EL CUENTO FANTÁSTICO
Práctica del lenguaje
“Lo fantástico no dura más que el
tiempo de una vacilación:
común al lector y al personaje, que
deben decidir si lo que perciben
proviene o no de la realidad, tal
como existe para la opinión
corriente”
Tzvetan Todorov
Las personas vivimos en la realidad. Algunas cosas nos
sorprenden, pero tratamos de comprenderlas y explicarlas
guiándonos por ideas como “lo normal” y “lo predecible”.
Sin embargo desde hace siglos, filósofos, artistas y
científicos se preguntan ¿Qué es la realidad? ¿Es lo qué
oímos, palpamos, olemos? ¿O todo eso es una ilusión, una
alucinación, un sueño? A partir de preguntas como éstas,
algunos escritores convocan sensaciones que los seres
humanos tenemos más allá de la vida cotidiana y nos invita
a dudar de la realidad junto con ellos. Así, logran que lo
normal se vuelva extraño e impredecible. Por ejemplo, ¿qué
fue esa voz que nos habló cuando estábamos solos? ¿Otra
persona, un fantasma o nada más que el silbido del viento?
¿Comenzamos?
Te proponemos la lectura de un hermoso relato de Ana María Shúa titulado “FIESTITA CON
ANIMACIÓN”.
Las luces estaban apagadas y los altoparlantes funcionaban a todo volumen.
-¡Todos a saltar en un pie! –gritaba atronadoramente una de las animadoras, disfrazada de
ratón. Y los chicos, como autómatas enloquecidos, saltaban ferozmente en un pie.
-Ahora, ¡todos en pareja para el concurso de baile! Cada vez que pare la música, uno abre las
piernas y el otro tiene que pasar por abajo del puente.
-¡Hay premios para los ganadores! Excitados por la potencia del sonido y por las luces
estroboscópicas, los chicos obedecían, sin embargo, las consignas de las animadoras, moviéndose al
ritmo pesado y monótono de la música en un frenesí colectivo.
-Cómo se divierten, qué piolas que son. ¿Te acordás qué bobitos éramos nosotros a los siete
años? –le preguntó, sonriente, el padre de la cumpleañera a la mamá de uno de los invitados,
gritándole al oído para hacerse escuchar.
-Y qué querés…Nosotros no teníamos televisión: tienen otro nivel de
información –le contestó la señora, sin muchas esperanzas de que su comentario fuera
oído.
No habían visto que Silvita, la homenajeada, se las había arreglado para
atravesar la loca confusión y estaba hablando con otra de las animadoras, disfrazada
de conejo. Se encendieron las luces.
-Silvita quiere mostrarnos a todos un truco de magia –dijo Conejito-, ¡Va a
hacer desaparecer a una persona!
-¿A quién querés hacer desaparecer? –preguntó Ratón
- A mi hermanita –dijo Silvia, decidida, hablando por el micrófono.
Carolina, una chiquita de cinco años, preciosa con su vestidito rosa, pasó al
frente sin timidez.
Era evidente que habían practicado el truco antes de la fiesta, porque dejó que
su hermana la metiera debajo de la mesa y estirara el borde del mantel hasta hacerlo
llegar al suelo, volcando un vaso de Coca Cola y amenazando con hacer caer todo lo
demás. Conejito pidió un trapo y la mucama vino corriendo a limpiar el estropicio.
-¡Abracadabra la puerta se abra y ya está! –dijo Silvita.
Y cuando levantaron el mantel, Carolina ya no estaba debajo de la mesa. A los
chicos el truco no los impresionó: estaban cansados y querían que se apagaran las
velitas para comerse los adornos de azúcar de la torta. Pero los grandes quedaron
sinceramente asombrados. Los padres de Silvia la miraban con orgullo.
-Ahora hacerla aparecer otra vez –dijo Ratón.
-No sé cómo se hace –dijo Silvita-. El truco lo aprendí en la tele y en la parte de
aparecer papi me cambió de canal porque quería ver el partido.
Todos se rieron y Ratón se metió debajo de la mesa para sacar a Carolina. Pero
Carolina no estaba. La buscaron en la cocina y en el baño de arriba, debajo de los
sillones, detrás de la biblioteca. La buscaron metódicamente, revisando todo el piso de
arriba, palmo a palmo, sin encontrarla.
-¿Dónde está Carolina, Silvita? –preguntó la madre, un poco preocupada.
-¡Desapareció! –dijo Silvia-. Y ahora quiero apagar las velitas. El muñequito de
chocolate me lo como yo.
El departamento era un dúplex. El papá de las nenas había estado parado
cerca de la escalera durante todo el truco y nadie podría haber bajado por allí sin que
él lo viera. Sin embargo, siguieron la búsqueda en el piso de abajo. Pero Carolina no
estaba. Alas diez de la noche, cuando hacia ya mucho tiempo que se había ido el último
invitado y todos los rincones de la casa habían sido revisados varias veces, dieron
parte a la policía y empezaron a llamar a las comisarías y a los hospitales.
-Qué tonta fui esa noche –les decía, muchos años después, la señora Silvia, a un
grupo de amigas que habían venido para acompañarla en el velorio de su marido-. ¡Con
lo bien que me vendría tener una hermana en este trance! –y se echó a llorar otra vez.
COMPRENSIÓN LECTORA
ACTIVIDADES:
1- ¿Cuál es el hecho impredecible, perturbador que aparece en la historia?
2- ¿Cómo reaccionan los invitados? ¿Por qué?
3- ¿Qué sucede finalmente con Carolina?
4- ¿Crees en la magia? ¿Por qué crees que este relato es fantástico?
5- Imagina que este es un cuento realista. ¿Qué explicación lógica encuentras a la
desaparición de Carolina durante el truco de magia?