UNA POSTURA DE LA INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO
Existen múltiples posturas y opiniones acerca de este tan controversial tema, desde
médicos, abogados, biólogos, filósofos, etc. hasta mujeres que lo han realizado, e
incluso cada grupo de ellos opinan de manera divergente, algunos médicos desde su
ciencia están a favor de la interrupción del embarazo y otros en contra, y lo mismo
ocurre con todos los demás profesionales, pero increíblemente hasta las madres que
interrumpieron su embarazo manifiestan posturas distintas. Y por lo tanto es difícil
llegar a un consenso.
Ciertamente, ocurre esto porque el tema es confuso, solo para entrar en detalle el
término usado “aborto” es inadecuado porque connota la idea de delito, si uno recurre a
la Enciclopedia Jurídica Omeba o Diccionario Jurídico Elemental de Guillermo
Cabanellas o cualquier otro, encontraremos que “aborto” es “(…) un mal parto (…),
(…) una interrupción maliciosa (…) o (…) un tipo de delito (…)” (Cabanellas de las
Cuevas, 2018), por lo tanto, si decimos aborto terapéutico caeríamos en una
contradicción, porque si es terapéutico estaría permitido y no sería delito, y en
consecuencia no sería “aborto”; y en estas circunstancias resulta necesario hablar de una
“Interrupción del embarazo”.
Crítica a la Postura de la Dra. Úrsula Basset
La Dr. en ciencias jurídicas, Úrsula Basset, presenta una postura y argumentos
incongruentes, poco razonables y acríticos, de los cuales no estoy de acuerdo por las
siguientes razones:
- Manifiesta por ejemplo que “existen coincidencias entre los opositores y los
favorecedores del proyecto de ley respecto al valor de la vida, la autonomía y el
de la dignidad”, cuando sabemos que la dignidad es un principio contenido en
las cartas magnas de todos los estados y por la cual cada persona tiene derecho a
disponer de su vida, cuerpo y salud, y esto es incongruente, pues la oposición
pretende por medio de mecanismos jurídicos y sociales reprimir a la mujer y que
pase por una tortura de 8 a 9 meses de gestación, sin que ella pueda si quiera
opinar, y esto resulta una clara vulneración al principio de dignidad.
- Manifiesta también que “el proyecto de ley cierra el ciclo del abuso de la mujer
(niña y adolescente), porque la mujer podría ser llevada a abortar por su propio
agresor”, y esto es poco razonable, porque en el supuesto de aprobada la ley ante
un caso excepcional de interrupción voluntaria del embarazo, tendría que actuar
el sistema jurídico penal en todas las diligencias pertinentes para poder saber el
motivo del embarazo, así como reconocer al padre o agresor. Cualquiera que sea
el caso con ayuda de la víctima y las pruebas necesarias no se dejaría impune el
delito de violación.
- Y finalmente manifiesta que “el sistema del código civil y comercial es
completamente divergente de este proyecto porque prevé, en su marco
normativo, hijos y madres durante el embarazo”, aquí se evidencia
completamente su posición acrítica, como profesional en leyes debería suponer
que, si por ejemplo el Código Civil posibilita pedir alimentos prenatales, el
proyecto de ley no pretende quitar este derecho a la madre con nuevos términos,
más bien ¿no es sino es el derecho que debe renovarse y actualizarse?, y no
simplemente estancarse con la idea de rechazar el proyecto por temor a
modificar más leyes.
Mi postura ante la interrupción voluntaria del embarazo
Es difícil asumir una postura, por los diversos factores que intervienen para ello, pero en
general estoy de acuerdo en la interrupción del embarazo como última ratio, pues es no
niego que primero deberían existir mejores medios de prevención como: sistemas de
educación sexual, un mejor control psicológico de la población (salud mental) y una
eficiente seguridad pública en donde haya una supervisión en cada hogar; en concreto
debería ir de la mano la interrupción del embarazo con un sistema preventivo.
Ahora, es cierto que nuestra legislación es una abigarración de distintos sistemas
normativos, sin embargo, indistintamente de lo que prevean nuestro Código Civil en el
art. 1 sobre la vida humana y el Código Penal desde el art. 114 al 120 sobre el aborto,
respecto al art. 1 de la Constitución, es necesario responder la pregunta fundamental:
“¿la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo, sobre su vida y sobre su salud o no?”
Y claramente la respuesta salta a la vista, es la mujer la única quien tiene derecho a
decidir sobre su cuerpo, vida y salud; porque si no ocurriera así alguien más tendría que
decidir por ella; tengamos claro que no existe ni existirá un tercero, simplemente decide
la mujer o decide otro (su pareja, un familiar, el médico, el sacerdote, el legislador, etc).
Referencias
Cabanellas de las Cuevas, G. (2018). Diccionario Jurídico Elemental. Buenos Aires: Heliasta.