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Provincia Peru

Este documento describe la historia de Talara, Perú y su relación con la industria petrolera. Originalmente, los pueblos indígenas explotaban pequeños yacimientos de brea para fines domésticos. En el siglo XIX, se descubrieron grandes yacimientos de petróleo en la región y empresas extranjeras comenzaron la explotación a gran escala. Esto llevó a disputas sobre impuestos y soberanía con el gobierno peruano que duraron décadas. Finalmente, el gobierno peruano tom
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Provincia Peru

Este documento describe la historia de Talara, Perú y su relación con la industria petrolera. Originalmente, los pueblos indígenas explotaban pequeños yacimientos de brea para fines domésticos. En el siglo XIX, se descubrieron grandes yacimientos de petróleo en la región y empresas extranjeras comenzaron la explotación a gran escala. Esto llevó a disputas sobre impuestos y soberanía con el gobierno peruano que duraron décadas. Finalmente, el gobierno peruano tom
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Historial o Antecedentes.

Hablar de la historia de Talara, es en cierta forma hablar del petróleo peruano. Es


hablar de una riqueza que permaneció por siglos ignorada y que de repente a
mediados del siglo XIX y en el siglo XX, irrumpe repentinamente en la economía
de muchos pueblos, determinando giros profundos en su vida, para bien o para
[Link] empresas petroleras se convirtieron en las más poderosas de la tierra y
no pocas guerras tuvieron como origen principal la posesión de los pozos
petrolíferos.

La historia del petróleo peruano se inicia en un pequeño yacimiento de brea, que


los tallanes explotaron para fines doméstico, llamándola copé. Durante la colonia,
fue entregada a concesionarios que explotaban su producto para calafatear barcos
y embetunar el interior de [Link] el pueblo de Amotape en el río Chira y el
río Tumbes, existe una extensa y desolada, zona de tablazos áridos cortados por
algunas quebradas que daban un poco de verdor al despoblado en las épocas de
lluvias. En las primeras décadas del siglo XVII, esa dilatada región, por la que
nadie se interesaba y que pertenecía a la corona de España, fue adquirida por el
capitán Benito de las Heras y por su esposa María Ramírez de Arellano. Se les
llamó haciendas de Máncora y Pariñas, por las dos principales quebradas que la
[Link] mucho esfuerzo, el capitán de las Heras logró formar una próspera
ganadería utilizando los pastos naturales y los algarrobales. Como la pareja no
tenía hijos, donaron las dos haciendas al hospital de Belén de Piura, de propiedad
de la Beneficencia, y que era administrado por las monjitas de la congregación de
Belén; las que explotaron las haciendas, mediante arrendatarios.

Pasaron los años y en 1815 asumió la Dirección de la Beneficencia de Piura don


José Lama, que aprovecho, para que le fuera entregada por arriendo enfitéutico
de 150 años la hacienda Máncora. Cuando se hizo la escritura, logró Lama que
agregasen también en el contrato a la hacienda Pariñas. Posteriormente, logró
Lama la propiedad de la pequeña mina de brea de cerro Prieto. Es decir que Lama
controló el suelo de la extensa región y una pequeña mina del subsuelo.

En 1850 murió Lama y dejó la hacienda Máncora a su hijo Diego Lama Farfán de
los Godos y la hacienda Pariñas la repartió entre su esposa doña Luisa Farfán de
los Godos y su hija Josefa. Para facilitar esto, dividió a Pariñas en las haciendas
Pariñas y al sur para Josefa la hacienda La Brea.

En 1859 el norteamericano Jhon Drake, perforó en Estados Unidos el primer pozo


de petróleo y de inmediato se produjo en el mundo entero el boom del petróleo.
Los Lama se dieron cuenta de la gran riqueza que poseían, pero Diego tenía 13
hijos, doña Luisa murió y Josefa quedó como única propietaria de la Brea y
Pariñas.

Primero don Diego Lama y luego sus hijos entraron en tratos con diversos
empresarios extranjeros. Fue así como surgieron la Petrolera Zorritos de la familia
Piaggio y la petrolera Lobitos.

En cambio doña Josefa, dejó como heredero de la Brea y Pariñas a su primo y


amante Juan Genero Helguero Lama, el que usando métodos vedados logró
sanear la propiedad y venderla en 1888 al extranjero Herbert Tweddle por 18.000
libras esterlinas, suma que era enorme en esa época. Tweddle fundó la empresa
petrolera London para explotar los yacimientos de la Brea y Pariñas. Al iniciarse el
siglo 1900, era Guillermo Keswick el propietario de la London, el que en 1915
arrendó la empresa a la International Petroleum y Cº (IPC)

Pero es el caso que desde 1910, se descubrió que la London había estado
dejando de pagar una gran cantidad de impuestos y lo mismo pasaba con la IPC.
Se había acumulado una suma fantástica, que ni los Keswick ni la IPC
reconocieron, solicitando el apoyo de Estados Unidos y de la Gran Bretaña, los
dos países más poderosos del mundo en esa época..Allí es cuando nació el
llamado problema de la Brea y Pariñas que llegó a comprometer la soberanía
nacional.

En 1922, en tiempos del presidente Augusto Leguía, el Perú se vio obligado


aceptar el llamado Laudo Arbitral de Paris, que lesionó nuestra soberanía. El
problema siguió hasta el gobierno de Belaúnde y culminó en el mandato del
general Juan Velasco Alvarado, que expulso a la IPC de Talara.

En forma paralela al crecimiento de la explotación del petróleo en la provincia de


Talara, fue también produciéndose la aparición y poblamiento acelerado de
campamentos, pueblos y ciudades. Eso obligó a la creación de distritos y
finalmente de la provincia de Talara.

El 30 de marzo de 1861 se creó el departamento de Piura, con tres provincias:


Piura, Payta y Ayabaca con capital Huancabamba. En eso época y hasta 1900,
Payta se escribía con “y” griega. La provincia de Payta comprendía a los distritos
de Payta, Colán, Tumbes, Amotape, La Huaca, Sullana y Querecotillo.

Cuando en 1876 se realizó un censo nacional; Tumbes había dejado de ser distrito
de Payta y se había convertido en provincia Litoral. Payta tenía un nuevo distrito
que era El Arenal.
El distrito de Amotape era muy extenso y comprendía todo lo que ahora es la
provincia de Talara. En la zona rural, el mayor centro poblado rural era el caserío
Pampa de Tamarindo con 714 habitantes que con el tiempo daría origen al distrito
de Tamarindo. Le seguía la Hacienda de Monte Abierto con 587 habitantes.
Máncora, la Brea y Pariñas figuraban como haciendas con muy poca población.
De igual modo Talara figuraba como hacienda con sólo 22 habitantes. En el censo
no se menciona Negritos.

Con la explotación del petróleo, los campamentos se habían convertido en


ciudades y en 1905 Talarahabía dejado de ser la modesta pequeña caleta de
pescadores y era ya una población pujante con varios miles de habitantes. Fue por
eso, que el 14 de noviembre de 1908 se creó el distrito de Máncora, segregándolo
del distrito de Amotape. El nuevo distrito tenía como capital al pueblo de Talara y
ocupaba la misma extensión que hoy tiene la provincia de Talara.

El distrito de Máncora, fue el distrito madre, del que salieron los demás. El auge
del petróleo llevó prosperidad a la zona, y fue por eso que el original distrito de
Máncora se convirtió en provincia el 17 de marzo de 1956, con Ley Nº- 12649.

Tras un largo batallar, Talara logra liberarse de la IPC y del tutelaje extranjero,
pero también los pozos se estaban agotando y la industria petrolera decayendo.

Tras la catástrofe de El Niño de 1983, se logró se diera la Ley del Canon que
permitía una participación de la riqueza extraída, pero el centralismo piurano se
hizo presente y fue el mas beneficiado.

El pueblo de Talara con su alcalde al frente, ingeniero José Vitonera reaccionó y


reclamó un trato mas justo. En los ardores de la lucha llevó a sus autoridades
ediles, instituciones y población a plantear, la separación de la región Piura y su
anexión a la región Tumbes. Punto de vista que por muchas razones no
compartimos, pese a reconocer el justo del reclamo de Talara.

Con la Ley Nº 28277 llamada Ley Carrasco, por haber sido su gestor y defensor el
congresista Dr. José Carlos Carrasco Távara, se restableció el derecho de Talara.
Luego y casi de inmediato, se dio otra ley que aseguraba que la empresa nacional
Petroperú y la refinería de Talara, no serían privatizados.

Talara sigue en estado de alerta roja, porque Piura no se resigna. Pero también en
Sullana hay mucha inquietud con relación al centralismo a nivel departamental, y
por eso institucionalmente se está gestando un movimiento, para pedir la
conversión de la Sub Región Luciano Castillo Coloma en una sub región
autónoma y descentralizada, que siguiendo siempre dentro de la Región Piura,
disponga de autonomía total y que las nuevas oficinas sectoriales no se
concentren en Sullana, sino que se ubiquen de acuerdo a la realidad geo
económica. Así por ejemplo las oficinas de Comercio Exterior y de Pesquería
estarían ubicadas en Paita y la de Minería y Petróleo en Talara. Se seguirían sin
variación los planes macro regionales.
Geología de la provincia
Historia estructural y deposicional
En muchas, si no en todas, las cuencas costeras de Perú, los movimientos
tectónicos durante el Paleozoico establecieron un marco geológico que influyó
mucho en los patrones estructurales y de depósito posteriores (Zúñiga-Rivero y
otros, 1998b). La posición, forma y tamaño de 10 cuencas terciarias en alta mar en
Perú, incluida la cuenca de Talara, están sustancialmente controladas por las
actividades tectónicas del Cretácico Tardío-Terciario temprano que involucraron a
los estratos del Paleozoico y Mesozoico; estos afectaron fuertemente a la región al
dividir cuencas más grandes en una serie de áreas más restringidas de
sedimentación del Terciario tardío (Zúñiga-Rivero y otros, 1998a).

La provincia de la cuenca de Talara resultó de la actividad tectónica del


Paleógeno. La cuenca se superpone a una cuenca más grande que registra la
huella de los eventos tectónicos del Cretácico. Esta cuenca más antigua también
subyace en partes de las estructuras neógenas de las provincias adyacentes de la
cuenca de Progreso y Secura-Salaverry (figs. 1 y 3). Estas provincias están
separadas de la provincia de la Cuenca de Talara por rocas ígneas intrusivas con
fallas. Talara y estas cuencas costeras contiguas se han caracterizado como
cuencas de antearco; se encuentran mar adentro de la Cordillera de la Costa y
fueron identificados por Lonsdale (1978) como representativos de una "ruptura de
pendiente de trinchera" o un entorno ambiental de "cresta de arco exterior".
Kingston (1994) cree que las configuraciones de las cuencas pueden denominarse
mejor cuencas de pendiente de trinchera. Zúñiga-Rivera y otros (1998a), sin
embargo, indicaron que las cuencas, en lugar de ser de antearco ya que no había
arco volcánico asociado, eran deformaciones descendentes lineales que se
llenaban de sedimentos clásticos del continente combinados con calizas marinas
de aguas someras y profundas.

En la (figura 4) se muestran los estratos sedimentarios, los principales períodos de


erosión y no deposición, y las rocas de fuente y reservorio de petróleo y gas en la
provincia de la Cuenca de Talara y la provincia contigua de la Cuenca de
Progreso. Se construyó una sección transversal norte-sur de las provincias costa
afuera de Talara y la cuenca del Progreso más al sur (figura 2) mediante la
integración de secciones sísmicas y datos de pozos (Raez Lurquin, 1999). Se
muestran las relaciones estructurales y estratigráficas entre las rocas
sedimentarias del Cretácico y Terciario que se superponen a las cuarcitas del
basamento de la Formación Amotape de Pensilvania. Los estratos del Terciario
Inferior y Cretácico son relativamente continuos a lo largo de la sección
transversal. Son solo las rocas terciarias más jóvenes (Mioceno y Plioceno) las
que reflejan la separación en diferentes cuencas sedimentarias a lo largo de la
costa y mar adentro (Zúñiga-Rivero y otros, 1998a). Esta separación también es
visible en la provincia de la Cuenca de Talara ya que las Formaciones Mioceno y
Plioceno Zorritos, Cardalito, Tumbes y Mal Pelo ocurren cerca de los límites norte
y sur de la cuenca (fig. 2). Con base en datos sísmicos, secuencias gruesas de
estratos Paleozoico y Mesozoico subyacen a la mayor parte de la plataforma
continental y el talud peruano, mientras que los sedimentos terciarios muestran
más variaciones en espesor, características estructurales y extensión del área
(Zúñiga-Rivera y otros, 1998a).

El límite norte de la provincia de la Cuenca de Talara coincide con una parte de la


megacizalla lateral derecha Dolores-Guayaquil, y la megacizalla lateral izquierda
de Amazonas está cerca del límite sur, a través del lado norte del Alto Bayovar
(Paita). Las ubicaciones generales de estas zonas de cizallamiento, que se
muestran en las (figuras 1 y 2), se superponen en el mapa geológico generalizado
de la región (figura 3). Las exposiciones superficiales en las provincias de la
Cuenca de Manabí, Progreso, Talara y Sechura son principalmente sedimentos no
marinos Terciarios y Cuaternarios. Los análisis sísmicos y estratigráficos
secuenciales modernos de la cuenca de Sechura indican que existe una relación
entre la historia tectónica y la deposición de abanicos submarinos; estos abanicos
se originaron en una zona tectónica que separa las cuencas de Talara y Sechura y
se caracteriza por fallas normales secundarias y de empuje (Zúñiga-Rivero y otros,
2001).

Isaacson y Diaz Martinez (1995) evaluaron el Devónico a través de la historia del


Pérmico del oeste de Bolivia hasta el sur de Ecuador y distinguió las siguientes
cuatro fases como características de la sedimentación paleozoica en el oeste de
América del Sur.
1. Deposición clástica marina superficial a través del Devónico (Lochkovian-
Frasnian), con un aumento de la sedimentación durante el Devónico temprano a
medio (Emsian-Eifelian). La distribución de litofacies y el espesor de los
sedimentos indican principalmente una fuente occidental.
2. Los estratos Devónico superior-Carbonífero inferior (Famenniano-Viseano) se
caracterizan por una sedimentación glaciomarina y abanico-deltaica. Los clastos
se derivaron de unidades sedimentarias subyacentes y rocas andesíticas,
graníticas y tobáceas.
3. Ocurrió una pausa en la sedimentación del Carbonífero medio (Serpujoviano-
Bashkiriano); su edad y duración variaron en la región.
4. La deposición de siliciclásticos y carbonatos se produjo a finales del
Carbonífero-Pérmico temprano (¿Moscoviano? -Artinskiano). Las cuencas
intraarco pueden haber existido cerca de la actual costa del Perú. Después del
hiato del Carbonífero medio, la sedimentación continuó en una región de arco
posterior. La epeirogenia o la tectónica relacionada con la magmática pueden
haber influido en las fluctuaciones regionales del nivel del mar y las discordancias
entre los estratos Devónico y Carbonífero en Perú; durante el Devónico, estos
eventos habrían restringido las vías marítimas que antes estaban abiertas a lo
largo del este de Perú, el oeste de Bolivia y el norte de Argentina y Chile (Isaacson
y Díaz Martínez, 1995).

La forma general del área de depósito durante el Paleozoico y Mesozoico no ha


sido delineada en detalle, pero la región costera peruana probablemente fue parte
de una extensa cuenca que cubría toda la región y se extendía más hacia el este y
el oeste; Los perfiles sísmicos muestran que los estratos sedimentarios se
extendieron hacia el oeste, hasta el eje de la Fosa Perú-Chile (zona de subducción
de Nazca en las figuras 1 y 3) (ZúñigaRivero y otros, 1998a).

El período Cretácico tardío en el norte de Perú estuvo marcado por bajos


volúmenes de sedimentación terrígena debido al relieve andino limitado,
combinado con afloramientos y otros factores oceanográficos (Ziegler y otros,
1981). La corteza oceánica se formó durante el Cretácico Inferior (Aptiano-
Albiano) (Jaillard y otros, 1995); El basalto de la cordillera mesoceánica del
Cretácico (MORB) se superpone de manera discordante a las rocas del
basamento de Pensilvania. Entre el Cretácico tardío y el Eoceno tardío, los
terrenos alóctonos con suelo oceánico de la costa sur de Ecuador sufrieron una
evolución geológica compleja que incluyó sedimentación relacionada con el arco
insular y la cuenca marginal, colisiones entre placas y placas asociadas con
deformación por cizallamiento, hundimiento de la cuenca, y varias fases de
elevación (Jaillard y otros, 1995).

El espesor de las secuencias estratigráficas combinadas del Cretácico al Terciario


a lo largo de las cuencas costeras varía de aproximadamente 8.500 a 18.000 m
(28.000 a 58.000 pies) (Zúñiga-Rivero y Hay-Roe, 1998). Los sedimentos del
Paleógeno (66,4 a 23,7 Ma) en la provincia de la Cuenca de Talara cubren más de
23,000 km2 (9,000 mi2) sobre la cuenca regional Paleozoico-Mesozoica (Zúñiga-
Rivero y otros, 1998b).
Con base en el examen de datos sísmicos, de pozos, aeromagnéticos y de
gravedad, la creación de la provincia de la Cuenca de Talara en el Paleoceno y el
Eoceno resultó tanto de la subducción de la Placa de Nazca debajo de la Placa de
América del Sur como de eventos de depósito relacionados con transtensional
(pullapart) y tectónica extensional (Raez Lurquin, 1999). El origen de la Placa de
Nazca, que se extiende hacia el este, fue el Levantamiento del Pacífico Oriental.
Se desacopla en tiempo Terciario de la Placa continental Sudamericana y
comienza a formar la zona de subducción que se evidencia en la Fosa Perú-Chile,
también conocida como zona de subducción de Nazca, que se ubica cerca del
margen oeste de la provincia de la Cuenca de Talara. Este es un margen
continental convergente. La subducción terciaria de la placa de Nazca debajo de la
placa de América del Sur causó el levantamiento y la erosión de la Cordillera de
los Andes y creó una zona fronteriza continental peruana activa con una mezcla
compleja de estilos estructurales y estratigráficos. Los sucesivos sistemas de
sedimentación clástica durante el Paleoceno y el Eoceno resultaron de la tectónica
extensional sinedimentaria a gran escala representada por fallas de alto ángulo
que delimitan las estructuras horst-and-graben; El movimiento relativo de las fallas
estuvo directamente relacionado con la configuración y el movimiento de las rocas
del basamento (Raez Lurquin, 1999). El límite del Paleoceno-Eoceno está
marcado por una discordancia que subyace a una espesa sucesión de areniscas y
conglomerados de origen continental del Eoceno inferior Grupo Chacra-Salinas
(fig. 4) (Seranne, 1987).

Los eventos tectónicos del Paleoceno tardío, el Eoceno temprano y el Eoceno


temprano-tardío son las fases de deformación más importantes que influyeron en
el marco geológico de la costa sur de Ecuador; representan un aumento
progresivo del margen continental (Jaillard y otros, 1995). Jaillard y otros (1995)
creían que la creación de cuencas de antearco repetidas se puede atribuir al
hundimiento de la erosión de la corteza de la placa superior; cada evento de
hundimiento sucedió a una importante fase compresiva que debió haber
favorecido el acoplamiento y la erosión tectónica.
Nuevas cuencas de antearco que se crearon en el norte de Perú y el sur de
Ecuador en el tiempo del Eoceno medio-temprano llenas de depósitos de
plataforma clástica del Grupo Chachra-Salinas, que está superpuesto de manera
discordante por areniscas costeras a continentales de grano grueso del Eoceno
medio a temprano-tardío (Jaillard y otros, 1995) Talara Group (figs. 2 y 4). Estas
relaciones registran una importante fase orogénica andina que refleja los
resultados de la colisión de la costa de Ecuador con el margen andino (Jaillard y
otros, 1995).
Durante el Eoceno tardío hasta el Oligoceno temprano (alrededor de 38,5 a 33
Ma), hubo un aumento de aproximadamente el doble en la aceleración hacia el
oeste de la Placa de América del Sur a través del manto, desencadenando la fase
incaica del tectonismo andino que se manifestó por el empuje del este y el oeste.
Flancos andinos a lo largo de la mayor parte de los Andes (Cande y Kent, 1992).
El inicio de la orogenia incaica está marcado por la discordancia erosiva
regionalmente continua en la parte superior del Grupo Talara en la provincia de la
Cuenca de Talara, y la base de la Formación Oligoceno Máncora en la provincia
sur de la Cuenca de Progreso (figs. 2, 4, 5). El levantamiento de las montañas de
los Andes y la Cordillera de la Costa se asocia tanto con la erosión como con la
deposición de volúmenes considerables de detritos superpuestos en las regiones
del arco posterior y del antearco (Cande y Kent, 1992); este levantamiento
contribuyó a una espesa secuencia de sedimentos del Oligoceno y el Eoceno en la
provincia de la Cuenca de Talara. La secuencia estratigráfica de la provincia de la
cuenca de Talara (fig.4) es principalmente del Eoceno, tiene un espesor agregado
de hasta 8.500 m (28.000 pies), y se superpone a más de 1.500 m (5.000 pies) del
Paleoceno y hasta 2.045 m (6.700 pies). ft) de estratos del Cretácico (Zúñiga-
Rivero y otros, 1998b).

Sebrier y otros (1988) creían que la evolución de las cuencas del Paleógeno-
Neógeno tardío, como Talara, comenzó durante el Oligoceno, alrededor de 28-26
Ma, después de un largo período de relativa inactividad tras el episodio
compresivo del Eoceno tardío de 42 Ma. Luego, toda el área emergió hasta la
formación, durante el último Oligoceno-Mioceno (fig. 5), de nuevas cuencas de
antearco que posteriormente fueron rellenadas por areniscas y lutitas marinas
poco profundas de grano fino (Jaillard y otros, 1995). El Oligoceno tardío se
caracteriza por el inicio de cuencas intermontanas con reactivación del tectonismo
andino que culminó en el último Mioceno (alrededor de 7 Ma); El análisis
estructural de estas cuencas neógenas y paleógenas muestra que su evolución
estuvo controlada por el estrés tectónico regional (Jaillard y otros, 1995; Marocco y
otros, 1995). El plegamiento y la fractura sinedimentarios muestran que hubo una
rotación en el sentido de las agujas del reloj de la dirección de la tensión en el
Neógeno; esto explica las variaciones en el comportamiento de las fallas que
bordean las cuencas y las diferentes etapas de su evolución (Jaillard y otros,
1995; Marocco y otros, 1995). Un canal en el límite norte de la provincia de la
Cuenca de Talara puede haber sido creado en el Neógeno por la apertura del
Golfo de Guayaquil a lo largo de la megacizalla Guayaquil-Dolores (Shepherd y
Moberly, 1981) en el límite sur de la provincia de la Cuenca del Progreso (figs. 1 y
3).
Los estratos del Grupo Lagunitos del Eoceno Superior se superponen de manera
discordante al Grupo Talara y están superpuestos por las Formaciones Máncora y
Heath del Oligoceno (fig. 4). La historia sedimentológica neógena de la provincia
limítrofe de la Cuenca del Progreso comenzó con un ciclo transgresivo del
Oligoceno y la deposición asociada de las Formaciones Máncora y Heath (AIPC,
sin fecha). Estas formaciones también estuvieron presentes en la provincia de la
Cuenca de Talara, excepto donde fueron removidas por erosión (figs. 2 y 4). La
deposición fue seguida por la penetración de la Formación Heath y la posterior
deposición de la Formación Mioceno Zorritos en la parte norte de la provincia; esto
se asoció con un período de fallas en el bloque (AIPC, sin fecha).
Las fallas normales son un aspecto importante del estilo estructural de la provincia
de la Cuenca de Talara, al igual que las fallas de deslizamiento gravitacional de
ángulo bajo y las fallas transcurrentes verticales grandes (Zúñiga-Rivero y otros,
1998b). Las características estructurales complejas de las provincias costa afuera
de Talara y el sur de la cuenca del Progresso incluyen fallas de crecimiento
extensas con plegamiento de tipo volcadura asociado (AIPC, sin fecha). Bianchi
(2002) trazó un mapa de fallas en el área costa afuera del campo Litoral (figura 1),
donde las fallas principales están orientadas aproximadamente de norte a sur. Los
datos sísmicos y del subsuelo indican que la falla es más intensa en las porciones
orientales (en tierra) de las cuencas del norte y disminuye en dirección al mar
(Zúñiga-Rivero y otros, 1998a). (La Figura 6) muestra algunas de las fallas
complejas en una sección transversal regional norte-sur en la provincia noroeste
de la Cuenca de Talara. La ubicación de la sección transversal está en el área de
los campos petrolíferos de La Brea – Pariñas a Tunal en (la figura 1). El
movimiento de la falla durante tiempos de deposición y erosión resultó en
espesores variables de formaciones en toda la región. El objetivo principal de los
reservorios es la Formación Verdún del Eoceno superior (Montagna y otros, 1999),
que está representada por las líneas cercanas sobre el Grupo Talara en (la figura
6).

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