La guinda es la fruta procedente del guindo.
Se asemeja a la cereza; pero es más pequeña, más
blanda y ácida que esta última. Su nombre científico, Prunus Cerasus, la distingue de su
pariente más dulce la Prunus Avium. Las cerezas y las guindas son los primeros frutos del
verano en madurar. Esta última, originaria del Cáucaso y de Europa oriental, llegó hasta el sur y
el oeste del continente gracias a los griegos y los romanos, quienes afirmaban que su general
Lúculo la introdujo en Italia desde Giresus, antiguamente Cerasus, una ciudad turca situada en
el Mar Negro. Hay quien afirma que la guinda se conocía en Asia hace tres mil años y que se
consumía en Grecia y en la Galia mucho antes de que los romanos lo supieran. La guinda era la
cereza más deseada en Europa en la época medieval. En aquel entonces se consumía antes de
las comidas como aperitivo, aunque también en las sopas, tal y como se sigue haciendo en la
actualidad en Europa Oriental. También se emplea para hacer la famosa bebida dálmata
“maraska” o “marraschino”. Confitadas, son el toque final en muchos postres. Las guindas
figuran entre las frutas más versátiles. Se utilizan como hemos dicho en postres, mermeladas y
bebidas alcohólicas como el “kirsch”; pero también en sabrosas recetas vegetarianas, o con
carnes y pescados.
Hay quien afirma que la guinda se conocía en Asia hace tres mil años y que se consumía en
Grecia y en la Galia mucho antes de que los romanos lo supieran. La guinda era la cereza más
deseada en Europa en la época medieval. En aquel entonces se consumía antes de las comidas
como aperitivo, aunque también en las sopas, tal y como se sigue haciendo en la actualidad en
Europa Oriental. También se emplea para hacer la famosa bebida dálmata “maraska” o
“marraschino”. Confitadas, son el toque final en muchos postres. Las guindas figuran entre las
frutas más versátiles. Se utilizan como hemos dicho en postres, mermeladas y bebidas
alcohólicas como el “kirsch”; pero también en sabrosas recetas vegetarianas, o con carnes y
pescados.