Lupus Eritematoso Sistemico
Lupus Eritematoso Sistemico
INTRODUCCIÓN 2
LUPUS ERITEMATOSO SISTEMICO 3
1. Definición 3
2. Prevalencia 3
3. Etiopatogenia 3
Factores hormonales 3
Factores genéticos 4
Factores ambientales 4
4. Cuadro clínico5
Manifestaciones cutáneas 5
Manifestaciones articulares 8
Manifestaciones oculares 9
Manifestaciones cardiovasculares 9
Manifestaciones vasculares 10
Manifestaciones renales 10
Manifestaciones hematológicas 11
Manifestaciones pulmonares 11
Manifestaciones neuropsiquiátricas 12
Manifestaciones gastrointestinales 12
Manifestaciones reproductivas 12
5. Criterio de diagnostico 12
6. Tratamiento médico 14
7. Tratamiento nutricional 16
Objetivos del tratamiento nutricional16
Macronutrientes 16
Micronutrientes 17
8. Ejercicio y lupus 19
9. Pronóstico 19
CONCLUSIONES 20
ANEXO 20
BIBLIOGRAFIA 21
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INTRODUCCIÓN
El Lupus Eritematoso Sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune, crónica, caracterizada por la excesiva
producción de anticuerpos y el desarrollo de daño tisular. Se trata de una enfermedad de causa desconocida,
sin embargo, la genética, el ambiente y las hormonas son factores que desempeñan un papel importante en
la predisposición a la misma, por lo que se considera una enfermedad multifactorial.
Actualmente se conocen parcialmente algunos de los factores genéticos, ambientales u hormonales que
pueden dar origen al padecimiento y no existe una cura conocida, sin embargo, existen tratamientos muy
efectivos basados en la sintomatología y adecuados a la individualidad del paciente.
El cuadro clínico de él LES es muy heterogéneo con síntomas inespecíficos. Pueden presentarse desde
síntomas muy leves, hasta muy graves que incluso pueden causar la muerte. La enfermedad puede afectar
las articulaciones, la piel, los riñones, los glóbulos, el cerebro, el corazón y los pulmones. Los síntomas
varían, pero suelen incluir fatiga, dolor de articulaciones, sarpullidos y fiebre. Pueden exacerbarse
periódicamente (brotes) para luego entrar en periodos de remisión.
Para controlar la enfermedad, además del tratamiento médico basado en la sintomatología, en los que se
utilizan medicamentos como antiinflamatorios y esteroides, es fundamental un seguimiento constante
enfocado en mejorar la calidad de vida y evitar contribuir al desarrollo de padecimientos colaterales
(osteoporosis, daño a los riñones, diabetes, hipertensión y enfermedad cardiovascular, entre otros). Deben
incluirse cambios en el estilo de vida, mantener una dieta variable, equilibrada y adecuado a la
sintomatología individual de cada paciente, realizar actividad física periódicamente y protegerse del sol.
Una buena nutrición es una parte importante del tratamiento integral del lupus. Una dieta bien balanceada le
proporciona la energía necesaria para que el cuerpo lleve a cabo sus funciones normales, asimismo,
previene el desarrollo de enfermedades crónicas y mejora la calidad de vida de la persona diagnosticada con
lupus.
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LUPUS ERITEMATOSO SISTÉMICO (LES)
1. DEFINICIÓN:
El Lupus Eritematoso Sistémico (LES) es una enfermedad crónica, autoinmune y de causa desconocida, en
la que existe una deficiencia en los mecanismos reguladores de la inmunidad razón por la cual, los órganos,
tejidos y células se dañan por adherencia de diversos autoanticuerpos y complejos inmunitarios. Los
complejos inmunes así formados, al depositarse en los tejidos (piel, riñón, pulmón, bazo, sistema nervioso),
provocan en ellos respuestas inflamatorias que se traducen en manifestaciones clínicas multisistémicas e
histopatológicas reconocibles.
Debido a que las alteraciones inmunológicas en el LES son muy prominentes, se la considera como el
prototipo de enfermedad autoinmune, ya que, como se mencionó, está caracterizada por una excesiva
producción de autoanticuerpos, la formación de complejos inmunes y el desarrollo de daño tisular mediado
por mecanismos inmunológicos.
2. PREVALENCIA
A nivel mundial, se estima en 5 millones las personas que padecen LES. Es nueve veces más frecuente en
mujeres que en hombres, por lo general, mujeres de entre 16 y 55 años, pero también afecta hombres, niños
y adolescentes. La relación mujer - hombre presenta variaciones asociadas con la edad, mientras que es de
7 a 1 en los niños y de 9 a 1 entre los adultos jóvenes, en personas de edad avanzada es de 5 a 1. El lupus
afecta a personas de todas las nacionalidades, razas y grupos étnicos. Aunque no es una enfermedad de
herencia directa, los parientes de primer grado de pacientes con lupus tienen un riesgo 8 veces mayor de
presentar la enfermedad.
Cerca del 80% de los casos corresponde al grupo de mujeres en edad fértil, de tal manera que se estima que
1 de cada 1.000 mujeres jóvenes se ve afectada por la enfermedad.
Si bien no existen aún estudios epidemiológicos oficiales, se estima que en Argentina afecta a una persona
cada 2.000.
3. ETIOPATOGENIA
La causa desencadenante del LES permanece desconocida, aunque muchas observaciones sugieren que en
su génesis intervienen factores genéticos, hormonales y ambientales por lo que se la considera una
enfermedad multifactorial.
FACTORES HORMONALES:
Debido a que el 90% de los pacientes con lupus son mujeres, se intentó atribuir a las hormonas femeninas un
papel preponderante en el desarrollo de la enfermedad, así como por el contrario las hormonas masculinas y
el cromosoma Y proveen un efecto protector. Incluso se han realizado estudios en mujeres menopáusicas
que reciben terapia de sustitución hormonal con estrógenos conjugados y progesterona, dejando claro que
aumenta el riesgo de padecer la enfermedad en ellas en comparación con las que no recibieron hormonas.
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Se observó que los estrógenos desempeñan un papel importante en la etiología de la enfermedad ya que
aparece mayoritariamente en mujeres en edad fértil, con frecuencia en jóvenes, durante el embarazo o en el
período posparto, con la toma de anticonceptivos orales y terapia hormonal sustitutiva, además la incidencia
es menor en períodos en los que la carga hormonal es inferior, como la menopausia y la pre menarquía. Sin
embargo, no se sabe con claridad el papel de las hormonas en la promoción del lupus.
FACTORES GENÉTICOS:
El factor genético juega un rol importante, aunque no es suficiente para causar la enfermedad. La incidencia
de la enfermedad es significativamente mayor (hasta 10 veces más frecuente) entre familiares de primer y
segundo grado de pacientes que entre la población general y entre gemelos idénticos es de cuatro a cinco
veces mayor que entre gemelos dicigótos. Además, comparando las distintas manifestaciones de la
enfermedad entre pacientes y sus hermanos, se encontró que compartían la presencia de autoanticuerpos
específicos con mucha más frecuencia que las manifestaciones clínicas. Estos datos indican la existencia de
una base genética en la formación de autoanticuerpos en LES. De hecho, se ha observado que el 70-80% de
los familiares sanos de pacientes con lupus presentan anticuerpos antinucleares.
FACTORES AMBIENTALES:
Diversos factores ambientales se han implicado en el inicio o exacerbación de la enfermedad, entre ellos:
a) Luz solar: la exposición a la radiación ultravioleta constituye el factor ambiental más ligado al lupus, y
provoca exacerbación en el 60% - 70% de los pacientes al incrementar la apoptosis de los queratinocitos
y otras células, o al alterar el ADN y las proteínas intracelulares de manera que se tornan antigénicas al
acumularse en cantidades anormales elevadas, dando lugar a respuestas inflamatorias locales o
sistémicas.
b) Estrés: frecuentemente los pacientes asocian sus primeros síntomas o un empeoramiento de la
enfermedad con algún evento estresante.
c) Sustancias químicas y medicamentos: diversos estudios epidemiológicos han demostrado una relación
directa de al menos 6 fármacos con cuadros similares al LES: hidralazina, procainamida, isoniazida,
clorpromacina, metildopa y minociclina. A este tipo de lupus se lo denomina Lupus Farmacológico. En
esta forma de lupus, las manifestaciones dermatológicas y articulares son frecuentes y las
manifestaciones renales y neurológicas son muy raras.
d) Agentes infecciosos: se ha encontrado relación entre una infección viral y el desencadenamiento o la
exacerbación de LES. Hasta la fecha sólo se ha podido asociar en parte al virus Epstein-Barr,
demostrándose una asociación temporal entre la infección por dicho virus y la aparición de
manifestaciones lúpicas.
Teniendo en cuenta todos estos factores etiopatogénicos, el LES se desarrolla entonces en individuos
genéticamente predispuestos, bajo influencia hormonal propicia y con regulación inmunológica lábil, que es
sometido a estrés por un agente ambiental, probablemente de índole diversa para cada paciente, situación
que llevará a la producción de numerosos autoanticuerpos, y a la expresión de diferentes manifestaciones
clínicas, como se observa en los diferentes pacientes con esta enfermedad.
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En la patogenia del LES desempeñan un papel principal las alteraciones en la regulación del sistema
inmunitario, presentándose tanto una respuesta inmunológica anormal humoral como celular. Por ejemplo, se
produce una disminución de los linfocitos T supresores (CD8) y un aumento de los activadores (CD4). Esto
se traduce en una maduración policlonal de linfocitos B productores de autoanticuerpos contra las células
endoteliales y los diferentes componentes del tejido conectivo de los distintos órganos.
4. CUADRO CLÍNICO
El cuadro clínico del LES es muy variable en cada paciente, tanto al inicio como en la evolución de la
enfermedad. Su evolución se caracteriza por periodos de remisión y exacerbación de actividad clínica y
serológica. En la etapa de remisión se logra controlar la enfermedad, de forma tal que la persona sigue con
su vida normal siempre y cuando no abandone el tratamiento indicado, mientras que la etapa de
exacerbaciones está dada por períodos donde se activa la enfermedad y es necesario ajustar el tratamiento y
controlar la enfermedad.
Los síntomas pueden ser desde muy leves, los cuales no llaman la atención del paciente, hasta muy graves,
que pueden ocasionar la muerte. Los síntomas iniciales son inespecíficos y consisten en náuseas, vómitos,
cefalalgias, equimosis, fatiga, trastornos del sueño, depresión y anemia entre otros.
Prácticamente cualquier órgano y sistema pueden afectarse, pero los más comunes son la piel y mucosas,
articulaciones, serosas, elementos sanguíneos, riñón y el sistema nervioso. No todos se afectan al mismo
tiempo y pueden pasar meses y años antes de que sea evidente el carácter sistémico de la enfermedad.
Síntomas inespecíficos como fiebre, hiporexia, mialgias, artralgias, astenia, adinamia y pérdida de peso, son
muy frecuentes al inicio.
PRINCIPALES MANIFESTACIONES
CLÍNICAS EN PACIENTES CON LES
Manifestaciones %
Síntomas constitucionales 95
Musculoesqueléticas 95
Hematológicas 85
Piel y mucosas 80
Neurológicas 60
Cardiopulmonares 60
Renales 50
Gastrointestinales 45
Trombosis 15
MANIFESTACIONES CUTÁNEAS
Las manifestaciones cutáneas se presentan en casi todos los pacientes y son muy amplias y variables por lo
que se identifican manifestaciones específicas y no especificas de la enfermedad. La fotosensibilidad
constituye el signo más común y el eritema malar con distribución en “alas de mariposa” el más típico.
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Actualmente se consideran como manifestaciones específicas del LES al Lupus cutáneo agudo, subagudo y
crónico como se observa en la siguiente tabla:
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b) Lupus Eritematoso Cutáneo Subgudo
Las lesiones subagudas presentan una distribución simétrica en las áreas fotoexpuestas, son inicialmente
máculas o pápulas eritematosas que posteriormente se vuelven placas anulares/policíclicas o
papuloescamosas. Estas lesiones también pueden ser desencadenadas por la luz ultravioleta o por
diferentes drogas.
Lesiones anulares policíclicas, con borde eritematoso, en Lesiones en dorso de manos, variante papuloescamosa
cuello y escote del lupus eritematoso cutáneo subagudo
El lupus discoide es la forma más frecuente y puede presentarse tanto de forma localizada (cara,
orejas) o como una forma diseminada cuando compromete por debajo del cuello.
La paniculitis lúpica es menos frecuente y se presenta como nódulos indurados o placas que resultan
de una lipoatrofia profunda.
El lupus sabañón se caracteriza por presentar placas púrpuricas dolorosas localizadas en zonas
acras expuestas al frío.
Placas eritematosas, con centro atrófico y bordes Placas de borde mal definido, eritemato-parduzcas, de
hiperpigmentados, correspondiente a lupus eritematoso centro deprimido y blanquecino, de aspecto atrófico
cutáneo crónico correspondientes a paniculitis lúpica
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d) Lupus Cutáneo Intermitente
El lupus eritematoso túmido ha sido distinguido como una entidad distinta del lupus cutáneo crónico.
Clínicamente se caracteriza por presentar placas semejantes a la urticaria. Estas lesiones se localizan en
zonas expuestas al sol y se caracterizan por ser induradas, únicas y con una superficie rojiza o violácea. A
diferencia de la variedad discoide, el lupus túmido rara vez progresa a enfermedad sistémica.
Por otro lado se presentan manifestaciones no específicas dentro de las cuales se encuentran:
Lesiones Vasculares
Telangiectasias periungueal
Vasculitis dérmica
Nódulos reumatoideos
Lívedo reticularis
Fenómeno de Raynaud
Alopecía
Frontal
Difusa
Urticaria
Las manifestaciones cutáneas no específicas abarcan un gran número de manifestaciones que tal y como su
nombre lo indica, pueden estar asociadas a otras enfermedades. Entre ellas se incluyen la telangiectasia
periungueal, la lívedo reticularis, la tromboflebitis, el fenómeno de Raynaud y la vasculopatía oclusiva acral.
Es muy frecuente la caída del cabello, alteración que puede ser difusa o en zonas lo que se denomina
alopecia areata, aunque no siempre guardan relación con la actividad de la enfermedad.
MANIFESTACIONES ARTICULARES
En el sistema musculoesquelético se presentan mialgias y artralgias inespecíficas, sobre todo al inicio y con
el tiempo, casi todos los pacientes con LES desarrollan artritis, cuya afección es similar al de la artritis
reumatoide, comprometiendo las articulaciones de las manos, muñecas, codos, rodillas, tobillos y pies de
manera simétrica, pero difiere de la observada en la artritis reumatoide en que comúnmente no es erosiva ni
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deformante, aunque puede ocurrir deformación. En un 10% de los casos, la artritis es la consecuencia de una
inflamación periarticular que ocasiona una artropatía de Jaccoud, condición capsular periarticular
generalizada con deformaciones que puede afectar a todas las articulaciones en especial las de las manos.
Son frecuentes las mialgias (dolor y debilidad muscular) las cuales pueden ser: una manifestación propia de
la enfermedad, secundaria a artritis, a un tratamiento con corticoides, o a una miositis inflamatoria. También
son frecuentes las necrosis isquémicas óseas que tienen lugar más frecuentemente en la cadera, rodilla y
hombro en los pacientes tratados con glucocorticoides.
MANIFESTACIONES OCULARES
Suelen ocurrir en pacientes con actividad de la enfermedad sistémica y puede ser la primera manifestación
clínica. Estas manifestaciones oftalmológicas en pacientes con LES pueden ser en:
MANIFESTACIONES CARDIOVASCULARES:
La afectación cardiovascular es una de las causas más importantes de morbilidad y mortalidad en el LES,
pudiendo estar afectadas todas las estructuras cardiacas pueden, desde el pericardio, el miocardio, el
endocardio, las arterias coronarias hasta el tejido de conducción. Este compromiso puede ser secundario a la
actividad inflamatoria del LES o a otra enfermedad sistémica como la hipertensión arterial.
La inflamación del pericardio, con derrame o sin él, es la anormalidad cardíaca más común observada en el
LES. La pericarditis por lo genes es sintomática, con dolor torácico retroesternal que varía con la posición y
un frote audible. El taponamiento o la pericarditis constrictica son raros. La miocarditis también es poco
común, pero debe considerarse si se detecta taquicardia inexplicada, anormalidades electrocardiográficas,
cardiomegalia o insuficiencia cardíaca. La endocarditis no infecciosa de las válvulas mitral y aórtica puede ser
asintomática en los pacientes con LES. Algunas veces estas vegetaciones pueden dar como resultado
disfunción valvular o embolia arterial.
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MANIFESTACIONES VASCULARES:
Puede comprometer piel, dedos, retina, riñones, tracto gastrointestinal, cerebro y nervios periféricos. El daño
tisular puede ser grave y requerir terapia agresiva. Comúnmente se encuentran las telangiectasias en la cara
y otros sitios; representan vasos sanguíneos dilatados y no una lesión inflamatoria activa. Son más visibles
cuando el paciente tiene congestión o toma algún vasodilatador.
Cuando son afectadas las arterias pequeñas se desarrollan microinfartos de las puntas de los dedos de las
manos y pies, cutículas ungueales, antebrazos y alrededor del tobillo.
MANIFESTACIONES RENALES
El compromiso renal es una de las manifestaciones más graves del LES, con una elevada morbilmortalidad.
Abarca desde una nefritis silente considerada como el estadío más temprano del compromiso renal a un
síndrome nefrótico con deterioro del filtrado glomerular el cual puede presentar una progresión rápida a
enfermedad renal terminal, lo que determina la necesidad de un diagnóstico temprano. Las características
más comúnmente encontradas en la nefritis lúpica son la proteinuria, presencia de cilindros urinarios,
hematuria, piuria, aumento del nivel de creatinina e hipertensión.
La afectación renal puede ser secundaria a una glomerulonefritis, a nefritis intersticial, enfermedad tubular,
microangiopatía trombótica, vasculitis, aterosclerosis o vasculopatía lúpica.
La glomerulonefritis proliferativa difusa es la que tiene mayor riesgo de evolucionar a insuficiencia renal y la
que requiere tratamiento más agresivo. Esta glomerulonefritis lúpica se clasifica en 6 tipos según la
Clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS):
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Glomerulonefritis esclerosa >/= 90% de glomérulos globalmente esclerosados sin actividad
Clase VI
avanzada o terminal. residual
MANIFESTACIONES HEMATOLÓGICAS
La anemia constituye la manifestación hematológica más frecuente, y ha sido descrita en el 50 al 78% de los
pacientes.
Puede presentarse anemia secundaria a enfermedades crónicas, por ferropenia y hemolítica autoinmune. La
anemia de enfermedades crónicas es la más comúnmente identificada en los pacientes con lupus y en la
mayoría de los casos, es moderada.
La anemia ferropénica es por frecuencia la segunda causa de anemia en el LES y puede ser secundaria a
metrorragia o a perdidas gastrointestinales. La gravedad de la misma generalmente se correlaciona con el
grado de la actividad de la enfermedad y con un nivel elevado de eritropoyetina, en contraposición con la
anemia por enfermedades crónicas y la anemia hemolítica autoinmune que secaracterizan por niveles
inadecuados de eritropoyetina.
Las alteraciones de la coagulación son frecuentes; la más común está causada por la presencia de
anticuerpos antifosfolípidos, los cuales serológicamente se expresan como VDRL falso positivo,
anticoagulante lúpico y TPT (tiempo parcial de tromboplastina) prolongado, las cuales clínicamente se
asocian con fenómenos tromboembólicos y pérdida fetal recurrente.
MANIFESTACIONES PULMONARES
La neumonitis puede tener una presentación aguda o crónica. La neumonitis aguda ocurre como una recaída
de la enfermedad multisistémica en la que los pacientes presentan tos, disnea, dolor torácico, fiebre y
hemoptisis. La neumonitis crónica se presenta como una enfermedad pulmonar intersticial y se caracteriza
por tos no productiva, disnea de esfuerzo, fatiga y rales basales.
La hemorragia alveolar es una complicación seria, con una mortalidad entre el 50-90% y se presenta con
disnea de inicio brusco, tos, fiebre, infiltrados pulmonares y hemoptisis en un 50% de los casos produciendo
una caída brusca de la hemoglobina.
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La hipertensión pulmonar (HTP) puede ser secundaria a la actividad de la enfermedad o a complicaciones
como el embolismo pulmonar, enfermedad valvular cardiaca o enfermedad pulmonar intersticial.
MANIFESTACIONES NEUROPSIQUIÁTRICAS
Tanto el Sistema Nervioso Central (SNC) como el sistema nervioso periférico (SNP) pueden estar
comprometidos en el LES. Como las manifestaciones pueden ser tanto neurológicas como psicológicas,
comúnmente son llamadas neuropsiquiátricas.
El compromiso del SNC puede ser difuso y manifestarse como disfunción cognitiva, trastornos del humor y
psicosis; o ser focal y presentarse como accidentes cerebrovasculares, hemorragias subaracnoideas y
convulsiones.
La afectación neuropsiquíatrica en el LES se ha descrito en más del 50% de los pacientes, siendo la
disfunción cognitiva, la manifestación más frecuentemente reportada.
También puede observarse atrofia cortical, infartos mayores, desmielinización en parches y raramente
vasculitis pura.
MANIFESTACIONES GATROINTESTINALES
En pacientes con Lupus es habitual que se produzcan síntomas digestivos inespecíficos, como dolor
abdominal difuso, náuseas y vómitos. Son poco frecuentes los casos de vasculitis intestinal que han
producido perforación y abdomen agudo; asimismo, pueden ocurrir pancreatitis y episodios de hemorragia
digestiva. Aunque el compromiso del hígado es raro, puede encontrarse hepatomegalia y elevación leve de
las transaminasas.
La peritonitis y la ascitis son complicaciones poco comunes pero graves. La disfagia ocurre con mayor
frecuencia en pacientes con síndromes de superposición, incluida la enfermedad mixta del tejido conectivo.
Los corticosteroides y los antiinflamatorios no esteroides pueden causar dispepsia o hemorragia digestiva. La
pancreatitis puede ser secundaria a la vasculitis en un paciente con lupus, pero también pueden complicar el
uso de corticosteroides.
MANIFESTACIONES REPRODUCTIVAS
La fertilidad en las pacientes con lupus es normal. Durante los periodos de actividad de la enfermedad ocurre
amenorrea, restableciéndose los ciclos normales una vez que se logra la remisión.
La frecuencia de abortos espontáneos y de la pérdida fetal es mayor de lo normal, sobre todo en presencia
de anticuerpos antifosfolipídicos. El embarazo puede ser normal, en especial luego de 6 a 12 meses de
remisión, aunque son frecuentes los brotes de LES tanto durante la gestación como durante el puerperio, por
lo que se lo considera un embarazo de alto riesgo.
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diagnóstico, el American College of Rheumatology (ACR) estableció en 1982 los criterios para la clasificación
del LES los cuales han sido actualizados en 1997. La presencia de por lo menos cuatro de los once criterios
permite distinguir pacientes con otras enfermedades reumáticas y clasificarse como LES.
CRITERIO DEFINICIÓN
Rash malar Eritema fijo, plano, sobre eminencias malares. Tiende a evitar pliegues nasogenianos.
Artritis no erosiva, unilateral, que incluya 2 o más articulaciones periféricas, caracterizada por
Artritis
aumento de sensibilidad, inflamación o derrame.
Pleuritis: historia de dolor pleurítico o frote identificado por un médico o evidencia de derrame
Serositis pleural.
Pericarditis documentada por electrocardiograma o frote o evidencia de derrame pericárdico.
Suprimido o
Anti-DNA positivos nativos o títulos anormales
Anti-Sm positivos o
Alteraciones
Anticuerpos antifosfolípidos positivos en presencia de:
Inmunológicas
o Niveles séricos anormales de Anticuerpos anticardiolipina IgG o IgM
o Anticoagulante lúpico positivo
o Pruebas treponémicas negativas
Se debe tener en cuenta que estos criterios no son diagnósticos al principio del LES, ya que inicialmente
puede haber compromiso de uno o pocos órganos y pueden pasar meses o años antes de que el paciente
cumpla cuatro criterios. De hecho, ciertas enfermedades como la lepra o la endocarditis bacteriana subaguda
pueden tener cuatro o más de los criterios y ser equivocadamente considerados como pacientes con LES.
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Existen manifestaciones clínicas que hacen sospechar la presencia de LES, sin embargo no están incluidas
en los criterios de clasificación planteados por la ACR, ellos son: fiebre prolongada, malestar general,
alopecia, fenómeno de Raynaud y vasculitis.
Al final, el diagnóstico de LES se hace tras una cuidadosa revisión de la historia clínica y del examen físico,
asociada a exámenes de laboratorio de rutina y pruebas inmunológicas especializadas, por lo tanto, todo
paciente con lupus deberá evaluarse de manera completa, tanto desde el punto de vista clínico como del
laboratorio, para determinar que órganos y sistemas se encuentran afectados, así como la magnitud del
daño. Periódicamente deben realizarse exámenes de laboratorio para vigilar la actividad de la enfermedad, y
así poder detectar posibles reactivaciones.
Las pruebas de laboratorio son de gran utilidad cuando se evalúa a un paciente con sospecha de
enfermedad autoinmune. Los resultados pueden confirmar el diagnóstico, estimar la severidad de la
enfermedad, evaluar el pronóstico y son de utilidad para el seguimiento de la actividad de la enfermedad.
6. TRATAMIENTO MÉDICO
El tratamiento está basado en la sintomatología y debe ser individualizado. Dado que las características y el
curso del LES pueden variar significativamente de un paciente a otro, es importante enfatizar que una
evaluación médica exhaustiva y la supervisión médica regular son esenciales para asegurar el diagnóstico y
tratamiento apropiado.
La terapia debe adecuarse individualmente a la actividad de la enfermedad y a la extensión y gravedad del
compromiso orgánico y es competencia del médico especialista en reumatología.
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4. Prevenir y tratar las complicaciones derivadas de la enfermedad y de los fármacos utilizados.
Deberá ser escalonado, y el primer paso debe incluir la educación de los pacientes sobre la enfermedad y la
modificación de los hábitos.
Es esencial la reincorporación a las actividades de la vida diaria en el hogar y el trabajo, con las dosis de
medicación más baja posible. Durante la fase aguda, el paciente debe guardar reposo, según el grado de
afectación orgánica que lo aqueje y evitar situaciones que le produzcan estrés físico y síquico. Una vez
superado el brote agudo, el ejercicio regular ayuda a prevenir la debilidad muscular y la fatiga.
Muchos pacientes con LES tienen fotosensibilidad y se les debe recordar la importancia de evitar la
exposición directa o indirecta al sol o a la luz fluorescente para lo cual la aplicación de filtros solares de alta
protección son efectivos y ayudan a prevenir exacerbaciones y la aparición de erupciones por
fotosensibilidad.
1. Antipalúdicos: pueden considerarse fármacos de elección para la mayoría de los pacientes con LES.
Tienen un importante efecto sobre la actividad de la enfermedad, previniendo el daño irreversible y con
un efecto muy consistente sobre la mortalidad.
3. Corticosteroides: constituyen la base del tratamiento del LES. Estos fármacos inhiben la producción de
mediadores inflamatorios incluyendo leucotrienos, prostaglandinas, histamina y bradicinina. Si no existe
mejoría o los síntomas leves progresan a artritis, serositis y manifestaciones mucocutáneas de moderada
intensidad, será necesario emplear glucocorticoides a dosis variables junto con antipalúdicos. En
manifestaciones más severas que pongan en peligro la vida, como hemocitopenias graves, compromiso
renal o del sistema nervioso, son necesarias dosis altas de glucocorticoides junto con inmunosupresores
para tratar de suprimir la actividad de la enfermedad.
4. Inmunodepresores y terapias biológicas: se deben reservar para tratamiento de formas graves y/o
refractarias de la enfermedad, como en nefropatía lúpica. Entre los inmunosupresores más utilizados se
encuentran la azatioprina, ciclofosfamida, ciclosporina A, metotrexato y micofenolato de mofetil,
medicamentos que requieren vigilancia clínica y de laboratorio para detectar a tiempo efectos colaterales
y datos de toxicidad. En años recientes se han presentado evidencias sobre la utilidad de diversos
recursos biológicos, particularmente el uso de rituximab.
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7. TRATAMIENTO NUTRICIONAL
Los pacientes con LES deben mantener una dieta individualizada, variada y equilibrada que proporcione la
energía necesaria para que el cuerpo lleve a cabo sus funciones normales y permita mejorar la calidad de
vida de la persona diagnosticada con lupus. Ya que las personas con LES a menudo experimentan síntomas
como pérdida de peso o disminución del apetito, aumento de peso asociado al uso de corticoesteroides,
inflamación, malestares gastrointestinales como acidez, malestar estomacal, náusea, vómito o úlceras
dolorosas en la boca, osteoporosis, enfermedad renal, hipertensión y aterosclerosis, ciertas
recomendaciones nutricionales específicas deben ser tomadas en consideración.
Por otro lado, los glucocorticoides interfieren con la absorción de calcio, zinc, potasio, vitaminas B 6, C y D;
produciendo pérdida de músculo e interfieren en el balance normal del azúcar en sangre lo que produce un
incremento en los depósitos de grasa en el cuerpo.
1. Promover un estado nutricional óptimo para favorecer el funcionamiento del sistema inmunitario, desde el
momento del diagnóstico de la enfermedad.
2. Preservar la masa corporal
3. Prevenir la deficiencia de nutrimentos que alteran la función inmunológica
4. Contrarrestar los efectos adversos ocasionados por el tratamiento farmacológico.
5. Mejorar la calidad de vida.
6. Educación alimentaria.
MACRONUTRIENTES
El aporte nutricional deberá ser equilibrado, con una distribución diaria de Kcal de la siguiente forma:
a) Carbohidratos:
Del 45 a 55% debe provenir de hidratos de carbonos complejos.
Se recomienda una dieta alta en fibra, ya que su consumo reduce el riesgo cardiovascular al actuar
retrasando y bloqueando la absorción de colesterol, además cuando la fibra soluble es digerida, las bacterias
del colon producen ácidos grasos de cadena corta que disminuyen la producción de lipoproteínas de baja
densidad ocasionando aumento del colesterol en sangre y por lo cual se aconseja el consumo de frutas,
cereales integrales y pasas.
La fibra ayuda a mantener un peso saludable porque produce una sensación de saciedad por mayor tiempo,
además, al hacer la digestión más lenta, retrasa la liberación de glucosa en sangre manteniendo un nivel
estable de azúcar en sangre.
b) Grasas:
Del total de las Kcal diarias las grasa representarán entre un 25% a 35% distribuidos de la siguiente manera:
AGS < 7%, AGM < 20% y AGP < 10%.
Se recomienda el consumo de aceite de oliva, canola, soja, linaza, nuez, palta y chía en la dieta, además del
consumo de pescado con una frecuencia de 2 a 3 veces/semana.
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Los ácidos grasos omega-3 tiene propiedades aniinflamatorias y disminuyen el riesgo de padecer
enfermedad en las arterias coronarias, además ayudan a reducir la inflamación de las articulaciones y la
presión arterial, por lo cual se recomienda su consumo ya que el riesgo de padecer enfermedad cardiaca es
de 5 a 10 veces mayor en comparación a la población general. Entre los alimentos fuente se encuentran el
aceite de oliva, el aceite de soja, las nueces y los pescados como salmón o sardinas.
Se debe limitar el consumo de los ácidos grasos omega-6 ya que pueden exacerbar los síntomas de LES ya
que son proinflamatorios y estimulantes del sistema inmune.
Por último, se recomienda restringir el consumo de AGS y las grasas trans ya que incrementan la la
suceptibilidad de desarrollar manifestaciones cardiovasculares.
c) Proteínas:
Una dieta alta en proteína, no es apropiada ya que los pacientes con LES tienen comprometida la función
renal, lo que puede incrementar el deterioro de los riñones.
Desde el 5 hasta 20% de las Kcal diarias están representadas por las proteínas, valor que puede variar si
existe alguna comorbilidad como la nefropatía, muy frecuente en pacientes con LES, por lo que la dieta
deberá ser hipoproteica.
Las proteínas pueden ser de origen animal o vegetal. En el caso de las carnes se recomienda el consumo de
cortes magros y en el caso de los lácteos y quesos aquellos bajos en grasas.
MICRONUTRIENTES
VITAMINAS:
Vitamina D: los niveles bajos de vitamina D aumentan el riesgo de presentar una densidad mineral
ósea reducida y fracturas. Las personas con lupus deben evitar exponerse al sol, por ello deben
consumirla en la alimentación. Como en otras enfermedades autoinmunes, los niveles séricos de
vitamina D son bajos, por lo que muchas veces requieren suplementación.
Vitamina E: es fundamental para mantener el funcionamiento del sistema inmune, además, tiene
propiedades antioxidantes que protegen de los radicales libres, causantes de los procesos de
envejecimiento y de algunas enfermedades, los alimentos que contienen más vitamina E son los
cereales fortificados, las almendras, el aceite de girasol, la palta y el germen de trigo.
Vitamina C: los alimentos que son buena fuente de esta vitamina, como las naranjas, tomates,
brócoli, etc, deben ser consumidos con frecuencia, ya que tienen propiedades antioxidantes. El
consumo de esta vitamina incrementa la absorción de hierro, si se consume junto a alimentos que
sean fuente de este mineral.
Vitamina B6: cereales de grano completo, panes, pescado, carne, bananos, nueces, aguacate,
arvejas, papas y vegetales de hojas verde, son buena fuente de esta vitamina, la cual se ha
relacionado a inducir periodos de remisión en LES.
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Ácido Fólico o B9: el metrotrexato (inmunosupresor) usado en el tratamiento del lupus puede provocar
la deficiencia de folatos, por lo tanto, se aconseja el suplemento de ácido fólico para proteger contra
trastornos gastrointestinales y mantener la producción de glóbulos rojos. Se debe evitar la
administración conjunta del suplemento de ácido fólico con té verde y té negro, ya que impiden
absorber la vitamina.
MINERALES:
Hierro: el consumo de alimentos fuente de hierro es muy importante en pacientes con LES, para
evitar la anemia por deficiencia de este mineral. Presente en su forma hemínica en los alimentos de
origen animal como carnes, lácteos y huevos y en su forma no hemínica en productos de origen
vegetal como cereales enriquecidos. Algunas veces puede ser necesaria la suplementación.
Calcio: las personas con lupus tienen mayor riesgo de padecer osteoporosis por lo que los
suplementos de calcio son muy recomendados, especialmente si además presentan deficiencia de
vitamina D o reciben corticosteroides, que interfieren en la absorción de este mineral. Entre los
alimentos que son buena fuente de este mineral, se encuentra la leche queso, yogur y los alimentos
fortificados.
Sodio: el alto contenido de este mineral contribuye a la retención de líquidos, causando hinchazón
(edema), el consumo de <2000 mg/día ayudará a la prevención de enfermedades renales y cardiacas
que son muy comunes en LES. En caso que se presente patología renal y/o cardíaca se deberá
evitar el consumo de sal y todos aquellos alimentos ricos en sodio como embutidos y quesos
maduros, alimentos en conserva, cremas o sopas instantáneas, salsa de soja, salsa inglesa, ketchup,
mostaza, barbacoa, vinagreta, y alimentos muy procesados.
Selenio: tiene efectos muy beneficiosos en el sistema inmune, refuerza los efectos antioxidantes de
la vitamina E y participa en actividades que ayudan a mantener las células saludables. La
concentración de selenio en los alimentos de origen vegetal depende en gran parte del terreno de
cultivo y del agua utilizada, sin embargo, el selenio se encuentra mayormente en las nueces, arroz
blanco, atún enlatado, pechuga de pollo y huevos.
Quienes padecen lupus deberán evitar la alfalfa, ya que se la asocia con brotes de lupus por su contenido en
L–canavanina que se encuentra en las semillas de alfalfa y en los brotes de la planta, pero no en las hojas, y
que actúa estimulando el sistema inmune y aumentando la inflamación.
Por otro lado, el consumo moderado de alcohol generalmente no es problema para las personas con lupus,
sin embargo, es importante tomar en cuenta que el alcohol puede disminuir la eficacia de algunos
medicamentos, provocar nuevos problemas de salud, y/o empeorar los problemas existentes, por ejemplo,
los medicamentos antiinflamatorios pueden causar úlceras y hemorragias en el estómago y los intestinos en
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cualquier momento durante el tratamiento, la probabilidad de desarrollar una úlcera o un sangrado interno
aumenta con el consumo de alcohol.
8. EJERCICIO Y LUPUS
La actividad física es un complemento de estilo de vida saludable, que trae grandes beneficios a los
pacientes con lupus:
9. PRONÓSTICO
Durante la última década, la expectativa de vida de las personas con Lupus ha mejorado notablemente, la
mayoría de las personas afectadas de Lupus lo presenta en forma leve y su curso es benigno. La tasa de
supervivencia a 10 años es de un 85%. Los pacientes con compromiso cardiaco, pulmonar, neurológico o
renal, tienen una tasa de supervivencia mucho menor. La mayoría de los pacientes tienen una vida normal y
solo un bajo porcentaje desarrolla complicaciones serias.
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CONCLUSIONES
Establecer un diagnóstico temprano de la enfermedad en pacientes son sintomatología leve es de especial
importancia para mejorar la calidad de vida de los pacientes y evitar complicaciones graves que
comprometan el sistema cardiaco, pulmonar, neurológico o renal.
El abordaje temprano de la enfermedad a través de un cuidad integral permite que la mayoría de los
pacientes pueda tener una vida normal. Dicho cuidado debe incluir valoración médica, tratamiento
farmacológico adecuado a la sintomatología, apoyo psicológico y emocional, y es de fundamental importancia
el seguimiento nutricional y la educación alimentaria y de autocuidado tanto para el paciente como para la
familia.
Una buena nutrición acompañada del ejercicio físico adecuado permite mejorar la calidad de vida de los
pacientes con lupus. Desde el momento del diagnóstico de la enfermedad se debe promover un estado
nutricional optimo que para favorecer el sistema inmunitario y contrarrestar los efectos adversos ocasionados
por el tratamiento farmacológico.
ANEXO
Contar con un amigo cercano que padece la enfermedad permite expresar la experiencia individual y puntual
de lupus en primera persona.
Ana tiene 37 años, trabaja como empleada administrativa y fue diagnosticada con lupus eritematoso
sistémica hace 4 años a partir de un cuadro severo de neumonía. Al día de hoy lleva una vida normal y no ha
desarrollado complicaciones graves, solo ha presentado sintomatología leve como fiebre, dolores articulares
y falta de aire. Realiza ejercicio físico de forma regular durante las estaciones de primavera/verano en
espacios cerrados, ya que debe evitar la exposición al sol. Durante los meses de frio encuentra
complicaciones para continuar con el ejercicio físico, debido a que se presentan síntomas respiratorios como
falta de aire.
A pesar de que la mayoría del tiempo se encuentra en estado de remisión de síntomas y lleva una vida
normal, periódicamente sufre de recaídas con necesidad de internación y ajuste del tratamiento
farmacológico.
Ana no ha sido informada por el equipo médico, que lleva adelante su tratamiento y seguimiento, de la
importancia de la nutrición para mejorar su calidad de vida. A partir de las consultas realizadas para contar su
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experiencia personal, hemos podido transmitirle que una buena nutrición puede favorecer su sistema
inmunológico, evitar complicaciones severas y contrarrestar los efectos adversos del tratamiento
farmacológico; y que para ello es esencial la valoración y seguimiento por un profesional de la salud
especializado en nutrición.
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