Introducción
Internet es la tecnología decisiva de la era de la información del mismo modo que
el motor eléctrico fue el vector de la transformación tecnológica durante la era
industrial. Esta red global de redes informáticas, que actualmente operan sobre
todo a través de plataformas de comunicaciones inalámbricas, nos proporciona la
ubicuidad de una comunicación multimodal e interactiva en cualquier momento y
libre de límites espaciales.
¿Es mejor el mundo desde que existe internet?
Como muchas cosas de nuestro mundo moderno, la existencia de internet cambió
las cosas para siempre y marcó un antes y un después en nuestra manera de
comprar, vender, trabajar, conocer gente e incluso de comprender el mundo. En
general, internet le introdujo al mundo más rapidez, más agilidad y un alcance
nunca antes visto en las comunicaciones humanas, pero también trajo consigo
problemas que antes tenían más fácil solución o que, peor aún, no existían en
absoluto. Aun así, en las siguientes líneas trataremos de demostrar que sus
beneficios superan, con creces, a sus inconvenientes.
Comencemos, como se estila, por el principio. Internet es una red informática de
inmenso alcance, capaz de vincular terminales ubicadas en extremos opuestos del
mundo entero, a través de un conjunto de protocolos comunes. Dicho de otro
modo, se trata de la red de redes de computadoras, tan vasta y veloz que es
capaz de comunicar a las personas a lo largo de gigantescas distancias. Y esa, de
por sí, es ya una enorme virtud: gracias a internet el ancho mundo se puso un
poco más a nuestro alcance.
Conclusión
Se puede concluir que el internet, al igual que todas las tecnologías, no produce
ningún efecto en sí mismo. Claro que tiene sus efectos específicos, al alterar la
capacidad de los sistemas de comunicaciones, organizándolos alrededor de flujos
que son interactivos, multimodales, asíncronos o sincrónicos, globales o locales y
de muchos a muchos, de personas a personas, de personas a objetos, y de
objetos a objetos, que dependen cada vez más de la red semántica.