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Llorar y Reír: Poemas de Micaela

Este poema narra la historia de un actor famoso llamado Garrik que sufría de una profunda tristeza y melancolía a pesar de hacer reír a la gente. Un día visitó a un médico famoso quejándose de su malestar, y el médico le recomendó ver a Garrik para reír y curarse. Sin embargo, Garrik le reveló que él era en realidad Garrik, mostrando que a veces quienes hacen reír a los demás sufren en privado. El poema también reflexiona sobre cómo a menudo se oc
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Llorar y Reír: Poemas de Micaela

Este poema narra la historia de un actor famoso llamado Garrik que sufría de una profunda tristeza y melancolía a pesar de hacer reír a la gente. Un día visitó a un médico famoso quejándose de su malestar, y el médico le recomendó ver a Garrik para reír y curarse. Sin embargo, Garrik le reveló que él era en realidad Garrik, mostrando que a veces quienes hacen reír a los demás sufren en privado. El poema también reflexiona sobre cómo a menudo se oc
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A MICAELA

Cuando en la noche del duelo ¡Allí está! Lágrimas tristes


Llora el alma sus pesares, Anublan tu faz de madre,
Y lamenta su desgracia, Porque le falta a tus ojos
Y conduele sus afanes, Algo bello, algo tan suave
Tristes lágrimas se escapan Como las nubes de oro,
Como perlas de los mares; Rosa y grana, de la tarde;
Y por eso, Micaela, Y en el aire que respiras,
Triste lloras, sin que nadie Y en las hojas de los árboles,
Tu dolor consolar pueda Ves cruzar, cual misteriosa
Y tus sollozos acalle; Sombra, de tu amor imagen,
Y por eso, Micaela, A la perla de tus sueños,
Triste en tu dolor de madre, Al precioso Miguel Ángel.
Lloras siempre, siempre gimes
La muerte de Miguel Ángel.

Pero ¿no ves, Micaela,


¡Allí está! Cual fresca rosa,
Esa nube y esos ángeles?
Blanco lirio de la tarde,
¡Mira! ¿No ves cómo suben?
Sentado en el verde musgo,
¿Los ves? ¿Los ves? ¡Triste madre,
Yace tu Miguel, tu «ángel»,
Ya se llevan a tu hijo,
La imagen de tus delirios,
De tus delirios la imagen,
La noche de tus afanes,
El alma de tus amores,
El alma de tus amores,
La noche de tus afanes,
Consuelo de tus pesares,
Pura gota de rocío.
Pura gota de rocío
Linda perla de los mares!
Que al blando beso del aire
¡Llora, llora, Micaela,
Casta brotó de tu seno
Porque se fue Miguel Ángel!
Convertida en Miguel Ángel
REIR LLORANDO —Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
Viendo a Garrik —actor de la
—Mucho... mucho...
Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
—¿De vuestra vida actual, tenéis
«Eres el mas gracioso de la tierra
testigos?
y el más feliz...»
—Sí, mas no dejo que me impongan
Y el cómico reía.
yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
Víctimas del spleen, los altos lores,
y les llamo a los vivos mis verdugos.
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
—Me deja —agrega el médico—
y cambiaban su spleen en carcajadas.
perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Una vez, ante un médico famoso,
Tomad hoy por receta este consejo:
llegóse un hombre de mirar sombrío:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.
«Sufro —le dijo—, un mal tan
espantoso
—¿A Garrik?
como esta palidez del rostro mío.
—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
»Nada me causa encanto ni atractivo;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
no me importan mi nombre ni mi
tiene una gracia artística asombrosa.
suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
—¿Y a mí, me hará reír?
y es mi única ilusión, la de la muerte».
—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os
—Viajad y os distraeréis.
inquieta?
— ¡Tanto he viajado!
—Así —dijo el enfermo— no me
—Las lecturas buscad.
curo;
—¡Tanto he leído!
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la
—Que os ame una mujer.
receta.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
—¡Noble he nacido!
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
—¿Pobre seréis quizá?
sin encontrar para su mal remedio!
—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
—¡Tantas escucho!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
—¿Que tenéis de familia?
porque en los seres que el dolor
devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,


si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,


que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.

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