ESPERE SER SANADO
“y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le
acercó por detrás y tocó el borde de su manto”. -Mateo 9:20
la importancia de demandar la operación de su unción.
La palabra demandar significa "una búsqueda o estado de ser buscado". Significa
proseguir a pesar de los obstáculos para llegar a un lugar donde está la unción y
esperar que caiga sobre uno.
La mujer con el flujo de sangre demandó la operación de la unción
sanadora y recibió su milagro.
Su expectativa era que una vez que se abriera paso entre la multitud, se
abriera paso a través de años de tratamientos fallidos y se abriera paso en
medio del estigma de ser inmunda, sería sanada.
Con demasiada frecuencia el pueblo de Dios no recibe milagros y sanidad
porque no demanda la operación de la unción. No prosiguen porque no
esperan que suceda algo milagroso.
Algunas veces los creyentes se permiten desanimarse. No permita que el diablo lo
convenza de no recibir su sanidad. Ponga sus pensamientos en Dios. Tiene que
abrirse paso a través del desánimo y la frustración para que no se pierda de
su milagro. No permita que, nadie lo detenga. Tiene que proseguir, no se
moleste. Manténgase en el Espíritu y llegue al lugar donde está la unción, estire su
mano y obtenga su milagro. Así como la mujer que se abrió paso, extendió su
mano y fue sanada al tocar el manto de Jesús, usted también puede proseguir,
extender su mano y asir su sanidad.
¡LA SANIDAD DE DIOS ESTÁ DISPONIBLE PARA TODOS!
La sanidad está disponible para todos durante esta era del Reino. Es
sorprendente que algunos cristianos sigan creyendo que Dios pone la
enfermedad en su pueblo. Algunos quizá pregunten: "¿Dios por qué permitiste
que esta enfermedad viniera sobre mi cuerpo?". Ellos sienten, o quizá algún líder
de la iglesia les dijo, que es la voluntad de Dios para ellos que sufran la
enfermedad y que no sean sanados. No obstante, eso no es bíblico. Dios no
pone la enfermedad sobre su pueblo. Jesús murió para que pudiéramos ser
sanados. Pero creo que hay ocasiones en las que Dios permite la enfermedad,
especialmente por rebelión o desobediencia. Pero para el pueblo de Dios,
podemos esperar vivir en salud y ser sanados de todas nuestras
enfermedades gracias a lo que hizo Jesús en la cruz. Cuando Jesús vino,
anunció la llegada del Reino de Dios. En el Reino de Dios, donde mora su
presencia y su gloria, no pueden coexistir el pecado o la enfermedad. Estamos
ahora en el Reino de Dios, aunque no se haya manifestado completamente. No
obstante, se puede establecer en su vida y en su corazón. Donde quiera que
Jesús predicaba el mensaje del Reino, sanaba a la gente. La sanidad acompaña
el mensaje del Reino.
Esta es la era del Reino en la que usted no tiene que estar enfermo, en bancarrota
o atropellado por el diablo. ¡Esas son BUENAS NOTICIAS! Usted ya no tiene que
estar enfermo, en quiebra o confundido. La enfermedad y las dolencias son obras
del diablo, en cambio Jesús vino "y despojando a los principados y a las
potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz"
(Colosenses 2:15).
La sanidad viene en el paquete. Cuando usted está en Cristo, puede esperar ser
sanado. Marcos 16:17-18 dice: "y estas señales seguirán a los que creen: En mi
nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos
serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos
pondrán sus manos, y sanarán".
Así que usted no solamente debería esperar ser sanado, sino que usted
también debería saber que puede compartir esa sanidad con los que lo
rodean. Esa es la verdadera vida del Reino.
JESÚS SANA TODO TIPO DE ENFERMEDAD
La enfermedad y los padecimientos son lo peor que le puede suceder a un
individuo. Jesús se preocupa por la gente. Se preocupa por las cosas que
convierten la vida abundante por la que Él pago en algo miserable e insoportable.
Por eso que no fue problema para Él romper leyes religiosas hechas por hombres
y tradiciones añejas con el fin de asegurarse de que la gente fuera sanada.
Tuvo una gran compasión por las personas que vinieron a ser sanadas. En Mateo
9:36, la Biblia dice que "al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas;
porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen
pastor".
Jesús se preocupa profundamente de que usted tenga dolor o esté
sufriendo. Él no quiere eso para usted.
Por eso es que abrió un camino para que cada enfermedad, padecimiento,
malestar, disfunción y dolor fuera sanado y que usted pueda ser restaurado.
Cuando Jesús caminó sobre la tierra, no hubo nada que Jesús no pudiera
sanar. Cuando se fue, envió al Espíritu Santo, quien opera en nosotros para
gozar de toda la salvación que Jesús pagó en la cruz. De modo que
sepamos que lo que fue bueno para la gente de entonces es bueno para
nosotros hoy, porque Jesús es el mismo ayer, hoy y para siempre (Hebreos
13:8). Dios no cambia (Malaquías 3:6). En Él no hay sombra de variación
(Santiago 1:17). Gracias a la fidelidad de Dios podemos confiar en que si
sanó entonces, puede sanar hoy. Mateo 4:23 dice: "y recorrió Jesús toda
Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el
evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el
pueblo" (énfasis añadido).
Jesús sanó toda enfermedad o dolencia que tenía la gente que vino a Él,
sin excepción. No había nada demasiado difícil para Él. Así que no permita
que el diablo o el médico le diga que padece algo que es incurable. Quizá
sea incurable para el doctor, pero no es incurable para Jesucristo.
“y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con
la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos”. -
Mateo 8:16 A partir del versículo anterior, no parece que Jesús le dijera a la
gente que no era la voluntad de Dios que fueran sanados o que Dios
quisiera que sufrieran. Nunca dijo: "Dios quiere que usted tenga esto un
rato más para enseñarle algo". El profeta Isaías dice que Jesús llevó
nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores (Isaías 53:4). En
Mateo 8:17, dice que tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras
dolencias. ¿Qué causa tanto dolor y sufrimiento? La enfermedad y las
dolencias. Cuando uno no es saludable, no puede disfrutar de las
bendiciones y la plenitud de Dios.
Isaías 53 es el capítulo de la redención. El versículo 5 habla de ser sanado por las
llagas de Jesús. La Biblia dice que Jesús recibió treinta y nueve latigazos
sobre su espalda y su cuerpo. Hay treinta y nueve categorías principales de
enfermedad y dolencia. Cada latigazo que Jesús soportó se encargó de una
enfermedad y dolencia distinta.
Dios ni siquiera quiere que la gente tenga dolor. Se gastan millones de pesos
en aliviar el dolor. Dolor de muelas, de cabeza, de cuello, de oído, de
coyunturas, de espalda; Jesús lo libera a usted del dolor. El dolor no es la
voluntad de Dios para usted.
Jesús murió para que pudiera ser sanado de la enfermedad y el dolor.
CÓMO PUEDE SER SANADO
Dios tiene muchas maneras de sanarnos basándose en la obra redentora de
Cristo. Es algo por lo que Jesús ya pagó, algo por lo que sufrió. Su deseo de que
usted sea sanado y camine en sanidad divina es la razón por la que Él pasó por
tanto dolor y sufrimiento. Estaba tomando sobre sí mismo el dolor y el sufrimiento
de la humanidad. Por lo tanto, Él estaba haciendo que la sanidad estuviera
disponible para usted a través de muchas maneras. Las cuales son:
1. Sanidad por medio de la imposición de manos (Lucas 4:40). No les dijo que
no era la voluntad de Dios que fueran sanados. Todos los que vinieron a Jesús
fueron sanados. Sin excepción.
2. Sanidad a través de la liberación (Mateo 8:16). Los demonios pueden ser la
razón por la que la gente está enferma. Posiblemente tenga un espíritu de
enfermedad. También consulte Lucas 8:2.
3. Sanidad gracias a romper maldiciones (Gálatas 3:13). Hay personas
aquejadas con demonios generacionales de enfermedad como diabetes,
hipertensión, ciertas condiciones cardiacas y más. Si hay una maldición
generacional que está activando la enfermedad en su cuerpo, sepa que gracias a
que Jesús fue hecho maldición por nosotros, usted le puede decir al diablo que no
puede poner esta enfermedad en su cuerpo. Dígale "No me importa si mi mamá,
mi abuela o mi bisabuela tuvieron esta enfermedad, la maldición se termina aquí.
La rompo en el nombre de Jesús". ¡Comience a levantarse y utilice su autoridad!
Diga: "No soy maldito. Estoy bendecido. Mi cuerpo es bendecido con sanidad, en
el nombre de Jesús".
4. Sanidad por medio de ungir con aceite (Marcos 6:13). Ungir con aceite
representa al Espíritu de Dios y la unción. La unción es lo que echa fuera la
enfermedad y la dolencia de nuestro cuerpo. La unción rompe yugos de cautividad
(Isaías 10:27) y la enfermedad es una forma de cautiverio.
5. Sanidad a través de la fe (Marcos 11:23). Para algunas personas, la
enfermedad es una montaña. Siempre está en su camino. Parece que es algo que
no pueden vencer. Pero Marcos 11:23 dice que cuando uno tiene fe y no duda,
puede hablarle a la montaña y se va a mover. Así que háblele a esa montaña de
enfermedad; ¡no la escale! Usted tiene que hablarles a las montañas: "¡Lupus,
eres removido y echado al mar!", "Cáncer, eres removido y echado al mar", pero
no dude en su corazón. Por eso es que tiene que tener cuidado de guardar su
corazón. No pase el tiempo con personas que dudan. Mantenga su corazón
libre de duda e incredulidad. Va a venir un tiempo en el que usted va a tener que
hablarle a ciertas cosas. Cada vez que una montaña se interponga en su camino,
en lugar de que usted se dé la vuelta y salga corriendo, necesita enfrentarla y
decir: "Quítate!". Crezca en fe. Abra su boca y háblele a la enfermedad. Diga: "Le
ordeno a esta enfermedad que deje mi cuerpo en el nombre de Jesús
6. Sanidad mediante poder o un toque (Marcos 5:29-30). El poder de Jesús
puede estar en usted si ora y ayuna. Lucas 6:19 dice: "Y toda la gente
procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos". La adoración
es una manera de estirar la mano y tocar el corazón de Dios. Los verdaderos
adoradores saben cómo entrar en la presencia de Dios. A medida que usted se
acerque en adoración pura, será como las multitudes de la época de Jesús:
"y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos
los que lo tocaron, quedaron sanos" (Mateo 14:36). "Mas la hora viene, y ahora
es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad;
porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren" (Juan 4:23). ¿Es
esta su hora?
7. Sanidad mediante la presencia de Dios (Lucas 5:17). "y el poder del Señor
estaba con él para sanar." La alabanza y la adoración tienen el propósito de invitar
la presencia de Dios de manera que la gente sea sanada.
8. Sanidad a través de la oración (Mateo 21:22). “y todo lo que pidiereis en
oración cayendo, lo recibiréis” La palabra "todo" incluye la sanidad.
Santiago 5:16 “confesaos vuestras faltas unos a otros, y orad uno por los
otros, para que seáis sanados, la oración eficaz del justo puede mucho” dice
que debemos confesar nuestras faltas y orar unos por otros para que seamos
sanados. Algunas veces la sanidad no viene hasta que uno confiesa sus faltas y
deja que alguien ore por él. Algunas veces la clave es la humildad.
9. Sanidad por medio de dones de sanidades (1 Corintios 12:9,28). Cuando
Jesús dejó la tierra, dijo que haríamos mayores obras que las que Él hizo.
También dijo que enviaría un ayudador para instruirnos y guiarnos en esas obras
mayores. El Espíritu Santo vino entre los hombres para hacer su morada
dentro de nosotros, dándonos la capacidad sobrenatural de llevar a cabo las
obras de Cristo. Él lo logra gracias a que nos enviste de varios dones que
trabajan juntos para traer a su pueblo a una relación con Dios. Uno de estos
dones es el don de sanidad.
“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a
éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según
el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades
por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro,
discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro,
interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo
Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere, Ya unos puso Dios
en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego
los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que
administran, los que tienen don de lenguas. -1 Corintios 12:7-11,28
10. Sanidad gracias al ayuno (Isaías 58:8). Cuando usted ayuna según la
manera en que Dios lo guíe, Él dice que "entonces nacerá tu luz como el alba, y
tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria del
Señor será tu retaguardia". Según este versículo, usted será sanado cuando
ayune, pero todavía mejor, el ayuno puede servir como medicina preventiva.
Dice: "La gloria del Señor será tu retaguardia". En otras palabras, la enfermedad
no le puede llegar por sorpresa. Dios le cuida las espaldas. Jesús habló de esto en
Mateo [Link] "Pero este género no sale sino con oración y ayuno".
11. Sanidad por medio de la Palabra (Salmos 107:20). La Biblia dice que Dios
"envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina" (Salmos 107:20).
También sabemos que la Palabra de Dios no vuelve a Él vacía. Sino que hace
todo aquello por lo que fue enviada (Isaías 55:11). Si Él le habla sanidad,
entonces usted es sanado. Jesús dijo que no solamente de pan viviría el hombre
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Por eso es que es tan
importante para su sanidad aprender y meditar la Palabra de Dios. Declare
que según la Palabra de Dios usted "no morirá, sino que vivirá, y contará las
obras del Señor" (Salmos 118:17). Lea la Palabra. Confiese la Palabra. Obtenga
versículos que hablen de sanidad. Confíe en Dios porque su Palabra hará en
usted todo lo que Él quiere.
12. Sanidad a través de paños o ropa (Hechos 19:12). La unción de sanidad es
transferible. Puede ser por la ropa. Es tangible.
Mateo 14:35-36 “y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal
manera que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y
las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían”. -Hechos 19:11-12
DECLARACIONES DE SANIDAD
Por las llagas de Jesús he sido sanado. Tomó mi enfermedad; llevó mi dolor. Creo
que es la voluntad de Dios que yo sea sano. En el nombre de Jesús, rompo toda
maldición de enfermedad, de dolencia y de muerte prematura de mi cuerpo. En el
nombre de Jesús, rompo toda maldición de brujería y destrucción sobre mi cuerpo
de ambos lados de mi familia. En el nombre de Jesús, le hablo a toda enfermedad
en mi cuerpo y le ordeno que se vaya. En el nombre de Jesús,
le hablo a la diabetes, la hipertensión, el cáncer, el ataque cardiaco, la
embolia y la esclerosis múltiple. Sean removidas y echadas al mar. Le
hablo a los problemas de corazón, riñón, espalda, pulmón e hígado. Sean
removidos y echados al mar.
Le hablo a los problemas sanguíneos, esqueléticos y óseos. Sean
removidos y echados al mar. Le hablo al lupus y a cualquier otra
enfermedad. Les ordeno que se vayan de mi cuerpo.
A cada enfermedad y dolencia oculta les ordeno que se vayan de mi cuerpo
en el nombre de Jesús. Artritis, dolor y reumatismo, deben irse en el
nombre de Jesús. Le ordeno a todo dolor que se vaya de mi cuerpo en el
nombre de Jesús.
Vengo en contra de cualquier problema de la piel en el nombre de Jesús.
Le digo a las infecciones que se vayan de mi cuerpo en el nombre de
Jesús.
Le hablo a los problemas respiratorios, asma, sinusitis, congestión del
pecho y neumonía que se vayan de mi cuerpo en el nombre de Jesús.
Los problemas en las coyunturas deben irse en el nombre de Jesús. Vengo
en contra de cualquier problema y enfermedad que me afecten como mujer:
lupus, quistes de fibromas y tumores en los órganos femeninos. ¡Ordeno
que se mueran esos tumores! Suelto el fuego de Dios para quemarlos en el
nombre de Jesús.
Vengo en contra de problemas nerviosos, insomnio y reflujo ácido. Dios no
me ha dado espíritu de temor, sino de amor, poder y dominio propio.
Los problemas de corazón y circulatorios, los ritmos cardiacos irregulares y
la embolia deben dejar mi cuerpo. Soy templo del Espíritu Santo. Váyanse
en el nombre de Jesús.
Le hablo a los desórdenes digestivos y a las alergias a ciertos alimentos.
No tienen lugar en mi cuerpo. Deben irse en el nombre de Jesús.
Rompo cualquiera y todas las adicciones a las pastillas analgésicas en el
nombre de Jesús.
Discos deteriorados; discos herniados; problemas de médula espinal,
espalda y cuello: sean realineados y acomodados de vuelta en su lugar en
el nombre de Jesús.
Libero milagros de sanidad en mi cuerpo en el nombre de Jesús. Creo en
Dios por milagros de sanidad en mi vida y en mi familia dondequiera que
vaya en el nombre de Jesús.
Gracias, Señor, por sanarme y liberarme de toda enfermedad y de todo
dolor en el nombre de Jesús. Le hablo a todo problema: deben obedecer.
Declaro milagros, sanidades, señales y prodigios. Sean soltados en mí en
el nombre de Jesús. Gracias, Señor, porque la salud y la sanidad están
viniendo ahora.
ECHAR FUERA V RENUNCIAR AL ESPÍRITU DE ENFERMEDAD
Señor, perdóname por permitir que cualquier temor, culpa, auto rechazo, odio a mí
mismo, falta de perdón, amargura, pecado, soberbia o rebelión haya abierto la
puerta a cualquier enfermedad o padecimiento. Renuncio a estas cosas en el
nombre de Jesús. Jesús llevó mis enfermedades y mis dolencias (Mateo 8:17).
Rompo, reprendo y echo fuera a todo espíritu de cáncer que intente
establecerse en mis pulmones, mis huesos, mi pecho, garganta, espalda,
columna, hígado, riñones, páncreas, piel o estómago, en el nombre de
Jesús.
Reprendo y echo fuera todo espíritu que cause diabetes, hipertensión,
presión baja, infarto, embolia, falla renal, leucemia, enfermedades
sanguíneas, problemas respiratorios, artritis, lupus, Alzheimer o insomnio
en el nombre de Jesús.
Echo fuera a todo espíritu de enfermedad que haya entrado en mi vida
mediante la soberbia y el orgullo, en el nombre de Jesús.
Echo fuera a todo espíritu de enfermedad que haya entrado en mi vida
mediante un trauma o accidentes, en el nombre de Jesús.
Echo fuera a todo espíritu de enfermedad que haya entrado en mi vida
mediante el rechazo, en el nombre de Jesús.
Echo fuera a todo espíritu de enfermedad que haya entrado en mi vida
mediante la brujería, en el nombre de Jesús. Reprendo toda enfermedad
que quiera venir a carcomer mi carne en el nombre de Jesús (Salmos 27:2).
Rompo toda maldición de malestar y enfermedad, y le ordeno a todo
espíritu hereditario de enfermedad que salga (Gálatas 3:13).
Ninguna plaga o enfermedad se acercará a mi morada (Salmos 91:10). Le
ordeno a todo germen o enfermedad que toque mi cuerpo, que muera en el
nombre de Jesús. Soy redimido de la dolencia y la enfermedad (Gálatas
3:13). Me libero de toda enfermedad (Lucas 13:12).