Asignatura : Comercio Exterior
Clase 1
UNIDAD Nº1
CLASE Nº 1
Introducción al Comercio Internacional
La historia de los negocios internacionales se pierde en la oscuridad de los tiempos. Antes de
Cristo, fenicios y egipcios traspasaban las fronteras de sus naciones para comerciar en el
extranjero. La evolución de la actividad humana no dejó fuera el negocio internacional, que a
través de los tiempos fué perfeccionando y formalizando en prácticas universalmente
aceptadas. Podríamos establecer que, se registraron hechos históricos medulares que
coadyuvaron al incremento y perfeccionamiento del negocio internacional, que a la postre
desembocan en la realidad actual. Generando un corte transversal en la historia más reciente,
señalamos como definitorias en la evolución de nuestra disciplina, a las dos Grandes Guerras
del siglo XX.
Tanto la Primera cuanto la Segunda Guerra mundial, rompieron los esquemas tradicionales del
comercio internacional y sentaron las bases para un nuevo orden comercial mundial.
Los vencedores de la Segunda Gran Guerra, instalaron el debate en tres ejes fundamentales: la
recomposición financiera, política y comercial del "nuevo orden mundial".
Redefinir la recomposición financiera mundial implicó la convocatoria de la Conferencia de
Bretton Woods (1944), cuyos resultados fueron el establecimiento de tipos de cambio fijos,
una política de sustitución de importaciones y la creación del Fondo Monetario Internacional y
del Banco de Desarrollo (Hoy Banco Mundial) . Se priorizaba entonces la reestructuración
interna (nacional) de los Estados desvastados por el conflicto bélico.
Paralelamente, Estados Unidos, diseñaba una ayuda financiera enorme para Europa,que se
tradujo en el denominado Plan Marshall. La estratégia americana, por aquel entonces,
respondía a fortalecer los países que fueron sus aliados en dos aspectos: político y económico.
En el primer caso para frenar el avance soviético en el continente europeo; en el segundo, para
generar capacidad de compra de bienes y servicios norteamericanos.
La cuestión "política", se abordó formalmente con el llamado a la Conferencia de San Francisco
en 1945, donde se crea la Organización de Naciones Unidas,-ONU- como un marco de
discución y cooperación política internacional.
Mientras que el aspecto "comercial", se instaló formalmente en 1947 con el Acuerdo General
sobre Aranceles y Comercio -GATT- Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y
Comercio (GATT donde se establecieron las reglas aplicables a una gran parte del comercio
internacional, registrándose desde entonces un crecimiento fenomenal en ésta actividad,
vehiculizada por un mecanismo de "Rondas" internacionales de negociación cuya finalidad
esencial era la rebaja de aranceles entre los países.
En los años iniciales, las "Rondas" de negociaciones comerciales del GATT se concentraron en
continuar el proceso de reducción de aranceles. Después, la Ronda Kennedy dió lugar, a
mediados del decenio de 1960, a un Acuerdo Antidumping. La Ronda de Tokio, celebrada por
los '70, fué el primer intento importante de abordar obstáculos comerciales que no consisten
en aranceles y de mejora del sistema. La Ronda Uruguay, (la octava Ronda), se celebró entre
1986 y 1994, fué la última y la de mayor envergadura ya que dió lugar a la creación de la
Organización Mundial del Comercio -OMC- y a un nuevo conjunto de Acuerdos.
Otro de los hitos a considerar es la aparición de distintos fenómenos de "integración
regional", en diferentes puntos del planeta, siguiendo el paradigma europeo habiéndo sido
éste el primer fenómeno de integración regional formal y exitosa.
Es importante remarcar aquí, que un mercado integrado genera un efecto directo sobre el flujo
de comercio en el entorno internacional. Porqué? Sencillamente porque se crean reglas
comunes para facilitar el intercambio comercial intrarregional en detrimento de la producción
de países extrazona.
Hemos mencionado, sólo algunos de los hechos históricos más importantes, sin olvidar el
derrumbe del sistema soviético, entre otros, que fueron construyendo a través del tiempo las
condiciones internacionales necesarias para desembocar hoy en la máxima expresión del
liberalismo: la Globalización.
La competencia global aumenta. La enorme elevación de las importaciones, junto con las
cantidades masivas de inversiones del exterior significa que empresas de todos los tamaños
enfrentan a competidores de todo el mundo. Ello implica una creciente Internacionalización, de
bienes y servicios. Lo que a su vez supone, una mayor interdependencia internacional en la
economía, el comercio y las finanzas.
Dentro de éste contexto debemos establecer que, los negocios internacionales difieren de los
locales en el hecho de que una empresa que opera más allá de las fronteras debe tratar con las
fuerzas de diferentes entornos; en contraste, una empresa cuyas actividades comerciales se
desarrollan dentro de los confines de un solo paìs debe preocuparse en particular del entorno
nacional o doméstico.
Sin embargo, ninguna firma nacional está del todo libre de las influencias de las fuerzas de los
entornos extranjeros e internacionales, porque siempre existe la posibilidad de enfrentar la
competencia de importaciones o de competidores extranjeros que establecen operaciones en
su propio mercado.
Ahora bien, analicemos porqué se produce el comercio internacional, entre quiénes se produce
y con que intensidad.
Para responder estas preguntas debemos explicar brevemente las Teorías del Comercio
Internacional.
Teorías explicativas del Comercio Internacional
La internacionalización de la economía
En las postrimerias del Siglo XX, la economía internacional adquiere un nuevo auge. Una nueva
forma de entenderla se expresa en mercados más abiertos, un ex potencial crecimiento de las
actividades comerciales y financieras externas, cimentado en la vocación integracionista de los
países. Se generan nuevos métodos de acuerdo y negociación que facilitan el acceso a los
mercados, se propician las inversiones extranjeras (tanto directas como de capital), y en
definitiva se instala una política internacional de liberalización comercial de bienes y servicios.
El incremento de estos flujos económico-financiero-comerciales, ha generado un alto grado de
“interdependencia” entre los países.
En la actualidad, sería casi imposible que una Nación pretendiera existir en condiciones de
aislamiento. En este sentido, el entorno externo condiciona a los gobiernos en el diseño y
ejecución de sus políticas económicas.
El devenir histórico ha incorporado nuevos temas a la economía internacional.
Tradicionalmente ésta entendía sobre los intercambios comerciales de mercancías extra
frontera y, en menor grado, los servicios. En la actualidad los flujos financieros internacionales,
el comercio internacional, los desplazamientos de personas y recursos, han ampliado su foco
de análisis y tratamiento.
El dinamismo de este proceso se ha intensificado, enancado en el vertiginoso cambio que
supone la globalización.
La corriente de liberalización del comercio internacional de bienes y servicios se ha mantenido
y profundizado en las últimas décadas. Este libre comercio ha supuesto una mayor
especialización e intercambio internacional de personas y empresas, con beneficios tangibles,
medibles en la eficiencia, aumentando el bienestar general.
Aunque aún persistan barreras al comercio internacional motivadas en medidas proteccionistas
y algunos “perdedores” en el sistema de libre comercio, no pueden dejarse de lado sus efectos
funcionales benéficos.
Una de las variables esenciales en el movimiento de bienes y servicios, innovación y tecnología,
ha sido la empresa con actuación trasnacional. En este nuevo escenario que enmarca la
economía internacional, las empresas se desplazan al exterior por diferentes motivos,
contribuyendo al proceso de internacionalización y globalización. Entre estos motivos cabe
mencionar: el ingreso a nuevos mercados, creación de nuevos mercados, acuerdos
preferenciales de comercio, mercados extranjeros en expansión y crecimiento, adquisición de
bienes para el mercado nacional, mayores utilidades, etc. Las multinacionales norteamericanas
y luego las europeas impulsaron el proceso, seguidas rápidamente por las empresas japonesas.
¿Por qué se da el comercio internacional?
Las diferentes capacidades y recursos de los países son algunos de los principales motivos del
intercambio. En la medida que exista eficiencia en la producción de bienes y servicios y el
tamaño del mercado lo permite, los países se especializan y alcanzan economías de escala en
aquello que mejor hacen. Intercambian, entonces, estos bienes con otros países, los cuales, a
su vez, se encuentran especializados, o no, en otras producciones. Es el caso de mercados con
economías complementarias. Este marco provee al consumidor de un rango mayor de
productos diferentes, de diversas procedencias.
El flujo de comercio, probablemente será inferior en el caso de países con economías o
mercados demasiado homogéneos. Pero seguirá existiendo comercio.
Entonces, los conceptos claves en este proceso de intercambio son: ventajas comparativas,
eficiencia, calidad-precio, especialización, economías de escala y diferenciación de productos.
Varios autores han diseñado modelos explicativos, conformando así diferentes Teorías sobre el
Comercio Internacional. Recordemos sucintamente algunas de ellas.
La teoría moderna del comercio internacional busca responder las siguientes preguntas:
1) ¿Qué constituye las bases del comercio? Es decir, ¿por qué las naciones exportan e importan
ciertos productos?
2) ¿En qué términos de intercambio (precios relativos) se comercian los productos en el mercado
mundial?
3)¿Cuáles son los beneficios del comercio internacional en términos de producción y consumo?
La teoría moderna del comercio es producto de la evolución de las ideas del pensamiento
económico. En particular, las obras de los mercantilistas, y después las de Adam Smith y David
Ricardo, sentaron las bases de la teoría moderna del comercio.
Mercantilismo
Esta línea de pensamiento se desarrolla durante los siglos XVI a XIX en Europa. Intentaron
responder el interrogante sobre “en qué forma podía una nación regular sus asuntos internos e
internacionales para promover sus intereses”. La solución, en esos años, implicaba contar con
un vigoroso sector comercial externo. Si un país era capaz de alcanzar una “balanza comercial
favorable” (superávit de exportaciones sobre importaciones), gozaría de los pagos que recibiera
del resto del mundo en forma de oro y plata. Esos ingresos contribuirían a la elevación del
gasto y al aumento de la producción o el empleo internos. Para promover una balanza
comercial favorable, los mercantilistas impulsaron la reglamentación gubernamental del
comercio. Propusieron así la imposición de aranceles y cuotas y la aplicación de otras políticas
comerciales para la reducción al mínimo de las importaciones con objeto de proteger la
posición comercial de la nación.
En el siglo XVIII, las políticas económicas mercantilistas sufrieron enérgicos ataques, primero
por David Hume (quien demostró que las políticas mercantilistas, en el mejor de los casos,
podían ofrecer sólo ventajas económicas a corto plazo) y Adam Smith en su publicación “La
riqueza de las naciones”, en 1776.
Teoria de las Ventajas absolutas
Adam Smith, economista clásico, fue uno de los principales defensores del libre comercio
(mercados abiertos), con base en el argumento de que éste promovía la división internacional
del trabajo. Por medio del libre comercio, las naciones podían concentrar su producción en
aquellos bienes que pudiesen elaborar a menor costo, con los consecuentes beneficios de la
división del trabajo.
Dada una ventaja natural o adquirida en la producción de un bien, Smith razonó que una
nación produciría ese bien a menor costo, lo que incrementaría su competitividad con respecto
a su socio comercial. En consecuencia, concibió la determinación de la ventaja competitiva
desde el lado de la oferta del mercado.
El concepto de costos de Smith se fundaba en la teoría del valor del trabajo, de acuerdo con la
cual en cada nación 1) el trabajo es el único factor de producción homogéneo (de la misma
calidad), y 2) el costo o precio de un bien depende exclusivamente del monto de trabajo
necesario para producirlo.
Para que el mundo obtenga beneficios de la división internacional del trabajo, cada nación
debe ser más eficiente, en términos absolutos, que su socio comercial en la producción de un
artículo. Una nación importará aquellos bienes respecto de los cuales posee una desventaja
absoluta de costos y exportará los bienes respecto de los cuales posee una ventaja absoluta en
costos.
Puesto que, de acuerdo con el principio de la ventaja absoluta, el mundo usa con mayor
eficiencia sus recursos como resultado de la especialización, la producción mundial se
incrementa, aumento que se distribuye entre las dos naciones a través del comercio.
Según Smith, para que el comercio sea mutuamente beneficioso es preciso que cada nación sea
el productor de menor costo de al menos un producto que pueda exportar a su socio comercial.
Pero, ¿Qué ocurre si una nación es más eficiente que su socio comercial en la producción de
todos los bienes?
Teoría de la ventaja comparativa
David Ricardo (1772-1823) desarrolló un principio para demostrar que el comercio puede ser
mutuamente beneficioso incluso si una nación es más eficiente en términos absolutos en la
producción de todos los bienes.
Al igual que Smith, Ricardo tomó como punto de partida la oferta del mercado. La base
inmediata del comercio se derivaba de las diferencias de costos entre las naciones, las cuales
procedían a su vez de sus ventajas naturales y adquiridas. Sin embargo, en forma distinta a la
de Smith, Ricardo destacó las diferencias de costos comparativos (relativos).
Es posible que una nación no tenga una ventaja absoluta en nada, pero no que una nación
posea ventajas comparativas en todo y otra no tenga ninguna ventaja comparativa en nada.
Esto se debe a que la ventaja comparativa depende de los costos relativos.
La teoría de Ricardo dependía del supuesto restrictivo de la teoría del valor, de acuerdo con la
cual el trabajo es el único insumo de los factores. En cambio, en la práctica el trabajo es sólo
uno de varios insumos.
Curvas de transformación
Al constatar las deficiencias de la teoría del valor, la teoría moderna del comercio constituye
una doctrina más general de la ventaja comparativa, ya que la explica con base en una curva de
transformación o curva de posibilidades de producción.
En esta se muestran varias combinaciones diferentes de dos bienes que una nación puede
producir cuando todos los insumos de sus factores (tierra, trabajo, capital, espíritu empresarial)
se emplean de la manera más eficiente. Así, la curva de transformación ilustra las posibilidades
máximas de producción de una nación. Adviértase que en este caso ya no se parte del supuesto
de que el trabajo es el único insumo de los factores, tal como lo hizo Ricardo.
Teoría de Heckscher-Ohlin de dotación de factores
Esta teoría establece que las diferencias internacionales e inter regionales en los costos de
producción ocurren debido a las distintas dotaciones de factores de producción. Los bienes que
requieren una mayor cantidad del factor más abundante, y por ende menos costoso, tendrán
menores costos de producción, permitiendo una venta a precios más bajos en los mercados
internacionales. Por ejemplo, China, que cuenta con una dotación grande de mano de obra en
comparación con los Países Bajos, debería concentrarse en producir bienes que requieran
grandes cantidades de la misma. Por su parte, los Países bajos, con altas concentraciones de
capital respecto a la mano de obra, deberían especializarse en producir bienes que requieran
más inversiones de uso intensivo de capital. Por medio del comercio, ambas naciones
obtendrán grandes cantidades de los bienes del factor de producción de mayor escasez relativa
a un precio menor y se beneficiarán de la transacción.
Nuevas teorías del comercio internacional
Teoría del ciclo de vida internacional del producto
Este enfoque que se relaciona con el ciclo de vida del producto, se ocupa de la innovación en
los patrones del comercio. Las características de éste modelo son las siguientes: primero, su
aplicabilidad se extiende solamente al comercio de manufacturas; los flujos de información no
son libres, sino que existen barreras para su tansmisión, al menos en una primer etapa, bien de
modo natural, bien a través de patentes u otro procedimiento legal; por último, la producción
de estos bienes manufactureros está sujeta a economías de escala, de modo que la empresa
que los produce puede reducir costos unitarios más que proporcionalmente si aumenta el
volumen de producción.
Este modelo explica que el ciclo de un producto pasa por cuatro etapas sucesivas.
La primera, denominada “introducción”, se caracteriza porque la innovación del producto y su
fabricación y venta posterior se realizan inicialmente en el mismo país. Un supuesto importante
de este modelo es que la empresa innovadora goza de un cierto monopolio inicial en la
fabricación y venta de dicho artículo. Cuando la invención puede ser copiada y adaptada por
posibles competidores, el primer innovador está en trance de perder sus ventajas
monopolísticas y se acelera el paso a la segunda etapa del ciclo del producto.
El “crecimiento” es la segunda etapa. La existencia de beneficios monopolísticos y las mayores
posibilidades de aplicar la tecnología de fabricación del artículo atraen a numerosos
competidores potenciales. El crecimiento de la demanda del artículo en el interior del país
inicial y en otros países justifica el aumento de producción.
Al mismo tiempo, puede producirse un desplazamiento parcial o total de la fabricación a países
extranjeros en los que el mercado potencial es suficientemente grande, siempre que el costo
de transporte o las barreras arancelarias sean lo suficientemente elevadas como para justificar
la descentralización de la producción. En esta etapa comienza la fabricación en serie que hace
que, poco a poco, la producción deje de ser intensiva en trabajo, para serlo en capital.
La tercera etapa es la de la “madurez” del producto. En ella el producto se convierte en un bien
estándar debido a la ampliación de la demanda y del número de productores. Desaparece por
completo la ventaja inicial del primer introductor del producto, así como del primer país
exportador. La caída de beneficios asociada a una mayor competencia hace que las empresas
planteen su estrategia, bien sobre la base de precios más bajos o sobre la base de la
diferenciación. En esta etapa se produce el traslado de la fabricación hacia países en vías de
desarrollo donde la mano de obra es abundante, lo que permite obtener ciertas ventajas en
costos.
El “declive” del producto es la última etapa. El escaso atractivo del producto hace que la
producción en los países industriales decaiga e incluso que el propio mercado en estos países
tiende a reducirse. En esta última etapa la demanda crece en los países en desarrollo que es
donde se fabrica mayoritariamente el artículo y desde donde se exporta a países desarrollados.
Comercio intraindustrial
Si bien la Teoría que explica el comercio internacional a través de la ventaja comparativa
basada en las diferencias entre países y productos, fundamenta el intercambio internacional de
productos diferentes entre países heterogéneos; no lo hace respecto al intercambio (in
crescendo) entre países con economías muy similares, con producción de bienes tambien
similares, ni tampoco frente a la situación en que un país sea exportador e importador del
mismo bien (comercio bi direccional).
El comercio intraindustrial puede coexistir con el comercio interindustrial, es decir entre
empresas de industria diferentes. La diferencia principal entre ambos es que mientras el
primero tiene su razón de ser en la existencia de economías de escala, el comercio
interindustrial tradicional tiene su fundamento en un argumento también tradicional, que es la
ventaja comparativa.
Veamos,
Los menores costos fijos por unidad producida que suponen las economías de escala, son
causa y efecto. Estos menores costos fijos pueden deberse, entre otras razones, a causas
tecnológicas vinculadas con la investigación y el desarrollo. Para esta corriente de
pensamiento, basados en economías de escala, siempre existirá comercio, aún cuando los
países posean la misma dotación de factores productivos utilizados con igual productividad.
La contracara de las economías de escala son las denominadas: economías de gama o variedad.
Estas se producen cuando resulta menos costoso que una empresa fabrique varios bienes, en
vez de que varias empresas se especialicen por separado en dicho bien.
La diferenciación de productos es otra variable que caracteriza la economía actual. Se
distinguen: diferenciación horizontal; diferenciación vertical; y preferencia por la variedad.
Estas modalidades de diferenciación del producto se construyen considerando los diferentes
gustos y preferencias del consumidor y sus percepciones subjetivas sobre determinadas
características, precio o calidad.
La teoría de la localización
Esta teoría arranca de un hecho básico: los recursos naturales son limitados y están distribuidos
en forma desigual en el globo terrestre. Esta distribución desigual de los recursos naturales
determina, en las primeras etapas del desarrollo económico, condiciones diferentes entre las
regiones para la producción de ciertos artículos.
La explotación de estos recursos naturales condujo a los individuos a la especialización en
determinadas actividades. En la medida que la acumulación de capital y el conocimiento
tecnológico se desarrollan, originan la tendencia a depender menos de dichos recursos
naturales, y cuando la humanidad avanza considerablemente, surge la sustitución de éstos por
productos sintéticos.
El comercio interregional
En concordancia con lo anterior, al comercio interregional se le considera como un capítulo de
la teoría de la localización, porque la diferencia de oferta de factores entre las regiones
geográfico-económicas determina la localización de las actividades productivas.
La especialización interregional de la producción tiene semejanzas con la especialización
individual. Ésta descansa en diferencias de habilidad personal y aquélla en diferencias de
equipo de valores (factores).
Las ventajas de la especialización a su vez determinan que:
• Ninguna región produzca todo lo que necesite.
• Las regiones se vean obligadas a comerciar como recurso para proveerse de mayor variedad
de mercancías, aprovechando las ventajas derivadas del comercio mismo.
El principio de la localización está íntimamente ligado con el principio de la especialización que
establece las bases para el intercambio.
El Comercio Internacional y el Interregional
Las características específicas del comercio internacional que lo distinguen del comercio
interregional son las siguientes:
1. La existencia de gobiernos en cada país, con mayor o menor grado de autonomía en
materia económica (especialmente arancelaria y monetaria). Uno de los efectos más
destacados consiste en la imposición de restricciones a la movilidad de mercancías y a los
factores productivos entre países.
2. Este grado de movilidad conduce a la perpetuación de remuneraciones diferentes para los
factores de la producción y, por lo tanto, a una estructura de costos y precios específica en
cada país.
La competencia entre países se realiza en condiciones distintas respecto a la interna. Si
partimos de otra realidad, como es que los países están dotados de diferentes equipos de
factores productivos, esta situación conduce a la existencia de escalas diversas de precios de
los factores productivos y de los artículos terminados.
Cada país tiende a producir aquellas mercancías en las que pueda emplear sus recursos más
abundantes, cuyos precios resulten menores; en cada región, el empleo de factores específicos
asociados a factores no específicos conducen a costos variables. Por consiguiente, las
mercancías producidas con esos recursos abundantes y baratos tendrán precios menores
respecto a los países en donde hay una situación diferente.
La estrecha interdependencia que se observa en cada mercado nacional entre los precios de los
factores y de las mercancías, no se da tan plenamente cuando se trata de países.
Teoria de la ventaja competitiva de Michael Porter
De acuerdo con el modelo de la ventaja competitiva de Porter, la estrategia competitiva toma
acciones ofensivas o defensivas para crear una posición defendible en una industria, con la
finalidad de hacer frente, con éxito, a las fuerzas competitivas y generar un retorno sobre la
inversión. Según Michael Porter: “la base del desempeño sobre el promedio dentro de una
industria es la ventaja competitiva sostenible”.
Tipos Básicos de Ventaja Competitiva
1. Liderazgo por costos (bajo costo)
2. Diferenciación lo cual resulta en la tercera estrategia competitiva viable:
3. Enfoque
NOTA: Recuerde ampliar los contenidos de esta Clase con el material de lectura de la Unidad.