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ISSN: 2362-3918
| =
Caldéro
de la Escuela
Publicacién de la Escuela de la Orientacion Lacaniana
La autoridad analitica en la Escuela
* Politica Lacaniana. La doctrina secreta de Lacan sobre la
Escuela
Jacques-Alain Miller
* Noche del Consejo Estatutario de la EOL
La autoridad analitica en la Escuela
Lugares, efectos y perspectivas
cscaneauv con vansf
Editorial =e
ste ntimero especial de Et. Caupiro,
retine una serie de trabajos diversos
entre sf pero todos ellos escritos bajo
un mismo impulso, el de construir una
nocién de Autoridad analitica renovada
en la perspectiva del psicoandlisis de la
orientacién lacaniana.
Notas de una intervencién de J.-A. Mi-
ler, y textos presentados en nuestra Es-
cuela y en algunas de las Secciones, for-
man parte de esta publicacién que refleja
tna comunidad de trabajo que pone en
acto la realidad efectiva y libidinal de la
Escuela Una.
Si la Escuela es una experiencia, y todo
Jo que ocurre en ella es de orden analitico,
entonces esta publicacién analiza ¢ inter-
preta, on la letra de cada uno de los pst
Pranalistas que escriben, un relieve de la
formacién analitica que Ie compete espe-
cialmente.
4Cémo se construye la ‘Autoridad ana-
litica en la Escuela? {Cudles son sus fun-
damentos? gEn qué real hunde sus rafces?
Estas fueron algunas de las preguntas que
orientaron el trabajo. Encontrardn en los
textos més preguntas, algunas respuestas,
pero fundamentalmente una elaboracién
intensa, singular y a la vez colectiva de un
tema que después de la tarea realizada se
mantiene vivo y abierto a nuevos andlisis
¢ interpretaciones.
Autorizarse no es quto-ri(tuali)zar dice
Lacan en la “Nota italiana”. Nuestra
apuesta es que esta publicacién sea un
aporte para renovar los usos del psicoana~
lista reinventando sus semblantes como
asi también los de la Escuela.
‘Agradecemos una vez més a Eduardo
Medici por su aporte en lailustracion dela
tapa de este ntimero, que en su propuesta
supo captar eso que no cesa de producirse
en nuestro trabajo de Escuela.
Silvia Salman
escaneauy con vain,
Potitica LACANIANA
La doctrina secreta de Lacan
sobre la Escuela
Jacques-Alain Miller
Leerén a continuacién un resumen
realizado por Catherine Bonningue de la
intervencién de J.-A. Miller en ocasién
de la tarde del 18 de marzo de 2000. Las
tres tardes de marzo, asf como la del 22.de
abril, se publicardn integramente en la Co-
leccién rue Huysmans.
Luego de la exposicién de Joseph Attie
(ccr-Debates precedente), J-A. Miller hizo
algunas observaciones, una se refiere a la
formula de la coaptacién en la institucién.
Clésicamente la performance del anali-
zante en la cura est completamente sepa-
rada de lo que puede darle méritos para
ser reconocido en la sociedad de los ana-
listas. Alguien se vuelve titular de una so-
ciedad analitica a partir de cierto imero
de capacidades exteriores a la cura y que
tienen un cierto grado de objetividad, esas
capacidades a veces son interiores ala ins-
titucién, como haber presentado trabajos
que son aprobados.
Lacan intent6 una conjuncién comple-
tamente inédita entre lo analitico y lo ins-
titucional con la Proposicién del pase, es
decir sesenta y siete afios después de “La
interpretacion de los suefios”. No es segu-
ro que se haya comprendido lo que Lacan
decia al respecto. Quizé estamos en el mo-
mento de empezar a descifrarlo.
2 Caldare
dela Escuela
J.-A. Miller se refiere entonces ak
doctrinas secretas de los pensadores
ejemplo Plat6n. Lo que esté escrito en igg
dilogos seria para el pueblo, pero nde
fundid a la multitud lo verdadero de iy
verdadero de lo que pensaba. Platén mul
tiplica los impasses, las dificultades. Sus
didlogos los dejan suspendidos y suscitan
un cierto deseo de saber que no puede so
tisfacerse en el escrito mismo. Tratamos de
reconstruir la doctrina esotérica de Platén
J-A Miller inscribe a Lacan en el mis-
mo registro: habria una doctrina secreta
de Lacan. Pero él, mds prudente que Pl-
t6n, no se la habria confiado a nadie. Para
Lacan habfa cosas que no era bueno deci.
De este modo Lacan se refiere al estudio
de Leo Strauss sobre La persecucién year
de escribir? que puso de relieve las docti-
nas secretas de Maimsnides, Spinoza y
Platén entre otros.
J-A. Miller propone leer un cierto nt-
mero de proposiciones de Lacan sobre la
Escuela entre lineas, como si no hubieran
sido desarrolladas. Llegé el momento de
decirlo un poco mas claramente.
2 Strauss, Leo, La persecucién y el arte de eserbin
‘Amorrortu, Bs, As.-Madrid, 2009.
csvaneauo cul CamsLacan hablé de experiencia inaug
a proposito de la Escuela sin ins neural
alo, y de este modo dala definieign
deseo de devenir ar: "volver ee
erse respon
sable del progreso de la Escucla, volver
paicoanalista de su experiencia misma"?
Es que para Lacan hay una experiencia de
ia Escuela. No dice la experiencia de los
iniembres dela Escuela, sino la ae
cia de la Escuela, y dice que se necesitan
psicoanalistas de fa experiencia de la Es-
cuela. Lo que quiere decir que la expe-
riencia de la Escuela es susceptible de ser
psicoanalizada. Y para que ella sea psicoa-
nalizada, es necesario que tenga psicoa-
nalistas que la psicoanalicen. Por lo tanto
hay una funcién que se llama psicoanali-
zar la Escuela, psicoanalizar la experen-
cia de la Escuela. Esta idea, agrega J.-A.
Miller, produce horror.
Freud con la Massenpsychologi, se pro-
uso analizar el fenémeno de masa. Logré
Pablar de lo que ocurria afuera como de
Jo que ocurria dentro. No se dejé obnu-
bilar por la nocién de niimero que seria
meno sti geweris, completamente
Yiferente (Le Bon). La tesis de Freud es:
cxactamente “como en mi consultorio”
Freud analiz6 la masa como hecha de uno
por uno, Lo social era para él esta relaci6n
Potino, uno por uno, simplemente mul:
tiplicada con un término que se pone en
erin, un denominador comin. Lo que
ts profundamente diferente cel psicot
os os que evidentemente se trata de
sugestion, es decir que los sujetos uno Per
sae xan capturados por cl término de
“puesta en comin”, que estan tomados en
ieattatecién de bloque, en el sentido en
gue eso no constituye una experiencia.
secan concebia la Fscucla come Unt
masa en el sentido de Freud, un BMP?
un fen61
saritos, Paidés, Bs. AS. 2012 Pe
n=, ORIENTACI
animado, no por la sugestion, sino por la
transferencia, ¥ por ello mismo podria te-
ner una experiencia, En el “Discurso a la
", por ejemplo, dice de la Escuela que
un hecho de transferencia. Lacan indi-
caba muy claramente que queria que el
reclutamiento se haga sobre la base de la
relacién de cada uno con su inconsciente.
J.-A. Miller dice entonces que de lo que
esta més orgulloso en Ia historia institu-
cional que es la nuestra, es de la entrada
por el pase, es haber ajustado la Proposi-
Gidn de Lacan a los italianos para que se la
pueda practicar.
Lacan quiso un grupo construido con
una cierta relacién con el saber. cF. Scilicet,
Tai puedes saber lo que piensa la Escuela frew
dana de Paris, Tenia la idea que a partir del
tuno por uno podia formarse, constituirse,
instituirse la Escuela como sujeto de pen-
samiento.
|-A. Miller dice que hay que estimar
cual os el valor de este cogito de Escuela.
Sin duda es una fieciGn, pero una fiecién
‘se forma a partir del uno por
uno, un pensamiento comin, un pensa-
miento en comin. Lo que es compatible
fon una dispersion uno por uno, con Ta
hocién de un campo plural, una multipli-
cidad, pero que en el conjunto, se despla-
za on la misma direcci6n. Para progresar
nesta construccidn que incluye lo analiti
co en [o institucional, la cuestiGn ahora es
saber lo que ponemos como denominador
comtin para pensar la Escuela. Si es Sy se
marcha al paso, casi, si es 5, nos reglamos
en un saber ya adquirido que ¢ tribui
mos. Queda por lo tanto, para que téen
este lugar en una masa que se Hama una
Escuela, el saber supucsto, es decir el lu-
gar que hay en la experiencia analitica.
La rip se constituy® sobre el saber §
acan y sobre fa espera de lo
ja ecre incluso la Escuela
Ja simple y tnica
esto, que no ha-
operatoria,
puesto de |
que poxtia dary
Una, Pero, en el andl
Jn con el saber Supt
relacit
ON LACANIANA 3
Cscdiedauy CUll Gd
msa sola-
bla, no se sostiene, Uno no se anali
mente can el saber supuesto de Freud o de
Lacan, Bs necesario que haya alguien que
se preste a ello, que pague con su persona
Para que eso tenga lugar es necesario la
vida. El saber supuesto es la Biblioteca de
Borges, es el infinito. Para que se sosteng?
esa arquitectura, hay que pagar una libra
de carne. Es necesario que un viviente
acepte ser tomado en esta maquina. Es de
este modo que el Campo Freudiano se ha
sostenido hasta el presente.
GA quién se le extrae esta libra de car
ne? Seguramente fue extraida a JA. Mi-
Her, con su estupefaccién, dice, pues se ha
buscado el vinculo entre el saber supues-
to de Lacan y un viviente. No fue el ini-
co. Lacan esperaba que los AE vinieran a
inscribirse en ese lugar, es decir que tes-
timonien, que crean lo bastante en el in-
consciente como para haberle consagrado
una parte de su existencia, de sus bienes,
de su ser. También valen como mértires,
en el sentido de testigo, en el sentido de
aquel que puede testimoniar, lo que no es
un compromiso espiritual, intelectual. Los
AE son miértires del discurso analitico.
Mas ampliamente incluso, la comunidad
en su conjunto, es decir cada uno de sus
miembros puede inscribirse en ese lugar,
Ja del viviente, el lugar de a mindscula.
Esa es la realidad libidinal de la Escuela
Una, es la manera en que la comunidad en
su conjunto vale como objeto a para cada
uno de sus miembros.
J-A. Miller pone de relieve que él for-
mul6 esta idea hace diez aitos sobre las
opciones fundamentales de la rer. Vuelve
a hablar de su creacidn en estos términos:
hay un nacimiento transferencial de la
Muchos transfirieron su transferencia con
Lacan vivo a la ict. Por supuesto ahora
hay que tener en cuenta lo que ocurrié en
estos 10 afios, es decir la historia agitada
que hemos vivido. Sin eb; Os 4
zh v argo Vamos a
Fetener la confianza de una comunidad en
4 Slava
sf misma, lo que se encuentra en,
racién de la Escuela Una: ta do
de la Escuela Una es la de una ¢o,
que tiene confianza en su desti
munidad.
JA. Miller propone que ta g,
prolongue el andisis en aquello que
mite la produccién de un saber, n°
producido, un saber explicte, ex.
entonces la tensién entre la posicign
saber supuesto y la del saber explicte,
se espera de la Escuela, y que es jg
podemos saber de él. Asi como el pases
un aprés-coup del andlisis, la Escuela tam
bién en su conjunto es un apris-coup de,
experiencia analitica. La Escuela est4 des.
plazada en relacién con la estructura de,
discurso analitico mismo, pero se funds
en ese discurso.
Si la Escuela se inscribe en la clase de
las instituciones como tales, sin embargo
es una institucién completamente apart;
ella debe privilegiar en todo el punto de
vista analitico.
El realismo esté alli para recordamos
las coerciones exteriores, el sentido co-
miin, la manera de hacer, etc. Pero qué
es el realismo en una institucién analiti-
ca? No es acaso ir hasta el fondo desde
el punto de vista analitico? Podrfamos for-
mular, a diferencia de lo que formulaban
en mayo del ‘68: “Sean realistas, hagan
Jo imposible”. La Escuela Una es uno de
esos imposibles. Es un principio extraido
de Lacan: Cuanto més débiles son, més
necesario es que sean radicales, intransi-
gentes, intratables. Solo los fuertes pue-
den negociar en una situacién dada. EL
psicoanilisis no solo es débil, sino que es
intrinsecamente débil. La tinica posicién
sabia, prudente, para el psicoandlisis, &S
ser absolutamente intransigente.
Es la experiencia que podriamos ens
yar con la Escuela Una, tratar de sostenet
lo que tenemos que hacer sin concesioness
es decir tener la verdadera fuerza moral
deg,
latag
Cid
Munday
ma
Escarieauu con Lamsde reconocer nuestra debilidad, y tenemos
entonees ese rasgo intratable. Habria en-
tonces que analizarlo, especialmente esta
modalidad del deseo que Hamamos la vo-
luntad. Habria que hacer una clinica de
la voluntad: en qué medida querer es un
goce y la relacidn con ef querer del Otro
también. Esté incluido en el “no ceder en
su deseo” de Lacan, que traduce a Freud,
No ceder en su deseo, es transformar
vuestro deseo en voluntad.
Esto se empareja con una institucién
no solo conforme al discurso analitico,
sino donde el criterio es en cada cosa el
psicoandlisis. Esto deberia ser como en las
novelas de Balzac donde segtin Baudelai-
re, “incluso los porteros tienen genio”. En
una institucién analitica o un lugar anali-
tico, todo es analitico. Es allf que debemos
ser un poco locos y decirnos: gcémo hacer
para ser cada vez més analitico?
Este principio de Lacan aplicado a tas
admisiones, aplicado al desarrollo en la
institucién, ha recorrido ya mucho camino
entre nosotros, En “Funcién y campo de
la palabra y del lenguaje”, Lacan dice en
la pagina 63: "...gmanifestaria el psicoand-
lisis una ambicién desmedida, de aplicar
sus principios a su propia corporacién...”:*
Lo que escribe en 1953, es lo que pudo co-
menzar a realizar con la Escuela Freudia-
na de Paris y con la Proposicién del pase.
J-A. Miller encuentra incluso alli el ger-
men de la gran Conversacién cuando La-
can explica que la ina deberia tener como
misién mantener el principio de la comu-
nidad de nuestra experiencia, y por el con
trario el psicoanilisis se dispersa en una
Babel. Lacan retoma entonces a su cargo
mantener el principio de la comunidad de
la experiencia analitica.
18 de marzo de 2000
én: Silvia Baudini
Traducc
4 Lacan, J., Eseritos f, Si
6
ESCUELA DE LA ORIENTACION LACANIANA
escaneauy con Lain