1.1.
Explica las diferencias entre la economía y la organización social
del Paleolítico y el Neolítico, y las causas del cambio.
La península fue un asiento de comunidades humanas desde los tiempos remotos.
El Paleolítico estuvo marcado por la sucesión de glaciares. El periodo más importante es
el Paleolítico Superior. Los periodos de las glaciaciones se caracterizaban por tener
unos climas fríos que los actuales y con un medioambiente y unos ecosistemas
adaptados a todas las circunstancias. Por aquel entonces había lluvias abundantes y con
mucho más frio. En la fauna destacaban grandes herbívoros de clima frío que habitaban
la zona junto con bisontes, uros, caballos, ciervos, renos, etc.
La economía era depredadora, la cual estaba basada en la caza y en la recolección, en
los cuales los grupos humanos eran reducidos para tener una mejor movilidad por
amplios lugares. La vida era nómada en los cuales los asentamientos eran en cuevas o a
las orillas de los ríos. Las únicas divisiones sociales estuvieron causadas por la
diferencia de género; los hombres se dedicaban a la caza mientras que las mujeres se
dedicaban a cuidar a los ancianos y a los niños y a la recolección.
Hacia el año 9000 a. C., finalizó la última glaciación y se inició la fase climática
actual. Los hielos permanentes se retiraron hacia el norte y en la Península ibérica, al
igual que en todo el Mediterráneo, el clima se volvió más cálido y seco.
En el caso de los grupos cazadores la presión demográfica se da cuando el crecimiento
de la población obliga a cazar a un ritmo superior al de la capacidad de reproducción de
las especies cazadas, por lo que estas tienden a extinguirse. El crecimiento de población
y la disminución de la caza obligaron a pasar de una economía depredadora a otra de
producción, basada en la agricultura y la domesticación de animales. La gran ventaja de
la agricultura, respecto a la caza, es que permite producir más cantidad de alimentos por
unidad de superficie y, por lo tanto, posibilita mantener a poblaciones más densas y en
crecimiento. Los grupos fueron adquiriendo una complejidad creciente y la división
social del trabajo –jefes, sacerdotes, guerreros, agricultores, pastores– originó
diferencias de riqueza y de poder entre sus miembros.
La sedentarización favoreció la generación de excedentes de producción y, por tanto, la
aparición de la propiedad privada y la diferenciación social. Esta nueva forma de vida
exigía una organización social más reglamentada, que acabaría desembocando en la
aparición del Estado. Los pobres poblados no tardarán mucho en rodearse de poderosas
murallas de piedra, apareciendo los primeros signos de vida urbana.