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Vamanadeva

Hace mucho tiempo, Bali Maharaja conquistó el trono de Indra y se convirtió en el rey de los planetas celestiales. Los habitantes de los planetas celestiales apelaron al Señor Supremo Vishnu para que les ayudara. Vishnu tomó la forma del brahmán enano Vamanadeva y se presentó ante Bali Maharaja pidiéndole tres pasos de tierra como limosna. Cuando Bali Maharaja aceptó, Vamanadeva cubrió la Tierra y el universo con dos pasos y pidió a Bali Maharaja
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Vamanadeva

Hace mucho tiempo, Bali Maharaja conquistó el trono de Indra y se convirtió en el rey de los planetas celestiales. Los habitantes de los planetas celestiales apelaron al Señor Supremo Vishnu para que les ayudara. Vishnu tomó la forma del brahmán enano Vamanadeva y se presentó ante Bali Maharaja pidiéndole tres pasos de tierra como limosna. Cuando Bali Maharaja aceptó, Vamanadeva cubrió la Tierra y el universo con dos pasos y pidió a Bali Maharaja
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SRI VAMANADEVA*

En la época de Treta-yuga vivió Bali Maharaja un rey muy poderoso que nació en la misma familia
demoníaca de Prahlada Maharaja, su abuelo era Hiranyakasipu el demoníaco padre de Prahlada.

A pesar de haber nacido en una familia demoníaca, Bali Maharaja era muy respetuoso hacia los
brahmanas y hacía muchos sacrificios para el Señor.

Un día Bali Maharaja tuvo una discrepancia con Indra el rey de los planetas celestiales y lo venció
en la batalla, y además conquistó un gran número de planetas celestiales derrotando a los
semidioses en diferentes ocasiones.

_______________________________

(*) Es la encarnación del Señor Krishna como un brahmana enano. El Señor Vamanadeva pidió en caridad a Bali Maharaja tres
pasos de tierra. Cuando el pedido fue concedido el Señor Vamanadeva asumió una forma gigantesca (Trivikrama) y con dos pasos
cubrió, primero la Tierra y luego el universo entero. Al tercer paso Bali Maharaja, satisfecho, se dispuso a recibir el pie de loto del
Señor sobre su cabeza. Ver el Srimad-Bhagavatam, 1.3.19; 2.7.17; 8.20 a 23.

Los habitantes de los planetas celestiales apelaron al Señor Supremo para que les salvase de este
rey que había conquistado todos los planetas celestiales. Sri Krishna al oír sus súplicas tomó la
forma de un muchacho brahmana enano llamado Vamanadeva, la quinta encarnación de Vishnu.
Así en el hogar de Kasyapa Muni y Aditi, la Suprema Personalidad de Dios apareció en Su forma
de cuatro brazos, Vishnu, con adornos y armas en Sus manos y, para ejecutar este pasatiempo, Él
asumió la forma de Vamana el brahmana enano.

Grandemente complacidos al ver ésta encarnación del Señor, los grandes sabios ejecutaron todas
las ceremonias ritualísticas prescritas.
Cuando el Señor Vamanadeva apareció en el recinto de sacrificios de Maharaja Bali, ante Su
refulgencia trascendental, todos los sacerdotes vieron disminuido su propio poder, de modo que
se levantaron de sus asientos y le ofrecieron oraciones.

Después de lavar los pies de loto del Señor, Bali Maharaja se llevó a la cabeza el agua y sintió
inequívocamente que tanto él como sus antecesores habían sido glorificados.

Bali Maharaja se interesó entonces por el bienestar del Señor Vamanadeva y rogó al Señor que le
pidiese dinero, joyas, o todo lo que pudiera desear.

Bali Maharaja estaba muy atraído por la belleza de Vamanadeva y aunque su maestro espiritual
Sukracharya, que había entendido que Vamana era el mismo Vishnu, le advirtió que no concediera
nada a este brahmana, el rey no lo escuchó.

Es importante recordar que el rey Bali Maharaja había sido educado en ser caritativo con los
brahmanas. Entonces Vamanadeva dijo al rey: “Tan sólo quiero el terreno que pueda cubrir con
tres pasos”.- “¡Oh! ¿Eso es todo?”, respondió el rey. “Y ¿qué vas a hacer con ese pedazo de tierra
tan pequeño?”.

“Aunque sea pequeño me bastará”, dijo el muchacho sonriendo.

Bali Maharaja accedió a ello y el muchacho enano dio dos pasos y abarcó el universo entero.
Entonces preguntó a Bali Maharaja dónde iba a dar el tercer paso, y éste, al comprender que el
Señor Supremo le mostraba Su misericordia le contestó: “Mi amado Señor, ahora lo he perdido
todo, no tengo más propiedades, pero si tengo mi cabeza. Por favor, ¿quisieras poner Tu pie sobre
ella?”.

A Sri Krishna le agradó la actitud de Bali Maharaja, y le preguntó: “¿Qué quieres de Mí?”.

“Yo nunca pensé en pedirte nada”, dijo Bali Maharaja. “Pero creo que Tú querías algo de mí, y
ahora te lo he ofrecido todo”.

Bali Maharaja es conocido entre los vaisnavas como un ejemplo de Mahajana que alcanzó la
perfección por haber entregado todo al Señor, incluso su propio cuerpo; esta clase de rendición a
Krishna se llama en sánscrito atma nivedanam. Bali quiere decir en sánscrito "ofrenda".

La historia de Sri Vamanadeva

Hace mucho tiempo, Bali Maharaja, nieto de Pralad Maharaja, deseó conquistar el trono de Indra,
Con este fin realizó un sacrificio llamado “Visva-jit”, quien ejecuta este sacrificio alcanza el fruto
de poder conquistar el mundo entero.

Cuando el ghi estaba siendo ofrecido en el fuego del sacrificio, salió un carro de oro y sedas,
tirado por caballos amarillos iguales a los de Indra, y con una bandera marcada con el signo de un
león. Un arco brillante, dos aljabas de flechas infalibles, y una armadura celestial también
aparecieron: Prahlada Maharaja le regalo una guirnalda que no se desvanecía, y su maestro
Sukracarya, una caracola.
Después de circunvalar a los brahmanas y a su abuelo, subió a su carro, vistiendo su armadura y
llevando una espada, el arco celestial y otros. Rodeado por sus comandantes y soldados partió
hacia la capital de Indra.
La ciudad de Indra estaba llena de hermosos jardines, la ciudad de Indrapuri, la ciudad de Indra,
derrotaba a la misma belleza. Bali Maharaja rodeó esta hermosa ciudad, a la que ninguna persona
envidiosa, violenta, orgullosa o mentirosa podía entrar, con su innumerable ejército.

Indra muy sorprendido al ver el poder de Bali, se acercó a su maestro Brihaspati y le preguntó “¡O
maestro! ¿De dónde Bali ha obtenido tanto poder?”

Su maestro Brihaspati le explicó que Bali había recibido la bendición de los brahmanas de la
dinastía Bhrigu, y que, por lo tanto, por tener poder bramínico o brama-tejas, se había vuelto
invencible a todos los demás. “Lo único que puedes hacer, -le dijo- es huir y esconderte, y esperar
que Bali cometa alguna ofensa, y pierda por ello la gracia de los brahmanas”.

Siguiendo el consejo de su guru, los semidioses adoptaron distintas formas y se fueron sin ser
vistos; entonces Bali ocupó la ciudad y el asiento de Indra, y de ahí propició cien sacrificios de
caballo, para asegurar su buena fortuna. Gracias a la bendición de los brahmanas y sus sacrificios,
ganó buena fama y brillaba, como la luna en el cielo.

Aditi, la madre de los semidioses, estaba muy afligida al ver la condición de sus hijos, que habían
sido echados de su residencia en el cielo. Su esposo, el Prajapati Kasyapa, al volver a casa
después de un largo tiempo en trance, encontró a su esposa muy dolida, y entonces le dijo: “Por
complacer al Supremo a través de la devoción o bhakti, podrás satisfacer todos tus deseos.”

Como Aditi se mostró muy deseosa de complacer a Vishnu, su esposo Kasyapa le enseñó cómo
realizar el sacrificio payo-vrata, mediante el cual el Señor se satisface y todos los deseos se
cumplen.

Aditi siguió todas las instrucciones de su esposo, puso su mente y sentidos bajo control, y adoró
al Señor Vishnu a través del sacrificio de Payo-vrata, hasta que un día Él apareció ante ella. Tenía
su ropa amarilla y sus cuatro brazos, portando la caracola, el disco, el loto, y la maza. Aditi se
puso de pie al verle y luego le dio reverencias, su cuerpo temblaba y se le erizaron los vellos de la
piel. Luego le oró diciendo: “!Oh Señor! Tu santo nombre expande la buena fortuna a todo el
Universo, cuando Tú estás complacido con alguien, no hay nada que esa persona no pueda
obtener”. A estas palabras el Señor le dijo: “Yo sé Aditi que quieres recuperar a tus hijos, y junto
con ellos adorarme a Mí, pero ahora los demonios se han vuelto muy poderosos, por contar con el
favor de los brahmanas; aun así, porque Me has adorado debo ayudarte, y naceré como hijo tuyo
y ayudaré a mis hermanos”.

Después de recibir esta bendición del Señor, Aditi se acercó a su santo esposo para adorarlo tal
como el Señor se lo había indicado. Su esposo Kasyapa estaba en profunda meditación y en su
trance pudo ver que el Señor estaba entrando en él. Luego, del cuerpo de Kasyapa el Señor pasó
al cuerpo de Aditi, y esto Le hizo sentirse muy feliz.

Cuando el señor Brahma supo que Vishnu se encontraba en el vientre de Aditi, también se puso
muy feliz y lo empezó a adorar diciendo: “!Oh, Señor! Te ofrezco mis reverencias respetuosas. Tú
te encuentras en todo, y ya antes viniste a salvarnos como hijo de Prsni, quien era Aditi en otra
vida... Así como un bote es la única esperanza para alguien que se ahoga, así T eres la única
esperanza para los semidioses, en este momento de tribulaciones”.

Después de la oración de Brahma el Señor nació del vientre de Aditi; Su ropa era amarilla y tenía
cuatro brazos. Su cuerpo era oscuro, y estaba decorado con bellos aros, pulseras y brazaletes,
todo el universo estaba feliz. Los semidioses cantaban y bailaban... Cada estación mostraba sus
virtudes y todos los planetas se mostraron muy caritativos... Su padre Kasyapa estaba también
muy feliz y exclamaba: ¡Jaya, Jaya!
Luego el Señor, que apareció con ornamentos y armas, asumió la forma de un pequeño niño
brahmana, llamado Vamana, los sabios muy felices celebraron la ceremonia de su nacimiento y el
dios del sol le entregó el Gayatri mantra. Brihaspati le dio el cordón sagrado, y su padre le dio un
cinturón de paja. Madre tierra le dio una piel de venado, el dios del a luna, que es el dios del
bosque, le dio una vara, su madre Aditi le dio una tela para kaupin y el Dios del cielo le dio una
hermosa sombrilla. El señor Brahma le regaló un kamandalu y su esposa Sarasvati, una japa de
rudraksa. Kuvera le dio un pote para mendigar y Bhagavati, la casta esposa del señor Shiva, le
entregó la primera limosna.

Todos estaban muy felices y el Señor Vamana, brillando con la refulgencia del Brahman, realizó
un sacrificio de fuego. Después decidió ir y dar Su gracia a Bali Maharaja, quien, con un grupo de
brahmanas, también llevaba a cabo un gran yajña.

La tierra descendía a cada paso de Vamanadeva, y al acercarse al lugar donde Bali se encontraba,
Su refulgencia era tan grande, que todos pensaron que era el dios del sol, Sanat-Kumara, o el
dios del fuego que los visitaba.

Mientras discutían esto, Vamanadeva entró en la arena del sacrificio Asvamedha, su refulgencia
hizo disminuir el brillo del todos los presentes. Bali Maharaja quedó cautivado por Su belleza.
Sintiéndose bendecido con esa visita, él mismo lo adoró lavándole los pies, y luego echó esa agua
sobre su cabeza y le dijo “!Oh brahmana! La tierra se santifica con el contacto de Tus pequeños
pies, y por Tu presencia, todos mis familiares son bendecidos, y el sacrificio que realizo ha
alcanzado la perfección. Sin duda has venido a pedirme algo y puedo darte lo que quieras, ya sea
una casa, oro, una niña por esposa, pueblos prósperos, carros, caballos, elefantes... o cualquier
otra cosa que desees”.

El Señor elogió a Bali por seguir la etiqueta y por pertenecer a una familia en cuyo linaje nunca
nadie había faltado a su palabra, y nunca nadie se había negado a dar caridad a un brahmana.

“Tú desciendes del gran Prahlada Maharaja, quién es como la luna brillando en el cielo –dijo el
Señor a Bali- y tu padre Virocana era tan generoso con los brahmanas, que incluso le dio su vida
cuando se la pidieron”. “Sabiendo esto –continuo el Señor- no dudo en que me darás la caridad
que te pida. Sólo te solicito tres pasos de tierra, con esto me conformo, pues no es correcto pedir
más de lo que uno realmente necesita.

Bali Maharaja consideró que el Señor le pedía muy poco y le dijo: “Eres muy pequeño aún, y veo
que no sabes bien lo que necesitas. Yo soy el dueño de los tres mundos y puedo darte, si quieres,
un planeta entero; quien viene una vez a pedirme algo, ya no debe solicitar de ningún otro una
cosa mas”.

A estas bellas palabras de Bali Maharaja el Señor le respondió: “!Oh, rey! Una persona que no
controla sus sentidos nunca puede estar satisfecha, ni siquiera si posee el mundo. Uno debe
aprender a estar conforme con aquello que el Señor nos envía por su propio acuerdo, pues el
poder de un brahmana insatisfecho disminuye, como disminuye el fuego cuando se le echa agua.
Pedir lo que es estrictamente necesario, es el secreto para alcanzar la verdadera felicidad.

Bali Maharaja aprecio las palabras del niño brahmana y le dijo: “Está bien, toma lo que quieras...”

En ese momento, Sukracarya, el maestro de Bali, se acercó a él y le dijo: “Eres un gran necio, ¿no
te das cuenta que este niño es Vishnu disfrazado que viene a quitarte todo? Con sólo dos pasos Él
cruzará todo el universo y no dejará espacio para el tercero, y entonces, debido a que no podrás
cumplir con tu promesa, te enviará al infierno. Como aún no has pronunciado el “om”, todavía
estas a tiempo para retractarte de lo ofrecido, así que no le des nada, pues como te digo Él es
Vishnu, el enemigo de los demonios.
Al oír las palabras de Sukracarya, Bali Maharaja le dijo: ¡Oh maestro! ¿Cómo yo, un descendiente
de Prahlada Maharaja, voy a faltar a mi promesa? Nadie es peor en el mundo que alguien que no
es veraz. Incluso la madre Tierra misma ha dicho, que ella tolera el peso de las montañas y
océanos pero que no soporta el peso de un hombre mentiroso. Además esta tierra que voy a dar,
igual la voy a perder cuado muera, por eso prefiero dársela a una persona santa, que crea lugares
sagrados. Grandes personalidades como Sibi y Dadhici, ganaron reputación eterna por haber sido
magnánimos: así puedo ver que al fin todo se pierde en este mundo, menos la buena fama de
haber sido veraz, heroico y generoso”.

Sukracarya se enojó mucho al oír éstas palabras y maldijo a su discípulo a que perdiera toda su
opulencia.

A pesar de haber sido maldecido por su maestro espiritual, Bali Maharaja no se desvió de su
determinación y, tomando agua, se preparó para hacer el rito de la donación. Su buena esposa
Vindhyavali, que estaba decorada con un collar de perlas, trajo un jarro de oro para lavar los pies
de Vamanadeva. Los habitantes del cielo glorificaron el acto de Bali Maharaja, haciendo llover
millones de flores sobre él y exclamando: “!Qué grande es Bali Maharaja y qué acción tan difícil
esta llevando a cabo. Aun sabiendo que el Señor Vishnu está del lado de los semidioses, él Le está
dando los tres mundos en caridad”.

Entonces el ilimitado Señor aumentó su tamaño de tal manera que todo el universo quedó
contenido dentro de Él, con un solo paso cubrió toda la Tierra, cubrió el cielo con Su cuerpo y
todas las direcciones con sus brazos. Con el segundo paso cubrió los planetas celestiales hasta
topar con su pie en el borde mismo del universo: de esta manera no dejó ni un lugar donde dar su
tercer paso.

Cuando el Señor Brahma vio el brillo de su planeta superado por el brillo de las uñas de los pies
de Vamanadeva, fue con los semidioses a adorar al Señor y con el agua de su kamandalu lavó Sus
pies de loto. Esta agua purificada por los pies de Vamana, se transformó en el río Ganges que
todo purifica a su paso. Mientras lo adoraban gritaban ¡Jaya! ¡Jaya!; tocaban caracolas, tambores
y trompetas, y cantaban y bailaban.

Por su lado los demonios no estaban nada contentos. Ellos, muy enojados, dijeron:”Este Vishnu es
un engañador. Él ha venido en el disfraz de un niño brahmana mendigo, pero en realidad es
Vishnu, el amigo de los semidioses y nuestro enemigo. Él se aprovecha de que nuestro rey, Bali
Maharaja, es muy noble y veraz, y que por estar haciendo un sacrificio no puede pelear: ¡nosotros
debemos defender su causa!, ¡debemos luchar por nuestro rey!”

Diciendo esto atacaron el ejército de los devas, pero los semidioses los derrotaron con facilidad,
por ello Bali Maharaj le dijo a sus seguidores: “El factor tiempo no está ahora a favor nuestro,
como lo estuvo antes, por ello, dejen de luchar de inmediato. Sólo cuando la providencia esté de
nuestro lado, podremos vencer a los mismos que en un pasado ya vencimos”.

Obedeciendo la orden de su maestro, todos los demonios descendieron a los planetas inferiores,
llevados por los soldados del señor Vishnu.

Y cuando el sacrificio de Bali estuvo terminado, Garuda, entendiendo el corazón de su Señor,


arrestó a Bali Maharaja con la soga de Varuna. Cuando esto aconteció, se escuchó una tumultuosa
protesta en todo el Universo.

Vamanadeva le dijo a Bali: “Prometiste darme tres pasos de tierra, pero con solo dos pasos
abarqué todo el universo, ¿dónde daré entonces mi tercer paso?: porque no fuiste capaz de
cumplir tu promesa tendrás que descender por unos años al infierno”.
A todo esto, a pesar de que Vamanadeva se mostraba externamente muy duro con Bali Maharaja,
el rey no perdió su determinación de cumplir con lo prometido y dijo: “!Oh, Señor Supremo,
adorado por los devas! Si piensas que no he cumplido con lo que te dije, yo deseo rectificarlo de
inmediato, y por ello te pido ¡que des Tu tercer paso sobre mi cabeza!, pues nada temo en el
mundo como la infamia. Sé que al darme este castigo sólo buscas corregirme y beneficiarme,
pues Tú eres el mejor amigo de todos, y sólo como un juego Te muestras como enemigo de los
demonios. En realidad siempre vienes a quitarnos nuestro orgullo, y muchos de los nuestros
alcanzaron por Tu gracia, la misma posición que obtienen los grandes yoghis. Sólo con el fin de
favorecerme, has venido a quitarme todo aquello que ya estaba destinado a perder a su debido
tiempo”.

En ese momento llegó Prahlada Maharaja, brillando como la luna. Al verlo Bali Maharaja, quién
estaba atado por la serpiente Varuna, inclinó su cabeza avergonzado.

Pralad Maharaj le dijo al Señor: “Por Tu gracia, mi nieto Bali obtuvo la soberanía de los tres
mundos, y por Tu gracia también, ahora la ha perdido. Pienso que en ambos casos actuaste en
forma maravillosa. Primero al darle los tres mundos, le mostraste cómo la opulencia material
confunde nuestra inteligencia y nos vuelve orgullosos, y luego lo liberaste de ese peligro
privándole de todo”.

La esposa de Bali Maharaja, Vindyavali, también se dirigió al Señor, diciéndole: “!Oh Señor! Tú
creas el mundo para Tu placer, pero los hombres ateos se creen dueños de él. Ellos piensan que
van a dar caridad y que van a disfrutar, pero, ¿qué hacen ellos para complacerte a Ti?”

También el señor Brahma le dijo al Señor: “¡Oh Señor Vamana! Si alguien tan sólo Te ofrece una
fruta, flor o agua, Tú lo bendices, ¿por qué entonces tratas así a Bali Maharaja, quién, sin
duplicidad, Te ha dado el universo entero, incluido su propio cuerpo”.

El Señor Vamana le dijo a Brahma: “Mi querido Brahma, cuando una persona posee muchos
bienes, fama, educación o belleza, a menudo se vuelve orgullosa y no respeta a los otros, a veces
Yo muestro un favor especial a ellos y los privo de todos sus atributos. Esto hice con Bali
Maharaja, y a pesar de todo, él permaneció sujeto a la verdad y a cumplir su promesa, por eso en
un futuro él ocupará el trono de Indra, durante el periodo del Manu Savarni: mientras tanto, que
viva en el magnífico planeta Sutala, que fue creado por Visvakarma, ahí podrá vivir sin ninguna
ansiedad ni impedimento, pues Yo mismo lo
protegeré con Mi disco sudarsana, y además siempre podrá verme”.

Después de oír esto, Bali Maharaja ofreció sus reverencias al Señor y después a Brahma y a
Shiva, y luego oró diciendo: “¡Oh, Señor! Eres tan misericordioso, que por sólo tratar de ofrecerte
reverencias, me das más bendiciones que a los mismos semidioses”. Prahlada Maharaja también
adoró al Señor y Vamana le dijo que fuera junto con su nieto y sus amigos al planeta Sutala
donde podrían vivir siempre en buena compañía y felices.

Los semidioses a su vez recuperaron sus residencias celestiales, dando con esto alegría a su
madre Aditi, que había orado al Señor por ello. Todos adoraron al Señor y lo glorificaron
aceptándolo como el Protector Supremo. El señor Brahma también volvió a su morada junto con
su séquito, y todos elogiaron también a Kasyapa y a Aditi.

Escuchar esta bella historia de Vamanadeva y su gran devoto Bali Maharaja es muy auspicioso, el
corazón se purifica y uno vuelve a casa, de vuelta a Dios.
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