Guía de Pascua para Católicos Hebreos
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vidas esa victoria. Y podemos vencer por la sencilla razón de que el Mashíaj obtuvo la
victoria.
La Tradición Apostólica indica la fecha de la Pascua, para ser observada el Shabat siguiente al
15 de Nisán, es decir, el Domingo de Resurrección. Oficialmente la Pascua comienza el
Sábado Santo al caer la tarde, y esa noche se celebra la Vigilia Pascual. Los católicos de
tradición hebrea no somos ajenos a este regocijo, y en honor de nuestra liberación material y
espiritual, realizamos en nuestros hogares la milenaria cena pascual, que en hebreo se le llama
Leil haSéder.
Los preparativos para la festividad comienzan seis semanas antes, que en la Iglesia se conoce
como el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Entre el Lunes y Miércoles Santos se lleva a cabo
una limpieza general del hogar para eliminar todo el jametz (cualquier alimento que contenga
levadura o algún agente leudante). También parte de la preparación es acercarse al kidushín
teshuvá (sacramento de la reconciliación). La noche del Viernes Santo el padre de familia
hace una cuidadosa búsqueda de restos de jametz en todos los rincones de la casa, con la
ayuda de una vela. El Sábado Santo a mediodía se toman los restos de jametz y se queman,
siendo éste el precepto del Biúr Jametz (quema del jametz).
Al caer la tarde, un par de horas antes de dirigirnos al Templo Parroquial para participar de la
Vigilia Pascual, con nuestras familias participamos del Leil HaSéder, una gran cena familiar
en la que se comen los manjares de la Pascua y se relata la salida de Egipto y la Resurrección
de Jesús Cristo.
Que el regocijo de esta Pascua nos mueva a todos a anunciar la Buena Noticia que libera a los
seres humanos de toda esclavitud.
Son necesarios los siguientes elementos para cumplir con la parte ritual de la misma:
MATZÁ: Es pan sin levadura. Rememora la prisa con que nuestros primeros padres
debieron abandonar Egipto, de manera que no hubo tiempo para que la masa del pan
fermentara. La matzá era ofrecida en Pascua después de la destrucción del Templo de
Jerusalén. También rememora la cena pascual que Cristo Jesús celebró con sus
apóstoles. La Primera Eucaristía se celebró con matzá.
VINO: Es símbolo de alegría y regocijo. Las cuatro copas simbolizan un "brindis" por
las cuatro expresiones utilizadas en la Torá (Éxodo 6,6-7) en relación con la redención
de Israel.
El versículo siguiente continúa "y os introduciré (heveiti) en la tierra que juré dar
a Abraham, a Isaac y a Jacob". Esta quinta expresión está simbolizada por la Quinta
Copa que no se bebe en casi todas las comunidades judías, porque durante los largos
siglos del exilio de Israel, el pueblo la consideró como una promesa que todavía espera
su cumplimiento. Sin embargo, es colocada sobre la mesa y es llamada la Copa de
Elías. Nosotros sí la bebemos, proclamando que esta promesa ya se ha cumplido
desde el nacimiento del Estado de Israel, en agradecimiento por nuestros hermanos
judíos que en estas décadas han retornado a Eretz Israel, y nos unimos a su regocijo.
JAROSET: Es una mezcla espesa de manzanas y nueces molidas, con vino y canela.
Simboliza la arcilla y la argamasa elaboradas por los israelitas para edificar las
ciudades egipcias. Como el jaroset es dulce, también simboliza la arcilla de nuestras
buenas obras que debemos elaborar para la construcción del Maljut HaShamaím (El
Reino de los Cielos).
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AGUA SALADA: Representa las lágrimas de todos aquellos que, por causa del
nombre de Cristo Jesús han sido perseguidos y ultrajados, recordando que el Divino
Maestro lavará las lágrimas de nuestros ojos y nunca más lloraremos: "El enjugará las
lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte ni lamento, ni llanto ni pena, pues todo lo
anterior ha pasado" (Apocalipsis 21,4).
No se come cordero porque el cordero para la cena pascual debe ser sacrificado en el
Beit HaMikdásh (el Templo de Jerusalén), y como está destruido no se puede hacer el
sacrificio. Además el Cordero Sin Mancha, que es Cristo Jesús, ya fue sacrificado una
sola vez y con validez perpetua y universal de expiación (hebreos cap. 9 – 11),
entonces no es necesario el cordero en el leil HaSéder.
De ahí que en países como Estados Unidos esté presente la tradición de los llamados
“huevos de Pascua”, simbolizando el nacimiento a una vida nueva.
Para los católicos de tradición hebrea, el Séder se puede realizar al caer la tarde del
Sábado Santo, después de la Vigilia Pascual, o bien el domingo a la hora del almuerzo,
pero se sugiere que se haga el Séder el Sábado Santo al anochecer, para que el Leil
HaSéder haga la apertura oficial de la Pascua.
La razón por la que se colocan tres matzot (ácimos) sobre la mesa del Seder, es que en
cada Shabat se requiere de dos panes enteros para la bendición del pan. En el Leíl
HaSéder se requiere una tercera matzá para partirla por la mitad y una de las mitades
se separa como AFIKOMAN, con el que se concluye la comida pascual. Las tres
matzot representan la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. También
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Fijémonos por un momento en los elementos del Séder: Zeroa o el pedazo de hueso de la
pierna del cordero que simbólicamente representa aquél cordero que fue sacrificado en
Egipto y cuya sangre se usó para marcar las puertas de las casas de nuestros padres.
Los católicos de tradición hebrea no comemos cordero durante la fiesta de la Pascua por dos
razones: 1) nuestro templo en Jerusalem está destruido y el Señor instituyó después que
Israel entró en la tierra prometida y el templo fue construido, que no se debería sacrificar el
cordero de la pascua en otro lugar que no fuera en el templo. Como no tenemos el templo, no
sacrificamos ningún cordero en este tiempo. 2) ya nuestra pascua fue sacrificada para
siempre por nosotros. Cristo es nuestra Pascua. El fue ofrecido como el Cordero de Di-s que
quita el pecado del mundo. A fin de no dar la impresión de que todavía necesitamos de la
sangre del corderito pascual para cubrir nuestro pecado, no comemos cordero durante esta
fiesta.
En todo caso, el pan vino a sustituir el cordero pascual porque el Divino Maestro dijo: “Este
pan es mi cuerpo que por vosotros es partido”. Por lo tanto, siguiendo el ejemplo de Jesús
que hizo del pan un sustituto del cordero, comemos pan sin levadura durante esta fiesta sin
cordero.
Los judíos tradicionales hacen igual que nosotros. No comen cordero, pero lo sustituyen por
este pan sin levadura que también para ellos representa y reemplaza el cordero pascual,
aunque ellos anhelan poder sacrificar nuevamente corderos cuando el templo en Jerusalén
sea reconstruido.
El segundo elemento que debe estar presente es precisamente matzá, que ya lo hemos
mencionado.
El tercer elemento que no puede faltar es el Maror o Hierbas amargas. Aquí sin embargo,
continuando una tradición que nos viene desde tiempos muy antiguos, hemos combinado
estas hierbas amargas, con otros elementos para convertirlos en una pasta que llamamos
Jaroset o mezcla, que toma el color rojizo simbólico del dolor de nuestro pueblo en Egipto
cuando bajo la esclavitud del faraón tenían que hacer ladrillos de este color para las
construcciones imperiales.
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Esto nos recuerda también del dolor de Jesús cuando sudó por nosotros grandes gotas de
sangre mientras decía : “Di-s mío, si es posible pasa de mi esta copa sin que yo la beba...
pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.
Estas hierbas amargas nos debe recordar también la amargura que el pecado produjo en
nuestras vidas. El dolor que sentimos cuando pecamos contra el Señor. El sufrimiento que
causamos a otros cuando pensando solamente en nosotros mismos, faltamos a los demás y
dañamos la conciencia de nuestros hermanos. Este dolor debe ser recordado para que nos
ayude a no volver a cometer los mismos pecados otra vez.
Así que la Pésaj o Pascua, el Matzá o Pan sin levadura y el Maror o Hierbas Amargas, son
palabras que expresan dolor y libertad, sufrimiento y emancipación, tristeza y esperanza.
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Como la noche de Pésaj da inicio también al Shabat, se procede a encender las velas del
Shabat conforme a nuestra costumbre. El recitado de la bendición lo hace preferiblemente la
madre o una dama, y se hace moviendo las manos alrededor de las velas, en círculo, dos veces
hacia el rostro, como atrayendo a nosotros el aroma del Shabat que sale de las velas. Se dice la
siguiente bendición:
Bendito seas Señor Di-s Nuestro, Rey del Universo, que nos has santificado
con Tus preceptos, y nos has ordenado encender las velas del Shabat. En el
nombre del Padre † y del Hijo y del Espíritu Santo, amén.
Ésta es la noche en que sacaste de Egipto a los israelitas, nuestros padres, y los hiciste
pasar a pie el mar Rojo.
Ésta es la noche en que la columna de fuego esclareció las tinieblas del pecado.
Ésta es la noche en que, por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Jesús Cristo son arrancados de los vicios del mundo y de la
oscuridad del pecado,
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Bendito seas Señor Di-s nuestro, Rey del Universo, que nos has
mantenido con vida, nos has sostenido y nos has permitido llegar a esta
ocasión. Amén.
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KADESH
Barúj Atá Adonai Elohéinu, Mélej haOlám, ashér kidshánu bemitzvotáv beratzá
bánu, veShabat kodshó beahavá ube-ratzón hinjilánu zikarón lemaasé ishúah,
tehilá lemikraréi kódesh, zéjet litziát Mitzraím ve haTehiyat Ieshúa HaMashíaj.
Ki bánu bajartá veotánu kidashtá mikol haamím, veióm Rishón kodshejá
beahavá uberatzón hinjaltánu. Barúj Atá Adonai mekadésh haShabat.
El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que
habían preparado, pero encontraron que la piedra había sido remida, y entraron pero no
encontraron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían qué pensar de ello cuando se presentaron
ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Como ellas temiesen e inclinasen el
rostro a tierra, les dijeron: “por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí,
ha resucitado. Recordad cómo os habló cuando todavía estaba con vosotros en Galilea
diciendo: es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea
crucificado, y al tercer día resucite”. Y ellas comprendieron sus palabras.
Bendito seas Señor Di-s nuestro, Rey del Universo, creador del fruto de la vid.
Bendito seas Señor Di-s nuestro, Rey del Universo, que nos santificas con Tus preceptos, con
Tu amor y bondad paternal. Nos concedes el Shabat en memoria de Tu obra de redención.
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Al concluir el Kidush cada comensal deberá tomar, la primera copa de vino reclinándose sobre
su izquierda. En muchas comunidades el Séder se realiza con los comensales reclinados en
cojines. El simple hecho de estar sentados en sillas ó reclinados en cojines, es un gesto propio
de hombres libres, y no de esclavos, que comían de pie. El Séder tiene la intención de
ayudarnos a valorar la libertad.
En caso de no poder beber vino se lo podrá reemplazar por jugo de uvas kasher.
URJATZ
Una vez se termina de beber el vino del Kidush, cada uno se lava las manos antes de pasar a la
comida. Esto se hace llenando un vaso, copa u otro recipiente con agua, volcando el agua
primero sobre la mano derecha y luego sobre la izquierda. Antes de secarse las manos con una
toalla se dice la siguiente bendición:
Bendito seas Señor Di-s Nuestro, Rey del Universo, que nos santificas con
Tus preceptos, y nos ordenate el lavado de manos.
KARPAS
Tomamos un poco de Karpás, lo mojamos en el cántaro de agua salada (que nos recuerda las
lágrimas del cautiverio) y antes de comerlo decimos la bendición siguiente:
Bendito seas Señor Di-s Nuestro, Rey del Universo, Creador del fruto de la
tierra.
En los tiempos antiguos era habitual tomar un aperitivo (apio u otra verdura) antes de la
comida para abrir el apetito. Además se acostumbraba a remojarlo una vez en agua y sal u otro
líquido. Nuestros Sabios instituyeron que esta noche debería remojarse el aperitivo dos veces
para despertar la curiosidad de los más pequeños.
A la luz del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia, se sumerge el Karpás para recordar las
lágrimas que nuestros padres derramaron durante 400 años en medio de toda clase de maltratos
recibidos de manos de los egipcios; para recordar las aguas saladas del Mar Rojo por donde
nuestro pueblo pasó aquella noche. Todos recordamos también el momento cuando el Mashíaj,
conmovido profundamente mientras miraba a Jerusalem y llorando, exclamó: “Jerusalem,
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Jerusalem... cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina a sus polluelos debajo de
sus alas y no quisiste...” este es el momento para recordar esos momentos: las lágrimas
derramadas en esclavitud, las aguas saladas del mar que se abrió y las lágrimas que brotaron de
los ojos del Señor al ver la dureza de los gobernantes de su propio pueblo.
IAJATZ
De las tres Matzot preparadas sobre la mesa, tomamos la matzá del medio y la cortamos en dos
partes desiguales. La mitad más pequeña la regresamos a su lugar, entre las dos Matzot
enteras, y el pedazo más grande se guarda para el Afikomán. En tiempos de Jesús se enseñaba
que estas tres matzot representan a nuestros padres, Avraham, Yitzjak y Yaakov. Otros creían
que se trataba de las tres divisiones en que estaba compuesto nuestro pueblo Israel: los
sacerdotes, los levitas y el resto de los israelitas. Se acostumbraba tomar el pan del medio y
partirlo en dos. Una parte se guardaba y la otra se usaba para comer como pan de aflicción,
recordando el dolor de nuestros padres en la esclavitud egipcia. Otra fuente indica que el
Divino Salvador reveló en este gesto de las tres matzot las personas de la Santísima Trinidad:
el Padre, el Hijo y el Ruaj Ha-Kódesh/Espíritu Santo.
Cuando Cristo Jesús estaba celebrando esta cena pascual con sus discípulos, tomó el pan del
medio y lo partió. Guardó como era la costumbre, la mitad del pan en una bolsa, y del resto
que quedó en su mano dijo: “Este es mi cuerpo que por vosotros es partido, haced esto en
memoria de mí”. Entonces los discípulos comenzaron a comer de ese pan que iba siendo
partido en pedazos, lentamente. Al decir que este pan es (no "representaba" ó "simbolizaba",
como afirman algunos) su cuerpo que era partido por el pecado del mundo, estaba revelando el
verdadero significado de la matzá: El Mashiaj se da a nosotros como alimento, justamente lo
que había predicado en la Sinagoga de Capernaúm (Iohanan/Juan 6); por eso la Iglesia
Católica celebra la Eucaristía con pan ácimo. Yeshúa mismo dijo: “Yo soy el pan de vida. El
que coma mi cuerpo y beba mi sangre, tendrá vida eterna.” El pan del medio representa el
dolor de la aflicción de nuestro pueblo en la esclavitud egipcia pero al mismo tiempo, la
aflicción del pecado a que fue sometido nuestro Señor por cada uno de nosotros. Por eso
también se le llama "pan de la aflicción". También se le llama a la matzá “el pan de los
pobres” porque en Israel era muy difícil para los pobres conseguir levadura para preparar
panes frescos y esponjosos. Es motivo de aflicción la injusta distribución de las riquezas en la
sociedad.
Al tomar este pan del medio y partirlo en dos, estaba haciendo dos cosas muy importantes para
nuestra fe: en primer lugar instituía con ese gesto la cena que en adelante uniría a todos sus
discípulos: la Eucaristía. Y en segundo lugar, describía su muerte, el cordero de Di-s que daba
su vida por el pecado de su pueblo. Al esconder una parte de ese pan, estaba hablando de que
su cuerpo sería escondido por tres días en la tierra.
Como vemos, tanto Itzjak como Yeshúa están en el medio. Yitzjak entre Avraham y Yaakov,
Cristo entre el Padre y el Espíritu Santo. Nuestro Di-s ordenó a Avraham que sacrificara su
único hijo, a quien amaba. Pero cuando estaba a punto de sacrificarlo sobre el monte Moriá, el
Señor intervino para detener el sacrificio, y en su lugar ofreció un animal inocente quien ocupó
el lugar de Itzjak aquella tarde. Por lo tanto, Itzjak no fue realmente sacrificado (esto también
es explicado en la parashá que corresponde a Rosh haShaná). Pero cuatro mil años después, en
el mismo monte donde Avraham llevó a su hijo, El Di-s de Israel llevó a Su propio Hijo, Jesús
el Mesías. Y a diferencia del hijo de Avraham, que fue preservado por Di-s para que no
muriera (porque Itzjak no era hijo de Di-s, sino de Avraham), ahora el Eterno sacrificaría al
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Mesías mismo, a Su Hijo, para que fuera realmente ofrecido por el pecado de Israel y por el
pecado del mundo.
MOTZI - MATZA
Baruj Atá Adonai Elohéinu, Mélej HaOlám, hamotzí lejém min HaArétz.
Bendito seas Señor, Di-s nuestro, Rey del Universo, haces salir el pan de la
tierra.
Bendito seas, Señor Di-s nuestro, Rey del Universo, que nos has santificado
con Tus preceptos, y nos has ordenado lo referente a comer matzá.
Utilizamos para esta bendición una de las dos Matzot partidas, porque el pan del pobre no
suele estar entero. Cada comensal debe comer por lo menos una Matzá normal entera,
reclinándose sobre su izquierda (si se come sobre cojines).
MAGGID
Ahora comenzamos a contar la Hagadá, es decir, el relato de lo sufrido por nuestros padres en
Egipto y su milagrosa redención. Nos tomamos aquí el trabajo de traducir y adaptar la Hagadá
al castellano y según la mente de la Iglesia, para que todos los comensales la entiendan.
Iodea... todos los elementos y costumbres del Séder de Pésaj están dirigidos hacia los más
pequeños.
Nuestro pueblo fue esclavo en Egipto por 400 años. El Faraón nos
oprimía y nos mataba lentamente. Se apropiaba de nuestra fuerza y
destruía nuestros hijos.
Pero un día el Señor nuestro Di-s oyó nuestro gemido, atendió nuestras
súplicas, miró nuestra tiranía, se acordó de nuestro sufrimiento y
extendió su mano poderosa para salvarnos.
El Señor nuestro Di-s envió su Ángel, el Ángel del Pacto que nos sacó
de Egipto con mano poderosa.
Entonces, aquél Ángel del Pacto que nos sacó de Egipto vino a
nosotros de nuevo. Se hizo hombre en la persona de Jesús de Nazareth,
el Hijo de David, nuestro Mesías, quien se ofreció a sí mismo como
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Y cuando Él vuelva en una noche como esta, todos los que han
oprimido y aniquilado a los seres humanos serán doblegados.
Los tiranos y los dictadores serán derrocados por el brazo fuerte del
Señor, todos los oprimidos y perseguidos serán liberados y restaurados,
porque el Ángel del Pacto hará justicia como jamás lo hubo ni lo habrá
en el Universo. Todas las naciones de reconciliarán y dejarán de pelear
una contra otra, y todos los seres humanos conoceremos la paz en su
plenitud...
Por eso, de la manera en que comemos este pan esta noche, y por la
forma como participamos de esta cena esta noche, estamos
aprendiendo el verdadero significado de la Pascua y el verdadero
significado de la libertad.
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Aconteció que Rabí Eliezer, Rabí Iehoshúa, Rabí Eleazar ben Azariá, Rabí Akivá y
Rabí Tarfón estaban reclinados [en un Seder] en Bené Berak. Estuvieron analizando el
éxodo de Egipto durante toda aquella noche, hasta que vinieron sus discípulos y les
dijeron: "¡Maestros nuestros! Llegó la hora de recitar el Shemá de la mañana!"
Rabí Eleazar ben Azariá dijo: "Soy cual un hombre de setenta años, pero no logré
demostrar que es menester mencionar el éxodo de Egipto en la noche, hasta que lo
explicara Ben Zomá: “Está dicho: Para que recuerdes el día en que saliste de Egipto
todos los días de tu vida” (Deuteronomio 9,3). Ahora bien, 'los días de tu vida' se
refiere a los días, [y la palabra] 'todos' [adicional] indica la inclusión de las noches".
Los Sabios, sin embargo, dijeron: " 'Los días de tu vida', se refiere al mundo presente; y
'todos' indica la inclusión de los días del Mashíaj".
Bendito es el Omnipresente, ¡bendito sea El! Bendito es El que dio la Torá a Su pueblo
Israel, ¡bendito sea El!
El Sabio, ¿qué dice? "¿Qué son los testimonios, los estatutos y las
leyes que Adonai, nuestro Dios, ordenó a ustedes?" (Deut. 6,20). Tú, a
su vez, has de instruirlo en las leyes de Pésaj, [hasta la que dice que]
"no se debe comer postre después de la ofrenda de Pésaj".
cuando salí de Egipto (Ex. 13,8); ¡"por mí", pero no por él! ¡Si él
hubiera estado allí, no hubiera sido redimido!"
...y moró allí... -- esto enseña que nuestro padre Iaacov no fue a Egipto para
radicarse, sino solamente para morar allí por un tiempo, como fuera dicho:
Dijeron ellos al Faraón: 'para morar en la tierra hemos venido, porque no hay
pasto para el ganado de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de
Canáan; y ahora, te rogamos, permite a tus siervos asentarse en la tierra de
Góshen (Génesis 47,4).
...en ínfimo número... -- como fuera dicho: Con setenta almas descendieron tus
padres a Egipto, y ahora Adonai, tu Dios, te ha hecho tan numeroso como las
estrellas del cielo (Deuteronomio 10,22).
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...y allí se convirtió en nación... -- esto enseña que Israel era distinguido allí.
...grande, fuerte... -- tal como fuera dicho: Y los hijos de Israel fueron
fructíferos y crecientemente abundantes, y se volvieron muy, muy fuertes, y el
país se llenó de ellos (Exodo 1,7).
"Los egipcios nos maltrataron y nos hicieron sufrir, y cargaron sobre nosotros
trabajo duro" (Deuteronomio 26:6).
...y nos hicieron sufrir... -- como fuera dicho: Pusieron sobre él [el pueblo de
Israel] alguaciles para hacerlos sufrir con sus cargas, y ellos edificaron ciudades
de depósito para el Faraón, Pitom y Ramsés (Exodo 1,11).
...y cargaron sobre nosotros trabajo duro -- como fuera dicho: Los egipcios
hicieron trabajar a los hijos de Israel con rigor. Amargaron sus vidas con duro
trabajo, con mortero y con ladrillos, y toda suerte de labor en el campo, todo su
trabajo que ellos los hicieron trabajar con rigor (Exodo 1,13-14).
...y el Señor oyó nuestra voz... -- como fuera dicho: Y oyó Dios sus
lamentaciones, y recordó Dios Su pacto con Avraham, Itzjak y Iaacov (Exodo
2,24).
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...nuestra labor... -- esto se refiere a los hijos, como fuera dicho: Todo hijo que
naciere, al río arrojaréis; y toda hija mantendréis con vida (Exodo 1,22).
...y nuestra opresión... -- esto se refiere a la presión, como fuera dicho: He visto
la opresión con que los egipcios los oprimen (Exodo 3,9).
"Y Adonai nos sacó de Egipto con mano fuerte y con brazo extendido, con gran
manifestación y con señales y maravillas" (Deuteronomio 26,8).
Con mano fuerte... -- esto se refiere a déver (peste), como fuera dicho: “He aquí
que la mano de Adonai será sobre todo tu ganado en el campo, sobre los
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caballos, los asnos, los camellos, los vacunos y los ovinos, una peste gravísima
(Exodo 9,3).
...y con brazo extendido... -- esto se refiere a la espada, como fuera dicho: Su
espada estaba desenvainada, en su mano, extendida sobre Jerusalén (I Crónicas.
21,16).
...y con señales... -- esto se refiere a la vara, como fuera dicho: Toma en tu mano
esta vara con la cual ejecutarás las señales (Exodo 4,17).
Otra explicación: mano fuerte indica dos [plagas]; brazo extendido, otras dos;
gran manifestación, otras dos; señales, otras dos; y maravillas, otras dos.
Estas son las Diez Plagas que el Santo Bendito Sea, trajo sobre los
egipcios en Egipto, y ellas son:
Al recitar las Diez Plagas, derrame de la copa misma diez veces sobre una servilleta, como se
dijera antes (y al derramar téngase nuevamente en mente lo que se dijera antes). El vino que
queda en la copa (se habrá vuelto "vino que provoca alegría", por lo que) no debe derramarse,
sino que se le agrega vino.
Ranas Sarna
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Piojos Granizo
Peste Oscuridad
Muerte de los
Langosta
Primogénitos
Rabí Iehudá se refería a ellas con siglas:
También al decir cada una de las siglas "DeTzaJ..." se derrama del vino de la
copa, y sólo luego se la vuelve a llenar.
Rabí Iosi, el galileo, dijo: ¿De dónde sabes que los egipcios fueron castigados
con diez plagas en Egipto, y luego fueron castigados con cincuenta plagas en el
mar? En Egipto dice de ellos: Los magos dijeron al Faraón: 'Este es el dedo de
Dios' (Exodo 8,15). Y en el mar dice: Israel vio la gran mano que Adonai puso
sobre Egipto; y el pueblo temió a Adonai, y ellos creyeron en Adonai y en
Moshé, Su servidor (Exodo 14,31). Ahora bien, ¿cuánto fueron castigados con el
dedo? ¡Diez plagas! Debes decir entonces que en Egipto fueron castigados con
diez plagas, ¡y en el mar fueron castigados con cincuenta plagas!
Este maror que comemos ¿por qué causa? Porque los egipcios
amargaron la vida de nuestros padres en Egipto, como fuera dicho: “Y
amargaron sus vidas con duro trabajo, con mortero y con ladrillos y
toda suerte de labor en el campo; todo su trabajo que ellos los hicieron
trabajar con rigor” (Exodo 1,14).
fuera dicho: Y dirás a tu hijo en ese día: 'es por causa de esto que
Adonai hizo conmigo cuando salí de Egipto' (Pesajím 10:5).
Resplandece, resplandece...
Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Dios, Rey del universo, que crea
el fruto de la vid.
MISHPAT
Al finalizar la Hagadá levantamos la segunda copa en nuestras manos. Esta es la copa que
nos recuerda la buena intención de Di-s de redimirnos cuando dijo : “He conocido sus
angustias y he descendido para librarlos de mano de los egipcios y sacarlos de aquella
tierra...”. Esta segunda copa es conocida como Copa del Juicio. El juicio no cayó sobre
nuestro pueblo porque estuvimos protegidos por la señal de la sangre derramada del cordero
pascual que fue colocada en los marcos de nuestras puertas.
Así tampoco el Juicio Final que viene, ni las plagas horribles que se acercan sobre este
mundo caerán sobre nosotros porque estamos ahora protegidos por la sangre derramada de
Nuestro Señor Jesús Cristo. Podemos beber de esta copa con la certeza de que el juicio no
estará sobre nosotros, porque no nos ha puesto Di-s para ira sino para alcanzar misericordia.
Recitamos la bendición del vino y bebemos reclinados o sentados la segunda copa de vino.
RAJTZÁ
Nos lavamos las manos de manera tradicional vertiendo agua tres veces sobre la mano
derecha y tres sobre la izquierda. Antes de secarnos pronunciamos la Berajá: "al-netilat
iadaím" (pag. 8 columna izq.).
Este lavado de manos no es sólo por higiene, "netilat iadaím" significa: elevación de las
manos. A través de esta mitzvá, las manos y la comida adquieren una dimensión espiritual
que las enaltece.
MAROR
Se toma un pedazo grande (30 g) de Maror (Jrein, lechuga limpia, u otra hierba amarga
según la costumbre) lo untamos con el Jaroset y antes de comerlo, decimos:
Bendito seas, Señor Di-s nuestro, Rey del Universo, que nos has santificado
con Tus preceptos, y nos has ordenado lo referente a comer hierbas
amargas.
El Maror nos recuerda la amargura del cautiverio y el Jaroset el aspecto del barro y la arcilla,
los dos elementos básicos de los trabajos forzados. Toda esta recordación de nuestro
sufrimiento en Egipto no pretende infundir en nosotros un sentimiento de odio y rencor. Por
el contrario, la Torá nos encomienda ser muy sensibles hacia el sentimiento del que sufre, ya
que nosotros conocimos en carne propia ese tipo de penurias: "Y amareis al extranjero
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El rabino Gamaliel, quien tal vez conoció a Jesús y al mismo tiempo formó al apóstol San
Pablo de Tarso, recibió de Hilel y después de su abuelo, un hijo de Hilel, la tradición de
comer las hierbas amargas como si fuera un “sandwich” o “bocadillo” a fin de recordar la
esclavitud de nuestro pueblo en Egipto. Fue Gamaliel quien enseñó que para que el Seder
Pascual esté realmente cumplido, debe mencionarse la pascua, el pan sin levadura y el Maror
o las hierbas amargas. El mismo Cristo siguió esta tradición que luego fue pasada a los
apóstoles y de ellos nosotros las recibimos.
COREJ
Tomamos una Matzá entera (la tercera) y hacemos con ella un sandwich de Maror y Jaroset.
Lo comemos reclinados. Después de la bendición "hamotzí", comemos todos
silenciosamente, pidiendo al Señor que nos dé la fuerza para nunca más caer de nuevo en la
esclavitud del pecado, para que el pecado no se enseñoreé más de nosotros, porque ya no
estamos bajo un sistema de legalismo que ha pervertido los mandamientos del Señor, sino
que ahora nos movemos debajo del poder de la gracia de Di-s que nos ha sido dado por
medio del Espíritu Santo.
SHULJAN OREJ
Ahora viene la cena… aquí proponemos platos ídish tradicionales para esta noche: qué tal un
pecho de res tierna con repollo? pollo saltado; pollo al horno; pollo estofado; pollo hervido;
sopa de pollo caliente; pollo asado; pollo cocido, arroz con pollo, arroz chino, un pavo entero
al horno, chauchas cortadas con cebollas, puré de papas...
“El que está en Cristo es una nueva creación. Pasó lo viejo, he aquí
todas las cosas son hechas nuevas” (2ª. Corintios 5,17).
TZAFUN
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Se continúa con el afikomán o la segunda mitad de la matzá del medio que fue partida y
escondida en una bolsa al principio de la ceremonia. Este afikomán es en conmemoración al
sacrificio de Pésaj que se comía al final de la cena, estando ya satisfechos. Se invita a los
niños para que busquen el afikomán, escondido al iniciar el Séder, prometiéndoles algún
premio a que lo encuentre. De esta forma querrán quedarse despiertos hasta el final del
Séder.
Hay judíos que no entienden esta tradición, pero las tradiciones no tienen que ser entendidas
necesariamente. Sin embargo, muchos creen que los pedazos de Afikomen traen una vida
buena y larga para aquellos que los comen.
Tal vez la tradición remonta a los tiempos de Yeshúa. Si es así, entonces Lucas 22,19 tiene
un significado mayor:
"y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo `Esto es mi cuerpo, que
por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.´"
Como Jesucristo había tomado el pedazo de Matzá del medio, que representa el sacerdote y
mediador entre Di-s y el pueblo, lo quebró como su cuerpo iba a ser quebrado, envolvió la
mitad en la servilleta de lino como su cuerpo iba a ser envuelto para su sepultura, lo escondió
como si fuera a ser sepultado, lo trajo de nuevo como Él iba a ser resucitado y lo distribuyó a
todos los que estaban sentados a la mesa de la misma manera que Él iba a distribuir Su vida
a todos los que creen. Mientras El lo hizo, era consciente que el pedazo de Matzá en la mitad
representaba su propio cuerpo, sin mancha, dado para la redención de la humanidad. Así
como la Matzá marcada y penetrada, su propio cuerpo iba a ser marcado y penetrado y por
esas heridas fuimos curados (Isaías 53,5).
Algunos rabinos mesiánicos afirman que el Afikomán nos dice que el Señor Jesús está
escondido ahora en los cielos, hasta el día cuando al Padre le plazca revelarlo de nuevo. Este
pan es el pan que nos habla de la Segunda Venida del Mesías, pero también este pan perdido
que es encontrado, nos habla de cada uno de los pertenecientes a las doce tribus de Israel que
han estado perdidos y que han de ser encontrados de nuevo. Representa también a los
gentiles que han de ser hallados y salvados por medio de la sangre de Jesús Cristo. Nos habla
de los B’nei Anusím, que están perdidos en la historia, en el tiempo y el espacio, y que el
Espíritu Santo los está despertando nuevamente para que retornen a su identidad, a su
legado, a su tradición.
BAREJ
le damos las gracias por la tierra de Israel que nos heredó y le pedimos que apresure el
retorno del Mashiaj.
Barúj Atá Adonai Elhéinu, Mélej HaOlám, hazán et haolám kuló betuvó,
bején, uvejésed uverajamím, Hu notén lejém lejól basár ki leolám jasdó.
Uvetuvó hagadól, tamíd lo jasár lanú veál iejesár lanú mazón leolám vaéd,
baavúr shemó hagadól, ki Hu El zan umefarnés lakól umetív lakól umejím
mazón lejól briotáv ashér bará, ka-amúr: potéaj et iadéja umasbía lejól jai
ratzón. Barúj Atá Adonai, hazán et hakól.
Rahám Adonai Elohéinu, al Israel amejá veál Ierushalaím iréja, veál Tzión
mishkán kevodéja veál malkút beit David meshijéja, vetagdíl meherá kevód
habayít utenajaméinu bejiflaím. Barúj Atá Adonai boné berajamáv
Ierushalayím, Amén.
Barúj Atá Adonai Elohéinu, Mélej HaOlám, haél avínu malkénu haMélej
hatóv beametív lakól. Hu hatív, Hu metív, Hu iyitív lanú.
Osé shalom bimromáv † , Hu iaasé shalom alénu veál kol Israel, veimrú
amén.
Bendito seas, Señor Di-s nuestro, Rey del Universo, que alimentas al mundo entero con Tu
bondad, con favor, clemencia y misericordia. Tú provees pan a toda carne porque Tu
clemencia es eterna. Por Tu inmensa bondad nunca nos faltó ni nos faltarpa nuestro alimento
por siempre y para siempre. Por amor a Su Nombre, Él es Di-s que alimenta y sustenta a
todos y es benéfico para todos, proporcionando alimentos a todas Sus creaturas que ha
creado. Bendito seas, Señor, que alimentas a todos.
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Te agradecemos, Señor Di-s nuestro porque nos diste en heredad a nuestros padres una tierra
agradable, buena y extensa. Te agradecemos por el pacto y la Torá, por la vids y el sustento
en plenitud. Bendito seas, Señor, por la tierra y el alimento.
Bendito seas, Señor Di-s nuestro, Rey del Universo, oh Di-s Padre nuestro, Rey nuestro, Rey
bondadoso y bienhechor para todos. Tú nos has bendecido, nos beneficias y nos beneficiarás.
Y haznos dignos de los días del Mesías y de la vida en el mundo por venir.
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu Nombre, venga Tu reino, hágase Tu
voluntad, como en el cielo, así en la tierra. El pan de cada día dánoslo hoy, perdona nuestras
ofensas, como también nosotros personamos a aquellos que nos ofenden, no nos dejes caer en
la tentación y líbranos del mal. Porque Tuyo es el Reino, Tuya la gloria y Tuya la majestad
por los siglos de los siglos.
El que establece la armonía en las alturas † nos conceda paz a todos y a todo Israel, y dígase
Amén.
GUEULÁ
Esta copa se llama "Copa de la Redención". Nuestros Sabios habían enseñado que la
tercera copa representaba la sangre del cordero pascual que se puso en la puerta de la casa de
nuestros padres en Egipto y por cuya marca de sangre fueron preservados de la muerte. Esta
copa era llamada de redención porque recuerda la tercera vez que el Señor se propuso sacar a
nuestro pueblo de Egipto. Él le dijo a Moshé/Moisés:
"Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto y he oído su clamor por causa de
sus exactores; pues he reconocido sus angustias y he descendido para redimirlos de mano
de los egipcios...” (Éxodo 3 ,7-8).
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Cuando Jesús Cristo estaba bebiendo esta cena pascual con sus discípulos y llegó el
momento de explicar el significado de esta tercera copa, dijo: “Esta es la copa del nuevo
pacto en mi sangre”. Al decir esto, le dio a esta tercera copa una explicación que antes no se
conocía.
Sin embargo, la redención no es plena cuando salimos de Egipto, sino cuando Egipto sale de
nosotros. Para esto último, el Señor estableció un nuevo pacto según el cual borraría para
siempre nuestros pecados y no se acordaría nunca más de ellos. Para borrar esos pecados
hacía falta un sacrificio perfecto. Ese fue el sacrificio de Jesús y Su sangre derramada nos
limpia de todo pecado.
Por eso, después de haber cenado, tomando esta tercera copa, el Mesías dijo “Esta es la copa
del nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama”. Así pues, esta tercera copa nos
habla de la redención física y de la redención espiritual. De la redención temporal y de la
redención eterna. De la redención del cuerpo y de la redención del espíritu. La bebemos con
devoción después de la bendición “boré pri hagafén” (pag. 25 columna der).
HALEL
Leemos una serie de Salmos y cánticos de alabanza a Di-s llamados Halel. Halel en hebreo
significa "adoración," y vemos la hermosa oración del Cohén HaGadol (Sumo Sacerdote) en
Iohanan/Juan 17, que Jesús tomó tiempo para adorar y dar gracias al Señor en la culminación
del Séder de Pesaj, su última cena.
El cordero de la Pascua, sin mancha, tenía palabras de adoración en sus labios cuando iba a
morir. Le agradecemos al Eterno por habernos protegido a lo largo de nuestra historia de
todos aquellos tiranos que anhelaron nuestra destrucción. Es importante, como en todas las
plegarias, contar con una traducción para comprender y concentrarnos mejor en lo que
estamos diciendo.
Al final del Halel bebemos la cuarta copa de vino. La llamamos la Copa de Alabanza, y nos
envía un mensaje profético: que nuestra redención todavía no ha sido completada
experimentalmente. Cuando el Mashíaj venga por Segunda Vez, entonces la redención será
experimentada completamente. Ahora gemimos todavía queriendo ser revestidos de aquella
gloria que El nos ha prometido. Y la creación misma gime y está con dolores de parto hasta
ahora, esperando la liberación de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los
hijos de Di-s.
Y no solo ella, sino que también nosotros mismos que tenemos las primicias del Espíritu,
nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención
de nuestro cuerpo.
Mientras ese momento llega, sigamos fieles al Señor. Mientras ese momento llega, sigamos
adelante. Mientras ese momento llega, echemos mano de la vida eterna. Mientras ese
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momento llega, vivamos bajo la sombra de Sus alas, hagamos el bien, amemos al pobre,
alimentemos al hambriento, visitemos al preso, socorramos al desnudo, protejamos al profeta
y echemos nuestro pan sobre las aguas para que se convierta en semilla que dé fruto para
vida eterna y que sea anotado a nuesra cuenta celestial para el día cuando El venga trayendo
la recompensa de los justos en Su mano.
Tomamos entonces la cuarta copa recitando la Bendición "boré pri hagafén". Esta es una
copa de esperanza.
LA COPA DE ELÍAS
En cada mesa preparada para la Pascua queda un lugar vacío para Elías el profeta, huésped
de honor en cada mesa de la Pascua. La mayoría de nuestros hermanos de raza espera que
Elías venga en Pascua y anuncie la venida del Mesías (Malaquías 4,5). Por eso se prepara un
lugar y se sirve una copa de vino y sus corazones esperan ansiosamente el regreso de Elías
anunciando las buenas nuevas.
De acuerdo con la tradición, el Profeta Elías es el predecesor del Mesías, cuya llegada
simboliza la reunión de los exiliados y el restablecimiento de la soberanía judía sobre Israel;
de esa manera la promesa de retornar a la tierra de los antepasados está asociada con el
Profeta Elías.
Algunos rabinos mesiánicos asocian a Juan el Bautista con la "unción" de Elías, mas no
como Elías mismo; en todo caso esta promesa ya se cumplió con la persona de Iohanan/Juan
el Bautista, que preparó el camino para que el Mesías llegara (Malaquías 5,23-24). La Torá
nos habla en Lucas 1,16; 7,27; Juan 3,21 y Marcos 9,9 de quién es Elías, y sabiendo ya quién
es Elías, nadie puede dudar de que Jesús de Nazareth es el Mashíaj que nuestros padres tanto
esperaron.
Hay otra justificación para beber esta copa con alegría: el Señor había prometido "y os
introduciré (heveiti) en la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob". Esta quinta
expresión está simbolizada por la Quinta Copa que no se bebe en casi todas las comunidades
judías, porque durante los largos siglos del exilio de Israel, el pueblo la consideró como una
promesa que todavía espera su cumplimiento. Sin embargo, es colocada sobre la mesa y es
llamada la Copa de Elías.
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NIRTZA
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