0% encontró este documento útil (0 votos)
136 vistas16 páginas

Historia y Profecías del Libro de Daniel

1) Daniel fue un profeta judío que vivió en el exilio babilónico en el siglo VI a.C. y sirvió bajo los reinados de Nabucodonosor, Belsasar y Ciro el Grande. 2) El libro de Daniel relata historias de Daniel y sus amigos resistiendo la idolatría babilónica y recibiendo visiones proféticas. 3) Daniel interpretó sueños para los reyes babilónicos y tuvo visiones que predijeron el ascenso y caída de imperios mundiales hasta el establecimiento del reino mesi

Cargado por

T L
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
136 vistas16 páginas

Historia y Profecías del Libro de Daniel

1) Daniel fue un profeta judío que vivió en el exilio babilónico en el siglo VI a.C. y sirvió bajo los reinados de Nabucodonosor, Belsasar y Ciro el Grande. 2) El libro de Daniel relata historias de Daniel y sus amigos resistiendo la idolatría babilónica y recibiendo visiones proféticas. 3) Daniel interpretó sueños para los reyes babilónicos y tuvo visiones que predijeron el ascenso y caída de imperios mundiales hasta el establecimiento del reino mesi

Cargado por

T L
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

DANIEL

Autor: Daniel (Dios es mi Juez).

Fecha de escritura: Entre el 605 y el 530 A.C.

Marco Histórico: Daniel nació por el año 625 A.C. en un hogar de la


nobleza judía (Daniel 1:3-6). Aunque nada se sabe de su vida aparte de la
información que encontramos en el libro de las Sagradas Escrituras que
lleva su nombre, sabemos que Daniel fue uno de los jóvenes judíos
llevados cautivos por Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el año 605
A.C... La vida de Daniel abarca el periodo de tiempo en que los babilónicos
y los medo-persas tuvieron el control de todo el Oriente Medio. En el año
605 A.C. tuvo lugar una de las más importantes y decisivas batallas de la
historia antigua. Cerca de Carquemis, en los márgenes del rio Éufrates, se
enfrentaron el ejército egipcio capitaneado por faraón Necao y el
babilónico bajo el mando de Nabucodonosor II. En dicha batalla
Nabucodonosor derroto a los egipcios de manera aplastante. Como
resultado de dicha victoria, babilonia incorporo la mayor parte del territorio
del antiguo imperio de Asiría y el dominio de la región de Mesopotamia.
Fue también en el año 605 A.C. cuando Nabucodonosor, de paso por
Jerusalén, levo consigo algunos cautivos incluyendo a Daniel y sus amigos
Sadrac, Mesac y Abed-nego (Daniel 1:6,7). Después de un periodo de
entrenamiento en la cultura babilónica, Daniel comenzó su largo ministerio
en el exilio, sirviendo bajo tres gobiernos distintos. Hacia el final de su
carrera, Daniel escribió la profecía que lleva su nombre.

Período que abarca: 60 a 70 años. (En el período inicial de cautividad


en Babilonia, Daniel profetiza durante los reinados de Nabucodonosor, que
lo hizo cautivo; Belsasar; Darío de Media; y Ciro.)

Título: Es el nombre del autor del libro y personaje principal: Daniel. A


este libro a veces se lo llama "el Apocalipsis del Antiguo Testamento." El
nombre Daniel significa "Dios es mi juez."

Trasfondo: Como parte del primer grupo de deportados a Babilonia,


Daniel recibe educación y entrenamiento para estar al servicio del gobierno
gentil. Este devoto adolescente judío crece en la corte de Nabucodonosor,
donde continúa exhortando a que tanto judíos como gentiles confíen en
Dios. En contraste con la mayoría de los personajes bíblicos, Daniel se
distingue porque no se ha escrito nada negativo sobre él. Una gran parte
de Daniel fue compuesto en lengua aramea, a diferencia de los otros libros
del Antiguo Testamento, que se escribieron en hebreo.

Lugar de escritura: Babilonia.

Destinatarios: Principalmente los judíos en el exilio babilónico, pero


también los gentiles de Babilonia y Persia.

Contenido: Daniel y sus 3 amigos--Sadrac, Mesac y Abed-negro--reciben


órdenes de poner en compromiso su fe comiendo de la comida del rey en
vez de lo que Dios había ordenado. Son bendecidos por no transigir. Pero
luego, después que Daniel adquiere prominencia por haber identificado e
interpretado el sueño de Nabucodonosor; hay más persecución.
Eventualmente los amigos de Daniel son arrojados a un horno ardiente por
no inclinarse ante falsos dioses; sin embargo, Dios los protege. El poder de
Daniel aumenta cuando es capaz de interpretar la escritura que Belsasar ve
en la pared (Cap. 5), pero poco tiempo después Daniel es arrojado en un
foso de leones por el delito de orar a su Dios (Cap. 6). Una vez más Dios
actúa y brinda protección pues Daniel sale ileso. El ministerio de Daniel
continúa con las siguientes visiones: las 4 bestias--que corresponden a los
reinos de Babilonia, Persia, Grecia y Roma (Cap.. 7); el carnero y el macho
cabrío (Cáp.. 8); los 70 "sietes" (Cáp.. 9); y, finalmente, el surgimiento del
justo y eterno reino de Dios.
La sección apocalíptica del Libro de Daniel se compone de dos partes
principales. La primera abarca los seis primeros capítulos, y es
esencialmente histórica. La segunda, abarca los seis últimos capítulos y es
esencialmente profética. Además de ser profética, esa segunda parte
pertenece al grupo literario llamado literatura apocalíptica. En cada uno de
los capítulos con contenido apocalíptico pueden observarse las seis
características de esta literatura. Es decir, contenido profético, fondo
exilico, revelación por medio de visiones, uso de símbolos, el intérprete
celestial que descubre el significado y el contenido escatológico. De modo
que la sección profética del libro de Daniel encaja perfectamente en la
clasificación de literatura apocalíptica.

Palabras claves: "Valentía"; "Preservar." El libro de Daniel relata varias


historias memorables ilustrando la "valentía" y fidelidad de hombres que
ponen su fe en Dios. A todos los que confían en Dios se les asegura que El
"preservará" a su pueblo.

Temas: Dios revelado como el que domina el levantamiento y la caída de


los reinos de este mundo hasta su destrucción final, y estableciendo su
propio reino. Dios obra a través de personas para llevar a cabo sus deseos.
Reinos terrenales se levantará y caerán, pero Dios y Su palabra
permanecerán para siempre. Si nos consagramos, en nuestra vida el bien
triunfará sobre el mal. Dios se interesa en cada área de nuestra vida . . .
aun en lo que comemos y en cómo lo hacemos. Sólo Dios lo sabe todo, lo
ve todo, y lo oye todo . . . y por lo tanto sólo El es digno del señorío en
nuestra vida.

Bosquejo:

1. La preparación de Daniel en Babilonia. (1:1-1:21)


2. Daniel y sus amigos durante el reinado de Nabucodonosor. (2:1-4:37)
3. La escritura en la pared. (5:1-5:31)
4. La fe de Daniel probada en el foso de los leones. (6:1-6:28)
5. Sueño, visiones y oración de Daniel. (7:1-9:27)
6. La revelación del futuro de Israel a través de Daniel. (10:1-12:13)

Bosquejo Amplificado:

I. Historia de Daniel – capítulos 1-6


a. La cautividad de Daniel – Cáp. 1
b. El sueño de Nabucodonosor de la una imagen – Cáp... 2
1. El dilema del rey – vrs. 1-11
2. La liberación de Daniel vrs. 12-24
3. El Revelador de ministerios – vrs. 25-30
4. El sueño – vrs. 31-35
5. La interpretación – vrs. 36-45
 El primer imperio mundial – Babilonia vrs.37,38
 El segundo imperio mundial – Media y Persia vs. 39
 El tercer imperio mundial – Grecia vs. 39
 El cuarto imperio mundial – Roma vrs. 40-43
 El ultimo imperio mundial reino de los cielos vrs.44,
45.
6. La recompensa de Daniel – vrs. 46-49
c. El horno de fuego – Cáp... 3
1. La imagen de oro – vrs. 1-7
2. Los tres hebreos rehúsan adorar la imagen – vrs.8-18
3. El horno de fuego – vrs.19-23
4. La gran liberación – vrs.24-30
d. El sueño del árbol – Cáp... 4
1. La proclamación del rey – vrs.1-3
2. La visión que Nabucodonosor tuvo de un gran árbol – vrs.4-
18
3. La interpretación de la visión del árbol – vrs.19-27
4. El cumplimiento – Vrs.28-33
5. Restauración de Nabucodonosor – vrs. 34-37
e. La fiesta de Belsasar – Cáp...5
1. La soberbia y sacrificio de Belsasar – vrs.1-4
2. La escritura en la pared – vrs.5-16
3. La interpretación de la escritura – vrs.17-31
f. Daniel en el foso de los leones – Cáp...6
1. Historia de Daniel hasta el ascenso de Ciro – vrs.1-4
2. El decreto de Darío – vrs.1-9
3. La fidelidad de Daniel – vrs.10-15
4. Daniel en el foso de los leones – vrs.16-17
5. La liberación de Daniel – vrs. 18-24
6. Decreto de Darío – vrs. 25-28

II. Visiones de Daniel – Cáp...7-12


a. Las cuatro bestias – Cáp... 7
1. visión que Daniel tuvo de la bestia – vrs. 1-3
2. El imperio mundial babilónico – vrs. 4
3. El imperio mundial medo-persa – vrs. 5
4. El imperio mundial griego – vrs. 6
5. El imperio mundial romano – vrs. 7
6. Los diez reyes y el cuerno pequeño – vs. 8
7. visión de la venida del Hijo del Hombre en Gloria – vrs. 9-12
8. escena en los cielos antes de la venida del Hijo del Hombre
– vrs. 13-14
9. La interpretación – vrs. 15-28
b. El carnero y el macho cabrio – Cáp... 8
1. La visión – vrs. 1-14
2. La interpretación – vrs. 15-27
c. Las setenta semanas – Cáp... 9
1. La oración y confesión de Daniel – vrs. 3-19
2. Las setenta semanas – vrs. 10-12
d. La ultima visión de Daniel de la Gloria del Señor – Cáp. 10-12
1. La visión de Daniel de la Gloria del Señor – Cáp... 10
2. Los periodos persas y griegos – Cáp... 11:1-36
a. Las guerras entre dos de las cuatro divisiones del
imperio de Alejandro – Egipto y Siria, el reino del sur y el
reino del norte 11:1-20.
b. Una descripción profética de Antíoco Epífanes, un tipo
del Anticristo – 11:21-35
3. El tiempo del fin – 11:36 – 12:13
a. El “cuerno pequeño” de Daniel 7 – 11:36,45
b. La Gran tribulación y el rescate del pueblo judío – Cáp...
12:1
c. Las resurrecciones – Cáp... 12:2,3
d. El último mensaje de Daniel – Cáp... 12:4-13.

Daniel— hombre de estado y profeta

Eminente entre los judíos exiliados en Babilonia, Daniel como hombre,


ganó la dual distinción de ser un político y un profeta. Elevándose de la
servidumbre a la situación de hombre de Estado, prosperó en el liderazgo
político, bajo los gobernantes medo-persas por más de seis décadas. Entre-
mezcladas en el libro que lleva su nombre, están las experiencias
personales de Daniel al igual que sus revelaciones proféticas concernientes
a futuros acontecimientos.

Daniel nació en el reino de Judá, durante el reinado de Josías y fue,


probablemente, en sus primeros años cuando fue llevado cautivo, en el
605 a. C. En los comienzos del capítulo que abre su libro, refleja las
convicciones religiosas de Josías y Jeremías que, ciertamente, tuvieron que
haberle influenciado a él y a otro joven judío de su tiempo.

Aunque las esperanzas de Judá para que continuase su independencia


pudieron haber resurgido con la caída de Nínive, ellas fueron bruscamente
deshechas cuando Josías fue muerto en Meguido (609). Judá se convirtió en
súbdito de Egipto poco después, y el faraón Necoa colocó a Joacim en el
trono. Con la batalla de Carquemis (605) la denominación, egipcia cedió al
control de Babilonia. Los intentos de Joacim de sumisión a Nabucodonosor
tuvo que haber sido una sorpresa para Daniel y sus compañeros, que
fueron tomados como rehenes a la capital de Babilonia.
La familiaridad de Daniel con las lenguas hebrea y aramea se hace aparente
en sus escritos.[3] Peculiar de este libro es el tener el más extenso pasaje
en lengua aramea de todo el canon del Antiguo Testamento.

Una popular característica de Daniel es la doble división mediante la cual


se designan los primeros seis capítulos como históricos y los seis finales
como profetices. Es digno de notar que en, los primeros, Daniel se refiere a
sí mismo en tercera persona, y actúa como el agente de la revelación. En
los últimos capítulos escribe en primera persona, registrando mensajes
proféticos revelados a él de forma sobrenatural.

Dando énfasis a los aspectos profetices, el libro de Daniel conduce por sí


mismo al análisis siguiente:

A. Introducción histórica 1:1-21

B. Los reinos gentiles 2:1-7:28

C. La nación de Israel 8:1-12:13

Este bosquejo tiene en cuenta su composición bilingüe. El pasaje ara-meo


(2:4b—7:28) tiene un mensaje de especial interés para las naciones pa-
ganas, indicando su orden de sucesión, carácter y destino. Los capítulos
escritos en hebreo, enfocan la atención sobre el papel particular de Israel
en los acontecimientos internacionales.

Para un estudio inicial del libro de Daniel, la perspectiva histórica es


esencial. Las variadas revelaciones que proceden de Daniel, son
consecutivas a la luz de los acontecimientos contemporáneos. Para situar
el libro en su dispositivo histórico, puede ser útil el siguiente análisis
cronológico:

I. El reino de Nabucodonosor

Los judíos cautivos en la corte 1:1-21

Daniel y el sueño del rey 2:1-49

Los tres amigos en juicio 3:1-30

La humillación del rey 4:1-37

II. La era Nabónido-Belsasar


La bestial naturaleza de los reinos 7:1-28

Los reinos identificados 8:1-27

En la víspera de la caída de Babilonia 5:1-30

III. En los tiempos medo-persas

La preocupación de Daniel por su pueblo 9:1-27

Sobre el juicio por su religión 5:31-6:28

La revelación final de Daniel 10:1-12:13

Durante el reinado de Nabucodonosor

Entre los rehenes tomados en Jerusalén, estaban Daniel y sus tres amigos,
Ananías, Misael y Azarías. Seleccionados para un entrenamiento especial en
el colegio real, estos judíos jóvenes se encararon al problema de la
profanación, cuando se les ofreció el lujoso menú de la corte pagana.

Daniel como portavoz del grupo, con valentía, aunque cortésmente, apeló
al mayordomo jefe para proporcionarles un menú de su elección sobre la
base de una prueba de diez días. Al final de aquel período, el mayordomo
se complació en encontrar a Daniel y sus amigos en mejor salud que sus
compañeros. Antes de que pasara el tiempo, se hizo obvio a los
supervisores, que aquellos hebreos jóvenes estaban dotados con una
extraordinaria destreza y sabiduría. Cuando fueron entrevistados por el
rey, Daniel y sus tres amigos recibieron los más altos honores y fueron
reconocidos como muy superiores a todos los otros hombres sabios de la
corte real (1:17-21).

La afinidad de la religión y la política tuvo que haber causado una indeleble


impresión sobre Daniel. En varias ocasiones, durante el año del acceso al
trono de Nabucodonosor, que alcanzó su máximo exponente en la
celebración del festival del Día del Año Nuevo, el rey reconoció a los dioses
Nabu y Marduc al llevarlos en procesión pública que terminó en el templo
de Akitu. Daniel tuvo que haberse quedado perplejo cuando vio a Nabu-
codonosor extender sus conquistas en el nombre de aquellos dioses
paganos.
Durante el primer año de su reinado, el triunfante Nabucodonosor de
nuevo hizo que sus ejércitos marchasen hacia el oeste, exigiendo tributo
de los reyes de Siria y Palestina. De particular interés para Daniel tuvo que
haber sido la anotación de Joacim en la lista de reyes tributarios y el hecho
de que Nabucodonosor hubiese reducido a ruinas a Ascalón, ames de su
retorno a Babilonia, a principios del 603 a. C.

El cronista de Babilonia informa poco de la actividad de Nabucodonosor


durante su segundo año. Para Daniel, sin embargo, la más interesante ex-
periencia, es su aparición personal ante este monarca, el más grande de los
de Babilonia (2:1-49).

El rey Nabucodonosor tuvo un sueño que le sumió en la más completa


perplejidad. Llamando a todos los hombres sabios de la corte ante su
presencia, les pidió que relatasen e interpretasen, dicho sueño. Bajo
amenaza de muerte, los sabios, frenéticamente, aunque en vano, imploran
del rey que les relate el sueño. Daniel, sabedor del dilema existente,
solicita una entrevista con Nabucodonosor. Mientras se hacen los arreglos
necesarios, Daniel y sus tres compañeros apelan afanosamente ante Dios
que les revele el misterio a ellos. En una visión durante la noche, Dios hace
conocer a Daniel el sueño del rey y su interpretación. Llevado ante la
presencia de Nabucodonosor, Daniel le dice que Dios le ha revelado los
misterios del futuro del rey.

En su sueño Nabucodonosor ha visto una brillante imagen, con una cabeza


de oro, pechos y armas de plata, vientre y muslos de bronce, piernas de
hierro y pies de hierro y barro cocido. Ante él, dicha imagen es aplastada
por una piedra, que causa su completa desintegración.

Daniel informa a Nabucodonosor que él es la cabeza de oro a quien Dios


ha dado aquel gran imperio. El segundo y el tercer imperios serán
inferiores. El cuarto reino representado por el hierro, aplasta a otros reinos,
pero la mezcla de hierro y barro cocido en las piernas y pies indica su
última división. Eventualmente, Dios establecerá un reino que nunca sera
destruido. Como la piedra que aplasta a la totalidad de la imagen, así este
reino terminará con todos los reinos anteriores cuando esté
permanentemente establecido.

Tras oír esta interpretación, Nabucodonosor concede honores a Daniel,


reconociendo a Aquel que ha revelado su secreto como el Dios de los
dioses y el Señor de los reyes. Daniel es elevado a la categoría de
gobernador de la provincia de Babilonia y situado a la cabeza de los
hombres más sabios. A su demanda, sus tres amigos, cuyos nombres
babilónicos eran Sadrac, Mesac y Abed-nego, reciben cargos de
responsabilidad en otros lugares de la provincia, mientras que Daniel
permanece en la corte real.
Durante el curso de su reinado, Nabucodonosor erige una gran imagen en
la llanura de Dura (Dan. 3:1). Esta imagen pudo haber tenido la forma de
un obelisco con una base de 270 cms. llegando hasta una altura de 2.700
cms., resplandeciente de oro. En su dedicación, se cita a todo el pueblo,
bajo amenaza de muerte, para que se postre en adoración. Cuando los tres
amigos de Daniel rehusan el hacerlo, se nota el hecho inmediatamente.
Arrestados y llevados ante el rey, son lanzados dentro de un horno
encendido. Con gran asombro, el rey pagano observa que los jóvenes no
sufren el menor daño y están acompañados por una cuarta persona.[
Cuando se les ordena que salgan fuera, Nabucodonosor confiesa que su
Dios les ha liberado y emite un decreto público prohibiendo que nadie
hable contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abeb-nego.

La humillación de Nabucodonosor y la restauración (4:1-37) es tan sig-


nificativa, que emite un edicto real, relatando su experiencia.[
Reconociendo que Dios le ha humillado y le ha restaurado, reconoce
públicamente a Dios como el gobernante de un reino que no tendrá fin.

Nabucodonosor tiene otro sueño que le sume en confusiones. De nuevo


llama a los sabios de la corte, esta vez relatándoles lo que ha soñado.
Cuando los sabios se declaran incapaces de dar una explicación, Daniel
también conocido como Beltsasar, es llamado para consultarle. En este
sueño, Nabucodonosor vio un árbol extendiéndose hacia arriba hasta los
cielos. Era tan gigantesco y fructífero que proporcionaba sombra, alimento
y refugio para las bestias y las aves. A su debido tiempo, un santo vigilante
de los cielos dio órdenes de talar el árbol, dejándolo reducido a un simple
tocón.

Daniel interpreta el sueño de forma siguiente: El árbol representa a Na-


bucodonosor como rey del gran Imperio de Babilonia —al ser cortado el ár-
bol en pedazos, así Nabucodonosor será rebajado desde su posición real a
una bestial existencia por siete períodos de tiempo, hasta que compruebe
que él no es supremo. Daniel informa al rey que el decreto proviene del
Altísimo y le advierte que enderece sus pasos por el camino recto, para que
su reinado pueda ser prolongado.

Parece que Nabucodonosor ignora este aviso. Bajo su supervisión, la


ciudad de Babilonia se convirtió en la más extraordinaria capital de los
antiguos tiempos. Murallas macizas con canales rodeaban la ciudad en
cuyo interior se conservaban los templos de Marduc e Istar. En la famosa
puerta de Istar, leones y dragones de metales resplandecientes marcaban
el impresionante comienzo de la calle de la procesión que conducía al
lujoso palacio real. Para su reina meda, Nabucodonosor construyó los
jardines colgantes que los griegos consideraron como una de las siete
maravillas del mundo. Jactándose de todas aquellas realizaciones,
Nabucodonosor es súbitamente atacado de licantropía, en juicio divino,
privado de su reino y relegado a la vida de las bestias del campo por un
período designado como de "siete tiempos". Cuando la razón vuelve a él,
es reintegrado al trono. En una proclamación oficial, él reconoce que el
Altísimo es omnipotente entre todo el ejército de los cielos al igual que
entre los habitantes de la tierra, y en alabanza y oración confiesa también
que el Rey de los cielos es justo y recto en todos sus caminos y capaz de
abatir al orgulloso.

La era Nabónido - Belsasar

Años de la historia de Babilonia pasan en silencio por lo que concierne al


libro de Daniel. El magnífico reinado de cuarenta y tres años de
Nabucodonosor terminó con su muerte en el 562 a. C. Tras dos años de
gobierno de Awel-Marduc, y cuatro de Neriglisar, el imperio de Babilonia
llega a su fin, bajo Nabónido (556-539 a. C.). Belsasar, un hijo de
Nabónido, cuya identidad con el corregente y administrador del reino
babilónico está establecida más allá de toda disputa, se menciona en toes
capítulos de Daniel. Los acontecimientos del capítulo 5 están
específicamente relacionados con los días finales de Belsasar cuando la
ciudad de Babilonia es ocupada por el ejército medo-persa (octubre del 539
a. C.). La fecha exacta de los Capítulos 7 y 8 depende del año en que
Daniel fechase el comienzo del reinado de Belsasar, puesto que él fue su
corregente con Nabónido. Las tablillas del contrato en donde aparece el
nombre de Belsasar están fechadas en el reino de Nabónido. De acuerdo
con los registros babilónicos, Belsasar está asociado como corregente con
su padre a principios del 553 a. C. En consecuencia, las fechas de los
capítulos 7 y 8 en el primero y tercer años del reino de Belsasar, tienen que
ser asignados al período de 553-539 a. C.

Los acontecimientos históricos contemporáneos ocurridos durante ei


tiempo de Belsasar y Nabónido tienen importancia como fondo para las
visiones registradas en los capítulos 7 y 8. Ya había pasado más de medio
siglo desde que Daniel claramente identificó a Nabucodonosor como la
cabeza de oro, tras cuyo reinado surgiría un reino menor (2). Seguramente
Daniel se hallaba completamente consciente del surgir de Ciro, quien tras
subir al trono de Persia y Anshan en el 559 a. C., había ganado el control
sobre Media (550 a. C.), que a su vez trastornó el equilibrio de poder hasta
el punto de poner en peligro a Babilonia. Por el 547 a. C. Ciro había
marchado con sus ejércitos hacia el noroeste, derrotando decisivamente a
Creso en Lidia. A causa de su experiencia política, Daniel tuvo que haber
comprendido bien la subida al poder de Persia mientras que el reino de
Babilonia se desintegraba bajo los sucesores de Nabucodonosor.

Por aquella época, Daniel tuvo dos visiones en tres años. En la primera
visión (7), vio cuatro grandes bestias surgir del mar movido por los cuatro
vientos del cielo. Un león con alas de águila, que es derribado mientras que
se mantiene erecto sobre dos patas, proporciona la mente de un hombre.
La segunda es una bestia en forma de oso, erecta con tres costillas en su
boca, a quien, se le ordena que devore mucha carne. En la siguiente surge
un leopardo con cuatro alas y cuatro cabezas. La cuarta es una bestia no
descrita con dientes de hierro para devorar y machacar los residuos de la
destrucción. Tres de sus diez cuernos están reemplazados por un cuerno
con ojos perecidos a los de un hombre y una boca que devora grandes
cosas. Después aparece un trono en el cual se sienta un individuo vestido
de blanco y que está identificado como el Anciano de días. Los libros
quedan abiertos, el juicio entregado. El cuerpo de la bestia no descrita está
marcado por el fuego mientras que el resto de las bestias están
desprovistas de su poder. El Anciano de días, entonces, ostenta el dominio
sobre todos los reinos y lo entrega a uno "como un hijo de hombre" y
establece su reinado permanentemente.

Daniel se halla perturbado y busca una explicación. En respuesta, es


informado de que las cuatro bestias representan cuatro reyes terrenales.
Eventualmente los santos del Altísimo poseerán el reino que durará para
siempre. La cuarta bestia representa un cuarto reino que se extenderá
sobre todo el mundo. Los diez cuernos significan diez reyes, tres de los
cuales serán reemplazados por uno que desafía al Altísimo, incluso
tentando cambiar los tiempos y la ley. Tras pasados tres períodos y medio,
es juzgado y destruido. Los santos del Altísimo se hacen cargo del reino
que durará para siempre. Aunque Daniel está grandemente perplejo por el
sueño y su interpretación, pondera tales cosas en su mente; tal vez inten-
tando relacionarlas con los acontecimientos corrientes.

En el tercer año de Belsasar, Daniel tiene otra visión (8:1-27). Aunque no da


el lugar de su residencia en esta ocasión, el lugar de la visión es Susa, a lo
largo de las riberas del río Ulai. Esta ciudad estaba bajo control persa y
más tarde se convirtió en la importante capital de verano bajo el gobierno
de Darío el Grande (522-486 a. C.).

Ante Daniel, en las orillas del río, aparece un carnero con dos cuernos
desiguales. Este carnero permanece tranquilo hasta que es atacado por un,
rápido macho cabrío que procede del oeste. Tras de que el último ha des-
trozado al primero, el gran cuerno del macho cabrío es roto y reemplazado
por cuatro cuernos conspicuos. Fuera de esos cuatro, hay otro cuerno pe-
queño que avanza hacia el sur para hollar el santuario por un período de
2.300 días.

Una vez más, Daniel siente el deseo de la clarificación. El ángel Gabriel le


informa que esta visión es para el final de los tiempos. El carnero con dos
cuernos representa a los reyes de Medo-Persia. El macho cabrío está
identificado con Grecia, con el gran cuerno representando al primer rey.
Los cuatro reinados que emergen de Grecia no serán fuertes hasta que un
rey poderoso de gran fortaleza se yerga. Desatará una vasta destrucción de
su poder contra el pueblo sagrado y el Príncipe del ejército será
súbitamente sin intervención humana.

Daniel queda tan turbado por esta visión que es incapaz de reanudar los
negocios del rey durante varios días. Sabiendo que los medo-persas están a
punto de absorber al reino de Babilonia, Daniel tiene razón para estar
preocupado. La capacidad con la que Daniel sirve al gobierno de Babilonia
tras la muerte de Nabucodonosor no está indicada, pero Belsasar se vuelve
hacia él en la víspera de su muerte.

Es el año 539 a. C. Confiado de que Babilonia está fuera de toda posible


conquista, Belsasar reunió a un millar de sus oficiales y sus esposas para
un banquete. Beben el vino de vasos de oro y plata que Nabucodonosor
había confiscado del templo de Jerusalén. Simultáneamente, los dioses
paganos hechos por el hombre son reconocidos libremente. Mientras bebe
ante sus señores sobre una alta plataforma, de acuerdo con la costumbre
oriental, el rey se da cuenta súbitamente de que una mano escribe algo
sobre una pared. Sobrecogido por el terror, Belsasar llama a los hombres
sabios de Babilonia para que lean aquello y lo interpreten, ofreciendo como
recompensa un vestido de púrpura, un collar de oro y el tercer lugar del
reino.

Oyendo la situación en que se encuentra el rey, la reina irrumpe en el


banquete y recuerda al rey que hay un hombre en su reino a quien Nabuco-
donosor nombró como el jefe de los sabios de Babilonia. Inmediatamente
se lleva a Daniel ante Belsasar. No importándole la recompensa, Daniel ase-
gura al rey que el interpretaría el mensaje de la pared. En simples palabras,
le recuerda que Nabucodonosor, a quien Dios había confiado un gran
reino, fue reducido a un estado de bestia hasta reconocer que el Altísimo
gobernáis. El Ulai es identificado como el Eulaeus que pasaba por Susa
antes de desembocaba en el reino de los hombres. Aunque familiarizado
con aquello, Belsasar había fallado en honrar a Dios. La mano y su escritura
fueron enviadas por Dios. La interpretación es bien clara. Dios terminó el
reino y lo dividió entre los medos y los persas. Por lo que respetaba a
Belsasar, ya había sido pesado en la balanza y encontrado deficiente.

Por mandato real, se le conceden a Daniel honores reales y fue aclamado


como el tercero en el remo. Sin embargo, las últimas horas del reino de Ba-
bilonia estaban pasando rápidamente. Aquella misma noche, Belsasar fue
muerto y la ciudad de Babilonia ocupada por los medo-persas (Dan. 5:3(K
31).

Los tiempos de los medo-persas ,


Los medo-persas conquistan y ocupan la gran capital de Babilonia sin
destrucción. A finales de octubre del 539, el propio Ciro entra en triunfo y
permanece en la famosa ciudad para celebrar el festival del Nuevo Año.
Darío el medo, quien conquistó Babilonia, aparentemente sirvió a las
órdenes de Ciro. Puesto que no hay ni una simple tablilla ni inscripción que
haya sido hallada y que porte su nombre, se han producido numerosas teo-
rías para su identificación. Basado en nuevos hechos, su identidad con
Gubaru, el gobernador de Babilonia bajo Ciro, garantiza la conclusión de
que Darío el medo puede ser considerado como un personaje histórico. De
acuerdo con el relato de Daniel, Darío estuvo a cargo de la ocupación de
Babilonia y fue el gobernante del reino caldeo. Aunque medo por
nacimiento, gobierna bajo las leyes de los medos y los persas.

Las experiencias personales de Daniel registradas en los capítulos 6 y 9 se


relacionan con el reino de Darío. El verso final del capítulo 6 implica que,
subsiguientemente, Daniel estuvo asociado con Ciro. Su final revelación
está fechada en el tercer año de Ciro. Tal vez por ese tiempo, Darío
hubiese muerto o Daniel habría sido trasladado, de forma que fuese
directamente responsable hacia Ciro. En la crisis de la ocupación de
Babilonia por los invasores, Darío reconoció inmediatamente a Daniel,
nombrándole como uno de los tres presidentes de su gobierno. Con toda
probabilidad, pasó un cierto tiempo antes de que los otros dos presidentes
actuasen contra Daniel en un intento de deponerle del cargo (6:1-28).
Mientras tanto, Daniel pudo haber tenido la experiencia registrada en, el
capítulo 9.

El hecho de que los medo-persas reemplacen a los babilonios como el


reinado más importante del Cercano Oriente, no sorprende a Daniel. Ya
muy temprano en su vida, en el segundo año de Nabucodonosor, en el 603
a. C., Daniel explicó claramente a los más grandes reyes de Babilonia que
otros reinos seguirían en el curso del tiempo. Durante el reinado de
Belsasar, la identificación del próximo reinado fue revelada. Cuando
permaneció ante el tembloroso rey en vísperas de la caída de Babilonia,
Daniel declaró clara y llanamente que los medos y los persas se harían
cargo del reino.

Cuando la crisis ya había sucedido realmente y la supremacía de los medo-


persas fue establecida, Daniel estuvo ansioso por conocer qué significación
tendría aquello para su propio pueblo. Leyendo las profecías de Jeremías,
observa cuidadosamente que se había predicho un período de cautiverio
que duraría setenta años. Aunque no hace mención de ello, Daniel pudo
también haber leído respecto a Ciro en el libro de Isaías (44:28-45:1)
donde a Ciro se le identifica como el pastor a quien Dios utilizaría para
liberar a su pueblo y hacerlo retornar a Jerusalén. Ciro ya había estado en
la escena internacional durante varias décadas. ¿Podría ser posible que los
judíos recibieran entonces permiso para volver? Aparentemente el edicto
para su retorno, aún no había sido dictado ni publicado.

Daniel estaba muy ejercitado por las predicciones dadas por Jeremías. Casi
setenta años habían transcurrido desde que el primer grupo de judíos,
incluyéndole a él, había sido llevado al exilio desde Jerusalén en el 605 a.
C. Comprobando que el tiempo de su cumplimiento era inminente, Daniel
ora confesando los pecados de Israel y reconociendo que Dios es justo en
todos sus juicios.

Gabriel ilumina a Daniel en lo concerniente al futuro de Israel. Una relación


general de la sucesión de los imperios del mundo le había sido ya dada.
Aquí, la atención queda enfocada sobre la nación de Israel en el plan de
Dios. Setenta semanas representan el período en el cual Israel verá el
cumplimiento de las promesas de Dios.

Los acontecimientos atribuidos a este período para el pueblo de Daniel y su


sagrada ciudad, fueron como sigue:

(1) acabar la trasgresión

(2) acabar con los pecados

(3) hacer una reconciliación con la iniquidad

(4) aportar una justicia que perdure para siempre.

(5) cerrar la visión y la profecía

(6) ungir al más santo.

Dividiendo el período total en unidades más pequeñas, una era de siete


más sesenta y dos semanas, permite la aparición y la separación de un
individuo identificado como "el ungido". La ciudad y el santuario son para
ser destruidos por un pueblo del cual surgirá un príncipe que hará una
alianza con muchos por una semana. Esta alianza lleva a la consideración
de la semana septuagésima como el tiempo y la duración de su relación.
Sin embargo, en medio de esta semana, el príncipe romperá el pacto,
siendo la causa del sacrificio y ofrendando el cese y trayendo la desolación
hasta que el destructor esté consumado.

Sin tener en cuenta las variadas interpretaciones de esta explicación, en


cierta forma ambigua, como ejemplificada en numerosos escritos sobre
estas profecías, el propio Daniel recibe la seguridad de que su nación, por
quien él está en oración constante, tiene un lugar definido en el plan de
Dios. Indudablemente, Daniel se siente grandemente alentado cuando Ciro,
poco después de haber subyugado a Babilonia, emite una proclamación
alentando a los judíos a que retornen a su hogar patrio.

Cuando Darío organiza su reino, Daniel sirve como uno de los tres
presidentes. Desde hacía mucho tiempo se había distinguido como un
sabio administrador, en tal modo, que sus otros dos colegas le tomaron
envidia. Sin haber encontrado ninguna irregularidad en sus deberes
oficiales, le incriminaron por sus prácticas religiosas hasta el extremo de
echarle a la jaula de los leones. Cuando Darío encontró a Daniel, sin el
menor daño entre las fieras, reconoció en público, en una proclamación al
efecto, que Dios había liberado a Daniel—el Dios viviente que tiene signos
y maravillas en los cielos y en la tierra como el gobernante de un reino que
no tiene fin.

La revelación final de Daniel (10:1-12:13) está fechada en el tercer año de


Ciro. Por entonces el hombre de estado y profeta ya estaba bien
establecido en el gobierno medo-persa. Si Daniel tenía menos de veinte
años cuando fue hecho cautivo, rondaría entonces por los ochenta. Desde
el punto de vista de su edad, y responsabilidades oficiales en el gobierno,
no es verosímil que considerase en serio el participar en el éxodo que
organizaría el pueblo judío para su retorno a Jerusalén. A pesar de todo,
tuvo un interés general en. el bienestar y en las esperanzas futuras de su
pueblo.

Daniel emplea tres semanas ayunando y llevando luto. En el día vigésimo


cuarto del primer mes, está en la ribera del Tigris cuando se da cuenta de
un hombre vestido de blanco lino que tiene unas características sobrenatu-
rales. Cuando Daniel ve aquella visión, y oye el sonido de sus palabras, cae
sobre su rostro y se sume en un profundo sueño. Los hombres que hay con
él, huyen.

Daniel se despierta y es invitado a ponerse en pie. Aquel hombre le


asegura que su oración ha sido escuchada. Debido a interferencia por el
príncipe de Persia, la respuesta ha sido demorada. Puesto que Daniel es un
hombre muy bien amado que se humilla a sí mismo con, la oración, este di-
vino mensajero ha venido con la ayuda de Miguel, uno de los príncipes
jefes, para revelar el futuro de Israel. Aunque débil y temeroso, Daniel
recibe una fuerza sobrenatural que le condiciona a oír el mensaje. El
mensajero le informa que está a punto de acabar su conflicto con el prín-
cipe de Persia y, subsiguientemente, esperar un encuentro con el príncipe
de Grecia. Antes de marchar, comparte con Daniel el contenido del libro de
la verdad (10:21).

Cuatro reyes sucedieron a Ciro sobre el trono de Persia, el último de los


cuales haría que los griegos se levantasen a causa de lo excesivo de sus ri-
quezas. Un rey más poderoso procedente de Grecia viene para sentarse a sí
mismo como le plazca, aunque su vida quede súbitamente cortada. Su
reino se dividirá en cuatro (11:2-4). Por algún tiempo, un agudo conflicto
rugirá entre el rey del norte y el rey del sur (11:5-20). Tras que aquello su-
ceda, una persona vil y despreciable surge para desafiar al rey del sur en
repetidas batallas. En. su rabia, profana el templo y causa el continuo ofre-
cimiento del fuego que cesará cuando muchos hombres en el conflicto
hayan muerto (11:21-35).

Un rey obstinado que es el más desafiante de todos, se exalta a sí mismo


por encima de los dioses, incluso desafiando al Dios de dioses (11:21-35)-
Por un tiempo, extiende su control hasta Egipto, Etiopía y Libia; pero por
último encuentra su condenación en un furioso conflicto.

¿Qué ocurre mientras tanto al pueblo de Daniel? Por la época de este


terrible conflicto, Miguel, el príncipe de Israel, surge para liberarle. Una
resurrección ocurre cuando muchos son restaurados en una vida sin fin;
otros sufrirán un desprecio eterno. Con la seguridad de que aquellos que
sean sabios y prudentes y vuelvan a lo justo, son los receptores de las ben-
diciones de Dios, a Daniel se le aconseja para que selle el mensaje que le
ha sido revelado. Al final del tiempo, muchos lo leerán para incrementar su
conocimiento (12:4).

Daniel ve a dos individuos, uno a cada ribera del río. Volviéndose hacia el
hombre de los vestidos blancos, inquiere lo concerniente a la terminación
de aquellas maravillas. Levantando las manos a los cielos, el hombre
vestido de blanco jura "por el que vive por los siglos" (Dan. 12:7), que tales
maravillas se terminarán tras tres y medio períodos de tiempo. Esto
también es el punto terminal para esperar e! poder del pueblo santo.
Daniel está todavía confuso. Oye las palabras, pero no comprende.
Inquiriendo del hombre de las ropas blancas, es advertido de que siga su
camino, —las palabras quedan cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
Muchos serán purificados y comprenderán y otros continuarán en una
excesiva maldad y no comprenderán. Incluso aunque los acontecimientos
que tengan que venir, no están claros para Daniel, a él se le promete
descanso y se le entregará un lugar a! fin del tiempo. Con esta esperanza
personal y la seguridad de que su pueblo triunfará finalmente. Daniel
recibe instrucciones de acabar y sellar este libro.

También podría gustarte