SISTEMA VAC.
DOCENTE: L.E.E. MONICA TORRES LUNA.
MODULO 4.
TERAPIA DE PRESION NEGATIVA.
ALUMNO:
JESUS MARGARITO MOCTEZUMA HERNANDEZ.
FECHA DE ENTREGA: 23/FEBRERO/2022.
INTRODUCCIÓN
Como resultado de los cambios poblacionales en el aumento de la incidencia de
diabetes, obesidad y envejecimiento, se observa un incremento del número de pacientes
con heridas complejas. Asimismo, los avances en la aplicación de radioterapia y de
diversas técnicas quirúrgicas dan lugar un número mayor de heridas de alta complejidad.
Durante mucho tiempo los cirujanos han tratado de acelerar la cicatrización aplicando
agentes desbridantes, antimicrobianos, factores de crecimiento, hidrogeles, etc. La terapia
con presión negativa se empezó a utilizar a mediados del siglo pasado, sin embargo, no
ha sido hasta estas dos últimas décadas cuando su aplicación se ha extendido en el
medio hospitalario.
A finales de los años noventa Argenta y Morykwas la introdujeron como
tratamiento complementario en heridas crónicas y úlceras. El sistema VAC© (Vacuum
Assisted Clousure, KCI Clinic Spain, S.L.) de terapia de vacío se compone de una esponja
de poliuretano porosa que se conecta a una bomba de vacío y se fija con un apósito
adhesivo alrededor de la herida. En los últimos años se han introducido esponjas con
plata para un mejor control de la carga bacteriana de las heridas tratadas. Con la bomba
de vacío podemos controlar la aplicación de presión negativa que se repartirá
uniformemente gracias a la esponja.
DESARROLLO
La terapia de cierre asistido por vacío (VAC) es un sistema no invasivo y dinámico
que ayuda a promover la cicatrización de las heridas mediante la aplicación de presión
negativa controlada en el lugar de la herida, favoreciendo la reducción del área de la
herida, eliminando el exceso de fluidos y estimulando la angiogénesis. Proporciona un
entorno húmedo y cerrado a la vez que elimina el exceso de fluidos que pueden inhibir la
curación de la herida. Con lo cual se acelera la cicatrización de la herida a la vez que se
disminuye su volumen. Es posible tratar cualquier tamaño de herida.
Habitualmente se usan presiones de entre -75 a -175 mmHg. Este sistema permite
mejorar el flujo sanguíneo sobre la zona de la herida, acelerando la aparición de tejido de
granulación, rellenando espacios o aportando un lecho vascular apropiado para la
colocación de un injerto al mismo tiempo que se evacúa el exudado de la herida,
controlando la posibilidad de sobreinfección bacteriana. Las aplicaciones de esta terapia
han sido fundamentalmente el tratamiento de heridas complejas, el pie diabético o las
exposiciones óseas. Sin embargo, algunos autores han aplicado esta terapia en otros
supuestos como por ejemplo para la mejora del prendimiento de los injertos de piel.
Existen 2 tipos de terapia: el sistema de apósito abdominal que permite el
tratamiento del abdomen abierto, reemplazando a la clásica Bolsa de Bogotá, y la terapia
suprafascial para el cierre de heridas complicadas.
Terapia VAC suprafascial
Tras la limpieza de la herida se aplica el denominado GranuFoam que es una
pieza de poliuretano negro reticulado con poros abiertos, que ayuda a estimular la
formación del tejido de granulación y posee una alta capacidad de drenaje, es por lo tanto,
especialmente adecuado para heridas de exudado intenso. El tamaño de la pieza deberá
ser el mismo que el de la superficie de la herida a cubrir. Posteriormente, se cubre el
poliuretano con un apósito de plástico transparente, adhesivo al que se aplicará el tubo de
succión que conecta el sistema a la máquina que ejercerá la presión negativa sobre la
herida. El dispositivo tiene un contenedor que permite cuantificar el débito y las
características del exudado. El poliuretano está también disponible en color gris, que
incluye fibras de plata, para heridas muy infectadas.
En ocasiones empleamos una lámina de polivinilalcohol microporoso (Vers-Foam),
hidrófila, de alta resistencia a la tracción que aplicamos directamente sobre la herida y
tras ella montamos el resto del sistema anteriormente descrito, es decir el GranuFoam
más el apósito adhesivo. Utilizamos esta lámina adicional en el caso de heridas con
trayectos complejos, para tunelizar los mismos favoreciendo así su drenaje. También la
hemos empleado en evisceraciones contenidas (sin gran exposición visceral) o en
algunos casos de fístulas intestinales pues este apósito, debido a sus características
físicas, impide la invasión tisular, presenta resistencia a la tensión, es más fácil de
manipular y además no se adhiere.
El objetivo en esta modalidad fue acelerar la cicatrización por segunda intención
de las heridas. Sistema Open abdomen
Colocamos primero una espuma de poliuretano encapsulada en una sábana
frenestrada no adhesiva de polietileno transparente con la cual envolvemos las vísceras a
modo de un peritoneo parietal, sobre dicha sábana se coloca el GranuFoam y tras él el
apósito adhesivo sobre el que se aplica el tubo tractor. Se puede colocar la espuma
encapsulada directamente sobre las asas intestinales aunque si tenemos epiplón mayor lo
interpondremos entre el contenido visceral y la espuma encapsulada.
Este sistema facilita el tratamiento del abdomen abierto, permitiendo el retraso del
cierre primario hasta la estabilización del paciente, dejando la fascia intacta y recogiendo
y cuantificando la pérdida del fluido abdominal. Contribuye en la estabilización abdominal
mediante el efecto de fijación a la vez que proporciona una barrera ambiental que
contribuye a la protección del contenido intraabdominal.
Aplicamos una terapia VAC a una presión de 125mmHg en el caso de la
modalidad «suprafascial» y a 75mmHg en los «Open abdomen», de modo continuo, con
descanso de hasta 2h diarias y recambio cada 48–72h del sistema.
En los últimos años la terapia de presión negativa VAC se ha presentado como
una nueva alternativa terapéutica para heridas agudas o crónicas de distinta etiología.
El sistema VAC es una terapia no invasiva, controlada, que utiliza la presión negativa
sobre la herida para promover la cicatrización en un medio húmedo y cerrado,
favoreciendo la eliminación del exceso de fluidos, estimulando la angiogénesis y el tejido
de granulación y disminuyendo la colonización bacteriana.
Hace ya 200 años que en la antigua medicina tradicional china se empleaba el
vacío para el tratamiento de las heridas. Sin embargo, su uso no se ha generalizado hasta
en estos últimos años.
La Asociación Española de Cirujanos también llegó a un consenso en cuanto al
empleo de esta terapia en la cirugía general. Así se concluyó que dicha terapia es útil en
el manejo de heridas abiertas de cualquier localización, incluso de localización abdominal
con o sin pared íntegra. La aplicación de la terapia VAC en este tipo de heridas es
frecuente y de hecho la mayoría de nuestros pacientes presentaron esta indicación.
En un paciente empleamos el dispositivo VAC «suprafascial» en su modalidad
ambulatoria. Se trata del mismo sistema VAC con una máquina más pequeña que el
paciente porta fácilmente. Así el paciente puede marcharse a su domicilio, realizarse las
curas ambulatoriamente y acudir al hospital periódicamente para ver la evolución de la
herida.
CONCLUSIÓN
Durante los últimos años, la terapia de vacío se ha convertido en una útil
alternativa terapéutica para el tratamiento de heridas, bien sean agudas o crónicas. Se
trata de un método no invasivo que consigue, mediante presiones negativas controladas,
favorecer la cicatrización en un entorno húmedo y aislado, estimulando la
neoangiogénesis y el crecimiento de tejido de granulación al mismo tiempo que elimina el
exceso de líquidos, fluidos y exudados y disminuye la carga bacteriana de las heridas. En
nuestro centro hospitalario nos enfrentamos a diferentes lesiones que requieren aporte de
tejidos. Desde la inclusión de los sistemas de terapia de vacío VAC, hemos conseguido
un tratamiento más cómodo de este tipo de situaciones al dejar de representar una
urgencia terapéutica, lo que nos permite poder planear la cirugía de cobertura de los
defectos tisulares con el tiempo necesario y disminuir la necesidad de esfuerzos
quirúrgicos de mayor importancia o agresividad para el paciente.
Bibliografía
1.- Tratamiento de heridas complejas con terapia de presión negativa. Experiencia en los
últimos 6 años en la Clínica Universitaria de Navarra, Pamplona, España.
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3.- F. Robledo-Ogazon, J. Mier y Diaz, P. Sánchez Fernández, R. Suarez Moreno, A.
Vargas Rivas, L. Bojalil Duran. Uso del sistema de cierre asistido al vacío VAC® en el
tratamiento de las heridas quirúrgicas infectadas. Experiencia clínica. Cir Cir, 74 (2006),
pp. 107-113