*
“Añadió: —Un hombre tenía dos
hijos. El menor dijo al padre:
Padre, dame la parte de la fortuna
que me corresponde. Él les
repartió los bienes. A los pocos
días, el hijo menor reunió todo y
emigró a un país lejano, donde
derrochó su fortuna viviendo una
vida desordenada. Cuando gastó
todo, sobrevino una carestía grave
en aquel país, y empezó a pasar
necesidad.
Fue y se puso al servicio de un hacendado del país, el cual lo envió a sus campos a
cuidar cerdos. Deseaba llenarse el estómago de las bellotas que comían los cerdos,
pero nadie se las daba. Entonces recapacitando pensó: A cuántos jornaleros de mi
padre les sobra el pan mientras yo me muero de hambre. Me pondré en camino a casa
de mi padre y le diré: He pecado contra Dios y te he ofendido; ya no merezco llamarme
hijo tuyo. Trátame como a uno de tus jornaleros. Y se puso en camino a casa de su
padre. Estaba aún distante cuando su padre lo divisó y se enterneció. Corriendo, se le
echó al cuello y le besó.
El hijo le dijo: —Padre, he pecado contra Dios y te he ofendido, ya no merezco llamarme
hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus sirvientes: —Enseguida, traigan el mejor vestido y
vístanlo; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero
engordado y mátenlo. Celebremos un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto y
ha revivido, se había perdido y ha sido encontrado. Y empezaron la fiesta.
*
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El hijo mayor estaba en el campo. Cuando se acercaba a casa, oyó música y danzas y
llamó a uno de los sirvientes para informarse de lo que pasaba. Le contestó: —Es que
ha regresado tu hermano y tu padre ha matado el ternero engordado, porque lo ha
recobrado sano y salvo. Irritado, se negaba a entrar. Su padre salió a rogarle que
entrara. Pero él le respondió: —Mira, tantos años llevo sirviéndote, sin desobedecer
una orden tuya, y nunca me has dado un cabrito para comérmelo con mis amigos. Pero,
cuando ha llegado ese hijo tuyo, que ha gastado tu fortuna con prostitutas, has matado
para él el ternero engordado. Le contestó: —Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo
mío es tuyo. Había que hacer fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha
revivido, se había perdido y ha sido encontrado†”.
San Lucas 15, 11 – 35
†
Todos los textos bíblicos de la MISIÓN IUSH están tomados de: La Biblia de Nuestro Pueblo (versión de la Biblia del
Peregrino – América Latina) por Luis Alonso Schökel. En Línea: http://www.bibleclaret.org/bibles/lbnp/index_spanish_OT.htm