Derecho de Familia y Sucesiones
Trabajo practico número 2 Sucesiones
Catedra: Solari Néstor.
Comisión: 9360.
Alumno: Schena Ignacio.
Fecha de entrega: 10/11/2021.
1. En qué consiste en “derecho de opción” de herencia.
2. Caracteres de la aceptación de la herencia.
3. Caracterice la cesión de derechos hereditarios.
4. Conceptualice la acción de petición de herencia
1. El derecho de opción, que se encuentra normado en el libro quinto, titulo segundo de
nuestro Código Civil y Comercial de la Nación, y que comienza más precisamente en el
artículo 2286, consiste en aquella facultad que tiene quien ha sido llamado a una
sucesión en particular de aceptar o no aceptar la misma.
Así, el artículo 2287 dispone que “Todo heredero puede aceptar la herencia que le es
deferida o renunciarla”, pero, de acuerdo con lo que dispone también el mencionado
artículo, la aceptación o la no aceptación de una determinada herencia debe hacerse por
la totalidad de la misma, es decir que no puede aceptarse o rechazarse una herencia de
manera parcial. A su vez, el mismo artículo menciona que la aceptación de una herencia
no puede sujetarse a modalidad alguna y que, de hacerlo, dicha modalidad se tendrá por
nula.
Otro aspecto que resulta importante destacar del derecho de opción es, en lo relativo a la
cuestión temporal para el ejercicio del mismo, que este derecho no puede ejercerse para
una herencia futura. Por otra parte, el artículo 2288 dispone el plazo perentorio en el que
el derecho de opción debe ser ejercido necesariamente, estableciendo dicho plazo en
diez años a partir del momento en que abre el proceso sucesorio y determinando que a
aquella persona llamada a la sucesión que no ejerza su derecho de opción en dicho plazo
se la tendrá como renunciada a la herencia.
Ahora bien, estos plazos mencionados pueden verse modificados. La situación a la que
nos referimos aquí es cuando un interesado intima judicialmente a que aquel llamado a
la sucesión ejerza su derecho de opción en un plazo que no deberá ser menor a un mes
ni mayor a tres meses (plazo que se puede renovar solo una vez si mediare justa causa),
y que tendrá como consecuencia que una vez cumplido el plazo sin que se hubiere
expedido (a diferencia del vencimiento del plazo de diez años en donde se lo tendrá
como renunciante) que se lo tenga como aceptante.
Por último, otro de los aspectos más importantes a la hora de hablar del derecho de
opción resulta del artículo 2290, que establece que el derecho de opción es transmisible
mortis causa, dictando así que si un heredero muriese sin haber ejercido su derecho de
opción sobre una sucesión a la cual había sido llamado, este derecho se transmitirá a sus
herederos.
2. Como se desprende de lo anteriormente explicado, sabemos que cuando hablamos de
aceptación de la herencia hacemos mención a una de las opciones que tiene aquel que es
llamado a una sucesión en particular al ejercer su derecho de opción.
Ahora bien, para caracterizar la aceptación de la herencia lo primero que debemos decir
es que la misma puede realizarse de manera expresa como de manera tacita. La
aceptación será expresa, siguiendo con lo que dispone el artículo 2293 de nuestro
Código Civil y Comercial de la Nación, cuando el heredero “toma la calidad de tal”, es
decir que se inviste de la figura de heredero que a priori le corresponde, en un acto
otorgado ya sea por la vía de instrumento público como de instrumento privado. Sera
tacita, en cambio, toda vez que se realice cualquier acto que necesariamente suponga la
intención del heredero de aceptar la herencia como por ejemplo (siguiendo al artículo
2294) la iniciación del proceso sucesorio del causante, la cesión de los derechos
hereditarios o la ocupación de inmuebles de los que el causante era dueño o condómino
luego de un año del fallecimiento de este o la renuncia a la herencia en favor de uno de
sus herederos, etc.
Por otra parte, otro de los caracteres de la aceptación de herencia que resultan
importantes mencionar es lo que ocurre en los casos de personas incapaces o con
capacidad restringida. El Código dispone en su artículo 2297 que la aceptación de una
herencia que realice el representante legal de aquel incapaz no obligara nunca a este
último al pago de las deudas de la sucesión por más valor del que poseen los bienes que
le sean atribuidos.
Por último, es debido aclarar que, como muchas otras cosas, con la sanción del Nuevo
Código Civil y Comercial de la Nación en el año 2015 el régimen de aceptación de la
herencia se vio modificado. Un claro ejemplo de esto es el hecho de que la herencia se
tenga por renunciada con la caducidad del plazo de ejercicio del derecho de opción, que
antes, en el código velezano debía interpretarse de manera contraria.
Esto trajo consigo algunos inconvenientes en diversos casos como por ejemplo en aquel
que se dio en el año 2017 en el que intervino la Cámara de Apelaciones en lo Civil y
Comercial de Dolores.
En dicho caso, se apeló la sentencia de primera instancia que declaró operada la
caducidad del plazo para ejercer el derecho de opción del mencionado artículo 2288
(diez años) y en consecuencia se declaró a Delia D´ambrosio (cónyuge supérstite), a
Héctor Juárez y a Elsa Juárez (hijos del causante) como renunciantes a la herencia de
Marcos Juárez.
La Cámara de Apelaciones decidió revocar la sentencia basándose en que el causante
había fallecido en el año 1995, debiendo aplicarse el principio consagrado en el artículo
3313 del Código de Vélez, tomándose a los mencionados actores como aceptantes de la
herencia en cuestión.
Este es solo un caso ejemplificativo de lo que ya hemos visto en muchos otros y es que,
si bien la cuestión de fondo que se trata en el mismo no es el concepto que nos interesa
definir en sí, sirven para dar cuenta de la actualización a la que se encuentra sometida el
derecho (y consigo de los diversos institutos en particular) y su implicancia a la hora de
resolver las distintas controversias que se plantean en los diversos casos.
3. Sabemos que cuando hablamos de cesión nos referimos a aquel contrato bilateral por
medio del cual una de las partes le transfiere a otra un derecho. En este caso, el derecho
del que se tratara será aquel relativo a la sucesión.
El primero de los caracteres a saber acerca de la cesión de herencia se encentra en el
artículo 2302 del Código Civil y Comercial de la Nación y refiere al momento a partir
del cual el contrato de cesión produce efectos. El mencionado artículo hace referencia
respecto de tres situaciones distintas, a saber:
La primera de ellas es entre los contratantes (cedente y cesionario), respecto de los
cuales el contrato de cesión de derechos hereditarios producirá efectos a partir del
momento propio de la celebración del contrato de cesión.
En segundo lugar, respecto de los otros herederos, legatarios y acreedores del cedente.
Aquí, la cesión producirá efectos a partir del momento en que la escritura pública por
medio de la cual se instrumentó el contrato sea adherida al expediente sucesorio.
En tercer y último lugar, respecto aquí del deudor de un crédito de la herencia, la cesión
producirá efecto a partir del momento en que fue notificada.
Siguiendo con el orden dispuesto en el Código, el segundo de los caracteres de la cesión
de herencia refiere a la extensión de la misma y todo aquello que no comprende
excepto, claro está, pacto en contrario.
El articulo 2303 nos dice que la cesión de una herencia comprenderá “todas las ventajas
que puedan resultar ulteriormente por colación, por la renuncia a las disposiciones
particulares del testamento o por la caducidad de estas”. Por otra parte, continua el
mencionado artículo, la cesión de herencia no comprende, salvo que lo contrario surja
del contrato “lo acrecido con posterioridad en razón de una causa diversa de las
expresadas, como la renuncia o la exclusión de un coheredero; lo acrecido
anteriormente por una causa desconocida al tiempo de la cesión; los derechos sobre
los sepulcros, los documentos privados del causante, distinciones honoríficas, retratos
y recuerdos de familia”.
En cuanto al cesionario, los articulos 2304 y 2307 disponen en primer lugar que tendrá
los mismos derechos que correspondían al cedente de la herencia y, el segundo de ellos,
que tiene la obligación de reembolsar al cedente lo que este pague por su parte en las
deudas y cargas de la sucesión hasta la concurrencia del valor de la porción de herencia
recibida, además de tener que afrontar las cargas y tributos que se desprendan de la
transmisión de la herencia si no han sido pagados al momento de la cesión.
Por último, en cuanto al cedente, se establece que toda vez que la cesión sea onerosa
deberá al cesionario la garantía de evicción, es decir, la legitimidad del derecho que
alega poseer y que va a transmitir, es decir, su calidad de heredero. Resulta importante
aclarar que la garantía de evicción corre solo por el derecho, no responsabiliza al
cedente por los vicios que puedan poseer los bienes de la herencia (excepto pacto en
contrario); si la cesión es gratuita, solo responderá en los casos en que el donante es
responsable y esa responsabilidad se limitara al daño causado de mala fe.
A modo ejemplificativo, para traer jurisprudencia del tema, vemos los autos titulados
“Scazziota, Catalina Andrea c/ Sánchez Asins, Encarnación s/ Nulidad de Acto
Jurídico”, como la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Buenos Aires declaró la
nulidad de la cesión por no encontrarse formalizada mediante escritura pública y por
entender que se encuentra configurado el vicio de lesión debido a que existe una notable
desproporción de las prestaciones.
Este caso, en el cual no nos interesa desarrollar los pormenores, da debida cuenta de
cómo la cesión de derechos hereditarios debe cumplir con todos los requisitos que
determina el Código para que pueda causar los efectos que se buscan, corriendo el
riesgo de quedar nula si no lo hace.
4. La acción de petición de herencia es aquella por medio de la cual el accionante
pretende el reconocimiento de su calidad de heredero por parte de aquel o aquellos que
hayan sido declarados como herederos y no reconozcan al peticionario. El Dr. Solari
explica en su Manual de Sucesiones que lo que se busca con esta acción es que quienes
se encuentran declarados como herederos de una sucesión en particular reconozcan a
quien dice tener un “mejor o igual derecho” pero no se le reconoce.
El Código Civil y Comercial de la Nación dispone que esta acción es imprescriptible y
que, cuando procede la petición, el heredero aparente debe restituir todo aquello que
recibió en calidad de herencia sin haber tenido derecho. Además, siguiendo con lo
normado en el Código, si no es posible restituir lo mencionado, el heredero aparente
tiene el deber de indemnizar los daños.
A su vez, el artículo 2314 dispone que aquellos actos de administración que el heredero
aparente hubiere realizado hasta el momento en que fue notificado de la demanda de
petición de herencia serán válidos toda vez que no haya actuado de mala fe tanto el
como el tercero con quien contrato.
Por último, el mismo artículo in fine establece que el heredero aparente de buena fe
debe restituir al heredero el precio recibido mientras que aquel de mala fe debe
indemnizar todo perjuicio que le haya causado al peticionante.
Para finalizar, me gustaría remitirme a los autos titulados “Torres Margarita Esther y
otra c/ Torres María Graciana y otra s/ Ordinario Acción de Petición de Herencia”, que
tuvo como interviniente a la Sala Primera Civil y Comercial de la Cámara de
Apelaciones de Gualeguaychú.
En el mismo, la Cámara de Apelaciones confirma la sentencia de primera instancia que
hace lugar a la acción de petición de herencia, obligando así a los demandados a restituir
el precio de venta del inmueble inventariado en el sucesorio, por considerar que el
heredero aparente lo recibió sin derecho en la sucesión.