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Tipos y características de lámparas eléctricas

El documento describe diferentes tipos de lámparas eléctricas, comenzando con una descripción general de cómo funcionan las lámparas. Luego discute en detalle la lámpara incandescente tradicional, su historia, funcionamiento y partes. También cubre otras opciones más eficientes como las lámparas fluorescentes compactas, halógenas y LED.

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Tipos y características de lámparas eléctricas

El documento describe diferentes tipos de lámparas eléctricas, comenzando con una descripción general de cómo funcionan las lámparas. Luego discute en detalle la lámpara incandescente tradicional, su historia, funcionamiento y partes. También cubre otras opciones más eficientes como las lámparas fluorescentes compactas, halógenas y LED.

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Proyecto para la Industria

Lámpara eléctrica.

Una lámpara es un dispositivo que produce luz a partir de energía eléctrica, esta
conversión puede realizarse mediante distintos métodos como el calentamiento por efecto
Joule de un filamento metálico, por fluorescencia de ciertos metales ante una descarga
eléctrica o por otros sistemas. Las diferentes tecnologías de lámparas permiten producir
luz con eficiencias del 10 al 70%.
La lámpara eléctrica es uno de los inventos más utilizados por el hombre desde su
creación hasta la fecha.

Tipos de lámparas eléctricas.

Desde el desarrollo de la primera lámpara eléctrica incandescente a finales del siglo XIX se
fueron sucediendo diversos e innovadores sistemas:
1. Lámpara incandescente
2. Lámpara fluorescente compacta
3. Lámpara de haluro metálico
4. Luminaria fluorescente
5. Lámpara de inducción electromagnética
6. Lámpara de vapor de sodio
7. Lámpara de vapor de mercurio
8. Lámpara de luz mezcla
9. Lámpara LED

1. Lámpara incandescente

Una lámpara de incandescente es un dispositivo que produce luz mediante el


calentamiento por efecto Joule de un filamento metálico, en concreto de wolframio, hasta
ponerlo al rojo blanco, mediante el paso de corriente eléctrica. Con la tecnología existente,
actualmente se consideran poco eficientes ya que el 85% de la electricidad que consume
la transforma en calor y solo el 15% restante en luz.

Historia de la lámpara incandescente: Thomas Alva Edison fue el primero en patentar una
bombilla incandescente de filamento de carbono, viable comercialmente. La patentó en
enero de 1880.

En 2009, una Directiva de la Unión Europea estableció un plazo para que en los estados
miembros dejaran de fabricar y comercializar lámparas incandescentes. Las lámparas
incandescentes están siendo sustituidas por opciones más eficientes, como las lámparas
fluorescentes compactas y las basadas en tecnología LED.

Funcionamiento y partes
Figura 1

1. Envoltura, ampolla de vidrio o bulbo.


2. Gas inerte.
3. Filamento de wolframio.
4. Hilo de contacto (va al pie).
5. Hilo de contacto (va a la base).
6. Alambre(s) de sujeción y disipación de calor del filamento.
7. Conducto de refrigeración y soporte interno del filamento.
8. Base de contacto.
9. Casquillo metálico.
10. Aislamiento eléctrico.
11. Pie de contacto eléctrico.

Consta de un filamento de wolframio muy fino, encerrado en una ampolla de vidrio en la


que se ha hecho el vacío, o se ha rellenado con un gas inerte, para evitar que el filamento
se volatilice por las altas temperaturas que alcanza. Se completa con un casquillo
metálico, en el que se ubican las conexiones eléctricas. La ampolla varía de tamaño
proporcionalmente a la potencia de la lámpara, puesto que la temperatura del filamento
es muy alta y, al aumentar la potencia y el desprendimiento de calor, es necesario
aumentar la superficie de disipación de calor. Inicialmente en el interior de la ampolla se
hacía el vacío. Actualmente la ampolla está rellena de algún gas noble (normalmente
kriptón) que impide la combustión del filamento. El casquillo sirve para fijar la lámpara en
un portalámparas por medio de una rosca (llamada Rosca Edison) o una bayoneta. En la
mayor parte del mundo, los casquillos de rosca para lámparas de potencias medias se
designan con el código de roscas Edison E-27, representando este número la medida en
milímetros de su rosca. Es también muy frecuente una talla menor de rosca, la llamada E-
14 para potencias menores, o rosca Mignon, y la llamada Goliath, E-40, reservada para
lámparas de gran potencia.

Figura 2

Hay muchos otros tipos de encasquillado para lámparas incandescentes y de descarga,


sobre todo en lo relativo a aplicaciones especiales, si bien los tipos de rosca Edison o
bayoneta Swan en sus distintos formatos, son los más populares para usos normales.

Propiedades: La lámpara incandescente es la de más bajo rendimiento luminoso de las


lámparas utilizadas: de 12 a 18 lm/W (lúmenes por vatio de potencia) y la que menor vida
útil o durabilidad tiene: unas 1000 horas, pero es la más difundida, por su bajo precio y el
color cálido de su luz. No ofrece muy buena reproducción de los colores, ya que no emite
en la zona del espectro de colores fríos, pero al tener un espectro de emisiones continuo
logra contener todas las longitudes de onda en la parte que emite del espectro. Su
eficiencia es muy baja, ya que sólo convierte en luz visible alrededor del 15% de la
energía consumida. Otro 25% se transforma en energía calorífica y el 60% restante en
radiación no perceptible, luz ultravioleta y luz infrarroja, que acaban convirtiéndose en
calor.

Conexión de una lámpara incandescente: En la figura que sigue se observa cuatro posibles
conexiones para una lámpara incandescente. Cualquiera sea la forma de conectarla la
lámpara encenderá. Pero una sola de estas conexiones es válida desde el punto de vista
de seguridad de las personas.
En la figura 3 la condición más segura es la perteneciente al punto 4. Si por descuido o
negligencia el interruptor está en la posición de encendido entonces el conductor ( R) que
va a dar al punto central del socket estará energizado, aunque es el punto más lejano del
portalámparas de cualquier manera significa un riesgo. Por otra parte el casquillo del
socket está conectado al neutro lo cual garantiza un poco más de seguridad. Si el
interruptor está en posición “abierto” esta conexión es completamente segura para el
usuario en cualquier momento a la hora de cambiar un foco.
Figura 3

2. Lámpara halógena.

La lámpara halógena es una variante de la lámpara incandescente con un filamento de


tungsteno dentro de un gas inerte y una pequeña cantidad de halógeno (como yodo o
bromo). El filamento y los gases se encuentran en equilibrio químico, mejorando el
rendimiento del filamento y aumentando su vida útil. El vidrio se substituye por un
compuesto de cuarzo, que soporta mucho mejor el calor (lo que permite lámparas de
tamaño mucho menor, para potencias altas). Algunas de estas lámparas funcionan a baja
tensión (por ejemplo 12 voltios), por lo que requieren de un transformador para su
funcionamiento.
La lámpara halógena tiene un rendimiento un poco mejor que la incandescente: 18, 22
lm/W y su vida útil se aumenta hasta las 2.000 y 4.000 horas de funcionamiento.

Principio de funcionamiento: Al tener el filamento de tungsteno contenido en un gas inerte


y una pequeña cantidad de halógeno, hace que la combinación de los gases halógenos y
el filamento de tungsteno genere una reacción química conocida como ciclo de halógeno,
que aumenta la vida útil del filamento y evita el oscurecimiento de la bombilla ya que
vuelve a depositar el tungsteno sobre el filamento en el interior de la bombilla. Debido a
esto, una lámpara halógena puede funcionar a una temperatura superior a una lámpara
llena de gas de similar potencia y vida útil. Al tener una temperatura de trabajo más
elevada da luz de una más alta temperatura de color, esto le da una mayor eficacia
luminosa.
Figura 4

Como la temperatura de funcionamiento es mayor, se utiliza un vidrio de cuarzo, que


resiste mejor la temperatura que el vidrio corriente, por lo que pueden hacerse más
pequeñas (con menor superficie de disipación de calor).

Espectro: Como todas las lámparas incandescentes, una lámpara halógena produce un
espectro continuo de la luz, desde el infrarrojo profundo (que se alcanza con temperaturas
bajas) hasta los colores fríos, llegando en este caso hasta el violeta. Dado que el filamento
de lámpara puede operar en una temperatura más alta que una lámpara no-halógena, el
espectro se torna hacia azul, produciendo luz con una temperatura de color altamente
efectiva.

Precauciones de seguridad: La elevada temperatura que alcanzan obliga a tomar


precauciones para evitar quemaduras si se manipulan encendidas. Así mismo, debe
evitarse tocar la ampolla de la lámpara con los dedos, ya que la grasa presente en la piel,
al calentarse puede dañar (desvitrificar) el cuarzo hasta el punto incluso de destruir la
lámpara.

Conexión de una lámpara halógena de baja tensión: En el siguiente diagrama se observa


la conexión de una lámpara halógena de 15 Volts de tensión.

Figura 5
3. Lámpara fluorescente compacta

La lámpara fluorescente compacta (LFC) es un tipo de lámpara que aprovecha la


tecnología de los tradicionales tubos fluorescentes para hacer lámparas de menor tamaño
que puedan sustituir a las lámparas incandescentes con pocos cambios en la armadura de
instalación y con menor consumo. La luminosidad emitida por un fluorescente depende de
la superficie emisora, por lo que este tipo de lámparas aumentan su superficie doblando o
enrollando el tubo de diferentes maneras. Otras mejoras técnicas en la tecnología
fluorescente han permitido asimismo aumentar el rendimiento luminoso desde los 40-50
lm/W hasta los 80 lm/W. También la sustitución de los antiguos balastros
electromagnéticos por balastros electrónicos ha permitido reducir el peso y el
característico parpadeo de los fluorescentes tradicionales.
En comparación con las lámparas incandescentes, las LFC tienen una vida útil más larga y
consumen menos energía eléctrica para producir la misma cantidad de luz. Como
desventajas, muchas de ellas no alcanzan su máximo brillo de forma inmediata y es más
problemático deshacerse de las viejas, pues hay que llevarlas a lugares específicos, ya que
contienen residuos tóxicos.

Teoría: El funcionamiento de una lámpara fluorescente compacta es el mismo que el de


un tubo fluorescente común, excepto que es mucho más pequeña y manejable. Al
accionar el interruptor de encendido, la corriente eléctrica alterna pasa por el balasto
electrónico, donde un rectificador diodo de onda completa la convierte en corriente
continua. A continuación un circuito oscilador, compuesto fundamentalmente por un
circuito transistorizado que funciona como amplificador de corriente, un transformador
(reactancia inductiva) y un condensador (reactancia capacitiva), se encarga de originar
una corriente alterna con una frecuencia de entre 20 y 60 kHz. El objetivo de esa alta
frecuencia es disminuir el parpadeo que provoca el arco eléctrico que se crea dentro de las
lámparas fluorescentes cuando se encuentran encendidas. De esa forma se anula el efecto
estroboscópico que normalmente se crea en las antiguas lámparas fluorescentes de tubo
recto cuando funcionan con balastos electromagnéticos (no electrónicos). En las lámparas
fluorescentes antiguas el arco que se origina tiene una frecuencia de tan sólo 50 ó 60 Hz,
que es la de la red eléctrica a la que están conectadas. Esta altísima frecuencia disminuye
casi por completo el parpadeo o flicker.
Pero la desventaja del balastro electrónico es que produce interferencias, pues contienen
un pequeño transformador con un oscilador que produce interferencias de radio y
electromagnéticas. Algunos modelos interfieren exactamente en la banda de 2,4 GHz, por
lo que anulan la cobertura de las redes WiFi. En equipos de audio, como micrófonos a
tubo (bulbo), fuentes de alimentación y similares, producen ruidos como los que produce
la falta de toma de tierra (gnd).
Cuando los filamentos de una LFC se calientan por el paso de la corriente, el aumento de
la temperatura ioniza el gas inerte habitualmente argón o neón, que contiene el tubo en
su interior, creándose un puente de plasma entre los dos filamentos. A través de ese
puente se origina un flujo de electrones que aporta las condiciones necesarias para que el
balasto electrónico genere una chispa y se inicie un arco eléctrico entre los dos filamentos.
En este punto del proceso los filamentos se apagan (cesa su incandescencia) y su misión
es actuar como electrodos para mantener el arco eléctrico durante todo el tiempo que
permanezca encendida la lámpara. El arco eléctrico no produce directamente la luz en
estas lámparas, pero su existencia es fundamental para que se produzca ese fenómeno.
Una vez que los filamentos de la lámpara se han apagado, la única misión del arco
eléctrico será continuar y mantener el proceso de ionización del gas inerte. De esa forma,
los iones desprendidos del gas inerte al chocar contra los átomos del vapor de mercurio
contenido dentro del tubo dan lugar a que los átomos de mercurio se exciten y comiencen
a emitir fotones de luz ultravioleta en la desexcitación subsiguiente. La luz ultravioleta no
es visible para el ojo humano, pero al ser absorbidos por la capa de sustancia fluorescente
que recubre la pared interna del tubo, provoca que los átomos de flúor se exciten y que
emitan fotones de luz visible al desexcitarse. El resultado final es que la lámpara emite luz
visible hacia el exterior.
Las lámparas compactas fluorescentes utilizan un 80% menos de energía (debido
principalmente a que producen mucho menos calor) y pueden durar hasta 12 veces más,
ahorrando así dinero en la factura eléctrica.

Comparación de consumos: En la tabla siguiente se comparan potencias eléctricas de


distintos tipos de lámparas para un mismo flujo luminoso.

Incandescente Compacta CFL LED


25 W 5W 9W
40 W 8W 6 A 12 W
60 W 12 W 5W
75 W 15 W 10 W
100 W 18 W 12 W
125 W 25 W 15 W
150 W 30 W 20 W

Tabla 1

Las LFC tienen una duración media de unas 8000 horas de funcionamiento. Las LFC
consumen aproximadamente una quinta parte de la potencia de las incandescentes.

Toxicidad: Las lámparas fluorescentes contienen mercurio, un metal pesado utilizado en


forma de gas para producir radiación ultravioleta (no visible), que luego un recubrimiento
fluorescente convierte en luz visible. Al contener mercurio no se pueden tirar a la basura
ni al reciclado de vidrio. Cada lámpara contiene miligramos de dicho metal. A nivel
mundial no hay aún leyes y disposiciones legales, respecto a que hacer con los residuos
producido por estas lámparas. De momento se realiza el almacenamiento de tubos y
lámparas fluorescentes en recipientes estancos.
Vida útil: Los ciclos de encendido y apagado de las bombillas CFL afectan la duración de
su vida útil, de manera que las bombillas sometidas a frecuentes encendidos pueden
envejecer antes de lo que marca su duración teórica, reduciendo por tanto el ahorro
económico y energético. Esto es aplicable en lugares de uso puntual, como pasillos o
aseos. Deben evitarse también las bombillas en luminarias muy cerradas, pues las altas
temperaturas también reducen su vida útil.

Seguridad: Los tubos fluorescentes equipados con balastro magnético pueden explotar si
éste entra en cortocircuito, dado que en este estado equivale a un trozo de cable que
conecta el tubo directamente a la red eléctrica, sobrecargándolo. La lámpara fluorescente
con balastro magnético ha sufrido estos problemas, pero la electrónica está
completamente exenta, dado que contiene un transformador electrónico que aísla el tubo
de la red, incluso en las peores condiciones, de manera que los modelos de hoy son más
seguros que cualquier lámpara.

Frialdad de la luz: Los tubos fluorescentes casi siempre son asociados con una luz blanca
tendiendo a azul, lo cual puede ser un problema para personas acostumbradas a la calidez
de la luz de una lámpara incandescente. Hoy en día pueden adquirirse lámparas
fluorescentes compactas en colores como luz día, neutro y cálido. Luz día es la clásica luz
fluorescente, cálido es una coloración amarillenta parecida a la que emite la lámpara
incandescente, y neutro es un término medio entre las dos. También existen las lámparas
tri-fósforo, que emiten iguales cantidades de luz roja, azul y verde, generando un blanco
perfecto que reproduce con precisión todos los colores.

Esquema interno de una lámpara LFC: En el esquema que sigue se observa el circuito
básico de una lámpara fluorescente compacta.

Figura 6
4. Lámpara de haluro metálico

Las lámparas de haluro metálico, también conocidas como lámparas de halogenuros


metálicos, lámparas de mercurio halogenado o METALARC, son lámparas de descarga de
alta presión, del grupo de las lámparas llamadas HID (High Intensity Discharge). Son
generalmente de alta potencia y con una buena reproducción de colores, además de la luz
ultravioleta. Originalmente fueron creadas en los años 1960 para el uso industrial de estas
pero hoy se suelen aplicar en la industria tanto como el hogar.

Usos: Son de uso industrial tanto como de uso doméstico. Generalmente se le suele usar
en estaciones de combustible, plazas y alumbrado público. También se le suele usar en la
iluminación de acuarios. Por su amplio espectro de colores, se le suele usar en lugares
donde se requiere una buena reproducción de colores, como estaciones de televisión y
campos deportivos.

Funcionamiento: Como otras lámparas de descarga de gas eléctrica, por ejemplo las
lámparas de vapor de mercurio (muy similares a la de haluro metálico), la luz se genera
pasando un arco eléctrico a través de una mezcla de gases. En una lámpara de haluro
metálico, el tubo compacto donde se forma el arco contiene una mezcla de argón,
mercurio y una variedad de haluros metálicos. Las mezclas de haluros metálicos afecta la
naturaleza de la luz producida, variando la temperatura del color y su intensidad (por
ejemplo, que la luz producida sea azulada o rojiza). El gas argón se ioniza fácilmente,
facultando el paso del arco voltáico pulsante a través de dos electrodos, cuando se le
aplica un cierto voltaje a la lámpara. El calor generado por el arco eléctrico vaporiza el
mercurio y los haluros metálicos, produciendo luz a medida que la temperatura y la
presión aumentan. Como las otras lámparas de descarga eléctrica, las lámparas de haluro
metálico requieren un equipo auxiliar para proporcionar el voltaje apropiado para
comenzar el encendido y regular el flujo de electricidad para mantener la lámpara
encendida.

Figura 7

Componentes: Los principales componentes de la lámpara de haluro metálico son los


siguientes. Tienen una base metálica (a veces una en cada extremo), que permita la
conexión eléctrica. La lámpara es recubierta con un cristal protector externo (llamado
bulbo) que protege los componentes internos de la lámpara (a veces también es dotado
de un filtro de radiación ultravioleta, provocada por el vapor de mercurio). Dentro de la
cubierta de cristal, se encuentran una serie de soportes y alambres de plomo que
sostienen el tubo de cuarzo fundido (donde se forma el arco voltaico y la luz), y a su vez
este se encaja en los electrodos de tungsteno. Dentro del tubo de cuarzo fundido, además
del mercurio, contiene yoduros, bromuros de diferentes metales y un gas noble. La
composición de los metales usados define el color y la temperatura de la luz producida por
la lámpara.

Figura 8

Otros tipos tienen el tubo donde se forma el arco de alúmina en vez de cuarzo fundido,
como las lámparas de vapor de sodio. Usualmente estos son llamados haluro metálico de
cerámica o CMH. Algunas lámparas son recubiertas internamente con fósforo para difundir
la luz.

Balastros: Las lámparas de haluro metálico requieren balastros para regular el flujo
continuo del arco y proporcionar el voltaje apropiado a la lámpara. Algunas lámparas
grandes contienen un electrodo especial de encendido para generar el arco cuando la
lámpara es encendida, generando un parpadeo leve al momento del encendido. Las
lámparas más pequeñas no requieren un electrodo de encendido, y en lugar de este
utilizan un circuito especial de encendido, que se encuentra dentro del balasto, generando
un pulso de alto voltaje entre los electrodos de funcionamiento. En el caso de los balastros
electrónicos, algunos están disponibles para las lámparas de haluro metálico. La ventaja
de estos balastros es que tienen un control más preciso y exacto de la potencia,
proporcionando un color más consistente y una vida más larga de la lámpara.

El tiempo de vida de estas lámparas va desde las 20.000 a 22.000 h

Conexión de una lámpara de haluro metálico mediante balastro y arrancador: En el


siguiente esquema puede observarse las conexiones usuales para este tipo de lámpara.

Figura 9

5. Luminaria fluorescente

La luminaria fluorescente, también denominada tubo fluorescente es una luminaria que


cuenta con una lámpara de vapor de mercurio a baja presión y que es utilizada
normalmente para la iluminación doméstica e industrial. Su gran ventaja frente a otro tipo
de lámparas, como las incandescentes, es su eficiencia energética. Está formada por un
tubo o bulbo fino de vidrio revestido interiormente con diversas sustancias químicas
compuestas llamadas fósforos, aunque no contienen el elemento químico fósforo y no
deben confundirse con él. Esos compuestos químicos emiten luz visible al recibir una
radiación ultravioleta. El tubo contiene además una pequeña cantidad de vapor de
mercurio y un gas inerte, habitualmente argón o neón, a una presión más baja que la
presión atmosférica. En cada extremo del tubo se encuentra un filamento hecho de
tungsteno, que al calentarse al rojo contribuye a la ionización de los gases.

Funcionamiento: En la figura 10 se distinguen, aparte de la propia lámpara, dos elementos


fundamentales: el cebador (también llamado arrancador) y el balasto, que provee
reactancia inductiva.
El cebador o arrancador está formado por una pequeña ampolla de cristal que contiene
gases a baja presión (neón, argón y gas de mercurio) y en cuyo interior se halla un
contacto formado por una lámina bimetálica doblada en "U". En paralelo con este contacto
hay un condensador destinado al doble efecto de actuar de amortiguador de chispa o
apagachispas, y de absorber la radiación de radiofrecuencias que pudiesen interferir con
receptores de radio, TV o comunicaciones. La presencia de este condensador no es
imprescindible para el funcionamiento del tubo fluorescente, pero ayuda bastante a
aumentar la vida útil del contacto del par bimetálico cuando es sometido a trabajar con
altas corrientes y altas tensiones. Tanto el arrancador como la luminaria acortan su vida
útil cuanto más veces se la enciende, por esta razón se recomienda usar la iluminación
fluorescente en regímenes continuos y no como iluminación intermitente.

Figura 10

El elemento que provee reactancia inductiva se llama balastro, aunque en algunos países
se lo denomina incorrectamente reactancia, que en realidad es el nombre de la magnitud
eléctrica que provee, no del elemento. Técnicamente es un reactor que está constituido
por una bobina de alambre de cobre esmaltado, enrollada sobre un núcleo de chapas de
hierro de silicio.
Al aplicar la tensión de alimentación, los gases contenidos en la ampolla del cebador se
ionizan, con lo que aumenta su temperatura lo suficiente para que la lámina bimetálica se
deforme, haga contacto cerrando el circuito, lo que hará que los filamentos de los
extremos del tubo se calienten al rojo vivo, y esto comienza la ionización de los gases en
la vecindad de los filamentos. Al cerrarse el contacto el cebador se apaga y sus gases
vuelven a enfriarse, por lo que un par de segundos después el contacto se abre
nuevamente. Esta apertura trae como consecuencia que el campo magnético creado en la
reactancia inductiva desaparezca bruscamente, lo que trae como consecuencia, de
acuerdo con la ley de inducción de Faraday, la generación de un pico de alta tensión
(autoinducción) que termina de ionizar los gases. Se forma plasma conductor dentro de
todo el tubo fluorescente y, por lo tanto, lo atraviesa una corriente de electrones que
interactúa con los átomos de Hg, Ar y Ne, excitándolos, los que emitirán luz al
desexcitarse, principalmente en la región del ultravioleta (UV). El voltaje aplicado a los
filamentos y al tubo es pulsante, porque la tensión eléctrica que alimenta el circuito es
corriente alterna de 50 Hz. Los filamentos poseen inercia térmica, pero el plasma no, lo
que produce un veloz parpadeo en la luz emitida, que puede molestar a algunas personas,
producir dolor de cabeza y hasta convulsiones a quienes sufren de epilepsia. Este
fenómeno se minimiza al disponer los tubos en grupos, alimentados cada tubo desde fases
distintas y con rejillas de dispersión estroboscópica.

Figura 11

Los filamentos, al calentarse, desprenden electrones que, junto con el pico de


autoinducción, ionizan los gases que llenan el tubo; se forma así un plasma que conduce
la electricidad. Este plasma excita los átomos del vapor de mercurio que, al desexcitarse,
emiten luz visible y ultravioleta. Estos filamentos están recubiertos por una especie de
polvo llamado TRIPLECARBONATO, este se utiliza para promover el salto de electrones
entre el cátodo y el ánodo y cada vez que se energiza el tubo fluorescente se desprende
una pequeña cantidad del filamento, que va formando la mancha negra que se aprecia en
los fluorescentes cuando están cerca de cumplir su vida útil, una vez que se ha agotado el
triplecarbonato en los filamentos, no hay forma de que se dé el salto de electrones y por
tanto el tubo fluorescente deja de funcionar, a pesar de que todas las demás partes del
tubo estén en perfecto estado. Es por eso que no se recomienda el uso de esta tecnología
en lugares donde se enciende y apagan constantemente. El revestimiento interior de la
lámpara tiene la función de filtrar y convertir la luz ultravioleta en visible. La coloración de
la luz emitida por la lámpara depende del material de ese recubrimiento interno. El
material del tubo, vidrio común, contribuye a reducir la luz UV que pudiera escapar fuera
de la luminaria. Las lámparas fluorescentes son dispositivos con pendiente negativa de su
resistencia eléctrica, respecto de la tensión eléctrica. Esto significa que cuanto mayor sea
la corriente que las atraviesa, mayor es el grado de ionización del gas y, por tanto, menor
la resistencia que opone al paso de dicha corriente. Así, si se conecta directamente la
lámpara a una fuente de tensión prácticamente constante, como la suministrada por la red
eléctrica, la intensidad tenderá a valores muy elevados, y la lámpara se destruirá en pocos
segundos. Para evitar esto, siempre se la conecta a través de un elemento limitador de
corriente para mantenerla dentro de sus límites de trabajo. Este elemento limitador, en el
caso de la instalación de la Figura 9, es el balasto que provee reactancia inductiva, la que
absorberá la diferencia entre la tensión de alimentación y la tensión de trabajo del tubo.
Finalmente, la disminución de la resistencia interna del tubo una vez encendido, hace que
la tensión entre los terminales del arrancador sea insuficiente para ionizar el gas contenido
en su ampolla y por tanto el contacto bimetálico queda inactivo cuando el tubo está
encendido.
También existe actualmente otro tipo de balasto o reactor, el balasto electrónico, que
consta de un circuito electrónico y una pequeña bobina con núcleo de ferrita. Este balasto,
a diferencia del balasto inductivo, se conecta al fluorescente sin arrancador y logra
arranques instantáneos de la lámpara y sin parpadeos. En realidad, no se trata de un
reactor en el sentido estricto del término, sino de un circuito electrónico con
semiconductores que genera: dos bajas tensiones para encender los filamentos de los
extremos, una alta tensión de alta frecuencia (decenas de kHz) aplicada entre los
extremos. Ambos procesos suman sus efectos para ionizar los gases y así producir el
plasma conductor que generará la radiación UV. Como regla general, los tubos que
emplean el balasto electrónico tienen un rendimiento lumínico notablemente superior, y
una vida media mucho más larga que los que usan el inductivo. En el esquema que sigue
se observa el conexionado de un balastro electrónico:

Figura 12

Con el balasto electrónico se alarga la vida útil, debido a que el encendido del tubo es
instantáneo. De todos modos, siempre tarda un tiempo en llegar a su luminosidad normal.
Compensación en lámparas fluorescentes: El conjunto tubo fluorescente-balasto-cebador
posee elementos reactivos (bobina y condensadores) que consumen y ceden potencia
reactiva respectivamente. A menudo se intercala entre los terminales de entrada un
condensador que tiene la finalidad de permitir que el factor de potencia del dispositivo sea
cercano a 1.

La siguiente tabla especifica los valores de condensadores a utilizar dependiendo de la


potencia de tubo fluorescente:

Tabla 2

Luminosidad: Las lámparas fluorescentes tienen un rendimiento luminoso que puede


estimarse entre 50 y 90 lúmenes por vatio (lm/W). La luminosidad de la lámpara depende
no solamente del revestimiento luminescente, sino de la superficie emisora, de modo que
al variar la potencia varía el tamaño, por ejemplo, la de 18 W mide unos 60 cm, la de 36
W, 1,20 m y la de 58 W 1,50 m.

Vida útil: Es también mucho mayor que la de las lámparas de incandescencia, pudiendo
variar con facilidad entre 5000 h y más de 75 000 h (entre 5 y 75 veces más), lo que
depende de diversos factores, tales como el tipo de lámpara fluorescente o el equipo
complementario que se utilice con ella. Las lámparas fluorescentes ven reducida su vida
útil si son encendidas y apagadas de manera continuada, visto que su acción de encender
les cuesta mucho más trabajo que mantenerse encendidas.

Color: Hay en el mercado distintos modelos con diferentes temperaturas de color. Esta
está comprendida generalmente entre los 3000 K y los 6500 K (del blanco cálido a luz día
frío). Sin embargo, en la actualidad se pueden conseguir tubos con una amplia gama de
temperatura de color, lo que permite encontrar con relativa facilidad modelos que van
desde los 2700 K hasta los 10 000 K, siendo el más recomendado el color blanco (4000K).

Desventajas: Las lámparas fluorescentes no dan una luz continua, sino que muestran un
parpadeo que depende de la frecuencia de la corriente alterna aplicada. Esto no se nota
mucho a simple vista, pero una exposición continua a esta luz puede dar dolor de cabeza.
Este parpadeo puede causar el efecto estroboscópico, de forma que un objeto que gire a
cierta velocidad podría verse estático bajo una luz fluorescente. Por tanto, en algunos
lugares (como talleres con maquinaria) podría no ser recomendable esta luz.

6. Lámparas de Inducción Electromagnética

Principio de funcionamiento: Las lámparas de descarga electromagnética son una


evolución de las lámparas fluorescentes, pero con la diferencia de que no usan un
electrodo para inducir una corriente en el interior. La rotura del electrodo o desgaste
del electrodo son las principales causas de fallo de las lámparas de descarga, ya sean
de halogenuros, vapor de sodio o fluorescentes. Las lámparas de descarga
electromagnética utilizan un inductor de ferrita alrededor del cual se enrolla un cable.
Se pasa una corriente de alta frecuencia que induce un campo electromagnético en el
interior de la lámpara. Ese campo excita los átomos de mercurio del interior generando
radiación UV. Al igual que las lámparas fluorescentes, el recubrimiento exterior
transforma esa radiación en luz visible.

Figura 13
Existe una variante donde el inductor electromagnético está en el interior de la
lámpara.

Figura 14
Eficiencia: Las lámparas de inducción electromagnética tienen una eficiencia intermedia,
cercana a las lámparas de vapor de sodio. Mediante un estudio lumínico ajustado a las
necesidades del proyecto, se pueden conseguir ahorros en torno al 20% respecto al vapor
de sodio y al 50% respecto al vapor de mercurio.

Figura 15

Vida Útil: La larga vida útil debido a la ausencia de electrodos representa una de las
principales ventajas de las lámparas de inducción electromagnética. Se evitan todos los
costes asociados a repuestos y mano de obra.

Figura 16
Ventaja frente a fuentes tradicionales y el beneficio asociado:

Alta Eficiencia: La alta eficiencia de este tipo de lámparas hace que supongan un gran
ahorro respecto a las tecnologías tradicionales con reducción drástica del consumo de
energía.
Larga vida útil: Sin filamentos ni electrodos que se desgasten ni se rompan, las
lámparas de inducción tienen una vida útil superior a las 100000h, por lo que se reduce
los costes de mantenimiento y operación.
Calor: Las lámparas de inducción trabajan a una temperatura muy inferior a otras
lámparas de descarga. Reducción de los costes de climatización y ventilación.
Rendimiento cromático: Las lámparas de descarga tienen un rendimiento cromático
superior al resto de las lámparas de descarga. Mejor confort visual y reconocimiento de
colores.
Encendido rápido: La velocidad de encendido de las lámparas de descarga es muy
superior al resto de las lámparas de descarga.
Encendido a bajas temperaturas: Son capaces de encenderse a temperaturas de
hasta -40ºC, por lo que se convierte en fuente de luz ideal para cámaras frigoríficas.
Sin parpadeo ni deslumbramiento: Al utilizar un equipo de encendido de alta
frecuencia, las lámparas de inducción no causan el incómodo parpadeo y deslumbramiento
de otras fuentes tradicionales de luz. Por lo que mejora del confort y reducción de la fatiga
visual.
Ruido: Las lámparas de inducción no emiten ruido, como otras lámparas de descarga,
mejorando las prestaciones y el confort de uso.

7. Lámpara de vapor de sodio

La lámpara de vapor de sodio es un tipo de lámpara de descarga de gas que usa vapor de
sodio para producir luz. Son una de las fuentes de iluminación más eficientes, ya que
proporcionan gran cantidad de lúmenes por vatio. El color de la luz que producen es
amarillo brillante.

Tipos:
Se divide en dos tipos:

 Vapor de sodio a baja presión (SBP) : la lámpara de vapor de sodio a baja presión
es la más eficiente, ya que genera más de 140 lúmenes/Watt. Por contra la
reproducción cromática es muy pobre. Figura 17

 Vapor de sodio a alta presión (SAP): la lámpara de vapor de sodio a alta presión es
una de las más utilizadas en el alumbrado público ya que proporciona una
reproducción de los colores considerablemente mejor que la anterior, aunque no
tanto como para iluminar algo que requiera excelente reproducción cromática. Por
el contrario, su rendimiento, es algo menor que la de SBP, por encima de los 100
lúmenes/Watt. Figura 18
Figura 17

Características:

El foco de vapor de sodio está compuesto de un tubo de descarga de cerámica


translúcida, esto con el fin de soportar la alta corrosión del sodio y las altas temperaturas
que se generan; en los extremos tiene dos electrodos que suministran la tensión eléctrica
necesaria para que el vapor de sodio encienda.

Figura 18

Para operar estas lámparas se requiere de un balasto y uno o dos condensadores para el
arranque. Para su encendido requiere alrededor de 9-10 minutos y para el reencendido de
4-5 minutos. El tiempo de vida de estas lámparas es muy largo ya que ronda las 24000
horas y su rendimiento está entre 80 y 115 lúmenes/Watt las de SAP y entre 135 y 175
lúmenes/Watt las SBP.

Figura 19

Usos:

 Si bien son de elevado rendimiento luminoso, el hecho de tener una luz


monocromática hace que sus aplicaciones se vean reducidas.
 Se usa preferentemente en alumbrado vial: rutas, autopistas, muelles, depósitos,
etc., también se utiliza con fines decorativos.

8. Lámparas de Vapor de Mercurio alta presión

El funcionamiento de las lámparas de vapor de mercurio a alta presión se basa en el


mismo principio que el de los tubos fluorescentes. Así como un tubo fluorescente, la
lámpara de descarga de mercurio a baja presión genera casi exclusivamente radiaciones
ultravioleta, las de altas presiones de vapor el espectro cambia notablemente, emitiendo
varias bandas que corresponden a los color violeta, azul, verde y amarillo, emitiendo
también una pequeña cantidad de radiaciones ultravioleta.
Como las cualidades cromáticas de estas, no resultan muy buenas, debido en gran parte a
la ausencia de radiaciones de la gama del rojo, las radiaciones ultravioleta se transforman,
mediante sustancias fluorescentes adheridas a la ampolla exterior, en radiaciones
comprendidas dentro del espectro del rojo, dando como resultado una lámpara con un
mejor rendimiento cromático.
Las lámparas de vapor de mercurio están constituidas por una pequeña ampolla de
cuarzo, provista de dos electrodos principales y uno o dos auxiliares, en cuyo interior se
encuentra una cierta cantidad de argón y unas gotas de mercurio. Los electrodos
auxiliares llevan una resistencia en serie que limita la intensidad que por ellos puede
circular.
La ampolla pequeña de cuarzo está contenida dentro de otra de mucho mayor tamaño, de
vidrio, cuya misión es la de proteger a la pequeña ampolla, establecer un cierto equilibrio
térmico, así como también la de ser depositaria en su interior de sustancias fluorescentes
encargadas de darle una cierta tonalidad roja que puede observarse
cuando recién encienden mientras toman calor.

Figura 20

Como todas las lámparas de descarga, la lámpara de vapor de mercurio debe llevar un
elemento limitador de corriente o balasto. Cuando se conecta la corriente, se produce una
des carga entre el electrodo principal y el auxiliar; muy próximos uno al otro. Esto permite
ionizar el gas argón convirtiéndolo en gas conductor para ambos electrodos principales.
Esta descarga inicial, permite que el mercurio se caliente hasta evaporarse hasta
convertirse en el conductor principal de los electrodos más grandes.
A medida que aumenta la temperatura en el tubo de descarga, aumenta la presión del
vapor de mercurio y también la potencia activa consumida y el flujo luminoso emitido,
hasta alcanzar, al cabo de 3 o 4 minutos, los valores normales de régimen. La intensidad
absorbida por el circuito se inicia con un valor del orden del 40 al 50% mayor que el
nominal, (En otras palabras, un 40 a 50% más de lo que consume en pleno
funcionamiento) y va reduciéndose hasta el valor indicado en la lámpara.
Esta variación de la intensidad durante el arranque debe tenerse en cuenta al dimensionar
el circuito y el balasto para que soporten dichos valores iniciales. Hoy es mucho
más fácil saber dichos valores, principalmente el de los balastos y condensadores, ya que
los mismos fabricantes de lámparas proveen tablas de valores co-relativos.
Cuando se apaga la lámpara por corte eléctrico o porque se la pago accidentalmente
no encenderá inmediatamente. Transcurridos tres o cuatro minutos, la lámpara se habrá
enfriado y reanudará el periodo de encendido; esto supone un serio inconveniente para
este tipo de lámparas.
Figura 21

La depreciación del flujo luminoso depende de las horas de funcionamiento de la lámpara.


La baja en la calidad lumínica suele ser del 12% a las 8.000 horas de funcionamiento y del
35% a las 15.000 horas.
Las lámparas de vapor de mercurio resultan muy aconsejables en alumbrados públicos y
en grandes almacenes.
Al igual que para las lámparas fluorescentes, la reactancia hace que el circuito tenga un
bajo factor de potencia, por lo que se recomienda la colocación de condensadores. Así,
por ejemplo, la lámpara de 125 W. A 220V, tiene un consumo de 1,15 A. y una potencia
total consumida de 137 W, por lo tanto tendremos un factor de potencia:

Wc 137W
cos ∅= = =0,54
W ap 220 V ×1,15 A
Por lo tanto:
sen ∅=0,841
Entonces:
I a=1,15 A ×0,54=0,621 A
I r=1,15 A ×0,841=0,967 A

La capacidad necesaria para que el circuito trabaje con un factor de potencia 0,9, será:
cos ∅=0,9
Entonces:
tg ∅=0,484

I rc =0,967 A−0,621 A × 0,484=0,667 A

0,667
C= =0,0000096 F=9,6 μF
220V × 314
9. Lámpara de Luz Mezcla

Las lámparas de luz mezcla son una combinación de la lámpara de vapor de mercurio a
alta presión y de la lámpara incandescente, como resultado de uno de los intentos para
corregir la luz azulada de las lámparas de vapor de mercurio, lo cual se consigue por la
inclusión dentro de la misma ampolla de un tubo de descarga de vapor de mercurio y un
filamento incandescente de wolframio.
La luz de la descarga de mercurio y la del filamento caldeado se combinan, o se mezclan,
para lograr una lámpara con características operativas totalmente diferentes a aquellas
que poseen tanto una lámpara de mercurio puro como una lámpara incandescente.
Partes principales: A excepción del filamento y del gas utilizado en la ampolla externa, las
partes de una lámpara de luz mezcla son las mismas que las ya descritas en las lámparas
de vapor de mercurio a alta presión.

Figura 22

Filamento: El filamento, que también actúa como un balasto de resistencia para el tubo de
descarga, es un alambre de wolframio enrollado igual que en la lámpara incandescente.
Está conectado en serie con el tubo de descarga y situado junto o alrededor del mismo,
para obtener buena mezcla de luz y para fomentar el rápido encendido del tubo.
Gas de relleno en ampollas externas: Así como en las lámparas incandescentes, el gas de
relleno en lámparas de luz mezcla está compuesto de argón pero agregándole un
porcentaje de nitrógeno para evitar un arco en el filamento. Comparada con la lámpara
estándar de vapor de mercurio a alta presión, se utiliza una presión mayor de llenado para
mantener la evaporación del wolframio al mínimo.
Las lámparas de luz mezcla tienen la ventaja de que pueden conectarse directamente a la
red (no precisan de balasto y arrancador para su funcionamiento). Tardan unos dos
minutos en el encendido y no se puede efectuar el re-encendido hasta que no se enfría.
La eficacia de estas lámparas es del orden de 25 Lm/W., y tienen una depreciación del
flujo luminoso muy pequeña, no llega al 20%, para la vida media de la lámpara, que es
del orden de 6.000 h., para un encendido cada tres horas.

10. Lámpara LED

El LED, acrónimo de “Light Emitting Diode”, o diodo emisor de luz de estado sólido (solid
state), constituye un tipo especial de semiconductor, cuya característica principal es
convertir en luz la corriente eléctrica de bajo voltaje que atraviesa el diodo. Desde el
punto de vista físico un LED común se presenta como un bulbo miniaturizado, carente de
filamento o de cualquier otro tipo de elemento o material peligroso, con la ventaja sobre
otras tecnologías que no contamina el medio ambiente.
LED (Ligh Emitting Diode – Diodo emisor de luz) más común es de color rojo.
Constituye un elemento semiconductor cuya característica principal es producir luz
visible cuando la corriente eléctrica que atraviesa el chip lo polariza directamente.
En sus inicios el principal uso del primer diodo LED de luz visible de color rojo que se
comercializó estuvo limitado a indicar solamente si un equipo o aparato eléctrico o
electrónico se encontraba conectado a la fuente de suministro de corriente eléctrica, o en
funcionamiento. Posteriormente este diodo comenzó a formar parte también de paneles
informativos, aunque en sus inicios su uso estuvo muy limitado a otras aplicaciones
prácticas debido a la escasa variedad de colores disponibles y su baja eficiencia lumínica.
En la actualidad los nuevos materiales desarrollados por los investigadores han permitido
que se puedan reproducir todos los colores del espectro electromagnético visibles al ojo
humano incluyendo el blanco, y los no visibles como el infrarrojo (IR) y el ultravioleta
(UV). Al mismo tiempo se ha incrementado en varias veces la eficiencia lumínica de los
LEDs hasta tal punto que hoy en día pueden llegar a superar en algunos casos la
iluminación que normalmente proporciona una lámpara incandescente de más potencia en
watt (W).
El color que emite cada diodo LED en particular depende principalmente del material
semiconductor que se haya empleado en su fabricación. Cada compuesto químico propio
del material semiconductor utilizado en la fabricación de un diodo LED permite la emisión
de una luz de un color específico, correspondiente a una determinada longitud de onda del
espectro electromagnético.
Todos los diodos LEDs poseen una construcción sólida. La principal característica que los
diferencia de otras fuentes de luz es que no poseen filamento ni partes frágiles de vidrio,
lo que les permite absorber vibraciones extremas y golpes sin llegar a romperse ni
estropearse. El diodo emisor de luz es la parte principal de un LED y se encuentra
encerrado en una envoltura o cápsula de resina epoxi transparente o del mismo color de
la luz que emiten, pudiendo tener formas y tamaños diferentes. Del interior de la cápsula
parten dos terminales que atraviesan su base y salen al exterior para que se puedan
conectar a un circuito eléctrico de corriente directa (C.D.), de forma tal que el LED quede
polarizado directamente. Cuando el LED es nuevo, el terminal más corto corresponde al
polo negativo (–), mientras el más largo corresponde al polo positivo (+).

Figura 23

Partes que componen un LED común.


1. Lente que forma parte del encapsulado o envoltura protectora del LED.
2. Encapsulado de resina epoxy (transparente o del mismo color de la luz que
emite el LED).
3. Diodo semiconductor emisor de luz.
4. Copa reflectora.
5. Yunque.
6. Base.
7. Marca plana que identifica el terminal correspondiente al. cátodo del chip.
8. Terminal de conexión externa negativo (–). correspondiente al cátodo (de tamaño
más corto que el conectado al ánodo).
9. Terminal de conexión externa positivo (+) correspondiente al ánodo.
10. Alambre de oro muy fino conectado al ánodo del diodo y al terminal positivo de
conexión externa.
De acuerdo con las características de funcionamiento de cada LED, se puede operar con
una tensión o voltaje de polarización directa entre 1 y 4 V (volt) aproximadamente, con
una corriente que fluctúa entre 10 y 40 mA (miliampere), que puede variar también de
acuerdo con el tamaño y color de luz que emite cada uno en particular. La aplicación de
un voltaje o corriente de trabajo por encima del valor establecido por el fabricante para
cada diodo LED en particular puede llegar a acortar su vida útil, o también destruirlo.
A diferencia de las lámparas incandescentes, fluorescentes, halógenas y CFL que radian la
luz en todas direcciones de forma uniforme, los LEDs la emiten a partir de la superficie
superior y la proyecta directamente en forma de cono, formando un ángulo entre 120 y
140 grados.
Los diodos LEDs tienen una vida útil extensa, de unas 50 mil horas aproximadamente,
comparadas con las mil horas que poseen las lámparas incandescentes y las 10 mil de las
fluorescentes. Al generar muy poco calor su eficiencia alcanza cerca del 85% de la energía
consumida. Por tanto, por cada kilowatt-hora (kW-h) que consume un LED, las plantas
termoeléctricas que generan la electricidad necesaria para satisfacer la demanda de los
usuarios dejan de emitir al medio ambiente alrededor de 0,6 kg de CO2 para obtener la
misma iluminación que si utilizamos una lámpara incandescente de mucha mayor potencia
y consumo en watt (W).

TIPOS DE LEDs

Los diodos LED se clasifican en cinco variantes:

1.- Estándar o común.


2.- De alta luminosidad.
3.- Agrupados.
4.- Matrices de LEDs.
5.- Agrupados como fuente de iluminación.

1- Estándar o común: Este tipo diodo LED es el más comúnmente utilizado en la mayoría
de los equipos eléctricos y electrónicos. Su forma más habitual es redondeada o cilíndrica
con el extremo superior en forma de bóveda. Su diámetro puede variar entre los 3 y los 5
mm, aunque se pueden encontrar también con otras formas, como rectangulares, por
ejemplo. Los diodos LEDs más comunes se fabrican, normalmente, de colores rojo, verde
y amarillo.

2- De alta luminosidad: Se asemejan mucho a los LEDs comunes, aunque pueden ser de
mayor tamaño y sobre todo poseen más intensidad lumínica. Se fabrican con encapsulado
transparente o con colores tenues. Pueden emitir luz roja, anaranjada, amarilla, verde,
azul y blanca de acuerdo con la composición. Se fabrican también con casquillo de rosca y
bayoneta (presión) para colocarlos directamente en el portalámparas.

3- Agrupados: Se componen, generalmente, de dos o más LEDs colocados dentro de la


misma cápsula, lo que permite obtener variedad de colores en la luz que estos emiten.
Cuando se agrupan solamente dos LEDs, cada uno de ellos emite un color independiente
si se energizan por separado, pero cuando se encienden los dos juntos emiten otro color
diferente. La combinación más frecuente consiste en integrar uno de color rojo y otro de
color verde. Este tipo de LED lo encontramos comúnmente instalado, por ejemplo, en los
cargadores de baterías. Cuando se coloca una batería para cargarla en uno de estos
dispositivos, generalmente el LED emite luz de color rojo al comienzo de la carga,
cambiando a luz verde cuando ésta se encuentra ya cargada.
4- Matrices de diodos.- Constituyen agrupaciones de LEDs colocadas en varias hileras
siendo muy utilizadas en paneles informativos alfanuméricos (para formar números y
letras). La agrupación más común es la de LEDs rojos, aunque las hay que muestran
también la información en otros colores. Otra aplicación de las matrices de diodos son los
“displays” de 7 segmentos. En algunos equipos de sonido se emplean también matrices de
diodos en sustitución del antiguo vúmetro analógico, con la finalidad de medir, de forma
digital, los decibeles o niveles de audio, siendo muy utilizado en los mezcladores de
sonido.

5- Fuente de iluminación.- De un tiempo a esta parte, la tecnología de los diodos LEDs ha


experimentado un gran avance hasta tal punto que actualmente se pueden sustituir las
lámparas incandescentes por lámparas LED en una gran variedad de aplicaciones de
iluminación en general. En el mercado se pueden encontrar para uso doméstico con
potencias que van desde 1 a 25 watt (W), equivalentes a lámparas incandescente entre 10
y 150 watt y con tonalidades o temperatura de color parecidas a las que se obtienen con
las lámparas ahorradoras CFL. Para alcanzar la potencia en watt (W) requerida, se
agrupan varios LEDs. Las lámparas de este tipo que emiten una luz más potente están
provistas con un disipador de calor y con casquillo de rosca, de presión, u otro tipo de
conector similar para que se pueda retirar la lámpara incandescente o halógena del
portalámpara y sustituirla directamente por una lámpara LED, sin que sea necesario
sustituir el portalámparas ni realizar ninguna otra adaptación previa. Al igual que las
lámparas ahorradoras CFL, las lámparas LED están provistas de un controlador encargado
de regular la tensión y corriente que fluye a través de los LEDs que componen la lámpara.
Diodos emisores de una intensidad mayor de luz se están empleando actualmente como
fuentes de iluminación de uso general. En muchos casos físicamente son muy parecidos a
las lámparas incandescentes y halógenas, por lo que se puede sustituir directamente
cualquier lámpara de esos tipos por una formada por LEDs. En la foto que sigue se puede
observar una lámpara formada por un conjunto de LEDs emisores de luz blanca. Se
observa que emplea una rosca tipo “Edison” o E-27.

Figura 24
A continuación se muestran dos tablas. La primera compara los watts de consumo
existentes entre una lámpara LED, una incandescente y otra ahorradora CFL para obtener
la misma iluminación, así como el correspondiente flujo luminoso en lúmenes (lm). La
segunda tabla muestra la clasificación de los diferentes tipos de luz que se pueden
encontrar en las lámparas LEDs de alta intensidad para iluminación en general y las
tonalidades o temperatura de color de luz blanca correspondiente, medida en grados
Kelvin (ºK).

TABLA DE COMPARACIÓN DE CONSUMO DE LAS LÁMPARAS LED CON OTROS TIPOS DE


LÁMPARAS

Tabla 3

TABLA DE CLASIFICACIÓN DE DIFERENTES TIPOS DE LUZ EMITIDA OPOR LOS DIODOS


LED Y LA CORRESPONDIENTE Y TEMPERATURA DE COLOR EN GRADOS KELVIN (°K)

Tabla 4

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