Actividad 13 – Análisis del contexto – El Ensayo Fotográfico
Gustavo Adolfo Peñuela Cardona ID. 791126
Laura Melisa Vaca Álvarez ID.784276
Victor Alfonso Lugo Herrera ID. 797368
Doc. Jhoana Milena Molina Rico
NRC. 31513 Desarrollo Social Contemporáneo
Corporación Universitaria Minuto de Dios
Contaduría Publica
20 de Marzo del 2022
Sede Ibagué
INTRODUCCIÓN
Los vendedores ambulantes son parte de una categoría de trabajadores sumamente visible
que siempre ha existido, pese a las iniciativas frecuentes para reprimirlos. Algunos
observadores sostienen que el número de vendedores ambulantes en todo el mundo está
aumentando, tanto debido al éxodo generalizado de trabajadores poco calificados de las zonas
rurales a las ciudades, como a la crisis económica mundial y la falta de oportunidades de
empleo. Otros, en cambio, señalan que se dispone de muy pocos datos sobre los vendedores
ambulantes y sostienen, en consecuencia, que es difícil establecer si su número está
aumentando más rápidamente que en la medida atribuible al crecimiento natural de la
población urbana, también la venta ambulante guarda una estrecha relación con la
disponibilidad del espacio público urbano, como veredas, carreteras, parques, playas, etc., Y
muchas de las dificultades de la actividad, incluida la forma generalmente negativa en que la
percibe la sociedad en general, están vinculadas con las formas en que las autoridades
administran estos espacios. Como resultado de ello, los vendedores ambulantes hacen frente
a una “compleja combinación de persecución, reglamentación, tolerancia y promoción” en
su labor como vendedores para satisfacer a sus compradores.
LA ECONOMÍA INFORMAL EN LAS CIUDADES DE COLOMBIA
Para aquellas personas que ejercen la venta ambulante o en puestos de mercado puede estar
bien reglamentada, pero en la mayoría de los casos es informal y funciona fuera de la ley, sin
permisos ni instalaciones normalizadas. Muy frecuentemente los vendedores ambulantes se
enfrentan con serias dificultades para llevar a cabo sus actividades de subsistencia. Tienen
un acceso deficiente a los servicios y la infraestructura como el agua, la electricidad y los
servicios financieros. Los dueños de tiendas a veces acusan a los vendedores ambulantes de
competencia desleal; con frecuencia se los trata como delincuentes y a menudo se los
considera un obstáculo para el desarrollo de las ciudades. Temen los enfrentamientos con la
policía o las autoridades municipales y con frecuencia deben pagar sobornos para poder
seguir vendiendo sus productos en las calles y para evitar los desalojos y la confiscación o
destrucción de sus bienes.
También es importante resaltar que las administraciones han promovido la garantía de los
derechos de los niños, por lo tanto, se ha promovido las acciones tendientes a no permitir el
trabajo infantil en el espacio público.
En términos generales, podemos mencionar que el 10% de la población que ejerce la
actividad de venta informal están en edad juvenil, lo que conllevaría a pensar la necesidad de
abrir espacios de formación y consolidación de proyectos de vida para esta población.
El 62% de la población hace parte del rango considerado como adulto o en edad productiva,
lo que permite identificar la necesidad de realizar programas tendientes a la producción, la
generación de ofertas laborales y proyectos productivos.
El 28% de la población se encuentra en rango de especial protección al ser adultos mayores,
una de las poblaciones que requiere de mayores servicios sociales por parte del Estado, así
como el fortalecimiento de redes de cuidadores entorno a garantizar el derecho al
envejecimiento digno.
Se dedujo que el 8% de la población, manifiesta no haber tenido educación formal, hecho
que tiene necesariamente una relación directamente proporcional con la tendencia de la
presencia de adultos mayores en el espacio público.
Por otro lado, más de la mitad de la población tuvo acceso a educación primaria, el 10% sin
terminar el grado quinto, y el 43% con estudios de básica primaria.
El espacio público permite a los vendedores en un 20% garantizar el sustento individual,
pero, el 71% representa la manutención de 4 personas y el 9% responde por familias extensas.
Esta población trabaja los 7 días de la semana, teniendo en cuenta como se mantiene la
ocupación en las zonas donde coloquen sus puestos.
Sin duda alguna, la venta de comida callejera es un fenómeno cultural de alto impacto para
la ciudad, tanto por el reto en control y en la exigencia de las autoridades en cuanto a
condiciones sanitarias, como a la cultura ciudadana del consumo de dichos elementos en el
espacio público. En total el 42% de la actividad de ambulantaje es de elementos relacionados
a la comida en su gran mayoría elementos preparados en la calle y un 2% a las bebidas,
algunas de ellas como distribuidores de reconocidas marcas de helados y bebidas
energizantes. La labor que mayor impacto tiene en este sentido son los conocidos como
carretilleros quienes venden frutas y verduras de temporada, y que no se agolpan alrededor
de las plazas de mercado, sino que recorren la ciudad. Por lo general dichas carretillas no son
propias, sino que son alquiladas a diario, así mismo hay una alta fluctuación de los
vendedores, sus recorridos y mercancía, con más veras tendrán que poner toda de su parte
para obtener buenas ganancias en su día de trabajo.
EVIDENCIAS FOTOGRAFICAS
Carlos aún conserva la 'chaza' (caja de madera) con la que comenzó a trabajar como vendedor
de dulces y cigarrillos. Dice que esta caja, hecha a mano, que rebozaba de productos, es la
evidencia de que progresar sí se puede. Como muchos de sus colegas en la capital, llegó
desplazado por la violencia de Ríosucio (Chocó), con las manos en el bolsillo y con un futuro
incierto.
Carlos Ferreira es un vendedor de tapabocas, a raíz de la pandemia hicieron recorte de
personal y lo despidieron. Opto por vender estos elementos de protección para los gastos de
la familia.
Fabio Martínez es un chef que llegó en 1996 de La Dorada Caldas, pues obtuvo un trabajo
de cocinero en un restaurante prestigioso. Pero, la edad, las canas y las arrugas ya estaban
marcando en la administración del lugar un necesario cambio; fue así como en el 2011 fue
retirado de su cargo. Comenta que al ver el apretón financiero no tuvo otra opción que
dedicarse a vender jugos de naranja y limón en la zona céntrica de la ciudad. Así han pasado
15 años recibiendo afectaciones de la Policía y abusos que deberían ser castigados:
empujones y agresiones verbales, son algunas de las mencionadas por Fabio.
Gratiniano Ramirez es un vendedor ambulante llegó por casualidad. Siendo adolescente
empezó a vender helados, y hoy tiene un puesto móvil de dulces y cigarrillos debajo del
puente de la calle 26 con carrera 68 A, a donde llega todos los días a las 5:00 de la mañana.
Daniel Batista recorre las calles intentando vender algunos productos en la vara de madera
de dos metros lleva colgadas bolsas plásticas y dentro de las bolsas hay tomates,
zanahorias, cebollas y, a veces, ajo. Para llevar dinero a su casa y a la vez sigue
persiguiendo el sueño de triunfar en la locución o en canto.
Doña ligia una vendedora de mercancía textil como medias, ropa interior entre otras esta
mujer recorre Funza con su máquina de trabajo, ofreciendo esta mercancía de la mejor
manera a las personas para poder tener una estabilidad de vida mas adecuada ya que la
despidieron del trabajo que ejercía actualmente pero aun así salió adelante luchando con
este nuevo emprendimiento.
Don Toñito, bajito, amable y con canas imposibles de ocultar, no deja el negocio ni un solo
día. Incluso si llueve, lo único que hace es resguardarse bajo el techo de la barbería de la
esquina, donde puede seguir atendiendo a la gente sin problemas. (ciudad de Bogotá)
Hace más de 10 años que Margarito perdió su vista a causa de la diabetes, por lo que día a
día le toca enfrentarse a una multitud de retos, tanto en su vida personal como en el trabajo.
A pesar de su discapacidad visual, el señor se levanta de manera habitual a los 2 de la
mañana para comenzar su rutina y poder estar a tiempo en su trabajo en donde deleita a
cientos de juarense que a diario asisten a comprarle jugos de naranja natural.
CONCLUSION
La informalidad en Colombia se presenta como una alternativa de fuente de ingresos para
los ciudadanos sin importar el método de trabajo al que se someten lo importante es que lo
hacen de una manera muy honrada y honesta y con su mayor esfuerzo para conseguir el
pan de cada día y salir adelante, en muchas ocasiones esto se produce por la falta de
oportunidades para conseguir un empleo, para optar por la educación entre otras
oportunidades.
Los principales determinantes que hacen que una persona acuda a estos trabajos informales
son: el sexo, la edad, el nivel de educación y la falta de experiencia laboral.
Cada vez es más frecuente las instalaciones de ventas informales que han derivado una
serie de situaciones que han terminado con la tranquilidad y seguridad de la ciudadanía.
Presentándose: hurtos, invasión, mal aspecto en el espacio público, expendido de drogas,
contaminación visual y auditiva. También algunas veces se aprovechan de los vendedores
ambulantes haciéndolos sentir inferiores.
BIBLIOGRAFIA
[Link]
[Link]
muerto-BN2935928
[Link]
participar-en-las-jornadas-de-censo/
[Link]
[Link]