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Codigo Civil

Este documento presenta el silabo de la asignatura Código Civil impartida en la Escuela de Educación Superior Técnico Profesional PNP en Puno, Perú. El silabo incluye información general sobre la asignatura, objetivos, contenidos organizados en unidades temáticas a lo largo de varias semanas, procedimientos didácticos, equipos y materiales utilizados, y criterios de evaluación.

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Codigo Civil

Este documento presenta el silabo de la asignatura Código Civil impartida en la Escuela de Educación Superior Técnico Profesional PNP en Puno, Perú. El silabo incluye información general sobre la asignatura, objetivos, contenidos organizados en unidades temáticas a lo largo de varias semanas, procedimientos didácticos, equipos y materiales utilizados, y criterios de evaluación.

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POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ

ESCUELA DE EDUCACIÓN SUPERIOR


TÉCNICO PROFESIONAL
PNP - PUNO

ASIGNATURA
CODIGO CIVIL
ABG. SS ® PNP CALSINA CALSINA BENITO PEPE
ABG. GALLEGOS PINEDA JESSICA
ABG. ALBERSSI TISNADO ROXANA MARITZA
ABG. S1 PNP VILAVILA CAJCHAYA BERNABE
ABG. ST3 PNP GALLEGOS VICTORIA FREDDY EDGAR
ABG. QUISPE PEREZ JEAN CARLOS

PUNO – PERÚ
2022
SILABO DESARROLLADO
CÓDIGO CIVIL

I. DATOS GENERALES

PROGRAMA REGULAR : FORMACIÓN TÉCNICO PROFESIONAL


EJE CURRICULAR : Formación Técnico Especializada
AREA EDUCATIVA : Formación Básica
AREA COGNITIVA : Ciencias Jurídicas AÑO
DE ESTUDIO : IV Periodo Académico
HORAS SEMESTRALES : 64 horas académicas
HORAS SEMANALES : 04
CRÉDITOS : 03
PERIODO ACADEMICO : IV Semestre 2021 I – “HEREDEROS DEL
BICENTENARIO”

II. SUMILLA

La Asignatura forma parte del Currículo de Estudios de la Escuela de Educación Superior Técnico
Profesional PNP, es de naturaleza teórico práctica, y sus Unidades de Aprendizaje comprenden
contenidos relacionados con el Derecho Civil: Conceptos básicos del Derecho; Derecho de las
Personas y el Acto Jurídico; Obligaciones- modalidades, efectos. Fuentes de las obligaciones,
contratos en general. Prescripción y caducidad. - prescripción extintiva, caducidad.

III. OBJETIVOS

A. OBJETIVO GENERAL
Proporcionar conocimientos sobre aspectos del Derecho Civil que se correlacionan con el
ejercicio de la función policial.

B. OBJETIVOS ESPECÍFICOS

1. Profundizar el dominio de los Derechos Civiles para comprender las capacidades


e incapacidades de las personas.
2. Identificar los aspectos que otorgan validez al acto jurídico, así como sus
características y consecuencias.
3. Comprender el ámbito de las Obligaciones, así como lo Fuentes de las
obligaciones, Responsabilidad Contractual y Extracontractual.
4. Profundizar el dominio de los Derechos civiles para complementar los estudios
comprendidos en los Libros I al V del Código Civil

2
IV. CONTENIDOS

 Primera Sesión
10 ENE AL (Generalidades) Concepto básico de: Ramas,
14 ENE principios, nociones, importancia y características del
2022 derecho civil, Derecho, Derecho público, Derecho Privado
y Derecho Civil. Codificación y sistematización.
PRIMERA  Segunda Sesión
SEMANA Código Civil: Principios del Título Preliminar. Desarrollo y
(04 horas) análisis.
Taller: Análisis y comentario del T.P. Art. I al X.
 Primera Sesión
17ENE AL Derecho de las Personas
21ENE Sujetos de Derecho según el Código Civil, Clases de Sujeto
2022 de Derecho.
Los Derechos de las Personas recogidos en el Código Civil
SEGUNDA de 1984.
SEMANA
(04 horas)  Segunda Sesión
La Identidad en los sujetos de Derecho

 Primera Sesión
24 ENE AL Capacidad e Incapacidad de ejercicio.
28 ENE
2022  Segunda Sesión
Ausencia: Desaparición y Declaración de Ausencia.
TERCERA Taller: Análisis de los Art.19° al 62°.
SEMANA
(04 horas)

31 ENE AL  Primera Sesión


04 FEBR Fin de la persona: Muerte, Declaración de muerte presunta,
2022 Reconocimiento de Existencia.
Taller: Análisis de los Art.63° al 110°.
CUARTA
SEMANA  Segunda Sesión
(04 horas)
Atributos de la personalidad, Identidad en los sujetos de
derecho.

3
 Primera Sesión
07 FEB AL Personas Jurídicas reconocidas en el Código Civil:
11 FEB Asociación, Fundación, Comités, Comunidades
2022 Campesinas y Nativas.

QUINTA  Segunda sesión


SEMANA Asociación, Fundación y Comité no inscritos:
(04 horas)
Tratamiento legal en el Código Civil.

14 FEB AL  Primera Sesión


18 FEB El Acto Jurídico: Concepto. Características. Requisitos
2022 para su Validez: Manifestación de Voluntad (formas),
Agente capaz, Objeto física y jurídicamente posible, el Fin
SEXTA lícito.
SEMANA
(04 horas)  Segunda Sesión
Observancia de la Forma para la Validez del Acto Jurídico:
Formalidad Ad Probationem y Ad Solemnitatum.
Taller: Estudio de casos.

21 FEB AL  Primera Sesión


25 FEB La Representación, Concepto, Naturaleza Jurídica, Clases
2022 de Representación, Representación sin poder,
Representación excediéndose en las Facultades,
SÉPTIMA Ratificación.
SEMANA
(04 horas)  Segunda Sesión
Poder, concepto, naturaleza jurídica. Modalidades del Poder

28 FEB AL  Primera Sesión


04 MAR La Revocación del poder; Poder irrevocable; La Renuncia
2022 del Representante

OCTAVA  Segunda Sesión


SEMANA Carácter Personal de la Representación.
(04 horas)
PRIMERA EVALUACION PARCIAL
07 MAR AL  Primera Sesión
11 MAR Interpretación del Acto Jurídico, Teorías
2022 Clases de interpretación de Acto Jurídico.

NOVENA  Segunda Sesión


SEMANA Modalidades del Acto Jurídico, concepto, condición, Plazo,
(04 horas) Cargo o Modo.

14 MAR AL
18 MAR  Primera Sesión
2022 Acto Simulado; Concepto; Caracteres del Acto Jurídico
Simulado; Simulación Relativa;
DÉCIMA  Segunda Sesión
SEMANA La Acción contra la Simulación; La Prueba de la Simulación.
(04 horas)

4
21 MAR AL  Primera Sesión
25 MAR Fraude del Acto Jurídico Concepto. Clases. Acción Pauliana
2022 o Revocatoria. Requisitos. Efectos. Beneficiados.

DÉCIMO  Segunda Sesión


PRIMERA Fraude a través de los Actos Jurídicos; Nociones Generales,
SEMANA Concepto; Acción Pauliana; Requisitos para ejercicio de la
(04 horas) Acción Pauliana.

SEGUNDA EVALUACION PARCIAL

28 MAR AL
01 ABR  Primera Sesión
2022 Medidas que puede tomar el Acreedor ante el
incumplimiento o inejecución del deudor.
DÉCIMO Acción pauliana
SEGUNDA  Segunda Sesión
SEMANA Acción de Subrogación – semejanzas/ diferencias
(04 horas)
04 ABRI AL  Primera Sesión
08 ABRI Los Vicios de la Voluntad; El Error; Concepto
2022 Clases; Dolo; Clases; La Violencia e Intimidación

DÉCIMO
 Segunda Sesión
TERCERA
La Invalidez e Ineficacia de los Negocios Jurídicos
SEMANA
Características de Nulidad
(04 horas)
11 ABRIL AL  Primera Sesión
15 ABRIL Formas de Invalidez del Acto Jurídico
2022  Segunda Sesión
Nulidad del Acto Jurídico; Clases de Nulidad; Acto Nulo
DÉCIMO
CUARTA
SEMANA
(04 horas)

 Primera Sesión
18 ABRIL AL La Obligación Jurídica; Diferencia entre las Obligaciones y
22 ABRIL Los Derechos Reales.
2022
 Segunda Sesión
DÉCIMO Inejecución de las Obligaciones; Medidas que puede tomar el
QUINTA
Acreedor ante el Incumplimiento o Inejecución del Deudor
SEMANA
(04 horas) por Culpa.
Taller: Análisis y comentarios.

25 ABRIL AL
29 ABRIL
2022

DÉCIMO 5
EXAMEN DACA FINAL
SEXTA
SEMANA
(04 horas)
V. PROCEDIMIENTOS DIDÁCTICOS

A. Las técnicas de enseñanza se orientarán a la interacción permanente docente – educando,


enmarcadas en la cultura participativa, y el trabajo en equipo.
B. Se promoverá la investigación permanente y la exposición de los conocimientos
adquiridos.
C. El desarrollo de los contenidos curriculares será eminentemente objetivo mediante el
empleo de Mapas Conceptuales y Prácticas dirigidas.

VI. EQUIPOS Y MATERIALES

El docente para el desarrollo de la asignatura empleará los siguientes equipos y materiales:

EQUIPOS
Retroproyector, video grabadora, computador, proyector multimedia.

MATERIALES
Proveerá Separatas a los educandos, diapositivas impresas, así como empleará presentación de
diapositivas en Power Point, transparencias o videos para reforzar las técnicas de enseñanza de
la modalidad virtual.

VII. EVALUACIÓN

La asistencia a las sesiones teóricas es obligatoria en el 70% y a los Talleres en el 90%, en


caso contrario de no existir justificación alguna por la Sub Dirección Académica de la
EESTP-PNP Puno, el Alumno desaprobará la asignatura.

El proceso de evaluación del aprendizaje será permanente, comprenderá:

A. Evaluación Diagnóstica o de entrada, para conocer el nivel de


conocimiento sobre la asignatura.

B. Evaluación Formativa Interactiva, en relación a la participación activa del Alumno en el


aula. El promedio de las intervenciones orales constituirá Nota de Paso Oral.

C. Evaluación Formativa o de Proceso para comprobar el rendimiento académico,


pronosticar posibilidades de desarrollo y reorientar la metodología, compromete la
aplicación de:
1. Talleres.
2. Exposiciones.
3. Dos exámenes escritos parciales (8ª y 11ª semana), enmarcados en los modelos
de la Prueba Objetiva, pudiendo, además, contener preguntas tipo desarrollo y
situación problema, en las que prime el empleo de la capacidad reflexiva, la
correlación de criterios, el análisis y el pensamiento lógico.
4. Un trabajo de investigación monográfica que se valorará en su forma y
contenido.

C. Evaluación orientada a comprobar el nivel de desarrollo cognoscitivo, reflexivo y del


pensamiento lógico, para lo cual se aplicará un examen final (16ª semana), de similar
característica empleada en los exámenes parciales.

D. El Promedio General se calculará en concordancia con las disposiciones establecidas en


el Manual de Régimen de Educación de las Escuelas de Formación de la PNP y a la
6
naturaleza de la Asignatura, conforme se detalla a continuación:

Promedio General:

PG = PEP (3) + PO (1) + TA (2) +EF (4)


10

PEP = Promedio de Exámenes Parciales PO


= Paso Oral
TA = Trabajo de Investigación Monográfica
EF = Examen Final
VIII. BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

 ARIAS SCHREIBER, Max. “Exégesis del Código Civil Peruano”. 1984.


 CAZEAUX, PEDRO N. y Félix TRIGO REPRESAS. Compendio de Derecho de las Obligaciones.
Tomo II. La Plata: Editorial Platense.
 CORVETO VARGAS, Aníbal. “Manual Elemental del Derecho Civil Peruano”.
 DE CASTRO Y BRAVO, Federico. “Derecho de las Personas”.
 ESPINOZA ESPINOZA, Juan, "Derecho de la Responsabilidad Civil", Primera Edición 2002,
Editorial GACETA JURIDICA.
 FERNÁNDEZ SESSAREGO, Carlos. “Derecho de las Personas”.
 FERRERO COSTA, Raúl. “El Negocio Jurídico”. 1974.
 FERRERO COSTA Raúl, "Curso de Derecho de las Obligaciones" 2004, Editora Jurídica GRIJLEY.
 FERRERO DIEZ CANSECO, Alfredo. «La función e importancia del objeto social en las sociedades
mercantiles». En Ius et Veritas. Nº 13, Año 7, noviembre 1996.
 JURISTA EDITORES, Código Civil, Edición 2006.
 LEON BARANDIARAN, José. “Tratado del Derecho Civil Peruano”. Tomo I - II
 LLOVERAS DERESK y otros. “Lecciones de Derecho Civil”.
 OSTERLING PARODI, Felipe. “Las Obligaciones”. Fondo Editorial PUCP.
Lima – Perú. 1999.
 PALACIOS PIMENTEL, Gustavo. “Elementos del Derecho Civil
Peruano”. Facultad de Derecho de la UNSAA. Cusco - Perú. 1998.
 ROMERO ZAVALA, Luis. “El Derecho de las Obligaciones en el Perú”. Facultad de Derecho y
Ciencias Políticas. UIGDLV. Lima – Perú. 1996.
 VIDAL RAMÍREZ, Fernando. “Código Civil”.

7
PRIMERA SEMANA
(10 ENE AL 14 ENE 2022)

PRIMERA SESION

CONCEPTO DE DERECHO Y EL DERECHO CIVIL

I. EL DERECHO

1. Concepto de Derecho
Tres son los caminos que hemos seguido para llegar a una definición integral del derecho: la
sociabilidad del hombre nacida de su propia naturaleza, la exigencia de regular su conducta
mediante normas y el deber ser orientado hacia valores. La teoría tridimensional del derecho
sustentada por Miguel Reale, lo considera como integración de tres elementos, (hecho, valor
y norma), por tanto, son elementos integrantes de una definición del derecho; la conducta
social del hombre como persona, la necesidad de regularla mediante un sistema de normas y
los valores hacia los cuales debe orientarse esa conducta.

2. Ramas del Derecho y ubicación del Derecho Civil

a. El Derecho Público
Conjunto de preceptos jurídicos destinados a la tutela o defensa del ser humano y al
cumplimiento de los intereses generales de la comunidad.

b. El Derecho Privado
Es un conjunto de normas jurídicas, cuyo objetivo consiste en regular los intereses
particulares de los individuos, a través de los códigos y leyes que al efecto se dicten.
3. PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO:
Son las ideas, postulados éticos o criterios fundamentales, básicos positivizados o no
que condicionan y orientan la creación, interpretación e integración del ordenamiento
jurídico.

II. EL DERECHO CIVIL

1. Concepto de Derecho Civil


Para ALBERTO VASQUEZ RIOS; es la disciplina que cubre todas las fases de la vida del
hombre, desde cuando es concebido hasta su muerte, cubriendo en dicho lapso los actos
jurídicos, los contratos, la constitución familiar, en sus relaciones con los demás hombres y
de éstos con las cosas, cuya expresión elocuente de esta última relación es la propiedad
privada.

Según el diccionario jurídico; el Derecho Civil ha sido definido como el “conjunto de


preceptos que determina y regula las relaciones jurídicas entre los miembros de una familia
y las que existen entre los individuos de una

8
sociedad, para la protección de los intereses particulares, concernientes a sus personas y a sus
bienes. Admite la consideración del punto de vista positivo o normas vigentes; de la historia
de sus instituciones; de la disciplina científica que lo estudia en todos sus aspectos, y de las
obras en que se concreta el pensamiento de los civilistas, los especializados en esta
compleja rama del Derecho, y más aún aquellas obras generales, como los Tratados, en que
se vislumbra el panorama general de la materia”.
2. NOCIONES DEL DERECHO CIVIL:
El Derecho Civil es una disciplina que cubre todas las fases de la vida del hombre desde su
concepción hasta su muerte y aún después de ella. Se le considera la rama principal y más
antigua del derecho privado.
También se le considera como un derecho Común o General porque es de aplicación a toda
persona sin distinción de raza, sexo o condición social.
3. IMPORTANCIA:
o Porque se trata de un derecho general, fundamental y común para todos los seres
humanos.
o Porque concibe al ser humano individual o colectivamente organizado, que luego forma
una familia, que necesita de un patrimonio para poder subsistir, el cual a su fallecimiento
es transferido a sus herederos.
4. CARACTERISTICAS:
o Es la rama más importante del derecho privado.
o Regula relaciones jurídicas establecidas por el estado, desprovisto de su ius imperium con
los sujetos del derecho.
o Regula los derechos sustantivos básicos del cual es titular un ser humano
o Protege la libertad bajo la autonomía privada de la voluntad
o Porque sus enunciados normativos son de carácter general y supletorios.
5. EL DERECHO CIVIL:
Fundamentalmente el D. Civil comprende 3 aspectos:
La Persona, como eje y centro que el Derecho Civil tutela.
La Familia, como la base de la vida social, también regulada en su organización por el D.C.
El Patrimonio, referido a los bienes y su relación jurídica con las personas.
6. CODIFICACION Y SISTEMATIZACION: Se encontraba sistematizado por: a.-

Un titulo preliminar y tres libros

De las cosas, del modo


de adquirirlas y los
De las personas y sus De las obligaciones y
derechos que las
derechos. contratos.
personas tienen sobre
ellas.

b.- EL CODIGO CIVIL DE 1936: Se encuentra sistematizado por:


9
Un título preliminar que comprendió además normas de derecho internacional privado y cinco
libros.

Derechos de Derechos de Derechos de


las personas Familia Sucesiones

Derechos de
Derechos
las
Reales
obligaciones

c.- EL CODIGO CIVIL DE 1984: Se encuentra sistematizado por un titulo preliminar, un titulo
final y 10 libros:

Derechos de Derechos de
Acto Jurídico
las personas Familia

Derechos Derechos de
Reales Sucesiones

Derechos de
Derecho de los Prescripciones
las
Contratos y Caducidad
Obligaciones

Derechos
Registros
Internacional
Públicos
Privado

10
7. RESUMEN: El DerechoCivil es un derecho general que considera al ser humano individual
o colectivamente organizado en una familia, que necesita un patrimonio para poder subsistir.

SEGUNDA SESION

ANÁLISIS DEL TÍTULO PRELIMINAR DEL CÓDIGO CIVIL DE 1984

El Título Preliminar del Código Civil regula de forma general los principios fundamentales
del Derecho Civil, sin llegar a ser exclusivo del derecho privado, antes bien tiene la virtud de
regir para todo el Ordenamiento Jurídico en general, pues conforme señala Torres Vásquez
tiene como características fundamentales “la complejidad, la unidad, la coherencia, la
plenitud y el ser sistemático.”
El Título Preliminar del Código es el elemento primigenio que permite al ordenamiento
Jurídico cumplir con tales características, dado tiene trascendencia en todas las ramas del
Derecho en general, como hilo conductor de relaciones jurídicas.

Artículo I Abrogación de la ley


La ley se deroga solo por otra ley
La derogación se produce por declaración expresa, por incompatibilidad entre la nueva ley y
la anterior o cuando la materia de esta es íntegramente regulada por aquella.
Por la derogación de una ley no recobran vigencia las que ella hubiere derogado.
El presente artículo contiene a su vez tres normas distintas, cada una en su respectivo
párrafo:

a. La regla general sobre derogación de la ley.


Se debe considerar que cualquier norma con rango de ley solo puede derogarse con una
norma de su mismo rango; las disposiciones del rango inferior solo pueden ser derogadas
por otras normas de su mismo rango, siendo conforme explica RUBIO CORREA
necesario que se considere la situación en la que la disposición de rango superior
establece una norma incompatible con otra de rango inferior vigente, puesto que la
jurisprudencia se ha esforzado por establecer que la norma inferior debe ser interpretada
de acuerdo con la de rango superior más nueva que ella, para evitar contradicción con los
Arts. 51º y 138º de la Constitución.

b. Las formas de derogación.


Se regula en el segundo párrafo del artículo en estudio las formas de derogación de la
norma jurídica:
Derogación expresa, Cuando la Ley nueva, directamente señala o dispone se
derogue tal o cual ley.
Derogación tácita, Se da cuando la nueva norma no sólo limita a la anterior sino que
además formula una nueva norma puede sustituir a la anterior en forma total o
parcial.

c. La ley derogada no recobra vigencia automática.


El último párrafo del presente artículo ha receptado como norma general la no
reviviscencia de la norma derogada al preceptuar que "por la derogación de una ley no
recobran vigencia las que ella hubiere derogado". De este modo, la norma derogada queda
con su vigencia definitiva extinguida, salvo que la norma que venga a derogar a la
derogante disponga que recobre su vigencia.

Artículo II Ejercicio abusivo del derecho

11
La ley no ampara el ejercicio ni la omisión abusiva de un derecho. Al
demandar indemnización u otra pretensión, el interesado puede solicitar las
medidas cautelares apropiadas para evitar o suprimir provisionalmente el
abuso.
Significa que el titular de un derecho debe ejercerlo dentro de los límites que la Ley le
reconoce porque donde termina el derecho de uno, comienza el derecho de otro.

Este principio también supone que el titular del derecho no debe actuar abusivamente, no
debe tomar los medios por el fin ya que es contrario a la noción de equidad.

El ejercicio abusivo del derecho se constituye en la acción u omisión que a en contra los
fines que pretende alcanzar la ley y que se realiza con la plena convicción de dañar,
contraviniendo las buenas costumbres y actuando de una manera no razonable con una
completa ausencia de interés. Ejemplo: el hecho de impedir la libre circulación en un
pasadizo de un condominio.
Artículo III Aplicación de la ley en el tiempo

La ley se aplica a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas


existentes. No tiene fuerza ni efectos retroactivos, salvo las excepciones
previstas en la Constitución Política del Perú.

La Ley mantiene su vigencia mientras no sea derogada o modificada, sin embargo, cuando
un dispositivo legal es derogado o modificado, se presenta una serie de variables para su
aplicación.

El Art III del título Preliminar del C.C. regula la aplicación de la ley en el tiempo y consagra
la teoría de los “Hechos Cumplidos” al señalar que “La ley se aplica a las
consecuencias de las relaciones existente”, seguidamente establece que la ley no
tiene fuerza ni efectos retroactivos; sin embargo, el Art. 2120 del C.C. establece “Se rigen
por la legislación anterior los derechos nacidos, según ella, de hechos
realizados bajo su imperio, aunque no los reconozca”
Artículo IV Aplicación analógica de la ley

La ley que establece excepciones o restringe derechos no se aplica por


analogía.
La interpretación extensiva o analógica de la norma consiste en la aplicación de un supuesto
legal a otros casos además de los expresados en su texto, dicha interpretación no es posible
en nuestro ordenamiento el Art. IV del Título Preliminar del Código Civil.
La analogía no se utiliza en la interpretación, sino en el caso de la integración, es decir, en el
caso de vacío legal, y lo mismo ocurre en los vacíos de otras fuentes del derecho, dentro de
los cuales podemos citar el caso de los vacíos jurisprudenciales, vacíos de ejecutorias, vacío
de doctrina, sólo por citar los más conocidos. Por lo tanto, debemos precisar que de los
mencionados los supuestos de vacíos de ley son los casos más importantes de casos en los
cuales es de aplicación la analogía.

La cual consiste en aplicar una norma u otra fuente del derecho o fuentes del derecho que se
encuentran previstas para casos parecidos o semejantes.

Artículo V Orden Público, buenas costumbres y nulidad del acto jurídico


Es nulo el acto jurídico contrario a las leyes que interesan al orden
público o a las buenas costumbres.
12
a. Orden público, es el conjunto de normas jurídicas que el Estado considera de
cumplimiento ineludible y de cuyos márgenes no pueden escapar, ni la conducta de
los órganos del Estado, ni la de los particulares para lo cual el estado compromete
sus atribuciones coercitivas y coactivas.
b. Buenas costumbres, al respecto no cabe suponer que existan leyes que acojan
malas costumbres, son criterios determinados a partir de la consciencia moral,
espacial y temporal, cubren aspectos de la vida social, tienen que ser jurídicas,
implica una relación implícita entre derecho y moral, son especie de orden público,
pero no lo agotan.

Artículo VI Interés para obrar


Para ejercitar o contestar una acción es necesario tener legítimo interés
económico o moral.
El interés moral autoriza la acción solo cuando se refiere directamente al
agente o a su familia, salvo disposición expresa de la ley.
¿Qué es interés? Se da cuando una persona tiene una necesidad, entonces buscará
identificar un bien a través del cual pueda satisfacer su necesidad.

El interés para obrar deberá ser identificado por la necesidad que tiene un justiciable para
acudir al órgano jurisdiccional y materializar su derecho de acción, de exigirlos
jurídicamente.

El interés puede ser:

1. Interés Económico. - Es de contenido patrimonial, definido como el interés que


pudiera tener el recurrente por encontrarse afectado su patrimonio.

2. Interés Moral. - Es de contenido Extra patrimonial, entendido como el interés


subjetivo que puede tener el recurrente por alguna afectación generada al interesado
o a su familia; hay un interés valorativo axiológico. Ejem: una persona puede ser
injuriada en su prestigio, intimidad, familia, por lo que la ley le dispensa la facultad
de accionar contra el sujeto activo del daño moral.

Artículo VII Aplicación de norma pertinente por el juez


Los jueces tienen la obligación de aplicar la norma jurídica pertinente, aunque
no haya sido invocada en la demanda.

El “Iura Novit Curia”, es un aforismo que traducido significa “El Tribunal conoce los
derechos”; así por ejemplo, al presentar una demanda omitimos señalar los fundamentos
jurídicos que sustentan nuestra pretensión o los señalamos erróneamente, el Juez tendrá la
obligación de aplicar la norma jurídica que corresponda aunque esta no haya sido señalada.

El aforismo se sustenta en una presunción que tiene la calidad de “Iuris et de Iuri” (de Pleno
Derecho), es decir, que no admite prueba en contrario. También se sustenta en un presupuesto
de hecho. La presunción es, que el juez conoce el derecho. El presupuesto de hecho es que las
partes no están obligadas a una calificación jurídica
correcta de sus pretensiones. Por tanto, si se presume que el juez conoce el derecho,
atendiendo al objetivo final del proceso, se concluye que tiene el deber de aplicar al proceso el
derecho que corresponda.

Artículo VIII Obligación de suplir los defectos o deficiencias de la ley

13
Los jueces no pueden dejar de administrar justicia por defecto o deficiencia de
la ley. En tales casos, deben aplicar los principios generales del derecho y,
preferentemente, los que inspiran el derecho peruano, Implica:

a. Ante la insuficiencia o inexistencia normativa (laguna del derecho), el Juez no puede


dejar de administrar justicia, no cabe el no pronunciamiento;

b. Para administrar justicia el Juez deberá recurrir al Derecho consuetudinario y a los


Principios Generales del Derecho y sobre todo los que inspiran al Derecho Peruano y c).
A la falta de tales principios, el Juez deberá recurrir a los Principios Generales del
derecho. Así los principios generales del derecho, están constituidos por la pluralidad de
postulados o proposiciones con sentido y proyección normativa o deontológica, que
constituyen el núcleo del sistema jurídico, insertados de manera expresa o tácita en aquel.
La analogía es el método por excelencia para llenar las lagunas, que no es susceptible de
aplicar a las leyes prohibitivas o sancionadoras, limitativas de capacidad de personas y
derechos subjetivos y las de derecho excepcional.

Artículo IX Aplicación supletoria del Código Civil

Las disposiciones del Código Civil se aplican supletoriamente a las relaciones


y situaciones jurídicas reguladas por otras leyes, siempre que no sean
incompatibles con su naturaleza.
El rol supletorio de las normas del Código Civil, y sobre todo las del Título Preliminar, no se
fundamenta sino en su carácter de Derecho Común, de allí que son aplicables a cualesquiera
materias o situaciones jurídicas.

Artículo X Vacíos de la ley

La Corte Suprema de Justicia, el Tribunal de Garantías Constitucionales y el


Fiscal de la Nación están obligados a dar cuenta al Congreso de los vacíos o
defectos de la legislación.
Tienen la misma obligación los jueces y fiscales respecto de sus
correspondientes superiores.
Implica la colaboración con el Órgano Legislativo en determinar los vacíos y defectos
legislativos, puesto que la naturaleza esencialmente política de la función legislativa hace que
las leyes no sean siempre elaboradas con criterios técnicos, confiriendo la atribución
sustantiva a tres organismos de notificar al congreso tanto los vacíos (laguna de derecho),
como los defectos (imprecisión, obsolescencia, superposición de normas) de la legislación.
Los principios generales del derecho son los principios fundamentales de conducta que existen
en la cultura del tiempo en que se vive y que, por lo tanto, formaban y orientaban los
ordenamientos jurídicos al formar parte de su doctrina.

Algunos principios generales del derecho son aquellos que inspiran el derecho positivo como
la validez general, la igualdad, la libertad y la justicia, la ley especial prima sobre la general,
primer derecho mejor derecho, etc.

SEGUNDA SEMANA

14
(17 ENE AL 21 ENE 2022)

PRIMERA SESION

DERECHO DE LAS PERSONAS

I. SUJETO DE DERECHO

1. Concepto de Sujeto de Derecho


El ser humano es un ser individual, único, idéntico a sí mismo, intransferible, irrepetible
libre y por consiguiente, responsable de su destino y es también, simultánea y
estructuralmente, un ser coexistencial (social). Las normas jurídicas que forman parte del
ordenamiento jurídico regulan conductas humanas y el ser humano que se encarga de
regularlas, es el único destinatario de éstas.
En este sentido el Sujeto de Derecho es el ser humano que es tal desde su concepción
hasta su muerte, considerado individual (persona natural o física) o colectivamente
(persona jurídica). La persona jurídica no puede referirse a entes que no sean los seres
humanos, porque no tiene otra existencia que el de las personas naturales que las
componen. La expresión "sujeto de derecho "es equivalente a ser humano.
Para FERNÁNDEZ SESSAREGO “Sujeto de derecho” es el ente al cual el
ordenamiento jurídico le imputa derechos y deberes. Jurídicamente, el sujeto de derecho
comprende a la persona natural o física, como a la agrupación de personas que
representan intereses comunes y que denominamos persona jurídica.

2. Clases de Sujeto de Derecho


Nuestro Código Civil reconoce cuatro clases de Sujeto de Derecho:
El concebido (persona por nacer o nasciturus), la persona natural, la persona
jurídica y las organizaciones de personas no inscritas (asociación,
fundación y comités) y no inscritos.

a. El Concebido
El concebido es el ser humano antes de nacer que, pese a que depende de la madre
para su subsistencia, esta genéticamente individualizado frente al ordenamiento
jurídico y, como tal, se convierte en un centro de imputación de los derechos y los
deberes que le favorecen. Es por eso que se dice que es un sujeto de derecho
privilegiado.
El concebido es la vida humana que aún no ha nacido pero que tiene existencia
para el derecho. La primera frase del segundo párrafo del artículo 1º de nuestro
Código Civil se encarga de hacer la precisión siguiente: “la vida humana comienza
con la concepción.
El código civil señala que la vida humana comienza con la concepción, es decir que
a partir de ese instante el concebido es ser humano, con derechos y deberes,
algunos efectivos u otros ficticios; tal es así que tiene derecho a la vida, a la
integridad, a la alimentación por intermedio de la madre, a recibir donación, a la
herencia, etc.; tiene obligaciones que son ejecutadas por sus representantes como
de pagar tributos o cumplir determinadas obligaciones del patrimonio que posee.

b. La Persona Natural
Las expresiones persona física o persona natural sirve para indicar a los seres
humanos en sí mismo considerados. Todos y cada uno de nosotros somos personas
naturales o físicas. En otros términos, la persona natural, o persona física o persona
15
de existencia visible, son todos los seres humanos cuya existencia comienza con la
concepción y termina con la muerte.

c. La Persona Jurídica
La persona jurídica o persona moral no es algo físico tangible como lo es la
persona natural. La persona jurídica por lo general, es la agrupación de sujetos
individuales para el logro de ciertos fines (políticos, mercantiles, civiles, estéticos,
religiosos, etc.) que el ordenamiento jurídico reconoce como instrumentos de
organización social distinta a los miembros que la integran teles como el Estado,
el municipio, sociedades, asociaciones, fundaciones, comités, universidades,
cooperativas, la iglesia, organismos internacionales, etc.
Pero también existen las personas jurídicas no constituidas por una agrupación de
personas, si no por voluntad unipersonal. Una sola persona individual puede ser por
ejemplo, titular de una y más empresas individuales de responsabilidad limitada.
II. LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS EN EL ORDENAMIENTO
CIVIL

1. Concepto de Derechos de las Personas


Los Derechos de la Persona son aquellos derechos inherentes a la persona por su propia
condición de ser humano, reconocidos como tales por nuestro ordenamiento jurídico
(constitucional y civil), siendo protegidos por el poder del Estado.

2. Características de los Derechos de las Personas


Teresa de Jesús Seijas Rengifo, menciona las características de los derechos
personales, que son:

a. Absolutos: Opone a la persona por encima de todo lo demás.


b. Originarios: Se adquieren al momento del nacimiento, hasta la muerte, e inclusive
se señala que ya tienen este derecho los concebidos.
c. Vitales: Porque duran tanto como dura la persona.
d. Subjetivos: Son de la persona y no se puede renunciar a estos derechos, así
como tampoco se pueden transferir.
e. Extra patrimoniales: No son susceptibles al dinero.
f. Irreductibles e Imprescriptibles.

3. Los Derechos de las Personas recogidos en el Código Civil de 1984

El código civil de 1984 toca los siguientes puntos:

a. Derecho a la vida.
b. Derecho de Igualdad de género
c. Derecho a la integridad física.
d. Derecho a la libertad.
e. Derecho al honor.
f. Derecho a los actos de disposición del propio cuerpo.
g. Derecho a la intimidad.
h. Derecho a la imagen y a la voz.
i. Derecho de autor.
j. Derecho al secreto de las comunicaciones.
k. Protección de las acciones dirigidas a las lesiones de los derechos.

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La Constitución de 1993, protege igualmente estos derechos y los recoge en su artículo
2°, dándole así valor constitucional. Asimismo, en el Artículo 3° de la Constitución no
excluye los derechos que no estén nombrados en sí, ni los que no estén nombrados en
otras leyes, pero que obedecen los principios de soberanía del pueblo del estado
democrático o que se funden en la dignidad del hombre; además el artículo 5° de la
Constitución dice "que los demás derechos inherentes son irrenunciables y no pueden ser
objeto de cesión"

a. Derecho a la vida: El derecho a la vida es el derecho primordial entre


todos los derechos de la persona y el presupuesto
indispensable de todos los demás, se encuentra recogido en los Artículos 1° y 5°
del Código Civil. El derecho a la vida, empieza desde el momento de la
concepción, razón por la cual se encuentra penado el aborto como la primera fase
de dar muerte a una vida.

El derecho a la vida, si bien hasta ahora ha sido comprendido como el derecho a


vivir, tiene más significado de lo que aparente, señala Quispe Correa de que no es
sólo impedir que se atente contra la vida de otro, sino también el derecho a vivir
en la forma en que el ser humano ha de desarrollarse, es decir, sus condiciones de
vida.
Si bien, la persona tiene el libre derecho sobre su vida, no puede determinar el
momento de su muerte, es así también, como que el derecho penal a la vez prohíbe
la eutanasia, de igual manera, la persona no puede acudir al suicidio, aunque no se
ha legislado nada para la persona que intenta cometer suicidio, únicamente para el
instigador.

b. Derecho a la igualdad de género: Recogido en el Art. 4° del Código Civil.


Según nuestro ordenamiento jurídico toda persona, por su condición de tal sin
discriminación alguna (incluyendo la de genero), tiene la capacidad de gozar de los
derechos civiles. Por el Principio de Igualdad ante la ley, todos gozan de los
derechos civiles, salvo las excepciones que se encuentran expresamente
establecidas en la ley como: la interdicción civil o penal, la suspensión de la patria
potestad, etc.
c. Derecho a la integridad física: El derecho que tiene la persona por el cual
nadie puede poner en peligro ni atentar contra su integridad física, psíquica o
moral, ni perturbar o impedir su desarrollo y bienestar. La integridad física es el
derecho que tiene la persona a que nadie le cause ningún daño a su cuerpo. Se
encuentra reconocido en el artículo 5° del Código Civil.
d. Derecho a la libertad: El derecho a la libertad, recogido en el Art. 5° del C.C.,
se encuentra estrechamente ligado al derecho a la vida. El derecho a la libertad
supone la posibilidad de todo ser humano de decidirse por un proyecto de vida
dentro del bien común, de realizarse plenamente como hombre; es decir, de poder
hacer todo aquello que éste jurídicamente permitido, que no esté expresamente
prohibido, siempre que no atente contra el derecho ajeno, el interés social y no
signifique un abuso en el ejercicio de un derecho.
e. Derecho al honor: Reconocido en el artículo 5° del Código Civil. El Honor es
un valor moral que alude a la reputación de una persona en sociedad, es cierto
que el código civil no hace mucha referencia al concepto de "honor" puesto que
es un derecho extrapatrimonial, innato, y a la vez abstracto, puesto que el honor
proviene del mundo interno de la persona. El Derecho al honor comprende el
principio de dignidad humana, al trato que esta va a recibir, al respeto que por
naturaleza le compete, y hablando de esto, el derecho al honor lo poseen
únicamente las personas naturales.
Pero, pese a que es un derecho que corresponde sólo a la persona, también se
invoca el derecho a la memoria de los muertos, es así por ejemplo que si se
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luego de fallecida una persona, otra deshonra
su honor, le corresponde a los familiares de este el optar por tomar medidas para
que se deje de desacreditar la memoria del difunto.

f. Derecho a los actos de disposición del propio cuerpo: El Art. 6° tiene


como objetivo la protección del cuerpo, en su primer párrafo prohíbe los actos de
disposición del propio cuerpo están prohibidos, cuando ocasionen una disminución
permanente del mismo o cuando de alguna manera sean contrarios al orden
público o a las buenas costumbres.
La donación de partes del cuerpo o de órganos o tejidos que no se regeneran no
debe perjudicar gravemente la salud o reducir sensiblemente el tiempo de vida del
donante. Tal disposición está sujeta a consentimiento expreso y escrito del donante.
Según el artículo 8° del C.C., es válido el acto por el cual una persona
dispone altruistamente de todo o parte de su cuerpo para que sea utilizado, después
de su muerte, con fines de interés social o para la prolongación de la vida humana.
NO obstante, es revocable, antes de su consumación, el acto por el cual una
persona dispone en vida de parte de su cuerpo. Es también revocable el acto por el
cual la persona dispone, para después de su muerte, de todo o parte de su
cuerpo. La revocación no da lugar al ejercicio de acción alguna.
g. Derecho a la intimidad: Previsto en el artículo 14° del Código Civil Derecho
que permite al individuo desarrollar su propia vida, en que todos deben guardar
reserva de los detalles de la vida de los demás, con un grado mínimo de
interferencia, libre de perturbación que ocasionen otros individuos o autoridades
públicas. Se viola este derecho cuando un aspecto de la vida de la persona o
familiar del individuo es dado a conocer sin su consentimiento. Si la persona
fallece, la protección es ejercida por su cónyuge, descendientes, ascendientes o
hermanos, excluyentemente y en ese orden.
h. Derecho a la propia imagen y a la voz: Este derecho protege a la imagen y a
la voz, teniendo relación con la intimidad de las personas. Ambos no pueden ser
utilizados sin un consentimiento expreso.
 Imagen:
La imagen consiste en la reproducción del aspecto físico de una persona
mediante cualquier procedimiento, fotografía, pintura, etc. El derecho a la
imagen es entendido como el poder jurídico que tiene el titular de poder
oponerse a que los demás reproduzcan, utilicen o exhiban su figura sin su
asentimiento, no siendo necesario cuando ello se justifique por su
notoriedad. "La imagen y la voz de una persona no pueden ser aprovechadas
sin la autorización expresa de ella, o si ha muerto, sin el asentimiento de su
cónyuge, descendientes, ascendientes, o hermanos, excluyentemente en este
orden. Art. 15° Código Civil
Dicho asentimiento no es necesario cuando la imagen y voz se justifique por
la notoriedad de la persona y siempre que se relacione con hechos de interés
general, asimismo la imagen o voz no atenerte contra el honor y reputación
de la persona a quien corresponde. "
 La voz:
La imagen y la voz son derechos complementarios, compatibles entre sí,
ya que se asocian conformando la identidad de la persona, es decir,
cuando el medio empleado no permite tener la imagen
de una persona, podemos identificarla mediante la
voz

i. Derecho a la inviolabilidad de las comunicaciones y los documentos


privados: Derecho reconocido en el artículo 16° del Código Civil, que consiste en
que las comunicaciones no pueden ser intervenidas, esto es, las cartas

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interceptadas, las ondas electromagnéticas estorbadas con trasmisiones que las
hagan inútiles para la comunicación o teléfonos intervenidos.

j. Derecho de autor: Se tiene en consideración los derechos morales patrimoniales


el autor. Con relación a los derechos morales de autor, le permite exigir la
intangibilidad de la obra, la misma que no podrá ser modificada o alterada sin su
asentimiento. En cuanto a los derechos patrimoniales lo faculta a comercializar la
obra; sin embargo, el hecho de disponer de la obra, no significa que el autor
también transfiera los derechos morales; parece recogido en el artículo 18° del
Código Civil.

k. Acciones para la defensa legal en casos de violación de los derechos


de la persona: “La violación de cualquiera de los derechos de la persona a que
se refiere este título, confiere al agraviado o a sus herederos acción para exigir la
cesación de los actos lesivos. La responsabilidad es solidaria.” (Art. 17° del Código
Civil)

SEGUNDA SESION

III. LA IDENTIDAD EN LOS SUJETOS DEL DERECHO

1. El Nombre

a. Concepto
El nombre es un atributo esencial de las personas, tanto naturales como
jurídicas y sirve para identificarlos y diferenciarlos de otras personas. El nombre posee
las siguientes características:

 Obligatoriedad.
 Indisponibilidad.
 Inmutabilidad.
 Imprescriptibilidad.

El nombre cumple las siguientes funciones:

 Como instrumento de individualización.


 Como medio de identificación.
 Como indicación del sexo.

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El nombre comprende dos elementos:

 El nombre patronímico o apellido; proviene del padre y de la madre, estos


nombres son hereditarios.
 El nombre de pila o prenombre.

Los hijos matrimoniales (hijos nacidos dentro del matrimonio) lleven el primer
apellido del padre y el primer apellido de la madre. Art. 20° del C.C.
Al hijo extra matrimonial (nacido fuera del matrimonio) le corresponde el apellido del
padre que le haya reconocido. Si es reconocido por ambos, lleva el primer apellido de
los dos (padre y madre). Art. 21° del C.C.
El adoptado lleva los apellidos del adoptante o adoptantes. El Art. 22° del C.C.

b. Protección Legal del Nombre


El nombre como atributo de la persona está protegido por la ley. El nombre puede ser
ejercitado por el titular, sin que nadie pueda impedirlo. Nadie que no sea dueño o
titular del nombre puede ejercitar ese derecho, que es personal, intransferible.

El Art. 19° del C.C. dice: "Toda persona tiene el derecho y el deber de llevar un
nombre".
De aquí surgen dos formas de protección al nombre:

 Protegiendo cuando es contestado (negado), nadie puede ser impedido del uso de
su nombre, toda persona tiene derecho a exigir que se le designe por su nombre;
cuando se vulnera este derecho, puede pedir la cesación del hecho violatorio y la
indemnización que corresponda. - Art. 26 del C.C.
 Protección cuando hay usurpación de nombre; Nadie puede usar nombre que no le
corresponde. El que es perjudicado por la usurpación de su nombre, tiene acción
para hacerla cesar y obtener la indemnización que corresponda. - Art. 28 del C.C.

c. Nombre del Expósito


El Art, 23° del C.C. nos habla de un recién nacido, cuyos progenitores son
desconocidos y dispone que se inscriba con nombre adecuado que le asigne el
registrador del estado civil; guarda relación con el Art. 3° de la Declaración de los
Derechos del Niño y Art. 2°, numeral. 1 de la Constitución Política del Perú.

Poner un nombre adecuado significa, que no sea extravagante, ridículo, contrario a


nuestras costumbres o que suscite equívocos respecto a la persona. Tampoco puede
asignarse al expósito el nombre y apellidos de conocidos hombres públicos.

d. Cambio de Nombre
Por regla general el nombre es personal, permanente e inalterable, nadie puede
cambiar de nombre o apellido ni añadir otro a los suyos, salvo motivos justificados
y mediante autorización judicial debidamente publicada e inscrita. Art. 29 del C.C, el
cambio o adición del nombre no altera la condición civil de quién lo obtiene ni
constituye prueba de filiación.
El Art. 31° del C.C establece que cuando una persona es perjudicada con el cambio de
nombre, tendrá derecho a impugnarlo judicialmente, quedará sin efecto la resolución
que autorizó el cambio de nombre, esta impugnación se hará dentro del término de un
año a partir del día de la publicación.

e. El Seudónimo
Cuando adquiere la importancia del nombre, goza de la misma protección jurídica
dispensada a éste. - Art. 32º C.C.
El seudónimo es una identificación que la propia persona escoge para ser conocido por
ese nombre, generalmente en el ámbito literario o artístico; es el “nombre de arte” o
“nombre de guerra”. No es siempre una forma de ocultar su personalidad, sino más
bien, un modo de escindirla (separar), separando la del artista o autor de la
individualidad ordinaria del sujeto.

El seudónimo es distinto al “sobrenombre”, “alias”, “chapa” o “apodo”, estos derivan


del grupo social donde vive la persona; tienen en común el ser modos de designación
espontánea producidos en el estrecho ambiente familiar, social, o del medio ambiente
en que se desenvuelve el individuo, y que muchas veces lo trasciende oscureciendo
con su brillo el nombre propio. No tiene significación jurídica y por lo general los
ejemplos más notables se encuentran en el ámbito de la política, las artes, el deporte,
etc. En la misma línea, pero con una connotación distinta está el caso de los
delincuentes que suelen utilizar “alias” o “apodo”.

2. El Domicilio

a. Concepto
El domicilio es el lugar donde permanentemente vive una persona o una familia;
en otras palabras, es el centro de las relaciones jurídicas de una persona, su sede
legal. El domicilio se constituye por la residencia y el ánimo de permanencia en un
determinado lugar. Domicilio es la relación legal de una persona en un lugar
determinado para realizar una serie de actos con efectos jurídicos.
Por regla general, toda persona debe tener un domicilio para hacer viable las
relaciones contractuales y las relaciones con efectos jurídicos, así por ejemplo, sirve
para las notificaciones con efectos legales, para determinar la competencia y
jurisdicción del Juez; para el pago de impuestos, etc.

b. Clases de Domicilio:
 Domicilio natural. - Este domicilio es aquel que el individuo adquiere por el
hecho de nacer; v. gr., como una consecuencia de la patria potestad.
 Domicilio legal.- Es el que destina la ley en relación al estado civil de la persona
o de su condición de funcionario o del cargo que desempeñe; así por ejemplo, el
domicilio de los incapaces es el domicilio de sus representantes legales (Art. 37º
del C.C.), el domicilio de los funcionarios públicos es el lugar donde ejercen sus
funciones, sin perjuicio de su domicilio real (Art. 38º del C.C.), el domicilio de las
personas que residen temporalmente en el extranjero, en ejercicio de funciones del
Estado o por otras causas, es el último que hayan tenido en el territorio nacional.
 Domicilio real. - También denominado voluntario, es el que las personas eligen
libremente para establecerse habitualmente en él; es el constituido por la
residencia habitual de la persona en un lugar (Art. 33°).
 Domicilio conyugal. - Es el lugar el lugar donde los cónyuges viven de común
acuerdo, o en su defecto, el último que compartieron. - Art. 36° del C.C.
 Domicilio especial. - Llamado también contractual, es el que partes señalan
solamente para determinar el fuero en cuanto al cumplimiento del contrato. Esta
designación sólo implica sometimiento a la competencia territorial correspondiente,
salvo pacto en contrario (Art. 34° del C.C). Ejemplo: En un contrato de promesa de
compra venta sobre una casa situada en Arequipa, que celebran una persona
radicada en Lima y otra en Arequipa, pueden fijar como domicilio especial la calle
X de la ciudad de Lima; en este caso, si surge algún conflicto, el juez competente
para conocer el caso será el Juez de Lima.
 Domicilio fiscal. - Llamado también Tributario para el cumplimiento de las
obligaciones tributarias o de contribución.
 Domicilio procesal. - Es el domicilio que los abogados señalan en un proceso
judicial, que generalmente es el estudio jurídico del abogado, sirve para las
notificaciones judiciales.

TERCERA SEMANA

(24 ENE AL 28 ENE 2022)

PRIMERA SESION

LA CAPACIDAD E INCAPACIDAD DE EJERCICIO

I. LA CAPACIDAD

1. Concepto de Capacidad
La capacidad es el atributo de la personalidad, consistente en la idoneidad para ser
sujeto de derecho; es la aptitud que la ley reconoce a la persona para el goce o para
el ejercicio de sus derechos civiles; se trata de un derecho extrapatrimonial, por lo
tanto, no susceptible de negociabilidad.
Al hablar de capacidad, nos estamos refiriendo tanto la aptitud de disfrute de un
derecho, como a la aptitud de una persona para ejecutar o ejercer sus derechos.
2. Clases de Capacidad
Se distinguen dos clases: Capacidad de Goce y Capacidad de Ejercicio

a. Capacidad de goce. Es la aptitud de ser dueño o titular del derecho; es un


atributo esencial de toda persona natural. La capacidad de goce la tienen todos,
surge con el nacimiento y termina solo con la muerte.

“La mayoría de los autores han llamado a esta capacidad, como capacidad de
derecho, porque gozar de un derecho quiere decir, tenerlo, ser titular de él, no
importando que el individuo esté dotado o no de discernimiento, pues el
mismo derecho, le prevé representantes legales para que obtengan beneficios a
favor del titular de los mismos”

b. Capacidad de ejercicio. - Es la aptitud que la ley reconoce a la persona


para ejercitar por si misma sus derechos civiles; es pues la libertad de obrar;
actualmente se adquiere plena capacidad de ejercicio, cumplido los 18 años de
edad (Art. 42° del C.C.).

La capacidad de ejercicio supone en el sujeto, el suficiente discernimiento y la


suficiente libertad volitiva para que pueda últimamente hacer uso de esa
capacidad.
Esta capacidad tiene trascendencia para los efectos de los negocios jurídicos;
esta es la capacidad que reclama el Inc. 1 del Art. 140° del Código Civil,
cuando se refiere al agente capaz.

3. Excepciones a la plena capacidad de ejercicio por razón de edad:

Por regla general, la capacidad de ejercicio se adquiere al cumplir 18 años de edad,


sin embargo, existen casos en que sin tener 18 años, se adquiere esta capacidad;
estas excepciones son:

a. Los mayores de 16 años cuando hayan contraído matrimonio civil, esta


capacidad no se pierde con el divorcio o viudez antes de cumplir los 18 años
(Art. 46º del C.C.). En caso de la mujer, cesa la incapacidad, cuando la menor
mayor de 14 años, ha contraído matrimonio.

b. Por obtener título oficial que le autorice ejercer una profesión u oficio (Art.
46º del C.C.).

c. Tratándose de mayores de catorce años, cesa la incapacidad a partir del


nacimiento del hijo, para realizar solamente los siguientes actos: Reconocer a
sus hijos, reclamar o demandar por gastos de embarazo y parto y demandar y
ser parte en los procesos de tenencia y alimentos a favor de sus hijos ((Art. 46º
del C.C., modificado por Ley 27201 de 14NOV99).

II. LA INCAPACIDAD
1. Concepto
Es la falta de aptitud jurídica para gozar, ejercer derechos o para asumir
obligaciones.

2. Clases de incapacidad
Incapacidad de goce e incapacidad de ejercicio.

a. Incapacidad de goce. La incapacidad de goce solo es excepcional y


relativa, por lo tanto, la incapacidad de goce nunca puede ser total o absoluta.

Los supuestos de la incapacidad de goce son:

 Prohibición de contraer matrimonio a ciertas personas (del casado, de los


consanguíneos o afines en línea recta, de los consanguíneos en segundo
grado de la línea colateral, del condenado por homicidio doloso de uno de
los cónyuges con el sobreviviente, etc.).
 Prohibición de contratar entre cónyuges.
 Prohibición a determinadas personas a comprar bienes, Ej: El
administrador público respecto a los bienes que estén a su cargo; el albacea
respecto a los bienes que administra; el Juez, abogado, procurador,
escribano, peritos, respecto a los bienes que se deciden en el juicio en que
han intervenido; el presidente de la República y los Ministros de Estado,
respecto de los bienes del Estado.
 La incapacidad de determinadas personas para suceder por causa de
indignidad.
En todos estos supuestos, no hay ninguna representación legal, la
representación legal opera solamente cuando el sujeto tiene capacidad de goce,
pero no capacidad de ejercicio.

b. Incapacidad de ejercicio. - Es la falta de aptitud jurídica para ejercer


derechos y contraer obligaciones, es decir, incapacidad para ejercer por sí
mismos esos derechos y contraer obligaciones (Arts. 43°. Inciso 3 derogado
y 44° del C.C).

La capacidad emana de la ley, y a ella le corresponde aplicarla o restringirla.


Se puede señalar, además, que se han considerado dos situaciones distintas en
que se restringe la capacidad de ejercicio de los derechos de las personas, a lo
que nuestro Código Civil denomina incapacidad; tales situaciones son
determinadas en relación a los absolutamente incapaces y los relativamente
incapaces.

Clases de Incapacidad de Ejercicio:


 Incapacidad Absoluta. - Es una incapacidad plena y general; estas
personas no pueden ejercer por sí mismas derecho alguno de las que son
titulares. Los actos practicados por estos incapaces son nulos (Art. 43°
C.C). El Código Civil fija los siguientes supuestos:

 Menores de 16, salvo para aquellos actos determinados


por ley.
Los derechos de menores de 16 años, los representan sus padres o
quienes ejercen la patria potestad o en su defecto, sus tutores; esta
incapacidad se prueba con la partida de nacimiento.
Los casos excepcionales, son:
- El menor que ha cumplido 14 años, puede recurrir al Juez por sí
mismo, contra los actos de su tutor, para oponerse o pedir su
remoción (Art. 530° del C.C);
- El menor mayor de 10 años, debe prestar su asentimiento para ser
adoptado (Art. 378 inc. 4 del C.C.);
- El menor capaz del discernimiento puede aceptar donaciones,
legados y herencias voluntarias, siempre que sean puras y simples,
sin intervención de sus padres, también puede ejercer derechos
estrictamente personales (Art. 455°);
- El menor capaz de discernimiento responde por los daños y
perjuicios que causa (Art. 458º del C.C, modificado por Ley
27184);
- Los incapaces no privados del discernimiento pueden celebrar
contratos relacionados con las necesidades ordinarias de su vida
(Art. 1358°).
 Los que por cualquier causa se encuentren privados de
discernimiento.
Esta norma supone “permanencia del estado que priva al sujeto del
discernimiento”, no necesariamente debe tener un sustento orgánico,
reflejado en una enfermedad mental, sino que este estado puede ser
ocasionado por cualquier causa que configure insana o alienación. El
discernimiento, es tener plena capacidad de pensamiento, análisis y
decisión para realizar un determinado acto; esta capacidad no lo tienen
por ejemplo los enfermos mentales; la incapacidad debe ser
declarado judicialmente; si el incapaz es mayor de edad se le
designa “curador” y si es menor “tutor”.
 Los sordo mudos, ciego sordos y ciego mudos, que no
pueden expresar su voluntad en forma indubitable. El
fundamento de la incapacidad en este caso, radica en la
imposibilidad de la persona de poder expresarse; también se tiene
que declarar judicialmente y nombrarle un curador.
Si estas personas pueden expresar su voluntad de alguna forma
(gestos, mímica, etc.), no serán incapaces absolutos, sino relativos
porque podrían coadyuvar al manejo de sus negocios.

 Incapacidad Relativa.- Es la incapacidad de las personas que han


perdido o están privadas parcialmente de su capacidad civil de ejercicio; se
encuentran limitados de ejercer determinados derechos o actos, de manera
que otros derechos si pueden ser ejercidos directamente por el sujeto. Los
actos realizados por estos incapaces son anulables, en cambio, los actos
realizados por los incapaces absolutos son nulos.
 Incapacidad de las personas mayores de 16 años y
menores de 18 años de edad.
Esta incapacidad se sustenta en la falta de discernimiento. En cuanto a
esta incapacidad, el Art. 46° del C.C, establece que cesa en los
siguientes casos:
 Por matrimonio,
 Por obtener título oficial que lo autorice para ejercer una
profesión u oficio.
 Los retardados mentales.
En verdad, estas personas no son alienadas, no les falta razonamiento,
aunque éste a veces “se encuentre obscurecido”. Tampoco existe entre
tal situación y la demencia o falta de discernimiento una diferencia de
grado, ya que poco importa que la causa de la insuficiencia prevenga
del alcoholismo, temperamento sumamente sugestionable, obsesión o
cualquier estado maniaco depresivo.
Se trata de enfermos mentales no graves, cuyo discernimiento está
afectado en forma relativa, la debilidad mental entraña una
disminución de la capacidad normal de razonamiento, por lo que
puede ser influenciado por otras personas; están sujetos a curatela.
 Los que adolecen de deterioro mental, que les impide
expresar libremente su voluntad.
Son débiles mentales aquellas personas que se encuentran en un
estado intermedio entre la plena normalidad y la alienación. En las que
podemos encontrar facultades mentales que no se han desarrollado
normalmente o que se han deteriorado total o parcialmente, de forma
permanente; pero que, sin embargo, conservan, aunque disminuido el
uso de su razón, teniendo como consecuencia de ello restricciones
para actuar en derecho. Las posibles causas pueden ser “congénitas”
(de nacimiento), Ejm. Personas con dawn) y “adquiridas” (posterior al
nacimiento), por ejemplo, debilidad mental por enfermedad que haya
producido estado de coma, abuso de bebidas alcohólicas o
estupefacientes, por senectud (ancianidad), etc.
 Los pródigos.
Pródigo es sinónimo de derrochador; el pródigo es el que disipa
habitualmente más de la tercera parte de sus bienes raíces o capitales;
teniendo cónyuges ascendientes y descendientes, son sujetos
habituales en la dilapidación. Es el que malgasta su patrimonio; a
estos se les nombra curador.
 Los que incurren en mala gestión.
Son las personas que no cuentan con suficiente racionalidad para
llevar a cabo sus negocios y que por esta causa han perdido más de la
mitad de sus bienes raíces o capitales, teniendo cónyuge, ascendientes
o descendientes, es la falta de eficiencia en los negocios.
 Los ebrios habituales.
Conocido como dipsomanía, son los que tienen el hábito estable o
morboso a la embriaguez, que les produce alteraciones mentales, tal
estado perjudica la economía del sujeto y la familia. Es la inclinación
al consumo de bebidas alcohólicas sin mesura alguna, o en exceso, de
tal manera que produce la ebriedad sistemática (alcoholismo crónico).
 Los toxicómanos.
Se trata de sujetos que, por el uso de droga y estupefacientes, se
exponen o exponen a su familia a caer en la miseria, necesite
asistencia permanente o amenace la seguridad ajena.
 Los que sufren pena que lleva anexa la interdicción
civil.
Interdicción civil es el estado de una persona a la que judicialmente se
ha declarado incapaz, por la privación de ejercer ciertos derechos,
bien por razón de delito o por otra causa prevista en la ley;
ejemplo, la privación al penado (sentenciado a una pena), mientras
cumpla la pena, de los derechos de patria potestad, tutela,
participación en el Consejo de Familia, de la autoridad marital, de la
administración de bienes y del derecho de disponer de los propios por
actos entre vivos.

3. Representantes de los incapaces. (Art. 45° del CC.)


Los representantes legales de los incapaces ejercen los derechos civiles de éstos,
según las normas referentes a la patria potestad, tutela y curatela.

4. Representantes Legales.
Las personas con capacidad de ejercicio restringida contempladas en los
numerales 1 al 8 del artículo 44 contarán con un representante legal que ejercerá
los derechos según las normas referidas a la patria potestad, tutela o curatela. (Art.
45°-A del CC.)

5. Designación de Apoyos y salvaguardias. (Art. 45°-B del CC.)


Pueden designar apoyos y salvaguardias:
a. Las personas con discapacidad que manifiestan su voluntad pueden contar con
apoyos y salvaguardias designados judicial o notarialmente.
b. Las personas con discapacidad que no pueden manifestar su voluntad podrán
contar con apoyos y salvaguardias designados judicialmente.
c. Las personas que se encuentren en estado de coma que hubieran designado un
apoyo con anterioridad mantendrán el apoyo designado.
d. Las personas con capacidad de ejercicio restringida contempladas en el
numeral 9 del artículo 44 contarán con los apoyos y salvaguardias establecidos
judicialmente, de conformidad con las disposiciones del artículo 659-E del
presente Código.

6. Capacidad Adquirida por matrimonio o Título Oficial.


La incapacidad de las personas mayores de dieciséis (16) años cesa por matrimonio
o por obtener título oficial que les autorice para ejercer una profesión u oficio. La
capacidad adquirida por matrimonio no se pierde por la terminación de este.

Tratándose de mayores de catorce (14) años cesa la incapacidad a partir del


nacimiento del hijo o la hija, para realizar solamente los siguientes actos:

1. Inscribir el nacimiento y reconocer a sus hijos e hijas.


2. Demandar por gastos de embarazo y parto.
3. Demandar y ser parte en los procesos de tenencia, alimentos y régimen de
visitas a favor de sus hijos e hijas.
4. Demandar y ser parte en los procesos de filiación extramatrimonial de sus
hijos e hijas.
5. Celebrar conciliaciones extrajudiciales a favor de sus hijos e hijas.
6. Solicitar su inscripción en el Registro Único de Identificación de Personas
Naturales, tramitar la expedición y obtener su Documento Nacional de
Identidad.
7. Impugnar judicialmente la paternidad.

SEGUNDA SESION

DESAPARICIÓN
Concepto de Desaparición
Cuando una persona no se halla en el lugar de su domicilio y han transcurrido más de sesenta días sin
noticias sobre su paradero, cualquier familiar hasta el cuarto grado de consanguinidad o afinidad,
excluyendo el más próximo al más remoto, pueden solicitar la designación de curador interino. También
puede solicitarlo quien invoque legítimo interés en los negocios o asuntos del desaparecido, con citación
de los familiares conocidos y del Ministerio Público. La solicitud se tramita como proceso no
contencioso.
No procede la designación de curador si el desaparecido tiene representante o mandatario con facultades
suficientes inscritas en el registro público.

El domicilio genera una presunción iuris tantun (la ley presume), en el sentido que a la persona se le va a
encontrar siempre en su domicilio, cuando esta presunción se rompe, se presume la desaparición de la
persona; según el Art. 47º del C.C., esta ausencia debe ser mayor de sesenta (60) días sin noticias de su
paradero y sin que haya dejado representante o mandatario.
Cuando ello ocurre, cualquier familiar hasta el cuarto grado de consanguinidad o afinidad, puede solicitar
ante el Juez Especializado en lo Civil del último domicilio o del lugar donde están sus bienes, la
designación de un “curador interino”, para que cuide del patrimonio del desaparecido; también lo
pueden solicitar los que tengan interés en el negocio o el Ministerio Público.

DECLARACION DE AUSENCIA

1. Concepto de Declaración Judicial de Ausencia

Transcurridos dos años desde que se tuvo la última noticia del desaparecido, cualquiera
que tenga legítimo interés o el Ministerio Público pueden solicitar la declaración judicial
de ausencia.
Es competente el juez del último domicilio que tuvo el desaparecido o el del lugar donde
se encuentre la mayor parte de sus bienes.

A la persona que se encuentra en calidad de desaparecido se le declara ausente; para que


se declare la ausencia, es necesario que transcurran dos años desde que se tuvo la última
noticia del desaparecido; cualquiera que tenga legítimo interés o el Ministerio Público,
pueden solicitar la declaración judicial de ausencia, ante el Juez del último domicilio que
tuvo el desaparecido o el del lugar donde se encuentre la mayor parte de sus bienes. (Art.
49° del C.C.).

2. Posesión temporal de los bienes del Ausente

En la declaración judicial de ausencia, el Juez ordena dar posesión temporal de los bienes
del ausente, a quienes serían sus herederos forzosos (hijos, padres, cónyuge, hermanos), al
tiempo de dictarla previo inventario valorizado; previo inventario valorizado; si los
herederos son varios, se nombra un ADMINISTRADOR JUDICIAL, si el que entra en
posesión es el único heredero, también se llama Administrador Judicial; sino no tuviera
herederos, la administración de los bienes continúa a cargo del curador interino(Art. 50°,
51° y 54° del C.C.).

Los que toman posesión temporal de los bienes, no pueden enajenarlos, ni gravarlos,
salvo causa de necesidad o utilidad, previa autorización judicial en la medida de lo
indispensable (Arts. 52º y 56° del C.C).
La declaración judicial de ausencia debe ser inscrita en el Registro
de Mandatos y Poderes de los Registros Públicos, con la finalidad de extinguir los
otorgados por el ausente (Art. 53° del C.C.).
3. Cese de la Declaración Judicial de Ausencia

Los efectos de declaración de ausencia cesan por:

a. Regreso del ausente.


b. Designación del apoderado con facultades suficientes, hecha por el ausente con
posterioridad a la declaración.
c. Comprobación de la muerte del ausente.
d. Declaración judicial de muerte presunta.

CUARTA SEMANA

(31 ENE AL 04 FEBR 2022)

PRIMERA SESION

FIN DE LA PERSONA

1. La Muerte: Concepto
La muerte es la cesación total e irreversible de cualquier actividad del sistema nervioso
central, este último concepto es el que recoge el mayor número de adhesiones en la actual
doctrina médico-legal.
La muerte tiene relevancia jurídica, cuando es determinada clínicamente. El Art.108 de la
Ley General de Salud. Ley N. 26842, del 20.07.97, establece que: “La muerte pone fin a
la persona. Se considera ausencia de vida al cese definitivo de la actividad cerebral,
independientemente de que algunos de sus órganos o tejidos mantengan actividad
biológica y puedan ser utilizados con fones de trasplante, injerto o cultivo…”

El Art. 61° del C.C. se refiere a la muerte total y por lo tanto esta muerte pone fin a la
persona.
Consecuencias Jurídicas:

a. Extingue el matrimonio.
b. Da lugar a que surjan derechos como los de suceder (Art.660º del C.C.).
c. Se extinguen sus derechos personalísimos (título de abogado, por ejemplo), los
cuales no son heredados, solo son transmisibles los derechos patrimoniales.

DECLARACIÓN DE MUERTE PRESUNTA

Concepto. - Procede la declaración de muerte presunta, sin que sea indispensable la de


ausencia, a solicitud de cualquier interesado o del Ministerio Público en los siguientes
casos:

a. Cuando hayan transcurrido diez años desde las ultimas noticias del desaparecido o
cinco si este tuviere más de ochenta años de edad.
b. Cuando hayan transcurrido dos años si la desaparición se produjo en circunstancias
constitutivas de peligro de muerte. El plazo corre a p0artir de la cesación del evento
peligroso.
c. Cuando exista certeza de la muerte, sin que el cadáver sea encontrado o
reconocido.
d. La declaración de muerte presunta se tramita como proceso no contencioso.

Improcedencia de la declaración de muerte presunta:

El juez que considere improcedente la declaración de muerte presunta puede declarar la


ausencia.

Reconocimiento de Existencia
La existencia de la persona cuya muerte hubiera sido judicialmente declarada, puede ser
reconocida a solicitud de ella, de cualquier interesado, o del Ministerio Público. La
demanda de reconocimiento de existencia se tramita como proceso no contencioso, con
citación de quienes solicitaron la declaración de muerte presunta.
El reconocimiento de existencia no invalida el nuevo matrimonio que hubiera contraído el
cónyuge.
El reconocimiento de existencia faculta a la persona para reivindicar sus bienes, conforme
a ley. (Arts. 67° y 68° del C.C.).
SEGUNDA SESION

ATRIBUTOS DE LA PERSONALIDAD

I. LA IDENTIDAD EN LOS SUJETOS DEL DERECHO

1. El Nombre

a. Concepto

El nombre es un atributo esencial de las personas, tanto naturales como jurídicas y


sirve para identificarlos y diferenciarlos de otras personas. El nombre posee las
siguientes características:

 Obligatoriedad.
 Indisponibilidad.
 Inmutabilidad.
 Imprescriptibilidad.

El nombre cumple las siguientes funciones:

 Como instrumento de individualización.


 Como medio de identificación.
 Como indicación del sexo.
El nombre comprende dos elementos:

 El nombre patronímico o apellido; proviene del padre y de la madre,


estos nombres son hereditarios.
 El nombre de pila o prenombre.

Los hijos matrimoniales (hijos nacidos dentro del matrimonio) lleven el primer
apellido del padre y el primer apellido de la madre. Art. 20° del C.C.
Al hijo extra matrimonial (nacido fuera del matrimonio) le corresponde el apellido
del padre que le haya reconocido. Si es reconocido por ambos, lleva el primer
apellido de los dos (padre y madre). Art. 21° del C.C.
El adoptado lleva los apellidos del adoptante o adoptantes. El Art. 22° del C.C.

b. Protección Legal del Nombre


El nombre como atributo de la persona está protegido por la ley. El nombre puede
ser ejercitado por el titular, sin que nadie pueda impedirlo. Nadie que no sea dueño
o titular del nombre puede ejercitar ese derecho, que es personal, intransferible.

El Art. 19° del C.C. dice: "Toda persona tiene el derecho y el deber de llevar un
nombre".
De aquí surgen dos formas de protección al nombre:

 Protegiendo cuando es contestado (negado), nadie puede ser impedido del


uso de su nombre, toda persona tiene derecho a exigir que se le designe por
su nombre; cuando se vulnera este derecho, puede pedir la cesación del
hecho violatorio y la indemnización que corresponda. - Art. 26 del C.C.
 Protección cuando hay usurpación de nombre; Nadie puede usar nombre que
no le corresponde. El que es perjudicado por la usurpación de su nombre,
tiene acción para hacerla cesar y obtener la indemnización que corresponda.
- Art. 28 del C.C.

c. Nombre del Expósito


El Art, 23° del C.C. nos habla de un recién nacido, cuyos progenitores son
desconocidos y dispone que se inscriba con nombre adecuado que le asigne el
registrador del estado civil; guarda relación con el Art. 3° de la Declaración de los
Derechos del Niño y Art. 2°, Num. 1 de la Constitución Política del Perú.
Poner un nombre adecuado significa, que no sea extravagante, ridículo, contrario a
nuestras costumbres o que suscite equívocos respecto a la persona. Tampoco puede
asignarse al expósito el nombre y apellidos de conocidos hombres públicos.

d. Cambio de Nombre
Por regla general el nombre es personal, permanente e inalterable, nadie puede
cambiar de nombre o apellido ni añadir otro a los suyos, salvo motivos justificados
y mediante autorización judicial debidamente publicada e inscrita. Art. 29 del C.C,
el cambio o adición del nombre no altera la condición civil de quién lo obtiene ni
constituye prueba de filiación.
El Art. 31° del C.C establece que cuando una persona es perjudicada con el
cambio de nombre, tendrá derecho a impugnarlo judicialmente, quedará sin efecto
la resolución que autorizó el cambio de nombre, esta impugnación se hará dentro
del término de un año a partir del día de la publicación.

e. El Seudónimo
Cuando adquiere la importancia del nombre, goza de la misma protección jurídica
dispensada a éste.- Art. 32º C.C.
El seudónimo es una identificación que la propia persona escoge para ser conocido
por ese nombre, generalmente en el ámbito literario o artístico; es el “nombre de
arte” o “nombre de guerra”.
El seudónimo es distinto al “sobrenombre”, “alias”, “chapa” o “apodo”, estos
derivan del grupo social donde vive la persona; tienen en común el ser modos de
designación espontánea producidos en el estrecho ambiente familiar, social, o del
medio ambiente en que se desenvuelve el individuo, y que muchas veces lo
trasciende oscureciendo con su brillo el nombre propio. No tiene significación
jurídica y por lo general los ejemplos más notables se encuentran en el ámbito de la
política, las artes, el deporte, etc. En la misma línea pero con una connotación
distinta está el caso de los delincuentes que suelen utilizar “alias” o “apodo”.

2. El Domicilio

a. Concepto

El domicilio es el lugar donde permanentemente vive una persona o una familia; en


otras palabras, es el centro de las relaciones jurídicas de una persona, su sede legal.
El domicilio se constituye por la residencia y el ánimo de permanencia en un
determinado lugar. Domicilio es la relación legal de una persona en un lugar
determinado para realizar una serie de actos con efectos jurídicos.
Por regla general, toda persona debe tener un domicilio para hacer viable las
relaciones contractuales y las relaciones con efectos jurídicos, así por ejemplo, sirve
para las notificaciones con efectos legales, para determinar la competencia y
jurisdicción del Juez; para el pago de impuestos, etc.

b. Clases de Domicilio:
 Domicilio natural. - Este domicilio es aquel que el individuo adquiere por
el hecho de nacer; como una consecuencia de la patria potestad.
 Domicilio legal.- Es el que destina la ley en relación al estado civil de la
persona o de su condición de funcionario o del cargo que desempeñe; así por
ejemplo, el domicilio de los incapaces es el domicilio de sus representantes
legales (Art. 37º del C.C.), el domicilio de los funcionarios públicos es el
lugar donde
ejercen sus funciones, sin perjuicio de su domicilio real (Art. 38º del C.C.),
el domicilio de las personas que residen temporalmente en el extranjero, en
ejercicio de funciones del Estado o por otras causas, es el último que hayan
tenido en el territorio nacional.
 Domicilio real. - También denominado voluntario, es el que las personas
eligen libremente para establecerse habitualmente en él; es el constituido por
la residencia habitual de la persona en un lugar (Art. 33°).
 Domicilio conyugal. - Es el lugar el lugar donde los cónyuges viven de
común acuerdo, o en su defecto, el último que compartieron. - Art. 36° del
C.C.
 Domicilio especial. - Llamado también contractual, es el que partes
señalan solamente para determinar el fuero en cuanto al cumplimiento del
contrato. Esta designación sólo implica sometimiento a la competencia
territorial correspondiente, salvo pacto en contrario (Art. 34° del C.C).
Ejemplo: En un contrato de promesa de compra venta sobre una casa
situada en Arequipa, que celebran una persona radicada en Lima y otra en
Arequipa, pueden fijar como domicilio especial la calle X de la ciudad de
Lima; en este caso, si surge algún conflicto, el juez competente para conocer
el caso será el Juez de Lima.
 Domicilio fiscal. - Llamado también Tributario para el cumplimiento de
las obligaciones tributarias o de contribución.
 Domicilio procesal. - Es el domicilio que los abogados señalan en un
proceso judicial, que generalmente es el estudio jurídico del abogado, sirve
para las notificaciones judiciales.

QUINTA SEMANA
(07 FEB AL 11 FEB 2022)

PRIMERA SESION

PERSONAS JURÍDICAS

I. PERSONAS JURÍDICAS

1. Concepto de Persona Jurídica


La Persona Jurídica, es una creación del derecho. Supone la organización de personas
(naturales o jurídicas) que se agrupan en la búsqueda de un fin valioso (lucrativo o no
lucrativo) y que cumple con la formalidad establecida por el ordenamiento jurídica para
su creación (puede ser mediante la inscripción en el Registro Publio o a través de una
Ley)

Se acepta en términos generales la existencia de personas jurídicas de derecho público y


las de derecho privado.

2. Clases de Personas Jurídicas


a. Las Personas Jurídicas de Derecho Público
Son aquellas que están dotadas de potestades públicas y se guían por sus propias
leyes y normas jurídicas, unas son de derecho público externo, como el Estado y los
organismos internacionales y otras de derecho público interno, como los entes
administrativos emanados del Estado, Poder Judicial, Ministerio Público,
Ministerio del Interior, las municipalidades etc.

b. Las Personas Jurídicas de Derecho Privado


Cumplen fines de utilidad privada, a su vez se subdividen en:
 Las que persiguen fines de lucro; Ejemplo: Sociedad Anónima,
Sociedad de Responsabilidad Limitada, etc.
 Las que no persiguen fines de lucro; Ejemplo: Asociaciones,
Fundaciones, Comités, etc.

En el Código Civil Peruano de 1984 se regula:

 La Asociación del Art. 80° al 98°.


 La Fundación del Artículo 99° al 110°.
 El Comité del Artículo 111° al 123°.
 Las Comunidades campesinas del Artículo 134° al 139°

En el m ismo Código se regula la Asociación, Fundación y Comité no inscritos

II. PERSONAS JURÍDICAS INSCRITAS

1. ASOCIACIÓN
a. Concepto
Es una organización estable de personas naturales o jurídicas, o de ambas, para
realizar actividades en común, con un propósito no lucrativo. Pueden ser de carácter
religioso, político, científico, deportivo, artístico o de sociabilidad (Clubes Sociales).
Las asociaciones surgen de un acto jurídico y no propiamente de un contrato; a sus
integrantes se les denomina asociados o socios.

b. Características
Son las siguientes:

 Se rigen por su Estatuto el cual deberá expresar lo establecido en el Art. 82° del
C.C.; asimismo deberá constar por Escritura Pública.
 Debe contar con un patrimonio.
 Cuenta con los libros siguientes: Libro de Registro y Libro de Actas donde
constan los acuerdos.
 Órganos: Asamblea general (órgano superior) y Consejo Directivo.
 Cada socio cuenta con derecho a un voto condicionado al pago de sus aportes.
 Los asociados gozan de derecho de libre adhesión y retiro voluntario (por petición
escrita)

c. Disolución y destino de su patrimonio


El Código menciona las siguientes de disolución:

 Por pleno derecho.


 Por liquidación.
 Por atentar contra orden público.
 Por Falta de norma Estatutaria.

2. LA FUNDACIÓN

a. Concepto
Es una organización no lucrativa, instituida mediante la afectación de uno o más
bienes para la obtención de fines solidarios, filantrópicos, e servicio a la comunidad
o e interés social V gr. La Fundación por los Niños del Perú, La Fundación Nobel,
etc.-

b. Características
Son las siguientes:
 Se constituye por escritura pública o por testamento y se inscriben en el registro
respectivo. El acto de constitución de la Fundación, una vez inscrita es
irrevocable.
 Carece de titulares que puedan disponer de ella o de su patrimonio a su libre
albedrío. En estricto, la fundación es un nuevo sujeto de derecho distinto del
fundador que administra.
 Carece de miembros, cuenta con órganos de administración, pero no tiene
integrantes por ser una persona jurídica cerrada a la afiliación.
 Con relación a los fines de la fundación, ella se caracteriza por ser una
organización que realiza objetivos que favorecen a terceros que no son ni el
fundador ni los administradores.
 Están controladas por el Consejo de Supervigilancia de Fundaciones - CSV.
 El administrador(es) así como sus parientes hasta el cuarto grado de
consanguinidad y segundo de afinidad no pueden celebrar contratos con la
Fundación.

c. Disolución de la Fundación y destino de su patrimonio.


El Consejo de Supervigilancia puede solicitar la disolución de la Fundación, cuya
finalidad resulte de imposible cumplimiento. La disolución es necesariamente
judicial y sólo es conocida por el Poder Judicial. En no pocos casos la solicitud del
Consejo de Supervigilancia es consecuencia del pedido de los administradores.

Si el Poder Judicial ordena la disolución debe designarse a los liquidadores para que,
cubiertas las obligaciones de la institución, destinen el haber neto resultante al fin
previsto en el acto constitutivo. Si ello no fuera posible, se destina, a propuesta del
Consejo de Supervigilancia, a incrementar el patrimonio de otra u otras fundaciones
de finalidad análoga o, en su defecto a la Beneficencia Pública de la localidad en la
que la fundación tuvo su sede, para satisfacer propósitos similares (Art. 110° del
Código Civil).

3. EL COMITÉ
a. Concepto
Es la organización de personas naturales o jurídicas o de ambas, dedicadas a la
recaudación pública de aportes con una finalidad altruista. Ejm.: Comité de la Cruz
Roja.

b. Características

Tiene como características las siguientes:

a) Se constituyen mediante escritura pública, acta de constitución o documento


privado con legalización notarial de las firmas de sus fundadores; deben
contar con un Estatuto e inscribirse en el Registro respectivo (Art. 111° al
123° del C.C.)
b) Su Estatuto ha de contener la denominación, duración y domicilio; el fin
altruista perseguido; el régimen administrativo, la constitución y
funcionamiento de la Asamblea General y del Consejo Directivo (sus
órganos); la designación del funcionario que ha de tener la representación
legal; y los demás pactos y condiciones que establezcan.

c. Disolución del Comité y destino de su patrimonio


El Consejo Directivo procede a la disolución y liquidación del Comité, una vez
cumplida la finalidad propuesta, o si ella no se ha podido alcanzar.
También el Ministerio Publico puede pedir la disolución del Comité al Juez
Especializado Civil del lugar en que aquel tenga su domicilio, cuando sus
actividades resulten contrarias al orden público o buenas costumbres.

4. COMUNIDADES CAMPESINAS Y NATIVAS

a. Concepto
Son organizaciones tradicionales y estables de interés públicos, constituidas por
personas naturales cuyo fin es el aprovechamiento de su patrimonio para beneficio
general y equitativo de los comuneros, promoviendo el desarrollo integral.
b. Características
Son las siguientes:
 Están reguladas por legislación especial.
 Para la existencia legal de las comunidades se requiere, además de la
inscripción en el registro respectivo, su reconocimiento oficial.
 Las tierras de las comunidades son inalienables, imprescriptibles e
inembargables, salvo excepciones establecidas en la Constitución.
 El Poder ejecutivo regula el estatuto de las comunidades, el cual consagra su
autonomía económica y administrativa.
 La Asamblea general es el órgano supremo de la comunidad.
 La comunidad debe contar con un padrón general y un catastro donde
consten los bienes que integran su patrimonio.

SEGUNDA SESION

III. PERSONAS JURÍDICAS NO INSCRITAS

NOCIONES GENERALES

El Código Civil reconoce la figura de la asociación no inscrita a través del artículo


124°. Según Aliaga (2009), estas pueden ser definidas como aquella “agrupación de
personas (naturales o jurídicas) que actúan conjuntamente con fines no lucrativos,
pero que no han cumplido con la 'formalidad' de su inscripción registral”. Su
reconocimiento se deriva del derecho de asociación establecido por la Constitución
Política del Perú. Dicho artículo no especifica que para ejercer el derecho sea
necesario contar con la inscripción registral. El Código Civil regula la actividad de la
Asociación, el Comité y Fundación No Inscritas del Art. 124° al 133°, es decir, de
aquellas organizaciones de personas que no son formalmente “personas jurídicas”
no obstante actuar como tales en la realidad social.
Por tal motivo, y remitiéndose a la teoría tridimensional de las asociaciones,
podemos afirmar que la asociación no inscrita cumple con la dimensión sociológica-
existencial y la dimensión axiológica, mas no posee una dimensión formal. Es decir,
si bien la asociación cuenta con los elementos de la conducta humana intersubjetiva
y está enfocada a la búsqueda de valores jurídicos, a este tipo de asociación le falta
el elemento de la inscripción en el registro correspondiente.

Por regla general, las asociaciones, fundaciones y comités, deben estar inscritas en el Registro
de Personas Jurídicas de los Registros Públicos, sin embargo, la ley regula la existencia de las
no inscritas, en virtud de su expansión como fenómeno jurídico-social y al reconocer en ellas
una actividad creadora, es decir, una participación efectiva.

En el caso de LA ASOCIACIÓN, dicho conjunto de personas despliega sus actividades


contando con peculio propio y como organización de personas sujetas a disposiciones
estatutarias libremente adoptadas. Sin embargo, ya sea por ignorancia o simplemente por no
seguir trámites burocráticos aparentemente complicados y a menudo onerosos, no cumplen
con la formalidad de constituirse, solemne y formalmente como personas jurídicas, por lo que
sus conductas no estaban reguladas por el anterior Código Civil (de 1936), no obstante realizar
determinados actos jurídicos; en cambio, el Código Civil vigente si las regula.

Las indicadas organizaciones se mantienen, por tanto, como pluralidad de personas naturales, a
las cuales el Código concede subjetividad jurídica. Este reconocimiento normativo faculta a
dicha pluralidad – sin dejar de ser tal – a celebrar determinados actos jurídicos y a comparecer
en juicio. Al no constituirse como unidad normativa de imputación de derechos y deberes, el
patrimonio de dichas organizaciones no inscritas se mantiene como un FONDO COMUN
sujeto a la disciplina normativa.

FALTA DE PERSONALIDAD JURÍDICA

Este elemento faltante es el que caracteriza a este tipo de asociaciones, y es el elemento del
cual se deriva su falta de personalidad jurídica, ya que, como se menciona en el artículo 77°
del Código Civil, “la existencia de la persona jurídica de derecho privado comienza el día de
su inscripción en el registro respectivo, salvo disposición distinta de la ley”.

En ese sentido, si bien no se considera a la asociación no inscrita como una persona jurídica,
este si es reconocida como sujeto de derecho, desde el momento en que se haya manifestado la
voluntad constitutiva de los fundadores de crear una organización de personas.

Ahora bien, como explica Sessarego (2001) el sujeto de derecho “es un ente al cual se le
imputan situaciones jurídicas subjetivas, es decir, derechos y deberes”. En este sentido, si bien
la asociación no inscrita no posee personalidad jurídica, si tiene la capacidad para ser titular de
derechos y deberes, para relacionarse con terceros, con sus propios integrantes, u otros
interesados. La única diferencia con la asociación inscrita es que los derechos y deberes que
recaigan sobre este tipo de asociación recaerá sobre la pluralidad de sus miembros, no sobre
una sola persona (la persona jurídica).

1. REGIMEN DE LA ASOCIACIÓN NO INSCRITA

La Asociación no inscrita regula su organización interna y su administración por los


acuerdos de sus miembros, aplicándose las normas de la asociación inscrita en cuanto
fuese aplicable. El Código le reconoce capacidad procesal, pudiendo comparecer en juicio
representada por el presidente del Consejo Directivo o por quién haga sus veces (Art.
124º del C.C.).

Según el artículo 124 del Código Civil, “el ordenamiento interno y la administración de la
asociación que no se haya constituido mediante escritura pública inscrita, se regula por
los acuerdos de sus miembros, aplicándose las reglas establecidas en los Artículos 80º a
98º, en lo que sean pertinentes”.

En este sentido, la asociación no inscrita se rige principalmente por los acuerdos de sus
miembros, su estatuto, y las normas que le sean aplicables del Código Civil. Asimismo,
según el artículo 92, los miembros de la asociación cuentan con el derecho a impugnar los
acuerdos que consideren ilegales.

Por otro lado, respecto a la representación de la entidad en algún proceso penal, el último
párrafo del artículo 124 establece que la asociación no inscrita será representada por el
presidente del consejo directivo o por quien haga sus veces. De esta manera, se busca
garantizar su derecho, como sujeto de derecho, a poder ejercer o reclamar sus derechos
ante los órganos jurisdiccionales.

El Fondo Común. - Se denomina “Fondo Común” al conjunto de bienes constituido


por los aportes de los asociados y los bienes que adquiera la asociación no inscrita. El
fondo común está destinado a la realización de los objetivos del grupo, mientras el
objetivo subsiste no puede ser dividido, no existe el concepto de cuota y los partícipes no
tienen un derecho separado sobre el todo.
El Código Civil dispone en el Art. 125°, que “mientras esté vigente la Asociación” es,
decir, mientras se mantenga como no inscrita, no se puede pedir la división y partición
de dicho fondo, ni el reembolso de las aportaciones de los asociados. Del mismo modo,
quienes hayan actuado en nombre de la asociación son solidariamente responsables en
el caso en que el fondo común no sea suficiente para afrontar las obligaciones de la
misma (Art. 126).

Dicha medida se deriva del hecho de que las asociaciones no inscritas, al igual que cualquier
otra persona jurídica, necesita contar con un patrimonio establecido que le sirva como base
para la realización de sus fines. Cabe destacar que dicho fondo común es propiedad de todos
los integrantes de esta asociación; no obstante, ninguno de estos puede disponer
unilateralmente de este fondo ni es propietario de una parte alícuota (Aliaga, 2009).
Asimismo, además de servir como fondo para la realización de los fines de la asociación,
también funciona como garantía para responder las obligaciones que la asociación establezca
con terceros, según el artículo 126 del Código Civil.

Adicionalmente, el mencionado artículo 126 también establece la responsabilidad solidaria de


quienes actúen en nombre de la asociación, posean estos la calidad de representantes o no.
Dicha medida encuentra su justificación en la necesidad de proteger a aquellos terceros que se
relacionen con la asociación no inscrita, pues de no existir la responsabilidad solidaria, el
cumplimiento de las obligaciones de esta asociación carecería de garantías suficientes.

Así, del análisis de dicho artículo se puede deducir que la ratio legis de dicha medida “es la de
inducir a la regulación de este tipo especial de sujeto de derecho para que se regularice en una
persona colectiva, debido a que es más conveniente para sus integrante” (Espinoza como se
cita en Aliaga, 2009).
2. REGIMEN DE LA FUNDACIÓN NO INSCRITA

El Art. 127° del C.C. establece que el Consejo de Supervigilancia, el Ministerio Público o
quien tenga legítimo interés le corresponde tomar las medidas pertinentes para lograr
dicha inscripción.
El Art. 128° del C.C. se refiere a la responsabilidad de los Administradores, señalándose
solidaria con respecto a los bienes afectados a la finalidad propuesta.
El Art. 129º del C.C, señala que una fundación no inscrita en los Registros Públicos (sin
personería jurídica), puede operar con la condición de ser inscrita en los Registros
Públicos.

De no ser posible su inscripción, los bienes de la fundación no inscrita serán afectados a


otras fundaciones de fines análogos o a otra fundación, preferentemente establecida en el
mismo distrito judicial, por acuerdo de la Sala Civil de la Corte Superior de la sede de la
fundación y a solicitud del Consejo de Supervigilancia de Fundaciones, del Ministerio
Público o de quien tiene legítimo interés (Art. 129º C.C.).

3. REGIMEN DEL COMITÉ NO INSCRITO

El Comité no inscrito se rige por los acuerdos de sus miembros, la representación judicial
recae en el presidente del Consejo Directivo o quien haga sus veces; asimismo, los
organizadores y quienes se encargan de la gestión de los aportes, son responsables
solidarios de su conservación, de la aplicación a su finalidad y de sus obligaciones
contraídas (Art. 130° del C.C.).

Es aquella agrupación de personas que se organizan para recaudar aportes del público y
destinarlos a una finalidad altruista, pero no que no ha cumplido con la formalidad de
inscribirse en el registro. Esta organización se rige por los acuerdos de sus miembros, que
asumen la responsabilidad solidaria por la gestión de los aportes, así como de su
conservación y aplicación a la finalidad establecida. La representación judicial del comité
no inscrito la tiene el Presidente del Consejo Directivo, o quien haga sus veces.

Disolución del comité no inscrito. - En el caso en que se haya cumplido la finalidad


o que no se haya podido alcanzar, el Ministerio Público solicita de oficio o a instancia de
parte su disolución y rendición judicial de cuentas. La conservación y destino correcto de
los aportes es supervisada por el Ministerio Público (Art. 132° del C.C.).

ASOCIACIÓN Y FUNDACIONES CONSTITUIDAS EN EL EXTRANJERO: SU


RECONOCIMIENTO EN EL PERÚ Y SU REPRESENTACIÓN

Las personas jurídicas que se hayan constituido válidamente en el extranjero, serán reconocidas por
nuestro ordenamiento, permitiendo que su constitución, organización, funcionamiento, disolución y
liquidación se lleven a cabo bajo las disposiciones establecidas por el ordenamiento correspondiente,
esto es, el del país en el que se constituyeron (art. 2073 CC). Sin embargo, si desean llevar a cabo las
actividades que corresponde a su objeto social, entonces tales actos se rigen por la norma nacional; y, en
tal sentido, será exigible la inscripción en el Registro de Personas Jurídicas. Para tal efecto, deberá
acreditarse la vigencia de la persona jurídica, del estatuto u otro instrumento equivalente en su país de
origen, del representante que otorga el acto y la designación del apoderado en el país.

SEXTA SEMANA

(14 FEB AL 18 FEB DEL 2022)


PRIMERA SESION

ACTO JURÍDICO

I. HECHOS Y ACTOS JURIDICOS:

“Entre hecho jurídico y acto jurídico existe una relación de género a especie.
Todo acto
jurídico es un hecho jurídico, pero no todo hecho jurídico es un acto jurídico”

1. DEFINICIONES:

40

El hecho jurídico forma parte de un conjunto llamado mundo jurídico. Este mundo
está conformado por los sujetos, objetos, actos y hechos
-que los hacen jurídicos- constituyen datos esenciales de la juridicidad: la norma
jurídica y los hechos por ella calificadas. Es decir, sin norma jurídica y sin la
ocurrencia de los hechos por ella previstos no es posible hablar de Derecho. Cualquier
tentativa de tratar el fenómeno jurídico sin considerar, conjuntamente, esos
dos elementos llegarán, fatalmente, a fracasar, por despreciar su propia
sustancia1.
Figura 12.

2. Los hechos jurídicos en sentido estricto: son acaecimientos naturales o


comportamientos humanos, según los cuales es irrelevante la voluntariedad del
comportamiento.

Los hechos jurídicos en sentido estricto incluyen acontecimientos naturales (hechos


naturales) o comportamientos humanos (hechos humanos) porque no es relevante el
querer y el conocer el comportamiento mismo. La norma jurídica solo valora los hechos
naturales o humanos sin considerar la voluntad del comportamiento.

Los hechos jurídicos en sentido estricto comprenden hechos naturales o


hechos humanos pero la norma jurídica no valora el querer y el conocer del
comportamiento mismo.

En particular, los hechos jurídicos en sentido estricto comprenden:

a. Acaecimientos necesariamente naturales: como el aluvión (“accesión”;


las uniones de tierra los incrementos, que se forman sucesiva e
imperceptiblemente en los fundos situados a lo largo de las orillas de los ríos o
torrentes) que produce el efecto de la adquisición a título originario de la
propiedad, pero solo si el aluvión no es ocasionado por la intervención del
hombre.

b. Hechos indiferentemente naturales o humanos: en virtud del cual la


propiedad del fundo atare la titularidad de aquello que existe encima o debajo del
suelo sea que resulte el producto del evento
natural, como el aumento espontáneo de plantas, sea que derive de una actividad
humana, como el cultivo del fundo o la construcción de un edificio.

c. Comportamientos necesariamente humanos, pero:

- Imprescindiblemente involuntarios e inconscientes, como en el caso del


descubrimiento del tesoro sobre el fundo ajeno la propiedad, solo si el
hallazgo ha sido fruto de la casualidad y, por ello, ha sido involuntario.

- Indiferentemente con conocimiento o sin conocimiento: como en la hipótesis


de la edificación de buena fe en terreno ajeno, prescindiendo del conocimiento
o no del sujeto que construye sin saber que debe pagar el valor comercial
actual del terreno o perder lo edificado.

3. Los actos jurídicos en sentido estricto: es el acto humano, lícito, con


manifestación de voluntad destinada a crear, regular, modificar o extinguir relaciones
jurídicas.
El acto jurídico en sentido estricto es un acto de voluntad de comportamiento. El
sujeto quiere y conoce su comportamiento. El sujeto quiere y conoce de
comportamiento y la norma jurídica valora eso. Esa voluntad de comportamiento es
considerada por la norma jurídica para la producción de los efectos jurídicos.

En toda norma que regula un acto jurídico se encuentra previsto hipotéticamente un


supuesto de hecho complejo integrado por un comportamiento humano (acción u
omisión), voluntario, lícito, y que el agente haya querido el acto y haya querido sus
efectos, a este supuesto la norma le atribuye, mediante un vínculo de deber ser, el efecto
consistente en crear una relación jurídica o en regularla, modificarla o extinguirla. La sola
voluntariedad del acto no es suficiente, como sucede en los actos meramente lícitos, para
que se produzca el efecto jurídico, sino es innecesario que el sujeto haya querido también
los efectos del acto. Es decir, debe haber: voluntad y “el querer”.
La manifestación sea como simple declaración o como comportamiento tiene carácter
preceptivo, esto es, no es una simple revelación de la voluntad psicológica, sino que
mediante ella se dictan reglas de conducta para sí mismo y para los demás. El acto
jurídico da vida a una regulación de intereses; está destinado a tener una eficacia
constitutiva o modificativa o extintiva de relaciones jurídicas.

El acto jurídico es la manifestación de voluntad destinada a crear, regular,


modificar o extinguir relaciones jurídicas…. Art.140 Código Civil.

4. CLASIFICACIÓN DE LOS ACTOS JURIDICOS3: Los actos jurídicos son


numerosos, diversos y los tratadistas juristas para estudiarlos presentan diferentes
clasificaciones:

4.1 Actos de derecho privado y actos de derecho público. Los actos de


derecho público son los actos jurídicos administrativos, que provienen de la voluntad
de la administración pública como órgano o ente público del Estado. Los actos
jurídicos de derecho privado se caracterizan porque la manifestación de voluntad
proviene de sujetos (uno o más) particulares, privados.

4.2 Actos Unilaterales, Bilaterales y Multilaterales. En los actos unilaterales


basta la declaración de una sola persona (testamento, reconocimiento de un hijo,
etc). En los bilaterales siempre tiene que haber la declaración de dos personas
(matrimonio) y en los multilaterales la declaración de voluntad deben ser de varias
personas (contrato de compra venta).

4.3 Actos patrimoniales y extrapatrimoniales. Los primeros son aquellos con los
que se producen relaciones jurídicas de contenido económico o traslativo de riqueza.
Los segundos son de índole personal e inapreciables en dinero. Verbigracia derecho
de personas, familia y sucesorio: el matrimonio, la adopción.

4.4 Actos formales y no formales. Para los primeros hay ley que es obligatoria para
su formación, y puede ser probatoria (ad prob ationem
– compra venta de una golosina, etc.) y solemne (ad solemnitatem – matrimonio /
adopción, etc).

5. REQUISITOS DE VALIDEZ DEL ACTO JURIDICO: Son aquellos componentes


imprescindibles y no pueden faltar para que el acto tenga carácter que le corresponde
dentro de la connotación que presente y éste alcance existencia jurídica4. El art. 140 del
Código Civil peruano expresa la noción de acto jurídico y los elementos esenciales para
su validez:

5.1 PLENA CAPACIDAD DE EJERCICIO, SALVO LAS RESTRICCIONES


CONTEMPLADAS EN LA LEY5: La persona que realiza cualquier acto jurídico
debe tener plena capacidad civil de ejercicio6 para poder formular una
declaración de voluntad que lo comprenda válidamente.
El acto jurídico es un hecho humano por oposición a los actos naturales o externos.
En la esencia predominante del acto jurídico está la voluntad manifestada, razón por
la que un acto realizado sin voluntad (sin discernimiento, o sin intención, o sin
libertad) es nulo o si ha sido realizado con voluntad, pero ésta adolece de vicios, el
acto es anulable.

Dentro de este requisito queda sobreentendiendo o inmerso, el consentimiento del


agente, que se exterioriza mediante una declaración de voluntad. Es la determinación
libre y consciente del agente para hacer surgir el acto jurídico.

La esencia de la “manifestación de voluntad” está dirigida a la


autorregulación de intereses en las relaciones privadas; autorregulación que el
individuo no debe limitarse a «querer» (es decir los efectos queridos y perseguidos
por el sujeto mediante la manifestación de su voluntad y cuya eficacia debe de
coincidir o no contravenir el ordenamiento jurídico y legal 7), sino a disponer; o sea,
actuar objetivamente.

Art. 141 Código Civil peruano, menciona “la manifestación de la voluntad, puede ser
expresa o tácita. Es expresa cuando se realiza en forma oral, escrita, a través de cualquier
medio directo, manual, mecánico, digital, electrónico, mediante la lengua de señas o algún
medio alternativo de comunicación, incluyendo el uso de ajustes razonables o de los
apoyos requeridos por la persona.
Es tácita cuando la voluntad se infiere indubitablemente de una actitud o conductas
reiteradas en la historia de vida que revelan su existencia.
No puede considerarse que existe manifestación tácita cuando la ley exige declaración
expresa o cuando el agente formula reserva o declaración en contrario puede ser expresa
cuando se realiza en forma oral o escrita o tácita, cuando se infiere indubitablemente de
una actitud o de circunstancias de comportamiento que revelan su existencia.”

Es decir, con el acto jurídico el sujeto no viene a declarar que quiere algo, sino que
expresa directamente el objeto de su querer, y éste es una regulación vinculante de
intereses en las relaciones de otros.

El Dr. Torres Vásquez, Anibal, expresa: "Con el activo jurídico no se manifiesta


un estado de ánimo, un modo de ser del querer. Lo que tendría una
importancia puramente sicológica, sino que se señala un criterio de
conducta, se establece una relación normativa"9.
5.2 OBJETO FÍSICA Y JURÍDICAMENTE POSIBLE: Se entiende como:

Posibilidad física del objeto; el objeto materialmente debe de existir y sobre


todo debe de estar al alcance fáctica de los sujetos que celebran el negocio jurídico,
no debe ser un objeto físicamente imposible, por ejemplo: un objeto materialmente
imposible sería que se celebre la compraventa del astro “sol”.

Posibilidad jurídica del objeto: El objeto debe de estar regulada dentro del
ordenamiento jurídico y recaer una legislación sobre ella, existir un supuesto de
hecho donde se adecue la autonomía privada, esto para que sea materia de
celebración del negocio jurídico, sino no se dará. Por ejemplo, la jurisprudencia ha
dado un ejemplo de imposibilidad jurídica: “un caso de imposibilidad jurídica del
objeto tratándose de un contrato de compraventa es justamente el de la venta de bien
ajeno, puesto que ningún sujeto puede transferir a otro un derecho del que no es
titular” (debemos aclarar la venta de cosa ajena física y jurídicamente es
posible como está regulado en el artículo 1539 del código civil), el caso que
pone la jurisprudencia debe ser cuando no se adecua al supuesto de hecho
establecido en el artículo acotado.

Entonces, entendemos por jurídicamente posible, su legalidad o licitud; por físicamente


posible, aquello que el agente pueda realizar. En este punto, la materialización del objeto
como tal, es la primera aproximación, de tal manera que nadie puede vender algo que no
existe. A su vez, conocemos que existen bienes inmateriales. En este caso la posibilidad
radicará en la titularidad sobre ellos, y ya no necesariamente, en su posibilidad de
materialización.

5.3 FIN LÍCITO: La finalidad o fin lícito consiste en la orientación que se da a la


manifestación de la voluntad para que ésta se dirija, directa y reflexivamente, a la
producción de efectos jurídicos. Emite pues, una identificación de la finalidad del
acto jurídico con los efectos buscados mediante la manifestación de voluntad11.

De esta manera, al modelo diseñado por el legislador civil, quien nos explica que
“fin lícito” – o la finalidad lícita – consiste en la orientación que se da a la
manifestación de voluntad para que esta, partiendo del motivo del o de los
celebrantes se dirija, directa y reflexivamente, a la producción de efectos jurídicos,
vale decir, a la creación de una relación jurídica y normarla, así como a normar su
regulación, su modificación o su extinción.

Entonces, recuerda: “La causa o fin es lícita cuando no es contraria a la


ley, a las normas colectivas, al orden público y a las buenas costumbres”.
Giovanni FERRI”.

5.4 OBSERVANCIA DE LA FORMA PRESCRITA BAJO SANCIÓN DE


NULIDAD: Todo acto jurídico debe revestir una forma, por regla general la forma a
adoptarse es libre en los “actos no formales”; pero para otros actos, expresamente
fijados por la ley, ésta le señala determinada forma, son los actos formales o
solemnes.

“El inc. 4 Art.140 del Código Civil peruano, ordena el acatamiento de la forma prescrita
con carácter necesario. Si no se observa esa forma predeterminadas por la norma, el acto
es nulo”. Asimismo, el Art. 143 del Código Civil expresa: “cuando la ley no designe una forma
específica para un acto jurídico, los interesados pueden usar la que juzguen conveniente;
de tal manera que estos se perfeccionan por el consentimiento de las partes;
excepto aquellos que, además deben observar la forma señala por ley.”
En resumen, de lo vertido en la lección programada, tenemos:

Figura 2.

SEGUNDA SESION

FORMALIDAD DE ACTO JURÍDICO.

Los individuos, en ejercicio de su autonomía privada, tienen libertad para regular sus intereses
orientándolos hacia la satisfacción de sus diversas necesidades. En aplicación de autonomía
privada, las partes pueden determinar libremente el contenido del contrato, siempre que no
sea contrario a ley (normas imperativas), al orden público y a las buenas costumbres.

En ese escenario, la forma constituye el signo o medio de comunicación social en virtud del
cual las partes manifiestan los componentes que conforman el acuerdo. Como parte de su
autonomía, las partes tienen la libertad de adoptar la forma que consideren más conveniente
para exteriorizar su entendimiento. Se configura asi el cardinal principio de la libertad de
forma regulado en los siguientes términos por el artículo 143 del Código Civil: “cuando la
ley no designe una forma específica para un acto jurídico, los interesados pueden
usar la que juzguen conveniente”
Probablemente el medio social más conocido para exteriorizar el consenso sea el escrito.
Sin embargo, existen otras formas para manifestarlo como las verbales o las derivadas del
comportamiento material y el contexto.
En ese enfoque, sería legítimo cuestionarnos lo siguiente: ¿Qué se entiende por formalidad?
A decir verdad, la formalidad es un requerimiento de forma que exige la ley en cuya ausencia
el consentimiento no tiene validez o eficacia jurídica. De esta manera, el ordenamiento
jurídico selecciona con carácter mandatorio cuál de todas las formas será apta para la
operatividad del acto, descartando aquellas otras formas que en abstracto (y bajo el principio
de libertad de forma) pudieron encausar hacia el exterior el autoreglamento contractual.
La formalidad tiene como finalidad otorgar certeza al contrato y ratificar la voluntad de las
partes de celebrarlo o concluirlo, es decir, potenciar un adecuado y prudente razonamiento por
los agentes económicos.
Un ejemplo de formalidad asignada por el legislador puede ser hallado en el contrato fianza, el
cual, en virtud del artículo 1871, debe constar por escrito bajo sanción de nulidad. Entre otras
palabras, la forma en ese contrato no es suficiente para la operatividad del acto, sino que
requiere seguir una formalidad para acceder a una calificación positiva en nuestro
ordenamiento jurídico.
Cabe precisar, que en este caso específico, la formalidad constituye un componente
constitutivo del acto. Por ende, si las partes no cumplen este requisito, se activará el remedio
de la nulidad.

1. CLASES DE FORMALIDADES

FORMALIDAD LEGAL
Artículo 144.- Forma ad probationem y ad solemnitatem.
Cuando la ley impone una forma y no sanciona con nulidad su inobservancia, constituye sólo un medio de
prueba de la existencia del acto. Del texto del art. 144 se desprende dos tipos de forma del acto jurídico.
La forma probatoria y la forma solemne.

Con lo dispuesto en este artículo se da respuesta a la pregunta: ¿Cómo saber si estamos frente a una
forma probatoria o a una forma solemne?, la respuesta es la siguiente: Si la ley señala una forma sin
sancionar su inobservancia con la nulidad del acto, es probatoria; si la ley señala una forma sancionando
su inobservancia con la nulidad del acto, es solemne.

La regla es la libertad de formas y la excepción es la aplicación de ciertas normas como esta que exigen o
imponen el uso determinado de ciertas formalidades al momento de manifestar la voluntad para la conclusión
de ciertos actos jurídicos.

La función de elemento constitutivo del contrato y la función de límite de la prueba del contrato se han
desarrollado por medio de la forma ad solemnitatem y la forma ad probationem, utilizadas ya sea por
mandato imperativo de la ley o por decisión e imposición de las partes intervinientes en el contrato, como
forma de exteriorización de la voluntad.

«Emilio Betti plantea el problema en sus justos términos: los interesados pueden convenir
en que se introduzcan requisitos de forma en un contrato para el que la ley no señale
forma alguna o bien reforzar los requisitos de forma que la ley establece (así, por ejemplo,
elevar al rango sustancial lo que la ley no considera como tal) ». Aquí obviamente el
jurista Emilio Betti no distingue forma de formalidad, no olvidemos que todos los actos
jurídicos tienen forma pero que muy pocos tienen formalidad.

FORMALIDAD AD SOLEMNITATEM

En nuestro Código Civil encontramos establecidas dos formalidades: la formalidad ad solemnitatem y la


formalidad ad probationem. La forma solemne (forma ad solemnitatem) es requisito de validez del acto
jurídico. No tiene una función simplemente probatoria, sino que es una forma esencial: ad esentiam, ad
solemnitatem, ad substantiam o ad validitatem.

La forma solemne (forma ad solemnitatem) es requisito de validez del acto jurídico y su inobservancia
invalida a éste. Se prescribe que «El acto jurídico es nulo cuando no revista la forma prescrita bajo
sanción de nulidad», lo que se encuentra regulado en el artículo 219 inciso 6 del Código Civil peruano.

Otra conceptualización es aquella que establece que las formalidades ad solemnitatem o ad substantiam
son aquellas que necesitan una clase de negocios jurídicos para su existencia o nacimiento. La forma en
ellos es sustancia, de tal modo que no existen como tales negocios si no aparecen celebrados bajo la forma
ordenada legalmente.
Sobre el particular, Aníbal Torres Vásquez manifiesta que «La solemnidad vale el acto jurídico mismo; es
un elemento constitutivo del acto y, por consiguiente, el único medio probatorio de su existencia». La
formalidad ad solemnitatem está dirigida a dotar de eficacia constitutiva al negocio.

Solo por excepción el Derecho exige una solemnidad para que la declaración de voluntad llegue a ser
eficiente, esto es, para que el acto jurídico llegue a existir válidamente (forma dat ese rei), ya que lo
normales que cualquier manifestación inequívoca de voluntad sea suficiente. La función del acto solemne,
conectada con la oportunidad de predisponer una documentación y de tener certeza del exacto contenido
de la declaración es, sobre todo, la de llamar la atención del agente sobre la importancia del acto que está
por hacer; en efecto, la solemnidad es exigida por la ley para los actos de disposición o gravamen del
declarante, para el testamento y para algunos de los más importantes actos de Derecho de familia. Cuando
la forma está establecida como un elemento constitutivo del acto jurídico, éste no se perfecciona sino
cuando la declaración está rodeada de la solemnidad necesaria exigida por la ley.

No hay que confundir solemnidad con escritura pública como suele ocurrir en nuestro medio. La
solemnidad está establecida por la ley (o en su caso por la voluntad) y puede consistir en la escritura
privada, o en la escritura pública, o en la inscripción en los registros públicos, etc. Así, se exige la
escritura como solemnidad requerida, bajo pena de nulidad, por ejemplo, para celebrar un contrato de
fianza (art. 1871), una transacción extrajudicial (art. 1304), una cesión de derechos (art. 1207). En estos
casos la ley exige como elemento constitutivo del acto la escritura, siendo suficiente la escritura privada,
si las partes usan la escritura pública, lo hacen por razones de mayor seguridad.

Para otros actos se exige como solemnidad la escritura pública, bajo sanción de nulidad, por ejemplo, la
constitución del régimen de separación de patrimonios dentro del matrimonio (art. 295), la donación de
bienes inmuebles (art. 1625), la renta vitalicia (art. 1925), el contrato de constitución anticresis (art. 1092).
Para estos casos, la escritura pública es el elemento ad substantiam del acto jurídico.

La solemnidad puede consistir en la inscripción del acto en registros públicos, por ejemplo, el art. 1099.3
dispone que sea requisito para la validez de la hipoteca que se inscriba en el registro de la propiedad
inmueble. No pueden existir hipotecas secretas, por consiguiente, la falta de publicidad de la hipoteca
mediante su inscripción determina su invalidez (publicidad constitutiva), no obstante que el Código ha
omitido consignar que esta solemnidad es bajo sanción de nulidad.
Así pues el Dr. Torres Vásquez, nos hace recordar que las solemnidades exigidas por la ley para dar vida
al acto jurídico deben observarse al tiempo de su formación. Si con posterioridad a la conclusión del acto
la formalidad desaparece, eso no puede afectar su validez. Por ejemplo, se celebra un matrimonio
cumpliendo con todos los trámites establecidos en los artículos 248 a 268 (trámites que constituyen
formalidades, cuyo incumplimiento da lugar a la nulidad del matrimonio –art. 274.8-), si después algunas
o todas estas formalidades desaparecen por sustracción, robo, hurto, por una inundación, un bombardeo,
etc., no por eso se puede afirmar que el matrimonio se ha disuelto. Habrá si la necesidad de probar que el
acto realmente se realizó.

Sobre la forma ad solemnitatem, este requisito de validez para la celebración del acto jurídico lo
encontramos en el inciso 4 de su artículo 140 el cual establece el de la forma prescrita con carácter ad
solemnitatem, en cuanto precisa que, además de los otros requisitos enumerados, se requiere también de la
“observancia de la forma prescrita bajo sanción de nulidad”.

FORMALIDAD AD PROBATIONEM

La forma probatoria (forma ad probationem) no es requisito de validez del acto jurídico; se puede
prescindir de ella sin que por eso se vea afectada la validez y eficacia del acto. La forma impuesta por la
ley sin sancionar su inobservancia con la nulidad, sirve únicamente para facilitar la prueba de la
existencia y del contenido del acto; tiene una función procesal y no sustantiva, por ser un medio
probatorio y no un elemento necesario para la validez del acto. La formalidad ad probationem es usada
para probar la existencia de un negocio de manera fehaciente. Esta formalidad consiste en documentar —
ya sea por un instrumento público o privado— la manifestación de voluntad.

La forma ad probationem es requerida como prueba del negocio. No condiciona la eficacia negocial sino
en un sentido muy limitado, pues se establece para que aquél pueda ser probado únicamente a través de la
forma prescrita legalmente. Más el negocio es existente y válido pese a su inobservancia.

En ese sentido, podemos recordar el aforismo: Verba volant, scripta manentl. Las palabras
desaparecen, los escritos permanecen. El documento ad probationem fijado por la ley o por las
partes tiene por única finalidad facilitar la existencia o el contenido de un acto jurídico que se presupone
celebrado y perfeccionado antes de su documentación, por la sola manifestación de voluntad de las partes.

Siendo el acto jurídico prexistente al documento que lo contiene. Al ser el documento un simple medio de
prueba de las declaraciones de voluntad emitidas por las partes, puede concurrir en su función de prueba
(declaración de parte, declaración de testigos, pericia, inspección judicial, auxilios técnicos o científicos),
los mismos que pueden modificar lo que resulte del documento que quedará sin eficacia probatoria.

Por ejemplo, si en el documento que contiene un contrato de mutuo se declara que el mutuatario recibió
mayor cantidad que la verdaderamente entregada por el mutuante, el contrato se entiende celebrado por
la cantidad verdaderamente prestada, si es que se ha quedado debidamente con la declaración del
mutuante u otro medio de prueba idóneo, quedando el mutuo sin efecto en cuanto al exceso (art. 1664).

La pérdida o destrucción del documento no impide la prueba del acto por cualquier otro medio probatorio.

La forma documental tiene la ventaja de facilitar la prueba tanto de la existencia del acto jurídico como
del contenido de la manifestación de voluntad, siendo esta su función fundamental y configura en general
a la forma ad probationem.

Pero, como también lo hemos dejado expuesto, en algunos casos, la forma es consustancial al acto
jurídico y el único modo de probar su existencia y contenido es el documento mismo. En estos casos la
forma es ad solemnitatem y no cumple solo la función probatoria sino que viene a ser el documento
mismo, que deviene, por eso, en el único y excluyente medio probatorio respecto del acto jurídico así
celebrado. Por el contrario, en la forma ad probationem el documento es solo un medio probatorio y el
acto jurídico así celebrado puede ser probado por medio probatorio distinto al de la forma empleada.

Entonces la distinción de la forma ad probationem y en ad solemnitatem es, como puede apreciarse,


fundamental, por cuanto el Código Civil dispone una u otra cuando prescribe la forma para la celebración
de un acto jurídico. La distinción se infiere del texto del artículo 144, en su interpretación literal para la
forma ad probationem y en su interpretación contrariu sensu para la forma ad solemnitatem.

SEPTIMA SEMANA
(21 FEB AL 25 FEB DEL 2022)

LA REPRESENTACIÓN
PRIMERA SESION

El poder es una institución jurídica primordial del Derecho civil peruano, por cuanto su aplicación es
ejercida de manera perfecta en una sociedad cada vez más dinamizada por su crecimiento económico y
con ello la constante escasez de tiempo de las personas naturales y jurídicas. Por estas razones, se
permite delegar o apoderar diversas actividades personales, contractuales y procesales, lo cual implica un
ahorro de tiempo y dinero, generando el intercambio de relaciones civiles y contractuales fluidas y con
estricto respeto al principio de seguridad jurídica.

El acto jurídico puede ser celebrado por el propio sujeto interesado o por medio de otra persona, dándose
lugar a la figura jurídica de la representación. El poder es una institución jurídica primordial del Derecho
Civil peruano, por cuanto su aplicación es ejercida de manera perfecta en una sociedad cada vez más
dinamizada por su crecimiento económico y con ello la constante escasez de tiempo de las personas
naturales y jurídicas. Por estas razones, se permite delegar o apoderar diversas actividades personales,
contractuales y procesales, lo cual implica un ahorro de tiempo y dinero, generando el intercambio de
relaciones civiles y contractuales fluidas y con estricto respeto al principio de seguridad jurídica.

Que, el artículo 145° del Código Civil, establece que el acto jurídico puede ser realizado mediante
representante, salvo disposición contraria de la ley. La facultad de representación la otorga el
interesado o la confiere la ley.

“Articulo 145.- origen de la representación


El acto jurídico puede ser realizado mediante representante, salvo disposición contraria de la
ley.

La representación en el código civil de 1984, establece que el acto jurídico puede ser
realizado mediante representante, con excepción de aquellos en los cuales la ley prohíba la
representación. Asimismo, regula de forma expresa los tipos de la representación: la voluntad
del representado (representación voluntaria o convencional) y la ley (representación legal)

CONCEPTOS BÁSICOS ACERCA DE LA REPRESENTACIÓN.

La representación. - podemos encontrar en la doctrina diversos conceptos sobre la representación, lo


cual obedece a los diferentes puntos de vista.
Tal como señala el Dr. Aníbal Torres Vásquez: “Por la representación una persona (el representante)
sustituye a otra (el representado) en la celebración de un acto jurídico. El representante manifiesta su
voluntad por cuenta y en interés del representado. Con la representación se amplían las posibilidades de
obrar del representado, quien puede celebrar varios actos jurídicos al mismo tiempo o sucesivamente en el
mismo lugar o en lugares diferentes”.

El jurista español Luis Diez Picazo, puntualiza que “La representación, por el contrario, atribuye al
apoderado el poder de emitir una declaración de voluntad frente a terceros en nombre del poderdante”

Para el maestro León Barandiarán, “En la representación se da una distinción entre el sujeto que hace la
declaración de voluntad y aquel sobre el que recaen los efectos que el orden jurídico reconoce”
En la perspectiva del doctor Vidal Ramírez; “La facultad de representación puede dar lugar a la
sustitución del representado por el representante, quien deberá dar actuar en su nombre y en su interés,
configurando la representación directa, también llamada representación de personas; o, puede dar lugar a
la interposición del representante entre el representado y el tercero contratante, actuando el representante
en nombre propio, pero en interés del representado, configurando la representación indirecta, también
llamada representación de intereses”.

La representación es una figura en virtud de la cual una persona- el representante- celebra uno o más actos
jurídicos en cautela de los intereses de otra- el representado- Sujetos de la representación

Según el maestro Aníbal Torres Vásquez, son considerados sujetos de la Representación los
siguientes:
a) El representado. - el representado o dominus negotti es el sujeto principal, dueño o
título del derecho o interés que es gestionado por el representante; es la persona en
quien han de recaer, directa (si la representación es directa) o indirectamente (si la
representación es indirecta) los efectos del acto llevado a cabo por el representante. Se
le denomina “dueño del negocio o acto jurídico”
b) El representante. - Es la persona que actúa por cuenta y en interés del
representado; no ejerce un derecho propio, sino un derecho que es del representado.
El representante actúa siempre por cuenta y en interés del representado, pero puede
también actuar en interés propio, cuando los efectos del negocio repercuten en el
patrimonio del propio representante en virtud de una relación interna entre él y el
representado. Al representante que actúa en su propio interés se le llama “procurador
in rem propriam”
c) El tercero. - Es la persona con quien el representante celebra el acto jurídico que le
ha encomendado el representado.

CLASES DE LA REPRESENTACIÓN

La representación ha sido clasificada en legal y voluntaria o convencional. La primera es la que emana de


la ley y, la segunda, de la convención entre las partes. Esta discusión la hace el Código Civil en el
segundo párrafo del art. 145, cuando precisa que “La facultad de la representación la otorga el interesado
o la confiere la ley” una parte de la doctrina la conoce como voluntaria y otra como convencional.

Representación legal. - Es un modo de representación que no deriva de la voluntad ni del


representante ni del representado sino que es dispuesta por la propia ley, ejemplos:
- La representación que tienen por ley que asumir los padres con relación a aquellos
hijos que son menores de edad es decir el hecho que una persona tenga hijos menores
de edad y de tener sobre ellos patria potestad pues implica evidentemente la obligación
de representar a los hijos en la realización de determinados actos jurídicos y es algo
dispuesto por ley, no se cuenta con la voluntad del menor ni la del padre.
- También es dispuesta por ley para los discapacitados, es decir la persona que asumen
la tutela de los incapacitados pues tienen la obligación de representarlos en actos
jurídicos.
- En caso de padres adoptivos, son similares los efectos a los de que patria potestad y se
asume la representación de estos menores.

Representación voluntaria o convencional.- Se da cuando una persona


voluntariamente no desea o no puede actuar por sí misma y designa a otra para
otorgarle facultades suficientes para que aparezca en un determinado momento a
realizar determinado acto jurídico en su nombre. A ese negocio jurídico por medio del
cual se otorga la representación se le denomina poder, ejemplos:
- El poder: una persona determina, concede facultades a otra, una persona para que esta
lo represente como en un contrato de servicio jurídico por el cual establece un contrato
con un abogado y mediante ese contrato se le otorga facultades suficientes para
realizar determinados actos jurídicos ya sea imponer demanda, contestarla, proponer
pruebas, etc. A partir del momento en que se hace el contrato el representado ya no
actúa directamente en el proceso, sino que el abogado actúa por medio del
representado y cuando termina el proceso termina la representación por lo tanto un
nuevo acto jurídico necesita otra contratación. La representación voluntaria o
convencional se divide a su vez en representación directa e indirecta.
Representación directa. - el articulo 145 regula la representación directa (o simplemente
representación). Es directa cuando una persona actúa en nombre y por cuenta de otra,
produciendo una relación directa e inmediata entre representado y terceros, como en los casos
de apoderados, tutores, padres en ejercicio de la patria potestad, etc.
Representación indirecta. - es indirecta cuando actúa una persona en nombre propio y por
cuenta de otro, adquiriendo para si los derechos y obligaciones del representado frente al
tercero, por ejemplo, el mandato, la prestación de servicios, casos en los que se establece
entre dos personas una relación jurídica interna, desconocida y en ocasiones fingida para el
tercero, pero al final de cuentas los efectos jurídicos van a repercutir en el patrimonio de quien
encomendó el negocio. De ahí que se considere indirecta la representación.

SEGUNDA SESION

MODALIDAD DEL PODER

1. Pluralidad de representantes
Artículo 147º.- Cuando son varios los representantes se presumen que lo son
indistintamente, salvo que expresamente se establezca que actuarán conjunta o
sucesivamente o que estén específicamente designados para practicar actos diferentes.

En este supuesto es importante distinguir la relación interna de la externa: La primera se


refiere a la del poderdante y sus apoderados, "caso en el cual el primero podrá reclamar
eventuales responsabilidades a alguno de sus apoderados si actuó individualmente
existiendo el deber de actuar de consuno.

En este caso la presunción admite prueba en contrario". La relación externa se configura


entre el representante y el tercero. Así, ante terceros esta presunción, siempre por el
criterio de seguridad de tráfico, sería absoluta, siempre y cuando no haya habido
indicación expresa en contrario. Es importante delimitar los siguientes supuestos:

A. LA REPRESENTACIÓN CONJUNTA
Es la representación simultánea y todos los representantes deben de actuar de común
acuerdo. Se trata de un solo poder. Distinto es el caso del art. 780 c.c., el cual
establece que:
"Cuando hay varios albaceas testamentarios nombrados para que ejerzan el cargo
conjuntamente, vale lo que todos hagan de consuno o lo que haga uno de ellos
autorizado por los demás. En caso de desacuerdo vale lo que decide la mayoría".
B. LA REPRESENTACIÓN SUCESIVA
Significa que uno de los representantes deberá actuar después de otro. Se trata de "dos
(o más) poderes, uno a cada persona, aunque deriven de un mismo documento. Las
relaciones jurídicas entre el representado y cada representante son independientes, si
bien para la misma labor general o específica". Podría ser el caso que A faculta a B
para que lo represente en el saneamiento legal de su casa, después a C para que la
venda y a D para que lo represente en la escritura de compraventa.

C. LA REPRESENTACIÓN PARA ACTOS DIFERENTES


Se trata de actos independientes entre sí y pueden ser otorgados en el mismo
documento. Podría tomarse como ejemplo que A faculta a B para que venda su casa, a
C para comprar un automóvil y a D para que otorgue en garantía su yate.

2. LA REVOCACIÓN DEL PODER


El artículo 149 de nuestro Código Civil prescribe que el poder puede ser revocado en
cualquier momento. La palabra revocación viene del latín revocatio que quiere decir
nuevo llamamiento, dejar sin efecto una decisión. La revocación del apoderamiento es un
acto jurídico unilateral y recepticio. El poderdante puede retirar los poderes, basado en la
necesidad de ejercer personalmente su potestad, o por haber perdido la confianza en el
representante (Romero Montes, 2003, p. 132).

La revocación es un acto jurídico por el cual se extingue un acto unilateral mediante la


declaración de voluntad del propio autor de dicho acto. También puede haber revocación
de contratos que son actos bilaterales, por una de las partes contratantes, en determinados
supuestos contemplados por la ley (Ibáñez, 2018, p. 37).

Por la revocación, a sola voluntad unilateral y recepticia del representando se extingue el


poder, salvo el pacto de irrevocabilidad. El representado puede revocar el poder en
cualquier momento a su arbitrio, sin necesidad de dar explicación sobre su decisión. La
ley le confiere este derecho en resguardo de sus intereses. La revocación puede ser
hecha aun cuando la representación sea remunerada. En este caso, si el representante ya
había dado comienzo a la gestión, el representando deberá pagar los honorarios
proporcionalmente a los servicios prestados (Torres Vásquez, 2001, p. 222).

La revocación es un modo de extinción de los actos jurídicos unilaterales, y en algunos


casos de contratos, en cuya virtud el autor de la declaración de la voluntad, en los actos
unilaterales, o una de las partes, en los contratos “retrae su voluntad dejando sin efecto el
cotenido del acto o la transmisión de algún derecho” (Torres Vásquez, 2001, p. 38).

La revocación se fundamenta:
1. En que el representado es el dominus negotii (dueño del negocio); de él es el interés
en la gestión, de allí que el poder no puede ejercerse en contra de su voluntad. Si ya
no tiene interés en la realización del acto para el cual designó un representante, pone
fin a la representación revocando el poder (Torres Vásquez, 2001, pp. 356- 357).
Es por ello que la revocación, como sostiene Vidal Ramírez, es ad nutum, depende de
la simple voluntad del representado. Pero además es recepticio, por cuanto sus efectos
recaen en el representante y terceros que tengan interés en la relación representativa
(p. 236).

2. En la confianza que se encuentra en la base del poder. El representado al otorgar el


poder ha confiado en una determinada persona con base en su amistad, a su calidad
moral, profesional, etc., por lo tanto, en cualquier momento puede retirarle la
confianza revocando el poder.

3. En la relación intuito personas (personalísima) que genera el poder. La revocación es


un derecho ad nutum del representado, que puede ejercitarlo en cualquier momento sin
expresión de causa. Tiene efectos para el futuro (ex nunc), interés en la gestión, de allí
que el poder no puede ejercerse en contra de su voluntad. Si ya no tiene interés en la
realización del acto para el cual designó un representante, pone fin a la representación
revocando el poder.

Otro aspecto que podrá representar la culminación del poder, se manifiesta en la


extinción del poder por renuncia.

Al respecto, Rivas Caso (2017) establece: “en cuanto a la renuncia al poder, en el civil
law la doctrina considera a la misma como un supuesto de extinción de poder. Esta
extinción se da a través de un acto unilateral y recepticio. Todo ello se fundamenta
en que la ruptura de la relación de confianza entre representante y representado es
suficiente para que aquel pueda extinguir el poder a través de su renuncia” (p. 222).

Irrevocabilidad del poder


El artículo 153 del Código Civil peruano prescribe que: “El poder es irrevocable siempre
que se estipule para un acto especial o por tiempo limitado o cuando es otorgado en
interés común del representado y del representante o de un tercero. El plazo del poder
irrevocable no puede ser mayor de un año”. La norma no registra antecedente en el
Código Civil de 1936 y se inspira en la propuesta de Carlos Cárdenas Quirós a la
Comisión Revisora.

Si el acto representativo interesa conjuntamente al representante y al representado, o a


este último y a un tercero, el representado no podrá revocar el poder a su arbitrio. El
poder irrevocable solamente podrá dejarse sin efecto por mutuo acuerdo
(consentimiento). El dominus debe abstenerse de realizar él mismo o mediante un nuevo
representante el acto para el cual otorgó poder y si lo hace será responsable por los daños
irrogados al representante o a los terceros interesados (Torres Vásquez, 2001, p. 361).
Así pues, “(…) por ser este interés común al del representante o al de un tercero, en cuya
atención se le otorgó al representante, la revocación del poder irrevocable somete al
poderdante a la indemnización de daños y perjuicios conforme a las reglas de la
inejecución de las obligaciones (artículo 1321) (Vidal Ramírez, p. 282). De lo antes
mencionado hay algo que me parece inexplicable, al asegurar que no obstante un poder
sea irrevocable, el representado puede revocarlo en cualquier momento (solo estará
obligado a responder por los daños y perjuicios si la revocación del poder se los infiere al
representante). De esto se puede inferir que el otorgamiento del poder irrevocable esta
demás en nuestro ordenamiento jurídico, pues siempre será revocable, puede haber algo
más ilógico.

La regla es la irrevocabilidad de los contratos, por lo que el derecho de revocar es de


carácter excepcional y opera únicamente en los casos expresamente contemplados por la
ley. En los supuestos que se prevé legalmente la posibilidad de revocación del contrato,
se plantea la cuestión de la validez del pacto de irrevocabilidad que puedan convenir las
partes.

En este aspecto Gonzales Loli (2005) expresa que solamente “en el interés de alguien
distinto al representado se puede justificar la irrevocabilidad del poder, siendo más bien
que no tiene sentido lógico alguno sustentarla en la especialidad del acto o en la
temporalidad limitada de apoderamiento”.

Por su parte, el profesor Morales Hervias responde a la siguiente interrogante: “Entonces,


¿El artículo 153 del Código Civil regula la irrevocabilidad del poder? La respuesta es
negativa. Sustancialmente, la regulación de la norma corresponde al impedimento de
ejercer el derecho de desistimiento del mandante en el marco de un contrato de
mandato con representación a fin de proteger al mandatario o a los terceros. El contrato
de mandato, que produce la relación jurídica subyacente, es el fundamento del llamado
“poder irrevocable”. El contrato de mandato confiere un “poder” al mandante a diferencia
del negocio de apoderamiento que otorga un poder al representado de carácter totalmente
revocable. Correctamente es apropiado denominar “impedimento del ejercicio del
derecho de desistimiento” en lugar de “poder irrevocable” en el marco de un contrato de
mandato con representación”.

CASUÍSTICA: RESOLUCIÓN CONTRACTUAL SIN PODER

Por razones de confidencialidad, reservaremos los nombres de las partes litigantes. Una universidad
privada celebró un contrato de obra con el objeto de que el contratista se encargue de la elaboración del
expediente técnico y la construcción de una edificación de cinco pisos del pabellón de la Facultad de
Enfermería. La universidad desembolso el 80 % de la contraprestación o pago de partidas, mientras que el
contratista efectuó un avance de la obra al 18 % de su calendario.

La universidad, con diligencia, cumplió con expresar las observaciones a los avances de la obra y anotar
el cuaderno de obra, con lo cual habría justificado las causales de resolución de contrato por defectos,
retrasos y acumulación de penalidades. El consejo universitario autorizó al rector a fin de que pueda
emitir y formalizar la carta de resolución de contrato a la contratista, tal como estipulara el procedimiento
de resolución de contrato establecido en el contrato de obra.

La universidad, vía conducto notarial, notificó con la carta de resolución de contrato a la contratista,
expresando como causales diversos incumplimientos y acumulación de penalidades, esta resolución es
suscrita por el asesor legal de la universidad.

La universidad interpone una demanda judicial por resolución de contrato, la que mantiene como sustento
el retraso, defectos y acumulación de penalidades, el comitente contesta la demanda indicando la no
existencia de tales incumplimientos, sin perjuicio de no haber cumplido con el objeto del contrato,
manifiesta como defensa de forma, que la universidad no cumplió con el procedimiento de resolución de
contrato, por cuanto las facultades especiales resolutorias correspondían al rector o salvo delegación
expresa mediante poder especial y delegación del consejo universitario, ratificando en su defensa que la
resolución del contrato de obra fuera efectuada por una persona o funcionario sin facultades resolutorias
contractuales.

Lamentablemente, para los intereses de la universidad, el asesor legal que emitiera la resolución de
contrato, careció del poder especial con facultades resolutorias, lo cual devino en que la demanda sea
declarada infundada y confirmada por la Sala Civil en segunda instancia.

El caso comentando representa la falta de diligencia por parte de la universidad de incumplir el


procedimiento contractual pactado en el contrato, por cuanto exclusivamente el rector de la universidad
mantenía facultades resolutorias y se evidencia falta de diligencia del asesor legal al dejar de solicitar un
poder especial facultándolo a realizar la resolución del contrato, lo cual hubiera revestido de
apoderamiento perfecto en la resolución del contrato.
OCTAVA SEMANA

(28 FEB AL 04 MARZ 2022)

PRIMERA EVALUACIÓN PARCIAL

PRIMERA SESION

LA REVOCACIÓN DE PODER

El poder puede ser revocado en cualquier momento. La revocación debe comunicarse


también a cuantos intervengan o sean interesados en el acto jurídico.
La revocación comunicada solo al representante no puede ser opuesta a terceros que han contratado
ignorando esa revocación, a menos que esta haya sido inscrita. Quedan a salvo los derechos del
representado contra el representante. La designación de nuevo representante para el mismo acto o la
ejecución de este por parte del representado, importa la revocación del poder anterior. Esta produce efecto
desde que se le comunica al primer representante.

El artículo 149 de nuestro Código Civil prescribe que el poder puede ser revocado en cualquier momento.
La palabra revocación viene del latín revocatio que quiere decir nuevo llamamiento, dejar sin efecto una
decisión. La revocación del apoderamiento es un acto jurídico unilateral y recepticio. El poderdante puede
retirar los poderes, basado en la necesidad de ejercer personalmente su potestad, o por haber perdido la
confianza en el representante (Romero Montes, 2003, p. 132).

La revocación es un acto jurídico por el cual se extingue un acto unilateral mediante la declaración de
voluntad del propio autor de dicho acto. También puede haber revocación de contratos que son actos
bilaterales, por una de las partes contratantes, en determinados supuestos contemplados por la ley (Ibáñez,
2018, p. 37).

Por la revocación, a sola voluntad unilateral y recepticia del representando se extingue el poder, salvo el
pacto de irrevocabilidad. El representado puede revocar el poder en cualquier momento a su arbitrio, sin
necesidad de dar explicación sobre su decisión. La ley le confiere este derecho en resguardo de sus
intereses. La revocación puede ser hecha aun cuando la representación sea remunerada. En este caso, si el
representante ya había dado comienzo a la gestión, el representando deberá pagar los honorarios
proporcionalmente a los servicios prestados (Torres Vásquez, 2001, p. 222).

La revocación es un modo de extinción de los actos jurídicos unilaterales, y en algunos casos de contratos,
en cuya virtud el autor de la declaración de la voluntad, en los actos unilaterales, o una de las partes, en
los contratos “retrae su voluntad dejando sin efecto el contenido del acto o la transmisión de algún
derecho” (Torres Vásquez, 2001, p. 38).

LA REVOCACIÓN SE FUNDAMENTA:

1. En que el representado es el dominus negotii (dueño del negocio); de él es el interés en la


gestión, de allí que el poder no puede ejercerse en contra de su voluntad. Si ya no tiene interés en la
realización del acto para el cual designó un representante, pone fin a la representación revocando el
poder (Torres Vásquez, 2001, pp. 356- 357).

Es por ello que la revocación, como sostiene Vidal Ramírez, es ad nutum, depende de la simple
voluntad del representado. Pero además es recepticio, por cuanto sus efectos recaen en el
representante y terceros que tengan interés en la relación representativa (p. 236).

2. En la confianza que se encuentra en la base del poder. El representado al otorgar el poder ha


confiado en una determinada persona con base en su amistad, a su calidad moral, profesional, etc.,
por lo tanto, en cualquier momento puede retirarle la confianza revocando el poder.

3. En la relación intuito personas (personalísima) que genera el poder. La revocación es un derecho


ad nutum del representado, que puede ejercitarlo en cualquier momento sin expresión de causa.
Tiene efectos para el futuro (ex nunc), interés en la gestión, de allí que el poder no puede ejercerse
en contra de su voluntad. Si ya no tiene interés en la realización del acto para el cual designó un
representante, pone fin a la representación revocando el poder.

Otro aspecto que podrá representar la culminación del poder, se manifiesta en la extinción del poder por
renuncia.

Al respecto, Rivas Caso (2017) establece: “en cuanto a la renuncia al poder, en el civil law la doctrina
considera a la misma como un supuesto de extinción de poder. Esta extinción se da a través de un acto
unilateral y recepticio. Todo ello se fundamenta en que la ruptura de la relación de confianza entre
representante y representado es suficiente para que aquel pueda extinguir el poder a través de su renuncia”
(p. 222).

IRREVOCABILIDAD DEL PODER

El artículo 153 del Código Civil peruano prescribe que: “El poder es irrevocable siempre que se estipule
para un acto especial o por tiempo limitado o cuando es otorgado en interés común del representado y del
representante o de un tercero. El plazo del poder irrevocable no puede ser mayor de un año”. La norma no
registra antecedente en el Código Civil de 1936 y se inspira en la propuesta de Carlos Cárdenas Quirós a
la Comisión Revisora.

Si el acto representativo interesa conjuntamente al representante y al representado, o a este último y a un


tercero, el representado no podrá revocar el poder a su arbitrio. El poder irrevocable solamente podrá
dejarse sin efecto por mutuo acuerdo (consentimiento). El dominus debe abstenerse de realizar él mismo o
mediante un nuevo representante el acto para el cual otorgó poder y si lo hace será responsable por los
daños irrogados al representante o a los terceros interesados (Torres Vásquez, 2001, p. 361).

SEGUNDA SESION

1. CARÁCTER PERSONAL DE LA REPRESENTACIÓN

El representante debe desempeñar personalmente el encargo, a no ser que se le haya facultado


expresamente la sustitución. El representante queda exento de toda responsabilidad cuando hace la
sustitución en la persona que se le designó. Si no se señaló en el acto la persona del sustituto, pero
se concedió al representante la facultad de nombrarlo, éste es responsable cuando incurre en culpa
inexcusable en la elección. El representante responde de las instrucciones que imparte al sustituto.
El representado puede accionar directamente contra el sustituto. Esta sustitución puede ser
revocada por el representante, reasumiendo el poder, salvo pacto distinto.
RESOLUCIÓN CONTRACTUAL SIN PODER

Por razones de confidencialidad, reservaremos los nombres de las partes litigantes. Una universidad
privada celebró un contrato de obra con el objeto de que el contratista se encargue de la elaboración
del expediente técnico y la construcción de una edificación de cinco pisos del pabellón de la
Facultad de Enfermería. La universidad desembolso el 80 % de la contraprestación o pago de
partidas, mientras que el contratista efectuó un avance de la obra al 18 % de su calendario.

La universidad, con diligencia, cumplió con expresar las observaciones a los avances de la obra y
anotar el cuaderno de obra, con lo cual habría justificado las causales de resolución de contrato por
defectos, retrasos y acumulación de penalidades. El consejo
universitario autorizó al rector a fin de que pueda emitir y formalizar la carta de resolución de
contrato a la contratista, tal como estipulara el procedimiento de resolución de contrato establecido
en el contrato de obra.

La universidad, vía conducto notarial, notificó con la carta de resolución de contrato a la


contratista, expresando como causales diversos incumplimientos y acumulación de penalidades,
esta resolución es suscrita por el asesor legal de la universidad.

La universidad interpone una demanda judicial por resolución de contrato, la que mantiene como
sustento el retraso, defectos y acumulación de penalidades, el comitente contesta la demanda
indicando la no existencia de tales incumplimientos, sin perjuicio de no haber cumplido con el
objeto del contrato, manifiesta como defensa de forma, que la universidad no cumplió con el
procedimiento de resolución de contrato, por cuanto las facultades especiales resolutorias
correspondían al rector o salvo delegación expresa mediante poder especial y delegación del
consejo universitario, ratificando en su defensa que la resolución del contrato de obra fuera
efectuada por una persona o funcionario sin facultades resolutorias contractuales.

Lamentablemente, para los intereses de la universidad, el asesor legal que emitiera la resolución de
contrato, careció del poder especial con facultades resolutorias, lo cual devino en que la demanda
sea declarada infundada y confirmada por la Sala Civil en segunda instancia.

El caso comentando representa la falta de diligencia por parte de la universidad de incumplir el


procedimiento contractual pactado en el contrato, por cuanto exclusivamente el rector de la
universidad mantenía facultades resolutorias y se evidencia falta de diligencia del asesor legal al
dejar de solicitar un poder especial facultándolo a realizar la resolución del contrato, lo cual hubiera
revestido de apoderamiento perfecto en la resolución del contrato.

NOVENA SEMANA

(07 MAR AL 11 MARZ 2022)

PRIMERA SESION

LA INTERPRETACIÓN DEL ACTO JURÍDICO

Interpretar quiere decir encontrar el verdadero sentido o significado de algo o de alguna situación o
circunstancia. La interpretación del acto jurídico es el procedimiento de investigación del
significado de una declaración de voluntad. Supone la indagación del verdadero sentido y alcance
de la manifestación o manifestaciones de voluntad que han generado el acto jurídico a fin de
determinar sus efectos.

Ahora, si el acto jurídico es el instrumento conferido por el ordenamiento jurídico a los particulares
(sujetos de derecho) para dictar normas que regulen sus propios
intereses. En efecto, la autonomía privada es la potestad que tienen los individuos para darse
normas a sí mismos, las cuales regularan sus relaciones jurídicas; los particulares tienen la potestad
de constituir por sí y para si su propio ordenamiento jurídico particular (siempre y cuando no
contravenga imperativos legales y atienda el orden jurídico vigente).

En la condición de que el acto jurídico es la regulación de las relaciones jurídicas privadas, resulta
más que necesario interpretarlo, bajo la misma exigencia de interpretación de la norma jurídica (en
cuanto a su aplicación, mas no así en cuanto a la técnica jurídica) general y abstracta con la
diferencia del carácter particular y concreto de la norma negocial (acto jurídico).Por ello,
entendemos que el objeto de la interpretación del acto jurídico es la manifestación de voluntad
querida por las partes intervinientes en dicho acto.

La significación de las palabras y de los signos utilizados como medio de expresión puede variar
según el contexto, según las circunstancias y según el particular modo de expresarse de los
individuos o de los particulares grupos sociales. Por eso, puede suceder que la declaración negocial
(acto jurídico) no tenga un significado univoco, o que esa declaración sea entendida de modo
diverso por el declarante, por el destinatario de la declaración por los terceros eventualmente
interesados. La interpretación de acto jurídico es la técnica dirigida al conocimiento del contenido,
sentido y alcance del acto, o sea, de la regulación establecida por el agente o agentes que lo crean.
En otras palabras, se trata de determinar el contenido de acto jurídico atribuyéndole su exacto que
determine las obligaciones y los derechos que de él se derivan.

La interpretación del acto jurídico puede presentar según los casos dificultades mayores o menores,
pero es siempre necesaria. La interpretación del ser humano y del lenguaje hace que la
reproducción de la voluntad mediante la declaración no esté libre de confusión y dudas, por lo que
la interpretación deviene en un quehacer necesario para aclarar las dudas y establecer su
significado.

En ese orden de ideas, los actos jurídicos son interpretados con el único fin de poder obtener de él
su verdadero sentido o finalidad, una vez que el acto jurídico ha sido calificado, es decir se ha
determinado que tipo de acto jurídico es, se podrá hacer uso y aplicación de las normas
correspondientes.

1. TEORÍAS SOBRE LA INTERPRETACIÓN DEL ACTO JURÍDICO

a) Teoría Tradicional o de la Voluntad: Sostenida por la doctrina francesa se basa en la


prevalencia de la voluntad sobre la manifestación, ya que no puede haber eficacia jurídica si
no hay voluntad, el principio de la voluntad, trata de rescatar el motivo, e ir más allá de lo que
está escrito.

b) Teoría Moderna o de la Declaración: Sostenida por la doctrina alemana, se funda en


principios opuestos a la teoría de la voluntad. Sostiene la prevalencia de la manifestación
sobre la voluntad, es decir, prevalece la declaración y las demás circunstancias externas antes
que la voluntad. El Código adopta esta teoría, señala que el acto jurídico debe ser
interpretado de acuerdo con lo que se haya expresado en él y según el principio de buena fe.
2. CLASES DE INTERPRETACIÓN DE ACTO JURÍDICO

a) Interpretación objetiva
El acto jurídico debe ser interpretado de acuerdo con lo que se haya expresado en él y según el
principio de la buena fe.

b) Interpretación sistemática
Las cláusulas de los actos jurídicos se interpretan las unas por medio de las otras,
atribuyéndose a las dudosas el sentido que resulte del conjunto de todas.

c) Interpretación integral
Las expresiones que tengan varios sentidos deben entenderse en el más adecuado a la
naturaleza y al objeto del acto.

d) Interpretación Literal
Es la que se realiza a lo que está estipulado en el documento tomándolo como punto de
partida y se apoya en el principio de buena fe, que da por verdadero lo que se encuentra
declarado en el mismo.

e) Interpretación Finalista
Es aquella que se da a lo que mejor convenga del acto jurídico.

f) Interpretación Contra el Estipulante


Se da cuando el que redacto el contrato y dentro del mismo puso cláusulas que fueren
ambiguas o que no fueran muy entendibles para la otra parte, entonces estas cláusulas serán
interpretadas en contra de él.

g) Interpretación Restrictiva
Es aquella que se realiza sobre lo que está estipulado en el contrato.

h) Interpretación Conservadora
Esta interpretación busca asegurar la eficacia del acto jurídico

SEGUNDA SESION

I. MODALIDADES DEL ACTO JURIDICO

1. Concepto
Las modalidades del acto jurídico son ciertos elementos accidentales que modifican
los efectos normales del acto, ya tornando incierta la existencia de dichos efectos
(condición), ya limitando en el tiempo esos efectos (plazo), ya limitando la ventaja
económica del beneficiario de un acto de liberalidad (cargo). Se les denomina
accidental porque pueden existir o no; su existencia depende de que las partes, sin
estar obligadas, las hayan añadido al acto jurídico, estos elementos vienen a ser los que
el código civil denomina modalidades, considerando como tales a la condición plazo y
cargo, también llamado modo. Tan bien se les conoce como elementos accesorios. La
condición y el plazo son accidentales o accesorios, en cuanto son extraños a la
estructura del acto, pero una vez que las partes, los añaden al acto que celebran, dejan
de ser extraños, para devenir en elementos que tienen una importancia análoga a la de
los elementos esenciales, puesto que de ellos se hace depender la eficacia del acto; por
otro lado no sucede lo mismo con el modo o cargo, que una vez incorporado en el acto
no pierde su naturaleza de accesorio; no es requisito de eficacia del acto. Ejemplos: A
trasfiere gratuitamente a B la propiedad de un bien; este es un contrato de donación
pura. A se obliga a donar a B si es que este opta su título profesional el próximo mes
de diciembre; este es un contrato de donación bajo condición. A dona a B cincuenta
cabezas de ganado, obligándose a entregar diez cabezas de ganado por mes; este es un
contrato de donación sujeto a plazo. A dona B una casa, con la obligación del
donatario B de pagar una pensión mensual a C por un año; esta es una donación de
cargo.

No todos los actos jurídicos pueden contar con los elementos accidentales, solamente
será en aquellos donde sea factible su establecimiento del acuerdo a la esencia del
mismo. Así tenemos, que no sería correcto agregar modalidades a los actos jurídicos
puros; por ejemplo, a un matrimonio no se le puede insertar una condición o plazo, así
como tampoco se le puede agregar a un acto jurídico oneroso un cargo o modo, porque
simple y llanamente su estructura funcional no lo permite.
Pues bien, a los elementos accidentales que forman parte de la estructura del acto
jurídico se le suele llamar modalidades del acto jurídico y vienen a ser: La condición,
el plazo y el cargo o modo.

2. La Condición
 Concepto
Consiste en la cláusula por la cual se hace depender el nacimiento o la
resolución del acto jurídico de un acontecimiento futuro e incierto, de este modo
la condición viene a ser el mismo hecho, acontecimiento o suceso futuro e
incierto del que se hace depender la eficacia del acto jurídico para que empiece
a desplegarse o para que cese. Por su parte Aníbal Torres Vásquez manifiesta de
la condición que: “Es el evento futuro e incierto (natural o humano), establecido
arbitrariamente por la voluntad del agente (conditiofacti), de cuya verificación
se hace depender el surgimiento (condición suspensiva) o la cesación
(condición resolutoria) de la eficacia de un acto jurídico, o de una o alguna de
sus cláusulas o estipulaciones”

 Características:

 Incertidumbre. - El hecho puede ocurrir o no. No existe certeza


de que va acontecer.
 Futura. - Es un hecho que va ocurrir en el futuro. El hecho puesto
como condición para que sea incierto debe ser futuro
 Convencional. - Nace de la voluntad de las partes y se establece de
manera expresa.
 Clasificación:
 Condición suspensiva. - Es aquella de la cual depende la eficacia del
acto; en otras palabras, los efectos del acto quedan supeditados a la
realización del hecho previsto como condición. El acto jurídico existe aún
antes de cumplida la condición, pero su eficacia ha quedado
suspendida hasta que se realice o no el evento incierto y futuro. Ejemplo,
te dono mi automóvil si te recibes de abogado.
 Condición resolutoria. - La condición resolutoria es cuando el acto
produce los efectos que normalmente le son propios, pero cesa de
producirlos si se verifica la condición. Ejemplo, te concedo el uso de
mi departamento mientras no tenga otro hijo.
3. El Plazo
 Concepto
El plazo tiene como finalidad indicar el momento desde el cual se inicia o
finaliza la eficacia del acto jurídico. Entre algunas definiciones que podemos
citar tenemos: El jurista Aníbal Torres Vásquez refiere: “El plazo como
modalidad es el evento futuro y cierto de cuyo acaecimiento se hace depender el
nacimiento, la exigibilidad o la finalización de los efectos del acto jurídico”. El
maestro León Barandiarán consigna el siguiente concepto: “El plazo es una
modalidad de los actos jurídicos por la cual se fija una fecha para que el acto
produzca sus efectos o para que ellos cesen”. De estos conceptos inferimos que
el plazo es una modalidad de los actos jurídicos, que las partes estipulan un
acontecimiento o un hecho futuro y cierto que debe realizarse necesariamente y
con posterioridad, del cual depende el ejercicio o la extinción de un derecho.
Por ejemplo: A vende a B un inmueble pactándose que el contrato quedará
perfeccionado el día 30 de diciembre próximo, fecha en que el vendedor A
entregará el bien al comprobador B.
 Características:
 Es un hecho futuro. - No hay plazo presente ni pasado.
 Es un hecho cierto. - Existe total y absoluta certeza de que el evento
ocurrirá.
 El establecimiento arbitrario por las partes. - Las partes
libremente, en ejercicio de la autonomía de su voluntad privada, pueden
incorporar el plazo en el acto jurídico que celebran con el fin de diferir o
limitar en el tiempo sus efectos o el ejercicio de los mismos.
 Clasificación:
 Plazo inicial o suspensivo. - Aquel cuyo cumplimiento permite el
inicio de los efectos del acto jurídico. En el plazo suspensivo los derechos
y las obligaciones han nacido, existen, pero no son exigibles hasta el
vencimiento del plazo, como cuando se celebra un contrato de
compraventa y se pacta que la entrega del bien y el pago del precio se
efectuarán el primero de enero del año siguiente.
 Beneficio del plazo. - Según lo prescrito por el art. 179º del C.C.; "El
plazo suspensivo se presume establecido en beneficio del deudor, a no
ser que del tenor del instrumento o de otras circunstancias resultase
haberse puesto en favor del acreedor o de ambos". Este dispositivo tiene
una presunción juris tantum en favor del deudor, a no ser que las partes
hayan estipulado otra cosa y que conste en documento a favor del
acreedor, o que ello resulte de las circunstancias. Por ejemplo, Pedro
conviene con Pablo en el pago de una deuda de cincuenta mil nuevos
soles el diez de agosto de 2005. Esto no quiere decir que el deudor no
tenga la facultad de pagar antes del 10 de agosto; este puede hacerlo antes
de que se cumpla el plazo pactado en cualquier fecha.
 Plazo final o resolutorio. - Es aquel que extiende los efectos del acto
jurídico. En el plazo resolutorio, los derechos y las obligaciones han
nacido, existen, son exigibles, pero hasta el vencimiento del plazo, como
cuando se constituye una renta en favor de un menor hasta que cumpla la
mayoría de edad.
El Código Civil distingue con toda claridad el plazo suspensivo del plazo
resolutorio en su artículo 178: "Cuando el plazo es suspensivo, el acto no
surte efecto mientras se encuentre pendiente. Cuando el plazo es
resolutorio, los efectos del acto cesan a su vencimiento.
 Plazo convencional. - Es aquel señalado por las partes, de acuerdo a
sus posibilidades y necesidades.
 Plazo legal. - Es el plazo determinado por Ley, y que se aplica para
cumplir la voluntad de las partes cuando ellas hubieran omitido establecer
el plazo. Es el que está estipulado expresamente en la ley; tal como en el
caso de que no se haya fijado plazo para la devolución ni ésta resulta de
las circunstancias, se entiende que es de treinta días contados desde la
entrega (art. 1656), los plazos establecidos para la prescripción extintiva
de las acciones (art. 2001), el plazo del compromiso de contratar será no
mayor de un año y cualquier exceso se reducirá a este límite. A falta de
convencional rige el máximo fijado por este artículo (art. 1416º), etc.,
 Plazo judicial. - Es el plazo determinado por el juez. La determinación
judicial se requiere cuando se suscita una controversia al respecto.

 Cómputo del plazo:


Para el cómputo del plazo se deben tomar en cuenta las siguientes reglas:
 El plazo se tramita en días calendarios.
 Cuando se ha concertado por meses, el plazo vence el día de la
referencia.
 Cuando se ha concertado por años, el plazo vence el día y mes de la
referencia.
 El día en que se concierta la obligación no se cuenta, sino a partir del día
siguiente, pero sí comprende el día de vencimiento.
 Los días festivos no se sustraen del cómputo, salvo el día de vencimiento
sea un día festivo se pasa al día hábil siguiente.

DECIMA SEMANA

(14 MAR AL 18 MAR 2022)

PRIMERA SESION

ACTO SIMULADO

CONCEPTO.
La simulación importa mentir u ocultar en todo o en parte una verdad o se hace aparecer como
verdadera una mentira, o porque se hace aparecer a los ojos de los terceros una verdad diversa que la
afectiva.
En el acto jurídico simulado, hay un concierto de voluntades para presentar un acto jurídico que no
responde a la voluntad interna de las partes y que solo sirve de medio para producir engaño a los
terceros.

CARACTERES DEL ACTO JURÍDICO SIMULADO


Los caracteres son los siguientes:
1. Disconformidad entre la voluntad interna y la voluntad manifestada.
2. Concierto entre las partes para producir el acto simulado.
3. Propósito de engañar a los terceros.

DISCONFORMIDAD ENTRE LA VOLUNTAD INTERNA Y LA VOLUNTAD


MANIFESTADA
El acto jurídico simulado supone una disconformidad deliberada entre la voluntad interna de las partes
y su manifestación desde que las partes quieren que no sean el reflejo de aquella.
Cuando la manifestación no da contenido a la voluntad interna se configura la simulación absoluta y
cuando la manifestación da contenido a la voluntad interna, pero solo para hacer ostensible un acto
aparente, porque el verdadero permanece oculto, se configura la simulación relativa.
La disconformidad entre la voluntad interna y la voluntad manifestada por ser deliberada, presupone la
exigencia de un acuerdo para simular que es el que da contenido a la voluntad interna de las partes y a
su verdadera y real intención. A este acuerdo lo denominamos acuerdo simulatorio.

EL CONCIERTO ENTRE LA PARTES PARA PRODUCIR EL ACTO


SIMULADO
Para que exista un acto jurídico simulado como lo acabamos de advertir es indispensable que los
celebrantes se concierten para producirlo pues de otro modo no puede existir, la común
disconformidad entre la voluntad interna la voluntad manifestada.

LA SIMULACIÓN ES EXCLUYENTE DE LA RESERVA MENTAL Y


VICEVERSA
La reserva mental consiste en declarar una voluntad con el oculto y no declarado propósito de no
aceptar los efectos del acto jurídico, de no querer obligarse por lo que va dirigido a engañar al otro
celebrante si se trata de un acto bilateral o al destinatario de la declaración si es un acto unilateral
receptor. De ahí que resulta contrapuesta a la simulación.
Podrá la voluntad interna de las partes ser contrario al contenido de sus respectivas manifestaciones,
pero de lo que no existe duda es de que ambos no hacen sino poner en evidencia una misma y sola
voluntad que queda contenida en el acuerdo simulatorio.

EL PROPÓSITO DE ENGAÑAR
Como la simulación se dirige a producir un acto jurídico aparente, el propósito engañar le es
inherente. El engaño va dirigido a terceros, aunque sea un engaño no reprobado por la ley.
El acto jurídico puede ser lícito o ilícito, ya que como advierte Ferrara, no debe confundirse la
intención de engañar con la intención de dañar, porque la simulación en sí misma no es lícita ni ilícita,
pudiendo ser el acto ilícito por su finalidad, esto es si mediante el acto simulado se persigue
perjudicar a un tercero.
El artículo 90 del CC vigente, nos proporciona un perfil de lo que debemos entender por simulación
absoluta.
El objeto de la simulación es el engaño a un tercero, estos actos jurídicos adolecen de nulidad absoluta
artículo 219 del CC, inc. 5.

SIMULACIÓN RELATIVA
La simulación relativa es cuando el acto declarado no responde a la verdadera determinación de la
voluntad, pero esta última existe, pero no se declara. En este caso existen dos actos: uno aparente que
es el ficticio y el otro oculto secreto pero que es real. De manera que este último se halla disimulado
por el primer (León Barandarián).
El Código Civil vigente se ocupa de esta clase de simulación en su Art. 191. Igualmente contempla las
modalidades de simulación relativa, pero en diferentes artículos.
En la simulación relativa hay dos clases de negocios. Uno constituido por la forma aparente que la
partes adoptan con un fin engañoso; y otro, el negocio verdadero, disimulado bajo aquel ropaje
ilusorio.
El artículo materia de análisis termina sosteniendo "que no perjudique el derecho de terceros". Esto
nos está diciendo que el tercero puede impugnar el acto ocultado, mediante la nulidad, a fin de que
tenga prevalecía el acto aparente, por lo cual se orientó el tercero para celebrar el negocio.
La diferencia entre la simulación absoluta y la simulación relativa fluye del contenido de los artículos
190 y 191 del CC.

LA SIMULACIÓN POR INTERPÓSITA PERSONA


Se trata de la utilización de una persona a nombre de quien se declara que se trasmiten bienes y
derechos, pero no es el verdadero destinatario de esa trasmisión, sino que actúa permitiendo que se
utilice su nombre, manteniendo oculto el nombre del que en realidad recibe como parte el bien o
derecho. Es por eso que suele denominarse presta nombre, testaferro, hombre de paja.

SITUACIÓN DE LOS TERCEROS Y LA SIMULACIÓN


La acción fundada en la simulación, sea de nulidad o anulabilidad, también puede ser ejercida por
terceros que hayan sido perjudicados por la simulación (Art. 193 del CC).
Si se trata de simulación absoluta, como el acto es nulo la acción que puede hacerse valer es la de
nulidad, que puede incoarla cualquier tercero que ha sido perjudicado por la simulación.
Pero si se trata de simulación relativa, solo los terceros perjudicados por la simulación, son los
legitimados para interponerla, y esta solo puede interponerse en los casos de simulación ilícita.

La simulación relativa no hace al acto nulo, sino anulable, pues el acto oculto no hace nulo sino
anulable, pues el acto oculto surte efectos inter partes, mientras que el acto aparente es el que
produce el engaño a terceros, que pueden asumir la actitud que más les convenga frente a las partes y
así podrán hacer valer a su arbitro el acto aparente u oculto.
La acción incoable por los terceros es de carácter personal. Su prescriptibilidad no plantea ninguna
cuestión doctrinal, se extingue a los 10 años para la acción de nulidad y 2 años para la anulabilidad.

SEGUNDA SESION

LA ACCIÓN CONTRA LA SIMULACIÓN


El ejercicio de la acción por nulidad por simulación incoada por las partes procede, tanto en la
simulación absoluta y en la simulación relativa, tratase de simulación licita e ilícita.
En el caso de la simulación nada obsta que una de las partes accione contra la otra. Si bien el acto
simulado con simulación absoluta no es un acto real y verdadero, consiguientemente nada vincula a las
partes, solamente un acuerdo simulatorio, la sentencia determinará precisamente del acto simulado no
ha surgido relación jurídica alguna ni que ha generado derechos ni deberes.
En caso de la simulación relativa sea licita o ilícita, nada impide para que una de las partes pueda
accionar contra la otra, para que se declare la nulidad del acto aparente y del acto oculto, porque el
acuerdo simulatorio ha sido celebrado para producirlo.
Si la simulación es ilícita, el ejercicio de la acción de nulidad por cualquiera de las partes debe de
restablecer las cosas al estado anterior al acuerdo simulatorio, enervando el perjuicio causado al
derecho de tercero.
Además de la acción de nulidad y de anulabilidad, las partes tienen también una acción indemnizatoria
la una contra la otra por la violación del acto simulado, por los daños y perjuicios que la violación
irrogue, la que es prescriptible y se extingue en un plazo de 7 años (Art. 2001 inc. 2).
LA PRUEBA DE LA SIMULACIÓN
La simulación ha de ser probada y ello incumbe a la parte que la alegue " onus probando incumbit
actori".
Para la prueba de la simulación puede utilizarse los medios probatorios establecidos en el Código
Procesal Civil (Art. 188 y siguientes) y sus sucedáneos (Art. 275 y siguientes), no se resume
solamente a probar mediante el contra documento.
La sentencia judicial tendrá que pronunciarse de acuerdo a que se trata de una nulidad o una
anulabilidad (simulación absoluta, simulación relativa).
En el caso de la simulación absoluta la sentencia reconoce la existencia del acto simulado y se declara
que la situación preexistente a la celebración del acto no fue modificada.
En caso de la simulación relativa, la sentencia hace ostensible el acto oculto y la declaración de su
nulidad, que es constitutiva, producirá efectos retroactivos como si el acto oculto nunca se hubiera
celebrado, quedando las partes, al igual que la simulación absoluta, en la misma situación preexistente
a la celebración del acto simulado.

DECIMA PRIMERA
SEMANA

(21 MAR AL 25 MAR 2022)

SEGUNDO EVALUACIÓN PARCIAL


PRIMERA SESION

FRAUDE DEL ACTO JURIDICO.

FRAUDE A TRAVÉS DE LOS ACTOS JURÍDICOS.

NOCIONES GENERALES.
En propiedad no hay fraude de los actos jurídicos sino, más bien, fraude a través de los actos jurídicos
(C.C. argentino, lo denomina Fraude en los actos jurídicos). Sobre el tema el Código Civil peruano
vigente, regula también otros casos que no son fraudulentos sensu stricto, o sea, derivados de conducta
dolosa.

CONCEPTO:
La palabra fraude no tiene un significado unánime, puesto que unas veces indica astucia y artificio,
otras el engaño, y en una acepción más amplia una conducta desleal; en fin toda acción contraria a la
verdad y a la rectitud que perjudica a la persona contra quien se comete.

En cambio, el fraude mediante el acto jurídico, o acto jurídico fraudulento, se da cuando una persona
enajena sus bienes a fin de protegerlos de la acción de los acreedores. En este caso la enajenación es
real no es ficticia como sucede cuando está de por medio la simulación. Lo que busca el deudor es un
estado de insolvencia para no pagar su deuda.

El fraude se realiza mediante un acto jurídico real y verdadero cuyos efectos son queridos por el
fraudator. Consiste en la enajenación de bienes a título oneroso o gratuito, que realiza quien es deudor
para evitar que su acreedor pueda ejecutarlo haciéndose pago con dichos bienes, o en la renuncia de
derechos, o en la constitución de garantías a favor de un acreedor en detrimento de otro u otros o
constituyéndolas por deudas ajenas teniendo deudas propias. Frente a tales actos, en el Derecho
Pretoriano se dio creación a la acción denominada pauliana, como remedio a utilizarse por el acreedor.
LA ACCIÓN PAULIANA
Cuando se produce el fraude al acreedor, por parte del deudor, mediante las disposiciones de su
patrimonio en perjuicio del primero, es posible que este plantee la acción revocatoria o pauliana, o de
ineficacia del acto jurídico de disposición.

Como sostiene Carmen Jerez, tradicionalmente se ha visto en la impugnación de los actos de


disposición del insolvente un remedio jurídico acertado para la tutela del derecho de crédito. Es así
como se consigue declarar la ineficacia de los actos del deudor que fueron mermando o disminuyendo
la garantía patrimonial hasta provocar la imposibilidad del cobro. Esta función de impugnación de
actos jurídicos lesivos es la que cumple la acción pauliana.

Si bien el fraude todo lo vicia, fraus omnia viciatur, como se consideraba en el Derecho Romano, el
acto jurídico fraudulento es un acto jurídico valido y como tal eficaz, tanto respecto de las partes como
de los terceros.

SEGUNDA SESION

LOS REQUISITOS DE LA ACCIÓN PAULIANA O REVOCATORIA.


Los requisitos de la acción pauliana están en las características de cada uno de los sujetos que
intervienen, en el acto de fraude del acreedor, estas personas son:
1. Un acreedor que puede ser quirografario o privilegiado.
2. Un deudor, cuya deuda puede estar sujeta a condición o a plazo.
3. Un tercero adquiriente, cuyo derecho puede emanar de acto de fecha anterior o posterior al
crédito que el acreedor defiende.

LOS REQUISITOS PARA EL EJERCICIO DE LA ACCIÓN PAULIANA.


La doctrina tradicionalmente ha exigido y sigue exigiendo dos requisitos para el ejercicio de la
acción pauliana: el perjuicio al acreedor y el designio fraudulento.

a. EL PERJUICIO AL ACREEDOR
El perjuicio al acreedor, esto es el eventus damni, es su requisito objetivo. Un acto de
disposición se considera perjudicial a los acreedores según indica Josseran, cuando
determina su insolvencia, y que mientras el deudor sea solvente, y lo es mientras en tanto que sus
bienes embargables sea suficientes para responder frente los acreedores, estos no están legitimados
para actuar interfiriendo en los actos de disposición que realiza, salvo que con tales actos se
produzca una disminución patrimonial que afecte su solvencia y se presenta el eventus damni que
legitima a los acreedores a ejercitar la acción pauliana.
En nuestro sistema se encuentra establecido en el Art. 195 del CC, este dispositivo establece el
requisito del eventus damni, como los actos del deudor, por los que renuncia a derechos o con los
que disminuye su patrimonio conocido y perjudique el cobro del crédito.
Para que exista el perjuicio al acreedor es obvio que debe de existir un crédito, que es el
derecho que la ley tutela mediante el remedio pauliano.

b. EL DESIGNIO FRAUDULENTO.
El designio fraudulento es un estado subjetivo que conduce al deudor a celebrar actos fraudatorios
con la finalidad de perjudicar a sus acreedores y el Código Civil lo ha previsto como requisito de la
acción pauliana para atacar los actos de disposición onerosa. Consiste en la intención del deudor de
causar perjuicio a su acreedor o acreedores y en el conocimiento del adquiriente de los bienes
del
perjuicio que causa el acto de disposición o en el actuar del adquiriente de consumo con el
fraudator para el perjuicio a su acreedor.
El Art. 195 del CC, que tiene como fuente el Art. 2901 del Código Civil italiano, ha quedado
estructurado en dos partes: la primera dedicada a los actos fraudulentos gratuitos y, la segunda a los
actos fraudulentos onerosos, los cuales requieren necesariamente para su declaración de ineficacia
del requisito del designio fraudulento, sea como consius fraudis o como consilium fraudis.
Prescribe el texto vigente de la segunda parte del Art.195, en sus dos incisos se ocupan de
situaciones diferentes.
El inc. 1 está referido al acto fraudatorio celebrado con posterioridad al nacimiento del crédito y
precisa que para la acción pauliana el tercero, es decir el adquiriente a título oneroso, debe de haber
actuado conscius fraudis, esto es con conocimiento del perjuicio al acreedor por el deudor o haber
estado en razonable situación de conocerlo o de no ignorarlo. La justificación de la declaración de
ineficacia radica, en este caso en el conscius fraudis, sancionándose la mala fe del adquiriente
que conocía o ignoraba el perjuicio que se causa al creedor.

El inc. 2 está referido al acto fraudatorio anterior al surgimiento del crédito y precisa que para el
ejercicio de la acción pauliana se requiere que el fraudador y el tercero, es decir el adquiriente de
los bienes a título oneroso, hayan celebrado el acto perjudicial en consilium fraudis, esto es, con el
propósito de perjudicar el crédito del futuro acreedor. La justificación de la declaración de
ineficacia radica en el consilium fraudis, sancionándose la mala fe del adquiriente por haberse
prestado al propósito del fraudador de engañar al futuro acreedor con la existencia de bienes que ya
estaban fuera de su ámbito patrimonial.
Incluso en los actos constitutivos de garantías puede configurar un fraus creditorum, vasta analizar
el Art. 196 del CC, sean estas por deudas propias o ajenas, como actos celebrados a titulo oneroso,
por lo que para que se ejercite la acción pauliana el acreedor perjudicado tendrá que establecer el
consilium fraudis si el acto que califica es anterior al crédito o el consilum fraudis si es posterior, Si
los actos constitutivos de garantía son posteriores deben entenderse como actos gratuitos y en
consecuencia para el ejercicio de la acción pauliana resulta suficiente alegar el eventos damni.

En conclusión, lo que requiere al acreedor para accionar con el remedio pauliano frente a los actos
fraudatorios celebrados onerosamente, o considerados onerosos, es del eventus damni al que debe
concurrir el designio fraudulento, como conscius fraudis o como consilium fraudis, según el caso.

DECIMA SEGUNDA
SEMANA

(28 MAR AL 01 ABR DEL 2022)

PRIMERA SESION

MEDIDAS DE TUTELA PARA LA DEFENSA DEL DERECHO DE LOS


ACREEDORES
INTRODUCCION

El crédito como parte fundamental de nuestro sistema económico es uno de los derechos subjetivos
patrimoniales de relevancia constitucional más discutidos y defendidos en el medio jurídico por su utilidad
y beneficio para el país. Así, vemos que a diario, a través de intercambios de naturaleza contractual, se
dinamiza la economía y opera el mercado.

En efecto, de acuerdo al Ministerio de Relaciones Exteriores y ProInversión, más del 90% del PBI nacional
es generado por servicios, que no son otra cosa que relaciones obligatorias nacidas de contratos, y
actividades industriales y comerciales. De este modo, es necesario que el Estado y los propios particulares
provean mecanismos de protección del crédito frente al incumplimiento contractual, que brinden seguridad
jurídica a los operadores económicos y den predictibilidad al sistema jurídico en general, para asegurar el
intercambio o asignación óptima de recursos a través de la cooperación.

Entre los mecanismos de tutela otorgados por el ordenamiento jurídico para proteger el crédito se encuentra
la acción pauliana o acción revocatoria por fraude a los acreedores, que se dirige a conservar actual o
preventivamente la garantía patrimonial del deudor frente a actos de disposición que puedan mermar la
integridad de su patrimonio y por ello impedir o dificultar el cobro del crédito. No obstante su gran
importancia, su regulación y aplicación práctica es confusa, pues, como veremos más adelante, sus
fundamentos y elementos no han sido abordados de manera unánime a nivel doctrinario ni jurisprudencial,
lo que en aras de proteger el crédito ha terminado desnaturalizando, en ocasiones, la figura jurídica a lo
largo de los años.

LA RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL DEL DEUDOR

El principio de la responsabilidad patrimonial del deudor implica, en términos sencillos, que este deba
responder frente a la deuda del cual es titular con todos los bienes presentes y futuros que integran su
patrimonio. En este sentido, el acreedor cuenta con una garantía genérica sobre el patrimonio del deudor
que le permite a través de su pretensión dirigirse contra los bienes de aquél y ejecutar su patrimonio para
satisfacer su interés creditorio en caso de incumplimiento. Asimismo, esta responsabilidad entraña una
restricción a las facultades del deudor de disponer libremente de sus bienes, en tanto se busca mantener la
solvencia de su patrimonio para responder al crédito impago, pues de lo contrario se crearía un perjuicio
para el acreedor. De acuerdo a Luis Moisset de Espanés, “el fundamento jurídico de la acción revocatoria
está en el principio de que el patrimonio del deudor constituye la garantía común de los acreedores”.

Del mismo modo, Michele Giorgianni sostiene que “la responsabilidad patrimonial del deudor es el
fenómeno por el que los bienes del deudor están sometidos a la acción ejecutiva del acreedor, dirigida a
conseguir para este último la realización de su interés cuando éste no haya sido satisfecho por el
incumplimiento del deudor”. Ambos juristas, argentino e italiano respectivamente, dan cuenta del principio
general por el cual el deudor expone su patrimonio ante la ejecución de un crédito que no ha sido honrado
por su parte, consagrado tanto en el nuevo Código argentino de 2015 como en el Código italiano de 1942.

Por otro lado y a pesar de que en el actual Código Civil de 1984 dicho principio no es reconocido de
manera explícita, coincidimos con aquella doctrina que sostiene que sí se encuentra implícitamente
consagrado a nivel legislativo a partir de la regulación de la acción revocatoria, inserta en el artículo 195°
dentro del Libro dedicado al Negocio Jurídico.

1) LA ACCIÓN PAULIANA

Es un remedio del cual dispone el acreedor para hacer inoponibles frente a él los actos de
disposición (a título gratuito o a título oneroso) de su deudor con terceros.

El Código Civil en su artículo 195 la define de la siguiente manera: El acreedor, aunque el crédito
esté sujeto a condición o a plazo, puede pedir que se declaren ineficaces respecto de él los actos
gratuitos del deudor por los que renuncie a derechos o con los que disminuya su patrimonio
conocido y perjudiquen el cobro del crédito. Se presume la existencia de perjuicio cuando del acto
del deudor resulta la imposibilidad de pagar íntegramente la prestación debida, o se dificulta la
posibilidad de cobro.

La Acción Pauliana de ineficacia o revocatoria (ART. 195º CPC), es la que compete al


acreedor para pedir que judicialmente se declaren ineficaces respecto de él los actos con los
cuales su deudor renuncia a sus derechos (renuncia a sus legados, constitución de patrimonio
familiar, etc.) o con los que disminuya su patrimonio conocido, disponiéndolo (donación,
venta, etc.) o gravándolo (prenda, hipoteca, etc.), de tal forma que le cause un perjuicio,
imposibilitándolo o dificultando el recupero de su crédito. “Declarado el acto ineficaz, el
acreedor accionante podrá ejecutar su crédito sobre los bienes objeto del acto fraudulento, no
obstante que ya no pertenecen al deudor”.

LEÓN BARANDIARAN Señala que por medio de la Acción Pauliana el acreedor obra en
nombre propio y demanda que quede sin efecto el acto realizado por su deudor, que comporta
una disminución en el patrimonio de éste, que así queda reducido a la insolvencia, o sea, que
carece de medios para pagar su insolvencia.

Premisas
- Se tutela el derecho de los acreedores.
- Protege al mismo tiempo el derecho de los terceros.
- Coloca a los bienes materia de la enajenación fraudulenta en situación de que puedan ser
embargados y rematados judicialmente por el acreedor.
SEGUNDA SESION

2) LA ACCIÓN SUBROGATORIA
Facultad que la ley concede a los acreedores para que sustituyéndose a su deudor ejerciten los
derechos y acciones de éste, cuando tales derechos y acciones, por la negligencia o mala fe de
dicho deudor, estuvieren expuestos a perderse para la prenda general con perjuicio para sus
acreedores.

El acreedor actúa en nombre propio en virtud de la facultad que le da la ley. LEÓN


BRANDARÍAN Explica "Por la acción subrogatoria un acreedor puede ejercitar una
reclamación a nombre de su deudor, para que el patrimonio de éste se acrezca, con el cual
el acreedor halla medio de hacerse pago de su crédito, haciendo que tal patrimonio responda
por aquél".

a) Semejanza y Comparaciones
- La Acción Subrogatoria y Pauliana se fundan en el principio según el cual, el
patrimonio del deudor constituye la garantía de los acreedores.
- Ambas tienen carácter patrimonial.
- Son medios de conservación de la garantía patrimonial.
- Constituyen recursos judiciales subsidiarios cuyo fin es conseguir el pago actual o
futuro de las deudas.
- Proceden en virtud de la conducta prejudicial – acciones u omisiones- adoptada por
el deudor respecto de sus acreedores.
- No proceden si en el patrimonio del deudor hay bienes suficientes para hacer efectivo
el crédito.

La acción subrogatoria. Trata de crear o incrementar el patrimonio del deudor,


que la desidia de éste podría dejar perder.

La acción Pauliana. Restituye la garantía patrimonial exclusivamente en relación al


acreedor accionante.

b) Diferencias
La acción Pauliana. Procede contra los actos (acciones) del deudor con las cuales
renuncia a derechos o realiza actos de disposición o gravamen de su patrimonio en
perjuicio de su acreedor (el deudor dona, vende o grava sus bienes, renuncia a una
herencia o legado)
La acción subrogatoria u oblicua. Cae dentro del campo de las omisiones del
deudor en el reclamo o ejercicio de sus derechos (no reclama una herencia, no se defiende
en un proceso judicial que puede originarle la pérdida de sus bienes).
La acción Pauliana. Ataca un acto realizado por el deudor.
La acción subrogatoria u oblicua
- Supone la inactividad del deudor.
- Acreedor ejerce derechos los derechos correspondientes al deudor y en su nombre.

La acción Pauliana. Intenta evitar la insolvencia o la reducción de la solvencia


conocida del deudor.
La acción Subrogatoria u Oblicua. Va dirigida no a mantener la solvencia, sino a
crearla o incrementarla.

c) La Vía Procesal
Art. 200 C.C.
La norma ha sido introducida por el C.P.C. (Primera Disposición Modificatoria)  La
demanda debe emplazar al fraudator y al adquiriente de los bienes.

d) Los Efectos de la Acción Pauliana


Interpuesta la acción pauliana y probados sus fundamentos, debe de ser declarada fundada
por sentencia judicial. Veamos cuales son los efectos o resultados que esta sentencia
produce.
 El resultado frente a los adquirientes.
El acreedor accionante debe emplazar con la demanda también al adquiriente, pues
la sentencia va surtir efectos con respecto de él, al declararse la ineficacia del acto
que celebro con el fraudator y va a afectar los derechos que adquirió con este acto.
Sobre el particular es necesario un análisis del Art. 199 del CC, en su primer párrafo
se refiere a las acciones que puede promover el acreedor frente a los terceros
adquirientes respecto a los bienes objeto del acto jurídico cuya ineficacia ha sido
declarada a su favor. Al no anular el acto jurídico fraudatorio no modifica la relación
jurídica entablada entre el fraudator y el adquiriente, limitándose tan solo a
posibilitar a que el acreedor pueda embargar los bienes y hacerse pago con ellos, aun
cuando estos se encuentran en el ámbito patrimonial del adquiriente.

 El resultado frente a los sub adquirentes.


Los sub adquirentes son aquellos que adquirieron los bienes de quienes, a su vez, los
adquirieron del fraudator. Se trata de establecer entonces, la situación de quien
vienen a ser los sub adquirentes o ulteriores sub adquirentes.
El Código Civil ha previsto la situación de los sub adquirentes y plantea la solución
en el Art.197 del CC. Como puede apreciarse, la norma está referida a trasmisiones
realizadas por el primer adquiriente, pone a salvo del remedio pauliano a quienes
hayan adquirido a título oneroso y de buena fe. Por interpretación contrariu sensu, la
declaración de ineficacia si perjudica los derechos adquiridos a título gratuito y
también los adquiridos a título oneroso, pero de mala fe.
El criterio señalado que es de la generalidad de la doctrina. Se encuentra en el
Art.197. La ineficacia de la sub adquisición gratuita se rige por la contraposición de
un lucro y un daño: como el acto es perjudicial se debe preservar el derecho del
acreedor frente al lucro que se deriva para el sub adquirente a título gratuito.

e) La Prescripción
Inciso 4, artículo 2001 del C.C.
Acción revocatoria (CC 1936), se mantiene ese nomen iuris por error.

 obstaculiza, por error, la voluntad válidamente querida. Es bilateral


DECIMA TERCERA
SEM71ANA

(04 ABR AL 08 ABRIL DEL 2022)

LOS VICIOS DE LA VOLUNTAD

Existe voluntad jurídica cuando concurren los requisitos internos: discernimiento, intención y libertad,
y externos: la declaración. Como el acto jurídico es manifestación de voluntad, ésta debe estar
sanamente formada, libre de error o dolo que afecte la intención, o de violencia o intimidación que
afecta la libertad.
Los vicios de la voluntad son definidos como situaciones que inducen al sujeto a declarar una voluntad
que no corresponde a sus verdaderas intenciones. El error, el dolo, la violencia y la intimidación son
los tradicionalmente denominados vicios de la voluntad que afectan la validez del acto jurídico en la
modalidad de anulabilidad.
El acto jurídico anulable por estos vicios es provisionalmente eficaz, mientras no se declare
judicialmente su nulidad (Art. 221º del C.C.). Esta nulidad se pronunciará a petición de la parte
afectada.

EL ERROR

b) Concepto
Consiste en la ausencia de conocimiento (ignorancia) o conocimiento equivocado de la realidad,
o de aquello que comúnmente es aceptado como realidad, que da lugar a la formación de una
voluntad cuyos efectos no son queridos por el sujeto y que, por lo mismo, no la hubiese declarado
de haber advertido que está en error. Ejemplo: Una persona desea comprar una joya de oro para
regalar, pero por error, que a su vez es conocible por la otra parte, la joya que compra es de
bronce de bronce. La anulación del acto por error no da lugar a indemnización entre las partes
(Art. 207° del C.C.)
Para que el error constituya vicio de la voluntad que da lugar a la anulabilidad del acto jurídico
es necesario que concurran tres requisitos: La esencialidad del error; La cognoscibilidad del
error; y El perjuicio del errante
El artículo 201º del Código Civil señala que el error será causa de anulación del acto jurídico
cuando sea esencial y conocible por la otra parte.
El error es esencial cuando es determinante en la formación de la voluntad interna, el error es
esencial cuando determina el querer, o sea aquel en virtud del cual el celebrante, si no hubiese
incurrido en error no habría celebrado el acto jurídico. Se considera conocible cuando en relación
al contenido o a las circunstancias del acto o a la calidad de las partes, una persona con normal
diligencia hubiera podido advertirlo.
El error que no invalida el acto jurídico es el error accidental o indiferente. El artículo 209º
del Código Civil trata este tipo de error. Entre las formas de error indiferente encontramos el error
de cálculo, el error sobre la cantidad y el error en el motivo. Ejemplo: compro 100
computadoras por 100 soles c/u y me comprometo a pagar en un solo acto por la totalidad de la
compra. Si al hacer la multiplicación se produce un error, nos limitaremos a rectificarlo.

c) Clases de Error
Entre las clases de error tenemos:
 Error de derecho: Consiste en la ignorancia absoluta de la Ley, sea por su falso
conocimiento o por su falsa interpretación. Es considerado inexcusable (Art. 202º Inc. 3
del C.C.).
 Error de hecho: Puede recaer en la identidad del negocio o la identidad del objeto o en
las cualidades de la persona, entre otros.
 Error - vicio o error motivo: Tiene su origen en la voluntad interna, es decir durante el
discernimiento, afecta la función cognoscitiva el celebrante, en la medida en que la
voluntad interna es el resultado de un conocimiento equivocado o de una ausencia de
conocimiento.
 Error obstativo: El error también puede originarse en el momento de la exteriorización
de lo discernido, dando lugar al error en la declaración. Esta clase de error consiste en la
disconformidad entre lo querido y lo declarado, es decir, la declaración

EL DOLO

d) Concepto
Es el vicio de la voluntad mediante el cual se provoca deliberadamente el error. Se diferencia del
error en que éste es una percepción deformada de la realidad, debido a la actitud del sujeto;
mientras que en el dolo, el error es la consecuencia de la actitud maliciosa de otra persona que ha
provocado el error, o lo ha silenciado; es decir, no advierte a la otra parte del error en que ha
incurrido o contribuye a mantener el error.
Se considera el dolo como la astucia, el ardid, el engaño, las maquinaciones maliciosas destinadas
a provocar o mantener el error.
Este vicio de voluntad se sanciona con la invalidez del acto jurídico debido a que se ha
deformado la voluntad.

e) Clases de Dolo
Entre las clases de dolo tenemos:

 El dolo causal:
Tiene por objeto inducir la voluntad de la otra parte hacia la celebración del acto jurídico.
Se trata de un dolo determinante de la voluntad de celebración del negocio o acto jurídico.
El dolo causal se encuentra establecido en el artículo 210º del Código Civil: "el dolo es la
causa de anulación del acto jurídico cuando el engaño usado por una de las partes haya sido
tal que sin él la otra parte no hubiera celebrado el acto".
 El dolo incidental:
No es determinante en la declaración de la voluntad y hace únicamente que el acto jurídico
se ha celebrado en condiciones menos ventajosas. El artículo 211º del Código Civil define
al dolo incidental como un engaño ineficiente para determinar la voluntad y establece que
el acto jurídico será inválido, aunque sin la presencia del dolo si hubiese celebrado en
condiciones diferentes, pero impone a quien utilizó el dolo la obligación a la reparación de
los daños y perjuicios.
 El dolo omisivo:
Se encuentra regulado en el artículo 212º del Código Civil. Consiste en el silencio
malicioso que tiene como intención hacer que la otra parte incurra en error, por no informar
de aquellos hechos y circunstancias, de los que la víctima no tenía manera de enterarse por
sus propios medios.

LA VIOLENCIA E INTIMIDACIÓN
f) Concepto
La violencia es la coacción ejercida sobre una persona para obligarla a realizar un acto que no
quiere. Se trata de una fuerza física o moral que infunde temor y que obliga a la realización del
acto jurídico.
Siguiendo al esquema del derecho romano, la violencia se divide en:

 Violencia física (vis absoluta):


Es el ejercicio de la fuerza física para obligar a la realización del acto, no existiendo voluntad
para su realización; entonces, éste es inexistente. El inciso I) del artículo 219º del Código
Civil establece que el acto jurídico es nulo cuando la falta de manifestación de voluntad del
agente; consiguientemente, la violencia física como fuerza irresistible, anulatoria de
voluntad, será objeto de la acción de nulidad del acto jurídico y no sólo de la anulabilidad.
Para que la violencia física produzca la anulabilidad del Acto Jurídico se necesita de los
siguientes requisitos:
 Que, la violencia esté fundada en una coacción física que obliga a actuar al sujeto de derecho
fuera de sí sin conciencia de sus propios actos.
 Que, la violencia se genere no solo por los actos ejercidos por el otro sujeto de la relación
jurídica civil, sino también realizados por terceros que violentan la voluntad de una de las
partes.

 Intimidación (vis compulsiva) o Violencia moral:


Es la amenaza de un mal que, infundiendo temor en el ánimo de una persona, la conduce a
realizar un acto jurídico que no habría realizado de no existir la amenaza. Se trata de un acto
realizado bajo la influencia del temor que vicia la voluntad, porque afecta la libertad con que
deben celebrarse los actos jurídicos.
Para que la violencia moral produzca la anulabilidad del Acto Jurídico se necesita de los
siguientes requisitos:
 Que la intimidación este fundada en un temor racional y cierto.
 El mal con el que se amenaza al sujeto de la relación jurídica civil debe ser inminente, o sea,
de próxima e inmediata ejecución. La amenaza debe ser injusta y no debe consistir en el
ejercicio de un derecho, como, por ejemplo: cuando el acreedor amenaza al deudor en caso
de no cumplir con su obligación con declarársele en quiebra o insolvencia.
 Para considerarse como vicio de voluntad debe necesariamente recaer el mal, con que se
amenaza, en la propia persona del declarante o en su cónyuge o en sus parientes
consanguíneos hasta el cuarto grado (biznieto) o de afinidad hasta el segundo grado (suegro,
cuñado).
 El mal con que se amenaza puede también recaer en los bienes del declarante.

SEGUNDA SESION

LA INVALIDEZ E INEFICACIA DE LOS NEGOCIOS JURIDICOS.

Definición. - La invalidez es una de las fases que puede atravesar el acto jurídico en un momento
patológico, esto es, cuando adolece de algún vicio o irregularidad jurídica en su estructura o cometidos
durante la conformación del acto.
De esta forma, podemos comprender que la invalidez del acto jurídico es el resultado de la
ausencia de alguno de sus elementos esenciales y requisitos de validez. Como tal, el efecto principal
de la invalidez es la perdida de efectos del acto jurídico, pero esta ineficacia se efectivizará desde el
mismo momento de la celebración del acto, por ello se menciona que ésta es una ineficacia estructural;
entendiendo que si un acto jurídico es inválido desde su conformación, entonces el acto no debería
desplegar sus efectos (“si el acto es inválido éste es ineficaz”), o si provisionalmente llegase a producir
efectos, tal situación patológica es remediada mediante una sentencia que limita sus efectos y extingue
los efectos que se hayan producido desde su celebración, salvo que afecte a terceros de buena fe (“si el
acto inválido produce efectos, estos se extinguen desde su celebración”).

LA INVALIDEZ E INEFICACIA DE LOS NEGOCIOS JURIDICOS.


La invalidez de los negocios Jurídicos se origina cuando éste no reúne los requerimientos principales
del contrato. Estos acontecimientos son factibles clasificarlos en dos clases:

a. La validez de sus formas de: anulabilidad, nulidad, la rescindibilidad y la ineficacia, que


admiten un contrato de alguna manera viciado, o no apta de generar efectos por conocimiento
contemporáneos de su nacimiento.

b. Aquellos cuyos resultados, dada la presencia de un tratado valido establecido, ocurran


perturbando de diferentes modos, a las cuales se ha hecho referencia, las relaciones entre las
partes.

Para comprender un poco más este concepto es preciso realizar algunas consideraciones previas sobre
la estructura y la naturaleza de los actos jurídicos. Se puede precisar qué acto jurídico como la
declaración de voluntad enfocada a causar efectos de derecho y que se apoya, para obtener ese
propósito en tal sentido otorga un determinado procedimiento normativo. Esta definición facilita los
elementos esenciales que precisamente deben asistir en la unificación de un acto jurídico y sin los
cuales no se pueden por lo menos concebir su coexistencia.

Ejemplo. - Cuando se formaliza un contrato de compra venta de una casa.


Para la validez del contrato de compra venta, necesariamente el vendedor de la casa debe ser
propietario acreditado con el título de propiedad.
Sin embargo, puede ser invalidada la venta de la casa o es ineficaz, cuando el vendedor no cumple con
los requisitos de ley, que establece el Art. 219 del Código Civil.

A. CARACTERÍSTICAS DE NULIDAD.
 Sanción. Corresponde a un proceder que no debió ser.
 Legal. Debe basarse en la ley.
 Se caracteriza por producir consecuencias jurídicas. La nulidad le niega esas consecuencias.
 La causal de nulidad existe en el momento de la celebración del acto.
De esta forma, podemos inferir que la nulidad no es una forma patológica del acto jurídico (como
lo es el acto nulo o anulable) sino que es la sanción frente a la configuración de tales situaciones
patológicas (la celebración de actos nulos o anulables) y, también, es un remedio apropiado para
resarcir los efectos que produce este acto jurídico infectado (ya sea nulo o anulable).
Suele confundirse los términos y mencionar a la nulidad como una forma de invalidez del acto
jurídico cuando lo correcto es que las formas de invalidez del acto son el acto nulo y el acto
anulable (los que incluso puede producir efectos provisionalmente), los cuales para resarcir los
efectos adversos que generan en el sistema es remediado mediante “la nulidad”.

Esta postura mantiene coherencia con nuestro sistema jurídico conforme lo señala Vidal Ramírez,
quien concibe a la nulidad como una sanción que puede alcanzar a la generalidad de los actos
jurídicos, señalando que su carácter de sanción surge de las propias disposiciones del Código Civil
y es una consecuencia de la celebración de un acto jurídico con causal de nulidad existente en el
momento de su celebración. En efecto, la nulidad viene a ser la consecuencia frente a las formas de
invalidez del acto jurídico, que vendría a ser la causa; o en otras palabras, la nulidad es la acción de
privar de todo efecto jurídico al acto jurídico como si éste jamás hubiese existido (ineficacia
estructural). Ahora bien, consideramos que la nulidad presenta una doble dimensión: como sanción,
para castigar el resultado defectuoso de aquellos sujetos que no han cumplido con reunir los
elementos esenciales y requisitos de validez para generar la existencia de dicho resultado (acto nulo
o acto anulable), el cual se efectiviza mediante la privación de todo efecto jurídico desde su
celebración; y como remedio, en la medida que como aquel acto nulo o anulable puede producir
efectos de forma provisional, éstos al ser efectos precarios o dañinos para el sistema jurídico,
deben ser enmendados, y allí surge la nulidad para depurar todos los efectos que se han producido
desde su misma celebración, como si éste nunca hubiese existido. La razón de ser de esta doble
dimensión se presenta con mayor detalle en los casos de los actos anulables, los cuales pueden ser
confirmados o pueden ser objeto de nulidad, a criterio o decisión de las partes intervinientes en el
acto anulable, quienes podrán decidir: si el acto anulable les es favorable entonces no habría daño
grave alguno así que no tendría sentido aplicar la nulidad como sanción y tampoco como remedio
porque no habría nada que remediar; caso particular en el cual operaría la confirmación como otra
forma de remediar los vicios en la voluntad producidos en la celebración del acto anulable.

Esta precisión no sólo tienes fines teóricos, sino que también tiene efectos prácticos, porque el
considerar como formas de invalidez a la nulidad y a la anulabilidad ha conllevado a que en la
práctica jurídica se interpongan demandas ante los órganos jurisdiccionales bajo la pretensión de
“anulabilidad de acto jurídico”, el cual –si bien ha generado efectos en la práctica– demuestra un
grave error filológico y jurídico, ya que la anulabilidad no es una sanción sino que es un fenómeno,
cuyo significado se deriva de los dos términos que lo conjugan “anula” que significa anular y
“bilidad” que significa posibilidad, siendo así, el significa literal de anulabilidad significa
“posibilidad de anular”, y en materia negocial anulabilidad significa que “el acto jurídico es posible
de ser anulado”. De esta forma, cuando se solicita al órgano jurisdiccional que declare la
anulabilidad del acto jurídico, en realidad se está peticionando que declare que aquel acto jurídico
tiene la posibilidad de ser anulado, y con ello no se estaría solucionando ningún conflicto de
intereses, más por el contrario sólo se estaría declarando la existencia del mismo, lo cual representa
un grave error no sólo gramatical sino también de técnica-jurídica, ya que lo pretendido era restarle
eficacia a aquel acto jurídico anulable, y ello sólo podría haberse realizado mediante la nulidad
(sanción- remedio).
Afirmación que guarda relación con nuestro ordenamiento jurídico, ya que el art. 222° del
Código Civil textualmente señala que “el acto jurídico anulable es nulo…. Esta nulidad se
pronunciará a petición de parte y no puede ser alegada por otras personas”; por ende, se evidencia
que el fenómeno es el acto jurídico anulable (una de las formas de invalidez del acto) el cual “es
nulo” (o puede ser declarado nulo) si es peticionado por las partes intervinientes en el acto jurídico;
Por estas situaciones, a fin de evitar confusiones filológicas, consideramos correcto la formulación
realizada por Vidal Ramírez, de considerar como las dos formas de invalidez al: acto nulo y acto
anulable (prefiriendo no utilizar el término anulabilidad para no confundirlo con el de nulidad, en
la medida que la anulabilidad no es una sanción sino que es un fenómeno, en
palabras sencillas, es el mismo acto anulable); y considerar a la nulidad como una
sanción remedio que se emplea frente a estas dos situaciones de invalidez del acto
jurídico.

De esta manera, habiendo delimitado la naturaleza de la nulidad, y habiéndolo identificado como


una sanción-remedio (consecuencia) que se emplea frente a las dos formas en que puede
presentarse un acto jurídico inválido (causa), procederemos a analizar estas dos formas de
invalidez, que son sancionadas o remedias mediante la nulidad.

DECIMA CUARTA
SEMANA

(11 ABRIL AL 15 ABRIL 2022)

PRIMERA SESION
FORMAS DE INVALIDEZ DEL ACTO JURÍDICO.

Nuestro sistema jurídico reconoce dos formas de invalidez.


 diferenciados por la gravedad y ubicación de los vicios o
 defectos en la estructura del acto jurídico.
Estas dos formas en que se presenta la invalidez del acto jurídico son:
El acto jurídico nulo es la forma más grave de invalidez e “importa la idoneidad del acto para
producir efectos.
Una excelente definición de acto nulo es brindada por Covielo, quien nos señala que el
acto nulo es equiparable al ser que nace muerto, lo que significa que el acto nulo es el que carece
de alguno de sus elementos esenciales –o aún con éstos no cumple con los requisitos de validez–,
así como también el que se celebra con transgresión de las normas imperativas o de orden público.
Al acto nulo le es aplicable el apotegma jurídico (de origen romana) que significa
“lo que es nulo no produce ningún efecto”. Por ello se ha establecido que el acto nulo es
también inexistente, y por ello, la declaratoria de nulidad genera la ineficacia
originaria o estructural del acto jurídico, como si éste nunca hubiese existido. Como pueden
advertir se diferencia el acto nulo de la nulidad, en la medida que el primero es la causa o el
fenómeno y el segundo es la consecuencia o la sanción-remedio; conclusión que guarda relación
con nuestro ordenamiento jurídico, ya que el art. 219° del Código Civil regula al acto nulo como
fenómeno, señalando los supuestos que nos lleva a identificar a un acto nulo, y el art. 220° del
Código Civil regula a la nulidad como la sanción a aplicar frente al acto nulo.
1. Cuando falta la manifestación de voluntad del agente.
Conforme se describió supra, la manifestación de voluntad es el elemento más importante del
acto jurídico, ya que viene a ser la propia esencia del acto jurídico, por cuanto el acto jurídico
se genera a raíz de una manifestación de voluntad; tiene tal importancia que su ausencia no
sólo implica la invalidez del acto sino la propia inexistencia del acto jurídico. Siendo así,
cuando se presente un acto jurídico que no contenga la manifestación de voluntad del sujeto o
agente que aparece en el acto jurídico como uno de sus intervinientes, éste es nulo desde su
nacimiento. Asimismo, este supuesto también comprende a aquel acto jurídico que, aun
conteniendo el elemento esencial de manifestación de voluntad, no cumple con su requisito de
validez, esto es, cuando “la manifestación de voluntad no es congruente con lo que el agente
quiere o pretende”, caso en el cual el acto jurídico también es nulo; subsumiéndose en este
supuesto los casos de manifestaciones hechas en broma, escénicas, realizadas con fines
didácticos o por cortesía, todos estos, casos en los cuales el agente no pretende vincularse
jurídicamente, siempre en cuando el contexto en el que se dé nos demuestra que la ausencia de
este requisito de validez es notorio y evidente.

2. Cuando el acto fue realizado con persona absolutamente incapaz.


Este supuesto comprende el caso en que el acto jurídico aun contando con su elemento
esencial: el agente, este elemento no cumple su requisito de validez, esto es, que tenga
capacidad de ejercicio; caso en el cual, el acto celebrado devendría en un acto nulo. Ahora
bien, este supuesto nos indica que para identificar un acto nulo (y lo que nos permitiría
diferenciarlo de un acto anulable) es que la incapacidad tiene que ser absoluta (frente a la
incapacidad relativa para el acto anulable); siendo que, sólo podremos considera a una
persona como incapaz absoluto de ejercicio: - Cuando se trate de menores de dieciséis
años, en concordancia con lo dispuesto en el art. 43° -numeral 1- del Código Civil. Dentro
este supuesto de incapacidad absoluta, encontramos la salvedad prevista en el art. 1358° del
Código Civil, el cual permite que un “incapaz” (haciendo referencia a un menor de dieciséis
años) pueda celebrar «contratos relacionados con las necesidades ordinarias de su vida diaria».
Sobre este concepto mucho se ha señalado y debatido; existen quienes señalan sólo incluye
actividades relacionadas a la micro contratación (en referencia a contratos domésticos:
alimentación, recreación, etc.), y de igual forma, existen quienes señalan que no sólo se trata
de contratos pequeños y domésticos, sino que incluye a todo aquello que tenga significación
personal y existencial para el incapaz con discernimiento. En realidad, este concepto es de
naturaleza flexible, así que mal haríamos en determinar qué contratos podrían estar incluidos o
relacionados a sus necesidades ordinarias de su vida diaria, ya que ello dependerá del grado
de desarrollo cognoscitivo aquel sujeto incapaz (menor de catorce años), que puede ser desde
contratos pequeños (la compra de artículos en una bodega) hasta contratos más complejos (la
prestación de servicios de cromatismo personalizado de bicicletas u otros; claro está, el
delimitador de uno u otro contrato, siempre será el nivel de discernimiento del incapaz.
Consideramos sensato la existencia de esta norma jurídica en nuestro sistema, ya que además
permitir la sociabilización del incapaz con discernimiento, también permite su desarrollo
cognoscitivo; máxime aún que si el incapaz cuenta con discernimiento no tendría ningún
sentido privarle de validez y eficacia a estos contratos. - Cuando el sujeto por cualquier causa
se encuentra privado de discernimiento, en concordancia con lo dispuesto en el art. 43° -
numeral 2- del Código Civil. El factor determinante de la incapacidad absoluta es la privación
de discernimiento, ya que cuando esta situación se presenta el sujeto no podrá expresar
su verdadera voluntad; siendo así, como el acto del sujeto privado de discernimiento carecerá
de valoración subjetiva, lo lógico es que también carezca de valoración jurídica, por ello es
que, estos actos son nulos.

3. Cuando el objeto del acto jurídico es física o jurídicamente imposible o


cuando sea indeterminable.
Tal como se describió supra, es requisito de validez que el objeto del acto jurídico sea física y
jurídicamente posible, esto es, que la relación jurídica o situación jurídica que se crea con el
acto jurídico, debe ser factible de acuerdo a las leyes de la naturaleza y de acuerdo al
ordenamiento jurídico. En contraposición, si la relación o situación jurídica que el acto jurídico
ha creado no es factible con las leyes de la naturaleza o con el ordenamiento jurídico, este acto
es nulo. Por la imposibilidad física del objeto entendemos la imposibilidad de la existencia de
la relación jurídica a la que se quieren integrar los derechos y deberes nacidos del mismo acto
jurídico, como cuando se pretende transferir el derecho a una persona ya fallecida o constituir
un derecho real sobre una cosa inexistente. Por su parte, la imposibilidad jurídica del objeto
supone que los derechos y deberes integrados a la relación jurídica estén fura del marco legal o
en contradicción al ordenamiento jurídico, como cuando las partes, recíprocamente, pretenden
adquirir derechos y contraer obligaciones respecto a bienes que no son susceptibles de tráfico,
por ejemplo, si se pretendiera exportar piezas arqueológicas. De otro lado, el artículo 219° -
numeral 3- del Código Civil parece regular otro vicio que puede presentarse en el objeto
del acto jurídico: su indeterminable; empero, al contemplar esta causal de nulidad dicha norma
parece asimilar el concepto de objeto del acto jurídico (relación o situación jurídica) con el
concepto de objeto de derecho (bien), ya que al contemplar la “indeterminabilidad” del acto
jurídico, nos señala que el objeto no pueda ser identificado o valorizado, y como tal, esta
indeterminabilidad no puede ser atribuida al objeto del acto jurídico (relación o situación
jurídica), porque sólo puede ser indeterminable el bien (objeto de derecho) materia de una
relación jurídica. Dicho esto, podemos apreciar que existe un defecto legislativo en dicha
norma legal (el cual se sitúa dentro Título IX del Libro II del Código Civil), ya que asimila (y
representa un error) el concepto de ‘objeto del acto jurídico’ con el concepto de ‘objeto de
derecho’, pese a que son conceptos disímiles, aunque existe una relación entre ambos
porque el bien (objeto de derecho) es “el objeto del objeto” del acto jurídico.
Dicho esto, podemos apreciar que existe un defecto legislativo en dicha norma legal (el cual
se sitúa dentro Título IX del Libro II del Código Civil), ya que asimila (y representa un error)
el concepto de ‘objeto del acto jurídico’ con el concepto de ‘objeto de derecho’, pese a que son
conceptos disímiles, aunque existe una relación entre ambos porque el bien (objeto de
derecho) es “el objeto del objeto” del acto jurídico de esta forma, comprendiendo que los
conceptos de objeto de derecho y objeto de acto jurídico, aunque relacionados son conceptos
disímiles, ergo, existe un defecto en la norma analizada, y para solucionar este problema
debería realizarse una pequeña modificación al artículo 219° -numeral 3- del Código Civil,
diferenciando entre los requisitos del objeto de acto jurídico y el requisito del objeto de
derecho, el cual debería prescribir lo siguiente:

 Cuando el fin es ilícito.


Esta causal implica que la causa o función económico-social del acto jurídico no está
amparado por el ordenamiento jurídico. Este sería el caso de dos sujetos que se vinculan
por un acto jurídico con la finalidad de que uno de ellos actúe como sicario de la
venganza personal de la otra parte respecto a un tercero. Situándonos en este ejemplo, lo
que hace ilícito al acto jurídico no es el objetivo sino la causa que orienta o dirige al
agente (o agentes) a la celebración del acto jurídico, el cual representaría la función
económico social que el acto jurídico iba a cumplir, y éste sería – en el mencionado
ejemplo– el ‘asesinato por venganza’, y por esta razón éste sería un acto nulo. En base a
ello, siguiendo el modelo acogido por nuestro sistema jurídico, no es posible hablar de
causa ilícita o fin ilícito cuando la función económica-social del acto jurídico que se
celebra, coincide con alguna función que el ordenamiento jurídico regula o acoge como
autorizada. Por ello se dice que cuando el ordenamiento ha reconocido idónea la función
del negocio, deviene arduo configurar una causa ilícita; en palabras sencillas, no
podríamos hablar que un acto jurídico tiene una causa o fin ilícito cuando su función es
regulado por el ordenamiento jurídico. Es importante realizar esta precisión, porque
más adelante se analizará la falta de legitimidad, la cual nosotros lo propondremos como
causal de ineficacia, para dar solución al caso de la venta de bien ajeno, y el remedio que
podría emplear el propietario del bien, afectado por dicho acto jurídico.

SEGUNDA SESION

NULIDAD DEL ACTO JURIDICO

CONCEPTO.
Es una sanción legal que priva de sus efectos propios al Acto Jurídico, es la descalificación
que el legislador decreta cuando la llamada ley contractual o ley particular incurre en
quebranto de normas de jerarquía superior.

La nulidad es en Derecho, una situación genérica de invalidez del acto jurídico, que provoca
que una norma, acto jurídico, acto administrativo o acto procesal deje de desplegar sus efectos
jurídicos, retrotrayéndose al momento de su celebración. Para que una norma o acto sean nulos
se requiere de una declaración de nulidad, expresa o tácita y que el vicio que lo afecta sea
coexistente a la celebración del mismo.

CLASES DE NULIDADES.

A. Nulidad Absoluta (Acto Nulo). - Todo Acto Jurídico carente de alguno de los
requisitos esenciales, o contrario a una norma legal, a las buenas costumbres o al
orden público será un Acto Nulo, con Nulidad Absoluta. [Link]. Cuando en una
compra-venta el vendedor es Incapaz Absoluto.

B. Nulidad Relativa (Acto Anulable). - Un Acto Jurídico donde si concurren los


requisitos antes mencionados, pero que adolece de un vicio, es contario al orden
privado, será un acto anulable con nulidad relativa. [Link]. La celebración de un
contrato compra-venta donde ha mediado error, he comprado un reloj pensando que
era de oro.

ACTO NULO.

Es aquel que carece de alguno de los elementos esenciales y por ello no produce efectos para
los interesados (Art. 220° del C.C.). La Nulidad absoluta conduce al acto nulo y viceversa,
puede ser alegado por quien tenga interés o por el Ministerio Público, puede ser declarada de
oficio por el juez cuando resulte manifiesta. No puede subsanarse por la confirmación.

1. Causas de Nulidad Absoluta (Art. 219° del C.C.)


a. Falta de manifestación de voluntad.
b. Incapacidad Absoluta de Ejercicio, salvo lo dispuesto en el Art. 1358°.
c. Cuando su objeto es física o jurídicamente imposible, o sean indeterminables.
d. Cuando el fin es ilícito.
e. Cuando adolezca de simulación absoluta.
f. Inobservancia de la forma prescrita bajo sanción de nulidad.
g. Cuando la ley lo declare nulo.
h. Cuando es contrario al orden público, a las leyes o a las buenas costumbres, salvo que
la ley establezca sanción diversa.

2. El Acto Nulo y la Prescripción (Art. 2001° inc. 1 del C.C.).


El acto nulo prescribe salvo disposición diversa de la ley a los diez (10) años (Acción
de Nulidad).

ACTO ANULABLE.
Es aquel que reúne los elementos esenciales o requisitos de validez, pero por adolecer de un vicio,
a pedido de una de las partes puede devenir en Nulo (Art. 222° del C.C.). El Acto Jurídico anulable
es nulo desde su celebración por efecto de la sentencia que lo declare. La Nulidad se pronunciará a
petición de parte y no puede ser alegada por otra parte o persona que aquellas en cuyo beneficio lo
establece la ley. Puede subsanarse con la Confirmación.

1. Causas de Nulidad Relativa (Anulabilidad) - Art. 219° del C.C..


a. Por incapacidad relativa.
b. Por vicio resultante de error, dolo, violencia o intimidación.
c. Por simulación relativa.
d. Cuando la ley lo declare anulable.

2. El Acto Nulo y la Prescripción (Art. 2001° inc. 4 del C.C.).

El acto anulable prescribe a los dos (02) años (Acción de Anulabilidad)

EL ACTO JURÍDICO ANULABLE.


El acto jurídico anulable es aquel que tiene todos los elementos de su estructura y su contenido es
perfectamente lícito, pero adolece de un vicio estructural en su conformación. El acto jurídico
anulable, aunque es una forma de invalidez del acto jurídico, debido a que en su estructura presenta
todos sus elementos esenciales, éste adquiere existencia (aunque defectuosa o viciada), y como tal
llega a producir efectos [“el acto jurídico inválido puede ser eficaz”]; no obstante, como sus efectos
representan una anomalía para el sistema jurídico, dicho acto anulable puede ser sancionado con
nulidad, y por ende, sus efectos depurados; se utiliza el término “puede ser” porque le correspondería
al agente decidir la situación del acto anulable, en la medida que si éste desea conservar el acto y
corregir el vicio latente en su estructura, en lugar de depurar sus efectos mediante la nulidad, podría
optar por purificarlos mediante la confirmación. Cabe reiterar que se viene empleando el término acto
anulable (aunque es sinónimo al de anulabilidad), porque si utilizamos el término anulabilidad, se
tratará de vincularlo con el término de nulidad, y cometerán el error de considerarlo como la sanción
frente al acto anulable. Tal como se indicó supra, la anulabilidad o acto anulable es el fenómeno
(causa) sancionable mediante la sanción-remedio: nulidad (efecto).
Esta precisión no sólo tienes fines teóricos, sino que también tiene efectos prácticos, porque el
considerar a la anulabilidad como una sanción (al igual que la nulidad) ha conllevado a que en la
práctica jurídica se interpongan demandas ante los órganos jurisdiccionales bajo la pretensión de
“anulabilidad de acto jurídico”, el cual –si bien ha generado efectos en la práctica– demuestra un grave
error filológico y jurídico, ya que la anulabilidad no es una sanción sino que es un fenómeno, cuyo
significado se deriva de los dos términos que lo conjugan “anula” que significa anular y “bilidad”
que significa posibilidad, siendo así, el significa literal de anulabilidad significa “posibilidad de
anular”, y en materia negocial anulabilidad significa que “el acto jurídico es posible de ser anulado”.
De esta forma, cuando se solicita al órgano jurisdiccional que declare la anulabilidad del acto jurídico,
en realidad se está peticionando que declare que aquel acto jurídico tiene la posibilidad de ser
anulado, y con ello no se estaría solucionando ningún conflicto de intereses, más por el contrario sólo
se estaría declarando la existencia del mismo, lo cual representa un grave error no sólo gramatical sino
también de técnica-jurídica, ya que lo pretendido era restarle eficacia a aquel acto jurídico anulable, y
ello sólo podría haberse realizado mediante la nulidad (sanción-remedio). Afirmación que guarda
relación con nuestro ordenamiento jurídico, ya que el art. 222° del Código Civil textualmente
señala que “el acto jurídico anulable es nulo.

Esta nulidad se pronunciará a petición de parte y no puede ser alegada por otras personas”; por ende,
se evidencia que el fenómeno es el acto jurídico anulable (una de las formas de invalidez del acto) el
cual “es nulo” (o puede ser declarado nulo) si es peticionado por las partes intervinientes en el acto
jurídico; esto significa que la sanción-remedio para depurar los efectos del acto jurídico anulable es la
nulidad. Por consiguiente, la pretensión correcta en esta situación es «se declare la nulidad del acto
jurídico anulable consiste en. De esta forma, es posible advertir la relación entre el acto anulable y la
nulidad, y habiéndolo diferenciado del término anulabilidad (el cual es sólo un sinónimo del acto
anulable) el cual es un fenómeno no una sanción, y habiendo determinado que la sanción para el acto
anulable es la nulidad; procederemos a analizar los supuestos para identificar al acto jurídico anulable
(causa), regulados como causales que apertura la posibilidad de declarar la nulidad (efecto) de aquel
acto jurídico viciado. Estos –siguiendo la regulación del artículo 221° del Código Civil– son:

a) Por incapacidad relativa del agente. Dentro de esta categoría se encuentran aquellos sujetos
que, aunque no están privados de discernimiento, debido a la presencia de determinados factores,
se les resta eficacia a sus actos, los factores o supuestos que motivan a considerarlos como
relativamente incapaces de ejercicio son:
- Los mayores de dieciséis y menores de dieciocho años de edad.
- Los retardados mentales.
- Los sujetos que sufren de deterioro mental que les impida expresar su libre voluntad.
- Los pródigos.
- Los que incurren en mala gestión.
- Los ebrios habituales.
- Los que sufren de pena que lleva anexa la inhabilitación civil.

b) Por vicio resultante de error, dolo, violencia o intimación. Este defecto del acto jurídico
se sitúa en su elemento principal: la manifestación de voluntad; no obstante, este defecto no
incide sobre su existencia porque sí se llega a materializar la manifestación de la voluntad, sólo
que como dicha voluntad fue viciosamente formada (por error, dolo o haber sido sometido a
violencia o intimación), en realidad, dicha manifestación no coincide con lo inicial y realmente
querido por el agente; en dicha situación corresponde a la víctima la opción de solicitar
judicialmente su declaración de nulidad o confirmar el acto.

c) Por simulación relativa, cuando el acto real que lo contiene perjudica a terceros.
En principio, observamos que el acto jurídico realizado con simulación relativa es un acto
anulable, a diferencia del acto realizado con simulación absoluta que es un acto nulo; lo cual
resulta lógico porque a diferencia de la simulación absoluta (donde en realidad el acto aparente no
existe o es ilusorio), en la simulación relativa sí existe un acto real, sólo que éste se encuentra
oculto por otro acto aparente (el cual se muestra al público). Sin embargo, la efectivización de la
nulidad frente al acto anulable por simulación relativa, sólo estaría condicionado al caso en que el
acto real oculto sea perjudicial para los terceros, lo que significa que si no se presenta este
supuesto los celebrantes del acto anulable no podrían solicitar su declaración de nulidad. Esta
exigencia tiene un fundamento, y es que se prioriza los efectos y la consumación de los objetivos
de los celebrantes del acto jurídico, más que la etiqueta o apariencia que pudieron haberlo dado al
acto oculto, mientras exista un acto real que haya sido deseado por las partes y cuyos efectos sólo
los involucre a las partes, no estaríamos frente a un acto anulable. Ello significa que, en caso
contrario, si los celebrantes han realizado un acto simulado ocultando el acto real con fines
ilícitos, esto es, con la intención de perjudicar a un tercero, allí no estaríamos dentro del marco
descrito en el párrafo precedente, sino que, determinado por la ilicitud de la simulación, este acto
sí es anulable, y es por ello que sólo en este supuesto es viable solicitar la declaración de nulidad.

d) Cuando la ley lo declara anulable. Este supuesto es conocido como anulabilidad expresa,
en la medida que por disposición de una norma legal determinados actos jurídicos son
declarados anulables. Ahora bien, cabe señalar que el término más utilizado por nuestro legislador
es el de “la anulabilidad”, así que cuando determinadas normas legales consideran determinadas
causales de anulabilidad, en realidad, está haciendo referencia a supuestos que nos llevan a
identificar a un acto anulable; no debe confundirse a la anulabilidad (sinónimo del acto
anulable) con la sanción aplicable al mismo: la nulidad.

La declaración de nulidad. En ambas formas de invalidez: el acto nulo y el acto anulable, la


sanción aplicable es la nulidad; el cual se efectiviza mediante una sentencia que contenga una
declaración de nulidad; si no se cuenta con esta declaración de nulidad, aquel acto inválido seguirá
produciendo efectos, claro está, precarios. Consideramos que la nulidad tiene una doble naturaleza,
como sanción porque representa el reproche o el castigo que ofrece nuestro sistema jurídico frente a
actos jurídicos inválidos, pero también se presenta como un remedio, en la medida que toda sanción
siempre lleva consigo un correctivo, en materia negocial, la nulidad como remedio se presenta como
un depurador de todos los efectos que se han producido desde su misma celebración, como si éste
nunca hubiese existido. Cabe enfatizar que la declaración de nulidad sólo podrá realizarlo el órgano
jurisdiccional y dentro o a raíz de un proceso judicial; más adelante analizaremos si es necesaria una
petición (demanda) o si es posible que la declaración pueda ser declarada de oficio. No obstante,
aunque se requiere de una declaración expresa, cabe señalar que la sentencia que la contenga será una
declarativa, y nunca será constitutiva, en la medida que partiendo de la premisa que la invalidez es un
fenómeno patológico, que se manifiesta por la ausencia de un elemento esencial o requisito de validez
del acto jurídico, que sucede en el momento fisiológico del acto jurídico, esto es, en el momento de su
estructuración; irremisiblemente, el acto jurídico será inválido, sin importar si éste desprendía sus
efectos; y como quiera que desde su nacimiento el acto jurídico ya era inválido (ya sea nulo o
anulable), la sentencia que contenga la declaración de nulidad, será una sentencia declarativa, porque
no modificará al acto jurídico, sólo mostrará al mundo que dicho acto jurídico era un acto inválido. Por
ende, los efectos de la declaración de nulidad se retrotraerán hasta el momento de la estructuración del
acto jurídico inválido, vale decir, se depurarán todos los efectos precarios que este acto inválido haya
producido. Claro está, la única salvedad será cuando la nulidad entra en divergencia con los derechos
de un tercero de buena fe, para quien se conservará todos los efectos producidos por el acto inválido
desde el momento de su consumación hasta el momento de su declaración de nulidad (verbi gratia: el
supuesto del matrimonio inválido regulado en el artículo 284° del Código Civil).

EFICACIA E INEFICACIA.
Eficacia es fuerza, aptitud para producir efectos, a la vez que realización de éstos; en tanto que
ineficacia es la ausencia de efectos, o más ampliamente, la afectación
de éstos. Sin embargo, es preciso averiguar de qué efectos se trata en uno y otro caso, lo cual conduce
a tener presente la distinción o clasificación de los hechos jurídicos en hechos jurídicos lato sensu y
stricto sensu, actos jurídicos en sentido genérico y en sentido propio, y negocios jurídicos; según que
el ordenamiento simplemente tome nota de ellos, independientemente de su origen, y les asigne, sin
más, un determinado efecto (hechos propiamente tales), o los aprecie en cuanto
Obra (comportamiento) humana, sí, pero como meros supuestos de hecho (actos Propiamente dichos),
o, por último, los considere cual disposición particular de intereses a la que dota de los efectos
correspondientes a la figura recorrida en la práctica y, por supuesto, aquellos que mejor cuadren
con la intención de su autor o sus autores (negocio jurídico). Se palpa entonces por
qué los temas de la eficacia-ineficacia y de la validez invalidez adquieren dimensión propia a
propósito del negocio jurídico, por no decir que son exclusivos de éste, a lo menos en el
ámbito del derecho privado. y, asimismo, se aprecia el interés del tema de la relación de causalidad:
sencillamente, “los efectos jurídicos representan la respuesta del ordenamiento a las nuevas
situaciones de hecho y encuentran su razón y justificación en las situaciones de hecho
sobrevenidas. De esa forma, la ineficacia muestra varios significados: uno amplio, equivalente a la
falta o mengua de efectos, comprensivo de distintas eventualidades:inexistencia,
invalidez (nulidades, anulabilidad), y uno restringido, ineficacia en sentido estricto:
supresión o atenuación de los efectos finales, que, por lo demás, presupone un comportamiento
relevante y, además, válido. Irrelevante es lo que no alcanza a configurar la previsión normativa,
carece de identidad y, por lo tanto, no constituye interés merecedor de
consideración, de donde se sigue que la actitud del ordenamiento es de indiferencia.

1) INVALIDEZ
La invalidez significa un juicio de disvalor: Comparando el comportamiento realizado con los
intereses y valores señalados en el sistema y tutelados por él, se encuentra una contraposición, que
impone un juicio negativo. la invalidez, comprensiva de las nulidades absoluta y relativa, esta
última denominada anulabilidad en la terminología tomada por código de comercio (art. 900), el
ordenamiento italiano, obedece a una ausencia o defectuosidad de ciertos
requisitos considerados por ley, éstos como fundamentales y aquélla como merecedora de
tamaña reacción, lo mismo que la valoración y los criterios de valoración de la conducta
dispositiva por parte del ordenamiento, o sea, su importancia y consistencia sociales, con especial
atención a la jurisprudencia, dado que ella va captando paulatinamente la conciencia social y
adaptándose a ella. la invalidez presupone la invalidez presupone la relevancia: si el supuesto de
hecho no se puede identificar, o no es completo con relación a una determinada figura negocial o
es contradictorio con ella, no es relevante. pero, en llegando a alcanzar relevancia o existencia
jurídica, la conducta dispositiva ha de someterse a un juicio de valor: su conformidad o
disconformidad con los valores expresados en el sistema normativo y a los que dicho sistema
responde: juicio de validez o invalidez. con lo cual se insiste en la precisión antecedente: no se
trata de un mero cotejo de lo que se supone o da por supuesto que son “requisitos o elementos
esenciales” con el factum real, para un mero juicio descriptivo o de realidad, sino, cierta e
ineludiblemente, de un juicio de valor. la invalidez, valga repetirlo, solamente se predica
del negocio jurídico y sólo se aplica a él, y es una reacción sancionadora del ordenamiento
ante determinados quebrantos graves de sus dictados imperativos (ius cogens) o desatenciones,
similarmente graves, de sus prescripciones ético-políticas. con la invalidez el ordenamiento
previene esas transgresiones y se precave contra ellas en protección del interés
público, si que también de intereses particulares que por distintas razones estima merecedores de
tutela más intensa y firme. la invalidez ataca de raíz el acto, se dirige contra los
efectos negociables y, acabando con ellos, derrumba los filiales de compromiso
lgal: va contra la vinculación misma como efecto básico del negocio natural que desaparezcan
todas sus consecuencias prácticas: que no se produzcan los efectos finales pendientes y que los ya
realizados se borren: la vuelta de las cosas a su estado inicial “como si no se hubiera
celebrado el acto o contrato

2) INVALIDEZ DE LOS NEGOCIOS JURÍDICOS.


Llamamos invalidez a la negación de la fuerza jurídica vinculante de un negocio por ser contrario
a Derecho, como sanción por su ilegalidad. El efecto propio de todo contrato es vincular a las
partes, constituirse en norma de su conducta y criterio de valoración de la misma. Podrá todavía
no surtir otros efectos, no crear obligaciones actuales a cargo de nadie, por no existir aún, ni acaso
nunca, los hechos que el negocio pretende regular (distintos, por lo demás, dependiendo del
negocio); pero siempre, como efecto mínimo y común a todos, habrá surgido un vinculum iuris
del que ninguno de los contratantes puede desligarse. A la negación de la fuerza jurídica
vinculante de un contrato (de su significado, entidad o "relevancia" como contrato), denomina
LACRUZ BERDEJO (siguiendo a SCOGNAMILIO) invalidez; la negación o alteración de los
posteriores efectos de un contrato, distintos según su contenido, lo que podemos llamar efectos
finales -obligaciones de entregar cosas o prestar servicios, justificación de las atribuciones que
tienen su fundamento en el contrato -será el terreno de las distintas formas de ineficacia. Todo
contrato inválido es ineficaz, o presenta anomalías en su eficacia, pero la proposición inversa no
es cierta. No hay contratos inválidos plenamente eficaces, pero sí hay contratos ineficaces
plenamente válidos. Invalidez e ineficacia operan en planos distintos, y aunque pueden coincidir
en un mismo contrato, no es siempre así; por ello es importante esta distinción conceptual, aun
advirtiendo que no es aceptadas. La doctrina, por lo demás, da a veces sentidos muy diferentes a
los términos invalidez e ineficacia que, con sus modalidades, corresponden a categorías
conceptuales que el intérprete elabora con cierta libertad, ante unos textos legales Llamamos
invalidez a la negación de la fuerza jurídica vinculante de un negocio por ser
contrario a Derecho, como sanción por su ilegalidad. El efecto propio de todo contrato es vincular
a las partes, constituirse en norma de su conducta y criterio de valoración de la misma.

3) LA NULIDAD
La nulidad es una sanción consistente en la privación al negocio de todos los efectos que está
llamado a producir, mirando tanto al futuro como al pasado. De ahí por qué se diga, más
descriptiva que fundadamente, que la nulidad opera retroactivamente, cuando en rigor lo que
sucede es que por motivos congénitos, o sea, presentes al momento de la celebración del
negocio –sin perder de vista la posibilidad de formación sucesiva del factum negocial- el
negocio se muestra inidóneo para producir efectos y el Estado, por medio del aparato
jurisdiccional y de una sentencia declarativa, dispone la privación de todo efecto, comenzando por
el propio vínculo negocial y siguiendo con la eliminación de los efectos finales, en cuanto ello sea
físicamente factible y no haya un interés específico consagrado por algún precepto, en la
conservación de determinado efecto personal o real del acto nulo.

4) ORIGEN DE LA DISTINCIÓN ENTRE ACTOS NULOS Y ANULABLES.


La distinción entre dos grandes categorías de invalidez: la del acto nulo de pleno derecho o
inexistente, de una parte, y la del acto anulable o rescindible, de otra, procede ya, como indican
COLIN y CAPITANT7 del Derecho romano. Del acto nulo dicen los textos: nullum est negotium;
nihil actum est. Este acto no engendraba ningún efecto jurídico; era nulo de pleno derecho, ab
initio, sin que hubiera necesidad de probar la nulidad. Así sucedía cuando el acto no reunía las
condiciones necesarias para su formación (por ejemplo, venta sin objeto, falta de La anulabilidad
(o rescindibilidad) aparece posteriormente -siguen diciendo los autores citados- como un medio
de protección concedido por el Pretor en los casos en que un acto, válido porque reunía las
condiciones exigidas por el Derecho civil, causaba, sin embargo, un perjuicio inmerecido al que
lo ejecutaba. Por ejemplo, una persona contrataba bajo la presión de la violencia, o bien un menor
de veinticinco años contrataba con una persona que abusaba de su inexperiencia. El Pretor no
anulaba este acto; pero, en cambio, concedía a favor de la persona lesionada la restitution
integrum, que entrañaba la rescisión del acto lesivo. En los antiguos Derechos nacionales y en los
Códigos del siglo pasado, si no se pierde del todo la anterior distinción, se oscurece al menos,
aplicándose indistintamente los términos nulo y nulidad a los actos inexistentes y anulables. Los
autores modernos, muy señaladamente los franceses, han resucitado la teoría de los grados de
imperfección del acto jurídico, y le han dado mayor complejidad de la que tenía en Derecho
romano, al distinguir dentro de la nulidad absoluta las dos formas de inexistencia y nulidad de
pleno derecho. La doctrina francesa, representada, entre otros, por PLANIOL, distingue dos
categorías de actos nulos con nulidad absoluta: el acto inexistente (al que falta uno de los
elementos esenciales para su formación) y el acto nulo de pleno derecho (que viola una
prescripción legal). Nacida esta distinción a propósito del matrimonio, y para incluir dentro de las
causas de ineficacia del mismo algunas que no estaban expresamente formuladas por el Código
francés como causas de nulidad (por ejemplo, la ausencia de consentimiento y la identidad de
sexo), la doctrina la hizo extensiva después a los actos patrimoniales y contratos. Pero son
bastantes los autores que como BAUDRY-LACANTINERIE y COLIN y CAPITANT combaten
en Francia semejante distinción, por creerla innecesaria y desprovista de utilidad práctica, siendo
de notar que la doctrina alemana y la italiana tampoco suelen hoy admitir la diferencia de que se
trata. En nuestra doctrina no acostumbra aceptarse la repetida clasificación o se le ponen reparos.
Los autores distinguen a veces sólo dos categorías de nulidades: la radical o absoluta y la relativa,
a las que dan variadas denominaciones.

5) ANULABILIDAD O NULIDAD RELATIVA


Es una invalidez que supone que un negocio en el que se dan todos los requisitos esenciales (de
no ser así habría inexistencia) y que, además, no es contrario a la ley, ni a la moral, ni a las buenas
costumbres (en otro caso, el acto sería nulo de pleno derecho); pero que adolece de un vicio o
defecto (especialmente un vicio del consentimiento o un defecto de capacidad) susceptible de
motivar su anulación por la justicia. El negocio de que se trata es válido y surte sus efectos
propios; pero esa validez está sometida a la posibilidad de una impugnación y consiguiente
anulación, por vía de acción o de excepción. A la anulabilidad también se le denomina nulidad
relativa, porque depende exclusivamente de la actuación de la acción por el titular del interés
protegido, único al que se la concede la ley, el que lleguen a destruirse los efectos del contrato
abinitio. A diferencia de la nulidad radical, que es aquella imperfección del contrato que impide
a éste, ipso iure, producir sus efectos propios, y en la que debe predominar la consideración
del interés general, la anulabilidad, que es aquella otra imperfección menos enérgica -derivada,
sobre todo, de determinados vicios de capacidad o de voluntad - que da lugar a una acción de
nulidad o de impugnación, la cual, si es ejercitada con éxito, produce la destrucción del acto con
fuerza retroactiva, y se establece exclusivamente como una medida de protección de los intereses
de la parte contratante que ha sido víctima de su inexperiencia, o del error, violencia o manejos
dolosos. Así como en la nulidad teníamos ab initio una ineficacia estructural del negocio
impedía que produjese sus efectos, en la anulabilidad la ineficacia es sobrevenida.

6) CONFIRMACIÓN DEL NEGOCIO JURÍDICO.


Si las causas de anulabilidad son disponibles para las partes, renunciando al ejercicio de la
correspondiente acción, es lógico que exista un cauce para sanar el negocio jurídico anulable
antes de que la acción de anulabilidad precluya (esté fuera de tiempo). Para que la confirmación
sea válida, se requiere que quien la lleve a cabo sea consciente de la trascendencia de la misma.
Por ello requiere el Código Civil que el confirmante tenga conocimiento de la causa de
anulabilidad y que el vicio no le siga afectando.
La confirmación puede realizarse de forma expresa o tácita. Esta última consiste, en que el
legitimado para ejercitar la anulabilidad "ejecutase un acto que implique necesariamente la
voluntad de renunciarlo" (viciado por error y en contra de la voluntad de su padre un menor de
edad compra a plazos un ordenador que no satisface sus necesidades, para evitar la riña del padre,
acude al centro mensualmente y abona las mensualidades).

LA DENOMINADA CONVERSIÓN DEL NEGOCIO JURÍDICO NULO.


Dado que la confirmación es sólo aplicable a los anulables, se afirma que el negocio jurídico nulo es
susceptible de conversión.
La pretendida conversión del negocio jurídico consistiría en que un negocio jurídico con tacha de
nulidad, por contravenir alguna norma imperativa propia del modelo o tipo negocial de que se trate,
puede ser reconducido a un tipo negocial diverso para ser considerado válido. Así, por ejemplo, un
comodato oneroso debería estimarse arrendamiento, ya que para el Código Civil intercambiar cesión
de uso de una cosa por precio constituye la causa típica del arrendamiento y no la del comodato (El
comodato (es el contrato por el cual una de las partes entrega gratuitamente a la otra una cosa para que
use de ella por cierto tiempo y se la devuelva a su término).
Generalizar la figura de la conversión en nuestro Derecho resulta tarea ardua, ya que el Código
Civil no la considera posible. En supuestos concretos, la tarea interpretativa resultará igualmente
difícil; ya que, además de concurrir en el negocio jurídico nulo los requisitos y contenidos del negocio
jurídico válido al que se reconvierte, no parece razonable propugnar la conversión del negocio jurídico
sin tener en cuenta la voluntad de las personas en él interesadas. Por cuanto se refiere al ejemplo
arquetípico del comodato oneroso transmutado en arrendamiento, más bien parece que estaríamos
sencillamente ante un supuesto de calificación convencional errónea
DECIMA QUINTA

(18 ABRIL AL 22 ABRIL DEL 2022)

PRIMERA SESION

LA OBLIGACION JURÍDICA

LA OBLIGACIÓN JURÍDICA, en Derecho, es el vínculo jurídico mediante el cual dos partes


(acreedora y deudora) quedan ligadas, debiendo la parte deudora cumplir con una prestación objeto de
la obligación. Dicha prestación puede consistir en dar, hacer o no hacer, teniendo que ser en los dos
primeros casos posible, lícita y dentro del comercio. Los sujetos obligados, al igual que el objeto de la
obligación, deberán estar determinados o ser determinables.
El Derecho de obligaciones es la rama del Derecho que se ocupa de todo lo relacionado con las
obligaciones jurídicas.

DIFERENCIA ENTRE LAS OBLIGACIONES Y LOS DERECHOS REALES


Los derechos reales son los que recaen directamente sobre cosas y no respecto a determinada persona.
Algunos de los derechos reales son principales, como el derecho de propiedad o dominio, y
otros son accesorios porque presuponen la existencia de un principal, como por ejemplo la
servidumbre, la hipoteca y la prenda.

Otra clasificación los denomina así: derecho real pleno (dominio), limitaciones al dominio
(usufructo, uso, habitación, servidumbres y algunos, equivocadamente, añaden al patrimonio familiar),
y derechos reales de garantía (prenda e hipoteca).
Los derechos reales tienen la calidad de absolutos ya que pueden ejercerse contra todas las personas y,
por lo tanto.

El derecho personal en cambio es el que tiene una persona (denominada acreedor) respecto de otra
(denominada deudor), a fin de que esta cumpla una determinada prestación (proveniente de una
obligación, que es la contrapartida del derecho personal). La diferencia con los derechos reales radica
en que estos ya no colocan en relación las personas con las cosas sino las personas con las personas,
por esta razón tienen calidad de ser relativos ya que sólo pueden reclamarse de un individuo
determinado

ALGUNAS DE LAS DIFERENCIAS MÁS IMPORTANTES CON LOS DERECHOS


REALES SON:
 La obligación crea un vínculo patrimonial entre dos personas. El acreedor tiene un
derecho relacionado con la persona del deudor, no sobre una cosa o bien.
 Los derechos reales son estipulados por la ley. En cambio, los derechos personales son tan
diversos como las personas así contraten.
 Para la transferencia de los derechos reales, la ley suele imponer formalidades a seguir. Los
derechos personales en cambio, son mucho más flexibles a la hora de la cesión o la transmisión.

ELEMENTOS DE OBLIGACIONES
Tienen tres elementos sujetos, objeto y causa:
Sujetos. - los sujetos son dos:
 Sujeto activo: es el acreedor, o sea, aquella persona que tiene la facultad de exigir el
cumplimiento. El acreedor tiene un derecho personal que se encuentra en el activo de su
patrimonio.
 Sujeto pasivo: es el deudor, o sea aquella persona que tiene la carga de cumplir la
prestación convenida. Para el deudor existe una deuda que se encuentra en el pasivo de su
patrimonio.
Dos personas pueden ser recíprocamente deudor y acreedor. Por ejemplo en los contratos
bilaterales que son aquellos en que nacen obligaciones para las dos partes, como por ejemplo en el de
compraventa.
Para contraer una obligación la persona debe tener la capacidad legal para obligarse.

Objeto. -El objeto de la obligación puede consistir en dar una cosa, hacer o sea ejecutar una
determinada conducta o no hacer o sea abstenerse de realizar una conducta.

Determinación del objeto. -El objeto debe estar determinado o ser determinable. En principio
deben ser cosas existentes, pero también cabe obligarse respeto de una de cosa futura. Por ejemplo, la
venta de próximas cosechas o de cosas que están en proceso de fabricación. La obligación de dar
puede referirse a cosas fungibles o no fungibles. En el primer la obligación solamente está especificada
por su clase o género (por ejemplo, un kilo de azúcar) y se satisface con la entrega de un objeto de tal
clase y calidad. En el segundo caso las partes tienen en mira un objeto determinado (por ejemplo, una
finca individualizada) y solamente se satisface cumpliendo la obligación respecto de la misma.

Causa. -Es el fin que las partes que forman la obligación persiguen y se propusieron a la hora de
establecer la obligación.

CLASIFICACIÓN DE LAS OBLIGACIONES


Según su objeto:
Obligaciones de Dar. - Es un bien cierto no puede ser obligado a recibir otro, aunque éste sea de
mayor valor. Si el bien cierto que debe entregarse es mueble y lo reclamasen diversos acreedores a
quienes el mismo deudor se hubiese obligado a entregarlo, será preferido el acreedor de buena fe a
quien el deudor hizo tradición de él, aunque su título sea de fecha posterior. Si el deudor no hizo
tradición del bien, será preferido el acreedor cuyo título sea de fecha anterior; prevaleciendo, en este
último caso, el título que conste de documento de fecha cierta más antigua. (Art. 1132 del C.C.)
Ejemplo. Vender una casa Nro. 1021 de la Av. Hipólito UNANUE DEL Distrito de Lince de la
Provincia de Lima; o a la que tiene por objeto dar en prenda o dar en depósito el carro Volkswagen
con placa C.Q.2467, color rojo, año 1998, motor B-J-855649, modelo Sedan, Serie-PO-296079.
Estas obligaciones se cumplen entregando exactamente la misma cosa, el mismo bien o los mismos
bienes convenidos, pactados, de ninguna manera otros. En tal sentido el deudor no podría obligar a
acreedor a recibir otro bien, aunque sea de mayor valor.

Obligaciones de Hacer. - Consiste en una acción del deudor, generalmente son hechos en el
cumplimiento del deudor, es decir son obligaciones positivas que consiste en la realización de
servicios, en la prestación de trabajo material, intelectual o mixto a que se compromete el deudor en
beneficio del acreedor (Art. 1148 C.C.).
Ejemplo. Cuando el deudor realiza servicios profesionales, técnicos, ejecución de obras, reparaciones
de maquinarias, equipos, mandados, servicios de obreros, de artesanos, etc, Se trata de actos útiles
para satisfacción del acreedor.
Obligaciones de No Hacer. -es una obligación de abstención, que da lugar a una obligación
negativa. De no hacer hay una serie de figuras diferentes; así puede consistir las obligaciones de “no
hacer”. Entre ellos. (Art. 1158 C.C)
A.-En una Abstención simple y pura; ejemplo, el técnico que, por razón de su propia actividad, en una
fábrica, en un laboratorio, es poseedor y custodia de ciertos secretos o fórmulas que debe ser
mantenido en reserva, se obliga a no revelarlo.
B.-Otras veces se presenta combinada con una prestación positiva de hacer o de dar, como cuando en
un contrato de arrendamiento, el locatario o arrendatario se compromete a no criar animales en la casa
habitación que ha de ocupar.
C.-También puede estar a obligaciones negativas, aparecer como un deber secundario de abstención,
para no entregar el normal cumplimiento de otras obligaciones, Ejemplo, el abstenerse de hacer mal
uso de los bienes que se entregan en comodato, o también en depósito; se trata de abstenerse de actos
que causen pérdida o deterioro de un bien ajeno, cuyo uso, posesión o custodia se confía
contractualmente a 2X “o a “z”.

También pueden clasificarse las obligaciones de acuerdo a los sujetos, al objeto y la vinculo.

1.- Por el sujeto:


 Por su determinación: sujetos determinados y sujetos indeterminados, en los primeros
tanto el sujeto activo como el pasivo son conocidos desde el nacimiento de la obligación, en
los segundos los sujetos no están individualizados al nacimiento de la obligación o varia antes
de su extinción.
 Por su unidad o pluralidad: sujetos unitarios, en la obligación solo existe un deudor y un
acreedor, cuando hay pluralidad de sujetos existen tres supuestos: pluralidad activa,
varios acreedores y un deudor; pluralidad pasiva, varios deudores y un
acreedor y pluralidad mixta, varios acreedores y varios deudores.
 Obligaciones parciarias: llamadas también mancomunadas, los acreedores no pueden
exigir la totalidad de la prestación, ni los deudores obligados al pago total de la prestación,
solo a una parte de ella. La obligación que nace unitaria, para el pago o el cobro se fracciona
en obligaciones autónomas.
 Obligaciones solidarias: son aquellas donde cada acreedor puede exigir y cada deudor está
obligado por el total de la prestación, una vez pagada por uno, la obligación se extingue para
todos.
2.- por el objeto:
 Divisibles e indivisibles: son divisibles cuando las prestaciones pueden ser fraccionadas en
partes, sin menoscabo de su valor o naturaleza, la prestación es susceptible de cumplimiento
parcial, de lo contrario es indivisible.
 Determinadas e indeterminadas: es determinado el objeto cuando es individualizado y
definido, es cierto, cuando el objeto está determinado de un modo relativo es indeterminado,
pero debe ser fácil de determinar.
 Por el contenido de la prestación: puede ser obligación de dar, prestar, hacer o no hacer.
 Alternativas y facultativas: en las obligaciones alternativas, la prestación es única pero el
deudor puede elegir para su cumplimiento entre dos o más objetos, el "jus variandi"
corresponde al deudor, salvo disposición en contrario. En la facultativa la prestación recae
en el objeto previamente establecido, pero el deudor puede librarse entregando otro.

SEGUNDA SESION

INEJECUCIÓN DE LAS OBLIGACIONES

Según Ferrero Costa; las obligaciones nacen para ser cumplidas, vale decir, para satisfacer el interés
del acreedor mediante la realización de lo prometido por el deudor. Sin embargo, es posible que el
deudor no cumpla con la prestación debida, o la cumpla en forma parcial, tardía o defectuosa
(cumplimiento inexacto). Cuando esto se verifica nos enfrentamos ante un supuesto de insatisfacción
del interés del acreedor (total o parcial) cuyas consecuencias para el deudor estarán determinadas por
las causas de aquel incumplimiento total o del cumplimiento inexacto.

Según Franciskovic; el incumplimiento de una obligación significa la no realización o inejecución de


la prestación por parte del deudor en perjuicio o desmedro del acreedor. Equivale a no cumplir con la
prestación. Constituye una forma de extinguirse las obligaciones, pero en este caso debido al
incumplimiento de la obligación, es decir, por la no ejecución de la prestación por parte del deudor que
se comprometió dar, hacer o no hacer algo, y, a pesar de ello, no cumple con la prestación debida en
perjuicio del acreedor.
INEJECUCIÒN DE OBLIGACIONES – LA CULPA
Según Franciskovic; cuando se actúa con culpa en general, el deudor tiene toda la intención de cumplir
con la prestación debida, pero debido a una conducta culposa o negligente, actuando sin el cuidado
debido no obtendrá ese resultado sino el incumplimiento total o cumplimiento parcial, tardío o
defectuoso de la prestación. La culpa en general implica actuar con negligencia, olvido, desinterés,
descuido, imprudencia, torpeza o falta de seriedad o ausencia de atención al cumplir con la obligación
debida, lo que conduce a que el deudor no cumpla con la debida prestación.

TIPOS DE CULPA:

a) Culpa leve: se produce cuando el deudor omite aquella diligencia ordinaria necesaria para poder
cumplir con la prestación, es decir, no tiene cuidado, no pone la atención necesaria exigida por la

91
naturaleza de la prestación que corresponda de acuerdo a las circunstancias de tiempo y lugar
determinado para el cumplimiento de la prestación debida.

Se cita el ejemplo de Franciskovic, el cual es:


Un deudor, el 15 julio de este año, se compromete a entregar una bicicleta de carrera al acreedor
para el 15 agosto de este año; el deudor cumple con custodiar y guardar la bicicleta todos los
días para que no se la roben del patio de su casa sin techo, pero sin cubrirla; a pesar de ser un
hecho notorio, no extraordinario, que en el mes de julio casi siempre llueva. En este caso
observamos que, debido a una conducta de descuido, olvido, de atención y cuidado necesario de
acuerdo con las circunstancias de tiempo y lugar, el deudor cumplirá con entregar dicha bicicleta
de carrera, pero en mal estado, debido a su negligencia al no haber cubierto la bicicleta para que
no le caiga la lluvia; en consecuencia, el cumplimiento de la prestación de dar esa bicicleta de
carrera devendría en un cumplimiento, pero defectuoso.

b) Culpa inexcusable: se presenta cuando el deudor no cumple con el cuidado más elemental
para poder cumplir de manera seria y responsable con su prestación de dar, hacer o no hacer. Este
tipo de negligencia es imperdonable. Y colinda con un comportamiento torpe por parte del
deudor.

MEDIDAS QUE PUEDE TOMAR EL ACREEDOR ANTE EL INCUMPLIMIENTO O


INEJECUCIÒN DEL DEUDOR POR CULPA
Para establecer la responsabilidad del deudor ante el incumplimiento de una obligación, es necesario
que en primer lugar se establezca el elemento subjetivo que generó el incumplimiento de parte del
deudor. En ese sentido, tenemos las siguientes posibilidades:

 Cuando el bien se pierde por culpa del deudor: En este caso, la prestación del deudor se
extingue y el acreedor deja de estar obligado a su prestación. Comprobada la culpa del deudor, este
se encontrará obligado al pago de una indemnización y la obligación queda resuelta.

 Cuando el bien se deteriora por culpa del deudor.- Una vez comprobada la culpa del
deudor respecto del deterioro del bien, el acreedor puede resolver la
obligación o puede recibir el bien en el estado en que se encuentra, solicitando que se reduzca la
contraprestación en forma equivalente al deterioro. En caso que la obligación quede resuelta. El
acreedor tendrá derecho a una indemnización.

 Cuando el bien se pierde sin culpa de las partes, la prestación del deudor se extingue y no
tendrá derecho a la contraprestación, quedando extinguida la obligación. En el caso de pérdida del
bien sin culpa de las partes, se reduce la contraprestación en equivalencia con la magnitud del
deterioro.

INEJECUCIÒN – EL DOLO
Según Franciskovic la definición de dolo, el incumplimiento por dolo se produce cuando el deudor
actúa de manera dolosa, esto, es, cuando tiene la intención de no querer cumplir con la prestación o
tiene la intención deliberada de causar un perjuicio económico al acreedor.

CASO FORTUITO Y FUERZA MAYOR EN LA INEJECUCIÒN DE OBLIGACIONES.


Según Franciskovic; la obligación también puede inejecutarse o incumplirse por causas no derivadas
del deudor. En este caso el deudor actúa sin dolo ni culpa leve o grave; sin embargo, no cumple con la
prestación debido a causas no imputables a él, sino por motivos ajenos a su voluntad, decisión,
responsabilidad, cuidado o control; el incumplimiento se produce por casos fortuitos o de fuerza
mayor.
Según Ferrero; el artículo 1315 del C.C define el caso fortuito y el de fuerza mayor y señala que
ambos casos constituyen causas no imputables de incumplimiento, por cuanto ellos consisten en
eventos extraordinarios, imprevisibles e irresistibles, que impiden ya se la ejecución de la obligación o
que provocan su incumplimiento parcial, tardío o defectuoso.

92
Según Messineo citado por Ferrero, la diferencia entre el caso fortuito y la fuerza mayo ha perdido
importancia. En general, se considera que el caso fortuito está dado por eventos naturales
(granizada, terremoto, sequía, etc), mientras la fuerza mayor se debe a hechos ajenos, ya sea de
terceros (estado de guerra, choque ferroviario, naufragio de naves) o actos atribuibles a la autoridad
(expropiación, requisición por el bien fuera del comercio, poner fuera del curso una especie monetaria.

DECIMO SEXTA
SEMANA

(25 ABRIL AL 29 ABRIL 2022)

EXAMEN FINAL

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