ersonal
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e C
Arancibia Hermanos
S a n t i a g o d e C h i l e
Es propiedad
@ Inscripcih NO 34126
Impreso en 10s
Talleres de
Arancibia Hnos
A MI MADRE,
QUE ESPERABA ESTE LIBRO
Historieta del
blanco niiio gordo y la Ihngosta
Sentado bajo la curva del mediodia
refriego un insect0 entre 10s dedos,
per0 se me escapa de pronto
la sonrisa de la boca
a1 ver volar desde mis manos
desnudas hacia el polvo
las patas y las alas.
arrancadas For mis u5as
3
En blaneas earrozas, viajarnos
Ocultos entre rakes
manchadas por hollejos de frutas,
y humaredas de hojas verdes y papeles,
se endurece en mis manos sucias,
a1 palpar la rubia
sedosidad niha de tus piernas,
la celeste cornamenta de mis venas.
TU con una piedra rompes
un cuesco de durazno,
mascas la amarga semilla
y endulzada la echas en mi boca.
Yo me humedezco un dedo
y en el muslo trazo con saliva
las iniciales de tu nombre.
T6 les echas tierra.
DespuCs 'el polvo cae.
8
TQCOrcondas infantiles
con una mh~ecaen Eos labiss
Un mufieco podrido bajo tierra en un jardin
y las ciruelas perdiendo el gusto 6cido en el agua.
Tras Ias carcomidas lanzas de madera de una reja
se le pegan 10s pktalos en 10s Iabios
a un niiio que muerde flores rojas.
Y yo con mis grandes manos, desde lejos,
comienzo a tocar el piano de juguete.
9
Cual una jarra me vuelcas sobre la maleza;
tus pechos aplastan mis dedos,
y como una medrosa culebra
huyo del pesado paso de tu carne,
arrastrandome entre las ortigas,
enredados 10s cabellos de hojas secas.
10
1 mar y tu axila
La oscuridad procaz
en el doblez de tu brazo
y la arena ardiente
cociendo 10s caracoles.
Mir6 tu axila
asombrosamente blanca,
hego el mar
asombrosamente azul,
y reflexion6 taciturno:
Hoy vi en el lavatorio
la maquina sucia de pelos
y en la arena mojada
un pescado muerto que hedia.
Tu axila, asombrosamente blanca;
el mar, asombrosamente azul .
Las algas pudrikndose verdes
entre las rocas.
11
Y C O ~ una
Q mala canci6n
de moda te nombro y te repito ,
Cubierto con la cremosa ornamentacidn
de 10s pasteles
me he desvaido como el breve gas de las gaseosas
tras el marino azul de tu uniforme,
y con mi corbata listada y gomoso de gomina
soy otro perdido m&s
por el ruido de la orquesta
en fiestas juveniles,
y otro mAs entre 10s nombres
escritos con tinta sobre el cuero
en tu bolsdn de colegiala.
12
A campo abierto
Oliendo a pasto me levant6
del tibio espinazo de la tierra.
Me habria besado las mejillas
o revuelto el pelo con 10s dedos,
en cambio,
con una mano me subi 10s pantalones
y acaricik con la otra todas las cstrellas.
13
§e pierde en mi el verano
y la niiia desnuda
bajo collares de sernillas
que recogia arvejas de mar
en Ias arenas.
Escucho ahora como rondas mi casa
y golpeas las aldabas,
cubierto el vestido de lana
con trozos de cortezas
y gotas de lluvia.
No es necesario que entres.
Los simbolos del verano muerto
e s t h a tu lado:
hay una pluma de phjaro
sobre la yema de huevo
y la cabeza del girasol,
ahora seca,
esta clavada en su tallo.
14
En aquel mismo Arbol fui a buscar
otro verano, el coraz6n &e, mal grabado
sobre una playa de corteza tersa
con la hoja viva y rota de un cuchillo.
La crecida del invierno y de la savia
habia arrastrado nuestras letras,
flechas y dibujos infantiles,
hasta perderlos en el Iaberinto para siempre
tragados por el remolino de las ramas.
n un relloj de jovm arena
Sentado en escalonadas y repletas graderias,
diviso entre la arena del embudo
la pinta phlida y perdida de tu rostro.
En el fondo 10s huecos oradores juveniles
repiten s610 viejas consignas,
y til eres el Gnico entre 10s opacos granos
que me dice algo en su caida.
16
Te cubre el rostro la sombra de un ave de rapiiia
es tu cara
;i
Clara mancha de aceite diluida sobre el agua,
mar alterado por 10s signos nuevos de la lluvia,
4 eres en un charco reflejo de una fruta
que tratan de beber 10s animales;
vislumbre en el vidrio de una ventana que se mece,
y de nuevo, cuando la sambra pasa,
eres el tibio rostro de nifia cogido por mis manos,
mientras el p6jaro
vuela solo y lejos por 10s cielos.
17
Un t i p extraordinario
Era pequeiia y rubia
y casi no tenia pechos.
Yo soy un hombre extraordinario
y tuve que ir en un barco,
trabajar,
y conocer todo el mundo.
Ahora es de un pobre tipo.
Yo soy un hombre extraordinario.
Conoci todo el mundo,
bebi en 10s pttertos
y trabaj6 en un barco.
Era pequefia y rubia
.
y casi no tenia pechos..
18
Nsticia cllinica
Hora por hora, todos 10s dias
en anaranjados y espumosps orines
echo fuera 10s podridos huevecillos
y a1 gusano que masqu6 de tu manaana:
Dama corihcea de corazbn, sobada
y pringosa carta de naipe
de una baraja de segunda mano.
19
Te eacojo y te saco del racirno
Como a una uva negra te descubro
de polvo y de pasado te lirnpio,
muerdo
tu claradulce carne con mis dientes
y planto
la semilla hfimeda en la t i a r a .
20
Cerr6 en silencio el port6n dc la vifia
y ella lo esperci entre las amapolas.
En la caida quebraron caracoles y una parra
y las uvas fermentaron chicha en 10s racimos.
El guai-liiin dispar6 contra 10s ladrones de uvas
y la linterna ilumin6 un grito y un silencio.
21
Si me abrrieras el puiio,
me hallarias sucia la palma de la mano
Sabes mis ojos y sobre mi boca sabes
el numero infantil de 10s lunares.
Conoces mi risa de torcidos labios
y sabes ademiis,
que levanto un hombro cuando camino.
Falta s610 que vuelques
la faz soleada y lisa de la piedra
y mires mi otra cara,
hundida dentro de la tierra.
22
Yo cojeo porq-Lae tii cojeas. Perdona
Me desagrada la fea cicatriz
en el delgado muslo de tu pierna
y el verte caminar sola por las calles
que me hace esconder
tras 10s puestos de diarios
o volver la vista hacia otras mujeres.
Sin embargo, a1 no encontrar tu olor
ni cabellos en la almohada
estrecho entre mis brazos
esa media izquierda y esa bola extraiia.
23
Baso por la arena
Antes que llegue el rumor de la marea
y el blanco hervor de huevo de la espuma,
me oigo en el eco de un caracol vacio
como el callado hueco de aire oscuro
que hay en toda huella de pisada.
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