implica una dimensión temporal y la capacidad de un sistema agrícola de

permanecer y durar indefinidamente. La agricultura sostenible detiene el agotamiento y la destrucción

de los recursos naturales y fomenta un aumento sostenido y ecológicamente viable de la producción

agrícola, es pues, técnicamente apropiada, económicamente viable y socialmente aceptable.

Existen otras definiciones de agricultura sostenible, pero objetivos sociales, económicos y ambientales

son comunes a la mayoría de las definiciones. Para alcanzar la sostenibilidad se hace imprescindible

tener en práctica y alcanzar los objetivos siguientes:

 Producción estable y eficiente de recursos productivos.

 Seguridad y autosuficiencia alimentaria.

 Uso de prácticas agroecológicas o tradicionales de manejo.

 Preservación de la pequeña propiedad.

 Asistencia a los más pobres a través de un proceso de autogestión.

 Un alto nivel de participación de la comunidad en decidir la dirección de su propio desarrollo

agrícola.
42
 Conservación y regeneración de los recursos naturales.

 Eliminación de la pobreza, la insalubridad y analfabetismo.

 Seguridad de mercados para los productos, créditos y seguros para las cosechas.

 Participación en los sistemas de gobierno.

Al valorar estas premisas para alcanzar la sostenibilidad, citados por muchos autores internacionales, se

puede decir que estos objetivos no pueden ser alcanzados simultáneamente, pero en Cuba hay

elementos para decir que están logrados, teniendo en cuenta los puntos comunes fundamentales para la

construcción de un modelo de agricultura sostenible en América Latina planteados por Francisco

Menezes en el 2do Seminario Internacional sobre Agroecología (México, 1995):

1. Resolver el problema de la concentración de la tierra, a través de reformas agrarias y la

preservación de los derechos conquistados a la tierra, por campesinos indígenas.

2. Mejorar las condiciones de vida en las zonas rurales.

3. Acceso de campesinos pequeños y medianos productores a los instrumentos de política agrícola.

4. Destinar recursos públicos a la agricultura familiar que práctica formas sustentables de producción.

5. Participación efectiva de la sociedad civil en la definición y gestión de las políticas agrícolas y de

los programas de desarrollo.

6. Adoptar y promover medidas restrictivas y punitivas a quienes practiquen tecnologías agrícolas

ambientales nocivas.

Agroecología o Agricultura Ecológica:

Se define como “estructura dinámica y técnica destinada a comprender los procesos vitales de la

agricultura de manera más amplia”. La tendencia agroecológica enfrenta los sistemas productivos como

una unidad fundamental de estudios, donde los ciclos minerales, las transformaciones energéticas, los

procesos biológicos y las relaciones socioeconómicas son investigados y analizados como métodos.

43
La agricultura ecológica, es una práctica milenaria, pues todo lo que hicieron los agricultores a lo largo

de la historia es Agroecología, hasta el día en que decidieron romper hostilidades con la naturaleza para

doblegarla. Es por tanto, producir en armonía con la naturaleza, rescatando las prácticas

tradicionales y la sabiduría campesina, devolviendo al campesino el rol principal en la producción

agrícola, garantizando la sostenibilidad de los sistemas agropecuarios.

En esta agricultura no hay recetas, solo se abordan principios generales no particulares, los que son

analizados y adaptados a las condiciones de cada región o localidad. Es importante que cada productor

tenga en cuenta estos principios al transitar hacia una agricultura ecológica:

1. Estructura diversificada del sistema de producción.


2. Ver el conjunto del sistema productivo de forma integral o interdependiente (holístico).
3. Fomento de la fertilidad autosostenida del suelo.
4. Aprovechamiento, lo mejor posible, de las fuentes de generación propias de fertilidad de
la finca.
5. Nutrición indirecta de las plantas mediante la actividad biológica del suelo.
6. Enfrentamiento de las causas y no de los síntomas, en la protección vegetal, fomentando
el equilibrio y la regulación ecológica.
7. Conservación y labranza del suelo en base a su mejoramiento bioestructural y la
materia orgánica.
8. Selección y mejoramiento de variedades vegetales y razas animales en función de
condiciones naturales.
9. Crianza y producción animal sanas de acuerdo a la naturaleza y requerimientos
fisiológicos de los animales.
10. Producción ecológica, social y económicamente sostenible.

44
El desarrollo de la Agroecología en nuestro país, no es una consecuencia del período especial y de la

crisis económica, sino es una alternativa necesaria para minimizar los efectos del desequilibrio

ocasionado por una agricultura intensiva y para producir alimentos sanos, sin contaminación y con

bajos insumos. Con la Agroecología no regresamos a prácticas tecnológicas de baja eficiencia, sino

que cuando es bien aplicada resulta ser una alternativa ecológicamente equilibrada, económicamente

viable, culturalmente diversa y socialmente justa.

Contexto ambiental cubano

Cuba posee la mayor biodiversidad de las islas del Nuevo Mundo, tiene 51% de endemismo en las

plantas vasculares y más de 90% de los principales grupos de invertebrados terrestres. En el contexto

antillano, ocupa el primer lugar en cuanto a endemismo en plantas superiores.

Se calcula que existen alrededor de 5000 especies de plantas y animales a pesar del inmenso proceso

de deforestación iniciado desde la conquista y colonización para la preparación de tierras para el

cultivo de la caña de azúcar y la ganadería. Baste decir que en el año 1900, se contaba con un 54% de

cobertura boscosa y al triunfo de la Revolución había disminuido a 14%. El amplio programa de

repoblación forestal llevado a cabo por el gobierno revolucionario ha hecho posible el incremento de

la superficie boscosa a 22%.

Además Cuba cuenta con el Sistema Nacional de Area Protegidas, actualmente existen 236 áreas

protegidas lo que representa el 22% de la superficie total, de ellas 79 de máximo interés destacándose

las 6 reservas de la biosfera. También se reconocen 14 Parques Nacionales, 25 Reservas Ecológicas, 8

Refugios de Fauna y 7 regiones especiales de desarrollo sostenible.

De 686 mil 749 hectáreas de superficie agrícola del país, el 76.8 se considera poco o muy poco

productivo, lo cual impide que se alcancen los rendimientos potenciales de los cultivos y compromete

la seguridad alimentaria. El Programa Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Sequía da

cuenta de que presenta bajo contenido de materia orgánica el 64% de esta superficie, el 37% tiene mal
45
drenaje, el 34% presenta baja retención de humedad, el 30% se encuentra fuertemente erosionada, el

22 % sufre compactación y un 14% manifiesta problemas de salinidad y sodicidad.

El Programa Nacional de Conservación y Mejoramiento de suelos en ejecución desde el año 2000,

contempla el análisis del cambio de uso de tierras agrícolas hacía la producción forestal y la

redistribución de las áreas ganaderas en la montaña, la aplicación del sistema de alerta temprana de la

sequía agrícola y el de información, monitoreo y tecnologías integrales para preservar la tierra de la

salinidad, acciones de drenaje y monitoreo de la calidad de las aguas de riego debido a que las áreas de

potencial de salinidad alcanzan 2.1 millones de hectáreas.

Aunque nuestro país puede exhibir importantes logros ambientales, sobre todo los vinculados a la

esfera social y a la económica, persisten problemas de esta índole identificados en la Estrategia

Nacional Ambiental, estos son:

1. La degradación de los suelos, (erosión, mal drenaje, salinidad, acidez, compactación, entre otros

afecta a grandes extensiones de superficie agrícola del país, base principal de la actividad

económica.

2. El deterioro del saneamiento y de las condiciones ambientales en asentamientos humanos incide en

la calidad de vida y la salud de la población en estos lugares.

3. La contaminación de las aguas terrestres y marinas perjudica la pesca, la agricultura, el turismo,

entre otros sectores, también los ecosistemas y la calidad de vida en general.

4. La deforestación daña los suelos, cuencas hidrográficas y la calidad de los ecosistemas montañosos,

costeros y otros ecosistemas frágiles.

46
5. La pérdida de la diversidad biológica, implica una serie de afectaciones a los recursos naturales del

país, tanto bióticos como abióticos, y a la calidad de vida de las futuras generaciones.

Estos problemas ambientales son enfocados en la Estrategia Ambiental Nacional con

vistas a minimizar y corregir sus efectos, así como a propiciar el desarrollo sostenible

mediante el uso racional de los recursos naturales no renovables, la optimización de los

procesos de generación y el uso de energía, la búsqueda de fuentes no convencionales,

el desarrollo de tecnologías ambientalmente seguras, el reciclaje y la formación de una

conciencia ambiental a través de una educación consecuente.

Bibliografía.

- Agroecología y Agricultura Sostenible. Módulos I, II y III. Colectivo de autores. Edición CEAS –

ISCAH. 1996.

- Altieri, M.A. Agroecología: creando sinergia para el Desarrollo Sostenible. Grupo

Interamericano par el Desarrollo Sostenible de la Agricultura y los Recursos Naturales,

1995.__p.11,53.

- Caraza Rosario, Huerres Consuelo y C. Pereira. Sistemas de rotación y asociación de cultivos para

primavera - verano en organopónicos. Agricultura Orgánica. Año 2 Número 3, Diciembre ,1996.

- CITMA. Política Ambiental Cubana: Entorno y Desarrollo a cinco años de

la Cumbre de la Tierra. Dirección de Política Ambiental, Cuba. 1997.__p.1 – 10.

- Conservación de la biodiversidad. Cuadernos para una sociedad sustentable. Colectivo de

autores.Fundación Friedrich Ebert. México, 1996.

47
- Fernández, M. Política ambiental cubana. Reflexiones para un desarrollo sostenible.

EN Cuba Verde : en busca de un modelo para la sustentabilidad. Ed. José Martí, 1999.__p.

370 – 380.

- Funes F. Y Funes Monzote F. ¿ Qué es la biodiversidad ? Agricultura Orgánica. Año 1 Número 1,

Abril, 1995.

- García, J.M. La educación ambiental y el desarrollo sostenible. EN Cuba

Verde : en busca de un modelo para la sustentabilidad en el siglo XXI.

Ed. José Martí, 1999.__p. 63 – 73.

- Jiménez, R. M. Concepto de sostenibilidad en agricultura. EN Agricultura

Sostenible. España, Ed. Mundi – Prensa, 1998.__p. 3 – 13.

- Kolmans E. y Vázquez D. Manual de Agricultura Ecológica. Edición MAELA –

SIMAS, 1996

- López, B.L. Agricultura y Medio Ambiente. EN Agricultura Sostenible. España.

Ed. Mundi – Prensa, 1998 .__p. 15 – 38.

- Restrepo, J. Historia, modernización de la agricultura y agricultura orgánica. EN Reflexiones

sobre agricultura orgánica Corporación Educativa para el Desarrollo Costarricense.

Costa Rica. Ed. CEDECO, 1994.__p. 7 – 12.

_______ Notas sobre agricultura orgánica y una crítica al modelo

convencional. EN Avances de Investigación 16. Costa Rica. Ed CEDECO,

1996.__p. 15 –25.

- Sistemas Agroforestales, Agricultura Sostenible. Plan Turquino. Colectivo de autores. Edición

MINAGRI, 1995.

48

También podría gustarte