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Leccionario Misal 1962 en Vernáculo

Este documento proporciona el texto de la Epístola y el Evangelio en lengua vernácula para la misa del cuarto domingo de Cuaresma según el Misal de 1962, así como notas sobre cómo cumplir con el requisito de leer las lecturas en lengua vernácula mientras se mantiene la identidad del Rito. También ofrece directrices sobre quién puede leer las lecturas y de qué manera, teniendo en cuenta las rúbricas del Misal y priorizando el culto a Dios sobre el "activismo litúrgico".
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Este documento proporciona el texto de la Epístola y el Evangelio en lengua vernácula para la misa del cuarto domingo de Cuaresma según el Misal de 1962, así como notas sobre cómo cumplir con el requisito de leer las lecturas en lengua vernácula mientras se mantiene la identidad del Rito. También ofrece directrices sobre quién puede leer las lecturas y de qué manera, teniendo en cuenta las rúbricas del Misal y priorizando el culto a Dios sobre el "activismo litúrgico".
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LECCIONARIO

Misal de 1962
Texto en lengua vernácula de la Epístola y el Evangelio para la santa misa según el misal de 1962 tomado
de la Biblia de la Conferencia Episcopal Española 2010 para el cumplimiento del Artículo 3. § 3. del
Motu Proprio «Traditionis Custodes»: “En estas celebraciones las lecturas se proclamarán en lengua
vernácula, utilizando las traducciones de la Sagrada Escritura para uso litúrgico, aprobadas por las
respectivas Conferencias Episcopales.”

IV DOMINGO DE CUARESMA
I clase
EPÍSTOLA
Lección de la carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas
Gálatas 4, 22-31. 5,1
Hermanos: Está escrito que Abrahán tuvo dos hijos, uno de la
esclava y otro de la libre; pero el hijo de la esclava nació según la
carne y el de la libre en virtud de una promesa. Estas cosas son
una alegoría: aquellas representan dos alianzas. Una, la del monte
Sinaí, engendra para la esclavitud, y es Agar; en efecto, Agar
significa la montaña del Sinaí, que está en Arabia, pero
corresponde a la Jerusalén actual, pues está sometida a esclavitud
junto con sus hijos. En cambio, la Jerusalén de arriba es libre; y
esa es nuestra madre. Pues está escrito: Alégrate, estéril, la que no
dabas a luz, rompe a gritar de júbilo, la que no tenías dolores de
parto, porque serán muchos los hijos de la abandonada; más que
los de la que tiene marido. Pero vosotros, hermanos, sois, como
Isaac, hijos de la promesa. Ahora bien, lo mismo que entonces el
que había sido engendrado según la carne perseguía al que había
sido engendrado según el Espíritu, así ocurre ahora. Pero ¿qué
dice la Escritura? Expulsa a la esclava y a su hijo, porque no
heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. Así, pues,
hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la libre. Para la
libertad nos ha liberado Cristo.
EVANGELIO
Continuación del Santo Evangelio según San Juan
Juan 6, 1-15
En aquel tiempo: Jesús se marchó a la otra parte del mar de
Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían
visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces
a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la
Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y,
al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué
compraremos panes para que coman estos?». Lo decía para
probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le
toque un pedazo». Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de
Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco
panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».
Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo». Había
mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran
unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y
los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que
quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda». Los
recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco
panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente
entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Este es
verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo». Jesús,
sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra
vez a la montaña él solo.
NOTA DEL EDITOR

Modos de proceder en la proclamación de las Lecciones del Misal de 1962

El Artículo 3. § 3. del Motu Proprio «Traditionis Custodes» dice: “En estas celebraciones las
lecturas se proclamarán en lengua vernácula, utilizando las traducciones de la Sagrada Escritura
para uso litúrgico, aprobadas por las respectivas Conferencias Episcopales.”

Antes es necesario recordar que:


1. En la misa solemne, la Epístola y el Evangelio cantados respectivamente por el
subdiácono y el diácono, ha de mantenerse en lengua latina y con las melodías propias
del Graduale Romanum.
2. En la misa cantada, no es obligatorio que el sacerdote cante la Epístola y el Evangelio.
3. En la misa rezada, el sacerdote lee la epístola y el evangelio como de costumbre.

Mientras no haya otra aclaración por la Sede Apostólica, puede procederse de los siguientes
modos, para el cumplimiento del actual Motu Proprio.
1. Como es costumbre en muchos lugares, hacer la lectura de las lecciones antes de
comenzar la homilía. Este modo es el más apropiado para guardar la identidad del Rito.
2. Leer o cantar las lecciones en latín como se describe en Ritus Servandus del Missale
Romanum, e inmediatamente “versus Deo” o “versus populum” proclamarlas en
castellano tanto en la misa rezada, como cantada como solemne. Sobre la orientación, es
necesario recordar que la primera función de la lección de la Palabra de Dios en la
liturgia no es la instrucción sino el culto de adoración y alabanza a Dios, por eso se hace
orientados hacia el altar y el Evangelio particularmente hacia el norte.
3. Leer el cuerpo del texto directamente en castellano “versus Deo” o “versus populum”,
leyendo antes el título en latín. Leer el título en latín sería lo más adecuado en el caso
del Evangelio, por el rito de la signación, de la incensación del libro y el ósculo.

Los ministros de las lecturas


1. En las misas solemnes, los ministros ordinarios son el subdiácono y el diácono;
2. En las misas cantadas y rezadas, el sacerdote celebrante.
3. Se permite en la misa cantada que un lector revestido de sotana y sobrepelliz cante la
Epístola.
4. Se permite que en las misas rezadas, un lector, preferiblemente revestido de sotana y
sobrepelliz pues es una acción litúrgica, lea el texto de la Epístola en lengua vernácula,
mientras el sacerdote la reza en latín o posteriormente a que este la haya rezado en latín
en voz clara.
5. Se permite que otro sacerdote asistente lea el Evangelio en lengua vernácula, mientras
el sacerdote la reza en latín o posteriormente a que este la haya rezado en latín en voz
clara.

Es importante impregnarse del sentido sacro que el misal de 1962 expresa en todas sus
ceremonias y rúbricas, y vigilar con cuidado la tentación del “activismo” litúrgico siempre
presente, teniendo en cuenta “la liturgia se "hace" para Dios y no para nosotros mismos.”

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