Codigo Civil
Codigo Civil
ASIGNATURA
CODIGO CIVIL
ABG. SS ® PNP CALSINA CALSINA BENITO PEPE
ABG. GALLEGOS PINEDA JESSICA
ABG. ALBERSSI TISNADO ROXANA MARITZA
ABG. S1 PNP VILAVILA CAJCHAYA BERNABE
ABG. ST3 PNP GALLEGOS VICTORIA FREDDY EDGAR
ABG. QUISPE PEREZ JEAN CARLOS
PUNO – PERÚ
2022
SILABO DESARROLLADO
CÓDIGO CIVIL
I. DATOS GENERALES
II. SUMILLA
La Asignatura forma parte del Currículo de Estudios de la Escuela de Educación Superior Técnico
Profesional PNP, es de naturaleza teórico práctica, y sus Unidades de Aprendizaje comprenden
contenidos relacionados con el Derecho Civil: Conceptos básicos del Derecho; Derecho de las
Personas y el Acto Jurídico; Obligaciones- modalidades, efectos. Fuentes de las obligaciones,
contratos en general. Prescripción y caducidad. - prescripción extintiva, caducidad.
III. OBJETIVOS
A. OBJETIVO GENERAL
Proporcionar conocimientos sobre aspectos del Derecho Civil que se correlacionan con el
ejercicio de la función policial.
B. OBJETIVOS ESPECÍFICOS
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IV. CONTENIDOS
Primera Sesión
10 ENE AL (Generalidades) Concepto básico de: Ramas,
14 ENE principios, nociones, importancia y características del
2022 derecho civil, Derecho, Derecho público, Derecho Privado
y Derecho Civil. Codificación y sistematización.
PRIMERA Segunda Sesión
SEMANA Código Civil: Principios del Título Preliminar. Desarrollo y
(04 horas) análisis.
Taller: Análisis y comentario del T.P. Art. I al X.
Primera Sesión
17ENE AL Derecho de las Personas
21ENE Sujetos de Derecho según el Código Civil, Clases de Sujeto
2022 de Derecho.
Los Derechos de las Personas recogidos en el Código Civil
SEGUNDA de 1984.
SEMANA
(04 horas) Segunda Sesión
La Identidad en los sujetos de Derecho
Primera Sesión
24 ENE AL Capacidad e Incapacidad de ejercicio.
28 ENE
2022 Segunda Sesión
Ausencia: Desaparición y Declaración de Ausencia.
TERCERA Taller: Análisis de los Art.19° al 62°.
SEMANA
(04 horas)
3
Primera Sesión
07 FEB AL Personas Jurídicas reconocidas en el Código Civil:
11 FEB Asociación, Fundación, Comités, Comunidades
2022 Campesinas y Nativas.
14 MAR AL
18 MAR Primera Sesión
2022 Acto Simulado; Concepto; Caracteres del Acto Jurídico
Simulado; Simulación Relativa;
DÉCIMA Segunda Sesión
SEMANA La Acción contra la Simulación; La Prueba de la Simulación.
(04 horas)
4
21 MAR AL Primera Sesión
25 MAR Fraude del Acto Jurídico Concepto. Clases. Acción Pauliana
2022 o Revocatoria. Requisitos. Efectos. Beneficiados.
28 MAR AL
01 ABR Primera Sesión
2022 Medidas que puede tomar el Acreedor ante el
incumplimiento o inejecución del deudor.
DÉCIMO Acción pauliana
SEGUNDA Segunda Sesión
SEMANA Acción de Subrogación – semejanzas/ diferencias
(04 horas)
04 ABRI AL Primera Sesión
08 ABRI Los Vicios de la Voluntad; El Error; Concepto
2022 Clases; Dolo; Clases; La Violencia e Intimidación
DÉCIMO
Segunda Sesión
TERCERA
La Invalidez e Ineficacia de los Negocios Jurídicos
SEMANA
Características de Nulidad
(04 horas)
11 ABRIL AL Primera Sesión
15 ABRIL Formas de Invalidez del Acto Jurídico
2022 Segunda Sesión
Nulidad del Acto Jurídico; Clases de Nulidad; Acto Nulo
DÉCIMO
CUARTA
SEMANA
(04 horas)
Primera Sesión
18 ABRIL AL La Obligación Jurídica; Diferencia entre las Obligaciones y
22 ABRIL Los Derechos Reales.
2022
Segunda Sesión
DÉCIMO Inejecución de las Obligaciones; Medidas que puede tomar el
QUINTA
Acreedor ante el Incumplimiento o Inejecución del Deudor
SEMANA
(04 horas) por Culpa.
Taller: Análisis y comentarios.
25 ABRIL AL
29 ABRIL
2022
DÉCIMO 5
EXAMEN DACA FINAL
SEXTA
SEMANA
(04 horas)
V. PROCEDIMIENTOS DIDÁCTICOS
EQUIPOS
Retroproyector, video grabadora, computador, proyector multimedia.
MATERIALES
Proveerá Separatas a los educandos, diapositivas impresas, así como empleará presentación de
diapositivas en Power Point, transparencias o videos para reforzar las técnicas de enseñanza de
la modalidad virtual.
VII. EVALUACIÓN
Promedio General:
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PRIMERA SEMANA
(10 ENE AL 14 ENE 2022)
PRIMERA SESION
I. EL DERECHO
1. Concepto de Derecho
Tres son los caminos que hemos seguido para llegar a una definición integral del derecho: la
sociabilidad del hombre nacida de su propia naturaleza, la exigencia de regular su conducta
mediante normas y el deber ser orientado hacia valores. La teoría tridimensional del derecho
sustentada por Miguel Reale, lo considera como integración de tres elementos, (hecho, valor
y norma), por tanto, son elementos integrantes de una definición del derecho; la conducta
social del hombre como persona, la necesidad de regularla mediante un sistema de normas y
los valores hacia los cuales debe orientarse esa conducta.
a. El Derecho Público
Conjunto de preceptos jurídicos destinados a la tutela o defensa del ser humano y al
cumplimiento de los intereses generales de la comunidad.
b. El Derecho Privado
Es un conjunto de normas jurídicas, cuyo objetivo consiste en regular los intereses
particulares de los individuos, a través de los códigos y leyes que al efecto se dicten.
3. PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO:
Son las ideas, postulados éticos o criterios fundamentales, básicos positivizados o no
que condicionan y orientan la creación, interpretación e integración del ordenamiento
jurídico.
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sociedad, para la protección de los intereses particulares, concernientes a sus personas y a sus
bienes. Admite la consideración del punto de vista positivo o normas vigentes; de la historia
de sus instituciones; de la disciplina científica que lo estudia en todos sus aspectos, y de las
obras en que se concreta el pensamiento de los civilistas, los especializados en esta
compleja rama del Derecho, y más aún aquellas obras generales, como los Tratados, en que
se vislumbra el panorama general de la materia”.
2. NOCIONES DEL DERECHO CIVIL:
El Derecho Civil es una disciplina que cubre todas las fases de la vida del hombre desde su
concepción hasta su muerte y aún después de ella. Se le considera la rama principal y más
antigua del derecho privado.
También se le considera como un derecho Común o General porque es de aplicación a toda
persona sin distinción de raza, sexo o condición social.
3. IMPORTANCIA:
o Porque se trata de un derecho general, fundamental y común para todos los seres
humanos.
o Porque concibe al ser humano individual o colectivamente organizado, que luego forma
una familia, que necesita de un patrimonio para poder subsistir, el cual a su fallecimiento
es transferido a sus herederos.
4. CARACTERISTICAS:
o Es la rama más importante del derecho privado.
o Regula relaciones jurídicas establecidas por el estado, desprovisto de su ius imperium con
los sujetos del derecho.
o Regula los derechos sustantivos básicos del cual es titular un ser humano
o Protege la libertad bajo la autonomía privada de la voluntad
o Porque sus enunciados normativos son de carácter general y supletorios.
5. EL DERECHO CIVIL:
Fundamentalmente el D. Civil comprende 3 aspectos:
La Persona, como eje y centro que el Derecho Civil tutela.
La Familia, como la base de la vida social, también regulada en su organización por el D.C.
El Patrimonio, referido a los bienes y su relación jurídica con las personas.
6. CODIFICACION Y SISTEMATIZACION: Se encontraba sistematizado por: a.-
Derechos de
Derechos
las
Reales
obligaciones
c.- EL CODIGO CIVIL DE 1984: Se encuentra sistematizado por un titulo preliminar, un titulo
final y 10 libros:
Derechos de Derechos de
Acto Jurídico
las personas Familia
Derechos Derechos de
Reales Sucesiones
Derechos de
Derecho de los Prescripciones
las
Contratos y Caducidad
Obligaciones
Derechos
Registros
Internacional
Públicos
Privado
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7. RESUMEN: El DerechoCivil es un derecho general que considera al ser humano individual
o colectivamente organizado en una familia, que necesita un patrimonio para poder subsistir.
SEGUNDA SESION
El Título Preliminar del Código Civil regula de forma general los principios fundamentales
del Derecho Civil, sin llegar a ser exclusivo del derecho privado, antes bien tiene la virtud de
regir para todo el Ordenamiento Jurídico en general, pues conforme señala Torres Vásquez
tiene como características fundamentales “la complejidad, la unidad, la coherencia, la
plenitud y el ser sistemático.”
El Título Preliminar del Código es el elemento primigenio que permite al ordenamiento
Jurídico cumplir con tales características, dado tiene trascendencia en todas las ramas del
Derecho en general, como hilo conductor de relaciones jurídicas.
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La ley no ampara el ejercicio ni la omisión abusiva de un derecho. Al
demandar indemnización u otra pretensión, el interesado puede solicitar las
medidas cautelares apropiadas para evitar o suprimir provisionalmente el
abuso.
Significa que el titular de un derecho debe ejercerlo dentro de los límites que la Ley le
reconoce porque donde termina el derecho de uno, comienza el derecho de otro.
Este principio también supone que el titular del derecho no debe actuar abusivamente, no
debe tomar los medios por el fin ya que es contrario a la noción de equidad.
El ejercicio abusivo del derecho se constituye en la acción u omisión que a en contra los
fines que pretende alcanzar la ley y que se realiza con la plena convicción de dañar,
contraviniendo las buenas costumbres y actuando de una manera no razonable con una
completa ausencia de interés. Ejemplo: el hecho de impedir la libre circulación en un
pasadizo de un condominio.
Artículo III Aplicación de la ley en el tiempo
La Ley mantiene su vigencia mientras no sea derogada o modificada, sin embargo, cuando
un dispositivo legal es derogado o modificado, se presenta una serie de variables para su
aplicación.
El Art III del título Preliminar del C.C. regula la aplicación de la ley en el tiempo y consagra
la teoría de los “Hechos Cumplidos” al señalar que “La ley se aplica a las
consecuencias de las relaciones existente”, seguidamente establece que la ley no
tiene fuerza ni efectos retroactivos; sin embargo, el Art. 2120 del C.C. establece “Se rigen
por la legislación anterior los derechos nacidos, según ella, de hechos
realizados bajo su imperio, aunque no los reconozca”
Artículo IV Aplicación analógica de la ley
La cual consiste en aplicar una norma u otra fuente del derecho o fuentes del derecho que se
encuentran previstas para casos parecidos o semejantes.
El interés para obrar deberá ser identificado por la necesidad que tiene un justiciable para
acudir al órgano jurisdiccional y materializar su derecho de acción, de exigirlos
jurídicamente.
El “Iura Novit Curia”, es un aforismo que traducido significa “El Tribunal conoce los
derechos”; así por ejemplo, al presentar una demanda omitimos señalar los fundamentos
jurídicos que sustentan nuestra pretensión o los señalamos erróneamente, el Juez tendrá la
obligación de aplicar la norma jurídica que corresponda aunque esta no haya sido señalada.
El aforismo se sustenta en una presunción que tiene la calidad de “Iuris et de Iuri” (de Pleno
Derecho), es decir, que no admite prueba en contrario. También se sustenta en un presupuesto
de hecho. La presunción es, que el juez conoce el derecho. El presupuesto de hecho es que las
partes no están obligadas a una calificación jurídica
correcta de sus pretensiones. Por tanto, si se presume que el juez conoce el derecho,
atendiendo al objetivo final del proceso, se concluye que tiene el deber de aplicar al proceso el
derecho que corresponda.
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Los jueces no pueden dejar de administrar justicia por defecto o deficiencia de
la ley. En tales casos, deben aplicar los principios generales del derecho y,
preferentemente, los que inspiran el derecho peruano, Implica:
Algunos principios generales del derecho son aquellos que inspiran el derecho positivo como
la validez general, la igualdad, la libertad y la justicia, la ley especial prima sobre la general,
primer derecho mejor derecho, etc.
SEGUNDA SEMANA
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(17 ENE AL 21 ENE 2022)
PRIMERA SESION
I. SUJETO DE DERECHO
a. El Concebido
El concebido es el ser humano antes de nacer que, pese a que depende de la madre
para su subsistencia, esta genéticamente individualizado frente al ordenamiento
jurídico y, como tal, se convierte en un centro de imputación de los derechos y los
deberes que le favorecen. Es por eso que se dice que es un sujeto de derecho
privilegiado.
El concebido es la vida humana que aún no ha nacido pero que tiene existencia
para el derecho. La primera frase del segundo párrafo del artículo 1º de nuestro
Código Civil se encarga de hacer la precisión siguiente: “la vida humana comienza
con la concepción.
El código civil señala que la vida humana comienza con la concepción, es decir que
a partir de ese instante el concebido es ser humano, con derechos y deberes,
algunos efectivos u otros ficticios; tal es así que tiene derecho a la vida, a la
integridad, a la alimentación por intermedio de la madre, a recibir donación, a la
herencia, etc.; tiene obligaciones que son ejecutadas por sus representantes como
de pagar tributos o cumplir determinadas obligaciones del patrimonio que posee.
b. La Persona Natural
Las expresiones persona física o persona natural sirve para indicar a los seres
humanos en sí mismo considerados. Todos y cada uno de nosotros somos personas
naturales o físicas. En otros términos, la persona natural, o persona física o persona
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de existencia visible, son todos los seres humanos cuya existencia comienza con la
concepción y termina con la muerte.
c. La Persona Jurídica
La persona jurídica o persona moral no es algo físico tangible como lo es la
persona natural. La persona jurídica por lo general, es la agrupación de sujetos
individuales para el logro de ciertos fines (políticos, mercantiles, civiles, estéticos,
religiosos, etc.) que el ordenamiento jurídico reconoce como instrumentos de
organización social distinta a los miembros que la integran teles como el Estado,
el municipio, sociedades, asociaciones, fundaciones, comités, universidades,
cooperativas, la iglesia, organismos internacionales, etc.
Pero también existen las personas jurídicas no constituidas por una agrupación de
personas, si no por voluntad unipersonal. Una sola persona individual puede ser por
ejemplo, titular de una y más empresas individuales de responsabilidad limitada.
II. LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS EN EL ORDENAMIENTO
CIVIL
a. Derecho a la vida.
b. Derecho de Igualdad de género
c. Derecho a la integridad física.
d. Derecho a la libertad.
e. Derecho al honor.
f. Derecho a los actos de disposición del propio cuerpo.
g. Derecho a la intimidad.
h. Derecho a la imagen y a la voz.
i. Derecho de autor.
j. Derecho al secreto de las comunicaciones.
k. Protección de las acciones dirigidas a las lesiones de los derechos.
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La Constitución de 1993, protege igualmente estos derechos y los recoge en su artículo
2°, dándole así valor constitucional. Asimismo, en el Artículo 3° de la Constitución no
excluye los derechos que no estén nombrados en sí, ni los que no estén nombrados en
otras leyes, pero que obedecen los principios de soberanía del pueblo del estado
democrático o que se funden en la dignidad del hombre; además el artículo 5° de la
Constitución dice "que los demás derechos inherentes son irrenunciables y no pueden ser
objeto de cesión"
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interceptadas, las ondas electromagnéticas estorbadas con trasmisiones que las
hagan inútiles para la comunicación o teléfonos intervenidos.
SEGUNDA SESION
1. El Nombre
a. Concepto
El nombre es un atributo esencial de las personas, tanto naturales como
jurídicas y sirve para identificarlos y diferenciarlos de otras personas. El nombre posee
las siguientes características:
Obligatoriedad.
Indisponibilidad.
Inmutabilidad.
Imprescriptibilidad.
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El nombre comprende dos elementos:
Los hijos matrimoniales (hijos nacidos dentro del matrimonio) lleven el primer
apellido del padre y el primer apellido de la madre. Art. 20° del C.C.
Al hijo extra matrimonial (nacido fuera del matrimonio) le corresponde el apellido del
padre que le haya reconocido. Si es reconocido por ambos, lleva el primer apellido de
los dos (padre y madre). Art. 21° del C.C.
El adoptado lleva los apellidos del adoptante o adoptantes. El Art. 22° del C.C.
El Art. 19° del C.C. dice: "Toda persona tiene el derecho y el deber de llevar un
nombre".
De aquí surgen dos formas de protección al nombre:
Protegiendo cuando es contestado (negado), nadie puede ser impedido del uso de
su nombre, toda persona tiene derecho a exigir que se le designe por su nombre;
cuando se vulnera este derecho, puede pedir la cesación del hecho violatorio y la
indemnización que corresponda. - Art. 26 del C.C.
Protección cuando hay usurpación de nombre; Nadie puede usar nombre que no le
corresponde. El que es perjudicado por la usurpación de su nombre, tiene acción
para hacerla cesar y obtener la indemnización que corresponda. - Art. 28 del C.C.
d. Cambio de Nombre
Por regla general el nombre es personal, permanente e inalterable, nadie puede
cambiar de nombre o apellido ni añadir otro a los suyos, salvo motivos justificados
y mediante autorización judicial debidamente publicada e inscrita. Art. 29 del C.C, el
cambio o adición del nombre no altera la condición civil de quién lo obtiene ni
constituye prueba de filiación.
El Art. 31° del C.C establece que cuando una persona es perjudicada con el cambio de
nombre, tendrá derecho a impugnarlo judicialmente, quedará sin efecto la resolución
que autorizó el cambio de nombre, esta impugnación se hará dentro del término de un
año a partir del día de la publicación.
e. El Seudónimo
Cuando adquiere la importancia del nombre, goza de la misma protección jurídica
dispensada a éste. - Art. 32º C.C.
El seudónimo es una identificación que la propia persona escoge para ser conocido por
ese nombre, generalmente en el ámbito literario o artístico; es el “nombre de arte” o
“nombre de guerra”. No es siempre una forma de ocultar su personalidad, sino más
bien, un modo de escindirla (separar), separando la del artista o autor de la
individualidad ordinaria del sujeto.
2. El Domicilio
a. Concepto
El domicilio es el lugar donde permanentemente vive una persona o una familia;
en otras palabras, es el centro de las relaciones jurídicas de una persona, su sede
legal. El domicilio se constituye por la residencia y el ánimo de permanencia en un
determinado lugar. Domicilio es la relación legal de una persona en un lugar
determinado para realizar una serie de actos con efectos jurídicos.
Por regla general, toda persona debe tener un domicilio para hacer viable las
relaciones contractuales y las relaciones con efectos jurídicos, así por ejemplo, sirve
para las notificaciones con efectos legales, para determinar la competencia y
jurisdicción del Juez; para el pago de impuestos, etc.
b. Clases de Domicilio:
Domicilio natural. - Este domicilio es aquel que el individuo adquiere por el
hecho de nacer; v. gr., como una consecuencia de la patria potestad.
Domicilio legal.- Es el que destina la ley en relación al estado civil de la persona
o de su condición de funcionario o del cargo que desempeñe; así por ejemplo, el
domicilio de los incapaces es el domicilio de sus representantes legales (Art. 37º
del C.C.), el domicilio de los funcionarios públicos es el lugar donde ejercen sus
funciones, sin perjuicio de su domicilio real (Art. 38º del C.C.), el domicilio de las
personas que residen temporalmente en el extranjero, en ejercicio de funciones del
Estado o por otras causas, es el último que hayan tenido en el territorio nacional.
Domicilio real. - También denominado voluntario, es el que las personas eligen
libremente para establecerse habitualmente en él; es el constituido por la
residencia habitual de la persona en un lugar (Art. 33°).
Domicilio conyugal. - Es el lugar el lugar donde los cónyuges viven de común
acuerdo, o en su defecto, el último que compartieron. - Art. 36° del C.C.
Domicilio especial. - Llamado también contractual, es el que partes señalan
solamente para determinar el fuero en cuanto al cumplimiento del contrato. Esta
designación sólo implica sometimiento a la competencia territorial correspondiente,
salvo pacto en contrario (Art. 34° del C.C). Ejemplo: En un contrato de promesa de
compra venta sobre una casa situada en Arequipa, que celebran una persona
radicada en Lima y otra en Arequipa, pueden fijar como domicilio especial la calle
X de la ciudad de Lima; en este caso, si surge algún conflicto, el juez competente
para conocer el caso será el Juez de Lima.
Domicilio fiscal. - Llamado también Tributario para el cumplimiento de las
obligaciones tributarias o de contribución.
Domicilio procesal. - Es el domicilio que los abogados señalan en un proceso
judicial, que generalmente es el estudio jurídico del abogado, sirve para las
notificaciones judiciales.
TERCERA SEMANA
PRIMERA SESION
I. LA CAPACIDAD
1. Concepto de Capacidad
La capacidad es el atributo de la personalidad, consistente en la idoneidad para ser
sujeto de derecho; es la aptitud que la ley reconoce a la persona para el goce o para
el ejercicio de sus derechos civiles; se trata de un derecho extrapatrimonial, por lo
tanto, no susceptible de negociabilidad.
Al hablar de capacidad, nos estamos refiriendo tanto la aptitud de disfrute de un
derecho, como a la aptitud de una persona para ejecutar o ejercer sus derechos.
2. Clases de Capacidad
Se distinguen dos clases: Capacidad de Goce y Capacidad de Ejercicio
“La mayoría de los autores han llamado a esta capacidad, como capacidad de
derecho, porque gozar de un derecho quiere decir, tenerlo, ser titular de él, no
importando que el individuo esté dotado o no de discernimiento, pues el
mismo derecho, le prevé representantes legales para que obtengan beneficios a
favor del titular de los mismos”
b. Por obtener título oficial que le autorice ejercer una profesión u oficio (Art.
46º del C.C.).
II. LA INCAPACIDAD
1. Concepto
Es la falta de aptitud jurídica para gozar, ejercer derechos o para asumir
obligaciones.
2. Clases de incapacidad
Incapacidad de goce e incapacidad de ejercicio.
4. Representantes Legales.
Las personas con capacidad de ejercicio restringida contempladas en los
numerales 1 al 8 del artículo 44 contarán con un representante legal que ejercerá
los derechos según las normas referidas a la patria potestad, tutela o curatela. (Art.
45°-A del CC.)
SEGUNDA SESION
DESAPARICIÓN
Concepto de Desaparición
Cuando una persona no se halla en el lugar de su domicilio y han transcurrido más de sesenta días sin
noticias sobre su paradero, cualquier familiar hasta el cuarto grado de consanguinidad o afinidad,
excluyendo el más próximo al más remoto, pueden solicitar la designación de curador interino. También
puede solicitarlo quien invoque legítimo interés en los negocios o asuntos del desaparecido, con citación
de los familiares conocidos y del Ministerio Público. La solicitud se tramita como proceso no
contencioso.
No procede la designación de curador si el desaparecido tiene representante o mandatario con facultades
suficientes inscritas en el registro público.
El domicilio genera una presunción iuris tantun (la ley presume), en el sentido que a la persona se le va a
encontrar siempre en su domicilio, cuando esta presunción se rompe, se presume la desaparición de la
persona; según el Art. 47º del C.C., esta ausencia debe ser mayor de sesenta (60) días sin noticias de su
paradero y sin que haya dejado representante o mandatario.
Cuando ello ocurre, cualquier familiar hasta el cuarto grado de consanguinidad o afinidad, puede solicitar
ante el Juez Especializado en lo Civil del último domicilio o del lugar donde están sus bienes, la
designación de un “curador interino”, para que cuide del patrimonio del desaparecido; también lo
pueden solicitar los que tengan interés en el negocio o el Ministerio Público.
DECLARACION DE AUSENCIA
Transcurridos dos años desde que se tuvo la última noticia del desaparecido, cualquiera
que tenga legítimo interés o el Ministerio Público pueden solicitar la declaración judicial
de ausencia.
Es competente el juez del último domicilio que tuvo el desaparecido o el del lugar donde
se encuentre la mayor parte de sus bienes.
En la declaración judicial de ausencia, el Juez ordena dar posesión temporal de los bienes
del ausente, a quienes serían sus herederos forzosos (hijos, padres, cónyuge, hermanos), al
tiempo de dictarla previo inventario valorizado; previo inventario valorizado; si los
herederos son varios, se nombra un ADMINISTRADOR JUDICIAL, si el que entra en
posesión es el único heredero, también se llama Administrador Judicial; sino no tuviera
herederos, la administración de los bienes continúa a cargo del curador interino(Art. 50°,
51° y 54° del C.C.).
Los que toman posesión temporal de los bienes, no pueden enajenarlos, ni gravarlos,
salvo causa de necesidad o utilidad, previa autorización judicial en la medida de lo
indispensable (Arts. 52º y 56° del C.C).
La declaración judicial de ausencia debe ser inscrita en el Registro
de Mandatos y Poderes de los Registros Públicos, con la finalidad de extinguir los
otorgados por el ausente (Art. 53° del C.C.).
3. Cese de la Declaración Judicial de Ausencia
CUARTA SEMANA
PRIMERA SESION
FIN DE LA PERSONA
1. La Muerte: Concepto
La muerte es la cesación total e irreversible de cualquier actividad del sistema nervioso
central, este último concepto es el que recoge el mayor número de adhesiones en la actual
doctrina médico-legal.
La muerte tiene relevancia jurídica, cuando es determinada clínicamente. El Art.108 de la
Ley General de Salud. Ley N. 26842, del 20.07.97, establece que: “La muerte pone fin a
la persona. Se considera ausencia de vida al cese definitivo de la actividad cerebral,
independientemente de que algunos de sus órganos o tejidos mantengan actividad
biológica y puedan ser utilizados con fones de trasplante, injerto o cultivo…”
El Art. 61° del C.C. se refiere a la muerte total y por lo tanto esta muerte pone fin a la
persona.
Consecuencias Jurídicas:
a. Extingue el matrimonio.
b. Da lugar a que surjan derechos como los de suceder (Art.660º del C.C.).
c. Se extinguen sus derechos personalísimos (título de abogado, por ejemplo), los
cuales no son heredados, solo son transmisibles los derechos patrimoniales.
a. Cuando hayan transcurrido diez años desde las ultimas noticias del desaparecido o
cinco si este tuviere más de ochenta años de edad.
b. Cuando hayan transcurrido dos años si la desaparición se produjo en circunstancias
constitutivas de peligro de muerte. El plazo corre a p0artir de la cesación del evento
peligroso.
c. Cuando exista certeza de la muerte, sin que el cadáver sea encontrado o
reconocido.
d. La declaración de muerte presunta se tramita como proceso no contencioso.
Reconocimiento de Existencia
La existencia de la persona cuya muerte hubiera sido judicialmente declarada, puede ser
reconocida a solicitud de ella, de cualquier interesado, o del Ministerio Público. La
demanda de reconocimiento de existencia se tramita como proceso no contencioso, con
citación de quienes solicitaron la declaración de muerte presunta.
El reconocimiento de existencia no invalida el nuevo matrimonio que hubiera contraído el
cónyuge.
El reconocimiento de existencia faculta a la persona para reivindicar sus bienes, conforme
a ley. (Arts. 67° y 68° del C.C.).
SEGUNDA SESION
ATRIBUTOS DE LA PERSONALIDAD
1. El Nombre
a. Concepto
Obligatoriedad.
Indisponibilidad.
Inmutabilidad.
Imprescriptibilidad.
Los hijos matrimoniales (hijos nacidos dentro del matrimonio) lleven el primer
apellido del padre y el primer apellido de la madre. Art. 20° del C.C.
Al hijo extra matrimonial (nacido fuera del matrimonio) le corresponde el apellido
del padre que le haya reconocido. Si es reconocido por ambos, lleva el primer
apellido de los dos (padre y madre). Art. 21° del C.C.
El adoptado lleva los apellidos del adoptante o adoptantes. El Art. 22° del C.C.
El Art. 19° del C.C. dice: "Toda persona tiene el derecho y el deber de llevar un
nombre".
De aquí surgen dos formas de protección al nombre:
d. Cambio de Nombre
Por regla general el nombre es personal, permanente e inalterable, nadie puede
cambiar de nombre o apellido ni añadir otro a los suyos, salvo motivos justificados
y mediante autorización judicial debidamente publicada e inscrita. Art. 29 del C.C,
el cambio o adición del nombre no altera la condición civil de quién lo obtiene ni
constituye prueba de filiación.
El Art. 31° del C.C establece que cuando una persona es perjudicada con el
cambio de nombre, tendrá derecho a impugnarlo judicialmente, quedará sin efecto
la resolución que autorizó el cambio de nombre, esta impugnación se hará dentro
del término de un año a partir del día de la publicación.
e. El Seudónimo
Cuando adquiere la importancia del nombre, goza de la misma protección jurídica
dispensada a éste.- Art. 32º C.C.
El seudónimo es una identificación que la propia persona escoge para ser conocido
por ese nombre, generalmente en el ámbito literario o artístico; es el “nombre de
arte” o “nombre de guerra”.
El seudónimo es distinto al “sobrenombre”, “alias”, “chapa” o “apodo”, estos
derivan del grupo social donde vive la persona; tienen en común el ser modos de
designación espontánea producidos en el estrecho ambiente familiar, social, o del
medio ambiente en que se desenvuelve el individuo, y que muchas veces lo
trasciende oscureciendo con su brillo el nombre propio. No tiene significación
jurídica y por lo general los ejemplos más notables se encuentran en el ámbito de la
política, las artes, el deporte, etc. En la misma línea pero con una connotación
distinta está el caso de los delincuentes que suelen utilizar “alias” o “apodo”.
2. El Domicilio
a. Concepto
b. Clases de Domicilio:
Domicilio natural. - Este domicilio es aquel que el individuo adquiere por
el hecho de nacer; como una consecuencia de la patria potestad.
Domicilio legal.- Es el que destina la ley en relación al estado civil de la
persona o de su condición de funcionario o del cargo que desempeñe; así por
ejemplo, el domicilio de los incapaces es el domicilio de sus representantes
legales (Art. 37º del C.C.), el domicilio de los funcionarios públicos es el
lugar donde
ejercen sus funciones, sin perjuicio de su domicilio real (Art. 38º del C.C.),
el domicilio de las personas que residen temporalmente en el extranjero, en
ejercicio de funciones del Estado o por otras causas, es el último que hayan
tenido en el territorio nacional.
Domicilio real. - También denominado voluntario, es el que las personas
eligen libremente para establecerse habitualmente en él; es el constituido por
la residencia habitual de la persona en un lugar (Art. 33°).
Domicilio conyugal. - Es el lugar el lugar donde los cónyuges viven de
común acuerdo, o en su defecto, el último que compartieron. - Art. 36° del
C.C.
Domicilio especial. - Llamado también contractual, es el que partes
señalan solamente para determinar el fuero en cuanto al cumplimiento del
contrato. Esta designación sólo implica sometimiento a la competencia
territorial correspondiente, salvo pacto en contrario (Art. 34° del C.C).
Ejemplo: En un contrato de promesa de compra venta sobre una casa
situada en Arequipa, que celebran una persona radicada en Lima y otra en
Arequipa, pueden fijar como domicilio especial la calle X de la ciudad de
Lima; en este caso, si surge algún conflicto, el juez competente para conocer
el caso será el Juez de Lima.
Domicilio fiscal. - Llamado también Tributario para el cumplimiento de
las obligaciones tributarias o de contribución.
Domicilio procesal. - Es el domicilio que los abogados señalan en un
proceso judicial, que generalmente es el estudio jurídico del abogado, sirve
para las notificaciones judiciales.
QUINTA SEMANA
(07 FEB AL 11 FEB 2022)
PRIMERA SESION
PERSONAS JURÍDICAS
I. PERSONAS JURÍDICAS
1. ASOCIACIÓN
a. Concepto
Es una organización estable de personas naturales o jurídicas, o de ambas, para
realizar actividades en común, con un propósito no lucrativo. Pueden ser de carácter
religioso, político, científico, deportivo, artístico o de sociabilidad (Clubes Sociales).
Las asociaciones surgen de un acto jurídico y no propiamente de un contrato; a sus
integrantes se les denomina asociados o socios.
b. Características
Son las siguientes:
Se rigen por su Estatuto el cual deberá expresar lo establecido en el Art. 82° del
C.C.; asimismo deberá constar por Escritura Pública.
Debe contar con un patrimonio.
Cuenta con los libros siguientes: Libro de Registro y Libro de Actas donde
constan los acuerdos.
Órganos: Asamblea general (órgano superior) y Consejo Directivo.
Cada socio cuenta con derecho a un voto condicionado al pago de sus aportes.
Los asociados gozan de derecho de libre adhesión y retiro voluntario (por petición
escrita)
2. LA FUNDACIÓN
a. Concepto
Es una organización no lucrativa, instituida mediante la afectación de uno o más
bienes para la obtención de fines solidarios, filantrópicos, e servicio a la comunidad
o e interés social V gr. La Fundación por los Niños del Perú, La Fundación Nobel,
etc.-
b. Características
Son las siguientes:
Se constituye por escritura pública o por testamento y se inscriben en el registro
respectivo. El acto de constitución de la Fundación, una vez inscrita es
irrevocable.
Carece de titulares que puedan disponer de ella o de su patrimonio a su libre
albedrío. En estricto, la fundación es un nuevo sujeto de derecho distinto del
fundador que administra.
Carece de miembros, cuenta con órganos de administración, pero no tiene
integrantes por ser una persona jurídica cerrada a la afiliación.
Con relación a los fines de la fundación, ella se caracteriza por ser una
organización que realiza objetivos que favorecen a terceros que no son ni el
fundador ni los administradores.
Están controladas por el Consejo de Supervigilancia de Fundaciones - CSV.
El administrador(es) así como sus parientes hasta el cuarto grado de
consanguinidad y segundo de afinidad no pueden celebrar contratos con la
Fundación.
Si el Poder Judicial ordena la disolución debe designarse a los liquidadores para que,
cubiertas las obligaciones de la institución, destinen el haber neto resultante al fin
previsto en el acto constitutivo. Si ello no fuera posible, se destina, a propuesta del
Consejo de Supervigilancia, a incrementar el patrimonio de otra u otras fundaciones
de finalidad análoga o, en su defecto a la Beneficencia Pública de la localidad en la
que la fundación tuvo su sede, para satisfacer propósitos similares (Art. 110° del
Código Civil).
3. EL COMITÉ
a. Concepto
Es la organización de personas naturales o jurídicas o de ambas, dedicadas a la
recaudación pública de aportes con una finalidad altruista. Ejm.: Comité de la Cruz
Roja.
b. Características
a. Concepto
Son organizaciones tradicionales y estables de interés públicos, constituidas por
personas naturales cuyo fin es el aprovechamiento de su patrimonio para beneficio
general y equitativo de los comuneros, promoviendo el desarrollo integral.
b. Características
Son las siguientes:
Están reguladas por legislación especial.
Para la existencia legal de las comunidades se requiere, además de la
inscripción en el registro respectivo, su reconocimiento oficial.
Las tierras de las comunidades son inalienables, imprescriptibles e
inembargables, salvo excepciones establecidas en la Constitución.
El Poder ejecutivo regula el estatuto de las comunidades, el cual consagra su
autonomía económica y administrativa.
La Asamblea general es el órgano supremo de la comunidad.
La comunidad debe contar con un padrón general y un catastro donde
consten los bienes que integran su patrimonio.
SEGUNDA SESION
NOCIONES GENERALES
Por regla general, las asociaciones, fundaciones y comités, deben estar inscritas en el Registro
de Personas Jurídicas de los Registros Públicos, sin embargo, la ley regula la existencia de las
no inscritas, en virtud de su expansión como fenómeno jurídico-social y al reconocer en ellas
una actividad creadora, es decir, una participación efectiva.
Las indicadas organizaciones se mantienen, por tanto, como pluralidad de personas naturales, a
las cuales el Código concede subjetividad jurídica. Este reconocimiento normativo faculta a
dicha pluralidad – sin dejar de ser tal – a celebrar determinados actos jurídicos y a comparecer
en juicio. Al no constituirse como unidad normativa de imputación de derechos y deberes, el
patrimonio de dichas organizaciones no inscritas se mantiene como un FONDO COMUN
sujeto a la disciplina normativa.
Este elemento faltante es el que caracteriza a este tipo de asociaciones, y es el elemento del
cual se deriva su falta de personalidad jurídica, ya que, como se menciona en el artículo 77°
del Código Civil, “la existencia de la persona jurídica de derecho privado comienza el día de
su inscripción en el registro respectivo, salvo disposición distinta de la ley”.
En ese sentido, si bien no se considera a la asociación no inscrita como una persona jurídica,
este si es reconocida como sujeto de derecho, desde el momento en que se haya manifestado la
voluntad constitutiva de los fundadores de crear una organización de personas.
Ahora bien, como explica Sessarego (2001) el sujeto de derecho “es un ente al cual se le
imputan situaciones jurídicas subjetivas, es decir, derechos y deberes”. En este sentido, si bien
la asociación no inscrita no posee personalidad jurídica, si tiene la capacidad para ser titular de
derechos y deberes, para relacionarse con terceros, con sus propios integrantes, u otros
interesados. La única diferencia con la asociación inscrita es que los derechos y deberes que
recaigan sobre este tipo de asociación recaerá sobre la pluralidad de sus miembros, no sobre
una sola persona (la persona jurídica).
Según el artículo 124 del Código Civil, “el ordenamiento interno y la administración de la
asociación que no se haya constituido mediante escritura pública inscrita, se regula por
los acuerdos de sus miembros, aplicándose las reglas establecidas en los Artículos 80º a
98º, en lo que sean pertinentes”.
En este sentido, la asociación no inscrita se rige principalmente por los acuerdos de sus
miembros, su estatuto, y las normas que le sean aplicables del Código Civil. Asimismo,
según el artículo 92, los miembros de la asociación cuentan con el derecho a impugnar los
acuerdos que consideren ilegales.
Por otro lado, respecto a la representación de la entidad en algún proceso penal, el último
párrafo del artículo 124 establece que la asociación no inscrita será representada por el
presidente del consejo directivo o por quien haga sus veces. De esta manera, se busca
garantizar su derecho, como sujeto de derecho, a poder ejercer o reclamar sus derechos
ante los órganos jurisdiccionales.
Dicha medida se deriva del hecho de que las asociaciones no inscritas, al igual que cualquier
otra persona jurídica, necesita contar con un patrimonio establecido que le sirva como base
para la realización de sus fines. Cabe destacar que dicho fondo común es propiedad de todos
los integrantes de esta asociación; no obstante, ninguno de estos puede disponer
unilateralmente de este fondo ni es propietario de una parte alícuota (Aliaga, 2009).
Asimismo, además de servir como fondo para la realización de los fines de la asociación,
también funciona como garantía para responder las obligaciones que la asociación establezca
con terceros, según el artículo 126 del Código Civil.
Así, del análisis de dicho artículo se puede deducir que la ratio legis de dicha medida “es la de
inducir a la regulación de este tipo especial de sujeto de derecho para que se regularice en una
persona colectiva, debido a que es más conveniente para sus integrante” (Espinoza como se
cita en Aliaga, 2009).
2. REGIMEN DE LA FUNDACIÓN NO INSCRITA
El Art. 127° del C.C. establece que el Consejo de Supervigilancia, el Ministerio Público o
quien tenga legítimo interés le corresponde tomar las medidas pertinentes para lograr
dicha inscripción.
El Art. 128° del C.C. se refiere a la responsabilidad de los Administradores, señalándose
solidaria con respecto a los bienes afectados a la finalidad propuesta.
El Art. 129º del C.C, señala que una fundación no inscrita en los Registros Públicos (sin
personería jurídica), puede operar con la condición de ser inscrita en los Registros
Públicos.
El Comité no inscrito se rige por los acuerdos de sus miembros, la representación judicial
recae en el presidente del Consejo Directivo o quien haga sus veces; asimismo, los
organizadores y quienes se encargan de la gestión de los aportes, son responsables
solidarios de su conservación, de la aplicación a su finalidad y de sus obligaciones
contraídas (Art. 130° del C.C.).
Es aquella agrupación de personas que se organizan para recaudar aportes del público y
destinarlos a una finalidad altruista, pero no que no ha cumplido con la formalidad de
inscribirse en el registro. Esta organización se rige por los acuerdos de sus miembros, que
asumen la responsabilidad solidaria por la gestión de los aportes, así como de su
conservación y aplicación a la finalidad establecida. La representación judicial del comité
no inscrito la tiene el Presidente del Consejo Directivo, o quien haga sus veces.
Las personas jurídicas que se hayan constituido válidamente en el extranjero, serán reconocidas por
nuestro ordenamiento, permitiendo que su constitución, organización, funcionamiento, disolución y
liquidación se lleven a cabo bajo las disposiciones establecidas por el ordenamiento correspondiente,
esto es, el del país en el que se constituyeron (art. 2073 CC). Sin embargo, si desean llevar a cabo las
actividades que corresponde a su objeto social, entonces tales actos se rigen por la norma nacional; y, en
tal sentido, será exigible la inscripción en el Registro de Personas Jurídicas. Para tal efecto, deberá
acreditarse la vigencia de la persona jurídica, del estatuto u otro instrumento equivalente en su país de
origen, del representante que otorga el acto y la designación del apoderado en el país.
SEXTA SEMANA
ACTO JURÍDICO
“Entre hecho jurídico y acto jurídico existe una relación de género a especie.
Todo acto
jurídico es un hecho jurídico, pero no todo hecho jurídico es un acto jurídico”
1. DEFINICIONES:
40
El hecho jurídico forma parte de un conjunto llamado mundo jurídico. Este mundo
está conformado por los sujetos, objetos, actos y hechos
-que los hacen jurídicos- constituyen datos esenciales de la juridicidad: la norma
jurídica y los hechos por ella calificadas. Es decir, sin norma jurídica y sin la
ocurrencia de los hechos por ella previstos no es posible hablar de Derecho. Cualquier
tentativa de tratar el fenómeno jurídico sin considerar, conjuntamente, esos
dos elementos llegarán, fatalmente, a fracasar, por despreciar su propia
sustancia1.
Figura 12.
4.3 Actos patrimoniales y extrapatrimoniales. Los primeros son aquellos con los
que se producen relaciones jurídicas de contenido económico o traslativo de riqueza.
Los segundos son de índole personal e inapreciables en dinero. Verbigracia derecho
de personas, familia y sucesorio: el matrimonio, la adopción.
4.4 Actos formales y no formales. Para los primeros hay ley que es obligatoria para
su formación, y puede ser probatoria (ad prob ationem
– compra venta de una golosina, etc.) y solemne (ad solemnitatem – matrimonio /
adopción, etc).
Art. 141 Código Civil peruano, menciona “la manifestación de la voluntad, puede ser
expresa o tácita. Es expresa cuando se realiza en forma oral, escrita, a través de cualquier
medio directo, manual, mecánico, digital, electrónico, mediante la lengua de señas o algún
medio alternativo de comunicación, incluyendo el uso de ajustes razonables o de los
apoyos requeridos por la persona.
Es tácita cuando la voluntad se infiere indubitablemente de una actitud o conductas
reiteradas en la historia de vida que revelan su existencia.
No puede considerarse que existe manifestación tácita cuando la ley exige declaración
expresa o cuando el agente formula reserva o declaración en contrario puede ser expresa
cuando se realiza en forma oral o escrita o tácita, cuando se infiere indubitablemente de
una actitud o de circunstancias de comportamiento que revelan su existencia.”
Es decir, con el acto jurídico el sujeto no viene a declarar que quiere algo, sino que
expresa directamente el objeto de su querer, y éste es una regulación vinculante de
intereses en las relaciones de otros.
Posibilidad jurídica del objeto: El objeto debe de estar regulada dentro del
ordenamiento jurídico y recaer una legislación sobre ella, existir un supuesto de
hecho donde se adecue la autonomía privada, esto para que sea materia de
celebración del negocio jurídico, sino no se dará. Por ejemplo, la jurisprudencia ha
dado un ejemplo de imposibilidad jurídica: “un caso de imposibilidad jurídica del
objeto tratándose de un contrato de compraventa es justamente el de la venta de bien
ajeno, puesto que ningún sujeto puede transferir a otro un derecho del que no es
titular” (debemos aclarar la venta de cosa ajena física y jurídicamente es
posible como está regulado en el artículo 1539 del código civil), el caso que
pone la jurisprudencia debe ser cuando no se adecua al supuesto de hecho
establecido en el artículo acotado.
De esta manera, al modelo diseñado por el legislador civil, quien nos explica que
“fin lícito” – o la finalidad lícita – consiste en la orientación que se da a la
manifestación de voluntad para que esta, partiendo del motivo del o de los
celebrantes se dirija, directa y reflexivamente, a la producción de efectos jurídicos,
vale decir, a la creación de una relación jurídica y normarla, así como a normar su
regulación, su modificación o su extinción.
“El inc. 4 Art.140 del Código Civil peruano, ordena el acatamiento de la forma prescrita
con carácter necesario. Si no se observa esa forma predeterminadas por la norma, el acto
es nulo”. Asimismo, el Art. 143 del Código Civil expresa: “cuando la ley no designe una forma
específica para un acto jurídico, los interesados pueden usar la que juzguen conveniente;
de tal manera que estos se perfeccionan por el consentimiento de las partes;
excepto aquellos que, además deben observar la forma señala por ley.”
En resumen, de lo vertido en la lección programada, tenemos:
Figura 2.
SEGUNDA SESION
Los individuos, en ejercicio de su autonomía privada, tienen libertad para regular sus intereses
orientándolos hacia la satisfacción de sus diversas necesidades. En aplicación de autonomía
privada, las partes pueden determinar libremente el contenido del contrato, siempre que no
sea contrario a ley (normas imperativas), al orden público y a las buenas costumbres.
En ese escenario, la forma constituye el signo o medio de comunicación social en virtud del
cual las partes manifiestan los componentes que conforman el acuerdo. Como parte de su
autonomía, las partes tienen la libertad de adoptar la forma que consideren más conveniente
para exteriorizar su entendimiento. Se configura asi el cardinal principio de la libertad de
forma regulado en los siguientes términos por el artículo 143 del Código Civil: “cuando la
ley no designe una forma específica para un acto jurídico, los interesados pueden
usar la que juzguen conveniente”
Probablemente el medio social más conocido para exteriorizar el consenso sea el escrito.
Sin embargo, existen otras formas para manifestarlo como las verbales o las derivadas del
comportamiento material y el contexto.
En ese enfoque, sería legítimo cuestionarnos lo siguiente: ¿Qué se entiende por formalidad?
A decir verdad, la formalidad es un requerimiento de forma que exige la ley en cuya ausencia
el consentimiento no tiene validez o eficacia jurídica. De esta manera, el ordenamiento
jurídico selecciona con carácter mandatorio cuál de todas las formas será apta para la
operatividad del acto, descartando aquellas otras formas que en abstracto (y bajo el principio
de libertad de forma) pudieron encausar hacia el exterior el autoreglamento contractual.
La formalidad tiene como finalidad otorgar certeza al contrato y ratificar la voluntad de las
partes de celebrarlo o concluirlo, es decir, potenciar un adecuado y prudente razonamiento por
los agentes económicos.
Un ejemplo de formalidad asignada por el legislador puede ser hallado en el contrato fianza, el
cual, en virtud del artículo 1871, debe constar por escrito bajo sanción de nulidad. Entre otras
palabras, la forma en ese contrato no es suficiente para la operatividad del acto, sino que
requiere seguir una formalidad para acceder a una calificación positiva en nuestro
ordenamiento jurídico.
Cabe precisar, que en este caso específico, la formalidad constituye un componente
constitutivo del acto. Por ende, si las partes no cumplen este requisito, se activará el remedio
de la nulidad.
1. CLASES DE FORMALIDADES
FORMALIDAD LEGAL
Artículo 144.- Forma ad probationem y ad solemnitatem.
Cuando la ley impone una forma y no sanciona con nulidad su inobservancia, constituye sólo un medio de
prueba de la existencia del acto. Del texto del art. 144 se desprende dos tipos de forma del acto jurídico.
La forma probatoria y la forma solemne.
Con lo dispuesto en este artículo se da respuesta a la pregunta: ¿Cómo saber si estamos frente a una
forma probatoria o a una forma solemne?, la respuesta es la siguiente: Si la ley señala una forma sin
sancionar su inobservancia con la nulidad del acto, es probatoria; si la ley señala una forma sancionando
su inobservancia con la nulidad del acto, es solemne.
La regla es la libertad de formas y la excepción es la aplicación de ciertas normas como esta que exigen o
imponen el uso determinado de ciertas formalidades al momento de manifestar la voluntad para la conclusión
de ciertos actos jurídicos.
La función de elemento constitutivo del contrato y la función de límite de la prueba del contrato se han
desarrollado por medio de la forma ad solemnitatem y la forma ad probationem, utilizadas ya sea por
mandato imperativo de la ley o por decisión e imposición de las partes intervinientes en el contrato, como
forma de exteriorización de la voluntad.
«Emilio Betti plantea el problema en sus justos términos: los interesados pueden convenir
en que se introduzcan requisitos de forma en un contrato para el que la ley no señale
forma alguna o bien reforzar los requisitos de forma que la ley establece (así, por ejemplo,
elevar al rango sustancial lo que la ley no considera como tal) ». Aquí obviamente el
jurista Emilio Betti no distingue forma de formalidad, no olvidemos que todos los actos
jurídicos tienen forma pero que muy pocos tienen formalidad.
FORMALIDAD AD SOLEMNITATEM
La forma solemne (forma ad solemnitatem) es requisito de validez del acto jurídico y su inobservancia
invalida a éste. Se prescribe que «El acto jurídico es nulo cuando no revista la forma prescrita bajo
sanción de nulidad», lo que se encuentra regulado en el artículo 219 inciso 6 del Código Civil peruano.
Otra conceptualización es aquella que establece que las formalidades ad solemnitatem o ad substantiam
son aquellas que necesitan una clase de negocios jurídicos para su existencia o nacimiento. La forma en
ellos es sustancia, de tal modo que no existen como tales negocios si no aparecen celebrados bajo la forma
ordenada legalmente.
Sobre el particular, Aníbal Torres Vásquez manifiesta que «La solemnidad vale el acto jurídico mismo; es
un elemento constitutivo del acto y, por consiguiente, el único medio probatorio de su existencia». La
formalidad ad solemnitatem está dirigida a dotar de eficacia constitutiva al negocio.
Solo por excepción el Derecho exige una solemnidad para que la declaración de voluntad llegue a ser
eficiente, esto es, para que el acto jurídico llegue a existir válidamente (forma dat ese rei), ya que lo
normales que cualquier manifestación inequívoca de voluntad sea suficiente. La función del acto solemne,
conectada con la oportunidad de predisponer una documentación y de tener certeza del exacto contenido
de la declaración es, sobre todo, la de llamar la atención del agente sobre la importancia del acto que está
por hacer; en efecto, la solemnidad es exigida por la ley para los actos de disposición o gravamen del
declarante, para el testamento y para algunos de los más importantes actos de Derecho de familia. Cuando
la forma está establecida como un elemento constitutivo del acto jurídico, éste no se perfecciona sino
cuando la declaración está rodeada de la solemnidad necesaria exigida por la ley.
No hay que confundir solemnidad con escritura pública como suele ocurrir en nuestro medio. La
solemnidad está establecida por la ley (o en su caso por la voluntad) y puede consistir en la escritura
privada, o en la escritura pública, o en la inscripción en los registros públicos, etc. Así, se exige la
escritura como solemnidad requerida, bajo pena de nulidad, por ejemplo, para celebrar un contrato de
fianza (art. 1871), una transacción extrajudicial (art. 1304), una cesión de derechos (art. 1207). En estos
casos la ley exige como elemento constitutivo del acto la escritura, siendo suficiente la escritura privada,
si las partes usan la escritura pública, lo hacen por razones de mayor seguridad.
Para otros actos se exige como solemnidad la escritura pública, bajo sanción de nulidad, por ejemplo, la
constitución del régimen de separación de patrimonios dentro del matrimonio (art. 295), la donación de
bienes inmuebles (art. 1625), la renta vitalicia (art. 1925), el contrato de constitución anticresis (art. 1092).
Para estos casos, la escritura pública es el elemento ad substantiam del acto jurídico.
La solemnidad puede consistir en la inscripción del acto en registros públicos, por ejemplo, el art. 1099.3
dispone que sea requisito para la validez de la hipoteca que se inscriba en el registro de la propiedad
inmueble. No pueden existir hipotecas secretas, por consiguiente, la falta de publicidad de la hipoteca
mediante su inscripción determina su invalidez (publicidad constitutiva), no obstante que el Código ha
omitido consignar que esta solemnidad es bajo sanción de nulidad.
Así pues el Dr. Torres Vásquez, nos hace recordar que las solemnidades exigidas por la ley para dar vida
al acto jurídico deben observarse al tiempo de su formación. Si con posterioridad a la conclusión del acto
la formalidad desaparece, eso no puede afectar su validez. Por ejemplo, se celebra un matrimonio
cumpliendo con todos los trámites establecidos en los artículos 248 a 268 (trámites que constituyen
formalidades, cuyo incumplimiento da lugar a la nulidad del matrimonio –art. 274.8-), si después algunas
o todas estas formalidades desaparecen por sustracción, robo, hurto, por una inundación, un bombardeo,
etc., no por eso se puede afirmar que el matrimonio se ha disuelto. Habrá si la necesidad de probar que el
acto realmente se realizó.
Sobre la forma ad solemnitatem, este requisito de validez para la celebración del acto jurídico lo
encontramos en el inciso 4 de su artículo 140 el cual establece el de la forma prescrita con carácter ad
solemnitatem, en cuanto precisa que, además de los otros requisitos enumerados, se requiere también de la
“observancia de la forma prescrita bajo sanción de nulidad”.
FORMALIDAD AD PROBATIONEM
La forma probatoria (forma ad probationem) no es requisito de validez del acto jurídico; se puede
prescindir de ella sin que por eso se vea afectada la validez y eficacia del acto. La forma impuesta por la
ley sin sancionar su inobservancia con la nulidad, sirve únicamente para facilitar la prueba de la
existencia y del contenido del acto; tiene una función procesal y no sustantiva, por ser un medio
probatorio y no un elemento necesario para la validez del acto. La formalidad ad probationem es usada
para probar la existencia de un negocio de manera fehaciente. Esta formalidad consiste en documentar —
ya sea por un instrumento público o privado— la manifestación de voluntad.
La forma ad probationem es requerida como prueba del negocio. No condiciona la eficacia negocial sino
en un sentido muy limitado, pues se establece para que aquél pueda ser probado únicamente a través de la
forma prescrita legalmente. Más el negocio es existente y válido pese a su inobservancia.
En ese sentido, podemos recordar el aforismo: Verba volant, scripta manentl. Las palabras
desaparecen, los escritos permanecen. El documento ad probationem fijado por la ley o por las
partes tiene por única finalidad facilitar la existencia o el contenido de un acto jurídico que se presupone
celebrado y perfeccionado antes de su documentación, por la sola manifestación de voluntad de las partes.
Siendo el acto jurídico prexistente al documento que lo contiene. Al ser el documento un simple medio de
prueba de las declaraciones de voluntad emitidas por las partes, puede concurrir en su función de prueba
(declaración de parte, declaración de testigos, pericia, inspección judicial, auxilios técnicos o científicos),
los mismos que pueden modificar lo que resulte del documento que quedará sin eficacia probatoria.
Por ejemplo, si en el documento que contiene un contrato de mutuo se declara que el mutuatario recibió
mayor cantidad que la verdaderamente entregada por el mutuante, el contrato se entiende celebrado por
la cantidad verdaderamente prestada, si es que se ha quedado debidamente con la declaración del
mutuante u otro medio de prueba idóneo, quedando el mutuo sin efecto en cuanto al exceso (art. 1664).
La pérdida o destrucción del documento no impide la prueba del acto por cualquier otro medio probatorio.
La forma documental tiene la ventaja de facilitar la prueba tanto de la existencia del acto jurídico como
del contenido de la manifestación de voluntad, siendo esta su función fundamental y configura en general
a la forma ad probationem.
Pero, como también lo hemos dejado expuesto, en algunos casos, la forma es consustancial al acto
jurídico y el único modo de probar su existencia y contenido es el documento mismo. En estos casos la
forma es ad solemnitatem y no cumple solo la función probatoria sino que viene a ser el documento
mismo, que deviene, por eso, en el único y excluyente medio probatorio respecto del acto jurídico así
celebrado. Por el contrario, en la forma ad probationem el documento es solo un medio probatorio y el
acto jurídico así celebrado puede ser probado por medio probatorio distinto al de la forma empleada.
SEPTIMA SEMANA
(21 FEB AL 25 FEB DEL 2022)
LA REPRESENTACIÓN
PRIMERA SESION
El poder es una institución jurídica primordial del Derecho civil peruano, por cuanto su aplicación es
ejercida de manera perfecta en una sociedad cada vez más dinamizada por su crecimiento económico y
con ello la constante escasez de tiempo de las personas naturales y jurídicas. Por estas razones, se
permite delegar o apoderar diversas actividades personales, contractuales y procesales, lo cual implica un
ahorro de tiempo y dinero, generando el intercambio de relaciones civiles y contractuales fluidas y con
estricto respeto al principio de seguridad jurídica.
El acto jurídico puede ser celebrado por el propio sujeto interesado o por medio de otra persona, dándose
lugar a la figura jurídica de la representación. El poder es una institución jurídica primordial del Derecho
Civil peruano, por cuanto su aplicación es ejercida de manera perfecta en una sociedad cada vez más
dinamizada por su crecimiento económico y con ello la constante escasez de tiempo de las personas
naturales y jurídicas. Por estas razones, se permite delegar o apoderar diversas actividades personales,
contractuales y procesales, lo cual implica un ahorro de tiempo y dinero, generando el intercambio de
relaciones civiles y contractuales fluidas y con estricto respeto al principio de seguridad jurídica.
Que, el artículo 145° del Código Civil, establece que el acto jurídico puede ser realizado mediante
representante, salvo disposición contraria de la ley. La facultad de representación la otorga el
interesado o la confiere la ley.
La representación en el código civil de 1984, establece que el acto jurídico puede ser
realizado mediante representante, con excepción de aquellos en los cuales la ley prohíba la
representación. Asimismo, regula de forma expresa los tipos de la representación: la voluntad
del representado (representación voluntaria o convencional) y la ley (representación legal)
El jurista español Luis Diez Picazo, puntualiza que “La representación, por el contrario, atribuye al
apoderado el poder de emitir una declaración de voluntad frente a terceros en nombre del poderdante”
Para el maestro León Barandiarán, “En la representación se da una distinción entre el sujeto que hace la
declaración de voluntad y aquel sobre el que recaen los efectos que el orden jurídico reconoce”
En la perspectiva del doctor Vidal Ramírez; “La facultad de representación puede dar lugar a la
sustitución del representado por el representante, quien deberá dar actuar en su nombre y en su interés,
configurando la representación directa, también llamada representación de personas; o, puede dar lugar a
la interposición del representante entre el representado y el tercero contratante, actuando el representante
en nombre propio, pero en interés del representado, configurando la representación indirecta, también
llamada representación de intereses”.
La representación es una figura en virtud de la cual una persona- el representante- celebra uno o más actos
jurídicos en cautela de los intereses de otra- el representado- Sujetos de la representación
Según el maestro Aníbal Torres Vásquez, son considerados sujetos de la Representación los
siguientes:
a) El representado. - el representado o dominus negotti es el sujeto principal, dueño o
título del derecho o interés que es gestionado por el representante; es la persona en
quien han de recaer, directa (si la representación es directa) o indirectamente (si la
representación es indirecta) los efectos del acto llevado a cabo por el representante. Se
le denomina “dueño del negocio o acto jurídico”
b) El representante. - Es la persona que actúa por cuenta y en interés del
representado; no ejerce un derecho propio, sino un derecho que es del representado.
El representante actúa siempre por cuenta y en interés del representado, pero puede
también actuar en interés propio, cuando los efectos del negocio repercuten en el
patrimonio del propio representante en virtud de una relación interna entre él y el
representado. Al representante que actúa en su propio interés se le llama “procurador
in rem propriam”
c) El tercero. - Es la persona con quien el representante celebra el acto jurídico que le
ha encomendado el representado.
CLASES DE LA REPRESENTACIÓN
SEGUNDA SESION
1. Pluralidad de representantes
Artículo 147º.- Cuando son varios los representantes se presumen que lo son
indistintamente, salvo que expresamente se establezca que actuarán conjunta o
sucesivamente o que estén específicamente designados para practicar actos diferentes.
A. LA REPRESENTACIÓN CONJUNTA
Es la representación simultánea y todos los representantes deben de actuar de común
acuerdo. Se trata de un solo poder. Distinto es el caso del art. 780 c.c., el cual
establece que:
"Cuando hay varios albaceas testamentarios nombrados para que ejerzan el cargo
conjuntamente, vale lo que todos hagan de consuno o lo que haga uno de ellos
autorizado por los demás. En caso de desacuerdo vale lo que decide la mayoría".
B. LA REPRESENTACIÓN SUCESIVA
Significa que uno de los representantes deberá actuar después de otro. Se trata de "dos
(o más) poderes, uno a cada persona, aunque deriven de un mismo documento. Las
relaciones jurídicas entre el representado y cada representante son independientes, si
bien para la misma labor general o específica". Podría ser el caso que A faculta a B
para que lo represente en el saneamiento legal de su casa, después a C para que la
venda y a D para que lo represente en la escritura de compraventa.
La revocación se fundamenta:
1. En que el representado es el dominus negotii (dueño del negocio); de él es el interés
en la gestión, de allí que el poder no puede ejercerse en contra de su voluntad. Si ya
no tiene interés en la realización del acto para el cual designó un representante, pone
fin a la representación revocando el poder (Torres Vásquez, 2001, pp. 356- 357).
Es por ello que la revocación, como sostiene Vidal Ramírez, es ad nutum, depende de
la simple voluntad del representado. Pero además es recepticio, por cuanto sus efectos
recaen en el representante y terceros que tengan interés en la relación representativa
(p. 236).
Al respecto, Rivas Caso (2017) establece: “en cuanto a la renuncia al poder, en el civil
law la doctrina considera a la misma como un supuesto de extinción de poder. Esta
extinción se da a través de un acto unilateral y recepticio. Todo ello se fundamenta
en que la ruptura de la relación de confianza entre representante y representado es
suficiente para que aquel pueda extinguir el poder a través de su renuncia” (p. 222).
En este aspecto Gonzales Loli (2005) expresa que solamente “en el interés de alguien
distinto al representado se puede justificar la irrevocabilidad del poder, siendo más bien
que no tiene sentido lógico alguno sustentarla en la especialidad del acto o en la
temporalidad limitada de apoderamiento”.
Por razones de confidencialidad, reservaremos los nombres de las partes litigantes. Una universidad
privada celebró un contrato de obra con el objeto de que el contratista se encargue de la elaboración del
expediente técnico y la construcción de una edificación de cinco pisos del pabellón de la Facultad de
Enfermería. La universidad desembolso el 80 % de la contraprestación o pago de partidas, mientras que el
contratista efectuó un avance de la obra al 18 % de su calendario.
La universidad, con diligencia, cumplió con expresar las observaciones a los avances de la obra y anotar
el cuaderno de obra, con lo cual habría justificado las causales de resolución de contrato por defectos,
retrasos y acumulación de penalidades. El consejo universitario autorizó al rector a fin de que pueda
emitir y formalizar la carta de resolución de contrato a la contratista, tal como estipulara el procedimiento
de resolución de contrato establecido en el contrato de obra.
La universidad, vía conducto notarial, notificó con la carta de resolución de contrato a la contratista,
expresando como causales diversos incumplimientos y acumulación de penalidades, esta resolución es
suscrita por el asesor legal de la universidad.
La universidad interpone una demanda judicial por resolución de contrato, la que mantiene como sustento
el retraso, defectos y acumulación de penalidades, el comitente contesta la demanda indicando la no
existencia de tales incumplimientos, sin perjuicio de no haber cumplido con el objeto del contrato,
manifiesta como defensa de forma, que la universidad no cumplió con el procedimiento de resolución de
contrato, por cuanto las facultades especiales resolutorias correspondían al rector o salvo delegación
expresa mediante poder especial y delegación del consejo universitario, ratificando en su defensa que la
resolución del contrato de obra fuera efectuada por una persona o funcionario sin facultades resolutorias
contractuales.
Lamentablemente, para los intereses de la universidad, el asesor legal que emitiera la resolución de
contrato, careció del poder especial con facultades resolutorias, lo cual devino en que la demanda sea
declarada infundada y confirmada por la Sala Civil en segunda instancia.
PRIMERA SESION
LA REVOCACIÓN DE PODER
El artículo 149 de nuestro Código Civil prescribe que el poder puede ser revocado en cualquier momento.
La palabra revocación viene del latín revocatio que quiere decir nuevo llamamiento, dejar sin efecto una
decisión. La revocación del apoderamiento es un acto jurídico unilateral y recepticio. El poderdante puede
retirar los poderes, basado en la necesidad de ejercer personalmente su potestad, o por haber perdido la
confianza en el representante (Romero Montes, 2003, p. 132).
La revocación es un acto jurídico por el cual se extingue un acto unilateral mediante la declaración de
voluntad del propio autor de dicho acto. También puede haber revocación de contratos que son actos
bilaterales, por una de las partes contratantes, en determinados supuestos contemplados por la ley (Ibáñez,
2018, p. 37).
Por la revocación, a sola voluntad unilateral y recepticia del representando se extingue el poder, salvo el
pacto de irrevocabilidad. El representado puede revocar el poder en cualquier momento a su arbitrio, sin
necesidad de dar explicación sobre su decisión. La ley le confiere este derecho en resguardo de sus
intereses. La revocación puede ser hecha aun cuando la representación sea remunerada. En este caso, si el
representante ya había dado comienzo a la gestión, el representando deberá pagar los honorarios
proporcionalmente a los servicios prestados (Torres Vásquez, 2001, p. 222).
La revocación es un modo de extinción de los actos jurídicos unilaterales, y en algunos casos de contratos,
en cuya virtud el autor de la declaración de la voluntad, en los actos unilaterales, o una de las partes, en
los contratos “retrae su voluntad dejando sin efecto el contenido del acto o la transmisión de algún
derecho” (Torres Vásquez, 2001, p. 38).
LA REVOCACIÓN SE FUNDAMENTA:
Es por ello que la revocación, como sostiene Vidal Ramírez, es ad nutum, depende de la simple
voluntad del representado. Pero además es recepticio, por cuanto sus efectos recaen en el
representante y terceros que tengan interés en la relación representativa (p. 236).
Otro aspecto que podrá representar la culminación del poder, se manifiesta en la extinción del poder por
renuncia.
Al respecto, Rivas Caso (2017) establece: “en cuanto a la renuncia al poder, en el civil law la doctrina
considera a la misma como un supuesto de extinción de poder. Esta extinción se da a través de un acto
unilateral y recepticio. Todo ello se fundamenta en que la ruptura de la relación de confianza entre
representante y representado es suficiente para que aquel pueda extinguir el poder a través de su renuncia”
(p. 222).
El artículo 153 del Código Civil peruano prescribe que: “El poder es irrevocable siempre que se estipule
para un acto especial o por tiempo limitado o cuando es otorgado en interés común del representado y del
representante o de un tercero. El plazo del poder irrevocable no puede ser mayor de un año”. La norma no
registra antecedente en el Código Civil de 1936 y se inspira en la propuesta de Carlos Cárdenas Quirós a
la Comisión Revisora.
SEGUNDA SESION
Por razones de confidencialidad, reservaremos los nombres de las partes litigantes. Una universidad
privada celebró un contrato de obra con el objeto de que el contratista se encargue de la elaboración
del expediente técnico y la construcción de una edificación de cinco pisos del pabellón de la
Facultad de Enfermería. La universidad desembolso el 80 % de la contraprestación o pago de
partidas, mientras que el contratista efectuó un avance de la obra al 18 % de su calendario.
La universidad, con diligencia, cumplió con expresar las observaciones a los avances de la obra y
anotar el cuaderno de obra, con lo cual habría justificado las causales de resolución de contrato por
defectos, retrasos y acumulación de penalidades. El consejo
universitario autorizó al rector a fin de que pueda emitir y formalizar la carta de resolución de
contrato a la contratista, tal como estipulara el procedimiento de resolución de contrato establecido
en el contrato de obra.
La universidad interpone una demanda judicial por resolución de contrato, la que mantiene como
sustento el retraso, defectos y acumulación de penalidades, el comitente contesta la demanda
indicando la no existencia de tales incumplimientos, sin perjuicio de no haber cumplido con el
objeto del contrato, manifiesta como defensa de forma, que la universidad no cumplió con el
procedimiento de resolución de contrato, por cuanto las facultades especiales resolutorias
correspondían al rector o salvo delegación expresa mediante poder especial y delegación del
consejo universitario, ratificando en su defensa que la resolución del contrato de obra fuera
efectuada por una persona o funcionario sin facultades resolutorias contractuales.
Lamentablemente, para los intereses de la universidad, el asesor legal que emitiera la resolución de
contrato, careció del poder especial con facultades resolutorias, lo cual devino en que la demanda
sea declarada infundada y confirmada por la Sala Civil en segunda instancia.
NOVENA SEMANA
PRIMERA SESION
Interpretar quiere decir encontrar el verdadero sentido o significado de algo o de alguna situación o
circunstancia. La interpretación del acto jurídico es el procedimiento de investigación del
significado de una declaración de voluntad. Supone la indagación del verdadero sentido y alcance
de la manifestación o manifestaciones de voluntad que han generado el acto jurídico a fin de
determinar sus efectos.
Ahora, si el acto jurídico es el instrumento conferido por el ordenamiento jurídico a los particulares
(sujetos de derecho) para dictar normas que regulen sus propios
intereses. En efecto, la autonomía privada es la potestad que tienen los individuos para darse
normas a sí mismos, las cuales regularan sus relaciones jurídicas; los particulares tienen la potestad
de constituir por sí y para si su propio ordenamiento jurídico particular (siempre y cuando no
contravenga imperativos legales y atienda el orden jurídico vigente).
En la condición de que el acto jurídico es la regulación de las relaciones jurídicas privadas, resulta
más que necesario interpretarlo, bajo la misma exigencia de interpretación de la norma jurídica (en
cuanto a su aplicación, mas no así en cuanto a la técnica jurídica) general y abstracta con la
diferencia del carácter particular y concreto de la norma negocial (acto jurídico).Por ello,
entendemos que el objeto de la interpretación del acto jurídico es la manifestación de voluntad
querida por las partes intervinientes en dicho acto.
La significación de las palabras y de los signos utilizados como medio de expresión puede variar
según el contexto, según las circunstancias y según el particular modo de expresarse de los
individuos o de los particulares grupos sociales. Por eso, puede suceder que la declaración negocial
(acto jurídico) no tenga un significado univoco, o que esa declaración sea entendida de modo
diverso por el declarante, por el destinatario de la declaración por los terceros eventualmente
interesados. La interpretación de acto jurídico es la técnica dirigida al conocimiento del contenido,
sentido y alcance del acto, o sea, de la regulación establecida por el agente o agentes que lo crean.
En otras palabras, se trata de determinar el contenido de acto jurídico atribuyéndole su exacto que
determine las obligaciones y los derechos que de él se derivan.
La interpretación del acto jurídico puede presentar según los casos dificultades mayores o menores,
pero es siempre necesaria. La interpretación del ser humano y del lenguaje hace que la
reproducción de la voluntad mediante la declaración no esté libre de confusión y dudas, por lo que
la interpretación deviene en un quehacer necesario para aclarar las dudas y establecer su
significado.
En ese orden de ideas, los actos jurídicos son interpretados con el único fin de poder obtener de él
su verdadero sentido o finalidad, una vez que el acto jurídico ha sido calificado, es decir se ha
determinado que tipo de acto jurídico es, se podrá hacer uso y aplicación de las normas
correspondientes.
a) Interpretación objetiva
El acto jurídico debe ser interpretado de acuerdo con lo que se haya expresado en él y según el
principio de la buena fe.
b) Interpretación sistemática
Las cláusulas de los actos jurídicos se interpretan las unas por medio de las otras,
atribuyéndose a las dudosas el sentido que resulte del conjunto de todas.
c) Interpretación integral
Las expresiones que tengan varios sentidos deben entenderse en el más adecuado a la
naturaleza y al objeto del acto.
d) Interpretación Literal
Es la que se realiza a lo que está estipulado en el documento tomándolo como punto de
partida y se apoya en el principio de buena fe, que da por verdadero lo que se encuentra
declarado en el mismo.
e) Interpretación Finalista
Es aquella que se da a lo que mejor convenga del acto jurídico.
g) Interpretación Restrictiva
Es aquella que se realiza sobre lo que está estipulado en el contrato.
h) Interpretación Conservadora
Esta interpretación busca asegurar la eficacia del acto jurídico
SEGUNDA SESION
1. Concepto
Las modalidades del acto jurídico son ciertos elementos accidentales que modifican
los efectos normales del acto, ya tornando incierta la existencia de dichos efectos
(condición), ya limitando en el tiempo esos efectos (plazo), ya limitando la ventaja
económica del beneficiario de un acto de liberalidad (cargo). Se les denomina
accidental porque pueden existir o no; su existencia depende de que las partes, sin
estar obligadas, las hayan añadido al acto jurídico, estos elementos vienen a ser los que
el código civil denomina modalidades, considerando como tales a la condición plazo y
cargo, también llamado modo. Tan bien se les conoce como elementos accesorios. La
condición y el plazo son accidentales o accesorios, en cuanto son extraños a la
estructura del acto, pero una vez que las partes, los añaden al acto que celebran, dejan
de ser extraños, para devenir en elementos que tienen una importancia análoga a la de
los elementos esenciales, puesto que de ellos se hace depender la eficacia del acto; por
otro lado no sucede lo mismo con el modo o cargo, que una vez incorporado en el acto
no pierde su naturaleza de accesorio; no es requisito de eficacia del acto. Ejemplos: A
trasfiere gratuitamente a B la propiedad de un bien; este es un contrato de donación
pura. A se obliga a donar a B si es que este opta su título profesional el próximo mes
de diciembre; este es un contrato de donación bajo condición. A dona a B cincuenta
cabezas de ganado, obligándose a entregar diez cabezas de ganado por mes; este es un
contrato de donación sujeto a plazo. A dona B una casa, con la obligación del
donatario B de pagar una pensión mensual a C por un año; esta es una donación de
cargo.
No todos los actos jurídicos pueden contar con los elementos accidentales, solamente
será en aquellos donde sea factible su establecimiento del acuerdo a la esencia del
mismo. Así tenemos, que no sería correcto agregar modalidades a los actos jurídicos
puros; por ejemplo, a un matrimonio no se le puede insertar una condición o plazo, así
como tampoco se le puede agregar a un acto jurídico oneroso un cargo o modo, porque
simple y llanamente su estructura funcional no lo permite.
Pues bien, a los elementos accidentales que forman parte de la estructura del acto
jurídico se le suele llamar modalidades del acto jurídico y vienen a ser: La condición,
el plazo y el cargo o modo.
2. La Condición
Concepto
Consiste en la cláusula por la cual se hace depender el nacimiento o la
resolución del acto jurídico de un acontecimiento futuro e incierto, de este modo
la condición viene a ser el mismo hecho, acontecimiento o suceso futuro e
incierto del que se hace depender la eficacia del acto jurídico para que empiece
a desplegarse o para que cese. Por su parte Aníbal Torres Vásquez manifiesta de
la condición que: “Es el evento futuro e incierto (natural o humano), establecido
arbitrariamente por la voluntad del agente (conditiofacti), de cuya verificación
se hace depender el surgimiento (condición suspensiva) o la cesación
(condición resolutoria) de la eficacia de un acto jurídico, o de una o alguna de
sus cláusulas o estipulaciones”
Características:
DECIMA SEMANA
PRIMERA SESION
ACTO SIMULADO
CONCEPTO.
La simulación importa mentir u ocultar en todo o en parte una verdad o se hace aparecer como
verdadera una mentira, o porque se hace aparecer a los ojos de los terceros una verdad diversa que la
afectiva.
En el acto jurídico simulado, hay un concierto de voluntades para presentar un acto jurídico que no
responde a la voluntad interna de las partes y que solo sirve de medio para producir engaño a los
terceros.
EL PROPÓSITO DE ENGAÑAR
Como la simulación se dirige a producir un acto jurídico aparente, el propósito engañar le es
inherente. El engaño va dirigido a terceros, aunque sea un engaño no reprobado por la ley.
El acto jurídico puede ser lícito o ilícito, ya que como advierte Ferrara, no debe confundirse la
intención de engañar con la intención de dañar, porque la simulación en sí misma no es lícita ni ilícita,
pudiendo ser el acto ilícito por su finalidad, esto es si mediante el acto simulado se persigue
perjudicar a un tercero.
El artículo 90 del CC vigente, nos proporciona un perfil de lo que debemos entender por simulación
absoluta.
El objeto de la simulación es el engaño a un tercero, estos actos jurídicos adolecen de nulidad absoluta
artículo 219 del CC, inc. 5.
SIMULACIÓN RELATIVA
La simulación relativa es cuando el acto declarado no responde a la verdadera determinación de la
voluntad, pero esta última existe, pero no se declara. En este caso existen dos actos: uno aparente que
es el ficticio y el otro oculto secreto pero que es real. De manera que este último se halla disimulado
por el primer (León Barandarián).
El Código Civil vigente se ocupa de esta clase de simulación en su Art. 191. Igualmente contempla las
modalidades de simulación relativa, pero en diferentes artículos.
En la simulación relativa hay dos clases de negocios. Uno constituido por la forma aparente que la
partes adoptan con un fin engañoso; y otro, el negocio verdadero, disimulado bajo aquel ropaje
ilusorio.
El artículo materia de análisis termina sosteniendo "que no perjudique el derecho de terceros". Esto
nos está diciendo que el tercero puede impugnar el acto ocultado, mediante la nulidad, a fin de que
tenga prevalecía el acto aparente, por lo cual se orientó el tercero para celebrar el negocio.
La diferencia entre la simulación absoluta y la simulación relativa fluye del contenido de los artículos
190 y 191 del CC.
La simulación relativa no hace al acto nulo, sino anulable, pues el acto oculto no hace nulo sino
anulable, pues el acto oculto surte efectos inter partes, mientras que el acto aparente es el que
produce el engaño a terceros, que pueden asumir la actitud que más les convenga frente a las partes y
así podrán hacer valer a su arbitro el acto aparente u oculto.
La acción incoable por los terceros es de carácter personal. Su prescriptibilidad no plantea ninguna
cuestión doctrinal, se extingue a los 10 años para la acción de nulidad y 2 años para la anulabilidad.
SEGUNDA SESION
DECIMA PRIMERA
SEMANA
NOCIONES GENERALES.
En propiedad no hay fraude de los actos jurídicos sino, más bien, fraude a través de los actos jurídicos
(C.C. argentino, lo denomina Fraude en los actos jurídicos). Sobre el tema el Código Civil peruano
vigente, regula también otros casos que no son fraudulentos sensu stricto, o sea, derivados de conducta
dolosa.
CONCEPTO:
La palabra fraude no tiene un significado unánime, puesto que unas veces indica astucia y artificio,
otras el engaño, y en una acepción más amplia una conducta desleal; en fin toda acción contraria a la
verdad y a la rectitud que perjudica a la persona contra quien se comete.
En cambio, el fraude mediante el acto jurídico, o acto jurídico fraudulento, se da cuando una persona
enajena sus bienes a fin de protegerlos de la acción de los acreedores. En este caso la enajenación es
real no es ficticia como sucede cuando está de por medio la simulación. Lo que busca el deudor es un
estado de insolvencia para no pagar su deuda.
El fraude se realiza mediante un acto jurídico real y verdadero cuyos efectos son queridos por el
fraudator. Consiste en la enajenación de bienes a título oneroso o gratuito, que realiza quien es deudor
para evitar que su acreedor pueda ejecutarlo haciéndose pago con dichos bienes, o en la renuncia de
derechos, o en la constitución de garantías a favor de un acreedor en detrimento de otro u otros o
constituyéndolas por deudas ajenas teniendo deudas propias. Frente a tales actos, en el Derecho
Pretoriano se dio creación a la acción denominada pauliana, como remedio a utilizarse por el acreedor.
LA ACCIÓN PAULIANA
Cuando se produce el fraude al acreedor, por parte del deudor, mediante las disposiciones de su
patrimonio en perjuicio del primero, es posible que este plantee la acción revocatoria o pauliana, o de
ineficacia del acto jurídico de disposición.
Si bien el fraude todo lo vicia, fraus omnia viciatur, como se consideraba en el Derecho Romano, el
acto jurídico fraudulento es un acto jurídico valido y como tal eficaz, tanto respecto de las partes como
de los terceros.
SEGUNDA SESION
a. EL PERJUICIO AL ACREEDOR
El perjuicio al acreedor, esto es el eventus damni, es su requisito objetivo. Un acto de
disposición se considera perjudicial a los acreedores según indica Josseran, cuando
determina su insolvencia, y que mientras el deudor sea solvente, y lo es mientras en tanto que sus
bienes embargables sea suficientes para responder frente los acreedores, estos no están legitimados
para actuar interfiriendo en los actos de disposición que realiza, salvo que con tales actos se
produzca una disminución patrimonial que afecte su solvencia y se presenta el eventus damni que
legitima a los acreedores a ejercitar la acción pauliana.
En nuestro sistema se encuentra establecido en el Art. 195 del CC, este dispositivo establece el
requisito del eventus damni, como los actos del deudor, por los que renuncia a derechos o con los
que disminuye su patrimonio conocido y perjudique el cobro del crédito.
Para que exista el perjuicio al acreedor es obvio que debe de existir un crédito, que es el
derecho que la ley tutela mediante el remedio pauliano.
b. EL DESIGNIO FRAUDULENTO.
El designio fraudulento es un estado subjetivo que conduce al deudor a celebrar actos fraudatorios
con la finalidad de perjudicar a sus acreedores y el Código Civil lo ha previsto como requisito de la
acción pauliana para atacar los actos de disposición onerosa. Consiste en la intención del deudor de
causar perjuicio a su acreedor o acreedores y en el conocimiento del adquiriente de los bienes
del
perjuicio que causa el acto de disposición o en el actuar del adquiriente de consumo con el
fraudator para el perjuicio a su acreedor.
El Art. 195 del CC, que tiene como fuente el Art. 2901 del Código Civil italiano, ha quedado
estructurado en dos partes: la primera dedicada a los actos fraudulentos gratuitos y, la segunda a los
actos fraudulentos onerosos, los cuales requieren necesariamente para su declaración de ineficacia
del requisito del designio fraudulento, sea como consius fraudis o como consilium fraudis.
Prescribe el texto vigente de la segunda parte del Art.195, en sus dos incisos se ocupan de
situaciones diferentes.
El inc. 1 está referido al acto fraudatorio celebrado con posterioridad al nacimiento del crédito y
precisa que para la acción pauliana el tercero, es decir el adquiriente a título oneroso, debe de haber
actuado conscius fraudis, esto es con conocimiento del perjuicio al acreedor por el deudor o haber
estado en razonable situación de conocerlo o de no ignorarlo. La justificación de la declaración de
ineficacia radica, en este caso en el conscius fraudis, sancionándose la mala fe del adquiriente
que conocía o ignoraba el perjuicio que se causa al creedor.
El inc. 2 está referido al acto fraudatorio anterior al surgimiento del crédito y precisa que para el
ejercicio de la acción pauliana se requiere que el fraudador y el tercero, es decir el adquiriente de
los bienes a título oneroso, hayan celebrado el acto perjudicial en consilium fraudis, esto es, con el
propósito de perjudicar el crédito del futuro acreedor. La justificación de la declaración de
ineficacia radica en el consilium fraudis, sancionándose la mala fe del adquiriente por haberse
prestado al propósito del fraudador de engañar al futuro acreedor con la existencia de bienes que ya
estaban fuera de su ámbito patrimonial.
Incluso en los actos constitutivos de garantías puede configurar un fraus creditorum, vasta analizar
el Art. 196 del CC, sean estas por deudas propias o ajenas, como actos celebrados a titulo oneroso,
por lo que para que se ejercite la acción pauliana el acreedor perjudicado tendrá que establecer el
consilium fraudis si el acto que califica es anterior al crédito o el consilum fraudis si es posterior, Si
los actos constitutivos de garantía son posteriores deben entenderse como actos gratuitos y en
consecuencia para el ejercicio de la acción pauliana resulta suficiente alegar el eventos damni.
En conclusión, lo que requiere al acreedor para accionar con el remedio pauliano frente a los actos
fraudatorios celebrados onerosamente, o considerados onerosos, es del eventus damni al que debe
concurrir el designio fraudulento, como conscius fraudis o como consilium fraudis, según el caso.
DECIMA SEGUNDA
SEMANA
PRIMERA SESION
El crédito como parte fundamental de nuestro sistema económico es uno de los derechos subjetivos
patrimoniales de relevancia constitucional más discutidos y defendidos en el medio jurídico por su utilidad
y beneficio para el país. Así, vemos que a diario, a través de intercambios de naturaleza contractual, se
dinamiza la economía y opera el mercado.
En efecto, de acuerdo al Ministerio de Relaciones Exteriores y ProInversión, más del 90% del PBI nacional
es generado por servicios, que no son otra cosa que relaciones obligatorias nacidas de contratos, y
actividades industriales y comerciales. De este modo, es necesario que el Estado y los propios particulares
provean mecanismos de protección del crédito frente al incumplimiento contractual, que brinden seguridad
jurídica a los operadores económicos y den predictibilidad al sistema jurídico en general, para asegurar el
intercambio o asignación óptima de recursos a través de la cooperación.
Entre los mecanismos de tutela otorgados por el ordenamiento jurídico para proteger el crédito se encuentra
la acción pauliana o acción revocatoria por fraude a los acreedores, que se dirige a conservar actual o
preventivamente la garantía patrimonial del deudor frente a actos de disposición que puedan mermar la
integridad de su patrimonio y por ello impedir o dificultar el cobro del crédito. No obstante su gran
importancia, su regulación y aplicación práctica es confusa, pues, como veremos más adelante, sus
fundamentos y elementos no han sido abordados de manera unánime a nivel doctrinario ni jurisprudencial,
lo que en aras de proteger el crédito ha terminado desnaturalizando, en ocasiones, la figura jurídica a lo
largo de los años.
El principio de la responsabilidad patrimonial del deudor implica, en términos sencillos, que este deba
responder frente a la deuda del cual es titular con todos los bienes presentes y futuros que integran su
patrimonio. En este sentido, el acreedor cuenta con una garantía genérica sobre el patrimonio del deudor
que le permite a través de su pretensión dirigirse contra los bienes de aquél y ejecutar su patrimonio para
satisfacer su interés creditorio en caso de incumplimiento. Asimismo, esta responsabilidad entraña una
restricción a las facultades del deudor de disponer libremente de sus bienes, en tanto se busca mantener la
solvencia de su patrimonio para responder al crédito impago, pues de lo contrario se crearía un perjuicio
para el acreedor. De acuerdo a Luis Moisset de Espanés, “el fundamento jurídico de la acción revocatoria
está en el principio de que el patrimonio del deudor constituye la garantía común de los acreedores”.
Del mismo modo, Michele Giorgianni sostiene que “la responsabilidad patrimonial del deudor es el
fenómeno por el que los bienes del deudor están sometidos a la acción ejecutiva del acreedor, dirigida a
conseguir para este último la realización de su interés cuando éste no haya sido satisfecho por el
incumplimiento del deudor”. Ambos juristas, argentino e italiano respectivamente, dan cuenta del principio
general por el cual el deudor expone su patrimonio ante la ejecución de un crédito que no ha sido honrado
por su parte, consagrado tanto en el nuevo Código argentino de 2015 como en el Código italiano de 1942.
Por otro lado y a pesar de que en el actual Código Civil de 1984 dicho principio no es reconocido de
manera explícita, coincidimos con aquella doctrina que sostiene que sí se encuentra implícitamente
consagrado a nivel legislativo a partir de la regulación de la acción revocatoria, inserta en el artículo 195°
dentro del Libro dedicado al Negocio Jurídico.
1) LA ACCIÓN PAULIANA
Es un remedio del cual dispone el acreedor para hacer inoponibles frente a él los actos de
disposición (a título gratuito o a título oneroso) de su deudor con terceros.
El Código Civil en su artículo 195 la define de la siguiente manera: El acreedor, aunque el crédito
esté sujeto a condición o a plazo, puede pedir que se declaren ineficaces respecto de él los actos
gratuitos del deudor por los que renuncie a derechos o con los que disminuya su patrimonio
conocido y perjudiquen el cobro del crédito. Se presume la existencia de perjuicio cuando del acto
del deudor resulta la imposibilidad de pagar íntegramente la prestación debida, o se dificulta la
posibilidad de cobro.
LEÓN BARANDIARAN Señala que por medio de la Acción Pauliana el acreedor obra en
nombre propio y demanda que quede sin efecto el acto realizado por su deudor, que comporta
una disminución en el patrimonio de éste, que así queda reducido a la insolvencia, o sea, que
carece de medios para pagar su insolvencia.
Premisas
- Se tutela el derecho de los acreedores.
- Protege al mismo tiempo el derecho de los terceros.
- Coloca a los bienes materia de la enajenación fraudulenta en situación de que puedan ser
embargados y rematados judicialmente por el acreedor.
SEGUNDA SESION
2) LA ACCIÓN SUBROGATORIA
Facultad que la ley concede a los acreedores para que sustituyéndose a su deudor ejerciten los
derechos y acciones de éste, cuando tales derechos y acciones, por la negligencia o mala fe de
dicho deudor, estuvieren expuestos a perderse para la prenda general con perjuicio para sus
acreedores.
a) Semejanza y Comparaciones
- La Acción Subrogatoria y Pauliana se fundan en el principio según el cual, el
patrimonio del deudor constituye la garantía de los acreedores.
- Ambas tienen carácter patrimonial.
- Son medios de conservación de la garantía patrimonial.
- Constituyen recursos judiciales subsidiarios cuyo fin es conseguir el pago actual o
futuro de las deudas.
- Proceden en virtud de la conducta prejudicial – acciones u omisiones- adoptada por
el deudor respecto de sus acreedores.
- No proceden si en el patrimonio del deudor hay bienes suficientes para hacer efectivo
el crédito.
b) Diferencias
La acción Pauliana. Procede contra los actos (acciones) del deudor con las cuales
renuncia a derechos o realiza actos de disposición o gravamen de su patrimonio en
perjuicio de su acreedor (el deudor dona, vende o grava sus bienes, renuncia a una
herencia o legado)
La acción subrogatoria u oblicua. Cae dentro del campo de las omisiones del
deudor en el reclamo o ejercicio de sus derechos (no reclama una herencia, no se defiende
en un proceso judicial que puede originarle la pérdida de sus bienes).
La acción Pauliana. Ataca un acto realizado por el deudor.
La acción subrogatoria u oblicua
- Supone la inactividad del deudor.
- Acreedor ejerce derechos los derechos correspondientes al deudor y en su nombre.
c) La Vía Procesal
Art. 200 C.C.
La norma ha sido introducida por el C.P.C. (Primera Disposición Modificatoria) La
demanda debe emplazar al fraudator y al adquiriente de los bienes.
e) La Prescripción
Inciso 4, artículo 2001 del C.C.
Acción revocatoria (CC 1936), se mantiene ese nomen iuris por error.
Existe voluntad jurídica cuando concurren los requisitos internos: discernimiento, intención y libertad,
y externos: la declaración. Como el acto jurídico es manifestación de voluntad, ésta debe estar
sanamente formada, libre de error o dolo que afecte la intención, o de violencia o intimidación que
afecta la libertad.
Los vicios de la voluntad son definidos como situaciones que inducen al sujeto a declarar una voluntad
que no corresponde a sus verdaderas intenciones. El error, el dolo, la violencia y la intimidación son
los tradicionalmente denominados vicios de la voluntad que afectan la validez del acto jurídico en la
modalidad de anulabilidad.
El acto jurídico anulable por estos vicios es provisionalmente eficaz, mientras no se declare
judicialmente su nulidad (Art. 221º del C.C.). Esta nulidad se pronunciará a petición de la parte
afectada.
EL ERROR
b) Concepto
Consiste en la ausencia de conocimiento (ignorancia) o conocimiento equivocado de la realidad,
o de aquello que comúnmente es aceptado como realidad, que da lugar a la formación de una
voluntad cuyos efectos no son queridos por el sujeto y que, por lo mismo, no la hubiese declarado
de haber advertido que está en error. Ejemplo: Una persona desea comprar una joya de oro para
regalar, pero por error, que a su vez es conocible por la otra parte, la joya que compra es de
bronce de bronce. La anulación del acto por error no da lugar a indemnización entre las partes
(Art. 207° del C.C.)
Para que el error constituya vicio de la voluntad que da lugar a la anulabilidad del acto jurídico
es necesario que concurran tres requisitos: La esencialidad del error; La cognoscibilidad del
error; y El perjuicio del errante
El artículo 201º del Código Civil señala que el error será causa de anulación del acto jurídico
cuando sea esencial y conocible por la otra parte.
El error es esencial cuando es determinante en la formación de la voluntad interna, el error es
esencial cuando determina el querer, o sea aquel en virtud del cual el celebrante, si no hubiese
incurrido en error no habría celebrado el acto jurídico. Se considera conocible cuando en relación
al contenido o a las circunstancias del acto o a la calidad de las partes, una persona con normal
diligencia hubiera podido advertirlo.
El error que no invalida el acto jurídico es el error accidental o indiferente. El artículo 209º
del Código Civil trata este tipo de error. Entre las formas de error indiferente encontramos el error
de cálculo, el error sobre la cantidad y el error en el motivo. Ejemplo: compro 100
computadoras por 100 soles c/u y me comprometo a pagar en un solo acto por la totalidad de la
compra. Si al hacer la multiplicación se produce un error, nos limitaremos a rectificarlo.
c) Clases de Error
Entre las clases de error tenemos:
Error de derecho: Consiste en la ignorancia absoluta de la Ley, sea por su falso
conocimiento o por su falsa interpretación. Es considerado inexcusable (Art. 202º Inc. 3
del C.C.).
Error de hecho: Puede recaer en la identidad del negocio o la identidad del objeto o en
las cualidades de la persona, entre otros.
Error - vicio o error motivo: Tiene su origen en la voluntad interna, es decir durante el
discernimiento, afecta la función cognoscitiva el celebrante, en la medida en que la
voluntad interna es el resultado de un conocimiento equivocado o de una ausencia de
conocimiento.
Error obstativo: El error también puede originarse en el momento de la exteriorización
de lo discernido, dando lugar al error en la declaración. Esta clase de error consiste en la
disconformidad entre lo querido y lo declarado, es decir, la declaración
EL DOLO
d) Concepto
Es el vicio de la voluntad mediante el cual se provoca deliberadamente el error. Se diferencia del
error en que éste es una percepción deformada de la realidad, debido a la actitud del sujeto;
mientras que en el dolo, el error es la consecuencia de la actitud maliciosa de otra persona que ha
provocado el error, o lo ha silenciado; es decir, no advierte a la otra parte del error en que ha
incurrido o contribuye a mantener el error.
Se considera el dolo como la astucia, el ardid, el engaño, las maquinaciones maliciosas destinadas
a provocar o mantener el error.
Este vicio de voluntad se sanciona con la invalidez del acto jurídico debido a que se ha
deformado la voluntad.
e) Clases de Dolo
Entre las clases de dolo tenemos:
El dolo causal:
Tiene por objeto inducir la voluntad de la otra parte hacia la celebración del acto jurídico.
Se trata de un dolo determinante de la voluntad de celebración del negocio o acto jurídico.
El dolo causal se encuentra establecido en el artículo 210º del Código Civil: "el dolo es la
causa de anulación del acto jurídico cuando el engaño usado por una de las partes haya sido
tal que sin él la otra parte no hubiera celebrado el acto".
El dolo incidental:
No es determinante en la declaración de la voluntad y hace únicamente que el acto jurídico
se ha celebrado en condiciones menos ventajosas. El artículo 211º del Código Civil define
al dolo incidental como un engaño ineficiente para determinar la voluntad y establece que
el acto jurídico será inválido, aunque sin la presencia del dolo si hubiese celebrado en
condiciones diferentes, pero impone a quien utilizó el dolo la obligación a la reparación de
los daños y perjuicios.
El dolo omisivo:
Se encuentra regulado en el artículo 212º del Código Civil. Consiste en el silencio
malicioso que tiene como intención hacer que la otra parte incurra en error, por no informar
de aquellos hechos y circunstancias, de los que la víctima no tenía manera de enterarse por
sus propios medios.
LA VIOLENCIA E INTIMIDACIÓN
f) Concepto
La violencia es la coacción ejercida sobre una persona para obligarla a realizar un acto que no
quiere. Se trata de una fuerza física o moral que infunde temor y que obliga a la realización del
acto jurídico.
Siguiendo al esquema del derecho romano, la violencia se divide en:
SEGUNDA SESION
Definición. - La invalidez es una de las fases que puede atravesar el acto jurídico en un momento
patológico, esto es, cuando adolece de algún vicio o irregularidad jurídica en su estructura o cometidos
durante la conformación del acto.
De esta forma, podemos comprender que la invalidez del acto jurídico es el resultado de la
ausencia de alguno de sus elementos esenciales y requisitos de validez. Como tal, el efecto principal
de la invalidez es la perdida de efectos del acto jurídico, pero esta ineficacia se efectivizará desde el
mismo momento de la celebración del acto, por ello se menciona que ésta es una ineficacia estructural;
entendiendo que si un acto jurídico es inválido desde su conformación, entonces el acto no debería
desplegar sus efectos (“si el acto es inválido éste es ineficaz”), o si provisionalmente llegase a producir
efectos, tal situación patológica es remediada mediante una sentencia que limita sus efectos y extingue
los efectos que se hayan producido desde su celebración, salvo que afecte a terceros de buena fe (“si el
acto inválido produce efectos, estos se extinguen desde su celebración”).
Para comprender un poco más este concepto es preciso realizar algunas consideraciones previas sobre
la estructura y la naturaleza de los actos jurídicos. Se puede precisar qué acto jurídico como la
declaración de voluntad enfocada a causar efectos de derecho y que se apoya, para obtener ese
propósito en tal sentido otorga un determinado procedimiento normativo. Esta definición facilita los
elementos esenciales que precisamente deben asistir en la unificación de un acto jurídico y sin los
cuales no se pueden por lo menos concebir su coexistencia.
A. CARACTERÍSTICAS DE NULIDAD.
Sanción. Corresponde a un proceder que no debió ser.
Legal. Debe basarse en la ley.
Se caracteriza por producir consecuencias jurídicas. La nulidad le niega esas consecuencias.
La causal de nulidad existe en el momento de la celebración del acto.
De esta forma, podemos inferir que la nulidad no es una forma patológica del acto jurídico (como
lo es el acto nulo o anulable) sino que es la sanción frente a la configuración de tales situaciones
patológicas (la celebración de actos nulos o anulables) y, también, es un remedio apropiado para
resarcir los efectos que produce este acto jurídico infectado (ya sea nulo o anulable).
Suele confundirse los términos y mencionar a la nulidad como una forma de invalidez del acto
jurídico cuando lo correcto es que las formas de invalidez del acto son el acto nulo y el acto
anulable (los que incluso puede producir efectos provisionalmente), los cuales para resarcir los
efectos adversos que generan en el sistema es remediado mediante “la nulidad”.
Esta postura mantiene coherencia con nuestro sistema jurídico conforme lo señala Vidal Ramírez,
quien concibe a la nulidad como una sanción que puede alcanzar a la generalidad de los actos
jurídicos, señalando que su carácter de sanción surge de las propias disposiciones del Código Civil
y es una consecuencia de la celebración de un acto jurídico con causal de nulidad existente en el
momento de su celebración. En efecto, la nulidad viene a ser la consecuencia frente a las formas de
invalidez del acto jurídico, que vendría a ser la causa; o en otras palabras, la nulidad es la acción de
privar de todo efecto jurídico al acto jurídico como si éste jamás hubiese existido (ineficacia
estructural). Ahora bien, consideramos que la nulidad presenta una doble dimensión: como sanción,
para castigar el resultado defectuoso de aquellos sujetos que no han cumplido con reunir los
elementos esenciales y requisitos de validez para generar la existencia de dicho resultado (acto nulo
o acto anulable), el cual se efectiviza mediante la privación de todo efecto jurídico desde su
celebración; y como remedio, en la medida que como aquel acto nulo o anulable puede producir
efectos de forma provisional, éstos al ser efectos precarios o dañinos para el sistema jurídico,
deben ser enmendados, y allí surge la nulidad para depurar todos los efectos que se han producido
desde su misma celebración, como si éste nunca hubiese existido. La razón de ser de esta doble
dimensión se presenta con mayor detalle en los casos de los actos anulables, los cuales pueden ser
confirmados o pueden ser objeto de nulidad, a criterio o decisión de las partes intervinientes en el
acto anulable, quienes podrán decidir: si el acto anulable les es favorable entonces no habría daño
grave alguno así que no tendría sentido aplicar la nulidad como sanción y tampoco como remedio
porque no habría nada que remediar; caso particular en el cual operaría la confirmación como otra
forma de remediar los vicios en la voluntad producidos en la celebración del acto anulable.
Esta precisión no sólo tienes fines teóricos, sino que también tiene efectos prácticos, porque el
considerar como formas de invalidez a la nulidad y a la anulabilidad ha conllevado a que en la
práctica jurídica se interpongan demandas ante los órganos jurisdiccionales bajo la pretensión de
“anulabilidad de acto jurídico”, el cual –si bien ha generado efectos en la práctica– demuestra un
grave error filológico y jurídico, ya que la anulabilidad no es una sanción sino que es un fenómeno,
cuyo significado se deriva de los dos términos que lo conjugan “anula” que significa anular y
“bilidad” que significa posibilidad, siendo así, el significa literal de anulabilidad significa
“posibilidad de anular”, y en materia negocial anulabilidad significa que “el acto jurídico es posible
de ser anulado”. De esta forma, cuando se solicita al órgano jurisdiccional que declare la
anulabilidad del acto jurídico, en realidad se está peticionando que declare que aquel acto jurídico
tiene la posibilidad de ser anulado, y con ello no se estaría solucionando ningún conflicto de
intereses, más por el contrario sólo se estaría declarando la existencia del mismo, lo cual representa
un grave error no sólo gramatical sino también de técnica-jurídica, ya que lo pretendido era restarle
eficacia a aquel acto jurídico anulable, y ello sólo podría haberse realizado mediante la nulidad
(sanción- remedio).
Afirmación que guarda relación con nuestro ordenamiento jurídico, ya que el art. 222° del
Código Civil textualmente señala que “el acto jurídico anulable es nulo…. Esta nulidad se
pronunciará a petición de parte y no puede ser alegada por otras personas”; por ende, se evidencia
que el fenómeno es el acto jurídico anulable (una de las formas de invalidez del acto) el cual “es
nulo” (o puede ser declarado nulo) si es peticionado por las partes intervinientes en el acto jurídico;
Por estas situaciones, a fin de evitar confusiones filológicas, consideramos correcto la formulación
realizada por Vidal Ramírez, de considerar como las dos formas de invalidez al: acto nulo y acto
anulable (prefiriendo no utilizar el término anulabilidad para no confundirlo con el de nulidad, en
la medida que la anulabilidad no es una sanción sino que es un fenómeno, en
palabras sencillas, es el mismo acto anulable); y considerar a la nulidad como una
sanción remedio que se emplea frente a estas dos situaciones de invalidez del acto
jurídico.
DECIMA CUARTA
SEMANA
PRIMERA SESION
FORMAS DE INVALIDEZ DEL ACTO JURÍDICO.
SEGUNDA SESION
CONCEPTO.
Es una sanción legal que priva de sus efectos propios al Acto Jurídico, es la descalificación
que el legislador decreta cuando la llamada ley contractual o ley particular incurre en
quebranto de normas de jerarquía superior.
La nulidad es en Derecho, una situación genérica de invalidez del acto jurídico, que provoca
que una norma, acto jurídico, acto administrativo o acto procesal deje de desplegar sus efectos
jurídicos, retrotrayéndose al momento de su celebración. Para que una norma o acto sean nulos
se requiere de una declaración de nulidad, expresa o tácita y que el vicio que lo afecta sea
coexistente a la celebración del mismo.
CLASES DE NULIDADES.
A. Nulidad Absoluta (Acto Nulo). - Todo Acto Jurídico carente de alguno de los
requisitos esenciales, o contrario a una norma legal, a las buenas costumbres o al
orden público será un Acto Nulo, con Nulidad Absoluta. [Link]. Cuando en una
compra-venta el vendedor es Incapaz Absoluto.
ACTO NULO.
Es aquel que carece de alguno de los elementos esenciales y por ello no produce efectos para
los interesados (Art. 220° del C.C.). La Nulidad absoluta conduce al acto nulo y viceversa,
puede ser alegado por quien tenga interés o por el Ministerio Público, puede ser declarada de
oficio por el juez cuando resulte manifiesta. No puede subsanarse por la confirmación.
ACTO ANULABLE.
Es aquel que reúne los elementos esenciales o requisitos de validez, pero por adolecer de un vicio,
a pedido de una de las partes puede devenir en Nulo (Art. 222° del C.C.). El Acto Jurídico anulable
es nulo desde su celebración por efecto de la sentencia que lo declare. La Nulidad se pronunciará a
petición de parte y no puede ser alegada por otra parte o persona que aquellas en cuyo beneficio lo
establece la ley. Puede subsanarse con la Confirmación.
Esta nulidad se pronunciará a petición de parte y no puede ser alegada por otras personas”; por ende,
se evidencia que el fenómeno es el acto jurídico anulable (una de las formas de invalidez del acto) el
cual “es nulo” (o puede ser declarado nulo) si es peticionado por las partes intervinientes en el acto
jurídico; esto significa que la sanción-remedio para depurar los efectos del acto jurídico anulable es la
nulidad. Por consiguiente, la pretensión correcta en esta situación es «se declare la nulidad del acto
jurídico anulable consiste en. De esta forma, es posible advertir la relación entre el acto anulable y la
nulidad, y habiéndolo diferenciado del término anulabilidad (el cual es sólo un sinónimo del acto
anulable) el cual es un fenómeno no una sanción, y habiendo determinado que la sanción para el acto
anulable es la nulidad; procederemos a analizar los supuestos para identificar al acto jurídico anulable
(causa), regulados como causales que apertura la posibilidad de declarar la nulidad (efecto) de aquel
acto jurídico viciado. Estos –siguiendo la regulación del artículo 221° del Código Civil– son:
a) Por incapacidad relativa del agente. Dentro de esta categoría se encuentran aquellos sujetos
que, aunque no están privados de discernimiento, debido a la presencia de determinados factores,
se les resta eficacia a sus actos, los factores o supuestos que motivan a considerarlos como
relativamente incapaces de ejercicio son:
- Los mayores de dieciséis y menores de dieciocho años de edad.
- Los retardados mentales.
- Los sujetos que sufren de deterioro mental que les impida expresar su libre voluntad.
- Los pródigos.
- Los que incurren en mala gestión.
- Los ebrios habituales.
- Los que sufren de pena que lleva anexa la inhabilitación civil.
b) Por vicio resultante de error, dolo, violencia o intimación. Este defecto del acto jurídico
se sitúa en su elemento principal: la manifestación de voluntad; no obstante, este defecto no
incide sobre su existencia porque sí se llega a materializar la manifestación de la voluntad, sólo
que como dicha voluntad fue viciosamente formada (por error, dolo o haber sido sometido a
violencia o intimación), en realidad, dicha manifestación no coincide con lo inicial y realmente
querido por el agente; en dicha situación corresponde a la víctima la opción de solicitar
judicialmente su declaración de nulidad o confirmar el acto.
c) Por simulación relativa, cuando el acto real que lo contiene perjudica a terceros.
En principio, observamos que el acto jurídico realizado con simulación relativa es un acto
anulable, a diferencia del acto realizado con simulación absoluta que es un acto nulo; lo cual
resulta lógico porque a diferencia de la simulación absoluta (donde en realidad el acto aparente no
existe o es ilusorio), en la simulación relativa sí existe un acto real, sólo que éste se encuentra
oculto por otro acto aparente (el cual se muestra al público). Sin embargo, la efectivización de la
nulidad frente al acto anulable por simulación relativa, sólo estaría condicionado al caso en que el
acto real oculto sea perjudicial para los terceros, lo que significa que si no se presenta este
supuesto los celebrantes del acto anulable no podrían solicitar su declaración de nulidad. Esta
exigencia tiene un fundamento, y es que se prioriza los efectos y la consumación de los objetivos
de los celebrantes del acto jurídico, más que la etiqueta o apariencia que pudieron haberlo dado al
acto oculto, mientras exista un acto real que haya sido deseado por las partes y cuyos efectos sólo
los involucre a las partes, no estaríamos frente a un acto anulable. Ello significa que, en caso
contrario, si los celebrantes han realizado un acto simulado ocultando el acto real con fines
ilícitos, esto es, con la intención de perjudicar a un tercero, allí no estaríamos dentro del marco
descrito en el párrafo precedente, sino que, determinado por la ilicitud de la simulación, este acto
sí es anulable, y es por ello que sólo en este supuesto es viable solicitar la declaración de nulidad.
d) Cuando la ley lo declara anulable. Este supuesto es conocido como anulabilidad expresa,
en la medida que por disposición de una norma legal determinados actos jurídicos son
declarados anulables. Ahora bien, cabe señalar que el término más utilizado por nuestro legislador
es el de “la anulabilidad”, así que cuando determinadas normas legales consideran determinadas
causales de anulabilidad, en realidad, está haciendo referencia a supuestos que nos llevan a
identificar a un acto anulable; no debe confundirse a la anulabilidad (sinónimo del acto
anulable) con la sanción aplicable al mismo: la nulidad.
EFICACIA E INEFICACIA.
Eficacia es fuerza, aptitud para producir efectos, a la vez que realización de éstos; en tanto que
ineficacia es la ausencia de efectos, o más ampliamente, la afectación
de éstos. Sin embargo, es preciso averiguar de qué efectos se trata en uno y otro caso, lo cual conduce
a tener presente la distinción o clasificación de los hechos jurídicos en hechos jurídicos lato sensu y
stricto sensu, actos jurídicos en sentido genérico y en sentido propio, y negocios jurídicos; según que
el ordenamiento simplemente tome nota de ellos, independientemente de su origen, y les asigne, sin
más, un determinado efecto (hechos propiamente tales), o los aprecie en cuanto
Obra (comportamiento) humana, sí, pero como meros supuestos de hecho (actos Propiamente dichos),
o, por último, los considere cual disposición particular de intereses a la que dota de los efectos
correspondientes a la figura recorrida en la práctica y, por supuesto, aquellos que mejor cuadren
con la intención de su autor o sus autores (negocio jurídico). Se palpa entonces por
qué los temas de la eficacia-ineficacia y de la validez invalidez adquieren dimensión propia a
propósito del negocio jurídico, por no decir que son exclusivos de éste, a lo menos en el
ámbito del derecho privado. y, asimismo, se aprecia el interés del tema de la relación de causalidad:
sencillamente, “los efectos jurídicos representan la respuesta del ordenamiento a las nuevas
situaciones de hecho y encuentran su razón y justificación en las situaciones de hecho
sobrevenidas. De esa forma, la ineficacia muestra varios significados: uno amplio, equivalente a la
falta o mengua de efectos, comprensivo de distintas eventualidades:inexistencia,
invalidez (nulidades, anulabilidad), y uno restringido, ineficacia en sentido estricto:
supresión o atenuación de los efectos finales, que, por lo demás, presupone un comportamiento
relevante y, además, válido. Irrelevante es lo que no alcanza a configurar la previsión normativa,
carece de identidad y, por lo tanto, no constituye interés merecedor de
consideración, de donde se sigue que la actitud del ordenamiento es de indiferencia.
1) INVALIDEZ
La invalidez significa un juicio de disvalor: Comparando el comportamiento realizado con los
intereses y valores señalados en el sistema y tutelados por él, se encuentra una contraposición, que
impone un juicio negativo. la invalidez, comprensiva de las nulidades absoluta y relativa, esta
última denominada anulabilidad en la terminología tomada por código de comercio (art. 900), el
ordenamiento italiano, obedece a una ausencia o defectuosidad de ciertos
requisitos considerados por ley, éstos como fundamentales y aquélla como merecedora de
tamaña reacción, lo mismo que la valoración y los criterios de valoración de la conducta
dispositiva por parte del ordenamiento, o sea, su importancia y consistencia sociales, con especial
atención a la jurisprudencia, dado que ella va captando paulatinamente la conciencia social y
adaptándose a ella. la invalidez presupone la invalidez presupone la relevancia: si el supuesto de
hecho no se puede identificar, o no es completo con relación a una determinada figura negocial o
es contradictorio con ella, no es relevante. pero, en llegando a alcanzar relevancia o existencia
jurídica, la conducta dispositiva ha de someterse a un juicio de valor: su conformidad o
disconformidad con los valores expresados en el sistema normativo y a los que dicho sistema
responde: juicio de validez o invalidez. con lo cual se insiste en la precisión antecedente: no se
trata de un mero cotejo de lo que se supone o da por supuesto que son “requisitos o elementos
esenciales” con el factum real, para un mero juicio descriptivo o de realidad, sino, cierta e
ineludiblemente, de un juicio de valor. la invalidez, valga repetirlo, solamente se predica
del negocio jurídico y sólo se aplica a él, y es una reacción sancionadora del ordenamiento
ante determinados quebrantos graves de sus dictados imperativos (ius cogens) o desatenciones,
similarmente graves, de sus prescripciones ético-políticas. con la invalidez el ordenamiento
previene esas transgresiones y se precave contra ellas en protección del interés
público, si que también de intereses particulares que por distintas razones estima merecedores de
tutela más intensa y firme. la invalidez ataca de raíz el acto, se dirige contra los
efectos negociables y, acabando con ellos, derrumba los filiales de compromiso
lgal: va contra la vinculación misma como efecto básico del negocio natural que desaparezcan
todas sus consecuencias prácticas: que no se produzcan los efectos finales pendientes y que los ya
realizados se borren: la vuelta de las cosas a su estado inicial “como si no se hubiera
celebrado el acto o contrato
3) LA NULIDAD
La nulidad es una sanción consistente en la privación al negocio de todos los efectos que está
llamado a producir, mirando tanto al futuro como al pasado. De ahí por qué se diga, más
descriptiva que fundadamente, que la nulidad opera retroactivamente, cuando en rigor lo que
sucede es que por motivos congénitos, o sea, presentes al momento de la celebración del
negocio –sin perder de vista la posibilidad de formación sucesiva del factum negocial- el
negocio se muestra inidóneo para producir efectos y el Estado, por medio del aparato
jurisdiccional y de una sentencia declarativa, dispone la privación de todo efecto, comenzando por
el propio vínculo negocial y siguiendo con la eliminación de los efectos finales, en cuanto ello sea
físicamente factible y no haya un interés específico consagrado por algún precepto, en la
conservación de determinado efecto personal o real del acto nulo.
PRIMERA SESION
LA OBLIGACION JURÍDICA
Otra clasificación los denomina así: derecho real pleno (dominio), limitaciones al dominio
(usufructo, uso, habitación, servidumbres y algunos, equivocadamente, añaden al patrimonio familiar),
y derechos reales de garantía (prenda e hipoteca).
Los derechos reales tienen la calidad de absolutos ya que pueden ejercerse contra todas las personas y,
por lo tanto.
El derecho personal en cambio es el que tiene una persona (denominada acreedor) respecto de otra
(denominada deudor), a fin de que esta cumpla una determinada prestación (proveniente de una
obligación, que es la contrapartida del derecho personal). La diferencia con los derechos reales radica
en que estos ya no colocan en relación las personas con las cosas sino las personas con las personas,
por esta razón tienen calidad de ser relativos ya que sólo pueden reclamarse de un individuo
determinado
ELEMENTOS DE OBLIGACIONES
Tienen tres elementos sujetos, objeto y causa:
Sujetos. - los sujetos son dos:
Sujeto activo: es el acreedor, o sea, aquella persona que tiene la facultad de exigir el
cumplimiento. El acreedor tiene un derecho personal que se encuentra en el activo de su
patrimonio.
Sujeto pasivo: es el deudor, o sea aquella persona que tiene la carga de cumplir la
prestación convenida. Para el deudor existe una deuda que se encuentra en el pasivo de su
patrimonio.
Dos personas pueden ser recíprocamente deudor y acreedor. Por ejemplo en los contratos
bilaterales que son aquellos en que nacen obligaciones para las dos partes, como por ejemplo en el de
compraventa.
Para contraer una obligación la persona debe tener la capacidad legal para obligarse.
Objeto. -El objeto de la obligación puede consistir en dar una cosa, hacer o sea ejecutar una
determinada conducta o no hacer o sea abstenerse de realizar una conducta.
Determinación del objeto. -El objeto debe estar determinado o ser determinable. En principio
deben ser cosas existentes, pero también cabe obligarse respeto de una de cosa futura. Por ejemplo, la
venta de próximas cosechas o de cosas que están en proceso de fabricación. La obligación de dar
puede referirse a cosas fungibles o no fungibles. En el primer la obligación solamente está especificada
por su clase o género (por ejemplo, un kilo de azúcar) y se satisface con la entrega de un objeto de tal
clase y calidad. En el segundo caso las partes tienen en mira un objeto determinado (por ejemplo, una
finca individualizada) y solamente se satisface cumpliendo la obligación respecto de la misma.
Causa. -Es el fin que las partes que forman la obligación persiguen y se propusieron a la hora de
establecer la obligación.
Obligaciones de Hacer. - Consiste en una acción del deudor, generalmente son hechos en el
cumplimiento del deudor, es decir son obligaciones positivas que consiste en la realización de
servicios, en la prestación de trabajo material, intelectual o mixto a que se compromete el deudor en
beneficio del acreedor (Art. 1148 C.C.).
Ejemplo. Cuando el deudor realiza servicios profesionales, técnicos, ejecución de obras, reparaciones
de maquinarias, equipos, mandados, servicios de obreros, de artesanos, etc, Se trata de actos útiles
para satisfacción del acreedor.
Obligaciones de No Hacer. -es una obligación de abstención, que da lugar a una obligación
negativa. De no hacer hay una serie de figuras diferentes; así puede consistir las obligaciones de “no
hacer”. Entre ellos. (Art. 1158 C.C)
A.-En una Abstención simple y pura; ejemplo, el técnico que, por razón de su propia actividad, en una
fábrica, en un laboratorio, es poseedor y custodia de ciertos secretos o fórmulas que debe ser
mantenido en reserva, se obliga a no revelarlo.
B.-Otras veces se presenta combinada con una prestación positiva de hacer o de dar, como cuando en
un contrato de arrendamiento, el locatario o arrendatario se compromete a no criar animales en la casa
habitación que ha de ocupar.
C.-También puede estar a obligaciones negativas, aparecer como un deber secundario de abstención,
para no entregar el normal cumplimiento de otras obligaciones, Ejemplo, el abstenerse de hacer mal
uso de los bienes que se entregan en comodato, o también en depósito; se trata de abstenerse de actos
que causen pérdida o deterioro de un bien ajeno, cuyo uso, posesión o custodia se confía
contractualmente a 2X “o a “z”.
También pueden clasificarse las obligaciones de acuerdo a los sujetos, al objeto y la vinculo.
SEGUNDA SESION
Según Ferrero Costa; las obligaciones nacen para ser cumplidas, vale decir, para satisfacer el interés
del acreedor mediante la realización de lo prometido por el deudor. Sin embargo, es posible que el
deudor no cumpla con la prestación debida, o la cumpla en forma parcial, tardía o defectuosa
(cumplimiento inexacto). Cuando esto se verifica nos enfrentamos ante un supuesto de insatisfacción
del interés del acreedor (total o parcial) cuyas consecuencias para el deudor estarán determinadas por
las causas de aquel incumplimiento total o del cumplimiento inexacto.
TIPOS DE CULPA:
a) Culpa leve: se produce cuando el deudor omite aquella diligencia ordinaria necesaria para poder
cumplir con la prestación, es decir, no tiene cuidado, no pone la atención necesaria exigida por la
91
naturaleza de la prestación que corresponda de acuerdo a las circunstancias de tiempo y lugar
determinado para el cumplimiento de la prestación debida.
b) Culpa inexcusable: se presenta cuando el deudor no cumple con el cuidado más elemental
para poder cumplir de manera seria y responsable con su prestación de dar, hacer o no hacer. Este
tipo de negligencia es imperdonable. Y colinda con un comportamiento torpe por parte del
deudor.
Cuando el bien se pierde por culpa del deudor: En este caso, la prestación del deudor se
extingue y el acreedor deja de estar obligado a su prestación. Comprobada la culpa del deudor, este
se encontrará obligado al pago de una indemnización y la obligación queda resuelta.
Cuando el bien se deteriora por culpa del deudor.- Una vez comprobada la culpa del
deudor respecto del deterioro del bien, el acreedor puede resolver la
obligación o puede recibir el bien en el estado en que se encuentra, solicitando que se reduzca la
contraprestación en forma equivalente al deterioro. En caso que la obligación quede resuelta. El
acreedor tendrá derecho a una indemnización.
Cuando el bien se pierde sin culpa de las partes, la prestación del deudor se extingue y no
tendrá derecho a la contraprestación, quedando extinguida la obligación. En el caso de pérdida del
bien sin culpa de las partes, se reduce la contraprestación en equivalencia con la magnitud del
deterioro.
INEJECUCIÒN – EL DOLO
Según Franciskovic la definición de dolo, el incumplimiento por dolo se produce cuando el deudor
actúa de manera dolosa, esto, es, cuando tiene la intención de no querer cumplir con la prestación o
tiene la intención deliberada de causar un perjuicio económico al acreedor.
92
Según Messineo citado por Ferrero, la diferencia entre el caso fortuito y la fuerza mayo ha perdido
importancia. En general, se considera que el caso fortuito está dado por eventos naturales
(granizada, terremoto, sequía, etc), mientras la fuerza mayor se debe a hechos ajenos, ya sea de
terceros (estado de guerra, choque ferroviario, naufragio de naves) o actos atribuibles a la autoridad
(expropiación, requisición por el bien fuera del comercio, poner fuera del curso una especie monetaria.
DECIMO SEXTA
SEMANA
EXAMEN FINAL
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