Universidad Católica Cecilio Acosta
Facultad de Filosofía y Teología
LA IGLSIA DURANTE LOS SIGLOS XX-XXI.
Lcdo. Henry Granados.
Autor: Jesús Alfonso Márquez Contreras
C. I. – 24.195.008
Junio, 2016.
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El Siglo XX.
Pío X
La preocupación de San Pío X por la liturgia no empezó a partir de su elevación al Sumo
Pontificado. Como joven vicario, y todavía en Tómbolo, creó una "Schola cantorum" con
jóvenes de Salzano, a los cuales formó con el mayor cuidado en la práctica del canto llano y
en las ceremonias.
En su parroquia realizó su ideal de esplendor litúrgico, que provocaba admiración de clero
y pueblo. Él mismo decía: "Ni hay que cantar, ni hay que rezar durante la misa; hay que
cantar y rezar la misa". Y también: "Me he convencido por una larga experiencia de que las
puras armonías del canto eclesiástico, tales como las exigen la santidad del templo y de las
ceremonias sagradas que en él se cumplan, influyen admirablemente sobre la piedad y la
devoción, y por consiguiente sobre el verdadero culto de Dios".
Como Obispo de Mantua, durante algún tiempo quiso desempeñar las funciones de rector,
de profesor de teología y de canto gregoriano en su seminario, y enseñarles él mismo las
ceremonias a sus seminaristas, para inculcarles el sentido de la grandeza y del respeto hacia
las cosas sagradas. Siendo Patriarca de Venecia, el 1 de mayo de 1895 publicó una carta
pastoral acerca del canto y la música de Iglesia: "El canto y la música sacra por su melodía
deben excitar a los fieles a la devoción, disponiéndolos a recibir más fácilmente los frutos
de la gracia que acompañan a todos los santos misterios celebrados con solemnidad.
Entonces, estando estrechamente unida a la liturgia, la música sacra debe por esto mismo
armonizarse con el texto y presentar las cualidades sin las cuales no sería más que un
entremés: en particular, la santidad, la perfección del arte y la universalidad".
La primera de las reformas concierne a la música sacra. A lo largo del siglo XIX,
numerosos abusos, desviaciones lentas y progresivas se habían ido introduciendo en la
práctica musical eclesiástica. Culminaban bajo el pontificado del Papa precedente, León
XIII.
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El conjunto de las modificaciones litúrgicas de San Pío X manifiesta la amplitud y la
audacia de sus ambiciones.
Algunos, en su época, han pronunciado la palabra revolucionario, en particular en cuanto a
su decreto sobre la comunión frecuente (1905) y el referido a la edad de la primera
comunión (1910). Tomado en un sentido peyorativo, por supuesto que es inexacto. Sin
embargo, tomado con un poco de exageración, significa bastante bien la audacia de muchas
de sus reformas.
Profundamente marcado por su experiencia pastoral a través de todos los escalones de la
jerarquía de la iglesia, este papa realista supo iniciar las reformas necesarias para la
santificación del clero y de los fieles a comienzos del siglo XX. San Pío X veía a lo lejos.
De esto, aún hoy vemos los frutos.
Falsamente acusado de ser fixista, o, más peyorativamente todavía, de ser un papa del siglo
XIX, este santo papa probó por el contrario su modernidad por medio de su inmensa obra
de restauración litúrgica. No temió tampoco las reacciones hostiles de ciertos clérigos
demasiado sensiblemente apegados a unas formas de piedad propias de un pasado caduco...
Su apego indefectible a los principios esenciales y su flexibilidad en las materias más
contingentes nos hacen de él un modelo de prudencia pontificia para hoy.
Las congregaciones de la pía reforma de la Curia Romana son: la congregación del santo
oficio, heredera de la antigua congregación de la inquisición; la congregación consistorial,
con especiales competencia sobre los obispos; la congregación de los sacramentos, cuya
competencia era la legislación en materia sacramentaria, exceptuando lo competente a la
doctrina y a la liturgia de los mismos; la congregación del concilio, con ciertas
competencias sobre el clero regular y los fieles cristianos; la congregación de los religiosos,
heredera de la antigua congregación de los regulares; la congregación de propaganda fide,
restringida únicamente a los lugares de misión; la congregación del índice, ya existente; la
congregación de los ritos; la congregación del ceremonial; la congregación de los asuntos
eclesiásticos extraordinarios; y la congregación del estudio, cuyas competencias eran las
universidades y facultades eclesiásticas.
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Benedicto XV
Elegido Papa el 3 de septiembre de 1914, poco después de iniciada la primera Guerra
Mundial. Con gran habilidad diplomática, el Papa Benedicto XV se empeñó en lograr la
paz entre las naciones. Declaró la imparcialidad y neutralidad total de la iglesia con el fin
de poder prestar su mediación para lograr una pronta distensión y un justo acuerdo de paz.
De paternal corazón, Benedicto entendió que su misión era la de ser un apóstol de la paz,
un promotor de comunión y reconciliación en medio del odio y del irracional conflicto.
Benedicto XV quiso ser para todos, un padre, un hermano solidario, un cristiano coherente.
Así, tuvo muestras de solidaridad con las víctimas de la gran guerra. Por ello Benedicto XV
ha sido calificado como el buen samaritano de la humanidad y es recordado como el Papa
de la paz.
Durante su Pontificado fue promulgado el código de Derecho de Canónico, en 1917, fruto
de varios años de trabajo iniciados durante el pontificado de su predecesor Pío X. Este
hecho es considerado el acontecimiento intraeclesial más importante de su pontificado,
dado que el código se constituyó en el elemento decisivo para la organización eclesiástica.
En 1917, Benedicto XV creó la Congregación para las Iglesias Orientales.
En 1919 publicó la Encíclica Maximum illud, considerada “la carta magna” de la actividad
misionera y evangelizadora. La Iglesia de Dios es católica y, por lo tanto, no puede ser
extraña a ningún pueblo, decía en ella el santo padre.
Pío XI
Por otro lado el papa Pio XI en su relación en la parte política fueron notables sus esfuerzos
para lograr acuerdos o concordatos por los que la iglesia regularizaba su posición y sus
derechos frente a los diversos estados. El de mayor trascendencia sin duda fue el
concordato firmado con Italia en 1929 Tratado de Letrán, por el que se llegaba a una
definitiva y satisfactoria solución de la cuestión romana: la ciudad del Vaticano se
reconocía como un estado independiente y neutral.
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Asimismo, por medio de su secretario de estado, el entonces cardenal Eugenio Pacelli,
firmó los concordatos con el Reich alemán y con Austria, en 1933.
La preocupación del pastor de la iglesia universal en lo que tocaba a los estados totalitarios
fue en continuo aumento con los años. Nada menos que treinticuatro fueron las cartas de
protesta que dirigió desde 1933 hasta el 36 al gobierno del Reich alemán, por la continua
violación del Concordato y por la progresiva opresión a la iba sometiendo a la iglesia en
Alemania. Esta situación daría pie finalmente a hacer pública en su encíclica Mit
brennender Sorge (1937) una enérgica condena a las enseñanzas y prácticas del
nacionalsocialismo alemán.
El mismo año condenaría también al comunismo con su encíclica Divini Redemptoris.
Protestó enérgicamente ante la cruel y feroz persecución desatada en México contra los
católicos, y en 1933 denunciaba asimismo la separación entre iglesia estado a la que el
gobierno republicano había llevado a España.
Por otro lado la 2da Guerra Mundial Durante seis largos años (1939-1945) el mundo vivió
un nuevo conflicto bélico de magnitud verdaderamente planetaria. Sus consecuencias
fueron terribles, principalmente en el elevado número de pérdidas humanas y en la
destrucción de ciudades.
En el orden internacional la finalización de la II guerra mundial tiene tres importantes
repercusiones:
Creación de Naciones Unidas, órgano internacional con capacidad para regular los
problemas de posguerra y afianzar la paz mundial;
Bipolarización del mundo bajo el liderazgo de Estados Unidos y la Unión Soviética, y su
enfrentamiento en la conocida como guerra fría, y
Inicio del proceso de descolonización que daría lugar a la creación de nuevos estados.
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Pío XII
Las actitudes anticomunistas del papa Pío XII se volvieron más fuertes después de la
guerra. En 1948, Pío XII declaró que cualquier italiano católico que apoyara a los
candidatos comunistas en las elecciones parlamentarias de ese año sería excomulgado e
instó a Azione Cattolica para que apoyara a la Democracia Cristiana.
En 1949, autorizó a la Congregación para la Doctrina de la Fe a excomulgar a cualquier
católico que militara o apoyara al Partido Comunista. También condenó públicamente
la Revolución húngara de 1956.
Terminada la guerra, Pío XII también fue el vocero para instar a la clemencia y al perdón
de todas las personas que participaron en la guerra, incluyendo a los criminales de guerra.
Así también intercedió, mediante el nuncio apostólico en Estados Unidos, para conmutar
las sentencias de los alemanes convictos por las autoridades de ocupación. El Vaticano
solicitó el perdón para todos aquellos que estaban condenados a muerte, una vez que se
permitió la ejecución de criminales de guerra en 1948.
Las enseñanzas sociales de Papa se refieren al conjunto de encíclicas, constituciones
y alocuciones de este pontífice enmarcadas en un contexto no teológico considerando temas
como: La medicina, la ciencia, la educación, la justicia social, la familia y sexualidad,
el trabajo.
Juan XXIII
En su primera medida de gobierno vaticano, el San Juan XXIII le enfrentó con el resto de
la curia, redujo los altos estipendios y la vida de lujo que, en ocasiones, llevaban los
obispos y cardenales. Asimismo, dignificó las condiciones laborales de los trabajadores del
Vaticano, que hasta ese momento carecían de muchos de los derechos de los trabajadores
de Europa, y además retribuidos con bajos salarios. Por primera vez en la historia nombra
cardenales indios y africanos.
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Tres meses después de su elección, el 25 de enero de 1959, en la Basílica de San Pablo
Extramuros y ante la sorpresa de todo el mundo anunció el XXI Concilio Ecuménico que
posteriormente fue llamado Concilio Vaticano II, el I Sínodo de la diócesis de Roma y la
revisión del código de Derecho Canónico. Este concilio fue inspirado en la figura del papa
Pío IX precursor del concilio Vaticano I y quien, según el San Juan XXIII, nadie en la
historia de la iglesia había sido tan amado y tan odiado a la vez.
Pablo VI
Por otro lado tomó el nombre de Pablo para indicar su misión renovadora en todo el mundo
de la difusión del mensaje de Cristo. Reabrió el concilio Vaticano II, dándole prioridad y
dirección. Después de que el concilio hubiera finalizado su labor, Pablo VI se hizo cargo de
la interpretación y aplicación de sus mandatos, a menudo caminando por una delgada línea
entre las expectativas contrapuestas de los distintos grupos dentro de la iglesia. La
magnitud y la profundidad de las reformas afectaron a todas las áreas de la iglesia,
superando durante su pontificado las políticas similares de reforma de sus predecesores y
sucesores.
Juan Pablo II
San Juan Pablo II fue aclamado como uno de los líderes más influyentes del siglo XX,
recordado especialmente por ser uno de los principales símbolos del anticomunismo, y por
su lucha contra la expansión del marxismo por lugares como Iberoamérica, donde combatió
enérgicamente al movimiento conocido como la teología de la liberación, con la ayuda de
su mano derecha y sucesor, Joseph Ratzinger.
Jugó asimismo un papel decisivo para poner fin al comunismo en su Polonia natal y,
finalmente, en toda Europa, así como para la mejora significativa de las relaciones de la
iglesia católica con el judaísmo, el islam, la iglesia ortodoxa oriental, y la comunión
anglicana.
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BIBLIOGRAFÍA.
Juan María Laboa, Historia de la Iglesia Contemporánea, BAC, Madrid, 2002.
P. Antonio Rivero, L. C., Historia de la Iglesia,