Guía Completa sobre Argumentación Jurídica
Guía Completa sobre Argumentación Jurídica
¿Qué es la argumentación?
La argumentación es una práctica discursiva que tiene como propósito defender una
postura o una opinión y disuadir al otro de la propia. Para ello emplea razonamientos
(argumentos) lógicos, conscientes, demostrables.
Características de la argumentación
En líneas generales, todo ejercicio de argumentación cumple con las siguientes
características:
Estructura de la argumentación
La argumentación no consiste en el manejo libre de las premisas, sino que se apega a
ciertas estructuras para resultar eficaz. Así, debe constar de:
Las premisas toman la forma de un enunciado, del cual podrá extraerse una conclusión a
través de un razonamiento lógico, el cual podrá ser tenido como válido, o no. Según
Christian Plantin en La argumentación (2001), el siguiente esquema describe una estructura
argumentativa:
Ley de pasaje
(premisa más general)
En este caso, la argumentación consiste también en una premisa menor (un dato que se
tiene de antemano) y una Ley de pasaje (llamada también lugar común o topoi) que es una
premisa más general, similar a la premisa mayor de Aristóteles. De la articulación de las
dos, puede obtenerse una propuesta o conclusión lógica.
Lo anterior, sin embargo, tiene que ver con el proceso mental de la formulación de un
argumento. A la hora de construir textos argumentativos, no suele haber una
estructura fija o debida a la cual ceñirse, sino que existe una relativa libertad a la hora de
plantear la información. En todo caso, ciertas reglas lógicas aplican:
Tipos de argumentaciones
Los argumentos pueden clasificarse de acuerdo a diferentes criterios, como son:
Según su capacidad de persuasión. Esto es, según qué tanto convenzan al otro,
podemos hablar de argumentos débiles (fáciles de rebatir), argumentos sólidos
(difíciles de rebatir) o argumentos irrefutables (imposibles de rebatir).
Según su validez formal. O sea, según se adapten o no a un modelo de lógica
riguroso, podemos diferenciar entre argumentos válidos e inválidos.
Según su contenido. Es decir, según el tipo de argumentos que proponen, podemos
distinguir entre diversas tendencias, enmarcadas en categorías de tipo social y
cultural que pueden variar, pero que a grandes rasgos son:
o Tópico de la existencia. Aquellas cosas presentes se prefieren siempre a las
inexistentes. Por ejemplo: “Yo también amo el cine, pero hoy no hay
función”.
o Tópico de la utilidad. Aquello útil y productivo se prefiere siempre a lo
inútil u ocioso. Por ejemplo: “No sigas perdiendo el tiempo con eso, si no lo
vas a lograr”.
o Tópico de la moralidad. Aquello que se ciñe a las ideas tradicionales de
bien y mal, es preferible a lo que no. Por ejemplo: “Una señorita de su casa
no debería andar tan tarde por la calle”.
o Tópico de la cantidad. Aquello más abundante es preferible a lo escaso.
Por ejemplo: “Mejor llévate el vestido azul, ese color se está usando
mucho”.
o Tópico de la calidad. Aquello que se valora como de mejor calidad, es
siempre preferible a lo otro. Por ejemplo: “Prefiero comprar un solo
pantalón, pero que sea de buena marca”.
Ejemplos de argumentación
Son ejemplos de uso de la argumentación:
- Fuente: [Link]
propiedades textuales?
Al igual que todos los textos, cuando elaboramos una argumentación
tenemos que tener en cuenta las propiedades textuales de adecuación,
coherencia y cohesión:
Son tres los elementos o partes en las que se divide generalmente una
argumentación: la tesis, el cuerpo argumentativo y la conclusión. A
pesar de que la mayoría de los textos argumentativos suele presentar
estos tres elementos, puede ocurrir que esté ausente alguno de ellos: la
tesis, en muchos casos, es sustituida por una exposición inicial sobre el
tema que se va a tratar. Es muy importante, por esta razón, señalar que
el texto expositivo y argumentativo funcionan conjuntamente en el caso
de la argumentación: no podemos defender ideas o situaciones sin
haberlas puesto, previamente, en conocimiento de nuestro receptor.
La tesis
El cuerpo de la argumentación
La conclusión
CUERPO DE LA
TESIS CONCLUSIÓN
ARGUMENTACIÓN
- Idea fundamental que se Relación de argumentos Cierre del texto, tras el
defiende. para defender la idea razonamiento lógico
planteada o refutar ideas derivado de la
- Debe formularse de contrarias a ella. argumentación
precedente.
forma clara.
Argumentación jurídica
La argumentación jurídica es un proceso cognitivo especializado (teórico o practico) que se
realiza mediante concatenación de inferencias jurídicas consistentes, coherentes, exhaustivas,
teleológicas, fundadas en la razón suficiente, y con conocimiento idóneo sobre el caso objeto de
la argumentación. La argumentación jurídica se concretiza relacionando premisas, a
la luz vinculante de los principios y demás cánones lógicos pertinentes, para obtener secuencial
y correctamente, conclusiones que, según el caso, afirme o nieguen la subsunción del hecho en
la hipótesis jurídica o afirmen o nieguen la validez o invalidez o la vigencia formal o real de la
norma jurídica dada o afirmen o nieguen la pertinencia o impertinencia, o la aplicabilidad o
inaplicabilidad o la compatibilidad incompatibilidad de la norma jurídica al caso concreto.
Cuando la argumentación jurídica este referida al aspecto – fáctico vinculado a la norma
jurídica positivizada, (por ejemplo: a su fuente real o material) ella se orientara a demostrar o
refutar la verdad o probabilidad o la falsedad o el error sobre el caso. Entonces se necesitara
como apoyo el empleo de de una o mas inferencias enunciativas para alcanzar a verdad
concreta o la probabilidad o falsedad de problema.
La argumentación jurídica consiste en esgrimir una serie concatenada de razonamientos
expuestos a persuadir al destinatario sobre la validez de una tesis que por lo general no está
demostrada. Es una serie concatenada de inferencias.
Con el empleo del concepto, la concatenación que debe existir inexcusablemente una
conexión interna entre las inferencias; de modo que, la argumentación jurídica sea siempre una
unidad sistémica (coherente), una totalidad constituida por una conexión racional de sus
componentes. La aplicación consciente de los principios de la no contradicción formal y de
coherencia tendrá como resultado la correcta concatenación de inferencias.
Excepcionalmente, la argumentación jurídica puede concretarse mediante una sola inferencia,
es decir en un solo argumento.
La exigencia de la consistencia en la argumentación implica el deber de evitar
contradicciones entre las inferencias que se concatenan y se orientan hacia una determinada
conclusión.
Esta exigencia implica el deber de cada argumentante a tener en cuenta y respetar los
principios de no contradicción formal y de identidad durante la argumentación de cada tesis
que sostiene. Esta exigencia no impide la contraposición de argumentos como ocurre con
el discurso del refutante.
En la concatenación de argumentos o realidades dadas, se respetará la exigencia de la
consistencia y de la coherencia.
Se dice que es finalista porque toda argumentación esgrimida con rigor está en razón directa
de la representación antelada del resultado que persigue el argumentante, como es la de
demostrar la verdad o probabilidad o falsedad, etc. y persuadir al destinatario, para que la tesis
sea admitida por la fuerza de los argumentos del argumentante.
Cuando decimos que esta fundada en la razón suficiente, es porque, como afirma Leibniz:
"Nada ocurre sin una razón suficiente", es decir nada ocurre sin que sea posible para un ser que
conozca las cosas suficientemente el dar una razón de ello, mostrando porqué las cosas son así
y no de otra manera. Razón en virtud del cual juzgamos que ningún hecho puede considerarse
verdadero o existente y ningún juicio veraz si n hay razón suficiente por el cual deba ser así y no
del otro modo"[3]. Dicho de otro modo, nada ocurre sin una razón de demostrar.
Cada conclusión inferida debe indicar el fundamento del por qué es "así" o no es "así" el
significado que contiene.
La argumentación es un comunicación razonada por eso, una argumentación sea jurídica o no,
solo se concreta en una relación diádica. Es de naturaleza transitiva. Se diferencia de la
reflexión porque ésta comienza, se desarrolla y concluye en la mente del mismo sujeto
cognoscente. En la argumentación (sea jurídica o no) el conocimiento, la voluntad, el
sentimiento se proyectan a otro u otros en el afán de lograr que la tesis sea admitida.
La tesis de la argumentación es la idea nuclear a defender, sostener o refutar. Es el punto de
partida de la actividad cognitiva argumentativa. En alguna ocasión esa tesis quizá tenga
la calidad de una hipótesis; en otros casos, la tesis tiene la calidad de una afirmación o negación
categórica. El contenido de la tesis o bien es de índole netamente jurídica o bien de índole
fáctica pero regulada por la norma jurídica o que debe ser regulada. Jurídicamente, esa
realidad fáctica, esa realidad fáctica está prevista en la hipótesis jurídica o como elemento
fáctico de la consecuencia jurídica. La tesis debe ser formulada con claridad.
Es inexcusable el deber de usar adecuadamente el lenguaje durante la argumentación.
Solo y solamente e empleo correcto del lenguaje permitirá al argumentante expresar, transmitir
el sentido auténtico de lo que sostiene; además, la argumentación jurídica exige el empleo
riguroso del lenguaje técnico-jurídico pertinente a cada caso.
Es necesaria la coherencia entre las premisas y la conclusión.
La conclusión final de toda argumentación debe tener una conexión inescindible con las
premisas argüidas.
En casos de argumentación compleja la conclusión final es la resultante de las conclusiones
parciales (intermedias) inherentes a cada uno de los múltiples y relevantes aspectos del
problema.[4]
La conclusión debe reflejar con todo rigor y nitidez la calidad y cantidad del contenido de las
premisas; evitando, de ese modo, incurrir, por ejemplo, en la falacia, excepto el caso de una
argumentación jurídica por inducción incompleta en la que la conclusión tendrá una extensión
mayor que lo abordado en las premisas y, además ella será de grado probable, supuesto que
puede ocurrir eventualmente, por ejemplo, durante el debate jurídico para la formulación de
una norma positiva.
Para que la conclusión esté exenta de invalidez, error, falsedad, es necesario que a
argumentación haya tenido lugar sin paralogismos ni falacias.
En principio, pueden distinguirse tres distintos campos de lo jurídico en que se efectúan
argumentaciones.
El primero de ellos es el de la producción o establecimiento de normas jurídicas. Aquí, a su vez,
podría diferenciarse entre las argumentaciones que se presentan en una fase pre legislativa y
las que se producen en la fase propiamente legislativa.
Las primeras se efectúan como consecuencia de la aparición de un problema cuya solución –
total o parcial- se piensa que puede ser la adopción de una medida legislativa. Ejemplo de ello
son las discusiones sobre la despenalización o no del aborto, de la eutanasia o del tráfico
de drogas, o sobre la regulación del llamado tráfico de influencia.
Otro tipo de argumentaciones surgen cuando un problema pasa a consideración del
Parlamento o de algún órgano de la Administración, lo que haya o no discutido previamente la
opinión pública. Mientras que en la fase prelegislativa puede considerarse que los argumentos
tiene, en general, un carácter más político y moral que jurídico, en la fase legislativa los papeles
se invierten, de manera que son las cuestiones de tipo técnico – jurídico las que pasan a un
primer plano.
En todo caso, las teorías de la argumentación jurídica de que disponemos no se ocupan
prácticamente de ninguno de estos contextos de argumentación.
Un segundo campo en que se efectúan argumentos jurídicos es el de la aplicación de normas
jurídicas a la resolución de casos, bien sea esta un actividad que llevan a cabo jueces en sentido
estricto, órganos administrativos en el mas amplio sentido de la expresión o simples
particulares. Aquí a su vez, cabria distinguir entre argumentacio0nes en relación
con problemas concernientes a los hechos, o bien al Derecho.[5]
Puede decirse que la teoría de la argumentación jurídica dominante se centra en las cuestiones
relativas a la interpretación del Derecho y que se plantean en los órganos superiores de la
administración de justicia.
Finalmente, el tercer ámbito en que tienen lugar los argumentos jurídicos es el de la dogmática
jurídica. La dogmática es, desde luego, una actividad compleja en la que cabe distinguir
esencialmente estas tres funciones:
1) suministrar criterios para la producción del Derecho en las diversas instancias en que ello
tienen lugar;
2) suministrar criterios para la aplicación del Derecho;
3) ordenar y sistematizar un sector del ordenamiento jurídico.
Las teorías usuales de la argumentación jurídica se ocupan también de las argumentaciones
que desarrolla la dogmática en cumplimiento de la segunda de estas funciones.
Dichos procesos de argumentación no son muy distintos de los que efectúan los órganos
aplicadores, puesto que de lo que se trata es de suministrar a esos órganos criterios –
argumentos- dirigidos a facilitarles – en sentido amplio- la toma de una decisión jurídica
consistente en aplicar una norma a un caso.
La diferencia que, no obstante, existe entre ambos procesos de argumentación podría
sintetizarse así: Mientras que los órganos aplicadores tienen que resolver casos concretos, el
dogmático del Derecho se ocupa de casos abstractos.
Por un lado, porque el practico necesita recurrir a criterios suministrados por la dogmática, al
menos cuando se enfrenta con casos difíciles, al tiempo que la dogmática se apoya también en
casos concretos. Por otro lado, porque en ocasiones los tribunales - o cierto tipo de tribunales-
tiene que resolver casos abstractos, esto es, sus decisiones pueden no consistir en condenar a X
a pagar una cierta cantidad de dinero o en absolver a Y de determinado delito, sino también en
declarar que determinada leyes institucional, que un reglamento es ilegal o que cierta norma
debe interpretarse en cierto sentido.
Por lo demás, algunos tribunales, al decidir en caso concreto, crean jurisprudencia, lo que
significa que la regla en que basan su decisión y que viene expresada en la ratio decidiendo del
fallo tiene un carácter general y abstracto y vale, en consecuencia, para los casos futuros.
Características
Decir cual es la norma o interpretación de la norma a usar.
Aplicación de un caso concreto orientada a demostrar la verdad/refutar, la verdad/falsedad
sobre un caso.
Se debe evitar contradicciones.
Se concreta mediante una sola inferencia.
Puesto que toda la argumentación pretende la adhesión de los individuos, el auditorio, a que se
dirige, para que exista argumentación se necesitan ciertas condiciones previas, como la
existencia, de un lenguaje común o el concurso ideal del interlocutor, que tiene que mantenerse
a lo largo de todo el proceso de la argumentación. En la argumentación se pueden distinguir
tres elementos, el discurso, el orador y el auditorio; pero este ultimo como se indica, juega un
papel predominante y se define como el conjunto de todos aquellos en quienes el orador quiere
influir con su argumentación. PERELMAN pone de manifiesto cómo la distinción clásica entre
tres géneros oratorios: el deliberativo (ante la asamblea), el judicial (ante los jueces) y el
epidíctico (ante espectadores que no tienen que pronunciarse), se efectúa precisamente desde
el punto de vista de la función que respectivamente juega el auditorio y concede, por cierto, una
considerable importancia al género epidíctico (cuando el discurso parte de la adhesión previa
del auditorio, como ocurre en los panegíricos, en los sermones religiosos o en los mítines
políticos), pues el fin de la argumentación no es solo conseguir la adhesión del auditorio, sino
también acrecentarla. Sin embargo, la clasificación más importante de tipos de argumentación
que efectúa PERELMAN se basa en la distinción entre la argumentación que tiene lugar ante el
auditorio universal, la argumentación ante un unico oyente (el diálogo) y la deliberación con
uno mismo.[6]
Sobre todo en los últimos años, se hs concedido una gran importancia al concepto
perelmaniano de auditoria universal, que aunque dista de ser un concepto claro, al menos en el
tratado parece caracterizarse por estas notas:
1) Es un concepto límite en el sentido de que la argumentación ante el auditorio universal es
la norma de la argumentación objetiva.
2) Dirigirse al auditorio universal es lo que caracteriza a la argumentación filosófica.
3) El del auditorio universal no es un concepto empírico: el acuerdo del auditorio universal
"no es una cuestión de hecho, sino de derecho".
4) El auditorio universal es ideal en el sentido de que está formado por todos los seres de
razón, pero por otro lado es una construcción del orador, es decir, no es una entidad
objetiva.
5) Ello significa no solo que diversos oradores construyen diversos auditorios universales,
sino también que el auditorio universal de un mismo orador cambia.
Una de las funciones que cumple este concepto en la obra de PERELMAN es la de permitir
distinguir (aunque se trate de una distinción imprecisa, como también lo es la distinción entre
los diverso auditorios) entre persuadir y convencer. Una argumentación persuasiva, para
PERELMAN, es aquella que solo vale para un auditorio particular, mientras que una
argumentación convincente es la que se pretende válida para todo ser de razón.
En fin, la argumentación, a diferencia de la demostración, está estrechamente ligada a
la acción o un proceso con la que se pretende obtener un resultado: lograr la adhesión del
auditorio, pero solo por medio del lenguaje, es decir, prescindiendo del uso de
la violencia física o psicológica. Por otro lado, su proximidad con la practica hace que en la
argumentación no quepa hablar propiamente de objetividad, sino tan solo imparcialidad:… ser
imparcial no es ser objetivo, es formar parte del mismo grupo que aquellos a los que se juzga,
sin haber tomado partido de antemano por ninguno de ellos. La noción de imparcialidad, por
otro lado, parece estar en estrecho contacto con la regla de justicia (ser imparcial implica que
en circunstancias análogas se reaccionaría igual) y con lo de auditorio universal (los criterios
seguidos tendrían que ser validos para el mayor número posible y en última instancia, para el
auditorio universal.
Al estudiar las premisas de que se parte en una argumentación, se pueden distinguir tres
aspectos: el acuerdo, la elección y la presentación de las premisas.
Para poder desarrollare una argumentación hay que partir, en efecto, de lo que se admite
inicialmente, si bien el punto de partida mismo constituye ya un primer paso en su
actualización persuasiva. Los objetos de acuerdo pueden ser relativos a lo real (hechos verdades
o presunciones), o bien relativos a lo preferible (valores, jerarquías y lugares de lo preferible).
[7]
Otros aspectos
Importancia: permite suplir la falta de prueba respecto de la verdad o falsedad de una tesis.
Ámbito; es el área de lo posible o probable
Finalidad: convencer al destinatario. Lograr la adhesión de un auditorio sobre una tesis
para que se materialice en la conducta de los individuos.
Objeto: generar puntos de vista en pro y en contra acerca de una tesis.
Estructura
5.1 Tesis
Es el objeto de la argumentación, es la idea nuclear a sostener o a refutar. Es el problema, un
hecho que genera controversias y que va a generar diferentes puntos de vista.
5.2 Fundamentos
Son dados por el razonamiento, estos deben ser expuestos con orden y claridad.
5.3. Conclusión
Es la afirmación de la tesis.
En la especie, la argumentación desde el punto de vista jurídico, aplicado a la impartición de
justicia, se trata de los Razonamientos y Justificaciones del Juzgador para tomar sus decisiones
en los juicios en particular.
Tiene su origen en la retórica que es la ciencia de poder argumentar, relacionada a la vez con
la oratoria que es en sí el arte de hablar con elocuencia y persuadir, por lo tanto para que un
juzgador base sus resoluciones, las cuales deben estar debidamente fundamentadas y
motivadas, la motivación son los argumentos lógico-jurídicos aplicados para realizar una
resolución clara, precisa y congruente con los planteamientos de las partes en los hechos de
la demanda y contestación, así como la aplicación del derecho por parte del juzgador en la
sentencia que al juicio en particular le recaiga.
Como antecedente tenemos que la manera de juzgar o impartir justicia en el transcurso del
tiempo ha tenido diversas acepciones o modalidades, basada en las diversas etapas del derecho,
siendo el primer antecedente el ESTADO ABSOLUTISTA: el cual se origina con la creencia de
que los reyes, los cuales por tener origen "divino", designaban a los juzgadores de ese entonces,
éstos también creían tener cierta divinidad por el origen de su nombramiento, por lo que sus
determinaciones resultaban inatacables pero sin fundamento legal alguno, quedando el sujeto a
expensas de la decisión "divina" sin demostrar su culpabilidad o inocencia, por lo que
ese sistema, lejos de ser justo o divino, era en muchas ocasiones arbitrario e injusto, apartado
de la realidad jurídica.[8]
Posteriormente, en la etapa de la revolución francesa, inglesa y norteamericana, se crea el
llamado ESTADO DE DERECHO: con el que nace la era de la codificación, dando a luz al
sistema conocido como el SISTEMA GRAMATICAL, que no es otra cosa que aplicar el derecho
en base a lo que estipulan los códigos, es decir IRSE A LA LETRA SIN MAYOR
INTERPRETACIÓN, por lo que también este sistema resultaba en diversas ocasiones injusto
por no argumentar o interpretar el precepto legal con el delito o asunto en particular, ya que el
mas parecido era el que se aplicaba.
El criterio gramatical se trata de el LENGUAJE EMPLEADO POR EL JUZGADOR en sus
resoluciones, aplicado en dos variantes rígidas que son desde el punto de vista SEMANTICO,
mediante el cual el juzgador se limita únicamente a DESENTRAÑAR lo que la norma expresa, y
A CONTRARIO, solo cuando en el particular así lo permite la norma.
Tiempo después, con la creación del Tribunal Constitucional de Austria nace el ESTADO
CONSTITUCIONAL DE DERECHO, basado en el sistema de Jerárquico, (constitución, leyes,
jurisprudencia, etc), aplicando en esta etapa el criterio SISTEMÁTICO, desde el aspecto legal se
refiere a EL CONTEXTO NORMATIVO O CUERPO DE LEYES EN EL QUE SE ENCUENTRA
INSERTO EL ENUNCIADO (LLÁMESE ENUNCIADO AL DELITO Y/O FIGURA JURÍDICA
EN PARTICULAR).
EL CRITERIO SISTEMÁTICO, tiene además métodos o particularidades mediante el cual se
desarrolla para llegar a su objetivo, siendo éstos:
A SEDES MATERIALES: que no es otra cosa que la localización física de la( norma,
(LOCALIZACIÓN TOPOGRÁFICA DE LA NORMA).
A RUBRICA: porque todos los ordenamientos legales se localizan en( capítulos, títulos,
artículos, etc.
SISTEMATICO EN SENTIDO ESTRICTO: que a raíz de su ordenamiento se( encuentran
debidamente ubicados los capítulos, títulos, artículos, etc, dentro del contexto legal.
A COHAERENTIA: se refiere a que dos disposiciones incompatibles entre sí no( pueden obrar
dentro de un mismo ordenamiento legal pues son contradictorias.
NO REDUNDANCIA: se excluye la atribución a un enunciado normativo de un( significado que
haya sido atribuido a otro enunciado normativo, no son repetitivos en un mismo ordenamiento
legal.
Finalmente, en la 2ª guerra mundial, derivado de los crímenes de guerra, surge el ESTADO
SOCIAL DE DERECHO regido bajo el CRITERIO DE INTERPRETACIÓN FUNCIONAL,
basado En los fines de la norma, es decir, LA VOLUNTAD DEL LEGISLADOR, EN BASE A
LOS FINES Y VALORES DE LA NORMA, cambiando radicalmente a los criterios aplicados con
anterioridad y que se encuentran debidamente descritos en los párrafos que anteceden.[9]
Este criterio se basa en los siguientes principios:
TELEOLOGICO: Se refiere en sí a interpretar el enunciado de acuerdo a su( finalidad
(FINALIDAD DE LA NORMA).
HISTÓRICO: Son los criterios aplicados por otros legisladores sobre una( determinada norma,
la cual debe ser actualizada al tiempo en que se aplica (REFORMAS).
PSICOLÓGICO: no es otra cosa mas que la exposición de motivos del( legislador para proponer
determinada norma o del juzgador en el que se encuentre en porque de su determinación (QUE
PENSÓ EL LEGISLADOR O JUZGADOR).
PRAGMÁTICO: Si son favorables o desfavorables las condiciones derivadas de( un
determinado tipo de interpretación.
PRINCIPIOS: Basada en los principios Constitucionales, principio general( del derecho, etc.
RED ABSURDA: en base a ésta nos permite rechazar una interpretación de un (documento
normativo de entre las teóricamente posibles por las consecuencias absurdas a las que nos
conduce.
DE AUTORIDAD: Fundamentada en la Jurisprudencia.
EJEMPLO: En general todas las autoridades están obligadas en términos de los artículos 14 y
16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a justificar sus resoluciones,
absolutamente todas, ninguna puede escapar de los principios
de legalidad y seguridad jurídica, razón por la cual, si los jueces tiene que exponer argumentos
tendentes a justificar o explicar por qué resolvieron en una u otra forma y de ese modo,
convencer a otros.
Los órganos encargados de resolver controversias judiciales, la única forma en que puede
justificar su existencia, es impartiendo una justicia gubernamental al resolver los casos
concretos, basados en la aplicación de la ley, cuando ello es suficiente para dictar una sentencia
apegada a derecho, sin embargo, de tener que hacer uso de una diferente interpretación, los
argumentos que se materialicen en las sentencias, demandan un esfuerzo intelectual de mayor
envergadura, porque el convencimiento del resultado de la decisión tomada no está
expresamente en la ley aplicable al caso, sino que, se encuentra en el descubrimiento que el
juez realice del contenido de origen, finalidad, entorno social, etc, de la ley.
Argumentaciones y Falacias
Un objeto d especial interés en el estudio de las argumentaciones lo constituyen las falacias,
esto es, aquellos argumentos que parecen buenos, pero que no lo son. De acuerdo con lo que
antes hemos visto, las falacias podrían clasificarse en formales, materiales y pragmáticas, según
infrinjan alguna de las reglas de la buena argumentación característica de alguna de esas
concepciones.
Por ejemplo; cometería una falacia de tipo formal el que argumentara de la siguiente forma:
"esta permitido investigar con embriones no viables; un ovulo no es un preembrion no viable,
por lo tanto no esta permitido investigar con óvulos". El error consiste en haber interpretado
que en la primera premisa se establece que algo es condición necesaria para otra cosa y no una
simple condición suficiente.
Un ejemplo de falacia material: "la prohibición que establece la ley de investigar con
preembriones viables alcanza a los preembriones sobrantes de un tratamiento de fertilidad, si
estos no presentan ningún defecto de carácter biológico y aunque se sepa que su destino es la
destrucción. No podemos retorcer las palabras, no podemos hacer que no viables signifique lo
que no significa. Los preembriones que biológicamente tienen la capacidad de desarrollarse no
pueden ser viables. No hay ninguna otra forma de entender esa palabra. El error en este caso es
una especie de esencialismo lingüístico que pretende que hay un significado verdadero de las
palabras, que las palabras son el reflejo de algún tipo de realidad preexistente.
Lo cierto es que el significado de las palabras es convencional y cambia según los contextos.[14]
No siempre es fácil detectar la existencia de una falacia y muchas veces es discutible si un
argumento es o no falaz. En general dependiendo del contexto. Así en los ejemplos anteriores a
la primera falacia no le seria si la frase ambigua "esta permitido investigar con preembriones
no viable" pudiera entenderse por razones de contexto como "solo esta permitido investigar con
preembriones no viables.
Por otro lado esta claro que hay casos en que esta en que esta justificado efectuar una
interpretación restrictiva del significado de un termino: por ejemplo si se trata de una norma
penal que establece que cierto tipo de acción es delito que debe castigarse con una determinada
pena y otro tanto puede decirse de las "pendiente resbaladizas": así muchos bioéticos;
consideran que se debe prohibir investigar con embriones, no porque al hacerla se infrinja un
principio moral, sino por el temor e que si no se prohibiera eso, se podría llegar a realzar
investigaciones realmente cuestionables desde el punto de vista moral.
Textos Argumentativos
Los textos argumentativos han sido definidos con frecuencia como el proceso de apoyar o
discrepar con una afirmación cuya validez es cuestionable o discutible.
Estos textos tienen como meta persuadir o convencer la audiencia a la cual se dirige acerca
del valor de la tesis por la cual busca una aprobación. Como el propósito de
todo texto argumentativo es ganar o reafirmar la adherencia de una audiencia, se debe tener en
cuenta a esta audiencia. Estos textos pueden estar en forma de discusión, de una entrevista, un
discurso, una carta, un libro de crítica literaria o un sermón entre otros.
Los textos argumentativos varían dependiendo del tipo de audiencia a la cual se dirige. Si el
texto se dirige a una audiencia no especializada se podrá destacar unos principios comunes, un
sentido común, valores comunes y unos lugares igualmente comunes. La base del acuerdo será
más general.
Por otra parte, si el texto va dirigido a un grupo especializado tal como un grupo de filósofos o
abogados la base de acuerdo será más específica.
12.1. Tipos de Textos argumentativos
En cuanto al tipo de textos argumentativos, tendremos en cuenta los siguientes:
Textos subjetivos:
Este tipo de textos debe de tener su enfoque en el deseo del autor, del hablante o del
codificador a la hora de comunicar sus ideas o simplemente provocar a su audiencia.
Textos objetivos:
Considerando este tipo de textos, podemos señalar que su enfoque es
afirmar soluciones científicas e investigaciones a unos problemas comunes.
Por lo tanto, en un entorno informal, un debate abierto será más subjetivo que
una conferencia científica, debido al los elementos emocionales y físicos.
Textos de comentario:
Este tipo de texto es un texto argumentativo que debe dar más información sobre un aspecto
específico, o incluso ofrecer un punto de vista diferente. Estos textos se pueden encontrar en
periódicos, discusiones, pie de páginas, sermones religiosos, etc.
Textos científicos:
Con respecto a este tipo de textos, podemos afirmar que tenderán a ser más objetivos, ya que su
argumento es apoyado por unos hechos o afirmaciones más veraces. Dentro de este tipo de
textos podemos mencionar las cartas formales, conferencias y bibliografías.
Podemos mencionar también otro tipo de textos argumentativos en donde pueden ser
incluidos más discursos políticos específicos y escritos, cartas a periódicos, discusiones
informales y textos publicitarios.[15]
12.2. Estructura de los Textos Argumentativos
Un texto que busca persuadir o convencer a la audiencia no está constituido por una
acumulación de argumentos desordenados, por el contrario requiere una organización de
argumentos seleccionados, presentados dentro de un orden.
Para que un texto sea persuasivo los argumentos deber estar organizados de forma muy clara.
Si estos argumentos no están organizados, perderán efectividad porque un argumento no es ni
fuerte ni débil en un sentido absoluto ni para cada audiencia.
El alcance en el que el argumento es aceptado puede variar. El tema considerado en el texto
argumentativo debe propiciar algo de interés en la audiencia. El escritor usa el principio de su
texto no para escribir acerca del tema sino para ganar la simpatía del lector.
El argumento puede modificar las opiniones o la disposición de una audiencia. Por lo tanto un
argumento que es débil porque no se adapta bien a la audiencia puede llegar a ser fuerte y
efectivo cuando se ha modificado a la audiencia debido a un argumento previo.
Similarmente, un argumento que es inefectivo porque la audiencia no lo entiende puede llegar
a ser relevante una vez que la audiencia esté mejor informada.
Por lo tanto, la efectividad de los textos argumentativos puede determinar el orden en el cual
los argumentos deberían ser presentados. La forma está así supeditada al contenido, a la acción
de la mente, al esfuerzo para persuadir o convencer. [16]
Teniendo en cuenta la descripción clásica de la estructura de los textos argumentativos, éstos
pueden ser divididos en las diferentes secciones que se señalan a continuación:
1. Introducción
2. Explicación del caso a tratar
3. Esquema del argumento
4. Prueba
5. Refutación
6. Conclusión.
Sin embargo, podemos encontrar otras variantes diferentes de las propuestas en
la descripción clásica de la estructura de los textos argumentativos; principalmente podemos
señalar las de Maccoun y las de Van Dijk. Sin embargo, antes de explicar
las estructuras presentadas por estos dos autores vamos a considerar otros tipos de estructura
de acuerdo a otros autores.
Según otros autores podemos encontrar dos tipos de estructuras argumentativas:
Por una parte, está la estructura deductiva, en la que el codificador se mueve del contexto hacia
el texto. La tesis se relata en una proposición general que a su vez está relacionada con una
proposición particular que sirve como ilustración o prueba. La conclusión es una síntesis de las
dos proposiciones.
Por otra parte, está la estructura inductiva, que es la opuesta de la deductiva. En esta
estructura, la introducción es similar, utilizando una tesis o antítesis. En este caso, el
codificador se mueve hacia unos hechos particulares dentro del mismo texto, y finalmente,
utiliza éstos para llegar a una conclusión que tiene una generalización o abstracción como base.
Después de esto, vamos a explicar la estructura de los textos argumentativos de acuerdo a
Maccoun.
Maccoun encontró diferentes patrones para organizar los textos argumentativos. Estos son los
siguientes:
1. El patrón zig-zag, es decir, si el autor es el que propone una posición de un patrón estará a
favor, en contra, a favor, en contra, a favor. Pero si el escritor es un oponente, la estructura será
en contra, a favor, en contra, a favor, en contra.
2. Consiste en el problema y la refutación de los argumentos de oposición seguidos de una
solución. La solución sugiere la posición del autor. Como el modelo del zig-zag, éste requiere
una refutación del argumento de la oposición. El escritor debe mostrar que las soluciones
alternativas son inaceptables.
3. El tercer modelo es el argumento de un lado, en donde el punto de vista es presentado y
por otra parte no se da una refutación.
4. El cuarto modelo es un acercamiento ecléptico, donde el escritor debe rehusar algunos
puntos de vista, aceptar otros o incluso combinar todos ellos.
5. Este modelo contiene un argumento de la oposición, seguido por un argumento del
escritor.
6. El sexto modelo es el patrón de "otra postura cuestionada". Este modelo incluye las
preguntas pero no una refutación directa del argumento de oposición.
7. El séptimo y último modelo muestra dos puntos de vista expresados y mientras uno es
favorecido, ambos están dentro del mismo punto de vista general, teniendo en cuenta el
argumento.[17]
De acuerdo con Maccoun, en vez de seguir los elementos del argumento, el lector debe
identificar:
a) el tipo de modelo
b) localizar la suposición del escritor
c) localizar el argumento de la oposición
d) anotar refutaciones directas
e) reconocer indicadores
f) leer el tono de sarcasmo o seriedad del escritor.
A parte del punto de vista de Maccoun podemos también considerar los textos argumentativos
de acuerdo con Teum van Dijk.
En su libro titulado "La Ciencia del Texto", él estableció un término de "superestructura"
definida como una estructura global que caracterizaba el tipo de texto. Por lo tanto, una
estructura argumentativa es una super-estructura sin tener en cuenta el contenido del
argumento. En otras palabras, una super-estructura es el tipo de forma de un texto cuyo tema
es el contenido del texto.
Aunque no hay una teoría general acerca de las super-estructuras podemos señalar que una
teoría sobre super-estructuras particulares no existe, principalmente acerca de la narración y
argumentación.
Considerando los textos argumentativos, la estructura es bastante conocida. Trata de unas
hipótesis y una conclusión. Este modelo puede ser encontrado en un lenguaje formal e informal
de los textos argumentativos. [18]
Vamos a utilizar los siguientes ejemplos para clarificar la estructura argumentativa:
1. "yo estoy enfermo. Por lo tanto no puedo salir"
2. "Pedro ha sacado unas notas muy bajas. Por consiguiente él ha suspendido el examen".
Si A es B y B es C ,entonces A es C.
Por ejemplo: Todos los seres humanos son mortales. Yo soy un ser
humano. Entonces, yo soy mortal.
Premisa # 2: C es B.
Conclusión: Entonces C es A.
2- Argumentación inductiva
En el apartado anterior, mencionamos que la limitación de los
argumentos deductivos es que carecen de evidencia exhaustiva,
por lo que se debe recurrir a otros elementos. Esta limitación se
resuelve con la argumentación inductiva.
3- Argumentación abductiva
La argumentación abductiva se asemeja a la argumentación
inductiva por el hecho de que se extraen conclusiones a partir de
una premisa.
Por ejemplo:
1. Argumentos inductivos
En los argumento inductivos, las premisas comparten elementos particulares que
luego se generalizan en la conclusión. Por ejemplo:
2. Argumentos deductivos
Son un tipo de argumento en el que se brindan conclusiones particulares a partir
de premisas generales. Por ejemplo:
Los latinos son alegres, los venezolanos son alegres. Eso significa que los
caraqueños son alegres.
3. Argumentos de autoridad
Es un argumento cuya validez está sustentada en lo afirmado por una persona u
organización reconocida en el ámbito de discusión. Por ejemplo:
Los países más industrializados son también los más contaminantes del
mundo. Por ejemplo, China es el país más industrializado y emite el 26%
de los gases de efecto invernadero, Estados Unidos emite el 13,1% y los
países de la Unión Europea 9,2%. Por ello, es posible afirmar que mientras
más industrializado es un país, más contamina el ambiente.
8. Argumentos de causa-efecto
Establecen relaciones entre dos eventos para determinar las causas y las
consecuencias de dichas relaciones. Por ejemplo:
Cuando llego a casa y escucho la risa de mis hijos, me doy cuenta que
trabajar duro por mi familia vale la pena. ¿No harían ustedes lo mismo con
tal de ver a su familia feliz?
Todas las personas pobres son perezosas, por eso no mejoran su situación
Aun cuando existen numerosas teorías sobre la argumentación jurídica que aportan
diversos elementos, a continuación solamente se mencionan de manera breve las más
relevantes en la actualidad:
Con la nueva retórica, Perelman junto con Olbrecht Tyteca, con su Tratado de la
argumentación, que publican en 1958, plantean una ruptura con la concepción de
razón y razonamiento proveniente de Descartes, pues consideran que el estudio de los
procedimientos de prueba utilizados para obtener la adhesión ha sido descuidado. Esto
no implica, sin embargo, negar que la deliberación y la argumentación sean un rasgo
distintivo del ser razonable. Para la nueva retórica es fundamental la ampliación del
campo de la razón más allá de las ciencias deductivas, por lo que privilegian la
estructura y lógica de la argumentación. Perelman distingue tres elementos en la
argumentación: el discurso, el orador y el auditorio; este último, definido como “el
conjunto de todos aquellos en quienes el orador quiere influir con su argumentación”
juega un papel predominante.28
La teoría de Stephen Toulmin parte de la idea del uso de una lógica operativa, del uso
de un lenguaje operacional, por medio del cual nos comunicamos de forma cotidiana, y
otro lenguaje argumentativo, que se utiliza para dar razones y se apoya en hechos o
en pruebas. Toulmin ofrece un modelo que hace posible representar un argumento en
un esquema compuesto (en su forma simple) de cuatro elementos. Esto se debe a que
cuestiona la composición tradicional de los argumentos conformada por una “premisa
mayor, premisa menor, por tanto, conclusión”, ofreciendo en su modelo los siguientes
elementos: la “pretensión”, como punto de inicio y de retorno; las “bases”, que
consisten en los hechos específicos del caso; la “garantía”, como los enunciados
generales que justifican el paso de las bases a la pretensión, y el “respaldo”, entendido
como el campo general de información que sustenta la garantía.
Impotancia
La argumentación jurídica es muy importante porque es una herramienta conceptual y
lingüística que hará del abogado un buen orador, para que haga una defensa
adecuada y obtenga una sentencia favorable, y para que los que juzgan emitan sus
sentencias de forma adecuada. Además de su importancia, la argumentación jurídica
es muy útil porque le ayuda al abogado a definir cuáles son los instrumentos
conceptuales y el razonamiento jurídico óptimos para solucionar un conflicto, brindar
buenas razones y legitimar la función de impartir justicia.
contribuye a que los juristas sean más conscientes de su propio quehacer, esto es, dentro de una
faceta descriptiva de la argumentación. Así mismo, una perspectiva prescriptiva nos lleva a concluir
cómo deberían decidir los jueces en los casos difíciles. Pero ¿qué se argumenta? Según el maestro
español, significa exponer las premisas, normativas o no, de una inferencia práctica, es decir, de un
razonamiento cuya conclusión es una norma. Nos dice, también, que no es posible estudiar la
argumentación jurídica aisladamente, sin ninguna atención a la razón práctica, así como que la
argumentación jurídica nos va servir para resolver conflictos de envergadura compleja. Y en efecto,
prevemos que es así. Los casos sencillos no nos van a exigir más allá de la aplicación de la subsunción
como procedimiento de resolución directa.
Lo anterior implica que si el caso puesto en nuestro conocimiento no es complejo, bastará que
hallemos la solución al conflicto en el sentido previsiblemente literal de la norma jurídica. Pero, ¿qué
sucede si un problema jurídico está caracterizado por la concurrencia de numerosas premisas
factuales y si llegan a concurrir muchas normas jurídicas para resolver el conflicto? Es aquí, según
Atienza, donde tiene lugar la intervención y utilidad de la teoría de la argumentación jurídica para
definir, de otra forma, cuáles han de ser las herramientas conceptuales más idóneas para dar
solución al conflicto. El juez deberá así acudir a las herramientas estándares del razonamiento jurídico
para hallar la solución al conflicto.
El producto de estos estándares no se resume sino en una argumentación suficiente, válida e idónea
que ya no necesita solo del concurso de los abogados en la formulación de la pretensión, sino que va a
requerir medir todas las destrezas y fuerzas del juez para hallar una solución equilibrada, justa y
razonable al problema. Debemos valorar aquí el rol que cumple el abogado en atención a que, si el
mismo materializa su deber de formular ordenadamente su pretensión, si desarrolla una capacidad
argumentativa que no solo recurra al esquema persuasivo, sino al mapa conceptual del conocimiento
suficiente y profundo de los hechos, entonces la tarea motivadora del juez se beneficia enormemente,
dado que ante una argumentación insoslayablemente buena, y sobre todo fundamentada en el
derecho y la prueba aportada, no le queda al decisor racional sino conceder tutela respecto de la
pretensión propuesta.
Es conveniente diferenciar, conforme señala Guastini[2], que en tanto la intervención del abogado
respecto a la solución del conflicto es de valoración, elección y decisión, y fundamentalmente de
persuasión, la tarea del juez difiere por cuanto representa una actividad de conocimiento.
Distinto es, en cierto modo, el rol que concierne al juez, a quien le compete básicamente una actividad
de conocimiento en la medida que sin perjuicio de lo importante que pueda resultar la actividad
persuasiva del abogado, al decisor racional le corresponde un estudio imparcial y detallado de las
pruebas aportadas así como de la procedencia de la pretensión.
Toda actividad de conocimiento, la cual podemos también entender como averiguar el verdadero
significado de las leyes, se aleja de una actitud valorativa per se. Los jueces, sin embargo, en cierto
modo hacemos una valoración de los argumentos concurrentes para la solución del problema, mas ella
se encuentra racionalmente guiada por una actitud imparcial, muy distinta al interés del abogado por
poner de manifiesto los intereses que conciernen más a la opción de su cliente.
A modo de conclusión
Resulta esencial que el juez desarrolle una labor de examen del problema sobre la base de que su
decisión en modo alguno podrá implicar una conducta parcial hacia una de las partes y si acaso
decidiere que una de ellas tuviere la razón y encontrare consistencia respecto de sus argumentos,
entonces deberá justificar idóneamente por qué adoptó esa posición. Argumentar significa entonces
brindar buenas razones y es sobre ellas que se produce la legitimación de la delicada función de
impartir justicia.