Pelagio
Pelagio (en latín Pelagius) fue un monje britano, ascético y acusado de heresiarca, que
vivió entre los siglos IV y V d. C. Sufrió una dura persecución por parte de la Iglesia de
Roma tras enseñar ideas consideradas heréticas por los líderes de ésta, como su
negación del posteriormente llamado "dogma del Pecado Original". Paradójicamente,
antes de esto había gozado de cierta popularidad entre la curia romana y el propio san
Agustín de Hipona, que luego sería uno de sus más feroces críticos, llegó a definirle como
«santo varón». Sus ideas fundarían posteriormente la corriente "herética"
llamada pelagianismo.
Índice
1Biografía
2Controversias
o 2.1San Agustín
o 2.2San Jerónimo
o 2.3El Sínodo de Dióspolis
o 2.4Inocencio I
o 2.5Zósimo
3Pelagio y la doctrina del libre albedrío
4Muerte y legado
5Pelagio en la ficción
6Véase también
7Enlaces externos
8Referencias
Biografía[editar]
Se ignora la fecha y lugar exactos de su nacimiento, aunque se cree que este pudo
acontecer alrededor del 354 d. C. en algún punto de las islas británicas1
(probablemente Gran Bretaña, aunque se ha sugerido que podría ser irlandés).
Estudió teología y hablaba griego y latín con fluidez, pero a pesar de que había servido
como monje durante años, nunca llegó a ser realmente un clérigo. Comenzó a ser
conocido en torno al año 400, cuando viajó a Roma.2 Aquí escribió algunas de sus
mayores obras, como De fidi Trinitatis libri III, Eclogarum ex divinis Scripturis liber unus y
un comentario sobre las epístolas de San Pablo. La mayor parte de estos trabajos se han
perdido hoy en día, sobreviviendo escasos fragmentos citados precisamente por sus
oponentes.
En Roma, Pelagio observó con preocupación el relajamiento de la moral cristiana en la
sociedad, culpando de este a la teología de la gracia divina que predicaban San Agustín y
otros monjes. Se dice que en torno al año 405 oyó una cita de las Confesiones de San
Agustín que decía Dame lo que tú ordenes y ordena lo que tú hagas [cita requerida]. Pelagio
mostró su preocupación ante la idea que esta nota encerraba, ya que la consideraba
contraria a los postulados tradicionales del Cristianismo sobre la gracia y el libre albedrío y
sostenía que reducía al hombre al papel de mero autómata. Que por todo esto, todo el
mundo tiene este nombre. Cuando las tropas de Alarico I tomaron y saquearon Roma
en 410, Pelagio abandonó la ciudad junto a su discípulo Celestio y se instaló en Cartago,2
donde continuó expandiendo su doctrina y llegó a conocer en persona a San Agustín.