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Guía Completa sobre Argumentación Jurídica

El documento discute la importancia de la argumentación para los abogados y describe brevemente lo que es la argumentación. La argumentación se define como una práctica discursiva que tiene como objetivo defender una postura o opinión mediante el uso de razonamientos lógicos y demostrables.

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Guía Completa sobre Argumentación Jurídica

El documento discute la importancia de la argumentación para los abogados y describe brevemente lo que es la argumentación. La argumentación se define como una práctica discursiva que tiene como objetivo defender una postura o opinión mediante el uso de razonamientos lógicos y demostrables.

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Argumentar, es sin duda una de las habilidades (si no es que la más

importante) que todo buen abogado ha de saber desarrollar y llevar a la vida


de la práctica forense, es por ello que hemos de estar los suficientemente
preparados para poder llevar a buen término los asuntos que se encuentren
bajo nuestro patrocinio.

¿Qué es la argumentación?
La argumentación es una práctica discursiva que tiene como propósito defender una
postura o una opinión y disuadir al otro de la propia. Para ello emplea razonamientos
(argumentos) lógicos, conscientes, demostrables.

Se trata de un ejercicio común en ámbitos de confrontación de ideas, como los parlamentos


nacionales, los debates públicos o las negociaciones. Se considera saludable para la
convivencia democrática y para la pluralidad de opiniones, ya que permite el contraste
apasionado de ideas, en lugar de recurrir a la violencia.

se llama argumentación (o Teoría de la argumentación) al estudio de los argumentos, de la


mano de la lógica, la filosofía y la oratoria, así como a los textos argumentativos que una
persona puede producir, en los cuales hace uso de sus capacidades expresivas y de su
razonamiento para defender o atacar ciertas ideas.

El estudio de la argumentación proviene de épocas antiguas, cuando numerosas escuelas de


filosofía estudiaban el arte de la persuasión. De particular importancia fueron los Sofistas
de la Grecia clásica, quienes florecieron durante la Atenas democrática del siglo V a. C., así
como los posteriores filósofos Platón (c. 427-347 a. C.) y Aristóteles (384-322 a. C.),
quienes cultivaron ampliamente el arte de la argumentación.

Características de la argumentación
En líneas generales, todo ejercicio de argumentación cumple con las siguientes
características:

 Aspira a convencer, a modificar el punto de vista contrario, o sea, a la persuasión.


 No consiste simplemente en opinar, sino en sustentar las opiniones de manera
comprobable.
 Se basa en la construcción y el manejo de argumentos. Emplea para ello
premisas, datos e información para sustentar lógicamente un punto de vista.
 Apela a la razón y no las emociones.

Estructura de la argumentación
La argumentación no consiste en el manejo libre de las premisas, sino que se apega a
ciertas estructuras para resultar eficaz. Así, debe constar de:

 Una tesis a defender, o sea, a favor de la cual se argumenta.


 Un conjunto de premisas a partir de las cuales se desprende la tesis.
 Un argumento que vincula las premisas con la tesis a demostrar.

Las premisas toman la forma de un enunciado, del cual podrá extraerse una conclusión a
través de un razonamiento lógico, el cual podrá ser tenido como válido, o no. Según
Christian Plantin en La argumentación (2001), el siguiente esquema describe una estructura
argumentativa:

Dato        →        Propuesta


(premisa menor)                 (conclusión)

“Hoy es lunes”              “Hoy hay clases”

Ley de pasaje
(premisa más general)

“La semana comienza los lunes”

Este esquema es semejante al propuesto por Aristóteles para comprender el silogismo, en el


cual se identifica una premisa mayor y una menor, las cuales conducen a una conclusión
apropiada.

En este caso, la argumentación consiste también en una premisa menor (un dato que se
tiene de antemano) y una Ley de pasaje (llamada también lugar común o topoi) que es una
premisa más general, similar a la premisa mayor de Aristóteles. De la articulación de las
dos, puede obtenerse una propuesta o conclusión lógica.

Lo anterior, sin embargo, tiene que ver con el proceso mental de la formulación de un
argumento. A la hora de construir textos argumentativos, no suele haber una
estructura fija o debida a la cual ceñirse, sino que existe una relativa libertad a la hora de
plantear la información. En todo caso, ciertas reglas lógicas aplican:

 Las premisas suelen darse antes de la conclusión.


 Las premisas requieren de una demostración, ya sea en ejemplos o planteamientos
hipotéticos o referencias a casos de autoridad.
 La validez de los argumentos debe demostrarse en el texto mismo.
 El cierre del texto suele ser la conclusión a la que se llega luego de recorrer los
argumentos.

Tipos de argumentaciones
Los argumentos pueden clasificarse de acuerdo a diferentes criterios, como son:
 Según su capacidad de persuasión. Esto es, según qué tanto convenzan al otro,
podemos hablar de argumentos débiles (fáciles de rebatir), argumentos sólidos
(difíciles de rebatir) o argumentos irrefutables (imposibles de rebatir).
 Según su validez formal. O sea, según se adapten o no a un modelo de lógica
riguroso, podemos diferenciar entre argumentos válidos e inválidos.
 Según su contenido. Es decir, según el tipo de argumentos que proponen, podemos
distinguir entre diversas tendencias, enmarcadas en categorías de tipo social y
cultural que pueden variar, pero que a grandes rasgos son:
o Tópico de la existencia. Aquellas cosas presentes se prefieren siempre a las
inexistentes. Por ejemplo: “Yo también amo el cine, pero hoy no hay
función”.
o Tópico de la utilidad. Aquello útil y productivo se prefiere siempre a lo
inútil u ocioso. Por ejemplo: “No sigas perdiendo el tiempo con eso, si no lo
vas a lograr”.
o Tópico de la moralidad. Aquello que se ciñe a las ideas tradicionales de
bien y mal, es preferible a lo que no. Por ejemplo: “Una señorita de su casa
no debería andar tan tarde por la calle”.
o Tópico de la cantidad. Aquello más abundante es preferible a lo escaso.
Por ejemplo: “Mejor llévate el vestido azul, ese color se está usando
mucho”.
o Tópico de la calidad. Aquello que se valora como de mejor calidad, es
siempre preferible a lo otro. Por ejemplo: “Prefiero comprar un solo
pantalón, pero que sea de buena marca”.

Ejemplos de argumentación
Son ejemplos de uso de la argumentación:

 Un debate parlamentario en el que participan diputados o senadores.


 Una defensa de tesis académica, en la que el tesista debe convencer al jurado de la
valía de su trabajo.
 Una discusión matrimonial en la que dos modelos de crianza del niño deben
congeniar en uno solo.
 Una publicidad electoral en la que se aboga por el voto a un proyecto político y no
a otro.

- Fuente: [Link]

propiedades textuales?
Al igual que todos los textos, cuando elaboramos una argumentación
tenemos que tener en cuenta las propiedades textuales de adecuación,
coherencia y cohesión:

Adecuación: es muy importante conocer el contexto comunicativo y el


tipo de argumentación, pues no es lo mismo diseñar un anuncio
publicitario para la televisión que redactar un texto escrito de opinión
sobre un tema determinado, como una tarea de clase. Aunque el objetivo
en ambos casos es el mismo, convencer, los destinatarios y la situación
comunicativa son completamente diferentes.

Coherencia: como hemos visto en los textos analizados en unidades


anteriores, las ideas planteadas y los argumentos para defenderlas o
rechazarlas deben estar de acuerdo con un orden lógico, sin que existan
contradicciones que puedan dar lugar a ambigüedades o confusión.

Cohesión: en el texto argumentativo es donde  se hace más necesario el


empleo de conectores y organizadores textuales, debido a que se
plantean y defienden ideas, en muchas ocasiones contrapuestas, o bien
se emplean distintos tipos de argumentos, necesarios para cumplir el 
objetivo comunicativo de convencer.

Estructura del texto argumentativo

Son tres los elementos o partes en las que se divide generalmente una
argumentación: la tesis, el cuerpo argumentativo y la conclusión. A
pesar de que la mayoría de los textos argumentativos suele presentar
estos tres elementos, puede ocurrir que esté ausente alguno de ellos: la
tesis, en muchos casos, es sustituida por una exposición inicial sobre el
tema que se va a tratar. Es muy importante, por esta razón, señalar que
el texto expositivo y argumentativo funcionan conjuntamente en el caso
de la argumentación: no podemos defender ideas o situaciones sin
haberlas puesto, previamente, en conocimiento de nuestro receptor.

La tesis

Es la idea fundamental en torno a la que se reflexiona; puede aparecer al


principio o al final del texto y ocupa un párrafo, también al inicio o al final.
En este último caso muchas veces se omite la conclusión por
considerarse innecesaria, pues es la tesis la que ocupa su lugar.
Es muy importante que la tesis esté formulada de forma clara, dado que
es el núcleo en torno al cual gira la argumentación que se va a
desarrollar a continuación.

El cuerpo de la argumentación

A partir del planteamiento de la tesis, en un nuevo párrafo, empieza la


argumentación propiamente dicha. Se van ofreciendo argumentos de
distinto tipo, de los que hablaremos más adelante, ejemplos y otra serie
de recursos que tienen como fin fortalecer la opinión defendida y refutar
la contraria.

La refutación o rechazo de las ideas contrarias es de gran importancia,


pues en ella puede encontrarse el éxito de nuestro objetivo (recordemos:
convencer a los demás).

Debe prestarse especial atención a los argumentos que empleamos para


rechazar ideas contrarias a la nuestra: podemos emplear la ironía,
introducir elementos subjetivos, pero siempre desde el respeto y la
tolerancia ante las ideas ajenas, sin caer en el insulto o comentarios
despectivos que podrían ofender a alguna persona.

La conclusión

Constituye la última parte de nuestra argumentación. Recuerda que un


buen principio es fundamental pero, en este caso, un buen final todavía
lo es más. La conclusión recoge un razonamiento lógico derivado de la
argumentación precedente: es muy importante que lo que formulemos al
final sea coherente con todo lo anterior, de lo contrario, todo el esfuerzo
realizado habrá sido inútil.
 

CUERPO DE LA
TESIS CONCLUSIÓN
ARGUMENTACIÓN
- Idea fundamental que se Relación de argumentos Cierre del texto, tras el
defiende. para defender la idea razonamiento lógico
planteada o refutar ideas derivado de la
- Debe formularse de contrarias a ella. argumentación
precedente.
forma clara.  
 
 
 

se caracteriza por ser lógica, dialógica y persuasiva, e incluso


contrargumentativa.

 Es lógica porque se usa una serie de razonamientos coherentes, generalmente


presentados en forma secuencial. Además, siguen una estructura determinada.

 Es dialógica porque está destinada a enfrentar una serie de ideas,


particularmente cuando estas oponen al emisor contra el receptor.

 Es persuaviva porque se busca convencer a la audiencia de una postura


tomada.

 Es contrargumentativa porque se elabora pensando en posiciones contrarias


a la asumida.
Argumentar
Es dar razonamientos que se sirvan para demostrar una proposición. Deducir, inferir
consecuencias o razones en apoyo de una cosa. Es un diálogo en el que un sujeto (el
enunciador) presenta una serie de argumentos con los que pretende modificar la conducta de
otro sujeto (el enunciatario), de forma que éste último acepte la tesis propuesta por el primero.
La palabra argumento puede usarse para indicar cualquier enunciado que afirma algo. El
argumento, por tanto, niega todo lo que le contradice. La expresión 'argumento' es más o
menos sinónima de 'argumentación', salvo que mientras que 'argumentación' designa también
la actividad de argumentar, 'argumento' se refiere a la específica estructura discursiva en la
cual el argumento se presenta. En la práctica el argumento jurídico es uno de los más
frecuentes y reviste una gran importancia en el ámbito jurisdiccional, pues con él se recurre a
la jurisprudencia y a la doctrina que son sus vertientes principales.[1]
Argumentar o razonar es una actividad que consiste en dar razones a favor o en contra de una
determinada tesis que se trata de sostener o refutar. Esa actividad puede ser muy compleja y
consistir en un numero muy elevado de argumentos, conectados entre si de muy variadas
formas.
Por ejemplo, una sentencia reciente del tribunal constitucional español sobre la
constitucionalidad o no de la ley sobre técnicas de reproducción asistida (LTRA) ocupa casi 50
páginas. Así el tribunal entiende que el LTRA en su conjunto no vulnera la reserva de la ley
orgánica, porque el articulo 15 de la constitución españolase refiere que la LTRA no desarrolla
ese derecho fundamental y en consecuencia no es necesario que adopte la forma especifica de
ley orgánica; que permitir a la mujer decidir libremente la suspensión de un tratamiento de
reproducción asistida no afecta al contenido esencial del derecho a la vida, ni supone admitir
tácitamente un nuevo supuesto de aborto, ya que esa desicion solo puede tomarla hasta el
momento en que se haya producido la transferencia de embriones al útero materno o no
permitir la fertilización de cualquier mujer con independencia de que el donante sea su marido
o del hecho de que este o no vincula matrimonialmente no vulnera el núcleo esencial de la
institución familiar, ya que la familia protegida constitucionalmente no es únicamente
la familia matrimonial.
Todos esos argumentos y muchos otros que cabe encontrar en esa sentencia constituyen una
misma argumentación, porque se inscriben dentro de un proceso que comienza con el
planteamiento de un problema y termina con una respuesta. De manera que podemos
distinguir entre la argumentación en su conjunto cada uno de los argumentos que se compone
y los conjuntos parciales d argumentos dirigidos a defender o combatir una tesis o una
conclusión. Así el primero de los argumentos recogidos forma una línea con varios otros,
dirigidos a probar que la ley en cuestión no vulnera la reserva de la ley orgánica.
Embarcarse en una actividad argumentativa significa aceptar que el problema de que se trata
ha de resolverse mediante razones que se hacen presentes por medio del lenguaje oral o escrito.
Argumentar supone, pues, renunciar al uso de la fuera física o de la coacción psicológica como
medio de resolución de problemas. Además en una argumentación pueden distinguirse varios
elementos: aquello a lo que se llega, la conclusión, y los criterios que controlan el paso de las
premisas a la conclusión, esto es, la inferencia.[2]

Argumentación jurídica
La argumentación jurídica es un proceso cognitivo especializado (teórico o practico) que se
realiza mediante concatenación de inferencias jurídicas consistentes, coherentes, exhaustivas,
teleológicas, fundadas en la razón suficiente, y con conocimiento idóneo sobre el caso objeto de
la argumentación. La argumentación jurídica se concretiza relacionando premisas, a
la luz vinculante de los principios y demás cánones lógicos pertinentes, para obtener secuencial
y correctamente, conclusiones que, según el caso, afirme o nieguen la subsunción del hecho en
la hipótesis jurídica o afirmen o nieguen la validez o invalidez o la vigencia formal o real de la
norma jurídica dada o afirmen o nieguen la pertinencia o impertinencia, o la aplicabilidad o
inaplicabilidad o la compatibilidad incompatibilidad de la norma jurídica al caso concreto.
Cuando la argumentación jurídica este referida al aspecto – fáctico vinculado a la norma
jurídica positivizada, (por ejemplo: a su fuente real o material) ella se orientara a demostrar o
refutar la verdad o probabilidad o la falsedad o el error sobre el caso. Entonces se necesitara
como apoyo el empleo de de una o mas inferencias enunciativas para alcanzar a verdad
concreta o la probabilidad o falsedad de problema.
La argumentación jurídica consiste en esgrimir una serie concatenada de razonamientos
expuestos a persuadir al destinatario sobre la validez de una tesis que por lo general no está
demostrada. Es una serie concatenada de inferencias.
Con el empleo del concepto, la concatenación que debe existir inexcusablemente una
conexión interna entre las inferencias; de modo que, la argumentación jurídica sea siempre una
unidad sistémica (coherente), una totalidad constituida por una conexión racional de sus
componentes. La aplicación consciente de los principios de la no contradicción formal y de
coherencia tendrá como resultado la correcta concatenación de inferencias.
Excepcionalmente, la argumentación jurídica puede concretarse mediante una sola inferencia,
es decir en un solo argumento.
La exigencia de la consistencia en la argumentación implica el deber de evitar
contradicciones entre las inferencias que se concatenan y se orientan hacia una determinada
conclusión.
Esta exigencia implica el deber de cada argumentante a tener en cuenta y respetar los
principios de no contradicción formal y de identidad durante la argumentación de cada tesis
que sostiene. Esta exigencia no impide la contraposición de argumentos como ocurre con
el discurso del refutante.
En la concatenación de argumentos o realidades dadas, se respetará la exigencia de la
consistencia y de la coherencia.
Se dice que es finalista porque toda argumentación esgrimida con rigor está en razón directa
de la representación antelada del resultado que persigue el argumentante, como es la de
demostrar la verdad o probabilidad o falsedad, etc. y persuadir al destinatario, para que la tesis
sea admitida por la fuerza de los argumentos del argumentante.
Cuando decimos que esta fundada en la razón suficiente, es porque, como afirma Leibniz:
"Nada ocurre sin una razón suficiente", es decir nada ocurre sin que sea posible para un ser que
conozca las cosas suficientemente el dar una razón de ello, mostrando porqué las cosas son así
y no de otra manera. Razón en virtud del cual juzgamos que ningún hecho puede considerarse
verdadero o existente y ningún juicio veraz si n hay razón suficiente por el cual deba ser así y no
del otro modo"[3]. Dicho de otro modo, nada ocurre sin una razón de demostrar.
Cada conclusión inferida debe indicar el fundamento del por qué es "así" o no es "así" el
significado que contiene.
La argumentación es un comunicación razonada por eso, una argumentación sea jurídica o no,
solo se concreta en una relación diádica. Es de naturaleza transitiva. Se diferencia de la
reflexión porque ésta comienza, se desarrolla y concluye en la mente del mismo sujeto
cognoscente. En la argumentación (sea jurídica o no) el conocimiento, la voluntad, el
sentimiento se proyectan a otro u otros en el afán de lograr que la tesis sea admitida.
La tesis de la argumentación es la idea nuclear a defender, sostener o refutar. Es el punto de
partida de la actividad cognitiva argumentativa. En alguna ocasión esa tesis quizá tenga
la calidad de una hipótesis; en otros casos, la tesis tiene la calidad de una afirmación o negación
categórica. El contenido de la tesis o bien es de índole netamente jurídica o bien de índole
fáctica pero regulada por la norma jurídica o que debe ser regulada. Jurídicamente, esa
realidad fáctica, esa realidad fáctica está prevista en la hipótesis jurídica o como elemento
fáctico de la consecuencia jurídica. La tesis debe ser formulada con claridad.
Es inexcusable el deber de usar adecuadamente el lenguaje durante la argumentación.
Solo y solamente e empleo correcto del lenguaje permitirá al argumentante expresar, transmitir
el sentido auténtico de lo que sostiene; además, la argumentación jurídica exige el empleo
riguroso del lenguaje técnico-jurídico pertinente a cada caso.
Es necesaria la coherencia entre las premisas y la conclusión.
La conclusión final de toda argumentación debe tener una conexión inescindible con las
premisas argüidas.
En casos de argumentación compleja la conclusión final es la resultante de las conclusiones
parciales (intermedias) inherentes a cada uno de los múltiples y relevantes aspectos del
problema.[4]
La conclusión debe reflejar con todo rigor y nitidez la calidad y cantidad del contenido de las
premisas; evitando, de ese modo, incurrir, por ejemplo, en la falacia, excepto el caso de una
argumentación jurídica por inducción incompleta en la que la conclusión tendrá una extensión
mayor que lo abordado en las premisas y, además ella será de grado probable, supuesto que
puede ocurrir eventualmente, por ejemplo, durante el debate jurídico para la formulación de
una norma positiva.
Para que la conclusión esté exenta de invalidez, error, falsedad, es necesario que a
argumentación haya tenido lugar sin paralogismos ni falacias.
En principio, pueden distinguirse tres distintos campos de lo jurídico en que se efectúan
argumentaciones.
El primero de ellos es el de la producción o establecimiento de normas jurídicas. Aquí, a su vez,
podría diferenciarse entre las argumentaciones que se presentan en una fase pre legislativa y
las que se producen en la fase propiamente legislativa.
Las primeras se efectúan como consecuencia de la aparición de un problema cuya solución –
total o parcial- se piensa que puede ser la adopción de una medida legislativa. Ejemplo de ello
son las discusiones sobre la despenalización o no del aborto, de la eutanasia o del tráfico
de drogas, o sobre la regulación del llamado tráfico de influencia.
Otro tipo de argumentaciones surgen cuando un problema pasa a consideración del
Parlamento o de algún órgano de la Administración, lo que haya o no discutido previamente la
opinión pública. Mientras que en la fase prelegislativa puede considerarse que los argumentos
tiene, en general, un carácter más político y moral que jurídico, en la fase legislativa los papeles
se invierten, de manera que son las cuestiones de tipo técnico – jurídico las que pasan a un
primer plano.
En todo caso, las teorías de la argumentación jurídica de que disponemos no se ocupan
prácticamente de ninguno de estos contextos de argumentación.
Un segundo campo en que se efectúan argumentos jurídicos es el de la aplicación de normas
jurídicas a la resolución de casos, bien sea esta un actividad que llevan a cabo jueces en sentido
estricto, órganos administrativos en el mas amplio sentido de la expresión o simples
particulares. Aquí a su vez, cabria distinguir entre argumentacio0nes en relación
con problemas concernientes a los hechos, o bien al Derecho.[5]
Puede decirse que la teoría de la argumentación jurídica dominante se centra en las cuestiones
relativas a la interpretación del Derecho y que se plantean en los órganos superiores de la
administración de justicia.
Finalmente, el tercer ámbito en que tienen lugar los argumentos jurídicos es el de la dogmática
jurídica. La dogmática es, desde luego, una actividad compleja en la que cabe distinguir
esencialmente estas tres funciones:
1) suministrar criterios para la producción del Derecho en las diversas instancias en que ello
tienen lugar;
2) suministrar criterios para la aplicación del Derecho;
3) ordenar y sistematizar un sector del ordenamiento jurídico.
Las teorías usuales de la argumentación jurídica se ocupan también de las argumentaciones
que desarrolla la dogmática en cumplimiento de la segunda de estas funciones.
Dichos procesos de argumentación no son muy distintos de los que efectúan los órganos
aplicadores, puesto que de lo que se trata es de suministrar a esos órganos criterios –
argumentos- dirigidos a facilitarles – en sentido amplio- la toma de una decisión jurídica
consistente en aplicar una norma a un caso.
La diferencia que, no obstante, existe entre ambos procesos de argumentación podría
sintetizarse así: Mientras que los órganos aplicadores tienen que resolver casos concretos, el
dogmático del Derecho se ocupa de casos abstractos.
Por un lado, porque el practico necesita recurrir a criterios suministrados por la dogmática, al
menos cuando se enfrenta con casos difíciles, al tiempo que la dogmática se apoya también en
casos concretos. Por otro lado, porque en ocasiones los tribunales - o cierto tipo de tribunales-
tiene que resolver casos abstractos, esto es, sus decisiones pueden no consistir en condenar a X
a pagar una cierta cantidad de dinero o en absolver a Y de determinado delito, sino también en
declarar que determinada leyes institucional, que un reglamento es ilegal o que cierta norma
debe interpretarse en cierto sentido.
Por lo demás, algunos tribunales, al decidir en caso concreto, crean jurisprudencia, lo que
significa que la regla en que basan su decisión y que viene expresada en la ratio decidiendo del
fallo tiene un carácter general y abstracto y vale, en consecuencia, para los casos futuros.

Características
 Decir cual es la norma o interpretación de la norma a usar.
 Aplicación de un caso concreto orientada a demostrar la verdad/refutar, la verdad/falsedad
sobre un caso.
 Se debe evitar contradicciones.
 Se concreta mediante una sola inferencia.
Puesto que toda la argumentación pretende la adhesión de los individuos, el auditorio, a que se
dirige, para que exista argumentación se necesitan ciertas condiciones previas, como la
existencia, de un lenguaje común o el concurso ideal del interlocutor, que tiene que mantenerse
a lo largo de todo el proceso de la argumentación. En la argumentación se pueden distinguir
tres elementos, el discurso, el orador y el auditorio; pero este ultimo como se indica, juega un
papel predominante y se define como el conjunto de todos aquellos en quienes el orador quiere
influir con su argumentación. PERELMAN pone de manifiesto cómo la distinción clásica entre
tres géneros oratorios: el deliberativo (ante la asamblea), el judicial (ante los jueces) y el
epidíctico (ante espectadores que no tienen que pronunciarse), se efectúa precisamente desde
el punto de vista de la función que respectivamente juega el auditorio y concede, por cierto, una
considerable importancia al género epidíctico (cuando el discurso parte de la adhesión previa
del auditorio, como ocurre en los panegíricos, en los sermones religiosos o en los mítines
políticos), pues el fin de la argumentación no es solo conseguir la adhesión del auditorio, sino
también acrecentarla. Sin embargo, la clasificación más importante de tipos de argumentación
que efectúa PERELMAN se basa en la distinción entre la argumentación que tiene lugar ante el
auditorio universal, la argumentación ante un unico oyente (el diálogo) y la deliberación con
uno mismo.[6]
Sobre todo en los últimos años, se hs concedido una gran importancia al concepto
perelmaniano de auditoria universal, que aunque dista de ser un concepto claro, al menos en el
tratado parece caracterizarse por estas notas:
 1) Es un concepto límite en el sentido de que la argumentación ante el auditorio universal es
la norma de la argumentación objetiva.
 2) Dirigirse al auditorio universal es lo que caracteriza a la argumentación filosófica.
 3) El del auditorio universal no es un concepto empírico: el acuerdo del auditorio universal
"no es una cuestión de hecho, sino de derecho".
 4) El auditorio universal es ideal en el sentido de que está formado por todos los seres de
razón, pero por otro lado es una construcción del orador, es decir, no es una entidad
objetiva.
 5) Ello significa no solo que diversos oradores construyen diversos auditorios universales,
sino también que el auditorio universal de un mismo orador cambia.
Una de las funciones que cumple este concepto en la obra de PERELMAN es la de permitir
distinguir (aunque se trate de una distinción imprecisa, como también lo es la distinción entre
los diverso auditorios) entre persuadir y convencer. Una argumentación persuasiva, para
PERELMAN, es aquella que solo vale para un auditorio particular, mientras que una
argumentación convincente es la que se pretende válida para todo ser de razón.
En fin, la argumentación, a diferencia de la demostración, está estrechamente ligada a
la acción o un proceso con la que se pretende obtener un resultado: lograr la adhesión del
auditorio, pero solo por medio del lenguaje, es decir, prescindiendo del uso de
la violencia física o psicológica. Por otro lado, su proximidad con la practica hace que en la
argumentación no quepa hablar propiamente de objetividad, sino tan solo imparcialidad:… ser
imparcial no es ser objetivo, es formar parte del mismo grupo que aquellos a los que se juzga,
sin haber tomado partido de antemano por ninguno de ellos. La noción de imparcialidad, por
otro lado, parece estar en estrecho contacto con la regla de justicia (ser imparcial implica que
en circunstancias análogas se reaccionaría igual) y con lo de auditorio universal (los criterios
seguidos tendrían que ser validos para el mayor número posible y en última instancia, para el
auditorio universal.
Al estudiar las premisas de que se parte en una argumentación, se pueden distinguir tres
aspectos: el acuerdo, la elección y la presentación de las premisas.
Para poder desarrollare una argumentación hay que partir, en efecto, de lo que se admite
inicialmente, si bien el punto de partida mismo constituye ya un primer paso en su
actualización persuasiva. Los objetos de acuerdo pueden ser relativos a lo real (hechos verdades
o presunciones), o bien relativos a lo preferible (valores, jerarquías y lugares de lo preferible).
[7]

Otros aspectos
 Importancia: permite suplir la falta de prueba respecto de la verdad o falsedad de una tesis.
 Ámbito; es el área de lo posible o probable
 Finalidad: convencer al destinatario. Lograr la adhesión de un auditorio sobre una tesis
para que se materialice en la conducta de los individuos.
 Objeto: generar puntos de vista en pro y en contra acerca de una tesis.

Estructura
5.1 Tesis
Es el objeto de la argumentación, es la idea nuclear a sostener o a refutar. Es el problema, un
hecho que genera controversias y que va a generar diferentes puntos de vista.
5.2 Fundamentos
Son dados por el razonamiento, estos deben ser expuestos con orden y claridad.
5.3. Conclusión
Es la afirmación de la tesis.
En la especie, la argumentación desde el punto de vista jurídico, aplicado a la impartición de
justicia, se trata de los Razonamientos y Justificaciones del Juzgador para tomar sus decisiones
en los juicios en particular.
Tiene su origen en la retórica que es la ciencia de poder argumentar, relacionada a la vez con
la oratoria que es en sí el arte de hablar con elocuencia y persuadir, por lo tanto para que un
juzgador base sus resoluciones, las cuales deben estar debidamente fundamentadas y
motivadas, la motivación son los argumentos lógico-jurídicos aplicados para realizar una
resolución clara, precisa y congruente con los planteamientos de las partes en los hechos de
la demanda y contestación, así como la aplicación del derecho por parte del juzgador en la
sentencia que al juicio en particular le recaiga.
Como antecedente tenemos que la manera de juzgar o impartir justicia en el transcurso del
tiempo ha tenido diversas acepciones o modalidades, basada en las diversas etapas del derecho,
siendo el primer antecedente el ESTADO ABSOLUTISTA: el cual se origina con la creencia de
que los reyes, los cuales por tener origen "divino", designaban a los juzgadores de ese entonces,
éstos también creían tener cierta divinidad por el origen de su nombramiento, por lo que sus
determinaciones resultaban inatacables pero sin fundamento legal alguno, quedando el sujeto a
expensas de la decisión "divina" sin demostrar su culpabilidad o inocencia, por lo que
ese sistema, lejos de ser justo o divino, era en muchas ocasiones arbitrario e injusto, apartado
de la realidad jurídica.[8]
Posteriormente, en la etapa de la revolución francesa, inglesa y norteamericana, se crea el
llamado ESTADO DE DERECHO: con el que nace la era de la codificación, dando a luz al
sistema conocido como el SISTEMA GRAMATICAL, que no es otra cosa que aplicar el derecho
en base a lo que estipulan los códigos, es decir IRSE A LA LETRA SIN MAYOR
INTERPRETACIÓN, por lo que también este sistema resultaba en diversas ocasiones injusto
por no argumentar o interpretar el precepto legal con el delito o asunto en particular, ya que el
mas parecido era el que se aplicaba.
El criterio gramatical se trata de el LENGUAJE EMPLEADO POR EL JUZGADOR en sus
resoluciones, aplicado en dos variantes rígidas que son desde el punto de vista SEMANTICO,
mediante el cual el juzgador se limita únicamente a DESENTRAÑAR lo que la norma expresa, y
A CONTRARIO, solo cuando en el particular así lo permite la norma.
Tiempo después, con la creación del Tribunal Constitucional de Austria nace el ESTADO
CONSTITUCIONAL DE DERECHO, basado en el sistema de Jerárquico, (constitución, leyes,
jurisprudencia, etc), aplicando en esta etapa el criterio SISTEMÁTICO, desde el aspecto legal se
refiere a EL CONTEXTO NORMATIVO O CUERPO DE LEYES EN EL QUE SE ENCUENTRA
INSERTO EL ENUNCIADO (LLÁMESE ENUNCIADO AL DELITO Y/O FIGURA JURÍDICA
EN PARTICULAR).
EL CRITERIO SISTEMÁTICO, tiene además métodos o particularidades mediante el cual se
desarrolla para llegar a su objetivo, siendo éstos:
A SEDES MATERIALES: que no es otra cosa que la localización física de la( norma,
(LOCALIZACIÓN TOPOGRÁFICA DE LA NORMA).
A RUBRICA: porque todos los ordenamientos legales se localizan en( capítulos, títulos,
artículos, etc.
SISTEMATICO EN SENTIDO ESTRICTO: que a raíz de su ordenamiento se( encuentran
debidamente ubicados los capítulos, títulos, artículos, etc, dentro del contexto legal.
A COHAERENTIA: se refiere a que dos disposiciones incompatibles entre sí no( pueden obrar
dentro de un mismo ordenamiento legal pues son contradictorias.
NO REDUNDANCIA: se excluye la atribución a un enunciado normativo de un( significado que
haya sido atribuido a otro enunciado normativo, no son repetitivos en un mismo ordenamiento
legal.
Finalmente, en la 2ª guerra mundial, derivado de los crímenes de guerra, surge el ESTADO
SOCIAL DE DERECHO regido bajo el CRITERIO DE INTERPRETACIÓN FUNCIONAL,
basado En los fines de la norma, es decir, LA VOLUNTAD DEL LEGISLADOR, EN BASE A
LOS FINES Y VALORES DE LA NORMA, cambiando radicalmente a los criterios aplicados con
anterioridad y que se encuentran debidamente descritos en los párrafos que anteceden.[9]
Este criterio se basa en los siguientes principios:
TELEOLOGICO: Se refiere en sí a interpretar el enunciado de acuerdo a su( finalidad
(FINALIDAD DE LA NORMA).
HISTÓRICO: Son los criterios aplicados por otros legisladores sobre una( determinada norma,
la cual debe ser actualizada al tiempo en que se aplica (REFORMAS).
PSICOLÓGICO: no es otra cosa mas que la exposición de motivos del( legislador para proponer
determinada norma o del juzgador en el que se encuentre en porque de su determinación (QUE
PENSÓ EL LEGISLADOR O JUZGADOR).
PRAGMÁTICO: Si son favorables o desfavorables las condiciones derivadas de( un
determinado tipo de interpretación.
PRINCIPIOS: Basada en los principios Constitucionales, principio general( del derecho, etc.
RED ABSURDA: en base a ésta nos permite rechazar una interpretación de un (documento
normativo de entre las teóricamente posibles por las consecuencias absurdas a las que nos
conduce.
DE AUTORIDAD: Fundamentada en la Jurisprudencia.
EJEMPLO: En general todas las autoridades están obligadas en términos de los artículos 14 y
16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a justificar sus resoluciones,
absolutamente todas, ninguna puede escapar de los principios
de legalidad y seguridad jurídica, razón por la cual, si los jueces tiene que exponer argumentos
tendentes a justificar o explicar por qué resolvieron en una u otra forma y de ese modo,
convencer a otros.
Los órganos encargados de resolver controversias judiciales, la única forma en que puede
justificar su existencia, es impartiendo una justicia gubernamental al resolver los casos
concretos, basados en la aplicación de la ley, cuando ello es suficiente para dictar una sentencia
apegada a derecho, sin embargo, de tener que hacer uso de una diferente interpretación, los
argumentos que se materialicen en las sentencias, demandan un esfuerzo intelectual de mayor
envergadura, porque el convencimiento del resultado de la decisión tomada no está
expresamente en la ley aplicable al caso, sino que, se encuentra en el descubrimiento que el
juez realice del contenido de origen, finalidad, entorno social, etc, de la ley.

Tridimensionalidad de la argumentación jurídica judicial


 Dimensión Social
 Dimensión Normativa
 Dimensión Axiológica
Ámbito de la argumentación[10]
La experiencia en el ejercicio de la ocupación jurídica así como la teoría de la argumentación
jurídica conducen a identificar las áreas en las que se requiere del empleo de esta, en el
ejercicio de la magistratura (como juez o fiscal) en la defensa, en el procedimiento judicial o
administrativo o arbitral, en la asesoría jurídica a personas jurídicas públicas o privadas, en el
ejercicio de la potestad de legislar, en la enseñanza del Derecho, en la investigación jurídico-
social o socio jurídico, y en los estudios y exposiciones de los juristas, etc.
Presupuestos para la Argumentación Jurídica Idónea
 Dominio cognitivo del argumentante sobre el objeto de la argumentación
jurídica.
Es necesario conocer que es los que trata de demostrar o refutar. Ese nivel optimo de
conocimiento del problema s refleja en el planteamiento y razonamiento estricto e inequívoco
de la tesis que se defiende o se refuta. Es también necesario que los interlocutores conozcan
plenamente aquello que es objeto de la argumentación. En el caso de los órganos colegiados
deben establecer una metodología adecuada que permita a cada integrante conocer y evaluar
cada argumento de la decisión a adoptar. Por eso, es censurable, por ejemplo, que algún
magistrado firme resoluciones sin leerlas, o sea, sin saber de qué trata, tal actitud es una
irresponsabilidad que equivale a abdicar de una de las exigencias porque y para que se ha de
decidir, porque y para que dé ha de decidir; dicha omisión es una actitud negativa que implica
infracción al deber jurídico de motivar la resolución, ya que suscribe argumentos y decisiones
que no conoce y de esa manera también incurre en un grave atentado contra la seguridad
jurídica. Infringe también la probidad. Por tanto, genera un impacto social de zozobra, de
desconfianza en los justiciables.
 Aplicación de la lógica
Conocimiento y aplicando puntual de los principios de la lógica general (clásica o moderna) a si
como las categorías y cánones de la lógica jurídica, son inevitables para el rigor en la
argumentación. Mantener una atención especial para evitar o detectar paralogismos o falacias.
 Aplicación de conocimientos de mayor grado de abstracción
Es muy importante para lograr eficiencia cognitiva como resultado de la argumentación, la
aplicación puntual, en caso necesario de conocimientos de Ontología, Epistemología,
Deontología Jurídica, axiología Jurídica, etc., igualmente importante es la aplicación de la
doctrina jurídica de la especialidad pertinente así como de las categorías de Teoría General del
Derecho. El mayor o menor dominio de las disciplinas precitadas depende de cada sujeto
cognoscente responsable de efectuar la argumentación.
 Aplicación de cultura general
Si la necesidad de lograra eficiencia en la argumentación la requiere, el argumentante aplicara
también sus conocimientos pertinentes de cultura general. Más aun ,
este presupuesto cognitivo se hace inteligible si se tiene en cuenta que la ciencia jurídica es una
ciencia humana y las normas jurídicas regulan el comportamiento, la conducta humana; por lo
tanto, es permanente la necesidad de resolver jurídicamente peticiones y conflictos de variado
contenido, tales como de índole económico, psíquica, social, religiosa, política, agraria, etc. Por
ello el argumentante tendrá necesidad de contar con el apoyo de la disciplina pertinente sea
mediante el asesoramiento de expertos en la materia y7o la información en
la bibliografía especializada.[11]

Lógica jurídica y argumentación jurídica


Antes de pasar a considerar esas teorías, conviene aclarar un último punto: Cómo se relaciona
la argumentación jurídica (o la teoría de la argumentación jurídica) con la lógica jurídica.
Por un lado, puede decirse que la argumentación jurídica va más allá de la lógica jurídica, pues
como se ha visto con anterioridad, los argumentos jurídicos se pueden estudiar también desde
una perspectiva psicológica o sociológica, o bien desde una perspectiva no formal, que a veces
se denomina lógica material o lógica informal, y otras veces tópica, retórica, dialéctica, etcétera.
Por otro lado, la lógica jurídica va más allá de la argumentación jurídica, en el sentido de que
tiene un objeto de estudio más amplio, Para aclarar esto se puede seguir utilizando una
conocida distinción efectuada por Bobbio (1965) dentro de la lógica jurídica. [12]
En su opinión, la lógica jurídica estaría constituida por la lógica del Derecho, que se centra en
el análisis de la estructura lógica de las normas y del ordenamiento jurídico, y por la lógica de
los juristas, que se ocupa del estudio de los diversos razonamientos o argumentaciones de los
juristas teóricos o prácticos. Naturalmente, estos dos campos de estudio no pueden separarse
de manera tajante: Por ejemplo, la construcción del silogismo jurídico no puede hacerse de
espaldas al análisis lógico do las normas jurídicas, puesto que como hemos visto" una de las
premisas y la conclusión del mismo son normas; y cuando discutimos la cuestión de si la lógica
se aplica o no a las normas, surgió el problema de las contradicciones entre normas, lo que es
un problema típico de la lógica del Derecho o "como hoy suele ser más bien denomina- de la
lógica deóntica o de las normas.
El análisis lógico de los razonamientos Jurídicos la lógica de los juristas. Es un campo de
estudio tradicional de la teoría del Derecho. Sin embargo, la autorización de la lógica formal
moderna, esto es, de la lógica matemática o lógica simbólica para estos propósitos es algo que
ha tenido lugar básicamente a partir de la segunda guerra mundial.
La obra que suele considerarse como pionera es la Juristishe Logik de Ulrich Klung, cuya
primera edición data de 1951, si bien "como el autor explica en el prólogo" Su concepción de la
lógica jurídica estaba ya elaborada desde 1939. KLUG parte de una concepción de lógica
general como "teoría de la consecuencia lógica" (p. 2), lo que le permite distinguir entre
argumentos validos y no validos desde el punto de vista lógico-formal. La lógica jurídica seria
una parte especial de esa lógica general, o sea, "la teoría de las reglas lógico-formales que llegan
a emplearse en la aplicación del derecho" (p. H). Y aquí. a su vez distingue entre la forma básica
del razonamiento jurídico", que en su opinión, sería una aplicación al campo del Derecho del
silogismo tradicional modus barbara; y los argumentos especiales de la lógica jurídica En esta
última categoría incluye el razonamiento por analogía ( o a simili) razonamiento e contrario,
los argumentos a fortiori (maiore ad minus ya minori lid maius), el argumentum ad
absurdum y los argumentos interpretativos.
Estos últimos son los que sirven para establecer las premisas de los razonamientos deductivos -
serían los medios para lo que hemos llamado justificación externa- y no forman parte
propiamente de la lógica jurídica: son "principios para la interpretación, no problemas lógico-
jurídicos" (p. 197).
En un análisis de los razonamientos jurídicos, KLUG no tiene en cuenta, sin embargo, la lógica
deóntica o lógica de las normas. Esta última disciplina se desarrolla también a partir de 1951
(año en que aparece el ensayo de George. H. Von Wright Deontic Logic) y lleva a concebir la
lógica jurídica -bien en cuanto lógica del Derecho, o bien en cuanto lógica de los juristas- no
como una aplicación de la lógica formal general al campo del Derecho, sino como una lógica
especial, elaborada a partir de las modalidades deónticas de obligación, prohibición y
permisión.
Estos operadores deónticos pueden, pues, utilizarse -como lo hemos hecho anteriormente- para
dar cuenta de los razonamientos jurídicos o de algunos de ellos. Veamos, brevemente, cómo se
plantea esta tarea un autor como KALINOWSI que ha sido también uno de los fundadores de la
lógica deóntica.
KALINOWSKI (1973) considera como razonamientos jurídicos aquellos que vienen exigidos
por la vida jurídica, y presenta de ellos una doble clasificación. Por un lado, distingue entre
razonamientos de coacción intelectual (lógicos), de persuasión (retóricas) y propiamente
jurídicos (los que se basa n en presunciones, prescripciones, ficciones, etc. establecidas por la
ley). [13]
Por otro lado, separa los razonamientos normativos (cuando al menos una de las premisas y la
conclusión son normas) de los no normativos (que sólo serían jurídicos por accidente). Los
razonamientos normativos, por su lado, pueden tener lugar en el plano de la elaboración, de la
interpretación o de la aplicación del Derecho, en concreto, en el plano de la interpretación del
Derecho se utilizan tanto argumentos extralógicos, que se basan en medios puramente
jurídicos (por ejemplo, el argumento ab auctoritate, generali sensu, ratione legis estricta etc.),
y argumentos lógicos, que se basan en la lógica formal propiamente dicha (por ejemplo,
argumentos a fortiori, a maiori, a pari a contrario). Los argumentos estrictamente lógicos
están regidos, sin embargo, tanto por reglas lógicas en sentido estricto (las de la lógica deóntica
forman parte de la lógica formal deductiva) como por reglas extralogicas, esto es, por reglas
jurídicas de interpretación del Derecho
Además, KALINOWSKI considera que el primer tipo de reglas están subordinadas a las
segundas, lo que podría entenderse en el sentido de que la justificación interna depende de la
justificación externa o es un momento lógicamente posterior al de ésta.

La Retórica y los Jueces


Con estos discursos mostramos que la retórica fue diseñada para persuadir a los magistrados y
no para que ellos nos persuadan. En la antigüedad y parte de la edad media los jueces no
peroraban ni argumentaban en sus sentencias, iban directo al grano. Solo en el
renacimiento las técnicas retóricas empiezan a influir en la redacción judicial para ser
aborrecidas por el culto a la sencillez y precisión que dominó en el siglo XVIII y XIX. A pesar de
todas las huellas de la retórica no se pudieron borrar en la práctica forense. Este periodo esta
muy poco estudiado y recientemente ha llamado la atención sobre el mismo.
En cambio, el papel del llamado silogismo judicial ha sido nulo en la antigüedad para las
discusiones prácticas, porque no era considerado recomendable para argumentar. Por ejemplo
Cicerón en el dialogo Sobre la Naturaleza de los dioses, a propósito de cómo argumentar sobre
las distintas doctrinas dice que "cuando se hallan reducidas a la breve forma silogística...están
mas expuestas a la critica o censura. Un río de rápida corriente puede casi del todo o
enteramente eludir la corrupción, mientras que un agua estancada se corrompe fácilmente; así
también una fluida corriente de elocuencia diluye fácilmente las censuras de la crítica, mientras
que un argumento razonado de manera escueta se defiende a si mismo con dificultad.
¿Entonces que impedía el caos absoluto? ¿Qué impedía que el juez no se avasallado por los
oradores?. Por un lado se tomaron medidas para limitar la asistencia de retóricos en los pleitos
y el uso de ciertos argumentos. Los griegos, por ejemplo, prohibieron que los retóricos
reemplacen o hablen en los juicios por eso solo se dedicaban a componer los discursos. Se
entrenaba a los jueces contra los efectos de los retóricos, así en el Digesto se exige al Juez que
no se irrite o muestre compasión y muchos asuntos se prefería dejar aun jurado numeroso
antes que aun solo sujeto que es mas impresionable.
Pero también existe otro factor: el juez estaba mejor enterado de lo que ocurría a su alrededor,
las ciudades hasta el siglo XIX, eran en todo el mundo el hogar de una
pequeña población urbana, 2 a 5% de la población de cada país, frente a un 90% de población
rural, a esto se sumaba la inmovilidad espacial, la gente no cambiaba de localidad, ni solía
viajar mas que unos cuantos kilómetros. En estas circunstancias el juez promedio no dependía
de las partes para adquirir la información que necesitaba para decidir. Pero en el siglo XXI todo
ha cambiado, las grandes ciudades concentran el 90% de la población y conocer qué ocurrió en
cada caso, ahora sí depende de lo que las partes digan, por ello se hace
extrañar investigaciones que ayuden a un mejor control de la argumentación que emplean las
partes en litigio, esto seria tan importante como analizar las sentencias, por ello esperamos que
esta lectura permita iniciar un estudio de las formas de argumentar que usan los litigantes,
peritos, inclusive en los propios documentos que a veces consideramos libres de
argumentación, como son los contratos.

Argumentaciones y Falacias
Un objeto d especial interés en el estudio de las argumentaciones lo constituyen las falacias,
esto es, aquellos argumentos que parecen buenos, pero que no lo son. De acuerdo con lo que
antes hemos visto, las falacias podrían clasificarse en formales, materiales y pragmáticas, según
infrinjan alguna de las reglas de la buena argumentación característica de alguna de esas
concepciones.
Por ejemplo; cometería una falacia de tipo formal el que argumentara de la siguiente forma:
"esta permitido investigar con embriones no viables; un ovulo no es un preembrion no viable,
por lo tanto no esta permitido investigar con óvulos". El error consiste en haber interpretado
que en la primera premisa se establece que algo es condición necesaria para otra cosa y no una
simple condición suficiente.
Un ejemplo de falacia material: "la prohibición que establece la ley de investigar con
preembriones viables alcanza a los preembriones sobrantes de un tratamiento de fertilidad, si
estos no presentan ningún defecto de carácter biológico y aunque se sepa que su destino es la
destrucción. No podemos retorcer las palabras, no podemos hacer que no viables signifique lo
que no significa. Los preembriones que biológicamente tienen la capacidad de desarrollarse no
pueden ser viables. No hay ninguna otra forma de entender esa palabra. El error en este caso es
una especie de esencialismo lingüístico que pretende que hay un significado verdadero de las
palabras, que las palabras son el reflejo de algún tipo de realidad preexistente.
Lo cierto es que el significado de las palabras es convencional y cambia según los contextos.[14]
No siempre es fácil detectar la existencia de una falacia y muchas veces es discutible si un
argumento es o no falaz. En general dependiendo del contexto. Así en los ejemplos anteriores a
la primera falacia no le seria si la frase ambigua "esta permitido investigar con preembriones
no viable" pudiera entenderse por razones de contexto como "solo esta permitido investigar con
preembriones no viables.
Por otro lado esta claro que hay casos en que esta en que esta justificado efectuar una
interpretación restrictiva del significado de un termino: por ejemplo si se trata de una norma
penal que establece que cierto tipo de acción es delito que debe castigarse con una determinada
pena y otro tanto puede decirse de las "pendiente resbaladizas": así muchos bioéticos;
consideran que se debe prohibir investigar con embriones, no porque al hacerla se infrinja un
principio moral, sino por el temor e que si no se prohibiera eso, se podría llegar a realzar
investigaciones realmente cuestionables desde el punto de vista moral.

Textos Argumentativos
Los textos argumentativos han sido definidos con frecuencia como el proceso de apoyar o
discrepar con una afirmación cuya validez es cuestionable o discutible.
Estos textos tienen como meta persuadir o convencer la audiencia a la cual se dirige acerca
del valor de la tesis por la cual busca una aprobación. Como el propósito de
todo texto argumentativo es ganar o reafirmar la adherencia de una audiencia, se debe tener en
cuenta a esta audiencia. Estos textos pueden estar en forma de discusión, de una entrevista, un
discurso, una carta, un libro de crítica literaria o un sermón entre otros.
Los textos argumentativos varían dependiendo del tipo de audiencia a la cual se dirige. Si el
texto se dirige a una audiencia no especializada se podrá destacar unos principios comunes, un
sentido común, valores comunes y unos lugares igualmente comunes. La base del acuerdo será
más general.
Por otra parte, si el texto va dirigido a un grupo especializado tal como un grupo de filósofos o
abogados la base de acuerdo será más específica.
 12.1. Tipos de Textos argumentativos
En cuanto al tipo de textos argumentativos, tendremos en cuenta los siguientes:
  Textos subjetivos:
Este tipo de textos debe de tener su enfoque en el deseo del autor, del hablante o del
codificador a la hora de comunicar sus ideas o simplemente provocar a su audiencia.
  Textos objetivos:
Considerando este tipo de textos, podemos señalar que su enfoque es
afirmar soluciones científicas e investigaciones a unos problemas comunes.
Por lo tanto, en un entorno informal, un debate abierto será más subjetivo que
una conferencia científica, debido al los elementos emocionales y físicos.
  Textos de comentario:
Este tipo de texto es un texto argumentativo que debe dar más información sobre un aspecto
específico, o incluso ofrecer un punto de vista diferente. Estos textos se pueden encontrar en
periódicos, discusiones, pie de páginas, sermones religiosos, etc.
  Textos científicos:
Con respecto a este tipo de textos, podemos afirmar que tenderán a ser más objetivos, ya que su
argumento es apoyado por unos hechos o afirmaciones más veraces. Dentro de este tipo de
textos podemos mencionar las cartas formales, conferencias y bibliografías.
  Podemos mencionar también otro tipo de textos argumentativos en donde pueden ser
incluidos más discursos políticos específicos y escritos, cartas a periódicos, discusiones
informales y textos publicitarios.[15]
 12.2. Estructura de los Textos Argumentativos
Un texto que busca persuadir o convencer a la audiencia no está constituido por una
acumulación de argumentos desordenados, por el contrario requiere una organización de
argumentos seleccionados, presentados dentro de un orden.
Para que un texto sea persuasivo los argumentos deber estar organizados de forma muy clara.
Si estos argumentos no están organizados, perderán efectividad porque un argumento no es ni
fuerte ni débil en un sentido absoluto ni para cada audiencia.
El alcance en el que el argumento es aceptado puede variar. El tema considerado en el texto
argumentativo debe propiciar algo de interés en la audiencia. El escritor usa el principio de su
texto no para escribir acerca del tema sino para ganar la simpatía del lector.
El argumento puede modificar las opiniones o la disposición de una audiencia. Por lo tanto un
argumento que es débil porque no se adapta bien a la audiencia puede llegar a ser fuerte y
efectivo cuando se ha modificado a la audiencia debido a un argumento previo.
Similarmente, un argumento que es inefectivo porque la audiencia no lo entiende puede llegar
a ser relevante una vez que la audiencia esté mejor informada.
Por lo tanto, la efectividad de los textos argumentativos puede determinar el orden en el cual
los argumentos deberían ser presentados. La forma está así supeditada al contenido, a la acción
de la mente, al esfuerzo para persuadir o convencer. [16]
Teniendo en cuenta la descripción clásica de la estructura de los textos argumentativos, éstos
pueden ser divididos en las diferentes secciones que se señalan a continuación:
1.     Introducción
2.     Explicación del caso a tratar
3.     Esquema del argumento
4.     Prueba
5.     Refutación
6.     Conclusión.
 Sin embargo, podemos encontrar otras variantes diferentes de las propuestas en
la descripción clásica de la estructura de los textos argumentativos; principalmente podemos
señalar las de Maccoun y las de Van Dijk. Sin embargo, antes de explicar
las estructuras presentadas por estos dos autores vamos a considerar otros tipos de estructura
de acuerdo a otros autores.
Según otros autores podemos encontrar dos tipos de estructuras argumentativas:
Por una parte, está la estructura deductiva, en la que el codificador se mueve del contexto hacia
el texto. La tesis se relata en una proposición general que a su vez está relacionada con una
proposición particular que sirve como ilustración o prueba. La conclusión es una síntesis de las
dos proposiciones.
Por otra parte, está la estructura inductiva, que es la opuesta de la deductiva. En esta
estructura, la introducción es similar, utilizando una tesis o antítesis. En este caso, el
codificador se mueve hacia unos hechos particulares dentro del mismo texto, y finalmente,
utiliza éstos para llegar a una conclusión que tiene una generalización o abstracción como base.
Después de esto, vamos a explicar la estructura de los textos argumentativos de acuerdo a
Maccoun.
Maccoun encontró diferentes patrones para organizar los textos argumentativos. Estos son los
siguientes:
1.     El patrón zig-zag, es decir, si el autor es el que propone una posición de un patrón estará a
favor, en contra, a favor, en contra, a favor. Pero si el escritor es un oponente, la estructura será
en contra, a favor, en contra, a favor, en contra.
2.     Consiste en el problema y la refutación de los argumentos de oposición seguidos de una
solución. La solución sugiere la posición del autor. Como el modelo del zig-zag, éste requiere
una refutación del argumento de la oposición. El escritor debe mostrar que las soluciones
alternativas son inaceptables.
3.     El tercer modelo es el argumento de un lado, en donde el punto de vista es presentado y
por otra parte no se da una refutación.
4.     El cuarto modelo es un acercamiento ecléptico, donde el escritor debe rehusar algunos
puntos de vista, aceptar otros o incluso combinar todos ellos.
5.     Este modelo contiene un argumento de la oposición, seguido por un argumento del
escritor.
6.     El sexto modelo es el patrón de "otra postura cuestionada". Este modelo incluye las
preguntas pero no una refutación directa del argumento de oposición.
7.     El séptimo y último modelo muestra dos puntos de vista expresados y mientras uno es
favorecido, ambos están dentro del mismo punto de vista general, teniendo en cuenta el
argumento.[17]
De acuerdo con Maccoun, en vez de seguir los elementos del argumento, el lector debe
identificar:
a)      el tipo de modelo
b)     localizar la suposición del escritor
c)     localizar el argumento de la oposición
d)     anotar refutaciones directas
e)      reconocer indicadores
f)       leer el tono de sarcasmo o seriedad del escritor.
A parte del punto de vista de Maccoun podemos también considerar los textos argumentativos
de acuerdo con Teum van Dijk.
En su libro titulado "La Ciencia del Texto", él estableció un término de "superestructura"
definida como una estructura global que caracterizaba el tipo de texto. Por lo tanto, una
estructura argumentativa es una super-estructura sin tener en cuenta el contenido del
argumento. En otras palabras, una super-estructura es el tipo de forma de un texto cuyo tema
es el contenido del texto.
Aunque no hay una teoría general acerca de las super-estructuras podemos señalar que una
teoría sobre super-estructuras particulares no existe, principalmente acerca de la narración y
argumentación.
Considerando los textos argumentativos, la estructura es bastante conocida. Trata de unas
hipótesis y una conclusión. Este modelo puede ser encontrado en un lenguaje formal e informal
de los textos argumentativos.  [18]
Vamos a utilizar los siguientes ejemplos para clarificar la estructura argumentativa:
1.     "yo estoy enfermo. Por lo tanto no puedo salir"
2.     "Pedro ha sacado unas notas muy bajas. Por consiguiente él ha suspendido el examen".

Los tipos de argumentación principales son la argumentación


deductiva, argumentación inductiva, argumentación abductiva y
argumentación por analogía. La argumentación es una de las
formas en las que el ser humano puede emplear el lenguaje. Este
es el proceso a través del cual se emplean enunciados afirmativos
o negativos para apoyar o rebatir una proposición.

Existen distintos tipos de argumentos y, por ende, distintos tipos


de argumentación. Para ser más específicos, por cada tipo de
argumento, existe un tipo de argumentación. Cada tipo de
argumentación tiene un uso particular, debilidades y fortalezas.
Para comenzar, se encuentran la argumentación inductiva, la
argumentación deductiva y la argumentación abductiva. Estos tres
tipos de argumentación constituyen lo que se conoce como
razonamiento lógico.

De estos dos tipos, se considera que el segundo es el más


confiable puesto que ofrece conclusiones lógicas extraídas de
premisas verdaderas. Por su parte, la argumentación inductiva es
menos confiable que la deductiva, puesto que las premisas son
suposiciones.

En este sentido, la conclusión solo será correcta si las premisas lo


son. Por último, la argumentación abductiva ofrece las premisas
más lógicas a partir de la conclusión dada.

Otros tipos de argumentación son por analogía, por signos, por


ejemplos, por testimonio, por causa y efecto, entre otros.

Tipos principales de argumentación


1- Argumentación deductiva
La argumentación deductiva es el mejor tipo de argumentación
porque extrae conclusiones de premisas que son comprobables y
verificables.

La validez de los argumentos deductivos proviene del


razonamiento que se haga en torno a las premisas: si se presentan
premisas válidas, la conclusión no puede ser otra cosa que válida.

Es necesario destacar que la argumentación deductiva presenta


una limitación: estos argumentos carecen de evidencia más allá de
la que está presentada en las premisas, por lo que requiere el
empleo de otros recursos para sustentar los argumentos.

La forma básica de los argumentos deductivos es la siguiente:

Si A es B y B es C ,entonces A es C.

Tomemos un ejemplo para ilustrar este concepto:


Si los delfines son mamíferos y los mamíferos producen leche
materna, entonces los delfines producen leche materna.

El argumento deductivo también se puede plantear de la siguiente


manera:

Todo lo que es A es B. C es B. Entonces C es A.

Por ejemplo: Todos los seres humanos son mortales. Yo soy un ser
humano. Entonces, yo soy mortal.

Este es el prototipo de argumento deductivo, y fue propuesto por


Aristóteles bajo la nomenclatura de “silogismo”.

Como se puede apreciar, se presentan dos premisas y una


conclusión:

Premisa # 1: Todo lo que es A es B.

Premisa # 2: C es B.

Conclusión: Entonces C es A.

De estas dos premisas, la primera se denomina “proposición


universal” puesto que ofrece información general sobre el tema a
tratar. Por ejemplo: Todos los seres humanos son mortales.

La segunda premisa se denomina declaración específica, puesto


que ofrece información más detallada sobre el tema a tratar. Por
ejemplo: Yo soy un ser humano.

Estas dos premisas llevan lógicamente a la conclusión. Si todos los


seres humanos son mortales y yo soy un ser humano,
entonces efectivamente yo soy mortal.

2- Argumentación inductiva
En el apartado anterior, mencionamos que la limitación de los
argumentos deductivos es que carecen de evidencia exhaustiva,
por lo que se debe recurrir a otros elementos. Esta limitación se
resuelve con la argumentación inductiva.

Básicamente, la argumentación inductiva consiste en suponer las


premisas para generar argumentos que sirvan para apoyar la
conclusión.

De este modo, es probable y no seguro  que las conclusiones sean


ciertas. En este caso, la validez de la conclusión proviene de la
capacidad de inducción de la persona que hace las premisas.

La argumentación inductiva es débil puesto que los resultados


ofrecidos por esta son plausibles, aceptables pero no conclusivos.
En este sentido, se oponen a la argumentación deductiva.

Un ejemplo de argumentación inductiva es el siguiente:

Conclusión: El césped está húmedo cuando llueve.

Premisa: Cada vez que llueve, el césped se moja.

Como se observa, los argumentos inductivos infieren los


antecedentes para una condición observable. En el ejemplo, la
condición observable es que el césped está húmedo cuando ha
llovido. A partir de esta condición, se extraen premisas que
podrían ser ciertas.

3- Argumentación abductiva
La argumentación abductiva se asemeja a la argumentación
inductiva por el hecho de que se extraen conclusiones a partir de
una premisa.

Otra semejanza entre la argumentación abductiva y la


argumentación inductiva es que ambas pueden producir resultados
erróneos.
Cabe destacar que la característica principal de los argumentos
abductivos es que estos son la mejor explicación para la conclusión
que se presenta.

Por ejemplo:

Conclusión: El césped está húmedo pero no lo he regado.

Argumento abductivo: Debe de haber llovido.

El argumento abductivo que se presenta es la explicación más


lógica para la conclusión que se observa. Sin embargo, esto no
quiere decir que el argumento sea acertado. Pudo darse que
alguna otra persona de la casa regara el césped y nosotros no nos
hemos enterado.

Ejemplos de argumentación abductiva son los razonamientos


asombrosos de Sherlock Holmes, personaje de muchas de las
obras de Sir Arthur Conan Doyle. A diferencia de lo que se
considera comúnmente, el detective Holmes abduce y no deduce.

“—Empecemos por el principio. Llegué a la casa, como usted sabe,


a pie y con el cerebro libre de toda clase de impresiones. Empecé,
como es natural, por examinar la carretera, y descubrí, según se lo
tengo explicado ya, las huellas claras de un carruaje, y este
carruaje, como lo deduje de mis investigaciones, había estado
allí en el transcurso de la noche. Por lo estrecho de la marca
de las ruedas me convencí de que no se trataba de un
carruaje particular, sino de uno de alquiler. El coche Hansom
de cuatro ruedas que llaman Growler es mucho más estrecho que
el particular llamado Brougham. Fue ése el primer punto que
anoté”.

“Estudio en escarlata” de Sir Arthur Conan Doyle.

4- Argumentación por analogía


Este tipo de argumentación se da cuando no se conoce muy bien
un tema pero, a la luz de otra evidencia que sí se maneja, se
pueden producir conclusiones más o menos lógicas.

Por ejemplo: En mi carro, la palanca de la izquierda es la que


enciende las luces de cambio. Por ende, en este otro carro la
palanca de la izquierda debería hacer que funcionen las luces de
cambio.

Los siguientes ejemplos están clasificados según el tipo de argumento.

1. Argumentos inductivos
En los argumento inductivos, las premisas comparten elementos particulares que
luego se generalizan en la conclusión. Por ejemplo:

Si la primera palabra de mi sobrino fue “mamá”, y la primera palabra de mi


hijo fue “mamá”, es probable que la primera palabra de todos los bebés sea
“mamá”.

2. Argumentos deductivos
Son un tipo de argumento en el que se brindan conclusiones particulares a partir
de premisas generales. Por ejemplo:

Los latinos son alegres, los venezolanos son alegres. Eso significa que los
caraqueños son alegres.

3. Argumentos de autoridad
Es un argumento cuya validez está sustentada en lo afirmado por una persona u
organización reconocida en el ámbito de discusión. Por ejemplo:

Según datos aportados por el Banco Mundial, la economía global se


contrajo un 7% en 2020, debido a la disminución del Producto Interno Bruto
de más de 150 países. Eso significa que el mundo entró en una recesión
peor que la que experimentó después de la Segunda Guerra Mundial.

4. Argumentos de experiencia personal


Se apoyan en el testimonio de quien argumenta. Por esa razón, sus conclusiones
son subjetivas. Un ejemplo sería:

La marca de cosméticos X es de pésima calidad, me dio alergia en la cara.


Seguramente todos sus productos son dañinos para la piel.

5. Argumentos de cifras o probabilísticos


Son un tipo de argumento que utilizan datos o probabilidades para establecer
conclusiones. Por ejemplo:

En Argentina, el 21% de la población tiene título universitario. Esto significa


que menos de un cuarto de la población tiene estudios superiores
completos.

6. Argumentos por ejemplificación


En este caso, se utilizan ejemplos para afirmar el argumento. A mayor cantidad de
ejemplos, se considera mejor argumento. Por ejemplo:

Los países más industrializados son también los más contaminantes del
mundo. Por ejemplo, China es el país más industrializado y emite el 26%
de los gases de efecto invernadero, Estados Unidos emite el 13,1% y los
países de la Unión Europea 9,2%. Por ello, es posible afirmar que mientras
más industrializado es un país, más contamina el ambiente.

7. Argumentos por analogía


Este tipo de argumento busca elementos comunes para poder establecer
relaciones de semejanza entre las afirmaciones. Por ejemplo:

Mi abuela era muy buena en matemáticas, mi madre es muy buena en


matemáticas. Seguramente por eso yo también soy buena en matemáticas.

8. Argumentos de causa-efecto
Establecen relaciones entre dos eventos para determinar las causas y las
consecuencias de dichas relaciones. Por ejemplo:

Si comes en exceso, vas a tener malestar estomacal.


9. Argumentos de conocimiento
También llamados argumentos de creencias generales, se basan en opiniones o
ideas sustentadas por un gran número de personas, así que se asume que el
asunto argumentado es correcto o verdadero porque la mayoría lo apoya.

Como la mayoría de gente sabe, es imposible que exista vida similar a la


nuestra en otros planetas.

10. Argumentos basados en creencias


Este tipo de argumentos se sustentan en las creencias religiosas, ideológicas,
políticas, morales, etc de quien expone su idea.

Cuando muere alguien que fue buena persona, va al cielo a encontrarse


con Dios.

11. Argumentos emotivo-afectivo


Su objetivo es generar emoción en el interlocutor para que este se incline a favor
del argumento. Es un recurso muy utilizado en la publicidad y las campañas
políticas.

Cuando llego a casa y escucho la risa de mis hijos, me doy cuenta que
trabajar duro por mi familia vale la pena. ¿No harían ustedes lo mismo con
tal de ver a su familia feliz?

12. Argumentos estéticos


En este caso, la idea expuesta solo está sustentada en la belleza o cualidades
estéticas que posee.

Este auto debe ser el mejor, porque su diseño es hermoso

13. Argumentos de calidad


Se basan en la exposición de las cualidades positivas del asunto argumentado. La
calidad del evento, objeto o ser en cuestión se convierte en el único medio de
validación del argumento.
El té Oolong es uno de los mejores del mundo. Sus hojas pasan por un
proceso de manufactura único, en el cual son enrolladas y desenrolladas
unas 40 veces, a mano, para luego hacer unas esferas que se abrirán
cuando se prepare el té con el agua caliente.

14. Argumentos falaces


Son argumentos cuyas conclusiones son falsas. Los argumentos falaces pueden
ser el resultado de un razonamiento erróneo, o pueden ser creados a propósito
con fines persuasivos o manipulativos.

Todas las personas pobres son perezosas, por eso no mejoran su situación

Teorías de la argumentación jurídica

Aun cuando existen numerosas teorías sobre la argumentación jurídica que aportan
diversos elementos, a continuación solamente se mencionan de manera breve las más
relevantes en la actualidad:

La tópica resurge con Theodor Viehweg, quien publicó en 1953 Tópica y jurisprudencia,


obra que plantea la reivindicación de la tópica en la teoría y la práctica del
derecho.27 La idea es fortalecer los lugares comunes (o topoi) para que sirvan como
punto de partida de los razonamientos jurídicos, ya que con frecuencia se considera
que en el contexto jurídico la función de los argumentos lógicos deductivos es limitada.
Desde el punto de vista del instrumento con que opera, resulta central la noción
de topos o lugar común, y desde el punto de vista del tipo de actividad, la tópica es
una búsqueda y examen de premisas.

Con la nueva retórica, Perelman junto con Olbrecht Tyteca, con su Tratado de la
argumentación, que publican en 1958, plantean una ruptura con la concepción de
razón y razonamiento proveniente de Descartes, pues consideran que el estudio de los
procedimientos de prueba utilizados para obtener la adhesión ha sido descuidado. Esto
no implica, sin embargo, negar que la deliberación y la argumentación sean un rasgo
distintivo del ser razonable. Para la nueva retórica es fundamental la ampliación del
campo de la razón más allá de las ciencias deductivas, por lo que privilegian la
estructura y lógica de la argumentación. Perelman distingue tres elementos en la
argumentación: el discurso, el orador y el auditorio; este último, definido como “el
conjunto de todos aquellos en quienes el orador quiere influir con su argumentación”
juega un papel predominante.28

Para McCormick, la argumentación práctica, relativa a la razón práctica, en general, y


la argumentación jurídica en particular, cumplen una función de justificación. Justificar
una decisión jurídica es, según él, dar razones que demuestren que las decisiones en
cuestión aseguran la justicia de acuerdo con el derecho. Este autor ofrece una teoría
integradora de la argumentación, en la medida en que resolver las controversias tanto
en su aspecto lógico-formal como argumentativo sea factible.29
Robert Alexy propone una teoría de la argumentación jurídica que se sustenta en un
discurso regido por el cumplimiento de una serie de reglas. Considera que el discurso
jurídico es un caso especial del discurso práctico general, en el cual se cumplen una
serie de reglas, por lo que un argumento jurídico es correcto si y sólo si se cumple un
procedimiento determinado. Es una teoría procedimental que hace referencia a
aspectos normativos (que distinguen entre buenos y malos argumentos), analíticos
(que explican la estructura de los argumentos) y descriptivos (que incorporan
elementos de tipo empírico).

La teoría de Stephen Toulmin parte de la idea del uso de una lógica operativa, del uso
de un lenguaje operacional, por medio del cual nos comunicamos de forma cotidiana, y
otro lenguaje argumentativo, que se utiliza para dar razones y se apoya en hechos o
en pruebas. Toulmin ofrece un modelo que hace posible representar un argumento en
un esquema compuesto (en su forma simple) de cuatro elementos. Esto se debe a que
cuestiona la composición tradicional de los argumentos conformada por una “premisa
mayor, premisa menor, por tanto, conclusión”, ofreciendo en su modelo los siguientes
elementos: la “pretensión”, como punto de inicio y de retorno; las “bases”, que
consisten en los hechos específicos del caso; la “garantía”, como los enunciados
generales que justifican el paso de las bases a la pretensión, y el “respaldo”, entendido
como el campo general de información que sustenta la garantía.

Según Jerzy Wróblewsky, la interpretación que un órgano jurisdiccional efectúa puede


ser vista como un procedimiento mediante el cual se transmiten y elaboran ciertas
informaciones. Toda interpretación puede ser esquematizada, considerando un cierto
punto de partida en que alguna información ingresa al proceso o es provista al órgano
elaborador, un mecanismo central de elaboración o de procedimiento de la información
y producto resultante de ese procedimiento, que aparece como una decisión que el
órgano interpretativo formula. Un aspecto fundamental en su teoría es la justificación
de las decisiones jurídicas, que se integra por dos partes: la interna, que se infiere de
las premisas según las reglas de inferencia aceptadas. La condición es la existencia de
una regla para verificar la racionalidad interna de la decisión. La justificación externa,
en cambio, se relaciona con la racionalidad de la decisión jurídica, la cual se encuentra
justificada cuando sus premisas pueden ser calificadas como buenas según los
estándares utilizados por quienes hacen la calificación.

Aulis Aarnio también considera la justificación de las decisiones jurídicas como un


elemento clave dentro de la argumentación. Arguye que en una sociedad moderna, la
gente exige no sólo decisiones dotadas de autoridad, sino que pide razones. Sostiene
que la base para el ejercicio del poder reside en la aceptabilidad de las decisiones de la
autoridad y no en la posición formal de poder que pueda tener. La presentación de la
justificación es un medio para asegurar la certeza jurídica en la sociedad, y así se
maximiza el control público de una decisión. Para Aarnio, resulta fundamental que la
argumentación de una decisión jurídica se encuentre justificada, pues en ella se
sustenta la validez de los enunciados que la componen.

Si bien la argumentación jurídica ha hecho énfasis en la decisión jurídica; esto es, la


sentencia, la estructura de justificación propuesta para explicitar las razones que
sustentan una decisión de autoridad que además de jurisdiccional puede ser
administrativa, también es útil en la justificación de una interpretación jurídica de
carácter científico.

Impotancia
La argumentación jurídica es muy importante porque es una herramienta conceptual y
lingüística que hará del abogado un buen orador, para que haga una defensa
adecuada y obtenga una sentencia favorable, y para que los que juzgan emitan sus
sentencias de forma adecuada. Además de su importancia, la argumentación jurídica
es muy útil porque le ayuda al abogado a definir cuáles son los instrumentos
conceptuales y el razonamiento jurídico óptimos para solucionar un conflicto, brindar
buenas razones y legitimar la función de impartir justicia.

contribuye a que los juristas sean más conscientes de su propio quehacer, esto es, dentro de una
faceta descriptiva de la argumentación. Así mismo, una perspectiva prescriptiva nos lleva a  concluir
cómo deberían decidir los jueces en los casos difíciles. Pero ¿qué se argumenta? Según el maestro
español, significa exponer las premisas, normativas o no, de una inferencia práctica, es decir, de un
razonamiento cuya conclusión es una norma. Nos dice, también, que no es posible estudiar la
argumentación jurídica aisladamente, sin ninguna atención a la razón práctica, así como que la
argumentación jurídica nos va servir para resolver conflictos de envergadura compleja. Y en efecto,
prevemos que es así. Los casos sencillos no nos van a exigir más allá de la aplicación de la subsunción
como procedimiento de resolución directa.

Lo anterior implica que si el caso puesto en nuestro conocimiento no es complejo, bastará que
hallemos la solución al conflicto en el sentido previsiblemente literal de la norma jurídica. Pero, ¿qué
sucede si un problema jurídico está caracterizado por la concurrencia de numerosas premisas
factuales y si llegan a concurrir muchas normas jurídicas para resolver el conflicto? Es aquí, según
Atienza, donde tiene lugar la intervención y utilidad de la teoría de la argumentación jurídica para
definir, de otra forma, cuáles  han de ser las herramientas conceptuales más idóneas para dar
solución al conflicto. El juez deberá así acudir a las herramientas estándares del razonamiento jurídico
para hallar la solución al conflicto. 

El producto de estos estándares no se resume sino en una argumentación suficiente, válida e idónea
que ya no necesita solo del concurso de los abogados en la formulación de la pretensión, sino que va a
requerir medir todas las destrezas y fuerzas del juez para hallar una solución equilibrada, justa y
razonable al problema. Debemos valorar aquí el rol que cumple el abogado en atención a que, si el
mismo materializa su deber de formular ordenadamente su pretensión, si desarrolla una capacidad
argumentativa que no solo recurra al esquema persuasivo, sino al mapa conceptual del conocimiento
suficiente y profundo de los hechos, entonces la tarea motivadora del juez se beneficia enormemente,
dado que ante una argumentación insoslayablemente buena, y sobre todo fundamentada en el
derecho y la prueba aportada, no le queda al decisor racional sino conceder tutela respecto de la
pretensión propuesta.

La argumentación del juez y la del defensor

Es conveniente diferenciar, conforme señala Guastini[2], que en tanto la intervención del abogado
respecto a la solución del conflicto es de valoración, elección y decisión, y fundamentalmente de
persuasión, la tarea del juez difiere por cuanto representa una actividad de conocimiento. 

En efecto, el abogado valorará la dimensión de solución del problema de su patrocinado desde la


óptica de atender a la defensa de la posición de su cliente, a lo cual debemos agregar que ello es
razonablemente legítimo. A su turno, el abogado deberá construir la argumentación que va a
sustentar mejor la posición de su cliente y de seguro, propiamente no resulte razonable invocar las
razones que desmerecen su defensa. Finalmente, la tarea del defensor es también de decisión dado
que deberá proyectar una posible solución al problema de su defendido desde la perspectiva de cuál
es la mejor solución aplicable al caso.

Distinto es, en cierto modo, el rol que concierne al juez, a quien le compete básicamente una actividad
de conocimiento en la medida que sin perjuicio de lo importante que pueda resultar la actividad
persuasiva del abogado, al decisor racional le corresponde un estudio imparcial y detallado de las
pruebas aportadas así como de la procedencia de la pretensión.
Toda actividad de conocimiento, la cual podemos también entender como averiguar el verdadero
significado de las leyes, se aleja de una actitud valorativa per se. Los jueces, sin embargo, en cierto
modo hacemos una valoración de los argumentos concurrentes para la solución del problema, mas ella
se encuentra racionalmente guiada por una actitud imparcial, muy distinta al interés del abogado por
poner de manifiesto los intereses que conciernen más a la opción de su cliente.

A modo de conclusión

Resulta esencial que el juez desarrolle una labor de examen del problema sobre la base de que su
decisión en modo alguno podrá implicar una conducta parcial hacia una de las partes y si acaso
decidiere que una de ellas tuviere la razón y encontrare consistencia respecto de sus argumentos,
entonces deberá justificar idóneamente por qué adoptó esa posición. Argumentar significa entonces
brindar buenas razones y es sobre ellas que se produce la legitimación de la delicada función de
impartir justicia.

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