Cómo gestionar la incertidumbre
La actual emergencia sanitaria COVID-19 está
favoreciendo innegablemente la consolidación de la
incertidumbre omnipresente y duradera. Una situación que
estamos viviendo que puede hacernos sentir abrumados.
Demasiada información de demasiadas fuentes, a menudo
contradictorias, y, por lo general, poco alentadoras, pueden
literalmente poner en entredicho nuestra capacidad normal
de evaluar y gestionar lo que nos rodea, incluso las cosas
pequeñas pueden llegar a ser muy grandes.
Puede ocurrir que tengamos dificultades para entenderlas,
un poco como sucede después de una noche en blanco.
Esto sucede porque estamos viviendo es un período muy
especial para el que no hay tutoriales o instrucciones
claras, donde debemos darnos la posibilidad de
equivocarnos o de no estar inmediatamente preparados
para actuar con nuestras típicas certezas. Por lo tanto, en
este artículo de Psicología-Online, vamos a tratar de
abordar el tema sugiriendo algunos consejos sobre cómo
gestionar la incertidumbre.
También te puede interesar: Cómo gestionar la rabia
Índice
1. Qué es la incertidumbre
2. Por qué sentimos la incertidumbre
3. Efectos de la incertidumbre
4. Cómo trabajar la tolerancia a la incertidumbre
Qué es la incertidumbre
La incertidumbre en psicología es la carencia de
información respecto a eventos externos a nosotros
mismos. Tiene que ver con un estado mental donde es
difícil categorizar o estructurar adecuadamente lo que nos
pasa.
Está en la naturaleza humana sentirse incómodo cuando
no sabemos lo que va a pasar. Para nuestros primeros
antepasados, la incertidumbre significaba peligro y tenía
que ser evitada a toda costa. Por ejemplo, si una cueva es
demasiado oscura y existe el peligro de que un tigre
hambriento de dientes de sable pueda estar acechando en
el interior, mejor mantenerse alejado.
Nuestro instinto de evitar lo desconocido es tan profundo
que preferimos sufrir por algo que conocemos que
experimentar el proverbial salto al vacío. Por ejemplo, en
un estudio inglés las personas se sentían menos
estresadas cuando sabían que recibirían una descarga
eléctrica dolorosa que cuando la posibilidad de recibir una
descarga eléctrica era de 50 y 50.
Por qué sentimos la incertidumbre
La mente humana utiliza un conjunto de patrones
aprendidos de la experiencia o innatos para procesar
representaciones de los acontecimientos que está a punto
de enfrentar. La incertidumbre aparece como un intento de
predecir lo que va a suceder para lograr una mejor
adaptación al medio ambiente. Al reducir los factores de
imprevisibilidad, el individuo tiene la sensación de que
puede hacer un uso más eficaz de sus recursos.
Una situación de desarrollo conocido permite al sujeto
concentrarse más en el ambiente externo que en su
propia actividad de pensamiento; lo que presenta una
elevada cuota de incertidumbre. Por ejemplo, una tarea sin
precedentes o el conocimiento de personas nuevas, puede
activar un pensamiento ansioso que distorsiona el
contenido real de la experiencia.
Un evento incierto es por definición imprevisible, es decir,
podría ser negativo, positivo o neutro. En la mayoría de los
casos, no hay razones objetivas para hacer una predicción
negativa, ya que ninguna predicción es realmente fiable
hasta que se produce.
Efectos de la incertidumbre
Según Howard Phillips Lovecraft, la emoción más antigua y
fuerte del ser humano es el miedo, y el tipo más antiguo y
fuerte de miedo es el miedo a lo desconocido.
La práctica clínica y las pruebas científicas publicadas en
los últimos treinta años apoyan esta visión, documentando
que el miedo a lo desconocido, también llamado
intolerancia a la incertidumbre, representa un importante
factor de vulnerabilidad implicado en el desarrollo de
psicopatología. Así pues, el temor a la incertidumbre
puedes provocar los siguientes efectos:
Ansiedad.
Relaciones tensas.
Malhumor. En este artículo, te contamos cómo levantar el
ánimo.
Aumento de la sensación de amenaza.
Cómo trabajar la tolerancia a la
incertidumbre
La incertidumbre puede ser tomada como un riesgo, pero
también como una oportunidad. Todo depende del
significado que le atribuyamos. Podemos usar la
incertidumbre como una motivación para realizar acciones
que puedan reducir este estado. Veamos cómo trabajar la
tolerancia a la incertidumbre:
1. Identificar lo que ocasiona la incertidumbre: lo primero
que hay que hacer para gestionar la incertidumbre es
analizar la causa de la misma. Por ejemplo, no saber
cuándo vuelven las clases presenciales.
2. Ver tus posibilidades reales de acción: por ejemplo, no
voy a poder hablar con el ministro, pero si quizás puedo
actuar de alguna manera que me ayude a tener algunas
certezas.
3. Identificar que emociones acompañan la sensación de
incertidumbre: estas pueden ser de gran variedad-. Ser
consciente de ellas ayuda a gestionar la incertidumbre y a
elegir mejor la acción que se desea llevar a cabo. No es lo
mismo moverse desde la rabia que desde la pena. En este
artículo, te contamos cómo gestionar la rabia.
4. Idear acciones: existen muchas maneras de actuar que
ayudan aumentar la certeza. Esto depende de cada uno y
de su propio malestar. Por ejemplo, una acción podría ser
avanzar con los deberes académicos.
5. Anotar los pasos a seguir en un cuaderno: el objetivo
es comprender las cosas desde otro punto de vista. Es
muy importante tratar de ser lo más realistas posibles y
evitar usar palabras que agranden o disminuyan la
situación. Así pues hay que intentar evitar palabras como
las siguientes: siempre, jamás, nunca, todo el tiempo, etc.
La incertidumbre siempre está presente y en cualquier
circunstancia, por lo tanto, también depende de nosotros/as
encontrar espacios de certeza y así lograr más tranquilidad.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-
Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni
recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un
psicólogo para que trate tu caso en particular.
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