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Jueves Santo: Misa Vespertina

El documento describe los ritos y lecturas para la Misa Vespertina de la Cena del Señor que se celebra el Jueves Santo. Incluye instrucciones para la entrada solemne, la liturgia de la palabra con lecturas de Éxodo y el Salmo, y la oración colecta para pedir participar plenamente en el sacrificio de amor de Cristo.
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Jueves Santo: Misa Vespertina

El documento describe los ritos y lecturas para la Misa Vespertina de la Cena del Señor que se celebra el Jueves Santo. Incluye instrucciones para la entrada solemne, la liturgia de la palabra con lecturas de Éxodo y el Salmo, y la oración colecta para pedir participar plenamente en el sacrificio de amor de Cristo.
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PARROQUIA NUESTRA SEÑ ORA DE LA

MEDALLA MILAGROSA

Jueves Santo
Misa Vespertina de la Cena del Señ or

Equipo de Liturgia
14 de abril de 2022

Misal, Leccionario, Moniciones del Guía y Cantos para la Celebración de la Misa Vespertina de la
Cena del Señor
SEMANA SANTA - JUEVES SANTO 2

JUEVES SANTO
MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR
Según una antiquísima tradición de la Iglesia, en este día se prohíben todas las misas sin asistencia
del pueblo.
En la tarde, a la hora más oportuna, se celebra la misa de la Cena del Señor, con la participación de
toda la comunidad local y con la intervención, según su propio oficio, de todos los sacerdotes y
ministros.
Los sacerdotes que hayan celebrado ya en la misa del Santo Crisma o por alguna razón pastoral,
pueden concelebrar en la misa vespertina. Donde lo pida el bien de la comunidad, el Ordinario del
lugar puede permitir que se celebre otra misa en la tarde en templos u oratorios públicos o
semipúblicos; y en caso de verdadera necesidad, aun en la mañana, pero solamente en favor de los
fieles que de ninguna manera puedan asistir a la misa de la tarde. Téngase cuidado, sin embargo,
de que estas celebraciones no se hagan en provecho de personas particulares y de que no sean en
perjuicio de la asistencia a la misa vespertina principal. La sagrada comunión se puede distribuir a
los fieles sólo dentro de la misa; pero a los enfermos se les puede llevar a cualquier hora del día.
Los fieles que hayan comulgado en la mañana en la misa del Santo Crisma, pueden comulgar de
nuevo en la misa de la tarde.

RITOS INICIALES
ENTRADA
1. El sagrario debe estar completamente vacío. Conságrense en esta misa suficientes hostias,
de modo que alcancen para la comunión del clero y del pueblo, hoy y mañana.
2. Previamente las personas que se les lavarán los pies estarán ubicadas en el presbiterio en
sus asientos designados.
3. Reunido el Pueblo, antes de comenzar, el Guía introduce la celebración con estas palabras:
Guía 1: Buenas tardes hermanos y hermanas, bienvenidos. Hoy, jueves Santo, nos
reunimos como comunidad creyente, unidos a toda la Iglesia para celebrar a Cristo, fuente
de toda santidad.

Guía 2: Es Jesús el verdadero Cordero de Dios entregado para salvación de todos los
hombres. Es Jesús quien instituye la Eucaristía y se hace servidor de los hombres llevando
su amor hasta el extremo y enseñándonos con su vida el camino del discípulo.

Guía 1: Como pueblo de la nueva alianza, queremos alabar a nuestro Padre Dios.
Así, nos unimos a toda la Iglesia para celebrar la Eucaristía, la cena del Señor, el regalo
más preciado que nos dejó Jesús.

Nos ponemos de pié y cantamos.


4. Terminada la introducción del Guía, el sacerdote con los ministros van al altar, mientras se
entona el canto de entrada.

CANTO DE ENTRADA

5. La procesión de entrada conviene hoy que sea muy solemne. Entran el turiferario y el
navetero, seguidos de la cruz alta y dos cirios, uno a cada lado. Luego todos los acólitos, el Diácono
y los Sacerdotes.
6. Cuando llega al altar, el sacerdote con los ministros hacen la debida reverencia, venera el
altar con un beso y, si se juzga oportuno inciensa el altar y la cruz. Después se dirige con los
ministros a la sede.
3 MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR
7. Terminado el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan, mientras el
sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.


8. El pueblo responde:

Amén.
SALUDO
9. El sacerdote, extendiendo las manos, saluda al pueblo con una de las fórmulas siguientes:

Nosotros hemos de gloriarnos


en la cruz de nuestro Señor Jesucristo:
en él está nuestra salvación,
vida y resurrección; él nos ha salvado y liberado.
Que su gracia, su amor, su paz estén con todos
vosotros.
10. El sacerdote, el diácono, u otro ministro idóneo, puede hacer una monición muy breve para
introducir la misa del día:

Hoy entramos en la celebración de los días santos


de la muerte y resurrección del Señor:
el Triduo Pascual.

Después de toda la preparación de la


Cuaresma, esta noche estamos aquí,
como los apóstoles, dispuestos a acompañar a Jesús en
este momento intenso, en esta cena de despedida.

Él nos deja en el pan y el vino de la Eucaristía el


signo y la presencia de su entrega amorosa por
nosotros. Abramos nuestro corazón a su palabra
y a su amor, para revivir con él los días centrales
de nuestra fe.
ACTO PENITENCIAL
11. El sacerdote invita a los fieles al arrepentimiento:

Hermanos:
En silencio, reconozcamos que Él es
nuestro Señor, que nos ha liberado del pecado, y
pidámosle que tenga piedad de nosotros
12. Se hace una breve pausa en silencio.
13. Después, hacen todos en común la confesión de sus pecados:

ACTO PENITENCIAL: TERCERA FÓRMULA


14. El sacerdote, u otro ministro idóneo, dice las siguientes invocaciones:
Canto de Perdón:

Tu, Pan Vivo bajado del Cielo: Señor, ten piedad.


R. Señor, ten piedad.
Tu, alimento de vida eterna: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
SEMANA SANTA - JUEVES SANTO 4

Tu, camino, verdad y vida: Señor, ten piedad.


R. Señor, ten piedad.
15. El sacerdote concluye con la siguiente plegaria:

Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
16. El pueblo responde:

Amén.
Guía 2: Porque el Señor, nuestro Dios, nos ha otorgado su perdón, reconciliándonos
con Cristo, unamos nuestras voces para alabar a Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo
con el canto del gloria.
17. Se dice Gloria. Mientras se canta este himno, se tocan las campanas. Terminado el canto,
las campanas no vuelven a tocarse hasta la Vigilia Pascual.

CANTO DE GLORIA:

ORACION COLECTA

D ios nuestro,

que nos has reunido para celebrar aquella Cena


en la cual tu Hijo único,
antes de entregarse a la muerte,
confió a la Iglesia
el sacrificio nuevo y eterno, sacramento de su amor,
concédenos alcanzar
por la participación en este sacramento,
la plenitud del amor y de la vida.
Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA
18. Terminado el Rito de Entrada, el pueblo toma asiento para participar de la liturgia de la
palabra. Al comenzar y en cada lectura, el guía hace una breve introducción.

PRIMERA LECTURA Ex 12, 1-8. 11-14


Lector:

Guía 1: La cena de Jesús con los discípulos evoca la cena de la Pascua de los judíos, la
celebración que cada año recordaba la liberación de Egipto. Escuchemos en esta lectura, del
libro del Éxodo, cómo era esa cena pascual. Lectura del Libro del Éxodo.
El Señor dijo a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto:
Este mes será para ustedes el mes inicial, el primero de los meses
del año. Digan a toda la comunidad de Israel: El diez de este mes,
consíganse cada uno un animal del ganado menor, uno para cada familia.
5 MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

Si la Familia es demasiado reducida para consumir un animal entero, se


unirá a la del vecino que viva más cerca de su casa. En la elección del
animal tengan en cuenta, además del número de comensales, lo que cada
uno come habitualmente. Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de
un año; podrá ser cordero o cabrito. Deberán guardarlo hasta el catorce
de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la
comunidad de Israel. Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán
con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman.
Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin
levadura y verduras amargas.
Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con
sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la
Pascua del Señor.
Esa noche yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos
sus primogénitos, tanto hombres como animales, y daré un justo
escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre les servirá
de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Al verla, yo pasaré de
largo, y así ustedes se librarán del golpe del Exterminador, cuando yo
castigue al país de Egipto. Este será para ustedes un día memorable y
deberán solemnizarlo con una fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a
lo largo de las generaciones como una institución perpetua.
Palabra de Dios
R. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL Salmo 115
Cantor:

Guía 2: El salmista en su estado de aflicción, eleva este salmo de acción de gracias y acude
al Señor sin perder su confianza en la misericordia de Dios.

R. El cáliz que bendecimos es la comunión de la Sangre de Cristo

¿Cómo pagaré al Señor


todo el bien que me ha hecho? R.

Alzaré la Copa de la Salvación,


Invocando su Nombre. R.

Mucho le cuesta al Señor


la muerte d e sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava,
rompiste mis cadenas. R.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza


invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos,
en presencia de todo el pueblo. R.

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 11, 23-26


Lector:

Guía 1: La cena de Jesús es el signo de la nueva Pascua que nos libera. Escuchemos esta
tradición que viene desde el principio, como nos dirá ahora san Pablo.
SEMANA SANTA - JUEVES SANTO 6

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios


Hermanos: Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido,
es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó
pan, dio gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi Cuerpo, que se entrega por
ustedes. Hagan esto en memoria mía.” De la misma manera, después de
cenar, tomó la copa, diciendo: “Esta es la copa de la Nueva Alianza que se
sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía”. Y
así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte
del Señor hasta que él vuelva.
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
19. Sigue la Proclamación del Evangelio

PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO Jn 13, 34


Guía 2: El Evangelista san Juan nos muestra como el hecho de lavar los pies, realizado por
Jesús, es signo de la grandeza del verdadero Maestro y Señor. Nos anuncia así, su muerte
en la cruz y nos señala que el camino para seguirlo es la entrega y el servicio.

CANTO: ___________________________________

20. Mientras tanto, si se usa incienso, el sacerdote lo pone en el incensario.

EVANGELIO Jn 13, 1-15


21. Si el mismo sacerdote debe proclamar el evangelio, inclinado ante el altar, dice en secreto:

Purifica mi corazón y mis labios,


Dios todopoderoso,
para que anuncie dignamente tu Evangelio.
22. Después el diácono (o el sacerdote) va al ambón, acompañado eventualmente por los
ministros que llevan el incienso y los cirios; ya en el ambón dice:

El Señor esté con ustedes.


23. El pueblo responde:

Y con tu espíritu.
24. El diácono (o el sacerdote):

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan


25. Y mientras tanto hace la señal de la cruz sobre el libro y sobre su frente, labios y pecho.
26. El pueblo aclama:

Gloria a ti, Señor.


27. El diácono (o el sacerdote), si se usa incienso, inciensa el libro.

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la


hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que
quedaban en este mundo, los amó hasta el fin. Durante la Cena, cuando el
demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito
de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos
y que él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se
sacó el manto y tomado una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua
en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos
con la toalla que tenía en la cintura.
Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: “¿Tú, Señor, me vas a
lavar los pies a mi?”. Jesús le respondió: “No puedes comprender ahora
lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás”. “No –le dijo
7 MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

Pedro- ¡Tu jamás me lavaras los pies a mi!”. Jesús le respondió: “Si yo no
te lavo, no podrás compartir mi suerte”. “Entonces, Señor –le dijo Simón
Pedro- ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. Jesús le
dijo: El que se ha bañado no necesita más que lavarse los pies, porque está
completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos”.
Él sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho “no todos ustedes
están limpios”.
Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la
mesa y les dijo: “¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes?
Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy. Si yo,
que soy el Señor y el Maestro, le he lavado los pies, ustedes también deben
lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo
mismo que yo hice con ustedes.
28. Acabado el evangelio el diácono (o el sacerdote) dice:

Palabra del Señor.


29. Todos aclaman:

Gloria a ti, Señor Jesús.


SEMANA SANTA - JUEVES SANTO 8

30. Después el diácono lleva el libro a quien preside, y éste lo besa, diciendo en secreto:

Las palabras del Evangelio borren nuestros pecados.


CANTO
31. En la homilía se exponen los grandes hechos que se recuerdan en esta misa, es decir la
institución de la Sagrada Eucaristía y del Orden Sacerdotal y el mandato del Señor sobre la caridad
fraterna.

LAVATORIO DE LOS PIES


32. Después de la homilía se lleva a cabo el lavatorio de los pies.
El celebrante, quitada la casulla si es necesario, se acerca a cada una de las personas
designadas y, con la ayuda de los ministros, les lava los pies y se los seca.
33. El Guía introduce el momento:
Guía 1: Hemos escuchado en el evangelio, cómo Jesús aquella tarde de la última cena, hizo
ese gesto sorprendente y significativo: se puso a lavar los pies a sus discípulos. Un signo de
su amor y de su entrega.

Guía 2: Hoy repetimos ese gesto, a través del lavado de los pies de algunas familias que
recibieron el Vía Crucis Misionero que se desarrolló durante esta Cuaresma por las calles
de nuestra parroquia, para señalar que el camino cristiano es esencialmente compromiso, es
decir, de servicio y entrega generosa a la construcción del Reino de Dios.

34. Mientras tanto, se canta


No se dice Credo

ORACIÓN UNIVERSAL
35. Inmediatamente después del lavatorio de los pies se hace la Oración universal.

Antes de compartir la mesa de Jesús,


oremos ahora al Padre del cielo
para que su amor llegue a todos. Oremos cantando:

R. Te presentamos nuestra oración,


Dios de la vida, Dios del Amor.

1. Por la Iglesia, por todos los cristianos. Que con nuestra vida sepamos
expresar y transmitir el amor y la entrega de Jesús por todos.

2. Por los pastores de la Iglesia. Que con su ministerio de servicio hagan


expresiva la presencia del Señor en medio de la comunidad.

3. Por los pobres y necesitados. Especialmente los jóvenes en riesgo


social, para que descubran el verdadero sentido de sus vidas y tengan las
oportunidades necesarias para crecer y desarrollarse en plenitud.

4. Por los enfermos, para que el Señor les regale la gracia de reconocer en
su dolor un camino de liberación e identificación con Cristo Crucificado. De la
misma manera nos conceda la capacidad de compartir y solidarizar con los que
más sufren.

5. Por los que serán bautizados en esta próxima Pascua, para que sean
fieles al llamado que Dios les hace de ser Santos y consecuentes con el gran
regalo recibido.

6. Por todos nosotros, reunidos esta tarde alrededor de la mesa de Jesús.


Que la Eucaristía sea siempre alimento para nuestra vida cristiana.
9 MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

Escucha, Padre, la oración confiada que te dirigimos


como discípulos de Jesús, tu Hijo, que vive y
reina por los siglos de los siglos.

LITURGIA EUCARÍSTICA
36. Acabada la Liturgia de la Palabra, los ministros colocan en el altar el corporal, el purificador,
el cáliz y el misal; El guía introduce este momento con la siguiente monición:
Guía 1: Jesús, ha amado a los suyos, que estaban en el mundo; los amó hasta el extremo.
Al presentar el pan y el vino, que por la acción del Espíritu Santo, se transformarán en el
Cuerpo y la Sangre de Cristo, ofrecemos también nuestra vida junto con la de toda la
Iglesia y a ejemplo de Cristo, entregarnos por la salvación del mundo.

Guía 2: En esta Cuaresma de Fraternidad, la Iglesia nos ha invitado a aportar en la


prevención y acompañamiento de jóvenes en vulnerabilidad. Es por eso que en esta noche,
jóvenes de nuestra parroquia presentan los dones de Pan y Vino y el canasto con las cajas
de Cuaresma.
37. Luego se comienza el canto
CANTO DE PRESENTACIÓN DE OFRENDAS:

El sacerdote se acerca al altar, toma la patena con el pan y, manteniéndola un poco


elevada sobre el altar, dice en secreto:

Bendito seas, Señor, Dios del universo,


por este pan,
fruto de la tierra y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
38. Después deja la patena con el pan sobre el corporal.
39. Si no se canta durante la presentación de las ofrendas, el sacerdote puede decir en voz alta
estas palabras; al final el pueblo puede aclamar:

Bendito seas por siempre, Señor.


40. El diácono, o el sacerdote, echa vino y un poco de agua en el cáliz, diciendo en secreto:

El agua unida al vino


sea signo de nuestra participación en la vida divina
de quien ha querido compartir nuestra condición humana.
41. Después el sacerdote toma el cáliz y, manteniéndolo un poco elevado sobre el altar, dice en
secreto:

Bendito seas, Señor, Dios del universo,


por este vino,
fruto de la vid y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos;
él será para nosotros bebida de salvación.
42. Después deja el cáliz sobre el corporal.
43. Si no se canta durante la presentación de las ofrendas, el sacerdote puede decir en voz alta
estas palabras; al final el pueblo puede aclamar:

Bendito seas por siempre, Señor.


44. A continuación, el sacerdote, inclinado, dice en secreto:
10
SEMANA SANTA - JUEVES SANTO

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito


y nuestro espíritu humilde;
que éste sea hoy nuestro sacrificio
y que sea agradable en tu presencia,
Señor, Dios nuestro.
45. Y, si se juzga oportuno, inciensa las ofrendas, la cruz y el altar. A continuación el diácono o
un ministro inciensa al sacerdote y al pueblo.
46. Luego el sacerdote, de pie a un lado del altar, se lava las manos, diciendo en secreto:

Lava del todo mi delito, Señor,


limpia mi pecado.
47. Después, de pie en el centro del altar y de cara al pueblo, extendiendo y juntando las
manos, dice una de las siguientes fórmulas:

Oremos, hermanos,
para que este sacrificio, mío y de ustedes
sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

O bien:

En el momento de ofrecer
el sacrificio de toda la Iglesia,
oremos a Dios, Padre todopoderoso.
O bien:

Orad, hermanos,
para que, llevando al altar
los gozos y las fatigas de cada día,
nos dispongamos a ofrecer el sacrificio
agradable a Dios, Padre todopoderoso.

48. El pueblo responde:

El Señor reciba de tus manos este sacrificio,


para alabanza y gloria de su nombre,
para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor,
participar dignamente en esta Eucaristía,
porque cada vez que celebramos
el memorial de la muerte de tu Hijo,
se realiza la obra de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
11
MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.


R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,


es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor.

El cual, verdadero y eterno sacerdote,


al instituir el sacrificio perdurable,
se ofreció a ti como víctima salvadora,
y nos mandó que lo ofreciéramos
como memorial suyo.

En efecto, cuando comemos su carne,


inmolada por nosotros, quedamos fortalecidos;
y cuando bebemos su Sangre, derramada por nosotros,
quedamos limpios de nuestros pecados.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles


y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo, el Señor, Dios del Universo.
El Cielo y la Tierra, están llenos de su gloria.

Hosanna, hosanna, hosanna en lo alto del cielo. (bis)

Bendito el que viene en el nombre del Señor.

PLEGARIA EUCARÍSTICA II

49. El sacerdote, con las manos extendidas, dice:


CP

Santo eres en verdad, Señor,


fuente de toda santidad;
Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice:
CC

por eso te pedimos que santifiques estos dones


con la efusión de tu Espíritu,
Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:

de manera que sean para nosotros


Cuerpo y + Sangre
de Jesucristo, nuestro Señor.
Junta las manos.
12
SEMANA SANTA - JUEVES SANTO
50. En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse con clari dad, como
lo requiere la naturaleza de éstas.

El cual,
En la Misa Vespertina del Jueves Santo

en esta misma Noche


cuando iba a ser entregado a su Pasión,
voluntariamente aceptada,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó pan, dándote gracias, lo partió


y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco.

«TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL,


PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS».

51. Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo
genuflexión.
Después prosigue:

Del mismo modo, acabada la cena,


Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó el cáliz,
y, dándote gracias de nuevo,
lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

«TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL,


PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS
Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA».
Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.
52. Luego dice una de la siguientes fórmulas:
CP
1 Éste es el Sacramento de nuestra fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:

Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!
13
MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

2 Aclamad el misterio de la Redención


Y el pueblo prosigue, aclamando:

Cada vez que comemos de este pan


y bebemos de este cáliz
anunciamos tu muerte, Señor,
hasta que vuelvas.

3 Cristo se entregó por nosotros.


Y el pueblo prosigue, aclamando:

Por tu Cruz y resurrección


nos has salvado, Señor.
53. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:
CC

Así, pues, Padre,


al celebrar ahora el memorial
de la muerte y resurrección de tu Hijo,
te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación,
y te damos gracias
porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.
Te pedimos humildemente
que el Espíritu Santo congregue en la unidad
a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
C1

Acuérdate, Señor,
de tu Iglesia extendida por toda la tierra;
y con el Papa N.,
con nuestro Obispo N.
y todos los pastores que cuidan de tu pueblo,
llévala a su perfección por la caridad.
C2

Acuérdate también de nuestros hermanos


que se durmieron en la esperanza
de la resurrección,
y de todos los que han muerto en tu misericordia;
admítelos a contemplar la luz de tu rostro.
Ten misericordia de todos nosotros,
y así, con María, la Virgen Madre de Dios,
los apóstoles
y cuantos vivieron en tu amistad
a través de los tiempos,
merezcamos, por tu Hijo Jesucristo,
14
SEMANA SANTA - JUEVES SANTO

compartir la vida eterna


y cantar tus alabanzas.
Junta las manos.
54. Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz y, sosteniéndolos elevados, dice:
CP O CC
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
55. El pueblo aclama:

Amén.
RITO DE LA COMUNIÓN
56. Una vez que ha dejado el cáliz y la patena, el sacerdote, con las manos juntas, dice:

Antes de participar de la mesa del Señor,


y tal como él mismo nos enseñó, nos dirigimos al
Dios del cielo diciendo:
57. Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:

Padre nuestro, que estás en el cielo,


santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Institución de los ministros de Comunión

58. Terminado el Padre Nuestro, se inicia la Institución de los ministros de Comunión. Los guías
introducen el momento con las siguientes moniciones:
Guía 2: Es el momento de nuestra celebración, donde algunos hermanos nuestros que han
sido designados por la Iglesia como ministros de comunión, renuevan su compromiso de
seguir sirviendo fielmente al Señor en La Eucaristía y en su Iglesia. También son
instituidos los nuevos ministros que servirán por los próximos años.

Guía 1: Les pedimos a los nuevos ministros que se coloquen alrededor del altar para la
institución de su ministerio. Los ministros antiguos se colocan detrás del sacerdote.
59. Y los ministros se colocan alrededor del altar. Los elegidos se colocan inmediatamente al
lado del celebrante.

Queridos Hermanos:
A nuestros hermanos, se les va a confiar el ministerio de poder
comulgar la Eucaristía por sí mismo, distribuirla a los demás,
llevarla a los enfermos, administrar el viático.
15
MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

Ustedes, queridos hermanos, que son llamados a tan alto servicio


en la Iglesia, deben procurar aventajar a los demás en el
testimonio de la fe y vida cristiana, y vivir con más fervor este
misterio de unidad y amor: pues nos hacemos un solo cuerpo los
que participamos de un mismo pan y un mismo cáliz.
Al distribuir a los demás la Eucaristía ejercitarán la caridad
fraterna, según el precepto del Señor, que dijo a sus discípulos,
cuando les entregaba su cuerpo: “Esto os mando: que os améis
mutuamente como yo os he amado”
60. Interroga al elegido.

¿Quieren recibir el encargo de distribuir a sus hermanos el


cuerpo del Señor, para servicio y edificación de la Iglesia?
R. Sí, quiero.
¿Están dispuestos a procurar diligentemente todo cuidado y
reverencia en la distribución de la Eucaristía?
R. Sí, lo estoy.
61. Seguidamente los elegidos se arrodillan, y el celebrante invita a todos los fieles a orar,
diciendo:

Hermanos: Supliquemos con fe a Dios Padre que se digne


bendecir a estos hermanos nuestros, que han sido elegido para
distribuir la Eucaristía.

62. DTodos oran en un momento de Silencio. Luego el celebrante continúa:

ios de toda clemencia, Maestro y guía de tu Iglesia,


dígnate bendecir + a estos hermanos nuestros, N.,
para que distribuyendo fielmente a sus hermanos
el alimento de vida y confortados con el poder de este
sacramento, tengan parte en el banquete del cielo.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
63. Los elegidos se ponen de pie y se unen al resto de ministros.
64. El celebrante pide a los ministros instituidos que renueven su ministerio.

Ahora, a Ustedes Hermanos, que un día se les confió el


ministerio de distribuir la Santa Comunión a sus hermanos, les
pido que renueven su compromiso.
65. Interroga a los ministros:

¿Quieren renovar el encargo de distribuir a sus hermanos el


cuerpo del Señor, para servicio y edificación de la Iglesia?
R. Sí, quiero.

¿Están dispuestos a seguir distribuyendo diligentemente, con


todo cuidado y reverencia la Sagrada Eucaristía?
R. Sí, lo estoy.
16
SEMANA SANTA - JUEVES SANTO

D ios, que comenzó en ustedes esta buena obra, el mismo la


lleve a feliz término.
En el Nombre del Padre + y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
66. Los ministros se retiran a sus lugares

67. El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue él solo:

Líbranos de todos los males, Padre,


y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.
68. Junta las manos.
69. El pueblo concluye la oración, aclamando:

Tuyo es el reino,
tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
70. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice en voz alta:

Señor Jesucristo,
que dijiste a tus apóstoles:
"La paz les dejo, mi paz les doy",
no tengas en cuenta nuestros pecados,
sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Junta las manos.
Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
71. El pueblo responde:

Amén.
72. El sacerdote, extendiendo y juntando las manos, añade:

La paz del Señor esté siempre con ustedes.


73. El pueblo responde:

Y con tu espíritu.
74. Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade:

Démonos fraternalmente la paz.

O bien

Como hijos de Dios, intercambiad ahora


un signo de comunión fraterna.
O bien:

En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz,


17
MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

daos la paz como signo de reconciliación.


O bien:

En el Espíritu de Cristo resucitado,


daos fraternalmente la paz.
Y todos, según la costumbre del lugar, se dan la paz.
El sacerdote da la paz al diácono o al ministro.

75. En este momento un ministro de Comunión, se dirige a buscar el Santísimo Sacramento,


acompañado de dos cirios.
76. Después toma el pan consagrado, lo parte sobre la patena, y deja caer una parte del
mismo en el cáliz, diciendo en secreto:

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo,


unidos en este cáliz,
sean para nosotros
alimento de vida eterna.
77. Mientras tanto se canta o se dice:
CANTO CORDERO DE DIOS
78. Si la fracción del pan se prolonga, el canto precedente puede repetirse varias veces. La
última vez se dice: danos la paz.
79. A continuación el sacerdote, con las manos juntas, dice en secreto:

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo,


que por voluntad del Padre,
cooperando el Espíritu Santo,
diste con tu muerte la vida al mundo,
líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre,
de todas mis culpas y de todo mal.
Concédeme cumplir siempre tus mandamientos
y jamás permitas que me separe de ti.
O bien:

Señor Jesucristo,
la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre
no sea para mí un motivo de juicio y condenación,
sino que, por tu bondad,
sirva para defensa de mi alma y mi cuerpo
y sea remedio de salvación.
80. El sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado
sobre la patena o sobre el cáliz, lo muestra al pueblo, diciendo:

Éste es el Cordero de Dios,


que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
81. Y, juntamente con el pueblo, añade:

Señor, no soy digno


de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
82. El sacerdote dice en secreto:

El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.


18
SEMANA SANTA - JUEVES SANTO
Y comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo.
83. Después toma el cáliz y dice en secreto:

La Sangre de Cristo me guarde para la vida eterna.


Y bebe reverentemente la Sangre de Cristo.
84. Después toma la patena o la píxide, se acerca a los que quieren comulgar y les presenta el
pan consagrado, que sostiene un poco elevado, diciendo a cada uno de ellos:

El Cuerpo de Cristo.
85. El que va a comulgar responde:

Amén.
Y comulga.
86. El diácono y los ministros que distribuyen la Eucaristía observan los mismos ritos.
87. Si se comulga bajo las dos especies, se observa el rito descrito en su lugar.
88. Cuando el sacerdote comulga el Cuerpo de Cristo, el guía hace una breve invitación a
comulgar. Luego comienza el canto de comunión.
Guía 2: “Este es el cuerpo que se entrega por ustedes; este Cáliz de la nueva alianza sellada
con mi sangre, dice el Señor. Cada vez que lo tomen háganlo en conmemoración mía.”

Guía 1: Cristo nos ha dado el ejemplo del Servicio. Ahora que tomamos su cuerpo,
procuremos aceptar el mensaje del Señor a ayudarnos mutuamente, para entrar, así, en el
sacrificio de la nueva alianza.

CANTO DE COMUNIÓN
89. Después de distribuir la comunión, se deja sobre el altar un copón con hostias para la
comunión del día siguiente, y se termina la misa con la Oración después de la Comunión.
90. Luego, de pie en la sede o en el altar, el sacerdote dice:

Oremos.
91. Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este
silencio ya se haya hecho antes.
92. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración después de la comunión.

ORACION COLECTA

S eñor, tú que nos permites disfrutar en esta vida

de la Cena instituida por tu Hijo,


concédenos participar también
del banquete celestial en tu Reino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

93. El pueblo aclama:

Amén.
19
MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

TRASLACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO


94. Dicha la oración después de la Comunión, el sacerdote, de pie ante el altar, pone incienso
en el incensario y, arrodillado, inciensa tres veces al Santísimo Sacramento. Enseguida recibe el
paño de hombros, toma en sus manos el copón y lo cubre con las extremidades del paño. Mientras
el Guía hace la siguiente monición.
Guía 2: Acabamos nuestra celebración con un gesto de reconocimiento solemne de Jesús
presente en la Eucaristía. La reserva del Cuerpo de Cristo para la comunión de mañana nos
da ocasión de hacer este acto de fe y de adoración. Si podemos, hagamos también esta
noche un rato de oración ante el Santísimo Sacramento. Para eso, los invitamos a quedarse
a una Vigilia que durará hasta la medianoche en el Salón Parroquial.

Guía 1: Mañana nos volveremos a reunir a las 15:00 hrs para celebrar la Pasión y Muerte
de nuestro Señor Jesucristo, en espera de la gran celebración de la resurrección en la noche
de Pascua y luego realizaremos el Vía Crucis por nuestras calles, partiendo desde la Capilla
Inmaculada Concepción (Radal esquina Mapocho) Según el ejemplo de los apóstoles,
roguemos al Señor que nos permita compartir no solamente su Cena, sino también su cruz.

95. El Sacerdote, deposita el Santísimo Sacramento en el altar, lo inciensa, hace un momento


de silencio y luego invita a la procesión. Al momento de iniciar la procesión, el guía hace la
siguiente monición:
Guía 2: Acompañemos a Jesucristo sacramentado, el pan de vida, hasta el monumento, que
simboliza el huerto de los Olivos, donde el Señor hizo oración junto a sus Apóstoles, el
Maestro nos invita a acompañarlo con nuestra oración silenciosa.
96. Se forma entonces la procesión para llevar al Santísimo Sacramento a través del templo,
hasta el sitio donde se le va a guardar. Va adelante un acólito con la cruz alta; otros acólitos
acompañan al Santísimo Sacramento con ciriales e incienso. El lugar de depósito debe estar
preparado en alguna capilla convenientemente adornada. Durante la procesión, se canta el himno
Pange lingua (excepto las dos últimas estrofas) o algún otro canto eucarístico.

CANTO EUCARISTICO

97. Al llegar la procesión al lugar donde va a depositarse el Santísimo Sacramento, el sacerdote


deposita el copón y, poniendo de nuevo incienso en el incensario, lo inciensa arrodillado, mientras
se canta la parte final del himno Tantum ergo. Enseguida se cierra el tabernáculo o la urna del
depósito.
98. Después de unos momentos de adoración en silencio, el sacerdote y los ministros hacen
genuflexión y vuelven a la sacristía.
99. Enseguida se desnuda el altar y, si es posible, se quitan del templo las cruces. Si algunas
no se pueden quitar, es conveniente que queden cubiertas con un velo.

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