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Rococó

El documento describe el estilo artístico Rococó, caracterizado por formas inspiradas en la naturaleza, mitología y belleza humana. Predominan los colores luminosos, suaves y claros. Refleja la vida elegante y despreocupada de la aristocracia y busca lo agradable, refinado y sensual. Se distingue del Barroco por su opulencia, elegancia y uso de colores vivos.

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Rococó

El documento describe el estilo artístico Rococó, caracterizado por formas inspiradas en la naturaleza, mitología y belleza humana. Predominan los colores luminosos, suaves y claros. Refleja la vida elegante y despreocupada de la aristocracia y busca lo agradable, refinado y sensual. Se distingue del Barroco por su opulencia, elegancia y uso de colores vivos.

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Gusto por los

colores
Arte luminosos,
convencionalista suaves y claros
y cortesano.

Arte mundano, sin


influencias
Expresión de religiosas
la vida
social.

Predominan las formas


inspiradas en la
Es un estilo que
naturaleza, en la mitología,
busca reflejar lo que
en la belleza de los
es agradable,
cuerpos desnudos, en el
refinado, exótico y
arte oriental especialmente
sensual.
en los temas galantes y
amorosos.
Abundancia
decorativa
Empleo de
colores vivos Estilo
Aristocrático

Elegancia

Representación Refleja la vida


de cuerpos despreocupada
desnudos pero de la
enfermisos aristocracia
Conchas Piedras
marinas

El material con el Formas


que está hecho vegetales:
suele ser de hojarasca y
estuco dorado o flores.
madera.
Se dice que el término “Rococó” fue
inventado en torno al año 1797 como
una broma por Pierre- Maurice Quays,
supuestamente se trataba de una
asociación de las palabras francesas
"rocaille" que designa una
ornamentación que imita piedras
naturales y ciertas formas curvadas de
conchas y mariscos, y "baroque" que
viene del término barroco.
Otras versiones buscan el origen en rocaille, un
tipo de ornamentación de los decoradores de
grutas de los jardines barrocos y que se
distinguía por su profuso ensortijamiento

Ha sido considerado como la culminación del


Barroco, sin embargo, es un estilo
independiente que surge como reacción al
barroco clásico impuesto por la corte de Luis
XIV. El rococó a diferencia del barroco, se
caracteriza por la opulencia, la elegancia y por
el empleo de colores vivos, que contrastan con
el pesimismo y la oscuridad del barroco.
El columpio,
obra maestra
de Fragonard,
donde se
recoge el
espíritu
refinado,
exótico y
sensual propio
del Rococó.
El Rococó a diferencia del Barroco, se despreocupa por cuestiones católicas.
Es un arte eminentemente aristocrático, un arte para la alta clase media,
amante de un estilo mundano, íntimo y delicado. La sociedad ansía la
libertad, el buen gusto y el placer. La élite artística e intelectual se reunía
en salones a cuya cabeza estaban damas tan destacadas.
Étienne Falconet. Muchacha bañándose.
1765. Museo del Louvre. París..

T. Gainsborough, Retrato de
dama en azul, c.1778, óleo
sobre lienzo.
El interior es fantasía y
colorido, el exterior es
simple y sencillo. Se
abandonan los órdenes
clásicos

Poco reflejo en las Estancias especializadas


construcciones oficiales; para cada función.
pero perfecto para la La forma dominante era
burguesía y la nobleza circular.

Características
La ventana aumenta
Combinan de medida hasta
ornamentación, convertirse en
colores y mobiliario “ventana francesa”
Una de las características del estilo Rococó es
la marca de diferencia entre exteriores e
interiores. El interior será un lugar de fantasía y
colorido mientras la fachada se caracterizará
por la sencillez y la simplicidad. Se abandonan
los
órdenes clásicos y las fachadas de los edificios
se distinguirán por ser lisas, teniendo, como
mucho, unas molduras para separar plantas o
enmarcar puertas y ventanas. La forma
dominante en las edificaciones rococó era la
circular y siempre que era posible, rodeado de
un jardín o un inmerso parque natural.
En Alemania, el Rococó renueva el barroco bajo el impulso de los príncipes,
especialmente en Prusia con Federico II, y alcanza formas exuberantes, tanto en
las iglesias de peregrinación como en los palacios. Por ejemplo, Die Wies (Wies
Kirche), una obra de Zimmermann en Bavaria. Ahí son particularmente notables
el uso de las arcadas para asegurar la transición hacia la bóveda pintada y los
efectos de luz.
Dominikus Zimmermann. Interior. 1746-56
François de Cuvilliés. Salón de los espejos. Amalienburg Munich.
Palacio Solitude (Stuttgart), un exponente de la arquitectura Rococó en la Alemania
Palacio Solitude (Stuttgart), un exponente de la arquitectura Rococó en la Alemania
La basílica de Ottobeuren (Baviera): los espacios arquitectónicos
confluyen y se dispersan, como si tomasen vida.
Jacques Gabriel es el arquitecto
francés que mejor encarna este estilo.
En los exteriores es un arquitecto
neoclásico, mientras en los interiores
desborda por su gracia y delicadeza
inventiva. Obras suyas son el Petit
Trianon deVersalles y el Hotel Biron
de Paris.
.
En 1734 Gabriel sustituyó a su padre,
quien a su vez había sustituido a Robert
de Cotte, como arquitecto del Palacio de
Versalles. En el año 1735 se convirtió en
arquitecto de primera clase de la Academia
Real de Arquitectura. En 1742, tras la
muerte de su padre, fue nombrado Primer
Arquitecto de Luis XV, el cual depositó en
él toda su confianza.

Creó la decoración versallesca de los años


1730-1760. Esta decoración se caracterizó
por los frisos blancos realizados con oro,
dispuestos en cuadros estrechos
ocupando toda la altura del zócalo.
J. Gabriel: Petit Trianon de Versalles
Los mayores representantes estilo rococó en la arquitectura italiana son Guarino
Guarini, muy activo en el Piamonte y en Mesina, y Filippo Juvarra que trabaja
mucho en Turín como arquitecto de la casa de Saboya
Camillo Guarino Guarini (Módena, 1624
- Milán, 1683). Diseño un número muy
grande de edificios públicos y privados en
Turín, incluyendo palacios para el duque
de Saboya, la Iglesia real de San Lorenzo
(1666-1680), la mayor parte de la capilla
de la Santissima Sindone (patrona de
Turín) (1688), incorporando trabajos
previos de Castellamonte, el Palacio
Carignano (1679-1685), y varios edificios
públicos y eclesiásticos en Módena ,
Messina, Verona, Viena, Praga, Lisboa y
París.
Recibió influencia estilística de Borromini,
y su tendencia fue heredada por su
alumno, Felipe Juvara, y el alumno de
éste, Bernardo Vittone. Palacio Carignano en Turín (1679) por Guarino Guarini
Filippo Juvarra o Juvara: Arquitecto italiano, el más importante del Rococó temprano. Sus
espacios buscaron más la luminosidad y la sofisticación grandilocuentes —inspiradas en la
elegancia clásica— que la exuberancia dramática de sus predecesores romanos del periodo
clásico. Sus obras más importantes se encuentran en Turín, ciudad donde trabajó durante más de
veinte años, coincidiendo con su etapa más productiva. Allí edificó innumerables iglesias,
palacios, casas de campo y pabellones de caza, aparte de trabajar como diseñador de muebles y
otros objetos decorativos. Las dos obras fundamentales de Juvara son la iglesia-monasterio de
Superga (1717-1731), cerca de Turín, y el palacio real de Stupinigi (1729-1733).

Iglesia-
monasterio de
Superga (1717-
1731),
Juvara: Palacio real de Stupinigi (1729-1733).
Fachada del Palacio del
marqués de Dos Aguas, en
Valencia. De planta
cuadrangular irregular,
organizado en torno a un
patio y con torres en las
esquinas, sus fachadas se
alzan con planta baja y dos
alturas, y en un lateral se abre
la puerta principal, realizada
en alabastro por Ignacio
Vergara sobre diseño de
Hipólito Rovira. Presidida por
la imagen de la Virgen del
Rosario, obra de Francisco
Molinelli, desde ella
descienden dos caudales de
agua en alusión al título de
los marqueses, con dos
atlantes a los lados que
simbolizan dos ríos, todo con
aspecto de desbordante
voluptuosidad.
El rococó en España se inicia durante el reinado de Felipe V (1700-1746),
favorecido por el estilo churrigueresco, que había llevado al barroco al
recargamiento ornamental. Su influjo fue limitado, ya que fueron muy pocos los
contactos que España mantuvo con el rococó europeo y especialmente con
Francia y Alemania.
Piedra rosada

Balcones de
Tres pisos
hierro

Pórticos con arcos


de medio punto
sobre pilares
Alberto Churriguera
Plaza Mayor Salamanca
Se recuperaron personajes
mitológicos que se
entremezclan en las
escenas, dotándolas de
sensualidad, alegría y
frescura.

Usaron colores claros El retrato también fue


y delicados y las popular entre los pintores
formas curvilíneas rococós.

Características
La pintura francesa del
Su origen esta siglo XVIII tiene como
puramente dirigido a protagonista el uso del
color y las escenas
las artes decorativas galantes y cotidianas.
Es considerado el más
importante pintor rococó,
creador de un nuevo género
pictórico: las «fêtes galantes»
(fiestas galantes), con escenas
impregnadas con un erotismo
lírico

Por otro lado, busca el contacto con la


naturaleza (paisajes) y personajes con
ricas telas, donde todo es muy colorista.
Su obra más representativa es Embarque
para Citerea. Otras son Gilles, Los
placeres del baile...
Embarque para Citerea Se trata de una pintura que quiere seducir representando
escenas de seducción: Watteau inventa un género nuevo en el que la comedia se
desarrolla en la naturaleza y se mezcla con ella, mientras que se borra la distinción
entre el espectáculo teatral y la ceremonia mundana. La invención supera aquí a la
imitación; la composición parece guiada por el sueño o el recuerdo. Cuando sitúa a
sus actores y enamorados bajo los árboles.
Capitulaciones
de boda y
baile
campestre, c.
1711, Museo
del Prado
La canción de
amor. 1717
Francois Boucher
(1703-1770) Favorito de
Madame Pompadour.
Frívolo, superficial con
paisajes escenográficos,
desarrolla un arte rico al
margen de las exigencias
institucionales (la academia).

El tocado de Venus, Museo


Metropolitano, Nueva York.
F. Boucher, en sus cuadros optó por la Francois Boucher Desnudo en reposo /
Reclinada. 1751, óleo sobre lienzo, 59,5 x 73,5
belleza del desnudo femenino
Francois Boucher El baño de Diana, c.1742,
óleo sobre lienzo, Museo del Louvre, París.
F. Boucher: marca la
transicion entre los
dos máximos
representantes del
rococó: Watteou y
Fragonard.

F. Boucher, La
marquesa de
Pompadour, c.1758,
óleo sobre lienzo,
REINALDO Y ARMIDA
1734. Paris. F. Boucher
La Venus del espejo.
1751. F. Boucher
Discípulo de Chardin y Boucher,
la pintura de Fragonard se
vincula en exceso al rococó. Su
pintura prescinde de los temas
heroicos, es más, simplemente
prescinde de los temas, para
hacer sólo pintura. Se le ha
considerado un precursor de
Delacroix y de Cézanne.
Jean Honoré Fragonard
(1732-1806). Corresponde al
último período, pincelada fina y
atrevida. Es un artista versátil,
sólidamente preparado y con
dotes excepcionales para el
dibujo y el color. El amor a la
naturaleza, el paisaje y el
intimismo con carácter de juego
o diversión, así como la
pincelada rápida y cremosa, es
su característica principal.

El columpio. 1767, 81 x 64 cm,


Óleo sobre lienzo
Sus composiciones,
son de gusto teatral, el
paisaje y el juego
galante, adquieren
valores plásticos de
gran categoría.

J.H. Fragonard,
La Rosquilla,
1765-72, 70 x 87
cm, Óleo sobre
tela.
El recuerdo de Van Dyck, pintor en la corte de Carlos I, no había
servido de precedente ni creado escuela. Tampoco existía una
escuela de paisajistas autóctonos. En la segunda mitad del siglo
XVIII, se produce la búsqueda de un arte original a partir del
retrato y del paisaje, este proceso fue apoyado por la sociedad,
que sentó las bases de su peculiar refinamiento y constituirá una
de las fuentes de inspiración fundamentales del arte del siglo XIX

Willlam Hogarth (1697-1764) Retratos muy humanos. También es


grabador, caricaturista, es el maestro de la sátira social y de la
política en contacto directo con la literatura del momento.

El acercamiento a la vida cotidiana a través de la pintura de


género fue el objetivo principal de la obra de Hogarth, juntamente
con sus retratos, ámbito en el cual conseguirá espléndidas
creaciones
Quien contribuyó a
crear una teoría
sobre la belleza del
Rococó; sin referirse
intencionadamente
al nuevo estilo fue
William Hogarth,
quien afirmaba que
la curva en S
presente en las
pinturas del Rococó
era la base de la
belleza y de la gracia
presente en el arte y
en la naturaleza.
Ningún otro artista ha descrito la vida social y política inglesa del siglo XVIII
con la agudeza de visión, la mordacidad y su espíritu crítico En Hogarth, lo
verdadero se expresa en el inconformismo de su estilo, en una postura
poco pretenciosa que relega toda necesidad de representación tras la
reproducción insobornable de lo observado.

Hogarth empleaba la ironía


para condenar los vicios
aristocráticos y políticos de
la época, las imágenes en
un primer momento pintadas
y posteriormente difundidas,
en forma de grabado, se
suceden como instantes
teatralizados: narran el
destino de los personajes,
desde los placeres de los
inicios hasta la decadencia
final
La construcción de la nueva mansión del conde, visible a través de la ventana, está
parada, y un usurero negocia el pago para continuarla. El viejo conde gotoso señala
un cuadro del árbol genealógico de su familia, mientras que el hijo se mira en el
espejo, y la novia es consolada por el abogado. Dos perros encadenados entre sí en
una esquina reflejan la situación de la pareja.
Matrimonios
a la moda

Contrato de
boda
Marido y mujer parecen mutuamente desinteresados. Un perrito encuentra un
sombrero de señora en el bolsillo del abrigo del marido, indicando una aventura
adúltera. Una espada rota a los pies muestra que ha habido lucha. La postura abierta
de la mujer indica también infidelidad. El desorden de la casa y el mayordomo con
una pila de facturas muestra que los asuntos de la casa son un desastre.

Matrimonios
a la moda

Poco después
de la boda
vizconde visitando a un médico con una joven prostituta. El vizconde, infeliz con las
píldoras de mercurio para curar su sífilis, exige un reembolso, mientras la prostituta,
junto a él, frota una llaga abierta en su boca, una señal temprana de la enfermedad.

Matrimonios
a la moda

Visita al
médico
El abogado, Silvertongue, el mismo del primer cuadro, está inclinado junto a la
condesa, sugiriendo la existencia de una relación amorosa. Este punto es
subrayado por el niño, que delante de la pareja, apunta a los cuernos de la estatua
de Acteón, símbolo del adulterio. Los cuadros del fondo incluyen la historia de Lot y
sus hijas, Júpiter e Ío, y el rapto de Ganimedes

Matrimonios
a la moda

El despertar
de la Condesa
El nuevo conde ha sorprendido a su mujer acostada con su amante, el abogado, y al
atacarlo resulta fatalmente herido. Mientras ella suplica perdón al hombre malherido,
el asesino, en camisa de dormir, sale precipitadamente por la ventana. El cuadro de
una mujer con una ardilla en la mano, colgado detrás de la condesa, contiene
connotaciones lascivas. Las máscaras en el suelo indican que la pareja ha estado
colocándose diferentes máscaras.

Matrimonios
a la moda

La muerte del
conde
la condesa se envenena, atormentada por el dolor y la viudedad, después de que su
amante es colgado en Tyburn por el asesinato de su marido. Una vieja aya llevando
a su hijo permite al niño darle un beso, pero la marca en la mejilla del niño y la pinza
en su pierna, sugieren que su enfermedad ha pasado a la siguiente generación. El
padre de la condesa, cuya vida miserable es evidente en la casa desnuda y el perro
famélico, retira el anillo de boda de su dedo.

Matrimonios
a la moda

El suicidio de
la Condesa
Sir Joshua Reynolds (1723-1791) Famoso como retratista
social. Es el prototipo del artista culto que viaja por Italia y
admira el renacimiento y a algunos pintores barrocos. Su
técnica se hace evidente en lienzos de color claro con
imprimación blanca o gris.
Tras realizar una serie de dibujos preliminares, centraba la
cabeza del personaje con una mancha de pintura blanca y
trazaba los rasgos más acentuados con laca, blanco y
negro. En sucesivas sesiones, disponía los tonos cálidos
de carne aplicando colores opacos y veladuras.
Tras concluir los rostros, un ayudante del taller llevaba a
cabo las telas teniendo como modelo un maniquí; un
segundo operario se encargaba del paisaje y el propio
Reynolds daba las luces y el toque final.
Reynolds: Nelly
O´Brien 1948
J. Reynolds,
La niña de Hare,
1788-1789, óleo sobre
lienzo, 0´77 x 0´63 cm,
Museo del Louvre,
París.
Thomas Gainsborough
(1727-1788) Retratos
femeninos y paisajes
serán su temática, con
una pincelada suelta y
ligera

T. Gainsborough,
Retrato de dama en
azul, c.1778, óleo sobre
lienzo.
Aunque en el siglo XVIII pierde su papel protagonista frente a Francia, Italia
sigue contantando con figuras de gran peso e importancia.

En Venecia destaca la figura de Tiépolo (1696-1770). Su arte es muy personal,


aunque se inspira en la tradición renacentista y barroca (Veronés) aportando
nuevos ángulos ópticos, en escorzo de planos en declive, nuevamente los
personajes se asoman a la tierra en actitudes teatrales.

El arte de Tiepolo se centró principalmente en la creación de grandes frescos


y pinturas al óleo sobre techos y paredes diseñados en armonía y consonancia
con el ornato y decoración de la arquitectura rococó imperante en aquel
momento. En ellos representará convincentes escenas cotidianas así como
visionarios y místicos temas bíblicos y mitológicos, el resto son inevitables. La
composición es dramática, la línea fluida y elegante, el color luminoso y
delicado y el tratamiento de la luz sumamente atmosférico. La luminosidad y
plasticidad de su estilo, junto con el agradable colorido de tonos pastel que
utiliza en sus obras, siguieron siendo populares incluso después de que los
arquitectos comenzaran a levantar edificios en un estilo mucho más austero y
severo como fue el neoclasicismo.
Tiépolo: Frescos del Palacio
Real de Madrid 350 × 425
Tiépolo: Frescos
Pocas son las esculturas que pueden calificarse de Rococó, ya que son
una evolución del Barroco o una mezcla de Neoclasicismo y Barroco. En el
terreno escultórico, el gusto por los objetos pequeños, refinados, expresan
mejor que las obras monumentales el gusto Rococó, que tiene una gran
valoración de las llamadas artes menores (porcelanas, espejos, vidrio,
cerámicas, muebles...).

A lo largo del siglo XVIII perdura un cierto deseo de magnificencia en los


monumentos sepulcrales y en las estatuas conmemorativas, que contrasta
con el agudo intimismo del retrato. Las figuras más significativas son:
Bouchardon, Pigalle y Falconet.

Bouchardon (1698-1762): visita Roma y ejecuta copias de esculturas


antiguas, de las cuales aprende los presupuestos fundamentales del
Clasicismo.

En 1739, los regidores de Paris le encargan una fuente, la fuente de


Grenelles en una monumental arquitectura, la villa de Paris, vestida a la
antigua, donde realiza una composición piramidal.
Bouchardon representó a Cupido tallando
su arco con la maza de Hércules, un
símbolo excelente del estilo Rococó. El
semidiós es transformado en un niño
tierno, la maza que usaba Hércules para
romper huesos ahora es transformada en
flechas que golpean el corazón, en el
momento en que el mármol es sustituido
por el estuco.

Su estilo es Rococó francés, que fue


expresado mediante la delicada escultura
de porcelana, más que con estatuas de
mármol e imponentes. Los motivos
alegres y amorosos son representados
en la escultura, así como la naturaleza y
la línea curva y asimétrica

Cupido fabrica su arco con la maza


de Hércules Edmé Bouchardon en
1750, en Francia
Etienne Maurice Falconet (1716-1791): artista también protegido por madame Pompadour,
Falconet se abrió pronto camino entre los escultores reales. Sus figuras menudas con
mujeres casi niñas y composiciones refinadas y sensuales consiguieron un enorme éxito.
Fue nombrado en 1757 director del taller de escultura de Sévres, realizó numerosos
modelos, lo cual contribuyó a la difusión de su estilo. Fue elegido por Catalina II de Rusia,
gracias a la recomendación de Diderot para alzar la estatua ecuestre de Pedro el Grande,
en San Petesburgo, anticipando ya el gusto neoclásico de la segunda mitad del siglo.

La Bañista: La ninfa femenina y grácil


de cuerpo alargado. Falconet, realizó
en 1757 una muy refinada
composición de la amante del rey Luis
XV; una obra llena de sensibilidad y
elegancia. El cuerpo femenino, grácil y
alargado, con los hombros caídos y el
pecho menudo, es una constante del arte
de Falconet. El original es una estatuilla
de mármol blanco, de 80 cms de alto

“El fin más digno de la escultura desde el punto de vista moral es


perpetuar el recuerdo de los hombres ilustres y ofrecer modelos de virtud”.
En Alemania, como en Europa central, no es fácil separar arquitectura y
escultura, incluso podría afirmarse que el Rococó peculiar que reelabora la
tradición italiana y la influencia francesa, se dan formas graciosas, juegos
de luz y estucos que se integran en iglesias y palacios –escaleras, jardines
y parques, figuras alegóricas, etc.

Quizá lo más destacado es la riqueza inventiva, que lleva, especialmente


los altares de las iglesias, a un “nuevo manierismo” de figuras gráciles y
elegantes. Los retablos austriacos y bávaros continúan la escenografía
barroca heredada de Bernini, pero su fantasía lumínica es totalmente
nueva.

Es importante mencionar la importancia de la keinplastik (escultura


pequeña) en porcelana. A partir de 1710, la fábrica de Meissen alcanzó
gran fama por los objetos que imitaban la cerámica oriental. Pronto
surgieron otras fábricas que crearon su propio estilo variando motivos,
formas y colores.
Ignaz Günther: Tobías y el ángel

Ignaz Günther: La Piedad


En españa persiste la tradición escultórica en madera, específicamente la
imaginería y retablos.

Francisco Salzillo (Murcia, 1707 - 1783), figura


culminante de la escultura rococó española

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