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Resumen Primera y Segunda Tópica - Desarrollo Pregunta 1

Hablar de las tópicas desarrolladas por Freud a lo largo de su obra, es hablar de un proyecto, que luego de su primera tentativa teórica, sufrió serias transformaciones.

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Resumen Primera y Segunda Tópica - Desarrollo Pregunta 1

Hablar de las tópicas desarrolladas por Freud a lo largo de su obra, es hablar de un proyecto, que luego de su primera tentativa teórica, sufrió serias transformaciones.

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Resumen Primera y Segunda Tópicas Freud

Iván Cisternas
Historia y Fundamentos de la Psicología.
UNAB

Hablar de las tópicas desarrolladas por Freud a lo largo de su obra, es hablar de un proyecto,
que luego de su primera tentativa teórica, sufrió serias transformaciones. Caracterizar estas
transformaciones y estabilidades será fundamental para comprender su papel en la teoría del
autor, como también en general en el psicoanálisis.

Las tópicas freudianas son formas de comprender el aparato psíquico. Su nombre proviene del
griego topos (lugar, territorio) y por lo tanto tendrá la función de mostrar y ubicar, al estilo de un
mapa, las instancias psíquicas. Prueba de esto es que las tópicas fueron no solamente
explicadas y descritas por Freud, sino que además graficadas mediante dibujos.

En general, Freud presenta dos tópicas bien marcadas a lo largo de su obra. La primera
desarrollada en el 1900, en el texto La interpretación de los sueños, dónde presenta un primer
esquema, en el que se concreta y traduce su incipiente investigación sobre la histeria, los
sueños y la sexualidad. Su segunda tópica es presentada en el texto El Yo y el Ello, de 1923.
En este texto el autor presentará ciertas reticencias con su teorización anterior, argumentando
la necesidad de sumar conceptos a la primera tópica que explicarían ciertos fenómenos clínicos
investigados los últimos 20 años.

En la primera tópica Freud introduce tres instancias o lugares psíquicos “simbólicos”, (que no
tienen correspondencia directa con localizaciones cerebrales). Los cuales son: el conciente
(cc), preconciente (prcc) e inconciente (icc). Al estar esta primera tópica anclada a la
teorización de los sueños, le sirve a Freud para explicar el fenómeno de lo onírico, mediante lo
que se conoce como el esquema de la peineta.

La instancia cc sería el atributo momentáneo que caracteriza las percepciones externas e


internas, tales como pensamientos, sensación de temperatura, y estaría también asociada a la
percepción de los objetos, el prcc se encuentra en una región intermedia de aquello que no
está en la conciencia, pero a la que con un poco de esfuerzo accede con relativa facilidad;
dicho de otra forma, se refiere a todo aquello propenso a ser consciente pero que aún no lo es,
como por ejemplo recordar un apellido, una dirección o alguna fecha importante, y lo icc, es
aquello que no está en la conciencia y que necesita una movilización potente para manifestarse
y acceder a ella; Se le asocia a lo oculto, a lo que puja por salir. Comúnmente se vincula con
eventos traumáticos lanzados al olvido, en otras palabras el icc es como el reservorio de todo lo
que ha quedado vetado de los sistemas prcc-cc producto de la represión.

Ejemplo de esto se encuentra en el mecanismo de los sueños. Cuando se sueña, aparecen


contenidos extraños, historias sin sentido o pesadillas. Estas características aparecen debido a
que dicho contenido proveniente de lo icc, al pasar a las instancias perceptivas (el cc), sufre
deformaciones propias del trabajo de la represión. Esto debido a que dichas representaciones
son inconciliables entre las instancias y por tanto no puede expresarse tal y como son.

Así, la segunda tópica podría considerarse como una reescritura, encima de la primera tópica,
para hacer de ésta una tarea algo más elaborada.

Se aunaron diversos desarrollos teóricos que fueron haciéndose relevantes en el curso de la


investigación del autor. Temas como la pulsión de vida y pulsión de muerte, manifestaciones
icc dentro del Yo (pensado habitualmente como dominado por lo cc) y los sentimientos de
culpa, entre otros, fueron cruciales para cuestionar el valor de utilidad del esquema anterior.

Surgieron entonces, tres instancias más: el yo, el superyó y el ello. El yo es presentado como
una instancia formada por las vivencias del sujeto y se encargará de mediar entre lo que
reivindica el ello, lo que exige el superyó, y la realidad exterior. El superyó, por su parte, será la
instancia que exige y castiga al yo. En esta instancia se pueden presentar exigencias culturales
y sociales aprobadas dentro un sistema de valores de la sociedad, transmitidos por el seno
familiar. El ello por su parte es caracterizado como el reservorio de las pulsiones, es decir,
desde donde éstas emanan. Contiene primeramente la energía del aparato psíquico.

Un ejemplo interesante para comprender la necesidad de esta nueva tópica son los
mecanismos de defensa. El yo necesita reprimir ciertos contenidos inconciliables, pero esta
acción se ejecuta sin cc. El proceso del trauma habla de esto. El trauma es un suceso que
carga al aparato con altos montos energéticos en un corto lapso de tiempo, haciendo que el
aparato psíquico reorganice su contenido, forzándolo a, muchas veces, olvidar el suceso. Así,
el yo fuerza una percepción al olvido, debido a su imposibilidad de digestión. De esto, el sujeto
no se entera.

La segunda tópica es un desarrollo extensivo de la primera, dando cuenta de la forma de


investigación freudiana: un análisis que no niega las teorizaciones antiguas, sino que las
enriquece. Por esto, es fundamental historizar los conceptos en la obra de Freud, es decir,
buscar de donde provienen, para brindarles el contexto que les dará una significación más
completa.

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