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La Doctrina Secreta de La Escuela de Lacan

Resumen realizado por Catherine Bonningue de la intervención de J-A Miller el 18 de marzo de 2000.

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ISSN: 2362-3918 | = Caldéro de la Escuela Publicacién de la Escuela de la Orientacion Lacaniana La autoridad analitica en la Escuela * Politica Lacaniana. La doctrina secreta de Lacan sobre la Escuela Jacques-Alain Miller * Noche del Consejo Estatutario de la EOL La autoridad analitica en la Escuela Lugares, efectos y perspectivas cscaneauv con vans f Editorial =e ste ntimero especial de Et. Caupiro, retine una serie de trabajos diversos entre sf pero todos ellos escritos bajo un mismo impulso, el de construir una nocién de Autoridad analitica renovada en la perspectiva del psicoandlisis de la orientacién lacaniana. Notas de una intervencién de J.-A. Mi- ler, y textos presentados en nuestra Es- cuela y en algunas de las Secciones, for- man parte de esta publicacién que refleja tna comunidad de trabajo que pone en acto la realidad efectiva y libidinal de la Escuela Una. Si la Escuela es una experiencia, y todo Jo que ocurre en ella es de orden analitico, entonces esta publicacién analiza ¢ inter- preta, on la letra de cada uno de los pst Pranalistas que escriben, un relieve de la formacién analitica que Ie compete espe- cialmente. 4Cémo se construye la ‘Autoridad ana- litica en la Escuela? {Cudles son sus fun- damentos? gEn qué real hunde sus rafces? Estas fueron algunas de las preguntas que orientaron el trabajo. Encontrardn en los textos més preguntas, algunas respuestas, pero fundamentalmente una elaboracién intensa, singular y a la vez colectiva de un tema que después de la tarea realizada se mantiene vivo y abierto a nuevos andlisis ¢ interpretaciones. Autorizarse no es quto-ri(tuali)zar dice Lacan en la “Nota italiana”. Nuestra apuesta es que esta publicacién sea un aporte para renovar los usos del psicoana~ lista reinventando sus semblantes como asi también los de la Escuela. ‘Agradecemos una vez més a Eduardo Medici por su aporte en lailustracion dela tapa de este ntimero, que en su propuesta supo captar eso que no cesa de producirse en nuestro trabajo de Escuela. Silvia Salman escaneauy con vain , Potitica LACANIANA La doctrina secreta de Lacan sobre la Escuela Jacques-Alain Miller Leerén a continuacién un resumen realizado por Catherine Bonningue de la intervencién de J.-A. Miller en ocasién de la tarde del 18 de marzo de 2000. Las tres tardes de marzo, asf como la del 22.de abril, se publicardn integramente en la Co- leccién rue Huysmans. Luego de la exposicién de Joseph Attie (ccr-Debates precedente), J-A. Miller hizo algunas observaciones, una se refiere a la formula de la coaptacién en la institucién. Clésicamente la performance del anali- zante en la cura est completamente sepa- rada de lo que puede darle méritos para ser reconocido en la sociedad de los ana- listas. Alguien se vuelve titular de una so- ciedad analitica a partir de cierto imero de capacidades exteriores a la cura y que tienen un cierto grado de objetividad, esas capacidades a veces son interiores ala ins- titucién, como haber presentado trabajos que son aprobados. Lacan intent6 una conjuncién comple- tamente inédita entre lo analitico y lo ins- titucional con la Proposicién del pase, es decir sesenta y siete afios después de “La interpretacion de los suefios”. No es segu- ro que se haya comprendido lo que Lacan decia al respecto. Quizé estamos en el mo- mento de empezar a descifrarlo. 2 Caldare dela Escuela J.-A. Miller se refiere entonces ak doctrinas secretas de los pensadores ejemplo Plat6n. Lo que esté escrito en igg dilogos seria para el pueblo, pero nde fundid a la multitud lo verdadero de iy verdadero de lo que pensaba. Platén mul tiplica los impasses, las dificultades. Sus didlogos los dejan suspendidos y suscitan un cierto deseo de saber que no puede so tisfacerse en el escrito mismo. Tratamos de reconstruir la doctrina esotérica de Platén J-A Miller inscribe a Lacan en el mis- mo registro: habria una doctrina secreta de Lacan. Pero él, mds prudente que Pl- t6n, no se la habria confiado a nadie. Para Lacan habfa cosas que no era bueno deci. De este modo Lacan se refiere al estudio de Leo Strauss sobre La persecucién year de escribir? que puso de relieve las docti- nas secretas de Maimsnides, Spinoza y Platén entre otros. J-A. Miller propone leer un cierto nt- mero de proposiciones de Lacan sobre la Escuela entre lineas, como si no hubieran sido desarrolladas. Llegé el momento de decirlo un poco mas claramente. 2 Strauss, Leo, La persecucién y el arte de eserbin ‘Amorrortu, Bs, As.-Madrid, 2009. csvaneauo cul Cams Lacan hablé de experiencia inaug a proposito de la Escuela sin ins neural alo, y de este modo dala definieign deseo de devenir ar: "volver ee erse respon sable del progreso de la Escucla, volver paicoanalista de su experiencia misma"? Es que para Lacan hay una experiencia de ia Escuela. No dice la experiencia de los iniembres dela Escuela, sino la ae cia de la Escuela, y dice que se necesitan psicoanalistas de fa experiencia de la Es- cuela. Lo que quiere decir que la expe- riencia de la Escuela es susceptible de ser psicoanalizada. Y para que ella sea psicoa- nalizada, es necesario que tenga psicoa- nalistas que la psicoanalicen. Por lo tanto hay una funcién que se llama psicoanali- zar la Escuela, psicoanalizar la experen- cia de la Escuela. Esta idea, agrega J.-A. Miller, produce horror. Freud con la Massenpsychologi, se pro- uso analizar el fenémeno de masa. Logré Pablar de lo que ocurria afuera como de Jo que ocurria dentro. No se dejé obnu- bilar por la nocién de niimero que seria meno sti geweris, completamente Yiferente (Le Bon). La tesis de Freud es: cxactamente “como en mi consultorio” Freud analiz6 la masa como hecha de uno por uno, Lo social era para él esta relaci6n Potino, uno por uno, simplemente mul: tiplicada con un término que se pone en erin, un denominador comin. Lo que ts profundamente diferente cel psicot os os que evidentemente se trata de sugestion, es decir que los sujetos uno Per sae xan capturados por cl término de “puesta en comin”, que estan tomados en ieattatecién de bloque, en el sentido en gue eso no constituye una experiencia. secan concebia la Fscucla come Unt masa en el sentido de Freud, un BMP? un fen61 saritos, Paidés, Bs. AS. 2012 Pe n=, ORIENTACI animado, no por la sugestion, sino por la transferencia, ¥ por ello mismo podria te- ner una experiencia, En el “Discurso a la ", por ejemplo, dice de la Escuela que un hecho de transferencia. Lacan indi- caba muy claramente que queria que el reclutamiento se haga sobre la base de la relacién de cada uno con su inconsciente. J.-A. Miller dice entonces que de lo que esta més orgulloso en Ia historia institu- cional que es la nuestra, es de la entrada por el pase, es haber ajustado la Proposi- Gidn de Lacan a los italianos para que se la pueda practicar. Lacan quiso un grupo construido con una cierta relacién con el saber. cF. Scilicet, Tai puedes saber lo que piensa la Escuela frew dana de Paris, Tenia la idea que a partir del tuno por uno podia formarse, constituirse, instituirse la Escuela como sujeto de pen- samiento. |-A. Miller dice que hay que estimar cual os el valor de este cogito de Escuela. Sin duda es una fieciGn, pero una fiecién ‘se forma a partir del uno por uno, un pensamiento comin, un pensa- miento en comin. Lo que es compatible fon una dispersion uno por uno, con Ta hocién de un campo plural, una multipli- cidad, pero que en el conjunto, se despla- za on la misma direcci6n. Para progresar nesta construccidn que incluye lo analiti co en [o institucional, la cuestiGn ahora es saber lo que ponemos como denominador comtin para pensar la Escuela. Si es Sy se marcha al paso, casi, si es 5, nos reglamos en un saber ya adquirido que ¢ tribui mos. Queda por lo tanto, para que téen este lugar en una masa que se Hama una Escuela, el saber supucsto, es decir el lu- gar que hay en la experiencia analitica. La rip se constituy® sobre el saber § acan y sobre fa espera de lo ja ecre incluso la Escuela Ja simple y tnica esto, que no ha- operatoria, puesto de | que poxtia dary Una, Pero, en el andl Jn con el saber Supt relacit ON LACANIANA 3 Cscdiedauy CUll Gd ms a sola- bla, no se sostiene, Uno no se anali mente can el saber supuesto de Freud o de Lacan, Bs necesario que haya alguien que se preste a ello, que pague con su persona Para que eso tenga lugar es necesario la vida. El saber supuesto es la Biblioteca de Borges, es el infinito. Para que se sosteng? esa arquitectura, hay que pagar una libra de carne. Es necesario que un viviente acepte ser tomado en esta maquina. Es de este modo que el Campo Freudiano se ha sostenido hasta el presente. GA quién se le extrae esta libra de car ne? Seguramente fue extraida a JA. Mi- Her, con su estupefaccién, dice, pues se ha buscado el vinculo entre el saber supues- to de Lacan y un viviente. No fue el ini- co. Lacan esperaba que los AE vinieran a inscribirse en ese lugar, es decir que tes- timonien, que crean lo bastante en el in- consciente como para haberle consagrado una parte de su existencia, de sus bienes, de su ser. También valen como mértires, en el sentido de testigo, en el sentido de aquel que puede testimoniar, lo que no es un compromiso espiritual, intelectual. Los AE son miértires del discurso analitico. Mas ampliamente incluso, la comunidad en su conjunto, es decir cada uno de sus miembros puede inscribirse en ese lugar, Ja del viviente, el lugar de a mindscula. Esa es la realidad libidinal de la Escuela Una, es la manera en que la comunidad en su conjunto vale como objeto a para cada uno de sus miembros. J-A. Miller pone de relieve que él for- mul6 esta idea hace diez aitos sobre las opciones fundamentales de la rer. Vuelve a hablar de su creacidn en estos términos: hay un nacimiento transferencial de la Muchos transfirieron su transferencia con Lacan vivo a la ict. Por supuesto ahora hay que tener en cuenta lo que ocurrié en estos 10 afios, es decir la historia agitada que hemos vivido. Sin eb; Os 4 zh v argo Vamos a Fetener la confianza de una comunidad en 4 Slava sf misma, lo que se encuentra en, racién de la Escuela Una: ta do de la Escuela Una es la de una ¢o, que tiene confianza en su desti munidad. JA. Miller propone que ta g, prolongue el andisis en aquello que mite la produccién de un saber, n° producido, un saber explicte, ex. entonces la tensién entre la posicign saber supuesto y la del saber explicte, se espera de la Escuela, y que es jg podemos saber de él. Asi como el pases un aprés-coup del andlisis, la Escuela tam bién en su conjunto es un apris-coup de, experiencia analitica. La Escuela est4 des. plazada en relacién con la estructura de, discurso analitico mismo, pero se funds en ese discurso. Si la Escuela se inscribe en la clase de las instituciones como tales, sin embargo es una institucién completamente apart; ella debe privilegiar en todo el punto de vista analitico. El realismo esté alli para recordamos las coerciones exteriores, el sentido co- miin, la manera de hacer, etc. Pero qué es el realismo en una institucién analiti- ca? No es acaso ir hasta el fondo desde el punto de vista analitico? Podrfamos for- mular, a diferencia de lo que formulaban en mayo del ‘68: “Sean realistas, hagan Jo imposible”. La Escuela Una es uno de esos imposibles. Es un principio extraido de Lacan: Cuanto més débiles son, més necesario es que sean radicales, intransi- gentes, intratables. Solo los fuertes pue- den negociar en una situacién dada. EL psicoanilisis no solo es débil, sino que es intrinsecamente débil. La tinica posicién sabia, prudente, para el psicoandlisis, &S ser absolutamente intransigente. Es la experiencia que podriamos ens yar con la Escuela Una, tratar de sostenet lo que tenemos que hacer sin concesioness es decir tener la verdadera fuerza moral deg, latag Cid Munday ma Escarieauu con Lams de reconocer nuestra debilidad, y tenemos entonees ese rasgo intratable. Habria en- tonces que analizarlo, especialmente esta modalidad del deseo que Hamamos la vo- luntad. Habria que hacer una clinica de la voluntad: en qué medida querer es un goce y la relacidn con ef querer del Otro también. Esté incluido en el “no ceder en su deseo” de Lacan, que traduce a Freud, No ceder en su deseo, es transformar vuestro deseo en voluntad. Esto se empareja con una institucién no solo conforme al discurso analitico, sino donde el criterio es en cada cosa el psicoandlisis. Esto deberia ser como en las novelas de Balzac donde segtin Baudelai- re, “incluso los porteros tienen genio”. En una institucién analitica o un lugar anali- tico, todo es analitico. Es allf que debemos ser un poco locos y decirnos: gcémo hacer para ser cada vez més analitico? Este principio de Lacan aplicado a tas admisiones, aplicado al desarrollo en la institucién, ha recorrido ya mucho camino entre nosotros, En “Funcién y campo de la palabra y del lenguaje”, Lacan dice en la pagina 63: "...gmanifestaria el psicoand- lisis una ambicién desmedida, de aplicar sus principios a su propia corporacién...”:* Lo que escribe en 1953, es lo que pudo co- menzar a realizar con la Escuela Freudia- na de Paris y con la Proposicién del pase. J-A. Miller encuentra incluso alli el ger- men de la gran Conversacién cuando La- can explica que la ina deberia tener como misién mantener el principio de la comu- nidad de nuestra experiencia, y por el con trario el psicoanilisis se dispersa en una Babel. Lacan retoma entonces a su cargo mantener el principio de la comunidad de la experiencia analitica. 18 de marzo de 2000 én: Silvia Baudini Traducc 4 Lacan, J., Eseritos f, Si 6 ESCUELA DE LA ORIENTACION LACANIANA escaneauy con Lain

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