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Cultura y Tradiciones del Pueblo Otomí

El documento describe la historia, territorio, lengua y costumbres del pueblo otomí en México. Específicamente, explica que los otomíes habitan principalmente en el centro de México y hablan el idioma otomí, el cual presenta variaciones dialectales en diferentes regiones. También destaca algunas de sus tradiciones culturales como la vestimenta tradicional, artesanías y celebraciones como el Día de Muertos.
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Cultura y Tradiciones del Pueblo Otomí

El documento describe la historia, territorio, lengua y costumbres del pueblo otomí en México. Específicamente, explica que los otomíes habitan principalmente en el centro de México y hablan el idioma otomí, el cual presenta variaciones dialectales en diferentes regiones. También destaca algunas de sus tradiciones culturales como la vestimenta tradicional, artesanías y celebraciones como el Día de Muertos.
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Otomis

Origen del gentilicio otomí

El término otomí no es nativo del pueblo al que hace referencia. Otomí es un término de origen
náhuatl que deriva de otómitl,[] palabra que en la lengua de los antiguos mexicas quiere decir quién
camina con flechas

Territorio étnico

El territorio étnico de los otomíes ha sido históricamente el centro de México. Desde la época
precolombina, los pueblos de habla otomangueana han habitado esa región y se les considera
como pueblos nativos de las tierras altas mexicanas.

Los otomíes en la actualidad ocupan un territorio fragmentado que se extiende por los estados de
México, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Tlaxcala, Puebla y Veracruz. Todos estos
estados se encuentran en el corazón de la República Mexicana y concentran la mayor parte de la
población del país. De acuerdo con los espacios con mayores concentraciones de población otomí,
este pueblo puede agruparse en cuatro vertientes: el Valle del Mezquital, la Sierra Madre Oriental,
el Semidesierto queretano y el norte del estado de México.

Aislados de estos grandes grupos que concentran alrededor del 80% del total de miembros de este
pueblo indígena se encuentran los otomíes de Zitácuaro (Michoacán), los de Tierra Blanca
(Guanajuato) y los que aún quedan en Ixtenco (Tlaxcala). Por el territorio en el que se encuentran,
los otomíes viven en una intensa relación con las grandes metrópolis como la Zona Metropolitana
de la Ciudad de México, la ciudad de Puebla, Toluca y Santiago de Querétaro, sitios a donde
muchos de ellos han tenido que emigrar en busca de mejores oportunidades de trabajo.

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La población otomí, se encuentra registrada mayoritariamente en 21 municipios: ocho son de alta
marginación: Aculco, Amanalco, Acambay, Chapa de Mota, Villa del Carbón, Morelos,
Temascalcingo y Temoaya; cinco son de marginación media: Jilotepec, Jiquipilco, Otzolotepec,
Soyaniquilpan y Timilpan; seis son de baja marginación: Capulhuac, Lerma, Ocoyoacac,
Tianguistenco, Xonacatlán y Zinacantepec; y dos, son de muy baja marginación: Metepec y Toluca.
El municipio de Temascalcingo cuenta con asentamientos de población indígena moyoritaria de la
lengua mazahua y dos comunidades de la lengua otomí.

Vestimenta

La vestimenta tradicional del grupo Otomí del Estado de México, para la mujer consiste en un
chincuete o enredo de lana o de manta muy amplio y largo de color blanco, azul marino o negro,
con líneas verdes, anaranjadas y amarillas; y una blusa de manta o de popelina de color blanco,
manga corta con bordados de flores. Es característico de la indumentaria Otomí el uso del
quexquémetl, de algodón, lana en varios colores.

Artesanías

Desde los años ancestrales se viene impulsado la producción de artesanías de los pueblos
hñähñus entre los cuales se hace alusión a los tapetes de lana, los cuales son fabricados
especialmente por las mujeres Otomíes del municipio de Temoaya. Los molcajetes y metates de
piedra negra se elaboran en San Pedro de los Matates de Acambay, en la comunidad de Pueblo
Nuevo del mismo municipio se hacen bolsas de paja de trigo, sombreros, canastas y sillas de tule.
En algunas localidades de Toluca se hacen piezas de alfarería, ayates de fibra de maguey,
mientras que en Otzolotepec se producen fajas, manteles y servilletas tejidas a mano. En
Xonacatlán sobresalen los textiles elaborados en telares de cintura.

LA LENGUA OTOMÍ:
EL HÑÄÑHO O ÑHÖÑHÖ

La lengua indígena que se destaca en la región del semidesierto es el otomí. Hacia el interior de
las comunidades otomíes, la lengua materna sigue siendo un dispositivo de identidad. Con ella la
población afirma su pertenencia de grupo y su origen común, e incluso genera un sentimiento de
solidaridad con otras regiones otomíes del país que cuentan con variantes dialectales de esta
misma lengua. Por la conformación de sus estructuras pertenece a una familia lingüística que ha
recibido el nombre de otomí-pame, otomangue u otopame, familia compuesta por siete lenguas:
pame del norte (que se habla en San Luis Potosí); pame del sur (en los límites de San Luis Potosí
y Querétaro); chichimeco-jonaz (en San Luis de la Paz, Guanajuato); otomí (cuya distribución
alcanza los estados de Hidalgo, de México, Querétaro, Puebla, Veracruz y Tlaxcala); mazahua (en
el Estado de México y Michoacán); y matlatzinca y tlahuica (ambos en el estado de México)

En el estado de Querétaro la concentración más numerosa


de hablantes de lengua indígena se localiza en la región
otomí de Amealco, con 13 007 hablantes, mientras los municipios
del semidesierto cuentan con 6 314 hablantes de lengua otomí.

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La lengua otomí presenta variaciones en sus estructuras lingüísticas por razones socioculturales,
históricas y geográficas; por ejemplo, en el Valle del Mezquital, estado de Hidalgo, muestra catorce
variantes. Para el caso de Querétaro, se han podido distinguir tres variantes: la que se habla en el
municipio de Amealco y las dos variantes dialectales del semidesierto identificadas con las
comunidades de Tolimán (Ndenthi) y de Cadereyta (Nthuni), zonas en donde el monolingüismo es
prácticamente inexistente. E. Hekking menciona que los otomíes llaman a su lengua hñäñho en
Tolimán y ñhöñhö en Cadereyta. Actualmente, en el estado de Querétaro la mayor concentración
de hablantes de lengua indígena se localiza en la región otomí de Amealco, con un total de 13 007
hablantes; mientras los municipios de la región del semidesierto tienen 6 314 hablantes de otomí.
En estos municipios de la región la lengua se sigue transmitiendo de manera oral, de padres a
hijos; sin embargo, la práctica del otomí se ha ido perdiendo paulatinamente por múltiples razones,
entre las cuales se pueden mencionar: la falta de interés de los jóvenes y niños por aprenderla, y
de los padres por enseñarla; la utilización cada vez más frecuente del castellano, el cual les
permite comunicarse con una población más amplia; por último, los sistemas educativos emplean
libros de texto en español, limitando la posibilidad de dar continuidad y reproducir el otomí.

Costumbres – Tradiciones.

Las costumbres, las tradiciones y el mundo simbólico que dan sentido al actuar y pensar otomí se
adquieren desde temprana edad en el seno del hogar. Ahí los padres transmiten a sus hijos los
conocimientos, explican la importancia de sus tradiciones y las actividades propias de la costumbre
de este grupo indígena.
La educación formal o institucional se inicia a la edad de seis años y suele terminar entre los doce
y quince años, edad en que los jóvenes empiezan a trabajar. Este tipo de educación se adquiere
en escuelas oficiales, básicamente en tres niveles: jardín de niños, en donde aprenden actividades
que ayudan al desarrollo psicomotriz y que refuerzan el habla. En segundo nivel está la primaria,
en donde los niños aprenden lo concerniente a la historia nacional y regional, un panorama del
medio ambiente y la vida comunitaria, así como matemáticas y español. En el tercer nivel está la
telesecundaria, que es un sistema de educación vía satélite.

Su tradiciones y costumbres son muy arraigadas en ese lugar (día de muertos, carnaval, feria de
tomate y ritos para mejorar las cosechas).

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